Fundamentos de la Epistemología y Tipos de Conocimiento
Fundamentos de la Epistemología y Tipos de Conocimiento
La epistemología, o teoría del conocimiento, es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen,
la posibilidad y los límites del conocimiento. Desde la antigüedad, los filósofos se han preguntado: ¿Qué
podemos saber? ¿Cómo lo sabemos? ¿Cuáles son las garantías de que nuestro conocimiento es
verdadero? Figuras como Platón y Aristóteles sentaron las bases al distinguir entre la mera opinión (doxa)
y el conocimiento verdadero (episteme). Para Platón, el conocimiento auténtico era el de las Ideas o
Formas universales, accesible solo a través de la razón, mientras que para Aristóteles, el conocimiento
comenzaba con la experiencia sensible.
La teoría del conocimiento es una disciplina filosófica que busca determinar la esencia, el origen, la
posibilidad y los límites del conocimiento humano. Su propósito no es tanto ofrecer soluciones definitivas,
sino exponer con claridad los problemas fundamentales del saber y las distintas formas de abordarlos.
Filosóficamente, el conocimiento se entiende como una relación entre un sujeto que conoce y un objeto
que es conocido. La filosofía se pregunta por la naturaleza de esta relación: ¿cómo es posible que el sujeto
aprehenda las propiedades del objeto?, ¿qué es lo que se conoce realmente: el objeto en sí mismo o una
representación de él en la mente del sujeto?. Estas preguntas constituyen la base de la gnoseología o
teoría del conocimiento.
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3. Conocimiento Tecnológico: Es un tipo de conocimiento que, aunque comparte el método y la
racionalidad de la ciencia, tiene una finalidad práctica. Mientras la ciencia busca entender el
mundo, la tecnología busca controlarlo, transformarlo o crear procesos y artefactos para
satisfacer necesidades humanas. La tecnología es la técnica que emplea conocimiento científico.
Es un conocimiento aplicado que busca la transformación del mundo para satisfacer necesidades
humanas. Se basa en el conocimiento científico para crear herramientas, procesos y artefactos.
Es un "saber hacer" (know-how) fundamentado en un "saber qué" (know-that).
4. Conocimiento Empírico (o Vulgar): Es el conocimiento que se adquiere a través de la experiencia
directa, la práctica, los sentidos y el sentido común, sin un método riguroso. Se basa en la
percepción de los hechos y fenómenos concretos. A diferencia del conocimiento científico, no
necesariamente es sistemático ni busca formular leyes universales; se limita a constatar hechos
dentro de unos límites determinados. Es asistemático y subjetivo, pero fundamental para la vida
cotidiana. Ejemplo: Saber que el fuego quema por haber tenido la experiencia directa.
El fenómeno del conocimiento, en su descripción más básica, presenta tres elementos fundamentales:
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Sujeto Cognoscente: Es quien conoce. El individuo que conoce, que capta las propiedades del
objeto. En la relación de conocimiento, el sujeto sale de su propia esfera para aprehender al
objeto. Es determinado por el objeto, lo que implica una receptividad, pero no una pasividad,
pues el sujeto es activo en la construcción de la imagen mental del objeto.
Objeto Ontológico: La realidad, cosa o ente que es conocido. Es la cosa o ente que es conocido.
En la relación, el objeto determina al sujeto y se muestra como algo independiente y trascendente
a él. Los objetos pueden ser reales (dados en la experiencia) o ideales (como los números o las
figuras geométricas), pero ambos poseen un "ser en sí" que es independiente de la conciencia
que los conoce.
Imagen (Representación): Es la representación mental que el sujeto forma del objeto. En la
concepción de la conciencia natural, el conocimiento consiste en forjar una "imagen" del objeto,
y la verdad del conocimiento radica en la concordancia de esta imagen con dicho objeto. La
mediación entre el sujeto y el objeto. Es la construcción mental que el sujeto hace del objeto.
El filósofo Johannes Hessen, en su obra "Teoría del Conocimiento", describe la relación entre estos
elementos como una correlación: no hay sujeto sin objeto, y viceversa, en el contexto del conocimiento.
Esfera Psicológica: Se refiere a los procesos mentales (percepción, memoria, pensamiento) que
ocurren en el sujeto para aprehender el objeto y formar una imagen de él.
Esfera Ontológica: Concierne a la relación entre el sujeto y el objeto como seres con una
existencia propia. El sujeto y el objeto no se agotan en su ser el uno para el otro dentro de la
relación de conocimiento; ambos tienen un "ser en sí" independiente. Analiza la naturaleza del
ser o del objeto que se conoce. ¿Qué es la realidad?
Esfera Lógica: Se ocupa de la validez y la verdad del conocimiento. No pregunta por el origen
psicológico del conocimiento, sino por su justificación, su corrección formal y su concordancia con
el objeto. Se enfoca en la corrección de los resultados del conocimiento (los juicios y
razonamientos), buscando asegurar su coherencia y verdad.
Del análisis fenomenológico del conocimiento se desprenden cinco problemas principales que la teoría
del conocimiento debe abordar:
1. La Posibilidad del Conocimiento: ¿Puede el sujeto realmente aprehender el objeto? Esta cuestión
plantea el debate entre el dogmatismo (que da por sentada la posibilidad) y el escepticismo (que
la niega).
2. El Origen del Conocimiento: ¿La fuente del conocimiento es la razón o la experiencia? ¿O ambas?
De aquí surgen las posiciones del racionalismo y el empirismo, así como los intentos de mediación.
3. La Esencia del Conocimiento: ¿Cuál es el factor determinante en la relación de conocimiento, el
sujeto o el objeto? Esto conduce a las soluciones del realismo y el idealismo.
4. Las Especies del Conocimiento: ¿Existe, además del conocimiento racional, un conocimiento de
otra especie, como el intuitivo?
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5. El Criterio de la Verdad: ¿Cómo sabemos que nuestro conocimiento es verdadero? ¿En qué
consiste la certeza de que nuestros juicios concuerdan con la realidad?
¿Qué podemos conocer? Para contestar esa pregunta de Kant, hay que tener en cuenta tanto el origen
del conocimiento como su validez y los límites humanos en esa tarea.
En la filosofía griega ya se decía que el conocimiento humano proviene de dos fuentes: los sentidos (la
experiencia) y la razón. De ahí la división entre conocimiento sensible y conocimiento racional. Pero,
aunque en general se le daba más importancia a la razón como fuente de un conocimiento fiable, en el
papel de los sentidos, los autores no se pusieron de acuerdo: para Platón, como narra en la alegoría de la
caverna, lo que perciben nuestros sentidos solo son sombras de la auténtica realidad. A esta solo podemos
acceder por la razón.
Según Platón, el alma humana preexistió en el mundo de las Ideas y allí ya conoció la verdad.
Cuando el alma cayó al mundo sensible (por culpa del caballo negro que simboliza las pasiones innobles)
y se encarnó en un cuerpo, olvidó todo lo que conocía, pero puede recordarlo más adelante, por los
sentidos, porque este mundo sensible es una copia del mundo de las Ideas, realizada por un dios artesano,
el Demiurgo. Por eso, conocer es recordar esa verdad que ya estaba en nuestro interior. En este
planteamiento se introducen por primera vez las llamadas “ideas innatas” porque el recuerdo de lo que
ya conocimos y luego olvidamos, es una verdad con la que nacemos según Platón.
En cambio, Aristóteles negará la existencia de dos mundos separados. Solo existe este mundo sensible,
así que el hombre no tiene ideas innatas. Viene al mundo como un papel en blanco y cualquier
conocimiento comienza por los sentidos. Luego, por un proceso de abstracción, podemos obtener los
conceptos generales que se usan en la ciencia: después de haber visto muchos hombres, llegamos al
concepto de “hombre”, tras separar las características individuales, dejando solo lo general.
En cuanto a la validez y al alcance de nuestro conocimiento, esos filósofos no creían que hubiera ningún
límite para llegar a conocer toda la verdad. Para los filósofos griegos, el mundo tenía un orden que la razón
podía conocer. Ellos se enfrentarán al escepticismo y al relativismo de los Sofistas.
Filosofía medieval
En la filosofía medieval, a las fuentes tradicionales del conocimiento (los sentidos y la razón) se suma el
saber de la revelación cristiana de la Biblia. Los filósofos cristianos intentarán demostrar como la razón y
la fe puede colaborar para construir el conocimiento. La verdad es solo una y procede de Dios. Por tanto,
razón y fe no pueden contradecirse. En el caso de que la razón se equivoque, la fe en la revelación pondrá
el punto y final a cualquier discusión. Agustín de Hipona trató de cristianizar la filosofía de Platón y afirmó
que la verdad está en el interior del hombre porque allí la puso Dios. Con la iluminación de Dios podemos
conocerla. Tomás de Aquino, con sus cinco vías, nos mostrará como también desde la razón se puede
demostrar lo que el creyente ya sabe por fe: que Dios existe.
Lo que tienen en común filósofos griegos y medievales es que en las dos épocas se cree que nuestra razón
puede llegar a conocer la realidad en su totalidad. En principio no hay límite alguno al conocimiento. En
cambio, desde la época moderna, las filosofías del Racionalismo y del Empirismo, y también la filosofía de
Kant, superarán el realismo ingenuo anterior, al concluir que solo conocemos nuestras ideas sobre la
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realidad, pero no lo real en sí mismo. La cuestión será entonces cómo asegurar que nuestras ideas o
representaciones sobre la realidad se corresponden realmente con como son las cosas realmente. En un
primer momento, dirán que las cualidades primarias de las cosas, aquellas que percibimos por más de un
sentido y que se pueden expresar con matemáticas, como el tamaño, la figura, el peso...sí son copias
exactas de las cosas reales; en cambio, las cualidades subjetivas como el olor, el color, el sonido...no lo
son. Pero, ya con Kant, se dirá que solo conocemos la realidad fenoménica, esto es tal y comos e nos
aparece adaptada a las condiciones humanas, pero no la realidad en sí misma.
Filosofía moderna
René Descartes
En el Racionalismo, Descartes empleará la duda metódica para llegar a una certeza total, tratando de
encontrar una primera verdad incuestionable desde la que poder deducir el resto del conocimiento, como
se hace en matemáticas. Después de desechar la información de los sentidos (porque a veces nos
engañan), todo el saber acumulado de la tradición (ya que podría ser erróneo) y hasta lo que puede
parecer más evidente para la razón como que 2+2 son 4 (pues podría haber un genio maligno que tratara
de engañarnos) Descartes llega a una verdad innegable “Cogito ergo sum”, es decir si pienso existo.
Aunque dude de todo, sé que existo como un ser pensante que duda, siente, ve, imagina, desea etc. eso
está fuera de toda duda. A continuación examinó sus ideas para ver su procedencia, y por segunda vez se
afirma en la historia de la filosofía la posibilidad de las ideas innatas. Por ejemplo: la idea de Dios.
Descartes encuentra en sí mismo, la idea de un ser perfecto e infinito, que no puede venir de él (ya que él
es un ser finito, puesto que duda). Por tanto, la habrá puesto Dios mismo en su interior, como el artesano
imprime su propia marca en todas sus obras. Si Dios existe, entonces ya no hay temor al engaño de un
genio maligno y entonces también sus ideas sobre lo real son el efecto de las cosas reales sobre los
sentidos.
En el Racionalismo, también se termina concluyendo que es posible llegar a conocer toda la verdad sobre
la realidad, sin pensar en los límites de la razón humana. En cambio, en el Empirismo británico, los filósofos
rechazarán la existencia de las ideas innatas, y como ya dijo Aristóteles, todo conocimiento comienza por
los sentidos. Como novedad, también se establece un límite que será la propia experiencia: esta es el
origen y el límite del conocimiento humano y no cabe ir más allá. Si no tenemos conocimiento sensible de
Dios, ni del alma inmortal, ni del mundo como totalidad, entonces no podemos conocer nada sobre ello.
Los empiristas como Hume, negarán todo valor al conocimiento metafísico. Pero también negarán validez
al conocimiento de la ciencia. Hume dijo que podría ser un conocimiento “probable”, pero no seguro. Por
el problema de la inducción, las leyes universales de la ciencia solo se establecen a partir de un número
limitado de experimentos. Nada autoriza a asegurar que en el futuro todo sucederá como predicen
nuestras teorías. Con la crítica al principio de causalidad, Hume afirmó que el vínculo entre causa y efecto
solo tiene un fundamento psicológico pero no real. Es la costumbre de ver la conjunción constante entre
causas y efectos, lo que lleva a la imaginación a establecer esa conexión. Pero una creencia, aunque
genere expectativas para el futuro, no sirve para garantizar ninguna seguridad.
Immanuel Kant
Kant, tras leer a Hume, intentó volver a asegurar el conocimiento. Partiendo del hecho de que la ciencia
de Newton era un saber universal y necesario, investigó en qué condiciones se producía ese conocimiento
y llegó a la conclusión de que “aunque todo conocimiento comienza con la experiencia y tiene su límite
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en la experiencia, sin embargo no todo procede de la experiencia. Kant no cree en ideas innatas (como
los racionalistas) pero sí cree que el sujeto al conocer organiza los datos que percibe de la realidad
utilizando unas formas que son las mismas en todos los hombres: el espacio, el tiempo y las categorías
(como las de la substancia o la causalidad). Esas formas servían para hacer de la ciencia un conocimiento
universal y necesario. Pero solo podemos aplicar esas formas a los fenómenos y no a la realidad en sí
misma. De ese modo concluye que tan solo podemos conocer la realidad adaptada a las condiciones
humanas y al no tener datos sensibles sobre Dios, el alma o el mundo como totalidad (como ya dijo Hume),
la Metafísica es imposible como ciencia. Esas ideas se pueden pensar pero no aportan conocimiento
alguno. Por eso surgen las antinomias (pruebas a favor y en contra de la existencia de Dios) o
razonamientos falsos. Por eso la ciencia sí puede progresar y la metafísica no.
Filosofía contemporánea
En la época contemporánea, si nos fijamos en un pensador como Ortega y Gasset, vemos como todo
conocimiento se realiza solo desde una perspectiva que nace de la circunstancia vital concreta de cada
persona. No existe una verdad absoluta separada de cualquier punto de vista. No existe un sujeto único,
idéntico e invariable. Además el conocimiento debe permitirnos una orientación en la vida. El hombre
necesita saber a qué atenerse y por ello piensa. La verdadera razón es vital. Sobre los problemas más
importantes de la existencia, la ciencia no tiene mucho que decir. La razón matemática sirve para la
naturaleza, pero para los asuntos humanos no funciona.
El hombre no es, se va haciendo en la historia. De ahí que la única razón valiosa sea la razón vital e
histórica. La vida debe ser el auténtico objeto sobre el cual hay que pensar. Nos dan la vida, pero no nos
la dan hecha. Hay que vivirla. Por eso llama a su pensamiento “raciovitalismo”.
Ortega pretende superar desde el perspectivismo, tanto el realismo antiguo y medieval como el idealismo
moderno. Del realismo critica el supuesto de que existe un mundo único y común para todos,
independiente del sujeto del conocimiento. Desde Descartes sabemos que el mundo conocido depende
de nuestras ideas sobre él. No conocemos directamente la realidad, sino el mundo adaptado a nuestras
condiciones como ya dijo Kant. Pero Ortega tampoco acepta del todo el idealismo moderno, ya que la
existencia del sujeto se hace siempre en un mundo. “Yo soy yo y mis circunstancias”. No hay un yo
separado del mundo. La realidad es la convivencia entre el yo y su mundo, y esto se da en la vida.
Ortega también criticará otras posiciones como el escepticismo o el relativismo. Sí es posible descubrir la
verdad, aunque nadie posee toda la verdad (su punto de vista no es mejor que el de los demás, como cree
el dogmático). Pero, si la verdad surge de la perspectiva, eso no significa que cada uno tiene su verdad
subjetiva y nada más. Desde el relativismo se llega al escepticismo porque se puede concluir que dos ideas
que se contradicen, pueden ser verdaderas al mismo tiempo, solo porque son la verdad de cada uno.
Nuestra razón no puede aceptar el absurdo de la contradicción lógica. No obstante, desde el
perspectivismo se puede establecer que, por medio del diálogo, los puntos de vista individuales se pueden
complementar para tratar de llegar a una verdad objetiva, como vimos con el ejemplo de la Sierra de
Guadarrama vista desde Segovia y desde Madrid.
Ante el problema de si el conocimiento es posible, han surgido diversas posturas a lo largo de la historia
de la filosofía ¿Es posible para el sujeto aprehender realmente el objeto?:
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Dogmatismo: Sostiene que el conocimiento es absolutamente posible y que la razón humana
puede conocer la realidad tal como es. No somete a examen la capacidad de la razón. Es una
postura de plena confianza en la capacidad cognoscitiva.
Escepticismo: En su forma radical, niega la posibilidad del conocimiento. Sostiene que el sujeto
no puede aprehender el objeto, por lo que debemos abstenernos de todo juicio. Niega la
posibilidad de un conocimiento firme y seguro. Pirrón de Elis es el exponente clásico del
escepticismo radical.
Subjetivismo y Relativismo: Niegan la existencia de verdades universalmente válidas. El
subjetivismo limita la validez de la verdad al sujeto que conoce, mientras que el relativismo la
limita a factores externos como la cultura, la época o el grupo social.
o Subjetivismo: Limita la validez del conocimiento al sujeto que conoce y juzga. "La verdad
es para cada quien".
o Relativismo: Sostiene que no hay verdades absolutas; la verdad depende de factores
externos (la cultura, la época). Los sofistas, como Protágoras ("El hombre es la medida de
todas las cosas"), son precursores de esta visión.
Pragmatismo: Reemplaza el concepto de verdad por el de utilidad. Para el pragmatismo, el
conocimiento verdadero es aquel que es útil y provechoso para la vida y la acción. Una proposición
es verdadera si funciona en la práctica. William James es su principal exponente.
Criticismo: Fundado por Kant, es una posición intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo.
Sostiene que el conocimiento es posible, pero no es incuestionable. Examina los fundamentos, las
posibilidades y los límites del conocimiento, distinguiendo lo que podemos conocer de lo que está
más allá de nuestro alcance.
Racionalismo: La razón es la fuente principal del conocimiento. Sostiene que la fuente principal y
última del conocimiento es el pensamiento y la razón. Afirma que existen verdades a las que solo
podemos acceder a través de la razón, ya que son lógicamente necesarias y universalmente
válidas. Los sentidos nos engañan. René Descartes es su figura más emblemática, con su famosa
frase "Pienso, luego existo".
Empirismo: Se opone al racionalismo al afirmar que la única fuente del conocimiento es la
experiencia sensible. Sostiene que no hay ideas innatas y que la mente es una "página en blanco"
que se llena con los datos provenientes de los sentidos. La experiencia sensible es la única fuente
del conocimiento. La mente es una "tábula rasa" (pizarra en blanco) al nacer. John Locke y David
Hume son sus mayores representantes.
Intelectualismo: Busca mediar entre racionalismo y empirismo. Es una postura intermedia que
sostiene que tanto la razón como la experiencia son necesarias para el conocimiento. Argumenta
que los conceptos se derivan de la experiencia, pero es el intelecto el que extrae y formula estos
conceptos a partir de los datos sensibles. Sostiene que tanto la razón como la experiencia
participan en la producción del conocimiento. Aristóteles y Tomás de Aquino son sus exponentes.
Apriorismo: Otra postura mediadora, fundada por Kant, que afirma que el conocimiento tiene
elementos a priori, es decir, independientes de la experiencia. Sin embargo, a diferencia del
racionalismo, sostiene que estos elementos no son contenidos (ideas), sino formas vacías que la
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conciencia impone a la materia que proviene de la experiencia para ordenarla y darle sentido. Al
igual que el intelectualismo, busca una síntesis, pero invierte el orden. Fundado por Kant, afirma
que existen estructuras a priori (independientes de la experiencia) en la mente que organizan los
datos de los sentidos.
Este problema se centra en la relación entre el sujeto y el objeto y busca determinar cuál de los dos tiene
el papel preponderante.
La ciencia es el ejemplo paradigmático de conocimiento fáctico. Bunge la caracteriza por los siguientes
rasgos principales:
1. Es fáctico: Parte de los hechos, los respeta y siempre vuelve a ellos para contrastar sus
afirmaciones.
2. Trasciende los hechos: No se limita a describirlos, sino que busca explicarlos, produciendo nuevos
hechos y explicándolos.
3. Es analítico: Aborda problemas circunscritos y trata de descomponerlos en elementos más
simples para entender sus mecanismos.
4. Es especializado: La aplicación del método analítico conduce a la especialización.
5. Es claro y preciso: Busca la precisión, formulando los problemas de manera clara y utilizando
lenguajes rigurosos, como el matemático.
6. Es comunicable: No es un saber privado, sino que sus resultados y métodos se expresan en un
lenguaje público y pueden ser transmitidos.
7. Es verificable: Sus hipótesis deben ser puestas a prueba mediante la experiencia.
8. Es metódico: No es errático, sino que sigue procedimientos planeados basados en el método
científico.
9. Es sistemático: Es un sistema de ideas conectadas lógicamente entre sí, no un agregado de
informaciones inconexas.
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10. Es general: Busca establecer leyes y principios generales que expliquen el comportamiento de
una clase de hechos.
11. Es legal: Busca leyes (de la naturaleza y de la cultura) y las aplica.
12. Es explicativo: Intenta explicar los hechos en términos de leyes, y las leyes en términos de
principios más generales.
13. Es predictivo: Trasciende la masa de los hechos de experiencia, imaginando cómo pudo haber
sido el pasado y cómo podrá ser el futuro.
14. Es abierto: No reconoce barreras que limiten el conocimiento; sus nociones son siempre falibles
y pueden ser refutadas.
15. Es útil: Porque busca la verdad, es eficaz en la provisión de herramientas para el bien y para el
mal.
La ciencia se define como un tipo de conocimiento que se basa en hechos verificables y evidencia empírica.
Este conocimiento se obtiene y organiza a través del método científico, que incluye la observación,
experimentación y análisis. El conocimiento científico es objetivo y busca entender el mundo de manera
sistemática, construyendo teorías que explican los fenómenos observados. Se diferencia de otros tipos de
conocimiento por su rigor y su capacidad de ser replicado y comprobado.
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estéticos, religiosos o culturales, que no
siempre buscan leyes universales.
Ejemplos de diferencias. ¿Qué explica por qué caen los objetos? ¿Qué significado tiene la vida en una
(leyes de la física, gravedad) ¿Qué tradición cultural? ¿Qué valores deben
factores influyen en la velocidad de una guiar la conducta humana? ¿Qué
reacción química? experiencias personales generan un
sentimiento de bienestar?
¿Cuáles son los pilares del método científico? Los pilares del método científico, que permiten obtener
conocimiento confiable y verificable, suelen resumirse en los siguientes componentes clave:
Notas útiles:
Aunque la experiencia personal y la intuición pueden iniciar una investigación, el conocimiento científico
depende principalmente de evidencia empírica y de una metodología que favorece la falsabilidad y la
reproducibilidad.
El método científico no es lineal; a menudo implica ciclos iterativos de revisión, replanteamiento y nuevos
experimentos.
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2.11. RELACIÓN ENTRE RACIONALISMO Y EMPIRISMO EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO
CIENTÍFICO
El conocimiento científico es una síntesis de los principios del racionalismo y el empirismo. No puede
existir ciencia sin la confluencia de la razón (que aporta las teorías, los conceptos y la estructura lógica) y
la experiencia (que proporciona los datos y la base para la verificación).
El componente empírico se refleja en su objetividad: la ciencia exige que sus enunciados sean verificables
en la experiencia a través de la observación y el experimento.
Como afirma Bunge, la racionalidad es necesaria pero no suficiente para los enunciados fácticos; se
requiere además la verificación empírica. Solo la experiencia puede decirnos si una hipótesis sobre el
mundo es adecuada o no. Así, la ciencia combina la construcción de modelos teóricos racionales con la
contrastación rigurosa de dichos modelos con la realidad empírica.
El componente empírico es la observación y la experimentación. Los científicos recogen datos del mundo
real.
Es la visión de que las teorías científicas describen (o aspiran a describir) la realidad tal como es. Sostiene
que las entidades inobservables que postula la ciencia (como electrones o quarks) existen realmente, no
son meras ficciones útiles.
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Visión instrumental: La tecnología es una herramienta neutral que puede ser usada para el bien
o para el mal.
Determinismo tecnológico: La tecnología es una fuerza autónoma que moldea la sociedad.
Filosofía de la técnica: Pensadores como Martin Heidegger criticaron la visión puramente
instrumental, argumentando que la tecnología moderna impone una forma de "comprender" y
"relacionarse" con el mundo que lo reduce a un mero recurso a ser explotado.
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