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Dilemas de la regionalización contemporánea

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Haesbaert, Rogério (2019).

Dilemas de la región y la regionalización en la


geografía contemporánea (págs. 91-158). CLACSO.

Edher Alejandro Vázquez Zárate


La región como artefacto puede entenderse desde una doble perspectiva: como
un hecho concreto y como un artificio teórico. En su dimensión tangible,
representa un espacio con características geográficas, económicas, políticas y
sociales definidas. Sin embargo, también es una construcción conceptual,
resultado de procesos de regionalización y del enfoque analítico empleado para su
estudio. Concebir la región como un artefacto permite un abordaje más amplio,
integrando tanto su existencia material como su dimensión interpretativa, lo que
facilita un análisis más completo de su evolución y dinámica.
La región es, al mismo tiempo, producto y productora de los procesos de
diferenciación espacial, expresándose tanto en diferencias de grado como en
diferencias de tipo o naturaleza, así como en distinciones discretas y continuas. Su
configuración responde a dinámicas simultáneas de globalización y fragmentación,
donde la interacción entre redes de cohesión y articulación regional determina su
grado de integración o desarticulación.
Además, la región no es un ente estático, sino una construcción resultada de la
actuación de diversos sujetos sociales, como el Estado, las empresas,
instituciones de poder y distintos grupos socioculturales y clases económico-
políticas. Estos actores influyen en su estructura mediante lógicas espaciales que
combinan la zonificación con la organización reticular, dando forma a un territorio
dinámico y en constante transformación.
La región se define por su especificidad y singularidad, emergiendo como
resultado del proceso de diferenciación espacial propio de la regionalización. Sin
embargo, su carácter no se limita a la homogeneidad y continuidad, sino que actúa
como un elemento articulador, donde la cohesión y la discontinuidad coexisten
según las dinámicas y actores sociales que moldean el espacio geográfico. En
este contexto, la región oscila entre la estabilidad y la fluidez, reflejando su
naturaleza dinámica y en constante transformación. Además, su escala de análisis
corresponde a la mesoescala, situándose entre lo supralocal y lo infranacional, lo
que la posiciona como un espacio intermedio clave en la relación con el Estado-
nación.
El espacio geográfico está compuesto por una multiplicidad de territorios que
emergen de las diversas relaciones de poder establecidas por instituciones y
grupos sociales. Estos territorios, de naturaleza discontinua y cuantificable, se
identifican a través de límites bien definidos, como fronteras político-
administrativas y marcos jurídicos que estructuran el orden estatal a diferentes
escalas. Sin embargo, más allá de esta visión estática, la multiterritorialidad se
manifiesta como un proceso dinámico y cualitativo, donde los territorios no solo se
delimitan, sino que también se construyen y experimentan de manera simultánea.
La movilidad física de los individuos y la compresión del espacio-tiempo permiten
habitar y acceder a múltiples territorialidades a la vez, generando un espacio
híbrido en constante transformación.
Por último, la distinción entre los términos espacio, región y territorio, ya que,
aunque a menudo se utilizan como sinónimos, deben considerarse como
conceptos diferentes, especialmente cuando se hace referencia a la dimensión
geográfica de los fenómenos sociales desde disciplinas ajenas a la geografía. A lo
largo del tiempo, algunos conceptos, como el de "región", han adquirido una
connotación más analítica e instrumental, desvinculándose de su naturaleza como
"hechos" sociales concretos. En cambio, otros, como el de "territorio", mantienen
una fuerte connotación realista, pues se asocian directamente con fenómenos
tangibles y con la dimensión política de la sociedad, relacionada con las relaciones
de poder en el espacio.
Esta distinción se hace aún más evidente al comparar los términos
"territorialización" y "regionalización". La territorialización se orienta más hacia las
prácticas sociales y la acción de los sujetos en la producción concreta del espacio,
mientras que la regionalización, desde un enfoque epistemológico, actúa como un
principio analítico utilizado por los investigadores para segmentar el espacio según
criterios específicos, o, en el caso de la planificación estatal, según los
lineamientos de los planificadores.

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