Conclusión-RIGI.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha suscitado una ola
de críticas entre las pequeñas y medianas empresas (pymes), que advierten
sobre la posible desaparición de muchos emprendimientos y el riesgo en la
economía argentina, además de la pérdida de miles de empleos.
El modelo actual amenaza con empobrecer a las provincias, socava la
autonomía provincial y la coordinación entre provincias es esencial en este
contexto.
Este régimen busca ofrecer incentivos cambiarios, fiscales y aduaneros, en
sectores claves y por 30 años para facilitar la llegada de inversiones al país,
está pensado para traer grandes proyectos en los sectores más importantes del
país, tales como agroindustria, infraestructura, minería, gas, petróleo, energía y
tecnología, entre los incentivos se encuentran reducción del impuesto a las
ganancias del 35% al 25%, cancelación del IVA , arancel 0 para importaciones,
en el caso de retenciones a partir de los 3 años, libre disponibilidad de divisas y
estabilidad tributaria aduanera y cambiaría por 30 años, también permite que
ingresen maquinarias ya utilizadas generando no solo competencia desleal con
nuestra industria nacional , sino que no hay transferencia de la mejor
tecnología internacional, solo pueden ingresar a este régimen quienes inviertan
millones de dólares, monto que deja afuera no solamente a las pymes sino
también a gran parte del aparato productivo local, además las empresas
tendrán la posibilidad de comprar acciones o instalaciones de empresas
existentes públicas y privadas, así como la libre exportación de lo producido en
nuestro territorio sin la obligación de comercializarlo en el mercado local.
No apunta a generar como los países del primer mundo a un desarrollo
productivo basado en la explotación de sus recursos naturales generando valor
agregado incorporando tecnología o creando empleo calificado, todo lo
contrario argentina pasa a ser un país meramente extractivista, donde estará
habilitado el saqueo sin control de nuestros recursos naturales.
En síntesis, es un régimen que atenta contra nuestra soberanía jurídica de un
modo extractivista de nuestros recursos y divisas. No garantiza generar más
empleo formal para la ciudadanía. Promueve el blanqueo de capitales
reduciendo los controles en los mismos, fomenta el cierre de la pequeña y
mediana empresa nacional generando condiciones desiguales de
competitividad en el mercado.