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Prescripción y Tortura en Derechos Humanos

La Corte Suprema de Argentina revocó la prescripción de la acción penal contra René Jesús Derecho, en cumplimiento de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenó investigar violaciones graves de derechos humanos, incluyendo tortura. A pesar de las disidencias que argumentan la protección de derechos del imputado, la Corte reafirmó la obligación del Estado argentino de investigar y sancionar a los responsables de tales violaciones. Este caso subraya la primacía del derecho internacional sobre las disposiciones internas que podrían obstaculizar la justicia en casos de lesa humanidad.
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Prescripción y Tortura en Derechos Humanos

La Corte Suprema de Argentina revocó la prescripción de la acción penal contra René Jesús Derecho, en cumplimiento de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenó investigar violaciones graves de derechos humanos, incluyendo tortura. A pesar de las disidencias que argumentan la protección de derechos del imputado, la Corte reafirmó la obligación del Estado argentino de investigar y sancionar a los responsables de tales violaciones. Este caso subraya la primacía del derecho internacional sobre las disposiciones internas que podrían obstaculizar la justicia en casos de lesa humanidad.
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Delito de lesa humanidad - Vulneración grave de derechos humanos - Tortura

- Corte Interamericana de Derechos Humanos –Vinculatoriedad de sus


decisiones - Prescripción de la acción penal – Deber de investigar

Derecho, René Jesús s/ incidente de prescripción de la acción penal —causa n°


24.079—. 29/11/2011

Antecedentes:

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso “Bueno Alves vs.


Argentina”, se refirió a un conjunto de circunstancias denunciadas por el señor Bueno
Alves y reconocidas por el Estado argentino, que fueron objeto de investigación en
diversos procesos judiciales en el orden interno, entre las que se incluye una causa
en la que la Corte Suprema de Justicia de la Nación había confirmado la decisión de
declarar la prescripción de la acción penal respecto del imputado René Jesús
Derecho, con relación a los hechos ilícitos de detención ilegal, aplicación de golpes y
privación de medicamentos.1 El Tribunal interamericano dispuso que el Estado
argentino debía realizar inmediatamente las debidas investigaciones para determinar
las correspondientes responsabilidades por los hechos de este caso y aplicar las
consecuencias que la ley prevea.2
Con el objeto de dar estricto cumplimiento a lo ordenado, la Corte Suprema
Argentina, con remisión a lo resuelto en el precedente “Espósito” (Fallos: 327:5669)
resolvió hacer lugar al recurso de revocatoria articulado por el querellante, dejar sin
efecto el pronunciamiento apelado y devolver las actuaciones a la instancia anterior
para que, por quien corresponda, se cumplimenten las pautas fijadas en dicho fallo.
En su voto, el Juez Maqueda recalcó que esta Corte, como uno de los poderes del
Estado argentino, debe cumplir la sentencia del tribunal internacional que impone la
obligación de investigar, que si bien es de medios, importa una tarea seria y eficaz;
máxime si se tiene en cuenta las especiales circunstancias detalladas por la Corte
Interamericana en cuanto al proceso judicial llevado adelante en nuestro país.
Los jueces Fayt y Argibay, en disidencia señalaron que si bien está fuera de
discusión el carácter vinculante de las decisiones de la Corte Interamericana, aceptar
que ello tenga consecuencias como las que pretende el recurrente implicaría una
afectación al derecho de defensa del imputado, colocaría al Estado Argentino en la
paradójica situación de cumplir con sus obligaciones internacionales a costa de una
nueva afectación de derechos y garantías individuales reconocidos en la Constitución
Nacional y los tratados de derechos humanos que la integran, contradiría la regla
establecida en el art. 29 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que
prohíbe interpretar sus normas de modo tal que impliquen la supresión del ejercicio
de los derechos por ella reconocidos o su limitación más allá de lo fijado en dicha
norma internacional. Agregaron que el derecho internacional ha entendido
inadmisibles son las disposiciones de prescripción dictadas específicamente con la
intención de impedir la investigación de violaciones a los derechos humanos y la
sanción de sus responsables, idea que no puede extenderse a previsiones generales
de extinción de la acción penal por prescripción aplicables a cualquier caso en el que
se investigue la comisión de un delito común.

1
CSJN, Fallos: 330:3074, sentencia de fecha 11/07/2007, ver Boletín temático “Delitos de lesa humanidad”, pág. 195 (versión
impresa) y pág. 237 (versión en red).
2
La Corte Interamericana consideró que los hechos denunciados en la instancia internacional constituían un caso de torturas, y
que si bien “no significaban que debían ser calificados ‘per se’ como delito de lesa humanidad”, sí se trataban de una
vulneración grave de derechos humanos (párrafo 87).
Algunas cuestiones planteadas:

a) Corte Interamericana de Derechos Humanos – Fallo - Vinculatoriedad – (CSJN, Fallos

326:5668 –voto de los jueces Petrcchi, Zaffaroni y Highton- al que remite la Mayoría; Voto del Juez Maqueda, considerando 3°,
Disidencia de los jueces Fayt y Argibay, Considerando 8°).

b) Convención Americana sobre derechos Humanos – Violación de Derechos


Humanos - Deber del Estado de investigar - (CSJN, Fallos 326:5668 –voto de los jueces Petrcchi,

Zaffaroni y Highton- al que remite la Mayoría; Voto del Juez Maqueda, considerando 3°, Disidencia de los jueces Fayt y Argibay,
Considerando 9°).

Estándar aplicado por la Corte:


- Frente a la paradoja de que sólo es posible cumplir con los deberes impuestos al
Estado Argentino por la jurisdicción internacional en materia de derechos
humanos restringiendo fuertemente los derechos de defensa y a un
pronunciamiento en un plazo razonable, garantizados al imputado por la
Convención Interamericana, al haber sido dispuestas tales restricciones por el
propio tribunal internacional a cargo de asegurar el efectivo cumplimiento de los
derechos reconocidos por la Convención, a pesar de sus reservas, es deber de la
Corte Suprema, como parte del Estado Argentino, darle cumplimiento en el marco
de su potestad jurisdiccional.
- Si al declarar la responsabilidad internacional del Estado Argentino, la Corte
Interamericana de Derechos Humanos declaró inadmisibles las disposiciones de
prescripción o cualquier obstáculo de derecho interno mediante el cual se
pretenda impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones
de derechos humanos, la confirmación de la decisión por la cual se declara
extinguida por prescripción la acción penal resultaría lesiva del derecho
reconocido a las víctimas a la protección judicial, y daría origen a una nueva
responsabilidad internacional.

Texto del fallo:


Buenos Aires, 29 de noviembre de 2011.
Autos y Vistos; Considerando:
1°) Que el Tribunal a fs. 1603 resolvió confirmar la decisión apelada, por la cual se había declarado
extinguida la acción penal por prescripción y sobreseído parcial y definitivamente en la causa a René
Jesús Derecho —arts. 59 inc. 3 y 62 inc. 2 del Código Penal, y 443 inc. 8 y 454 primera parte del
Código de Procedimientos en Materia Penal—, a quien se le atribuyó el delito previsto por el art. 144
bis del digesto defondo.
2°) Que contra ese pronunciamiento, el querellante Carlos A. B. Pérez Galindo dedujo aclaratoria —
art. 166 incs. 2 y 3 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación—, para que, en esencia, el
Tribunal indique el auténtico alcance jurisdiccional de la antedicha resolución a la luz del fallo de la
Corte Interamericana en el caso “Bueno Alves vs. Argentina”.
Además, solicitó que se “aclare debidamente cuáles serían los fundamentos y motivaciones del voto
en disidencia” que aplicó el art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de laNación.
3°) Que el planteo importa un recurso de revocatoria (Fallos: 314:295 en lo pertinente) y el presente es
uno de esos casos por el cual las sentencias del Tribunal pueden ser excepcionalmente corregidas
(Fallos: 313:1461; 321:2467 y 323:497, entre otros).
Sin perjuicio de ello, la aplicación de la fórmula citada encuentra sustento en reiterada doctrina de esta
Corte (Fallos: 325:2432, entre muchos otros), por lo cual el reclamo a ese respecto no puede
prosperar.
4°) Que con relación al mencionado pronunciamiento de la Corte Interamericana, resulta de aplicación
al caso de autos, en lo pertinente, las consideraciones expuestas en el precedente “Espósito” (Fallos:
327:5668, votos respectivos de los jueces Petracchi, Zaffaroni y Highton de Nolasco).
5°) Que por tanto, con el objeto de dar estricto cumplimiento a lo ordenado por la Corte Interamericana
de Derechos Humanos —en la sentencia “Bueno Alves vs. Argentina”, notificada a este Tribunal el 21
de septiembre de 2007—, corresponde hacer lugar al recurso de revocatoria articulado, dejar sin
efecto el pronunciamiento apelado y devolver las actuaciones a la instancia anterior para que, por
quien corresponda, se cumplimenten las pautas fijadas en dicho fallo.
Por ello, el Tribunal resuelve: Hacer lugar al recurso de revocatoria deducido a fs. 1627/1633, dejar sin
efecto la sentencia de esta Corte dictada a fs. 1603/1604 vta. y devolver las actuaciones al tribunal de
origen conforme a lo enunciado en los considerandos que anteceden. Notifíquese y cúmplase. ELENA
I. HIGHTON de NOLASCO - CARLOS S. FAYT (en disidencia) – ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI
- JUAN CARLOS MAQUEDA (según su voto) - E. RAÚL ZAFFARONI - CARMEN M. ARGIBAY (en
disidencia).

VOTO DEL SEÑOR MINISTRO DOCTOR DON JUAN CARLOS MAQUEDA


Considerando:
1°) Que el querellante Carlos A. B. Pérez Galindo dedujo aclaratoria —art. 166 incs. 2º y 3º del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación— que, por sus términos, importa un pedido de reposición de la
decisión de este Tribunal del 11 de julio de 2007, que resolvió confirmar la declaración de extinción de
la acción penal por prescripción y sobreseer parcial y definitivamente en la causa a René Jesús
Derecho, en orden al delito previsto por el art. 144 bis del código de fondo. Dicho pedido lo
fundamenta en lo dispuesto en el punto dispositivo 8º de la sentencia dictada por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Bueno Alves vs. Argentina”.
Además, solicitó que se “aclare debidamente cuáles serían los fundamentos y motivaciones del voto
en disidencia” que aplicó el art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
2°) Que aun cuando es criterio reiterado que las sentencias de la Corte no son susceptibles del
recurso intentado (conf. Fallos: 311:1788 y 2422; 313:1461 y 325:3380, entre muchos otros), en el
caso se presentan circunstancias estrictamente excepcionales que autorizan a apartarse de tal
principio ([Link] “Rivadeneira, Rogelio Abel y otros c/ Lian S.A.”, resuelta el 20 de agosto de
2008).
En relación a la aplicación de la fórmula citada encuentra sustento en reiterada doctrina de esta Corte
(Fallos: 325:2432, entre muchos otros), por lo cual el reclamo a ese respecto no puede prosperar.
3°) Que, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictada en el caso “Bueno
Alves vs. Argentina”, que fue notificada a este Tribunal con fecha 21 de septiembre de 2007, se refiere
a un conjunto de circunstancias denunciadas por el señor Bueno Alves y reconocidas por el Estado
argentino, que fueron objeto de investigación en diversos procesos judiciales en el orden interno, entre
las que se incluye la causa nº 24.079, cuyo incidente por prescripción de la acción penal tramita
actualmente ante estos estrados.
La Corte Interamericana consideró que los hechos denunciados en la instancia internacional
constituían un caso de torturas, y que si bien “no significaban que debían ser calificados ‘per se’ como
delito de lesa humanidad”, sí se trataban de una vulneración grave de derechos humanos (párrafo 87),
y dispuso que el Estado argentino debe realizar inmediatamente las debidas investigaciones para
determinar las correspondientes responsabilidades por los hechos de este caso y aplicar las
consecuencias que la ley prevea (párrafo 211).
En cuanto al alcance del deber estadual de investigar, precisó que resulta imperativo y que deriva del
derecho internacional y no puede desecharse o condicionarse por acto o disposiciones normativas
internas de ninguna índole (párrafo 90).
Dicha interpretación ha tenido en cuenta el precedente de esa misma Corte, también pronunciado
respecto de nuestro país, en el que se sostuvo que es inadmisible la invocación de cualquier instituto
de derecho interno, entre los que se encuentra la prescripción, que pretenda impedir el cumplimiento
de las decisiones de la Corte en cuanto a la investigación y sanción de los responsables de las
violaciones graves de los derechos humanos, en los términos de las obligaciones convencionales
contraídas por los Estados. De no ser así, se negaría el efecto útil de las disposiciones de la
Convención Americana en el derecho interno de los Estados Partes, y se estaría privando al
procedimiento internacional de su propósito básico, por cuanto, en vez de propiciar la justicia, traería
consigo la impunidad de los responsables de la violación (conf. Caso “Bulacio [Link]”, sentencia
de 18 de septiembre de 2003, párrafo. 116).
Asimismo en el caso “Tibi vs. Ecuador” (sentencia del 7 de septiembre de 2004), también la Corte
Interamericana ordenó al Estado realizar las investigaciones a las violaciones a la integridad física,
libertad personal, protección judicial y garantías judiciales de las que fuera víctima el señor Tibi, con el
fin de identificar, juzgar y sancionar a los responsables, debiendo abstenerse el Estado de recurrir a
figuras como la amnistía, prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad, así
como a medidas que pretendan impedir la persecución penal o suprimir los efectos de la sentencia
condenatoria, con independencia de la naturaleza de los delitos atribuidos a los agentes estatales
(párrafos 258/259).
Cabe precisar que cuando la Corte Interamericana ha dado otro alcance a la responsabilidad estadual
ha sido categórica (conf. “Alban Cornejo y otros vs. Ecuador”, sentencias de Fondo, Reparaciones y
Costas del 22 de noviembre de 2007 y de Interpretación del 5 de agosto de 2008).
Por lo tanto, surge con claridad de la sentencia de la Corte Interamericana que se ha ordenado al
Estado argentino, como medida de satisfacción y garantía de no repetición, la obligación de investigar
los hechos que generaron las violaciones denunciadas por el señor Bueno Alves, y ello es sin perjuicio
de las indemnizaciones impuestas en dicha sentencia (Fallos: 326:3268, voto del juez Maqueda).
Que la exégesis del deber de investigar impuesto en el pronunciamiento internacional debe efectuarse
en el marco de lo dispuesto por el art. 68 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que
posee jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional), decisión a la que este
Tribunal le ha asignado carácter obligatorio (Fallos: 327:5668, voto del juez Maqueda). Asimismo, el
deber de cumplimiento corresponde a un principio básico del derecho sobre la responsabilidad
internacional del Estado, respaldado por la jurisprudencia internacional, según el cual los Estados
deben acatar sus obligaciones convencionales internacionales de buena fe (pacta sunt servanda) y,
como lo dispone el art. 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969, los
Estados no pueden, por razones de orden interno, dejar de asumir la responsabilidad internacional ya
establecida.
4°) Que, esta Corte, como uno de los poderes del Estado argentino, debe cumplir la sentencia del
tribunal internacional que impone la obligación de investigar, que si bien es de medios, importa una
tarea seria y eficaz; máxime si se tiene en cuenta las especiales circunstancias detalladas por la Corte
Interamericana en cuanto al proceso judicial llevado adelante en nuestro país. Es por ello que
corresponde hacer lugar al pedido de revocatoria articulado, dejar sin efecto el pronunciamiento
apelado con el alcance indicado y devolver las actuaciones a la instancia anterior para que, por quien
corresponda, se cumplimenten las pautas fijadas en dicho fallo.
Por ello, el Tribunal resuelve: Hacer lugar al pedido de revocatoria deducido a fs. 1627/1633, y con el
alcance indicado, dejar sin efecto la sentencia de esta Corte dictada a fs. 1603/1604 vta. y devolver
las actuaciones al tribunal de origen conforme a lo enunciado en los considerandos que anteceden.
Notifíquese y cúmplase. JUAN CARLOS MAQUEDA.

DISIDENCIA DE LOS SEÑORES MINISTROS DOCTORES DON CARLOS S. FAYT Y DOÑA


CARMEN M. ARGIBAY
Considerando:
1°) El 11 de julio de 2007 esta Corte resolvió confirmar la decisión apelada, por la cual se había
declarado prescripta la acción penal y, en consecuencia, sobreseído a René Jesús Derecho, a quien
se atribuía el delito previsto por el art. 144 bis del Código Penal.
2°) Contra ese pronunciamiento, la querella dedujo aclaratoria en los términos del art. 166 incs. 2° y 3°
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación —fs. 1627/1633— para que, en esencia, este
Tribunal determine el auténtico alcance de dicha resolución a la luz del fallo dictado por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Bueno Alves vs. Argentina” (sentencia del 11 de
mayo de 2007).
El procedimiento que derivó en la mentada sentencia de la Corte Interamericana se inició por una
denuncia presentada por Juan Francisco Bueno Alves —querellante en autos y víctima de los delitos
que le fueran imputados a René Jesús Derecho— ante la Comisión Interamericana en el año 1994 (es
decir, antes de que se hubiesen agotado los recursos ante la jurisdicción interna). Ante tales
instancias, el señor Bueno Alves alegó que había padecido denegación de justicia por parte del
Estado Argentino en lo referido a la investigación de los hechos que lo habían damnificado.
Tales acontecimientos criminosos (aceptados por el Estado Nacional ante la Comisión Interamericana)
fueron, sucintamente, los siguientes: el 5 de abril de 1988, los señores Bueno Alves y Carlos Alberto
Pérez Galindo (abogado de la víctima en estos autos), fueron detenidos por personal policial, que
además allanó la oficina profesional de este último. Ya en sede policial, y durante la madrugada del 6
de abril, el señor Bueno Alves fue objeto de torturas consistentes en golpes con la mano ahuecada en
los oídos y en el estómago, entre otras agresiones, con el fin de que declarara en contra del señor
Pérez Galindo.
En su decisión, la Corte Interamericana afirmó que en el caso la Argentina había violado los siguientes
derechos del señor Bueno Alves: a la integridad personal, a ser oído por un tribunal judicial en un
plazo razonable y a la protección judicial (arts. 5, 8.1 y 25 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos). Respecto de las deficiencias en la investigación, indicó que: a) la revisación
médica de la víctima no fue realizada inmediatamente (párrafo 112); b) la carga de impulsar el proceso
recayó en gran parte sobre el propio afectado (párrafo 113); c) tanto el juez como el fiscal tuvieron una
actitud notoriamente pasiva (ídem); d) se dejó de lado la investigación de ciertos aspectos del hecho
denunciado, tales como los golpes en el estómago (ídem); e) las personas identificadas como
responsables de los golpes en contra del señor Bueno Alves no fueron vinculados al proceso sino
hasta mucho tiempo después de iniciado el mismo (ídem); f) el proceso tuvo una duración excesiva
(párrafo 114); y, g) el señor Bueno Alves no fue oído dentro de un plazo razonable (párrafo 115).
Como consecuencia de tales aseveraciones, la Corte Interamericana dispuso que “el Estado debe
realizar inmediatamente las debidas investigaciones para determinar las correspondientes
responsabilidades por los hechos de este caso y aplicar las consecuencias que la ley prevea. El
Estado debe asegurar que la víctima tenga pleno acceso y capacidad de actuar en todas las etapas e
instancias de dichas investigaciones y procesos, de acuerdo con la ley interna y las normas de la
Convención Americana” (párrafo 211).
3°) En su pedido de aclaratoria ante este Tribunal, la querella afirma que “existe una tremenda
contradicción entre lo que fuese dictaminado por el Sr. Procurador General de la Nación el 1 de
septiembre de 2006, a lo que V.E. se remite ‘in toto’ en la sentencia del 11 de julio de 2007, y lo que
en contrario fuese decidido tiempo después por la Excma. Corte Interamericana de Derechos
Humanos” (fs. 1629/1629 vta.), y prosigue señalando que: “tanto para el Sr. Procurador General, así
como para V.E., este caso se encontraría fatalmente concluido, por lo que se habría decidido que el
imputado RENÉ JESÚS DERECHO, uno de los principales responsables de los hechos investigados
deba gozar de absoluta indemnidad pese a la tremenda gravedad de los hechos acreditados por la
aplicación del instituto de la extinción de la acción penal por el efecto de la prescripción, mientras que
para un tribunal jurisdiccionalmente superior a V.E., como lo es a todo evento la Corte Interamericana
de Derechos Humanos de la OEA, deba suceder a partir de ahora exactamente todo lo contario” (fs.
1629 vta.).
Finalmente, solicita que se “aclare debidamente cuáles serían los fundamentos y motivaciones del
voto en disidencia” por el que se desestimó la queja por aplicación del art. 280 del Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación.
4°) La presentación, en tanto pedido de aclaratoria, resulta improcedente, ya que la sentencia dictada
por este Tribunal es suficientemente clara y no presenta omisiones que deban ser suplidas.
Por otra parte, en lo atinente a la aplicación del art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación en el voto en disidencia, tampoco puede prosperar la aclaración solicitada toda vez que es
justamente la mentada norma la que establece que es suficiente su sola invocación.
5°) No obstante lo antes señalado, el planteo —en virtud de su contenido— puede ser considerado
como un pedido de revocatoria (Fallos: 314:295, en lo pertinente), cuya procedencia se analizará a
continuación.
6°) Corresponde, en primer término, señalar que en su recurso de hecho ante este Tribunal, la
querella sustentó el pedido de revocación de la resolución apelada en que los delitos atribuidos a
René Jesús Derecho, en tanto cometidos por un agente estatal, debían ser considerados crímenes de
lesa humanidad y, por ende, imprescriptibles. Esa pretensión fue rebatida por el señor Procurador
General, quien entendió que los delitos en cuestión no merecían la calificación pretendida y a este
criterio remitió la mayoría de la Corte Suprema en su fallo. Por su parte, la Corte Interamericana, en su
sentencia, afirmó que: “comparte el criterio del Estado expresado en su contestación de demanda
respecto a que ‘si bien los actos de tortura perpetrados contra el [señor Bueno Alves] han quedado
alcanzados por la protección […] de la Convención [Americana], ello no significa que deban ser
calificados per se como delitos de lesa humanidad’, como lo pretende la representante de la víctima,
debido a que tales actos no formaron parte de un contexto de ataque generalizado o sistemático
contra una población civil” (párrafo 87).
Como puede apreciarse, la decisión que tomó esta Corte Suprema en cuanto al agravio que le fuera
presentado por la querella coincide con lo que al respecto resolvió la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, por lo que, en este sentido, no se aprecia la “insalvable contradicción” que refiere
el recurrente.
7°) Afirmado lo precedente, corresponde evaluar la pretensión del querellante en cuanto a que la
decisión de la Corte Interamericana tenga el alcance de cancelar la prescripción dictada con respecto
a René Jesús Derecho para que, de este modo, pueda continuar la investigación de los hechos que se
le atribuyen.
Según se reseñó precedentemente, y como consecuencia de la naturaleza de la jurisdicción
internacional, la condena de la Corte Interamericana ha recaído exclusivamente sobre el Estado
Argentino y comprende no solo el pago de una indemnización sino además la obligación de adoptar
todas las medidas que resulten procedentes y necesarias para garantizar a la víctima el pleno goce de
sus derechos. Ello, sin embargo, no puede implicar (y tampoco lo ha indicado específicamente la
Corte Interamericana en su sentencia) que este Tribunal deba dejar sin efecto una decisión judicial
que ha pasado en autoridad de cosa juzgada y por la que, en virtud de reglas jurídicas vigentes y de
aplicación general, se ha declarado la prescripción de la acción penal con respecto al delito atribuido a
René Jesús Derecho.
8°) Si bien está fuera de discusión el carácter vinculante de las decisiones de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos a los efectos de resguardar las obligaciones asumidas por el Estado Argentino,
aceptar que ello tenga consecuencias como las que pretende el recurrente implicaría asumir que la
Corte Interamericana puede decidir sobre la responsabilidad penal de un individuo en concreto, que
no ha sido parte en el proceso internacional y respecto del cual el tribunal interamericano no declaró,
ni pudo declarar, su responsabilidad (Fallos: 327:5668, voto del juez Fayt, considerandos 7º y 9º).
En tales condiciones, una decisión como la que se pretende no sólo implicaría una afectación al
derecho de defensa del imputado (que no ha estado presente ni ha sido escuchado en el proceso ante
la Corte Interamericana) sino que además colocaría al Estado Argentino en la paradójica situación de
cumplir con sus obligaciones internacionales a costa de una nueva afectación de derechos y garantías
individuales reconocidos en la Constitución Nacional y los tratados de derechos humanos que la
integran (Fallos: 327:5668, voto del juez Fayt, considerando 10).
Ello contradiría, además, la regla establecida en el art. 29 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, que prohíbe interpretar sus normas de modo tal que impliquen la supresión del
ejercicio de los derechos por ella reconocidos o su limitación más allá de lo fijado en dicha norma
internacional o, también, la limitación del goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda
estar reconocido de acuerdo con las leyes de un Estado.
9°) Por otra parte, la interpretación que aquí se postula no se contradice con lo afirmado por el tribunal
internacional en cuanto a que “el deber de investigar constituye una obligación estatal imperativa que
deriva del derecho internacional y no puede desecharse o condicionarse por actos o disposiciones
normativas internas de ninguna índole” (párrafo 90 de la sentencia), pues lo que éste ha entendido
inadmisibles —sólo esto pudo hacer— son las disposiciones de prescripción dictadas específicamente
con la intención de impedir la investigación de violaciones a los derechos humanos y la sanción de sus
responsables, idea que no puede extenderse a previsiones generales de extinción de la acción penal
por prescripción aplicables a cualquier caso en el que se investigue la comisión de un delito común
(conf. Fallos: 327:5668, voto del juez Fayt, considerando 11).
Debe señalarse, además, que de revocarse la decisión firme adoptada por los tribunales argentinos, el
delito común atribuido en estos actuados se tornaría imprescriptible, pues la investigación debería
proseguir hasta tanto el o los responsables fuesen juzgados. De este modo, se estaría creando
judicialmente una tercera categoría de delitos, inexistente tanto en el orden interno como el
internacional, esto es, delitos comunes imprescriptibles.
Como es sabido, la imprescriptibilidad es una regla privativa de los crímenes de lesa humanidad y su
traslado antojadizo al ámbito de los delitos comunes —además de su incorrección técnica— iría en
desmedro del arduo camino que recorrió la comunidad jurídica internacional para que los primeros
tengan reconocimiento normativo y, a su vez, tornaría borrosos los claros límites entre unos y otros.
Por todo lo expuesto, se rechaza la presentación de fs. 1627/1633. Notifíquese. CARLOS S. FAYT -
CARMEN M. ARGIBAY.

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