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Historia de los Medios en México 1968-2000

El documento presenta una recopilación sobre la historia contemporánea de México, enfocándose en los actores sociales y los medios de comunicación entre 1968 y 2000. Se analizan las dinámicas de los movimientos sociales, la evolución de los medios masivos y su impacto en la política y la cultura mexicana. A través de un enfoque crítico, se discute la concentración de poder en los medios y su relación con la democratización del país.

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Historia de los Medios en México 1968-2000

El documento presenta una recopilación sobre la historia contemporánea de México, enfocándose en los actores sociales y los medios de comunicación entre 1968 y 2000. Se analizan las dinámicas de los movimientos sociales, la evolución de los medios masivos y su impacto en la política y la cultura mexicana. A través de un enfoque crítico, se discute la concentración de poder en los medios y su relación con la democratización del país.

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Una historia contemporánea de México:

Actores

Ilán Bizberg yLorenzo Meyer, coordinadores

Carlos Alba
Roberto J. Blancarte
Sergio González Rodríguez
Enrique Guerra Manzo
Rogelio Hernández Rodríguez
Soledad Loaeza
Enrique E. Sánchez Ruiz
Blanca Torres
Gustavo Verduzco
Samuel I. del Villar

OCEANO
EDITOR: Rogelio Carvajal Dávila

UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO:


ACTORES

© 2005, Ilán Bizberg y Lorenzo Meyer

D. R. © 2005, EDITORIAL OCEANO DE MÉXICO, S.A. de C.V.


Eugenio Sue 59, Colonia Chapultepec !blanco
Miguel Hidalgo, Código Postal 11560, México, D.F.
~ 5279 9000 fJii) 5279 9006
~ info@[Link]

PRIMERA EDICIÓN

ISBN 970-651-924-9

Qy,edan rigurosamente prohibidas, sin la autorización


escrita del editor, bajo las sanciones establecidas en las leyes,
la reproducción parcial o total de esta obra por cWJlquier medio
o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento
informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante
alquiler o préstamo público.

IMPRESO EN MÉXICO 1 PRINTED IN MEXICO


UNA HISTORIA CONTEMPORÁNM DE MÉXICO: ACTORES

Movimientos sociales, 373


Los años ochenta, 374
Otros movimientos sociales, 376
Beneficencia privada, 377
Iniciativa privada, 377
Los años noventa, 3 78
1994, un año clave, 380
Algunos casos de cogestión, 382
Las dimensiones del sector no lucrativo, 385
Los ingresos del sector no lucrativo, 388
Las fuentes de financiamiento del sector, 388
Las aportaciones monetarias al sector no lucrativo por parte de los ciudadanos, 389
El trabajo voluntario en el sector no lucrativo, 390
El sector no lucrativo según el último censo económico, 395
El sector no lucrativo sujeto a una dinámica cambiante, 396
Un sector diferenciado, 396
Otra modalidad mexicana, 397
Las organizaciones y los movimientos sociales, un vaso comunicante, 398
Las actuaciones del sector en la historia contemporánea, 398
Refoxiones finales, 399
Índice de tablas, 401

Los medios de comunicación masiva en México 1968-2000, Enrique E. Sánchez Ruiz, 403
Introducción, 403
La "modernización mediática", en preparación para el68 (hacia los juegos olímpicos), 406
El2 de octubre en ws medios, 408
~os años setenta: el intervencionismo mediático estatal, 411
Reforma política y derecho a la información: en busca de la cuadratura del círculo, 416
La prensa: en busca del lector perdido, 419
"Te pago para que me pegues", 420
Radio comercial de gobierno, concentración en la radio comercial, 421
Los años ochenta: el inicio del neoliberalismo, 422
Las elecciones de 1988 y los medios, 426
De 1988 a 2000: los medios y el libre comercio, 429
A la sombra del TLCAN, 433
Crisis de película, 434
Hacia la guerra de la televisaras, 440
Colofón, 447
Índice de figuras y tablas, 448

Del libro a la pantalla:


la cultura mexicana del siglo XX hacia el XXI, Sergio González Rodríguez, 455

12
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASNA
EN MÉXICO, 1968-2000

Enrique E. Sánchez Ruiz

Introducción

e ofrece aquí un recuento muy condensado sobre el desarrollo de los medios de comunica-
S ción (televisión, prensa, radio y cine) en México, de 1968 a 2000. Dos ejes sirven de principal
hilo conductor en el análisis realizado en el capítulo:

a) Con el desarrollo capitalista posrevolucionario, ocurrió la expansión de unas indus-


trias culturales, 1 íntimamente ligadas con el llamado proceso de globalización. Estas
industrias mediáticas han acompañado al proceso de "modernización cultural", en
principio excluyente, pero crecientemente abarcante. 2
b) Estas industrias culturales interactúan, de maneras múltiples y contradictorias, con
el proceso de democratización del país -a veces propiciándolo, a veces obstaculi-
zándolo-, por su carácter cada vez más claro de industrias del entretenimiento, además
de concentrarse en unas pocas manos (lo que se traduce en escasas voces con capa-
cidad de expresarse en el espacio público).

En la descripción que sigue daremos cuenta de algunas tendencias principales en el


desarrollo de los medios mexicanos.
En el periodismo escrito, observaremos el tránsito del predominio de una prensa go-
biernista y acrítica, incluso dependiente en lo económico del gobierno, a una relativamente más
plural, independiente y crítica en la actualidad, pero que lee un sector muy pequeño de la pobla-
ción. Con muy dignas excepciones, este proceso ha sido mucho más lento en la provincia me-
xicana. En nuestro recuento distinguiremos también la emergencia y consolidación de la televi-
sión como el medio hegemónico en lo que respecta al entretenimiento y la información del
pueblo mexicano. A diferencia de Estados Unidos, de donde se supone que México adoptó el mo-
delo de organización, la televisión mexicana se desarrolló de una manera concentrada en ex-
tremo, casi monopólica, y centralizada, controlada casi en su totalidad desde la ciudad de Mé-
xico. Esto significó también su surgimiento como formidable recurso de poder, como un actor
político ligado a los regímenes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por lo que se
constituyó en un obstáculo enorme para el surgimiento de la democracia. Sin embargo, hacia el
fin del siglo el compromiso de la televisión mexicana con el partido dominante cedió ante el re-
clamo democrático de la población, al tiempo que se convirtió en la principal arena donde se
redefine en la actualidad el espacio público mexicano. Acompañante ambigua de la moderni-

403
U NA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

zación política, hoy su carácter de industria cultural torna la política en espectáculo y escánda-
lo más que en deliberación racional sobre los diversos proyectos de país.
En el periodo que se describe aquí, la radio ocupó poco a poco un lugar de mayor re-
levancia en el espacio público mexicano: de simple compañía musical a informador cotidiano,
en ocasiones incluso dando voz a la ciudadanía. Sin embargo, siempre ha permanecido en se-
gundo plano, casi como comparsa, respecto de la televisión. Frente a catástrofes urbanas, como
los sismos de 1985 en la capital, o las explosiones de 1992 en Guadalajara, la radio se descubrió
aliada del ciudadano común; pero este papel se diluyó en las vicisitudes del tránsito urbano, de
las condiciones meteorológicas o los acontecimientos deportivos en tiempos normales. En el
ámbito rural, la radio ha constituido un vehículo comunicativo horizontal entre los pobladores
de lugares relativamente lejanos entre sí. En las grandes ciudades funciona como un medio que
permite una mayor interlocución de los ciudadanos con el poder, a pesar de su papel secunda-
rio, de cualquier manera complementario en relación con la televisión.
Finalmente, analizaremos en este capítulo cómo, de crisis en crisis, el cine mexicano
ha dudado en redefinir la "identidad mexicana" como contenido y autorrepresentación de un
México crecientemente urbano y "globalizado". La industria cinematográfica casi desaparece
(en tanto industria) al final del siglo XX, a pesar de que han surgido esfuerzos individuales exi-
tosos, que requieren el apoyo estatal para que el talento joven no termine por emigrar -como
lo está haciendo- a Hollywood.
Es imposible abarcar en un capítulo, así sea sólo de manera descriptiva, todas las di-
mensiones que concretan a los medios, así que nosotros, aquí, vamos a privilegiar únicamente
algunos aspectos políticos, económicos y culturales desde una perspectiva histórico-estructu-
raP No sólo son numerosas dimensiones, sino que en los últimos treinta o treinta y cinco años
han sucedido muchísimos hechos en el ámbito de los medios de comunicación, de tal manera
que aquí tendremos que ser muy esquemáticos y selectivos. Por razones de economía de espacio,
nuestra exposición podrá parecer asistemática, pero presentaremos, para cada década, los as-
pectos que nos parezcan más sobresalientes sobre el tema de los medios en México. No será una
relación exhaustiva ni homogénea sobre todo lo que sucedió en cada medio, porque nos lleva-
ría varios tomos iguales a éste lograrlo. De antemano, acepto la crítica de usted, lector o lectora,
que desde algún punto de vista me va a señalar que falta algo por consignar (algún desarrollo, pro-
ceso o acontecimiento tecnológico, económico, político, cultural o social, que tenga que ver
con alguno o todos de los medios que aquí abordamos). Pero, otra vez, aquí se trata de resumir
una historia que ha sido muy rica, con respecto a cuatro posibles objetos de estudio (cine, radio,
prensa y televisión), que en cada caso tienen su propia complejidad e historicidad, aunque ope-
ren de forma articulada en las sociedades contemporáneas. 4
Históricamente, la concentración y el centralismo han sido características centrales del
sistema de medios en México, aunque lo son de manera más acentuada del medio hegemóni-
co hacia fines del siglo XX y principios del XXI: la televisión. 5 Por esta razón, a pesar de que es-
to se escribe desde la provincia, en una mirada tan a vuelo de pájaro no tendremos más remedio
que reflejar tal centralismo en nuestro recuento. 6
Entre algunos de los procesos más característicos del siglo XX, se puede apuntar el ver-
tiginoso desarrollo global de los modernos medios masivos de difusión. Dos herencias decimo-
nónicas, la prensa y el cine, fueron las simientes de una industria cultural que, a su vez, even-

404
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

tualmente sustituyó las formas tradicionales y locales de informarse, entretenerse e incluso


aprender en la vida cotidiana. Con el desarrollo de la radio primero, y luego de la televisión, se
completa un paquete mediático que tendrá repercusiones no sólo culturales, sino también eco-
nómicas y políticas de no poca trascendencia, hacia la segunda mitad del siglo XX; no sólo en
México, sino casi en todo el mundo. La prensa decimonónica arriba a la nueva centuria carga-
da de connotaciones políticas, fuente importante del surgimiento de la "esfera pública burgue-
sa", base fundamental de la propagación (en algunos países, entre algunas clases sociales, entre
los "ciudadanos") de la democracia. 7 Sin embargo, ya desde fines del siglo XIX y principios del
XX comenzó una transición, en particular en Estados Unidos e Inglaterra, de la prensa neta-
mente informativa, política e incluso partidista, a la de entretenimiento, "amarillista", plena y
llanamente de negocio. 8 Esto forma parte de un proceso de transformación de la esfera públi-
ca, permeada -si no es que propiamente constituida- por los nuevos medios de difusión ma-
siva.9 Se dice que en la ciudad de México dio inicio el periodismo impreso comercial con El Im-
parcial, periódico porfirista de fines del siglo XIX. Esta transición comenzó en ciudades de
provincia poco después: pm; ejemplo, en Guadalajara el periodismo "moderno" iniciaría a prin-
cipios del siglo XX con La Gaceta de Guadalajara. 10 De hecho, desde el porfiriato mismo se ins-
tauró el modelo de periodismo subordinado al poder político, que duraría alrededor de un si-
glo, antes de que comenzaran a verse signos de su disolución, al final del siglo XX. 11 Si bien en
general se produjo una serie de arreglos estructurales y prácticas que significaron un gran con-
trol estatal sobre los medios, es importante dar cuenta de que éste no ha sido total, y que los me-
dios, en especial los más influyentes como la televisión, han tenido su propia "autonomía rela-
tiva"P En el plano informativo y noticioso, por ejemplo, la mayor parte del tiempo lo que ha
ocurrido ha sido el funcionamiento cotidiano de una serie de relaciones y prácticas que han
asegurado la autocensura de los propios medios, más que un control estatal directo, esto es, se
ha generado y puesto en práctica una "cultura de la colusión"P Así, comenta Lorenzo Meyer:
"En estos últimos setenta y un años, los medios de comunicación pasaron a ser parte del régi-
men. En buena medida, la historia reciente de México ha sido la crónica del control de los me-
dios informativos". 14
Por fortuna, tanto en los países desarrollados como en México sigue habiendo inten-
tos para hacer periodismo serio, "objetivo". Por el contrario, las tendencias hacia la confusión
de la noticia con el escándalo son hoy en día el estilo predominante en todos los medios, im-
presos y electrónicos. 15 De hecho, ya desde los años cuarenta Theodor W. Adorno y Max Hork-
heimer, partiendo de un punto de vista hasta cierto punto "apocalíptico", habían hecho una crí-
tica a lo que de manera apropiada llamaron la "industria cultural". 16 En nuestro país, el desarrollo
histórico de los llamados medios masivos de comunicación siguió básicamente los patrones de
organización de Estados Unidos, regidos por principios comerciales, siendo la publicidad en al-
gunos casos su principal fuente de sustento (por ejemplo, en radio y televisión) o, en otros,
constituyéndose básicamente en mercancías -o servicios- a consumirse, en principio, como
cualquier otra mercancía por usuarios finales (revistas, periódicos, televisión de paga, cine) 17•
La gran diferencia con otros productos que se compran y venden en los mercados, como zapa-
tos o comida, es que estas mercaderías -los productos culturales de los medios- están elabo-
radas en particular para significar, son bienes simbólicos, propuestas de sentido, mediaciones
expresivas: tienen repercusiones en los imaginarios colectivos, en la definición tendencia! de

405
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

las identidades y alteridades socioculturales. 18 En este sentido, por ejemplo, a diferencia de Eu~
ropa, donde los medios electrónicos nacieron como entidades públicas, de servicio social y
compromiso enérgico hacia lo educativo y cultural, en México prevaleció el entretenimiento,
la producción de ganancias y la apropiación privada de instituciones y procesos que tienen re-
percusiones sociales amplias. 19 Los medios y sus productos son, en y por sus consecuencias c<r
lectivas, bienes públicos. De ahí una contradicción principal en su operación histórica: aquélla
entre sus secuelas sociales amplias y la tendencia a su apropiación y control no sólo privados, si-
no en extremo concentrados. Por ejemplo, en términos del favorecimiento de una política lo
más cercana posible a la democracia participativa y deliberativa, fundamentada en la discusión
informada, los altos grados de concentración y el comercialismo extremo en principio impiden
la puesta en común del debate racional sobre ideas y temas o problemas de interés colectivo, de
manera que la llamada opinión pública opera más en términos de la facultad de generar imá-
genes y estereotipos, a partir de eslóganes, que de la circulación de informaciones y argumen-
tos.20 Pero acerquémonos a 1968, cuando comienza nuestro relato.

La "modernización med.iática", en preparación para el 68


(hacia los juegos olímpicos)

Los medios electrónicos mexicanos recibieron un gran impulso gubernamental du-


rante los años sesenta, en especial cuando se acercaban ya los XIX juegos olímpicos, de los que
México sería sede en octubre de 1968. Desde 1963 dieron inicio algunas transmisiones televi-
sivas a colores, ya con autorización oficial y no experimentales, por medio del sistema inventa-
do por el pionero Guillermo González Camarena (concesionario original del canal 5), cuyas
pruebas comenzaron un par de decenios antes. Mediante el sistema de microondas, que em-
pezaba a expandirse, llegaban en directo las primeras emisiones internacionales, como el lan-
zamiento de la nave Mercury IX o el funeral de John F. Kennedy. 21 El mundo comienza a "en-
cogerse" por medio de las comunicaciones, diría años después Anthony Giddens. 22 En 1965, el
gobierno decidió crear la Red Federal de Microondas, que para 1970 cubriría al país de fron-
tera a frontera. De igual manera, en 1966 México se asoció al consorcio multinacional de saté-
lites Intelsat, con lo que ya se podrían emitir señales de radio y televisión a todo el mundo; y
para 1968 se concluyó en forma puntual la Red Nacional de Telecomunicaciones. La mayor par-
te de la infraestructura técnica para la eventual transmisión al resto del orbe de la olimpiada
fue proveída por el Estado.
Adelantándonos un poquito, veamos la descripción que un extrabajador de Telesiste-
ma Mexicano (vuelto historiador) hace del resultado de todo ese proceso de modernización tec-
nológica:

El uso de las microondas, la televisión cromática y los satélites de comunicación, tuvie-


ron su momento culminante con las transmisiones televisivas, desde México, de los XIX
juegos olímpicos.
Estos tres importantes elementos sirvieron de base para hacer posible que el mun-
do entero recibiera las imágenes de tan trascendental evento.
México no sólo se enorgulleció de haber sido el país sede de las olimpiadas sino tam-

406
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

bién por la admirable labor que realizaron los técnicos mexicanos en materia de comu-
nicaciones. 23

Volveremos más tarde a los acontecimientos previos a tan "trascendental evento". Por
el momento, recordemos que, desde 1955, los tres canales de televisión existentes en la capital
de la república se habían unido en la empresa Telesistema Mexicano, argumentando que no
había "suficiente mercado" para disputarlo en competencia. 24 Así, no sólo la televisión capitali-
na, sino prácticamente la de todo el país, quedó monopolizada por Telesistema Mexicano. Sin
embargo, hacia 1968 el gobierno al parecer juzgó que ya era hora de propiciar un poco la com-
petencia televisiva. Faltando tan sólo un mes para el inicio de los juegos olímpicos, se inaugu-
raron dos nuevos canales televisivos en la capital del país, otorgados a concesionarios particula-
res: el canal13, cuya frecuencia se concedió al señor Francisco Aguirre, conocido radiodifusor, y
la del canal 8 a Fomento de Televisión, que se convirtió en filial del Grupo Monterrey, al ser
controlada por Televisión Independiente de México (TIM). Ambos canales se inauguraron "ofi-
cialmente" con la transmisión en vivo del cuarto informe de gobierno del presidente Gustavo
Díaz Ordaz, el primero de septiembre de 1968. Por el norte del país, desde 1965 se había co-
menzado a desarrollar Telecadena Mexicana, del productor cinematográfico Manuel Barba-
chano Ponce (socio minoritario del canal8), que para fines de los años sesenta poseía ya quin-
ce televiso ras. 25 Quizá el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz se dio cuenta de la popularidad y la
enorme influencia social que estaba ganando el monopolio televisivo, así que decidió autorizar
la entrada de nuevos ')ugadores". Sin embargo, en el plano informativo, ni la radio ni la televi-
sión habíán desarrollado todavía sus propios sistemas de noticieros, sino que tenían programas
noticiosos que manejaban informativamente algunos periódicos, por ejemplo, Excélsior, El Uni-
versal y Novedades.
En lo que a la prensa se refiere, los años sesenta fueron de relativa calma, pues se en-
contraba en su plenitud la "cultura de la colusión", es decir, el modus vivendi de mutua compla-
cencia y apoyo entre el gobierno y los periódicos. 26 En todo caso, algunos hechos novedosos que
ocurrieron contribuyeron un poco a ampliar el espectro ideológico de los medios impresos. Así,
José Carreño Carlón comenta que no había prensa para "el pensamiento y las corrientes popu-
lares liberales y de izquierda", lo que en parte se cubrió con la aparición en 1960 de la revista
Política, en cuyos primeros números escribían Carlos Fuentes, Víctor Flores Olea y Enrique Gon-
zález Pedrero, entre otros.2' Sin embargo, cerró en 1967. Los años sesenta vieron el comienzo
de uno de los esfuerzos de periodismo cultural más interesantes, bajo el liderazgo de Fernando
Benítez, en el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre! (que para los años setenta
pasó a la coordinación de Carlos Monsiváis). En 1962, se fundó otro periódico de "izquierda",
El Día de Enrique Ramírez y Ramírez, "para concurrir a un mercado hasta entonces dominado
de manera asfixiante por las visiones de la derecha interna e internacional". 28 En 1968 Mario
Menéndez fundó otra revista de inclinación izquierdista: ¿Por Qué?, la cual sufrió acosos guber-
namentales y agresiones desde su nacimiento hasta los años ochenta, cuando por fin dejó de
existir. Por la banda derecha, el coronel José García Valseca hacía crecer su cadena en provin-
cia y en 1965 estableció sus diarios capitalinos El Sol de México del mediodía, primero, y luego su
homónimo matutino. Sólo quince días después, abrió El Heraldo de México. 29
Otro hecho importante en relación con la prensa escrita fue el cambio de dirección del

407
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

periódico Excélsior, segundo en antigüedad de entre los periódicos capitalinos contemporáneos


(El Universal se fundó en 1916 y el Excélsior en 1917). Éste había destacado desde su nacimien-
to, siempre como competencia principal de El Universal; ambos caracterizados más bien por su
conservadurismo político. En 1963, falleció Rodrigo de Llano, que había dirigido Excélsior des-
de 1932, y lo sustituyó Manuel BecerraAcosta, quien a su vez murió en 1968. El31 de agosto del
mismo año comenzó la gestión de Julio Scherer García. 30 El llamado "periódico de la vida na-
cional" se convirtió en los años siguientes en una tribuna plural (donde escribieron Daniel Co-
sí o Villegas, Gastón García Can tú, Ricardo Garibay, Jorge lbargüengoitia, Rodolfo Stavenha-
gen, Pablo Latapí Sarre, entre otros), en la que se practicó un periodismo informativo crítico e
investigativo, que lo hicieron merecedor de la clasificación de uno de los mejores del mundo.
Ha habido algunos intentos de desmitificar tanto el trabajo periodístico de Scherer como al Ex-
célsiorde esos años, 31 pero a pesar de que, efectivamente, se ha generado toda una mitología al-
rededor de ambos, Julio Scherer, sin ser un santo o un "héroe nacional", ha propiciado un tipo
de periodismo que el país ha necesitado: plural, crítico e independiente de los polos de poder.
Y el diario, de hecho, fue por lo menos el mejor de México durante los años en que lo dirigió
Scherer. A sólo un mes de que Julio Scherer asumiera la conducción de Excélsior, tuvieron lugar
una serie de acontecimientos que imprimieron una marca indeleble en la historia reciente de
México.

El 2 de octubre en los medios

Los sucesos que llevaron a la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 y sus secue-
las son analizados en otro lugar de este libro. Aquí recordaremos de modo breve cómo los me-
dios mexicanos, en particular los capitalinos, se encargaron de minimizar, casi negar, la masa-
cre, sus orígenes y sus consecuencias. Raúl Trejo sintetiza de esta manera el papel de los medios
frente al movimiento estudiantil y a las reacciones del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz:

Ante el endurecimiento del gobierno que llevó al asesinato de Tlatelolco, la radio y la


televisión no manifestaron opiniones distintas de las oficiales. No es exagerado asegu-
rar que fueron, incluso, serviles comparsas de las posiciones gubernamentales. Ni qué
decir de la enorme mayoría de la prensa escrita. Los periodistas que en ese tiempo tu-
vieron valor y tribuna para disentir de la conducta del gobierno fueron tan escasos que
los nombres de cada uno de ellos pueden ser recordados con facilidad y todos solamen-
te en sitios de prensa escrita. José Alvarado, Fernando Benítez, Francisco Martínez de
la Vega, entre esos pocos. 32

En la cobertura del desarrollo del movimiento, hubo un par de excepciones televisivas,


que recuerda Carlos Monsiváis:

En 1968, la televisión privada se niega a difundir las posiciones del movimiento. Se pro-
digan las calumnias y las llamadas al linchamiento moral, los noticieros delatan la in-
significancia numérica de las marchas. Las excepciones se localizan con rapidez: el no-
ticiario Excélsior, que cubre adecuadamente las movilizaciones, y un programa especial
conducido por Jorge Saldaña, más bien tibio de acuerdo con los estándares de hoy y

408
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

estrepitoso en 1968, sobre todo por las intervenciones de Heberto Castillo, Ifigenia Mar-
tínez y Víctor Flores Olea, que defienden a los estudiantes, que no son delincuentes
y están dispuestos al diálogo. 33

Por su parte, Elena Poniatowska rememora:

Una minoría de editorialistas defiende a los estudiantes y sus artículos pueden con-
tarse con los dedos de la mano. El más bello: el de José Alvarado, publicado ellO de
octubre; el más impactan te: el de Abel Quezada: un cuadro negro en señal de luto: "¿Por
qué?", pregunta en el título el caricaturista en el Excélsiorde Scherer.
De todos los diarios, el más apegado a la verdad es La Prensa en su reportaje del 3
de octubre. Los demás periódicos hablan de agitadores al servicio de Moscú o de la
Central Intelligence Agency (CIA), y airados se parapetan tras del régimen que les pa-
ga por defenderlo. La revista ¿Por Qué?, aunque amarillista, sensacionalista, informa y
consigna. Lo demás, como diría sor Juana, es engaño colorido. 34

Aunque en algunos casos se trató de la acostumbrada actitud pasiva y complaciente con


el gobierno por parte de los medios, debemos recordar que en esta ocasión el clima político fue
de persecución y de amedrentamiento directo. Hay testimonios de quienes presenciaron "có-
mo desde la noche misma del2 de octubre, agentes judiciales intervinieron las redacciones, cen-
suraron artículos y decomisaron material filmico. Ni antes ni después de esa época, al menos
de manera tan ominosa y extendida, el gobierno mexicano ejerció la censura previa". 35 Com-
plementa la descripción Monsiváis: "El 3 de octubre de 1968 el gobierno aclara su verdadero
principio de autoridad: la garantía de la conducta impune. La censura avasalla a los medios in-
formativos: hay intimidaciones, sobornos y amenazas". 36
Julio Scherer recuerda que: "Aquella noche, en un telefonema urgente me había ad-
vertido el secretario de Gobernación que en Tlatelolco caían sobre todo soldados y a punto de
colgar el teléfono había dejado al aire la frase amenazadora: '¿Queda claro, no?'". 37 De hecho,
a pesar de que hay un cierto consenso acerca de que la cobertura de Excélsior habría sido una
de las menos oficialistas o censuradas, Julio Scherer admitió que había tenido que ceder ante
las presiones del álgido momento:

Excélsior había informado con honradez y veracidad acerca de los sucesos de Tlatelolco.
Eso era cierto, pero no me engañaba. Habíamos escamoteado a los lectores capítulos
enteros de la historia de esos días. Poco sabíamos de la vida pública de los presos polí-
ticos, menos aún de su intimidad, y habíamos evitado las entrevistas con ellos. Había-
mos permanecido en la calle, presos nosotros frente a su cárcel. Sabía bien que en nues-
tras manos había estado la decisión de cumplir o no con ese trabajo, pero también sabía
que el presidente no había propiciado el mejor clima para el desarrollo de una infor-
mación irrestricta. 38

Scherer mismo reconoció que le censuró un artículo a don Alejandro Gómez Arias,
quien entonces dejó de colaborar en Excélsior. 39 Pero, de nuevo, para no caer en una visión ma-
niquea, el suplemento Masiosare de La Jornada comenta que "las únicas imágenes de la matanza

409
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

de Tlatelolco que se transmitieron en televisión ese 2 de octubre, fueron las del Noticiero de Ex-
célsio?, que se transmitía por el canal 2 de Telesistema Mexicano. 40 Y Masiosare a su vez recoge
el testimonio de Monsiváis: "Eran secuencias filmadas desde el tercer piso del edificio Chihua-
hua. La cámara estaba a ras del suelo y se veía a los líderes del Consejo Nacional de Huelga tira-
dos. El sonido ambiente eran los disparos interminables, una lluvia de muerte terrible". 41
Desde luego que el noticiario de Excélsior fue suspendido y Telesistema Mexicano co-
menzó los preparativos para lanzar al poco tiempo su propio programa noticioso estelar: 24
Horas, conjacobo Zabludovsky. 42 La escritora Elena Poniatowska termina un artículo periodís-
tico sobre "la prensa en tiempos de Díaz Ordaz", con la siguiente descripción:

Tanta inserción pagada, tanta orden de aprehensión, no sólo no lograron su objetivo si-
no que al final de cuentas se volvieron en su contra. A partir del 68 se gesta una nueva
prensa, así como empieza a moverse esa sociedad dormida que fue a desperezarse en
las grandes manifestaciones, en las marchas al Zócalo; una nueva sociedad, la sociedad
civil, que quiere expresar su irritación, su inconformidad, y encender, veladora en ma-
no, una luz por cada muchacho asesinado el 2 de octubre de 1968, la vanguardia políti-
ca, social y cultural de su país: México. 43

Por fin, a pesar de la amenazas "provenientes del exterior" el12 de octubre se inauguró
el "trascendente evento" del que hablábamos antes: "Por toda la ciudad, grupos de jóvenes tocan
cláxones y se entregan a la práctica exorcista de repetir el nombre del país: '¡¡MÉ-XI-CO!! ¡¡MÉ-
XI-CO!! ¡¡MÉ-XI-C0!!'". 44 De hecho, ni la sociedad mexicana ni los medios cambiaron de inmedia-
to, pero sí puede decirse que el68 fue el comienzo de un proceso de transformación que, si bien
aún no se logra del todo, se empieza a notar en la democratización del país.
Gustavo Díaz Ordaz ya se había dado cuenta de la importancia de los medios para el con-
trol político, sobre todo en tiempos de excepción, como el periodo que acabamos de describir.
Así, a fines de 1968 el gobierno federal propuso un nuevo impuesto que parecía estar dirigido a
tomar el control de la radio y televisión. El 30 de diciembre el congreso aprobó un impuesto de
25% al "importe total de los pagos por los servicios prestados por empresas que funcionen al
amparo de concesiones federales para el uso de bienes del dominio directo de la nación cuan-
do la actividad del concesionario esté declarada expresamente de interés público por la ley". 45
Una alternativa al pago de este impuesto, que afectaba-sin nombrarlos- a los concesionarios
de radio y televisión, fue poner 49% de sus acciones en fideicomiso en una institución nacio-
nal de crédito. Hubo, entonces, la posibilidad de que el gobierno se quedara con ese 49%. Los
empresarios, desde luego, consideraron estas medidas lesivas para sus intereses y reaccionaron
con una campaña enérgica de presión y cabildeo, que culminó el primero de julio de 1969 con un
decreto de Gustavo Díaz Ordaz, el cual autorizaba que las empresas de radio y televisión, como al-
ternativa al pago del impuesto mencionado, pusieran a disposición del Estado 12.5% de su tiem-
po diario de transmisión, para que lo usara de acuerdo con sus propios fines. 46 A pesar de que
no hay evidencias "duras", es claro que se trató de un intento, fallido en este caso, para tomar el
control directo de los medios electrónicos. De modo paradójico, cuando en 2002 el presidente
Vicente Fox mediante un decreto (el llamado "decretazo") anuló el impuesto, el presidente de
la Cámara Nacional de Radio y Televisión -y también directivo de Televisa-, Bernardo Gómez,

410
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

declaró que tal gravamen se los había impuesto Díaz Ordaz "como castigo" por "haber dado voz
e imagen a los opositores del gobierno" en 1968.47
Hacia el final del sexenio diazordacista, un decreto presidencial del 6 de agosto creó
la Red Federal de Estaciones de Televisión, asignándole treinta y siete frecuencias en diversas
entidades del país. Esta red no entró en operaciones, pero preparó el terreno para una próxi-
ma participación directa del gobierno en la televisión.

Los años setenta: el intervencionismo mediático estatal

Todavía como secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez manifestó ante los
concesionarios de radio y televisión su preocupación por la gran penetración e influencia de es-
tos medios -en particular la televisión-, en especial entre niños y jóvenes. En la inauguración
de los trabajos de la X Semana Nacional de la Radiodifusión, preguntaba Echeverría:

¿No podremos en México, si nos unimos todos empezando por quienes directamente
son concesionarios de los medios de difusión y los manejan; representantes de todos
los medios sociales, psicólogos y sociólogos; padres y madres de familia, y el propio Es-
tado como un elemento de coordinación, encontrar una fórmula equilibrada que per-
mita salvaguardar los intereses del auditorio, en especial los de las nuevas generaciones
y simultáneamente, pero en su debida jerarquía, los de tipo privado? 48

U na muestra de la importancia que le otorgaba Echeverría a los medios fue que de


inmediato, al iniciar sus labores el nuevo gobierno, instituyó dos nuevas subsecretarías encar-
gadas "del manejo de los instrumentos de información pública, y cuya creación dio cuenta
del rango político que se deseaba conferir a la política gubernamental de comunícación". 49
Además, nombró a su hermano Rodolfo Echeverría como director del Banco Nacional Ci-
nematográfico, la entidad principal que financiaba el cine en el país y desde donde sería el
artífice de una virtual estatización de la actividad cinematográfica. Después del episodio re-
presivo y la fama autoritaria bien ganada del régimen anterior, Echeverría intentó desde su
campaña crear la idea de que en su gobierno ocurrirían cambios sustanciales, mediante lo
que él mismo denominó política de "apertura democrática". 5° Pero tal "apertura" resultó un
artificio retórico, para esconder un autoritarismo igual que el anterior. 5 1 Sin embargo, noto-
do lo que se hizo durante el echeverrismo fue negativo. Hay quienes, como el historiador Emi-
lio García Riera, piensan que al cine mexicano no le fue tan mal, a pesar de la estatización casi
total de la industria.

Con esta estatización -mayoritaria, no total, y forzada en buena medida- culminó en


1976 una época excepcional del cine mexicano. Nunca antes habían accedido tantos y
tan bien preparados directores a la industria cinematográfica ni se había disfrutado de
mayor libertad en la realización de un cine de ideas avanzadas. A pesar de que una muy
actuante censura previa impidió muchas veces el abordamiento crítico de temas polí-
ticos y sociales de actualidad, y a pesar de que el cine se hizo eco de una retórica ter-
cermundista y demagógica, los nuevos cineastas resultaron capaces por cultura y por
oficio de reflejar algo de la complejidad de lo real. 52

411
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

El operador principal de este proceso fue el actor Rodolfo Landa, hermano de Echeve-
rría, quien fue instalado como director del Banco Nacional Cinematográfico poco antes de que
el presidente tomara posesión. Rodolfo Echeverría puso fin a ciertas "prácticas viciosas" de los vie-
jos productores tradicionales, "negando más créditos sin garantías solventes".53 De acuerdo con
Moisés Viñas:

Muy pocos productores aceptaron arriesgar sus capitales y el Estado, a través de Ro-
dolfo Echeverría, decidió producir cine directamente. La cinematografía mexicana
se estatizó formalmente, pues ya lo era de hecho, cuando menos en su rama de pro-
ducción.
Para sustituir a la mayoría de realizadores, que eran los propios productores, sus
descendientes o sus incondicionales, Rodolfo Echeverría llamó a la generación de ci-
neastas universitarios y a la procedente de los concursos.
Con esta alternativa Rodolfo Echeverría logró romper la inercia churrera de los vie-
jos productores. 54

Durante ese periodo el Estado se encargó del financiamiento, la producción, la distri-


bución, la exhibición, la preservación y la enseñanza. El gobierno había adquirido en 1960 la
Compañía Operadora de Teatros (COTSA) para romper el llamado "monopolio Jenkins"; en es-
te periodo, se incluiría además entre las propiedades gubernamentales a los Estudios Churu-
busco, que se convirtieron en productores en 1972 y 1973 (así como los Estudios Azteca). Tam-
bién durante el sexenio, se establecieron las empresas de producción Corporación Nacional
Cinematográfica (CONACINE) y las ''versiones paralelas" de Corporación Nacional Cinemato-
gráfica y de los Trabajadores (CONACINE I y Il). El Estado controló asimismo las distribuidoras
Películas Nacionales (PELNAL), para el territorio nacional, y Películas Mexicanas (PELMEX), pa-
ra el extranjero. En 1972 se reinstituyó la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas y, por
consiguiente, la entrega de los Arieles; y en 1974, se inauguró la Cineteca Nacional; en 1975,
comenzaron las labores del Centro de Capacitación Cinematográfica (ccc). Además, desde
1971 funcionaba el Centro de Producción de Cortometraje, encargado sobre todo de filmacio-
nes oficiales. 55 Prácticamente todas las actividades de la cadena productiva cinematográfica tu-
vieron participación estatal. Sin embargo, cabe aclarar que la participación privada no se borró
del todo, sino que en algunos aspectos, al parecer, se benefició a los productores privados:

Al ser "descongelados" los precios de entrada a los cines y al desaparecer entre éstos
los de segunda y tercera corrida para ser convertidos todos en salas de estreno, au-
mentaron mucho los ingresos de los productores privados, accionistas mayoritarios
de Películas Nacionales: sin arriesgar nada y produciendo cada vez menos películas, pa-
saron de ganar 164 millones de pesos en 1971 a 360 millones en 1976. 56

Entre muchos aciertos filmicos, estéticos y de contenido que se lograron durante el pe-
riodo echeverrista, por desgracia hubo muy pocos éxitos de taquilla. El presidente que sucedió
a Echeverría,José López Portillo, por medio de su hermana, la poeta Margarita López Portillo
(a quien le creó la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía en la Secretaría de
Gobernación), se encargó de desmontar prácticamente todo el aparato gubernamental cinema-

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Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

tográfico, además de que "llamó de nuevo a los antiguos productores y les devolvió el cine, y con
ellos vino la era de las ficheras". 57
Antes de revisar los casos más sonados del periodo echeverrista con respecto a la tele-
visión y la prensa, comentaremos muy brevemente que durante el decenio de los años setenta
-al igual que en los sesenta-la radio en las ciudades se especializó de manera predominante
en la transmisión de música, ya no en vivo como en la época dorada de la XEW, sino mediante dis-
cos. 58 Sin embargo, hacia la segunda mitad de los años setenta, sobre todo en los ámbitos urba-
nos, recuperó mucho de sus funciones en "la información y el comentario periodístico". Por
ejemplo, José Carreña Carlón habla de una "recuperación del peso sociopolítico de los noticia-
rios radiofónicos desde mediados de la década de los setenta, en que la XEX dedica toda su pro-
gramación a la transmisión de noticias y empieza el despegue de Radio Red a través del progra-
ma Monitor, dirigido por José Gutiérrez Vivó". 59 En provincia, en especial en el ámbito rural, la
radio continuó funcionando como un enlace social importante.
Por otra parte, si bien las primeras grandes redes radiofónicas comenzaron en los años
treinta con las cadenas de la XEW y la XEQ, y en los años cuarenta con Radio Programas de Mé-
xico, hacia los sesenta y los setenta se conformaron nuevos grupos y se expandieron las cadenas
radiofónicas. 60 Es decir, ocurrió un proceso de concentración del medio, de tal manera quepa-
ra 1977, quince grupos controlaban 84% de las estaciones comerciales en México. 61 En 1970 ha-
bía 604 estaciones de radio en el país, de las cuales 580 eran comerciales y 24 culturales; en 1975
eran un total de 696 (668 comerciales y 28 culturales); y en 1980 se contaban 852 en total (905
comerciales y 47 culturales). 62 A pesar de un incremento de las estaciones permisionadas, que
ocurrió durante la segunda parte del decenio de los setenta (es decir, ya en el sexenio de Ló-
pez Portillo), es claro que el crecimiento de la radiodifusión se dio casi exclusivamente en el as-
pecto comercial. En un trabajo escrito en los años setenta por dos empleados de Televisa, se
aclaraba (o justificaba) la concentración de la industria de la radiodifusión en el país:

Las redes hacen más barata la administración y permiten a los radiodifusores intercam-
biar radionovelas y otros programas muy elaborados que, a su vez, los puede producir
una organización central creativa, especializada, profesional. El gobierno favorece es-
ta tendencia a la centralización, ya que, desde su punto de vista, facilita la regulación y
el control. 63

En 1971, varios funcionarios de alto nivel del gobierno de Luis Echeverría comenzaron
a hacer críticas públicas al funcionamiento de la radio y la televisión. Al parecer, el gobierno fe-
deral quería ejercer un mayor control sobre los medios. Recordemos que el1 Ode junio de 1971
hubo otra represión estudiantil por parte de los llamados "halcones", un cuerpo paramilitar al
parecer entrenado en Estados Unidos. 64 Si bien, dada la retórica de "apertura democrática", fue
más dificil censurar a los medios que en 1968, otra vez resultó claro para un gobierno represor
y autoritario, como al final de cuentas fue el de Echeverría, que era necesario controlar los me-
dios de comunicación. Incluso, se llegó a plantear la posibilidad de la "nacionalización" de radio
y televisión. 65 Las críticas continuaron en 1972. En marzo de ese año, el gobierno forzó la adqui-
sición del canal13, que había tenido problemas económicos:

413
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

El15 de marzo de 1972 el gobierno mexicano adquirió el canal13 de la televisión ca-


pitalina. Unos meses antes, la financiera estatal Sociedad Mexicana de Crédito Indus-
trial, SOMEX, había comprado 72% de las acciones de esa televisara, entonces en ma-
nos de particulares. El15 de marzo recibió 28% restante y con ello se inauguró una nueva
etapa en la televisión en México. 66

Desde entonces y hasta los años noventa, el Estado mexicano se convirtió en emisor te-
levisivo pero, de modo paradójico, ni canal13 ni la organización que surgió en los años ochenta
(IMEVISION) abandonaron el carácter comercial. El 21 de marzo, unos días después, la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes (SCT) anunció que se pondría en marcha el proyecto de de-
sarrollo de la televisión rural, lo que se corrobora con un decreto publicado en mayo. 67 "Este
servicio, que en junio siguiente se convirtió en Televisión Cultural de México, incluye [ ... ] ma-
teriales producidos por la propia SCT, los programas difundidos en la televisión comercial con
cargo a 12.5%, así como selecciones de los canales 11 y 13 y algunas de la televisión comercial. "68
Asimismo, se anunció la posibilidad de que se elaborase una nueva ley en la materia (la vigen-
te en ese momento -y todavía cuando se escribe esto, más de treinta años después- databa de
1960). Los concesionarios hicieron manifestaciones públicas de preocupación y descontento.
Hubo reuniones privadas con el presidente y parte de su gabinete, presiones, cabildeos y nego-
ciaciones.
Así, en diciembre de 1972 se anunció la formación de una nueva gran empresa, forma-
da por la fusión de Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México, con sus res-
pectivos canales y redes televisivas. Ésta fue Televisa, S.A., o Televisión Vía Satélite, S.A., misma
que inició su funcionamiento en enero de 1973. Otra vez, la iniciativa privada demostraba tener
gran habilidad negociadora, pues ante el embate crítico y las medidas para una mayor partici-
pación gubernamental, las dos empresas que competían entre sí (y con un débil canal13 en la
capital, al igual que unos pocos independientes en provincia) se fortalecieron al constituirse pa-
ra todo efecto práctico en un monopolio privado. Un argumento al parecer persuasivo fue el
de la conformación de una nueva "fórmula mexicana" de televisión, basada en una cierta divi-
sión del trabajo entre este grupo privado y el gobierno:

La pluralidad de la televisión mexicana puede sintetizarse diciendo que el canal2 per-


mite una comunicación nacional; el canal 4, la urbana; el canal 5, la mundial; el canal
8, la retroalimentación nacional; el canal 11, la educativa; el canal 13, la cultural. Y
12.5% del tiempo que al Estado le reserva la ley en los canales, está teóricamente dedi-
cado a las necesidades de comunicación de los gobernantes con la opinión pública. 69

La supuesta "fórmula mexicana" describe muy bien la distribución de canales enton-


ces existente en el valle de México, pero no una presencia en verdad nacional, especialmente de
los canales gubernamentales (el11 y el13). Muchos observadores hemos comentado que, para
el "ruido" que se generó, al final los resultados no fueron perjudiciales para los concesionarios,
sino todo lo contrario. Por ejemplo, si bien no hubo una nueva ley de radio y televisión~ sí se
aprobó un reglamento que atendía a los contenidos en radio, televisión y cine. Miguel Angel
Granados Chapa comenta al respecto:

414
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

Todo fue, sin embargo, sólo fuego de artificio. La querella, aparente o real, entre Es-
tado y medios electrónicos se resolvió en una victoria para éstos. En efecto, el4 de abril
de 1973, apenas unos meses después de la presunta embestida gubernamental contra
la radio y la televisión, el ejecutivo dictó un reglamento que favorecía el interés de los
concesionarios. Se trata del Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión y de la
Ley de la Industria Cinematográfica, relativo al contenido de las transmisiones de radio
y televisión. 70

Si bien es cierto que en líneas generales el reglamento, al igual que la ley promulgada
trece años antes, era bastante favorable para los concesionarios, hay que apuntar que por otro la-
do no era del todo propicio para la libertad de expresión, al "trasladar a la televisión los mecanis-
mos de la censura cinematográfica que, bajo el nombre de 'supervisión', se ejerce en contra de
lo que dispone la Constitución General de la República". 71 En octubre de 1974 se suspendieron
treinta y siete programas de televisió11, aunque más de la mitad ya no se transmitían cuando ocu-
rrió la suspensión. 72 Por otra parte, entre febrero de 1971 y septiembre de 1975, la Comisión Ca-
lificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Educación Pública declaró ilí-
citas ciento treinta y seis publicaciones. Si bien estas acciones se inscribían en particular dentro
del marco de la lucha contra la pornografía, muestran l_a capacidad censora del gobierno de la
"apertura democrática". Es claro que la apertura fue selectiva, incluso contradictoria.
Tenemos el caso paradójico del periódico Excélsior, que habiendo aprovechado la "aper-
tura democrática", durante la primera mitad de los años setenta se convirtió en un foro crítico
importante, en el que se manifestaban voces en contra de la dependencia económica y las injus-
ticias del capitalismo y del "imperialismo". La investigación de Angela Delli San te 73 documenta
de forma muy sólida cómo se orquestó una campaña desde las cúpulas del poder económico
trasnacional (la American Chamber of Commerce-Mexico ), a la que respondieron las grandes
firmas mexicanas también, para retirarle la publicidad y obligarlo a cambiar de línea editorial.
A su vez, esta campaña fue apoyada por Televisa y miembros de la Cámara Nacional de Radio y
Televisión, en lo que entonces llamaron la "guerra de los medios". 74 Esto ocurrió sobre todo en-
tre enero de 1972 y marzo de 1973. Sin embargo, desde el poder ejecutivo se lanzó la orden a
todas las dependencias gubernamentales y empresas paraestatales (recordemos que el sector
paraestatal creció mucho en ese sexenio) de que le compraran espacio publicitario al periódi-
co, lo que eventualmente lo salvó de la potencial bancarrota. 75 Aún en fechas recientes, el go-
bierno se cuenta entre los principales anunciantes en los medios masivos, pero el caso Excélsior
nos demuestra con claridad que esta forma de presión y control potencial puede ejercerse tam-
bién desde el propio sector privado. Lo paradójico del asunto es que el periódico siguió gozan-
do del-aparente- clima de libertad de prensa de la "apertura democrática", pero cuando al
gobierno ya no le pareció, desde la misma cúpula que lo había salvado, probablemente, se le
orquestó un "golpe de Estado" al entonces director Julio Scherer. 76 El8 de julio de 1976, Sche-
rer y un numeroso grupo de periodistas fueron expulsados por los cooperativistas liderados por
Regino Díaz Redondo. Al respecto, comenta Trejo Delarbre:

Aquella crisis fue atribuida a la malquerencia del entonces presidente Luis Echeverría
pero, además, fue posible por errores en la conducción administrativa y política de esa
empresa editorial-es posible que en aquella asamblea de cooperativistas que expulsó

415
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

a Scherer hubiese acarreados, pero ese director y su grupo de periodistas no lograron


mantener la adhesión de los trabajadores de Excélsior. 71

Scherer habría descuidado, según algunas versiones como la de Trejo Delarbre, las re-
laciones con el personal de base y privilegiado el cultivo de los vínculos con intelectuales, perio-
distas, políticos. Al poco tiempo de que salieron del periódico, Julio Scherer y su grupo funda-
ron la revista Proceso, que apareció el 6 de noviembre del mismo año, todavía siendo presidente
Echeverría y aun frente a la negativa por parte del monopolio estatal del papel para periódicos
y revistas Productora e Importadora de Papel, S.A. (PIPSA), de proveerlos de la materia prima fun-
damental. Por otro lado, Octavio Paz y un grupo de intelectuales y artistas que elaboraban la re-
vista Plural en la casa Excélsior, salieron y fundaron la revista Vuelta.
Proceso en última instancia surgió de la solidaridad de muchos periodistas y ciudadanos
comunes. Me parece importante mencionar uno de "entre los mil episodios emocionantes de
este periodo fundacional", porque muestra que en nuestro país puede haber cooperación, aun
cuando no exista coincidencia de ideas. Según lo atestigua uno de los fundadores de esa nueva
revista, un empresario del periodismo de corte muy conservador, contribuyó de manera sustan-
cial para la fundación de Proceso:

don Jorge Álvarez del Castillo, dueño del diario tapatío El Informador, suscribió una
aportación de un millón de pesos (casi otro tanto de lo reunido en la capitalización ma-
siva). No quiso que se le acreditara, a partir de un razonamiento tajante, radical: con-
tribuía a la edición de la nueva revista como activo gesto de rechazo a la arbitrariedad
gubernamental; pero no quiso asociar su nombre al tipo de periodismo que hacían sus
beneficiarios, pues le disgustaba. 78

En la medida en que la revista Proceso ha mantenido una línea crítica e independiente


de las instancias del Estado, no ha podido depender -como en forma tradicional lo han he-
cho muchos impresos en México- de la publicidad gubernamental. Por esa razón, ha seguido
una estrategia de aparentar un cierto grado de "amarillismo político", lo que le ha asegurado una
gran circulación y ventas publicitarias no necesariamente ligadas con compromisos políticos. Si
bien puede ser criticable el "amarillismo político de Proceso", también es de reconocerse que:
"En el otro lado de la balanza, el ímpetu denunciatorio de la revista de don Julio Scherer fue,
durante largo tiempo, el contraste disruptor del adocenamiento de una prensa fundamental-
mente ensimismada en la complacencia con un poder político que la dejaba hacer negocios en
tanto no hiciera olas". 79
En 1972, por unos pocos años el gobierno tomó el control directo de la Cadena García
Valseca, entonces el grupo periodístico más grande del país, mediante la compra de sus accio-
nes por la deuda que tenía con SOMEX. Había rumores de que Echeverría mismo se había queda-
do con la cadena, pero finalmente ésta se [Link]ó a Mario Vázquez Raña.

Reforma política y derecho a la información: en busca de la cuadratura del círculo

El gobierno de Luis Echeverría efectuó en 1973 una reforma electoral, concretada en


la Ley Federal Electoral que se promulgó el5 de enero. Esta nueva ley incluyó la disposición de

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Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

proporcionar a los partidos políticos nacionales registrados la posibilidad de transmitir sus tesis
y programas dentro del tiempo de 12.5% del impuesto de 1969. Fue, entonces, la primera vez
que los partidos tuvieron tal prerrogativa. Esta reforma fue un antecedente inmediato e impor-
tante de la reforma política de 1977. 80
Por otro lado, recordemos que por diversas razones -analizadas en otro capítulo de
esta obra-,José López Portillo se presentó como único candidato a la presidencia de la Repú-
blica en 1976, además de que el sexenio de Luis Echeverría terminó con una fuerte crisis econó-
mica. La idea de una "reforma política" se originó durante la aguda crisis de 1976, en virtud de
que la legitimidad del Estado se encontraba severamente debilitada. Los síntomas de una cri-
sis política, de hecho, habían comenzado a asomar desde 1968. Por otra parte, a raíz de la "aper-
tura democrática" echeverrista, surgió un buen número de grupos, organizaciones y partidos
opositores -algunos de derecha, la mayoría de izquierda- que expresaban algún grado de des-
contento social, lo que a su vez mostraba que el aparato priísta era cada vez más incapaz de incor-
porar a segmentos importantes de la población. La entrante administración de José López Porti-
llo propuso entonces la realización de una reforma política. Los ideólogos del Estado, como don
Jesús Reyes Heroles (presidente del PRI durante la campaña y luego secretario de Gobernación),
sabían que tenían que ampliar las posibilidades de participación y representación políticas. En
noviembre de 1977, el congreso aprobó la reforma política, junto con una nueva ley electoral.
Aquella comprendía tres componentes centrales:

a) Se facilitaba relativamente el registro legal a nuevos partidos políticos. 81


b) El número de curules en la cámara de diputados se incrementó de 250 a 400 (de las
cuales 100 eran plurinominales).
e) Se garantizó a todos los partidos contendientes el acceso gratuito a los medios elec-
trónicos de comunicación.

Con la promulgación de la nueva Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales


(LOPPE), se realizaron algunas enmiendas constitucionales, de las cuales la más relevante para
este escrito es la adición al artículo 6º, que garantiza la libertad de expresión de la cláusula: "El
derecho a la información será garantizado por el Estado". Esta frase provocó un acalorado de-
bate político durante los siguientes dos o tres años, en la medida en que por su brevedad y am-
bigüedad despertó múltiples expectativas y temores entre los diferentes actores. La reglamenta-
ción del derecho a la información se convirtió, entonces, en una bandera de lucha tanto para los
concesionarios y propietarios de medios, que defenderían a rajatabla el statu quo, como para
intelectuales e investigadores, trabajadores, partidos políticos y otros grupos interesados en el
asunto. Se llegó a creer que la reglamentación del derecho a la información posibilitaría incluso
una reforma al régimen de propiedad y control de los medios. 82
Es incierto cuán lejos querían llegar López Portillo y Reyes Heroles en la modificación
del sistema de información mexicano. La reforma política de la que fue parte el tema del dere-
cho a la información ha sido explicada como una "reforma preventiva", es decir, un cambio "ga-
topardesco" del que se esperaba en realidad que nada cambiara. 83 En su segundo informe de
gobierno, López Portillo anunció que pronto enviaría al congreso un proyecto de ley de garan-
tías al derecho a la información, que daría concreción a la parte final del artículo 6º constitu-

417
U NA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

cional. El presidente insinuó que la idea era democratizar el sistema de información, pero no
dio ninguna indicación sobre cómo se lograría esto:

En esta iniciativa de ley se define el derecho a la información como un derecho fun-


damental al servicio de la dignidad e integridad de la persona humana; también se le
anuncia como un derecho social, para asegurarle a la colectividad una información
objetiva, plural y oportuna.
Nuestro orden jurídico deberá hacer de la información una fuerza democrática, en
cuyo ejercicio participen las diferentes corrientes de opinión y los individuos. 84

En diciembre de 1978 se convocó a audiencias públicas, que tendrían lugar en la Co-


misión Federal Electoral. Los propietarios de medios de inmediato comenzaron una campaña
de presión por todos los canales posibles, formales e informales. Otros sectores participaron en
las presiones públicas, como el sindicalismo oficial, que reclamaba la democratización de los
medios. 85 Esta consulta pública no se realizó y en principio quienes estaban en contra de la re-
glamentación del derecho a la información tuvier"on un éxito político cuando en mayo de 1979
renunció Jesús Reyes Heroles a la Secretaría de Gobernación. A fines de ese año, López Porti-
llo decidió que, después de todo, siempre sí habría consultas públicas sobre el derecho a la in-
formación, sólo que en una tribuna diferente: la cámara de diputados. Por coincidencia, el nue-
vo líder de la mayoría en la cámara era Luis M. Farías, concesionario radiofónico, exlocutor y
exempleado de los Azcárraga (fue el lector de noticias en el primer noticiario del canal 2, en
1951 ). Farías presidiría las audiencias.
Entre el21 de febrero y el6 de agosto de 1980 hubo veinte audiencias públicas sobre
el derecho a la información, la mayoría en el recinto de la cámara y seis en distintas ciudades de
provincia. Televisa fue la única organización que, como tal, participó en varias ocasiones, presen-
tando discursos en ocho de las veinte reuniones. Los opositores a la reglamentación constituye-
ron 17% del total de ponentes, mientras que cerca de 45% estaba a favor. Durante los casi seis
meses en que se efectuaron las audiencias, hubo declaraciones de funcionarios gubernamenta-
les que se contradecían entre sí. Luis M. Farías se contradijo a sí mismo, a veces de un día para
otro. Sin embargo, la mayoría de sus declaraciones fue en el sentido de que, si se ponía en pe-
ligro la libertad de expresión, no habría reglamentación. Después de muchos debates, ponen-
cias, discusiones y anuncios, finalmente Luis M. Farías declaró en octubre de 1981 que era "inne-
cesario" reglamentar el derecho a la información. 86 El tema se congeló de nuevo y, a pesar de
que hubo algunos intentos por renovarlo, incluso ya comenzado el sexenio de Miguel de laMa-
drid, fue claro que, como dijo Farías, "no le encontramos la cuadratura al círculo".87
Como ya se mencionó, José López Portillo había creado en julio de 1977la Dirección
General de Radio, Televisión y Cinematografia, con su hermana Margarita López Portillo co-
mo titular; y que en el aspecto de la actividad cinematográfica, a pesar de que el cine casi por
completo estatizado tuvo algunos logros expresivos y estéticos, aunque no de taquilla, en la nue-
va administración fue devuelto a los empresarios, quienes retornaron a la producción de pelícu-
las de ficheras y similares. En general, el intervencionismo del sexenio echeverrista se vio atem-
perado durante el de López Portillo, aunque no se pasó a un modelo neoliberal propiamente.
Como se vio antes, el debate del derecho a la información despertó expectativas de democrati-

418
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

zación mediática, pero en realidad no existió una política clara al respecto. De hecho, hubo di-
versos cambios de personal encargado de las relaciones entre el Estado y los medios, así como de
los medios de propiedad gubernamental: cinco cambios en la oficina de prensa del presidente;
hubo nueve directores en el canall3 a lo largo del sexenio, tres en Radio Educación, dos en ca-
nal 11 y tres en el periódico estatal El NacionaL Ésta es una muestra clara de que el gobierno no
sabía qué hacer con sus medios, ni con sus relaciones con los medios privados. La hermana del
presidente, desde RTC, básicamente benefició a Televisa y a algunos otros empresarios, pero sin
una política pública definida. 88

La prensa: en busca del lector perdido

En un libro publicado alrededor de 1982, Petra Secanella comentaba la "constante apa-


rición de nuevas publicaciones" en México. 89 Celebraba la autora que hacia el inicio de la década
de los ochenta predominaban los periódicos y revistas de circulación nacional que eran franca-
mente de "izquierda" o por lo menos se mostraban independientes y críticas, por sobre las "con-
servadoras".

Tabla l. Orientación de las publicaciones de circulación nacional

IZQUIERDISTAS CRÍTICAS CONSERVADORAS

Critica Política Contenido El Heraldo


Así Es Siempre! Novedades
Dí Qy,ehacer Político La Prensa
Proceso Cambio Cuestión
unomásuno Mañana El Periódico
oposición Diario de México Hoy
Nexos Razones El Sol de México
Por Esto El Día Impacto
Respuesta
Vuelta
Plural
Diálogos

Fuente: P. M. Secanella, El periodismo político en México, Prisma, México, s.f., p. 44.

Lo que se observa en la tabla I es la apreciación propia de la autora y un listado bastan-


te centralista o centralizado, pero la verdad es que, salvo alguna honrosa excepción, el periodis-
mo mexicano en los años setenta en verdad evolucionó en la capital. Por ejemplo, el periódico
El Norte de Monterrey realmente se hizo notar hasta el decenio de los ochenta, a pesar de haber
nacido en 1922 (no obstante, fue hasta los noventa, cuando el grupo de El Norte se "consagró",
cuando estableció su "sucursal" en la ciudad de México, el periódico Reforma).
A pesar del optimismo de Secanella, Raúl Trejo ha demostrado que en realidad las nue-
vas publicaciones han ido sustituyendo a las que desaparecen:

419
U NA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

Entre diarios y periódicos semanales o de otra periodicidad, el Directorio de Medios Im-


presos registraba al terminar 1977 la existencia de 319 publicaciones en todo el país. Pa-
ra comienzos de 1998, los impresos clasificados con el mismo criterio sumaban 307.
Prácticamente, la misma cantidad. Pero de esos 307 diarios y similares, 152 surgieron
a partir de 1978. Es decir, de los 319 periódicos incluidos en el recuento de hace dos
décadas, desaparecieron 164.90

En las dos décadas que considera Trejo, más de la mitad de los periódicos que existían
desaparecieron. Por desgracia, al parecer somos un pueblo que no lee mucho, ni siquiera el pe-
riódico.91 Entonces, la constante aparición de revistas y periódicos que registró la autora antes
mencionada no se tradujo en incrementos en los niveles de lectura de la población mexicana.
Esto también se demuestra en los magros tirajes de los periódicos mexicanos92 y en las encuestas
de consumo de medios impresos. 93 A su vez, eso se ha reflejado, en un contexto más general,
en el declive de la industria editorial mexicana. 94 Por ejemplo, en el X Censo General de Pobla-
ción y Vivienda se hizo un par de preguntas sobre hábitos de lectura. Sólo 14.4% de la población
alfabeta de 15 años o más, indicó que acostumbraba leer; 27.3% manifestó leer sólo cuentos,
historietas, fotonovelas y revistas; 12% dijo leer sólo periódicos, mientras que 20% seleccionó la
respuesta "sólo libros". 95 Por otra parte, el recuento anterior, de Petra Secanella, también refle-
ja que en el corto plazo las estrategias hegemónicas del tipo "apertura democrática" y reformas
preventivas como la aparente apertura política y mediática de la reforma política lopezportillis-
ta, dejaron una impresión de un predominio de "la izquierda" y de las preocupaciones socia-
les.96 Hoy se sabe que, por lo menos de parte de Luis Echeverría, casi toda su retórica "progre-
sista" fue eso, pura retórica.

"Te pago para que me pegues"

Otro grupo de excolaboradores del Excélsiorde Scherer fundó en 1977 el periódico uno-
másuno, dirigido por Manuel Becerra Acosta (hijo del director anterior a Scherer, y quien había
colaborado con éste como gerente de Excélsior). Al respecto comenta Granados Chapa:

El diario introdujo una novedad formal que hizo escuela: el tamaño tabla, que luego da-
ría lugar a varios tabloides. Auspiciado por Jesús Reyes Heroles, pero no dependiente
suyo, fue el diario de la reforma política, de los nuevos aires culturales, de una forma de
modernidad social (distinta de la económica poco después impuesta por el neolibera-
lismo), de nuevos géneros periodísticos. 97

El unomásuno tuvo gran influencia periodística durante poco más de un lustro, hasta que
se gestó un conflicto interno del que ya no se repuso. En noviembre de 1983 todo el cuerpo de
redacción, salvo Becerra Acosta, se alejó del diario. "Maniobras cada vez más oscuras, cada vez
más turbias, lo hicieron cambiar de manos hasta que quedó en las de Manuel Alonso, que fue
vocero de Miguel de la Madrid y director de la Lotería Nacional con Carlos Salinas.'198 Quienes
abandonaron el periódico fundaron en 1984 LaJornada. De hecho, en alguna medida toda aque-
lla generación de periodistas y muchos aprendices suyos renovaron e hicieron más abierto, fres-
coy crítico el periodismo mexicano, en particular en esos años, en la capital del país. En virtud

420
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

del auge petrolero, durante el sexenio de López Portillo principió el diarismo económico: "Lo
inició un pequeño tabloide de vida efimera, El Centenario, seguido por El Financiero, cuyo primer
número apareció el15 de octubre de 1981".99
También López Portillo tuvo sus desavenencias con Julio Scherer. En un arrebato, or-
denó el retiro de la publicidad gubernamental de Proceso, por las críticas que se emitían desde
la publicación al gobierno federal. Fue proverbial el comentario del presidente: "Te pago para
que me pegues". 100

Radio comercial de gobierno, concentración en la radio comercial

Después de que el gobierno federal contaba ya con una red televisiva comercial, la del
canal13, en 1979 entró a "competir" en el terreno de la radio comercial. En muchos casos de
estas adquisiciones, se trató de "salvar" a empresas en dificultades financieras, como el Grupo
Radio Fórmula, que desde 1976 tenía problemas financieros y fiscales. Si bien el grupo pensaba
vender sus siete emisoras, finalmente entregó tres al gobierno: XEMP, XERPM y XEB. Entre diciem-
bre de 1978 y febrero de 1979 las secretarías de Hacienda y de Comunicaciones y Transportes
decidieron adscribir las estaciones a la Secretaría de Gobernación, donde serían encargadas pa-
ra su operación a la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografia. 101 Pero también entre
1979 y 1982 se establecieron varias radioemisoras a cargo del Instituto Nacional Indigenista (INI),
comenzando por La Voz de la Montaña en Guerrero, a la que siguieron La Voz de la Mixteca en
Oaxaca, La Voz de los Mayas en Yucatán, La Voz de los Purépechas en Michoacán y La Voz de
la Frontera Sur en Chiapas. 102
La radio comercial, por otro lado, mostraba un muy alto grado de concentración en su
control a fines de los años setenta, en especial las estaciones de amplitud modulada (AM), don-
de dos terceras partes de las emisoras eran controladas por los principales ocho grupos, talco-
mo puede observarse en la tabla II.

Tabla 11. Control de la industria radiofónica, 1979

ESTACIONES
CADENAS RADIOFÓNICAS AM % FM %

Radiodifusoras Unidas 87 14.7 9 7.5


RedRPM 82 13.7 2 1.6
Radio Ventas de Provincia 50 8.3 8 6.5
Radiodifusoras sociales 44 7.3 2 1.6
GrupoAcir 43 7.1 6 4.8
Radio Visión Activa 30 4.9 3 2.4
Radio Cadena Nacional 30 4.9 1 0.8
Corporación Mexicana de Radiodifusión 30 4.9
Subtotal 396 65.5 32 26.0
Otras 219 34.5 91 74.0

Total 615 100.0 123 100.0

Fuente: Pablo Arredondo y Enrique Sánchez Ruiz, Comunicación social, poder y democracia en México, Universidad de Gua-
dalajara, Guadalajara, 1986, p. 151.

421
U NA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

Durante los años setenta tuvo lugar un desarrollo moderado pero sostenido de la tele-
visión por cable. Ésta surgió desde 1954 en Nogales, Sonora, como un servicio para que estadu-
nidenses avecindados de este lado de la frontera pudieran ver los canales de su país. 103 Entre
1963 y 1964 se abrieron dos servicios similares en ciudades fronterizas (Piedras Negras y Ciu-
dad Acuña, Coahuila), y otro más en Monterrey. En 1969 se crearon dos nuevos sistemas de te-
levisión por cable: uno en Uruapan, Michoacán, y otro en la ciudad de México, este último pro-
piedad de Telesistema Mexicano. Cablevisión fue durante varios años la empresa que dominó el
mercado de la ahora llamada "televisión de paga", pues tenía el monopolio del cable en el Distri-
to Federal. En provincia, en aquellos primeros años se establecieron sistemas de cable principal-
mente en estados cuya orografia impedía pasar las señales de microondas, como Michoacán, para
que los pobladores pudieran ver las señales generadas en Morelia y, a veces, en Guadalajara y la
ciudad de México. De seis sistemas en operación en 1970 se pasó a 56 en 1979. Estos sistemas
daban servicio a 2,500 suscriptores en 1970 y a 210,511 en 1979. 104 Sin embargo, el crecimiento
explosivo de la televisión por cable ocurrió en realidad hasta los años noventa. Quizá por esa
razón, a pesar de que es una tecnología que surgió en Estados Unidos en los años cuarenta y se
implantó por primera vez en México en los cincuenta, se le sigue considerando entre las "nue-
vas tecnologías" (independientemente de que se ha seguido innovando y renovando la propia
tecnología del cable, desde el cobre hasta la fibra óptica y la digitalización). 105 Si bien la empre-
sa dominante en el mercado era Cablevisión, de Televisa, por atender el mercado más grande (el
Distrito Federal) y porque a su vez proveía de programación a la mayoría de las empresas de ca-
ble de los estados, en general había un escenario no tan concentrado y centralizado en la pro-
piedad y el control del medio, pues las concesiones se fueron otorgando a empresarios de las
regiones. 106

Los años ochenta: el inicio del neoliberalismo

Cuando Miguel de la Madrid Hurtado asumió la presidencia, recibió las riendas de un


país hundido en una profunda crisis económica y social. 107 Al creciente aumento de la deuda
externa, de la inflación y del empobrecimiento de la población, se sumó una tragedia social
como fue el terremoto de 1985, que despertó y unió a una sociedad civil vulnerada e indigna-
da por la inmovilidad del gobierno. Ante el desorden organizativo en que el gobierno de José
López Portillo dejó sus relaciones con los medios, en particular los audiovisuales, en marzo de
1983 la administración de Miguel de la Madrid llevó a cabo una reorganización del sector, me-
diante la creación de "un dispositivo de coordinación" denominado Sistema de Comunicación
Social del Gobierno Federal. Es curioso que al gobierno de Miguel de la Madrid se le suele atri-
buir el haber iniciado el ''viraje neoliberal" (básicamente la reducción del tamaño y la acción del
gobierno en la economía y el énfasis en el mercado, en especial en el internacional-la llama-
da "globalización" desde una perspectiva muy simplista), pero en materia de medios tendió a
fortalecer y ampliar la participación gubernamental. Así, como parte de la Dirección de Radio,
Televisión y Cinematografia, se constituyeron tres nuevas dependencias: el Instituto Mexicano de
la Radio (IMER), el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Instituto Mexicano de Te-
levisión (IMEVISION). 108 Los recursos del Estado para cada uno de estos medios pasaron a formar
parte del instituto respectivo. Así, por ejemplo las estaciones radiofónicas comerciales que re-

422
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

cientemente había adquirido el gobierno, se adjudicaron al IMER; el canal13 y su red nacional,


y otras televisaras como el canal 22 del Distrito Federal, el8 de Monterrey y la red de Televisión
de la República Mexicana, quedaron a cargo del Instituto Mexicano de Televisión. Ese mismo
año, Televisa convirtió su canal 8 en cultural, sin anuncios. Cabe preguntarse si, al mostrar esta
empresa que también podía hacer "cultura", el gobierno decidiría continuar por el camino co-
mercial en sus televisaras. En mayo de 1985, se instituyó la empresa paraestatal IMEVISION, de-
pendiente del Instituto Mexicano de Televisión y se creó el canal 7, al que adjudicó el gobierno
casi todas las estaciones de la red de Televisión de la República Mexicana. Así, IMEVISION sería
una empresa televisiva con dos canales nacionales, el13 y el 7 -con 44 y 99 repetidoras respec-
tivamente-, así como el22 de UHF del Distrito Federal, el8 de Monterrey y el2 de Chihuahua
(con una repetidora en Ciudad]uárez). 109 Pero, de nuevo, no se trató de una televisión de ser-
vicio público, sino comercial, en principio compitiendo con Televisa en su propio campo.
Si bien este reacomodo centralizador de los recursos mediáticos del gobierno federal
ocurrió en gran parte siguiendo la retórica descentralizadora de Miguel de la Madrid, durante
los años ochenta hubo un desarrollo acelerado de estaciones televisivas de los gobiernos de los
estados y de "sistemas de radio y televisión", entre los cuales en aquel tiempo sobresalieron el
michoacano, el mexiquense y el quintanarroense. Si bien desde los años cuarenta y cincuenta
se habían establecido estaciones de radio estatales, la primera de televisión fue el canal4+ ( Cua-
tro Más), del gobierno de Veracruz. 110 En la actualidad existen estos sistemas regionales de co-
municación social en todos los estados de la república. Las radios estatales se expandieron corres-
pondientemente, tal como describe Cristina Romo, refiriéndose a la radio permisionaria:lll

En la década de los años cincuenta no se otorgó ningún permiso. El siguiente dece-


nio sólo vio nacer ocho más. En los años setenta se observa un considerable aumen-
to, 15, que en la presente década [los ochenta] se triplica con 45 nuevas radiodifuso-
ras. De esta cifra 33 surgen entre los años 82 y 85, con la apertura de la mayoría de las
indigenistas y las de los sistemas estatales. Hay que hacer notar que hace diez años ha-
bía en el país sólo dos estaciones manejadas por gobiernos estatales, el de Jalisco y el
de [Link] 2

Un suceso importante que influyó de manera cardinal a los medios -al igual que al
resto de la sociedad mexicana-, fue el sismo del19 de septiembre de 1985 en la ciudad de Mé-
xico, que también afectó, aunque menos catastróficamente, a otras localidades, entre ellas Ciu-
dad Guzmán, Jalisco. En esa ocasión, y durante algunas semanas, los medios masivos de difusión
funcionaron en verdad como vehículos de comunicación directa y enlace entre los ciudadanos,
con organizaciones no gubernamentales y con el gobierno. Entonces, por ejemplo la radio ope-
ró como un medio para las comunicaciones locales e inmediatas: avisaba que se necesitaba al-
go en tal lugar de la propia ciudad de México y en poco tiempo había ahí personas ayudando y
llevando lo que era necesario. El19 de septiembre y los días siguientes, alrededor de 90% de la
población se informaba por medio de la radio en la dudad de Mé[Link] 3

La radio, en el ejercicio de la solidaridad, se descubre a sí misma como actor social y


político con capacidad para convocar y organizar a la sociedad civil tendiendo y recons-
tituyendo redes para enfrentar la tragedia allí donde los canales tradicionales -forma-

423
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

les e informales-- de comunicación con las autoridades se quiebran o se muestran ine-


ficientes y desbordadas. 114

La televisión, por otra parte, además de cumplir funciones similares, podía enlazar y
comunicar a personas en la ciudad de México con familiares en provincia o, incluso, en el ex-
tranjero, particularmente en Estados Unidos. El periodismo escrito, se convirtió en más crítico,
exigente e independiente. Este funcionamiento acoplado de manera intensa de la sociedad ci-
vil con los medios, auténticamente al servicio de la misma, con seguridad contribuyó al proce-
so de democratización de la sociedad mexicana, que comenzó desde el 68.
En la llamada "década perdida" la radio continuó concentrada en unos pocos grupos y
familias, aunque no tanto como la televisión: de veinte grupos con base en el Distrito Federal,
los cinco más importantes controlaban 44% de las estaciones comerciales hacia el final del de-
cenio.115 Por otra parte, se extendieron las capacidades técnicas de la radiodifusión, lo cual per-
mitió a los empresarios intentar diversas innovaciones para luchar por un pedazo del "pastel"
publicitario. Hacia mediados del decenio hubo un desarrollo explosivo de la banda de frecuen-
cia modulada (FM), de tal manera que para 1985, en la capital, ya había más estaciones en FM que
en AM (amplitud modulada). 116 Entre 1986 y 1988, varias cadenas radiofónicas solicitaron a la Se-
cretaría de Comunicaciones y Transportes el alquiler de transpondedores en el Sistema Morelos
de Satélites --<:uyos dos artefactos fueron puestos en órbita en 1985. Entre ellas, se contaban la
Organización Radio Centro, el Grupo ACIR, Organización Impulsora de Radio (OIR), Radiodifu-
soras Asociadas, S.A. (RASA), Radio Central, Fórmula Melódica Mexicana, Grupo Radio Mil, Ra-
dio Programas de México (RPM). Es decir, las más importantes, que comienzan a transmitir a ni-
vel nacional vía satélite y algunas, después, hacia el mercado hispano de Estados Unidos. Ya hacia
los años noventa se perfila el uso de la estereofonía en AM y se despeja el camino hacia la radio
digital. 117 Ya se indicó antes que, en lo que se refiere a la programación, durante el decenio de
1980 se desarrolló la radio informativa y de participación del público, aunque de manera toda-
vía limitada, en la medida en que la mayor parte del público escuchaba principalmente música.

De cualquier manera, en AM se encuentran las estaciones más escuchadas por ser su


programación más popular, por emitir prácticamente sólo canciones en español; es
aquí donde las estrellas de la venta de discos promovidas por la televisión "suenan" todo
el día; aunque se pueden encontrar también canciones en inglés. [ ... ] Por lo general,
las estaciones de radionovelas, las informativas y las que transmiten los eventos depor-
tivos, lo hacen en la banda de amplitud modulada. 118

En cuanto a las nuevas tecnologías, en 1985 se lanzaron los primeros satélites mexica-
nos de comunicaciones: el17 de junio entró en órbita el Morelos l, primer componente del Sis-
tema Morelos de Satélites, y el 27 de noviembre su respaldo, el Morelos II. Por otra parte, en
septiembre de 1985, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de
Estados Unidos autorizó a la empresa Panamerican Satellite Corporation (PANAMSAT) -en la
cual tenía participación la familia Azcárraga- la construcción y el manejo de servicios interna-
cionales de transmisión por satélite, a partir de la aprobación en 1984 por parte del presidente
estadunidense, Ronald Reagan, para que se diesen ese tipo de concesiones a empresas privadas.

424
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

En mayo de 1986 comenzó el primer sistema restringido de señales de televisión MMDS 119 de for-
ma modesta en la compañía Cine Visión en Casa, S.A. (CVC) de Guadalajara,Jalisco. Ésta trans-
mitía por una cuota mensual en sus dos canales (adicionales a los de la televisión "normal") pe-
lículas subtituladas -en algunos casos por la misma empresa- en su mayoría estadunidenses
y retransmitía canales de Estados Unidos. 120 Ignoramos la situación legal de esta empresa, pues-
to que, por ejemplo, en un informe de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL)
encontramos que: "En cuanto al servicio a través de la tecnología MMDS, el28 de noviembre de
1988 se registra la expedición de la primera concesión de sistema de distribución de señales res-
tringidas de televisión, con área de cobertura en la ciudad de México y zona netropolitana". 121
En este último caso, se trató de la empresa Multivisión, que inició la competencia fuerte al cable
en el país. El desarrollo definitivo y sostenido de la televisión de paga (por cable, satélite y MMDS)
tuvo lugar durante el decenio de los noventa.
La segunda mitad de los años ochenta comenzó de manera desfavorable en el ámbito
internacional para la empresa Televisa. El 8 de enero de 1986, después de varias demandas por
parte de ciudadanos estadunidenses que iniciaron en 1976 en contra de la Spanish Internacio-
nal Communications Corporation (SICC), un juez federal en Los Angeles, California, sentenció
que esta empresa era controlada -en contra de la ley estadunidense- por intereses extranje-
ros (la familia Azcárraga). En consecuencia, se les negó la extensión de las concesiones de las
televisaras que eran propiedad de SICC y debían venderlas. A su vez, SICC operaba una red de
alcance nacional, llamada Spanish Internacional Network (SIN), cuyas primeras estaciones se
iniciaron a principios de los años sesenta en Texas y California. En junio de 1987, Hallmark
Cards, Inc. y el First Chicago Venture Capital, adquirieron las empresas por 301.5 millones de dó-
lares.122 Spanish International Network (SIN) se transformó en Univisión y continuó vendien-
do programación y publicidad para alrededor de cuatrocientas televisaras "hispanas" afiliadas
de costa a costa en Estados Unidos. Durante los años noventa, los Azcárraga recobraron parti-
cipación, aunque ya no el control, de Univisión.
Este revés trajo como consecuencia una serie de reacomodos en la que ya se había cons-
tituido en la mayor empresa productora y distribuidora de programas de televisión en el mundo
de habla hispana. Esto significó el traslado en agosto de 1986 de Emilio Azcárraga a LosAnge-
l~s, California, donde fundó Univisa, Inc., que quiso ser una gran corporación trasnacional
multimedios. Jacobo Zabludovsky se mudó a Miami, Florida, donde iniciaría la agencia Eco 123
de noticias, y desde donde reorganizaría los noticiarios de Univisión. Sin embargo, un par de
meses después se vio forzado a regresar a México, porque renunciaron prácticamente todos los
periodistas de la cadena Univisión, quienes consideraban a Zabludovsky vocero del gobierno
mexicano, más que un periodista independiente. 124 Poco después también Emilio Azcárraga re-
gresó a México. Televisa no dejó de ser la principal trasnacional de habla hispana en el nego-
cio del espectáculo audiovisual, pero en esa ocasión no pudo competir desde dentro del gran
mercado mundial que es Estados Unidos. En diciembre de 1988, Eco comenzó transmisiones
desde México directamente a Europa, mediante la interconexión de cinco satélites internaciona-
les. Tanto Emilio Azcárraga Vidaurreta, como Emilio Azcárraga Milmo, exhibieron siempre
una vocación por la expansión internacional de sus negocios. 125
El cine mexicano sufrió también los estragos de la crisis de los años ochenta, a pesar de
las buenas intenciones que parecía tener el Instituto Mexicano de Cinematografía:

425
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

La función principal de IMCINE era la de alentar un buen cine producido total o parcial-
mente por el Estado, dada la persistencia de un nulo interés por la calidad en la mayor
parte de la iniciativa privada. Dos inconvenientes se opusieron a este propósito: el pri-
mero y más importante fue sin duda la grave crisis económica que azotó a México desde
1982 y que impuso graves restricciones presupuestarias al cine; el segundo fue asunto
de miopía y voracidad burocráticas: en vez de hacer del instituto un instrumento cul-
tural de relativa autonomía, se le subordinó a la dirección de RTC y, por lo tanto, a la
Secretaría de Gobernación. 126

Entonces, la participación gubernamental se vio muy limitada para impulsar al cine me-
xicano, ni cualitativa ni cuantitativamente, como puede observarse en la tabla 111.

Tabla III. Datos sobre la producción cinematográfica mexicana, 1983-1988 127

PEÚCULAS PRODUCIDAS 1983 1984 1985 1986 1987 1988

Total 82 64 79 63 65 76
Con participación del Estado 19 15 18 14 13 15
Independientes 15 13 12 12 15 15
De producción privada 69 58 59 57 57 66
"Películas léperas"128 13 18 18 15 21 40
"Películas violentas" 26 24 29 26 18 16
Fuente: Elaboración propia a partir de datos en Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 1897-1997,
MAPA-Instituto Mexicano de Cinematografia-Canal22-Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1998.

Es imposible dar seguimiento con detalle en este lugar a lo que significan estos núme-
ros, pero se puede observar en la tabla el comienzo de un relativo decrecimiento de la indus-
tria, al tiempo que puede verse que los productores tuvieron que recurrir en forma creciente a
las "películas léperas" y a las violentas, para hacer sobrevivir al cine. Se trataba de un proceso
casi inexorable de "contracción, concentración y trasnacionalización" de la industria cinemato-
gráfica mexicana, que empeoraría en el decenio siguiente. 129 Una forma mediante la cual se pu-
do sostener un poco la producción mexicana fue a través de las coproducciones, aunque ya es-
taba ocurriendo la intensificación de la hegemonía incontestable de Hollywood sobre nuestro
espacio audiovisual. 130

Las elecciones de 1988 y los medios

Las crisis económicas fueron peores al término de cada sexenio desde el de Echeve-
rría, pero la que le tocó "recibir" a Miguel de la Madrid duró prácticamente todo su periodo
presidencial. 131 Crecimiento exponencial de la deuda externa, niveles de inflación sin preceden-
tes, pérdida consecuente del poder adquisitivo del salario, caída del empleo, etcétera: 132

426
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

Las elecciones de 1988 fueron ocasión para una protesta pasiva, pero notablemente sig-
nificativa, de millones de ciudadanos que dejaron de votar por el PRI para apoyar, aun-
que fuera de manera transitoria, a los partidos más significativos de la oposición. [ ... ]
Las elecciones de 1988 no fueron únicamente ocasión para que se confrontaran diversas
opciones políticas. Más allá de la contienda entre partidos (que no comenzó ni terminó
con las elecciones de aquel año) en esos comicios se expresaron disgustos y advertencias
de la sociedad. 133

El mismo Raúl Trejo comenta en otro lado que estas elecciones "sin lugar a dudas fue-
ron las más competidas y observadas que cualquier elección presidencial anterior y a partir de
ellas se produjeron exigencias y expectativas que influyeron de gran manera en la atención pú-
blica".134 Quizá un adelanto importante y sintomático del estado de ánimo de la ciudadanía an-
te el régimen, fue la rechifla que durante un largo tiempo recibió el presidente Miguel de la
Madrid en el estadio Azteca, cuando apareció en un partido de la selección mexicana en el
campeonato mundial de futbol de 1986, que tuvo lugar en México. No se puede hacer aquí un
análisis político adecuado de la coyuntura de los comicios de 1988, lo que ya se ha hecho de
manera satisfactoria desde distintos puntos de vista. Aquí sólo haremos una reflexión apreta-
da sobre el papel de los medios en el proceso de democratización, en el marco de esa impor-
tante coyuntura.
Ya se comentó antes que la estructura de propiedad y control de los medios en México,
en especial los electrónicos, altamente concentrados y centralizados, no es muy propicia para la
democracia participativa informada, deliberativa, plural. El mismo carácter primordialmente
comercial de estas industrias culturales ha llevado al predominio del espectáculo y el sensacio-
nalismo en la presentación de la información sobre la política, sus actores y sus instituciones. 135
También se comentó antes que en nuestro país ha predominado, en términos históricos, un es-
quema de relaciones de complicidad, colusión, dependencia y, en definitiva, de subordinación
de los medios con respecto al gobierno. Es verdad que este control se ha ido reblandeciendo:
"En las últimas tres décadas del siglo el lazo de subordinación que la mayor parte de la prensa
mexicana mantenía con el poder político, se tensó tanto o quizá estaba tan ajado que acabó por
romperse". 136 Sin embargo, veamos lo que declaró a la prensa Emilio Azcárraga Milmo, dueño
de la empresa mediática más poderosa 137 en este país, el14 de enero de 1988: "Nosotros somos
del PRI, siempre hemos sido del PRI, no creemos en ninguna otra fórmula. Como miembro de
nuestro partido haré todo lo posible para que nuestro candidato triunfe". 138 Y al parecer lo hi-
zo, según nos lo dicen los datos empíricos que revisaremos enseguida. Pero Azcárraga no estaba
solo. A pocos días del "destape" del candidato priísta, Carlos Salinas de Gortari, el presidente de
la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CNIRT) le dijo en su tradicional
festejo anual, al que asistió Salinas como invitado: "Como radiodifusores y como mexicanos es-
taremos con usted porque estamos convencidos que sus ideales y sus objetivos coinciden con los
nuestros que son México, y por esa razón apoyamos su precandidatura para ocupar la presiden-
cia de la República". 139 Es decir, en suma, que los propietarios de los medios electrónicos apoya-
ban a Carlos Salinas de Gortari. Pero hemos visto que los ciudadanos mexicanos no necesaria-
mente compartían esa lealtad al partido gobernante. 140
Quienes contendían con Carlos Salinas de Gortari en la lucha electoral fueron: Manuel

427
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

J. Clouthier, por el PAN; Cuauhtémoc Cárdenas, por una coalición de centro-izquierda denomi-
nada Frente Democrático Nacional (FDN); 141 Rosario Ibarra de Piedra, candidata del Partido So-
cialista de los Trabajadores (PST); y Gumersindo Magaña, del Partido Demócrata Mexicano
(PDM). En las boletas también aparecía el nombre del ingeniero Heberto Castillo por el Parti-
do Mexicano Socialista (PMS), quien sin embargo había declinado a favor de Cuauhtémoc Cár-
denas. Las autoridades electorales (la Secretaría de Gobernación, de hecho) no hicieron el ajus-
te respectivo. En la tabla siguiente mostramos el resultado de la elección, comparado con algunas
mediciones que se hicieron de las coberturas de los medios.

Tabla IV. El voto de ÚJs ciudadanos versus el "voto" de ÚJs medios


(porcentajes)

PARTIDO VOTACIÓN PRENSA RADIO TELEVISIÓN

PRI 50.74 54.85 69.4 90.7


PAN 16.81 12.30 11.9 3.2
FDN 27.57 17.38 3.0 3.0
PMS 3.49 6.86 12.7 2.6
FDN/PMS 31.06 24.24 15.7 5.6
PDM 1.00 3.96 0.8 0.8
PRT 0.39 4.51 2.2 1.3

Total 100.00 100.00 100.0 100.0

Fuente: Para prensa: Raúl Treja Delarbre, 1991; para radio y televisión: Gabriel Sosa Plata, 2003. 142

En la segunda columna de la tabla IV se presentan los resultados oficiales de la elec-


ción. En la primera fila, se lee que el PRI recibió un poco más de la mitad de los votos (50. 74% ).
Sin embargo, la prensa le dedicó 54.74% de su superficie informativa electoral al entonces par-
tido gobernante; por su parte, la radio en sus noticiarios brindó 69.4% del tiempo electoral al
PRI, mientras que en la televisión, 90.7% del tiempo informativo sobre los comicios se le otor-
gó al partido entonces "oficial". Es claro que, con una posición más moderada de la prensa y
mucho más sesgada de la televisión, los medios de comunicación favorecieron al PRI en com-
paración con el voto efectivo de los electores. En el caso de prensa y radio un poco hay más
variación en la cobertura a los diversos partidos de oposición, que en la televisión casi desapa-
recieron. Por otra parte, estas mediciones se refieren a los medios en la ciudad de México. Por
ejemplo, los principales periódicos de Guadalajara fueron mucho más priístas que los capitali-
nos (85% de su superficie en notas electorales, sobre el PRI y su candidato). 143 Recordemos, final-
mente, que durante la noche del 6 de julio de 1988 se suspendió la información parcial sobre
el conteo y la Secretaría de Gobernación adujo que "se cayó el sistema". Hay quienes piensan
que, en concordancia con lo señalado por los resultados de diversas encuestas, en el recuento
de las votaciones que se estaba realizando en la secretaría de Gobernación, Cuauhtémoc Cárde-
nas estaba obteniendo más votos que los "aceptables" para los operadores políticos del gobier-
no.144 Hay incluso quienes piensan que Cárdenas en realidad estaba ganando la elección y en-
tonces desde la Secretaría de Gobernación se habrían "arreglado" las cifras cuando se "cayó el

428
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

sistema". El caso es que el principio de realidad, marcado por la larga e intensa crisis económica
y la deslegitimación del régimen priísta, por el descontento social del que se pudieron percibir
muchos ejemplos los meses y los años anteriores al1988, 145 parece haber prevalecido sobre la
tendencia del favoritismo mediático hacia el PRI. Esto, incluso si no atendemos a los "rumores~
mencionados y vemos sólo datos como los mostrados en la tabla anterior, donde es claro que
los medios ''votaron" en mayor proporción por el PRI, que los ciudadanos. 146 Pesó sobre los pri-
meros años del sexenio de Carlos Salinas de Gortari el fantasma de la falta de legitimidad, la
cual recuperó en las postrimerías de su mandato, al haber hecho creer al pueblo mexicano que
el país estaba ya ingresando al "primer mundo", para lo que recibió una fuerte ayuda de los me-
dios hegemónicos, sobre todo de la televisión. La crisis de fines de 1994 -el principio de rea-
lidad nuevamente- se encargaría de deslegitimar otra vez, en esta ocasión de manera definiti-
va, la administración de Salinas. Por otra parte, el episodio electoral de 1988 mostró que medios
tan altamente concentrados y de tendencias predominantemente gobiernistas como los mexi-
canos son barreras para la democratización de un país, aunque la propia sociedad civil puede
exigir el cambio y derribar esas y otras murallas.
Después de las elecciones de 1988 invitaron a quien esto escribe a dar su opinión sobre
la contribución de los medios a la democracia en América Latina. Contesté que esta interrogan-
te era igual al "problema del huevo y la gallina". 147 Comparé ahí el proceso mexicano reciente
con el de la democratización brasileña de los años ochenta, cuando por ejemplo la Rede Globo
-la principal empresa televisara en ese país- ignoró durante un tiempo, hasta que finalmente
lo apoyó, el reclamo democrático del pueblo para lograr elecciones directas (recordemos que vi-
vían bajo la dictadura militar desde los años sesenta y setenta). Televisa en 1988 no respondió al
reclamo democrático popular, sino hasta muchos años después y en ese sentido se constituyó
en un obstáculo para la democracia. En los años recientes, la cobertura informativa en tiempos
de elecciones del poderoso consorcio televisivo mexicano ya no es tan abiertamente sesgada a
favor del PRI. Concluí entonces que los medios interactúan de modo complejo con el proceso
político y que, si no responden a los reclamos masivos por el cambio, pueden comenzar a des-
legitimarse e incluso perder en términos económicos como le pasó a Rede Globo en un princi-
pio, hasta que decidió apoyar el movimiento democratizador. En México, en 1988, la sociedad
comenzó a exigir la democratización efectiva, incluso en contra de los medios (por los menos,
de los electrónicos). Esto no niega que la nueva esfera pública no sea ya -y cada vez más- el
espacio mediático. Una esfera pública privatizada. De cualquier manera, con una estructura de
control tan concentrada, he corroborado que es más fácil que los medios actúen como obstácu-
los, más que como ayudas al desarrollo democrático. En otras palabras, en principio los medios
apuntalan más la conservación que el cambio en el corto plazo.

De 1988 a 2000: los medios y el libre comercio

Una analista describe las relaciones entre los medios y el gobierno, a la llegada al poder
de Carlos Salinas de Gortari, como de "luna de miel":

Eran los tiempos de acelerada expansión de Televisa, cuando funcionaba cual TV de


gobierno, a favor del partido oficial a cambio del incondicional respaldo del régimen

429
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

salinista, que en 1989 le refrendó en forma automática a la industria de radio y tele-


visión medio millar de concesiones. 148

El modelo económico llamado "neoliberal", que no se había podido profundizar du-


rante la administración anterior, fue la principal bandera de Salinas. Sin embargo, a la "libera-
ción" del mercado no le correspondió una liberalización política. Por esa razón, se comenta
que, en este sexenio, se aceleró la economía de mercado sin mucha prisa por una correspon-
diente dernocratización. 149 Eso significa también que, vistos sobre todo corno instrumentos y
aliados políticos, los medios fueron liberalizados "selectivamente". El gobierno realizó algunas
modificaciones legales y de políticas públicas previas y posteriores a la firma y puesta en vigor
del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que afectaron a la industria ci-
nematográfica cuya pendiente devino más empinada y, corno industria, casi desapareció. Pero
en relación con los otros medios (radio, televisión y prensa) no hubo transformaciones de es-
tructura sustanciales. Por otro lado, a pesar de la distancia que se generó después de que asu-
mió la presidencia Ernesto Zedilla, entre éste y Salinas, con respecto a alguno& medios (radio
y, en alguna, medida prensa y cine) en realidad hubo una gran continuidad, por' lo que en esos
casos se expondrá enseguida, de corrido, lo referente a los doce años de ambas administracio-
nes. Por ejemplo, la radio.
En 1988, había 857 estaciones radiofónicas comerciales y 82 perrnisionarias. Para 1994
ya eran 1,125 concesionarias y 156 perrnisionarias, mientras que para 2000 las cifras eran de
1,146 y 225 respectivarnente. 150 Si bien hay un acuerdo más o menos generalizado en que du-
rante los últimos dos o tres lustros la radio en su función informativa ha ganado en pluralidad
y apertura, en especial en las grandes urbes corno la ciudad de México, Guadalajara o Monte-
rrey, 151 la estructura de control del medio no ha variado casi nada en estos años. Así, comenta
Sosa Plata en un recuento de quince años:

El crecimiento de la radio y la apertura política de sus espacios informativos no tuvie-


ron cambios importantes en su estructura de propiedad. Las nuevas frecuencias conti-
nuaron prácticamente en las mismas manos. Entre 1988 y 2003, el control de más de
70% del total de estaciones concesionadas en el país lo han tenido diez grupos radiofó-
nicos. Esta concentración sólo disminuyó cuatro puntos porcentuales en este periodo.
La situación es mucho más delicada cuando advertirnos que cinco de ellos han opera-
do, administrado y sido propietarios de más de 50% de las estaciones existentes. 152

En la tabla V se muestran los principales grupos en los dos años a los que se refiere So-
sa Plata en la cita anterior.
Esta concentración, y tal permanencia de unos pocos grupos en el control, ocurrió no
obstante que la radio ha sido cada vez menos negocio, por lo que durante el decenio de los
noventa sucedieron muchos movimientos de fusiones, adquisiciones y alianzas estratégicas en-
tre grupos, experimentos y cambios en la programación de las estaciones. Estos reacornodos
se intensificaron a raíz de la crisis de 1995 (el "error de diciembre", de 1994). Sin embargo, co-
rno vernos han sido prácticamente los mismos grupos los que siguen concentrando el control
del medio. En la tabla VI se puede confirmar que durante la segunda mitad de los años noventa,

430
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

al único medio al que parece haberle ido mejor en términos económicos fue a la televisión, a
costa de la porción del pastel publicitario que les tocaba a la radio, la prensa y las revistas, mis-
ma que de por sí no era considerable. Hacia el principio del nuevo siglo disminuye un poco la
porción del gasto publicitario de la televisión, aunque no se trató de un gran decremento.

Tabla V. Grupos radiodifusores en México, 1988 y 2003

NOMBRE NÚMERO NOMBRE NÚMERO


DE ESTACIONES DE ESTACIONES

l. Radiorama 138 l. Radiorama 190


2. Grupo ACIR 115 2. Grupo ACIR/ Corporación
Mexicana de Radiodifusión 159
3. Organización Impulsora 81 3. Radiocima 92
de Radio (OIR)
4. Radiodifusoras Asociadas 65 4. Organización Impulsora 89
(RASA) de Radio (OIR)
5. Radio S.A. 61 5. Sociedad Mexicana 77
de Radio (SOMER)
6. Agentes de Radio 57 6. Promosat de México 62
y Televisión (ARTSA)
7. Funcionamiento Íntegro 35 7. Radiodifusoras Asociadas 57
de Radiodifusoras Mexicanas (RASA)
Enlazadas (FIRMESA)
8. Promomedios 31 8. MVS Radio 51
9. Radio Programas 31 9. Radiodifusoras Unidas
de México Mexicanas (RUMSA) /
Organización Radio Fórmula 43
1O. Corporación Mexicana 29 10. Organización Multimedios 38
de Radiodifusión Estrellas de Oro
11. Radio Ventas de Provincia 26 11. Radio, S.A. 36
(RAVEPSA)
12. Sociedad Mexicana 26 12. Funcionamiento Íntegro de
de Radio (SOMER) Radiodifusoras Mexicanas 34
Enlazadas (FIRMESA)
13. Fórmula Melódica Mexicana 22 13. Corporadio 33
14. Radio Cadena Nacional (RCN) 22 14. Direct Deal Radio 23
15. Organización Estrellas de Oro 21 15. Grupo Radiofónico Nueva Era 23
16. Organización Radio Centro 10 16. Difusoras Unidas Independientes 23
17. Medios Masivos Mexicanos 9 17. Central Trade Media 20

431
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

Tabla V. Grupos radiodifusores en MéxicoJ 1988 y 2003 (continuación)

NOMBRE NÚMERO NOMBRE NÚMERO


DE ESTACIONES DE ESTACIONES

18. Núcleo Radio Mil 8 18. Instituto Mexicano 19


de la Radio (IMER)
19. Recisa 8 19. Grupo Radio México 17
20. Eduardo Yniesta Publicidad 7 20. Radio Cadena Nacional 16
21. Radiópolis 6 21. Televisa Radio 15
22. Instituto Mexicano 6 22. Grupo Radio Centro 11
de la Radio (IMER)
23. Radio Fórmula 6 23. Grupo Radio Alegría 11
24. Radiocima 5 24. Grupo Siete Comunicaciones 8
25. Difusoras Unidas 4 25. Grupo ACIR (ciudad de México) 7
Independientes (DIFUSA)
26. Radio Sagitario del Sur 2 26. Núcleo Radio Mil 6
(NRM Comunicaciones)
27. Representaciones Comerciales 2 27. Publicistas en Radiod (PRADSA) 5
Internas
28. Prensa Nacional Asociados 1 28. Radio Ventas de Provincia 3
(RAVEPSA)
29. Promociones Radiofónicas 1 29. Imagen 2
30. Sistema Radiofónico Nacional 1
31. TeleRadio 1

Fuente: Elaboración a partir de Gabriel Sosa Plata, 2003,153 tablas III y IV.

La aparente apertura de la radio durante los años noventa puede explicarse, en parte,
por la búsqueda y experimentación programática a que se vieron obligados los concesionarios por
la crisis económica. Obviamente, en parte también se trataba de responder a una ciudadanía (los
consumidores que se vendían "por cabeza" -es decir mediante el "costo por millar"- a publicistas
y anunciantes) cada vez más mas exigente, participativa y critica. 154 Sin embargo, menciona Sosa
Plata que "la apertura de la radio no fue una nueva actitud exenta de obstáculos" y señala casos
de comentaristas y conductores cesados de su trabajo, en virtud de que abrieron los micrófonos a
"personajes que no coincidían con las preferencias partidistas de los dueños de las estaciones o de
algunos funcionarios del gobierno, o bien por sus opiniones políticas", y da algunos ejemplos:

Miguel Ángel Granados Chapa fue destituido de su cargo en Radio Mil por entrevistar
a Cuauhtémoc Cárdenas en 1993; Enrique Quintana tuvo que despedirse de su progra·
ma en Stéreo Cien por entrevistar en agosto de 1994 a Eduardo Valle, el Búho; José

432
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

Cárdenas salió de Radio ACIR por dar a conocer la aparición del Ejército Popular Re-
volucionario (EPR) en julio de 1996; Lorenzo Meyer ya no fue invitado a participar en
el noticiario Para empezar por cuestionar, en 1997, la participación del presidente Er-
nesto Zedillo en la ceremonia de toma de protesta de los candidatos del PRI en las elec-
ciones de ese año, entre muchos casos más. 155

De nuevo, a los medios mexicanos la ciudadanía les ha ido exigiendo sumarse al pro-
ceso de democratización, la apertura y al pluralismo, en virtud de una historia muy larga de con-
trol gubernamental previo.

Tabla VI. Inversión publicitaria de la iniciativa privada en México, 1990-2002


(porcentajes del total)

AÑO 1V RADIO PRENSA REVISTAS OTROS INTE&~ET

1990 64 12 13 7 4 n.d.
1991 64 13 13 7 3 n.d.
1992 62 12 10 6 10 n.d.
1993 66 12 10 6 5 n.d.
1994 65 12 10 6 7 n.d.
1995 74 9 7 4 6 n.d.
1996 75 9 7 4 5 n.d.
1997 74 10 7 4 5 n.d.
1998 75 10 6 4 5 n.d.
1999 75 10 6 4 4 1
2000 74 10 6 4 4 2
2001 72 11 7 5 4 1
2002 71 11 8 5 4 1
Fuente: Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP), http:/ /[Link]/images/pdf/invpub 1990
[Link] (bajado el 8 de noviembre de 2004).

A la sombra del TLCAN

La "gran obra"156 de la administración de Carlos Salinas de Gortari fue la negociación


y firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Si bien hay algunas re-
percusiones más o menos claras del TLCAN sobre el devenir de los medios durante el tiempo
que ha transcurrido, mucho de lo que sucedió en los últimos años a/ con/por los medios de co-
municación se ha debido, más que a efectos propios del TLCAN, a la aceleración y refuerzo de
tendencias previas, al proceso de "neoliberalización" de la economía mexicana. Es decir, a una
política económica que ya se estaba instrumentando previamente y de la cual el tratado fue par-
te fundamentai.l 57 Por ejemplo, respecto de las industrias culturales audiovisuales, a la privati-
zación, liberalización y apertura de mercados que ya habían comenzado, deberíamos añadir otros
cambios, como la modernización, adopción y generalización de nuevas tecnologías de produc-
ción y también de distribución de señales que no comenzaron, sino que se aceleraron con el

433
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

entorno del TLCAN. Así, por ejemplo la televisión de paga (el cable, el satélite y el MMDS) 158 se
expandió con rapidez a nivel mundial durante los años noventa por lo que se desarrolló en Mé-
xico al igual que en otras naciones (aunque, es obvio, de manera desigual). 159 Este desarrollo
de la nuevas tecnologías de la información y la comunicación se ha acelerado por el proceso de
globalización del país. Se ha tratado, entonces, de un proceso de modernización tecnológica
que comenzó a ocurrir antes del TLCAN, mismo que se ha acelerado y que ha producido cam-
bios ulteriores. En el caso del cine, las nuevas salas "múltiplex" dotadas de mayor comodidad y
mejor sonido, entre otras mejoras, y cuya introducción ocurrió a mediados de los años noven-
ta, propiciaron una recuperación significativa del negocio de la exhibición cinematográfica
(que había decaído durante los ochenta), al igual que en todo el mundo. Es pertinente añadir
que las películas se han convertido en el principal "programa televisivo" en las modalidades de
televisión de paga; y en la televisión "normal" son también uno de los principales programas
(en términos cuantitativos). 160 Entonces, el hecho de que México haya incrementado sus impor-
taciones de películas no necesariamente se debe al TLCAN en sí mismo sino, en una cierta me-
dida, a la demanda que el desarrollo de la televisión de paga ha generado.
Sin embargo, se efectuaron diversas acciones relacionadas con los medios de comuni-
cación en preparación para la firma e instrumentación del TLCAN. En primer lugar, el gobierno
salinista impulsó el desarrollo tecnológico en los medios electrónicos, lo que puede considerarse
como un estímulo más a la competitividad en general. Pero con mayor claridad tenía dedica-
toria para el TLCAN la -entonces- nueva Ley de la Industria Cinematográfica de 1992, que
sustituyó la de 1941, altamente proteccionista (en la letra, por lo menos), y que por ejemplo de-
terminaba que 50% de lo que se exhibiera en las salas cinematográficas debía ser producción
nacional. La nueva ley reducía la cuota de pantalla para el cine mexicano de 50% a 30% en 1993,
disminuyendo cinco por ciento cada año hasta llegar a 10% en 1997. La ley correspondiente de
radio y televisión no sufrió modificaciones, pero la reglamentación de la televisión por cable se
modificó para permitir 49% de participación accionaría a socios extranjeros. 161
Otra acción importante que ocurrió fue la disminución considerable de la participa-
ción gubernamental en los medios, cuando se puso en venta el llamado "paquete de medios"
en 1992, lo que culminó en 1993 con la privatización de la empresa televisiva IMEVISION, "re-
convertida" para fines de la privatización en 1V Azteca. El paquete incluía la Compañía Opera-
dora de Teatros, que llegó a ser la mayor cadena de exhibición cinematográfica en el país -y
la que principalmente programaba las películas nacionales-, los Estudios América y el perió-
dico El Nacional. Al canal 22 del Distrito Federal lo salvó de la privatización un copioso grupo
de intelectuales, que firmó un desplegado periodístico para tal efecto. Salinas de Gortari "gra-
ciosamente" les concedió que el22 se dedicara a la cultura por televisión.

Crisis de película

La "liberalización" de la industria cinematográfica alcanzó una culminación y forma-


lización legal con la Ley Federal de Cinematografia de 1992, cuyo proyecto fue enviado por
Carlos Salinas de Gortari el19 de noviembre de ese año y la cual fue aprobada, prácticamente
sin discusión y con la ausencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD ), el14 de diciem-
bre de 1992 por la cámara de senadores y con la oposición del mismo partido el 22 de diciembre

434
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

por la de diputados. Miembros de la comunidad cinematográfica y de la oposición criticaron la


nueva legislación "por fomentar y fortalecer los monopolios y abrir el mercado nacional al cine
extranjero". 162 En 1992 desapareció, por bancarrota, la distribuidora mixta -privada/estatal-
Películas Nacionales (principal distribuidora de filmes mexicanos) y al año siguiente fue priva-
tizada la ya para entonces "disminuida" Operadora de Teatros (COTSA), que exhibía una propor-
ción considerable de cine mexicano.
De manera curiosa, al mismo tiempo que la política económica neoliberal, incluyendo
la firma dellLCAN, habría llevado a la industria filmica mexicana a una eventual agudización de
su crisis, 163 se han hecho algunas evaluaciones más o menos positivas de la gestión de Ignacio Du-
rán Loera en la dirección del IMCINE durante el periodo salinista. 164 En realidad, como industria,
la cinematográfica ha sido devastada por la crisis que se agudizó durante el último decenio del
siglo XX. 165 Y no hay duda de que la crisis industrial cinematográfica fue producida por las polí-
ticas neo liberales, que cambiaron cualquier tipo de acercamiento nacionalista -en general, no
sólo con respecto al cine- por el eficientismo del mercado 166 ("si no genera demanda, es decir,
si no vende, no es eficiente"), además de las propias crisis económicas más amplias, como la de
1995. Pero el Instituto Mexicano de Cinematografía tuvo una actuación modesta aunque deco-
rosa durante el salinato, dentro de los límites impuestos por ese acercamiento de política públi-
ca al funcionamiento del mercado --que considera la acción gubernamental como un "estor-
bo"-, y que en consecuencia ya no reconoce ningún tipo de patriotismo o idea de "lo nacional"
como un lugar central en las tareas de gobierno, sino que parte de un fundamentalismo del mer-
cado, que finalmente equivale a la ley de la selva, o a la supervivencia del más fuerte.
Un análisis del periodo describe seis logros en la operación del IMCINE: 167

l. El recurso intensivo a las coproducciones.


2. "Las empresas consideradas ineficientes o inviables financieramente fueron privati-
zadas, o cerradas. "168
3. Con un poco de exageración, aunque también con un poco de razón, Sergio de la
Mora comenta que "el tercer logro del IMCINE ha sido atraer a las audiencias mexi-
canas e internacionales, particularmente en Estados Unidos, de nuevo hacia las pe-
lículas mexicanas". 169 En realidad el gran éxito de taquilla del periodo, fue Como agua
para chocolate, pero lo que sí es verdad es que algunos filmes como Danzón de María
Novaro, o Cronos de Guillermo del Toro, o aun Cabeza de Vaca de Nicolás Echeva-
rría, tuvieron alguna atención en el llamado "mercado de especialidad" (de "arte")
en Estados Unidos. Además de las mencionadas, Sólo con tu pareja, Ángel de Juego, Mi-
roslava y Lolo, "pudieron colarse a los cuadros de las cintas nacionales más exitosas
en sus respectivos años de estreno comercial". 170
4. El haber incorporado a tres generaciones de cineastas: miembros de las dos previas
oleadas de "nuevo cine", con la tercera, "asegurando continuidad, mientras se pro-
piciaba la innovación. La gran inversión en la promoción de una nueva generación
de cineastas egresados de las escuelas de cine se refleja en que veintiséis películas de
las sesenta que se produjeron, es decir, 46% del total de las financiadas por el esta-
do, fueron óperas primas". 171 A lo que Eduardo de la Vega añadiría: "Los resultados
obtenidos en Cannes por Cronos (premio de la Crítica en 1993) y El héroe de Luis Car-

435
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO

los Carrera (Palma de Oro al mejor cortometn:Ye en 1994) parecieron confirmar que
la apuesta del IMCINE a las nuevas generaciones fue, en gran medida, acertada". 172
5. El hecho de que entre los directores debutantes se haya encontrado una proporción
sustancial de mujeres (doce de las sesenta películas), cuatro de las cuales fueron de-
buts.
6. Y el sexto logro, que el cine mexicano haya recibido más de ciento treinta premios
y distinciones internacionales. 173

Haber propiciado la entrada de una alta proporción de directores jóvenes, y que entre
éstos hubiese una buena parte de mujeres, que antes difícilmente tenían acceso a la industria,
es ya un logro bastante meritorio. Recurrir a la coproducción múltiple, para aligerar los costos
de cintas caras como lo fue en su momento Cabeza de Vaca (que se logró con la participación de
once entidades financiadoras, nacionales e internacionales), 174 también es un acierto de lapo-
lítica cinematográfica. Y el haber "redimensionado" al sector filmico gubernamental nos pare-
ce meritorio sólo en función de haber logrado la realización de algunas funciones de forma más
eficiente. Sin embargo, no se pudo propiciar de manera más orgánica, integral, el despertar de
la industria filmica como tal, puesto que el mercado no puede asignar con eficacia los recursos
cuando su estructura es altamente oligopólica (además de que los principales '~ugadores" son
poderes trasnacionales, que no entienden ni aceptan argumentos de desarrollo cultural, ni de
identidades locales y nacionales -a menos que sean rentables). 175
Otro aspecto positivo del periodo salinista fue la creación del Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes (CONACULTA) en 1988, y que en 1989 el IMCINE haya pasado a ser parte de
esta dependencia, "cambio administrativo que liberó al cine mexicano de una absurda tutela, la
ejercida durante largos años por la Secretaría de Gobernación". 176
Veamos cómo le fue al cine mexicano con el auge neo liberal, de manera sintética en dos
figuras:

Figura l. México, películas producidas, 1980-2000


Fuente: Diversos informes de Corporación Nacional Cinematográfica (CONACINE) y del Instituto Mexicano de Cinema-
tografía (IMCINE).

436
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASNAEN MÉXICO 1968-2000

Si durante los años ochenta hubo un promedio de casi 88 cintas por año, en el decenio
siguiente la media disminuyó a 35 películas anuales, con un mínimo de 11 en 1998. Podemos ver
el promedio también por sexenios: durante el "salinato", México produjo 62.3 películas anuales
en promedio; en el "zedillato" la producción disminuyó en forma dramática a un promedio de
17.5 cintas al año. Las películas estadunidenses siempre han representado una proporción ma-
yor que las mexicanas -o de cualquier otra nacionalidad- en las salas de cine del país, por lo
que la enorme disminución en la producción mexicana se ha traducido necesariamente en un
predominio casi total de las cintas de Estados Unidos, como puede verse en la figura 2.

AÑOS EU MÉXICO
1980 34.04 54.01 90%
1981
1982
1983
35.28
35.36
38.29
53.45
52.02
48.64
80%

70%
V
1984 40.46 46.82
1985 40.17 48.11
1986 40.97 48.34 60%
1987 40.23 47.40
1988 46.78 46,87 50%
- - Estados Unidos
1989 48.53 46.55
1990 49.90 45.62 40%
----6-- México
1991 53.02 42.73
1992 61.27 34.62 30%
1993 62.86 32.09
1994 65.00 22.33 20%
1995 68.66 14.67
1996 79.35 7.62 10%
1997 83.38 6.22
1998 83.80 3.90 0%
o G'l ~ ..¡;¡ 00 G'l ~ ..¡;¡ 00
8 8o
~ ~ ~
00 00 00 00 00 (j)
1999 74.30 5.20
~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ G'l
2000 84.26 8.33

Figura 2. Películas mexicanas y de Estados Unidos, exhibidas en México, 1980-2000


(porcentajes del total)
Fuente: Instituto Nacional de Estadística, Geografia e Informática, Estadísticas de cultura, cuadernos núms. 1, 3, 4 y 5,
México, 1995, 1999,2000, 2002.

Ante el deterioro inexorable de las condiciones para la producción del cine mexicano,
durante la segunda mitad de los años noventa hubo muestras de preocupación entre los gremios
cinematográficos. Así, por ejemplo en 1997 se manifestó un movimiento de la comunidad filmi-
ca nacional, en una marcha-mitin bajo el lema: "Mátenme porque me muero: ¿quién asesinó al
cine mexicano?", en la que se hacían diversas propuestas. La principal giraba alrededor de la
necesidad de modificar la ley de 1992. En respuesta parcial a las demandas del sector, en diciem-
bre de 1997 se creó un Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (FOPROCINE), a car-
go del Instituto Mexicano de Cinematografia (IMCINE), con un presupuesto base de 135 millones
de pesos. Pero las respuestas gubernamentales fueron asistemáticas (es decir, no hubo una polí-
tica más o menos orgánica en el sector), como resultado de cuatro cambios en la dirección del
1MCINE durante el gobierno de Zedilla y también porque el sector no se juzgaba prioritario. Es
decir, no sólo no hubo continuidad con las políticas de la administración anterior (lo cual pudo
ocurrir, al haber permanecido en la dirección de CONACULTA Guillermo Tovar y de Teresa), si-

437
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

no que al interior mismo del gabinete de Zedillo no se alcanzó a diseñar y menos a instrumen-
tar ninguna política pública clara en apoyo al cine mexicano. La grave situación en que se en-
contraba la industria cinematográfica nacional se puede describir por tres principales rasgos:

a) Un proceso casi inexorable de contracción, en particular de la producción nacional.


b) Otro de concentración en unas pocas empresas, tanto de la producción como de la
distribución y la exhibición.
e) Una acelerada trasnacionalización, es decir, una cada vez mayor articulación subor-
dinada al mercado mundial, a su vez dominado por la industria cultural más pode-
rosa del mundo, la de Estados Unidos. 177

Dos de los sectores que constituyen la industria, el de la distribución y el de la exhibi-


ción, comenzaron a experimentar un repunte ante el regreso de las clases medias a los cines,
motivado por la llegada en 1995 del concepto "múltiplex", con la empresa estadunidense Ci-
nemark, a la que se unieron de inmediato la cadena mexicana más grande, Organización Ra-
mírez (Cinépolis), y Cinemex, de capital estadunidense y mexicano, misma que luego adqui-
rió un grupo canadiense. 178 Así, por ejemplo en revistas de negocios se hacían evaluaciones
que atribuían un repunte "a la industria cinematográfica", cuando en realidad la gente asistía
a las cómodas nuevas salas, equipadas con buen sonido y buena imagen, pero a ver películas
hollywoodenses en su inmensa mayoría. 179 El sector-fuente nacional que tiene la industria, el de
la producción, seguía en crisis. Los sectores menos propiamente "industriales" (más bien, per-
tenecientes al sector servicios), de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del
Videograma (CANACINE), hegemónicos en la actualidad, con frecuencia se ostentan como los
legítimos voceros de "la industria". 180
La situación de desmoronamiento del cine mexicano llevó a diversos grupos de la in-
dustria a buscar soluciones y hacer propuestas, como hemos visto antes. Así, entre 1995 y 1997
se promovió ante la cámara de diputados una iniciativa para realizar modificaciones a la Ley Fe-
deral de Cinematografia, que en principio había recibido la simpatía de los tres partidos prin-
cipales (PRI, PAN y PRD). Sin embargo, por "instrucciones presidenciales", la fracción priísta en
la cámara de diputados obstaculizó el dictamen de la iniciativa de ley, con lo que el periodo le-
gislativo terminó sin nueva ley de cinematografia. 181 En la LVII Legislatura hubo dos personajes
importantes: una, la diputada María Rojo, del PRD, presidenta de la Comisión de Cultura, famo-
sa actriz preocupada por su sector, que promovía nuevamente la iniciativa de reformas a la ley; y
en apoyo de la misma, el diputado Javier Corral, del PAN (que encabezaba la Comisión de Ra-
dio, Televisión y Cinematografia), quien por su parte promovía cambios a la legislación en ma-
teria de radio y televisión. Se organizaron varios foros en los que se analizaron las propuestas
existentes y la situación del cine mexicano, que en alguna medida culminaron con el simposio
"Los que no somos Hollywood", organizado a fines de septiembre de 1998 en la cámara de dipu-
tados, por María Rojo. Al mismo tiempo, una comisión encabezada por la cineasta Marcela Fer-
nández Violan te, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinemato-
gráfica, redactó la iniciativa que presentó la diputada Rojo ante la cámara. 182
En contra de los interesados en promover la reforma a la ley "se movilizaron los inte-
reses económicos de las empresas norteamericanas":

438
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

[ ... ] la Motion Pictures [sic] Association (MPA) a través de las compañías dependientes
de su material como son las empresas de la exhibición ( Cinemex, Cinemark y Orga-
nización Ramírez), de la distribución (Film Board y Video Board) y de la televisión
(Televisa y TV Azteca) [sic] así como las empresas de doblaje y sus trabajadores, cabil-
dearon en contra del proyecto presentado por la comunidad cinematográfica a la Co-
misión de Cultura de la legislatura 57. 183

Durante 1998 hubo grandes debates en los que, por los intereses encontrados que ya
señalamos antes, los distribuidores y los exhibidores se enfrentaron a los productores (y actores,
directores, guionistas, técnicos, etcétera) en relación con tres temas incluidos en la iniciativa:

a) Mantener la prohibición del doblaje al español de cintas extranjeras para su proyec-


ción en salas cinematográficas, excepto en el caso de películas para público infantil y
documentales educativos.
b) La restitución de 10% de tiempo de pantalla para las películas mexicanas, en todas
las salas de cine del país.
e) La creación de un fondo de fomento a la industria cinematográfica financiado, en par-
te, con un cinco por ciento de la taquilla. 184

Después de intensos cabildeos por parte de las partes interesadas, controversias en los
medios de difusión, etcétera, ell3 de diciembre se aprobó la ley en la cámara de diputados, 185
aunque dos días después el senado modificó -a instancias de la fracción priísta- varios de los
aspectos clave. 186 No obstante, el "espíritu" de impulso al cine mexicano más o menos perma-
neció.187 La ley fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el5 de enero de 1999. La cues-
tión del doblaje se mantuvo tal como estaba ya en el artículo 8º de la ley de 1992, pero al cabo
de los meses, las empresas distribuidoras trasnacionales (United International Pictures, 20th
Century Fox, Buena Vista/Columbia-TriStar) se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, 188 la cual falló a su favor, en términos de "libertad de comercio" y de "igualdad". 189
Acerca de la cuota de 10% para el cine mexicano, el senado ya había suavizado esta disposición
al haberle añadido al artículo 19 el párrafo: "salvo lo dispuesto en los tratados internacionales
en los cuales México no haya hecho reservas de tiempo de pantalla", con lo cual este artículo no
podía sustraerse al TLCAN. Y respecto del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FIDECINE),
en efecto se creó, junto con un fideicomiso correspondiente, aunque las fuentes ya no fueron
las originalmente propuestas y los montos quedaron indefinidos, abiertos a la discreción del
ejecutivo. Muchos aspectos operativos de la nueva ley se dejaron dependientes de la promulga-
ción del respectivo reglamento, que duró dos años en ser elaborado. Se ha dicho, pero sin prue-
bas directas, que Zedillo congeló el proceso de elaboración del reglamento gracias al cabildeo
directo -y efectivo- de Jack Valen ti, presidente de la Motion Picture Association (MPA). 190 En
suma, la administración zedillista dejó la responsabilidad al gobierno siguiente.
El reglamento de la Ley Federal de Cinematografía se publicó el28 de marzo de 2001,
ya bajo el gobierno de Vicente Fox. Si bien en éste se hacían algunas precisiones operativas,
en relación con varios aspectos como el FIDECINE, el problema es que siguió sin delinearse una
política más completa, integral, sistemática y explícita de fomento al cine nacional. Por ejem-

439
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

plo, en varios artículos de la ley (el 14 y del 31 al 33 ), se deja al arbitrio del poder ejecutivo fe-
deral (Secretaría de Hacienda, Secretaría de Educación Pública) la dictaminación de una se-
rie de estímulos económicos e incentivos fiscales para promover el cine mexicano; en el regla-
mento no había alguna mayor especificación. Por lo tanto, siguió quedando al arbitrio de la
voluntad política del gobernante en turno el que se establecieran y aplicaran estos estímulos
e incentivos.

Hacia la guerra de la televisoras

Cuando el gobierno mexicano anunció en 1991 que pondría a la venta sus redes tele-
visivas, algunos grupos que ya tenían alguna experiencia en el negocio de los medios electróni-
cos hicieron propuestas de compra. Sin embargo, el grupo ganador -el que hizo la mejor ofer-
ta monetaria, por 643 millones de dólares- no tenía ningún contacto previo con la industria
cultural. El principal socio de Radio Televisara del Centro, empresa propietaria de Televisión
Azteca, el señor Ricardo Salinas, provenía de una familia con tradición comercial en el ramo de
los electrodomésticos, sin ningún antecedente en la industria audiovisual. Fue un poco extraña
la decisión gubernamental, en la medida en que se suponía que entre los factores a tomar en con-
sideración para otorgar el "paquete" de medios, 191 estaba la experiencia previa, con el fin de pro-
piciar un ambiente competitivo, en particular en la industria televisiva. 192 También extrañamente,
al tiempo en que el Estado mexicano vendía sus dos redes de Televisión Azteca a Radio Televi-
sara del Centro, otorgó a Televisa un "paquete" de 62 concesiones para estaciones televisaras
en diversas partes del país, que servirían -se dijo-- para crear una nueva red nacional a partir
del canal 9 capitalino de esta empresa. 193 En este sentido, por lo menos en el corto plazo se es-
timaba que Televisión Azteca no haría demasiada mella en el gigante corporativo mexicano de
medios de difusión. Por otra parte, la decisión inicial de Televisión Azteca de reducir la produc-
ción y operar principalmente como empresa programadora era en principio positiva, en la me-
dida en que hasta la fecha existen muy pocas compañías de producción para la televisión en
México y tal decisión habría permitido el desarrollo de algunas independientes. Así, por ejem-
plo Víctor Hugo O'Farrill, hijo de quien fuera uno de los principales accionistas de Televisa, or-
ganizó en asociación con la empresa estadunidense Telemundo una unidad de producción de
telenovelas y series, algunas de las cuales se transmitieron también por los canales de Televisión
Azteca. Pero fue la empresa de video independiente Argos, propiedad de los periodistas Epig-
menio lbarra y Carlos Payán, la que tuvo algunos éxitos espectaculares, al haber coproducido con
1V Azteca, entre otros programas, telenovelas con temas novedosos como la corrupción políti-
ca (Nada personal) o la infidelidad matrimoniaF 94 (Mirada de mujer). En un principio, la compe-
tencia de Televisa tuvo que importar una alta proporción de sus programas, como telenovelas
brasileñas, colombianas y venezolanas, así como series estadunidenses. Sin embargo, a partir de
1996 incrementó de manera considerable su producción propia, pasando a cubrir, según datos
que ellos mismos proporcionan, de 36% del tiempo de mayor audiencia en 1995, a 75% en 1996
y a 85% en 1997. 195 De igual manera, la empresa invirtió en expandir la señal: si bien en 1993las
dos redes de Televisión Azteca (que en ese momento transmitían exactamente la misma progra-
mación) llegaban a duras penas a no más de 50% del territorio nacional, después de algunas in-
versiones adicionales para 1998 el canal13 cubría ya 97% y el canal 7 95%. Esto se tradujo en

440
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

un incremento en la proporción del público que atiende las señales de 1V Azteca, al igual que
en su parte del pastel publicitario: según la propia empresa, la combinación de audiencia pro-
medio consolidada en el horario estelar de lunes a viernes se incrementó de 9% en 1993, 28%
en 1996 a 35% en 1997. 196 De manera correspondiente, de 18 anunciantes con que contaba en
1993, para 1997 su cartera de clientes fluctuaba entre 250 y 270, 197 lo que ha significado el paso
de 11% del gasto publicitario en televisión para 1994, a 15% en 1995, 23% en 1996 y 34% en 1997.
Para 1998, amenazaba Ricardo Salinas Pliego con ir por 40% del total. 198 De hecho, los años
1996 y 1997 fueron excelentes para 1V Azteca, la cual pasó de un valor de adquisición en 1993
de 643 millones de dólares, a "un valor superior a 3,500 millones de dólares". 199
En esos años, 1V Azteca parecía querer seguir los pasos de Televisa hacia el resto del
mundo de habla hispana (paradójicamente en un momento en el que Televisa estaba desinvir-
tiendo en muchos de sus intereses en el exterior). Así, podía uno leer en la página web de 1V
Azteca:

En 19971V Azteca adquirió canales en Chile, El Salvador y Guatemala. La compañía


ha indicado que se encuentra activamente en busca de adquirir más televisaras en Amé-
rica Latina para distribuir la programación producida internamente por 1V Azteca en
el mundo de habla hispana.
Ahora que tenemos un inventario considerable de programas, es importante desa-
rrollar formas para impulsar este activo a otros mercados", comentó el señor Salinas
Pliego. "Nuestra meta es televisar programas producidos por 1V Azteca a través de una
red de compañías de televisión desde Toronto hasta Tierra de Fuego -compañías que
sean tanto propiedad de nosotros o aliadas a nosotros. 1V Azteca recibirá una porción
de la venta de publicidad a cambio de nuestra programación."
Nuestros programas producidos internamente nos permiten competir con efectivi-
dad no solamente para la audiencia de televisión en México, sino también para los 310
millones de hispano parlantes en todo el mundo, comentó Salinas Pliego. 200

Además, los Salinas Pliego aprovechaban para extender sus tiendas de electrodomés-
ticos Elektra a todas aquellos países a donde llegaban con su señal televisiva y sus programas.
Asimismo, 1V Azteca seguía los pasos de Televisa en términos de sus procesos de integración
horizontal y vertical, y de su diversificación. Así, convirtió los Estudios Churubusco en Azteca
Digital, empresa productora de telenovelas, y anunció la eventual apertura de una producto-
ra de cine. Además, creó su propia compañía de discos, Azteca Music, donde grababan los te-
mas de sus telenovelas artistas hechos famosos por Televisa, como el compositor Armando
Manzanero. 201 1V Azteca es también accionista de los equipos de futbol Veracruz y Morelia, y
tiene participación en Telecasa, empresa de telemercadeo. 202
Con estrategias agresivas y alguna dosis de creatividad, la nueva empresa, dirigida por
Ricardo Salinas Pliego, ha enfrentado al poderoso consorcio multimedia con estrategias que a
veces se antojan camaleónicas, siguiendo en mucho los pasos anteriores de Televisa, incluyen-
do la incursión en el mercado hispanohablante de Estados Unidos. En los pocos años que tiene
de vida, ha tenido que enfrentar la dura competencia de la empresa dominante en este mercado,
sin desbancarla, pero logrando sobrevivir con algunos éxitos memorables, como algunas teleno-
velas y con el recurso a otros géneros populares, como el reality show La academia.

441
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

Como vemos, el sistema de la televisión abierta mexicana está altamente oligopolizado,


pues son dos empresas las que lo dominan: Televisa posee la mitad de las estaciones televisaras
(dos cadenas nacionales, una seminacional y una estación local en la ciudad de México) y TV
Azteca, poco menos de un tercio (dos cadenas nacionales). De las 607 estaciones en el país, no
llegaban a 5% las independientes y el resto eran emisoras de servicio público de los gobiernos
de los estados.

Tabla VII. Distribución de las estaciones de televisión en México, 1998

GRUPO NÚMERO DE ESTACIONES PORCENTAJE

Televisa 306 50.3


1V Azteca 180 29.7
Gobiernos estatales 92 15.2
Otras 29 4.8

Fuente: Cámara de Diputados, "Información relevante sobre los medios de comunicación en México", conferencia in-
ternacional El Derecho a la Información en el Marco de la Reforma del Estado en México, mayo de 1998.

En comparación con los otros medios de difusión, en términos económicos les ha ido
bien a las televisaras, pues de los más de 2,700 millones de dólares que constituyó la inversión
publicitaria en 2002, tres cuartas partes fueron para la televisión (65% abierta y casi 10% de pa-
ga). A su vez, Televisa se quedó con cerca de 70% de la parte del gasto publicitario dedicado a
la televisión. De acuerdo con sus propios informes, casi dos tercios de las ventas de esta corpo-
ración todavía provienen de la televisión abierta, como se puede observar en la tabla VIII.

Tabla VIII. Televisa: ventas netas par segmento de negocios


(millones de dólares)

1999 2000 2001

Televisión abierta 62.6% 63.9% 63.0%


Programación para televisión 2.4% 2.4% 2.5%
restringida
Licencias de programación 6.8% 7.3% 7.0%
Editoriales 10.0% 8.3% 7.9%
Distribución de publicaciones 4.5% 4.4% 4.4%
Televisión por cable 4.1% 4.5% 5.4%
Radio 1.7% 1.7% 1.2%
Otros negocios 7.9% 7.5% 8.6%
Total de ventas por segmento 100.0% 100.0% 100.0%
Ventas intersegmento (1.4%) (1.9%) (2.6%)
Ventas netas consolidadas 98.6% 98.1% 97.4%

$ 18,972 $20,418 $ 19,665

Fuente: Televisa, Informe anual2001, Grupo Televisa, México, 2002, p. 5

442
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

Entre las novedades de Televisa está la inversión de Bill Cates (Microsoft), quien me-
diante la Bolsa de Valores de Nueva York adquirió 7% de las acciones, sumándose a los magna-
tes mexicanos Emilio Azcárraga (55.3%) y Carlos Slim (24.7%). 203 Este último, principal accio-
nista de Teléfonos de México (TELMEX), se había asociado con Televisa mediante la adquisición
de 49% de la subsidiaria Cablevisión. Pero a nadie le queda duda de que quien controla el con-
sorcio es Emilio Azcárraga Jean. Azcárraga ha declarado su intención de obtener la ciudada-
nía estadunidense, con el fin de poder ampliar su participación en la empresa Univisión, la
más importante de habla hispana en Estados Unidos, de la que al final del siglo XX poseía 15%.
TV Azteca también ha señalado hacia el norte en sus planes de expansión, mediante su filial
Azteca America, en sociedad con Papas Telecasting. 204 Otras sociedades estratégicas de Televi-
sa son con News Corporation en el sistema Sky de DTH y con el Grupo Prisa en su filial Tele-
visa Radio.
Hace pocos años, el investigador australiano John Sinclair, a partir del análisis de unos
pocos casos de América Latina, se refería a la concentración como un elemento central de la
fórmula latinoamericana para una "televisión exitosa". 205 Básicamente hay dos grandes empre-
sas exitosas en la región: una es Rede Globo, de Brasil, y la otra es Televisa. Detrás de ellas, sin
restarles ningún mérito, seguirían el grupo Cisneros de Venezuela y el Grupo Clarín de Argenti-
na. En efecto, hay algunas empresas exitosas en América Latina; sin embargo, se ha formado un
mito con respecto al potencial productor y exportador de "América Latina", a partir del caso de
unas pocas compañías, a su vez originarias de un puñado de países. Por ejemplo, se ha afirma-
do triunfalistamente que las telenovelas latinoamericanas -en especial las mexicanas y las bra-
sileñas- se exhiben por todo el mundo. Unos investigadores europeos efectuaron un sondeo
en las televisaras de gran parte del viejo continente y lo que encontraron, de manera general,
fue una presencia escasa y marginal (es decir, en horarios no estelares) de las telenovelas lati-
noamericanas, en particular de las brasileñas y de una forma más reducida de las mexicanas. 206
Como era de esperarse, por una mayor afinidad cultural y lingüística, los países en los que se
transmitía una mayor cantidad de telenovelas brasileñas y mexicanas eran los latinos, en parti-
cular los ibéricos, pero también en éstos la presencia televisiva latinoamericana no estaba en los
horarios de mayor auditorio. 207 Por otra parte, nosotros hemos encontrado que, a pesar del enor-
me potencial de Televisa y, en menor medida, de TV Azteca, para producir y exportar progra-
mas, México es un país deficitario en el sector audiovisual y, en específico, en el televisivo. 208 No
sólo es México un importador neto de películas cinematográficas (como prácticamente todos
los países del mundo, de frente al "gigante" del audiovisual, Estados Unidos), sino también de
programas de televisión, tanto de la abierta como -y más aún- de las modalidades de paga. 209
Ante el panorama de excesiva concentración, que tiene consecuencias tanto económicas como
políticas y culturales, nos hemos preguntado cuán exitosa es en realidad la televisión mexica-
na en tanto televisión nacional. Una o dos empresas pueden tener grandes logros comerciales y
presencia importante en el exterior, pero no necesariamente constituyen un sector, que a su vez
posea competitividad en el mercado global, frente a los grandes jugadores del campo.
Pero regresemos por un momento a 1994. El12 de mayo de ese año se realizó el primer
debate entre candidatos a la presidencia de la República en la historia de México, mismo que
fue transmitido por radio y televisión. Los protagonistas fueron los tres candidatos más fuertes:
Cuauhtémoc Cárdenas (PRD ), Diego Fernández de Cevallos (PAN) y Ernesto Zedilla (PRI). "Se

443
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

trata, sin duda alguna, del acontecimiento de carácter político más espectacular y emblemático
vinculado con los medios electrónicos durante las campañas proselitistas en la última década
°
del siglo ". 21 Cuauhtémoc Cárdenas, a su vez, alcanzó a participar en otro debate televisivo, pa-
ra las elecciones del año 2000. En todos los casos, aunque no de manera tan pronunciada co-
mo en 1988, los medios continuaron favoreciendo al PRI en sus coberturas. 211
Retornando al desarrollo de la industria cultural, donde hay un relativo dinamismo es
en el mercado de la televisión de paga, como se puede observar en la tabla IX.

Tabla IX. Televisión restringida: suscriptores y tasa de crecimiento


(miles)

1VPOR 1VVÍA 1VVÍA


AÑO TOTAL % CABLE % SATÉLITE % MICROONDAS %

1994 1,500 1,188 313


1995 1,536 2.4 1,250 5.3 286 -8.6
1996 1,686 9.8 1,450 16.0 236 -17.5
1997 1,802 6.9 1,383 -4.6 152 267 13.3
1998 2,207 22.5 1,611 16.5 308 102.3 288 7.7
1999 2,810 27.3 1,964 21.9 491 59.4 355 23.4
2000 3,239 15.3 2,225 13.3 668 36.0 346 -2.5
2001 3,675 13.5 2,478 11.4 869 30.1 329 -5.1
2002 3,819 3.9 2,536 2.3 1,020 17.4 263 -20.0
Fuente: Dirección General de Televisión y Audio Restringidos, "Diagnóstico de la 1V por cable 2003", Comisión Federal
de Telecomunicaciones, México, abril de 2003, sin paginación ([Link]/html/l_eft/7dis/presentacio
nes/mayo_2003/[Link], bajado el4 de marzo de 2005).

Sólo 18% ciento de los hogares tiene acceso a algún tipo de televisión restringida (una
penetración de 36.4 suscriptores por cada mil habitantes). A pesar de la disminución del ritmo de
crecimiento que se observa para los últimos tres años, todavía les queda mucho por expandirse a
las empresas del ramo, si comparamos el mercado mexicano y su potencial económico con los de
países como Argentina o Uruguay, que tienen 50% o más de hogares con televisión de paga. La
televisión vía microondas (MMDS) es la única que está decreciendo, mientras que el cable y el saté-
lite directo al hogar (DTH) muestran tasas positivas, si bien decrecientes como ya se comentó.
De acuerdo con datos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, al comenzar el
nuevo siglo había 761 concesionarios de televisión restringida en México, divididos así: 670 de
televisión por cable, 85 de MMDS y 6 de DTH (COFETEL, 2003). 212 Esto hablaría de una gran dis-
persión y por lo tanto de un mercado competitivo. Pero por ejemplo, en el caso del cable los
concesionarios individuales están asociados con alguno de los 52 grupos existentes, de los cua-
les unos pocos son los dominantes (Telemundo, 2003). 213 Así, la misma fuente oficial anterior nos
revela cuál es la participación de mercado de los más importantes grupos empresariales en la
televisión mexicana de paga, lo cual se observa en la tabla siguiente.
También aquí, la empresa dominante (aunque no tanto como en la televisión abierta) es
Televisa. Las siguientes tres firmas no llegan a 1O% de participación de suscriptores cada una, lo
que habla de la necesidad de equilibrar el peso de Televisa en relación con el resto. Cablevisión

444
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

es la principal empresa de cable, aunque opera sólo en el Distrito Federal, donde tiene el mono-
polio de esta modalidad televisiva, con 442 mil suscriptores. La Ley Federal de Telecomunicacio-
nes de 1995 abrió la puerta para que las compañías cableras se convirtieran en redes públicas de
telecomunicaciones, es decir, que previa reconversión tecnológica y autorización podrían dar
servicio de telefonía, internet y similares. Esto explica la llegada de Bill Cates a Televisa, además
de que Microsoft es la que está proveyendo el software para muchas de las empresas que ya ofre-
cen internet. También se explica por qué se habla en los medios informativos de nuevas fusio-
nes y adquisiciones por ocurrir en el campo.

Tabla X. Televisión restringida participación de mercado de los principales grupos


(por suscriptores)

Televisa (Cablevisión y sKY) 28%


Megacable 9%
Cablemás 8%
Grupo Galaxy Mexicana (Direc1V) 8%
MVS 6%
Telemedia 3%
Televisión Internacional 3%
Acotel 3%
Grupo Cable 1V 3%
Hevi 2%
Grupo 1V Cable Mexicano 2%
Otros 26%
Fuente: Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL), 2003.

La convergencia digital, que tantas expectativas abrió hace pocos años, y que despertó
algunos temores en su faceta empresarial por los aparentemente acelerados movimientos de
concentración, 214 no se había notado tanto en la vida cotidiana de los mexicanos y en todo ca-
so se había aquietado un poco. Pero ahora advertimos que quizá donde la veremos surgir con
fuerza es por la mediación de las empresas de televisión restringida.
En promedio, 85.6% de las viviendas mexicanas dispone de televisores, con un diferen-
cial por grados de desarrollo: por ejemplo, en el Distrito Federal y Aguascalientes, Nuevo León
y Baja California, más de 95% de los hogares posee televisores; pero estados pobres del sureste,
como Chiapas y Oaxaca, no llegan a 60% de telehogares. Un signo esperanzador es que sólo
once de treinta y dos estados no llegan al promedio de telehogares. 215
¿Es la prensa un cuarto poder en nuestro país? Puede ser que apenas lo comience a ser,
en la medida en que empiezan a despuntar en nuestra sociedad otros poderes (formales e infor-
males) aparte del ejecutivo. Por el presidencialismo tan acentuado que vivimos durante todo el
siglo XX, los poderes legislativo y judicial prácticamente no existían, y si éstos (el "segundo" y
el "tercero") no tenían mucha efectividad, la prensa dificilmente podía representar un "cuarto
poder". Al estar sometida, en gran medida, a los gobiernos priístas, la prensa en realidad casi no
era ningún poder. Participaba del poder relativamente único del ejecutivo, pero de manera su-
bordinada, lo que muy poco a poco ha ido cambiando durante los últimos años.

445
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

Carlos Salinas de Gortari tuvo que ser congruente -por lo menos aparentado- con
su credo neoliberal y durante su administración hubo intentos, cuando no simples simulacros,
de retirar los apoyos gubernamentales a la prensa. Así, por ejemplo, al principio del sexenio se
anunció que ya no se pagarían los gastos de viaje a los reporteros que cubrían las giras del pre-
sidente y, en general, al parecer disminuyeron los "embutes". Dice Raúl Treja:

No fue sino hasta ya entrados los años noventa, cuando la relativa pero sensible dismi-
nución en la publicidad del gobierno y sobre todo el surgimiento o la reorientación de
periódicos que compiten para ganar lectores y no sólo gacetillas publicitarias propició
una renovación de la prensa que todavía ha resultado incipiente.

Además de varios de los periódicos y revistas que ya mencionamos antes, que fueron
surgiendo durante los años ochenta y noventa, vale la pena mencionar el repunte, hacia fines
de los ochenta, del periódico regiomontano El Norte. Al evitar -en lo posible- que sus repor-
teros cayeran en las prácticas corruptas comunes en el periodismo mexicano, los profesionalizó
y les pagó mejor que los otros. Al depender menos del gobierno y más de anunciantes y lecto-
res, El Norte se las arregló para ser rentable, al mismo tiempo que hacía un periodismo digno.
Luego vino su "hazaña" anticentralista: en 1993 estableció un nuevo periódico en la ciudad de
México: Reforma.

Desde los años setenta, pero sobre todo en la década siguiente, se había hecho notar
en este terreno El Norte, publicado por la familia Junco en Monterrey desde 1922. Se-
tenta años después dejaba de ser claramente un diario regiomontano de interés e im-
portancia local, para proyectarse hacia la región indicada por su nombre y luego a zonas
más meridionales del país. Tal expansión condujo de modo natural, en 1993, a la re-
versión del habitual fenómeno descentralizador. En vez de que un diario capitalino se
estableciera (como lo habían hecho El Universal y El Financiero) en capitales estatales,
vino de la periferia al centro Reforma. 216

Otros periódicos han surgido en los últimos años, como La Crónica de Hoy en la capital,
así como Milenio "extensión capitalina del Diario de Monterrey, que en aquella ciudad pugnó sin
éxito por igualar a El Norte pero consiguió abatir a El Porvenir'. 217 Perteneciente al Grupo Mul-
timedios Estrellas de Oro, Milenio adquirió en Guadalajara Público, que al poco tiempo, en 1997,
tuvo la competencia de Mural, miembro del grupo de El Norte.
"México es un país de muchos periódicos pero pocos lectores", dice Raúl Trejo. 218 A lo
que añade:

Los periódicos diarios de circulación constante y con redacciones, colaboradores y ser-


vicios informativos estables son algo más de 300. Sin embargo, de ellos, no suman más
de 50 los que se puede considerar que tienen auténtica presencia pública, local o nacio-
nal, debido a su cantidad de lectores o a su capacidad para contribuir a la definición de
la agenda pública. 219

446
Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000

Al comenzar el nuevo milenio, de acuerdo con datos publicados por la revista Adcellra,
había 325 periódicos con una circulación de 8.3 millones de ejemplares y una circulación diaria
por persona de 0.09 ejemplares. Casi una décima parte de esos impresos se publicaban en el
Distrito Federal y nueve de los diez con mayor tiraje también eran capitalinos. Tlaxcala, con dos,
era la entidad con menos rotativos en el país. 220 La lectura de periódicos es una actividad más
bien elitista en nuestro país y de naturaleza altamente centralista, como hemos visto a lo largo
de este escrito.

Colofón

En este capítulo hemos efectuado un breve repaso de algunos sucesos que considera-
mos pertinentes de la historia reciente de los medios masivos de comunicación en México. Es
mucho lo que hemos dejado de lado, pero estamos seguros de que lo que incluimos da una pa-
norámica apropiada sobre el carácter exageradamente concentrado de "nuestros" medios. No-
sotros seguiremos insistiendo, hasta que no se nos demuestre lo contrario, que los medios no
pueden ejercer un contribución apropiada y enriquecedora al proceso democrático en México
por la alta concentración en su propiedad y control. Con diferencias entre los propios medios,
hay una estructura básicamente oligopólica que determina el papel que pueden desempeñar
estos actores sociales en la política, la cultura y aun en la economía nacionales. Pero también
hemos visto aquí que los medios no son "todopoderosos" y que en términos históricos son ca-
paces de responder a los reclamos de mayor apertura y pluralidad que les han hecho los ciuda-
danos en ciertas coyunturas.
Por lo demás, no escribimos aquí una conclusión más larga porque en la introducción
hicimos una síntesis de los hallazgos en términos de las principales tendencias en esta revisión
histórica contemporánea de los medios en México. Por otra parte, con seguridad, en las histo-
rias que se escriban dentro de diez o veinte años, tomará un lugar más preponderante la inter-
net y las posibilidades de convergencia mediática que la digitalización conlleva. Por lo pronto,
por simple cuestión de espacio nosotros no alcanzamos a hacer este recuento, aunque, de nue-
vo, esperamos que la panorámica que acabamos de describir dé una idea de algunos de los pa-
peles y funciones y dimensiones de los medios masivos en la historia reciente de nuestro país.

447
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

27 Luis F. Aguilar et al., Sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y transición a la democracia, Miguel Ángel Po-
rrúa, México, 1994.
28 René Coulomb y María Emilia Herraste, "ONG y políticas habitacionales en México", en José Luis Méndez,

coord., Organizaciones civiles y políticas públicas en México y Centroamérica, op. cit.


29 Sara Gordon, "Entre la filantropía y el mercado: la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural", en José Luis

Méndez, coord., Organizaciones civiles y políticas públicas en México y Centroamérica, op. cit.
30
Sergio Aguayo Quezada y Luz Paula Parra Rosales, Las Organizaciones No Gubernamentales de derechos huma-
nos en México: entre la democracia participativa y la electoral, op. cit., pp. 36-37.
31 Guillermo Valdés Castellanos, "La participación de la sociedad civil en la gestión pública", op. cit., pp. 6-8.
32 lbíd., pp. 31-32
33
Luis F. Aguilar et al., Sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y transición a la democracia, op. cit.
34
Gustavo Verduzco Igartúa, Organizaciones no lucrativas: visión de su trayectoria en México, El Colegio de México,
México, 2003.
35 Para conocer más ampliamente la comparación entre países consúltese Lester Salamon, Helmut K. Anheir and

Associates, The Emerging Sector Revísited. A Summary, The Johns Hopkins University, Baltimore, 1998.
36
Instituto Nacional de Estadística, Geografia e Informática, Empadronamiento urbano, 1993; y Censos económicos, 1993.
37 I;ester Salamon, Helmut K. Anheir and Associates, The Emerging Sector Revisited. A Summary, op. cit.
38 ldem.
39
Estas informaciones provienen también del censo económico de 1993 ya que ahí se señalan las fuentes de in-
greso de las unidades económicas y si los ingresos se obtienen de los servicios de la misma actividad o si proceden
de fuentes externas a la actividad misma como es el caso de las donaciones privadas o los subsidios públicos.
40
Según una encuesta de opinión levantada en 1997 en la ciudad de México, 75% de las personas entrevistadas ma-
yores de 18 años acostumbra dar limosna en la calle. Buró de Investigaciones de Mercados, S.A. de C.V. (BIMSA), 1997.
41
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares
(ENIGH), Instituto Nacional de Estadística, Geografia e Informática, México, 1994.
42 Buró de Investigaciones de Mercados, S.A. de C.V., 1997.
43
Esto es de acuerdo con la definición de "personal ocupado" utilizada para el censo económico por el Institu-
to Nacional de Estadística, Geografia e Informática.
44
"Estudio de opinión pública sobre altruismo", Buró de Investigaciones de Mercados, S.A. de C.V., 1997. El nú-
mero de encuestados fue de 204, todos ello en la ciudad de México.
45 El total de personas de 8 a 19 años de edad y de 50 y más años era en 1996, de acuerdo con la Encuesta Nacio-

nal de Ingreso y Gasto de los Hogares, de cerca de 33 millones.


16
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares de 1996, había aproximadamente 70.5
millones de personas mayores de 8 años.
47 Recordemos que en ese periodo se dio una fuerte lucha alrededor de los derechos y las responsabilidades del
gobierno frente a la gestión de la educación pública y que finalmente el gobierno no negoció la ampliación del espa-
cio de la educación privada como sucedió en otros países donde no existía el conflicto entre la Iglesia y el gobierno.
48
Pablo González Casanova, La democracia en México, Era, México, 1965.
49
El carácter "informal" es aquí relativo en cuanto a que pueden llegar a ser organizaciones muy importantes en
los pueblos y barrios aunque carezcan de registro o de representación legal.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN MÉXICO, 1968-2000


1 Las industrias culturales se especializan en producir mercancías eminentemente simbólicas (que significan o

producen sentido como principal función); incluyen !~industria editorial, la discográfica, la publicidad y otras, ade-
más de los ya citados medios de comunicación masiva. Estos deben pensarse desde este punto de vista como procesos
de producción, distribución y consumo de mercancías culturales (periódicos, películas, programas de televisión, progra-
mas radiofónicos).
2 Se puede incluso afirmar que estas industrias culturales han sido causa de algunos aspectos del proceso de mo-

dernización en el plano de la cultura.


3 Enrique E. Sánchez Ruiz, Medios de difusión y sociedad. Notas críticas y metodológicas, Universidad de Guadalajara,

Guad~lajara, 1992.
4 Idem.
5
Enrique E. Sánchez Ruiz, Centralización, poder y comunicación en México, Universidad de Guadalajara (Cuader-
nos del CEIC, núm. 3), Guadalajara, 1987; Enrique E. Sánchez Ruiz, "El audiovisual mexicano: ¿Concentrar para

544
NOTAS

competir?", en E. Sánchez Ruiz, comp., Medios audiovisuales, concentración y políticas públicas en la(s) América(s), Pear-
son, Barcelona (en prensa). ,
6
"Centralizado el fenómeno, no pudo deja~ de serlo la mirada", aclara Miguel Angel Granados Chapa en un re-
cuento similar, periodístico en su caso: Miguel Angel Granados Chapa, "Males y (re)medios", en Proceso, edición es-
pecial del 25 aniversario, núm. especial 9, novíembre de 2001.
7
Enrique E. Sánchez Ruiz, Medios de comunicación, poder y democracia. Una aproximación históriarestructural, Nor-
ma (colección Enciclopedia Latinoamericana de Sociocultura), Buenos Aires (en prensa).
8 Es conocida la anécdota de que se le empezó a llamar "amarilla" a la prensa comercial cuando la cadena de

William Hearst publicó la caricatura del ''Yellow Kid". De Fleur, Melvín L. y Everette E. Dennis, Understanding Mass
Communication, Houghton Mifflin Co., Dalias, 1988.
9 Raúl Trejo Delarbre, Mediocracia sin mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, Cal y Arena, México, 2001; Fran-

cisco de Jesús Aceves González, "De la construcción de las agendas a la centralidad mediática del espacio público",
en Francisco de Jesús Aceves González, ed., Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC, IX, Consejo Nacio-
nal para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, México, 2002.
10
BlancaAguilar Plata, "1986: De El Imparcial a la Revolución", en Connotaciones, núm. 4, El Caballito; Celia del
Palacio Montiel, "La Gaceta de Guadalajara, primer diario moderno de Occidente", Universidad de Guadalajara, te-
sis de maestría en sociología, Guadalajara, 1983.
ll José Carreño Carlón, "Cien años de subordinación. Un modelo de la relación entre prensa y poder en Méxi-
co en el siglo XX", en Foro Mexicano de Historia de los Medios, Fundación Manuel Buendía, A.C. (http:/ /[Link]
[Link]/Tables/FMB/foromex/[Link], bajado el15 de julio de 2004); Daniel C. Ha-
llin, "Media, Political Power, and Democratization in Mexico", en J. Curran y Myung:Jin Park, eds., De-Westernizing
Media Studies, Routledge, London, 2000.
12 Elizabeth Mahan, "Who Controls? Broadcast Industry-State Interactions in Mexico ",en The MexicanForum, vol.

3, núm. 3,julio de 1983. ,


13
Véanse los análisis de dos connotados periodistas, en dos momentos diferentes: Miguel Angel Granados Cha-
pa, Examen de la comunicación en México, El Caballito, México, 1981; Raymundo Riva Palacio, "A Culture of Collmion:
The Ties that Bind the Press and the PRI", en William Orme,Jr., ed., A Culture of Collusion. An Inside Look at the Me-
xican Press, North-South Center Press, Boulder, 1997.
14 Raúl Godínez, "Lorenzo Meyer: la historia de México ha sido la crónica del control de los medios", en Revista

Mexicana de Comunicación, año 13, núm. 66, novíembre-diciembre de 2000, p. 13.


15 .José Carlos Lozano Rendón, "Espectacularización de la información en los noticieros televísivos mexicanos",

ponenda presentada en el XI Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social, San Juan de


Puerto Rico, 5-8 de octubre de 2003; John B. Thompson, El escándalo político. Poder y visiúilidad en la era de los medios
de comunicación, Paidós, Barcelona, 2001.
16 Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, "The Culture Industry: Enlightenment as Mass Deception", en The

Dialectics ojEnlightenment, Herder and Herder, New York; véase Umberto Eco, Apocalípticos e intewados ante la cultura
de masas, Lumen, Barcelona, 1965.
17 Aunque en todos estos casos, puede haber ingresos tanto por la venta final como también por la publicidad.
18 Por ejemplo, Benedict Anderson atribuye a la emergencia de la prensa comercial, de tirajes mayores, el ha-

ber contribuido a la generación de las naciones en tanto "comunidades imaginadas", es decir, del nacionalismo.
Véase Benedict Anderson, Imagined Communities. Reflections on the Origin and Spread of Nationalism, Verso, London,
1991.
19
Aclaremos que en Europa, a pesar de que no han desaparecido los medios públicos, desde los años ochenta
ocurrió un proceso acelerado de privatización y "desregulación".
20 Enrique E. Sánchez Ruiz, Medios de comunicación, poder y democracia. Una aproximación histórico-estructural, op. cit.
21 Enrique E. Sánchez Ruiz, "Hacia una cronología de la televisión mexicana", en Comunicación y Sociedad, núms.

10-11, septiembre de 1990-abril de 1991.


22 An thony Giddens, Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas, Taurus, Madrid, 1999.
23 Fernando González y González, Historia de la televisión mexicana, 1950-1985, edición del autor, México, 1989.
24 Enrique E. Sánchez Ruiz, Capital Accumulation. The State and Television as Informal Education. Case Study of Mexi-

co, disertación doctoral, Stanford University, 1983.


25 Ídem.
26 Raymundo Riva Palacio, "A Culture of Collusion: The Ties that Bind the Press and the PRI", op. cit.
27 José Carreño Carlón, "1962-1992: México a través de los medios", en Intermedios, núm. 1, marzo de 1992, p. 5.
28
~bíd., p. 6.
29 Idem.

545
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

30 Ídem.
~1 Marco Levario Turcott, "Un mito llamado Excélsillf", en Etcétera, núm. 9, julio de 2001 (versión electrónica:
http:/ /[Link]/[Link], bajado el29 de julio de 2004); Raúl Trejo Delarbre, Mediocracia sin me-
diaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit.
32 Raúl Trejo Delarbre, "Los medios antes y después del 68", en texto leído en una mesa redonda sobre la cultura

mexicana en 1968, organizada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Mé-
xico, 1998 (http:/ /[Link]/ensayosmedios/[Link], p. 1, bajado el30 de julio de 2004).
33
Carlos Monsiváis, "EI68: las ceremonias del agravio y la memoria", en Julio Scherer García y Carlos Monsiváis:
Parte de guerra. Tlatelolco 1968, Aguilar, México, 1999, p. 184.
34 Elena Poniatowska, "La prensa en tiempos de Díaz Ordaz", en La]ornadaDigita~ 3 de marzo de 2002 (http:/ /

[Link]/2002/mar02/020303/, bajado e18 de agosto de 2004). La propia Poniatowska reproduce


los encabezados de "los principales diarios de la capital" un día después de la masacre: Elena Poniatowska, La noche
de Tlatelolco, Era, México, 1971.
35
Raúl Trejo Delarbre, "Los medios antes y después del68", op. cit., p. 2.
36
Carlos Monsiváis, "El 68: Las ceremonias del agravio y la memoria", op. cit., p. 239.
37 Julio Scherer García, Los presidentes, Grijalbo, México, 1986, p. 12.
38
9tado por Marco Levario Turcott, "Un mito llamado Excélsior", op. cit.
39
Idem.
4tlJesús Ramírez Cuevas, "Televisa y el68. La televisión le debe una autocrítica a México", en Masiosare, núm. 252,
suplemento de La jornada, 20 de octubre de 2002, p. 3 (http:/ /[Link]/2002/oct02/021020/mas-
[Link], bajado el 6 de agosto de 2004).
41
~bíd., p. 4.
42 Idem.
43
Elena Poniatowska, "La prensa en tiempos de Díaz Ordaz", en La jornada Digital, 3 de marzo de 2002, p. 4.
(http:/ /[Link]/2002/mar02/020303/, bajado el8 de agosto de 2004).
44
Carlos Monsiváis, "El68: las ceremonias del agravio y la memoria", op. cit., p. 242.
45 J;:nrique E. Sánchez Ruiz, "Hacia una cronología de la televisión mexicana", op. cit., p. 247.
46
Idem.
47 Jesús Ramírez Cuevas, "Televisa yel68. La televisión le debe una autocrítica a México", en Masiosare, núm. 252,
suplemento de La jornada, 20 de octubre de 2002, p. 1 (http:/ /[Link]/2002/oct02/ 021020/mas
[Link], bajado el6 de agosto de 2004). Véase también Raúl Trejo Delarbre, "Desmemoriados radiodifusores",
en La Crónica de Hoy, columna Sociedad y Poder, 10 de octubre de 2002 (http:/ /[Link]. com/Sociedady
podertextos2002/Radiodifusoresdememoriadosoctubre [Link], bajado el8 de agosto de 2004).
48 Citado por Raúl Cremoux, ¿Televisión o prisión electrónica?, Fondo de Cultura Económica, México, 1974 (cursi-

vas añadidas). En 1972, cuando los empresarios de Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México ne-
gociaron con Echeverría y miembros de su gabinete su fusión en lo que sería Televisa, el argumento utilizado fue
el de una "nueva fórmula mexicana de tele\~sión". Es decir, respondían al llamado de Echeverría. Véase Enrique E.
Sánchez Ruiz,, Capital Accumulation. The State and Television as Injllfmal Education. Case Study of Mexico, op. cit.
49 Miguel Angel Granados Chapa, "1970-1976, un sexenio de comunicación", en Connotaciones, núm. 1, El Caba-

llito-Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, México, 1981.


50
J?aniel Cosío Villegas, El sisterya político mexicano. Las posibilidades del cambio, Joaquín Mortiz, México, 1974.
51
Idem. Véase también Miguel Angel Granados Chapa, "Echeverría y Pinochet", en Mural, 25 de julio de 2004
(http:/ /[Link]/editoriales/nacional/401596/, bajado el6 de agosto de 2004).
52 Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 1987-1997, MAPA-Instituto Mexicano de Cinema-

tografía.Canal22-Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1998, p. 278.


53
Moisés Viñas, "Historia reciente del cine mexicano", en E. de la Vega Alfaro y E. Sánchez Ruiz, comps., Bye úye
Lumii:re... Investigación sobre cine en México, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1994.
54
Ibíd., p. 32. Los concursos a que se refiere la cita tm~eron lugar durante los años sesenta.
55
Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 1987-1997, op. cit.
56
Ibíd., p. 304.
57 Moisés Viñas, "Historia reciente del cine mexicano", op. cit., p. 33.
58 Alberto Esquive! Villar y Gabriel Sosa Plata, Las Mil y una Radios. Una historia, un análisis actual de la radiodifu-

sión mexicana, McGraw Hill, México, s.f.


59
José Carreña Carlón, "1962-1992: México a través de los medios", en Intermedios, núm. 1, marzo de 1992, p. 8.
60
Pablo Arreciando Ramírez y Enrique Sánchez Ruiz, Comunicación social, poder y democracia en México, Universi-
dad de Guadalajara, Guadalajara, 1986.

546
NoTAS

61
Luis Antonio de Noriega y Frances Leach, Broadcasting in Mexico, Routledge and Kegan Paul, London, 1979.
62 Nacional Financiera, La economía mexicana en cifras, Nacional Financiera, México, 1981.
63
Luis Antonio de Noriega y Frances Leach, Broadcasting in Mexico, op. cit., p. 37.
64 Por lo menos, sus jefes. Véase Orlando Ortiz,Jueves de Corpus, Diógenes, México, 1971.
65
Fátima Fernández Christlieb, Los medios de difusión masiva en México, Juan Pablos Editor, México, 1982.
66
Jorge Alberto Lozoya, "La TV estatal en México: notas sobre un intento", en Foro Internaciona~ núm. 55, ene-
ro-marzo de 1974, p. 402.
67
Fátima ~ernández Christlieb, Los medios de difusión masiva en México, op. cit.
68 Miguel Angel Granados Chapa, "La televisión de Estado. En busca del tiempo perdido", en Nueva Política, vol. 1,

núm. 3,julio-septiembre de 1976, p. 232.


69
Miguel Alemán Velasco, "El Estado y la televisión", en Nueva Política, vol. 1, núm. 3,julio-septiembre de 1976,
p. 195. '
70 Miguel Angel Granados Chapa, "1970-1976, un sexenio de comunicación", en Connotaciones, núm. 1, El Caba-

llito-~ciación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, México, 1981, p. 27.


71 Idem.
72 Ídem.
73
Angela M. Delli San te, "The Prívate Sector, Business Organizations, and International Influence: A Case Study
of Mexico", en R. Fagen, ed., Capitalism and the State in U.S.-Latin American Relations, Stanford University Press, Stan-
ford, 1979.
74 Miguel Ángel Granados Chapa, "1970-1976, un sexenio de comunicación", op. cit., p. 33.
75 Angela M. Delli San te, "The Prívate Sector, Business Organizations, and International Influence: A Case Study
of Mexico", op. cit.
76
Petra María Secanella, El periodismo político en México, Prisma. México, s.f.
77 Raúl Trejo Delarbre, Mediocracia sin mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit., p. 165. Este investigador se

cuenta entre los que manifiestan dudas sobre la "orquestación" desde la cúpula gubernamental de la expulsión de
Scherer.
78
Miguel Ángel Granados Chapa, "Males y (re)medios", op. cit., p. 80.
79 Raúl Trejo Delarbre, Mediocracia sin mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit., p. 167.
80
Véase Enrique E. Sánchez Ruiz, "Hegemonía y reformas preventivas. Reforma política y derecho a la informa-
ción, 1977-1982", en Comunicación y Sociedad, núm. 9, mayo-agosto de 1990. Esta sección es una muy apretada síntesis
de este artículo.
81
Se amplió la participación de la oposición, fraccionándola, en particular a la izquierda.
82
Enrique E. Sánchez Ruiz, "Hegemonía y reformas preventivas. Reforma política y derecho a la información,
1977-1,982", op. cit.
H3 ldem.
84 Carlos Marín, "Una vaguedad: derecho a la libertad de expresión de la política actual del gobierno", en Proce-
so, núm. 187, 2 de junio de 1980, p. 8.
85
Enrique E. Sánchez Ruíz, "Hegemonía y reformas preventivas. Reforma política y derecho a la información,
1977-1982", op. cit., 1990.
~ 6 El Sol de México, 14 de octubre de 1981, p. 3.
87
Jorge Carpizo y Ernesto Villanueva, "La red de complicidades entre medios y gobierno, obstáculo fundamen-
tal. Crónica de los frustrados intentos reformistas", en Foro Mexicano de Historia de los Medios, Fundación Manuel
Buendía, A.C. (http:/ /[Link]í[Link]/Tables/FMB/foromex/[Link], bajado el15
de julio de 2004).
88
Enrique E. Sánchez Ruiz, "Hegemonía y reformas preventivas. Reforma política y derecho a la información,
1977-1982", op. cit.
89 Petra María Secanella, El periodismo político en México, op. cit., p. 41.
90 Raúl Trejo Delarbre, Mediocracia sin mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit., p. 171.
91 Enrique E. Sánchez Ruiz, "El público de la prensa: la insoportable levedad de casi no ser", en José Carlos Loza-

no, ed., Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC, I, Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación
de las Ciencias de la Comunicación, México, 1994.
92 Ídem. Raymundo Riva Palacio, "A Culture of Collusion: The Ties that Bind the Press and the PRI", op. cit.
93
Enrique E. Sánchez Ruiz, "El público de la prensa: la insoportable levedad de casi no ser", op. cit.
94 Enrique E. Sánchez Ruiz, "El libre comercio y la industria cultural", en varios autores, Pasajes de la edición. I Frr
ro Internacional de Editores, Secretaría de Educación Pública-Universidad de Guadal<!iara-Feria Internacional del Li-
bro-GERLALC, Guadalajara, 2003.

547
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

95
Banco Nacional de México, México socia~ 1985-1986. Indicadores seleccionados, Estudios Sociales Banco Na-
cional de México, México, 1986; especialmente esta última respuesta nos parecería influida por lo que los libros
de metodología llaman "deseabilidad social", es decir, la gente se representa en sus respuestas como sería desea-
ble ser.
96
Un trabajo que se desarrolla bajo esas premisas es el de Karin Bohmann, Medios de comunicación y sistemas in-
formativos en M,éxico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Alianza, México, 1986.
97
~iguel Angel Granados Chapa, "Males y (re)medios", op. cit., p. 81.
98
~dem. La venta a Manuel Alonso ocurrió ya en 1998.
99 Idem. El Financiero lo fundó Rogelio Cárdenas, que había sido reportero de asuntos políticos en el antiguo Ex-

célsior.
100
Oswaldo Baqueiro López, La prensa y el Estado, Nuestra América, México, 1986. La expresión citada es, desde
luego, irónica y en todo caso tendría que entenderse en su contexto discursivo que no se puede incluir aquí.
101 Fernando Mejía Barquera, "Historia mínima de la radio mexicana", en Foro Mexicano de Historia de los Me-

dios, Fundación Manuel Buendía (http:/ /[Link]ó[Link]/Tables/FMB/foromex/historia.


html, b_ajado el 15 de julio de 2004).
102 Idem.
103 Delia María Crovi Druetta, "La televisión por cable: el caso mexicano", en Cuadernos de Ciencias de la Comuni-

cación, núm. 1, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1990.


104
Carola García Calderón, Para conectarse a Cablevisión, El Caballito, México, 1987.
105
Delia María Crovi Drueta, "Televisión por cable en México: una industria en busca de nuevos rumbos", en Co-
municación y Sociedad, núm. 35, enero-junio de 1999.
106
Carola García Calderón, Para conectarse a Cablevisión, op. cit.
107
Pablo González Casanova y Héctor Aguilar Camín, coords., México ante la crisis, Siglo XXI, México, 1985.
108 Fernando Mejía Barquera, "Historia mínima de la radio mexicana", op. cit.
109
~nrique E. Sánchez Ruiz, "Hacia una cronología de la televisión mexicana", op. cit.
llO Idem.
111
Recordemos que las estaciones "concesionarias" son las comerciales, mientras que las "permisionarias" son
culturales, educativas o de servicio público, que no deben comercializar.
112 Cristina Romo, La otra radio: voces débiles, voces de esperanza, Instituto Mexicano de la Radio-Fundación Manuel
Buendía, México, 1990.
ll 3 Francisco Rodríguez Ezeta, "Comunicación en el sismo: sismo en la comunicación", en Cuadernos de Comuni-
cación, núm. 95, diciembre de 1985.
114
Rosalía Winocour, Ciudadanos mediáticos. La construcción de lo público en la radio, Gedisa, Barcelona, 2002, p. 70.
115 Cristina Romo, Ondas, canales y mensajes. Un perfil de la radio en México, Instituto Tecnológico de Estudios Su-

periores de Occidente, Guadalajara, 1991.


116
~ernando Mejía Barquera, "Historia mínima de la radio mexicana", op. cit.
m Idem.
118 Cristina Romo, Ondas, canales y mensajes. Un perfil de la radio en México, op. cit., p. 27.
9
ll Multi-point, multi-channel distribution system, opera por microondas en la banda de frecuencias ultra altas.
12
°Francisco de Jesús Aceves González, La televisión en Guadalajara. Génesis y desarrollo, Universidad de Guadala-
jara, Guadalajara, 1987.
121
Comisión Federal de Telecomunicaciones, Informe anual de labores, 2000, Comisión Federal de Telecomunica-
ciones, México, 2000. En la página web de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes también se registra esa
primera concesión a Multivisión, en 1989. Pero quien escribe esto, fue usuario de aquel sistema con "antenita", en-
tre 1986 y 1989. Si bien al parecer la firma tapatía oficialmente "no existió", habemos testigos de que en los hechos
efectivamente operó por esas fechas.
122
Enrique E. Sánchez Ruiz, "Hacia una cronología de la televisión mexicana", op. cit. En realidad, la venta com-
pleta de la corporación, ya denominada Univisión, se formaliza en febrero de 1988.
123
Empresa de Comunicaciones Orbitales.
124
~nrique E. Sánchez Ruiz, "Hacia una cronología de la televisión mexicana", op. cit.
12s Idem.
126 Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 1897-1997, op. cit., p. 330.
127
En los cuadros originales en el libro de Emilio García Riera las sumas no corresponden a los totales, entre
otras cosas porque el autor no usa categorías mutuamente excluyentes. Tomamos los datos porque nos parecen ilus-
trativo~ de ciertas tendencias principales.
128
Estas son dos categorías que usa García Riera para mostrar una tendencia del cine comercial. Las "películas

548
NOTAS

léperas" tienen como contexto las clases trabajadoras urbanas, cuyos personajes se comunican con el uso "genero-
so" de las llamadas malas palabras, o "leperadas".
129 Véase Enrique E. Sánchez Ruiz, "El cine mexicano y la globalización: contracción, concentración e intercambio

desigual", en Julianne Burton-Carvajal et al., comps., Horiumtes del segundo siglo. Investigación y pedagogía del cine mexica-
no, latinoamericano y chicano, Universidad de Guadalajara-Instituto Mexicano de Cinematografía, Guadalajara, 1998.
130 Véase Enrique E. Sánchez Ruiz, "Las coproducciones en el cine mexicano" y Víctor Ugalde, y Pedro Reyga-
das, "La construcción del futuro cine mexicano.¿ Yankees Welcome?", ambos en E. de la VegaAlfaro y E. Sánchez Ruiz,
comps., Bye Bye Lumiere... Investigación sobre cine en México, op. cit.
m Véase Miguel Basañez, El pulso de los sexenios. 20 años de crisis en México, Siglo XXI, México, 1990.
132 Susan E. Manning, "Politics and Economic Change in Mexico: Neoliberalism, the State, and Civil Society", en

Working Paper núm.19, 1996, http:/ /[Link]/-soc/pcid/papers/[Link], Program in Comparative and Inter-
national Development, Department of Sodology, Johns Hopkins U niversity.
m Raúl Treja Delarbre, "El proceso electoral de 1988", en P. Arredondo et al., Así se calló el sistema. Comunicación
y elecciones en 1988, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1991, p. 18.
IM Raúl Treja Delarbre, Mediocracia sin mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit., p. 189.
135 Enrique E. Sánchez Ruiz, Medios de comunicación, poder y democracia. Una aproximación histórico-estructural, op. cit.
136
Raúl Treja Delarbre, Mediocracia sin mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit., p. 180.
137 Ojo: mas no "todopoderosa".
138 Citado en Enrique E. Sánchez Ruiz, "Hacia una cronología de la televisión mexicana", op. cit., p. 258.
139 Citado por Pablo Arredondo, "Los medios de comunicación en la lucha político-electoral", en Arredondo et

al., Así se calló el sistema. Comunicación y elecciones en 1988, op. cit., p. 64.
140
James A. McCann y Chappell Lawson, "Arl Electorate Adrift? Public Opinion and the Quality of Democracy
in Mexico ", en Latín American Research Rcuiew, vol. 38, núm. 3, otoño de 2003.
141 Recordemos que Cárdenas se había escindido del PRI,junto con Porfirio Muñoz Ledo y otros priístas de la

llamada Corriente Democrática en 1987. Una breve pero adecuada descripción en Raúl Treja Delarbre, "El proce-
so electoral de 1988", op. cit.
142 Raúl Treja Delarbre, "Campañas y elecciones en la prensa de la ciudad de México", en P. Arredondo et al.,

Así se calló el sistema. Comunicación y elecciones en 1988, op. cit., cuadro 12; Gabriel Sosa Plata, "Crisol de expresiones.
Radio: apertura política, mismos oligopolios", en Rcuista Mexicana de Comunicación, año 16, núm. 83, septiembre-oc-
tubre de 1992, tabla 8.
143 Gilberto Fregoso, "Arlálisis sobre la información política de la prensa de Guadalajara: la sucesión presiden-

cial", en P. Arredondo et al., Así se calló el sistema. Comunicación y elecciones en 1988, op. cit. Esto se refiere a la agrega-
ción de las coberturas. Desde luego que hubo diferencias entre los periódicos, que no se pueden presentar aquí por
razones de espacio.
144 Juan Carlos Gamboa Henze, "Medios de comunicación, encuestas y elección presidencial: México 1994", en

Roderic Ai Camp, comp., Encuestas y democracia: opinión pública y apertura política en México, Siglo XXI, México, 1997.
145 Miguel Basañez, El pulso de los sexenios. 20 años de crisis en México, op. cit.
146 Aclaremos que ésta es una presentación muy simplificada y esquemática. Para análisis más completos, véase

P. Arredondo et al., Así se calló el sistema. Comunicación y elecciones en 1988, op. cit.; Raúl Treja Delarbre, Mediocracia sin
mediaciones. Prensa, televisión y elecciones, op. cit.
147 Enrique E. Sánchez Ruiz, "Los medios y la democracia en América Latina: el problema del huevo y la galli-

na", en Comunicación y Sociedad, núm. 20, enero-abril, 1994. Este artículo fue originalmente una conferencia leída
en Caracas, en 1993 y efectivamente la invitación consistía en contestar la pregunta sobre la aportación de los me-
dios a la democracia.
148 Alma Rosa Alva de la Selva, "Quince años de televisión en México. De la expansión a la cúpula del poder", en

Revista Mexicana de Comunicación, año 16, núm. 83, septiembre-octubre de 2003.


149 Lorenzo Meyer, Liberalismo autoritario. Las contradicciones del sistema político mexicano, Oceano, México, 1995.
150 El dato de 1988 es de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, reportado en la Enciclopedia de México,

versión digital, 2002. Los de 1994 y 2000 se encuentran en "Estadísticas", en la página web de la Secretaría (http:/ 1
[Link], bajados el8 de noviembre de 2004).
151 Rosalía Winocour, Ciudadanos mediáticos. La construcción de lo público en la radio, op. cit.
152 Gabriel Sosa Plata, "Radio: apertura política, mismos oligopolios. Crisol de expresiones", en Revista Mexicana

de Com1fnicación, año 16, núm. 83, septiembre-octubre de 2003, pp. 23-24.


153 Idem.
154 Rosalía Winocour, Ciudadanos mediáticos. La construcción de lo público en la radio, op. cit.
155 Gabriel Sosa Plata, "Radio: apertura política, mismos oligopolios. Crisol de expresiones", op. cit., p. 26.

549
UNA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

156 Me refiero a su propia perspectiva.


157
Enrique E. Sánchez Ruiz, "Globalization, Cultural Industries and Free Trade: The Mexican Audiovisual Sec·
tor in the NAFrA Age", en V. Mosco y D. Schiller, eds., Continental Order? Integrating North America Jor Cybercapitalism,
Rowman & Litdefield Publishers, Lanham, 2001.
158 "Multi-point Multi-Channel Distribution System", como Multivisión.
159 Enrique E. Sánchez Ruiz, "Globalization, Cultural Industries and Free Trade: The Mexican Audiovisual Sec·

tor in the NAFrA Age", op. cit.


150
Enrique E. Sánchez Ruiz, "Mercados globales, nacionales y regionales en los flujos de programación televisi·
va: un acercamiento al caso mexicano", en F. Hernández Lomelí y E. Sánchez Ruiz Televisión y mercados. Una perspec-
tiva mexicana, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 2000.
161 Enrique E. Sánchez Ruiz, "Globalization, Cultural Industries and Free Trade: The Mexican Audiovisual Sec-

tor in the NAFrA Age", op. cit.


162
Eduardo de la Vega Alfara, "La política cinematográfica del régimen salinista", en Signos, núm. 11, enero de
1995.
163 Véanse los trabajos de Marcela Fernández Violan te ("La exhibición cinematográfica: Espejo de un imperio"),

Víctor Ugalde ("El TLC: la otra conquista") y Enrique E. Sánchez Ruiz ("Los medios audiovisuales mexicanos, a cin-
co años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte") en Varios, Industrias culturales y TLC. Impactos y retos de
la apertura, Sociedad Mexicana de Escritores de México-RMALC-Fronteras Comunes, México, 2000; véase también Fe-
derico Dávalos, "Notas sobre las condiciones actuales de la industria cinematográfica mexicana", en D. Crovi, coord.,
Desarrollo de las industrias audiovisuales en México y Canadá, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1995.
164 Eduardo de la Vega Alfara, "La política cinematográfica del régimen salinista", op. cit.; Sergio de la Mora, "Pac-

kaging Mexico: The Politics ofMexican Film Culture in the NAFrA Era", op. cit.; véase también David Maciel, "Mexican
Cinema in the '90s", en Current Trends, 1995 (http:/ /[Link]/[Link], bajado el 8 de agosto de
2002), publicado originalmente en el programa del "Cine Estudiantil: Chicana/Latino & Native Student Film & Video
Festival", San Diego, 1995.
165
Enrique E. Sánchez Ruiz, "El cine mexicano y la globalización: contracción, concentración e intercambio de-
sigual", op. cit.
166
El cual tampoco en realidad funciona "solito". Sobre los cambios del "nacionalismo revolucionario" al neoli-
beralismo y a la "condición postmexicana", véase Lorenzo Meyer, Liberalismo autaritario. Las contradicciones del sistema
político mexicano, op. cit.; Roger Bartra, La sangre y la tinta. Ensa)'OS soúre la condición postmexicana, Oceano, México, 1999.
167
Lo que sigue no es una cita textual. Se le da formato diferente por fines expositivos.
168 ~rgio de la Mora, "Packaging Mexico: The Politics of Mexican Film Culture in the NAFrA Era", op. cit., p. 46.
169 Idem.
170
Eduardo de la Vega Alfara, "La política cinematográfica del régimen salinista", op. cit, p. 32.
171 Sergio de la Mora, "Packaging Mexico: The Politics ofMexican Film Culture in the NAFrA Era", op. cit., p. 48.
172
Eduardo de la Vega Alfara, "La política cinematográfica del régimen salinista", op. cit., 1995, p. 32.
173
Sergio de la Mora, "Packaging Mexico: The Politics ofMexican Film Culture in the NAFrA Era", op. cit., p. 48.
174
Enrique E. Sánchez Ruiz, "Las coproducciones en el cine mexicano", op. cit.
175
Enrique E. Sánchez Ruiz, "El cine mexicano y la globalización: contracción, concentración e intercambio de-
sigual", op. cit.
175
Emilio García Riera, Breve histaria del cine mexicano. Primer siglo, 1987-1997, op. cit., p. 357.
177
Enrique E. Sánchez Ruiz, "El cine mexicano y la globalización: contracción, concentración e intercambio de-
sigual", op. cit.
178 "Grupo canadiense compra Cinemex", en El Financiero, sección Negocios, 20 de julio de 2002, p. 18.
179
Véase, por ejemplo, "El arte del séptimo arte", en Alto Nivel, año 9, núm. 106,junio de 1997.
180
Y los propios medios cometen el error también. Véase, por ejemplo, Isabel Becerril, "Rechaza la industria del
cine modificaciones a la ley federal", en El Financiero, sección Negocios, 24 de septiembre de 1998, p. 22. En reali-
dad, "la industria" no hablaba a nombre del sector de la producción, minoritario en la cámara.
181
Marcela Fernández Violante, "La exhibición cinematográfica: espejo de un imperio", op. cit.
182
Héctor Rivera J., "Refuta Marcela Fernández Violante la acusación de marginar a Cámara Nacional de la Indus--
tria Cinematográfica en el anteproyecto de la nueva ley cinematográfica", en Proceso, núm. 1,118, 5 de abril de 1998.
183
Víctor Ugalde, "Una nueva ley ¿Una nueva industria?", en Debates, noviembre de 2000, p. 2 (http:/ /[Link]-
[Link]/debates/noviembre/[Link]·biovu, bajado el 23 de abril de 2001).
184
Marcela Fernández Violante, "La exhibición cinematográfica: espejo de un imperio", op. cit., p. 11 l.
185
Raquel Peguero, "Qt'edó listo el dictamen sobre la Ley Federal de Cinematografia", en La jornada, 13 de
diciembre de 1998; "Aprobaron la nueva ley de cine", en Público, 14 de diciembre de 1998, sección Arte y Gente,

550
NoTAS

p. 10; Yalín Cacho López, "Optimismo de productores por la nueva ley de cine", en ElFinancíero, sección Negocios,
15 de diciembre de 1998, p. 44.
186
Jorge Camargo, "Regresa Senado Ley sobre cine", en Mural, sección Nacional, 16 de diciembre de 1998, p. 2;
Mary Sutter, "Mexican Senate Alters Film Law", en Variety, 4 de enero de 1999 (http:/ /[Link], bajado
el18 de mayo de 2001).
187 Víctor Ugalde, "Una nueva ley. ¿Una nueva industria?", ap. cit., 2000.
188 Carmen García Bermejo, "Distribuidoras de películas se amparan contra la ley de cine", en El Financiero, sec-

ción cultural, 15 de septiembre de 1999, p. 56.


189
"La Suprema Corte autorizó el doblaje de películas. No habrá represalias contra las empresas", en Público, 8
de marzo de 2000. Véase José Felipe Caria, "La Suprema Corte de Justicia de la Nación mata al cine", en El Finan-
ciero, sección cultural, 13 de marzo de 2000, p. 103.
190
Jesús Hernández, "Ernesto Zedilla recibirá a embajador hollywoodense. Visita de Estado de Jack Valen ti, pre-
sidente de la Motion Picture Association", en El Financiero, sección Negocios, 20 de julio de 1999, p. 28;Jesús Her-
nández, "México bajo la lupa. La Motion Picture Association, entre el espionaje y la diplomacia", en El Financiero,
16 de enero de 1999, p. 48.
191
Que incluía, además de los canales 7 y 13 de la ciudad de México y sus respectivas redes de repetidoras, una
cadena de ciento veintiún salas cinematográficas, los Estudios América, para producción filmica, y el periódico El
Nacional, que finalmente no fue adquirido con el resto.
192
De hecho se dice que recibieron información y ayuda de Raúl Salinas, hermano del entonces presidente Car-
los Salinas de Gortari (quienes, por cierto, no tienen parentesco con Ricardo Salinas Pliego). Lo que sí es un hecho
comprobado fue que Raúl Salinas hizo un préstamo por 29 millones de dólares a Ricardo Salinas, destinado a la ad-
quisición de TV Azteca ("Préstamo de 29 mdd para la compra de TV Azteca", en El Financiero, 2 de noviembre de
1997, sección Economía, p. 5).
193 En este caso, se trataría de una suerte de "premio de consolación" a Televisa, que durante tantos años se com-

portó como fiel aliado de los gobiernos del PRI.


194 Lo novedoso en este caso está en que la protagonista femenina "le paga" al marido infiel, enamorándose de

alguien bastante más joven que ella, lo cual trajo algunas protestas de sectores conservadores de la sociedad. La
telenovela que siguió a Mirada de mujer narraba la historia de un sacerdote que es "tentado por el amor" de una
bella y sensual mujer. También en este caso hubo manifestaciones de protesta, que incluyeron a algunos voceros del
clero católico.
195
http:/ /[Link], bajado el4 de abril de 1998.
196 http:/ /[Link]/informe/result4es/[Link], bajado el6 de abril de 1998.
197 ElFinanciero, 6 de octubre de 1997, p. 20.
198 "[ ... ] este año la empresa invertirá cien millones de dólares en producción propia y pretende captar 40 por

ciento del total de los anunciantes", en El Financiero, primero de abril de 1998, p. 20.
199 ''TV Azteca abandona el estigma de ser negocio de pantalla", en El Financiero, 11 de febrero de 1988, p. 18.
200 http:/ /[Link]/informe/[Link], p. 1, bajado el6 de abril de 1998.
201 "Es '96 el año de TV Azteca'~, en Reforma, sección Gente, p. 7.
202 "Hechos en el Ajusco", en Epoca, núm. 357, 6 de abril de 1998.
203 Hugo González, "Compra Bill Gates participación en Televisa", en Público, sección Negocios, 31 de julio de

2003, p. 37.
204 Fernando Mejía Barquera, "Televisa: alta definición y doble nacionalidad", en Público, sección Tendencias, co-

lumna Cambio de Frecuencia, 4 de julio de 2003, p. 44; Fernando Mejía Barquera, "Televisa y TV Azteca, batalla en
Estados Unidos", en Público, sección Tendencias, columna Cambio de Frecuencia, 27 de septiembre de 2002, p. 46.
205 John Sinclair, Latín American Television. A Global View, Oxford University Press, Oxford, 1999.

2°6 Daniel Biltereyst y Philippe Meers, "The International Telenovela Debate and the Contra-flow Argument:
A Reappraisal", en Media, Culture and Society, vol. 22, 2000.
207 Idem.

2°8 Enrique E. Sánchez Ruiz, "Globalization, Cultural Industries and Free Trade: The Mexican Audiovisual Sec-
tor in Qle NAFTA Age", ap. cit.
209 Idem. Enrique E. Sánchez Ruiz, "La televisión y el sector audiovisual mexicano. Breve examen de flujos desi-

guales", en Revista Universidad de Guadalajara, núm. 20, otoño de 2001. Un país es importador neto si compra más de
lo que vende.
°
21 Fernando Mejía Barquera, "Política y negocio. Cambio empresarial y tecnológico", en Etcétera, núm. 400, 2000,

p. 2 (http:/ /[Link]/2000/ 400/[Link], bajado el 8 de febrero de 2004).


211 Francisco de Jesús Aceves González, "Monitoreo de medios y democratización en América Latina. La partid-

551
U NA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO: ACTORES

pación ciudadana en la vigilancia de la función informativa de los medios de comunicación de masas", en Comuni-
cación y Sociedad, nueva época, núm. 1, enerojunio de 2004.
212 Dirección General de Televisión y Audio Restringidos, "Diagnósúco de la lV por cable 2003", Comisión Fede-

ral de Telecomunicaciones, México, abril de 2003, sin paginación ([Link]/html/1_eft/7dis/presenta


ciones~mayo_2003/[Link], bcyado el4 de marzo de 2005).
213
Idem.
214
La fusión de Time Warner con America Online en 2000, por ejemplo.
215
http:/ /~.[Link], bajado el 8 de noviembre de 2004.
216
~iguel Angel Granados Chapa, "Males y (re)medios", op. cit., p. 81.
217
Idem., p. 82.
218
Raúl Trejo Delarbre, "Reporte sobre los medios en México-2002", p. 2 (http:/ / [Link]/ ensayos
[Link], bajado el2 de agosto de 2004).
219 Idem.
220
"Prensa", en Todo México, actualización 2001 de la Enciclopedia de México en CD-ROM.

DEL UBRO A lA PANTALlA: lA CULTURA MEXICANA DEL SIGLO XX HACIA EL XXI


1 Más allá de la definición de cultura que, basada en la antropología, idenúfica este término con la totalidad de

la vida social, aguarda una redefinición del concepto que apunta a otro campo de estudio: "lo cultural", con su én-
fasis en las contradicciones locales y translocales, sus relatos y sus significados múlúples -en última instancia de ca-
riz políúco-, tal como lo ha descrito Néstor García Canclini, Diferentes, desiftUales y desconectados. Mapas de la inter-
culturalidad, Gedisa, Barcelona, 2004, pp. 29-43.
2
V. Antonio Bertrán, "Iluminado en su país solar", en Reforma, 17 de diciembre de 1998.
3
Cfr. Guillermo Sheridan, Poeta con paisaje. Ensayos sobre la vida de Octavio Paz, Era, México, 2004, p. 208.
4 Benno von Wiese, La cuUura de la Ilustración, traducción y prólogo de Enrique Tierno Galván, Centro de Estu-

dios Consútucionales, Madrid, 1979, p. 21.


5 Huberto Baús, Lo que Cuadernos del Viento se llevó, Diógenes, México, 1984.
6
Octavio Paz, "Críúca de la pirámide", en México en la obra de Octavio Paz, t. I: El peregrino en su patria, Fondo de
Cultura Económica, México, 1987, pp. 255-303.
7 Enrique Krauze definió al caudillo cultural como una vocación del intelectual mexicano por sentirse "Platón
en Siracusa y no Sócrates, humilde buscador de la verdad", en Caudillos culturales de la Revolución mexicana, Secreta-
ría de Educación Pública-Siglo XXI, México, 1985, pp. 11 y ss.
8
José Joaquín Blanco, Se llamaba Vasconcelos, Fondo de Cultura Económica, México, 1977,213 pp.
9
Christopher Domínguez Michael, 'jorge Cuesta y la crítica del demonio", en Tiros en el concierto, Era, México,
pp. 271-335.
10
Salvador Novo, La vida en México en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas, Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes-Insútl!to Nacional de Antropología e Historia, México, 1997. En tomos sucesivos se cubren las presiden-
cias de Manuel Avila Camacho, Miguel Alemán VaJdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz
Ordaz y los tres primeros años de Luis Echeverría Alvarez.
11
Luis Guillermo Piazza, La Mafia, Joaquín Morúz, México, 1967, p. 86.
12
Octavio Paz, El ogro filantrópico. Historia y política, 1971-1978, Joaquín Mortiz, México, 1979, p. 306.
13
Cfr. Héctor Aguilar Camín, Saldos de la Revolución, Oceano, México, 1984, pp. 271-298.
14
Para un panorama de los años finales de Octavio Paz y sus polémicas intelectuales, véase Armando González
Torres, Las {tUerTas culturales de Octavio Paz, Colibrí-Gobierno del Estado de Puebla, México, 2002.
15
Octavio Paz, Itinerario, Fondo de Cultura Económica, México, 1993, pp. 251-252.
16
Octavio Paz, La otra voz. Poesía y fin de siglo, Seix Barral, México, 1990, p. 104.
17
Cfr. Luis Enrique López, "Consumo cultural", en Reforma, 21-25 de enero de 1996. Desde 1994 en adelante,
Grupo Reforma ha realizado una encuesta anual sobre hábitos, gustos y preferencias en el consumo cultural en la
ciudad de México, Monterrey y Guadalajara que publica cada primavera.
18
Cfr. Jorge Ayala Blanco, La grandeza del cine mexicano, Oceano, México, 2004.
19
Las atmósferas de esa época son registradas por Julia Preston y Samuel Dillon, El despertar de México. Episodios
de una búsqueda de la democracia, Oceano, México, 2004; también véase Jorge Fernández Menéndez, El otro poder. Las
redes del narcotráfico, la política y la violencia, Nuevo Siglo-Aguilar, México, 2001; yJorge Volpi, La {{Uerra y las palabras.
Una historia intelectual de 1994, Era, México. Hay dos obras que son esenciales para comprender el origen y desenla-
ce del neoindigenismo: Guillermo Bonfil Batalla, México profundo, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Gri-

552

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