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La esencia del hombre según Sócrates

Sócrates se centra en la naturaleza y esencia del hombre, identificando el alma como su verdadera esencia y diferenciándola del cuerpo. Propone que la virtud es conocimiento y que el vicio es ignorancia, argumentando que el cuidado del alma es la tarea suprema del educador. Su filosofía enfatiza el autodominio y la importancia de la voluntad en la acción moral, sugiriendo que el verdadero conocimiento del bien lleva inevitablemente a la acción correcta.

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La esencia del hombre según Sócrates

Sócrates se centra en la naturaleza y esencia del hombre, identificando el alma como su verdadera esencia y diferenciándola del cuerpo. Propone que la virtud es conocimiento y que el vicio es ignorancia, argumentando que el cuidado del alma es la tarea suprema del educador. Su filosofía enfatiza el autodominio y la importancia de la voluntad en la acción moral, sugiriendo que el verdadero conocimiento del bien lleva inevitablemente a la acción correcta.

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Socrates

martes, 8 de octubre de 2024 20:04

Los naturalistas buscaban responder al interrogante: «¿Qué es la na Uno de los razonamientos fundamentales realizado por Sócrates para
turaleza y cuál es la realidad última de las cosas?» En cambio, Sócrates probar esta tesis es la siguiente. Uno es el instrumento del cual nos vale
trata de responder al problema siguiente: «¿Cuál es la naturaleza y la mos y otro es el sujeto que se vale de dicho instrumento. Ahora bien, el
realidad última del hombre? ¿Cuál es la esencia del hombre?» hombre se vale del propio cuerpo como de un instrumento, lo cual signifi
Finalmente se llega a una respuesta precisa e inequívoca: el hombre es ca que son cosas distintas el sujeto —que es el hombre— y el instrumentoque es el cuerpo. A la
su alma, puesto que su alma es precisamente aquello que lo distingue de pregunta de ¿qué es el hombre?, no se podrá
manera específica de cualquier otra cosa. Sócrates entiende por alma responder que es su cuerpo, sino que es aquello que se sirve del cuerpo, la
nuestra razón y la sede de nuestra actividad pensante y ética. En pocas psyche, el alma (la inteligencia) es la que se sirve del cuerpo, de modo que
palabras: el alma es para Sócrates el yo consciente, es decir, la conciencia la conclusión es inevitable: «Nos ordena conocer el alma aquel que nos
y la personalidad intelectual y moral. En consecuencia, gracias a este advierte “Conócete a ti mismo”. REALE
descubrimiento —como ha sido puesto de relieve con toda justicia— «Só
crates creó la tradición moral e intelectual de la que Europa ha vivido
siempre, a partir de entonces» (A.E. Taylor). Uno de los mayores histo
riadores del pensamiento griego ha precisado aún más: «la palabra La tesis socrática antes enunciada implicaba dos consecuencias que
“alma” , para nosotros, debido a las corrientes espirituales a través de las muy pronto fueron consideradas como paradojas, pero que resultan bas
cuales ha pasado a lo largo de la historia, siempre suena con un matiz ético tante importantes y que hay que aclarar del modo conveniente. 1) La
y religioso; al igual que las palabras “servicio de Dios” y “cura de almas” virtud (todas y cada una de las virtudes: sabiduría, justicia, fortaleza,
(también utilizadas por Sócrates), suena a cristiana. Pero este significado templanza) es ciencia (conocimiento) y el vicio (todos y cada uno de los
superior lo adquirió por primera vez en la predicación protréptica de vicios), ignorancia. 2) Nadie peca voluntariamente y quien hace el mal lohace por ignorancia del bien.
Sócrates» (W. Jaeger). REALE Estas dos proposiciones resumen lo que ha
sido denominado «intelectualismo socrático», en la medida en que redu
Es evidente que si el alma es la esencia del hombre, cuidar de sí mismo cen el bien moral a un hecho de conocimiento, considerando como algo
significa cuidar no el propio cuerpo sino la propia alma, y enseñar a los imposible conocer el bien y no hacerlo. El intelectualismo socrático ha
hombres el cuidado de la propia alma es la tarea suprema del educador, influido sobre todo en el pensamiento de los griegos, hasta el punto de
que fue precisamente la tarea que Sócrates consideró haberle sido enco transformarse en una especie de común denominador de todos los siste
mendada por el Dios, como se lee en la Apología: «Que ésta... es la orden mas, tanto en la edad clásica como en la edad helenística. Sin embargo, a
del Dios; y estoy persuadido de que para vosotros no habrá mayor bien en pesar de su exageración, las dos proposiciones mencionadas contienen
la ciudad que esta obediencia mía al Dios. En verdad, a lo largo de mi algunos elementos muy importantes. REALE
caminar no hago otra cosa que persuadiros, a jóvenes y viejos, de que no
es el cuerpo de lo que debéis preocuparos ni de las riquezas ni de ninguna
otra cosa, antes y más que del alma, para que ésta se convierta en óptima y
virtuosísima; y que la virtud no nace de la riqueza, sino que la riqueza Ahora bien, Sócrates tiene toda la razón cuando afirma que la condi
nace de la virtud, así como todas las demás cosas que constituyen bienes ción necesaria para hacer el bien consiste en el conocimiento (porque si no
para el hombre, tanto para los ciudadanos individuales como para la conozco el bien, no lo podré hacer); pero se equivoca cuando considera
polis.» que, además de condición necesaria, es condición suficiente. Sócrates cae
. REALE en definitiva en un exceso de racionalismo. Para hacer el bien, en efecto,
se requiere también el concurso de la voluntad. Los filósofos griegos,
empero, no han concedido ninguna atención a la voluntad, que en cambio
se convertirá en elemento central y esencial para la ética de los cristianos.
La manifestación más significativa de la excelencia de la psyche o ra Para Sócrates, en conclusión, es imposible decir «veo y apruebo lo mejor,
zón humana reside en lo que Sócrates denominó «autodominio» (enkra - pero cuando actúo hago lo peor», porque quien ve lo que es mejor, nece
teia), esto es, en el dominio de uno mismo durante los estados de placer, sariamente también lo realiza. Por consiguiente, para Sócrates como para
de dolor y de cansancio, cuando uno está sometido a la presión de las casi todos los filósofos griegos, el pecado se reducirá a un error de cálculo,
pasiones y de los impulsos: «Cada hombre, considerando que el autodo un error de la razón, una ignorancia del verdadero bien. REALE
minio es la base de la virtud, debería procurar adquirirlo.» El autodomi
nio, en substancia, significa el dominio de la propia animalidad mediante
la propia racionalidad, significa que el alma se convierta en señora del Sobre este tema sabemos muy poco a través de Platón, pero Jenofonte
cuerpo y de los instintos ligados con el cuerpo. Es comprensible, pues, que nos informa con amplitud. He aquí el razonamiento que leemos en los
Sócrates haya identificado expresamente la libertad humana con este do Memorables, que constituye la primera prueba racional de la existencia de
minio racional de la animalidad. El hombre verdaderamente libre es aquel Dios que haya llegado hasta nosotros y que servirá de base para todas las
que sabe dominar sus instintos, y el hombre verdaderamente esclavo es pruebas siguientes, a) Aquello que no es mero fruto del azar, sino que se
aquel que no sabe dominar sus propios instintos y que se convierte en ha constituido para lograr un objetivo y un fin postula una inteligencia que
víctima de ellos. lo haya producido ex profeso. En particular, si observamos al hombre,
Estrechamente vinculado con este concepto de autodominio y de liber advertiremos que todos y cada uno de su órganos poseen una finalidad, de
tad está el concepto de autarquía, es decir, de autonomía. Dios no tiene modo que no pueden en ningún caso ser explicados como consecuencia
necesidad de nada, y el sabio es aquel que más se aproxima a este estado, del azar, sino únicamente como obra de una inteligencia que ha concebido
aquel que trata de necesitar lo menos posible. En efecto, al sabio que expresamente dicha finalidad, b) En contra de este argumento cabría
vence a los instintos y elimina todo lo superfluo, le basta con la razón para objetar que, si bien los artífices de esta tierra aparecen junto a sus obras,
vivir feliz. esta Inteligencia no se ve. Sin embargo, apunta Sócrates, la objeción no se
Como se ha indicado con toda justicia, aquí nos hallamos ante una sostiene, porque tampoco nuestra alma (inteligencia) se ve, y no obstante
nueva concepción del héroe. Tradicionalmente el héroe era la persona nadie se atreverá a afirmar que, puesto que el alma (inteligencia) no se ve,
capaz de triunfar sobre todos los enemigos, peligros, adversidades y fati no existe, y que hacemos todo lo que hacemos por puro azar (sin inteligen
gas exteriores; el nuevo héroe es aquel que sabe vencer a los enemigos cia). c) Finalmente, de acuerdo con Sócrates, es posible establecer, sobre
interiores: «Solamente el sabio, que ha aplastado a los monstruos salvajes la base de los privilegios que posee el hombre con respecto a todos los
de las pasiones que se agitan en su pecho, es realmente suficiente para sí demás seres (por ejemplo, la estructura física más perfecta y, sobre todo,
mismo: se encuentra lo más cerca posible de la divinidad, del ser que no la posesión de alma y de la inteligencia), que el artífice divino se ha
tiene la necesidad de nada» REALE cuidado del hombre de una forma totalmente peculiaComo se aprecia con facilidad, el argumento gira en torno a
este núcleo central: el mundo y el hombre están constituidos de un modo tal
En segundo lugar, Sócrates no relacionó con el daimonion su opción (orden, finalidad) que sólo una causa adecuada (ordenadora, que otorga
moral de fondo, que sin embargo consideraba procedente de una orden una finalidad y, por lo tanto, inteligente) puede dar razón de ellos. A
divina: «Y hacer esto (hacer la filosofía y exhortar a los hombres que se quienes rechazaban este razonamiento, Sócrates —con su habitual iro
cuidasen del alma) me fue ordenado por Dios, a través de vaticinios y de nía— les hacía notar que en nosotros hay una pequeña parte de todos los
sueños, y mediante el resto de maneras gracias a los cuales el destino elementos que están presentes en el universo de una forma masiva, cosa
divino en ocasiones ordena al hombre que haga algo.» El daimonion, en que nadie osa negar. ¿Cómo podríamos pretender entonces los hombres
cambio, no le ordenaba sino que le prohibíaREALE el habernos quedado con toda la inteligencia que existe, y que fuera de
nosotros no pueda existir otra inteligencia? Es evidente la incongruencia
lógica de tal pretensió[Link] Dios de Sócrates es inteligencia que conoce todas las cosas sin
excepción, es actividad ordenadora y providencia. Una Providencia que,
l método y la dialéctica de Sócrates también se hallan vinculados con sin embargo, se ocupa del mundo y de los hombres en general, y también
su descubrimiento de la esencia del hombre como psyche, porque aspiran del hombre virtuoso en particular (para la mentalidad de los antiguos, lo
de un modo completamente consciente a despojar el alma de la ilusión del semejante se halla en comunidad con lo semejante y, por lo tanto, Dios
saber, logrando así curarla, con objeto de convertirla en idónea para aco posee una comunidad estructural con el bueno), pero no con el individuo
ger la verdad. En consecuencia, los fines del método socrático son básica humano en cuanto tal (y muchísimo menos con el malvado). Una Provi
mente de naturaleza ética y educativa, y sólo secundaria y mediatamente dencia que se ocupa del individuo en cuanto tal aparecerá únicamente en
de naturaleza lógica y gnoseológica. En resumen: el diálogo con Sócrates el pensamiento cristian REALE
llevaba a un examen del alma y a un dar cuenta de la propia vida, es decir,
a un examen moral, como bien señalan sus contemporáneos. En un testi
monio platónico se refiere: «Cualquiera que se encuentre cerca de Sócra Hemos visto antes que para Sócrates Dios es omnisciente, exten
tes y que se ponga a razonar junto con él, sea cual fuere el tema que se diéndose su conocimiento desde el universo hasta el hombre, sin restric
trate, arrastrado por los meandros del discurso, se ve obligado de un ciones de ninguna clase. Precisamente cuando se lo compara con la magni
modo inevitable a seguir adelante, hasta llegar a dar cuenta de sí mismo y tud de este saber divino, el saber humano aparece en toda su fragilidad y
a decir también de qué forma vive y en qué forma ha vivido, y una vez que toda su pequeñez. Desde esta perspectiva no sólo aquel saber ilusorio del
ha cedido, Sócrates ya no lo abandona.» que antes hemos hablado, sino también la propia sabiduría humana socrá
Precisamente en este tener que dar cuenta de la vida propia, que era el tica resulta un no saber. En la Apología es el mismo Sócrates quien explí
objetivo específico del método dialéctico, Sócrates halla la verdadera ra cita esta noción, interpretando las sentencias del oráculo de Delfos, según La diosa quiere
zón que le costó la vida: para muchos, hacer callar a Sócrates condenándo la cual nadie era más sabio que Sócrates: «El único sabio es el Dios: y esto explicar toda la
lo a muerte significaba liberarse de tener que desnudar la propia alma. No quiso significar en su oráculo, que poco o nada vale la sabiduría del hom totalidad a
obstante, el proceso que Sócrates había desencadenado era ya irrever bre; y al llamar sabio a Sócrates no quiso, creo yo, referirse precisamente Parmenides
sible y la eliminación física de su persona sería incapaz de detener dicho a mí, Sócrates, sino sólo utilizar mi nombre como ejemplo; casi habría
proceso. Por ello Platón pudo con toda razón poner en boca de Sócrates querido lo siguiente: hombres, entre vosotros es sapientísimo aquel que,
esta profecía: «Yo os digo, ciudadanos que me habéis matado, que sobre como Sócrates, haya reconocido que en realidad su sabiduría no tiene
vosotros recaerá una venganza inmediatamente después de mi muerte,

Sofística y Só[Link] (El 07-06-2025) página 1


la cual nadie era más sabio que Sócrates: «El único sabio es el Dios: y esto explicar toda la
lo a muerte significaba liberarse de tener que desnudar la propia alma. No quiso significar en su oráculo, que poco o nada vale la sabiduría del hom totalidad a
obstante, el proceso que Sócrates había desencadenado era ya irrever bre; y al llamar sabio a Sócrates no quiso, creo yo, referirse precisamente Parmenides
sible y la eliminación física de su persona sería incapaz de detener dicho a mí, Sócrates, sino sólo utilizar mi nombre como ejemplo; casi habría
proceso. Por ello Platón pudo con toda razón poner en boca de Sócrates querido lo siguiente: hombres, entre vosotros es sapientísimo aquel que,
esta profecía: «Yo os digo, ciudadanos que me habéis matado, que sobre como Sócrates, haya reconocido que en realidad su sabiduría no tiene
vosotros recaerá una venganza inmediatamente después de mi muerte, valor.» La contraposición entre saber divino y saber humano èra una de
una venganza mucho más grande que la que vosotros os habéis tomado al las antítesis predilectas de la sabiduría griega de la época anterior y Sócra
matarme. Hoy vosotros habéis hecho esto con la esperanza de liberaros de tes vuelve a reafirmarlaREALE
tener que rendir cuentas de vuestra vida; y en cambio, os pasará todo lo
contrario: os lo profetizo. No sólo yo, muchos otros os pedirán cuentas:todos aquellos que hasta hoy yo
detenía y en los que vosotros no repara
bais. Y serán tanto más obstinados, cuanto más jóvenes son y cuanto más
Ahora bien, mi arte obstétrico se asemeja en todo lo demás al de las comadronas, salvo
los desdeñáis vosotros. Porque si pensáis, matando a hombres, impedir
en esto, en que trabaja con los hombres y no con las mujeres, y atiende a las almas parturien
que alguien os eche en cara vuestro vivir no recto, no pensáis bien. No, no
tas y no a los cuerpos. Y mi mayor capacidad consiste en que, a través de ella, logro discernir
es éste el modo de liberarse de aquéllos; ni es posible en absoluto, ni es
con seguridad si el alma del joven da a luz un fantasma y una mentira, o bien algo vital y real.
hermoso; existe, empero, otra manera hermosísima y facilísima, no qui
Porque tengo esto en común con las comadronas, que también yo soy estéril (...) de sabidu
tarle al otro la palabra, sino más bien esforzarse por ser cada vez más
ría; y el reproche que tantos me han formulado ya, de que interrogo a los demás, pero jamás
virtuoso y mejores.»
manifiesto yo mismo cuál es mi pensamiento acerca de ningún tema, ignorante como soy, es
Una vez que hemos definido la finalidad del método socrático, debe
un reproche justificadísimo. Y la razón consiste en esto precisamente, en que el Dios me
mos describir su estructura. La dialéctica de Sócrates coincide con el dia
obliga a actuar como partero, pero me prohibió engendrar. En mí mismo, pues, no soy nada
logar mismo (<diálogos) de Sócrates, que consta de dos momentos esencia
sabio, ni de mí ha surgido ningún descubrimiento sabio que haya sido engendrado por mi
les: la refutación y la mayéutica. Al llevar a cabo esto, Sócrates se valía del
espíritu; en cambio, aquellos que aman estar a mi lado, aunque al principio parezcan algunos
disfraz del «no saber» y de la temidísima arma de la ironía. Hay que
de ellos completamente ignorantes, más adelante todos ellos si continúan frecuentando mi
comprender adecuadamente cada uno de estos elementosREALE
compañía, extraen de ella un provecho extraordinario, siempre que el Dios se lo permita,
como lo comprueban ellos mismos y los demás. Y está claro que de mí no han aprendido
nada, sino únicamente en sí mismos han hallado y engendrado muchas y hermosas cosas; sin
En conclusión, Sócrates fue una formidable mente lógica, pero no embargo, el haberlos ayudado a engendrar, éste sí es el mérito que corresponde al Dios y a
llegó personalmente a elaborar una lógica en el plano técnico. En su Mí REALE
dialéctica se halla el germen de futuros descubrimientos lógicos de impor
tancia, pero no descubrimientos lógicos como tales, formulados de modo
consciente y técnicamente elaborados. Esto sirve de justificación del he
cho de que las distintas escuelas socráticas hayan recorrido direcciones tan La ilimitada confianza socrática en el saber, en el logos en general (y
diferentes: algunas se propusieron únicamente finalidades éticas, descui no sólo en su contenido particular), se ve duramente conmocionada por
dando sus implicaciones lógicas; otros, como Platón, desarrollaron en los problemáticos resultados de la mayéutica. El logos socrático, en último
cambio las implicaciones lógicas y ontológicas de la doctrina socrática y término, no está en condiciones de lograr que todas las almas den a luz la
hubo quienes, por lo contrario, extrajeron del aspecto dialéctico sus ner verdad, sino sólo aquellas que están encintas. Admitir esto posee múlti
vaduras erísticas, como [Link] ples implicaciones que, sin embargo, Sócrates no sabe ni puede explicitar:
el logos y el instrumento dialógico que se basa por completo en el logos no
son suficientes para producir la verdad o, por lo menos, para lograr que se
la reconozca y que se viva de acuerdo a esa verdad. Muchos le han dado la
Por consiguiente se justifica la radical perspectiva hedonista que es espalda al logos socrático: porque no se hallaban en estado de gravidez,
peculiar de los cirenaicos. La felicidad para ellos reside en el placer que se según afirma el filósofo. Pero entonces, ¿quién fecunda el alma?, ¿quién
obtiene y se disfruta en el instante. Más tarde, el placer es explicado como la deja preñada? Sócrates no se ha planteado esta pregunta y, en cualquier
una especie de movimiento leve, mientras que el dolor es un movimiento caso, no habría podido responder a ella. En realidad el origen de esta
violento. La carencia de placer o de dolor esto es —la ausencia del movi dificultad es el mismo que presenta la conducta del hombre que ve y
miento leve o violento— constituye el éxtasis, «semejante a la situación conoce lo que es mejor y, no obstante, hace lo peor. Y si al plantearla de
del que duerme» y, por lo tanto, ni placentero ni doloroso. El placer esta forma Sócrates ha creído dar un rodeo a la dificultad apelando a su
físico, al igual que el dolor físico, es superior al psíquico, y esto hace que intelectualismo, en su otro planteamiento no ha sabido rodearla y se ha
los malvados sean castigados con dolores físicos. Los cirenaicos sostienen, limitado a eludirla mediante la imagen de la gravidez, que es muy bella
sin embargo, que el hombre debe dominar los placeres y no dejarse domi pero no soluciona [Link]íamos comparar a Sócrates con un Hermes bifronte:
nar por ellos. Con respecto a determinadas posturas sofísticas, en los por un lado,
cirenaicos sólo hay de socrático el principio de autodominio, que deja de su no saber parece resignarse a la negación de la ciencia y, por el otro,
ser dominio sobre la vida instintiva y sobre la apetencia de placer, para parecería consistir en una vía de acceso a una auténtica ciencia superior.
transformarse en autodominio en placer. El placer no es deshonesto, sino Por un lado su mensaje puede ser interpretado como simple protrépticamoral y,
el convertirse en víctima suya; el satisfacer las pasiones no es malo, sino el por el otro, como apertura hacia los hallazgos de la metafísica
dejarse llevar por ellas cuando uno las está satisfaciendo; el gozo no es platónica. Por un lado su dialéctica puede parecer incluso sofística y erísti-
condenable, sino el exceso que se dé en él. La virtud socrática se convierte ca y, por el otro, como base de la lógica científica. Por una parte su
para los cirenaicos en un medio y un instrumento de placer y se reduce a mensaje aparece circunscrito por las murallas de la polis ateniense mien
aquel autodominio en el placer que hemos mencionado antes tras que, por otra, se abre con dimensión cosmopolita al mundo entero.
En efecto, los socráticos menores se adueñaron de una cara de Hermes y
Las siguientes afirmaciones en sentido cosmopolita de los cirenaicos se Platón asumió la contraria, como tendremos ocasión de comprobar en las
integran plenamente en estas premisas que, por cierto, resultan más nega páginas siguientes.
tivas que positivas, porque la ruptura de los esquemas de la polis se produ Todo el Occidente es deudor con respecto al mensaje global de Só
ce por motivos de egoísmo y de utilitarismo hedonista: una participación crates..REALE
en la vida pública no permite gozar de la vida con plenitud. Con respecto a
la postura de Sócrates, que puso su filosofar al servicio de las ciudades y
que murió para permanecer fiel al ethos de la polis, la postura de Aristipo
y de los cirenaicos no podía representar un contraste más tajante

Sofística y Só[Link] (El 07-06-2025) página 2

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