Conducto inguinal
Conformación
Ocupa la parte medial de la región inguinal entre la espina púbica y la parte media del ligamento inguinal (fig. 6-15).
No es completamente paralelo al ligamento inguinal, sino que forma con éste un ángulo abierto lateralmente, puesto que
su extremidad medial llega, como el ligamento, a la espina púbica, mientras que su extremidad lateral está situada entre
18 y 20 mm por encima de la parte media del ligamento inguinal. Su travesía en los músculos abdominales es oblicua en
el adulto; de hecho, cumple una travesía de lateral a medial y de atrás hacia delante y de la profundidad a la superficie en
estos músculos. Así, su anillo lateral es profundo, mientras que el anillo medial es superficial.
Debido a la oblicuidad de su trayecto, la pared anterior está constituida lateralmente, por la superposición de la
aponeurosis del músculo oblicuo externo y fibras carnosas de los músculos oblicuo interno y transverso, mientras que en
su parte media y medial está constituida solamente por la aponeurosis del músculo oblicuo externo. En el extremo medial
de esta pared anterior se encuentra el anillo superficial del conducto inguinal (fig. 6-16).
La pared posterior del conducto inguinal tiene un espesor creciente, es más delgada lateralmente y más gruesa
medialmente (fig. 6-17). Está constituida, en su parte medial, por la superposición de cuatro planos. Las fibras reflejas
provenientes del ligamento inguinal forman una cinta aplanada que se curva hacia arriba, partiendo desde la inserción
medial del ligamento inguinal. Es de forma triangular, su borde medial se confunde con la capa anterior de la vaina del
músculo recto del abdomen.
La hoz inguinal [tendón conjunto] está formada por las fibras descendentes de la aponeurosis del músculo
transverso. En ocasiones, las aponeurosis de inserción de los músculos oblicuo interno y transverso pueden llegar a
fusionarse, recibiendo en esos casos el nombre de tendón conjunto. Del borde inferior del tendón conjunto se
desprenden fibras de concavidad lateral, que se fijan en la parte superior del pubis, sobre toda la longitud de la cresta
pectínea y sobre la espina púbica por detrás del ligamento reflejo. Estos planos se encuentran íntimamente aplicados
los unos contra los otros. Algunas de sus fibras pueden llegar al ligamento inguinal. Lateralmente y por detrás de la hoz
inguinal se encuentra la expansión de la vaina del músculo recto del abdomen. Su borde lateral puede estar
individualizado o confundirse con la fascia transversalis. Su desarrollo es variado [ligamento de Henle]. La fascia
transversalis está situada superficialmente con respecto al peritoneo y al tejido extraperitoneal, se continúa
lateralmente hacia el anillo profundo del conducto inguinal, por donde pasa el contenido de éste (fig. 6-18).
Entre la hoz inguinal y el ligamento interfoveolar, la fascia transversalis está reducida a una tela fibrosa delgada: es la
zona débil de la pared posterior del conducto inguinal.
La pared inferior está constituida por el ligamento inguinal en la parte lateral de su trayecto. Lateralmente, los
elementos del cordón espermático no reposan sobre el ligamento inguinal, sino que están separados de él por las
inserciones inferiores del músculo oblicuo interno y del músculo transverso del abdomen. La pared superior está
formada por el borde inferior de los músculos oblicuo interno y transverso del abdomen que pasan en puente por
encima del contenido del conducto inguinal (fig. 6-19).
Lateral a este cruce, el conducto inguinal carece de pared superior, se relaciona con el borde inferior de los
mencionados músculos y con el intersticio que existe entre ellos. En la parte medial, corresponde al borde inferior de la
hoz inguinal o el tendón conjunto
Existen un anillo inguinal profundo y un anillo inguinal superficial. En el adulto, no se hallan uno frente al otro. El anillo
inguinal superficial está limitado: abajo y lateralmente, por las fibras del pilar lateral de la aponeurosis del músculo oblicuo
externo; arriba y medialmente, por las fibras del pilar medial de la aponeurosis de este músculo, así como por las fibras
intercrurales entre ambos. El anillo inguinal profundo tiene la forma de una hendidura vertical bordeada medialmente
por el borde lateral del ligamento interfoveolar y cuyos otros bordes están constituidos por la fascia transversalis que se
invagina dentro de este anillo (cuadro 6-2)
El contenido
El contenido difiere en el hombre y en la mujer. En el hombre es el cordón espermático rodeado por una prolongación
de la fascia transversalis reforzada por las fibras musculares del músculo cremáster, originadas del músculo oblicuo
interno (fig. 6-20). En ese cordón se encuentran el conducto deferente, la arteria y las venas testiculares y la arteria
del conducto deferente. En las paredes del cordón se encuentran la arteria cremastérica así como el ramo genital de los
nervios iliohipogástrico, ilioinguinal y genitofemoral
En la mujer, el conducto inguinal contiene el ligamento redondo del útero, que forma parte del sistema suspensor del
útero (fig. 6-21). Se pierde en el labio mayor, en el monte del pubis y sobre la fascia del músculo pectíneo
Vascularización de la Pared Abdominal
Tres orígenes arteriales aseguran la nutrición de los músculos abdominales: de las seis últimas arterias intercostales
para la parte superior; de las arterias lumbares para la parte posterior, y de la arteria epigástrica inferior, anastomosada
con la arteria epigástrica superior, en el músculo recto del abdomen (fig. 6-5).
Accesoriamente recibe ramas de las arterias circunfleja ilíaca profunda y epigástrica superficial (fig. 6-6)
Existen círculos anastomóticos que unen los tres orígenes arteriales entre sí y que alcanzan al sistema de las arterias
circunflejas ilíacas y al de la arteria iliolumbar (fig. 6-7).
Las venas, dispuestas como las arterias, pueden establecer una vía anastomótica entre los sistemas cava superior e
inferior (fig. 6-8)
Inervación
Es proporcionada por los seis últimos nervios intercostales y por los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal, estos dos
últimos provenientes del plexo lumbar. El músculo recto del abdomen recibe ramos de los seis últimos nervios
intercostales y del nervio iliohipogástrico. Los nervios para los músculos oblicuos externo e interno les llegan por su cara
profunda. Este último músculo está inervado por los dos últimos nervios intercostales y por los nervios iliohipogástrico e
ilioinguinal. La inervación para el músculo transverso del abdomen le llega por la cara superficial. Su inervación motora se
ubica entre el plano del músculo transverso del abdomen y el del músculo oblicuo interno (fig. 6-9).