1.
Introducción
1.1 Fundamentación del estudio
La caries dental constituye uno de los problemas de salud bucal más prevalentes a nivel
mundial, afectando a personas de todas las edades y contextos socioeconómicos. Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), aproximadamente 2.000 millones de
adultos y 514 millones de niños presentan caries en dientes permanentes y temporales.
Estos datos reflejan la magnitud de un fenómeno que no solo impacta en la salud
individual, sino también en la calidad de vida y en los sistemas de salud pública.
Entender las características macroscópicas y microscópicas de las caries en el esmalte,
la dentina y el cemento no es un ejercicio meramente descriptivo. Como señala
Fejerskov y Kidd (2015), la caries debe concebirse como un proceso dinámico de
desmineralización y remineralización, en el que cada tejido dental presenta una
respuesta diferente según su composición estructural. Esta visión abre la posibilidad de
un análisis más integral, en el que no basta con reconocer la lesión clínica, sino
comprender el trasfondo biológico que la origina.
En este sentido, la presente investigación se fundamenta en la necesidad de articular el
plano clínico con el histológico, con el fin de generar una comprensión completa que
sirva tanto a la práctica odontológica como a la investigación académica. Desde mi
perspectiva, analizar las caries desde ambas dimensiones —macro y micro— nos
permite ir más allá de la enseñanza clásica, situándonos en un punto donde la biología,
la clínica y la prevención convergen.
1.2 Justificación clínica y académica
La relevancia clínica de este estudio radica en que las caries no son homogéneas: varían
según la estructura afectada y la velocidad de progresión. Ekstrand et al. (2007)
describen que las lesiones iniciales en el esmalte, manifestadas como manchas blancas
opacas, requieren abordajes diferentes a las lesiones profundas en dentina, que
comprometen la vitalidad pulpar. Asimismo, las caries radiculares, frecuentes en adultos
mayores, plantean retos específicos por la exposición del cemento en contextos de
recesión gingival (Nyvad & Fejerskov, 2019).
Desde el plano académico, este trabajo justifica su importancia al ofrecer una
sistematización clara de las características de la caries en cada tejido dental. La
odontología contemporánea exige diagnósticos cada vez más precisos, apoyados en la
integración de la clínica con la microscopía, lo que fortalece la formación de futuros
profesionales. En lo personal, creo que esta aproximación no solo cumple con el rigor
científico, sino que también humaniza la práctica odontológica: comprender cómo se
destruye el tejido dental es también entender cómo afecta al paciente en su día a día, en
su capacidad de alimentarse, sonreír o relacionarse.
1.3 Objetivos de la investigación
1.3.1 Objetivo general
Analizar las características macroscópicas y microscópicas de las caries en esmalte,
dentina y cemento, identificando sus particularidades clínicas e histológicas para aportar
a un diagnóstico y tratamiento más preciso.
1.3.2 Objetivos específicos
Describir las manifestaciones clínicas de la caries en esmalte, dentina y cemento.
Examinar los cambios microscópicos que ocurren en cada tejido dental durante
el proceso carioso.
Comparar las diferencias en la evolución de la caries según el sustrato afectado.
Reflexionar sobre las implicancias clínicas y preventivas de las características
identificadas.
1.4 Alcances y limitaciones del estudio
Este trabajo se centra en las tres estructuras dentales más comprometidas por la caries:
esmalte, dentina y cemento. El alcance de la investigación incluye la revisión de
literatura científica reciente y clásica en odontología, con énfasis en las descripciones
clínicas e histológicas más aceptadas. No se abordará de manera exhaustiva la caries en
dientes temporales ni se profundizará en tratamientos restaurativos, ya que el interés
está en la comprensión morfológica y biológica.
Como limitación, es importante reconocer que las manifestaciones clínicas pueden
variar según el contexto socioeconómico, el acceso a servicios de salud y los hábitos de
higiene oral. Además, los estudios microscópicos requieren técnicas de laboratorio
avanzadas que exceden el alcance de un análisis documental, por lo que este trabajo se
apoya en fuentes bibliográficas especializadas.
2. Marco teórico y conceptual
2.1 Definición de caries dental
La caries dental es un proceso patológico dinámico que provoca la destrucción
localizada de los tejidos duros del diente. No se trata de un evento súbito, sino de una
enfermedad multifactorial que resulta de la interacción entre el biofilm cariogénico, la
dieta rica en carbohidratos fermentables, la susceptibilidad del huésped y factores
ambientales. Según la Organización Mundial de la Salud (2022), es la enfermedad bucal
más prevalente a nivel mundial, afectando a más de 2.000 millones de adultos.
Fejerskov y Kidd (2015) explican que la caries debe entenderse como un desequilibrio
entre procesos de desmineralización y remineralización. Esta definición es fundamental,
porque obliga a ver la enfermedad como un fenómeno reversible en sus etapas iniciales
y no solo como un daño irreversible que culmina en la cavitación del tejido. Se
considera que esta visión más amplia permite replantear el papel de la prevención,
ubicándola como el eje central de la práctica odontológica moderna.
2.2 Historia y evolución del concepto de caries
El concepto de caries ha cambiado profundamente a lo largo del tiempo. En la
antigüedad, distintas culturas atribuyeron el dolor dental a la acción de un “gusano
dental” que consumía los dientes desde el interior (Ring, 2002). Este pensamiento
mágico prevaleció hasta el siglo XIX, cuando William D. Miller (1890) formuló la
teoría quimio-parasitaria, que vinculaba la fermentación bacteriana de los carbohidratos
con la producción de ácidos responsables de la desmineralización del esmalte.
Con el avance de la microbiología, Marsh (2003) propuso la teoría ecológica, que
interpreta la caries como el resultado de un desequilibrio en el biofilm oral. Bajo esta
mirada, la enfermedad no se explica por la acción de bacterias aisladas, sino por un
cambio en la ecología microbiana influido por factores dietéticos y ambientales.
Se considera que esta evolución histórica refleja la maduración del conocimiento
científico: se pasó de concebir la caries como un fenómeno externo y casi místico, a
entenderla como un proceso complejo y dinámico en el que convergen factores
biológicos, ambientales y conductuales.
2.3 Bases biológicas y fisiopatológicas de la caries
El origen de la caries dental se explica por la interacción de microorganismos
acidogénicos, dieta y sustrato dental. Streptococcus mutans y Lactobacillus spp. son
considerados los principales actores, debido a su capacidad de producir ácidos y
sobrevivir en ambientes con pH bajo (Loesche, 1986). No obstante, Selwitz, Ismail y
Pitts (2007) destacan que reducir la etiología de la caries a una lista de bacterias
específicas es simplista; la verdadera causa está en la alteración del ecosistema oral.
Fisiopatológicamente, la caries inicia con la desmineralización subsuperficial del
esmalte. Si el proceso continúa, avanza a la dentina, un tejido menos mineralizado y con
túbulos que facilitan la propagación bacteriana. En fases avanzadas, puede comprometer
la pulpa dental, desencadenando inflamación y necrosis. Este conocimiento permite
afirmar que la caries no es un fenómeno uniforme, sino una cadena de eventos
progresivos que dependen tanto de la biología del diente como del comportamiento del
paciente.
2.4 Procesos de desmineralización y remineralización
El esmalte, compuesto en un 96 % por hidroxiapatita, es altamente sensible a
variaciones de pH. Durante la ingesta de azúcares, los ácidos generados por el biofilm
reducen el pH bucal por debajo de 5.5, lo que produce la disolución de los cristales de
hidroxiapatita (ten Cate & Featherstone, 1991).
La remineralización ocurre cuando el pH se normaliza y la saliva, rica en calcio, fosfato
y flúor, restituye los minerales perdidos. Featherstone (2000) enfatiza el papel del flúor,
que facilita la formación de fluorapatita, un cristal más resistente al ataque ácido. Se
considera que este proceso reafirma la importancia de la saliva y del flúor como factores
protectores clave en la prevención de la caries.
2.5 Clasificación general de las caries
Las caries pueden clasificarse desde varios enfoques:
Por localización: fosas y fisuras, superficies lisas, interproximales y radiculares.
Por profundidad: incipientes, superficiales, moderadas y profundas.
Por actividad: activas, de superficie rugosa y mate, e inactivas, de superficie
lisa y brillante (Nyvad, Machiulskiene, & Baelum, 1999).
Por velocidad de progresión: agudas, de avance rápido y doloroso, o crónicas,
de desarrollo lento y menos sintomático.
Se considera que esta multiplicidad de criterios refleja la heterogeneidad de la
enfermedad. No existe una “caries estándar”: cada lesión es única en cuanto a
localización, evolución y respuesta a los factores de riesgo. Este aspecto refuerza la
necesidad de un diagnóstico individualizado y de un enfoque terapéutico adaptado a
cada paciente.
3. Caries en esmalte
3.1 Características macroscópicas
3.1.1 Lesión inicial: mancha blanca
La lesión inicial de la caries en esmalte se manifiesta clínicamente como una mancha
blanca opaca, que representa el primer signo visible de desmineralización. Se observa
una superficie sin brillo, de aspecto poroso y rugoso, que contrasta con el esmalte sano
adyacente (Ekstrand, Qvist, & Thylstrup, 1987). Esta etapa es fundamental porque aún
no existe cavitación, lo que permite revertir el proceso mediante intervenciones
preventivas como la remineralización con flúor.
3.1.2 Evolución clínica y cambios de coloración
Si la desmineralización progresa, la mancha blanca puede adquirir tonalidades
amarillentas o marrones, indicando mayor alteración estructural. Con el tiempo, la
superficie pierde integridad y se forma la cavidad característica de la caries dental. Se
ha descrito que la transición de una mancha incipiente a una cavidad franca depende de
la frecuencia de los desafíos cariogénicos y de la eficacia de los factores protectores
como la saliva (Fejerskov & Kidd, 2015). Clínicamente, este avance señala el punto en
el que la intervención restauradora se vuelve inevitable.
3.2 Características microscópicas
3.2.1 Pérdida de cristales de hidroxiapatita
Microscópicamente, la caries en esmalte se inicia con la disolución parcial de los
cristales de hidroxiapatita. El ataque ácido genera una desmineralización subsuperficial,
mientras que la capa superficial del esmalte suele permanecer relativamente intacta
debido a su mayor grado de mineralización (ten Cate, 1990). Este fenómeno explica por
qué las lesiones tempranas son visibles como opacidades blancas, pero no presentan
cavitación inmediata.
3.2.2 Lesión en cuatro zonas (zona superficial, cuerpo de la lesión, zona
oscura, zona translúcida)
Estudios histológicos han identificado cuatro zonas características en la lesión cariosa
del esmalte (Silverstone, 1973):
Zona superficial: capa delgada que permanece casi intacta, actuando como
barrera parcial.
Cuerpo de la lesión: representa la mayor parte del volumen afectado, con
pérdida significativa de mineral.
Zona oscura: región con cierto grado de remineralización, que presenta cristales
parcialmente reorganizados.
Zona translúcida: área más profunda, considerada la primera en mostrar
cambios estructurales, con porosidad incipiente.
Este modelo zonal permite comprender la complejidad de la caries en esmalte: no se
trata de un fenómeno uniforme, sino de un proceso heterogéneo en el que coexisten
áreas de pérdida y de reparación mineral.
3.3 Implicaciones clínicas y diagnósticas
El conocimiento de las características macro y microscópicas de la caries en esmalte
tiene implicaciones directas en la práctica clínica. Se reconoce que las lesiones
incipientes pueden detenerse o revertirse mediante intervenciones preventivas como la
aplicación tópica de flúor, el uso de sellantes y la modificación de hábitos dietéticos
(Pitts & Zero, 2016). Asimismo, la detección temprana mediante métodos diagnósticos
como luz fluorescente o radiografías digitales mejora la posibilidad de evitar
tratamientos invasivos.
Se considera que la comprensión de estas etapas tempranas transforma la práctica
odontológica, orientándola hacia un enfoque preventivo y mínimamente invasivo.
Reconocer la mancha blanca como una oportunidad terapéutica, y no como una condena
inevitable hacia la restauración, constituye un cambio de paradigma en el manejo de la
caries dental.
4. Caries en dentina
4.1 Características macroscópicas
4.1.1 Caries dentinaria aguda
La caries dentinaria aguda se caracteriza clínicamente por su avance rápido, con
lesiones de aspecto blando, húmedo y de color amarillento o claro. Estas lesiones suelen
acompañarse de sintomatología dolorosa debido a la exposición y estimulación de los
túbulos dentinarios (Mjör & Toffenetti, 2000). Su rápida progresión impide que se
forme una respuesta defensiva adecuada por parte de la pulpa, lo que explica su elevada
agresividad clínica.
4.1.2 Caries dentinaria crónica
En contraste, la caries dentinaria crónica presenta una evolución lenta, con lesiones de
color marrón oscuro o negruzco, de consistencia dura y seca al sondaje clínico. Este
aspecto se debe a la desmineralización progresiva y a fenómenos de esclerosis
dentinaria, donde los túbulos se obstruyen parcialmente por depósitos minerales (Kidd,
2004). La cronicidad permite que la pulpa desarrolle mecanismos de defensa más
eficaces, lo que disminuye la sintomatología dolorosa en comparación con la caries
aguda.
Se considera que la diferenciación entre ambas formas es crucial para el diagnóstico
clínico, ya que orienta tanto la urgencia terapéutica como la elección del tratamiento.
4.2 Características microscópicas
4.2.1 Desmineralización y destrucción de túbulos dentinarios
Microscópicamente, la caries dentinaria se caracteriza por una desmineralización
progresiva que afecta la matriz intertubular y peritubular. Los túbulos dentinarios actúan
como vías de propagación bacteriana hacia la pulpa, razón por la cual la dentina es un
tejido especialmente vulnerable (Fusayama, 1991). En fases avanzadas, los túbulos se
encuentran invadidos por bacterias, lo que genera una pérdida estructural significativa y
explica la sensibilidad dolorosa del paciente.
4.2.2 Reacción pulpar y formación de dentina terciaria
Frente a la agresión cariosa, la pulpa dental puede responder con la formación de
dentina terciaria o reparativa, un tejido irregular destinado a proteger el complejo
dentino-pulpar (Smith et al., 2012). Además, se produce un fenómeno de esclerosis
dentinaria, donde los túbulos se mineralizan de manera parcial o total como mecanismo
defensivo (Kidd, 2004). Estos procesos reflejan la capacidad adaptativa del diente frente
a la agresión, aunque no siempre resultan suficientes para frenar el avance de la lesión.
4.3 Evolución clínica y repercusiones pulpares
La evolución clínica de la caries dentinaria depende de la velocidad de progresión y de
la capacidad de respuesta del huésped. En casos de caries aguda, el avance hacia la
pulpa suele ser rápido, produciendo pulpitis y dolor intenso (Fusayama, 1991). En
cambio, la caries crónica avanza de manera más lenta, lo que permite el desarrollo de
mecanismos de defensa como la dentina terciaria, disminuyendo la sintomatología.
Se reconoce que el compromiso pulpar representa una de las repercusiones más
relevantes de la caries dentinaria, ya que puede desencadenar procesos inflamatorios
irreversibles, necrosis y, en última instancia, la pérdida del diente si no se realiza un
tratamiento oportuno (Mjör & Toffenetti, 2000). Este hecho resalta la importancia de un
diagnóstico temprano, no solo para preservar la estructura dentaria, sino también para
evitar tratamientos más invasivos como endodoncia o exodoncia.
5. Caries en cemento (caries radicular)
5.1 Características macroscópicas
5.1.1 Localización en superficies radiculares expuestas
La caries radicular se presenta principalmente en superficies de la raíz que han quedado
expuestas al medio bucal debido a la pérdida de inserción periodontal o recesión
gingival. A diferencia de la caries en esmalte o dentina coronaria, este tipo de lesión se
asocia con pacientes adultos y adultos mayores, siendo una de las principales causas de
pérdida dentaria en estas poblaciones (Fejerskov, Nyvad, & Kidd, 2015). Clínicamente,
las lesiones suelen observarse en zonas cervicales y proximales, donde la autolimpieza
es limitada y la acumulación de biofilm es favorecida.
5.1.2 Cambios de coloración y textura
Macroscópicamente, la caries radicular se caracteriza por lesiones de color amarillento o
marrón claro en etapas iniciales, que progresivamente adquieren tonalidades más
oscuras a medida que avanza el proceso. La superficie afectada puede ser blanda al
sondaje en lesiones activas, mientras que en caries detenidas se vuelve dura y lisa, como
resultado de procesos de remineralización o esclerosis (Nyvad & Fejerskov, 2019).
Estos cambios clínicos permiten diferenciar lesiones activas de inactivas y constituyen
un criterio importante para la toma de decisiones terapéuticas.
5.2 Características microscópicas
5.2.1 Desmineralización del cemento y dentina subyacente
Desde el punto de vista histológico, la caries radicular comienza con la
desmineralización del cemento, un tejido mucho más delgado y menos mineralizado que
el esmalte, lo que lo hace particularmente vulnerable. Al ser invadido, la lesión progresa
con rapidez hacia la dentina subyacente, facilitada por la presencia de túbulos
dentinarios (Schüpbach, Guggenheim, & Lutz, 1990). Esto explica por qué las lesiones
radiculares, a pesar de ser superficiales, tienden a extenderse de forma horizontal y
vertical de manera más acelerada que las caries coronarias.
5.2.2 Infiltración bacteriana y progresión hacia la pulpa
La colonización bacteriana en la caries radicular se asocia con especies como
Actinomyces viscosus y Streptococcus mutans, que poseen una elevada capacidad de
adherencia al cemento expuesto (Jordan & Keyes, 1964). Una vez establecida la
infección, las bacterias invaden rápidamente la dentina subyacente, afectando los
túbulos dentinarios y acercándose progresivamente al tejido pulpar. Cuando no se
controla, la evolución puede derivar en pulpitis y complicaciones endodónticas
similares a las observadas en caries coronarias avanzadas (Kidd, 2004).
5.3 Relación con factores de riesgo (edad, recesión gingival, xerostomía)
La caries radicular está estrechamente relacionada con factores de riesgo sistémicos y
locales. Uno de los principales es la edad avanzada, ya que la recesión gingival expone
las superficies radiculares, incrementando el riesgo de colonización bacteriana
(Petersen, 2003). Asimismo, la xerostomía, frecuente en pacientes que consumen
fármacos antihipertensivos, antidepresivos o radioterapia de cabeza y cuello, reduce la
capacidad buffer y remineralizante de la saliva, favoreciendo el progreso de la
enfermedad (Fejerskov et al., 2015).
Otro factor determinante es la higiene oral deficiente, que facilita la acumulación de
biofilm en las zonas radiculares. A nivel poblacional, se ha señalado que la caries
radicular es más prevalente en adultos mayores de 60 años, y su incidencia aumenta en
contextos de acceso limitado a servicios odontológicos preventivos (Petersen, 2003).
Se reconoce, por tanto, que la caries radicular no es solo una enfermedad local, sino
también un reflejo de condiciones sistémicas y sociales. Su aparición implica no solo un
reto clínico, por la complejidad en la restauración de superficies radiculares, sino
también un desafío en términos de prevención y educación en salud oral.
6. Comparación entre las lesiones de esmalte, dentina y cemento
El análisis comparativo de las lesiones cariosas en esmalte, dentina y cemento permite
comprender no solo la distinta apariencia clínica de cada lesión, sino las diferencias
biológicas que determinan su progresión, su impacto sobre la pulpa y las decisiones
terapéuticas. A continuación, se exponen las diferencias relevantes desde la clínica, la
microestructura, la dinámica de avance y su valor en el diagnóstico diferencial.
6.1 Diferencias en presentación clínica
1. Esmalte (lesión inicial y lesión coronaria superficial).
o La lesión incipiente en esmalte suele manifestarse como una mancha
blanca opaca, de superficie áspera y sin brillo; posteriormente puede
pigmentarse (amarillento/marrón) antes de la cavitación franca
(Ekstrand, Qvist, & Thylstrup, 1987; Fejerskov & Kidd, 2015).
o Clínicamente la lesión de esmalte suele ser asintomática; la sensibilidad
aparece habitualmente cuando la lesión atraviesa el esmalte y alcanza
dentina expuesta.
o La detección temprana se realiza mediante inspección visual (según
criterios ICDAS), sondaje ligero y métodos complementarios
(transiluminación, fluorescencia) que ayudan a diferenciar lesión activa
de detenida (Pitts & Zero, 2016).
2. Dentina (caries dentinaria — aguda vs. crónica).
o En la dentina la presentación clínica varía: la caries aguda se observa
como cavidad blanda, húmeda y de color claro-amarillento, con dolor o
hipersensibilidad; la caries crónica muestra coloración marrón-oscura,
consistencia más dura (esclerosis) y con menor sintomatología (Mjör &
Toffenetti, 2000; Kidd, 2004).
o La clínica en dentina suele incluir signos funcionales (dolor al frío o
estímulos osmóticos) y hallazgos radiográficos de pérdida de sustancia
coronaria cuando la lesión es moderada o profunda (Selwitz, Ismail, &
Pitts, 2007).
3. Cemento / radicular (caries radicular).
o La caries radicular aparece en superficies radiculares expuestas: lesiones
cervicales, proximales radiculares o en superficies con recesión gingival.
Macroscópicamente suelen ser áreas superficiales hipopigmentadas en
etapas iniciales que evolucionan a decoloración marrón y cavitación; la
textura puede ser blanda en lesiones activas (Schüpbach, Guggenheim, &
Lutz, 1990; Nyvad & Fejerskov, 2019).
o Clínicamente es más frecuente en adultos mayores, asociados a recesión,
xerostomía o higiene debilitada; la sintomatología varía según avance y
afectación dentinaria subyacente.
Implicación clínica: la presentación clínica orienta el plan: lesiones de esmalte (en
general) candidatas a manejo preventivo y remineralizador; lesiones dentinarias
profundas requieren evaluación pulpar y, a menudo, tratamiento restaurador; lesiones
radiculares exigen consideración de factores sistémicos y periodontales además del
proceder restaurador o preventivo (Pitts & Zero, 2016; Fejerskov & Kidd, 2015).
6.2 Diferencias estructurales microscópicas
1. Esmalte
o Composición y estructura: tejido altamente mineralizado (~>90%
mineral, con reportes típicos ≈ 95–96% mineral), formado por prismas o
"rods" de hidroxiapatita y prácticamente avascular y acelular.
o Patrón de lesión: la desmineralización suele ser subsuperficial;
histológicamente se distinguen zonas (superficial, cuerpo de la lesión,
zona oscura y translúcida) que reflejan gradientes de pérdida y
reorganización mineral (Silverstone, 1973; ten Cate & Featherstone,
1991).
o Consecuencia: la capa superficial puede permanecer relativamente
íntegra en fases tempranas, lo que explica la apariencia de mancha blanca
sin cavitación inmediata.
2. Dentina
o Composición y microarquitectura: porcentaje mineral menor que el
esmalte (reportes ≈ 65–70% mineral, el resto orgánico—principalmente
colágeno—y agua). La dentina contiene túbulos dentinarios que albergan
procesos odontoblásticos y facilitan el transporte y la difusión.
o Patrón de lesión: la desmineralización afecta primero la matriz
intertubular y posteriormente la peritubular; la invasión bacteriana por
los túbulos acelera el daño y facilita la comunicación con la pulpa
(Fusayama, 1991; Smith et al., 2012).
o Consecuencia: la presencia de túbulos explica la mayor sensibilidad y la
progresión más rápida respecto al esmalte.
3. Cemento (radicular)
o Composición y estructura: tejido similar al hueso con mayor
proporción orgánica y agua y menor mineralización respecto al esmalte y
dentina (valores reportados ≈ 45–50% mineral en cementum), puede ser
acellular o cellular según la porción; contiene fibras de inserción
periodontal.
o Patrón de lesión: al estar menos mineralizado y al encontrarse expuesto
tras recesión, el cemento y la dentina radicular subyacente se
desmineralizan con mayor facilidad; histológicamente se observa rápida
invasión bacteriana y extensión a dentina (Schüpbach et al., 1990).
o Consecuencia: la estructura menos mineralizada y la proximidad a
tejidos blandos favorecen una progresión horizontal y a veces más rápida
que en esmalte.
Valor crítico: las diferencias microestructurales explican la distinta conducta clínica.
La elevada mineralización del esmalte ofrece cierta resistencia inicial, mientras que la
dentina y, aún más, el cemento, por su mayor contenido orgánico y presencia de canales
(túbulos) o menor mineral, permiten una propagación bacteriana y una comunicación
pulpar más rápida (Fejerskov & Kidd, 2015; Fusayama, 1991).
6.3 Velocidad de progresión y severidad
1. Esmalte → progresión relativamente lenta (en condiciones normales).
o La progresión a través del esmalte depende de la frecuencia y duración
de los desafíos ácidos; en ausencia de deficiencias severas de saliva y
factores de riesgo, muchas lesiones de esmalte permanecen estables o se
remineralizan (ten Cate & Featherstone, 1991).
o No obstante, la presencia de fisuras profundas o anatomía retentiva
puede acelerar el proceso localmente (Ekstrand et al., 1987).
2. Dentina → progresión acelerada.
o Una vez alcanzada la dentina, el proceso suele acelerarse debido a la
menor mineralización y a la existencia de túbulos que actúan como vías;
la velocidad depende asimismo de la virulencia microbiana y
condiciones del huésped (Fusayama, 1991; Selwitz et al., 2007).
o Las caries agudas pueden destruir cantidad significativa de dentina en
periodos relativamente cortos y provocar pulpitis.
3. Cemento / radicular → puede progresar rápido en presencia de factores
predisponentes.
o Cuando las superficies radiculares quedan expuestas, el cemento y la
dentina radicular son atacados con mayor facilidad, especialmente en
pacientes con xerostomía, higiene limitada o medicación que reduce flujo
salival; la progresión suele ser rápida y multifocal (Petersen, 2003;
Nyvad & Fejerskov, 2019).
o En poblaciones geriátricas la carga de caries radicular y su severidad
tienden a ser mayores por factores sistémicos y de acceso a cuidados.
Interpretación clínica: rapidez de avance y severidad no solo dependen del tejido
afectado, sino del contexto (flujo salival, dieta, microbiota, higiene, comorbilidades).
Por tanto, la evaluación de riesgo individual es imprescindible para priorizar
intervenciones preventivas o restauradoras (Fejerskov & Kidd, 2015; Marsh, 2003).
6.4 Relevancia para el diagnóstico diferencial
1. Criterios clínicos y funcionales para distinguir tejidos afectados.
o La textura (áspera vs. blanda), el color (blanco opaco → marrón →
negro) y la respuesta a sondaje ayudan a discriminar lesión incipiente de
esmalte, de dentina activa o de lesión radicular (Ekstrand et al., 1987;
Nyvad et al., 1999).
o La sintomatología (dolor, sensibilidad) orienta a compromiso dentinario
o pulpar; ausencia de dolor no excluye patología extensa, especialmente
en lesiones crónicas que han provocado esclerosamiento o formación de
dentina terciaria.
2. Soporte radiográfico y pruebas complementarias.
o Radiografías bitewing y periapicales son útiles para evaluar afectación
interproximal y compromiso de dentina; su sensibilidad es limitada en
lesiones incipientes (Selwitz et al., 2007).
o Técnicas como la transiluminación, láser/fluorescencia y criterios
ICDAS/Nyvad aportan información sobre actividad y severidad,
ayudando a decidir manejo conservador vs restaurador (Pitts & Zero,
2016; Nyvad et al., 1999).
3. Diferenciación frente a otras condiciones
o Lesiones cervically localizadas deben diferenciarse de erosión, abrasión
o abfracción; la historia clínica (hábitos, erosivos, cepillado agresivo) y
la textura ayudan a distinguir (Fejerskov & Kidd, 2015).
o Las lesiones radiculares pueden confundirse con manchas o hiperplasia
gingival; la exploración periodontal y la evaluación de recesión son
determinantes.
4. Implicación terapéutica del diagnóstico diferencial
o Identificar correctamente el tejido afectado y la actividad de la lesión
orienta la estrategia: remineralización y educación en lesiones de
esmalte; restauración mínimamente invasiva o tratamiento pulpar en
lesiones de dentina profunda; manejo multidisciplinario (periodontal +
restaurador + medidas sistémicas) en caries radicular (Pitts & Zero,
2016; Kidd, 2004).
En general, la comparación entre lesiones en esmalte, dentina y cemento muestra que
las diferencias no son meramente académicas: están en el origen molecular de la
destrucción, en la velocidad de avance y en la respuesta clínica que se debe ofrecer. Un
diagnóstico certero exige integrar la observación clínica, la historia del paciente,
pruebas complementarias y una evaluación de riesgo individual. Desde una perspectiva
profesional y humana, el entendimiento profundo de estas diferencias permite priorizar
intervenciones menos invasivas cuando sea posible y dirigir los recursos terapéuticos
hacia la preservación de la función y la calidad de vida del paciente.
7. Estrategias de prevención y diagnóstico precoz
La caries dental, al ser una enfermedad dinámica y multifactorial, exige que la atención
clínica priorice la prevención y el diagnóstico precoz por encima de los tratamientos
invasivos. Detectar las lesiones en estadios iniciales no solo permite detener o revertir el
proceso, sino que también disminuye la necesidad de restauraciones complejas,
reduciendo los costos y el impacto en la calidad de vida del paciente (Pitts & Zero,
2016).
7.1 Métodos clínicos y radiográficos
El diagnóstico clínico tradicional se fundamenta en la inspección visual y táctil. Sin
embargo, estudios recientes recomiendan evitar el sondaje agresivo, ya que puede
provocar la cavitación de lesiones incipientes. En su lugar, se promueve la utilización de
sistemas estandarizados como el ICDAS (International Caries Detection and
Assessment System), que permite clasificar las lesiones de acuerdo con su severidad y
actividad (Ismail et al., 2007).
En cuanto a los métodos radiográficos, la radiografía bitewing continúa siendo el
estándar para la detección de caries interproximales, permitiendo identificar lesiones no
visibles en la exploración clínica. No obstante, su sensibilidad en lesiones incipientes es
limitada, razón por la cual se recomienda complementar con nuevas tecnologías
(Selwitz, Ismail, & Pitts, 2007).
El aspecto crítico radica en reconocer que la exploración clínica y radiográfica, aunque
fundamentales, deben ser entendidas como herramientas complementarias dentro de un
enfoque integral de evaluación de riesgo. Un diagnóstico precoz exige no solo
“detectar” la lesión, sino también establecer su actividad y la probabilidad de
progresión, lo cual orienta hacia medidas preventivas o restauradoras.
7.2 Técnicas de microscopía en investigación
La investigación histológica y microbiológica ha permitido comprender en profundidad
la dinámica de la caries. El uso de la microscopía electrónica de barrido (SEM) y la
microscopía confocal de láser ha revelado con detalle la pérdida de cristales de
hidroxiapatita en esmalte, la invasión bacteriana de los túbulos dentinarios y la rápida
colonización del cemento radicular (Schüpbach, Guggenheim, & Lutz, 1990; Smith et
al., 2012).
Si bien estas técnicas no forman parte de la práctica clínica rutinaria, aportan evidencia
científica indispensable para el desarrollo de nuevos métodos diagnósticos. Se considera
que la integración de hallazgos microscópicos con criterios clínicos y radiográficos
constituye la base para innovaciones futuras en el diagnóstico precoz.
7.3 Avances en biomarcadores y diagnóstico digital
La odontología contemporánea avanza hacia métodos menos invasivos y más precisos.
El uso de biomarcadores salivales se ha convertido en una línea prometedora: proteínas,
enzimas y metabolitos presentes en la saliva permiten identificar riesgo de caries antes
de que la lesión sea clínicamente detectable (Hegde & Thakkannavar, 2017). Estos
avances señalan una transición hacia una odontología predictiva y personalizada.
Por otro lado, las tecnologías de diagnóstico digital, como la fluorescencia inducida por
láser (DIAGNOdent), la transiluminación digital (QLF, DIFOTI) y la tomografía de
coherencia óptica (OCT), han mostrado mayor sensibilidad para detectar lesiones
incipientes y cuantificar su progresión (Pretty, 2006). Estos métodos, al permitir el
monitoreo longitudinal de las lesiones, no solo mejoran la precisión diagnóstica, sino
que también facilitan la comunicación con el paciente al mostrar evidencia visual
objetiva de la enfermedad.
En este sentido, la incorporación de herramientas digitales y biomarcadores a la práctica
clínica representa un cambio de paradigma. El diagnóstico de la caries deja de ser una
fotografía estática para convertirse en un proceso dinámico y continuo que valora la
actividad, el riesgo y la respuesta al tratamiento.
En conclusión, el abordaje de la caries dental requiere un equilibrio entre los métodos
convencionales y los avances tecnológicos emergentes. La exploración clínica y
radiográfica sigue siendo indispensable, pero debe complementarse con criterios
estandarizados como el ICDAS, hallazgos microscópicos que fundamentan la
comprensión biológica de la enfermedad, y nuevas estrategias basadas en
biomarcadores y diagnóstico digital. Se considera que el verdadero desafío no está en
acumular más herramientas, sino en integrarlas para detectar a tiempo, intervenir de
manera menos invasiva y, en última instancia, preservar la salud oral del paciente.
8. Discusión
La discusión integra los hallazgos macroscópicos y microscópicos de las caries en
esmalte, dentina y cemento y los proyecta hacia la práctica clínica y la investigación,
atendiendo a las particularidades epidemiológicas y de acceso a salud en el Perú. La
interpretación que sigue atiende a tres planos: (a) la explicación biológica integrada de
la lesión cariosa; (b) las implicancias concretas para la atención odontológica en el país;
y (c) las prioridades de investigación que permitirían cerrar brechas diagnósticas y
preventivas.
8.1 Integración de hallazgos macroscópicos y microscópicos
La lectura conjunta de los signos clínicos y de los cambios histo-estructurales permite
comprender la caries como un proceso espacial y temporalmente heterogéneo: las
manifestaciones macroscópicas (mancha blanca, pigmentación, cavitación,
reblandecimiento o esclerosis) son la expresión superficial de procesos microscópicos
que ocurren en gradientes dentro de cada tejido (esmalte, dentina, cemento). La
literatura describe zonas diferenciadas en la lesión de esmalte (superficial, cuerpo de la
lesión, zona oscura y translúcida), que reflejan gradientes de desmineralización y de
procesos de remineralización parcial (Silverstone, 1973; ten Cate & Featherstone,
1991). En dentina, la presencia de túbulos y de matriz orgánica condiciona una invasión
bacteriana más rápida y una mayor capacidad para provocar síntomas pulpares
(Fusayama, 1991; Smith et al., 2012). En cemento, la menor mineralización y la
proximidad a tejidos periodontales facilitan la colonización y la extensión horizontal de
la lesión (Schüpbach, Guggenheim, & Lutz, 1990; Nyvad & Fejerskov, 2019).
Desde una perspectiva funcional, estos hallazgos implican que la lesión visible como
“mancha blanca” no es homogénea: puede coexistir una capa superficial relativamente
íntegra sobre un cuerpo de lesión desmineralizado, lo que explica por qué algunas
lesiones son susceptibles de remineralización y otras progresan (Fejerskov & Kidd,
2015). Esta heterogeneidad biológica exige un diagnóstico que vaya más allá de la mera
visualización: es necesario evaluar la actividad de la lesión, el contexto salival, la
composición del biofilm y los factores de riesgo del paciente (Marsh, 2003; Selwitz,
Ismail, & Pitts, 2007).
8.2 Implicancias para la práctica clínica odontológica (con énfasis en el
Perú)
A partir de la integración anterior surgen implicancias clínicas y de salud pública que
son particularmente relevantes para el contexto peruano:
1. Diagnóstico orientado a la actividad y no solo a la presencia.
o El profesional debe priorizar la identificación de la actividad de la lesión
(activa vs. inactiva) porque esto determina si la estrategia será preventiva
(remodelación del ambiente oral) o restauradora (Pitts & Zero, 2016;
Nyvad et al., 1999). En el Perú, donde la prevalencia de caries en
escolares y poblaciones vulnerables es elevada (MINSA, 2017), la
aplicación de criterios estandarizados como ICDAS y protocolos de
evaluación de riesgo es esencial para evitar tratamientos innecesarios y
focalizar recursos.
2. Manejo mínimamente invasivo y prevención como eje.
o Dado que muchas lesiones de esmalte son reversibles, la práctica clínica
debe orientar esfuerzos a medidas no invasivas (fluoración tópica,
sellantes, control dietario y educación), reduciendo la progresión hacia
dentina (Featherstone, 2000). En un país con brechas de acceso, priorizar
acciones comunitarias de prevención (programas escolares, flúor
comunitario cuando sea factible) puede reducir la carga clínica y
económica.
3. Atención a la población adulta y geriátrica.
o El envejecimiento demográfico y el polifarmacia (fármacos
xerostomizantes) aumentan la vulnerabilidad a la caries radicular. Las
clínicas y los servicios públicos deben integrar prevención periodontal,
control de xerostomía y revisiones periódicas para detectar lesiones
radiculares tempranas (Petersen, 2003; Nyvad & Fejerskov, 2019).
4. Formación clínica y toma de decisiones basada en evidencia.
o Es necesario fortalecer la formación de odontólogos peruanos en guías de
manejo mínimamente invasivo, evaluación de actividad y uso crítico de
técnicas diagnósticas digitales. La ausencia de estas competencias puede
conducir a overtreatment (restauraciones prematuras) o, por el contrario,
a subtratamiento en poblaciones de riesgo.
5. Limitaciones del acceso y desigualdad.
o En zonas rurales del Perú, la detección precoz es limitada; la falta de
infraestructura y de programas preventivos provoca que las lesiones
lleguen a consulta en estadios avanzados, lo que incrementa extracciones
y pérdida funcional. Las políticas de salud deben priorizar la equidad en
acceso a programas preventivos y a atención básica.
6. Integración con atención primaria.
o La atención odontológica debería articularse con los centros de salud
primaria (MINSA) para implementar estrategias poblacionales
(educación, flúor, detección temprana) y protocolos de derivación para
casos que requieren intervención especializada.
8.3 Proyecciones de investigación futura
La discusión sobre prioridades de investigación se orienta a cerrar brechas diagnósticas,
operativas y socioculturales en el Perú:
1. Validación y adaptación de biomarcadores y tests salivales.
o Estudios longitudinales peruanos deberían evaluar la sensibilidad y
especificidad de biomarcadores salivales (proteínas, metabolitos) para
predecir actividad cariosa en poblaciones locales, incluyendo variaciones
dietarias y de microbioma que puedan ser endémicas (Hegde &
Thakkannavar, 2017).
2. Investigación en diagnóstico digital asequible.
o Evaluar la factibilidad de tecnologías como transiluminación,
fluorescencia portátil o apps de teleodontología en entornos rurales y
centros de salud primaria, buscando soluciones costo-efectivas con
robusta validación clínica (Pretty, 2006).
3. Estudios de implementación y políticas públicas.
o Investigación aplicada que evalúe programas de prevención escolar,
impacto de fluoración comunitaria (cuando proceda) y modelos de
atención integrada odontológica-primaria. Estos estudios deben medir no
solo indicadores clínicos, sino también costos y efecto sobre la equidad
en salud.
4. Enfoque en caries radicular en adultos mayores.
o Estudios epidemiológicos y clínicos que determinen factores de riesgo
específicos en la población peruana mayor (polifarmacia, accesibilidad a
servicios, hábitos de higiene) y que prueben intervenciones preventivas
efectivas.
5. Investigación básica y translacional.
o Estudios que profundicen en la ecología del biofilm en sustratos
radiculares y en la respuesta reparativa (dentina terciaria) en muestras
representativas, para generar evidencia que oriente estrategias
terapéuticas no invasivas.
6. Metodologías participativas.
o Diseños de investigación que incorporen la voz comunitaria y enfoques
cualitativos para entender barreras culturales y económicas a la
prevención, con el fin de diseñar intervenciones culturalmente
pertinentes.
La integración de evidencias macroscópicas y microscópicas refuerza la necesidad de
un abordaje clínico que priorice el diagnóstico de actividad, la prevención y la toma de
decisiones mínimamente invasiva. En el Perú, la alta prevalencia de caries y las
desigualdades en acceso a servicios obligan a centrar esfuerzos en políticas públicas
preventivas, formación profesional y evaluación de tecnologías diagnósticas adaptadas
al contexto. La investigación futura debe ser aplicada y orientada a la equidad: generar
herramientas fiables y asequibles que permitan anticipar la enfermedad y reducir su
impacto en la calidad de vida de la población.
9. Conclusiones y recomendaciones
9.1 Conclusiones
El estudio de las caries en esmalte, dentina y cemento demuestra que la enfermedad
dental es un proceso dinámico, multifactorial y altamente influenciado por las
características biológicas de cada tejido. El esmalte, altamente mineralizado, muestra
inicialmente lesiones blancas y opacas, reflejo de la pérdida de cristales de
hidroxiapatita sin cavitación evidente. La dentina, por su naturaleza tubular y menos
mineralizada, presenta una progresión más rápida, con lesiones agudas y crónicas que
pueden comprometer la vitalidad pulpar. El cemento radicular, por su baja resistencia
mineral y exposición frecuente en adultos mayores, se convierte en el tejido más
vulnerable, con un desarrollo acelerado de lesiones que afectan la calidad de vida de
esta población (Fejerskov, Nyvad, & Kidd, 2015; Nyvad & Fejerskov, 2019).
En el contexto peruano, los hallazgos adquieren especial relevancia debido a la elevada
prevalencia de caries en la población. El Ministerio de Salud (2017) reporta que más del
85 % de escolares peruanos presentan lesiones cariosas, lo que evidencia deficiencias en
la implementación de programas preventivos efectivos y accesibles. Asimismo, en
adultos mayores, la caries radicular se configura como un desafío creciente, vinculado al
envejecimiento poblacional y a las limitaciones en el acceso a servicios odontológicos
especializados.
La integración de hallazgos macroscópicos y microscópicos no solo enriquece la
comprensión de la enfermedad, sino que también permite orientar diagnósticos más
precisos y estrategias terapéuticas individualizadas. Se concluye que la caries dental,
lejos de ser una simple afectación localizada, constituye un indicador de desigualdades
sociales, acceso limitado a la salud y deficiencias en educación preventiva.
9.2 Recomendaciones
1. Fortalecer los programas preventivos escolares: se recomienda que el Estado
amplíe las campañas de fluorización y educación en higiene oral en colegios,
especialmente en zonas rurales, donde la prevalencia de caries es más elevada.
2. Desarrollar estrategias de atención para adultos mayores: ante el
crecimiento de la caries radicular en el Perú, resulta prioritario implementar
programas comunitarios que incluyan prevención periodontal, control de
xerostomía y diagnóstico temprano en centros de atención primaria.
3. Incorporar herramientas digitales y biomarcadores: aunque aún en fase de
investigación, el diagnóstico digital (fluorescencia, OCT) y el uso de
biomarcadores salivales pueden adaptarse progresivamente a la realidad
peruana, facilitando la detección precoz en poblaciones de riesgo.
4. Promover la formación continua del profesional odontológico: se
recomienda capacitar a los odontólogos en modelos de manejo mínimamente
invasivos y centrados en la prevención, con énfasis en la evaluación de la
actividad de las lesiones y la personalización de tratamientos.
5. Fomentar investigación aplicada en salud pública bucal: se debe priorizar la
producción científica nacional que integre epidemiología, microbiología y
tecnología, con el fin de diseñar protocolos preventivos culturalmente adaptados
al Perú.
En síntesis, la lucha contra la caries en el país requiere una visión integral que articule
ciencia, clínica y políticas de salud pública. El verdadero reto no radica únicamente en
mejorar la capacidad restauradora, sino en transformar la prevención y el diagnóstico
precoz en pilares del sistema de salud bucal peruano.
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