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Casación: Conceptos y Tipos en Guatemala

Procesal civil y mercantil lll

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LA CASACIÓN

El recurso de casación: A) Antecedentes; B) La casación guatemalteca; C) Tipos de recurso.-

Resoluciones recurribles.- Motivos de la casación de fondo: A) Error en el derecho aplicable; B) Error

en la apreciación de las pruebas.- Motivos de la casación de forma: A) Vicios en el procedimiento; B)

Vicios en la sentencia.- Procedimiento del recurso: A) Interposición; B) Admisión; C) Sustanciación.-

La sentencia del recurso: A) De forma; B) De fondo.

A) Antecedentes

El recurso y el tribunal de casación aparecieron con la Revolución Francesa. Ni en el Derecho romano

ni en el medieval pueden encontrarse antecedentes válidos, aunque no han faltado esfuerzos para

hallarlos. En el Derecho francés se señala como antecedente el Conseil des Parties, órgano

establecido en el Antiguo Régimen para vigilar la aplicación que de la ley hacían los Parlements que,

a pesar de su nombre, eran órganos jurisdiccionales, los cuales llegaron a negarse a inscribir las

ordenanzas reales en sus registros, impidiendo así su aplicación.

a) Caracteres iniciales

En sus orígenes revolucionarios el Tribunal de Casación se configuró como un órgano político que,

basado en la división de poderes y en la desconfianza que los legisladores revolucionarios sentían

frente a los tribunales, estaba encargado de defender la vigencia de la ley, es decir, el predominio del

Poder Legislativo. De aquí se desprenden los caracteres que inicialmente configuraron la casación.

1) El recurso se daba solamente en los casos de contravention exprèse au texte de la loi, es decir,

cuando los tribunales dictaban una sentencia en la que se infringía (inaplicaba) una ley.

2) La jurisdicción del tribunal era únicamente negativa o rescindente; casaba la sentencia y, sin

motivación, remitía el asunto al tribunal de segunda instancia para que, tras reconsiderar el asunto,

dictara otra sentencia.

2) La defensa de la aplicación de las leyes no se confiaba a los particulares; para la interposición

del recurso estaba legitimado únicamente el Ministerio Público.


Estos caracteres se han ido suavizando incluso en Francia con el paso del tiempo, como

consecuencia de que la naturaleza política del Tribunal de Cassation ha ido perdiéndose hasta

desaparecer y convertirse en un órgano jurisdiccional, al que se confía también la tutela de los

derechos de los particulares, aunque su misión básica es la unificación de la jurisprudencia. La

suavización ha conducido a que en la actualidad en Francia y en la mayoría de los países de la

Europa occidental la casación se caracterice porque:

1) El recurso es posible por dos grandes tipos de motivos: *) Infracción de ley material, en el que

se incluye no sólo la infracción expresa de la ley sino también la interpretación errónea y la

aplicación indebida, y *) Quebrantamiento de forma, en cuanto cabe por faltas procesales, es

decir, por infracción des formes de procédure prescrites sous peine de nullité.

En este modelo del recurso de casación no se admite que el Tribunal entre a conocer de los

hechos, tratándose siempre de un recurso de contenido exclusivamente jurídico, bien sea por

infracción de la ley material, bien por quebrantamiento de las formas del procedimiento.

2) Manteniéndose la jurisdicción negativa del Tribunal, éste hubo de motivar sus resoluciones,

llegándose a disponer que el tribunal de segunda instancia debía dictar la segunda sentencia

acomodándose a lo establecido por el de Casación.

Si el Tribunal de Casación procede a motivar sus sentencias, y a esa motivación queda

vinculado el tribunal de segunda instancia, ha aparecido como función de la casación la

llamada unificación de la jurisprudencia, que ha pasado a ser el fin esencial del recurso.

3) Se amplió la legitimación, confiriéndose también a los particulares que eran parte en el proceso

en cuestión.

El carácter exclusivamente público del recurso, que era indiscutible cuando el único que podía

interponerlo era el Ministerio Público, desapareció desde el momento en que la parte gravada por la

sentencia del tribunal de segunda instancia tuvo legitimación para recurrir en casación.

b) La casación española

La primera manifestación de la casación en España se encuentra en la Constitución de Cádiz de

1812, en la que se creó el Supremo Tribunal de Justicia, pero sobre todo el recurso se reguló en el

Decreto de 4 de noviembre de 1838, en el que ya se encuentra la doctrina legal, y después en la Ley

de Enjuiciamiento Civil de 1855, de donde ha ido pasando a los textos legales posteriores. La
casación española, que es el antecedente inmediato de la casación guatemalteca, se diferenciaba de

la francesa en dos aspectos:

1) El Tribunal Supremo, que es el órgano competente para conocer del recurso, tiene jurisdicción

positiva en la infracción de ley.

Si el Tribunal desestima el recurso por infracción de ley se limita a declarar no haber lugar a él,

convirtiéndose en firme la sentencia dictada por el tribunal de segunda instancia, pero si estima el

recurso por esta infracción de ley, primero, casa la sentencia recurrida y, luego, entra a decidir de

manera firme el caso planteado, de modo que no devuelve la causa al tribunal de segunda instancia.

En el recurso por quebrantamiento de forma la jurisdicción del Tribunal es siempre negativa; es decir,

casa y devuelve las actuaciones para que se repongan al momento y acto procesal en que se cometió

la falta en el procedimiento.

2. El Tribunal Supremo por medio de la casación podía conocer también, aunque limitadamente, de

los hechos.

El recurso de casación, en su concepción originaria francesa y aún como se regula hoy en los países

europeos, es un medio de impugnación exclusivamente jurídico, sin que tengan entrada en el mismo

los hechos. Por el contrario, la casación española admitió desde el principio una limitada entrada de

los hechos en la casación, pues se estableció como motivo del recurso de casación por infracción de

ley el error (de derecho o de hecho) en la apreciación de la prueba.

B) La casación guatemalteca

Como dice Aguirre Godoy “Guatemala ha seguido hasta ahora en sus aspectos fundamentales los

lineamientos de la casación española. El sistema guatemalteco en su aspecto medular y en sus

efectos, no difiere mayormente del español, con lo que nuestro ordenamiento jurídico también se aleja

del sistema puro de la casación”. Desde esta perspectiva debe entenderse que nuestro recurso de

casación se caracteriza porque:

1) Siguen influyendo en él consideraciones públicas que llegan más allá de la tutela de los

intereses de las partes.

Sin perjuicio de que por medio del recurso las partes persiguen que la Corte Suprema de Justicia

tutele los derechos de las partes en el proceso, el recurso tiene un acusado matiz público de control

de la observancia de la ley por los órganos jurisdiccionales y de unificación de la jurisprudencia. Esto

se descubre en la admisión del recurso por infracción de doctrina


Legal, que es la reiterada en los fallos de casación pronunciados en un mismo sentido, en casos

similares.

2) Es un recurso limitado, manifestándose esta limitación es aspectos muy distintos, como son:

Las partes no pueden interponer el recurso aduciendo sólo su disconformidad con la sentencia del

tribunal de segunda instancia, sino que únicamente pueden hacerlo con referencia a alguno de los

motivos que la ley establece, motivos que son numerus clausus y que hacen que la competencia de la

Corte Suprema se limite a examinar la concurrencia de los mismos.

• La limitación propia de la casación se refiere también a las resoluciones recurribles, incluso de las

dictadas por los tribunales de segunda instancia en el juicio ordinario.

• No cabe en cualesquiera procesos, sino sólo en aquellos para los que la ley lo prevé expresamente.

• Por último, debe tenerse en cuenta que la limitación afecta también a los hechos; es cierto,

como veremos, que existe entrada de los hechos en la casación, pero la misma es reducida.

Todas estas limitaciones establecen diferencias muy acusadas con el recurso de apelación, que no es

limitado. El tribunal de la apelación puede conocer de todo lo que fue decidido por el juez de primera

instancia, mientras que el tribunal de casación tiene sus competencias limitadas. Si no se comprende

todo este conjunto de limitaciones, no llegará a entenderse lo que es el recurso de casación.

3) Todo lo anterior tiene que llevar a un cierto rigor formal, que se manifiesta de manera más

acusada en la interposición del recurso.

Es posible que los tribunales de casación de los distintos países hayan incurrido en ocasiones en

formalismo (que es la degeneración de la forma), pero el recurso tiene por esencia necesidad de un

cierto rigor formal, con el que ha de impedirse la desvirtuación de las limitaciones en la práctica.

C) Tipos de recurso

Los antecedentes que hemos resumido y los caracteres de nuestra casación explican que dentro de la

misma hay que distinguir dos tipos de recurso:

a) Casación por infracción de ley (se entiende material)

La parte recurrente tiene que afirmar que en la sentencia de segunda instancia se ha infringido la ley

material, de modo que el fallo de la sentencia recurrida es ilegal. Esa ilegalidad puede provenir de

que:

1) Ha habido un error en la determinación los hechos probados, error que ha influido luego en la

aplicación incorrecta de la ley material.


2) Aun admitiendo que los hechos han sido debidamente apreciados en la sentencia recurrida, en

ésta se ha incurrido en un error en la aplicación de la ley material.

Con el recurso se pretende que la Corte Suprema, case la sentencia recurrida y dicte otra en la que

proceda, primero y en su caso, a determinar cuáles son los hechos que deben tenerse como

probados y, luego, a aplicar correctamente la ley material. Se trata, pues, de recurrir por los errores in

iudicando, los que atiende a la legalidad de la decisión.

b) Casación por quebrantamiento de forma.

En este segundo tipo de recurso de casación la parte denuncia vicios cometidos en la tramitación del

proceso, los que se llaman in procedendo, y por medio del recurso lo que pretende es que la Corte

Suprema de Justicia declare la nulidad del procedimiento desde que se incurrió en el vicio,

devolviendo las actuaciones para que vuelvan a tramitarse a partir del momento y acto procesal en

que se incurrió en el vicio.

Dentro de este segundo tipo de casación aun debería distinguirse con referencia al momento en que

se incurrió en el vicio procesal, pues pueden distinguirse, con este criterio, dos clases de vicios:

1) Cometidos en la aplicación de la ley procesal desde el inicio del procedimiento hasta, pero

excluida, la operación lógica que desarrolla el tribunal de segunda instancia para dictar su

resolución, que son los vicios que enumera el art. 622 en los incisos 1.º a 4.º.

2) Cometidos en la aplicación de la norma procesal durante la operación lógica que realiza el

tribunal de segunda instancia para dictar su resolución, que son los vicios de los incisos 5.º a

7.º del art. 622.

Luego veremos que esta distinción puede producir consecuencias en el fallo que debe dictar la

Corte Suprema de Justicia si llega a estimar el recurso.

RESOLUCIONES RECURRIBLES.

Para la determinación de las resoluciones contra las que cabe el recurso de casación debe estarse

al art. 620 del CPCYM. Del mismo se desprende que el recurso es procedente únicamente:
a) Contra resoluciones dictadas por los tribunales de segunda instancia, con lo que se dice que no

cabe la casación llamada “per saltum”.

La primera regla se refiere a qué órgano judicial ha de haber dictado la resolución que se

impugna, y lo que dispone, de modo positivo, es que ha de ser un tribunal competente para

conocer de la segunda instancia, y, de modo negativo, que no cabe la casación que en otros

países se llama per saltum. Cuando el asunto discutido por las partes ha quedado reducido a

una cuestión jurídica, porque esas partes están conformes con los hechos declarados

probados en la sentencia de primera instancia, es posible que el recurrente manifieste que

renuncia al recurso de apelación y que acude directamente al recurso de casación, y si la otra

parte está conforme es posible la casación “por salto”. Esto no puede suceder en nuestro

Derecho.

b) En los juicios ordinarios de mayor cuantía. Con esta segunda regla se están excluyendo todas

las resoluciones dictadas en los demás juicios, si bien debe tenerse en cuenta que por el

criterio económico quedan incluidos los juicios sobre asuntos de valor indeterminado, pues el

procedente es el de mayor cuantía.

Las excepciones a esta regla se encuentran en:

1) Art. 231 del CPCYM: Las personas capaces para obligarse pueden, por convenio expreso

celebrado en escritura pública, sujetarse al proceso sumario para resolver sus controversias y

si, por su naturaleza, el proceso adecuado debiera haber sido el ordinario, a pesar de que el

asunto se tramite en juicio sumario cabe recurso de casación.

2) 2) Art. 1039 del Código de Comercio: Todas las acciones (mejor, pretensiones) a que de lugar

la aplicación de este Código se ventilarán en juicio sumario, pero en los asuntos de valor

indeterminado y en los cuantía superior a Q. 2,000 procederá el recurso de casación.

Debe tenerse en cuenta que el recurso se estima procedente en los juicios ordinarios de mayor

cuantía, pero sólo en el proceso de conocimiento o declaración, no en el proceso de ejecución,

porque en nuestro medio a éste no se le considera ordinario.

c) Contra las sentencias y los autos definitivos


1.º) Cuando se habla de sentencias definitivas se está aludiendo a aquellas sentencias

dictadas en procesos que no admiten la posibilidad de que, después de ellas, se pueda acudir

a otro proceso para volver a discutir la misma pretensión o, más en general, para volver a

debatir el mismo asunto. Esos procesos son realmente los sumarios en sentido estricto

(Capítulo VII), no los llamados sumarios en el CPCYM, es decir, los procesos con limitaciones;

por esto se trata, por ejemplo, de los juicios sobre alimentos provisionales, de los interdictos,

del juicio ejecutivo.

2.º) La referencia a los autos definitivos es más compleja porque no siempre está claro cuando un

auto pone fin al proceso impidiendo que la cuestión pueda debatirse en otro proceso. El problema

atiende básicamente a los autos que deciden excepciones previas o mixtas (Capítulo IX)

estimándolas; de entre ellas debe tenerse en cuenta:

1) Las excepciones previas o mixtas que tienen naturaleza material (caducidad, prescripción,

transacción) y que sean estimadas lo son en autos definitivos.

Cosa distinta debe decirse de la excepción previa de falta de cumplimiento del plazo o de la condición

a que estuviere sujeta la obligación o el derecho que se hagan valer, pues siempre es posible que

vuelva a intentarse el proceso, una vez que haya vencido el plazo o se haya cumplido la condición.

2) Las excepciones previas o mixtas de naturaleza procesal exigen ser atendidas una a una, y en

este sentido:

• Son definitivos los autos que estiman las excepciones de: Litispendencia, cosa juzgada y

falta de personalidad (en realidad, legitimación).

• No son autos definitivos los que estiman las excepciones de: Incompetencia, demanda

defectuosa, falta de capacidad legal y falta de personería.

En cualquier caso de lo que se trata es de que la sentencia o el auto del tribunal de segunda

instancia, en el juicio ordinario de mayor cuantía, no habiendo sido consentido por las partes,

ponga fin a la cuestión debatida, sin que sea posible volver a suscitar la misma cuestión en otro

proceso.

MOTIVOS DE CASACIÓN DE FONDO


La determinación de los motivos del recurso adquiere su verdadera importancia cuando se tiene

en cuenta el carácter de recurso extraordinario que tiene la casación. El recurso sólo puede

interponerse cuando se cuenta con un motivo específico, con una causa legalmente determinada

que lo autorice, y éstas no son más que las establecidas en el art. 621.

Debe recordarse, además, que estas causas o motivos fina el marco de atribuciones de la Corte

Suprema de Justicia, primero con carácter general, pues no puede conocer más que de las

materias relacionadas en los motivos, pero también porque la Corte Suprema no puede extender

su función más que a las cuestiones planteadas.

por el recurrente en cada recurso en concreto. Con reiteración se ha dicho que la casación no es

una segunda o tercera instancia, ni es equiparable al recurso de apelación.

A) Error en el derecho aplicable.

A la enunciación del art. 621, motivo 1.º, se ha llegado después de una compleja evolución que obliga

a examinar cada una de las palabras que contiene. Es así necesario empezar por transcribir la norma,

para luego analizarla:

“Cuando la sentencia o auto recurrido contenga violación, aplicación indebida o interpretación errónea

de las leyes o doctrinas legales aplicables”.

a) Leyes

Esta palabra debe ser entendida en sentido amplio, es decir, como toda norma jurídica general

formulada por la autoridad legítima en el Estado, pero aún así habrá de advertirse que en la misma

hay que incluir:

1) La Constitución, en cuanto norma suprema del Estado y siempre que la sentencia o el auto

recurrido haya podido desconocer lo dispuesto en ella.

No se trata en este aspecto de pedir amparo contra actos, resoluciones, disposiciones o leyes, sino de

recurrir en casación porque la sentencia o auto del tribunal de apelación ha podido llegar a la

violación, aplicación indebida o interpretación errónea de la Constitución como norma jurídica.

Recuérdese que el art. 204 de la Constitución dispone que los tribunales de justicia en toda resolución

o sentencia observaran obligadamente el principio de que la Constitución de la República prevalece

sobre cualquier ley o tratado.

2. Las leyes ordinarias, es decir, las formadas y sancionadas según los arts. 174 a 181 de la

Constitución.
El problema puede suscitarse aquí con relación a la inconstitucionalidad de la ley en el caso concreto

(art. 266 de la Constitución), si bien debe tenerse en cuenta que esa pretendida inconstitucionalidad

puede hacerse valer en casación por medio de la alegación como motivo.

3. Las disposiciones reglamentarias dictadas por el Presidente de la República.

Si según el art. 183, e) de la Constitución es función del Presidente dictar los decretos para los que

estuviere facultado por la Constitución, así como los acuerdos, reglamentos y órdenes para el estricto

cumplimiento de las leyes, sin alterar su espíritu, siempre que los mismos tengan carácter general

pueden ser también incluidos en la expresión genérica de “leyes” a los efectos de la casación. Con

todo, debe tenerse en cuenta que si los reglamentos son el desarrollo de una ley formal, deberá

citarse también ésta como infringida, lo que implica mantener el principio de jerarquía de las fuentes

(arts. 2 y 9 de la LOJ).

4, Suele decirse que esas “leyes” han de ser materiales y civiles o mercantiles, no pudiendo ser

ni procesales ni de otras ramas del Ordenamiento jurídico.

Hay en esta limitación un profundo error. Lo que debe exigirse es que las “leyes” sirvan para

determinar el contenido de la parte dispositiva de la sentencia o del auto, pero la norma puede ser:

*) Procesal (no procedimental), en cuanto no regule la forma de los actos procesales, sino el

contenido de la resolución, y *) Penal, administrativa o laboral, si a una de ellas se remite la norma

civil y mercantil. Por ejemplo, si el art. 588 del Código Civil se remite a las disposiciones y leyes

agrarias o a la ley especial del régimen de aguas y regadíos para todo lo relativo al uso,

aprovechamiento y disfrute de las aguas públicas y particulares, ha de poder citarse como

infringida alguna de esas leyes.

5) Las leyes extranjeras, en cuanto con las mismas deba resolverse la cuestión planteada en el

proceso.

Si según el art. 35 de la LOJ los tribunales guatemaltecos aplicarán de oficio, cuando proceda, las

leyes de otros Estados, es porque a las mismas se las está considerando derecho aplicable. No

obsta a ello el que el mismo artículo siga diciendo que: *) La parte que invoque la aplicación del

derecho extranjero o que disienta de la que se invoque o aplique, justificará su texto, vigencia y

sentido, y *) El tribunal nacional puede indagar tales hechos, de oficio o a solicitud de parte.
Cuando las normas extranjeras deben aplicarse por un tribunal guatemalteco debe distinguirse

entre que, una cosa es la determinación de la existencia, vigencia y sentido de la ley extranjera

(para lo que pueden utilizarse los medios de prueba) y otra es que, probada la ley extranjera la

misma se convierte en norma aplicable que puede haber sido vulnerada.

6) La costumbre, a pesar de que en ocasiones se la considerado una cuestión de hecho. Si la

costumbre es fuente del derecho, conforme establece el art. 2 de la LOJ, debe distinguirse también

entre la necesidad de que sea probada, para lo que debe estarse a los medios de prueba, y el que

una vez establecida su existencia y contenido se convierta en norma a los efectos de alegar su

violación en el recurso de casación.

También aquí tradicionalmente se ha sostenido que la costumbre debe considerarse como un

hecho que ha de ser probado en el proceso, lo que impide que su violación se alegue por el motivo

1.º del art. 621. Esta opinión se basa en no distinguir entre:

• La determinación de la existencia de la costumbre, que sí es una cuestión de hecho a probar,

pues el art. 2 de la LOJ exige que la costumbre esté probada, y

• La vulneración de la misma en el proceso, después de haber sido probada, que sólo podrá

alegarse como infracción de ley, al haberse convertido en fuente del derecho.

Entre la costumbre estamos incluyendo los llamados usos mercantiles, pues los mismos no son

más que un tipo de costumbre, la que se da entre comerciantes.

7) Los principios generales del derecho, a pesar de no estar enunciados entre las fuentes del art. 2

de la LOJ.

A diferencia de otros Ordenamientos jurídicos, el guatemalteco no incluye de modo expreso entre

las fuentes del derecho los principios generales del derecho, pero de ellos se hace mención en el

art. 10, d) de la LOJ cuando dispone que los pasajes oscuros de la ley se podrán aclarar

atendiendo, entre otros aspectos, a la equidad y a los principios generales del derecho.

El problema de estos principios es el de su indeterminación, pues no se enuncian en norma

alguna, y de ahí que tienda a decirse que una regla jurídica se convierte en principio del derecho

cuando ha sido asumida en ese concepto por la jurisprudencia, con lo que, al final, puede ocurrir

que lo que deba alegarse sea la infracción de la doctrina legal que ha asumido el principio y que lo

ha convertido en tal.
b) Doctrinas legales

La expresión “doctrina legal” se usó por vez primera en el español Decreto de 4 de noviembre de

1838, de donde pasó a la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1855 y, después, a la de 1881. De ahí

proviene la referencia que a la misma se hace en el art. 621, inciso 1.º, del CPCYM.

En España se ha entendido que la doctrina legal es la establecida en repetidas e idénticas

resoluciones del Tribunal Supremo, de modo que emana únicamente de ese Tribunal y no de los

inferiores. En Guatemala debe tenerse en cuenta que:

1) El art. 2 de la LOJ dice que la jurisprudencia complementará a la ley.

2) 2) El art. 621, párrafo 2.º, del CPCYM aclara que se entiende por doctrina legal la reiteración de

fallos de casación pronunciados en un mismo sentido, en casos similares, no interrumpidos por

otro en contrario y que hayan obtenido el voto favorable de cuatro magistrados por lo menos.

3) 3) Cuando se invoque la infracción de doctrina legal dispone el art. 627, párrafo 3.º, que deben

citarse, por lo menos, cinco fallos uniformes del Tribunal de Casación que enuncien un mismo

criterio, en casos similares, y no interrumpidos por otro en contrario.

4) Puede entenderse así que la doctrina legal del CPCYM es la jurisprudencia de la LOJ, y que se

trata de que la misma complementa la ley, de modo que concurre a integrarla, a darle su

sentido. De este manera se pone de manifiesto la función del recurso de casación tendente a la

unificación de la jurisprudencia, es decir, a la unificación de la interpretación del Ordenamiento

jurídico privado para lograr, no sólo que la ley sea igual para todos, sino que también lo sea la

aplicación que de la misma hacen los tribunales.

b) Aplicables al caso

Las leyes y las doctrinales legales a las que hemos hecho referencia han de ser aplicables al caso

concreto, y con este requisito se trata de poner de manifiesto que:

No pueden suscitarse en el recurso de casación cuestiones nuevas, no debatidas en las instancias.

Aparte de para excluir el planteamiento de cuestiones nuevas, lo que supone, entre otras cosas, que

durante la tramitación del recurso de casación no se puede proponer ni recibir prueba alguna, ni

tramitarse incidentes (salvo los de recusación, excusa, impedimento y desistimiento, además de la

aclaración o ampliación de la sentencia que se dicte) (art. 629), con referencia a leyes o doctrinas

aplicables, ha servido también para excluir la cita de leyes derogadas, la doctrina legal formada con
base en un distinto condicionamiento de derecho, las leyes que no guardan relación con el caso

concreto y los preceptos de carácter doctrinal o genérico.

2) La infracción ha de haberse producido en la parte dispositiva de la sentencia o auto.

El recurso de casación no se da contra los argumentos más o menos acertados que se emplean en la

motivación de la resolución recurrida, sino contra la parte dispositiva de la misma, sin perjuicio de que

puede hacerse referencia a la motivación cuando el fallo sea consecuencia indeclinable de ella. Por

esto es por lo que la Corte Suprema no necesita estimar el recurso y casar la resolución recurrida

para modificar la argumentación o motivación. El recurso sólo puede ser estimado si la infracción de la

ley o de la doctrina legal tienen repercusión en el fallo.

d. Conceptos de la infracción

La infracción de la ley o de la doctrina legal debe haberse producido por alguno de los

conceptos previstos taxativamente, que son:

1) Violación. A pesar de ser sinónimos gramaticalmente, la violación debe entenderse

como aquel tipo de infracción que consiste en una falsa elección de la norma jurídica

aplicable, lo que conduce normalmente a la inaplicación de la norma que debió

aplicarse. Junto a esta inaplicación, que podríamos llamar absoluta, existe también,

dentro del concepto de violación la inaplicación relativa, supuesto en el que, aplicándose

la norma adecuada, se conculcan sus reglas y previsiones, es decir, se desconoce lo

que en ella se dispone por el legislador.

2) Interpretación errónea. Presupone que se aplica la norma acertada, pero de forma tal

que no se le da su verdadero sentido y alcance. Se ha insistido así en que es necesario

que la sentencia o auto recurrido se haya basado en la norma que se señala por el

recurrente como erróneamente interpretada, por lo que este submotivo de casación no

puede estimarse si el tribunal de segunda instancia no aplicó dicha norma o doctrina,

siendo imposible infringir al mismo tiempo una norma por violación y por interpretación

errónea.

3) Aplicación indebida. Infracción consistente en la aplicación de una norma a un supuesto

de hecho no previsto en ella; este error parte de la defectuosa calificación jurídica de los

hechos, a los que se aplica una norma que no es la adecuada. El tribunal de segunda

instancia determinará cuáles son los hechos existentes (probados) y esta operación no

puede ser, por este submotivo, controlada por el tribunal de casación; éste, en cambio,
para controlar la calificación jurídica que el tribunal de instancia ha realizado de los

hechos, precisa examinar los hechos en su esencia, único sistema posible para

comprobar si ha existido o no aplicación indebida de la norma. Por este camino se

produce una limitada, pero indudable, entrada de los hechos en la casación.

La entrada de los hechos en la casación es mayor cuando la aplicación indebida se

refiera, no ya a criterios jurídicos, sino a otros criterios normativos, caso de las máximas

de la experiencia, de los estandares jurídicos, de las reglas lógicas, como elementos

para interpretar los contratos.

B) Error en la apreciación de las pruebas.

Como en el caso anterior hay que proceder al examen de cada una de las palabras del motivo

2.º del art. 621:

“Cuando en la apreciación de las pruebas haya habido error de derecho o error de hecho, si

este último resulta de documentos o actos auténticos, que demuestren de modo evidente la

equivocación del juzgador”.

Claramente pueden distinguirse en este segundo motivo dos submotivos: error de derecho

primero y error de hecho después. Se trata de dos

causas distintas que no deberían haberse recogido en un único apartado, aunque aquí el CPCYM

guatemalteco se limita a asumir lo que regulaba la Ley de Enjuiciamiento Civil española.

a) Error de derecho

Supone que el juzgador ha infringido las normas que establecen el valor legal de algunos medios de

prueba y, por tanto, sólo puede producirse respecto de aquellos medios que están todavía sometidos

al principio de valoración legal (documentos y confesión de la parte).

Teóricamente el error de derecho puede producirse:

1) De modo negativo: Porque el juzgador de instancia no otorgue al medio de prueba el valor

jurídico concreto que la ley le atribuye, negado la certeza de los hechos que revela u

omitiéndolos (negando, por ejemplo, que un documento público tiene el valor señalado en el

art. 186, o no teniendo por probados los hechos personales confesados por la parte, con

infracción del art. 139).


2) De modo positivo: Atribuyendo a un medio de prueba un valor que la ley le niega (por ejemplo

concediendo valor a la confesión prestada por un menor de edad lo dispuesto en el artículo

132.

Partiendo de lo anterior se comprende que la doctrina estime que obra correctamente la Corte

Suprema cuando rechaza aquellos recursos en los que no se cita concretamente el precepto

legal valorativo de la prueba que se estima infringido, y también cuando hace lo mismo con

aquellos otros recursos en los que se citan normas que no se refieren a la valoración de la

prueba.

La efectividad práctica de este submotivo puede ser muy reducida si se procede a la

apreciación conjunta de las pruebas, pues entonces se impide conocer de modo aislado el

valor concedido a cada uno de los medios de prueba, y por tanto es muy difícil poner de

manifiesto el error del juzgador de instancia .

b) Error de hecho. Es por este submotivo por el que se produce la entrada de los hechos en la

casación, pues el por el mismo puede alegarse el error del juzgador de instancia en la

determinación de los hechos que estima probados. El error puede ser tanto positivo (declare

probados hechos contrarios a los que se desprenden de los medios probatorios) como negativo

(omita hechos que se desprenden de la prueba). La entrada es limitada porque el error:

1.º) Tiene que resultar de documentos o actos auténticos

Estas son las dos expresiones tradicionales y mientras una está relativamente clara, en la otra no hay

acuerdo doctrinal.

1) Documento auténtico es, en sentido estricto, aquél que hace prueba por sí mismo de su

contenido.

Decimos que está relativamente clara esta expresión porque se trata, no ya de la distinción entre

documentos públicos y privados, sino de que el documento, por lo menos entre las partes, haga

prueba; ha de tratarse, pues, de los documentos de los párrafos 1.º y 2.º del art. 186 del CPCYM.

2) Acto auténtico, ya no se tiene tan claro lo que es.

Una primera interpretación, sostenida en España, dijo que la misma expresión de “acto auténtico” es

un error de traducción del francés, pues la expresión del Code Civil (art. 1317): acte authentique,

debió de haberse traducido también por documento auténtico. Una segunda interpretación, no
creyendo en el error de traducción, ha pretendido darle el sentido de actos que, habiéndose realizado

inequívocamente por las partes, no hayan sido tenidos en cuenta por el juzgador.

En nuestro medio se ha sostenido por Reyes Morales que por actos auténticos debemos entender

todas aquellas diligencias que se practican dentro del mismo juicio, previas a su iniciación o fuera de

él, pero con la intervención judicial provocada por las partes. Se incluyen así las actas que contienen

las declaraciones testimoniales, las de confesión judicial, dictámenes periciales, reconocimiento

judicial, que no son documentos sino actos auténticos, sin que importe que estén contenidos en

certificación expedida por la autoridad, funcionario o empleado público, porque lo que importa es el

contenido del acto mismo y no la forma en que se prueba su existencia.

2.º) Tiene que ser evidente el error

El error de hecho en la apreciación de la prueba ha ponerse de manera evidente, es decir, indiscutible

y claramente, o de forma contundente, sin necesidad de acudir a conjeturas ni suposiciones ni

argumentos más o menos lógicos. El error debe deducirse de la comparación entre el documento o el

acto auténtico y los hechos declarados probados en la sentencia.

La diferencia entre error de derecho y error de hecho puede comprobarse en la Sentencia de la Corte

Suprema de Justicia de 30 de mayo de 1989: “En error de derecho en la apreciación de las pruebas,

radica en el falso juicio de convicción que consiste en asignar a la prueba un valor que no tiene en la

ley, o bien, en negarle el que le corresponda, según aquella norma de estimativa infringida. Pero que

la infracción de precepto legal se circunscribe, en este caso, a las normas que establecen cómo debe

valorarse la prueba. Por el contrario, se ha dicho que el error de hecho no estriba en la errada

estimativa de los medios de convicción, sino en la omisión total o parcial de su análisis racional, o en

la tergiversación de su contenido, y que constituye un error en la apreciación lógica, susceptible de

verificación mediante una simple labor de confrontación”.

MOTIVOS DE CASACIÓN DE FORMA.

A pesar de la terminología legal (“casación de forma” y quebrantamiento sustancial del

procedimiento”) el recurso no se da contra todas las infracciones de la ley procesal y ni siquiera contra

las infracciones esenciales de forma. El recurso cabe por las infracciones taxativamente enunciadas

en el art. 622 que, como antes dijimos, pueden agruparse en dos apartados.

Antes de entrar en el desarrollo de lo motivos debe tenerse en cuenta, con carácter general que:
1. La lista de los motivos es taxativa.

2) El quebrantamiento sólo puede ser alegado por la parte a la que ha perjudicado, y desde luego no

por quien lo hubiere originado.

3) El recurso sólo será admitido si se hubiere pedido la subsanación de la falta en la instancia en que

se cometió y reiterado la petición en la segunda, cuando la infracción se hubiere cometido en la

primera. Naturalmente la reclamación de la subsanación no será necesaria cuanto la infracción se

hubiere cometido en la segunda instancia y hubo imposibilidad de pedirla (art. 625).

A) Vicios en el procedimiento

Los vicios en el procedimiento son los que se han cometido en la aplicación de la ley procesal desde

el inicio del procedimiento hasta, pero excluida, la operación lógica que desarrolla el tribunal de

segunda instancia para dictar su resolución, que son los vicios que enumera el art. 622 en los incisos

1.º a 4.º.

a) Cuando el tribunal de primera o de segunda instancia careciere de jurisdicción o de

competencia para conocer en el asunto de que se trate, o cuando el tribunal se niegue a

conocer teniendo obligación de hacerlo.

En este motivo se alude en realidad a dos submotivos, atinentes los dos a la jurisdicción y a la

competencia, que se presentan de modo alternativo, pues se trata de:

1.º) Haber conocido de un asunto careciendo de jurisdicción o de competencia.

Para la determinación de lo que sea jurisdicción y competencia debe estarse a lo que dijimos

en el Capítulo I. El motivo comprende, pues, tanto lo relativo a la jurisdicción, que es difícil que

llegue a plantearse, cuanto a la competencia, que es de más frecuente debate. Si el recurso es

estimado, deberá procederse a la anulación de todas las actuaciones.

2.º) Haber dejado de conocer a pesar de tener jurisdicción y competencia.

Se trata también de la jurisdicción y de la competencia, en todas sus variantes, pero aquí si el

recurso es estimado se devolverán las actuaciones a la instancia correspondiente para que se

entre a decidir el asunto.


b) Por falta de capacidad legal o de personalidad de los litigantes, o de personería en quien los

haya representado.

Para la determinación de si concurre alguno de estos tres submotivos debe estarse a lo que

dijimos en el Capítulo II sobre las partes y en el Capítulo IX respecto de las correspondientes

excepciones previas, si bien:

1) La falta de capacidad legal es difícil que llegue a presentarse en la práctica, a no ser con

relación a entidades jurídicas que no se han constituido con todos los requisitos legales

2) Entendida la personalidad como legitimación, su alegación en casación es mucho más común.

3) La falta de personería, que alude a la no existencia de representación legal o necesaria en

quien ha comparecido por una persona física o jurídica, si se considera como un requisito

subsanable, mediante la presentación del documento acreditativo, no debería de llegar a

cuestionarse en casación.

c) Por omisión de una o más de las notificaciones que han de hacerse personalmente, conforme al

artículo 67, si ello hubiere influido en la decisión.

El art. 67, como vimos en el Capítulo VI establece, qué notificaciones tienen que hacerse a la parte

personalmente, y el motivo del recurso ofrece dos problemas de interpretación:

1) La norma dice “omisión” de notificación, dejando en la duda si se incluye también la notificación

defectuosa.

Si se parte de entender que el motivo tiende a salvaguardar la vigencia del principio de

contradicción y la efectividad del derecho de defensa de las partes en el proceso, habrá de

entenderse que el motivo concurre cuando la notificación se ha efectuado con defectos tales

que ha impedido, de hecho, que la parte llegue a tener conocimiento de aquello de lo que debió

ser notificada. Se trata, por tanto, de si la falta completa de la notificación o los defectos en la misma

han colocado realmente a una de las partes en situación de indefensión. No debería olvidarse que el

art. 77 dispone que las notificaciones que se hicieren en forma distinta de la prevenida en la ley son

nulas.

2) Se exige que la omisión de la notificación haya influido en la decisión.


Aquí se pone de manifiesto lo que decimos sobre la indefensión. El motivo no debe entenderse

existente por la mera omisión o incorrección en la notificación, sino que ha de concurrir, además, que

ello haya influido en la decisión adoptada por el Juzgado o Tribunal, y esto es lo

No se trata sólo de que no pueda alegar el motivo a quien se ha tenido por notificado (art. 78), sino

que es preciso algo más, que la no realización de la notificación o su realización defectuosa ha tenido

influencia en el desarrollo del proceso, repercutiendo en la decisión adoptada por el juez o tribunal.

que supone la indefensión.

c) Por no haberse recibido a prueba el proceso o sus incidencias en cualquiera de las instancias,

cuando proceda con arreglo a la ley, o se hubiere denegado cualquiera diligencia de prueba

admisible, si todo ello hubiere influido en la decisión.

En el examen de este motivo debe estarse a la gradación en el vicio cometido en el

procedimiento, pues se trata de:

1) No recepción a prueba del proceso

En el Capítulo X explicamos que el proceso debía recibirse a prueba siempre que en el mismo hubiere

hechos que habían quedado controvertidos, después de la demanda y de la contestación de la

demanda. El ejemplo más propicio a este vicio es el de que no se abra a prueba el proceso en el caso

de que el demandado haya sido declarado rebelde, pues el actor debe de probar todos los hechos

constitutivos de su pretensión, dado que la rebeldía no equivale ni a admisión de hechos ni a

allanamiento (art. 113).

2) No recepción a prueba en un incidente

El motivo se constituye también cuando no se ha abierto a prueba un incidente, pero es aquí donde

adquiriere sentido el requisito de que la denegación ha de haber influido en la decisión, pues ello

supone la exigencia de que la decisión del incidente tenga influencia en la decisión del proceso.

3) Denegación de diligencia de prueba

Abierto el proceso a prueba, el motivo atiende ahora a la denegación de un medio concreto de prueba

de los propuestos por la parte. La estimación del motivo exige que el medio

de prueba sea admisible, lo que remite a todo lo que dijimos sobre la admisibilidad de los medios de

prueba, esto es, a que se trate de un medio de prueba no prohibido por la ley, a que no persiga una
finalidad dilatoria, y a que sea pertinente y útil, aparte de que se ha propuesto en momento

procesalmente hábil.

4) Denegación de una posición, pregunta o punto

El motivo del art. 622 no se refiere literalmente a esta última posibilidad en la denegación de

prueba, pero debería cuestionarse también si el exceso en la calificación del juez, a la hora de

admitir las posiciones a hacer a la parte, las preguntas a los testigos o los puntos a los peritos,

puede llegar a influir en la decisión. Si se contesta que esa influencia es posible, como

hacemos nosotros, la conclusión válida es la de que el motivo debe incluir esta denegación,

porque la misma puede producir indefensión.

C) Vicios en la sentencia

Estos vicios se cometen en la aplicación de la norma procesal durante la operación lógica que realiza

el tribunal de segunda instancia para dictar su resolución, y son los vicios de los incisos 5.º a 7.º del

art. 622.

a) Cuando el fallo contenga resoluciones contradictorias, si la aclaración hubiere sido denegada.

Al estudiar en el Capítulo XVII los requisitos de la parte resolutiva de las sentencias que regula

el art. 147, e) de la LOJ dijimos que en la exigencia de “decisiones expresas” debe entenderse

incluido el requisito de que el fallo no contenga decisiones contradictorias. Téngase en cuenta

lo siguiente:

1) La contradicción existe cuando se produce incompatibilidad entre los varios

pronunciamientos de la parte dispositiva de la sentencia, cuando en unos se afirme lo que en

otros se niega, de tal manera que resulten inconciliables sus previsiones e incompatibles sus

mandatos.

2) La contradicción debe manifestarse en el fallo o parte resolutiva, de modo que no existe

aunque aparezcan discrepancias entre el fallo y la fundamentación del mismo.

3) La contradicción ha de aparecer en el fallo de la sentencia de segunda instancia.

4) Para que el recurso sea admisible por este motivo ha tenido que haberse pedido la

aclaración de la resolución, habiendo sido la misma denegada.

El requisito de la petición de subsanación de la falta (art. 625) se convierte aquí en la petición

de aclaración de la resolución (que, debemos insistir, no es un verdadero medio de

impugnación).
b) Cuando el fallo otorgue más de lo pedido, o no contenga declaración sobre alguna de las

pretensiones oportunamente deducidas, si hubiere sido denegado el recurso de ampliación; y,

en general, por incongruencia del fallo con las acciones que fueron objeto del proceso.

Se trata del requisito de la congruencia de las sentencias a que se refiere el art. 147, e) de la

LOJ, que ya fue examinado en el Capítulo XVII, aunque debe distinguirse:

1.º) Omisión de pronunciamiento Atiende al requisito de la sentencia que puede enunciarse

como exhaustividad, por cuanto se refiere a la necesidad de resolver todos los puntos litigiosos

que hayan

sido objeto de debate. La doctrina suele mencionarla repetidamente como incongruencia por

defecto u omisión. Se exige que se haya denegado la ampliación.

2.º) Incongruencia por exceso

En general se refiere a sobrepasar los límites que vienen marcados por las peticiones y las

alegaciones de las partes, pero el submotivo atiende sólo a la llamada incongruencia por ultra

petita, expresión con la que se hace referencia a los casos en que el fallo de la sentencia

otorgue más de lo pedido, y con ello se está partiendo del presupuesto de que la sentencia

puede otorgar como máximo todo lo pedido, pero no lo que no fue pedido.

No estamos, por el contrario, ante un supuesto de incongruencia en la llamada por infra

petitum, pues la decisión judicial puede siempre conceder menos de lo pedido. El único

supuesto dudoso sería el relativo a la sentencia que concediera menos de lo admitido por el

demandado, el cual habría realizado un allanamiento parcial o incluso total, pero también este

3.º) Incongruencia del fallo con las acciones (pretensiones) supuesto podría incluirse en la

incongruencia por extra petitum.

Para darle sentido a este submotivo hay que referirlo a la incongruencia por extra petitum,

palabras con las que suele aludirse tanto a que la sentencia conceda lo no pedido como a que

lo conceda o lo deniegue por causas distintas de las alegadas, con lo que, en realidad, se está

haciendo referencia bien a las peticiones (petita) de las partes, bien a las causas de pedir

(causa petendi).

El riesgo de todos estos enunciados de la incongruencia se encuentra en la doctrina

jurisprudencial que entiende que la sentencia absolutoria del demandado no puede ser

incongruente, pues en la misma se entienden desestimadas todas las peticiones del actor.

c) Por haberse dictado la resolución por un número de magistrados menor que el señalado por la

ley, o por magistrado legalmente impedido.


Se trata de dos submotivos que se refieren respectivamente a:

El art. 87 de la LOJ dispone que en los tribunales colegiados el órgano jurisdiccional se compone de

tres magistrados propietarios (y dos suplentes), y el art. 81 que toda resolución debe dictarse por

mayoría de votos, y si ésta no se alcanza se llamará a mayor número de magistrados, aunque en este

caso la mayoría deberá ser absoluta. El submotivo se entenderá existente:

1) Cuando en la sentencia o auto aparezcan menos firmas de las exigidas.

2) Cuando, aun apareciendo las firmas necesarias, no exista mayoría absoluta al existir votos

particulares que la hagan insuficiente (es decir, al existir dos votos particulares, pues entonces no

existe mayoría absoluta).

Debe recordarse la existencia del libro votos, en el que, según el art. 84 de la LOJ, los magistrados

que no opinaren como la mayoría deberán, dentro del tercer día de firmada la resolución, exponer

fundadamente su voto particular en los asuntos de que hubiere conocido el tribunal colegiado.

2.º) Magistrado impedido

Si el submotivo anterior puede tener aplicación sólo en los órganos colegiados, éste es aplicable en

los Juzgados y en los Tribunales.

El submotivo se refiere literalmente al “magistrado legalmente impedido”, con lo que pudiera parecer

que se remite sólo al art. 122 de la LOJ, en el que se establecen los impedimentos, y no al art. 123, el

de las excusas, pero esta interpretación no parece la correcta, porque tanto los impedimentos como

las excusas dan lugar a que el juez o el magistrado se aparte de oficio del conocimiento del asunto o

pueda ser recusado.

Discutible es si el requisito de la petición de la subsanación de la falta, del art. 625 del CPCYM, de

cumplirse precisamente por el trámite de la recusación, de los arts. 128, 129 y 131 de la LOJ, o si

puede hacerse de cualquier otra manera en la que se ponga de manifiesto simplemente la petición de

que se subsane el defecto a los efectos de que quede abierta la posibilidad del recurso de casación.

PROCEDIMIENTO DEL RECURSO

El recurso de casación ha cumplido siempre una determinada exigencia de rigor formal en su

tramitación, rigor que debe mantenerse, aunque procurando no caer en el formalismo, como tantas

veces ocurre en la práctica.

A) Interposición La primera fase en la tramitación del recurso puede denominarse interposición del

mismo. Los legitimados para interponerlo son, obviamente, las partes del proceso, incluidos los

terceros que han intervenido en éste, pues desde que se realizó la intervención se convirtieron en

partes. Cuando el art. 619 parece distinguir entre:


1) Los directa y principalmente interesados en un proceso, y

2) Sus representantes legales, está introduciendo un elemento de confusión, pues la verdadera parte

es siempre el representado, no el representante, y éste siempre actúa por aquél.

a) Plazo

El recuso ha de interponerse en el plazo de quince días, contados desde la última notificación de la

resolución respectiva, dice el art. 626 del CPCYM, si bien debe tenerse en cuenta que los arts. 597,

párrafo 2.º, del Código y 154 de la LOJ disponen que ese plazo empieza a correr desde la última

notificación del auto que rechace de plano o que resuelva sobre la aclaración o ampliación pedida.

c) Escrito de interposición

En el memorial de interposición del recurso se manifiesta de modo especial el rigor formal al que nos

hemos referido, y por eso los arts. 619, párrafo 2.º, y 627 determinan los requisitos que debe cumplir

ese escrito. El primero de ellos empieza diciendo que el escrito debe contener los requisitos propios

de toda primera solicitud, es decir, los enumerados en el art. 61, y luego añade los requisitos

específicos de este escrito de interposición. Sumando unos y otros resulta que el memorial debe

contener:

1.º) Designación del tribunal al que se dirige El escrito puede entregarse al tribunal que dictó la

resolución recurrida o a la Corte Suprema, pero el escrito se dirige a la Corte Suprema, pues es ésta

el órgano competente para conocer de la casación.

2.º) Identificación del recurrente Deberá expresarse el nombre y apellidos completos del recurrente y,

en su caso, de la persona que lo represente, su edad, estado civil, nacionalidad, profesión u oficio,

domicilio e indicación del lugar para recibir notificaciones.

3.º) Designación del juicio y de las otras partes Deben quedar identificados tanto el proceso como las

demás partes que han intervenido en el mismo.

4.º) Fecha y naturaleza de la resolución recurrida

5.º) Fecha de la notificación al recurrente y de la última, si fueren varias las partes en el juicio

6.º) Procedencia del recurso Se trata de determinar si cabe el recurso de casación, tanto con relación

al tipo de proceso, como respecto de la resolución, y para ello debe citarse el artículo y el inciso es el

que se dispone la procedencia.

7.º) Casación de forma En vista de que el art. 624 permite e impone, al mismo tiempo, la acumulación

de los motivos de forma y de fondo y, atendidos los efectos de uno y otro, deben expresarse en primer

lugar los motivos de forma, pues si alguno de ellos es estimado no procede ya que la Corte Suprema

siga con el examen de los motivos de fondo, y así lo ha manifestado en numerosos fallos.
En todos estos motivos debe citarse, en primer lugar, el inciso del art. 622 (con especificación del

submotivo, en su caso) y, luego, el artículo e inciso del CPCYM o de la LOJ que se estima violado y

que ha producido la infracción del procedimiento. En algunos casos habrá de argumentarse sobre que

la infracción ha influido en la decisión.

Mención especial merece que en el escrito se manifieste que se ha cumplido con el requisito de la

petición de la subsanación de la falta (art. 625).

8.º) Casación de fondo

Cuando el recurso se interponga por los motivos de casación de fondo, es decir, los del art. 621, debe

distinguirse:

1) Infracción de ley Deben citarse los artículos violados y exponerse las razones por las que se

estiman infringidos.

2) Infracción de doctrina legal Habrán de citarse, por lo menos, cinco fallos uniformes del Tribunal de

Casación que enuncien un mismo criterio, en casos similares, y no interrumpidos por otro en contrario.

3) Error de derecho en la prueba.

Tendrá que citarse el artículo que se estima infringido, con expresión de en qué consiste el error

alegado por el recurrente.

4) Error de hecho en la prueba No es necesaria la cita de leyes, pero sí debe identificarse el, sin lugar

a dudas, el documento o acto auténtico que demuestre la equivocación del juzgador.

9.º) La petición en términos precisos Dependerá del motivo alegado, pues si los motivos son de forma

la petición habrá de atender a la declaración de nulidad, y sin los motivos son de fondo se pedirá que

se modifique la sentencia recurrida en el sentido pretendido.

10.º) Lugar y fecha

11.º) Firmas del recurrente y del abogado colegiado, así como el sello de éste.

12.º) Número de copias que se acompañan.

El rigor formal de este escrito tiene su contrapartida en que el tribunal no podrá tener en cuenta otras

leyes y doctrinas legales que las citadas en dicho escrito. La excepción proviene de que el párrafo

último del art. 627 permite que el recurrente cite otras leyes o doctrinas legales en cualquier momento

antes de señalar día para la vista, lo que lleva a distinguir:

1) Cabe que el recurrente, respecto de los motivos aducidos en el escrito de ampliación, cite nueva

leyes o doctrinas legales.

2) No cabe que el recurrente introduzca motivos no aducidos en el escrito de interposición. Hay que

recordar también que este escrito, con los motivos que en él se expresen, determina el ámbito del que
puede conocer la Corte Suprema de Justicia, la cual se ve limitada a pronunciarse sobre los motivos,

y nada más. B) Admisión Dispone el art. 628, párrafo 1.º, que recibido por la Corte Suprema el escrito

de interposición del recurso, pedirá los autos originales, “y si hallare el recurso arreglado a la ley,

señalará día y hora para la vista. En caso contrario, lo rechazará de plano sin más trámite”. Se

establece, pues, en este artículo dos posibilidades de actuación de la Corte Suprema: Admisión o

rechazo del recurso, pero lo más sobresaliente es que no se fijan los criterios que deben determinar

una u otra. Algunas de las posibilidades del rechazo son evidentes, como es el caso de:

1) Recurso interpuesto fuera de plazo.

2) Recurso interpuesto contra resolución no recurrible en casación.

3) Falta de petición de la subsanación de la falta, cuando se trate de casación de forma.

4) Falta de indicación del documento o acto auténtico en el error de hecho en la apreciación de la

prueba.

En general puede decirse que el incumplimiento de los requisitos enunciados en el art. 619, párrafo

2.º, permiten a la Corte Suprema rechazar el recurso, pero esta regla general no puede llevarse a sus

últimas consecuencias por el riesgo de rechazar recursos que deberían ser examinados en cuanto al

fondo. Sí conviene destacar que:

1) La resolución de admisión o de rechazo debe ser un auto, pues desde luego no es una resolución

de mera tramitación o determinadora de tramite (y de ahí la aplicación del art. 600).

2) Cabe que un recurso sea admitido y que luego, en el momento de la sentencia, las causa de

rechazo se convierta en causa de desestimación del recurso.

Posiblemente la falta de concreción en el CPCYM de las causas de rechazo del recurso implique

atribuir a la Corte Suprema un poder hasta ahora incontrolado, por lo que podría ser conveniente para

la seguridad jurídica que en el futuro se detallaran esas causas.

Esta quizá sea una de las causas por las cuales la Corte de Constitucionalidad, en varios amparos,

haya ordenado a la Corte Suprema de Justicia que, bien admitiera el recurso de casación, cuando

hubo exceso formalista, bien que entrara conocer del fondo del recurso, cuando dictó sentencia

desestimatoria del recurso por razones formales.

C) Sustanciación La tramitación del recurso es extraordinariamente simple, quizá demasiado, puesto

que la misma se reduce a:

1) Presentado el escrito de interposición, pedidos los autos originales y admitido el recurso, se

señalará día y hora para la vista.


2) El día de la vista pueden concurrir las partes y sus abogados, y éstos alegar de palabra o por

escrito.

3) La vista será pública cuando lo pida alguno de los interesados o así lo disponga la Corte Suprema.

En sentido positivo esta es toda la tramitación regulada en el CPCYM. Cabe indicar que, en sentido

negativo, se prohíben dos actividades:

1) En el recurso de casación no puede proponerse ni recibirse prueba,

y 2) No pueden tramitarse incidentes (salvo los de recusación, excusa, impedimento y desistimiento).

En toda esta tramitación el recurrido tiene una sola posibilidad de oponerse al recurso, la que puede

realizar en la vista.

LA SENTENCIA DEL RECURSO Las sentencias de casación, dice el art. 149 de la LOJ, contendrán

un resumen de la sentencia recurrida; la exposición concreta de los motivos y submotivos alegados y

las consideraciones acerca de cada uno de los motivos o submotivos invocados por las partes

recurrentes juntamente con el análisis del tribunal relativo a las leyes o doctrinas legales que estimó

aplicables al caso y sobre tal fundamentación, la resolución que en ley y en doctrina proceda.

Lo específico de esta sentencia es realmente su parte resolutoria, pues la misma tiene que ser distinta

según que el recuso estimado lo sea por razones de forma o de fondo.

Naturalmente si el recurso es desestimado bastará con la declaración de no haber lugar al recurso

(con la condena en costas y la multa prevista en el art. 633), pero cuando es estimado los efectos son

muy distintos:

A) De forma Cuando el recurso de casación es estimado por motivos de forma, la sentencia de la

Corte Suprema (art. 631):

1) Declarará la infracción cometida por el tribunal de segunda instancia.

2) Casará la resolución recurrida.

3) Anulará todo lo actuado desde que se cometió la falta en el procedimiento.

4) Remitirá los autos a donde corresponda (al Juzgado o a la Sala) para que se sustancien y

resuelvan con arreglo a la ley. Aunque la reposición se haga a la primera instancia, la remisión de los

autos se hará siempre a la Sala, para que ésta, a su vez, los remita al Juzgado

5) Imputará la costas y reposición de los autos al juez o tribunal que hubiere dado motivo al recurso.

El párrafo 2.º del art. 631 contiene una disposición de no fácil interpretación, porque en la misma

parece que se ha previsto un caso especial cuando debería de ser general. En efecto, si el vicio de

forma se ha cometido en la sentencia, la reposición de actuaciones debe realizarse a ese momento

para que, normalmente la Sala, bien dicte otra sentencia, bien complete la dictada. Es decir, si la
sentencia puede considerarse nula por contener resoluciones contradictorias, la reposición consistirá

en que la Sala dicte nueva sentencia; pero si se trata de omisión de pronunciamiento bastará con que

la Sala dicte el pronunciamiento omitido.

B) De fondo Si el recurso es estimado por alguno de los motivos de fondo, la sentencia de la Corte

Suprema (art. 630):

1) Casará la resolución impugnada.

2) Fallará conforme a la ley. La Corte Suprema adopta en estos dos pronunciamientos dos posiciones

diferentes; en el primero actúa realmente como tribunal de casación, y está limitada por las leyes y

doctrinales legales alegadas por el recurrente; en el segundo debe proceder a resolver la cuestión

planteada en el proceso, de modo que asume realmente la función de tribunal de segunda instancia,

no estando limitada por las leyes y doctrina legales aducidas por el recurrente; en este segundo

aspecto tiene que entrar en juego la regla de iura novit curia. En cualquiera de los casos contra la

sentencia de la Corte Suprema sólo puede pedirse aclaración o ampliación (art. 634).

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