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Campos y Nuevas Áreas de Psicología

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Módulo 4

CAMPOS DE APLICACIÓN Y CAMPOS EMERGENTES DE LA PSICOLOGÍA

Introducción

11. CAMPOS DE APLICACIÓN DE LA PSICOLOGÍA

11.1 Psicología clínica

11.2 Psicología jurídica

11.3 Psicología educacional

11.4 Psicología sanitaria

11.5 Psicología laboral

12. CAMPOS EMERGENTES DE LA PSICOLOGÍA

12.1 Psicología del deporte

12.2 Psicología del tránsito

12.3 Psicología económica


12.4 Psicología política

12.5 Psicología de catástrofes

CIERRE GENERAL DEL CURSO

Conclusiones

CIERRE DEL MÓDULO

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Lección 1 de 13

Introducción

VIDEO - MÓDULO 4

EaD Kennedy

01:06

En las próximas unidades nos dedicaremos a presentar los campos de aplicación de la psicología y los
llamados campos emergentes de la misma. El módulo nos permitirá identificar esas áreas de trabajo de
la psicología que forman parte de los ámbitos específico, como así también de los campos emergentes,
nuevas áreas de aplicación; donde vemos las modificaciones sociales que llevan a la psicología a ocupar
estos nuevos territorios del saber.
Objetivos del módulo

Distinguir campos de aplicación y campos emergentes de la Psicología.

Explicar la naturaleza, características de los campos de aplicación y los campos emergentes de la


Psicología.

Comprender los conocimientos que definen los campos de aplicación y campos emergentes de la
Psicología.
11.1 Psicología clínica
11.2 Psicología jurídica
UNIDAD 11
11.3 Psicología educacional
Campos de aplicación de la
psicología 11.4 Psicología
sanitaria/comunitaria
11.5 Psicología laboral

12.1 Psicología del deporte


UNIDAD 12 12.2 Psicología del tránsito
Campos emergentes de la 12.3 Psicología de la economía
psicología
12.4 Psicología política
12.5 Psicología de catástrofes
CO N T I N UA R
Lección 2 de 13

11.1 Psicología clínica

En la presente unidad, nos dedicaremos a desarrollar las áreas o campos de aplicación de la


Psicología. Las áreas en psicología, siguiendo el argumento de Juaneu (2018), tienen límites en
función de las particularidades que la caracterizan, según las necesidades sociales emergentes.
Estaremos frente a “un conjunto de conocimientos y producciones científicas que le dan
fundamento, así como el establecimiento de objetivos concretos y una población específica”.

Para organizar nuestro pensar, recurrimos a Bermejo, Redondo y Scabuzzo (2016) que nos aclaran
el concepto de área de la psicología:
(…) se puede considerar área de la psicología a la esfera de acción específica que responde a un cúmulo
suficiente de conocimientos (…) [todos respondiendo a] una demanda social instaurada (…) [que da
legitimidad], delimitando objetivos y población específicos, y que no pueda ser abarcada por una esfera

de acción mayor. (p. 356)

Cuando, los autores nos refieren sobre una demanda social instaurada, podemos adelantar algo
sobre el siguiente apartado. Juaneu (2018), nos plantea un ejemplo de ello sobre el surgimiento
del área clínica. Esta se desarrolla particularmente a partir de la segunda guerra mundial, ante la
necesidad de atender a los soldados que regresaban del frente y que planteaban severas
problemáticas psicológicas; para lo cual se requirió responder desde los conocimientos en
psicología para poder ayudarlos en la elaboración de los traumas de la guerra.

Campos de aplicación de la psicología

Antes de comenzar de lleno con nuestro recorrido, sugerimos recurrir al siguiente recurso, donde

podrán ver una presentación en formato Prezi de los campos de aplicación de la psicología, a
modo introductorio.
CAMPOS DE APLICACIÓN DE
LA PSICOLOGÍA
By maria laura orendain
MO
Sept. 18, 2014 Present

View on [Link]

Orendain, M. (2014). Campos de aplicación de la psicología. En Prezi.

Ahora sí, damos inicio al área de la Psicología clínica, y siguiendo con lo planteado en la
introducción al presente apartado, González (2018), nos orienta y aclara que:

Como disciplina específica tiene un origen relativamente reciente si consideramos, como lo hace la
mayor parte de los autores (Garfield 1974, Bellack y Hersen 1989, Buendía 1999,) a la 2° guerra mundial —
con sus demandas de selección y asistencia a problemas de salud mental— el momento histórico donde
adquiere protagonismo. (p. 181)

Vemos, pues, que por el origen reciente, la disciplina plantea una etapa de superposición de
variados campos y profesionales. Nos aclara la autora que los límites particulares de la Psicología
clínica todavía están difusos, lo que nos lleva a pensar “que todo Psicólogo es por definición
Psicólogo Clínico, o, por el contrario, reducir su función a la asistencia del padecimiento
emocional y su campo al del hospital” (p.181).

Trae como referencia a la Ley N.º 7.106 del Senado de la Provincia de Córdoba sobre las
disposiciones para el ejercicio de la Psicología, la cual fue promulgada en 1984, que nos refiere:

Se considerará ejercicio de la profesión en el área de la Psicología Clínica: la exploración psicológica de


la estructura, dinámica y desarrollo de la personalidad, la orientación psicológica para la promoción y

prevención del equilibrio de la personalidad, la investigación y formulación de diseños experimentales, el


diagnóstico y tratamiento de los conflictos y tensiones de la personalidad mediante psicoterapia, otras
actividades que con el mismo objetivo requieran el uso de instrumentos y técnicas estrictamente
psicológicas. (p. 181)
En el reglamento de especialidades, publicado por el Colegio de Psicólogos de la Provincia de
Buenos Aires, Reglamento de Especialidades (Res 918/02 y modificatorios), encontramos las
orientaciones generales que nos permitieron confeccionar el presente cuadro:

En forma concordante, vemos que, en el Reglamento de Especialidades, publicado por el Colegio


de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, en la revisión realizada en noviembre de 1995, con
referencia a las actividades propias al Psicólogo clínico, afirma que se contempla ejercicio de
esta:

1 La exploración de la estructura y dinámica de la personalidad mediante

métodos y técnicas específicamente psicológicas.

2 La intervención psicológica para la promoción de la salud en el ámbito


individual, de pareja, familiar, grupo y/o instituciones.

3 El diagnóstico y tratamiento del individuo, pareja, familia, grupo y/o


instituciones.
4 La investigación de los instrumentos y/o técnicas que posibiliten el
abordaje clínico de acuerdo con las demandas actuales.

5 Investigación y docencia. (Buendía, J., 2000, p. 9)

Por su parte, González (2018) explica que, la Psicología clínica acentúa en su método lo particular,
lo único de cada caso clínico, entendiendo que cuando decimos ‘caso’ no se resume a un
individuo, sino que incluye las configuraciones vinculares del ser humano, sea pareja, familia,
grupo o comunidad, en tanto ser social en un contexto sociocultural dado.

Las técnicas que utiliza el método clínico son: la entrevista, los test, el dibujo, el juego, el análisis
de textos escritos y la observación, cada una de las mismas sostenida desde teorías particulares
que respaldan su desarrollo y la evaluación de los resultados. González (2018) nos orienta en la
dirección de los futuros aportes de la disciplina, cuando no dice que: “En la medida que la
Psicología Clínica continúe profundizando y ampliando los márgenes de su conocimiento, podrá
realizar mayores aportes teóricos y técnicos para el mejoramiento de la calidad de la vida del ser
humano” (p.184).

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Lección 3 de 13

11.2 Psicología jurídica

Para desarrollar este apartado recurrimos al texto de Puente de Camaño (2018). Comenzaremos
delimitando el campo de la Psicología llamada jurídica, precisando en primer lugar que no se trata
de pensar una Psicología diferente en sus basamentos teóricos y metodológicos, “sino entenderla
como una delimitación dada principalmente por los problemas que aborda y por los ámbitos en
los que desarrolla sus intervenciones” (p. 195).

Desde una perspectiva histórica podemos observar numerosos cambios, tanto en los paradigmas
que sustentan las prácticas de la Psicología jurídica, como en la amplitud, diversidad de los
problemas que aborda y la complejidad de las respuestas institucionales. Nos aclara la autora
que:

La denominación Psicología Jurídica alude en primer término a una interrelación, a una suerte de
encuentro, de entrecruzamiento de dos ciencias, de dos saberes, de la ciencia psicológica, por una parte,
y la ciencia jurídica, el Derecho, por la otra, cada una de ellas con sus propios cuerpos teóricos y
metodológicos, con capacidad para aportar desde la especificidad de su saber una perspectiva de
análisis propia. (p. 196)

Para el caso de la Psicología, significa trabajar en la comprensión de los complejos fenómenos de


la vida psíquica, presentes en las conductas que, por alguna circunstancia, importan a lo jurídico,
ya sea que se trate acciones antijurídicas, como es el caso de los delitos y de sus autores, o de
quienes sufren las consecuencias de estos, las víctimas.

Mientras el Derecho, por su parte, como conjunto de normas, principios, leyes y reglas a cuya
observancia son comprometidos los individuos en toda sociedad jurídicamente organizada,
interviene en la regulación de las relaciones humanas.

En la Psicología jurídica, como campo aplicado de la Psicología, existen casi tantas definiciones
como publicaciones sobre el área, a lo que se suma, que, a diferencia de otras áreas de la
Psicología, la Psicología jurídica es denominada de diversas formas (Del Popolo, 1996).

Del Popolo (1996), define esta disciplina como:

(…) el estudio desde la perspectiva psicológica de conductas complejas y significativas en forma actual o
potencial para lo jurídico, a los efectos de su descripción, análisis, comprensión, crítica y eventual

actuación sobre ellos en función de lo jurídico. (p. 21)


Ambas disciplinas se complementan, enriqueciéndose mutuamente, en un entramado de
articulaciones de dos cuerpos teóricos diferentes, para poder entender la conducta humana en el
acto, delincuencias y la trasgresión de las normas.

La necesidad de una definición se origina en tres hechos. El primero, que la Psicología jurídica aún
busca ser legitimada tanto por psicólogos como por abogados; el segundo, a que su objeto de
estudio es compartido por otras disciplinas, de modo tal que al decirse, por ejemplo, que la
Psicología jurídica estudia el comportamiento de las personas y de las sociedades en relación con
las normas, no se puede asegurar que se esté definiendo a la Psicología jurídica, adicionalmente,
porque en ella no se agota en el estudio del comportamiento en relación con las normas, ni esta
definición explica en su totalidad el alcance de este campo. Por último, a que no existe un único
término para referirse a ella.

Nos detenemos aquí, con la búsqueda de una definición adecuada y para ordenar nuestras ideas,
nos centramos en las leyes que reglamentan el ejercicio de la Psicología, la autora, toma como
base de las que se han promulgado en la Provincia de Córdoba, en este caso la ley de Ejercicio de
la psicología N.º 7106, donde se aclara que, el ejercicio de la profesión de psicólogo en el área de
la psicología jurídica corresponde a:

(…) el estudio de la personalidad del sujeto que delinque, la rehabilitación de penado, la orientación
psicológica del liberado y de sus familiares, la actuación sobre las tensiones grupales en instituciones
penales, con tareas de psicohigiene, la colaboración en peritajes, empleando los instrumentos
específicos, la realización de peritajes psicológicos y estudios de adopción y de conflictos de familia. (p.

2)
Vemos que el espacio de definición profesional es amplio y los podemos ordenar de la siguiente
forma en lo referente a su intervención:

Procesos de evaluación y diagnóstico de las condiciones psicológicas


de los sujetos comprendidos en la intervención judicial.

Diseño e implementación de programas de prevención y tratamiento


orientados a distintos niveles: la comunidad en general, grupos
vulnerables, a sujetos individuales.

Formación de recursos humanos profesionales, como también agentes


que intervienen como operadores en los sistemas institucionales.

Orientación y asesoramiento a los órganos legislativos, judiciales y


ejecutivo, para la definición e implementación de políticas en torno a los
temas de la especialidad en resguardo de las perspectivas de los
derechos humanos.

Producción y actualización de conocimientos científicos a través de


investigación.

Fortalecimiento de nuevos dispositivos de resolución de conflictos con


la ley penal, que se proponen como superadores de las limitaciones y (o
consecuencias negativas de los procesos de institucionalización
clásicos. (p. 198)
Para completar este apartado debemos tener en cuenta una visión interdisciplinaria de la
actividad, pues de la interrelación con otras disciplinas, se puede visualizar el límite del cuerpo
teórico de la psicología jurídica, cuerpo en producción constante.

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Lección 4 de 13

11.3 Psicología educacional

El área educacional de la Licenciatura en Psicología se ocupa de un proceso esencialmente


humano, y por lo mismo social y simbólico; la educación. Como nos aclaran Möller y
colaboradores (2018):

Todo proceso educativo consiste, en una primera definición muy básica, en procesos de transmisión y
recreación de la cultura. En toda comunidad humana existen actividades dirigidas a la transmisión que
permitirá a sus miembros, apropiándose de la cultura, desarrollarse, incorporarse y participar de la vida
social, así como también recrear y/o modificar la propia cultura. (p. 98)

Estos procesos que implican al sujeto, dan inicio en la casa junto a la familia y luego pasar a otra
institución, socialmente organizada; la escuela. La primera informal y la segunda formalmente
diseñada. De igual forma, los medios de comunicación de masas, según las autoras, cumple un
papel fundamental en la transmisión de información y cubren gran parte del proceso de educación
informal en la vida de los humanos.
Además, en la sociedad contemporánea los medios de comunicación masiva cumplen un papel
decisivo para el acceso y la participación en la cultura; ellos son, mencionándolos en el orden de
su desarrollo en la historia humana: “los libros, la prensa, la radio, la televisión y, recientemente, las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que permitieron una enorme
expansión” (Möller, 2018, p. 99).

Poder hablar de la educación, nos permite hablar de la generación de herramientas para poder
formalizar los diferentes aprendizajes que transformarán a los seres humanos. Gracias a estas
herramientas y la transmisión de esas experiencias pedagógicas, nos posicionamos frente a las
diferentes producciones de los seres humanos en el marco de la cultura. Recurrimos a una de las
publicaciones de la Unesco de 2001 que nos permiten pensar en un mundo diverso:

(…) la cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta
en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan los grupos y las sociedades que
componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural
es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este

sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada. (p. 46)

Siguiendo el trabajo de Möller (2018), se sostiene que el campo de saberes que competen al área
educacional dentro de la Psicología, generan un desafío singular: enseñanza a grupos
heterogéneos, la forma de convivencia en el ámbito escolar, las actitudes violentas entre pares, las
nuevas identidades sexuales; logros y fracasos, desde la institución al no poder decodificar
adecuadamente las necesidades que se plantean, llevan a la educación institucionalizada a
replantearse sus acciones para poder llegar a puerto deseado: la producción de nuevos
aprendizajes. La escuela deja de ser un espacio de contención y control social, para reivindicarse
como un lugar de inclusión y como diría Bleichmar, “de re-subjetivación. ¿Qué quiere decir
subjetivación? Quiere decir formación del subjeto” (Bleichmar, 2008, p. 135).

La apertura de criterio para abordar el área de la Educación dentro de los planes de estudio de la
carrera de Psicología por parte de Möller, no llevan a visualizar a diferentes autores, con diferentes
posiciones teóricas en referencia a la misma.

Freud, en “El malestar en la cultura” (1929/1976), nos pondrá sobre aviso de lo que debe hacer la
educación al plantear que:

(…) la educación tiene que buscar su camino entre el escollo de dejar hacer y el escollo de la prohibición
(…) Y si el problema no es insoluble, será posible hallar para la educación un camino óptimo, siguiendo el

cual puede procurar al niño un máximo de beneficio causándole un mínimo de daños. (pp. 57-140)

Freud (1929/1976), dejará planteado en la misma obra, que la cultura es la vía que lleva a la
familia hacia la humanidad y plantea sobre la educación de su tiempo:
El hecho de que se oculte a los jóvenes el papel que la sexualidad habrá de desempeñar en su vida, no es
el único reproche que se puede aducir contra la educación actual. Además, peca por no prepararlos para
las agresiones cuyo objeto están destinados a ser (…) Al entrar la juventud a la vida con tan errónea

orientación psicológica, la educación se conduce como si se enviara a una expedición polar a gente
vestida con ropa de verano y equivocada con mapas de los lagos italianos.
(Freud, 1929/1976, pp. 57-140)

Herramientas inapropiadas y directivas erradas, el destino final no podrá ser más desastroso.

Por su parte, Vigotsky (1926/2008), argumentando sobre la verdadera naturaleza de la educación,


nos dirá:

Puede decirse que, por primera vez, la ciencia permite develar la verdadera naturaleza de la educación,
que por primera vez el educador encuentra una base para hablar del significado exacto de la tarea

educativa y de las leyes científicas que la rigen, en lugar de hablar de conjeturas y metáforas.
(1926/2008, p.144)
Vigotsky, pondrá el acento en las producciones socioculturales-históricas y en la acción mediada
que cumplirá el educador frente al alumno, en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por su parte, Piaget (1968/2006), pondrá en el lugar de la construcción de los saberes a un sujeto
activo y diligente, y nos dirá que:

El niño construye de manera activa los conocimientos, no los recibe terminados desde fuera, pero el
medio aporta los elementos para su elaboración. La inteligencia no nos viene dada desde el nacimiento

de manera inmutable, sino que cada individuo va construyendo sus estructuras intelectuales mediante un
proceso constante de asimilación y acomodación. (pp. 102-103)

Para completar este apartado recurrimos al decir de Möller y colaboradores (2018), al ayudarnos a
pensar los roles profesionales de psicólogo que trabaja en el campo de la educación, y nos aclara
que:
(…) es un quehacer que se define en el Inter juego de las demandas sociales, considerando las
características singulares de las problemáticas en cada caso, y las posiciones teóricas, técnicas y éticas
que se adopten en este hacer, que es siempre un hacer con otros. (p. 102)

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Lección 5 de 13

11.4 Psicología sanitaria

La psicología sanitaria surge como necesidad a partir de la presencia en Argentina de cuatro


situaciones propias del ámbito de la salud en este país (Saforcada, 1996):

La naturaleza fundamentalmente psicosociocultural de los factores y


procesos que inciden negativamente en la salud de la población;

La existencia de tres subsistemas de servicios de salud —privado, de la


Seguridad Social y público— que lleva que las universidades formen a
los profesionales para el subsistema privado, con lo cual carecen de los
conocimientos y destrezas necesarias en el subsistema público de estos
servicios;

La formación reduccionista de los profesionales de la psicología que les


impide integrarse al equipo multidisciplinario de salud;

Y el ámbito de lo público le requiere a la psicología una gran cantidad de


aportes vinculados con la planificación, la ejecución y la evaluación de
las políticas y programas de salud, lo cual no es incluido en la formación
universitaria de los psicólogos. En este artículo, además de sus
fundamentos, se describe el contexto de origen de esta especialidad y
las perspectivas futuras, mediatas e inmediatas, que se le presentan
como escenario para su consolidación, su desarrollo y sus
contribuciones a la sociedad.
Vemos que en la actualidad podemos centrar nuestra atención en la psicología sanitaria como
una rama aplicada de la psicología en general que se encarga de la atención en el ámbito de la
salud y enfatiza sobre como el comportamiento de un individuo interfiere en su salud. Dicha rama
psicológica estudia los componentes subjetivos del proceso de salud-enfermedad y examina
cómo los factores biológicos, sociales y psicológicos influyen en dicho proceso (Dávila, 2018;
Psicología sanitaria).

La salud y la enfermedad están influenciadas por una amplia variedad de factores bio-psico-
sociales. Los orígenes de la psicología sanitaria parten de la creencia de que todo ser humano
merece una atención médica y psicológica adecuada, especialmente cuando los problemas —de
cualquier índole— y los hábitos diarios interfieren en el comportamiento del individuo y
contribuyen a la disminución de la salud física y el bienestar psicológico. (Dávila, 2018; Psicología

sanitaria)

Recurrimos a los documentos de la Organización Mundial de la Salud (2006) que nos recuerda
cuál es la relación entre salud-enfermedad, planteada en la primera reunión realizada en 22 de
junio de 1946: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no
solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.”

Lo fundamental que esta definición nos está entregando es que salud, no es ausencia de
enfermedad, es algo más profundo, es un continuo. Es una visión dimensional del ser humano
como una unidad biopsicosocial.

También se dedica al estudio de los procesos que participan en la determinación del estado de
salud, como ser: el riesgo de enfermar, la situación de enfermedad misma y la recuperación.

Hoy, frente a este posicionamiento, pasamos a un concepto superador, como es la Psicología


comunitaria, saliendo del discurso médico de la Psicología sanitaria.

El objeto de estudio de la Psicología comunitaria precisa de la definición de dos conceptos


básicos (Montero, 1984): el de comunidad y el de desarrollo comunitario o comunal. Esto significa,
nuevamente, definir por exclusión. Así, cualquier concepción pasiva de la comunidad queda
proscrita, lo mismo que toda visión estática de los grupos y organizaciones. Montero (1984), en la
obra citada, nos aclara que:
Una comunidad es un grupo en constante transformación y evolución. (El tamaño del grupo puede variar
desde el nivel primario al secundario), que puede llevarla a su fortalecimiento y a la toma de conciencia
de sí, como unidad y potencialidad, o bien a su división interna y a la pérdida de identidad, reforzándose

entonces un sentido externo de la pertenencia, contrapuesto a la cohesión basada en un sentido interno.


La comunidad es, además, un grupo social preexistente al investigador, que posee su propia vida, una
cierta organización cuyos grados varían según el caso, intereses y necesidades: siendo estas últimas
objeto de explicación mediante el trabajo de intervención psicológica. Por tal razón, quedan excluidas las

acciones paternalistas y por la misma razón fracasarán muchas intervenciones, aún bien intencionadas,
que impongan patrones de conducta ajenos o desligados a las pulsiones del grupo.

Vemos, pues, que es la misma comunidad la que debe ser artífice de su propia concepción de
salud y de los procesos del enfermar y sanar, dentro de la misma comunidad. Siguiendo a Montero
(1984), podemos plantear qué es la Psicología comunitaria:

La Psicología Social Comunitaria es un ámbito de investigación de la psicología en el cual, el objeto de


estudio son los colectivos y/o comunidades a partir de factores sociales y ambientales, a fin de realizar
acciones orientadas al mejoramiento de las condiciones de vida de la gente a partir del fortalecimiento

de su comunidad. La metodología que utiliza privilegia un enfoque territorial, participativo para quienes
están involucrados en sus procesos de intervención, intentando generar cambios de largo plazo en los
sistemas sociales en los que esos grupos están insertos. (pp. 57-140)

Para completar este apartado y para producir en los participantes del curso de Introducción a la
Psicología, interrogaciones y debate personal, los orientamos a la Ley Nacional de Salud Mental,
N.º 26.657. En su artículo 3, tenemos el basamento de su orientación al pensar la salud mental:

ARTÍCULO 3º.— En el marco de la presente ley se reconoce a la salud mental como un proceso
determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya

preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de


los derechos humanos y sociales de toda persona.

Se debe partir de la presunción de capacidad de todas las personas. En ningún caso puede hacerse

diagnóstico en el campo de la salud mental sobre la base exclusiva de:

a) Status político, socioeconómico, pertenencia a un grupo cultural, racial o religioso.


b) Demandas familiares, laborales, falta de conformidad o adecuación con valores morales, sociales,

culturales, políticos o creencias religiosas prevalecientes en la comunidad donde vive la persona.


c) Elección o identidad sexual.
d) La mera existencia de antecedentes de tratamiento u hospitalización.
(Ley N.º 26.657, art. 3)
Vemos qué salud es mucho más que ausencia de enfermedad. Es un posicionamiento discursivo y
un accionar ético que va más allá de lo evidente. Es un proceso que inicia desde la fecundación a
la participación de los humanos en los diferentes colectivos en los que transitarán su existencia.

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Lección 6 de 13

11.5 Psicología laboral

La psicología laboral es la rama de la psicología dedicada al análisis de la conducta humana


dentro del contexto de una empresa y durante el desarrollo de un trabajo. También se utiliza la
denominación de psicología del trabajo y de las organizaciones, ya que puede analizar el
comportamiento en entidades civiles o gubernamentales (Bartolini, 2018, pp. 185-195).

Como nos aclara la autora (Bartolini, 2018, p.85), la psicología laboral, es decir, la psicología del
trabajo, “(…) parte de la premisa básica que el trabajo constituye una práctica social, soporte de
interacciones significativas, acción configuradora de lo social y de la subjetividad”. Es decir, el
trabajo como eje transversal de un campo interdisciplinario.

En igual sentido y ampliado el concepto, recurrimos a Pujol, que no orienta sobre las
problemáticas en las organizaciones laborales, al argumentar que:

La comprensión y abordaje de los problemas que enfrentan actualmente los sujetos en la organización
del trabajo contemporánea implica poner el foco en las tensiones entre el trabajo como institución
histórico-social y la actividad de trabajo como espacio de producción de subjetividad: actividad situada

en contexto y mediada por la acción colectiva. (2013, p. 3)


Vemos que se aborda el concepto de trabajo desde dos perspectivas distintas. Una categoría
histórico-social y como categoría antropológica, es decir, como actividad humana. Lo que lleva a
efectuar una diferencia entre trabajo y empleo. Como categoría antropológica, el trabajo, siendo la
actividad desplegada por hombre y mujeres, para la transformación de un objeto de trabajo. Como
actividad de esta: el hombre/la mujer, se transforman (de la Garza, 2001). Siendo el empleo, como
adelantó Pujol (2013), una categoría socio-histórica, una categoría predominante a partir del
desarrollo industrial y del capitalismo.

En las últimas décadas, dejando a los integrantes del curso desarrollar un recorrido histórico
según la bibliografía propuesta, el campo de acción profesional de los psicólogos laborales se ha
ido ampliando y enriqueciendo notablemente (Bartolini, 2018). Siguiendo a la autora podemos
identificar 4 ejes, para poder agrupar las prácticas del psicólogo laboral:

1 Condiciones de trabajo y salud.

2 La gestión del trabajo y del empleo.

3 La formación profesional.

4 Desarrollo y cambio organizacional.

Pensando el quehacer profesional, del psicólogo laboral, inferimos que el Rol de este es una
construcción, que se conforma en el marco de los procesos histórico-sociales de la propia
disciplina, pero también del propio profesional. Es decir, está en permanente construcción, en
función de la complejidad de las variables en juego. Una construcción en un vínculo abierto con
otros, profesionales, sujetos de estudio, organizaciones. Podemos decir, sin temor a equivocarnos,
que estamos frente a una praxis, una práctica que permite relevar la realidad y construir nuevas
formas de accionar desde el quehacer del psicólogo laboral, generando nuevos elementos en el
cuerpo teórico original, de manera dinámica: un quehacer, en constante cambio y proyección, en
función de los cambios de los ámbitos de acción.

Campos de aplicación

El presente cuadro facilitará la lectura de los textos propuestos al tener los puntos relevantes de
cada área o campo de aplicación de la psicología: clínica, jurídica, educacional,
sanitaria/comunitaria.

¿Sobre qué ejes puede trabajar un psicólogo laboral?


Repartición de dividendos.

Desarrollo y cambio organizacional.

Condiciones de trabajo y salud.

La gestión del trabajo y del empleo.

La formación profesional.

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Bibliografía de referencia

Bacigalupi, M. (2010). Psicología Sanitaria.

Bartolini, N. I. (2018). Psicología Laboral. En Manual de Nivelación. Psicología. Universidad de


Córdoba.

Bleichmar, S. (2008). Violencia social- Violencia escolar. Buenos Aires: Noveduc.

Buendía, J. (2000). Psicología Clínica. Perspectivas actuales. Reglamento de especialidades, Colegio


de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. Madrid: Pirámide.

Dávila, A. (2018). Psicología Sanitaria. En Manual de Nivelación. Psicología. Universidad de Córdoba.

Del Popolo, J.H. (1996). Psicología jurídica. Mendoza: Ediciones Jurídicas Cuyo.

Freud, S. (1976). El malestar en la cultura Sigmund Freud. (Traducción J. L. Etcheverry). Buenos


Aires: Amorrortu.
González, C. (2018). Psicología Clínica. En Manual de Nivelación. Psicología. Universidad de
Córdoba.

Juaneu, L. (2018). Introducción a las áreas de la Psicología.

Ley Nacional N.º 26.657. (2010). Ley Nacional de Salud Mental.

Ley Provincial N.º 7.106. (1984). Disposiciones para el ejercicio de la Psicología.

Martín, M. (2015). ¿Qué es, qué hace y en qué puede ayudarte un psicólogo?

Möller, M.A. (2018). El área educacional del plan de estudios de la licenciatura en Psicología. En

Manual de Nivelación Psicología. Universidad de Córdoba.

Montero, M. (1984) Psicología Comunitaria: orígenes, principios y fundamentos teóricos.

Puente de Camaño, O. (2018). Psicología Jurídica. En Manual de Nivelación. Psicología. Universidad


de Córdoba.

Pujol, A. (2013). Programa de la asignatura Psicología Laboral. Facultad de Psicología. Universidad


Nacional de Córdoba.

Soforcada, E. (1996). Psicología Sanitaria. Historia, fundamentos y perspectivas. En Revista


Latinoamericana de Ciencia Psicológica.

Bibliografía obligatoria

Bartolini, N.I. (2018). Psicología Laboral. Pp. 185-195.

Coscio, R. y Sánchez, J.F. (2012). Manual de Psicología. Pp. 315-352.

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Möller, M.A. (2018). El área educacional del plan de estudios de la licenciatura en Psicología. Pp. 98-
103.

Puente de Camaño, O. (2018). Psicología Jurídica. Pp. 195-199.


Soforcada, E. (1996). Psicología Sanitaria. Historia, fundamentos y perspectivas. En Revista
Latinoamericana de Ciencia Psicológica.
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12.1 Psicología del deporte


En la presente unidad nos dedicaremos a estudiar brevemente algunas de las áreas emergentes
en el ejercicio de la Psicología. Estos son espacios en construcción a nivel mundial, donde ya
existe un reconocimiento efectivo, en la Argentina algunos están teniendo su marco de referencia
y otros necesitarán tiempo para que se los pueda reconocer como campos específicos de la
Psicología.

Quedará abierto el debate, sobre la fragmentación de la disciplina y la pérdida de control o


respuesta efectiva a las necesidades de la sociedad, que impulsa los trabajos de investigación
como respuesta de esas mismas demandas.

Por lo que aquí daremos un panorama no exhaustivo, sobre espacios profesionales con cuerpos
del saber que le son particulares, cuerpo científico sólido y, fundamentalmente, su relación con la
demanda social.

Esta rama de la psicología, relativamente joven, la Psicología de la actividad física y del deporte,
está ampliamente reconocida por asociaciones y organizaciones a nivel nacional e internacional.
Como indican los autores Bermejo, Redondo y Scabuzzo (2018), la Psicología del deporte es
considerada un área de la Psicología aplicada cuyo objeto de estudio es el comportamiento en el
ámbito de la actividad física y el deporte.

Garzarelli (2005) nos dice que: “El deporte forma parte indisoluble de cualquier cultura que
conocemos y a medida que el tiempo pasa se va transformando en nuevas actividades corporales
y psicológicas, pero siempre con el sello primario que las compone”. Vemos que la humanidad y el
juego están vinculados, desde su origen mismo.

Usos, costumbres, leyes, religiones, forman parte de las actividades del hombre, siendo el juego
una actividad cultural creada por aquel. Adultos y niños, practican actividades lúdicas y deportivas,
y desde sus orígenes. También se presentan espacios diferenciados, los juegos para las mujeres,
los niños y los hombres.

En sus orígenes el deporte estaba al servicio del honor a los dioses (Bermejo, Redondo y
Scabuzzo, 2018), para mostrar habilidades específicas tanto individuales como comunitarias, para
desarrollar facultades físicas, religiosas, morales y sociales; para defenderse frente a posibles
ataques de otras tribus, sostener tradiciones, servir para el ingreso a la edad adulta, para mantener
el honor de una nación, recordar a los ancestros.

Muchos trabajos (Bermejo, Redondo y Scabuzzo, 2018), han realizado intensas y amplias
investigaciones en las llamadas culturas “primitivas”, han encontrado por ejemplo entre los
maoríes, los fidjis y los samoanos una larga lista de factores por los que son practicados los
deportes. Entre ellos se han encontrado que los mismos se vinculan a: entrenamiento para
guerras y contiendas:

1. Desarrollo de habilidades específicas 2. Ser eficaces en el sostenimiento de reglas; 3. Cubrir


recreaciones personales y sociales; 4. Promover la comunicación, la lealtad y la solidaridad de las tribus;
5. Sublimar actividades competitivas agresivas para mantener el equilibrio social; 6. Sostener la salud y la

confianza en sí-mismo; 7. Mostrar alegría de vivir; 8. Fomentar lo placentero; 9. Mostrar el arte que
deviene del cuerpo en movimiento; 10. Educar a los más pequeños y a los jóvenes; 11. Sostener
tradiciones; 12. Mantener y mejorar las pautas morales; 13. Obtener honores y consideraciones por parte
de la comunidad a la que pertenecen y a otras; 14. Servir para el ingreso a la edad adulta, entendiendo a
ciertos deportes como ritos de iniciación o ante nacimientos, casamientos, muertes; 15. Propiciar a los
dioses; 16. Mantener el honor de la nación; 17. Acceder a experiencias mítico-ascéticas 18. Honrar a los
más viejos; 19. Recordar a los ancestros. (Garzarelli, 2005)

Nos aclaran los autores (Bermejo, Redondo y Scabuzzo, 2018), que el punto de partida de la
disciplina se puede centrar con la celebración del Primer Congreso Mundial de Psicología del
Deporte, realizado en Roma en 1965.

En lo referente a las acciones del psicólogo en el ámbito deportivo, podemos marcar:

Deporte de rendimiento

Nos referimos al deporte profesional y de alto rendimiento, promoviendo la búsqueda y el logro de resultados
óptimos en la competencia deportiva.

Estas actividades de alta competencia se sustentan dentro de instituciones, organizaciones o entidades con
una normativa particular, reconocida por sus prácticas. Implica práctica continua, planificada dentro de una
determinada edad, en función de modalidad de actividad (amateur y profesional).

Deporte de base e iniciación


Este se refiere a la fase de inicio de la actividad físico-deportiva, fundamentalmente en edades tempranas. En
ámbito de práctica sería la escuela y la universidad. Se juegan el aprendizaje, la motivación, la interacción
social y el disfrute con la actividad propiamente dicha.

Deporte de ocio, salud y tiempo libre

No posicionamos en el llamado 'Deportes para todos'. También deportes para poblaciones con necesidades
especiales.

La búsqueda estará centrada en acciones de desarrollo psicosocial de los niños y los adolescentes,
estructurado sobre métodos globales: la participación de padres y entrenadores, con la configuración y
adquisición por parte de los niños y adolescentes de estrategias para valorar sus logros según el momento
evolutivo que están atravesando. La comunidad deportiva en acción: deportistas, técnicos deportivos,
directivos, espectadores, familiares, medios de comunicación, asociaciones, organizaciones e instituciones
deportivas (Bermejo, Redondo y Scabuzzo, 2018).

Psicología del deporte de alto rendimiento. El poder de la mente

Uno de los campos emergentes más jóvenes de la psicología aplicada es la Psicología del
deporte, que está estructurando su marco teórico y suma investigaciones para poder avanzar en
su labor.
Introducción a la psicología - M4 U12 T1
EaD Kennedy

13:09

ADN Opinión. (2017). Psicología en el deporte [Video] YouTube.

¿Dónde se inició la Psicología del deporte?


En Madrid en 1967.

En 1986, con la aprobación de la American Psychological Association.

Antes del Primer Congreso Mundial, entre 1946-1964.

En el Primer Congreso Nacional de Psicología del Deporte, realizado en


Argentina en 1965.

En el Primer Congreso Mundial de Psicología del Deporte, realizado en


Roma en 1965.

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12.2 Psicología del tránsito

Esta rama de la psicología nos posiciona frente un problema de salud pública, los accidentes de
tránsito. La psicología del tránsito es una nueva especialidad dentro de la psicología que busca
mejorar la calidad de vida de los distintos actores del tránsito, en la que el psicólogo integra un
equipo interdisciplinario y desempeña un importante papel no solo como evaluador para habilitar
una licencia de conducir, sino como investigador de los factores humanos, medioambientales y
técnicos que provocan los accidentes (Bermejo, Redondo y Scabuzzo, 2018). Frente a los
accidentes de tránsito, podemos identificar diferentes factores que están implicados: de
naturaleza física, técnica, meteorológica, de deficiencia en la red vial, aspectos comportamentales,
cognitivos y de formación cívico/vial. En lo referente al factor humano, la psicología tiene un
amplio espacio de intervención: “(…), ya que su objeto de estudio es el comportamiento humano,
entendido en forma amplia (…)” (p. 311).
González y Dantagnán (2015), nos orientan sobre el origen etimológico de la palabra tránsito:

La palabra tránsito, proveniente etimológicamente del latín “transitus” alude a la acción de circular, de
pasar de un sitio hacia otro, ya sea a pie o conduciendo algún vehículo, por calles u otros caminos,
aunque también puede referirse a la circulación que se produce en el interior de las viviendas para
desplazarse de un cuarto a otro. Quienes transitan pueden ser personas, animales o cosas, obedeciendo
el desplazamiento a múltiples fines: las personas pueden transitar para trabajar, para visitar amigos o
parientes, para conocer lugares, etcétera; las mercaderías y cosas, suelen hacerlo para su
comercialización o mudanza. (2015)

Por su parte, Groeger & Rothengatter (1999), al referirse a la disciplina, nos aclaran que:

(…) se ocupa también de estudiar el comportamiento de los usuarios del tránsito (conductores, peatones,
motociclistas, etc.) y los procesos psicológicos subyacentes a estos comportamientos, con la finalidad
de desarrollar medidas de intervención efectivas para mejorar la seguridad de las personas. (p. 12)

Vemos que esta definición es lo suficientemente amplia como para cubrir la diversidad de temas y
enfoques de investigaciones existentes en la actualidad, pero también es lo suficientemente
específica como para diferenciar a la Psicología del tránsito de otras áreas de la Psicología, tanto
en lo referente a su objeto de estudio como a sus metas prácticas.

Los mismos autores identifican los siguientes factores que influyen en el comportamiento en el
tránsito (Bermejo, Redondo y Scabuzzo, 2018, p. 311):

Factores del entorno físico.

Factores cognitivos.

Factores motivacionales.

Factores socioculturales.

Factores legales.

En las 2017 se realizaron en la provincia de La Pampa, las XI Jornadas Nacionales de Psicología


del Tránsito “Las Implicancias de la Salud Mental en los Siniestros Viales”, cuyos objetivos
destacamos:
Objetivos:

1 Generar espacios de encuentro con el propósito de problematizar sobre


la importancia de la Psicología del tránsito.

2 Instalar en la agenda de la política pública la temática de la Psicología


del tránsito, y la incorporación del psicólogo como recurso indispensable
en la evaluación del otorgamiento de las licencias de conducir.

3 Difundir y promover los trabajos de investigación y de campo


relacionados con la temática de la salud mental y los siniestros viales.

4 Promover el intercambio de experiencias interdisciplinarias entre


aquellos actores sociales que intervienen en los siniestros viales.

5 Impulsar a la reflexión que posibilite el desarrollo de una visión diferente


que contribuya a la comprensión del sistema vial como un todo.

6 Movilizar a los estudiantes de Psicología de todas las Universidades del


país a involucrarse con la temática de la Psicología del tránsito.

7 Fomentar la incorporación de la educación vial como tema transversal


dentro del currículo educativo.

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12.3 Psicología económica

El objeto de estudio de la Psicología económica son las conductas de adquisición, consumo y uso
de bienes, servicio e ideas, el comportamiento económico, las variables que inciden en la toma de
decisiones económicas individuales y colectivas, y las formas como las personas comprenden el
mundo de la economía y sus variaciones (Bermejo, Redondo y Scabuzzo, 2018).

Lea Tarpy (1987, citada por Denegri Coria, 2010) nos aclara que:

(…) un psicólogo economista es aquel que reconoce que el problema que está estudiando es tanto
psicológico como económico y está preparado para utilizar tanto los métodos psicológicos como los
económicos para investigarlo. Desde esta perspectiva, la psicología económica tiene el doble objetivo de
estudiar y analizar cómo la economía afecta el comportamiento de los individuos y cómo dicho

comportamiento afecta a su vez a la economía. (1987, citada por Denegri Coria, 2010)

Como plantea la autora, existe una complejidad que implica la profundización de las diferentes
variables intervinientes, ya que no tiene lugar en el vacío, sino que generan una trama que no se
separa de otros aspectos del comportamiento humano, pues “involucra a la persona en su
totalidad, con su historia, características personales, sociales y culturales y al contexto general en
que ocurre el comportamiento” (Denegri Coria, 2010).

Denegri Coria (2010), nos presenta 4 factores que estimulan o inhiben la conducta en torno al uso
del dinero:

Los factores personales

Son características de personalidad del individuo, estilo de vida personal y familiar, normas y valores de su
cultura y el nivel de alfabetización económica o comprensión del mundo económico que ha alcanzado. Estos
factores personales son a su vez influidos por la región de residencia, subcultura, grupo etario y género.

Los factores sociales y culturales

Incluyen el estrato socioeconómico de pertenencia, las expectativas sociales y las características globales del
sistema político y cultural en el que está inserto el individuo.

Los factores situacionales

Son las condiciones y circunstancias que normalmente limitan las decisiones económicas: ingreso
disponible, tamaño de la familia, tipo de hogar, situaciones de mercado, existencia de ofertas.

Los factores económicos generales


Se relacionan con la percepción del estado económico del país, la valoración de la política económica y las
señales concretas que proporciona el sistema económico: tasas de inflación e interés, tasas de cesantía,
equidad de la distribución de ingreso y políticas económicas. Estos factores generales provocan actitudes
pesimistas u optimistas y generan expectativas que influyen en las decisiones de gastar, ahorrar o invertir.

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12.4 Psicología política

Siguiendo a Dávila et al. (1998), entendemos que la Psicología política es un conjunto de


conocimientos científicos, desarrollados y transmitidos por psicólogos que pretenden describir y
explicar el comportamiento político humano.

El término psicología política apareció en un trabajo del politólogo norteamericano Merriam en


1924; pero ya antes Gustave Le Bon en 1910 tituló un libro “La psychologie politique et la défense
social” (Jiménez Burillo, 1986).

Recurriendo a Dávila et. al. (1998), podemos argumentar que la Psicología política es un conjunto
de saberes científicos, que intenta explicar el comportamiento humano en las situaciones que:

1 Influyen en un colectivo amplio de personas, en asuntos de intereses


públicos o colectivos (sin que los intereses se definan exclusivamente
por una de las partes), acciones que traten de impactar o impacten en el
orden social.

2 Ordenan, regulan o prohíben algo vinculante para toda la sociedad, esté


situado ese algo en el terreno de lo social, lo económico, lo ideológico o
lo cultural o en cualquier otra esfera. Se trata de fijar normas, de definir
reglas.

3 Distribuyan, asignen, movilicen o extraigan recursos, o produzcan bienes


y servicios generales.
4 Tengan comportamientos alternativos, distintas opciones o
planteamientos sobre que se debe hacer.

Podemos inferir que los fines de la Psicología política, se desprenden de su objetivo principal:
poder conocer el comportamiento político de las personas, su vínculo grupal, las minorías,
fenómenos de masas, intención de voto, participación política, liderazgo, opinión pública,
fenómenos de autoritarismo, discurso político, conducta política, estudios heurísticos, toma de
decisiones, pactos y negociaciones.

Retornamos a Jiménez Burillo (2010) que nos presenta algunos asuntos a ser tenidos en cuenta
por la Psicología política, sin un orden jerárquico establecido:

Papel de la familia en la identificación del niño con los partidos


políticos.

La psicohistoria y el Holocausto.

Estudio psicológico de las élites.

Causas de la guerra.

Salud y participación política.

Aspectos psicológicos del paro.

Psicología Social del terrorismo.

El concepto de eficacia política.

Sobre la utilidad de la teoría de los rasgos en ciencia política.

La televisión y el aprendizaje político


Barreras psicológicas en las negociaciones árabe-israelíes.

La Psicología política de Alejandro Magno.

Aspectos psicológicos de la Revolución iraní.

El fascismo contemporáneo.

Teoría de la atribución y relaciones internacionales.

Implicaciones psicológicas del desarrollo infantil en la era nuclear.

El tema no se agota, por lo contrario, se amplía a cada paso, y merece ser tenido en cuenta dentro
de la órbita de la Psicología.

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12.5 Psicología de catástrofes

En las últimas décadas, según Berdullas Temes (2000), “se ha suscitado un enorme interés a nivel
social por los comportamientos individuales y colectivos ante situaciones de emergencia y
catástrofes”. En el mismo texto nos plantea que los primeros trabajos en Europa estuvieron
destinados a:

Recopilar las experiencias de los psicólogos que habían participado e


intervenido en situaciones de emergencia.

Revisar el tipo de formación y entrenamiento de los psicólogos que


prestaron ayuda voluntaria.

Proponer un perfil del profesional de la psicología que se adecue a esas


situaciones.

Profundizar en el conocimiento de los factores de riesgo que pueden


hacer que las conductas de las personas y grupos inmersos en las crisis
no desemboquen en reacciones de pánico que multipliquen los efectos
negativos de aquellas.

Pero, ¿qué es un desastre dentro de este marco teórico? Recurrimos al texto de Montoso y
Carbonell (1992) que nos argumenta que, desde una lectura psicológica, un desastre es:
(…) la irrupción de un acontecimiento súbito, intenso y traumático, con gran número de víctimas que
sobrepasa los recursos de la comunidad y que, además de la destrucción material y la desorganización
social que provoca, produce una seria afectación psicológica a quien la padece, ya que fallan las
estrategias de afrontamiento habituales para la resolución de problemas.

La primera acción del psicólogo en una situación de desastre seguramente será poco
estructurada y dependerá de la situación en sí misma, en un espacio público y en forma grupal, sin
definición de tiempo, y sin conocer a la persona o personas con las que se debe interactuar.

Factores que pueden desencadenar o aumentar el malestar


psicológico

Según Puertas y Gutiérrez (1998, citado en Campillo Cascales, 2004, versión on-line), se los
pueden dividir en:

Factores ambientales

La organización y gestión de diversos aspectos por parte de las autoridades o responsables puede
condicionar el malestar psicológico de los afectados, lo que requiere consejo psicológico: organización de las
acciones, manejo con los grupos de seguridad, liderazgo y reacciones no contenidas, mal manejo de los
medios de comunicación, mala comunicación con los familiares de víctimas o con los sobrevivientes.
Factores psicológicos

Existen una serie de factores de carácter psicológico que pueden agravar el afrontamiento del hecho
traumático y dificultar la superación de la situación:

Ejemplos: Padecer una enfermedad grave, personalidades vulnerables, falta de mecanismos adaptativos,
baja autoestima o expectativas catastróficas de futuro (nunca lo superaré), asumir el papel de fuerte o chivo
expiatorio de la familia

Bibliografía de referencia
Berdullas, M. (2000). Psicología de la Intervención en desastres y situaciones de emergencias. En
Concejo general de Colegios Oficiales de Psicólogos, n.º 76.

Bermejo, F., Redondo, S., y Scabuzzo, F. (2018). Psicología del Deporte. En Manual de Innovación.

Universidad Nacional de Córdoba.

Campillo Cascales, M.; Rivas Molina, A.; Luna, A.; Llor Esteban, B. (2004). ¿Qué pueden hacer los
Psicólogos en una situación de desastre?

Denegri Coria, M. (2010). Introducción a la Psicología Económica. En Eumed.

Duarte, E. (2002). Los retos de la psicología en la actualidad, ¿una respuesta a la sociedad o un


producto social? En Revista Universitaria n.º 221.

Garzarelli, J. (2010). Psicología del deporte.

González, G., y Dantagnán, A. (2015). Psicología del tránsito: La agresión al Conducir.

Groeger, S., & Rothengatter, J. (1999). Psicología del Deporte. Barcelona: Editorial Manantial.

Jiménez Burillo, F. (1986). La Psicología Política. En Papeles del Psicólogo. Vol. 25.

Montoso, L. y Carbonell, E. (1992). Efectos y reacciones psicológicas de los individuos y los grupos
humanos ante las catástrofes. Manual de asistencia sanitaria en las catástrofes. Madrid: Paidós.

Bibliografía obligatoria

Berdullas, M. (2000). Psicología de la Intervención en desastres y situaciones de emergencias. En


Concejo general de Colegios Oficiales de Psicólogos, n.º 76. Documento

Coscio, R. y Sánchez, J.F. (2012). Manual de psicología. Pp. 315-359.

Coria, M. (2010). Introducción a la Psicología Económica. En Eumed.


Documento

Garzarelli, J. (2010). Psicología del deporte. Documento

González, G., y Dantagnán, A. (2015). Psicología del tránsito: La agresión al Conducir. Documento
Jiménez Burillo, F. (1986). La Psicología Política. En Papeles del Psicólogo. Vol. 25. Documento

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Conclusiones

Hemos llegado al punto de la despedida del presente curso de Introducción a la Psicología. Desde la
definición etimológica hasta las actividades tradicionales y nuevas de la Psicología. Este recorrido nos ha
permitido conocer los objetos de estudio y los métodos aplicados por la disciplina.

En el futuro, seguirán ampliando la base del saber, esperamos que esta breve introducción les haya

dejado una cantidad herramientas para poder adentrarse en nuevas materias y ampliar la perspectiva de
su especialidad.

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