Proceso de institucionalización de la educación
Nuestro Sistema Educativo tiene un surgimiento en un determinado contexto, para responder
a necesidades particulares de un momento socio-histórico. La organización de la escuela se
presenta en un momento, la modernidad.
Pineau (1996) indica que la escuela es un epifenómeno de la modernidad, un dispositivo que
se construye “a cuestas” de ese periodo, para atender a las necesidades del momento.
La escuela tiene una organización muy antigua que se sigue sosteniendo a pesar de todos los
avances. Se han hecho pequeñas actualizaciones pero no alcanzan a ser lo suficientemente
significativas.
Va de suyo que la escuela debería poder responder a las necesidades y a los pedidos de la
sociedad actual.
El proceso de institucionalización de la educación. Este concepto refiere al recorrido de la
educación desde las primeras organizaciones hasta el momento en que se consolida como
sistema.
El ser humano es el único ser que educa, que realza las acciones necesarias para la
incorporación de un nuevo ser al grupo social. Cada niño nace carente de las herramientas
para subsistir por sí mismo, requiere de un otro para poder seguir viviendo, al igual que para
ser incorporado a la sociedad que lo precede.
Pero no siempre la escuela cumplió el rol de agente socializador/educador.
La educación en tiempos primitivos
Alt (1975), en los primeros estadios del desarrollo humano, no se puede referir la existencia de
la escuela como instancia formadora; pero no por ello se puede afirmar que no se
desarrollaban procesos educativos.
La educación primitiva se basaba en aprender métodos de supervivencia pero no algo
pedagógico.
En estas primeras tribus, sostiene el autor, la educación posee características que la
distinguen:
Educación igual para todos los niños: todos los integrantes participaban de las diferentes
acciones, sin distinción alguna. Todos debían aprender todo. La única distinción se establecía
entre niños y niñas, en función del contenido de la propuesta, pues se entendía que las
actividades de uso de fuerza, las actividades físicas, merecían una distinción para su ejecución.
Los muchachos aprendían a cazar grandes animales, a manejar trampas; mientras que las niñas
trabajaban en la recolección de frutos o tareas de aseo.
Educación multilateral: Al transmitir todos los aspectos desarrollados por la humanidad como
un conjunto completo. En las sociedades primitivas, todos los integrantes sabían desarrollar
todas las tareas.
Corta duración de la educación: La menor producción de saberes hace que la transmisión
requiera de menos tiempo para que sea efectiva, además de que se requería la rápida
inserción de cada integrante en la vida productiva de la comunidad. No se trata de un
aprendizaje institucionalizado sino informal.
Este tipo de educación se realizaba a través de lo que se denominaba modos de educación,
entre los que Alt (1975) resalta:
Actividades de cuidado, alimentación y protección.
Temprana participación en las actividades de la tribu.
Fiestas y celebraciones.
Participación en narraciones de relatos tradicionales, cuentos, leyendas.
Juegos de imitación de las tareas de los adultos.
Esta situación comienza a cambiar con el rápido crecimiento de la tribu, la mayor producción y,
en consecuencia, la división del trabajo. Así comienza a distinguirse el paso de esa primera
etapa de igualdad, a la etapa del monopolio de la educación.
Con la complejización de la producción y sus modos, también comienzan a distinguirse la
diferenciación de grupos en la estructura social, y ello conlleva a la monopolización del saber.
Esto se da a partir de la presencia de saberes comunes a todos los miembros de la tribu, y la
existencia de determinados ámbitos del conocimiento y habilidades que se reservaban para
ciertos grupos, que eran los que tomaban decisiones en torno a la tribu.
La organización del sistema educativo
En contraposición a la idea de un desarrollo gradual, que se desprendería de la perspectiva del
proceso de institucionalización de la educación, el sistema educativo surge con un movimiento
altamente disruptivo, pues se impone en un terreno en el que no se lo solicita, con la
modernidad.
Pineau (1996) explica que la escuela es un artificio que se desarrolla en un momento en
particular, con objetivos que corresponden al contexto que la reclama.
Se refiere al fenómeno “escuela mundo” pues refiere a que es un fenómeno de tipo
internacional, resultado de procesos liberales, de formación de ciudadanos que se acoplen al
nuevo sistema que se estaba desarrollando.
Hay una línea de comparación con una fabrica y una escuela (sentarse, callarse, escuchar, el
timbre para el recreo) esta relacionado porque lo que se hacía era formar personas para
trabajar en.
Para explicar esta situación recurre a la explicación de que la escuela es un fenómeno artificial,
no natural, por lo que se debe desnaturalizar su surgimiento. Siempre se busca el poder
realizar un cambio significativo, relevante que implique un cambio de paradigma en el colegio.
El autor presenta un punteo que explica cuál fue la ruptura de la escuela con el entorno en su
origen, a saber:
Matriz eclesiástica
La escuela toma como modelo a la iglesia, las órdenes religiosas son su fuente de inspiración,
desde su forma de trabajo hasta la disposición y el rol que cada actor desarrolla, ocupa. Es un
espacio separado de lo mundano.
Aparición del espacio cerrado como dispositivo institucional
Se toma como espacio por excelencia para la transmisión a la escuela, lo que allí sucede es
sagrado y no se conecta con el exterior, lo de afuera es mundano y a ser combatido.
Homología entre educación y escuela, y entre alfabetización y escuela
Se asocia a la escuela con el único lugar encargado y oficial para impartir educación, y en
espacial para la enseñanza de las primeras letras y operaciones, de tal modo que solo se piensa
en ella como espacio educador, aun reemplazando la familia.
Ubicación en un espacio y tiempo específico
La escuela posee establecido un espacio para el desarrollo de la acción pedagógica, que es su
edificio, al igual que un espacio para cada tipo de actividad (juegos, actos escolares, clases
especiales) Del mismo modo se desarrollan tiempos en la escuela (de estudio, de recreo) al
igual que tiempo de clases y receso, de los cuales se evidencia el impacto en el resto de las
organizaciones de la comunidad, el ritmo de la escuela marca el ritmo de los negocios,
vacaciones, tráfico.
Pertenencia a un sistema mayor
Cada escuela es un nudo en la red aún mayor del sistema educativo, en el que la organización y
las formas de trabajo son similares, establecidas por decretos, reglamentos, circulares y hasta
por reglamentos internos.
Constitución de la disciplina y el campo pedagógico, y su reducción a lo escolar
Además de la organización de la Didáctica, surge la Pedagogía como disciplina preocupada por
la enseñanza, y que luego se va delimitando y fundiendo en torno a la problemática escolar.
Formación de un cuerpo de especialistas dotados de tecnologías específicas
Formación del docente, el que se va a constituir como modelo moral, y como portador de
saberes acerca de cómo enseñar y moldear al alumno.
Constitución del colectivo docente como "sacerdote laico"
El docente como quien iba a llevar adelante su tarea independientemente de las condiciones
deficientes para la misma y aceptando retribuciones superiores a los materiales como pago,
por ejemplo, el amor de los niños. A esta situación de suma la precarización de su tarea
asociada a una alta feminización de sus integrantes
Definición de un estatuto específico de la infancia
La infancia es un concepto que también es creado en la modernidad, apelando a la
constitución de un período por excelencia para el aprendizaje.
Establecimiento de la relación inmodificablemente asimétrica maestro-alumno
El docente posee autoridad en el modo en cómo se establece la relación pedagógica, y hace
uso de mecanismos de control y supervisión de la tarea del alumno.
Generación de dispositivos específicos de control de los "cuerpos dóciles"
Además de delimitar un momento de la vida para ser educado, se incide sobre los cuerpos de
quienes participan de la acción, sumiéndolos a la disciplina, gestos, expresiones, ya
establecidos, medidos con test, domesticados con los pupitres y órdenes del docente.
Institucionalización de la escuela obligatoria en tanto mecanismo de control social
Se establece la obligatoriedad, asegurando la asistencia de todos y cómo los moldea para vivir
en la sociedad que lo precede.
Realidad colectiva
La escuela trabaja enseñando a muchos a la vez, economizando los gastos para educación y la
preparación para la realidad futura.
Sistema de transmisión de saberes íntimamente vinculado al funcionamiento disciplinario
El trabajo y la evaluación se asociaban al logro del disciplinamiento. Calificaciones, exámenes,
evaluaciones.
Establecimiento de los saberes elementales
Es en este punto donde comienza a hacerse hincapié en las materias relacionadas con la
lectura y escritura, al igual que el cálculo, pudiendo incorporarse ciudadanía como un saber
neutral. Todos ellos saberes necesarios como punto de partida para todo aprendizaje
posterior.
Prácticas y currículos altametne uniformes
En todas las escuelas se continuaba con el mismo método y orden de trabajo. Destacando la
propiedad de sistema.
Predeterminación y sistematización de contenidos
Se desarrolla una primera determinación de aquellos saberes que se cree necesarios a ser
enseñados, es decir, que se determina y se les da forma a los contenidos escolares, aun en
forma previa a ser enseñados/trabajados en la escuela.
Sistema de acreditación, sanción y evaluación escolar
La escuela acredita la posición de un determinado caudal de conocimientos a partir de la
emisión de un título, que a su vez se constituye como organizador y clasificador social.
Descontextualización del contenido académico y creación del contenido escolar
La escuela genera su currículo como selección de conocimientos, descontextualizándolos del
marco en el que fueron concebidos y de la intención con la que fueron desarrollados; dando
así lugar a la creación del contenido escolar.
Generación de una oferta y demanda letrada específica
Se desarrolla un cúmulo de recursos únicamente diseñados para el ámbito escolar: manuales,
mobiliarios, textos, elementos (mapas, materiales de geometría para el trabajo en la escuela…)
Las referidas son características propias de la escuela al momento de su origen, pero como
puede evidenciarse, dentro de estas particularidades, hay varias de ellas que se han
cristalizado y sostenido a lo largo de la historia escolar; unas con características más
constantes y otras con ciertas modificaciones, pero que en su esencia se mantienen.
Los pilares de la escuela en la modernidad son:
Liberalismo: la escuela cumple un rol fundamental en la formación de los individuos,
libres, en tanto tengan la capacidad de tomar decisiones y elegir su propio gobierno;
además de formar el trabajador que de curso al desarrollo del sistema capitalista de
incipiente formación. En este marco se reconocen dos sentidos educativos del
liberalismo, el nacionalismo y la meritocracia, el primero para la homogeneización de
la población, en tanto cultura compartida, y el segundo con el objeto de crear la
fantasía de igualdad de oportunidades anudada a la idea de una carrera abierta al
talento. Se prepara a los ciudadanos para que tengan conocimiento y puedan elegir.
Obvio que a veces puede estar politizado
Positivismo: se sustenta la tarea educativa con una visión de cientificidad, se apela al
logro de una propuesta educativa que se construya desde la neutralidad y rigurosidad
que la cientificidad exige. Los conocimientos transmitidos en la escuela sea de base
científica.
Escuela tradicional: se consolida el triángulo didáctico tradicional, en el cual los
participantes toman características que hasta el día de hoy son difíciles de modificar o
replantear; el alumno como hoja en blanco, espacio de “llenado” de conocimiento, el
docente como el técnico que aplica el método ya delimitado, y el saber como
ideológico, neutral, aséptico.
En ese marco es que Pineau (1996) ubica el surgimiento del sistema educativo, y es lo que le
permite indicar su surgimiento no como el resultado de un proceso gradual y de necesariedad
desde la sociedad, atendiendo a sus repuestas, sino como una construcción de un momento
dado, que puede y requiere ser revisada en la actualidad para no aceptar ingenuamente su
naturalidad.
La función política de la educación
La función del sistema educativo en su origen responde a una necesidad política. Para analizar
esa perspectiva, puede retomarse la justificación que realiza Tedesco (1993) quien identifica
dos fundamentos: se entiende que la formación brindada por la escuela apoya la construcción
de la política interna y los gobiernos locales, pues una población educada podría definir su
gobierno y aceptar las normativas que ordenan todo país. El otro fundamento es el que explica
que desde los niveles superiores de la educación se apuntó a la formación de un sujeto apto
para cumplir los papeles políticos, una elite que será el futuro del país.
Ley de educación común Nº 1420 (1884) que indica la obligatoriedad de la
escolarización, asegurando la llegada de las normativas a un pueblo que cuenta con los
rudimentos para analizarlas.
En relación al segundo, punto Tedesco (1993) señala que la fundamentación de la educación
como dirigida a los grupos para el ejercicio de gobierno se observa en la definición de la
educación secundaria como un espacio para pocos, con una perspectiva fuertemente
enciclopedista, expresado en el predominio de materias humanistas, preparatorias del ingreso
a la universidad y con poca preparación en lo productivo y en la orientación práctica, se pone
de manifiesto la función política en el origen del sistema educativo nacional.
Un particular problema se planteó en este contexto, porque si la única oferta educativa tenía
como función la formación de las elites gobernantes, y al difundir esta propuesta en sectores
amplios de la población (si bien no era un nivel obligatorio, tampoco tenía restricciones ni era
una propuesta arancelada) un gran grupo de personas se formaba en esa concepción,
entonces todo aquel que transitara por este espacio educativo iba a reclamar participación en
el poder.
Frente a esta situación, las elites del momento buscaron soluciones para disolver el reclamo, y
definieron dos posibles caminos:
el freno del progreso educativo, lo que sería visto como una medida retrógrada frente
a los avances logrados en la educación del momento en nuestro país.
la diversificación de la oferta educativa, al establecer carreras con salidas técnico
profesional. Propuesta que fue desarrollada a través de la apertura de los diferentes
bachilleratos en la escuela secundaria.
En su desarrollo, Tedesco (1996) expresa que otras posturas mencionan la necesidad
económica como el motor del desarrollo del sistema educativo nacional, expresando que los
diferentes niveles educativos se correspondían con la formación de un determinado grupo
social que aportaba al desarrollo del país y su crecimiento como potencia exportadora de
materias primas; por ello liga el desarrollo educativo a la actividad portuaria. Pero se le critica
a esta postura, que no tenía sustento empírico para sostener la afirmación realizada, y se
realza la posición de la necesidad política.
La escuela hoy
La educación se ha mantenido como una institución constante en el paisaje. Pero a pesar de
ello, hoy enfrenta una particular situación, pues si bien se la reconoce como una instancia
naturalizada, como parte de la cotidianeidad, por otro lado, se la cuestiona.
El surgimiento del modelo escolar vigente se dio en el marco de la modernidad y la necesidad
de generar cuerpos dóciles, respondientes a los requisitos de la sociedad industrial del
momento, pero las necesidades mutaron, al igual que las particularidades del contexto, y las
salidas hoy son totalmente diferentes ya no tiene que ver con la fabrica ni para trabajar. Hoy la
sociedad actual entroniza el presente, el día, el instante; en el cual la imagen y la obtención de
la mirada del otro son el motor, como la necesidad de exhibirse es la constante que se
evidencia en cada pantalla. Hoy prima la imagen, la mirada, es pantalla todo lo que tiene que
ver con la virtualidad.
La escuela se consolida y sostiene en la estructuración y desarrollo de la palabra, que hoy se ve
destronada por lo audiovisual, que estaría empujando a la escuela hacia su fracaso. Este
fracaso se observa expresado en situaciones como la deserción escolar (aun en niveles
obligatorios), el fracaso escolar, los analfabetos funcionales; todos ellos ejemplos de la pérdida
de valor de la propuesta escolar. El fracaso se ve porque se ven chicos que avanzan en grados
sin tener conocimientos, o comprender lo que leen, es muy difícil lo que se esta viviendo.
Sibilia (2010) agrega que, frente a esta situación, la escuela ha diseñado e implementado
estrategias para no perder vigencia y continuar captando el deseo de aprender, y entre ellas
señala:
Recompensas en dinero, pagos tanto a docentes como alumnos por algún logro, o por
el cumplimiento de aquellas tareas que le son propias.
Una computadora por alumno, medida que, si bien es menos polémica, también ha
sido criticada dado que se lanzó la decisión sin prever los modos de desarrollo de la
misma.
Instalación de cámaras de seguridad en las aulas, con el objeto de frenar las
expresiones de violencia, pero que termina consolidándose como un control o
supervisión del día a día en el aula.
Estrategias todas que no prosperaron, al menos en el sentido con el cual surgieron.
En lo expuesto se trata de reflexionar acerca de la pertinencia de la escuela en un contexto que
no la ubica en un lugar destacado, sino que aún pone en evidencia más fuertemente el
debilitamiento de las instituciones y la pérdida del tejido social que permitía el sostén de la
escuela. Pero algo de ello debe continuar estando presente cuando, a pesar de todo, la escuela
sigue siendo un baluarte al que se recurre, aunque sea para quejarse.
La educación antes, la educación ahora
Imagen 1. Las 10 pautas de una buena relación entre padres, hijos y profesores (Ikatekstea, P.
2014).
En la imagen se refleja cómo ha cambiado el lugar que ocupa la escuela en la sociedad, y la
visión que de ella y su tarea se tiene. Es un mensaje fuerte, pero que es de utilidad para
comenzar a replantear las múltiples dimensiones que afectan a la acción educativa, del mismo
modo que es habilita a replantearse por qué la escuela está siendo cuestionada, por qué
continúa sosteniendo modalidades de trabajo y propuestas que son propias del momento en
el que surge; ello cuando el contexto, necesidades y sociedad en general han cambiado. Del
mismo modo, se debe reflexionar acerca de si la escuela debe responder acríticamente a los
pedidos y necesidades de la sociedad actual.
La organización de nuestro sistema educativo nacional posee un origen ligado a la función
homogeneizadora, con una clara función política que define su origen en la modernidad, en la
segunda mitad del siglo XIX.
Hoy en día su tarea e intervención en el desarrollo de la sociedad sufre de dos miradas
opuestas pero complementarias. Se la reconoce como institución requerida, destacada en la
socialización (hasta hacerse cargo de sostener la socialización primaria, en ciertos casos) pero
también se la cuestiona como adusta y de métodos anticuados, que no responden a las
actuales demandas.
Bibliografía de referencia
Alt, R. (1975). Lecciones sobre la educación en estadíos tempranos. Buenos Aires:
Mimeo.
Deleuze, G. (2006). Posdata sobre las sociedades de control. En Ferrer, Christian: El
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Pineau, P. (1996). La escuela en el paisaje moderno. Consideraciones sobre el proceso
de escolarización. En Cucuzza (Comp): Historia de la Educación en debate. Buenos
Aires: Miño y Dávila.
Sibilia, P. (2010). ¿Es posible una escuela posdiciplinaria? (¿y sería deseable?) En
Dussel y otros: La educación alterada. Aproximaciones a la escuela del Siglo
XXI. Buenos Aires: Eduvim.
Tedesco, J. C. (1993). La función política de la educación. En Educación y sociedad en la
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Bibliografía obligatoria
Deleuze, G. (2006). Posdata sobre las sociedades de control, pp. 1-5.
Dussel, I. (2020). Capítulo: Miradas Epocales. En Pensar la educación en tiempos de
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Argentina. Resignación o resignificación, pp.1-
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Serra, M. y Fattore, N. (2005). Hacer escuela, pp. 1-16.
Tiramonti, G. (2005). La escuela en la encrucijada del cambio epocal, pp. 889-
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73302005000300009&script=sci_abstract&tlng=es