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Usos y dosis de vitamina A

revision bibliografica de la importancia de la vitamina A en niños menores de 4 años
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Usos y dosis de vitamina A

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Descripción:

Vitamina liposoluble. Esencial para el desarrollo y mantenimiento de la función visual y


reproductiva, el crecimiento óseo, la inmunidad, la eritropoyesis y la función pulmonar.
Actúa como cofactor de múltiples procesos bioquímicos. En la dieta se puede
encontrar en la carne de hígado, los productos lácteos y los huevos, además de en
algunas frutas y vegetales, como coles y zanahorias.
USO CLÍNICO:
 Vía oral: tratamiento y profilaxis de la deficiencia de vitamina A en >14 años (A)*.
 Vía tópica: alivio local sintomático de la irritación de la mucosa, tratamiento de
grietas cutáneas en >6 años (A).
Indicaciones no incluidas en ficha técnica (E: off-label).
 Prevención de la broncodisplasia pulmonar en recién nacidos prematuros de
bajo peso**.
 Suplementación en niños de 6 meses a 2 años con sarampión, por vía oral.
 Colestasis intensa y prolongada que puede originar malabsorción de grasas y de
vitaminas liposolubles, por vía oral.
 Suplemento en fibrosis quística.
* La presentación oral en monoterapia. Consultar fichas técnicas de preparados en
combinación.
** No existe ninguna presentación en forma parenteral registrada en España, que
incluya exclusivamente vitamina A (E: extranjero, off-label). Se puede encontrar
combinado con otras vitaminas para perfusión: Viant®, con la indicación de sustitución
de vitaminas cuando la nutrición oral o enteral sea imposible, insuficiente o esté
contraindicada en niños >11 años.
DOSIS Y PAUTAS DE ADMINISTRACIÓN:
1 UI de vitamina A = 0,3 µg de retinol.
Requerimientos diarios recomendados (RDA): vía oral
 <6 meses: 400 µg de retinol = 1332 UI de vitamina A.
 6-12 meses: 500 µg de retinol= 1665 UI de vitamina A.
 1-3 años: 300 µg de retinol= 999 UI de vitamina A.
 4-8 años: 400 µg de retinol = 1332 UI de vitamina A.
 9-13 años: 600 µg de retinol= 1998 UI de vitamina A.
 13 años y adultos: mujeres, 700 µg de retinol = 2331 UI de vitamina A; hombres,
900 µg de retinol = 2997 UI de vitamina A.
Suplemento dietético: vía oral
 <6 meses: 1500 UI/día.
 6 meses-3 años: 1500-2000 UI/día.
 4-6 años: 2500 UI/día.
 7-10 años: 3300-3500 UI/día.
 Niños >10 años y adultos: 4000-5000 UI/día.
Suplementación en sarampión (recomendación según la OMS): vía oral
 <6 meses: 50 000 UI.
 6 meses-1 año: 100 000 UI.
 >1 año: 200 000 UI.
Repetir dosis al día siguiente y a las 2 semanas.
En países desarrollados, donde no se espera una deficiencia endémica de vitamina A,
solo se recomienda administrar en las siguientes circunstancias:
 Pacientes entre 6 meses y 2 años de edad hospitalizados por complicaciones
del sarampión, tales como neumonía, afectación laringotraqueal y diarrea.
 Pacientes >6 meses con alguno de los siguientes factores de riesgo:
inmunodeficiencia, alteración oftalmológica asociada al déficit de vitamina A,
alteraciones de la absorción intestinal, malnutrición moderada a grave, niños
procedentes de regiones geográficas con alta mortalidad asociada al sarampión.
Deficiencia de vitamina A, deficiencia grave con xeroftalmia:
 <1 año: 7500-15 000 UI/día IM, 10 días. Mantenimiento con 5000-10 000 UI/día
VO durante 2 meses.
 1-8 años: 17 500-35 000 UI /día IM, 10 días. Mantenimiento con 5000-10 000
UI/día VO durante 2 meses.
 8 años, adultos (VO): 100 000 UI/día 3 días, seguido de 50 000 UI/día durante 14
días.
 Mantenimiento con 10 000-20 000 UI/día durante 2 meses.
Malabsorción, colestasis: se han utilizado diferentes pautas, como 5000 UI/día
(pauta recomendada para el neonato), 15 000 UI/48 horas y 50 000 UI/15 días, por vía
oral. Si existe un fenómeno de malabsorción grave es recomendable administrar por
vía intramuscular.
Prevención broncodisplasia pulmonar en neonatos prematuros de muy bajo
peso:
 Recién nacidos pretérmino de peso <1000 g al nacer y con dificultad respiratoria
precoz, con necesidad de oxígeno suplementario en las primeras 96 horas de
vida.
 Recién nacidos pretérmino de peso >1000 g al nacer y con riesgo elevado de
displasia broncopulmonar.
IM: 5000 UI/dosis (independientemente del peso al nacimiento) 3 días por semana,
con un intervalo entre dosis de al menos 48 horas, durante 4 semanas. Es
recomendable iniciar el tratamiento en las primeras 72-96 horas de vida.
(La administración IV de vitamina A en forma de palmitato de retinol se combina con
los preparados vitamínicos asociados con la nutrición parenteral).
No existen datos en pacientes pediátricos con insuficiencia hepática o renal. En
pacientes adultos se recomienda administrar con precaución. Un suplemento excesivo
en pacientes con insuficiencia hepática puede conducir a hipervitaminosis A.
Pacientes con fibrosis quística, como complemento de complejos
multivitamínicos:
 <1 año: 1500 unidades/día.
 1-3 años: 5000 unidades/día.
 4-8 años: 5000-10 000 unidades/día.
 ≥9 años: 10 000 unidades/día.
Administración
 Vía oral: administrar con alimentos o leche. En <2 años puede ser necesario
cortar la cápsula y exprimir el contenido en su boca.
 Vía IM: recomendaciones generales en cuanto a la administración en función del
grupo de edad.
CONTRAINDICACIONES:
 Hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes.
 Hipervitaminosis A.
PRECAUCIONES:
La administración de dosis >25 000 UI/kg se han relacionado con la aparición de
signos y síntomas de toxicidad aguda.
No administrar de forma conjunta con dexametasona. Se debe prestar atención al
riesgo que supone la administración conjunta de la vitamina con corticoides
posnatales, especialmente dexametasona, por el incremento que produce en los
niveles posnatales de retinol.
Su administración parenteral puede producir trombocitopenia, disfunción renal,
hepatomegalia, hipotensión, acidosis metabólica.
EFECTOS SECUNDARIOS:
Se observan solo cuando se superan los requerimientos fisiológicos. A dosis
superiores a las fisiológicas puede producirse toxicidad, que se manifiesta con más
frecuencia en niños que en adultos. Sus frecuencias no están establecidas.
 Sistema nervioso central: cefalea, ataxia, vértigo, irritabilidad, alteraciones
psiquiátricas, hipertensión intracraneal.
 Dermatológicos: prurito, alopecia, queilitis.
 Gastrointestinales: vómitos, diarrea.
 Oculares: alteraciones visuales, edema de papila.
 Efectos adversos en recién nacidos: abombamiento de la fontanela,
hepatomegalia, edema, lesiones mucocutáneas, dolor a la palpación de los
huesos.
INTERACCIONES FARMACOLÓGICAS:
 Puede potenciar el efecto de los anticoagulantes orales, incrementando el riesgo
de sangrado.
 Existe riesgo de hipervitaminosis A con isotretinoína y derivados del ácido
retinoico.
DATOS FARMACÉUTICOS:
Conservación: 2-8 °C, protegida de la luz. No congelar.
Presentaciones comerciales: las presentaciones disponibles en España pueden
consultarse online en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS
(CIMA), [Link]
No existe ninguna presentación en forma parenteral registrada en España, que incluya
exclusivamente Vitamina A (E: extranjero, off-label).
BIBLIOGRAFÍA:
 Fichas técnicas del Centro de Información online de Medicamentos de la
AEMPS-CIMA [base de datos en Internet]. Madrid, España: Agencia Española de
Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) [consultado el 11/04/2021].
Disponible en: [Link]
 Alentado Morell N, Cabo Masip T, Vitoria Miñana I, et al. Polivitamínicos y
minerales en la infancia. ¿Son necesarios? Acta Pediatr Esp. 2010; 68(1):25-33.
 Efectividad de Medicamentos en Neonatología. Vitamina A en la Prevención de
la Morbilidad de los Recién Nacidos Prematuros. Consejería de Sanidad y
Consumo. Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios. Comunidad
de Madrid. Mayo 2005; 2.
 Eichenwald EC, Hansen AR, Ann R. Stark, et al. Cloherty y Stark. Manual de
Neonatología. 6.ª edición. España: Lippincott Williams and Wilkins. Wolters
Kluwer Health; 2015.
 Escobar Castro H, Sojo Aguirre A, et al. Fibrosis quística en Protocolos
diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición de la
SEGHNP-AEP. Disponible en: [Link]
diagnostico-terapeuticos-de-gastroenterologia-hepatologia-y-nutricion
 Frauca Remacha E, Muñoz Bartolo G. Colestasis en el lactante en Protocolos
diagnóstico- terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición de la
SEGHNP-AEP. Disponible en: [Link]
diagnostico-terapeuticos-de-gastroenterologia-hepatologia-y-nutricion
 Micromedex Healthcare® Series [base de datos en Internet]. Greenwood Village,
Colorado: Thomson Micromedex Drugdex® System. 1974-2012. Disponible
en: [Link]
 Pediatrics Lexi-Drugs Online [base de datos de internet]. Hudson (OH): Lexi-
Comp [consultado el 11/04/2021]. Disponible
en: [Link]
 Sathe MN, Patel AS. Update in Pediatrics: focus on fat-soluble vitamins. Nutr Clin
Pract 2010;25(4):340-346.
 UpToDate (Pediatric drug information) [base de datos en Internet]. Waltham, MA:
Wolters Kluwer Health Clinical Solutions 2012 [consultado el 11/04/2021].
Disponible en: [Link]
 Villa LF (ed.). Medimecum, guía de terapia farmacológica. 16.ª edición. España:
Adis; 2011.
Fecha de actualización: abril de 2021….
[Link]

¿QUÉ VITAMINAS NECESITAN SUPLEMENTAR LOS


NIÑOS DE 1 A 3 AÑOS?
La deficiencia de vitaminas en los niños puede provocar un crecimiento y desarrollo
físico lentos, y el desarrollo de ciertas enfermedades como:
 La sequedad ocular y la ceguera nocturna son causadas por la deficiencia de
vitamina A en los niños;
 Los niños carecen de vitamina C, son propensos a sangrar y son susceptibles a
enfermedades infecciosas;
 La deficiencia de vitamina B1 causa beriberi y neuritis;
 Deficiencia de vitamina K Puede aumentar el riesgo de sangrado;
 Deficiencia de vitamina D Reduce la absorción de calcio provocando
enfermedades óseas, reducción de la resistencia...

2. ¿Qué suplementos vitamínicos necesitan los niños de 1 año, 2 años y 3 años?


De 1 a 3 años, los niños necesitan todo tipo de vitaminas, como A, B, C, D, E y K. La
suplementación vitamínica depende de las necesidades de cada edad. Por lo tanto,
para saber qué vitaminas necesitan suplementar los niños a los 1, 2 o 3 años, los
padres deben comprender las necesidades de sus hijos para obtener suficientes
vitaminas y minerales esenciales.
A continuación, se detallan las vitaminas que los niños de 1 a 3 años necesitan
suplementar:
Vitamina A.
La vitamina A es un ingrediente esencial para el desarrollo celular de la retina en los
niños, ayudando a desarrollar la visión y a prevenir la sequedad ocular. Además,
protege la capa de células epidérmicas que recubre la superficie de la piel, reduciendo
la posibilidad de enfermedades infecciosas.
La necesidad de vitamina A en los niños en esta etapa es de 400 microgramos al día.
Los niños pueden complementar las fuentes de vitamina A con alimentos de color rojo-
amarillo, como frutas de color naranja espinoso, zanahorias, verduras de color verde
oscuro, yemas de huevo, hígado de animales...
Vitamina B.
Si te preguntas qué vitaminas necesitan suplementar los niños de 1 año, no debes
ignorar el grupo de vitaminas B. Este es un grupo vitamínico muy importante para los
niños, que incluye las vitaminas B1, B2, B6, B9 y B12. Cada tipo tiene funciones
específicas, pero en general, la vitamina B es esencial para el metabolismo, además
de ayudar a proteger el sistema cardiovascular y el sistema nervioso, y fortalecer el
sistema inmunitario.
 La demanda diaria de vitamina B1 (tiamina) es de 0,5 mg. Su aporte se
encuentra en alimentos como: harina de trigo, pan, legumbres, cereales, carne
magra...
 La demanda de vitamina B2 (riboflavina), alrededor de 0,5 mg al día, se puede
complementar a través de productos como carne, huevos, queso, verduras y
cereales integrales…
 La vitamina B3 (niacina) requiere aproximadamente 6 mg al día. Entre los
alimentos que la contienen se incluyen: aguacates, cereales, atún, huevos, aves,
legumbres, patatas, etc.
 El requerimiento diario de vitamina B6 (piridoxina) es de aproximadamente 0,5
mg. Se encuentra en aguacates, plátanos, frijoles, aves, cereales integrales…
 El requerimiento diario de vitamina B9 (ácido fólico) para niños de 1 a 3 años es
de 160 mcg. Alimentos ricos en vitamina B9, como espárragos, brócoli, rábanos,
frijoles, cereales y verduras de color oscuro...
 La vitamina B12 (cianocobalamina) requiere aproximadamente 0,9 mcg al día.
Se puede suplementar con carne, huevos, leche, leche de soja, aves y mariscos.
Vitamina C.
Participa en la formación de ciertas enzimas, por lo que es importante para ayudar al
cuerpo a prevenir infecciones, aumentar la resistencia, favorecer la absorción de
algunos nutrientes como el hierro y fortalecer las paredes de los vasos sanguíneos.
Los niños en esta etapa necesitan un suplemento de 30 mg de vitamina C al día.
Alimentos ricos en vitamina C como la col, el brócoli, la coliflor, los cítricos, la guayaba,
las espinacas, las fresas y los tomates...
Vitamina D.
La vitamina D ayuda a regular el metabolismo del calcio y el fósforo en el organismo,
aumentando la resistencia de los niños. Si los niños carecen de vitamina D, son
susceptibles a la irritabilidad, los calambres, el retraso del crecimiento, etc.
La necesidad de vitamina D en los niños en esta etapa es de 600 UI al día. La
vitamina D se obtiene principalmente a través de la exposición a los rayos UVB del sol,
con fuentes dietéticas limitadas como el salmón, la caballa, el arenque, el hígado de
pescado, la leche, el yogur, la mantequilla y el helado.
Vitamina E.
Participa en los procesos metabólicos celulares, previniendo la oxidación. Reduce el
riesgo de aterosclerosis, previene la oxidación y fortalece el sistema inmunitario.
Se necesitan aproximadamente 5 mg de vitamina E al día. Entre las fuentes se
incluyen aguacates, verduras de hoja verde oscuro, aceites vegetales como el de maíz
y girasol; papaya; nueces; trigo...
Vitamina K.
La vitamina K participa en el metabolismo óseo, formando coágulos sanguíneos y
previniendo el riesgo de hemorragia.
El requerimiento diario de vitamina K para niños de 1 a 3 años es de 13 mcg. Entre las
fuentes de vitamina K se incluyen alimentos como la col, la coliflor, los cereales, las
verduras de hoja verde oscuro, el hígado de animales, la carne, los huevos y el
pescado.
[Link]

NIH
¿QUÉ SON LA VITAMINA A Y LOS CAROTENOIDES Y
PARA QUÉ SIRVEN?
La vitamina A es una vitamina liposoluble que se encuentra presente en forma natural
en los alimentos. La vitamina A es importante para la visión normal, el sistema
inmunitario, la reproducción, además del crecimiento y el desarrollo. La vitamina A
también ayuda al buen funcionamiento del corazón, los pulmones y otros órganos. Los
carotenoides son pigmentos que les dan el color amarillo, anaranjado y rojo a las
frutas y las verduras. El cuerpo humano está en capacidad de transformar algunos
carotenoides en vitamina A.
Hay dos fuentes diferentes de vitamina A:
 La vitamina A preformada se encuentra en el pescado, en las vísceras (como
el hígado), los productos lácteos y los huevos.
 Los carotenoides provitamina A se transforman en vitamina A en el cuerpo.
Estos se encuentran en las frutas, las verduras y otros productos de origen
vegetal. El carotenoide provitamina A más común en los alimentos y los
suplementos dietéticos es el betacaroteno.
¿Cuánta vitamina A necesito?
La cantidad de vitamina A que usted necesita dependerá de su edad y sexo. Las
cantidades promedio diarias recomendadas de vitamina A preformada y de
carotenoides provitamina A, expresadas en microgramos (mcg) de equivalentes de
actividad de retinol (RAE, por su sigla en inglés) se indican a continuación (RAE).

[Link]

RETINOL = VITAMINA A oral


Acción terapéutica
 Vitamina
Indicaciones
 Prevención de la carencia de vitamina A
 Tratamiento de la carencia de vitamina A (xeroftalmia)
Presentación
 Cápsula de 200 000 UI, es decir aproximadamente 8 gotas (1 gota = 25 000 UI)
Posología y duración
Tratamiento preventivo de la carencia de vitamina A
 Niños menores de 6 meses: 50 000 UI dosis única
 Niños de 6 a 12 meses: una dosis de 100 000 UI, cada 4 a 6 meses
 Niños mayores de 1 año: una dosis de 200 000 UI, cada 4 a 6 meses

Tratamiento curativo de la carencia de vitamina A


 Niños menores de 6 meses: 50 000 UI una vez al dia el D1, D2 y D8 (o D15)
 Niños de 6 a 12 meses: 100 000 UI una vez al dia el D1, D2 y D8 (o D15)
 Niños mayores de 1 año y adultos: 200 000 UI una vez al dia el D1, D2 y D8 (o
D15)

Contraindicaciones, reacciones adversas, precauciones


 No sobrepasar las dosis indicadas.
 Puede provocar en caso de sobredosificación: trastornos digestivos, cefaleas,
hipertensión intracraneal (abombamiento de la fontanela en los niños lactantes);
malformaciones fetales.
 Embarazo:
Prevención: únicamente después del parto, una dosis única de 200 000 UI
Tratamiento: la posología varía según la gravedad de las lesiones oculares:
 Disminución de la visión nocturna o manchas de Bitot: 10 000 UI una vez al día o
25 000 UI una vez a la semana durante 4 semanas como mínimo
 Afectación de la córnea: 200 000 UI una vez al día el D1, D2 y D8 (o D15)
 Lactancia: sin contraindicaciones a las dosis recomendadas
Observaciones
 No ingerir la cápsula. Cortar la punta de la cápsula y administrar la dosis
directamente en la boca.
 En niños con sarampión, administrar sistemáticamente 2 dosis (los días D1 y
D2) para prevenir las complicaciones del sarampión.
Conservación
– Temperatura inferior a 25 °C
Enlaces transversales de Book para RETINOL = VITAMIN A oral
[Link]
[Link]#section-target-1

 La vitamina A es un término genérico que se refiere a compuestos liposolubles


encontrados como vitamina A preformada (retinol) en productos de origen animal
y como carotenoides provitamina A en frutas y vegetales. Las tres formas activas
de la vitamina A en el cuerpo son el retinol, retinal, y ácido retinoico. (Más
información)
 La vitamina A está involucrada en la regulación del crecimiento y especialización
(diferenciación) de virtualmente todas las células del cuerpo humano. La
vitamina A tiene papeles importantes en el desarrollo embriónico, la formación de
órganos durante el desarrollo fetal, funciones inmunes normales, y el desarrollo
de los ojos y la visión. (Más información)
 La deficiencia de vitamina A es una causa mayor de ceguera evitable en el
mundo. Esta es más prevalente entre niños y mujeres en edad de procrear. La
deficiencia de vitamina A esta asociada con una susceptibilidad incrementada a
infecciones, así como a desordenes de la tiroides y de la piel. (Más información)
 La ingesta diaria recomendada (IDR) es de 700 microgramos de equivalentes de
actividad de retinol (μg EAR)/día para mujeres y 900 μg de EAR/día para
hombres. (Más información)
 La profilaxis de la vitamina A parece reducir significantemente la mortalidad
infantil en regiones con alto riesgo de deficiencia de vitamina A. Además,
una suplementación de altas-dosis de vitamina A es ampliamente recomendada
para niños mayores de seis meses de edad cuando son infectados con
sarampión mientras están desnutridos, inmunodeficientes, o en riesgo de
complicaciones por el sarampión. (Más información)
 El ácido retinoico y sus análogos son usados en dosis farmacológicas en el
tratamiento de la leucemia promielocítica aguda y varias enfermedades de la
piel. (Más información)
 Fuentes animales ricas en vitamina A preformada incluyen productos lácteos,
cereal fortificado, el hígado, y aceites de pescado. Fuentes ricas de carotenoides
provitamina A incluyen los vegetales naranjas y verdes, como el camote y las
espinacas. (Más información)
 El consumo excesivo de la vitamina A preformada puede ser altamente toxico y
es especialmente contraindicado antes de y durante el embarazo debido a que
puede resultar en defectos de nacimiento severos. El nivel máximo de ingesta
tolerable (NM) para la vitamina A en adultos está establecida en 3,000 μg de
EAR/día. El NM no se aplica a la vitamina A derivada de los carotenoides. (Más
información)
VITAMINA A
Vitamina A es un término genérico que abarca un cierto número de compuestos
relacionados (Figura 1). El retinol y los retinil ésteres son frecuentemente referidos
como vitamina A preformada. El retinol puede ser convertido por el cuerpo a retinal,
que puede a su vez ser oxidado a ácido retinoico, la forma de la vitamina A conocida
por afectar la transcripción de genes. El retinol, retinal, ácido retinoico, y compuestos
relacionados son conocidos como retinoides. El β-caroteno y
otros carotenoides alimenticios que pueden ser convertidos por el cuerpo en retinol
son referidos como carotenoides provitamina A (véase el artículo en Carotenoides).
Cientos de carotenoides diferentes son sintetizados por las plantas, pero solo cerca de
un 10% de ellos son capaces de ser convertidos a retinol (1). La siguiente discusión se
enfocara principalmente en compuestos de vitamina A preformada y en el ácido
retinoico.
Función
Los compuestos de vitamina A son moléculas liposolubles esenciales
predominantemente almacenadas en el hígado en la forma de retinil ésteres (p. ej.
retinil palmitato). Cuando es apropiado, los retinil ésteres son hidrolizados para
generar todo-trans-retinol, el cual se une a la proteína de unión al retinol (RBP) antes
de ser liberado en el torrente sanguíneo. El complejo todo-trans-retinol/RBP circula
unido a la proteína, transtiretina, la cual entrega el todo-trans-retinol a los tejidos
periféricos (revisado en 2). Se encontró también que la vitamina A como retinil ésteres
en quilomicrones tiene un papel apreciable en la entrega de vitamina A a tejidos
extrahepáticos, especialmente en los primeros años de vida (3, 4).
Sistema visual y la vista
Localizada en la parte posterior del ojo, la retina contiene dos tipos principales de
células receptoras sensibles a la luz — conocidas como células fotorreceptoras de
conos y bastones. Los fotones (partículas de luz) que pasan a través del cristalino son
detectados por las células fotorreceptoras de la retina y convertidos a impulsos
nerviosos (señales eléctricas) para la interpretación por el cerebro. El todo-trans-retinol
es transportado a la retina a través de la circulación y acumulado en las células del
epitelio pigmentario retinal (EPR) (Figura 2) (5). Aquí, el todo-trans-retinol es
esterificado para formar un retinil éster, el cual puede ser almacenado. Cuando es
necesario, los retinil esteres son descompuestos (hidrolizados) e isomerizados para
formar 11-cis-retinol, el cual puede ser oxidado para formar 11-cis-retinal. El 11-
cis retinal puede ser transportado a través del espacio interfotoreceptor hacia la célula
fotorreceptora bastón que está especializada para la visión en condiciones de escasa
luz y para la detección de movimiento. En las células bastones, el 11-cis-retinal se une
a una proteína llamada opsina para formar el pigmento visual, rodopsina (también
conocido como púrpura visual). La absorción de un fotón de luz cataliza la
isomerización del 11-cis-retinal a todo-trans-retinal que es liberado de la molécula de
la opsina. Esta fotoisomerización desencadena una cascada de eventos, que
conducen a la generación de un impulso nervioso transmitido por el nervio óptico hacia
la corteza visual del cerebro. El todo-trans-retinal es convertido a todo-trans-retinol y
transportado a través del espacio intersticial hacia las células del EPR, completando
así el ciclo visual.
Un ciclo similar ocurre en las células cono que contienen proteínas opsina rojas,
verdes, y azules requeridas para la absorción de fotones provenientes del espectro de
luz visible (2). La vitamina A es también esencial para el desarrollo del ojo
mamífero (6). Por lo tanto, dado que la vitamina A es requerida para el funcionamiento
normal de la retina, la visión en luz tenue, y la visión a color, el retinol inadecuado y la
disponibilidad de retinal para la retina resulta en una adaptación a la oscuridad
dañada. En los casos más severos de deficiencia de vitamina A, el adelgazamiento y
ulceración de la córnea conducen a la ceguera (véase Deficiencia).

Regulación de la expresión de genes


Capacidad regulatoria del ácido retinoico
En las células, el todo-trans-retinol puede ser tanto almacenado (en la forma de éster
retinil) como oxidado a todo-trans-retinal por las alcohol deshidrogenasas. En turno,
las retinaldehído deshidrogenasas pueden catalizar la conversión de todo-trans-retinal
en dos isómeros del ácido retinoico (AR) biológicamente activos: el ácido todo-trans-
retinoico y el ácido 9-cis-retinoico. Los isómeros del AR actúan como hormonas para
afectar la expresión de genes y por lo tanto influir en numerosos procesos fisiológicos.
El ácido todo-trans-retinoico y el ácido 9-cis-retinoico son transportados hacia
el núcleo de la célula unidos a las proteínas celulares de unión al ácido retinoico
(CRABP). Dentro del núcleo, los isómeros del AR se unen a proteínas
de receptores nucleares específicas que son factores de transcripción dependientes
de ligandos. Tanto el ácido todo-trans-retinoico como el ácido 9-cis-retinoico pueden
unirse a los receptores de ácido retinoico (RARα, RARβ, y RARγ), mientras que solo el
ácido 9-cis-retinoico se use a los receptores X retinoides (RXRα, RXRβ, y RXRβ) (7).
Los subtipos RAR y RXR forman tanto complejos de dos de la misma proteína
(RAR/RAR y RXR/RXR homodímeros) o complejos de dos proteínas diferentes
(RAR/RXR heterodímeros). Los heterodímeros RAR/RXR pueden unirse a la
secuencia de ADN regulatoria llamada elemento de respuesta al ácido retinoico
(RARE) localizada dentro del promotor de genes retinoide-sensibles. La
actividad transcripcional de los heterodímeros RAR/RXR parece estar basada
principalmente por la unión del ácido todo-trans-retinoico al RAR.
La activación del RAR por la unión del AR desencadena el reclutamiento de
correguladores transcripcionales que apuntan a los promotores, de este modo
inhibiendo o permitiendo la transcripción de genes (8). El RXR también forma
heterodímeros con otros varios receptores nucleares, incluyendo el receptor de
hormona tiroidea (TR), el receptor de vitamina D (RVD), receptores de esteroides, y el
receptor activado por el proliferador de peroxisomas (PPAR) (9). De esta manera, la
vitamina A pudiese interactuar con la hormona tiroidea, la vitamina D, los esteroides (p.
ej., el estrógeno), o los ligandos del PPAR de las rutas de señalización e influenciar la
transcripción de una amplia gama de genes.
Existe también evidencia de que el AR/RAR puede afectar la expresión de genes en
una manera independiente del RARE. Por ejemplo, se reportó que el RAR pudo
interferir con la ruta de señalización TGFβ/Smad a través de la interacción directa del
RAR con el factor de transcripción heterodimérico, Smad3/Smad4. En la ausencia del
AR, se encontró que el RAR actuó como un coactivador de la transcripción mediada
por el Smad3/Smad4, mientras que los agonistas del RAR reprimieron la actividad
transcripcional del Smad3/Smad4 (10). En las células del retinoblastoma, el RAR
también estuvo involucrado en la activación inducida por el AR de las cascadas de
señalización mediadas por las tirosina quinasas conocida como fosfoinositol 3-quinasa
(PI3K) y condujo a la diferenciación celular (11, 12). El AR también pareció inducir la
diferenciación neuronal mediante la activación de la ruta de señalización ERK1/2 MAP
quinasa que fosforila el factor de transcripción, CREB (proteína de unión al elemento
de respuesta al AMP cíclico). CREB fosforilado puede subsecuentemente unirse al
elemento de respuesta del CREB en el promotor de los genes involucrados en la
diferenciación celular (13). También, independientemente del RAR, se encontró que el
AR inhibe la fosforilación/activación de las ERK1/2 y la subsecuente expresión
mediada por la AP1 de la interleucina-6 en las células sinoviales (14). Por lo tanto el
AR puede influenciar la expresión de genes cuyos promotores no contienen RARE.
Mediante la regulación de la expresión de más de 500 genes retinoide-sensibles
(incluyendo varios genes involucrados en el metabolismo de la vitamina A en sí), los
isómeros de ácido retinoico desempeñan papeles principales en la proliferación y
diferenciación (es decir, el compromiso celular para funciones altamente
especializadas).
Capacidad regulatoria del retinol
En el ojo y los tejidos como el adiposo blanco y el musculo, el receptor/transportador
STRA6 de la membrana plasmática del retinol acepta el retinol proveniente de la RBP
extracelular y lo descarga a la proteína de unión al retinol intracelular (CRBP). STRA6
también coopera con la lecitina:retinol aciltransferasa (LRAT),
una enzima que cataliza la esterificación y almacenaje de retinol, para mantener un
gradiente de concentración interno del retinol (15). Curiosamente, se encontró que la
captación de retinol por el STRA6 desencadena la activación de la cascada
de señalización mediada por las tirosina quinasas conocidas como quinasas Janus
(JAK) y factores de transcripción asociados (STAT). La vía de señalización JAK/STAT
regula la expresión de un amplio rango de citoquinas, hormonas, y factores de
crecimiento (16). Estudios en animales han reportado que un incremento en
la expresión de genes, como el SOCS3 por la vía JAK/STAT, pudo resultar en la
inhibición del señalamiento de la insulina. Por lo tanto, ratones obesos faltos de LRAT
o STRA6 parecen estar protegidos de la resistencia a la insulina inducida por el
retinol/STRA6 (17, 18).
Capacidad regulatoria del retinal
Aparte de su papel como un ligando para la opsina en la cascada visual
(véase Sistema visual y la vista), el retinal ha sido específicamente implicado en la
regulación de genes importantes para el metabolismo de los lípidos.
En los humanos, dos tipos de tejido adiposo han sido distinguidos basados en sus
respectivas funciones: el tejido adiposo blanco (WUT) almacena ácidos
grasos como triglicéridos, y el tejido adiposo café (BAT) oxida ácidos grasos para
generar calor (termogénesis). En la cadena transportadora de electrones de las
células del tejido adiposo café, los procesos de transporte de electrones y la
producción de ATP son desacoplados (disociados) para permitir la producción rápida
de calor a partir de la oxidación de ácidos grasos (19).
La retinaldehído deshidrogenasa 1 (RALDH1), la cual convierte el retinal a ácido
retinoico, es altamente expresada en el WAT pero no en el BAT. La supresión de la
expresión de RALDH1 en el WAT puede inducir un fenotipo termogénico parecido al
del BAT (20). Durante la diferenciación adipocitaria, se ha encontrado que la
estimulación de células con todo-trans retinal activa el gen UCP1 requerido por la
termogénesis mientras que inhibe genes que promueven la adipogénesis, como el
PPARγ (20). También el retinal parece regular el metabolismo de los lípidos y la
adiposidad en la médula ósea mediante la inhibición de la expresión de
genes mediada por el heterodímero PPARγ/RXR (21). Además, se encontró que el
retinal inhibe la expresión del gen gluconeogénico y la producción de glucosa en el
hígado de ratones deficientes en RALDH1 (22).
Inmunidad
La vitamina A fue inicialmente acuñada como "la vitamina anti-infectiva" debido a su
importancia en el funcionamiento normal del sistema inmune (23). Las células de la
piel y de las mucosas, que recubren las vías respiratorias, el tracto digestivo, y el
tracto urinario funcionan como una barrera y forman la primera línea de defensa del
cuerpo contra alguna infección. El ácido retinoico (AR) es producido por las células
presentadoras de antígeno (CPA), incluyendo macrófagos y células dendríticas,
encontrados en estas interfaces mucosas y ganglios linfáticos asociados. El AR parece
actuar en las propias células dendríticas para regular su diferenciación, migración y
capacidad presentadora de antígenos. Además, la producción del AR por las CPA es
requerida para la diferenciación de linfocitos-T CD4 naïve en los linfocitos-T
reguladores inducidos (Tregs). Critica para el mantenimiento de la integridad de la
mucosa, la diferenciación de Tregs es llevada a cabo por el ácido todo-trans-retinoico
a través de la regulación de la expresión de genes mediada por el RARα
(véase Regulación de la expresión de genes). También, durante la inflamación, la vía
de señalización acido todo-trans-retinoico/RARα promueve la conversión de linfocitos-
T CD4 naïve a linfocitos-T efectores — tipo 1 células-T colaboradoras (Th1) — (en
lugar de Tregs) e induce la producción de citoquinas proinflamatorias por los linfocitos-
T efectores en respuesta a la infección. Existe también evidencia substancial que
sugiere que el AR pudiese ayudar a prevenir el desarrollo de la autoinmunidad
(revisado en 24).
Desarrollo prenatal y postnatal
Ambos el exceso y la deficiencia de vitamina A son conocidos por causar defectos de
nacimiento. La señalización retinoide comienza poco después de la fase temprana del
desarrollo embriónico conocido como gastrulación. Durante el desarrollo fetal, el AR es
crítico para el desarrollo de órganos, incluyendo el corazón, los ojos, oídos, pulmones,
como también otros miembros y órganos viscerales. La vitamina A ha sido implicada
en la maduración pulmonar fetal (2). El estatus de la vitamina A es más bajo en recién
nacidos prematuros que en infantes nacidos a término (25). Existe algo de evidencia
que sugiere que la suplementación con vitamina A puede ayudar a reducir la
incidencia de enfermedad pulmonar crónica, y la mortalidad en recién nacidos
prematuros (véase Prevención de Enfermedades). La señalización retinoide está
también involucrada en la expresión de muchas proteínas de la matriz extracelular
(MEC; material que rodea las células), incluyendo colágeno, laminina,
y proteoglicanos (26). La deficiencia de vitamina A puede resultar en alteraciones de la
composición de la MEC, interrumpiendo de esta manera la morfología y función de
órganos (revisado en 26).
Producción de glóbulos rojos (eritropoyesis)
Los glóbulos rojos (eritrocitos), como todas las células sanguíneas, son derivadas de
las células madre pluripotentes en la medula ósea. Estudios que involucraron sistemas
de cultivo in vitro han sugerido un papel para los retinoides en el compromiso
y diferenciación de las células madre al linaje de los glóbulos rojos. Los retinoides
podrían también regular la apoptosis (muerte celular programada) de
los precursores de los glóbulos rojos (células progenitoras eritropoyéticas) (27). Sin
embargo, no ha sido establecido si los retinoides regulan la eritropoyesis in vivo. A
pesar de todo, se ha demostrado que la suplementación con vitamina A en individuos
deficientes de vitamina A incrementa las concentraciones de hemoglobina. Además, la
vitamina A parece facilitar la movilización de hierro de sitios de depósito hacia los de
desarrollo de glóbulos rojos para su incorporación a la hemoglobina, el transportador
de oxígeno en los glóbulos rojos (27, 28).
Interacción con nutrientes
Zinc
Se piensa que la deficiencia de zinc interfiere con el metabolismo de la vitamina A de
varias maneras (29): (1) la deficiencia de zinc resulta en una síntesis de la proteína de
unión al retinol (RBP) disminuida, la cual transporta el retinol a través de la circulación
hacia los tejidos periféricos y protege el organismo contra la toxicidad potencial del
retinol; (2) la deficiencia de zinc resulta en la disminución de la actividad de
la enzima que libera retinol de su forma de almacenamiento, retinil palmitato, en el
hígado; y (3) el zinc es requerido para la enzima que convierte el retinol en retinal (30).
Las consecuencias a la salud de la deficiencia de zinc en el estatus nutricional de la
vitamina A en los humanos están aún por definirse (29).
Hierro
La deficiencia de vitamina A frecuentemente coexiste con la deficiencia de hierro y
puede exacerbar la anemia por deficiencia de hierro al alterar el metabolismo del
hierro (27). La suplementación con vitamina A tiene efectos beneficiales en la anemia
por deficiencia de hierro y mejora el estatus nutricional del hierro entre niños y mujeres
embarazadas (27, 28). La combinación de vitamina A y hierro suplementarios parece
reducir la anemia más efectivamente que la suplementación con hierro o vitamina A
solamente (31). Además, estudios en ratas han mostrado que la deficiencia de hierro
altera los niveles de vitamina A del plasma y del hígado (32, 33).

Deficiencia
La deficiencia de vitamina A usualmente resulta de las ingestas inadecuadas de
vitamina A proveniente de productos animales (como vitamina A preformada) y frutas y
vegetales (como carotenoides provitamina A). En países en desarrollo, la deficiencia
de vitamina A y trastornos asociados predominantemente afectan niños y mujeres en
edad reproductiva. Otros individuos en riesgo de una deficiencia de vitamina A son
aquellos con una pobre absorción de lípidos debido a una
secreción pancreática o biliar alterada y aquellos con enfermedades inflamatorias
intestinales, como la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca (2). La
deficiencia subclínica de vitamina A es frecuentemente definida por concentraciones
de retinol en el suero menores de 0.70 mcmol/L (20 μg/dL). En la deficiencia severa de
vitamina A, los depósitos de vitamina A del cuerpo se agotan y las concentraciones de
retinol del suero caen por debajo de los 0.35 mcmol/L (10 μg/dL).
Otros biomarcadores han sido calibrados para evaluar el estatus nutricional de la
vitamina A (revisado en 34). Debe notarse que la Organización Mundial de la Salud
considera la deficiencia de vitamina A un problema público de salud cuando la
prevalencia de retinol del suero bajo (<0.70 mcmol/L) alcanza el 15% o más de una
población definida.
Trastornos relacionados a la deficiencia de vitamina A
Enfermedad del ojo y ceguera
Con un estimado de entre 250,000 a 500,000 niños volviéndose ciegos anualmente, la
deficiencia de vitamina A constituye la principal causa evitable de ceguera en naciones
con bajos y medios ingresos (35). El síntoma más temprano de la deficiencia de
vitamina A es la alteración de la adaptación a la oscuridad conocida como ceguera
nocturna o nictalopía. La etapa clínica siguiente es la ocurrencia de cambios
anormales en la conjuntiva (comisura del ojo), manifestada por la presencia de
manchas de Bitot. La deficiencia prolongada o severa de vitamina A eventualmente
resulta en una condición llamada xeroftalmia (ojo seco en griego), caracterizada por
cambios en las células de la córnea (capa transparente del ojo) que en última instancia
resulta en úlceras corneales, cicatrices y ceguera (36). La inmediata administración de
200,000 unidades internacionales (UI) de vitamina A por dos días consecutivos es
requerida para prevenir la xeroftalmia cegadora (36).
Existe un estimado de 19.1 millones de mujeres embarazadas alrededor del mundo
(especialmente en África Sub-sahariana, Sudeste de Asia, y América Central) con
deficiencia de vitamina A y más de la mitad son afectadas por la ceguera
nocturna (37). La prevalencia de la deficiencia de vitamina A y la ceguera nocturna es
especialmente alta durante el tercer trimestre del embarazo debido al crecimiento fetal
acelerado. También, aproximadamente 190 millones de niños en edad preescolar
tienen concentración bajas de retinol en el suero (<0.70 mcmol/L), con 5.2 millones
sufriendo de ceguera nocturna. Además, la mitad de los niños afectados por la
xeroftalmia cegadora inducida por la deficiencia severa de vitamina A se estima
mueren dentro del lapso de un año de volverse ciegos (37). La Organización Mundial
de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)
promueven la suplementación con vitamina A como una intervención de salud pública
para reducir la mortalidad infantil en áreas y poblaciones donde la deficiencia de
vitamina A es prevalente (38-40).
Susceptibilidad a enfermedades infecciosas
Las enfermedades infecciosas han sido asociadas con el agotamiento de las
reservas hepáticas de vitamina A (ya limitadas en sujetos deficientes de vitamina A),
las concentraciones de retinol del suero reducidas, y un incremento en la perdida de
vitamina A en la orina (37). Se encontró que la infección con el virus del sarampión
precipita el daño conjuntivo y corneal, llevando a la ceguera en niños con un estatus
pobre de vitamina A (41). Inversamente, la deficiencia de vitamina A puede ser
considerada una enfermedad de inmunodeficiencia nutricionalmente adquirida (42).
Incluso niños que están levemente deficientes de vitamina A tienen una incidencia más
alta de complicaciones respiratorias y diarrea, como también una tasa mayor de
mortalidad por infección de sarampión en comparación con niños que consumen la
suficiente vitamina A (43). Debido a que la suplementación con vitamina A puede
disminuir tanto la severidad como la incidencia de complicaciones por el sarampión en
países en desarrollo (véase Prevención de Enfermedades), la OMS recomienda que
los niños de por lo menos un años de edad reciban 200,000 UI de vitamina A (60 mg
de EAR) por dos días consecutivos en adición al tratamiento estándar cuando son
infectados con el virus de sarampión y viven en áreas de deficiencia de vitamina
A (44).
Un reciente estudio de cohorte prospectivo, conducido en 2,774 niños colombianos
(edades de entre 5-12 años) con un seguimiento medio de 128 días, también reporto
una relación inversa entre las concentraciones de retinol del plasma y las tasas de
diarrea con vómito y tos con fiebre, este último siendo un fuerte predictor de la
infección por influenza (gripe) (45). Una revisión de cinco
estudios aleatorios controlados con placebo que incluyeron 7,528
mujeres VIH positivas embarazadas o lactando no encontró algún beneficio
substancial de la suplementación con vitamina A en la reducción de la transmisión del
VIH de madre a hijo (46). Un estudio basado en la observación temprano encontró que
las mujeres infectadas con VIH que eran deficientes de vitamina A fueron de tres a
cuatro veces más propensas de transmitir el VIH a sus infantes (47). Sin embargo,
ningún ensayo hasta la fecha ha proporcionado alguna información sobre los efectos
adversos potenciales de la suplementación con vitamina A en la transmisión del VIH
de madre a hijo (48).
Disfunción tiroidea
En el norte y oeste de África, la deficiencia de vitamina A y la deficiencia
de yodo inducida por el bocio pueden coexistir hasta en un 50% de los niños. La
respuesta a la profilaxis de yodo en las poblaciones deficientes de yodo parece
depender de varios factores nutricionales, incluyendo el estatus de la vitamina A (49,
50). Se encontró que la deficiencia de vitamina A en modelos de animales interfiere
con el eje hipófisis-tiroides al (1) incrementar la síntesis y secreción de
la hormona estimulante de la tiroides (TSH) por la glándula pituitaria, (2) incrementar el
tamaño de la glándula tiroides, (3) reducir la captación de yodo por la glándula tiroides
y afectar la síntesis y la yodación de la tiroglobulina, y (4) incrementar las
concentraciones circulantes de las hormonas tiroideas (revisado en 51). Un estudio de
corte transversal de 138 niños con deficiencias actuales de vitamina A y yodo encontró
que la severidad de la deficiencia de vitamina A estaba asociada con un riesgo mayor
de bocio y concentraciones mayores de TSH y hormonas tiroideas circulantes (50).
Estos niños recibieron sal enriquecida con yodo con vitamina A (200,000 UI al inicio
del estudio y 5 meses) o placebo en un ensayo aleatorio, doble ciego, de 10 meses.
Esta suplementación con vitamina A significantemente disminuyo la concentración de
la TSH y el volumen tiroideo en comparación al placebo (50). En otro ensayo, la
suplementación con vitamina A en niños deficientes de yodo no tuvo efecto adicional al
yodo en el estatus de la tiroides en comparación al placebo, pero la suplementación
con vitamina A sola (sin yodo) redujo el volumen de la glándula tiroides, como también
las concentraciones de TSH y tiroglobulina (52).
Otros trastornos
La frinoderma o hiperqueratosis folicular es una condición de la piel caracterizada por
una producción excesiva de queratina en los folículos pilosos. Las lesiones aparecen
primero en las extremidades, hombros, y glúteos y pudiese extenderse sobre el cuerpo
entero en los casos más severos (53). Mientras que la deficiencia de vitamina A
pudiese contribuir a la ocurrencia de la frinoderma, la condición ha sido fuertemente
asociada con múltiples deficiencias nutricionales y es considerada un signo de
malnutrición general. Un raro caso de esofagitis (inflamación del esófago) ha sido
recientemente atribuido a la hiperqueratosis secundaria a la deficiencia de vitamina
A (54).
También, la deficiencia de vitamina A afecta la movilización de hierro, irrumpe
la síntesis de hemoglobina, y precipita la anemia por deficiencia de hierro que es solo
aliviada con la suplementación de ambos vitamina A y hierro (véase Interacción con
nutrientes) (27).

Prevención de Enfermedades
Displasia broncopulmonar en infantes prematuros
Los infantes prematuros nacen con depósitos inadecuados de vitamina A en el cuerpo,
poniéndolos en riesgo de desarrollar enfermedades de los ojos y de los tractos
respiratorios y gastrointestinales. Alrededor de un tercio de los infantes prematuros
nacidos entre las 22 y 28 semanas de gestación desarrollan displasia broncopulmonar
(DBP), una enfermedad pulmonar crónica que puede ser fatal o resultar en
morbilidades para toda la vida en los sobrevivientes. Unos cuantos estudios
controlados aleatorios han investigado el efecto de la suplementación postnatal en la
incidencia de DBP y el riesgo de mortalidad en infantes con pesos muy bajos al nacer
(≤1,500 g) requiriendo soporte respiratorio (57-59). En el ensayo de mayor escala,
multicéntrico, aleatorio, controlado con placebo que incluyó 807 recién nacidos
prematuros con pesos extremadamente bajos al nacer (PEB; ≤1,000 g), la
administración intramuscular de 5,000 UI de vitamina A tres veces a la semana por
cuatro semanas significantemente, aunque modestamente, disminuyó el riesgo de
DBP o muerte a las 36 semanas de edad postmenstrual (edad gestacional más la
edad cronológica) (58). Mientras que la suplementación con vitamina A fue incluida en
varios programas neonatales después de este ensayo (60), una escases nacional del
suministro de vitamina A que ha afectado las unidades de cuidado intensivo
neonatales estadounidenses desde el 2010 ha llevado a una significante reducción en
el uso de la suplementación con vitamina A en los recién nacidos prematuros (401-
1,000 g al nacer) con insuficiencia respiratoria (61, 62). Sin embargo, un análisis
retrospectivo de datos a nivel nacional de los [Link]. de 6,210 infantes prematuros
nacidos entre el 2010 y 2012 encontró que una reducción en la profilaxis de la
vitamina A de 27.2% a 2.1% durante el mismo periodo de tiempo no tuvo algún
impacto significante en la incidencia de DBP o muerte antes del alta hospitalaria (62).
En otro estudio retrospectivo, se encontró que el uso no aleatorio de la
suplementación con vitamina A con óxido nítrico inhalado (iNO) resulta en una
incidencia menor de DBP (pero no de mortalidad) en comparación a la terapia con solo
iNO en recién nacidos prematuros con un peso al nacer de 750-999 g (63).
Puntuaciones del índice de desarrollo neurológico al año de edad fueron también
mejorados en el grupo de vitamina A de los recién nacidos que pesaban 500-749 g al
nacer. Sin embargo, se aconseja precaución con la interpretación de los resultados,
especialmente porque el ensayo no fue diseñado para evaluar el efecto de la vitamina
A. En Alemania, un estudio aleatorio, multicéntrico, de gran tamaño — el ensayo
NeoVitaA — está en curso para explorar el efecto de dosis-altas de vitamina A oral
(5,000 UI/kg/día) por 28 días en la incidencia de DBP y mortalidad a las 36 semanas
de edad postmenstrual (64).
Mientras que las dosis altas de vitamina A durante el comienzo del embarazo pueden
causar defectos de nacimiento (véase Seguridad), la suplementación con vitamina A
hacia el final del embarazo puede mejorar el estatus de vitamina A materno y
fetal (65). Aunque unos cuantos ensayos controlados aleatorios han fallado en mostrar
un efecto en la mortalidad materna y neonatal (66), más investigación es requerida
para evaluar si la suplementación con vitamina A durante el embarazo reduce la
incidencia de DBP en infantes.
Morbilidad y mortalidad infantil
Un meta-análisis reciente de ensayos controlados aleatorios que evaluaron el efecto
preventivo de la vitamina A en la mortalidad infantil indicó que la suplementación con
vitamina A (200,000 UI cada 4 o 6 meses) disminuyo la mortalidad por todas las
causas en un 25% (13 estudios) y la mortalidad especifica por diarrea en un 30% (7
estudios) en niños de entre 6 a 59 meses de edad. Sin embargo, la administración de
vitamina A en este grupo de edad no tuvo efecto preventivo en las tasas de mortalidad
específica por neumonía (7 estudios), mortalidad especifica por sarampión (5
estudios), o mortalidad especifica por meningitis (3 estudios). Además, no se encontró
reducción en el riesgo de mortalidad por enfermedad especifica en neonatos (0 a 28
días de edad) e infantes de 1 a 6 meses de edad suplementados con vitamina A (67).
Otro meta-análisis de ensayos controlados aleatorios no encontró evidencia de una
reducción en el riesgo de mortalidad durante la infancia cuando las madres lactantes
(7 estudios) o infantes de menos de seis meses de edad (9 estudios) fueron
suplementados con vitamina A (68).
Actualmente la política de la OMS recomienda la suplementación con vitamina A en los
contactos de vacunación de rutina en niños después de los seis meses de edad que
viven en regiones en alto riesgo de una deficiencia de vitamina A. La suplementación
con altas dosis de vitamina A — 100,000 UI (30 mg EAR) para infantes de 6 a 11
meses de edad y 200,000 UI (60 mg EAR) para niños de 12 a 59 meses de edad — se
piensa que proporciona una protección adecuada por hasta seis meses (38). Un
reciente ensayo controlado con placebo en Guinea-Bisáu, en el cual 7,587 niños (6 a
23 meses de edad) aleatoriamente recibieron suplementación con vitamina A en una
vacunación de contacto, evaluó la coadministración de la vitamina A y vacunas en la
mortalidad infantil (69). El estudio encontró que la suplementación con vitamina A no
tuvo efecto en las tasas de mortalidad en general, aunque un seguimiento de seis
meses de infantes a los cuales se les dio ambas vacunas de sarampión y DTP
(difteria-tétanos-tosferina) mostro una reducción significante de la mortalidad en niñas,
pero no en niños (69). Aunque la suplementación neonatal con vitamina A no es
actualmente recomendada, un ensayo que evaluó el beneficio de la vacunación
temprana contra el sarampión — a los 4.5 en lugar de a los usuales 9 meses de edad
— no encontró reducción en las tasas de mortalidad cuando los niños habían recibido
suplementación neonatal de vitamina A (70). El análisis agrupado reciente de ensayos
previos de la suplementación con vitamina A (VITA I-III) en Guinea-Bisáu confirmó que
la suplementación con vitamina A podría interferir con las vacunas. Específicamente,
en comparación al placebo, la suplementación neonatal con vitamina A se asoció con
un incremento significante en las tasas de mortalidad en niños (pero no en niñas)
cuando los infantes habían recibido vacunas contra el virus del sarampión a los 4.5
meses de edad en lugar de a los usuales 9 meses de edad (71). El momento de las
intervenciones de vitamina A necesita ser examinado más a fondo en relación con el
momento de la vacunación con el fin de maximizar sus beneficios.
Complicaciones de la infección por sarampión
Un meta-análisis temprano de siete ensayos controlados aleatorios que examinaron
específicamente el papel de la suplementación con vitamina A en 2,069 niños con
sarampión no encontró una reducción en general del riesgo de mortalidad (72). Sin
embargo, el análisis agrupado de cuatro estudios que reporto la distribución de la edad
de participantes encontró un riesgo 83% menor de mortalidad con dos dosis de
200,000 UI de vitamina A en niños menores de dos años. Además, el análisis
agrupado de tres estudios indicó una reducción del 67% del riesgo de mortalidad
debido a la neumonía (72). Similar a las pautas de la OMS y Unicef la Academia
Americana de Pediatría recomienda la suplementación con vitamina A para niños
mayores de seis meses de edad cuando estos son infectados con sarampión mientras
se encuentran desnutridos, inmunodeficientes, o en riesgo de complicaciones por el
sarampión o trastornos de la deficiencia de vitamina A (73). Aunque la infección por
sarampión ha sido asociada con la deficiencia de vitamina A y la ceguera, no existe
evidencia actualmente que sugiera que la suplementación con vitamina A reduce el
riesgo de ceguera en niños infectados con sarampión (74).
Cáncer
Estudios en células de cultivo y modelos animales han documentado la capacidad de
los retinoides naturales y sintéticos de reducir significativamente la carcinogénesis en
la piel, seno, colon, próstata, y otros lugares (2). Sin embargo, los resultados de los
estudios humanos que examinan la relación entre el consumo de vitamina A
preformada y el cáncer actualmente no sugieren que el consumo de vitamina A en
ingestas mayores a la IDR benefician la prevención del cáncer (2).
Cáncer de pulmón
Los resultados del Ensayo de la Eficacia del β-Caroteno y Retinol (CARET) han
sugerido que la suplementación con altas dosis de vitamina A preformada y β-caroteno
deberían ser evitados en personas con alto riesgo de cáncer pulmonar (75). En el
estudio CARET, alrededor de 9,000 personas (fumadores y personas con exposición al
asbesto) fueron asignadas a un régimen diario de 25,000 UI (7,500 μg EAR) de retinil
palmitato y 30 μg de β-caroteno, mientras que a un número similar de personas se les
asigno un placebo. Después de cuatro años de seguimiento, la incidencia de cáncer
pulmonar fue 28% más alta en el grupo suplementado en comparación al grupo del
placebo; sin embargo, la incidencia no fue diferente seis años después de que la
intervención finalizara (76). Una posible explicación para el incremento de cáncer de
pulmón es que el entorno oxidativo del pulmón, creado por fumar o por la exposición al
asbesto, pudo dar lugar a productos de escisión de carotenoides inusuales que
podrían promover la carcinogénesis (77). Curiosamente, un estudio de caso y
control que incluyo 749 casos de cáncer pulmonar y 679 controles del ensayo CARET
encontró una asociación significante entre la reducción del riesgo de cáncer pulmonar
y las ingestas altas de vitamina D (≥400 UI/día) en individuos que recibieron
suplementos activos del CARET o en aquellos con ingestas de vitamina A iguales o
mayores de 1,500 μg EAR/día (78). Además, un reciente meta-análisis de
cuatro ensayos controlados aleatorios, incluyendo un total de 202,924 participantes en
riesgo bajo de cáncer pulmonar, indicó que la suplementación con retinol y/o β-
caroteno no tuvo efecto significante en la incidencia de cáncer de pulmón (79).
Actualmente, parece poco probable que la ingesta incrementada de vitamina A
preformada (p. ej., retinol) podría disminuir el riesgo de cáncer de pulmón.

Tratamiento de Enfermedades
Los retinoides pueden ser usados en dosis farmacológicas para tratar varias
condiciones, incluyendo, leucemia promielocítica aguda, retinitis pigmentosa, y varias
enfermedades cutáneas. Es importante destacar que el tratamiento con dosis altas de
retinoides naturales o sintéticos anula los mecanismos de control propios del cuerpo;
por lo tanto, la terapia con retinoides está asociada con potenciales efectos
secundarios y toxicidades. Adicionalmente, se ha encontrado que todos los
compuestos retinoides causan defectos de nacimiento. Así, las mujeres que tienen la
posibilidad de quedar embarazadas deberían evitar el tratamiento con estos
medicamentos. Los retinoides tienden a ser de muy larga duración: se han reportado
que efectos secundarios y defectos de nacimiento ocurren meses después de
descontinuar la terapia con retinoides (2). Los retinoides discutidos a continuación son
medicamentos sujetos a prescripción y no deberían ser utilizados sin supervisión
médica.
Leucemia promielocítica aguda
La diferenciación normal de las células madre mieloides en la médula ósea da lugar a
las plaquetas, glóbulos rojos, y glóbulos blancos (también llamados leucocitos) que
son importantes para la respuesta inmune. La diferenciación alterada de las células
mieloides puede resultar en la proliferación de glóbulos blancos inmaduros, dando
lugar a leucemia. Translocaciones cromosómicas reciprocas que involucran el gen de
la leucemia promielocítica (PML) y el gen que codifica para el receptor del ácido
retinoico α (RARα) llevan a un tipo específico de leucemia llamado leucemia
promielocítica aguda (LPA). La fusión proteína PML/RAR α reprime la transcripción al
unirse al RARE en el promotor de los genes retinoide-sensibles involucrados en la
diferenciación celular hematopoyética. La represión de genes por la PML/RARα se
lograr mediante el reclutamiento de varios modificadores de la cromatina,
incluyendo histona deacetilasas (HDAC) y ADN metiltransferasas (ADNMTasas).
Contrario al receptor de tipo silvestre del RARα, la PML/RARα parece ser insensible a
concentraciones de ácido retinoico (AR) tal que solo tratamientos con altas dosis de
ácido todo-trans-retinoico pueden restaurar la diferenciación normal y conducir a
mejoras significantes y remisión completa en algunos pacientes con LPA (80).
Más información sobre los programas de tratamiento para la LPA pueden ser
encontrados en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer.
Enfermedades de la piel
Se han utilizado retinoides naturales y sintéticos como agentes farmacológicos para
tratar trastornos de la piel. La acitretina es un retinoide sintético que ha sido probado
útil en la combinación de tratamientos para la psoriasis (81). La tretinoina tópica (ácido
todo-trans-retinoico) y la isotretinoina oral (ácido 13-cis-retinoico) se han utilizado
exitosamente para tratar el acné común de leve-a-severo (82, 83). Los retinoides
exhiben propiedades antiinflamatorias y regulan la proliferación y diferenciación de las
células epiteliales cutáneas, así como también la producción de sebo. El uso de dosis
farmacológicas de retinoides (especialmente la isotretinoina oral) por mujeres
embarazadas causa defectos de nacimiento y está por lo tanto contraindicado antes
de y durante el embarazo (véase Seguridad en el embarazo).
Retinitis pigmentosa
La retinitis pigmentosa (RP) afecta aproximadamente 1.5 millones de personas
alrededor del mundo y es la causa principal de ceguera hereditaria. La RP describe un
amplio espectro de trastornos genéticos que resultan en la pérdida progresiva de
células fotorreceptoras (bastones y conos) en la retina del ojo (84). Mientras que al
menos 45 loci han sido asociados con la RP, las mutaciones en el gen de la rodopsina
(RHO), gen de la usherina (USH2A), y en el gen regulador de GTPase de RP (RPGR)
representan alrededor del 30% de todos los casos de RP (85).
Los síntomas tempranos de la RP incluyen adaptación a la oscuridad dañada y
ceguera nocturna, seguidos por la pérdida progresiva de la visión periférica y central al
pasar del tiempo (85). Los resultados de solo un ensayo controlado aleatorio en 601
pacientes con formas comunes de RP indicó que la suplementación con 15,000 UI/día
de retinil palmitato (4,500 μg de EAR) desacelero significantemente la perdida de la
función de la retina sobre un periodo de cuatro a seis años (86). En contraste, la
suplementación con 400 UI/día de vitamina E (dl-α-tocoferol) modestamente pero
significantemente incremento la perdida de la función de la retina, sugiriendo que los
pacientes con formas comunes de RP pudiesen beneficiarse de la suplementación con
vitamina A a largo plazo pero deberían evitar una suplementación con vitamina E en
altas dosis. Con un seguimiento de hasta 12 años en estos pacientes no se reveló
ningún signo de toxicidad en el hígado como resultado de la ingesta en exceso de
vitamina A (87). Debido a que ni los niños menores de 18 años o los adultos afectados
por las formas menos comunes de RP fueron incluidos en este ensayo, ninguna
recomendación formal sobre la vitamina A y E podría ser hecha (85). La
suplementación con vitamina A en altas dosis para desacelerar el curso de la RP
requiere supervisión médica y debe ser descontinuada si existe la posibilidad de
embarazo (véase Seguridad).
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