Sentencia sobre despido en Villars S.A.
Sentencia sobre despido en Villars S.A.
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frente a la interpelación cursada el día 06 de diciembre de 2013. Alega que el juez a quo
tuvo por cierta la fecha de ingreso y la categoría laboral invocada, en el entendimiento
de que no se encuentra controvertido el silencio señalado, soslayando el relato de los
hechos expuestos al contestar la acción, donde se afirmó que a partir del 26/11/3013 el
actor comenzó a ausentarse sin justificación alguna y que por ello fue intimado mediante
las misivas remitidas los días 27 y 29/11/13 y del 5/12/13, destacando que todas ellas
retornaron al remitente, conforme lo informado por Corro Argentino y por Correo Oca,
en relación al domicilio inaccesible y de acuerdo a los acuses de recibo subsiguientes
donde consta que el actor fue visitado en tres oportunidades, confeccionándose el
respectivo aviso de visita, rehusándose a retirar las piezas postales de la sucursal del
correo. En este sentido y con fundamento en la teoría de la recepción de las
notificaciones asevera que éstas surten sus efectos cuando entran en la esfera de
conocimiento del destinatario o cuando éste se entera de la diligencia en curso. En ese
sentido afirma que las cartas documento revisten el carácter de instrumentos públicos y
deben ser valoradas como pruebas incorporadas al proceso, extremo que a su entender
fue omitido por el sentenciante. Cita jurisprudencia y doctrina en defensa de su postura y
afirma que ante la negativa demostrada por el actor ante las intimaciones cursadas, y
ante su renuencia a retirar las piezas postales referidas, remitió la Cd 410498087
mediante la cual dio por finalizado el vínculo laboral, por abandono de trabajo.
Sin embargo, adelanto que el agravio bajo estudio no tendrá favorable acogida
mediante mi voto, pues la detenida lectura del escrito recursivo permite advertir que los
argumentos esgrimidos por la demandada no logran constituir una crítica concreta,
pormenorizada y razonada de la totalidad de los fundamentos que sustentaron la decisión
de grado conforme lo exige el art. 116 de la L.O., en orden al argumento central del
fallo, donde la magistrado a quo destacó que era carga de la demandada la producción
de la prueba informativa al correo, a fin de acreditar, no sólo la autenticidad, sino
también la recepción por parte del actor de las misivas que invoca en defensa de su
postura.
En efecto, del intercambio previo al despido se desprende que con fecha 6 de
diciembre de 2013 el reclamante intimó por el cumplimiento de diversas obligaciones
derivadas de la relación laboral, entre ellas el correcto registro de la fecha de ingreso que
invoca, la jornada y de la remuneración percibida deficientemente conforme la categoría
cumplida.
Con el informe del correo obrante a fs. 241/245, surge acreditada la
autenticidad del telegrama de fecha 6 de diciembre de 2013 y asimismo que la
demandada recepcionó dicha comunicación el 7 de diciembre de ese mes y año; en ese
orden de razonamiento surge además que la ex empleadora incumplió con la carga o
deber de explicarse cuando fue intimada por el trabajador, obligación que como es
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sabido deriva de la aplicación del principio de buena fe (confr. art. 63 de la LCT), pues
en esta inteligencia y pese a los argumentos que intenta imponer el apelante, la realidad
en que no existe constancia en la causa que demuestre que la ex empleadora hubiere
contestado en tiempo oportuno el requerimiento cursado por el trabajador, pues lo
relevante es que no se encuentra acreditada la recepción por parte del actor de la misiva
adjunta por la accionada a fs. 55, sin perjuicio del formulario oficial en que se encuentra
confeccionada.
Bajo tales premisas, los argumentos ensayados por el apelante en torno al
carácter de instrumentos público de las comunicaciones telegráficas carecen de asidero
en el marco de la causa bajo estudio, toda vez que la teoría del carácter recepticio de las
comunicaciones significa que solo se perfeccionan cuando entran en la esfera de
conocimiento del destinatario, extremo que no fue acreditado en autos.
Recuérdese que el actor se consideró despedido precisamente, por el silencio
guardado por la demandada frente a la intimación cursada previamente, de lo cual se
induce razonablemente que desconoce las notificaciones que dice la demandada haber
cursado con fechas 27/11/2013, 29/11/2013, 5/12/2013 y la Cd identificada con el
registro N° 410498087 del 9/10/2013, según se consignó en el responde (fs. 68 y vta.),
mediante la cual se comunicó teóricamente el despido por abandono de trabajo, cuya
copia no fue agregada en el responde. En definitiva y pese a los términos en que quedó
trabada la Litis, la demandada no instó la prueba informativa al correo, necesaria para
demostrar la recepción por parte del destinatario de las misivas indicadas.
Ante las circunstancias apuntadas, coincido con el magistrado que me precede
al concluir que la relación laboral finalizó por decisión del actor, comunicada mediante
colacionado de fecha 19 de diciembre de 2013, que en lo principal refiere que: “Ante el
silencio a mi telegrama Cd N° 4177002560 recibido por Ud. con fecha 07/12/2013
conforme constancia de correo en mi poder, hago efectivo apercibimiento
considerándome injuriado y despedido por su exclusiva culpa (…)”
En el contexto descripto cabe otorgar al silencio guardado por la accionada el
efecto presuncional que estatuye el art. 57 de la LCT por lo que a ésta correspondía la
carga de desvirtuar las afirmaciones vertidas por el trabajador relativas a los
incumplimientos que le atribuye y desde esta perspectiva de análisis, las conclusiones a
las que se arribó el magistrado que me precede no son asumidas en forma adecuada en el
memorial, que merecían -en el mejor de los casos- una crítica de otro tenor -más eficaz-
en relación a cada uno de los aspectos del fallo que se consideraban equivocados (art.
116 L.O.).
En efecto, la ley procesal exige que esa crítica sea razonada, es decir que el
apelante objete las conclusiones que considera erradas, requisito que, en el caso, no
encuentro cumplido toda vez que el memorial recursivo se limita a defender el
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intercambio telegráfico al que alude, sin indicar en esta instancia cuáles serían las
pruebas que por su idoneidad resultaran aptas para desactivar la operatividad de la
presunción del art. 57 L.C.T.
Esta deficiencia recursiva sella la suerte de la apelación de la demandada en lo
relativo a la acción por despido en la medida en que el planteo deviene a todas luces
genérico e impreciso, sin dejar de soslayar que, del mismo modo, la responsabilidad que
le fue atribuida a Alfredo Adolfo Massa tampoco fue motivo de recursos y agravios, y en
esta inteligencia, tal como lo ha señalado la doctrina, la ley adjetiva requiere un análisis
razonado del fallo y también la demostración de los motivos que se tienen para estimarlo
erróneo, de manera que en ausencia de objeciones especialmente dirigidas a las
consideraciones determinantes de la decisión adversa al apelante, no puede haber
agravio que atender en la alzada, pues no existe cabal expresión de éstos (cfr. Falcón,
Enrique M., “Código Procesal”, t. II, p. 266).
En definitiva, dado que las conclusiones del juez a quo no fueron conmovidas
de modo alguno a través del memorial bajo estudio, propicio confirmarlas mediante mi
voto.
III- A su turno, la parte actora apela el decisorio de grado, cuestionando uno de
los aspectos centrales de la litis como lo es el rechazo del reclamo por horas extras y la
valoración de la prueba testimonial efectuada por el a quo al otorgar valor probatorio a
las declaraciones rendidas por los testigos Mármol, Canto y Gambade, instados por la
demandada, soslayando que todos ellos se encontraban en relación de dependencia al
momento de declarar, sin tener en cuenta la imprecisión de sus dichos y apartando los
testigos propuestos por su parte, que fueron creíbles y esenciales para la dilucidación del
caso.
En este sentido principio por señalar que en este segmento, no comparto
la solución adoptada en origen ya que los testigos instados por la parte actora describen
debidamente las modalidades y condiciones que revistió la jornada laboral que cumplió
el accionante y acreditan que, efectivamente, Escobar Riveros cumplió la jornada
denunciada en escrito de demanda, de lunes a viernes desde las 7 a las 19 horas y en días
sábados desde las 7 a las 16 horas. Así, Costa (fs. 336/337), Pachilla (fs. 338); Bifiguer
(fs. 345) y Ruiz Díaz (fs. 362/363) coinciden al señalar en forma coincidente con el
relato inicial la extensión de la jornada cumplida al referir que el actor prestaba servicios
de lunes a viernes de las 7 hasta las 19 horas y en días sábados, desde las 7 hasta las 16 y
lo cierto es que al respecto, de las constancias de autos no surge que las labores
prestadas en exceso de la jornada normal fueran retribuidas por la demandada.
La demandada impugnó los testimonios rendidos por Costa y Pachilla con el
argumento de que los declarantes tienen juicios pendientes contra ella fundados en las
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mismas diferencias salariales que se reclaman en autos, pero esta circunstancia no basta
para descalificar los testimonios, sino que en todo caso corresponderá apreciar sus
manifestaciones con mayor rigurosidad, más no desecharlos, pues no se tratan de
testigos excluidos (cft. Art. 427 CPCCN).
Debe tenerse en cuenta que los sucesos laborales se dan en una comunidad de
trabajo y por eso quienes participan de ella son los que pueden aportar datos al respecto
y en este orden de ideas, las declaraciones rendidas a instancia de la parte actora resultan
concordantes no solo entre sí sino también con el relato inicial y provienen de
compañeros de trabajo que se desempeñaron con el actor y que revelan un conocimiento
personal e inmediato de los hechos ocurridos durante la jornada de trabajo.
Por ello, considero que sus declaraciones poseen fuerza legal y convictiva,
conforme a las reglas de la sana crítica y, en tal sentido, conducen a tener por
demostrada la extensión de la jornada de trabajo invocada en la demanda, tal como fue
denunciado en el inicio ([Link].386 CPCC y art. 90 LO).
Cabe puntualizar que no surge de las constancias de la causa ningún elemento
probatorio que permita compartir la postura asumida por la demandada toda vez
que ésta última no aportó ningún fundamento tendiente a respaldar sus asertos, teniendo
en cuenta por un lado que de las declaraciones testimoniales rendidas por los testigos
Mármol (fs. 360/361), Canto (fs, 364/365) y Gambande (fs. 366/376) no puede colegir
de modo alguno que hubieren prestado servicios por un tiempo prudencial y en una
jornada similar a la que es invocada en el escrito inicial, ante la imprecisión de sus
declaraciones, que de manera particular advierto en el relato formulado por Mármol y,
en tal sentido, las meras conjeturas esbozadas por los deponentes resultan inatendibles.
Por los motivos expuestos y sin acudir al efecto presuncional operativo en autos,
y frente a la eficacia de las pruebas producidas, de prosperar mi voto, sugiero admitir el
reclamo tendiente a obtener el cobro de horas extras a razón de 20 horas extras
semanales (lunes a viernes) u 80 mensuales que debieron ser pagadas con un recargo del
50% y de 3 horas extras semanales (sábados) o 12 mensuales con un recargo del 100%
(art. 201 LCT).
De acuerdo a la remuneración denunciada a fs. 9 ($ 6.967,95, resultante del
salario básico de convenio 130/75 más adicionales) el valor de la hora extra al 50% es de
$ 43,50 y al 100% de $ 58.
Como consecuencia de lo resuelto, el monto que se difiere a condena por el
concepto bajo estudio asciende $ 100.224 (1920 horas al 50% = 83.520 + 288 horas al
100% = $ 16.704 x 24 meses), suma que devengará los intereses establecidos en el
decisorio de grado, que no fueron motivo de recursos y agravios. En este orden de ideas,
deben incluirse la incidencia de las horas extras en la base de cálculo para calcular el
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monto de la indemnización por despido, la que alcanza a la suma de $ 11.143,95,
resultante del básico de convenio más los adicionales, con la incidencia de las horas
extras acogidas favorablemente.
De acuerdo a lo expuesto, sugiero modificar la sentencia de grado, en el sentido
indicado.
IV- El quinto agravio que articulan las demandadas se proyecta sobre la
indemnización que fue impuesta en los términos del art. 80 LCT, alegando que nunca
hubo reticencia de su parte respecto a la entrega de los certificados que prevé la norma,
los cuales fueron puestos oportunamente a disposición del accionante y nunca se negó su
entrega, destacando que la peritación contable da cuenta del correcto registro del vínculo
laboral.
Ahora bien, conforme lo decidido en autos, sugiero confirmar el decisorio de
grado en cuanto condenó a la accionada Villars S.A en los términos del art. 80 LCT, no
solo porque mediante la comunicación cursada el 19 de diciembre de 2013 (v. fs. 99) el
actor dio cumplimiento con la intimación que contempla la norma referida, sino porque
al mismo tiempo, no puede soslayarse que si ha mediado un registro deficiente del
vínculo laboral, fácil es advertir que de todos modos la cosa dada no es la debida y por
ello no se habría dado cumplimiento cabal a la exigencia legal de extender los
certificados allí previstos de acuerdo a "las reales constancias de la relación laboral
habida".
Por ello, el agravio bajo estudio no tendrá favorable recepción mediante mi
voto, sugiriendo en este segmento confirmar la decisión de grado en el segmento
apelado.
V- La parte actora se agravia en torno a la suma que el sentenciante a quo
determinó en los términos del art. 132 bis LCT, sin computar a tal efecto el salario
devengado conforme el básico de convenio ni las horas extras, cuya incidencia salarial
fue recurrida ante esta alzada. En función de ello, solicita se recalcule la sanción
conminatoria peticionada, conforme el salario devengado y hasta el momento del
efectivo ingreso de los fondos retenidos, tal como lo dispone la normativa enunciada.
Corresponde memorar que al respecto, el juez a quo difirió a condena la suma
de $ 493.128,72, equivalente a la sumatoria de 72 salarios, tomando para ello la suma
mensual de $ 6.849,01.
Bajo tales premisas, y sin dejar de puntualizar que arriba firme e incuestionado
a esta alzada que la demandada efectuó retenciones en cabeza del accionante y que no
ingresó los aportes a ésta retenidos, pese incluso a la intimación que el actor cursó en
cumplimiento del art. 1 del dec. 146/01, a los efectos de su regularización (ver telegrama
obrante en sobre de fs. 3 del 14/12/12), el caso se encuentran configurados los
presupuestos de hecho que viabilizan la sanción bajo estudio, esto es, la retención por
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parte del empleador de los aportes a que se refiere la norma; la omisión de ingresar en
tiempo propio total o parcialmente los mencionados aportes y la subsistencia de dicha
omisión al momento de producirse la extinción del contrato de trabajo. En definitiva, la
ex empleadora retuvo y usufructuó créditos ajenos, violando las obligaciones que le son
impuestas como agente de retención. Desde este punto de vista y si bien se trata de un
crédito que se genera de manera constante (hasta que el empleador cumplimente el
ingreso de los aportes retenidos al dependiente), lo concreto es que en el caso de autos,
donde el incumplimiento consiste en una omisión de depósitos de los importes retenidos
al trabajador por diecisiete meses en un período laboral de siete años, considero que luce
irrazonable la aplicación lisa y llana de la sanción reclamada, por cuanto el monto por el
cual se pretende condenar a la demandada no guardaría proporción alguna con el
incumplimiento que se pretende sancionar, dada la magnitud de la penalidad impuesta.
El concepto de justicia implica velar por la proporcionalidad entre el incumplimiento
cometido y el castigo impuesto por aquel.
Con anterioridad la Sala VII CNAT, en una causa de aristas similares a la
presente sostuvo que “Por tratarse de una sanción conminatoria como lo refiere el
referido artículo, posibilita en función de su naturaleza el análisis de la conducta del
deudor, conforme las características del caso. La CSJN, ha señalado que deben
estimarse las multas cuando, en vez de poseer carácter retributivo del posible daño
causado, tienden a prevenir y reprimir la violación de las pertinentes disposiciones
legales (cfr. Fallos 270:381; 267:532; 236:349). En idéntico temperamento, el Código
Civil y Comercial de la Nación, determina que la ley debe ser interpretada teniendo en
cuenta sus palabras, sus finalidades, las leyes análogas, las disposiciones que surgen de
los tratados sobre derechos humanos, los principios y los valores jurídicos, de modo
coherente con todo el ordenamiento, mediante una decisión razonablemente fundada
(arts. 2 y 3). Lo expuesto, y el análisis de las constancias de la causa llevan a estimar
esta sanción en seis salarios, suma que se adicionará a la establecida en el fallo de
origen”.
“Rubinstein, Iván Facundo vs. Digital Sistemas S.A. y otros s.
Despido /// CNTrab. Sala VII; 29/08/2016; Boletín de Jurisprudencia de la CNTrab”.
Conforme lo resuelto al acoger las horas extras reclamadas y su incidencia en la
base de cálculo de los rubros por los que progresa la acción, tomando la última
remuneración mensual devengada por el accionante de $ 11.143,90 (cft. dec. 146/1 art. 1
párr. 2do.), propicio en el caso puntual bajo estudio, confirmar la sentencia dictada en la
instancia anterior al determinar la sanción en cuestión en 72 meses de salarios, que de
acuerdo a lo resuelto precedentemente equivale a la suma de $ 802.360,8.
VI- De esta manera, la presente acción prospera por los siguientes conceptos y
montos que se recalculan, ponderando para ello la fecha de ingreso (04/01/2007); la
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fecha de egreso (19/12/2013) y la remuneración determinada precedentemente en la
suma de $ 11.143,95, de acuerdo al siguiente detalle: a) Indemnización art. 245 LCT: $
78.007,65; b) Indemnización sust. Preaviso: $ 22.287,90; c) incid Sac s/ rubro anterior:
$ 1.857,32: d) integración mes despido: $ 4.086,06; e) incid Sac s rubro anterior: $
340,5; f) vacaciones prop. 2013: $ 9.360,91; g) incid Sac s/ rubro anterior: $ 780,07; h)
días laborados mes despido: $ 7.057,83; i) Art. 2 ley 25.323: $ 53.289,71: j) Sac prop.
año 2013: $ 10.215,28; k) dif. SAC 2011: $ 4.956,56; l) dif. SAC 2012: $ 4.956,56; m)
dif. por categoría 01/2012 a 19/2013: $ 2.092,55; n) vacaciones gozadas y no abonadas
2011: $ 6.240,61; ñ) Vacaciones gozadas y no abonadas 2012: $ 9.360,91; o) art. 9 ley
24.013: $ 172.731,22; p) art. 15 ley 24.013: $ 111.439,50; q) Art. 80 LCT: $ 33.431,85;
r) horas extras al 50%: $ 83.520; s) horas extras al 100%: $ 16.704; t) art. 43 ley 25.345:
$ 802.360,8. TOTAL: $ 1.435.076,99, monto que devengará los intereses deducidos en
la instancia anterior, que arriban firmes e incuestionados a esta alzada, dando respuesta
al cuarto y quinto agravio que formula la actora en orden al error material en que se
incurrió en el decisorio de grado al computar el incremento art. 2 ley 25323 y el monto
de la duplicación prevista por el art. 15 LNE.
VII- La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y
regulación de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 CPCCN) y proceder a su
determinación en forma originaria, lo que torna abstracto el tratamiento de los recursos
planteados en tal sentido.
Las costas en ambas instancias serán soportadas en forma conjunta por la
parte demandada vencida en lo sustancial (conf. art. 68 CPCCN).
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley 27.423,
la observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y
la promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada
en vigencia de dicho texto normativo.
Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho se
constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se
practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352,
318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre
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otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.
c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo
ordenamiento arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del
régimen anterior, de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto la mayoría de los trabajos profesionales
por la labor cumplida en primera instancia se realizaron estando en vigencia la ley
21.839, el art. 38 OL.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de
utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de
la parte actora, de la demandada Daniel Grasso por su representación conjunta de las
demandadas hasta fs. 218: del Dr. Sergio Ruben Belachur por su actuación en
representación de los demandados conjuntamente desde fs. 222 y de la perito contadora
Gladys Liliana Calderoli, todos ellos por su actuación en primera instancia, en el 17%,
7%, 6% y 5%, respectivamente, a computar sobre el nuevo capital de condena más
intereses, que no fueron objetos de agravios ante esta alzada.
VIII- En virtud del resultado obtenido en esta instancia, corresponde
declarar las costas a cargo de la demandada conjuntamente (conf. art. 68 CPCCN) y
regular al patrocinio y representaciones letradas, por su actuación en la alzada, en el
30% de lo que a cada uno le corresponda percibir por la labor desplegada en primera
instancia (conf. art. 30 ley 27.423).
LA DOCTORA MARIA DORA GONZALEZ manifestó: que por
análogos fundamentos adhiere al voto de la Sra. Juez de Cámara preopinante.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL
RESUELVE: 1) Modificar la sentencia apelada y elevar el monto de condena a la suma
de PESOS UN MILLON CUATROCIENTOS TREINTA Y CINCO MIL
SETENTA Y SEIS CON NOVENTA Y NUEVE CENTAVOS ($1.435.076,99), con
más los intereses dispuestos en origen; 2) Dejar sin efecto los honorarios regulados en
primera instancia; 3) Costas y honorarios en primera instancia, conforme lo decidido en
el capítulo VII del primer voto de este acuerdo; 4) Costas y honorarios de alzada
conforme lo propuesto en el apartado VIII del mencionado primer voto de este acuerdo;
5) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856, Acordadas C.S.J.N.
15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los señores
jueces por ante mí, que doy fe. La Dra. Graciela Liliana Carambia no vota (art.125 LO).
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Juez de Cámara Juez de Cámara
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