HISTORIOGRAFÍA
El género
En el mundo antiguo, especialmente en Grecia y Roma, la historia forma parte
de la literatura y por ello presenta más ingredientes literarios y artísticos que
«científicos». En Roma, el género nació a imitación de los griegos, pero desde
sus inicios se convirtió en muy «romano», pues contribuyó a la exaltación del
nacionalismo y a mantener el respeto por los antepasados, el mos
maiorum. Los romanos utilizaron la historia como instrumento político en los
diferentes momentos: para criticar a la nobleza, para justificar el Imperio o para
criticar un régimen político. Es importante tener en cuenta las fuentes que
sirvieron de base a los textos y que podían ser de diversos tipos, como las
inscripciones en piedra arcaicas o los documentos públicos y privados. Entre
los públicos cabe destacar los annales, donde se recogían los hechos más
relevantes del año en el ámbito religioso, y los comentarii, donde los
magistrados registraban los acontecimientos más importantes de su mandato.
Entre los privados encontramos los elogia (discursos de alabanza a algún
personaje) y las laudationes funebres (discursos de elogio a fallecidos ilustres).
II. Condicionantes históricos, políticos y sociales.
Influencia griega: La historiografía latina surge en el siglo III a. C. bajo el influjo
de la tradición griega (Heródoto, Tucídides, Polibio), a quienes los romanos
admiraban y tomaban como modelo.
Expansión de Roma: El auge militar y territorial de Roma (Guerras Púnicas,
conquistas en Oriente y Occidente) exigió la redacción de relatos históricos que
exaltaran las gestas romanas.
Crisis de la República: Los conflictos sociales, las guerras civiles y la figura de
personajes como César, Pompeyo o Cicerón hicieron que la historia se usara
también como instrumento político y justificación ideológica.
Consolidación del Imperio: Con Augusto y sus sucesores, la historiografía se
convierte en propaganda oficial: legitimar al príncipe y la paz romana (Pax
Augusta).
Carácter práctico y moralizador: Roma siempre valoró la historia como
“magistra vitae” (maestra de la vida), útil para guiar la acción política.
Propaganda y censura: Los historiadores debían adaptarse a los intereses del
poder; algunos exaltaban al emperador (Tito Livio con Augusto), mientras otros
sufrieron persecución (Tácito escribe con cautela bajo el despotismo imperial).
Visión senatorial: Muchos historiadores procedían del Senado o de la
aristocracia, lo que condicionó su visión: defensa de los valores tradicionales,
crítica a la corrupción, nostalgia de la República.
Instrumento de legitimación: La historia se usaba para justificar el poder de
ciertos líderes (César en La guerra de las Galias).
La historiografía latina estuvo marcada por la expansión militar y política de
Roma, el uso propagandístico y legitimador del poder, y la mentalidad
pragmática y moralizante de la sociedad romana, que veía en la historia un
instrumento para la educación cívica y política.
III. AUTORES
Los Analistas (250-150 a.C.). Escribieron su obra en griego. Las obras de
estos autores fueron tituladas Annales por registrar, los hechos año por año.
Solían empezar su obra con la fundación de Roma y continuar hasta su época.
Tienen un gran valor documental
• Catón (234-149 a.C.) fue el creador de la prosa latina, cambió la estructura de
los anales; siguiendo el modelo de Tucídides, narraba los hechos
relacionándolos entre sí. Su principal obra es Origines, obra perdida que
trataba el origen de los pueblos itálicos hasta su época, pasando por las
guerras púnicas, en la segunda de las cuales participó él mismo.
• Nepote (99-24 a.C.) escribió dieciséis libros de biografías, De viris illustribus,
que solo se han conservado en parte. Su estilo es más pobre que el de sus
contemporáneos, aunque en este siglo se llegó al modelo de latín clásico, y su
obra está llena de anécdotas con intención moralizante sobre los grandes
hombres que la protagonizan.
• Julio César (100-44 a.C.) fue uno de los principales protagonistas de la
historia política y militar de su tiempo. Sus obras constituyen un subgénero, los
comentarii, basados en informes que los generales preparaban para el Senado
durante dos campañas: De bello Gallico, sobre la conquista de las Galias, y De
bello civile, sobre la guerra entre César y Pompeyo. En la primera pretende
exaltar su figura y en la segunda intenta justificar su actuación política, pero en
ambas hace sus descripciones en tercera persona para dar un aspecto de
verdad objetiva a los hechos narrados. Aunque sus escritos son de carácter
político-militar y están llenos de lecciones magistrales de estrategia, no faltan
en su obra descripciones de los pueblos enemigos, su religión, costumbres,
etc. El latín empleado por César se ha considerado el modelo de latín clásico
por su elegancia, concisión y pureza.
• Salustio (86-35 a.C.) tuvo también muchas implicaciones políticas frente a la
nobleza romana y fue partidario de César en la guerra civil. Escribió
monografías de las que se conservan dos: La guerra de Yugurta y La
conjuración de Catilina. En esta última narra el intento de golpe de Estado
protagonizado por Catilina durante el consulado de Cicerón y hace una
reflexión sobre la decadencia política romana a finales de la República.
• Tito Livio (59 a.C.-17 d.C.) dedica su obra monumental, Ab urbe condita, a la
historia de Roma desde su fundación hasta la época de Augusto, haciendo
exaltación del pueblo romano, que, según él, estaba por encima de los demás
pueblos. Introdujo discursos y anécdotas que demuestran su investigación
minuciosa de los hechos, aunque el resultado fuera claramente parcial, pues la
obra tenía una finalidad didáctica, ética y cargada de patriotismo y se podía
considerar la base de regeneración social pretendida por Augusto.
• Tácito (55-120 d.C.) en sus Annales, donde describe la época desde la
muerte de Augusto hasta la de Nerón, y en sus Historiae, en las que narra los
hechos del año 69 al 96, hace una crítica a la decadencia del sistema político
imperial, ensalzando los gobiernos de algunos de los emperadores (Nerva,
Trajano) más beneficiosos y tranquilos para el pueblo romano. En otras obras
(Germania, Agrícola) adorna la historia con descripciones de las costumbres de
pueblos bárbaros.
• Suetonio (75-160 d.C.) realizó un conjunto de biografías de emperadores en
su Vida de los doce Césares donde critica los comienzos del Imperio de
manera muy parcial con numerosos detalles sobre la corte imperial romana.