Sociedades Civiles en el Derecho Peruano
Sociedades Civiles en el Derecho Peruano
TRABAJO MONOGRÁFICO
SOCIEDADES CIVILES
CURSO:
DOCENTE:
PRESENTADO POR:
Puno - 2024
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INDICE
INTRODUCCIÓN ...........................................................................................................4
CAPÍTULO I ...................................................................................................................5
CAPÍTULO II ............................................................................................................... 11
CAPITULO IV .............................................................................................................. 26
CONCLUCIONES ........................................................................................................ 30
Bibliografía ................................................................................................................... 31
INTRODUCCIÓN
La sociedad civil cumple un papel importante en la protección de los derechos de los
ciudadanos, tanto de manera individual como colectiva. Mediante ella, las personas no solo
ejercen su derecho a la ciudadanía, sino que también contribuyen, participan y supervisan las
acciones del Estado y del sector privado.
El presente trabajo monográfico tiene el propósito de analizar y comprender la figura
jurídica de las sociedades civiles en el Perú, sus características, diferencias con otros tipos de
sociedades mercantiles y el marco normativo que las regula. Se pretende ofrecer una visión clara
sobre el papel de las sociedades civiles dentro del Derecho Empresarial peruano, con énfasis en
su uso dentro del ámbito económico y social.
Este trabajo está organizado en varios capítulos que abordan los aspectos fundamentales
de las sociedades civiles en el Perú. En el primer capítulo se define el concepto de sociedad civil,
explorando sus orígenes históricos y su importancia.
El segundo capítulo se centra en la clasificación de las sociedades civiles según el Código
Civil peruano, distinguiendo entre sociedades civiles ordinarias y sociedades civiles de
responsabilidad limitada. Se explicarán sus características fundamentales, como su propósito y la
naturaleza de sus actividades.
El tercer capítulo aborda la normativa que regula las sociedades civiles en el Perú,
específicamente las disposiciones contenidas en el Código Civil peruano. Se detallarán los
artículos que regulan la constitución, la administración, la disolución y las responsabilidades de
las sociedades civiles.
El estudio de las sociedades civiles en el contexto peruano es relevante debido a su papel
en la organización de actividades económicas que, sin ser de carácter comercial, permiten el
desarrollo de proyectos colectivos en ámbitos como la cultura, la educación, la salud y otros
servicios. A pesar de que las sociedades mercantiles dominan el entorno empresarial, las
sociedades civiles siguen teniendo un lugar importante, especialmente para fines no lucrativos o
de colaboración entre profesionales.
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CAPÍTULO I
1.1. Concepto.
Por otro lado Camisassa (2005), “La Sociedad Civil se constituye para un fin común de
carácter económico que se realiza mediante el ejercicio personal de una profesión, oficio,
pericia, practica u otro tipo de actividades personales por alguno, algunos o todos los socios. La
Sociedad Civil se constituye para un fin común de carácter económico que se realiza mediante el
ejercicio personal de una profesión, oficio, pericia, practica u otro tipo de actividades personales
por alguno, algunos o todos los socios” (p. 225).
La Sociedad Civil se constituye para un fin común de carácter económico que se realiza
mediante el ejercicio personal de una profesión, oficio, pericia, practica u otro tipo de actividades
personales por alguno, algunos o todos los socios según la definición de la Ley general de
sociedades 26887, art. 295. Diario Oficial el Peruano, Lima, 19 de noviembre de 1997, la
Sociedad Civil se constituye para un fin común de carácter económico que se realiza mediante el
ejercicio personal de una profesión, oficio, pericia, practica u otro tipo de actividades personales
por alguno, algunos o todos los socios.
1.1.1. Características
Además Davis (2000), menciona que “las Sociedades Civiles se caracterizan por ser la
actividad profesional de uno o todos los socios como el aporte que forma parte del capital
de la sociedad, es decir, a diferencia de la sociedad anónima donde el aporte sólo puede
ser constituido por bienes (llámese a bienes muebles, inmuebles, materiales o inmateriales,
dinero, etc.) en la Sociedad Civil existe una mayor contribución de servicios que de aportes, pues
el propósito es admitir mayores compromisos de hacer por parte de los socios y la
realización de una actividad profesional colectiva (affectio societatis)” (p. 663). Así la
constitución de una Sociedad Civil es adecuada en tanto que permite que un conjunto de
profesionales, trátese de contadores, abogados, médicos, peritos, entre otros ejercer su
profesión a través de un tipo societario y realizar, justamente, actividades de carácter
económico.
Según Loreto (2020), “con base en lo anterior, el legislador peruano eligió la figura de la
Sociedad Civil entre los diversos tipos de sociedades de personas disponibles, considerándola
como la forma más adecuada para llevar a cabo actividades personales de manera colectiva. En
este sentido, la anterior Ley General de Sociedades –aprobada mediante el Decreto Legislativo
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N° 311– definía a la Sociedad Civil en su artículo 297 de la siguiente manera: "La sociedad civil
se constituye para la realización de un fin predominantemente económico que no implique
especulación mercantil” (p. 552).
La actual Ley General de Sociedades – Ley N° 26887, en el primer párrafo del artículo
295, define a las Sociedades Civiles como: "Una sociedad civil se constituye para un fin común
de carácter económico, llevado a cabo mediante el ejercicio personal de una profesión, oficio,
habilidad, práctica u otras actividades personales por uno, varios o todos los socios." Al
comparar el texto de esta Ley con el de la anterior Ley General de Sociedades, se observa que,
aunque la Ley actual mantiene el enfoque económico de la finalidad de la sociedad civil (dado
que, sin esta característica, se trataría más bien de una asociación, comité o fundación), el
artículo 295 ya no menciona la "especulación mercantil". Esto se debe a que la especulación
mercantil implica actividades comerciales que buscan la circulación de bienes entre personas
para generar ganancias, es decir, la movilización de riqueza con el fin de especular para obtener
un beneficio. Sin embargo, la sociedad civil se enfoca en el ejercicio de actividades personales
de sus miembros, y su objetivo económico no incluye la especulación mercantil.
1.1.2. Elementos
Como indica Camisassa (2005), “a partir de la definición presentada en el capítulo
anterior, podemos identificar dos elementos distintivos de este tipo de sociedad: Una finalidad de
naturaleza económica; y el ejercicio personal de una profesión, práctica, oficio u otra actividad
individual, realizada al menos por uno de los socios” (p. 225).
ejercicio personal de una profesión, habilidad, oficio u otras actividades, también es cierto que
estas actividades pueden llevarse a cabo de manera gratuita.
1.1.4. El ejercicio personal de una profesión, práctica, oficio u otro tipo de actividad personal,
prestada por lo menos por uno de los socios.
En palabras de Davis (2000), “como se ha señalado anteriormente, la sociedad civil se
lleva a cabo a través del ejercicio personal de una profesión, oficio, habilidad u otras actividades
personales, realizadas por uno o más socios. De este modo, la sociedad civil representa el
desarrollo colectivo de actividades individuales de diversa índole” (p. 127).
Además según Loreto (2020), “en cuanto al ejercicio personal de los socios, por ejemplo,
si los socios son profesionales que aportan su actividad profesional a la sociedad, es fundamental
que estén debidamente habilitados para ejercerla. Este criterio debe aplicarse igualmente a todas
las demás actividades realizadas” (p. 568).
1.2. Clases
De acuerdo con lo señalado por Camisassa (2005), “La Ley General de Sociedades
peruana distingue entre dos tipos de sociedades civiles: las ordinarias y las de responsabilidad
limitada, según lo establece el segundo párrafo del artículo 295 de dicho marco normativo, el
cual establece: La sociedad civil puede ser ordinaria o de responsabilidad limitada. En la
primera, los socios responden personal y subsidiariamente, con beneficio de excusión, por las
obligaciones sociales y, salvo acuerdo distinto, en proporción a sus aportes. En la segunda, cuyos
socios no pueden exceder de treinta, los socios no responden personalmente por las deudas
sociales” (p. 254).
A continuación, desarrollaremos brevemente las principales características de ambas
modalidades, con el fin de identificar sus similitudes y diferencias.
sino también con sus bienes personales (su patrimonio particular) de forma ilimitada. La
subsidiariedad de la responsabilidad de los socios implica que los acreedores sociales no pueden
dirigirse al mismo tiempo contra el socio y la sociedad” (p. 554).
En este sentido, los bienes personales de los socios no pueden ser embargados para saldar
las deudas sociales hasta que se hayan ejecutado todos los bienes de la sociedad. Gracias al
beneficio de excusión, cada socio tiene el derecho de solicitar que, antes de exigir el pago de una
obligación social con sus propios bienes, el acreedor agote todos los recursos para cobrar dicha
obligación a la sociedad.
Este beneficio no se aplica automáticamente, sino que el socio interesado debe invocarlo.
La carga de demostrar la existencia de bienes sociales susceptibles de embargo recae sobre quien
lo solicita.
Por otro lado, según lo dispuesto en el artículo 296 de la Ley General de Sociedades, la
sociedad civil ordinaria opera bajo una razón social que incluye el nombre de uno o más socios y
la mención "Sociedad Civil" o su abreviatura "S. Civil". Además, de acuerdo con el artículo 9 de
la misma ley, la razón social puede mantener el nombre de un socio que se haya separado o que
haya fallecido, siempre que haya consentimiento del socio separado o de los herederos del socio
fallecido. En este caso, es necesario indicar dicha circunstancia en la razón social. Si un tercero
ajeno a la sociedad consiente en que su nombre figure en la razón social, este quedará sujeto a
responsabilidad solidaria, sin perjuicio de la responsabilidad penal si corresponde.
CAPÍTULO II
· Deber de lealtad y buena fe hacia la sociedad y hacia los demás socios, que implica
la colaboración para la consecución del fin común.
· Deber de contribuir a la administración y gestión común de la sociedad, cuando le
sea encomendado.
Todos los socios tienen la obligación de resarcir a la sociedad por todos los actos,
omisiones o negligencias que, directa o indirectamente, ocasionen perjuicio a la misma.
Transferencia de participaciones
De acuerdo a (Instituto Peruano de Derecho Mercantil, 1949), en este tipo de sociedades,
la división se hace efectiva por medio de participaciones, estas representan los aportes realizados
por los socios en favor de la sociedad y no se incorporan como títulos valores ni acciones,
asimismo estas son iguales, acumulables e indivisibles. En el Art. 297 de la Ley General de
Sociedades menciona que “El capital debe ser pagado al tiempo de la celebración del pacto
social, ya que esta es una sociedad de personas, la cual se funda para el ejercicio personal de una
profesión u oficio, no es necesario regular todo un esquema de circunstancias” (Ley 26887,
1997, pág. 71). El mayor capital de ésta, es el talento, experiencia, honestidad y esfuerzo de sus
socios.
Por otro lado, según la Ley General de Sociedades,
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“En el pacto social se establece todas las participaciones un monto igual o global, en cada
caso, a cada socio le corresponderá una participación equivalente al monto de su aporte. De esa
misma manera, en las transferencias de las participaciones, no se pueden realizar sin el
consentimiento de los demás, ni tampoco sustituirse en el desempeño de la profesión, oficio o, en
general, los servicios que le corresponda realizar personalmente de acuerdo al objeto social"
(Ley 26887, 1997, pág. 70).
Esta limitación se da porque, como constituyen un número reducido de socios, se
preocupan por quienes puedan ser en el futuro los posibles profesionales que conformen dicha
sociedad.
Asimismo, según (Laroza, 1998), el servicio brindado a los clientes por parte de la
sociedad civil, debe ser prestado por los socios que la conforman y nunca por un tercero ajeno a
ella, porque los clientes toman muy en cuenta la calidad personal de los socios. Si no se evalúa
las cualidades de un tercero, podría traer consigo una serie de perjuicios para la sociedad, como
por ejemplo la diminución del nivel de calidad del servicio que en forma uniforme brindan los
demás socios a los clientes o problemas internos de rivalidad entre los socios, entre otros,
supuestos varios que podrían menoscabar el prestigio de la sociedad y con ello el de los socios
que la conforman.
Sobre el particular, (Laroza, 1998), considera que es indiscutible el elemento intuitivo
personal de la relación entre los socios y respecto de las actividades que éstos deben realizar a
favor de la sociedad, obliga a asegurar que el desempeño de la respectiva profesión, oficio,
pericia o actividad sea realizado por las personas originalmente comprometidas. Finalmente, de
conformidad con lo dispuesto en el Art. 298 de Ley General de Sociedades, la transferencia de
participaciones se formaliza elevándose a escritura pública para su inscripción en los Registros
Públicos.
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CAPÍTULO III
Según (Instituto Peruano de Derecho Mercantil, 1949), en este caso, no existe en la Ley
General de Sociedades una regulación expresa sobre el particular, lo que involucra recurrir a las
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partes al propio pacto social, ya establecido. Sin embargo, resulta necesario que el mecanismo
recogido en dicho pacto social, considere un plazo razonable que permita la notificación
oportuna de todos los socios. Es importante señalar lo siguiente, ya que este tipo de sociedad
concede una amplia libertad a los socios, el pacto social puede establecer niveles de quórum y
mayorías más rigurosos, siendo incluso factible que lleguen a exigir la unanimidad para
determinadas materias. Asimismo, los acuerdos de la junta general de socios deben constar en un
libro de actas legalizado, esto utilizando una forma supletoria de la norma, dentro del marco de la
Ley General de Sociedades.
3.3. La administración
3.4. Responsabilidad
En este tema es conveniente a (Manfredi, 1998), para que proceda el reparto de utilidades
se requiere necesariamente que éstas existan, o sea, que se trate de beneficios reales que resulten
de haberse observado las reglas sobre confección del balance y valoración del activo. En tal
sentido, la utilidad del ejercicio corresponde al mayor valor del patrimonio neto obtenido al
cierre del mismo, por el ingreso de activos adicionales no provenientes de aportes de capital o
por la disminución de pasivos de la sociedad. Las reparticiones o la suma de estas no deben
exceder el monto de las utilidades que se obtengan, pero en caso de que se haya perdido una
parte del capital social no se puede distribuir utilidades, hasta que dicho capital sea reintegrado o
en su defecto, se reduzca el capital en la proporción correspondiente. Y conforme al numeral 4
del artículo 303 de la misma Ley, hay la posibilidad que el pacto social exonere al socio
capitalista de participar en las pérdidas.
Complementando, según Art. 300 de la Ley General de Sociedades. “En el caso del socio
industrial se determina, respecto de las utilidades, con un porcentaje igual al valor promedio de
los aportes de los socios capitalistas, en cambio, respecto de las pérdidas, también con un
porcentaje igual al valor promedio de los aportes de los socios capitalistas, con el defecto, de que
se da si es que el capital social como las reservas sociales se agoten” (Ley 26887, 1997, pág. 71).
Finalmente, en el pacto social se debe establecer si el socio industrial, que solo aporta a la
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sociedad sus servicios, debe o no dar a la sociedad las utilidades que haya obtenido en el
ejercicio de esas actividades.
La Ley N.º 26887, conocida como la Ley General de Sociedades en Perú, regula las
distintas formas sociedades, entre ellas las sociedades civiles. Estas entidades jurídicas se
constituyen con el propósito de alcanzar un fin común de carácter económico, diferenciándose de
las sociedades mercantiles en varios aspectos, sobre todo en la naturaleza de los aportes y las
responsabilidades de los socios. Este capítulo analizará los aspectos más importantes de la
normatividad que rige a las sociedades civiles, incluyendo su definición, clasificación, capital,
administración y la distribución de utilidades y pérdidas. Asimismo, se incluirán algunos
ejemplos para una mayor comprensión el funcionamiento práctico de estas normativas.
Definición y Clasificación de las Sociedades Civiles
De acuerdo con el Artículo 295 de la Ley N.º 26887, una sociedad civil se constituye con
el fin de realizar actividades económicas mediante el ejercicio personal de una profesión, oficio o
práctica por parte de uno o más socios. La ley distingue dos tipos de sociedades civiles:
ordinarias y de responsabilidad limitada. En las sociedades civiles ordinarias, los socios
responden personalmente y de manera subsidiaria por las obligaciones sociales, con beneficio de
excusión. Esto significa que el patrimonio personal de los socios puede ser requerido para
cumplir con las deudas de la sociedad, después de haberse agotado los bienes de la sociedad
misma (Ley N.º 26887, art. 295). Por otro lado, las sociedades civiles de responsabilidad limitada
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ofrecen una mayor protección a los socios, ya que no responden personalmente por las deudas
sociales. En este tipo de sociedades, la responsabilidad se limita al monto del capital aportado
por los socios, y el número de socios no puede exceder de treinta (Ley N.º 26887, art. 295).
La Razón Social y el Capital
La razón social es uno de los aspectos distintivos de las sociedades civiles. Según el
Artículo 296 de la Ley N.º 26887, la razón social debe incluir el nombre de uno o más socios
seguido de la indicación "Sociedad Civil" o "S. Civil", en el caso de las sociedades civiles
ordinarias. En las sociedades de responsabilidad limitada, se utiliza la denominación "Sociedad
Civil de Responsabilidad Limitada" o "S. Civil de R. L." (Ley N.º 26887, art. 296). En cuanto al
capital, el Artículo 297 de la ley establece que este debe estar completamente pagado al
momento de la constitución de la sociedad. Esto asegura que la sociedad cuente con los recursos
económicos necesarios para iniciar sus actividades (Ley N.º 26887, art. 297). A diferencia de las
sociedades mercantiles, en las sociedades civiles las participaciones de los socios no pueden ser
incorporadas en títulos valores ni denominarse acciones, como lo indica el Artículo 298 (Ley N.º
26887, art. 298). Por ejemplo, en una sociedad civil ordinaria formada por tres socios
arquitectos, uno de ellos no podría vender su participación a un tercero sin el consentimiento de
los otros socios, ya que esto vulneraría el principio de exclusividad personal en la prestación de
los servicios profesionales.
Administración de la Sociedad
La administración de las sociedades civiles está regida por el Artículo 299 de la Ley N.º
26887. Esta puede ser llevada a cabo por uno o más socios, o incluso por terceros designados
específicamente para este fin. La ley establece que el socio administrador debe actuar dentro de
los límites del pacto social, y sus decisiones deben alinearse con los objetivos establecidos por la
sociedad (Ley N.º 26887, art. 299). Además, el administrador tiene la obligación de rendir
cuentas de su gestión de manera regular, por lo menos trimestralmente, salvo que se haya
pactado otro plazo (Ley N.º 26887, art. 299). Un ejemplo práctico de este principio podría ser
una sociedad civil de abogados en la que uno de los socios actúa como administrador. Este socio
no podría comprometer los recursos de la sociedad en proyectos ajenos a los servicios legales,
como, por ejemplo, inversiones en bienes raíces, a menos que esto esté estipulado en el pacto
social.
Utilidades y Pérdidas
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El Artículo 300 de la Ley N.º 26887 regula la distribución de utilidades y pérdidas en las
sociedades civiles. Las utilidades o pérdidas se dividen entre los socios de acuerdo con lo
establecido en el pacto social. En caso de que no se haya estipulado nada al respecto, las
utilidades se distribuyen en proporción a los aportes de cada socio. Si un socio únicamente aporta
su trabajo o profesión, recibirá una parte proporcional al promedio de los aportes de los socios
capitalistas (Ley N.º 26887, art. 300). Por ejemplo, si en una sociedad civil de consultoría uno de
los socios solo aporta su conocimiento y no capital, las ganancias que le correspondan serán
equivalentes al valor promedio de los aportes de los otros socios que han aportado capital.
Junta de Socios y Decisiones
El Artículo 301 establece que la junta de socios es el órgano supremo de decisión dentro
de la sociedad civil. La junta adopta acuerdos por mayoría de votos, que se calculan en función
del capital aportado por cada socio, a menos que se haya pactado una disposición diferente (Ley
N.º 26887, art. 301). La modificación del pacto social, así como la adopción de decisiones clave
para la sociedad, requiere el consenso unánime de los socios. Ejemplo una sociedad civil
formada por cinco socios ingenieros. Si uno de ellos desea modificar el pacto social para cambiar
la actividad principal de la sociedad, sería necesario contar con el acuerdo de todos los socios
para llevar a cabo dicha modificación.
Libros y Registros Contables
El Artículo 302 de la Ley N.º 26887 establece que las sociedades civiles están obligadas a
llevar actas y registros contables, al igual que las sociedades mercantiles. Esto significa que
deben mantener un control exhaustivo de sus transacciones financieras y decisiones societarias a
través de libros contables y actas que reflejen las actividades de la sociedad (Ley N.º 26887, art.
302). La importancia de este artículo radica en que, aunque las sociedades civiles no tengan un
fin comercial directo, deben cumplir con las mismas obligaciones contables que las sociedades
mercantiles, lo cual garantiza la transparencia y la legalidad en su funcionamiento. Este requisito
busca evitar irregularidades financieras y asegura que la sociedad pueda rendir cuentas de
manera adecuada tanto ante los socios como ante terceros interesados, como podrían ser
acreedores o entidades fiscales.
Disolución y Separación de los Socios
El Artículo 303 establece diversas causas por las cuales una sociedad civil puede
disolverse, ya sea por decisión de la junta de socios, cumplimiento del objeto social o por la
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separación de uno de los socios, cuando esto afecte gravemente a la sociedad (Ley N.º 26887,
art. 303). Además, se señalan las normas que deben seguirse para la separación de un socio en
sociedades de duración indeterminada. Por ejemplo, si en una sociedad civil de médicos uno de
los socios decide retirarse, debe notificar con anticipación según el plazo acordado en el pacto
social, permitiendo que la sociedad reestructure su funcionamiento antes de su salida definitiva.
La Ley N.º 26887 regula de manera precisa y detallada las sociedades civiles en Perú,
ofreciendo un marco jurídico que asegura la correcta organización, administración y
funcionamiento de estas entidades. A través de la normativa, se busca respetar la naturaleza
personal de las sociedades civiles y proteger tanto a los socios como a terceros
Ventajas
No requieren presentación ante registros mercantiles: Las sociedades civiles se
constituyen bajo el Código Civil y no necesitan registrarse en los registros mercantiles, lo que
simplifica su formación.
Simplicidad administrativa: Son más fáciles de establecer y administrar que una sociedad
anónima, lo que reduce la burocracia y facilita su operación.
Objetivos de mejora social: Muchas sociedades civiles tienen como propósito el
mejoramiento de algún aspecto de la sociedad, aportando así al bienestar común.
Privacidad financiera: No están obligadas a hacer públicas sus cuentas, lo que
proporciona un nivel de confidencialidad en sus operaciones financieras.
Desventajas
Menor solidez percibida: Las sociedades civiles suelen considerarse menos sólidas y
permanentes que las sociedades mercantiles, lo que puede limitar su capacidad para acceder a
beneficios financieros.
Mayor carga tributaria: Si las ganancias son elevadas, el impuesto sobre la renta se paga
de forma personal por cada miembro, lo que puede resultar en una carga fiscal más alta que en
las sociedades mercantiles.
Responsabilidad ilimitada: En caso de ser universal, la responsabilidad ante los
acreedores puede ser ilimitada, lo que puede incluir incluso a los cónyuges de los socios,
aumentando el riesgo financiero personal.
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CAPITULO IV
La Ley N.º 26887, conocida como la Ley General de Sociedades en Perú, regula las
distintas formas sociedades, entre ellas las sociedades civiles. Estas entidades jurídicas se
constituyen con el propósito de alcanzar un fin común de carácter económico, diferenciándose de
las sociedades mercantiles en varios aspectos, sobre todo en la naturaleza de los aportes y las
responsabilidades de los socios. Este capítulo analizará los aspectos más importantes de la
normatividad que rige a las sociedades civiles, incluyendo su definición, clasificación, capital,
administración y la distribución de utilidades y pérdidas. Asimismo, se incluirán algunos
ejemplos para una mayor comprensión el funcionamiento práctico de estas normativas.
De acuerdo con el Artículo 295 de la Ley N.º 26887, una sociedad civil se constituye con
el fin de realizar actividades económicas mediante el ejercicio personal de una profesión, oficio o
práctica por parte de uno o más socios. La ley distingue dos tipos de sociedades civiles:
ordinarias y de responsabilidad limitada. En las sociedades civiles ordinarias, los socios
responden personalmente y de manera subsidiaria por las obligaciones sociales, con beneficio de
excusión. Esto significa que el patrimonio personal de los socios puede ser requerido para
cumplir con las deudas de la sociedad, después de haberse agotado los bienes de la sociedad
misma (Ley N.º 26887, art. 295). Por otro lado, las sociedades civiles de responsabilidad limitada
ofrecen una mayor protección a los socios, ya que no responden personalmente por las deudas
sociales. En este tipo de sociedades, la responsabilidad se limita al monto del capital aportado
por los socios, y el número de socios no puede exceder de treinta (Ley N.º 26887, art. 295).
La razón social es uno de los aspectos distintivos de las sociedades civiles. Según el
Artículo 296 de la Ley N.º 26887, la razón social debe incluir el nombre de uno o más socios
seguido de la indicación "Sociedad Civil" o "S. Civil", en el caso de las sociedades civiles
ordinarias. En las sociedades de responsabilidad limitada, se utiliza la denominación "Sociedad
Civil de Responsabilidad Limitada" o "S. Civil de R. L." (Ley N.º 26887, art. 296). En cuanto al
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capital, el Artículo 297 de la ley establece que este debe estar completamente pagado al
momento de la constitución de la sociedad. Esto asegura que la sociedad cuente con los recursos
económicos necesarios para iniciar sus actividades (Ley N.º 26887, art. 297). A diferencia de las
sociedades mercantiles, en las sociedades civiles las participaciones de los socios no pueden ser
incorporadas en títulos valores ni denominarse acciones, como lo indica el Artículo 298 (Ley N.º
26887, art. 298). Por ejemplo, en una sociedad civil ordinaria formada por tres socios
arquitectos, uno de ellos no podría vender su participación a un tercero sin el consentimiento de
los otros socios, ya que esto vulneraría el principio de exclusividad personal en la prestación de
los servicios profesionales.
La administración de las sociedades civiles está regida por el Artículo 299 de la Ley N.º
26887. Esta puede ser llevada a cabo por uno o más socios, o incluso por terceros designados
específicamente para este fin. La ley establece que el socio administrador debe actuar dentro de
los límites del pacto social, y sus decisiones deben alinearse con los objetivos establecidos por la
sociedad (Ley N.º 26887, art. 299). Además, el administrador tiene la obligación de rendir
cuentas de su gestión de manera regular, por lo menos trimestralmente, salvo que se haya
pactado otro plazo (Ley N.º 26887, art. 299). Un ejemplo práctico de este principio podría ser
una sociedad civil de abogados en la que uno de los socios actúa como administrador. Este socio
no podría comprometer los recursos de la sociedad en proyectos ajenos a los servicios legales,
como, por ejemplo, inversiones en bienes raíces, a menos que esto esté estipulado en el pacto
social.
El Artículo 300 de la Ley N.º 26887 regula la distribución de utilidades y pérdidas en las
sociedades civiles. Las utilidades o pérdidas se dividen entre los socios de acuerdo con lo
establecido en el pacto social. En caso de que no se haya estipulado nada al respecto, las
utilidades se distribuyen en proporción a los aportes de cada socio. Si un socio únicamente aporta
su trabajo o profesión, recibirá una parte proporcional al promedio de los aportes de los socios
capitalistas (Ley N.º 26887, art. 300). Por ejemplo, si en una sociedad civil de consultoría uno de
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los socios solo aporta su conocimiento y no capital, las ganancias que le correspondan serán
equivalentes al valor promedio de los aportes de los otros socios que han aportado capital.
El Artículo 301 establece que la junta de socios es el órgano supremo de decisión dentro
de la sociedad civil. La junta adopta acuerdos por mayoría de votos, que se calculan en función
del capital aportado por cada socio, a menos que se haya pactado una disposición diferente (Ley
N.º 26887, art. 301). La modificación del pacto social, así como la adopción de decisiones clave
para la sociedad, requiere el consenso unánime de los socios. Ejemplo una sociedad civil
formada por cinco socios ingenieros. Si uno de ellos desea modificar el pacto social para cambiar
la actividad principal de la sociedad, sería necesario contar con el acuerdo de todos los socios
para llevar a cabo dicha modificación.
El Artículo 302 de la Ley N.º 26887 establece que las sociedades civiles están obligadas a
llevar actas y registros contables, al igual que las sociedades mercantiles. Esto significa que
deben mantener un control exhaustivo de sus transacciones financieras y decisiones societarias a
través de libros contables y actas que reflejen las actividades de la sociedad (Ley N.º 26887, art.
302). La importancia de este artículo radica en que, aunque las sociedades civiles no tengan un
fin comercial directo, deben cumplir con las mismas obligaciones contables que las sociedades
mercantiles, lo cual garantiza la transparencia y la legalidad en su funcionamiento. Este requisito
busca evitar irregularidades financieras y asegura que la sociedad pueda rendir cuentas de
manera adecuada tanto ante los socios como ante terceros interesados, como podrían ser
acreedores o entidades fiscales.
El Artículo 303 establece diversas causas por las cuales una sociedad civil puede
disolverse, ya sea por decisión de la junta de socios, cumplimiento del objeto social o por la
separación de uno de los socios, cuando esto afecte gravemente a la sociedad (Ley N.º 26887,
art. 303). Además, se señalan las normas que deben seguirse para la separación de un socio en
sociedades de duración indeterminada. Por ejemplo, si en una sociedad civil de médicos uno de
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los socios decide retirarse, debe notificar con anticipación según el plazo acordado en el pacto
social, permitiendo que la sociedad reestructure su funcionamiento antes de su salida definitiva.
La Ley N.º 26887 regula de manera precisa y detallada las sociedades civiles en Perú,
ofreciendo un marco jurídico que asegura la correcta organización, administración y
funcionamiento de estas entidades. A través de la normativa, se busca respetar la naturaleza
personal de las sociedades civiles y proteger tanto a los socios como a terceros.
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CONCLUCIONES
Generalmente las personas que optan por esta sociedad, son aquellas que desean
desarrollarse prestando servicios como profesionales. Así la constitución de una sociedad civil es
adecuada ya que permite que un conjunto de profesionales (contadores, abogados, médicos,
peritos, etc.) ejercen su profesión a través de un tío societario y realizar, justamente, actividades
de carácter económico. Por ello la Sociedad Civil en la actualidad es una sociedad que beneficia
a sus socios que pueden desenvolverse dentro de su jurisdicción, como por ejemplo, un buffet de
abogados o contadores tendrán como fin el prestar servicios para la satisfacción de necesidades
de los ciudadanos a esto se refiere cuando La ley general de Sociedades señala que es una
sociedad constituida para un fin comun, además se pueden optar por cualquiera de las
clasificaciones, ya sea La sociedad Civil Ordinaria o de responsabilidad Limitada. En nuestro
punto de vista la más beneficiosa sería la segunda en cuanto el patrimonio de los socios no
afectara más de lo aportado, es decir que no afectara el patrimonio personal
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Bibliografía
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Manfredi, M. (1998). Derecho Comercial. Grijley.
Olvera A. (1999). La Sociedad civil: de la teoría a la realidad. Estados Unidos: Colegio de
México.
Pariona, C. A. (2015). Sociedad Civil Ordinaria. All Rights Reserved.
Serrano E. (2018). El contrato de sociedad civil: delimitación y régimen jurídico. España: Reus.
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL ALTIPLANO
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
ESCUELA PROFERSIONAL DE DERECHO
DERECHO EMPRESARIAL Y DE
SOCIEDADES
PRESENTADO POR:
- LAURA LAURA, MARCO ANTONIO 231785
- MAMANI PATRICIO, YAMIRA MAYBE 236958
- MENDOZA PILCO, JHERSON FABIAN 235815
-PILCO CCALLOHUANCA, SOLER NICODEMO 236076
LAS SOCIEDADES CIVILES
“Las Sociedades Civiles se caracterizan por la
actividad profesional de uno o varios socios es
considerada parte del capital de la sociedad. A
diferencia de las sociedades anónimas, donde los
aportes se limitan a bienes tangibles o
intangibles (como muebles, inmuebles, dinero,
etc.), en las Sociedades Civiles se prioriza la
contribución de servicios sobre los aportes de
bienes.
CARACTERÍSTICAS
Las Sociedades Civiles se caracterizan por ser la
actividad profesional de uno o todos los socios comoel
aporte que forma parte del capital de la sociedad
2
por uno de los socios.
CLASES
La sociedad civil La sociedad civil de
ordinaria responsabilidad
limitada
LOS SOCIOS
sociedades civiles de
Mínimo Sociedades civiles responsabilidad
ordinarias limitada
Máximo 30
personas.
TIPOS DE SOCIOS
CAPITALISTAS INDUSTRIALES
APORTAN
DEBERES DERECHOS OBLIGACIONES
Deber de cumplir Derecho de oposición;
con su obligación “Constituye un mecanismo de
de hacer control a favor de los socios
comprometida frente a las operaciones que
como aporte a la estos no aprueben, siempre que
sociedad. manifiesten su oposición antes
de que hayan sido concluidas,
esta oposición es discutida en la
junta general y es resuelta por
mayoría de votos”
Deber de lealtad y
buena fe hacia la
sociedad y hacia
Resarcir a la sociedad
los demás socios.
Derecho de separación; por todos los actos,
Concede al socio la omisiones o
posibilidad de retirarse negligencias que,
Deber de de la sociedad, con directa o
contribuir a la
administración y
derecho a la devolución indirectamente,
gestión común de de sus aportes ocasionen perjuicio a la
la sociedad, (utilidades o perdidas) misma.
cuando le sea
encomendado que le corresponden.
Transferencia de participaciones
TÍTULOS VALORES ACCIONES
En el Art. 297 de la Ley General de
Sociedades menciona que “El capital
debe ser pagado al tiempo de la
celebración del pacto social, ya que esta
es una sociedad de personas, la cual se
funda para el ejercicio personal de una El servicio brindado a
profesión u oficio, no es necesario regular los clientes por parte
de la sociedad civil,
todo un esquema de circunstancias”
debe ser prestado por
los socios que la
conforman y nunca
por un tercero ajeno a
ella.
ÓRGANOS DE LA SOCIEDAD CIVIL
Es el órgano supremo
de decisión.
Puede decidir sobre todas las materias que
no se encuentren expresa, excluyente y
exclusivamente reservadas por ley, por el
Junta general de pacto social o la administración.
Objetivos de mejora
Mayor carga tributaria
social
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