Patrimonio Gastronómico Peruano: Identidad y Memoria
Patrimonio Gastronómico Peruano: Identidad y Memoria
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En tanto la primera le es connatural, la memoria llantes pero vacíos. Se vuelve a una cocina con
colectiva presupone hábitos y gestos cotidianos, fundamento, con personalidad, con historia. Este
recuerdos y otros valores que están dentro del proceso de reencuentro y recuperación de la
"discurso familiar" que se puede extender al memoria culinaria y gastronómica no significa,
grupo. Esta es la posición de Henrique Urbano obviamente, una copia de lo que hubo sino un
cuando afirma, refiriéndose al universo andino, enriquecimiento por el aporte que los profesio-
que "herencia, memoria y patrimonio son expre- nales y gente de buen gusto hacen en favor de
siones de un mismo espacio mental y social". la conservación de este legado, ya que, como se
Se enfatiza en este caso el aspecto mental señaló previamente, el grupo social responde a
frente al social a partir de los razonamientos de una configuración temporal y espacial, a una
Durkheim acerca de lo que es la sociedad, la realidad de la que no puede abstraerse3 •
cual "aúna los individuos y los transforma en
grupo... los une en un ideal compartido y colec- En el nivel nacional, por ejemplo, la
tivamente vivido"2 • cocina criolla representa un conjunto de valores
y pautas de comportamiento que han generado,
Las cocinas regionales conforman a lo largo de los siglos, una serie de relaciones
espacios colectivos que ejemplifican esta con- de identidad y rechazo por parte de diferentes
ciencia de pertenencia a un ámbito geográfico y grupos sociales. Como todo cuerpo dinámico, la
cultural bien delimitado, en donde el sentido de cocina ha evolucionado y en el camino ha ido
identidad con el terruño y la nostalgia por el aceptando aportes de otras culturas como tam-
pasado son protagonistas del discurso acerca bién perdiendo parte de sus propios compo-
de la tradición, y por supuesto la comida es un nentes. El resultado es una cocina mestiza que
referente obligado en estas adiciones. Los tiene la cualidad de integrar una gama muy va-
hábitos, gestos, recuerdos, valores e ideales se riada de colectivos sociales que se· identifican
conservan con mucho cuidado porque consti- de alguna manera con la cultura que esta coci-
tuyen, justamente, el legado de los mayores y na simboliza. La gastronomía peruana, que des-
dan sentido al grupo. Esta memoria colectiva cansa fundamentalmente en esta categoría de
forma parte de la riqueza o patrimonio local. cocina, representa la memoria del peruano que
Parte de ella está compuesta por los alimentos se reconoce en los alimentos, en las técnicas,
y las técnicas de cocción que confieren una per- en los sabores, aromas, colores y texturas de la
sonalidad, una singularidad a este grupo, que se
comida criolla, en parte o totalmente. Cada
reconoce en ellos y los distingue de otros gru-
grupo social, cada familia, finalmente, cada indi-
pos similares. Una gastronomía local o regional
viduo encuentra en ella parte de ese legado que
descansará entonces sobre el conjunto de pro-
"sus" antepasados dejaron para el futuro.
cesos culinarios y representaciones colectivas
que este espacio público genere.
Construcción social hegemónica
En la actualidad hay un interés muy
marcado en el mundo por el rescate de las coci-
Un segundo planteo es el que define el
nas regionales. Es como una vuelta a la natu-
patrimonio como una construcción social. El
raleza y a los orígenes; una necesidad porreen-
énfasis está puesto por el lado de la creación
contrarse con ese legado que fue dejado de
social o cultural a partir de algún tipo de hege-
lado durante un buen tiempo por una falsa con
monía que intervenga, directa o indirectamente,
ciencia de modernidad que no distingue matices
en ella. Llorenc Prats, sobre la base de teóricos
o claroscuros y siempre reluce con neones bri-
2 Henrique Urbano. "Parnmonio y Modernidad·. Tur,smo y Patrimon,o, 1 (enero 3 Jesús Conlreras pone el énfasis en el ámbilo geográfico. siguiendo la afirma-
2000): 14-16. l.a compilación de Pierre Nora responde a la necesidad de con- ción de Joseph Pla: ·1.a cuina de un pais es el seu paisalge posat a fa cassola"
servar lodos aquellos ob¡elos simbólicos e hislóricos que ocupan un lugar en la para el caso ca1alán, y a la vez demues1ra que al interior de un espacio territo•
memona colecllva lrancesa y qu~ pueden pei def$e én tá sociedad moderna, rial es posible la diversidad y particularidades. "Tierra. cocina e identidad".
Pierre Nora, comp.• les lieux de mémoirc, 3 vols.. OuartolGalhmard, París, Antonio Garrido Aranda. comp., Los sabores de España y América, La Val de
1997. Lo mismo se puede decir del compendio acerca del palrrmonio nacional Onsera. Huesca. 1999: [17)-57. También. Julia Csergo, "La constitución de la
mexicano. Enrique Florescano, coord., Et palrimonio nacional de México. 21, spécialité gastronomique comme objet patrimonial en Franca. fin XVW-XXº sié•
Consejo Nacional para la Cullura y las ArteslFCE, México, 1997. ele, L'esprit des lieux/Le patrimoine et la Cité, PUG. Grenoble, 1997.
_________ Gabriela Benavides de Rivera: De la construcción del patrimonio gastronómico . . - - -
8 Josus Con1reras se pregunta al igual que muchos otros "hasta qué punlo son
compal,bles la tecnolog,a alimentaria y la gastronomía•. "Tierra, cocina e ,denlo·
dad", op.c,t .• Hucsca. 1999. El m,smo aulor recuerda esla relación paradójica
en1rc el ahmenI0 y la tecnolog,a en delr,mento de la Idenl1dad en el texto pre• lO Antonio Cisneros, "El mestizaje gastronómico', La academia en la olla, Lima,
senlado en el 111 Encuenlro lbe1oamcricano. Forum•UNESCO· Un1vers1dád y 1995: 72.
Parr,monio e ln1erd1sc 1phnanedad (Son,a Tcllo. comp Entorno al palnmónio e 11 Véase a este respecto la obra de Manuel Atanasia Fuentes. Lima. apuntes
In1~rd1sc1pllnanedad. Universidad San Manin de Porres. Urna. 2002} his1oricos, descriplivos. estadísticos y de costumbres. Banco Industrial del Peru.
9 Véase Ene Hobsbawn y Tcrencc Ranger. eds.• The lnvcntion ol Tra<1ilion lima. 1988. Isabel Álvarez llama la atención acerca del origen marginal de la
(Past an<1 Presenr Publ,cat,ons). Cambridge Un,verslly Pres s. Cambndge. 1988. cocina y música criollas por no haber sido aceptadas por la cultura o1ic,at.
Una manera de enfocar esta 1nvencIon palnmon,al es la que presenta Henrique Señala al propósito una anécdota contada por Ab<aham Valdelomar en donde
Urbano cuando 1nd1ca Que es posible la creacIon de espacios públicos como se denostaba la comida de una conocida cocinera bajoponllna de la epoca, la
relerenles para la [Link] social de un grupo o clase. a panor de los cuales sur- cual era ni más ni menos que ·una cena que hay llamaríamos típicamente cri•
gorán ob1etos. gestos, palabras. producidos 1ustamen1e al interior de estos colec- olla". Más adelante la autora observa que hasta los años 60 en Lima habia más
livos en su dinámica social. El ria1rimon10 ·pasa a ser el recurso histórico de los chitas que restaurantes de comida criolla. Ésta era más bien de consumo
grupos y clases que se apropian del espacio público y que buscan razones y la familiar o doméstico. Isabel Álvarez. "La música y la gastronomía". La acade•
coherencia <Jel discurso para exislor en cuanto grupos o clases di1erenc1adas•. mia en la olla. Lima, 1995: 141-145; de la misma autora. Huellas y sabores del
O{).CI( .• Lima, 2000: 17-10. Perú. Universidad San Martín de Parres. Lima. 1997.
Gabriela Benavides de Rivero: De la construcción del patrimonio gastronómico ~
seguir alimento. Es una "capacidad que los ani- camente. Es un problema que remite inmediata-
males comparten hasta cierto grado con el hom- mente a las técnicas de conservación, sea por
bre. pero que entre los humanos adquiere for- deshidratación (por calor y frío) o por el uso de
mas inteligentes, no instintivas, que son ya parte salitre, cal, ají, ichu, arcilla, arena u otros medios
de la cultura". Este proceso de localización de preservantes; cada familia tenía variados sis-
recursos, aplicación de técnicas para conseguir- temas de almacenamiento de acuerdo con lo
los, transportarlos y conservarlos se inscribe que la naturaleza ofrecía y que era considerado
dentro de un rango económico. Un tercer nivel alimento por la sociedad, aunque no fuese de
busca ingresar en el universo sociocultural de la uso cotidiano. Se preparaban y consumían
alimentación, construido sobre la base de muchas de las cosas que normalmente dese-
reglas, códigos e instituciones. El alimento se chaban. Objetivo fundamental era enfrentar el
integra en este sistema para cumplir una función posible hambre o penuria. En las sociedades
de relación social y de apoyo a muy diversos antiguas -como las prehispánica- se ofrecía
objetivos. El último nivel -que es estrictamente comida a los muertos y potencias para obtener
humano- delimita el ámbito de las creencias y el alimento; éste se convirtió en un medio de
del sistema de valores. "Un complejo de formas comunicación entre vivos y muertos22•
de comportamiento y de significados simbólicos
que se relacionan con todos los aspectos de la CULINARIA
organización social y de la cultura"2º.
La alimentación cumple con una fun-
El hecho alimentario va mucho más allá ción biológica al suministrar al cuerpo las sus-
de la nutrición. Tiene que ver con el poder políti- tancias indispensables para su subsistencia, al
co que lo gestiona, desde la producción hasta la tiempo que traduce un conjunto de relaciones
distribución, de acuerdo con la coyuntura. Por sociales y económicas surgidas a partir de este
otro lado cada cultura desarrolla un tejido de rela- consumo, además del valor cultural inherente.
ciones sociales alrededor de los alimentos, en Sin embargo, los diversos colectivos preparan
donde las fuerzas o deidades tienen que ver en sus platillos de manera diferente. Parten de
grados diversos: en algunos casos se llega a la variados principios de elaboración, transforma-
deificación de determinado alimento porque se le ción, cocción y conservación de alimentos que
relaciona directamente con la idea de vida o buscan satisfacer la subsistencia pero también
supervivencia. Es como cerrar el círculo. las necesidades culturales antes mencionadas.
Se habla entonces de tecnología culinaria y
En el mundo prehispánico hubo una hasta de sistemas culinarios intentando una
relación con el alimento que se define como tipología de los preparados de acuerdo con los
"seguridad alimentaria"2 '. Ésta se manifestaba a diversos grupos socioculturales.
través de una política estatal que disponía la
construcción de almacenes para alimentos con La culinaria (término que proviene de
diversidad de productos, previniendo poste- coque re: cocer, y coquinare: guisar, sazonar los
alimentos) es el conjunto de técnicas reglamen-
riores catástrofes, sequías e inundaciones, bási-
tadas y complementadas por leyes de la cien-
cia para el preparado de los alimentos. Estos
procesos descansan sobre bases científicas
20 Alfredo J1ménez, op.c,t.. Pamplona. 1998. José Rafael Lovera da muchas como la física, la química, la bromatología, la
luces sobre el lralamoenlo me1odológico de la producción his1oriográfica sobre
la a1imen1ación. y señala hasla cua1ro enfoques para esle manejo: la aproxi-
fisiología y la dietética. Se puede decir que esta
mación psoco-soc1ológica (alimen1os y cullura). la económica (producción-con• selección y preparación del alimento corres-
sumo); la nutric,ooa1 (dieta) y a1imen1ación como pa1rimonio. Finalmenle pro-
pone una melodología para es1udiar los regímenes alimenticios en Venezuela. ponde a la parte operativa de la cocina.
Historia de la Al,mentación en Venezuela. Centro de Estudios gastronómicos,
Caracas. 1998.
21
Luis Albeno Vargas, 'La seguridad alimentaria en Móxico". Antonio Garrido
Aranda, comp., [Link]., Córdoba, 2001: 87-95. En el Perú la preocupación por 22 lgor de Garine desarrolla el tema del hambre y eslablece una lipologfa para
es1e aspecto ha sido recogida en las obras ciladas de Anlúnoz de Mayolo. los puoblos Masa y Muzey en relación con este aspecto de seguridad alimenta-
También en Roger Ra vines, comp. Tecnologia andina, Instituto de Estudios ria. Es un esquema de investigación quo utiliza términos como penuria, morir
Peruanos, 1978, en los capít ulos dedicados a los lemas de Agricullura y riego, de hambre, escasez, ele. Una investigación en este sentido es una asignatura
y Almacenamiento y alimentación. Asimismo se preocupa por el tema Hans pendiente en el Perú. desde tiempos prehispánicos hasta los contemporáneos,
Horkheimer, Alimentación y obtención de alimentos en et Peni prehispánic o, que contemple alimenlación, conservación. prácticas higiénicas y costumbres
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 1973. Para la región selváti- de mesa. Véase lgor de Garine, "Temas alimentarios en la expresión verbal de
ca, Albeno Chirif, c omp., Elnicidad y ecologfa, Centro de Investigación y los Masa y Muzey del norte de Camerún y Chad", Antonio Garrido Aranda,
Promoción Amazónica, Lima, 1970. comp., [Link]., Córdoba. 2001: 57-83.
- - - . . Estudios
muchos de los clientes eran diputados de las reafirmó su carácter regional, además de
provincias o representantes de los comités re- resaltar el carácter hedonista de la comida,
volucionarios que se aferraban a sus guisos y sobre todo en ocasiones festivas como las
potajes oriundos. Había que satisfacerlos con bodas campesinas y en las meriendas cam-
sabor. aroma e imaginación. Tras este primer pestres por supuesto. A partir del siglo V los
periodo de adaptación de los espacios públicos, invasores francos, de acuerdo con Jean-Robert
se publicó la primera obra que trataba de orien- Pitte, especialista en historia de la gastronomía
tar a los profesionales de la restauración. Fue el francesa, "acentuaron la noción de libertad en
Livre de cuisine, de Jules Gouffé, que además las preparaciones culinarias y reforzaron el pla-
va dando cuerpo a un sentido de cocina france- cer de disfrutar bebiendo". Luego las órdenes
sa y se inscribe dentro de la formación de la monásticas efectuaron avances técnicos impor-
conciencia nacional y el orgullo por la patria que tantes para mejorar la calidad de los vinos.
recorrió esta Europa decimonónica 30•
Se trata de una cocina que comparte
con el resto de Europa una serie de caracterís-
Sin embargo gastronomía también de-
ticas como el consumo de pan duro, preferencia
signa un aspecto de la cultura culinaria que con-
por el queso, el tocino, y la combinación de
siste en saber comer, ejercitar los sentidos gus-
dulce con salado y agrio con dulce. La llegada
tativo, olfativo y visual frente a un platillo, disfru-
de productos americanos a la mesa francesa
tar de lo que se consume, tanto por el alimento
causó cambios importantes por la variedad de
como por el ambiente agradable que enmarca la
platillos que se elaboraron a partir de ellos, pero
experiencia. Entendida desde este punto de
vista la gastronomía constituye el último pel- siempre manteniendo el mismo place r por com-
daño en la escala del conocimiento y arte de partir los alimentos con los invitados, llegando
comer. inclusive a la gula. La Iglesia sabía perdonar. El
momento culminante de la comida como porta-
dora de placer y elemento de distinción social y
Sabemos que Francia es la patria de las cultural llegó con Luis XIV, cuando se instaló la
artes culinarias y el buen gusto por la comida y etiqueta junto al sentido de lo que se debía
la bebida debido al desarrollo de su gas- comer, todo ello en medio de un ceremonial que
tronomía. Lo que corresponde es preguntarse el desarrollaba al milímetro lo que se llamó "servi-
porqué de tal merecimiento: ¿será por sus pro- cio a la francesa". Significaba que todos los
ductos de mar y huerta, o por el perfec-
platos debían servirse al mismo tiempo y los
cionamiento de diversas técnicas, o por hechos
comensales acercarse a la mesa siguie ndo indi-
extra culinarios como un traslado de la imagen
caciones precisas que buscaban crear un am-
refinada de la sociedad francesa hacia su coci-
biente agradable y propicio para la conver-
na? De todo hay un poco, indudablemente; sin
sación, la misma que indefectiblemente giraba
embrago el elemento definitorio para este fenó-
en torno de las delicias culinarias que degusta-
meno es el feliz encuentro de tres tradiciones
ban. Surge así el arte de la mesa que tiene
culinarias que sumaron y no restaron en el
mucho que ver con el arte de la política. Juntas
devenir de la historia gastronómica del pueblo
serán imbatibles en las gestiones diplomáticas.
francés. Los galos sabían comer y esto quedó
registrado en las crónicas de viajeros latinos
como Varrón que subrayaba "lo excelente de la A fines del XVIII, y en medio de los
comida francesa". Era una cocina rústica, con afanes revolucionarios, la gastronomía tuvo su
fundamento y exquisita. La llegada de los propia "toma de la Bastilla" cuando el cocinero
romanos enriqueció y refinó la mesa gala y francés Beauvilliers inauguró en París el primer
restaurante. El ejemplo no tardó en ser seguido
por cocineros sin empleo y entonces "la gran
cocina salió a la calle". Época para la crítica
gastronómica como vimos. Hasta los años
30 En la "Introducción" Néstor Lu¡án señala su pretensión de que esta historia
"sea una crónica de los aspectos más vanados. más seductores y reconlor• setenta del siglo XX la cocina francesa se ca-
tantes en el arte de comer como son la lantasia, la invención. el lrabajo y. si se
qurere. la dedicación constanle del hombre para que la necesaria alimentación
racterizó por su variedad, ampulosidad y el uso
se convrerta en algo tenlador. utilizable y exquisito•. Historia de la gastronomia. de la mantequilla en todos los preparados. A
Foho. Oarcelona. 1997. También re sulta muy útil a este propósito Manuel
Marlinez Llopis, Historia de la gaslronomia española, Alianza, Madrid, 1969. partir de entonces una nueva corriente, la "nou-
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velle cuisine", más ligera en todo sentido, causó han entendido "aquellos productores que -am-
toda una moda gastronómica que declinó -como parándose en la 'especificidad', la 'tradición', la
toda moda- a fines de los ochenta con el retorno 'calidad' o lo 'conocido', lo 'artesanal', lo 'casero',
a lo francés auténtico. regional, "rico rico" para el 'sabor' o lo 'propio' - pretenden concurrir en un
usar la frase de Karlos Arguiñano, pero sin mercado cada vez más monopolizado por las
perder lo positivo que aquella moda preocupa- grandes marcas industriales y los grandes dis-
da por la dietética inculcó en los cocineros 3 '. tribuidores... Es precisamente la progresiva
homogenización y la globalización alimentarias
Así como se construye el buen gusto lo que provoca una cierta 'nostalgia' relativa a
también se puede destruir. Prueba de ello es la los modos de comer y a los platos que han ido
aceptación de la fast food. Es un fenómeno desapareciendo, suscitando un interés por
mundial que recorre todas las capas sociales, regresar a las fuentes de los 'patrimonios culi-
esperemos que no todas las culturales. De ser narios'. La 'insipidez' de tantos alimentos ofreci-
así el fin del buen gusto está ad portas. dos por la industria agroalimentaria provocaría
el recuerdo más o menos mitificado de las 'deli-
La "comida rápida" no tiene nada que ver cias' y 'variedades' de ayer"34 •
con gastronomía, es un producto comercial que
responde a objetivos que están muy lejos de los
nutritivos o culturales. Diego Rangel la presenta Cultura gastronómica: Identidad
en estos términos: "una de las formas más rápi- versus distinción
d~c; y quizás más prácticas de hacer dinero fue a
través de las franquicias del estómago"32 • El La comida es uno de los elementos de
sabor está presente, como no. Para un paladar cohesión y de identidad de los pueblos. Es a
no educado será lo mismo una hamburguesa al través de los sabores, olores, colores y texturas
paso que un tradicional estofado de ternera. El como el hombre aprende a identificar los ali-
problema es que esta educación toma tiempo y mentos, que se convierten en referentes de
requiere cuidado. Qué se puede hacer frente a situaciones particulares de la vida personal,
una opinión como la siguiente, ofrecida al inte- familiar y social. Se asocia con recuerdos, tradi-
rior de un evento académico: "¿Qué diferencia ciones y vivencias. "De esta suerte las personas
hay entre comida rápida, un vendedor ambu- y los grupos deciden lo que es y lo que no es
lante, un lugar para comer chicharrones y ta- comestible, lo adecuado para las cambiantes
males o donde se puede comer rápidamente circunstancias, lo que les gusta y lo que recha-
anticuchos con emoliente y chicha?"33• El Perú, zan"35. Esta identificación se da en tanto son ele-
rico en gastronomía, una de las mejores del mentos compartidos por el grupo social al que
mundo, no puede permitirse caer hasta esos se pertenece o por la cultura que evidencia. El
niveles. Es necesario rescatar el aspecto creativo sujeto se reconoce en el grupo y viceversa.
y estético de la comida, valorar mucho más los
productos y técnicas participantes, así como la Para que una representación identitaria
diferencia frente a otras comidas. sea efectiva y anime a la adherencia y no al ale-
jamiento, aquella no puede estar muy lejos del
Si hay que combatir este mal gusto, pensamiento social. Bourdieu plantea el con-
¿por qué no utilizar las mismas armas?. Así lo cepto de "habitus" como una interiorizac ión
del mundo social a manera de esquema in-
consciente de percepción mediante el cual el
31 lbidem. También Susy Yacar. "H1s1orias del buen guslo. Franc,a. 1,erra hombre organiza su visión del mundo, convirtién-
pred,lecla de la gaslronomia•. A luego ;en/o. 11-30 (16 de enero, 2000); Julia
Csergo, op.c,t.. Grenoble, 1997. Un aspecto interesante en esta etapa de 1as-
dolo en un "cuerpo habituado"36 . Este esquema
tuos,dad y brillo. y sobre todo de marcadas dilerencias sociales, visibles en
tomo de la gourmand,se, las formas de consumo, la eslética de la ahmentac,ón,
y el surg1m1ento de una ·moral al1men1aria• 5e retleJan de manera no tan armo-
niosa en escntores. poelas. recetaroos y pensamIenIos. En palabras de Jeas-
Jacques Broch,er, que escrobe el Prefacio a esla obra. este 11n de siglo es la glo- 3 4 Jesús Contreras, op. cit.. Córdoba,1999 y Lima, 2002.
rilicación del horror en I,IeraIura: Marie-Claue Bancquart, Fin de siécto gour- 35 Luis Alberto Vargas, [Link]., México, 1997. También lgor de Garine, "Views
mande 1880·1900. Presses Univers11aires de F<ance. París, 2001. about lood prejudice and stereotypes·, Social Science Informa/ion, 40-3 Sage
32 O,ego Rangel, Comentaroo a Carlos Zuñ,ga, "El lenómeno de la comida rá- Publications. London, 20ói : (<l87J-Só7.
pida', La academia en ta olla, Lima. 1995: 103-104. 36 Pierre Bourdieu, [Link]., Madrid, 1988. Este aspec10 es abordado de manera
33 Miguel Grau Malachowski, Comentario a Carlos Zúñiga, [Link]., Lima, 1995: sencilla por Silvia Guzmán. "Abrir la boca para restaurar la ulopia", C/arín(26 de
104·106. enero. 2002): 2.
38
lograron un conocimiento avanzado en farmaco- carnes, frutas y vegetales, mientras que aquellos
pea : por ejemplo el uso de la maca para solda- se conformaban con el cereal y, de vez en cuan-
dos en entrenamiento. Alimento y medicina for- do, con los interiores. Una muy buena parte de
maban parte de una sola tradición. Por otro los conquistadores, por lo menos la tropa en su
lado, la magia era parte de lo cotidiano para el conjunto, provenía de esta cultura del hambre42 •
indíge na, constituía el aspecto simbólico de la
comida. Ésta era vista como algo divino puesto En ese entonces, como toda cocina del
que permitía el sustento y la vida, de allí su con- Renacimiento, España presentó una gastro-
notación femenina: el maíz, la yuca, otros tubér- nomía suntuaria frente a una cocina popular. En
culos y las frutas son la transformación del cuer- el primer caso esa sapiencia gastronómica se
po del hijo de una mujer y el sol de acuerdo con puede rastrear a través de los cocineros corte-
algunas versiones recog idas por los cronistas4 '. sanos, y el interés de los monarcas por este
La visión mágica del alimento, así como el uso conocimiento y la puesta en práctica de las re-
de elementos alucinógenos, o la prohibición del cetas más cotizadas. Nobles, aristócratas y bur-
consumo de sal y ají, se hacen más evidentes gueses emergentes disfrutaron de una gas-
dentro del contexto ritual que correspondía a los tronomía que era producto de una depurada téc-
tiempos de fiesta, en donde se rompía con la nica gastronómica, con fusiones entre lo salado y
monotonía alimenticia y era posible un consumo lo dulce, hasta llegar a fórmulas ligeras al estilo
más diversificado, complementado, como en de moda: el florentino, con un protagonismo casi
todo banquete, con música, cantos y danzas. único de verduras y salsas variadas. Enfrente de
esta cocina que alimenta el estómago y los senti-
La cocina hispana dos apareció la "olla", el plato paradigmático y
sustento de los españoles, cual columnas de
¿Con qué cultura culinaria llegó el es- Hércules, consumido a lo largo y ancho de la
pañol que conquistó estas tierras? La cocina península por todos los niveles sociales. Plato
española del siglo XVI se desarrolló dentro de histórico, recorre los siglos XVI, XVII y XVIII con
una coyuntura de crisis triguera que afectó a holgura, para convertirse en el "puchero" deci-
Europa debido a las malas cosechas continuas monónico, y el más reciente "cocido", madrileño,
que obligaron a los mediterráneos a importar extremeño o andaluz. Se trataba de un plato
masivamente cereales nórdicos y permitir la campesino, enriquecido de acuerdo con los gus-
instalación de ingleses, holandeses y hanseáti- tos y posibilidades, bien con carnes, aves, ver-
cos en sus costas, con un comercio especula- duras o legumbres secas. Los cocineros reales
tivo, manejado por los mercaderes y las auto- adecuaron los sabores al paladar aristocrático y
ridades de los grandes centros urbanos. encontraron en los pasteles de masa hojaldre el
Condiciones como la falta de mano de obra por medio culinario para la presentación de este
la emigración hacia América o la expulsión de platillo, que luego se popularizaría en toda la
los moriscos, acrecentó el déficit agrícola; nación en forma de "pastelón".
además, la inflación de precios por la introduc-
Un aspecto interesante que va a las
ción de los metales preciosos de las colonias
favoreció el enriquecimiento de unos pocos y eÍ parejas con la dimensión mágico-terapéutica
de la dieta prehispánica es la relación entre la
empobrecimiento de unos muchos, que sufrie-
comida y la medicina para el hombre del
ron de verdadera penuria, especialmente los jor-
Renacimiento. El tema ocupaba en España
~aleros y campesinos. El hambre se refleja en la
tiempo y no pocos desvelos. Desde el siglo XVI
literatura picaresca de la época que presenta la
hasta bien entrado el siglo XVIII médicos y
vida de miseria y desesperación que llevaban
tratados filosófico-científicos abordaban el as-
los campesinos que se veían forzados a inundar
pecto medicinal de los alimentos, y era de ver el
ciudades principales como Madrid, Sevilla,
dominio de los cocineros en el campo hipocrático.
Valladolid o Salamanca. Al otro lado del espectro
social había una mesa de lujo con abundante
alimento, sabroso y atractivo, con derroche de
42 Nés1or Lujan, [Link].• Barcelona, 1997 y Manuel Marlinez Llopis, [Link].•
Madrid, 1989. Asimismo, Femand Braudel. Civilización material. economía y
C<Jpitalismo. Siglos XV-XVIII. Alianza. Madrid, 1984; del mismo autor, El
Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe 11, 2 t., 2ºed..
41 Aemt10 a la vers,oo recogida por Anlomo de Ja Calancha, Corónica mora/,.
Fondo de Cullura Económica, México, 1976. También Odíle Aedon [Link].,
zada del orden de San Agustín en el Perú, Ed1c1ón de Ignacio Prado Paslor Del,cias de la gastronomía medieval, Prólogo de Georges Duby, Ana ya & Mario
L,ma. 1976. · Muchn1k. Madrid, 1996.
Gabriela Benavides de Rivero: De la construcción del patrimonio gastronómico ~
Los recetarios europeos incluían como uno de atendidos los europeos tuvieron que acostum-
sus principales intereses el del conocimiento de brarse a las viandas americanas, con recelo en
las propiedades preventivas o curativas de los un principio, luego con mayor confianza pero
alimentos. Por ejemplo todo el tema del ayuno nunca con total agrado, sobre todo por parte de
que fue abordado en la Edad Media como un los funcionarios y gente de alto nivel social.
concepto eclesiástico pasó a convertirse en una Hubo una evidente infravaloración de lo ameri-
expresión científica y médica del hambre en una cano por tratarse de culturas vistas como infe-
España en donde era posible la coexistencia de riores, pero al mismo tiempo no hay que olvidar
"estudiantes famélicos y ogros cortesanos". Al que el paladar y el olfato mediterráneos no esta-
interior de esta práctica médica el placer era ban preparado para este consumo. Como en
también parte de la cura. Se trataba de devolver toda formación cultural esta aceptación será
al paciente a la vida y para ello había que pro- consecuencia de un proceso de larga duración.
porciona rle salud en forma de placer alimenticio. Más tarde productos como el maíz, la papa, el
No se trataba entonces únicamente del cono- frijol, el tomate y el maní no sólo serán acepta-
cimiento de hierbas y plantas, sino que también dos y saboreados por los europeos sino que se
formaba parte de una concepción holística. convertirán en ingredientes indispensables de
sus propias preparaciones, llegando a enrique-
En resumen se desarrolló una cultura cer la gastronomía al otro lado del Atlántico 44 •
gastronómica asociada con la nutrición, la
buena mesa e inclusive con la glotonería. Esto
no debe llamar tanto la atención si conside- Pizarro llega al Perú tras cuatro décadas
ramos la evidente impronta romana, árabe y de establecimiento europeo en América. Esto
judía de la cultura española. quiere decir que la cultura gastronómica que trae
el trujillano con su gente no es la misma que la
Encuentro de dos tradiciones culinarias de aquel entonces cuando se daban los
primeros contactos. Los oficiales, como gente de
La política de conquista y colonización poder y recursos, se alimentaban básicamente
de la corona española sobre el Nuevo Mundo de productos españoles cultivados en estas tie-
planteó la cuestión de la convivencia de dos cul- rras o traídos del otro lado del "charco" como la
turas y por ende de dos culinarias. En un primer especería. Hubo el deseo de reproducir en estas
momento de contacto entre tipos de ali- tierras los usos y maneras aristocráticas y corte-
mentación antillana y mediterránea hubo un sanas de la metrópolis. La gente más modesta
claro rechazo de los frutos tropicales, salvo el aprendió a combinar los productos de ultramar
maíz y el cazave. Los españoles añoraban el con los nativos. Aquí está el germen del mesti-
pan y el vino. Al ser la cocina un hecho cultural zaje culinario en donde se combinan los produc-
es evidente que lo que comían los cristianos, los tos y las técnicas, y además se va formando
indígenas y los esclavos que llegaron con los un paladar y un olfato para este consumo en
españoles no podía ser de común agrado ni sig- particular5 •
nificar lo mismo. Lo comible o bueno para unos
no lo era para los otros~3 • Hay quienes, como Cisneros, afirman
que en la capacidad de aceptación y adaptación
Los productos alimenticios del Viejo está el secreto de este mestizaje c ulinario46•
Mundo fueron llegando paulatinamente a tierras
americanas a medida que los colonizadores se
asentaban y adecuaban el territorio, la natu-
raleza y la población a sus necesidades. Se •4 Hay aportes realmente valiosos acerca de la cocina en América. Eugenio
Pereira Salas. Apuntes para la historia de la cocina chilena. Ed itorial
solicitaba con insistencia el envío de trigo, Universitaria. SanIia90. 1977; la producción de José Aatael Lovera es fecunda
y de ella la obra ya cilada. Caracas. 1998. es la más complela. Revisar también
cebada y viñas, además de animales para Lucia Ro¡as de Perdomo. Apones alimenticios del Viajo al Nuew, Mundo.
Volunlad, 8ogolá, 1993; Ángel Lora González, 'Planlas alimentarias ameri•
reproducción. Hasta que los pedidos fueron canas en Europa: La historia de una pérdida de idenlidad' , AnIonI0 Garrido
Aranda, comp.. [Link].. Córdoba, 2001: 111 · 128, y Janel Long•Solis, 'Ellomate:
de hierba silveslre de las Américas a denominador común en las cocinas
mediterráneas", Antonio Garrido Aranda, comp.. [Link].• Hvesca, 199S: 215·
235. entre otros.
43 Xavier Domingo. De la olla al mole. Ed1c,oncs Cullura Hispánica, Madrid, 45 Conviene revisar el ensayo de Sophie Coe, 'Los europeos se encuentran con
1984; del mismo autor, 'La cocina precolombina en España' , Janet Long, la 1radición andina·. Janct Long, coord .. [Link].. México. 1997: (45)•55.
coord .. [Link]., Madrid. 1997: (17)-29. 46 Antonio Cisneros, [Link]. . Lima, 199S.
- - . . Estudio:..
Toca resolver en qué medida y en qué artesanos, empleados) así como mestizos y
niveles sociales esta capacidad funcionó, y en mulatos, dio origen a lo más parecido a una
cuánto tiempo se logró conseguir tal adaptación. cocina de consenso, en donde lo mediterráneo,
Nos recuerda, asimismo. que el español es un lo andino y lo africano se dieron la mano de
pueblo mestizo en donde lo ibero, lo celta, lo forma natural, como natural fue la convivencia
griego, to fenicio, to latino. to árabe y to judío han entre la gente de lo que se denomina sector
dejado su impronta. Sin embargo hay un gran popular. El grado en que lo europeo, lo nativo y
común denominador entre ellos que facilitó lo africano estuvo presente en la dieta cotidiana
enormemente la construcción de una cultura ali- de esta gente dependió de sus posibilidades
menticia que fue incorporando paulatinamente económicas y del contexto social en que se
aromas, sabores, técnicas, usos y costumbres a movía. Finalmente, la población andina, someti-
to largo de los siglos: el Mediterráneo. Este caso da en su mayoría por la cultura española, con-
es distinto, puesto que se encontraron culturas tinuó con su comida tradicional basada en el
totalmente desconocidas. Al final cada grupo maíz, la papa, el ají y el charqui, así como con
socioeconómico fue adaptando su gusto a los sus técnicas ancestrales, integrando los produc-
productos y preparados de acuerdo con la tos de fuera, vegetales y animales, en su dieta
cotidiana en la medida en que existía mayor cer-
capacidad económica para adquirir los ingre-
canía con la población española'7 •
dientes que tos diversos potajes precisaban, el
conocimiento de las técnicas y procesos culina-
rios requeridos, así como las ocasiones en Lo andino estuvo presente en la mesa
que era posible consumir tal o cual alimento. de los criollos en su calidad de productos acep-
No era igual la mesa del oficial, funcionario o tados por su capacidad nutritiva y su sabor
señor, que la del artesano o del soldado, o la agradable. Fue una adaptación lenta. El pa-
del campesino o el esc lavo. Tampoco era lo ladar español aprendió a saborearlos y desear-
mismo comer en un medio urbano que en un los en su mesa cotidiana; entre los mestizos
medio rural. esta aceptación fue espontánea: estaban
hechos para ello. Lo curioso es que a esta
comida más bien mestiza que incorpora por
Culinaria y mestizaje en el Perú colonial
igual lo español y lo andino se le denomina
comida criolla. También hubo una presencia
Entre el último tercio del siglo XVI y a lo africana interesante en la formación de esta culi-
largo del siglo XVII, con varias generaciones de naria, fundamentalmente costeña, que si no era
criollos, mestizos y mulatos, la sociedad colonial
por los productos, sí lo fue por la capacidad de
fue construyendo una cultura gastronómica en
transformarlos en apetitosos manjares.
términos de identidad y distinción en relación
con cada uno de los grupos sociales. Hay un
primer nivel integrado por funcionarios (civiles y Esta relación entre comida y comensal
eclesiásticos) españoles y criollos aristocráticos se desarrolla dentro de determinados ámbitos,
y acomodados, con fuertes lazos con la me- públicos o privados. Se establece una nueva
trópolis. La mesa de este sector presentaba un conformación de la población de acuerdo con
conjunto de platillos con un fuerte componente estos parámetros: no es lo mismo comer en
mediterráneo Uamones, embutidos, guisos, ado- casa que fuera de ella. No es lo mismo comer
bos y asados, variedad de arroces y cocidos) y, en una taberna , una chichería, una picantería,
como es de esperar, una presencia nativa
aunque sea en poca medida, sobre todo en pro-
ductos y no tanto en técnicas. No olvidemos que 47 Antonio Garrido Aranda señala la necesidad de sin1etizar las fuentes docu•
mentales que permiten una reconstrucción rigurosa de lo que fue el fenómeno
muchos de los ahora señores son descen- de la alimentación colonial. Conligura la relación de repos~orios posibles en
dientes de gente de poca fortuna que en tierras archivos locales, notariales, judiciales. generales, asi como aquellos prove-
nientes de instituciones privadas o públicas, los libros de cocina y los tratados
del Quijote no sabían lo que era comer carne y dietéticos. "Pautas metodológicas para la conslrucción de una historia de la ali•
mentación satislactoria: el recurso ce las fuentes·, Gabriela Oenavides de
menos aún sabían de especias y conservas; de Rivero; comp., [Link]. (lima 2003): del mismo autor [Link].. "los manipuladores de
allí la necesidad de remarcar el presente estatus alimenlos en España y América entre los siglos XV y XVIII: los gremios ali-
mentarios y otras normalivas de consumo•, An1onio Garrido Aranda, comp.,
social. Un segundo grupo conformado por crio- [Link]., Huasca, 1995 : (1691-214. En el Perú, lamentablemente, poco o nada se
llas de escasos recursos económicos (soldados, ha hecho por un lrabajo en este sentido: se trala de un campo intocado pero no
intocable.
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donde es posible la pachamanca y la huatia al hombre como individuo y a la vez como miem-
lado del frito. o las salsas de ají (//afán) compar- bro del grupo.
t,endo la mesa con los soufflés. Hay una mar-
cada preferencia por los potajes prehispánicos, De acuerdo con los estudios in situ, se
enriquecidos con productos como carnes de ha llegado a reconocer tres tipos de comida: la
vacuno. ovino, porcino o aves de corral, y tam- ordinaria, la festiva y la ritual 61 • La base de toda
bién productos lácteos. No faltan los chupes la alimentación, cualquiera sea el segmento, es
(sopas), Jawas (cremas), timpus (pucheros), la preocupación por la conservación; la memoria
patasca (papa, maíz, trigo y carnes de cerdo y de esa "seguridad alimentaria" de épocas
res). rokros o ajiacos. ni la cancha, el chuño, el pretéritas permanece muy patente. En el caso
cochayuyo o el mote como acompañantes. El de la comida fe stiva el eje es el timpu y a ello se
sabor regional descansa, a la par que en la téc- añade alguna carne (cordero o pollo). Lo más
nica. en el tipo de condimento protagónico: huaca- importante es lo simbólico de la ocasión en
ta y en el sur, culantro en el norte, paico y muña donde el proveedor de alimentos debe
en el centro, lo mismo que el chincho, sin que demostrar su capacidad para cumplir con los
esto sea una norma rígida. preceptos de la comunidad; mayor prestigio en
la medida en que se satisfaga más el consumo
Las ciudades del litoral como es obvio de alimentos. El último nivel refleja que el hom-
tienen un consumo de productos ictiológicos re- bre andino no ha perdido su contacto con el
levante. Asimismo una preferencia por el arroz entorno, con el cosmos, con los entes tutelares
como acompañante, y en algunos casos como a quienes "debe alimentar correctamente" para
principal. Zona de cultivo, zona de consumo, seguir viviendo y alimentándose él mismo.
lógicamente.
Conclusión
Tradición rural
No se puede hablar de la construcción
En el nivel campesino la comida sigue de un único patrimonio gastronómico en el Perú.
siendo de subsistencia. No ha cambiado Puede argumentarse a favor de esta hipótesis la
demasiado con respecto a lo que fue en tiempos demarcación de espacios privados y espacios
pr~hispánicos y se ha mantenido desde el siglo públicos. Por lo menos hasta los últimos treinta
años no es posible que un ciudadano y un
X'✓ I hasta la actualidad. Lo que sí es cierto,
campesino se identifiquen en un mismo patri-
como se desprende de lo señalado por Antúnez
monio gastronómico: no hay ningún espacio
de Mayolo, es la dificultad que el hombre andino
público que los concentre; es más, no debemos
encuentra para retomar la relación ancestral con
sorprendernos ante la idea de que a partir del
el medio que lo circunda: el daño ecológico ha
siglo XVI hasta el siglo XX han coexistido dos
sido muy grande y, hoy más que nunca, de lo grandes espacios públicos: uno occidental y
que se trata es de sobrevivir. Se habla de una otro andino, cada uno con un patrimonio o
subalimentación de la población La tradición ali- herencia que conservar y difundir, y por lo tanto
menticia del campesino sigue descansando en con una identidad que mantener. Hubo contac-
el factor nutricional y en los valores de cohesión tos, ciertamente, de tipo económico, político y
social e identidad con el medio ambiente. El social, pero en el nivel de las representaciones
consumo es sobre todo de papa, maíz, y char- mentales y los valores la cosa no es tan explíci-
qui Complementa la dieta con otros tubérculos, ta. ¿Se puede establecer el patrimonio gas-
gr?nos y proteínas. tronómico de la nación peruana en tanto combi-
nación de un producto de la tradición occidental
Sin embargo el poblador andino y otro, fruto de la tradición andina?
establece relaciones y jerarquías entre los pro-
ductos, la culinaria y las normas. De acuerdo Puede ser que este fraccionamiento produzca
con ellos se dan las identidades. A esta capaci- una convivencia natural en donde cada espacio
dad de nutrir se agrega la terapéutica: en medio
de ambos parámetros se va reconociendo este 61 Gerardo Femandez. "El banquete aymara·. Revista Andina. 12· 1 {julio 1994).
público posibilite el desarrollo de algún tipo de bres de consumo alimenticio. Un contexto mer-
gastronomía. cantil no se iguala a un medio pueblerino en
tradición e identificación culinarias. Asimismo,
Hay que tener cuidado con afirmaciones los grupos socioeconómicos no se identifican
que señalan que la comida peruana es produc- con los alimentos y preparados de la misma
to del consenso nacional y aluden a una gas- manera. El rico come le que quiere, el pobre lo
tronomía que afirmaría los valores propios de la que puede. A lo largo de la historia se dio una
nación. Habría que empezar por demostrar que hegemonía por parte de Occidente en el aspec•
existe una sola nación en el Perú y por tanto que to gastronómico -entre otros- que impuso una
todos los compatriotas se reconocen como un manera de comer y una preferencia por deter•
colectivo que se identifica plenamente con los minados productos en detrimento de otros. Esta
valores y representaciones que esta comida distinción fue creando un patrimonio gas-
connota. Es mucho más objetivo plantear la tronómico que respondía a los intereses y gus•
existencia de un conjunto de realidades, llá- tos de un grupo social exclusivo, perteneciente
mense tradiciones regionales o cocinas locales, a un contexto geográfico, también limitado, lo
que han construido una gastronomía particular cual llevó a errores como el que se mencionó
que responde a sus propias costumbres, va- anteriormente. Lo cierto, al final, es que se debe
lores y representaciones. en donde habrá aprender a convivir en medio de las diferencias
muchos puntos de coincidencia pero también aprovechando las coincidencias.
muchos otros de discrepancia, fundamental-
mente por el gusto que cada sector posee por Actualmente se plantea, como ya se dijo,
determinados sabores y aromas. Hay preferen- la existencia de una gastronomía nacional. No se
cias y rechazos: lo importante es el respeto por puede dejar de ser suspicaz y señalar la cons-
lo "otro", sabiendo que también forma parte de trucción de un producto hecho a la medida de la
la cocina peruana. "mirada turística". Si de lo que se trata es de ele-
var el nivel de la cocina peruana para que el
A propósito de la cocina peruana. Un binomio turismo-gastronomía funcione competiti-
error constante es que se le confunde con la vamente en el mercado, bienvenido todo perfec-
cocina criolla , como si fueran la misma cosa. No cionamiento de técnicas para mejorar los produc-
lo son. ciertamente . Más que una demostración tos y presentar en los restaurantes y hoteles una
de rechazo en este caso es una demostración variedad de platillos y bebidas peruanos de alto
de ignorancia. Felizmente en los últimos tiem- nivel gastronómico. Esto tiene un efecto multipli-
pos hay una preocupación por publicar la exis- cador porque mucha gente, propia y ajena,
tencia de otras tradiciones culinarias además de estará en contacto con los potajes preparados
la criolla en el territorio nacional, sobre todo en por los cocineros especializados. Así surgió real·
las denominadas cocinas regionales, cuya mente la moderna gastronomía europea. En este
revalorización y conocimiento son indispen- sentido lo más interesante es la investigación
sables para que no se pierda el acervo culinario culinaria que se lleva cabo en los últimos tiem-
y gastronómico que ellas conservan. pos, tanto en el nivel de la comida criolla como en
el de las comidas regionales. Es bueno que los
En ambos casos, tanto al hablar de una cocineros y gourmets encuentren una manera de
gastronomía consensuada como al homologar dar impulso al arte culinario bajo todas sus for-
comida criolla con comida peruana, se produce mas y según las diversas tradiciones que confor-
una invención o manipulación del patrimonio gas- man este mosaico cultural que es el Perú.
tronómico, sea por un afán nacionalista mal enten-
dido o por un manejo erróneo de la información.
Gabriela Benavides de Rivera
La comida ha servido para producir Instituto de Investigación
identificaciones y distinciones en los niveles Escuela Profesional de Turismo y Hotelería
geográfico, económico, social e ideológico. En Universidad de San Martín de Parres
la costa no se come lo mismo que en la sierra o gabriela@[Link]
en la selva, corno tampoco el mundo agrario es
igual al espacio urbano en sus modos y costum-