¿Cuál considera que es la importancia de desarrollar estas habilidades en el mundo
laboral?
Las habilidades blandas son importantes para el éxito en el ámbito profesional,
independientemente de cuál sea, pues todos los trabajadores exigen algún tipo de relación
con otras personas. Además, son transferibles y se pueden utilizar, aunque uno cambie de
cometido.
Las habilidades blandas pueden ser atributos personales, características de la personalidad y
habilidades comunicativas necesarias para tener éxito en el trabajo. Asimismo, determinan
cómo una persona interactúa con los demás.
Algunos tipos de habilidades blandas incluyen:
Adaptabilidad, Comunicación, Pensamiento creativo, Fiabilidad, Ética de trabajo, Capacidad de
trabajar en equipo, Pensamiento positivo, Gestión eficaz del tiempo. A diferencia de las
habilidades técnicas, que se aprenden, las habilidades blandas son capacidades
interpersonales que se ejercitan a través del trato y las relaciones con los demás. Son más
difíciles de aprender y evaluar, al menos en un aula tradicional.
Por este motivo algunos programas de habilidades laborales cubren las habilidades blandas.
Es posible que las aborden para que los solicitantes de empleo sepan qué son y la importancia
de resaltarlas en su currículum.
Desde mi perspectiva, considero que las habilidades blandas son de gran importancia en el
mundo laboral dado que son un conjunto de características que nos permiten
desempeñarnos exitosamente y progresar en el mercado laboral, dado combinan
atributos que nos permiten desarrollar una interrelación socioemocional efectiva,
establecer relaciones sólidas en el mediano y largo plazo, e influir positivamente en
nuestra vida social, académica y profesional. Son una muestra clara de los procesos de
pensamiento que poseemos en el campo laboral, además pueden revelar qué tan
efectivos e indicados podemos ser para el ambiente labora.
¿Qué acciones recomendaría al resto de compañeros que puedan tomar para
mejorar las habilidades evaluadas?
Adaptabilidad al cambio: Para mejorar esta habilidad podría recomendar acciones como:
Optimizar nuestras habilidades de resolución de problemas: para lograrlo es importante
identificar el problema que debemos resolver, realizar una lluvia de ideas de posibles
soluciones, definir cuál será la solución adecuada, por último, implementar la solución.
Aprender a aceptar los cambios: aceptar cualquier situación asumiendo más riesgos y
aceptando los resultados, sean cuales sean, no es fácil aceptar los cambios, pero por
encima de todo no debemos torturarnos, si es necesario se debe buscar ayuda.
Mantener una mentalidad abierta: para logarlo debemos ejercitar nuestro cerebro, hacer
preguntas de mayor complejidad que vayan más allá del “qué” y apunten a un aspecto
más concluyente, a él “por qué” de la situación, practicar la escucha activa cuando
estemos aprendiendo algo nuevo, evitar emitir juicios hasta que tengamos toda la
información relevante; esto incluye las creencias limitantes que podamos tener de
nosotros mismos o nuestras capacidades.
Esforzarnos por salir de la zona de confort: para ello podemos empezar por expandir
nuestra zona de confort haciendo pequeños ajustes, por ejemplo, colocarnos en
situaciones nuevas y desafiantes en las que tengamos control sobre el resultado, podemos
empezar con cosas simples como tomar una nueva ruta para ir al trabajo.
Creatividad e innovación: para incentivar la creatividad e innovación es importante que
podamos:
Indagar sobre cuál es nuestro mejor momento del día, ese en el que nuestro cerebro se
mueve sin esfuerzo, espacios donde podamos conectar con el sin ruidos externos.
Hacer pausas mentales donde podamos tener control de nuestros pensamientos, es
decir, tener una atención plena.
Relacionarnos con personas que nos lleven a tener pensamientos distintos, que influyan
positivamente en nosotros.
Gestión de la incertidumbre: para mejorar esta habilidad se pueden llevar a cabo acciones
como:
Tener claro nuestras metas y objetivos.
Crear una hoja de ruta, que nos permita reencausar nuestro camino cuando sintamos que
hemos perdido la perspectiva.
Caminar hacia la incertidumbre, la mejor forma vencer el miedo a lo desconocido es
actuar, dar el primer paso.
Concéntranos en lo que, si podemos controlar, en el corto plazo, hay muchas cosas que, si
podemos hacer, antes que obsesionarnos con todo lo que podría pasar en el futuro o
quedarnos paralizados totalmente.
Aceptar los riesgos, aprender a minimizarlos y aceptar aquellos que no puedas eliminar.
Ser curioso, practicar la observación, leer, preguntar, aprender cada día cosas nuevas, no
dar nada por sentado.
Mentalidad ágil: para lograr que nuestra mente se mucho más ágil, lo ideal es:
Practicar el hábito de la lectura, leer nos permite mejorar la comprensión a la vez que nos
ofrece cultura, amplia nuestro conocimiento y fomenta nuestra creatividad e ingenio.
Realizar juegos como sudoku, ajedrez dado que son excelentes para ejercitar nuestra
memoria y mejorar la agilidad.
Intentar cambiar las rutinas, de repente tomar un camino distinto para ir al trabajo, si
somos de lateralidad derecha realizar las actividades con mi mano izquierda y viceversa, la
idea es poder sorprender a nuestro cerebro.