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Sentencia 374/2024: Responsabilidad Civil

Derecho

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Fecha Emision:27/08/2025

Hora:08:50:57

Sistema de Jurisprudencia Nacional


Nro: 374/2024
Oficina: Tribunal Apelaciones Civil 3ºTº
Importancia Fecha Procedimiento Ficha Tipo
MEDIA 06-11-2024 PROCESO CIVIL ORDINARIO 223-253/2021 DEFINITIVA
Materias
DERECHO ADMINISTRATIVO
Firmantes
Nombre Cargo
Dra. Claudia Giselle KELLAND TORRES Ministro [Link].
Dr. Gustavo IRIBARREN BUSSO Ministro [Link].(Supl)
Dr. Fernando Raul TOVAGLIARE ROMERO Ministro [Link].
Redactores
Nombre Cargo
Dra. Claudia Giselle KELLAND TORRES Ministro [Link].
Discordes
Abstract
Camino Descriptores Abstract
DERECHO ADMINISTRATIVO->CONTENCIOSO DE REPARACION-
>RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA->FALTA DE SERVICIO
DERECHO LABORAL->ACCIDENTE DE TRABAJO->RESPONSABILIDAD
DEL EMPLEADOR->CONFIGURACION->NEXO CAUSAL->CULPA GRAVE
DERECHO CIVIL->RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL-
>ELEMENTOS->NEXO CAUSAL->CONCEPTO
DERECHO CIVIL->DAÑOS Y PERJUICIOS->DAÑO NO PATRIMONIAL-
>DAÑO MORAL->DAÑO MORAL IURE HEREDITATIS (S/N)
Descriptores
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Resumen
La sentencia de primera instancia amparó la demanda en forma parcial, imputó responsabilidad en el evento dañoso 50% al demandado y 50% a la víctima
(incidencia causal por el no uso del casco de seguridad), en su mérito condenó al Ministerio de Defensa Nacional a pagar a la parte actora: a) en concepto
de daño moral iure propio U$S 15.000 a favor de la hija del funcionario fallecido, U$S 15.000 a favor de la concubina del fallecido, U$S 12.500 a favor de
cada uno de los padres del fallecido, más interés legal desde el hecho ilícito (27.6.2018); b) por concepto de lucro cesante pasado y futuro el monto que
resulte del proceso incidental (art. 378 del C.G.P.).
Ambas partes interponen recurso de apelación.
El Tribunal revoca la sentencia impugnada en cuanto: a) atribuyó incidencia causal a la víctima (50%) imputándose única responsabilidad (100%) al
demandado en el evento dañoso; b) ampara la condena por daño moral iure hereditatis a favor de la sucesora del soldado fallecido (su hija), condenando al
demandado al pago de U$S 8.000, más interés legal desde el hecho ilícito; c) aumenta el monto estimado por daño moral propio para cada uno de los
actores: a favor de la hija en U$S 40.000, a favor de la concubina en U$S 35.000 y a favor de cada uno de los padres en U$S 30.000, más interés legal
desde el hecho ilícito, y d) delimita el lucro cesante al 75% (cuota útil).

Sentencia Nro. 374/2024 - IUE: 223-253/2021

Montevideo, 06 de noviembre de 2024

TRIBUNAL DE APELACIONES EN LO CIVIL DE TERCER TURNO

Ministros firmantes: Dr. Fernando Tovagliare, Dr. Gustavo Iribarren, Dra. Claudia Kelland.

Ministra redactora: Dra. Claudia Kelland..

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Fecha Emision:27/08/2025
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Nro: 374/2024
Oficina: Tribunal Apelaciones Civil 3ºTº

VISTOS:

Para dictado de sentencia definitiva en segunda instancia los presentes autos caratulados: "AA Y OTROS C/ MINISTERIO
DE DEFENSA NACIONAL -DAÑOS Y PERJUICIOS-”IUE 223- 253/2021, venidos a conocimiento de este Tribunal en mérito
al recurso de apelación interpuesto por las partes contra la sentencia definitiva No 32/ 2023, dictada por el titular del Juzgado
Letrado de Primera Instancia de Colonia de 2° Turno, Dr. Guillermo Royes.

RESULTANDO:

1)Por la sentencia definitiva impugnada, el Magistrado actuante amparó la demanda en forma parcial, imputó
responsabilidad en el evento dañoso 50% al demandado y 50% a la víctima (incidencia causal por el no uso del casco de
seguridad), en su mérito condenó al Ministerio de Defensa Nacional a pagar a la parte actora: a) en concepto de daño moral
iure propio U$S 15.000 a favor de BB (hija del funcionario fallecido), U$S 15.000 a favor de CC (concubina del fallecido),
U$S 12.500 a favor de cada uno de los padres del fallecido, AA y DD, más interés legal desde el hecho ilícito (27.6.2018); b)
por concepto de lucro cesante pasado y futuro el monto que resulte del proceso incidental (art. 378 del C.G.P.), según
pautas establecidas en el respectivo Considerando .

Desestimó el resto de las pretensiones; sin especial condena procesal en la instancia (fs.185- 196).

2)En tiempo y forma comparece la representante judicial de la parte actora (art. 44 del C.G.P.) e interpone recurso de
apelación, esgrimiendo agravios en los términos del escrito que obra a fs. 197- 208. De igual forma interpone recurso de
apelación el representante legal del demandado, según luce a fs. 209- 212.

Conferido el correspondiente traslado (providencia No1817/2023), es evacuado en tiempo y forma por la parte actora
(fs.217-220 vto.).

3) Por providencia No 40/2024 (fs. 222) el tribunal a quo franqueó la alzada de la apelación con efecto suspensivo.

Los autos fueron recibidos por el Tribunal, pasaron a estudio por su orden. Culminado el mismo, se acordó el dictado de la
presente decisión por anticipado, designándose redactora a la Dra. Claudia Kelland (art.200 del C.G.P.).

4) Tengan presente las partes que por licencia médica de una de sus integrantes naturales, el Tribunal se encuentra
integrado por el Sr. Ministro Suplente Dr. Gustavo Iribarren.

CONSIDERANDO:

I) El Tribunal debidamente integrado por el número de voluntades requerido por la ley (art.61 inc.1 de la L.O.T.), en la
ocasión por unanimidad de sus integrantes, habrá de revocar la sentencia impugnada en cuanto: a) atribuyó incidencia
causal a la víctima (50%) imputándose única responsabilidad (100%) al demandado en el evento dañoso; b) amparará la

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condena por daño moral iure hereditatis a favor de la sucesora del soldado fallecido (su hija), condenando al demandado al
pago de U$S 8.000, más interés legal desde el hecho ilícito; c) aumentará el monto estimado por daño moral propio para
cada uno de los actores: a favor de la hija en U$S 40.000, a favor de la concubina en U$S 35.000 y a favor de cada uno de
los padres en U$S 30.000, más interés legal desde el hecho ilícito, y d) delimitará el lucro cesante al 75% (cuota útil); sin
especial condena procesal en la instancia.

II)En virtud del principio de congruencia que se impone en toda decisión judicial (art.198 del C.G.P.), el Tribunal de alzada
por mandato legal (arts. 257.1, 257.2, 257.3 del C.G.P.) se ve limitado a revisar únicamente lo que fue expresión de
agravios, sin perjuicio de las facultades que le confiere el legislador acorde lo preceptúa el art. 217 y el art. 257.4 del C.G.P..

Corresponde al Tribunal -preceptivamente-efectuar el examen de la procedencia y regularidad formal de los recursos, con
antelación al estudio de los agravios, pues el régimen de los medios impugnativos es de orden público.

En virtud de lo referido en los Resultandos, no existe impedimento formal para analizar el mérito del accionamiento
movilizado por las partes.

III) En la recurrida el tribunal a quo efectuó un correcto resumen del caso y de resultancias procedimentales, a lo que el
Tribunal se remite por ajustarse a las emergencias de autos, sin perjuicio de referir a los hechos principales fundantes de la
pretensión para mejor intelección del presente pronunciamiento.

Tratan las presentes actuaciones de un juicio reparatorio patrimonial promovido por familiares (hija, concubina y padres) del
soldado fallecido EE (19 años de edad), como consecuencia de un accidente laboral ocurrido el día 27 de junio de 2018
mientras realizaba tareas en la Estancia Anchorena ordenadas por sus superiores (tala de árboles para hacer leña). Falleció
el día 2 de julio de 2018 como consecuencia de las lesiones que experimentó. Imputan culpa grave al Estado en el
cumplimiento de normas de seguridad y prevención (art. 7 de la ley 16.074).

Reclaman daño moral iure hereditatis, daño moral propio y lucro cesante pasado y futuro.

IV) Como se consignó en el Resultando I) el tribunal a quo amparó parcialmente la demanda imputando responsabilidad al
Ministerio de Defensa Nacional en un 50% por entender que existió en el caso incidencia causal “hecho de la víctima” en un
50% y condenó al pago de daño moral propio y lucro cesante, desestimando el reclamo por daño moral iure hereditatis.

Frente a la decisión de primera instancia ambas partes apelan.

V) El objeto de la alzada queda delimitado a:

Agravios de la parte actora: i) contra la incidencia causal recibida en un 50% por el “hecho de la víctima”, entendiendo los
reclamantes que debió imputarse responsabilidad única al Ministerio de Defensa Nacional; ii) contra la desestimatoria del
daño moral iure hereditatis a favor de la sucesora, iii) contra la estimación de cada uno de los montos objeto de condena por

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daño moral propio, los que consideran exiguos.

Agravios de la parte demandada: i) contra el “hecho de la víctima” atribuido al fallecido (50%), entendiendo el demandado
que en la especie configuró eximente total de responsabilidad; ii) respecto del lucro cesante, puesto que se consideró la
totalidad de los ingresos del funcionario fallecido, cuando en la demanda se solicitó la cuota última de los mismos en un
75%; iii) en cuanto si se estableció concausa en un 50%, tal circunstancia debió reflejarse en la condena por lucro cesante y
no se dispuso de esa forma como sí se dispuso respecto de la condena por daño moral.

VI) Respecto de la responsabilidad imputada en el evento dañoso (ambas partes se agravian).

Como primera consideración el Tribunal señala que comparte el criterio jurisprudencial y doctrinario que postula que
conforme a lo dispuesto por el art. 24 de la Constitución Nacional, la responsabilidad civil del Estado, se rige por el régimen
general de responsabilidad civil (Carlos De Cores, ‘Reflexiones sobre la naturaleza de la responsabilidad civil del Estado’, en
Anuario de Derecho Civil Uruguayo, t. XXII, pp. 399 y ss.).

Ello por cuanto, el texto del art. 24 de la Carta Magna, cuando señala que “el Estado será civilmente responsable” realiza un
‘reenvío’ a la aplicación de las disposiciones normativas que regulan la responsabilidad civil, que no son otras que las que se
encuentran en el Código Civil. Por ende, el factor de atribución dependerá del tipo de responsabilidad de que se trate
(responsabilidad contractual: por incumplimiento de obligaciones de medios –subjetiva- o de resultado –objetiva-; por
incumplimiento de obligaciones de fuente legal; o responsabilidad extracontractual: por hecho propio; por hecho del cosas;
por hecho ajeno; daños causados por animales, etc.).

Entonces, la responsabilidad del Estado, al igual que la de los particulares, es regida por un régimen normativo plural, que
admite, según el caso, hipótesis de responsabilidad contractual o extracontractual, subjetiva u objetiva, según cada caso,
fundado en las normas generales de la responsabilidad civil.

El Magistrado actuante analizó la responsabilidad del empleador a la luz de lo dispuesto en el art. 7° de la ley 16.074 y en
normas de responsabilidad extracontractual arribando a la conclusión que el demandado tiene responsabilidad porque “ Aun
cuando se insista por la parte demandada que contándose con el casco -y demás herramientas de trabajo y seguridad-, el
mismo no fue usado por el señor EE, es por demás claro que ello debió haberse exigido por parte del Sargento FF
(dependiente de la demandada), incluso impidiendo el comienzo de dicha tarea hasta que efectivamente ocurriera, esto es:
fue perfectamente evitable y previsible el daño acaecido al fallecido señor EE...(....). Ahora bien, sin desmedro de lo anterior,
la Sede comparte la postura de la parte demandada en cuanto al propio comportamiento del señor EE. En ese sentido, se
estima de ineludible relevancia la propia actitud del fallecido no habiendo hecho uso del casco protector correspondiente
máxime cuando surge debidamente probado que se contaba con dicho instrumento de trabajo – entre otros- a la vez que
inexistiendo el más mínimo elemento de prueba acreditante de alguna imposibilidad para su debida utilización; por lo que
corresponde asignar el 50% de incidencia causal a la conducta de la víctima (señor EE). (destacados pertenecen al original).

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Sobre el concepto de culpa grave el Tribunal ha dicho en sentencia No 115/2022 (entre otras),“...En lo que refiere al
concepto de ‘culpa grave’ ha dicho la Sala en anteriores pronunciamientos y en este lo ratifica que, cabe tener presente que,
de conformidad con lo dispuesto por el art. 7o de la Ley 16.074, no se responde por la omisión de los cuidados o de la
diligencia de un buen padre de familia, sino que la conducta a comparar o el parámetro a atender es con aquel que habría
observado el hombre grosero o descuidado, respondiéndose por la omisión de cuidados o diligencia elementales.

Se trata de situaciones excepcionales, de especial gravedad, que exceden de lo regular, de cierto grado de anormalidad, de
allí que Gamarra, define la culpa grave, como la ‘grosera o inexcusable’ (cf. T.D.C.U., tomo 19, pág. 129).

Y señala el eminente civilista que la gravedad del incumplimiento de las normas de prevención, se medirá: a) en función al
peligro de daño, b) la probabilidad de producción de un evento dañoso y c) la entidad del daño que pudiera causar
(T.D.C.U., t. 19, p. 120).

En tal sentido, anotan Pérez del Castillo e Inthamoussu que lo grosero e inexcusable en la configuración de la culpa grave
refiere al incumplimiento sobre normas de seguridad y prevención, lo que significa que no es el mero incumplimiento de esas
normas lo que genera responsabilidad, sino que se requiere una gravedad calificada (Manual de Normas de Seguridad y
Saludo en el trabajo, ed. F.C.U., Montevideo, año 2014, p. 104). Examinando el punto, expresa Grzetich, que ese
incumplimiento debe revestir determinada entidad. Y anota que la gravedad del incumplimiento puede estar conformada ya
sea por: a) la omisión de medidas elementales, cuyo incumplimiento apareja un riesgo para el trabajador; b) sin duda se da
también en la hipótesis de tolerar o incentivar trabajos sin las debidas garantías en aras de una mayor productividad; c) por
la indiferencia ante planteos o reclamos realizados por los propios trabajadores (individual o colectivamente) o de la
administración del trabajo o cualquier autoridad o persona, aun en aquellas medidas de previsión y seguridad menos
importantes (cf. Accidente de Trabajo y Culpa grave, A. Grzetich, Anales del Foro 98-99).

Por otra parte, como señalan Pérez del Castillo e Inthaoussu, para que exista responsabilidad patronal debe existir un nexo
causal entre el dolo o la culpa grave del empleador en el incumplimiento de normas de seguridad y prevención, y el daño
causado (‘Manual de normas de seguridad y salud en el trabajo’, ed. F.C.U., Montevideo, año 2014, p. 110).

No obstante, cabe tener presente que como expresa Gamarra, si bien es cierto que culpa y relación causal son dos
elementos diferentes, no puede desconocerse que la culpa embebe la relación de causalidad; si no hay culpa, la sucesión
de hechos causales pasan a ser irrelevantes; la relación de causalidad no se puede apreciar exclusivamente en base a su
aspecto meramente material, sino que está penetrada y confundida con el elemento culpa, que atiende a la previsibilidad.
(Gamarra, J., T.D.C.U., t. 19, p. 321/322).

De todas formas, en lo que refiere a la prueba de la relación de causalidad, enseña Gamarra que no conviene adoptar un
criterio demasiado estricto, porque al damnificado ‘le es imposible aportar una prueba matemática’, y señala que con
respecto al punto comparte la posición de Starck, quien señala que “basta aportar una prueba que haga suficientemente
verosímil la pretensión” (TDCU, t. 19, p. 311).

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Así, Stark (citado por Gamarra en Resp. Médica, t. 2, p. 279) expresa que no es el criterio de la certeza el más adecuado
para resolver la cuestión de la causalidad, sino que es preferible el criterio basado en la probabilidad o verosimilitud y no en
la certeza. Y agrega que una prueba cierta no es exigible cuando toda la ‘ciencia’ contemporánea se funda sobre ‘verdades
hipotéticas’, y no sobre ‘verdades incontrovertibles’...”.

Entonces, teniendo en cuenta el marco normativo que aplica al caso en examen referido supra, así como los conceptos y
fundamentos también citados que aplican al presente caso, corresponde analizar la conducta del Estado y de la víctima en el
caso concreto.

Veamos. No está en tela de discusión en la alzada que el soldado EE (19 años de edad) se encontraba talando árboles en la
Estancia Anchorena por órdenes de sus superiores, cuando una rama de un árbol se cayó sobre su cabeza ocasionando
lesiones de gravedad que lo llevaron seis días después a su muerte. Tampoco está en tela de discusión que no tenía casco
de protección puesto al momento del lamentable hecho ni contaba con otros elementos de seguridad.

Así las cosas, más allá de la duda razonada y razonable si efectivamente los elementos de seguridad se encontraban al
alcance del funcionario, el Estado falló en el servicio al no velar y controlar por las normas de seguridad laboral existiendo en
su accionar culpa grave (art. 7° de la ley 16.074).

Ello porque el uso efectivo de elementos de protección para la actividad que estaba realizando EE es responsabilidad de
quien dispone la tarea, en el caso de sus superiores, y debe no solo ser ordenada la tarea sino controlada por el funcionario
encargado de tal actuación.

Y en el caso no ocurrió. El Estado es quien debe adoptar todas las medidas necesarias para que ningún evento dañoso se
verifique. Si los cascos estaban a disposición debían usarse y así se debió disponer y controlar que se usaran. Y tal como lo
señaló el tribunal a quo, la tarea no debió comenzar hasta que el funcionario portara el casco y otros elementos de
seguridad acorde a la tarea encomendada que era de riesgo y no se contaba (además) con aprendizaje previo.

Entonces, en la medida que ese uso no puede quedar librado al arbitrio de cada subalterno, la omisión no puede atribuirse a
la víctima, cuya conducta no tiene incidencia en el nexo causal, pues el hecho no era imprevisible ni irresistible, y el
encargado de controlar el trabajo tendría que haber brindado y/o exigido el uso de los elementos de seguridad.

En sentencia N° 64/2020 el Tribunal manifestó ante un caso similar “ El empleador, en el caso, el Estado, debe adoptar
todas las medidas que estén a su alcance para prevenir el daño y en consecuencia, no solo debían contar con los elementos
de seguridad sino controlar que los usaran (...). Se trata de una cuestión que no puede quedar al libre arbitrio de cada
docente o de cada estudiante: usar o no los elementos de seguridad...”.

En el subexámine aplican los conceptos anteriormente referidos por este Tribunal en el caso citado (entre otros) que
descartan que pueda haber incidencia causal en el hecho de la víctima siendo de recibo los agravios de la parte actora.

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En conclusión, el Colegiado revocará la impugnada e imputará responsabilidad única en el evento dañoso al Estado -
Ministerio de Defensa Nacional-.

En congruencia a la conclusión arribada se desestiman los agravios del demandado respecto a que la única responsabilidad
fue de la víctima.

VII) Respecto de los daños a indemnizar.

Daño moral iure hereditatis (agravio de la parte actora).

La parte actora se agravia por la desestimatoria del daño moral iure hereditatis a favor de la sucesora del fallecido, su hija
(dos años de edad).

El agravio es de recibo.

La Sala adhiere a la posición que admite el rubro en examen, en la medida que una persona sufra un perjuicio por un ilícito,
antes de su muerte, entonces, genera un crédito para reclamar la indemnización por tal concepto, y si fallece ese crédito es
trasladado a sus herederos conforme las reglas que regulan la sucesión hereditaria, tal como lo señala el Maestro Gamarra
(T.D.C.U. tomo XXIII, F.C.U., pag.90). Se trata del derecho a obtener reparación cuando el daño es causado por un hecho
ilícito de un tercero y no de la trasmisión del dolor.

En el caso al demandar los actores alegaron y luego acreditaron que el joven funcionario de tan solo 19 años de edad se
debatió entre la vida y la muerte durante seis días. El accidente de trabajo ocurrió el 27 de junio y falleció el 2 de julio, por
tanto no estamos ante un caso de muerte inmediata. Y del estudio de las actuaciones (acordonado) surge que sufrió un gran
golpe en su cabeza que le ocasionó fractura de cráneo, lesión encefálica, lesión en su brazo izquierdo, todo lo que indica
que razonablemente experimentó dolor físico; fue trasladado de urgencia al Hospital de Colonia, de allí a Rosario para
hacerle estudios, y luego trasladado a Montevideo. A fs. 56 luce información de que estuvo en CTI y que lo operaron,
encontrándose el 28 de junio con riesgo de vida y falleciendo lamentablemente el 2 de julio.

Así las cosas, se comparte con la parte actora que razonablemente el joven se debatió entre la vida y la muerte durante seis
días, y que experimentó un daño causado por un hecho ilícito de un tercero que debe repararse, y al haber fallecido ingresó
en su patrimonio siendo trasmitido a su hija, su sucesora (Cfme. Sent. 201/2023, entre otras).

Acreditada la procedencia la Sala estima el daño moral iure hereditatis en la suma de U$S 8.000, más interés legal desde el
hecho ilícito, no compartiendo la estimación realizada por la reclamante en base a un cálculo tarifario que da como resultado
un importe que no guarda relación con antecedentes de la Sala ante casos similares.

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Daño moral propio (agravio de la parte actora).

El Tribunal estima de recibo parcial los agravios de la parte actora por considerar que el monto objeto de condena en cada
caso es inferior a los estimados por la Sala en situaciones similares, debiendo guardar coherencia en sus decisiones.

En su consecuencia, y teniendo en cuenta lo pedido en la demanda, aumentará los mismos estimándolos en: U$S 40.000
para la hija del fallecido, U$S 35.000 para la concubina, U$S 30.000 para la madre, y U$S 30.000 para el padre, más interés
legal desde el hecho ilícito.

Lucro cesante (agravio de la parte demandada).

Los agravios del demandado son parcialmente de recibo.

En congruencia con la atribución de responsabilidad única imputada al demandado en el presente pronunciamiento, el


demandado debe responder por el 100% del lucro cesante objeto de condena (y no por el 50%).

Ahora bien, le asiste razón al condenado en cuanto a que en la demanda -ver fs. 18- 18 vto.- se reclamó como cuota útil el
75% de los ingresos del fallecido, por tanto no puede fallarse en más (extrapetita) como parece surgir de la recurrida, pues ni
en el Considerando respectivo ni en el fallo se refleja el porcentaje pretendido por los actores.

VIII) La conducta de las partes en la segunda instancia ha sido correcta y no amerita sanción procesal (art. 261 del C.G.P.).

Por los fundamentos expuestos, normas legales citadas, art.197, 198 del C.G.P. el Tribunal,

FALLA:

Confírmase la sentencia definitiva impugnada, salvo: a) en cuanto a la incidencia causal imputada a la víctima (50%), en lo
que se revoca, imputándose única responsabilidad al Ministerio de Defensa Nacional; b) en cuanto no hizo lugar al reclamo
por daño moral iure hereditatis, pretensión que se ampara, condenándose al demandado a pagar a favor de BB (sucesora
del fallecido) la suma de U$S 8.000, más interés legal desde el hecho ilícito; c) en cuanto a los montos del daño moral
propio, los que se estiman en: U$S 40.000 a favor de BB (su hija), U$S 35.000 a favor de CC (su concubina), U$S 30.000 a
favor de AA (su padre) y U$S 30.000 a favor de DD (su madre); más interés legal desde el hecho ilícito; d) en cuanto al lucro
cesante, el que se limita al 75% de los ingresos del causante (cuota útil).

Sin especial condena procesal. H.P.F. 40 B.P.C..

Notifíquese a las partes a domicilio.

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Cumplido, devuélvase al tribunal de origen.

Dr. Fernando Tovagliare -Ministro-.

Dr. Gustavo Iribarren -Ministro-.

Dra. Claudia Kelland -Ministra-.

Esc. Laura Pérez -Secretaria Letrada-.

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