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Fecha Emision:27/08/2025

Hora:08:51:38

Sistema de Jurisprudencia Nacional


Nro: 279/2024
Oficina: Tribunal Apelaciones Civil 2ºTº
Importancia Fecha Procedimiento Ficha Tipo
MEDIA 25-09-2024 PROCESO CIVIL ORDINARIO 2-57193/2019 DEFINITIVA
Materias
DERECHO ADMINISTRATIVO
Firmantes
Nombre Cargo
Dra. Patricia Elizabeth HERNANDEZ SANCHEZ Ministro [Link].
Dra. Maria Adriana DE LOS SANTOS ARIGONI Ministro [Link].
Dra. Maria Rosario SAPELLI FERBER Ministro [Link].
Redactores
Nombre Cargo
Dra. Maria Rosario SAPELLI FERBER Ministro [Link].
Discordes
Abstract
Camino Descriptores Abstract
DERECHO ADMINISTRATIVO->CONTENCIOSO DE REPARACION-
>RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA->POR HECHO DE LA
ADMINISTRACION
Descriptores
Sentencias Similares
Resumen
Se reduce el monto de la indemnización por daño moral.

Por Sentencia interlocutoria N.º 433/2024, de fecha 2 de octubre de 2024, el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 2º Turno, dispuso: ampliase y aclarase
Sentencia definitiva No. 279/2024, SOLO y en cuanto deberá agregarse al FALLO de la misma, la admisión de la acción de regreso pretendida por la
Intendencia de Montevideo contra la citada en garantía FF SA .

Sentencia No. 279/2024

Tribunal de Apelaciones en lo Civil de Segundo Turno

Ministro redactor: Dra. Rosario Sapelli

Ministros Firmantes: Dra. Adriana de los Santos, Dra. Patricia Hernández y Dra. Rosario Sapelli

Montevideo, 25 de Setiembre de 2024

V I S T O S:

Para Sentencia definitiva en segunda instancia en estos autos caratulados: “AA C/ INTENDENCIA DE MONTEVIDEO y
OTRO. Reparatorio patrimonial por responsabilidad administrativa por hecho” IUE: 2-57193/2019, venidos a conocimiento de
este Tribunal en mérito al recurso de apelación interpuesto por la demandada Intendencia de Montevideo y a las adhesiones

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formuladas por la parte actora y la citada en garantía contra la sentencia No. 68/23 de 2 de agosto de 2023, dictada por el
Señor Juez Letrado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo de 1º Turno, Dr. Gabriel Ohanian

R E S U L T A N D O:

I.- La apelada (fs. 671-690), a cuya exacta relación de antecedentes procesales útiles se hace remisión, ampara en parte la
demanda y condena a la Intendencia de Montevideo a pagarle a la actora $654.995 por conceptos de daño moral, gastos
indocumentados y daño emergente, más reajuste desde el hecho lesivo e interés desde la fecha de promoción de la
demanda. La desestima en lo demás, así como a la acción de repetición.

II.- Contra la misma se alza la condenada de mención y expresa agravios a fs. 698-708; en síntesis, manifiesta que su
persona no es responsable al no ostentar la guarda de la cosa dañosa, que estaba en poder de la citada en garantía; que la
misma cumplió con la normativa señalizando correctamente la volqueta y colocándola como corresponde; que operó el
hecho de la víctima eximente de responsabilidad; que debe hacerse lugar a la condena a la citada en garantía; que el
justiprecio del daño moral es excesivo al alza confrontado con actuales parámetros jurisprudenciales y por último, que son
improcedentes las condenas por $20.000 y $288.000 respecto del daño emergente.

Solicita revocatoria de la resistida y desestimatoria de la demanda.

Adhieren la citada en garantía y la parte actora a fs. 713-715 y 745-786, respectivamente; básicamente, expresan:

a) citada en garantía: agravio eventual entendiendo que la volqueta estaba correctamente ubicada y señalizada; que circular
sin casco de seguridad implica una responsabilidad del 55%; que, en relación con el daño moral, el monto establecido con
reajuste e interés resulta excesivo solicitando abatimiento y fijación en dólares estadounidenses, más interés desde la fecha
de la sentencia y finalmente, que es improcedente el daño emergente por el cuidado de la nieta de la accionante;

b) parte actora: que no está probado que la víctima fatal no usara casco en la emergencia, siendo ineficaz la prueba
trasladada; que las lesiones padecidas se hubiesen igualmente producido aún la víctima hubiera usado casco protector; que
el no uso de dicho insumo de seguridad, siguiendo reglas de lógica no puede significar un 45% de incidencia causal en el
daño (no en el ilícito) y cita fallos que otorgan un 30%, 15%, 10% e incluso, nula incidencia causal; que debe hacerse lugar a
su reclamo por atención psicológica al ser un daño cierto y probado, no eventual como mal se sostiene en la sentencia y por
último, que debe ampararse su planteo por lucro cesante pasado y futuro tomándose en cuenta el criterio del salario mínimo
nacional.

III.- Se contestaron los agravios (fs. 790-797, 800-806 v. y 809-810) y se franqueó la alzada (No. 2166/23 de fecha 11/X/23).

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IV.- Recibido el proceso en el Tribunal, los autos se giraron a estudio en forma sucesiva y en acuerdo celebrado a los
efectos (art. 203.4 in fine y 204.2 CGP –red. Ley 19090-), por unanimidad de votos se resolvió el dictado de decisión
anticipada (art. 200 CGP –red. Ley 19090-).

C O N S I D E R A N D O:

I.- El Tribunal, con el voto coincidente de sus miembros naturales (art. 61 Ley No. 15.750), se pronunciará por confirmar
parcialmente la sentencia en recurso, amparando en parte la demanda conforme la fundamentación que subsigue.

II.- En autos compareció la Sra. AA, por si y en representación de su nieta BB, promoviendo juicio por daños y perjuicios
contra la Intendencia de Montevideo (fs.144-163).

La actora manifiesta que su hija legitima CC era la madre de su nieta BB, la que falleció el 12 de abril del 2016, en virtud de
las graves lesiones padecidas a consecuencia de un accidente de tránsito ocurrido el 22 de octubre del 2015. Agrega que el
accidente acontece cerca de la medianoche, cuando su hija conducía la moto de su propiedad Matricula No. ZZZZ, llevando
como acompañante al Sr. DD, es en dichas circunstancias que choca contra una volqueta que atravesaba la calzada en la
calle EE. Describe dicha volqueta se encontraba en la mitad de la calzada, en la intersección de dos calles y en una zona
poco iluminada, agrega que no había carteles indicadores. Al chocar contra la volqueta, CC, se provoca gravísimas lesiones,
quedando internada en CTI por 6 meses, finalmente termina falleciendo. Al momento del accidente la hija de la victima de
nombre BB, tenía 5 años, quien dice paso a vivir con la compareciente.

Alega además que la volqueta era de la empresa FF. contratada por el Municipio A, añade que la misma estaba mal
ubicada, nunca podía estar en la intersección de dos calles, contraviniendo lo dispuesto por el art. 34 lit b y art 35 de Ley
18.191. Dice que tampoco se cumplieron las disposiciones del digesto departamental en sus art. 424.11.1 a R 424.110.19
que regula el uso de las volquetas, requisitos y prohibición de estacionar o detenerse.

Como consecuencia de lo anterior considera que la intendencia fue responsable del evento dañoso, pues hubo una falla en
el servicio que aparejo un accidente y la posterior muerte de la hija y madre de los reclamantes. Incoa resarcimiento por
daño moral: $U 882.900 para la madre de la víctima; para la menor hija por la suma $U1.324.350.

Pretende el resarcimiento por daño moral premuerte: por los 6 meses que la víctima estuvo internada en CTI,
padecimientos por internaciones y complicaciones a la salud, por la suma de $ 620.000

Daño emergente: por gastos de internación, traslados, etc, por la suma de $U 20.000 en seis meses

Gastos por el cuidado de su nieta: 48 meses reclama: 288.000 pesos

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Atención psicológica para ambos (que aún no ha recibido por no poder pagar): 100.000 pesos.

En concepto de lucro cesante, la actora manifiesta, que se dedicaba a la venta de productos de AVON y NUVO, pero dado
que debió ocuparse del cuidado de su nieta debió dejar de hacerlo, sostiene que percibía la suma de $U 6.000 pesos
mensuales, por lo que solicita el resarcimiento de dicho ingreso hasta que la niña BB cumpla 15 años.

En cuanto a la menor, se pretende el lucro cesante actual y futuro de la niña, dice que su madre fallecida ganaba 25.000
pesos uruguayos por mes, que era con lo que se mantenían, y calcula que de esa cantidad 8.000 pesos eran destinados a
la menor, por lo que pretende su reparación, desde el accidente hasta los 21 años de BB, lo que asciende a la suma de $U
1.536.000

Por las sumas reclamadas se solicita el reajuste e interés desde el hecho ilícito.

Sustanciada la demanda, a fs. 287, comparece la Intendencia de Montevideo oponiendo excepciones de falta de
representación respecto de la menor BB, pues comparece AA en representación de su nieta, cuando según testimonio de
partida de nacimiento, la misma fue reconocida por su padre: GG. Por lo tanto, este es quien tiene la patria potestad y
representación de BB. Releva también la falta de conciliación previa por parte de esta.

En cuanto al fondo, admite la existencia de una volqueta en el día y lugar señalado por la contraria, que la misma era
propiedad de la empresa FF, empresa que resultó adjudicataria de la licitación pública-contrato 1632 realizada en agosto de
1999, para el servicio de limpieza y mantenimiento de la red de alcantarillado de una zona de Montevideo (Área 3). Cuando
ocurrió el accidente FF estaba ejecutando esta obra en la calle EE y fue quien coloco la volqueta en ese lugar (Exped
administrativo 2019-5418-98-000009 actuación No. 2). Agrega que por dicho Digesto Municipal 2225, se establece
expresamente que el que ejecuta las obras en vía pública debe tomar todas las medidas para evitar accidentes, siendo el
comitente, el único responsable si los mismos ocurren, etc (Decreto 26.051/1993 de la Junta Departamental de Montevideo),
lo que fue especialmente incluido en el pliego de condiciones por el que gano la licitación la empresa FF.

En definitiva, atribuye la responsabilidad a FF y pide su citación en garantía de acuerdo con lo dispuesto por el art. 51 CGP,
ya que era el guardián de la cosa-art. 1324 CC, por lo cual y en caso de existir condena en su contra, se disponga la acción
de regreso por parte del citado en garantía.

Sin perjuicio de lo anterior, y en cuanto al accidente en sí, alega la inexistencia de nexo causal, entre el mismo y la cosa
((volqueta). Sostiene que se puede colocar una volqueta en la vía publica, siempre que la misma este correctamente
señalizada, habiéndose probado que efectivamente la misma estaba señalizada conforme exige el Digesto que la regula.
Tenía bandas adheridas a la misma y existían 4 balizas con luces intermitentes en funcionamiento y alumbrado público.
Imputa la responsabilidad en el accidente a la propia víctima, quien circulaba con exceso de velocidad, había consumido
alcohol y/o sustancias sicoactivas, así como tampoco llevaba el casco, lo que agravo las lesiones sufridas. Controvierte la
existencia y cuantía de los daños y perjuicios reclamados.

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Por Sentencia interlocutoria No 2543 del 6 de diciembre del 2019, fs. 312, se hizo lugar a la citación en garantía de FF SA,
solicitada en los términos del art. 51 CGP por la Intendencia de Montevideo.

A fs. 318, comparece FF SA, opone excepción de falta de legitimación activa de BB, por el reclamo de daño moral trasmitido
por sucesión y lucro cesante, dado que no se acreditó que era la única y exclusiva sucesora de la fallecida.

No controvirtió su calidad de guardián de la volqueta, pero alega que la misma estaba correctamente colocada y señalizada,
invocando el hecho de la víctima como causa del accidente, que la víctima circulaba con exceso de velocidad, bajo los
efectos del alcohol y/o drogas, y además no llevaba casco y la moto tampoco tenía luces funcionando adecuadamente.

Agrega que, para el hipotético caso de resultar condenada, debe tenerse presente la concurrencia de culpa, ya que al no
llevar casco la víctima o llevarlo mal puesto, ello agravó las lesiones sufridas.

Controvierte la existencia y cuantía de los daños reclamados.

Se convoca a las partes a la audiencia de precepto y por Resolución No.1539/2020, fs. 357, en lo medular se amparó la
excepción de falta de representación respecto de la menor BB, lo que fue consentido, quedando el proceso limitado a la
pretensión incoada por la Sra. AA, madre de la fallecida.

Se diligencio la prueba ofrecida, las partes alegaron por su orden y por sentencia definitiva No 68/2023, en lo fundamental se
condenó a la Intendencia de Montevideo a pagarle a la actora la suma de $ 654.995 por concepto de daño moral, gastos
indocumentados y daño emergente, con su reajuste desde el hecho lesivo e interés legal desde la presentación de la
demanda, y desestimo la acción de repetición promovida por la Intendencia contra FF. (Resultando I)

Esto genero agravios tanto en el perdidoso, como en la parte actora y también el citado en garantía introdujo agravios ante
la eventualidad de ser condenado, tal como fuere reseñado en el Resultando II, ut supra.

III. La demandada Intendencia de Montevideo, se agravia en cuanto a la responsabilidad atribuida en el insuceso de autos.
Manifiesta que la empresa FF era quien se encontraba ejecutando la obra, era quien tenía el poder efectivo y real sobre la
volqueta que causó el daño, por lo cual considera que no existe nexo causal entre la conducta de su representada y el daño
padecido por la víctima. Reafirma además que la volqueta en cuestión se encontraba correctamente señalizada y permitía
el tránsito vehicular en ambos sentidos, que consecuentemente el accidente obedeció al actuar imperito, imprudente y
negligente de la conductora de la moto siniestrada, quien falleció a consecuencia de este comportamiento. Asimismo, y en el
caso de mantenerse la decisión en punto a la responsabilidad atribuida, le agravia que la sentencia haya desestimado la
acción de regreso promovida por su parte contra FF SA.

En cuanto a la responsabilidad atribuida, de acuerdo a lo estatuido por el artículo 24 de la Constitución, se establece el


principio de la responsabilidad civil de las personas públicas por daños causados a terceros, siempre que exista un nexo de

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causalidad entre tal falta y el perjuicio.

Como lo ha sostenido reiteradamente la Suprema Corte de Justicia -participando de la opinión de Sayagués Laso-, el criterio
básico para determinar cuándo surge responsabilidad de la Administración es el de la falta de servicio. La Administración
tiene el deber de asegurar el funcionamiento correcto (estándar o medio y de acuerdo con determinadas circunstancias
coyunturales) de los servicios administrativos; es, en consecuencia, responsable si el servicio no funcionó o si lo hizo con
irregularidades o demoras y en tanto ello repercuta en perjuicio de terceros (SAYAGUÉS, Trat..., t. 1, p. 651-652 y 660-661,
ed. 1988; de la Sala Nos. 192/95, 324/97, 97/98, 10/00, 704/08, 5-101/15 y 121/17, entre muchas otras).

Siguiendo a la Suprema Corte de Justicia (No. 167/98 en LJU 13670), adoptando el criterio de falta de servicio desarrollado
por la jurisprudencia y doctrina francesas y seguido en el país por Sayagués Laso, en estos casos de acuerdo con el art. 139
CGP el particular que invoca la responsabilidad de la Administración debe probar la existencia de una falta de servicio, esto
es, que el servicio funciono mal, no funcionó o funcionó tardíamente, para el éxito de la reclamación. Acepta la Corporación
en ese pronunciamiento que de todo servicio se espera un determinado nivel medio o estándar, variable según su misión y
las circunstancias del caso, apareciendo la falta cuando se sobrepasa ese nivel y el juez para concluir si hay o no falta, debe
preguntarse qué se podía esperar del servicio, teniendo en cuenta las dificultades más o menos importantes de su misión,
las circunstancias de tiempo, lugar y recursos de que se disponían (Nos. 226/06, 270/08 y 121/17 del Tribunal).

Si el servicio no funcionó, si funcionó con demora o funcionó irregularmente deriva responsabilidad. En el mal
funcionamiento del servicio quedan comprendidos los casos de culpa personal del funcionario, porque es evidente que en
tales casos el servicio no funcionó como era debido (SAYAGUÉS. op. cit., p 663; del Tribunal Nos. 171/11, 292/11 y 172/17).

En igual sentido se ha expresado 'Siguiendo a De Cores (Reflexiones sobre la naturaleza de la responsabilidad civil del
Estado; en ADCU XXII, p. 403 y ss.), que la responsabilidad civil del Estado habrá de integrarse con las normas de derecho
privado aplicables a la responsabilidad contractual o extracontractual, según la concreta hipótesis sometida a decisión...'
(Nos. 137/11 y 5-36/16, entre otras)”.

Así, el caso se encuadra cómodamente dentro del régimen de la responsabilidad por el hecho de las cosas (art. 1324 inc. 1º
C. Civil), por consiguiente, ha de presumirse la culpa del guardián, conducta determinante de la producción del siniestro y la
Intendencia demandada solo se exoneraría si acreditase que el guardián empleo toda la debida diligencia o en su caso la
existencia de un hecho de la víctima determinante del evento.

IV.- En consonancia con lo que viene de decirse, es cierta la calidad de guardián material de la Intendencia de Montevideo,
respecto de las vías públicas del departamento en virtud de su carácter de organismo rector en materia de organización y
cuidado de la vialidad pública (artículo 35 numerales 25) y 38) de la Ley 9.515). En igual sentido la ley de tránsito y
seguridad vial No. 18191, en su art 35 entre otros preceptúa que los Gobiernos departamentales deben adoptar las medidas
adecuadas que permitan asegurar la circulación segura por los usuarios, debe advertirse de los peligros existentes mediante
la señalización correspondiente.

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Así, las cosas resultan indubitable el carácter de las obligaciones que pesan sobre la demandada, el deber jurídico que
emana de la posesión de la cosa que puede causar daño a otro. Cuando la cosa por sí o accionada por la mano del hombre
causa un daño, se presume que la vigilancia no ha sido diligente y que su responsable es culpable.

El art. 1324 C. Civil consagra una presunción de culpabilidad o de reposición en contra de quien tiene una cosa a su
cuidado, si causa un daño de la que no podrá exonerarse sino justificando alguna de las circunstancias legalmente exigidas
para enervarla. Se genera, entonces, una presunción de culpabilidad o reposición en contra del propietario o guardián de la
cosa dañosa (AMÉZAGA, Sobre enseñanza del derecho civil, la culpa aquiliana, p. 244 y ss., El siglo ilustrado, 1908; LJU
168; de la Sala en ADCU XXXIII, p. 405, c. 849; Nos. 96/07 y 300/11 en BJN; ADCU XXXIII c. 850, 851, 853, 856; XXXII, c.
985; c. 987, entre muchos otros) .

En la especie -se reitera- dicha responsabilidad se atribuye por la incorrecta ubicación y señalización de la volqueta, según
lo invocado por la pretensora, de la cual sólo es posible liberarse invocando y probando haber actuado con toda la diligencia
de un buen padre de familia (art. 1324 parte final), o alegando y acreditando un caso fortuito a que no se ha dado causa o a
un hecho de un tercero, o, incluso, de la propia víctima (proemio y apartado final de la norma citada).

Por consiguiente, encontrándose regida la responsabilidad del caso de autos por lo dispuesto por la norma civil de mención,
correspondía a la demandada destruir la presunción legal de culpa emergente de la disposición comentada, en lo atinente a
la guarda de la volqueta.

V.- Aunado con lo anterior, establecido el marco jurídico aplicable, se vuelve imprescindible a los efectos de resolver los
agravios, determinar la relación jurídica existente entre la demandada y la citada en garantía; puesto que una de las
defensas ensayadas por la Intendencia con el fin de enervar la presunción antedicha, es precisamente que no contaba con
la guarda de la cosa dañosa, que la misma se encontraba en poder de FF SA, según contrato celebrado con esta.

Por su parte, la citada en garantía no niega haber tenido la guarda de la obra; por el contrario, lo afirma. Resulto admitido y
fuera del objeto del juicio la existencia de un contrato entre la demandada y FF; por la cual esta realizaría la obra y utilizaría
la via publica para su cumplimiento. Fue esta empresa la que colocó la volqueta en ese lugar.

Sin perjuicio de esto, La Sala, considera que si bien la demandada se vale de terceros para el cumplimiento de sus
obligaciones, no por ello se desembaraza de su responsabilidad, pues el articulo 1324 antes citado impone un deber de
garantía frente al auxiliar de cumplimiento. Tal como lo describe el testigo HH, dependiente de FF SA, al momento de los
hechos, “…la tarea de limpieza era supervisada por la IM. A diario recibíamos inspecciones de la IM sobre toda la tarea, todo
el trabajo, no específicamente sobre la señalización y balizacion, todo quedaba incluido”. Por lo cual, nos encontramos
frente a la figura descrita por el profesor Gamarra, como “tercero dependiente”, como ejecutor de las obras que la comuna
no puede hacer por sí misma. Esto no la exime de responsabilidad, pues esta también responde en garantía por el hecho del
dependiente, entendiendo el concepto de dependencia en forma amplia, esto es cuando se confiere un encargo a otro.

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La Intendencia responde frente al ciudadano por el daño ocasionado por su dependiente, (lease FF, en esta hipótesis) y
para el caso de comprobarse la culpa de este, en tanto adjudicataria de la licitación por cuyo art.56 del Pliego de
Condiciones asumió la obligación de responder en caso de provocar daños a terceros cualquiera sea, deberá reembolsar
los daños a la demandada.

VI. Por otra parte, la Intendencia de Montevideo, a los efectos de exonerarse de responsabilidad alego la inexistencia de
nexo causal entre el accidente y la existencia de la volqueta en la vía pública. Sostiene que la misma estaba señalizada
conforme normativa vigente al respecto: tenía bandas adheridas a la misma y existían 4 balizas con luces intermitentes en
funcionamiento y alumbrado público.

Como corolario de lo anterior, invoca que el accidente obedeció al hecho de la víctima, en tanto alega que ésta conducía con
exceso de velocidad, habiendo ingerido bebidas alcohólicas y/o sustancias sicoactivas, lo que le impidió ver la volqueta
correctamente señalizada. Calificó a la conducta de la Sra. AA como culposa, negligente e imperita principalmente en virtud
de haber conducido ese rodado en esas condiciones, que le impidió percatarse de la existencia de la volqueta correctamente
señalizada a su frente, perceptible a simple vista y ejecutar con éxito maniobra evasiva como hicieron otros vehículos que
pasaron previamente.

Opuesta esta eximente, conforme el régimen general de distribución de la carga de la prueba recayó sobre la Intendencia de
Montevideo la carga de probar la misma (artículo 139 del Código General del Proceso).

A fin de satisfacer esta carga de la prueba, la apelante ofreció como medio de prueba conducente la declaración de los
testigos; el Sr KK, quien transitaba como acompañante de la víctima el día de los hechos, y es quien señala que ese día era
su cumpleaños y habían bebido unas cervezas y supuestamente la victima también habría ingerido alguno otro tipo de
sustancias sin definir cuáles. (fs. 40 del acordonado penal IUE 90-148/2016). El testigo LL vecino del lugar sostiene que era
imposible no ver la volqueta y que la víctima doblo sin aminorar la marcha y así como venía circulando se dio contra la
volqueta.

Estos testigos no se presentaron ante la sede civil, sin perjuicio de lo cual y habiéndose agregado la prueba producida en
sede penal, en debida forma legal, corresponde estarse a la misma acorde con la siguiente fundamentación.

Cabe señalar que como expresa el ilustre procesalista Devis Echandia que: “Dada la unidad de la jurisdicción, no obstante,
la división y especialización que para su ejercicio se haga, es jurídicamente igual que la prueba trasladada se haya recibido
en un proceso anterior civil o penal o contencioso administrativo, etc, siempre que haya sido publica y controvertida por la
parte contra quien se aduce en el nuevo proceso”. (Cfm Devis Echandia, Hernando. Teoría General de la Prueba Judicial
Tomo I 5ta Edición Víctor Zavalia Editor 1981 pág 373)

Asimismo, como claramente lo expresa el art 29 del CPP en la redacción edictada por la ley 16162 “Las pruebas practicadas
válidamente en un proceso podrán trasladarse al otro y tendrán eficacia similar a la que tendrían de haber sido diligenciadas

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en este último proceso, siempre que en el primitivo se hubieren practicado a petición de la parte contra quien se aducen o
con audiencia de ella.” (Conf, TAC 2do No.305/2010, BJN)

El expediente penal fue agregado a la causa, sin oposición ni salvedad alguna, de ninguna de las partes, por lo cual sus
resultancias conforman la presente litis.

Efectuadas las precisiones previas, y continuando con el análisis del hecho de la víctima, alegado por el demandado y
citado en garantía, estos consideran que del análisis del “pendrive” agregado en autos, con las imágenes extraídas de las
cámaras propiedad de la empresa JAMES, que registro los hechos al momento de su ocurrencia, concluyen que la volqueta
estaba correctamente señalizada, que las balizas funcionaban las 4 en forma intermitente y que la Sra. CC, impacta de lleno
sin ningún tipo de frenada previa, contra ella entendiendo que esto obedeció a un exceso de velocidad y descontrol en la
circulación. Interpretan además que esta conclusión es conteste con las resultancias de la carpeta técnica.

Por su lado, la parte actora contradice esta imputación, atribuye el resultado dañoso, a la peligrosa colocación de la volqueta
en la intersección de dos calles, al medio de estas, ocluyendo la circulación normal en dicho lugar. Dice que, de las
grabaciones agregadas, y extraídas de la empresa JAMES antes reseñadas, se verifica la cautela y dificultad de los
vehículos para poder transitar por dicha arteria. El propio testigo LL al ser preguntado cómo era la iluminación del lugar,
contesta; “tenue, casi sin iluminación.” (fs.41 antes reseñada), aunque agrega que la volqueta era igualmente visible.
Sustenta la actora, que la zona no estaba bien iluminada, que no era visible y que los vecinos habían presentado quejas por
el riesgo que implicaba dicha volqueta así colocada.

En virtud de la controversia planteada, en cuanto al exceso de velocidad habrá de estarse a lo dispuesto por el artículo 15
numeral 1) de la Ley 18.191 que establece: “El conductor de un vehículo no podrá circular a una velocidad superior a la
permitida. La velocidad de un vehículo deberá ser compatible con las características del terreno, el estado de la vía y el
vehículo, la carga a transportar, las condiciones meteorológicas y el volumen del tránsito”.

En función de estos parámetros, apreciados los medios de prueba relacionados en forma conjunta y según las reglas de la
sana crítica, art. 140 del CGP); resulta que ni del parte del siniestro ni de la declaración de los testigos; emerge la velocidad
a la que pudo circular la moto al momento o en momentos previos al accidente. Por el contrario, el dictamen pericial
agregado que no fuere impugnado por ninguna de las partes, estima en 44 km por hora, la velocidad a la que transitaba la
victima al colisionar con la volqueta. (fs.603). En consecuencia, el exceso de velocidad no resulto probado, la velocidad
estimada en la pericia, es la permitida. En punto a que la víctima hubiera ingerido alcohol o drogas, tampoco se acredito en
la forma debida, no alcanza con la declaración de KK para dar por cierto que la víctima no estaba en condiciones de circular,
esto debió ser evaluado por exámenes de sangre que no se hicieron. Por lo expuesta se desestima el agravio introducido en
cuanto a la existencia del hecho de la víctima como causa del accidente en cuestión.

Resta, por tanto, el análisis en punto a la colocación y señalización de la volqueta en cuestión.

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En punto a esto, el artículo 34 numeral 1) literal A), numeral 2) y numeral 9) y el artículo 35 literal B) de la Ley 18.191,
determinan las señales que deben existir en la vías públicas a los efectos de alertar a los usuarios de los peligros existentes
en la misma..

Tal como lo destacó Tabasso: “… un concepto técnico-jurídico básico del Derecho de Circulación, que es el “Principio de
Señalización”, que puede ser expresado del siguiente modo: Las características límites de la vía pública en sí misma
considerada, todo cambio que acaezca en su transcurso, así como todo cambio o variación que se produzca en el
movimiento de las personas u objetos que por ella se desplazan, deben ser anunciados o advertidos a los usuarios mediante
las señales convencionales preestablecidas que correspondan de acuerdo con la normativa competente …”.- Esta
señalización puede efectuarse a través de “anuncio” o exteriorización efectuado sobre la misma vía por medio de carteles de
señalización, que en el caso de existencia de un objeto contundente en la vía de tránsito, debía ser anunciado mediante un
mensaje o anuncio a los usuarios, efectivizarse a través de aviso o prevención de la situación o hecho de riesgo probable o
existente, lo que se conoce como: señales preventivas o de advertencia, peligro o conflicto (llamar la atención al usuario de
la vía a fin de superar cualquier emergencia) (en “Fundamentos del Tránsito”, Tomo II, edit. IBdeF, 1995, págs. 413-434).-

La existencia de una volqueta por más que la misma estuviera señalizada en sí misma, resulta ser una alteración física de la
vía de circulación con clara incidencia para los conductores, y como tal, debe ser anunciado antes del lugar donde existe en
cuanto precaución a los conductores direccionándolos a adoptar medidas apropiadas como ser la disminución de velocidad.
Y este anuncio, no existía en la zona en cuestión.

La demandada, es quien debe cuidar y tutelar las vías y caminos departamentales (artículo 35 numeral 25 literales A), E),
artículo 38 Ley 9.515), por lo cual debió procurar que dicha volqueta no permaneciera al medio de la arteria en la noche. La
visibilidad de esta no era buena, la iluminación es tenue, y las balizas si bien funcionaban eran intermitentes, resultando
poco perceptibles. Ante la contundencia del objeto, las prevenciones y anuncios que alertaran sobre el mismo debieron ser
como la norma y la doctrina lo indican.

No habiéndose cumplido con dichos extremos, estando la misma en medio de la circulación, siendo de potencial peligro para
los usuarios de la vía publica, al menos debió advertirse de su existencia mediante un cartel señalizador alertando que debía
transitarse con cuidado, por lo que esta omisión, importó conducta culposa de la Intendencia de Montevideo.

Por otra parte, esta demandada probó, que la colocación y mantenimiento de la señalización requerida y necesaria era de
cargo del concesionario del servicio como se desprende de los arts. 53 y 56 del Pliego de Condiciones Particulares, dentro
del capítulo IV referido a “Obligaciones generales del contratista”, (fs. 194 y vto), en base al cual se adjudicó la licitación. Es
de señalar, además, que ambas disposiciones aludidas son coincidentes y concordantes con el Digesto Municipal, que en su
art. D.2225 preceptúa, en lo que es de interés al caso, que “El que ejecute los trabajos en la vía pública, deberá tomar todas
las medidas aconsejables a fin de prevenir accidentes, siendo único responsable de los daños que pueda originar a terceros,
como consecuencia de las obras que realice”.

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Por lo todo lo expuesto, se desestimará los agravios esgrimidos en punto a la responsabilidad atribuida a la demandada,
manteniendo la condena impuesta por la hostigada

VII. En cuanto al agravio esgrimido en punto a la desestimación de la citación en garantía efectuada por esa parte contra FF
SA, la Sala la amparara por los siguientes fundamentos.

La accionada probo en forma fehaciente que el articulo D 2225 del Volumen VII- de las obras- Titulo III, del Digesto
Municipal, establece “El que ejecute los trabajos en la vía pública …siendo el único responsable de los daños que puedan
originar a terceros…”. En el mismo sentido el pliego de condiciones en su art. 56 refirió al señalamiento preventivo y
además determino que: “…la permanencia de materiales en el espacio público será bajo total responsabilidad del
contratista y no podrá exceder del día de su extracción o utilización…”.

Por tanto, ante la clara asunción de la obligación de indemnizar por los daños que se ocasionaren por parte de la
adjudicataria de la licitación, corresponde hacer lugar a la acción de reembolso pretendida contra FF SA.

VIII. Por su parte este tercero introdujo tempestivamente agravio eventual, para la hipótesis aquí reseñada en cuanto se
admitiera la acción de regreso, como de hecho ha sucedido.

Este agraviado reitera que la volqueta se encontraba correctamente señalizada, que la circulación por la calle donde se
produjo el accidente era normal, pues la calle estaba iluminada con focos del alumbrado público, y en subsidio alega el
hecho de la víctima en el resultado .Tal como se expresara ut supra al referir a la responsabilidad de la intendencia
demandada, la Sala, concluyo a la luz de la totalidad del cumulo probatorio agregado a la causa, que efectivamente hubo
culpa de FF SA, al dejar la volqueta vacía en el medio de la vía de circulación de tránsito, sin ningún cartel previo marcando
la existencia de la misma, era claramente un obstáculo importante en la circulación, tal como surge de las fotografías y
planos agregados por policía técnica, (fs.21 a 29 del acordonado penal), de las imágenes grabadas y agregadas por
pendrive, se constata la dificultad y cuidado que debían tomar quienes circulaban por allí, para evitar colisionar con la
misma. Asimismo, tampoco se probó la culpa de la víctima introducido con la prueba correspondiente a los efectos, por todo
lo cual se entiende que este tercero debe responder frente a la intendencia con la que contrato, por los daños causados a la
accionante por la pérdida de su hija.

VIII- Admitida la responsabilidad, corresponde ingresar a los agravios introducido por el citado en garantía en cuanto a que
se entienda que el hecho de que la víctima no circulara con casco de seguridad solamente incida en un 45%. Por el
contrario, en cuanto a este punto, la actora se agravia que la recurrida de por hecho que la víctima no usaba casco protector.

Consecuentemente y por un tema de lógica, en primer lugar, la Sala se abocará al estudio sobre el cuestionamiento en
punto a si la Sra AA portaba o no casco al momento del siniestro.

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A la luz de la prueba producida, parte policial, (fs.2/8 del acordonado penal), Carpeta técnica, fs.16/32 de mismo
acordonado), historia clínica agregada, declaraciones testimoniales, se ha logrado probar que la víctima no portaba casco al
momento del accidente. Así, al ingreso a CTI, fs.7, se consigna expresamente “…motonetista sin casco embiste volqueta…”
Analizado la grabación de los hechos agregada, si bien luce que existe un objeto que “vuela”, no se identifica que sea el
“casco”, por el contrario, no se asemeja a dicho objeto, siendo además que se hizo una relevación directa en el lugar por
policía científica y, el mismo nunca apareció. En consonancia con lo anterior los testigos KK y LL, coincidieron en que la
víctima no portaba casco protector al momento del siniestro.

Por consiguiente, se concluye sin duda razonable que la actora circulaba sin usar el casco correspondiente.

Sin perjuicio de lo anterior, este Tribunal se ha pronunciado sobre el punto y ha sostenido que: “En lo atinente al porte del
caso protector, cabe señalar que como afirmara la Sala en anteriores pronunciamientos (Nos. 5-233/14, 186/16 y 31/17,
entre otras) “La omisión del uso del casco protector o su uso irregular, puede constituir una fuente de corresponsabilidad por
el damnificado solo cuando se determine en concreto que tal violación ha influido sobre la etiología del daño constituyendo
un antecedente causal. La mera violación no comporta de por sí sola la presencia de un comportamiento culposo en caso de
la víctima, debiéndose evaluar, caso por caso si la correcta utilización del casco habría eliminado o limitado los daños
sufridos. Solo tal determinación puede conducir a la reducción del resarcimiento en proporción del aporte causal que tal
elemento tuvo en la producción de la lesión” (Berti, Ludovico: “El nesso di causalitá in responsabilità civile. Nozione, onere di
allegazione e onere della prova”, Giuffre Editore, 2013, pág. 157). (sentencia N° 165/2019 de 28/8/2019, BJN)

En la especie y dado lo relevado por el medico forense actuante, el que describe que la actora padeció “Traumatismo de
cráneo- encefálico grave con hematoma subdural derecho con desviación de línea media 15 mm. Se practico craneotomía
para evacuar hematoma.” Concluye el informe que la causa de muerte obedece a: “TEC GRAVE POLITRAUMATIZADA,
SINIESTRO DE TRANSITO.” (fs.48 de la IUE 90-148/2016, agregada), la incidencia por el no uso del casco en las lesiones
fue probada.

Así, a la luz de lo que antecede, surge probada la necesaria relación causal entre el hecho de que la víctima no portara el
casco y la producción del evento dañoso, lo que interrumpe en parte el nexo causal entre el daño y el hecho ilícito atribuido.

Sin embargo, el informe de ITF, releva otras lesiones graves tales como; “traumatismo torácico con contusión pulmonar
bilateral y neumotórax laminar apical bilateral. Traumatismo abdominal y pélvico con laceración esplénica y fractura
isquiopubianas.”

Por todo lo expuesto se concluye que el porcentaje atribuido por la hostigada, en cuanto a la inconducta de la víctima por el
no uso del casco, se adecua a los hechos constatados en obrados y se confirmará.

IX. En punto a los agravios esgrimidos por el demandado y el citado en garantía en punto a los daños impuestos por
condena, se discierne lo siguiente;

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En primer lugar, cuestionan la cuantía impuesta a favor de la madre en concepto de daño extrapatrimonial. A criterio de la
Sala, no puede soslayarse que se está ante la pérdida de la vida de una joven de 28 años, en circunstancias penosas, de
forma más que agresiva, permaneciendo en el CTI de un nosocomio debatiéndose entre la vida y la muerte por seis meses,
con la zozobra que esto implica para la madre de la lesionada.

Nadie discute el perjuicio al afecto que involucra la desaparición física de una hija, lo que además resulto acreditada por la
pericia realizada por ITF, (fs.531/532)

Por ende, tomándose nota de las circunstancias precedentes -edad y situación miserable en la que fallece la joven, del
inevitable empirismo que cabe reconocer al tema y de consuno con fallo parificables dictados por la Sala, se abatirá el rubro
a la suma de pesos uruguayos ochocientos mil, sin perjuicio de la detracción por la conducta de la accidentada y su
incidencia causal, detallada antes. Corresponde imponer la condena en pesos uruguayos pues así fue peticionada por la
demandante, lo que es arreglado a derecho, por ser la moneda de curso legal en nuestro país. Los reajustes corresponden
desde el hecho ilícito y los intereses correrán de la demanda, atento que así fue impuesto por condena y no fuere objeto de
agravio por la accionante perjudicada.

Esta Sala ya desde anteriores integraciones, determina el cómputo de estos accesorios desde la fecha del evento dañoso en
virtud del artículo 2 del Decreto-Ley 14.500 (cfe. Sentencias nros. 141/2017, 145/2017, 17/2019, 92/2019, 234/2020,
131/2021; ADCU: Tomo XXVIII, caso 406; Tomo XXXVIII, casos 449 a 452; Tomo XL, casos 414 a 419; entre otras), pero
ante la falta de agravio por la imposición de intereses desde la demanda, no corresponde modificar dicha decisión. (art.
257.1 del CGP).

Asimismo, el demandado se agravia por el monto impuesto en concepto de gastos emergentes sufridos a consecuencia de
la internación durante 6 meses de la víctima, sosteniendo que no corresponde el amparo dado que la actora no aporta
ningún recaudo que los pruebe.

Respecto a la indemnización por gastos indocumentados la doctrina y jurisprudencia califica a los gastos médicos (órdenes,
tickets, medicamentos, análisis paraclínicos) y los gastos por traslados hacia y desde los centros de asistencia sanitaria, a
los que se los concibe como los que normalmente acaecen y resultan razonables y verosímiles.

Acorde a dicha notoriedad la jurisprudencia presenta cierta flexibilidad en su apreciación, resultando de autos que la Sra AA
concurrió diariamente a visitar y cuidar su hija al hospital, que esto claramente implica gastos de traslado, alimentación fuera
del hogar etc. Fue probado también que dicha internación tuvo una duración de seis meses, por lo cual la suma de veinte mil
pesos impuesta por condena parece adecuada y ponderada con los hechos probados de haberse vivido, por lo que se
desestimará los agravios en el punto.

Por ultimo y en lo que hace al rubro por daño emergente, tanto el demandado como el citado en garantía, se agravia por la
imposición de condena a pagar los gastos supuestamente incurridos por la actora en el cuidado de su nieta BB. El Tribunal

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amparara el agravio, entendiendo que efectivamente no resulto probado que la actora haya estado o este al cuidado de su
nieta en forma extraordinaria y que esto le implique el gasto que impetra.

De obrados resulto probado y de allí que se condenara a reponer los gastos, que la Sra. AA concurría a diario a cuidar a su
hija internada, quedando su nieta BB al cuidado de la otra abuela y de su padre. Que actualmente vive con su padre y pasa
un rato con su abuela como cualquier nieto lo haría. (declaración de MM, fs.551).

Por lo expuesto, no siendo este un gasto que pueda ser impuesto sin la prueba respaldante, puesto que lo normal es que
toda abuela cuide de su nieta sin contraprestación, no habiéndose justificado un gasto extraordinario distinto, no resulta
acreditado el nexo causal del accidente y esta erogación, por lo que la Sala revocara la condena por este rubro.

X. Tal como ya fuere analizado, la actora adhirió al recurso de apelación interpuesto por la contraria y en lo que resta a la
presenta apelación esta se agravia por la falta de imposición de condena respecto a la necesidad de atención psicológica,
así como por la desestimación del lucro cesante padecido, al verse impedida de realizar las ventas de productos NUVO y
AVON, que realizaba antes del accidente.

En primer lugar y tal como resulta de la hostigada, la actora no recibió atención psicológica y por tanto no incurrió en dicho
gasto que ahora reclama. Así, la propia Sra. AA, confeso ante la periciante de ITF, que ella no había querido recibir dicha
atención cuando le fue indicada por su médico tratante, por tanto, no habiendo probado que su servicio de salud no le brinda
la asistencia psicológica y que esta vaya efectivamente a recibirla, no es posible imponer una condena condicional como la
pretendida.

Como destaca Gamarra “… la esencia de la responsabilidad no se encuentra en la culpa, sino en el daño; porque puede
haber responsabilidad sin culpa, pero no es concebible el fenómeno de la responsabilidad sin daño. El evento dañoso,
resulta ser, entonces, la verdadera “nota común” o elemento unitario de la responsabilidad civil … el fenómeno de la
responsabilidad, como escribe Comporti – queda concentrado en la necesidad de resarcir un daño.- No es el acto ilícito, ni el
acto culposo, lo que sirva para situar a la responsabilidad; el punto de partida común a todo el problema de la
responsabilidad civil encuentra su origen en el hecho dañoso.- … aunque el daño no sea el fundamento de la
responsabilidad, es, sin duda, el elemento capital y la obligación resarcitoria únicamente nace en el momento preciso en que
se verifica , aunque antes se hubieran configurado los restantes elementos, como ilicitud, culpa (en la responsabilidad
subjetiva) y la relación de causalidad.- La producción del daño coincide, entonces, con la fuente misma de la
responsabilidad.- …” (en “Tratado de Derecho Civil Uruguayo”, Tomo XIX, FCU, 1981, págs. 39-40, 233-234).

Por lo cual, ante la inexistencia del daño que se reclama, no corresponde hacer lugar a la reparación que se pretende.

En cuanto al agravio en punto al lucro cesante desestimado, el que se habría generado en virtud que la actora dice que no
pudo realizar las ventas que hacía antes del accidente de su hija, pues estaba muy afligida y tenía que cuidar de su nieta,
pretende el resarcimiento del ingreso perdido el que determina hasta los 15 años de su nieta BB.

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Siendo que: “… El lucro cesante consiste en una “pérdida negativa” que se concreta en la privación de ganancia que
normalmente hubiera ingresado en el patrimonio del damnificado” (TAC 1º Turno, Sentencia nro. 195/2005 en ADCU, Tomo
XXXVI, caso 888).-

De conformidad con el artículo 139 del Código General del Proceso, recayó sobre la Sra AA, la carga de probar la existencia
de esta privación de ganancias y, en su caso, el importe de estas.

Del material probatorio allegado a la causa, no es posible arribar a la convicción sobre la efectiva perdida de este ingreso, es
mas la actora se encuentra actualmente vendiendo los productos en cuestión, por lo que se ignora con la certeza que una
condena importa, si efectivamente el daño acaeció. Según resulta del examen precedente, en el sub-exánime no fue
probada la existencia de daño resarcible alguno, por lo que se confirmará la resistida en el punto.

XI. La solución acordada, la múltiple impugnación y la correcta conducta procesal de las litigantes en el grado, imponen que
las costas y costos de la presente instancia deban sufragarse por su orden (arts. 56 y 261 C.G.P. y 688 C. Civil).

Por los fundamentos expuestos y normas citadas, el Tribunal,

F A L L A:

Confirmase en parte la recurrida, excepto en cuanto: al monto por daño moral el que se rebaja acorde a lo dispuesto por
Considerando IX, y en punto a los gastos por la manutención de la menor BB, rubro que se revoca y se deja sin efecto. Sin
especiales sanciones procesales en el grado.

Ejecutoriada, devuélvase.

Patricia Hernández

Ministra

Rosario Sapelli

Ministra

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Adriana de los Santos

Ministra

Esc. Lucía Carballa

Secretaria Letrada

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