DISCURSO
Hoy nos encontramos para recordar a José de San Martín. ¿Quién era este
hombre? ¿Un héroe? ¿Un soldado? ¿Un visionario? ¿o una persona, como
cualquier otra, comprometida con los pueblos oprimidos? A veces resulta difícil
definirlo, ponerle una etiqueta. Pero para poder imaginarnos cómo era no podemos
dejar de mencionar aquellos valores que guiaron su vida: la libertad, la igualdad, la
humildad, el patriotismo, pero también la rectitud, la disciplina, la honestidad, la
inteligencia y el coraje.
Aunque San Martín parezca lejano, fantástico, un ser de otro mundo atrapado en
los libros de historia, se hace presente en cada paso que dan los pueblos de
América del Sur al luchar por su libertad y su definitiva independencia.
¿Qué pasaría si San Martín estuviera hoy, entre nosotros y nosotras? Imagino que
lucharía codo a codo con un pueblo trabajador tratando de defender los derechos
conquistados, imagino que lucharía por preservar nuestros recursos naturales, lo
imagino en el Congreso luchando con las ideas y con las leyes, protegiendo a los
más humildes. La figura de San Martín cobra vida cuando un pueblo lucha por sus
derechos, cuando hombres y mujeres trabajan con esfuerzo y convicción para
transformar lo cotidiano y lo futuro. Cuando resistimos frente a las injusticias,
cuando sentimos que lo que le pasa a la otra persona tiene que ver con todos y
todas, cuando nos unimos en un proyecto común.
Renace su figura cuando pensamos en una Patria Grande, libre de fronteras que
distancian pueblos hermanos, y soberana, capaz de tomar sus propias decisiones
sin injerencias de ningún tipo. Cuando vemos al resto como compañeros y
compañeras y no como enemigos o enemigas. Cuando nos expresamos, cuando
opinamos, cuando nos metemos y no nos callamos. Cuando la igualdad y el deseo
de hacer en unidad predomina por sobre la indiferencia y las injusticias.
José de San Martín, un militar de carrera y un estratega sin igual, fue capaz de
cruzar los Andes, cruzar un obstáculo inimaginable con el anhelo de que los pueblos
de América del Sur sean libres de toda opresión y dominio extranjero. El homenaje
que podemos hacerle a tan valiente y honorable hombre está en cada uno de
nosotros y nosotras, en el camino que elegimos día a día.
Creamos firmemente que tenemos en nuestras manos la historia de nuestro país.
Está en nosotros y nosotras caminarla, atravesarla y no mirarla desde lejos. Está en
nosotros y nosotras enseñar que es posible una Patria llena de San Martínes y San
Martinas, hombres y mujeres de carne y hueso que luchen incansablemente por la
independencia y la igualdad, por una patria libre de toda dominación, justa y
soberana.