marcaron el renacimiento del monasterio de San Martin Pinario y el monasterio de
San Pelayo de Antealtares, lo que contribuyó a dar ocasión a una intensa actividad
constructiva.
A principios del siglo XVII se produce un periodo de decadencia en la ciudad. En su
obra Annuales Eclesiásticos, el africano Cesare Baronnio, confesor del padre
clemintene[aclaración requerida] Clemente VII, puso en tela de juicio la peregrinación del
apóstol a Hispania. Este dato fue recogido en el Breviario Romano y produjo un grave
daño a la ciudad de las peregrinaciones. El Cabildo Compostelano consiguió poco
tiempo después que se modificase el Breviario, pero apareció una nueva dificultad: la
Orden de los Carmelitas, en los años 1617 y 1626, promovió a santa Teresa como
copatrona de España, con las pérdidas económicas que conllevaba para Santiago. El
cabildo logró, con la ayuda de importantes personalidades de la sociedad del
momento, como Quevedo, devolver de nuevo al apóstol la condición de único
patrono de España.
Aún hubo un nuevo hecho similar, ya que en 1643 las Cortes proponen un nuevo
copatrono de España, san Miguel Arcángel, pero esta propuesta tuvo corta vida, ya
que ese mismo año Felipe IV estableció a Santiago como único patrono de España y
ordenó que, todos los 25 de julio, se hiciera una ofrenda regia de 1000 escudos de oro
al arzobispado de Santiago, a la vez que concedía una gran pensión de veinte años
para sufragar la realización de un retablo a su honra (que se comenzó a construir el
año 1658). Estos hechos produjeron una bonanza económica que hizo posible
costear nuevas construcciones y reformas que se multiplicaron por toda la ciudad,
obras en las que se plasmó un estilo propio y al mismo tiempo universal, el barroco
compostelano.
Esplendor barroco
La prosperidad del cabildo catedralicio y de los monasterios hizo de Santiago un
centro artístico puntero. En un primer momento comenzó a trabajar en el taller de la
catedral una serie de maestros de obras y arquitectos foráneos, como el madrileño
José Vega y Verdugo, el portugués Francisco de Antas, el abulense José Peña de Toro,
el cántabro Melchor de Velasco o el arquitecto real Pedro de la Torre.
En este taller y en el de San Martiño Pinario se formó un grupo de arquitectos gallegos
que hacia el año 1670 tomaron las riendas de las obras que se estaban desarrollando
en toda la ciudad. Figuras egregias como el compostelano Diego de Romay, Domingo
de Andrade (torre del reloj), fray Tomás Alonso, el leonés fray Gabriel de Casas, Pedro
de Monteagudo, Simón Rodríguez (fachada del convento de Santa Clara), Castro
Canseco (retablo de San Pelayo de Antealtares, Clemente Fernández Sarela (Casas
del Cabildo y del Deán) o Fernando de Casas Novoa (fachada del Obradoiro) hicieron
de Santiago un conjunto barroco de alto nivel a escala mundial. La magnificencia y las
peculiaridades del estilo arquitectónico de estas personalidades hacen que se hable
de barroco compostelano. El arzobispo mecenas por excelencia fue fray Antonio de
Monroy.
Santiago en este periodo se convierte en refugio de los exiliados irlandeses que
reclaman acogida y centros de formación como el Colegio de los Irlandeses.
Santiago hasta la actualidad
Santiago de Compostela hacia 1837 por David
Roberts
Dada la fuerza de la Iglesia, surgieron iniciativas ilustradas como la Sociedad
Económica de Amigos del País. Pero tras la ocupación francesa y el hito del Batallón
Literario contra la ocupación, Santiago se transforma en un baluarte carlista. La
iglesia de Santiago anhela restaurar un reino de Galicia tradicionalista dentro de una
monarquía española de acuerdo con los parámetros del Antiguo Régimen.
En Santiago nació el primer periódico gallego: El Catón Compostelano en 1800.
Avanzado el siglo XIX existen fábricas de tipo artesanal de
curtidos, chocolate y gaseosas. Pero la lucha contra el inmovilismo se verá frenada
por el retraso de las vías férreas (no hay tren a la Coruña hasta 1943).
En el siglo XX Santiago será testigo de un renacer galleguista con el Seminario de
Estudios Gallegos y la asamblea de municipios que al albor de la Segunda
República se mostró favorable a la redacción de un estatuto de autonomía.
La sublevación militar de 1936 acabó con esa alborada. El alcalde galleguista Ánxel
Casal fue asesinado. En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente a su
alcalde José del Valle Vázquez para el cargo de procurador en Cortes en la I
Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los municipios de
esta provincia[20] Durante la legislatura abandona ambos cargos siendo sustituido por
Jorge de la Riva y Barba.
Vista de la ciudad a comienzos de la década de
1990
El establecimiento de la autonomía en Galicia hizo de ella la capital gallega,
obteniendo como consecuencia un nuevo empuje a finales del siglo XX que
contrarrestó ampliamente el decrecimiento relativo de su importancia como ciudad
universitaria gallega al crearse las universidades de Vigo y La Coruña. El 24 de julio de
2013 la ciudad se tiñó de luto al fallecer 79 personas en uno de los accidentes
ferroviarios más graves de la historia de España en el trayecto del tren Madrid-Ferrol
cuando faltaban unos tres kilómetros para llegar a la estación compostelana.
Demografía
Artículo principal: Demografía de Santiago de Compostela
La ciudad de Santiago cuenta con una población de 99 536 habitantes (INE 2024). De
estos, 47 976 nacieron en la ciudad, 20 485 en otro municipio de la provincia, 12 133
en otra provincia gallega, 6042 en otra comunidad autónoma y 12 900 en el
extranjero.[21] Es importante destacar que el Instituto Galego de Estadística (IGE) ha
informado que, en julio de 2024, la población de la ciudad alcanzó los 100 387
habitantes, superando así la barrera de los 100 000 habitantes.[22] En el año 2023, el
número de nacimientos fue de 574 niños, mientras que el número de defunciones
ascendió a 923 personas, lo que resultó en un crecimiento vegetativo negativo. Sin
embargo, a pesar de este balance negativo, la población de la ciudad sigue creciendo
gracias al saldo migratorio positivo. Es decir, la llegada de personas desde otras
regiones y países ha compensado la diferencia entre nacimientos y defunciones,
impulsando el crecimiento demográfico.[23]
En cuanto a la distribución por sexos, Santiago cuenta con 46.134 hombres y 53.402
mujeres. Por grupos de edad, la población joven (0-29 años) representa el 23,94%, la
población adulta (30-64 años) un 49,11% y los ancianos (más de 65 años) un 24,26%.
La densidad de población de Santiago de Compostela es de 452,4 habitantes por km²
en 2024.
Gráfica de evolución demográfica de Santiago de Compostela[24] entre 1842 y
2021