y el confesor les llevaron a una capilla y le preguntaron a san Ignacio sobre lo que
predicaba. San Ignacio contestó que hablaban de virtudes y vicios y los dominicos,
que sabían que no tenía instrucción, le preguntaron si hablaba inspirado por el
Espíritu Santo. San Ignacio no quiso contestar a esto.[92]
San Ignacio y Calixto permanecieron en el convento tres días, en los cuales hubo
división entre los mismos dominicos sobre qué hacer con ellos. Luego llegó un
notario que les comunicó a san Ignacio y a Calixto que debían ir a la cárcel. Fueron
interrogados por Martín Frías, vicario del obispo de Salamanca. San Ignacio entregó
los papeles con sus ejercicios espirituales para que los examinasen. Tras preguntar
por el resto de compañeros, encarcelaron también a Lope de Cáceres y Juan de
Arteaga.[93]
Unos días después san Ignacio fue llevado ante cuatro jueces, uno de los cuales era
Martín Frías, y se le preguntó por sus ejercicios espirituales y otras cuestiones
teológicas.[93]
Después de tres semanas en prisión san Ignacio y sus compañeros fueron liberados
sin que se hubiese encontrado nada reprensible en su moral o en su doctrina, pero
por una sentencia se les impidió decir qué era pecado mortal o venial hasta después
de cuatro años de estudio.[94]
Estudios en París
Fue de nuevo a Barcelona, donde se encontró con sus bienhechores y les manifestó
su intención de ir a estudiar a París.[95]
Llegó andando a la capital francesa el 2 de febrero de 1528. Empezó a estudiar
humanidades en el Colegio de Montaigu.[96] Primero se alojó en una pensión pero,
cuando se le acabó el dinero, se alojó en el hospicio de Saint Jacques, en la Rue
Saint-Denis.[97]
Un fraile español le recomendó que fuese todos los años a Flandes, donde
encontraría en Brujas y Amberes comerciantes españoles que podrían ayudarle
económicamente. En la Cuaresma de 1529 se dirigió a esta región, encontrándose en
Brujas con Juan Luis Vives.[98]
Entre mayo y junio de 1529 dio sus ejercicios espirituales en París a tres estudiantes
españoles: Juan de Castro, Pedro de Peralta y Amador Elduayen. Los tres cambiaron
de actitud ante la vida y las prédicas de san Ignacio empezaron a considerarse
subversivas. Estas opiniones llegaron al inquisidor Mateo Ory, que decidió no llevar a
cabo ninguna acción contra él.[99]
En 1529 empezó a estudiar filosofía en el Colegio de Santa Bárbara. Se alojó en una
habitación compartida con su maestro Juan Peña, el saboyano Pedro Fabro y el
navarro Francisco Javier.[100]
San Ignacio reunía a estudiantes los domingos en un convento cartujo para hablar de
espiritualidad, confesarse y comulgar.[101]
Realizó un segundo viaje a Flandes entre agosto y septiembre de 1530.[98]
Realizó un tercer viaje a Flandes entre agosto y septiembre de 1531. En este periodo
llegó a Londres. Regresó a París con más dinero que en las dos veces anteriores y
pudo ayudar económicamente a alumnos menos favorecidos.[98]
San Ignacio llegó a bachiller en 1532.[102]
El 13 de marzo de 1533 (correspondiente con el cómputo del año a partir de la
Pascua, lo que situaría el hecho en 1534 de nuestro calendario) san Ignacio
procesionó desde el Convento de San Maturino, de los trinitarios, en la Rue Saint-
Jacques, hasta la Abadía de Santa Genoveva, donde fue nombrado licenciado.[103]
El 14 de marzo de 1534 (que se corresponde con el año 1535 de nuestro calendario)
la Universidad de París le concedió el diploma de maestro en las artes liberales.[104]
San Ignacio comenzó a estudiar teología en el Convento de Saint-Jacques, de los
dominicos, pero no pudo terminar estos estudios en París. La Universidad de París le
expidió un diploma, fechado el 14 de octubre de 1536, diciendo que había cursado un
año y medio de teología.[105]
Fundación de la Compañía de Jesús
El portugués Simão Rodrigues y el español Francisco Javier empezaron a juntarse con
san Ignacio en 1533.[106] El italiano Pedro Fabro hizo los ejercicios espirituales de san
Ignacio a principios de 1534 y fue ordenado sacerdote el 30 de mayo de ese año.[106]
Los españoles Diego Laínez y Alfonso Salmerón hicieron los ejercicios espirituales
ignacianos también en 1534. Ese mismo año, se unió a san Ignacio otro
español: Nicolás de Bobadilla.[107]
El 15 de agosto de 1534, día de la Asunción, san Ignacio y estos compañeros se
reunieron en una capilla dedicada a la Virgen María en Montmartre. Esta capilla se
encontraba donde fueron martirizados san Dionisio de París y sus compañeros. Pedro
Fabro celebró una misa e hicieron todos un voto. El voto consistía en ayudar al
prójimo y vivir en la pobreza. El voto incluía ir al puerto de Venecia para peregrinar a
Jerusalén pero, si en el plazo de un año no habían podido embarcar, irían a Roma y se
pondrían a disposición del papa para que este les enviase donde considerase
conveniente.[108]
Fachada principal de la Iglesia del Gesù en
Roma. Casa madre de la Compañía de Jesús.
En abril de 1535 san Ignacio se dirigió a España por varios motivos. Se encontraba
mal del estómago y los médicos terminaron por recomendarle el ambiente de su
localidad natal. También, según Polanco, quería dejar una nueva imagen de sí mismo
en Azpeitia para enmendar sus malos ejemplos del pasado. En España, se encargaría
de resolver los asuntos pendientes de sus compañeros españoles.[109]
De camino a su tierra pasó por la venta de Iturrioz, que todavía existe. En Azpeitia, se
alojó