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PASOS

Revista de Turismo y Patrimonio Cultural


Volumen 9, Nmero 2, 2011

ISSN 1695-7121

[Link]
Instituto Universitario de Ciencias Polticas y Sociales Universidad de La Laguna (Espaa) Editor adjunto: Eduardo Parra Lpez Dpto. Economa y Dir. Empresas Universidad de La Laguna E-mail: eparra@[Link] Vocal: Jos Pascual Fernndez I.U. Ciencias Polticas y Sociales Universidad de La Laguna (Espaa) E-mail: jpascual@[Link] Vocal: Alejandro Alvarado Herrera Universidad de Quintara Roo (Mxico) E-mail: aah@[Link] Secretaria: Alberto Jonay Rodrguez Darias I.U. Ciencias Polticas y Sociales Universidad de La Laguna (Espaa) E-mail: jonayalberto@[Link] EDICIN: Varadero Informtica

COMIT EDITORIAL DIRECTOR: Agustn Santana Talavera I.U. Ciencias Polticas y Sociales Universidad de La Laguna E-mail: asantana@[Link] Coordinadores Book Review: Ral Hernndez Martn Dpto. Economa Aplicada Universidad de La Laguna E-mail: rahernan@[Link] Luisa Andreu Sim Dpto. Comercializacin e Investigacin de Mercados Universidad de Valencia (Espaa) E-mail: [Link]@[Link]

CONSEJO CIENTFICO ASESOR Alenka Ver bole. Education de velopment coordinator (OSCE) Alessandro Si monicca. Univ. La Sa pienza di Roma (Italia) lvaro Lp ez G allero. Univ. de la Rep blica (Uruguay) Anya Diek mann. Univ. Li bre de Bruxelles (Blgica) Artur Cristovao. Univ. de Trs-os-Montes e Alto Douro (Portugal) Aurora Pedr o Bueno. Uni v. de Va lencia (Espaa) Christou Evangelos. Aegen Univ. (Grecia) Dallen J. Timothy. Brigham Young Univ. (USA) Daniel Hiernaux. Univ. Autnoma Metropolitana (Mxico) Davis Gruber Sansolo. Univ. Anhembi-Morumbi (Brasil) Diego Medina Mu oz. Univ. d e Las Palmas de Gran Canaria (Espaa) Dimitrios B uhalis. Univ. of B ournemouth (Inglaterra) Elizabette T amanini. IELUSC Jo inville/Santa Catarina (Brasil) Elisabeth Ka stenholz. Univ. de Avei ro (Portugal) Enrique Bigne Alc aiz. Univ. de Va lencia (Espaa) Francisco Calero Garca. Univ. La Laguna (Espaa) Gemma Mc Grath. Univ. of the A rts Lo ndon (Inglaterra) Julio Grande. Asesor de Proyectos, Sepinum (Espaa ) Lloren Prats i Canalls. Univ. de B arcelona (Espaa) Margaret Hart Univ. de Las Palm as d e Gran Canaria (Espaa) Margarita Barretto. Univ. de C aixas do Su l (Brasil) Mara D. lvarez. Bogazici University (Turqua) Marianna Sigalas. Aegen Univ. (Grecia) Michael Riley. [Link] Surrey (Inglaterra) Raoul B ianchi. Univ. of East London (R eino Unido) Regina Schl ter. Centro de I nvestigaciones y Estudios Tursticos (Argentina) Richard W . Butler. Univ. o f Strath clyde (Escocia) Rosana Gue vara R amos. Univ. A utnoma Metropolitana (Mxico) Thomas Ge orge B aum. Univ. of Stra thclyde (Escocia) Vicente Monfort Mir. Univ. Jaume I (Espaa) Yolanda Bethencourt. Univ. de La L aguna (Espaa) Detalles de filiacin institucional en [Link]

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PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF-2059/2002 ISSN 1695-7121

PASOS. REVISTA DE TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL


GUA DE ESTILO PARA AUTORES
Revista indexada en: DOAJ; Latindex; ISOC; Redalyc; DICE; E-Revistas; CAB-Abstract

[Link] publicacin en web que se especializa en el anlisis acadmicoyempresarialdelosdistintosprocesosque se desarrollan en el sistema turstico, con especial inters a los usos de la cultura, la naturaleza y el territorio, la gente, los pueblos y sus espacios, el patrimonio integral. Desde una perspectiva inter y transdisciplinarsolicitayalientaescritosvenidosdesde [Link] objetivoescumplirconelpapeldeforodeexposiciny discusin de metodologas y teoras, adems de la divulgacin de estudios y experiencias. Pretende contribuiraotrosesfuerzosencaminadosaentenderel turismo y progresar en las diversas formas de prevencin de efectos no deseados, pero tambin perfeccionar la manera en que el turismo sirva de complementoalamejoraydesarrollodelacalidadde vidadelosresidentesenlasreasdedestino. PERIODICIDAD:ENERO;ABRIL;OCTUBRE Estilo: Para simplificar el proceso de revisin y publicacinsepidealoscolaboradoresqueseajusten estrictamente a las normas editoriales que a continuacinseindican. Entrega de originales: los trabajos debern ser remitidos a la direccin electrnica info@[Link] indicando en el Asunto (al remitirelcorreo):PARAPUBLICACIN Idioma:Lostrabajossernpublicadosenelidiomaen el que sean entregados (espaol, portugus, ingls o francs). Mrgenes: Tres centmetros en todos los lados de la pgina. Tipografa: Se utilizar en el texto la letra Times New Roman o Arial, tamao 10, o similar. En las notas se [Link] diversidad de fuentes ni de tamaos. Si se desea destacar alguna palabra o prrafo dentro del texto utilizarlamismafuenteencursiva. Notas: siempre sern situadas al final, utilizando el mismotipodeletraqueeneltexto(TimesNewRoman oArial)atamao9. Ttulo y datos del autor o autores: El trabajo debe ir [Link] l se insertar el nombre del autor o autores, indicando su centro de estudio (universidad, departamento, etc.), empresa o administracin, adems de la especialidad y el correo electrnico de contacto. Si se desea pueden ofrecerse ms datos biogrficos en una nota, no sobrepasando las 60 palabras Resumen: se debe insertar un resumen del artculo (110120palabras)enelidiomaenqueestescritoy su traduccin al ingls. Para los artculos escritos en inglsseaportarsutraduccinalespaol.

Palabrasclave:seindicarn57palabrasclavesobre eltemaprincipal. Texto: El texto debe ser escrito a 1,5 de espaciado y con una extensin de 5.000 a 9.000 palabras para artculos y de 3.000 a 5.000 tanto para opiniones y ensayoscomoparanotasdeinvestigacin,incluyendo Ttulo, Datos Biogrficos de los autores, Resumen, Introduccin,losapartadosqueseestimenoportunos, Conclusin, Agradecimientos (si fuera pertinente) y Bibliografa. Cuadros, Grficos e Imgenes: los artculos pueden incluir cualquier grafismo que se estime necesario. Debern estar referidos en el textos y/o situados convenientemente y acompaados por un pie que los identifique. Pueden utilizarse colores, pero ha de tenerse en consideracin la posibilidad de una publicacinensoportepapelenblancoynegro. Abreviaciones y acrnimos: debern ser bien deletreados y claramente definidos en su primer uso eneltexto. Citas y Bibliografa: En el texto las referencias bibliogrficas harn referencia al autor y el ao de publicacin de la obra citada. Por ejemplo: (Smith, 2001) o (Nash, 1990; Smith, 2001). Cuando se considerenecesariaunacitamsprecisaseindicarel nmero de pgina (Smith, 2001: 34). La lista bibliogrfica al final del texto seguir el orden alfabticodeautores,siguiendoelformato: Smith,[Link],Maryann 2001 Introduction to Hosts and guests revisited: Tourism issues of the 21st century. En Smith, Valene L. y Brent, Maryann (Eds.), Hosts and guests revisited: Tourism issues of the 21st century (pp. 114). New York:CognizantCommunication. Smith,ValeneL. 1998 War and tourism. An American Ethnography. AnnalsofTourismResearch,25(1):202227. Urry,J. 1990 The tourist gaze. Leisure and travel in [Link]:Sage. Para otro tipo de publicaciones se har constar siempre autor, ao, ttulo y lugar de celebracin o publicacin y un estndar para documentos electrnicos,indicandodireccinyfechadeacceso. Originalidad:Serequiereelcompromisodelosautores tanto de la originalidad de su trabajo como de no remitirsutextosimultneamenteaotrosmediospara supublicacin. Derechos de autor y Responsabilidad: los autores sern los nicos responsables de las afirmaciones y [Link] dePASOSsereservaelderechodeutilizarenediciones compilatoriassucesivaslosartculoseditados. Trabajossometidosaevaluacinporparesannimos externos a la revista. Se notificar a los autores el resultado de la revisin realizada mediante una ficha resumendelarbitrio.

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PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF-2059/2002 ISSN 1695-7121

PASOS. REVISTA DE TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL


GUA DE ESTILO PARA AUTORES
Revista indexada en: DOAJ; Latindex; ISOC; Redalyc; DICE; E-Revistas; CAB-Abstract

[Link] publicao eletrnica especializada na anlise acadmica e corporativa dos distintos processos relacionados ao sistema turstico, com interesse especial pelos usos da cultura, natureza e territrio, a gente, os povos e seus espaos, dizer, o patrimnio integral. A partir de uma perspectiva inter e transdisciplinar, PASOS solicita e encoraja o envio de escritosvindosdascinciasedaprticaadministrativo empresarial. Seu objetivo cumprir o papel de frum de debates de metodologias e teorias, alm da [Link] contribuir, juntamente com esforos oriundos de outras reas, para a compreenso do turismo e avanar sobre as diversas formas de preveno de efeitos no desejados, bem como aperfeioarse medida em que o turismo sirva de complemento melhoriadaqualidadedevidadosresidentesnasreas dedestinoturstico. PERIODICIDADE:JANEIRO;ABRIL;OUTUBRO Estilo: Para simplificar o proceso de reviso e publicaopedeseaoscolaboradoresqueseustextos seajustemestritamentesnormaseditoriaisindicadas emseguida. Entrega de originais: os trabalhos devero ser enviados para a direo eletrnica info@[Link] indicando PARA PUBLICAO noespaoAssuntodocorreioeletrnico. Idioma: Os trabalhos sero publicados no idioma em que forem entregues (espanhol, portugus, ingls ou francs). Margens: Trs centmetros em todos os lados da pgina. Tipografia: Devese utilizar no texto as fontes Times New Roman, Arial tamanho 10 ou similar. A notas devemapresentaromesmotipodeletra,notamanho [Link]. Caso pretenda destacar alguma palavra ou pargrafo utilizeamesmafonteemcursiva. Notas:Sempredeveroviraofinaldotexto,utilizando o mesmo tipo de letra deste (Times New Roman ou Arial),notamanho9. Ttulo e dados do autor ou autores: O ttulo do trabalhodeverserredigidoemletrasminsculaseem negrito. O nome do autor ou autores seguir logo abaixo, indicando a instituio de origem (universidade, departamento, empresa, etc.), a especialidade e o correio eletrnico para contato. Podese inserir dados biogrficos adicionais em uma notadesdequeestanoultrapase60palavras. Resumo: O artigo deve vir acompanhado de um resumo no idioma em que est escrito (110 120 palavras) e sua traduo em ingls (resumo e titulo). Para os artigos escritos em ingls devese acrescentar umresumoemespanhol.

Palavraschave: o texto deve conter entre 5 e 7 palavraschavesobreotemaprincipal. Texto: O texto deve ser escrito com entrelinhas 1,5 e com uma extenso entre 5.000 e 9.000 palavras para artigos e de 3.000 a 5.000 tanto para opinies e ensaios como para notas de investigao. Os artigos devem conter ttulo, dados biogrficos dos autores, resumo, introduo, as divises internas que se julguem necessrias, concluso, agradecimientos (se pertinente)ereferncias. Quadros, Grficos e Imagens: Os artculos podem conter quaisquer imagens que se faam necessrias. Elas devero estar referidas no texto e/ou situadas convenientemente e acompanhadas por uma identificao. Podese utilizar imagens coloridas, embora se deva avaliar a possibilidde de utilizla em formatopapel,embrancoepreto. Abreviaes e acrnimos: Devero ser definidos claramentenoseuprimeirousonotexto. Citaes e Referncia: No texto as referncias bibliogrficas devem apontar o autor e o ano de de [Link]:(Smith,2001) ou(Nash,1990;Smith,2001).Casosejanecessriauma citao mais precisa se indicar o nmero de pgina (Smith,2001:34).Alistabibliogrficaaofinaldotexto seguir em ordem alfabtica de autores, de acordo comoseguinteformato: Smith,[Link],Maryann 2001 Introduction to Hosts and guests revisited: Tourism issues of the 21st century. En Smith, Valene [Link],Maryann(Eds.),Hostsandguestsrevisited: Tourism issues of the 21st century (pp. 114). New York:CognizantCommunication. Smith,ValeneL. 1998 War and tourism. An American Ethnography. AnnalsofTourismResearch,25(1):202227. Urry,J. 1990 The tourist gaze. Leisure and travel in [Link]:Sage. Paraoutrostiposdepublicaesdeveseindicarautor, ano, ttulo e local de realizao ou publicao. Para documentos eletrnicos, deve haver um padro, indicandoendereoedatadeacesso. Originalidade: Solicitase o compromisso dos autores quanto originalidade de trabalho submetido publicao e quanto ao no envio de seu texto para otrosperidicosououtrosmeiosenquantoesteestiver sobavaliaoemPASOS. Direitos autorais e Responsabilidade: os autores so osnicosresponsveispelasafirmaesedeclaraes [Link] reservaaodireitodeutilizarosartigosjeditadosem compilaesposteriores. Trabalhossubmetidosaavaliaoporparesannimos [Link] o resultado da avalio de seu texto mediante uma ficharesumodoavaliador.

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PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF-2059/2002 ISSN 1695-7121

PASOS. JOURNAL OF TOURISM AND CULTURAL HERITAGE


NOTES ON STYLE FOR CONTRIBUTORS
Pasos. Journal of Tourism and Cultural Heritage is an i nternet publication dedicated t o the academic and m anagement-based a nalysis o f t he diverse pro cesses in scribed with in th e tourist system, with a particular emphasis on the uses of culture, th e en vironment an d territo ry, people, communities a nd spaces, int egral heritage. It encourages articles fro m inter and trans-disciplinary perspectives, f rom bot h sci entific and m anagement points of view. Its objective is to prov ide a forum for t he di scussion o f methodologies an d theories as well as the present ation of case st udies and the results of em pirical research. It hopes to contribute t o on going de bates sur rounding at tempts to comprehend the phenomenon of tourism and to develop diverse approaches to the prevention of the undesirable consequences of tourism as well as enh ance the quality of life of th e residents of tourist destinations. Frequency: January; April; October STYLE: In order to simplify the process of editing a nd publication co ntributors a re re quested t o comply with the following editorial guidelines: Submission of original manu scripts: papers should b e sent to th e following em ail a ddress: [Link]@[Link] i nserting F OR PUB LICATION in the Subject box. Language: Articles will b e published i n t he language in which they are submitted. Margins: 3 centimetres on all sides. Font: Times New Roman or A rial, in 10-point or similar. Th e sam e fo nt shou ld b e used in th e footnotes, bu t in 9 -point. Th ere should be no variation in fonts or text size throughout the text. Highlighted pa ragraphs o r w ords sh ould be i ndicated in italics. Notes: These should always be placed at the end of th e article an d written in th e sam e fo nt as th e main body ( Times New R oman or A rial) i n 9point. Title a nd autho r note(s): The title o f th e article should be written in lower case and highlighted in bold, at the top of t he first page. Thi s should be accompanied by the aut hor(s) full nam e(s) and title(s), indicating clearly their institutional affiliation, specialism and email address. If it is desired, further biographic det ails may be i nserted i n a separate note, not exceeding 60 words. Abstract: An abstract m ust be include d (m ax. 110-120 words) in the same language as th e main article. This should be acc ompanied by a t ranslation in English, or, Spanish, if the language of the article is English. Key words: A list of 5 7 key words should be provided, wh ich relate to th e p rincipal th emes in the article. Text: Articles should be type d, 1.5 s paces apart, exceeding no m ore than 9,000 words (m ax. 35 pages), including the title, biographic information, abstract, i ntroduction, rel evant ap pendices, co nclusion, ac knowledgements (i f rel evant) an d bibliography. Tables, Diagr ams and Figures: These ca n be included in t he article where neces sary. The y should be referenced in the main text and/or situated where c onvenient a nd accompanied by an explanatory su b-heading. C olour graphics c an be used. Abbreviations an d Acronyms: These sh ould be spelt ou t in full an d clearly d efined wh ere th ey initially appear in the text. References and Bibliography: The st andard Harvard sy stem shoul d be use d, i ndicating t he author and da te of p ublication of the rel evant work. For example: (Smith, 2001) or (Nash, 1990; Smith 2 001). Where it is necessary to in clude a more p recise citatio n th e page nu mber should be included (Smith, 2 001: 34). The bibliography should be i n a lphabetical ord er at t he end of t he article, and written in the following format: Smith, Valene L. and Brent, Mary-Ann 2001 Int roduction to hosts and guests revisited: Tourism i ssues of t he 21st century. In Smith, Valene L. & B rent, Mary-Ann (Eds.), Hosts and guests revisited: Tourism issues in the 21st century (p p. 1-1 4). New York: Cognizant Communications. Smith, Valene L. 1998 W ar and to urism. An Am erican ethnography. Annals of Tourism Research, 25( 1): 202-227 Urry, J. 1990 The tourist gaze: leisure and travel in contemporary societies. London: Sage For other ki nds of publications, t he name of t he author, date of publica tion, title and place of publication/conference title, should be stated. Rights a nd Obligations o f the A uthor: The authors are entirely responsible for t he content of the article. The editors reserve the right to re-print articles which appear, in subsequent collections. All pa pers are sub ject t o e xternal and anonymous e valuation, the r esults of which sh all be communicated to aut hor(s), so th at the y heed observations and recommendations.

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PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF-2059/2002 ISSN 1695-7121

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Volumen 9, Nmero 2 Abril 2011

NDICE
Artculos
Javier Hernndez Ramrez Alfredo Francesch Lloren Prats Andr Fontan Khler Los caminos del patrimonio. Rutas tursticas e itinerarios culturales Una tarde con los autnticos maasai mara. Turismo, autenticidad y de cmo eludir un pozo sin fondo La viabilidad turstica del patrimonio Patrimnio cultural, turismo e gesto pblica: explorao turstica predatria e desvalorizao patrimonial em Igarassu, Brasil. Gestin proactiva de crisis en el turismo: una experiencia de estudio en Galicia Impactos del turismo sobre el crecimiento econmico y el desarrollo. El caso de los principales destinos tursticos de Colombia Destination image: Origins, Developments and Implications Importancia y Situacin actual de la Accesibilidad Web para el Turismo Accesible A dinmica da rede sob a perspectiva social: O caso da Vila de Paranapiacaba Desaparecern los Tour Operadores? El papel de los intermediarios en la distribucin turstica: Anlisis del caso de Tenerife Proyecto de agroturismo en la comarca de Terra de Lemos (Galicia) Demandas tursticas, crescimento da malha urbana e dos problemas scio-ambientais em Pirenpolis, Estado de Gois, decorrentes da proximidade com Braslia-DF Migracin y ecoturismo en la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas (Mxico) Evidncias de Inovao Social na Gesto Pblica do Turismo em Minas Gerais - Brasil: O Modelo de Circuitos Tursticos em Anlise 225 237 249 265

Diego Rodrguez-Toubes Muiz Jos Antonio Fraiz Brea Juan Gabriel Brida Pablo Daniel Monterubbianesi Sandra Zapata-Aguirre Srgio Dominique Ferreira Lopes Jaime Jaume Mayol Gabriel Fontanet Nadal Marcius Fabius Carvalho Ernesto Michelangelo Giglio Davinia Flores Alberto Lisandra Salazar Niebla Manuel ngel Santana Turgano Xavier Simn Carmen Gil Pereiras Pablo Carpintero Boanerges Candido Da Silva Maclovia Correa da Silva ngeles Piar lvarez, Martha Elena Nava Tablada Diana Karina Vias Oliva Magnus Luiz Emmendoerfer Fernanda Cristina da Silva Afonso Augusto Teixeira de Freitas de Carvalho Lima

279 291

305 317 327 341

353

367

383

397

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Volumen 9, Nmero 2 Artculos (cont.)
Roberto Delfino Maia da Silva Jefferson da Cruz Victor Py-Daniel Hamilton Pozo
Roselaine Aparecida de Faria Teodoro

Abril 2011

Monte Roraima na Amrica do Sul, Venezuela: Destino Mundial do Turismo de Natureza Restaurante tpico y familiar de una regin turstica: un estudio de caso sobre el impacto de la marca en la fidelidad del cliente Ecoturismo de base comunitria: uma realidade ou uma utopia

411

423

Takeshy Tachizawa Raquel Fernandes de Macedo


Viviane Costa Fonseca de Almeida M.

437

Francisco Fransualdo de Azevedo Maria Lucia Bastos Alves

Opiniones y Ensayos
Felipe Borborema Cunha Lima Luana de Sousa Oliveira Yolanda flores e Silva Anlise do discurso miditico do projeto acolhida na colnia na atividade do agroturismo em Santa Rosa de Lima SC. 449

Notas de investigacin
Luz Mara Ortega Villa Guadalupe de los . Ortega Villa Norma A. Fimbres Durazo Raquel De la Cruz Modino Tiempo libre: esparcimiento y recreacin como dimensiones del bienestar en la frontera norte de Mxico Las investigaciones sobre turismo de observacin de tiburones y rayas en Espaa 459

467

Reseas de publicaciones
Maria Jacinta Snchez Marcos

Nos-otros: miradas antropolgicas sobre la diversidad. Javier Marcos Arvalo, Salvador


Rodrguez Becerra y Enrique Luque Baena (Eds.)

477

Maximiliano E. Korstanje Salvador Melgar Ramrez

La inseguridad del territorio. Paul Virilio Cases in Sustainable Tourism. An Experiential Approach to Making Decisions. Irene M. Herremans
(ed.)

483 485

Alberto Jonay Rodrguez Darias

Lgicas tursticas de la fotografa. Carmelo Vega

487

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF-2059/2002 ISSN 1695-7121

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Vol. 9 N 2 pgs. 225-236. 2011

[Link]

Los caminos del patrimonio. Rutas tursticas e itinerarios culturales

Javier Hernndez Ramrezi


Universidade de Sevilla (Espaa)

Resumen: En este trabajo se analizan las causas que explican la proliferacin de rutas tursticas e itinerarios culturales como un fenmeno global y las consecuencias que pueden tener en los territorios donde se implantan. Se establece una tipologa de rutas y se estudia el controvertido concepto de Itinerario Cultural conforme a las propuestas del Consejo de Europa e ICOMOS. Posteriormente se examinan distintos proyectos de rutas y caminos histricos en la sierra de Ayabaca (Piura, Per) y se abordan los potenciales impactos que la creacin de estos productos tursticos pueden suponer para el desarrollo de las poblaciones donde se aplican. En el artculo se plantea que los proyectos de rutas diseados en el rea de estudio carecen de una visin holstica del patrimonio que promueva su puesta en valor como conjunto, por lo que fragmentan el territorio al dinamizar unas zonas en detrimento de otras. Palabras clave: Rutas tursticas, Itinerarios Culturales, ICOMOS, Consejo de Europa, Marketing territorial. Title: The roads of the heritage. Tourist routes and cultural itineraries Abstract: In this work, the reasons for the proliferation of tourist routes and cultural itineraries as a global phenomenon together with the consequences that these can trigger in the territories where they are introduced are analysed. A typology of routes is established and the controversial concept of Cultural Itinerary based on the proposals of the European Council and ICOMOS is studied. Various projects involving routes and historical paths in the Ayabaca mountain range (Piura, Peru) are then examined, as are the potential impacts that the creation of these tourist products can suppose for the development of the populations where they are applied. It is considered in this paper that these projects lack a holistic vision of heritage that would promote its value as a whole, thereby preventing the potential fragmentation of the territory as regards encouraging some zones to the detriment of others. Keywords: Tourist routes; Cultural Itineraries; ICOMOS; European Council; Territorial Marketing.

i Profesor titular del Departamento de Antropologa Social de la Universidade de Vigo. E-mail: jhernan@[Link]

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121

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Los caminos del patrimonio ...

Marketing territorial y proliferacin de rutas culturales En los ltimos aos asistimos a la multiplicacin de rutas e itinerarios tursticos por todos los rincones del planeta (Briedenhann y Wikens, 2003; Denstadli, y Jacobsen, 2010; Lpez-Guzmn y Snchez, 2008; Rengifo, 2006). En su diversidad, estos productos coinciden en poner en el mercado un territorio que, por sus caractersticas y valores presuntamente singulares, pretenden atraer la visita de consumidores potenciales. A diferencia de etapas pasadas en las que lo habitual era que la oferta la constituyera un destino especfico -ya fuera ste un paraje, localidad, monumento del pasado o espacio para el placer-, en la actualidad la oferta se diversifica al comercializarse un territorio completo que, bajo un denominador comn, trata de conducir a los visitantes siguiendo un recorrido definido y delimitado. El fenmeno supone la extensin del modelo de gua turstica del mbito urbano a espacios ms amplios, contribuyendo a la expansin de la actividad a territorios anteriormente poco transitados o a la ampliacin de un mercado preexistente. Al igual que las guas que orientan la visita en las ciudades, las rutas pretenden conducir las actividades resaltando qu es lo que merece la pena conocerse del nuevo territorio turstico. Para ello son construidas narrativas que reelaboran e incluso generan nuevas imgenes y significados de los lugares, subrayando determinados aspectos considerados sugestivos aun cuando puedan ser del todo ajenos a las poblaciones que habitan dichos entornos. El fenmeno se inserta en dos dinmicas complementarias. De un lado, la creciente reflexividad social sobre la crisis del medio ambiente y de autenticidad de las culturas, que en el terreno de la prctica turstica se manifiesta en un deseo cada vez ms generalizado por conocer espacios naturales, sociedades singulares y bienes patrimoniales; y de otro, la expansin social del patrimonio que implica el surgimiento de nuevas categoras patrimoniales como las de paisaje e itinerario cultural. Este es el contexto social, cultural e intelectual que subyace a la proliferacin de rutas tursticas de todo tipo a escala global. En su diversidad de contenidos y dimensiones, todas tienen en comn la proyeccin de un territorio para el consumo turstico a travs de una va, ya sea sta terrestre, fluvial o martima. El aumento de rutas se produce en un momento histrico de consolidacin de una compleja industria transnacional y de un mercado global muy competitivo en el que participan diversos actores pblicos y privados. A travs de un marketing territorial que basa la competitividad en la actividad turstica, estos actores persi-

guen maximizar la posicin de sus destinos en el contexto internacional ofreciendo atractivos singulares en un mercado global (Filardo, 2006). En esta competencia territorial, las rutas tursticas constituyen un producto idneo y recurrentemente utilizado para la promocin de espacios concretos. En el diseo y ejecucin de las rutas intervienen sistemas expertos (Denstadli, y Jacobsen, 2010; Giddens, 1993) formados por organismos y profesionales especialistas, generalmente externos a los destinos tursticos (consultoras, operadores tursticos, universidades, empresas pblicas, organizaciones no gubernamentales, etc.) que, con la financiacin de las administraciones locales, regionales, nacionales e incluso internacionales y el apoyo de muy diversos grupos de inters, ordenan, planifican y establecen las lneas estratgicas de desarrollo del lugar. Recurriendo a metodologas diseadas y normalizadas por instituciones internacionales y nacionales (OMT, UE, OEA, organismos pblicos estatales, etc.), estos agentes producen un espacio turstico que reinterpreta e incluso modifica la realidad cultural previa para proyectar competitivamente al lugar en el escenario planetario (Lagunas, 2006). De este modo, las rutas son creadas aplicando procedimientos cada vez ms estandarizados de clasificacin y registro de los recursos patrimoniales y paisajsticos, que permiten seleccionar y objetivar aquellos bienes culturales y ecolgicos que son susceptibles de transformarse en productos tursticos, organizando y jerarquizando la oferta segn su inters turstico. En esta operacin instrumentalizan el apego a la memoria, a la tradicin y a la naturaleza caracterstico de nuestra poca, ajustando la imagen de los territorios a estos valores globales muy demandados por los turistas, los cuales no se corresponden necesariamente con la dinmica socio-cultural interna del territorio que se pretende promocionar (Nogus, 2006). Asimismo, con el objetivo de alcanzar una mayor proyeccin internacional, con frecuencia hacen suyos los avances conceptuales que en materia de patrimonio propagan instituciones de alto prestigio internacional como UNESCO y el Consejo de Europa, adaptando las rutas a los modelos sugeridos por estas instituciones supranacionales y por otros organismos nacionales y regionales. La creacin por doquier de rutas tursticas evidencia que, en la actualidad, las estrategias locales de desarrollo se realizan de acuerdo con las tendencias globales del turismo internacional (Aguilar, et al, 2003). En estas iniciativas que se expanden y reproducen por todo el planeta, lo local se configura de acuerdo con los patrones globales que construyen y definen las cualidades que deben contener los territorios susceptibles de ser idneos escenarios para el consumo turstico. As,

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 9(2). 2011

ISSN 1695-7121

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para ofertar globalmente los espacios locales, estos son transformados en productos que renen los atributos de excepcionalidad, pureza, autenticidad, historia o tradicin (a veces todos juntos) que son del gusto del consumidor global. Todo ello revela, tal como plantea Urry, que el turismo y lo global no deberan interpretarse como fenmenos independientes que establecen vnculos externos entre s, sino que ambos fenmenos estn interconectados dentro del mismo conjunto de procesos complejos (2008). Rutas, caminos histricos e itinerarios culturales Estos recorridos tursticos, que toman distintas denominaciones tales como corredores, rutas, circuitos, caminos o itinerarios, tratan de diferenciarse de sus competidores resaltando determinados recursos que estn presentes en el territorio o que son imaginados y creados artificialmente. En el primer caso se invita al visitante a recorrer un periplo en el que predomina una determinada categora patrimonial, ya sean manifestaciones culturales, testimonios del pasado arqueolgico o histrico, patrimonio artstico, industrial o espacios naturales. Ejemplos de estos productos seran las rutas gastronmicas y enolgicas, que basan su oferta en el aprovechamiento turstico de los recursos agropecuarios de un territorio (Lpez-Guzmn y Snchez, 2008); las rutas mineras e industriales, que trazan su recorrido por antiguas explotaciones (Garca de Miguel, 2002; Fernndez y Guzmn 2005); las que orientan el viaje al descubrimiento de un estilo arquitectnico abundante y caracterstico de una zona (Campesino, 2006; Proyecto Andaluca Barroca, 2007) o a la contemplacin y disfrute de paisajes poblados por especies autctonas (Agua, 2002; Lpez Roig, 2008). Una modalidad de estos trazados temticos especficos, que sern analizados ms adelante, son aquellas vas tursticas reconocidas (o aspirantes a serlo) por administraciones pblicas internacionales como itinerarios culturales por sus destacados testimonios histricos, artsticos y/o etnolgicos. Pero en este afn diferenciador se recurre tambin al diseo de un segundo tipo de rutas, las cuales recrean el territorio a travs de nuevos atractivos que poco o nada tienen que ver con la realidad histrica y cultural de los destinos, pero que se incorporan como valores aadidos a los mismos. Ejemplos interesantes de esta tendencia seran las rutas literarias y cinematogrficas que ponen en valor las localizaciones de filmes clebres, series televisivas y emplazamientos de novelas. Aqu el lugar es reinventado y se persigue estimular a los turistas a revivir con su particular mirada vicaria lo que antes leyeron en novelas o contemplaron en la pequea o gran

pantalla (Herbert, 2001; Hernndez, 2005). Otras rutas similares son aquellas que exaltan determinadas figuras histricas o personajes de ficcin con el diseo de los itinerarios por los que transitaron o vivieron. El Camino del Cid, que discurre por varias provincias espaolas siguiendo las huellas del caballero medieval descritas en el Cantar del Mo Cid; la Ruta del Quijote en Castilla la Mancha (Campos, 2006) o las de los Bandoleros en Andaluca (Zamora y Merinero, 2003) ilustran un modelo cada da ms frecuente. Otros trazados obedecen a un diseo basado en leyendas y mitos -casi siempre adaptados muy libremente y con una buena dosis de elucubracin histrica- que trata de inducir al turista a viajar por sitios particulares de los que se dice que poseen un encantamiento que trasciende. De estos recorridos se suele destacar la presencia de restos prehistricos (dlmenes, necrpolis, petroglifos) y medievales (fortalezas, ermitas, iglesias) junto con accidentes geolgicos llamativos a los que se atribuyen propiedades curativas y/o mgicas (aguas, barros, plantas medicinales), as como la celebracin de rituales perdidos o vigentes pero presentados como atvicos. Los espacios que recorren estas rutas son mostrados como inslitos y cargados de leyendas que refieren a acontecimientos, personajes histricos e incluso fantsticos (templarios, duendes, magos, hadas, gigantes, fantasmas, brujas) combinados a veces con interpretaciones esotricas sobre las propiedades del lugar (Inglis y Holmes, 2003; Otamendi, 2008). Ejemplos interesantes de esta modalidad de rutas son las propuestas de turismo por la Guadalajara mgica (Espaa) ([Link]) o las rutas por las lagunas de los pramos (Huaringas) de Huancabamba (Piura, Per) que recurren al chamanismo como atractivo turstico ([Link] Un tercer tipo de rutas seran aquellas mixtas que se diferencian de las anteriores, de carcter monogrfico, por carecer de un eje temtico definido y por responder a una oferta territorial genrica. Son rutas eclcticas en las que, siguiendo determinadas propuestas del marketing, el producto turstico se forma a partir de la suma de varios componentes, los cuales son prescindibles y sustituibles por otros. De acuerdo con esta lgica mercantil, las rutas son diseadas artificialmente mediante la seleccin de una serie de hitos patrimoniales y recreativos que son asociados arbitrariamente bajo una etiqueta o lema comn en la que se mezclan propuestas de visita y actividades heterogneas. El resultado es la creacin de una geografa turstica imaginada y diseada donde se establecen nuevos vnculos territoriales a partir de la promocin de un mosaico de recursos de lo ms variopinto. Una variedad de esta ltima modalidad de rutas lo constituyen las promovidas por operadores

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tursticos bajo la denominacin comn de circuitos. La mayor parte de estas iniciativas son gestionadas por el sector privado sin la intervencin directa de los poderes pblicos ni los actores locales, por lo que su rentabilidad es externalizada y perifrica. Generalmente toman como escenario espacios reconocidos institucionalmente como patrimoniales, sobre todo aquellos inscritos en catlogos pblicos y especialmente los declarados Patrimonio de la Humanidad, lo cual es ampliamente subrayado en la publicidad. La oferta de circuitos es similar a la del turismo de masas, pues suele combinar en un todo incluido el alojamiento, la manutencin, la movilidad y la visita a los atractivos tursticos de la zona en itinerarios programados en un periodo de tiempo especfico (Rengifo, 2006). Un ejemplo paradigmtico de este ltimo tipo es la Ruta de la Plata, una antigua va que discurre por la zona ms occidental de Espaa que, en sus distintos tramos y con el apoyo pblico de una red de ciudades asociadas, es explotada por agencias de viajes y mayoristas que ofertan paquetes tursticos orientados al consumo simultneo de atractivos tursticos tan diversos como la gastronoma, el medio ambiente, los conjuntos histricos, las costumbres y tradiciones populares, junto con actividades ldicas y deportivas ([Link] Los caminos histricos constituyen una ltima categora de rutas. Estos trayectos son promovidos generalmente por organismos pblicos con el objetivo del reconocimiento institucional de los mismos como itinerarios culturales a travs de su inscripcin en catlogos oficiales de bienes culturales. Este fenmeno se produce en un marco de competencia territorial global donde los gestores de las rutas se afanan por dar a conocer su producto en el mercado turstico internacional. La consecucin de esta meta supone un importante respaldo poltico y un notable impulso promocional que se traduce casi automticamente en el incremento de los flujos tursticos (Rengifo, 2006). Esto es ms evidente cuando el producto se integra en inventarios internacionales como el del Consejo de Europa y ms claramente en la Lista del Patrimonio Mundial sobre todo tras el reconocimiento por parte de la UNESCO, en 2005, de las Rutas Patrimoniales (o itinerarios Culturales) como categora especfica. Este objetivo se convierte en algunos casos en el que motiva la propia creacin del producto, como es el caso de la Ruta Don Quijote que fue diseada ex profeso en 2004 para formar parte de la Red de Itinerarios Culturales Europeos (Campos, 2006) en la que se integra desde 2007. Este tipo de rutas patrimoniales reconocidas o aspirantes a la categora de Itinerario Cultural las denominaremos caminos histricos por su mayor nfasis en los testimonios del pasado que jalonan

el recorrido. En 1987 el Consejo de Europa inscribi el Camino de Santiago como el primer Itinerario Cultural Europeo y en 1993 esta misma ruta fue registrada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Desde entonces el nmero de vas reconocidas internacionalmente no ha parado de crecer, lo que ha motivado a muchas administraciones promotoras de rutas tursticas a postularse como candidatas para la anotacin de sus propuestas en los catlogos de estas instituciones supranacionales. Ante tal incremento de candidaturas, estos organismos han establecido criterios definitorios y restrictivos para inscribir itinerarios en sus catlogos. Para cumplir tales requerimientos, los candidatos se esfuerzan por argumentar el carcter cultural de sus propuestas, tratando de ajustar su oferta a los criterios de los organismos internacionales. Salvando las distancias, el fenmeno es similar al que se produce con las candidaturas de ciudades para la celebracin de Olimpiadas; en ambos casos lo que subyace en todo este proceso es el objetivo de posicionamiento estratgico en el mercado turstico global y la pugna por atraer a los territorios turistas, capitales e inversores. El establecimiento de las directrices que deben definir a los itinerarios culturales en contraposicin a las rutas tursticas ha abierto un interesante debate sobre esta nueva categora patrimonial. El Consejo de Europa promueve la creacin de vas que impulsen la conciencia e identidad europea, la cooperacin internacional y fomenten el desarrollo econmico, para lo que se cre en 1997 el Instituto Europeo de Itinerarios Culturales. Desde esta ptica el patrimonio cultural se interpreta como un instrumento para alcanzar estos fines y los itinerarios como un producto que los facilita. En palabras de la responsable de los Itinerarios Culturales Europeos, Franoise Tondre: El concepto de patrimonio sobre el cual se fundan los Itinerarios Culturales difiere de aquel que sostiene la poltica de la UNESCO en materia de patrimonio mundial. Efectivamente, la UNESCO considera como patrimonio cultural aquello que tiene <un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia> un patrimonio que apela a valores comunes de la humanidad. La prioridad del Consejo de Europa es el vnculo que une el patrimonio y la comunidad, as como el patrimonio como recurso para el desarrollo sostenible (2007: 32). Esta visin contrasta con la que propone el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) que, a travs del Comit Cientfico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC), ha organizado distintos encuentros y conferencias internacionales para perfilar un concepto de itinerario cultural, el cual se ha sustanciado

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en la Carta de los Itinerarios Culturales de ICOMOS (2008). Este documento fija las normas que regulan la inclusin de los itinerarios en la Lista del Patrimonio Mundial a partir de requisitos que, con una pretensin de objetividad y rigor cientfico, distingue entre itinerarios culturales y propuestas diseadas con criterios espurios al objetivo de puesta en valor del patrimonio cultural. Segn el vicepresidente de ICOMOS-Espaa. No pueden confundirse los itinerarios culturales con las rutas turstico-culturales, porque los primeros responden a criterios histricos de autenticidad, de continuidad y de intercambios contrastados entre culturas, mientras que las segundas son invenciones tursticas de conveniencia, promovidas por agentes pblicos o privados, que hilvanan redes de recursos patrimoniales ms o menos homogneos y vinculados entre s para la oferta de un producto comercial prefabricado y virtual, en ocasiones tematizado y autoconstruido con nula base cientfica, como promueve el propio Consejo de Europa con el eslogan: <cree usted su propio itinerario cultural> (Campesino, 2006: 1). Como se ve, la definicin de itinerario cultural es motivo de controversia entre estos organismos supranacionales. ICOMOS propone una nocin que se apoye en hechos histricos reales haciendo referencia a vas que hayan favorecido la inter-fecundacin de culturas en el espacio y el tiempo (Capel, 2005); mientras que el Consejo de Europa opta por una definicin ms abierta que incluya todo tipo de trazados que contribuyan al acercamiento y la cooperacin entre pueblos (especialmente localizados en estados distintos), difundan la cultura, memoria e identidad europea y promuevan el desarrollo turstico (Consejo de Europa, 1998). ICOMOS critica esta definicin por falta de rigor cientfico y no acepta que los itinerarios culturales respondan a propuestas artificiales en las que prevalezca la imaginacin y la voluntad de establecer conjuntos asociativos de bienes culturales que posean rasgos comunes que vinculan, por meros motivos de oportunidad poltico-culturalmercantil, a tres o cuatro puntos geogrficos prximos entre s (ICOMOS, 2008: 1). Como alternativa propone fomentar el reconocimiento de itinerarios culturales que pongan en valor caminos en los que histricamente haya existido una dinmica habitual de recorridos con un carcter funcional, es decir, conexiones histricas destacables y permanentes a travs de un itinerario comnmente practicado (Surez-Incln, 2004). ICOMOS distingue dos tipos de itinerarios culturales: en primer lugar, las rutas histricas trazadas para dar curso a un propsito determinado, como por ejemplo, el Qhapaq an o Camino Inca y las calzadas del Imperio Romano; y en segundo, aquellas que son resul-

tado de largos procesos evolutivos en los que intervienen distintos factores humanos que coinciden y se encauzan a un mismo fin, como por ejemplo el Camino Santiago, las rutas de caravanas comerciales africanas o la Ruta de la Seda (ICOMOS, 2008). Salvo en ejemplos muy particulares, la mayora de los itinerarios culturales reconocidos corresponden a la primera categora, porque son caminos histricos que fueron concebidos hace tiempo con un propsito determinado que ya se ha extinguido. Pero difcilmente pueden hallarse muchos ejemplos de recorridos de la segunda categora, es decir, de itinerarios con conexiones histricas permanentes o de largo recorrido histrico, como es el caso de la Va Jacobea. La causa probable es que este ltimo tipo slo contempla situaciones muy excepcionales -verdaderas anomalas histricas- en las que pueda hablarse de continuidad del camino en un sentido material y simblico. Y es que el significado de itinerario as planteado suscita una cuestin de fondo: Cmo es posible fijar en conceptos estticos y recurrentes lo que es por esencia movilidad y cambio permanente? (Palti, 2001:11). Cmo establecer una unidad entre pasado, presente y futuro a partir de una sustancialidad del devenir?, es posible una historia en la que las mismas situaciones bsicas se repitan recurrentemente en un territorio concreto? La dificultad evidente para justificar itinerarios culturales como resultado de largos y continuos procesos evolutivos explica que la mayor parte de las vas que se postulan con posibilidades de xito para ser reconocidos por ICOMOS hagan referencia al pasado y, consiguientemente, al patrimonio histrico. Esto se aprecia con claridad si atendemos a los principales itinerarios culturales identificados por los miembros del CIIC de ICOMOS en Amrica Latina y Espaa. Sin nimo de ser exhaustivos destacan los siguientes: El Camino Real Continental, Itinerarios vinculados a la Minera Histrica, el Camino del Inca, la Ruta del trnsito en Nicaragua, las calzadas romanas o las rutas de la Trashumancia en Espaa. En todos ellos el inters del itinerario descansa en el pasado y, por tanto, lo que se subraya como la manifestacin ms relevante es el legado histrico tangible, que constituye su eje temtico. Y esto tiene sus consecuencias, ya que desde este enfoque, los bienes del patrimonio etnolgico y ecolgico son resaltados como atractivos asociados, dependientes y subordinados a los histricos. De este modo se produce una jerarquizacin del patrimonio, la cual entra en contradiccin con una perspectiva holstica del itinerario cultural entendido como categora que identifica y ensalza cada bien cultural y ampla su significado como parte sustantiva de un conjunto (Surez-Incln, 2004). Con independencia de la pertinencia de las definicio-

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nes de itinerario cultural que promueven los organismos citados, el carcter restrictivo de los criterios tiene como consecuencia ms directa el freno de la avalancha de candidaturas a figurar en los catlogos oficiales. Por ello no es extrao que, en ocasiones, los intelectuales y tcnicos al servicio de las propuestas que se postulan como itinerarios culturales procedan a la recreacin histrica y a la produccin de mitos de continuidad para ajustar forzadamente dichos territorios a tales definiciones y criterios. Estos acadmicos y profesionales certifican con su autoridad cientfica socialmente reconocida determinadas interpretaciones de la realidad, construyendo narrativas que reescriben la historia mediante una visin cargada de esencialismo, que remite a la continuidad del sentido histrico del camino, y generan nuevas imgenes y significados de los lugares ajenos a las poblaciones que los habitan. De este modo, la realidad histrica y antropolgica se ajusta con calzador al concepto, produciendo mitos postmodernos que pueden ser posteriormente instrumentalizados por la ingeniera turstica que produce rutas culturales. En definitiva, la realidad emprica muestra la existencia de diversidad de tipos de rutas que se sintetizan en la Tabla 1. A pesar de esta variedad de propuestas, de escalas territoriales y de actividades posibles, el procedimiento de transformacin de un espacio en territorio turstico es siempre similar. Todas las rutas tratan de ajustarse a las demandas globales de autenticidad y singularidad de distintos sectores de turistas y a los segmentos de mercado que se imponen en el turismo cultural internacional. El discurso que subyace a esta gama de ofertas es que, a travs del camino, el visitante podr adentrarse en un mundo particular y vivir experiencias nicas;

pero el objetivo implcito es la creacin de productos tursticos que siten o consoliden a determinados mbitos territoriales (comarcas, trminos municipales, espacios transfronterizos, etc.) en el escenario turstico global. Este modelo supone una visin instrumental del territorio y su patrimonio concebidos como recursos que pueden transformarse mediante determinados procesos (creacin de servicios, adecuacin del entorno, generacin de imagen, difusin) en productos tursticos. Pero el xito de estas propuestas puede generar consecuencias que superan las estrictamente econmicas: de un lado, pueden desencadenar nuevas formas de cooperacin entre administraciones y poblaciones vecinas (Briedenhann y Wikens, 2003); y, de otro, pueden implantar nuevas imgenes territoriales, culturales e histricas que sustituyan o convivan con las tradicionales. Tal como indica Nogus (2006) para el caso de la comarca de la Bonaigua (Alicante), suele ocurrir que, cuando estas operaciones son avaladas o lideradas por las administraciones, el escenario turstico y los atributos seleccionados son transformados en nuevos marcadores de la identidad territorial, lo cual no deja de ser una paradoja, pues stos son diseados segn criterios globales de autenticidad, pureza o vida rural. Rutas tursticas y caminos histricos en los Andes septentrionales del Per Una muestra de que el fenmeno de las rutas tursticas alcanza una dimensin planetaria es el caso de la sierra de Ayabaca (Piura, Per): un territorio de frontera y perifrico situado en una de las reas ms pobres y deprimidas del pas andino que, sin embargo, contiene un riqusimo patrimonio etnolgico, ecolgico y arqueo-

Rutas Especficas Patrimoniales

Subtipos Rutas del Patrimonio Etnolgico Rutas del Patrimonio Histrico y/o arqueolgico Rutas del Patrimonio Natural Caminos Histricos e Itinerarios Culturales Literarias-cinematogrficas-televisivas

Especficas Imaginadas Genricas o mixtas

Personalidades histricas y personajes ficticios clebres Mgicas, esotricas, mticas, legendarias Mosaico de recursos (rutas y circuitos)

Tabla 1. Tipos y subtipos de rutas. Elaboracin propia.

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lgico. Dadas las precarias condiciones materiales de existencia de la mayor parte de esta poblacin andina y la paradoja de que estamos ante un entorno de gran diversidad y riqueza patrimonial, desde instancias polticas locales, regionales y nacionales se ha interpretado que el desarrollo turstico es una va fundamental para la dinamizacin econmica de la regin y, dentro de esta estrategia, la creacin de rutas el instrumento territorial ms apropiado para alcanzar dicho objetivo. En los ltimos aos se han sucedido distintos diagnsticos y propuestas de rutas diseados por organizaciones no gubernamentales (internacionales y nacionales) y consultoras, financiados por organismos pblicos, que han trabajado con variados objetivos y orientaciones terico-prcticas. Entre los proyectos destacan cuatro trayectos: la Ruta Montero-Ayabaca-Aypate; el Corredor Turstico Loja-Ayabaca; el Proyecto Binacional de Turismo Rural en el Tramo Norte del Camino Inca (Loja-Aypate); y el Programa Integral Qhapaq an. Cada uno de estos proyectos responde, como veremos, a distintas concepciones patrimoniales y a tipologas de rutas indicados anteriormente: el primero se ajusta al modelo mixto o genrico; el segundo al de corredor del patrimonio natural; el tercero al especfico de patrimonio arqueolgico, y el ltimo al de camino histrico. Sin embargo, hasta ahora ninguno de estos cuatro proyectos se ha materializado en un itinerario concreto debido a las dificultades que supone su puesta en funcionamiento en una zona extremadamente perifrica, mal comunicada, con una enorme carencia de infraestructuras y equipamientos, y habitada por una poblacin mayoritariamente campesina sin experiencia en el sector turstico y con escasos recursos econmicos. La Ruta Montero-Ayabaca-Aypate fue impulsada por el Gobierno de la Provincia Fronteriza de Ayabaca con el auxilio de la cooperacin internacional espaola y dos organizaciones no gubernamentales que operan en la zona: Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) e Instituto de Gestin de Cuencas Hidrogrficas (IGCH). Estas instituciones suscribieron un convenio de cooperacin y contrataron a una consultora externa con sede en Lima para la elaboracin de un diagnstico sobre las potencialidades de la ruta. El diseo del itinerario responde a una estrategia de desarrollo econmico territorial a partir del turismo sin base cientfica, por lo que la seleccin del territorio se justifica simplemente por la pertenencia de las poblaciones por las que discurre el camino a la provincia de Ayabaca (Piura) y la frgil situacin econmica de sus habitantes. No son, por tanto, atributos especficos (paisajsticos, histricos, etnolgicos o medioambientales) los que justifiquen la creacin de la ruta, sino tan solo criterios administrativos defini-

dos por el gobierno que realiza el encargo a la empresa consultora. Sobre esta propuesta territorial previa fue elaborado un diagnstico, que sugiere la creacin de una tpica ruta genrica o mixta formada por toda una variedad de recursos ambientales y patrimoniales carente de un hilo conductor que proporcione un contenido temtico integrador y coherente. El diagnstico realizado sigue un modelo convencional de oferta y demanda que carece de una metodologa basada en el trabajo de campo etnogrfico, la investigacin histrica y el anlisis territorial para determinar los bienes patrimoniales y los recursos medioambientales y tursticos. Concluye con la habitual matriz DAFO como herramienta para subrayar las debilidades, amenazas, fortalezas y debilidades del destino. Sin embargo, dadas las limitaciones metodolgicas y el superficial trabajo de investigacin, este instrumento convencional no permite verificar con rigor la situacin de partida y las potenciales ventajas competitivas de la ruta. El resultado es un informe que no se plantea probar la existencia de un territorio con caractersticas singulares que permitan construir una ruta temtica, tan slo se propone la construccin de un recorrido jalonado por bienes patrimoniales inconexos, cuyas caractersticas y estado de conservacin no son determinados. Lo que se proyecta es, en definitiva, una ruta genrica que oferta un mosaico invertebrado de atractivos aislados e independientes sin ningn nexo comn agrupados bajo la denominacin de tres localizaciones de la sierra norte de Piura (Montero, Ayabaca y Aypate). Dentro de esta lgica, los elementos patrimoniales seleccionados son contemplados nicamente como recursos tursticos mercantilizables sin considerar ni analizar los valores identitarios, histricos, etnolgicos y ecolgicos, ni la conexin existente entre ellos como un conjunto articulado. El Corredor Turstico Loja-Ayabaca es un itinerario promovido y financiado por la Agencia de Cooperacin Internacional Espaola para el Desarrollo (AECID) en el marco del Proyecto Binacional de Ordenamiento, Manejo y Desarrollo de la Cuenca Catamayo-Chira que promueve el encuentro y el desarrollo transfronterizo entre Ecuador y Per tras dcadas de conflictos territoriales y blicos. El diseo del corredor ha correspondido a dos entidades no gubernamentales contratadas por AECID: la Fundacin para el Desarrollo Ecolgico del Sur (EcoSur) de Loja (Ecuador) y la Asociacin Proaves (Per), cada una de las cuales ha elaborado un diagnstico en su lado de la frontera. Ambos diagnsticos trazan un recorrido que vincula dos regiones fronterizas mal comunicadas, pero marcadas histricamente por intercambios comerciales, sociales y culturales en un contexto de relativo aislamiento con respecto a los estados

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peruano y ecuatoriano. El corredor turstico se concibe como un instrumento para impulsar y estrechar los lazos entre ambos estados y, paralelamente, como un medio idneo para frenar la deforestacin, la prdida de biodiversidad de la selva ecuatorial andina y promover el ecoturismo. Este concepto es el que gua un modelo de ruta especfica, la cual resalta prioritariamente los valores naturales y, subordinados a estos, otras categoras patrimoniales que completan la oferta. En este sentido, los informes detallan un inventario de los escasos equipamientos tursticos existentes y resaltan los elementos ms notables del patrimonio arqueolgico y etnolgico, que son caracterizados como atracciones tursticas complementarias del recurso ms relevante: el patrimonio natural. En este sentido, se subraya la importancia de una serie de espacios de notable valor ecolgico, concretamente los bosques primarios nublados y los pramos, los cuales concentran numerosos manantiales y lagunas que aportan agua a las quebradas y valles de los ros y constituyen el hbitat privilegiado de especies vegetales nicas o excepcionales (lquenes, musgos, helechos, bromelias, orqudeas y plantas trepadoras) y de una fauna muy diversa (ms de cien especies de aves, oso de anteojos, tapir de montaa, etc.). Estos espacios son descritos como lugares donde pervive una naturaleza indmita, al tiempo que la cultura local y sus tradiciones son presentadas como manifestaciones atvicas de sociedades campesinas que se mantienen inmutables desde tiempos prehispnicos. El nfasis en la naturaleza virgen y en la cultura intacta genera una imagen idealizada del territorio que es mostrado como un reducto, subrayando atributos considerados muy sugestivos por los turistas globales, pero que no se corresponden con la realidad histrica y cultural de un territorio que ha sido modelado y transformado por el hombre a lo largo de la historia. Desde este enfoque el corredor se concibe como una ruta especifica del patrimonio natural centrada en la visita a enclaves de alto valor ecolgico y escenarios donde presuntamente mora atrincherada la autenticidad. El Proyecto Binacional de Turismo Rural en el Tramo Norte del Camino Inca (Loja-Aypate) que discurre entre la frontera de Per y Ecuador tambin se ha proyectado como futuro itinerario cultural transfronterizo. Lo financia la Organizacin Mundial de Turismo con el apoyo tcnico de las Universidades de Piura (Per) y Loja (Ecuador), la Direccin Regional de Comercio Exterior y Turismo (DIRCETUR), la Casa de la Cultura de Ayabaca y dos organizaciones no gubernamentales: una internacional (Netherlands Development Organisation, SNV) y otra provincial (Escuela Campesina de Educacin y Salud, ESCAES). Del mismo modo que las ante-

riores propuestas de rutas, las entidades participantes han realizado un inventario de recursos patrimoniales de la zona, con el nico objetivo de transformarlos en productos tursticos. En palabras de la responsable de SNV: Lo fundamental de este proyecto es identificar productos que se inserten al mercado (Chulucanas Noticias, 13-6-2008). Y en este propsito de mercantilizacin de la cultura para la seduccin de turistas, el legado tangible del pasado funciona como el principal atractivo, especialmente el complejo arqueolgico de Aypate, -una ciudad inca bastante desconocida, pero de un gran inters arqueolgico y patrimonial. Para ello incluso se recurre a la mistificacin histrica ya que, a pesar de la denominacin de esta ruta como Tramo Norte del Camino Inca (Qhapaq an), el trayecto diseado no se corresponde totalmente con este recorrido histrico. En toda esta recreacin, el patrimonio arqueolgico es presentado como un vestigio de un tiempo anterior, mtico, que se emplaza en un territorio vaco y aislado en la virginal selva alta ecuatorial andina. Esta resignificacin del territorio y de su patrimonio arqueolgico se ajusta a las expectativas de encuentro con la naturaleza, pureza y descubrimiento de lugares ignotos que tanto gusta a amplios sectores de turistas globales. En este concepto, los modos de vida, las costumbres y los rituales de la poblacin autctona constituyen atractivos subordinados al patrimonio arqueolgico y son tratados con los mismos atributos de aislamiento y estatismo que los restos del pasado prehispnico. El recorrido propuesto se ajusta al modelo especfico de ruta del patrimonio arqueolgico y trata de explotar las ventajas derivadas de la inminente declaracin del Camino Inca como Itinerario Cultural de la Humanidad. Sin embargo, el modelo se ajusta ms a la propuesta del Consejo de Europa por cuanto los objetivos manifiestos de la propuesta coinciden con los de esta institucin pero aplicados a la realidad latinoamericana: fortalecer los lazos transfronterizos y generar un territorio para el consumo de productos tursticos que promueva el desarrollo, aunque dicha propuesta se apoye en dbiles fundamentos cientficos. Las tres iniciativas sealadas hasta ahora coinciden en que han sido diseadas por expertos externos de acuerdo con frmulas estandarizadas de desarrollo turstico que son aplicables a cualquier realidad. Parten del supuesto Turismo = Desarrollo y de la premisa de que la transformacin del recurso patrimonio cultural en producto asegura este desarrollo. Los diagnsticos se han elaborado sin el apoyo de rigurosas investigaciones de campo (etnogrficas, arqueolgicas, geogrficas e histricas) y apenas han contado con las valoraciones de los nativos. No se analizan los modos de vida, tradicio-

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nes y relaciones de la poblacin con su patrimonio ni se plantean sistemas de gestin que involucren activamente a las comunidades campesinas. Por ltimo, el Programa Integral Qhapaq an es un ejemplo paradigmtico de camino histrico, que presenta dos caractersticas que lo distinguen de las anteriores propuestas: en primer lugar, la metodologa cientfica e inter-diciplinar empleada en su elaboracin y, en segundo, su encuadre como uno de los ejes centrales de la poltica cultural de Per que persigue con el proyecto lograr la declaracin del Camino Principal Andino (Qhapaq an) como Patrimonio Mundial en la categora de Itinerario Cultural por la UNESCO . Para alcanzar la nominacin, el programa integra a los estados de Argentina, Chile, Per, Ecuador y Bolivia por donde discurra el Qhapaq an, aunque cada uno de ellos lleva a cabo las labores de investigacin y conservacin del patrimonio en su territorio. Supone un amplio estudio multidisciplinar de todo el camino inca centrado sobre todo en acciones de identificacin, conservacin y valorizacin del patrimonio cultural existente para un ulterior desarrollo turstico. Con esta operacin, y de acuerdo con los criterios exigidos por ICOMOS, el esfuerzo investigador trata de mostrar al Qhapaq an como una red viaria generadora de continuos y fructferos intercambios culturales entre pueblos que se manifiestan de modo sobresaliente en su patrimonio histrico tangible. Sin embargo, en la propuesta se verifica la rigidez de los criterios propuestos por ICOMOS. En primer lugar, se trata de un camino histrico ms que de un itinerario cultural por cuanto los restos arqueolgicos constituyen el eje temtico del recorrido. Aunque la investigacin etnogrfica constituye una aportacin relevante al conocimiento de aspectos significativos de la realidad cultural de las poblaciones contemporneas, la ruta se articula en funcin de los restos arqueolgicos y el trazado del Qhapaq an. Se produce, por tanto, una jerarquizacin patrimonial por cuanto el itinerario se justifica antes por el pasado y sus testimonios materiales ms relevantes que por el presente y los intercambios culturales contemporneos generados en la ruta. En segundo lugar, se produce una idealizacin de los modos de vida de las poblaciones, subrayando aquellas tradiciones vivas cuyas races a veces nebulosas- se puedan vincular al perodo inca. En este sentido, los elementos del patrimonio etnolgico destacados (creencias, mitos, formas de organizacin social, actividades econmicas, manifestaciones festivas, rituales, indumentaria, gastronoma, etc.) lo son en cuanto a pervivencias recreadas de un modo de vida incaico que se presenta como imperturbable. En definitiva, la huella del pasado, su continuidad, es el argumento para la construccin de un territorio

fosilizado, estancado, pero muy tractivo para la imaginacin turstica. Como se ha indicado, ninguno de estos cuatro proyectos se ha plasmado en una ruta efectiva. En el caso de que alguno de ellos se concrete, las consecuencias sobre la poblacin pueden ser de distinto grado. Con la ruta genrica no se asegura la proteccin del patrimonio y s su transformacin en mercanca, lo que podra suponer la banalizacin de sus significados y un distanciamiento de las poblaciones con respecto a su legado cultural. Por su parte, las propuestas de rutas temticas o especficas (natural y arqueolgica) y el camino histrico promocionan un tipo de patrimonio que enfatiza la autenticidad y genera nuevos discursos territoriales al margen de las tradiciones de las poblaciones locales, subordinando stas al patrimonio arqueolgico o natural. Asimismo, los cuatro tipos coinciden en ofertar una serie de hitos patrimoniales con grandes vacos en el entorno de la va, lo que implica la promocin de las zonas por donde discurre la ruta en detrimento de las adyacentes. La consecuencia probable de este modelo de desarrollo turstico es la fragmentacin del territorio, la generacin de desequilibrios econmicos territoriales y la promocin de una determinada tipologa de patrimonio, ignorando o minusvalorando otras categoras. Consideraciones finales En este artculo se ha mostrado que las rutas tursticas constituyen un fenmeno global que se materializa localmente en el marco de estrategias territoriales de dinamizacin econmica y de posicionamiento en el mercado turstico internacional. Sin embargo, en su diversidad, stas tienden generalmente a la descontextualizacin del patrimonio, a la desarticulacin de los territorios donde se enclavan y a la construccin de imgenes territoriales que no se corresponden plenamente con las realidades sociales y culturales de las sociedades donde se implantan. Las cuatro rutas analizadas en los Andes Septentrionales de Per concuerdan con un modelo de desarrollo turstico diseado externamente con el apoyo de administraciones pblicas, organizaciones no gubernamentales y consultoras. En todas ellas se parte de una instrumentalizacin del patrimonio al servicio del desarrollo turstico o como va para la nominacin e inscripcin de itinerarios culturales en la lista del patrimonio mundial. Por ello, en su diseo se promociona un tipo de bienes de acuerdo con los criterios de la UNESCO o con la concepcin global de naturaleza y autenticidad que deben acreditar los destinos tursticos para competir con ventaja en el mercado turstico. Esta consideracin

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del patrimonio se enfrenta tanto a las visiones autctonas como a una concepcin holstica que integra los bienes arqueolgicos, histricos, artsticos, ecolgicos y etnolgicos como un todo dentro de un contexto cultural y territorial determinado. Asimismo, el papel de las poblaciones locales es en las cuatro rutas subsidiario y pasivo. Aunque en los diagnsticos abundan las referencias al desarrollo sostenible y a la participacin de la poblacin local, sta no interviene en la investigacin y definicin de los recursos culturales, no se plantean modelos de gestin comunitaria del patrimonio y todo apunta a que se espera la atraccin de capital externo para la construccin de infraestructuras, la dotacin de servicios tursticos y la gestin privada de los recursos patrimoniales. Son abundantes las investigaciones que, desde la antropologa del turismo, constatan la existencia de interesantes experiencias de gestin local de la actividad turstica por parte de organizaciones e instituciones que hacen uso del propio patrimonio como un recurso econmico y factor de identidad (Ariel, 1995; Bartolom y Barabas, 1998; Hernndez, 2005; Kroshus, 2003; Mitchell y Reid, 2001; Pereiro y de Len, 2007; Ruiz, 2008; Tucker, 2001). En ellas se indica que, cuando se produce un control local del patrimonio, esto es, de sus significados y usos, se pueden generar nuevas relaciones entre la poblacin y su patrimonio sin que esto suponga la trivializacin de la cultura, as como promover dinmicas de desarrollo endgeno que permitan una reproduccin social sostenible. En este sentido, el llamado turismo comunitario (community-based tourism) o etnoturismo, entendido como un modelo turstico liderado por poblaciones que haban sido histricamente objetos antes que sujetos del desarrollo (Ruiz, et al., 2008; Pereiro y De Len, 2007), constituye una alternativa a las estrategias tursticas externalizadas, especialmente en territorios perifricos donde prevalece un modelo de organizacin social basado en comunidades campesinas, tal como ocurre en los andes septentrionales peruanos. Como acertadamente sealan Ruiz, et al, (2008): es la comunidad en el turismo y no tanto el turismo en la comunidad, es decir, es la comunidad, como instancia organizativa bsica, la que puede y debe protagonizar el desarrollo turstico, impidiendo la prdida de control econmico en su territorio, as como la banalizacin de su identidad y de su patrimonio cultural. De acuerdo con este enfoque, y siendo del todo conscientes de las dificultades y debilidades que el modelo entraa, nuestro planteamiento es que las rutas tursticas se ajusten a la organizacin comunitaria, contribuyendo a la vertebracin territorial, evitando desequilibrios econmicos socio-territoriales y promoviendo una visin holstica o

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especfica dinmica y funcionalidad histrica al servicio de un fin concreto y determinado (2008:2). Esta va debe, segn ICOMOS, ser un espacio de intercambios multidimensionales, continuos y recprocos capaz de generar una gran riqueza patrimonial y fecundas relaciones histricas entre distintos pueblos (ICOMOS, 2008:2). 2. La nueva categora patrimonial de UNESCO es, sin duda, un avance por cuanto desarrolla un enfoque que supera al de monumento aislado, valorando conjuntos patrimoniales como sistemas dentro de entornos culturales y ecolgicos concretos. [Link] 2001 el gobierno del Per declar de inters nacional la investigacin, registro, conservacin y puesta en valor del Qhapaq an (Decreto Supremo N 0312001-ED). Posteriormente, a finales de 2004, este decreto fue reforzado con la promulgacin de la Ley N 28260 ([Link]

NOTAS 1. La definicin de Itinerario Cultural elaborada por el Comit Cientfico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC) y ratificada por la asamblea general de ICOMOS en 2008 es la siguiente: Toda va de comunicacin terrestre, acutica o de otro tipo, fsicamente determinada y caracterizada por poseer su propia y

Recibido: 28/01/10 Reenviado: 22/01/11 Aceptado: 15/02/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 237-248. 2011

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Una tarde con los autnticos maasai mara. Turismo, autenticidad y de cmo eludir un pozo sin fondo

Alfredo Franceschi
Universidad Nacional de Educacin a Distancia (Espaa)

Resumen: La autenticidad es uno de los conceptos clave en materia turstica y, recientemente, viene siendo objeto de atencin en la literatura especializada. El presente texto trata de eludir un acercamiento demasiado metafsico o esencialista a la autenticidad y propone un anlisis en trminos de prcticas y producciones sociales. Para ello, sigue un modelo de agencia interactiva en el campo social, conforme al cual los sujetos tratan de hacer valer sus capitales simblicos. Con este fin, se utiliza material etnogrfico recogido en la Reserva Nacional de Maasai Mara (Kenia). El artculo no pretende tanto dar una solucin definitiva a esta cuestin, como abrir vas para el anlisis ms congruentes con las ciencias sociales. Palabras clave: Turismo; Autenticidad; Valor; Capital simblico; Maasai. Title: An Afternoon with the Authentic Maasai Mara. Tourism, Authenticity, and How to Avoid a Bottomless Pit Abstract: Authenticity is a key concept in touristic affaires, and recently it is being attended by specialized journals. This text tries to avoid an overly metaphysical and essentialist approach to authenticity, and it suggests instead of that, analyzing in terms of social practices and productions. It follows an interactive agency model in a social range, wherein people try their symbolic capital to become effective. With this aim, the article envolves ethnographical materials collected on Maasai Mara National Reserve (Kenya). The article doesnt tend to offer a definite conclusion to this mattern, but to open more proper ways to the social sciences. Keywords: Tourism; Authenticity; Value; Symbolic capital; Maasai.

i Doctor en Antropologa Social. Departamento de Antropologa Social y Cultural. Universidad Nacional de Educacin a Distancia (Espaa). Email: afrancesh@[Link]

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Serviram-me o amor como dobrada fria. (Fernando Pessoa) Tiempo, lugar, sucesos. El momento: mes de julio, en los albores del siglo XXI, aunque bien podra haber sido diez o veinte aos atrs. El lugar: un enclave que tambin puede ser ms o menos impreciso, en la Reserva Nacional de Masaai Mara (Kenia) o en sus alrededores, en lo que se denomina rea de conservacin. Por acotar algo ms: un hotel o un lodge para turistas del primer mundo, prestigioso y frecuente en los itinerarios de viajes organizados, como tantos otros lodges y hoteles prestigiosos y frecuentes en los viajes organizados (hay pocos turistas que elaboren su propio producto turstico en Kenia). El entorno: la planicie de frica Oriental que, en esas fechas, surcan decenas de miles de cebras y es, en plena migracin, espectacularmente visibles en las estribaciones del altozano sobre el que se levanta el hotel o lodge, prestigioso y frecuente. Ya ha anochecido, los huspedes esperan la hora de la cena en el bar o en el jardn, disfrutando de alguna bebida o curioseando la tienda de recuerdos, despus del rutinario gamedrive de la tarde (la excursin para observar fauna que se lleva a cabo entre las 15.00 y las 18.30, casi rigurosamente, en la prctica totalidad de todos los lodges y hoteles de Masaai Mara). Se relajan de una jornada relativamente fatigosa, que debe sumarse a un buen y fatigoso nmero de horas y de jornadas previas en un minibs o un todoterreno, dando saltos por la sabana, o por carreteras de asfaltado rudimental, cuando existe el asfalto. De sbito, un coro terrible de voces rompe la pacfica escena. Son alaridos inquietantes, hirientes, perturbadores, que parecen provenir del corazn de Mordor o de algn otro sitio de pesadilla, pero tambin son humanos, lo que es casi peor; que parecen provenir de la semilla ancestral de agresividad, violencia y rapia que, como todo el mundo sabe, perturba nuestra esencia humana con instintos heredados desde lo ms profundo del Pleistoceno. La muerte podra esperar a los inocentes turistas, a juzgar por las peculiaridades de esta polifona infernal, que surge del exterior del jardn y del bar, del exterior de los espacios civilizados. No en vano, sabemos que fuera, ms all de las lindes, ms que vulnerables, del prestigioso y frecuente alojamiento, quienes reinan son los leones, los leopardos, las hienas, elefantes, bfalos y otro sinfn de bestias salvajes, en general, y eso cuando no carnvoras, en particular. Por qu no puede haber tambin humanos acechantes

en ese otro lado, humanos no menos salvajes, no menos letales? Por qu no va a darse el caso de que esos predadores humanos masacren a todos los presentes? Como todo el mundo sabe, en este tipo de pases1 puede pasar cualquier cosa. Ruanda, Liberia, esos nombres del horror, ilustran el peor de los augurios, con sus brazos cortados, con sus pilas de annimos cadveres que van flotando ro abajo hasta el Lago Victoria, esos trabajos realizados a escala industrial con machetes artesanales. Muerte, tortura, barbarie. El fin. Pero, la verdad, tampoco hay demasiado tiempo para estas reflexiones (en parte producto del etngrafo, obligado a autorrepresentarse, para no arrogarse las representaciones de otros). Quin sabe si estas percepciones son percibidas por algn otro, si estos estmulos son experimentados por alguien ms, cuando no hay apenas tiempo para la respuesta que caracteriza a todo estmulo. Porque el caso es que, tras el coro horrsono, irrumpen sus intrpretes, en fila india, por el lugar menos esperado. Avanzan a saltos, ora sobre un pie, ora sobre otro, rtmica, acompasadamente, como en un desfile extrao y grotesco. Con la misma cadencia de sus saltos, profieren gruidos roncos, guturales, secos, cortos, fieros. Visten de rojo, se cargan de ornamentos, portan bastones y tambin armas, de filo o contundentes, son escurridos de carnes, pero de porte altivo. Son, como era previsible, los masi, o sea, descendientes de gente que, en este caso, vive y ha vivido en Maasai Mara desde hace mucho tiempo. Supongo que por este motivo estas personas son denominadas los maasai mara en algn folleto turstico que he podido hojear... La columna se enrosca sobre s misma. Los masi forman un semicrculo y su canto comienza: coros rtmicos, una voz solista. Por parejas o individualmente, salen del semicrculo y danzan con profundos saltos, a pies juntos. La tcnica no parece fcil, o requiere prctica, al menos, puesto que cualquier remedo que uno intente hacer apenas pasa de lo ridculo, en comparacin. Los collares multicolores rebotan sobre el pecho de los varones masi, mientras rebotan en el suelo con asombrosas piernas elsticas. Los turistas crean su propio semicrculo, reflexivo, enfrentado, guarnecido de cmaras, con las que capturan en fotografas y vdeo la escena, para la inmortalidad, o, como mnimo, para la larga longevidad que se supone a los soportes digitales. Largas melenas rojizas teidas con ocre denotan a los murrani2, a los guerreros. Crneos rapados denotan a los payiani, los adultos. Es posible ver alguna melena rojiza que es una peluca, lo que no connnota nada claro, pero denota a un guerrero postizo, un touristic moran. En cualquier caso, estas ideales categoras, lo touristic, lo no touristic, que es lo autntico, se volatili-

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zan en unos instantes. Algunos camareros o cocineros, algn vigilante de seguridad, algn mozo de equipajes, acaban de unirse al semicrculo masi y a los saltos a pies juntos. Si nadie pone cuidado, se capturarn para la posteridad imgenes de guerreros con espadas al cinto, adultos talluditos pero con peluca aunque tambin con espadas, por lo menos y guardias de seguridad o camareros, con su uniforme ambos, de guardias de seguridad o camareros, respectivamente, saltando todos al unsono y en confusin, mezclando irremisiblemente autenticidad los masi de apariencia masi y falta de autenticidad los masi camareros y dems componentes del staff. Al cabo de algn tiempo, difcil de medir en la magia del crepsculo africano, la formacin de los masi recompone la columna que, como vino, se va. Esa patrulla masi vuelve inmediatamente despus. Pero no como columna, sino como individuos aislados. Desde la perspectiva de la meticulosa sociologa de Goffman (2001), vuelven los actores de una front region reciclados en personas de una back region. O de una falsa back regin que reinicia la representacin en una nueva front region? Los turistas conversan con los masi, descendientes de la gente que vive desde hace tiempo en Maasai Mara, y que han representado una danza. Pero, a quines quieren tener estos turistas como interlocutores en sus conversaciones? Bsicamente, a personasmasi, no a personas no-masi. Por tanto, el actor masi que ahora hable de Kak y del ftbol europeo, por ejemplo, suele ser interpretado de inmediato como un Otro (Otro siempre debe llevar maysculas y escribirse en singular, Geertz dixit [2002; 51]) que trata de difuminar de buena fe su alteridad, para laminar las diferencias estereotipadas Yo/Otro, propsito que, de suyo, presupone algo que hay que laminar, y que no puede ser otra cosa que la Alteridad esencial. Si los actores de la front region lo eran en la medida que eran masi, estas personas ahora de la back region siguen siendo masi en la misma medida, aunque ya no sean actores de front region, siguen siendo actores, de algn modo, slo que ahora de back region, por lo que debemos deducir que la back region es un simulacro y es, sustancialmente, una front region o, como escriba McCannell (1976), se trata de que se ha frontalizado una regin trasera. Por su parte, los turistas no tienen back region que mostrar o simular, aparentemente. Cuando el segundo acto de la representacin, el coloquio de los actores con el pblico, llega a su fin y el espectculo concluye, los turistas, sencillamente, se retiran a cenar y, algo ms tarde, a sus habitaciones. A la maana siguiente continuarn sus jornadas fatigosas.

Autenticidad. Kenia y Tanzania, destinos hermanos en las operaciones de las mayoristas de viajes, proponen en sus circuitos frecuentemente la visita a una aldea masi, que, junto a la representacin descrita, componen la oferta cultural de un viaje centrado en fotografiar fauna. En buena parte de los casos, lo que se visita son las llamadas cultural villages, que reproducen minuciosamente la distribucin, las tcnicas de construccin y la apariencia de una aldea cualquiera, pero que no son viviendas habituales3. A la vista, la aldea es decididamente autntica, como lo son los masi verdaderos masi, no actores disfrazados ni nada similar que danzan y venden souvenirs. Falta sin embargo el ganado, el transporte de lea y agua, todos los componentes, en fin, de la vida cotidiana. Desde este ngulo, la aldea no es autntica4. Cuento con algn material etnogrfico que expresa juicios sobre este tipo de exhibiciones de cultura masi. Bastan, creo, un par de testimonios: La visita que te llevan todos los guas a los poblados masi slo pretenden vender collares, pulseras, etc.. Se visten de gala y adornos, que no llevan en su vida, para que les hagas una foto y te ensean una escuela con nios que corren a sentarse con sus pizarras dos minutos antes de que tu vayas para hacerles la foto. En esta vida todo se paga, no ser menos una foto con los masi. Tribus masi. Las tribus en s me parecieron autnticas. Durante los trayectos entre los parques nacionales, ves nios masi, con rebaos de vacas y de cabras, no es un montaje, ellos viven as... Lo que s me pareci falso es que, en cuanto llegamos al poblado, todos los nios estaban por all y desaparecieron de repente... Luego lo entend, se fueron a la escuela... Al entrar en la escuela, todos los nios nos recibieron con un cordial saludo y uno se levant y nos hizo una clase de nmeros en ingles y en suahili... En la pizarra haba los nmeros escritos en los dos idiomas y la nica parte de la pizarra que se vea que haba estado borrada una y mil veces, era la de la fecha... Un nio se levant y empez a cantar los nmeros, mientras los dems le seguan a carrerilla. Si los dems no seguan el ritmo, volva a empezar. O sea, que no saban los nmeros, si no eran de carrerilla, bsicamente porque se lo habrn aprendido a modo de cancin; no se si me explico, yo lo comparo con el a, ante, bajo, cabe, con...,: si no los dices de carrerilla, no te los sabes. Pues lo mismo. Esto, unido a los cnticos de bienvenida que nos

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hicieron a la llegada, en los que notabas que lo hacan a la fuerza, solo por que antes te haban pedido 50$ para hacer la visita turstica y t se los habas dado. Ojo, no me parece mal que se ganen la vida as... Es normal que, viendo pasar cada da cientos de turistas, con cmaras que valen una pasta, telfonos que valen un rin, ellos quieran vivir algo mejor. Aun as, esto no quita que me pareciera falso y preparado. Esta ltima informante muestra en su expresin de las propias percepciones los malos sentimientos que le producen determinados fenmenos. Los malos sentimientos vienen dados por expresiones como me parece mal o no me parece mal, como lo fundamental de todo este asunto, esto es, trminos categoriales con referente moral, malo/bueno. En definitiva, sus experiencias se traducen en representaciones morales negativas. El mal moral no viene dado por los masi, desde luego, ni por el que se busquen la vida, obviamente, ni siquiera por el hecho de que para ella buscarse la vida signifique, con claridad, aspirar a capacidad de intercambio para obtener telfonos o cmaras. La negatividad moral de su experiencia viene dada por el hecho de que los pastores sean escolares en la infancia y sean ambas cosas a la vez. La informante entiende de sbito, Saulo turstico en el recinto escolar, que los masi, en s, como tribu, no le producen experiencias moralmente desagradables. Entiende que lo moralmente rechazable es que, desde el momento en que los nios masi repiten de carrerilla los nmeros en ingls y en suahili, desde el momento en que ocupan espacios escolares, no deben ocupar espacios como pastores tribales, o viceversa, porque la relacin entre ambas posiciones, ambas prcticas, ha de ser, por fuerza, la de una disyuncin excluyente. El orden natural de las cosas queda roto con esta ocupacin doble, que hace del cosmos un caos. Ante la evidencia emprica de que los nios pastores son tambin escolares o viceversa, este estado de cosas hbrido, generador de caos, recibe una baja evaluacin moral (mal) y un etiquetado de naturaleza a caballo entre lo nominalista y lo esencialista: no autntico. Lo que aqu se dilucida es una cuestin de enorme relevancia en el consumo de turismo cultural. Si los juicios sobre autenticidad se materializan en formulaciones morales, la autenticidad impregna a y se impregna de la totalidad del mundo de la vida de los sujetos. Ahora bien, qu pueda ser la autenticidad es asunto que dista mucho de estar claro. Unos pocos ejemplos servirn, por lo menos, en una primera aproximacin: Algunas empresas ofrecen a los turistas viajes a lo largo del ro Mahakan, en Kalimantan (la parte indo-

nesia de Borneo), a bordo de embarcaciones bien acondicionadas y en las que se disfruta de comodidades muy de agradecer en una zona tan calurosa5. Los barcos recalan en algunas comunidades dayak y sus pasajeros presencian espordicas danzas tradicionales. El autor de estas lneas coincidi una vez en una de estas comunidades con barco, pasajeros y espectculo, y uno de los turistas, componente de un paquete de origen alemn, receloso, le pregunt si el espectculo era autntico. En principio, se dira que una danza tradicional no puede tener como motivo para su ejecucin la llegada de unos turistas a la localidad. En este sentido, la danza no era autntica. La tcnica de ejecucin s que poda corresponderse con la de una danza practicada por motivos ceremoniales y/o festivos. En este sentido, la danza s era autntica. Lo interesante del caso es que, bajo la ptica de este preocupado turista, no slo la empresa, sino tambin la comunidad implicada, eran objeto de sospecha en cuanto a la autenticidad del evento. Bajo su perspectiva todos ellos estaban integrados en el cuasi-grupo6 turstico y su necesidad de informacin slo poda ser cubierta por alguien completamente ajeno a la comunidad danzante y la empresa. Y no es necesario visitar parajes exticos para topar con esta difcil combinacin de autenticidad y falsificacin. Aug (1998: 76) escribe sobre uno de los castillos de Luis II de Baviera: Luis II ni siquiera vivi ocho das en ese castillo inconcluso: apenas haba tenido tiempo para hacer instalar su artefacto favorito [...], apenas haba tenido tiempo de llenar aquel lugar de bustos y retratos de los fantasmas que l invitaba a su mesa [...] cuando su trayectoria y su vida se interrumpieron como la construccin de su ltimo refugio. De manera que aqu tenemos el colmo de la copia: no slo el siglo XIX imita al XVII, sino que el castillo es una ficcin de castillo. Un antiguo catlogo de Halcn (Primavera-Verano 2002) propone para otro de los castillos de Luis II una curiosa anacrona, que revela los complejos mecanismos de la autenticidad. El sello de garanta, el marcador que identifica el enclave como tal, vendra dado por el hecho de que el castillo resulta haber servido de modelo a W. Disney para el suyo de la Bella Durmiente. El castillo de Disney, conforme a este planteamiento, no queda legitimado por imitar el de Luis II, sino que ste recibe el sello de garanta de manos de Disney. Si el castillo de La Bella Durmiente se hubiera inspirado en, digamos, el de Manzanares del Real, en La Mancha espaola, el castillo bvaro carecera de inters turstico, dentro de esta lgica. Un informante me describe sus sensaciones durante

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la visita a un campo de trabajo de elefantes de Tailandia: A m me da la sensacin de que esos elefantes algn da curraron [...]. Hicieron un espectculo que..., bueno..., llegaron a jugar al ftbol los elefantes, tirando penaltis. Luego, s, arrastraban troncos, cargaban troncos. Hacan un poco la demostracin de lo que haba sido el trabajo de los elefantes, pero vamos, se notaba que era para turistas, no era una explotacin de nada. Lo no autntico es hybris, es lo que rompe un orden armnico nsito en las cosas por la propia naturaleza de esas cosas, un orden que les es inmanente. El viaje contiene y en l se buscan mltiples experiencias, por descontado, pero lo que con toda seguridad no se busca en viaje alguno es lo no autntico. Pone esto en claro el que una autntica falsificacin sea, con certeza, moralmente vlida. La Polinesia de Port Aventura o la libertad de los leones de un Safari Park no son autnticas polinesias o libertades, y slo alguien definitivamente despistado podra confundirse al respecto. Son autnticas falsificaciones, y eso es lo que se espera de tales enclaves. De hecho, la falsedad es tan autntica que se ha dado el caso de unos turistas que, malinterpretando esas condiciones de autntica falsedad, han entendido que los tigres de un recinto de este tipo estaban impregnados de la misma condicin de simulacro que el recinto en su conjunto, sufriendo por imprudencia el autntico ataque de autnticos tigres y muriendo a resultas de un error en la descodificacin7. La autenticidad de la falsificacin falsifica suficientemente la autenticidad como para crear verdadera confusin en el manejo de los contenidos semnticos y pragmticos. Pero lo que pone muy claro el aciago error de esa pareja de turistas es que haba algo autntico en ese recinto, aunque slo fuera la falsificacin. En el mismo sentido, aunque con consecuencias menos nefastas, podemos encontrar el caso del turista agredido por los indios provenientes de reservas que, en Port Aventura, realizan rituales y se sintieron ofendidos por el comportamiento de este visitante, que al parecer, compona muecas y otros gestos burlones (Rodrguez Regueira, 2000). La intensin de los elementos autnticamente falseados es lo suficientemente perceptible para cualquiera, pero, tal vez por ello, la extensin de falsedad y autenticidad no es ntida y los receptores de estos complejos mensajes pueden perderse en un ddalo smico. Las cosas van ms all de las prcticas tursticas. Como se ha repetido hasta la saciedad en las ltimas dcadas, las prcticas tursticas remiten en ltimo tr-

mino a los mundos de la vida cotidianos, a la existencia profana, complementaria y antagnica a las sagradas vacaciones, ese tiempo de la turistidad8. Por ello, las experiencias del viaje se traducen en categoras universalistas y universalizantes, que tratan de coordinar, complementar, fusionar, tiempo de vacaciones, de viaje, de turismo, espacios desconocidos, con tiempos conocidos, sedentarios, laborales, y espacios habituales. En la expresin y la conducta, en el discurso y la praxis, esta flexin, esta conjugacin de lo excepcional y lo usual, slo puede realizarse acudiendo a planteamientos, como ya he dicho, universalizantes y universalistas: ah es donde cobra cuerpo lo moral, representacin paradigmtica y objetivada de lo universalizante y lo universalista. En la autenticidad, confluyen las valoraciones generales del viaje en s, porque es condicin necesaria para la cualificacin moral del viaje, pero tambin porque la autenticidad no es slo un atributo deseable de las actividades tursticas, sino un atributo deseable, moralmente bueno, de la vida. La propiedad de ser o no autntico, en viajes y en turismo, pero tambin en personas, acciones, condiciones, entidades, objetos, cosas, situaciones, del tipo que fueren, se instala en campos de mayor relevancia y mayor profundidad que lo turstico. Se vincula a lo ms profundo y ms arraigado de lo cultural. El campo social. La base de esta afirmacin un conjunto de reflexiones recientes sobre la autenticidad que mantienen como advocacin ltima la metafsica de ms alto calado. Podemos ver como una serie de autores citan a Kant, Hegel o Heidegger como recursos tiles para desentraar las complejidades de la autenticidad9. Cuando la autenticidad, a partir de los sucesos y los estados de cosas que se dan entre los turistas, puede concluir en la ms profunda filosofa de la existencia, es que mis hiptesis no estn del todo desencaminadas. Por todo ello, el concepto de autenticidad merece un detenimiento cuidadoso y de carcter analtico dentro de un marco de investigacin social poco tendente a la especulacin. A mi juicio, afirmaciones sobre todo este asunto como la que sigue, suscrita por Baudrillard (2002:40) en su tratamiento de la aparente confusin entre lo autntico y el simulacro, carecen de inters en la investigacin social: Un atentado en Italia, por ejemplo, es obra de la extrema izquierda, provocacin de la extrema derecha o un montaje centrista para desprestigiar los extremos terroristas y reafirmarse en el poder?, ms an, se trata de una farsa policaca, de un chantaje a la seguridad pblica? Todo ello

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es verdadero al mismo tiempo y la bsqueda de pruebas, es decir, de la objetividad de los hechos, no es capaz de detener semejante vrtigo interpretativo. Es posible que un intento de determinar al agente causal de tan esotrico atentado propicie este vrtigo interpretativo. Pero el analista no debe confundir un estado de cosas o un suceso con las expresiones lingsticas plurales que se generan acerca de l. El autntico agente causal en el sentido aristotlico de causa eficiente puede ser la extrema izquierda, la extrema derecha, el centro, la polica o una cadena de televisin que busque ampliar su audiencia, eso no nos importa. Lo que s importa es que rematar este anlisis llammosle as con la expresin todo ello es verdadero al mismo tiempo es verdaderamente desafortunado y slo consigue aumentar la confusin. Acaso la solucin del enigma est en que el autor del atentado haya sido el propio Baudrillard... Cuando Reisinger y Steiner (2006) escriben: para explorar conceptualmente la autenticidad existencial se necesita disponer de un sentido de lo que significa ser humano; o Berger (1973), citado por Wang, propone que: en trminos de sentido comn, la autenticidad existencial denota un estado especial del Ser en el cual uno se es verdadero a s mismo, y que acta como contrapartida a la prdida del verdadero s en la esfera y los roles pblicos, no hemos avanzado mucho, sospecho, tratando de comprender el turismo como cosa social conforme hubiera querido Durkheim. Desde mi punto de vista, esta cuestin de los turistas no gana en comprensin si para ello tenemos que irnos hasta los estados especiales del Ser o el significado del ser humano. Por lo dems, apendonos de las incursiones en la ontologa, no ha de pensarse que la autenticidad sea una preocupacin exclusiva del turista. Instituciones como ICOMOS, International Council of Monuments and Sites, o la UNESCO vienen a ser sistemas expertos en la gestin del valor autenticidad. Esto puede comprobarse mediante el sencillo expediente de revisar la documentacin de estos organismos, entre la que puede, por ejemplo, encontrarse The Nara Document on Authenticity, redactado en el Congreso de Nara (Japn) en 1994, con participacin de instancias japonesas, las dos instituciones citadas, as como ICCROM, International Centre for the Study of the Preservation and Restauration of Cultural Property. El documento de Nara asume lo complejo de medir la autenticidad: deben evitarse formulas mecnicas o procedimientos estandarizados, debe involucrar colaboracin multidisciplinar y usar todo el conocimiento accesible, atender a valores y circunstancias cambiantes, etc. UNESCO,

ICCROM, ICOMOS, son instituciones que certifican el rico patrimonio de determinados enclaves. En el aludido documento de Nara se encuentran declaraciones tan contundentes como: la autenticidad [...] se revela como el factor esencial de cualificacin en lo que concierne a la valoracin [del patrimonio]. Frente a estas garantas institucionales, enclaves tursticos de menor valor patrimonial y de autenticidad menos prestigiosa introducen en escena a protagonistas tambin de menor rango. Por ejemplo, algunos paisajes en circuitos por Tnez ponen en marcha comentarios del gua, que informa al grupo de que sus especiales caractersticas los hicieron merecedores de ser elegidos para localizaciones en pelculas como El paciente ingls o ciertos episodios de la saga La Guerra de las Galaxias. Las garantas aqu son presentadas por agentes de rango menor. Los especialistas en la bsqueda de localizaciones o los crticos de cine que hagan mencin de la belleza de los paisajes certifican patrimonio, pero no cuentan con la autoridad de sistemas expertos internacionales, aunque el turista no quede del todo abandonado a su propio criterio a la hora de juzgar. Del mismo modo podramos hablar de antroplogos juzgando una ceremonia, arquelogos juzgando ruinas, crticos de gastronoma juzgado alimentos, o, como ocurre habitualmente, de autores de guas tursticas para un buen sinfn de enclaves. Es decir, se trata de agentes que no producen patrimonio, sino que disponen de saber experto y reconocimiento social sobre elementos que, estos s, son integrables en un producto dado. Arquelogos, gastrnomos, historiadores del arte o etnlogos son en principio ajenos a lo turstico, pero sus producciones intelectuales s pueden ser absorbidas por los sistemas expertos tursticos, que, al incluir determinados componentes en su producto, los certifican por medio del placet de estos agentes especializados; ellos son quienes dan su visto bueno a tales ruinas, tal comida tpica, tal procesin religiosa. En cualquier caso, no veo forzoso mostrar ms casos, que el lector puede encontrar a voluntad fcilmente. Lo relevante aqu es que contamos con una escala en rangos de actividades, paisajes, monumentos, etc. en cuanto a autenticidad y valor y una escala paralela de garantes o avalistas. Los restantes enclaves y actividades son las ya sealadas danzas para turistas, elefantes futbolistas, etc. Aqu nadie certifica ni garantiza valor alguno. El turista es el nico que puede enjuiciar si estas visitas, si estos enclaves, si estas actividades le enriquecern o no10. El turista, en territorio ajeno, tal vez en mbitos culturales muy distintos, acaba preguntando, segn se ha visto, si unas danzas son autnticas al primero que aparezca por ah y no tenga aspecto de estar rela-

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cionado con el entramado turstico. Abandonado a sus recursos, ha de juzgar por s mismo. La cosa se enreda aun ms, teniendo en cuenta que autenticidad y valor patrimonial se funden en una mezcla difcil de separar. La autenticidad, en principio, parece ser requisito imprescindible para el valor patrimonial, pero aunque sea condicin necesaria, puede no ser suficiente. Si, para continuar con el ejemplo del circuito tunecino, el grupo, en su periplo por el desierto, arriba a un decorado que se emple durante el rodaje de La amenaza fantasma, enclave autntico, el de verdad, el verdadero decorado de la pelcula verdadera, cul es su valor? En cualquier caso, conforme a la lgica propia del turismo, los turistas se corresponden con el enjuiciamiento de tems de mnima autenticidad y mnimo valor patrimonial, que juzgarn con toda probabilidad como tales. Estos enclaves exclusivamente tursticos son fuertemente enclasantes, dado que sitan a los turistas en el ltimo rango jerrquico. Paralelamente, este planteamiento nos sita ante otra cuestin de relieve, como es la de la confianza. Mediante un mecanismo circular, los agentes de alto rango legitiman enclaves de alto rango en la medida en que existe confianza en su competencia para ello, al tiempo que esos enclaves slo pueden ser legitimados por esos agentes. Los agentes especializados cuentan con capacidad para poner candidatos en las listas de tems de mximo rango (arte de vanguardia, actividades poco conocidas, etc.), o dar garantas para valores medios. Que sean tales agentes y no otros, en los papeles que les son pertinentes y no otros, es a la vez causa y efecto de una confianza social consensuada en que son los adecuados y realizarn correctamente su cometido11. Para penetrar en todo este enmaraado territorio, creo posible partir del principio de que la autenticidad, por s, es valiosa. Eludir las esencialistas y siempre alambicadas reflexiones sobre lo que es en s valioso o deja de serlo, para tratar de centrarme en la forma que el valor adquiere en la accin social, que, en tanto que antroplogo, es lo que intuyo debera orientar la reflexin, con el respeto debido a Heidegger y dems pensadores. Si propongo este tipo de aproximacin, es porque rastrear las intensiones de la autenticidad en tanto que valor, bien lejos de suponer un trabajo analtico, supone una inmersin completa en el mundo de la vida de los sujetos cuyo mundo de la vida uno pretende, precisamente, analizar, supone asumirlo como el mundo de la vida. Dicho de otro modo, analizar la autenticidad por cuanto es un valor, investigando qu pueda ser esa autenticidad en s, qu pueda ser esa autenticidad en la medida que es un valor, y qu pueda ser un valor en s, no es exactamente profundizar. Es ms

bien caer en un pozo sin fondo. En pocas palabras, tratar de seguir un hilo que parte de la sencilla proposicin de que lo valioso es lo que se hace valer. Para ello, utilizar el mapa propuesto por Daz de Rada (2007), conforme al cual, cuando algo se hace valer, o sea, es valioso, ha de buscarse en el anlisis, por lo menos, a) un cardinal lo ms discreto posible de elementos activos en un campo de accin concreto; b) la delimitacin de ese campo de accin social; y, a partir de ah, la localizacin de las posiciones de los agentes en ese mismo campo y sus vinculaciones entre s; y c) perfilar sus dimensiones semitica y paramtrica, esta ltima en trminos de capitales posibles y pasibles de ser puestos en juego en la accin social. Conforme a este modelo, propongo que un anlisis de la autenticidad, en tanto que representacin de un valor para el agente cuando es turista y cuando no lo es, no se debe examinar rastreando las confusas y difusas intensiones del trmino, ni los atributos de la caracterstica autntico, predicativa de cualquier sujeto gramatical imaginable, sino que debe analizarse en campos de accin social, en los que se dan diferenciales de poder pragmtico, cargados de expresin simblica. Contamos, pues, con un ejercicio social, consistente en la asignacin de una entidad simblica de naturaleza comparativa, la autenticidad, a muy diversas entidades, entre las que se establece una relacin de coincidencia y otra de precedencia, en funcin de criterios propios del agente. Contamos tambin con una serie de agentes que van desde sistemas expertos internacionales a turistas annimos. Lo ingente en el cardinal de sujetos impide manifiestamente establecer sus dimensiones posicionales y sus vnculos en el campo social, por lo que habremos de soslayar este paso, al alcance del investigador en un campo delimitado ms estrictamente y de proporciones algo ms manejables12. Las diferencias entre estos sujetos se expresan, en el campo que nos ocupa, por medio de operaciones semiticas (formas de habla, vestuario, formas corporales, emblemas tnicos, polticos, religiosos, etctera [Daz de Rada, op. cit.]). En el uso de esas operaciones semiticas se revela una segunda dimensin ya paramtrica: un capital que arroja sobre el campo crudas relaciones de poder, al cobrar cuerpo en forma de diferenciales perceptibles entre unos sujetos y otros. Este capital, que en otras situaciones podra materializarse, por ejemplo, sencillamente en dinero, se configura aqu en trminos de lo que llam en su da Bourdieu (1988) capital cultural. La expresin, sin embargo, parece poco aconsejable en la disciplina antropolgica, en la que el vocablo cultura desborda el conjunto de saberes al que refiere Bourdieu. Denominarlo capital escolar, como en la

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propuesta de Daz de Rada, es impreciso en este caso. Hay saberes tradicionalmente no escolares que aqu entran en liza, como los que mencionamos al hablar de gastronoma o, por ejemplo, los adecuados a espectculos tursticos que no lo son en exclusiva, como corridas de toros13. A falta de trminos mejores, y con el nico propsito de poner nombre a las cosas, sin mayor aspiracin, utilizar la expresin, que reconozco un tanto engorrosa, capital en saberes. A la vista de lo expuesto, no es difcil correlacionar las escalas de rango de los distintos agentes con distintas formas de capital en saberes y con las jerarquizaciones en valor de los enclaves y las actividades turstiscas. As, los estratos superiores de enclaves y actividades encontraran correspondencia con las formas de capital en saberes ms institucionalizadas, ms certificadas y de ms difcil rechazo. Monumentos de la Atenas de Pericles, formaciones geolgicas, rutas histricas, son perfectamente acoplables a las categorizaciones y clasificaciones acadmicas, son los ejemplares ilustrativos de los libros de texto, forman parte de la cultura escolar ms innegable, salvo heterodoxia. Los agentes facultados para dotar de atribuciones en valor son los vinculados a los sistemas expertos, en cuya cspide se situara la UNESCO, por cuyas certificaciones existen autnticos concursos internacionales. Segn se va descendiendo en rango, el capital requerido para enjuiciar es de ndole menos institucional. Nuestro decorado cinematogrfico o una corrida de toros exigen la puesta en juego de otro tipo de saberes, menos fciles de certificar con ttulos, producto de una trayectoria vital y de la costumbre de enjuiciar de manera ms libre, con arreglo a criterios ms personales y a un gusto construido (es decir, algo ms propio de artistas o intelectuales que de sistemas expertos). En el ltimo rango de la escala estara la retirada de la escena del capital escolar como elemento actuante y tambin del capital en saberes, en sus formas ms autnomas. Es decir, que estas correlaciones arrojan un cuadro como el siguiente:

Encuentro dos aspectos fundamentales en este cuadro. Cuando un especialista en arte prerromnico realiza una visita turstica a un templo prerromnico, el capital en saberes que pone en juego es extremadamente reducido, si no nulo, en la medida en que, en esa condicin, no cuenta con la ms mnima posibilidad de modificar el status del templo en las jerarquas de valor. Su capacidad, sin embargo, s entrara en accin desde su despacho en una institucin que velara por el patrimonio histrico-artstico de la zona, pongamos por caso. Consecuentemente, aunque la fila intermedia del cuadro ofrece amplios espacios de maniobra y caben casi todos los ejemplares imaginables de cualquier dominio, el sistema es notablemente rgido. Si el turista enjuicia valor o autenticidad en tal o cual actividad o enclave, su acto de valoracin no lo encuadrar en el papel de agente especializado, ni tan slo de forma interina, provisional. Durante el enjuiciamiento, la tasacin, hace uso de sus saberes pero de manera ilegtima: su condicin de turista no le permite ejercer accin en el campo desde otra posicin. Un agente humano no puede ocupar a un tiempo dos posiciones. Ejercer facultades para la atribucin de valor es aqu una prctica profesional y, cuando turista, el agente ocupa posiciones ajenas a lo profesional, se trate de quien se trate. En segundo lugar, conviene hacer hincapi en que no nos hemos limitado a centrarnos en la categora nativa de lo autntico, sino que hemos aumentado la escala del mapa y adquirido una perspectiva ms amplia, lo que hace posible ver conexiones de dominios que exceden lo meramente turstico. Es decir, el cuadro sintetiza la estructura de ciertos dominios mediante un corte transversal, y esos dominios y su estructura forman parte del imaginario social, del repertorio de representaciones por el cual los sujetos se apropian de y operan con su mundo de la vida, haciendo turismo o no. El cuadro no recoge estructuras categoriales exclusivas del consumo turstico, sino que pone stas en conexin con representaciones ordinarias del mundo de la vida. La

VALOR/ AUTENTICIDAD Mximo Variable Mnimo/Nulo

GARANTES/ POSICIONES Sist. expertos de alto rango Agentes especializados Turistas

CAPITAL EN SABERES Institucional No necesariamente institucional Ninguno

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actividad del turista se realiza en un marco cognitivo que es, de antemano, familiar, en el que las relaciones entre capital de saberes, agentes garantes y atribuciones de valor son previas al consumo del producto turstico. La organizacin de este campo es experimentable desde antes de emprender viaje alguno. El viaje testa la validez de este conjunto de relaciones, de esta estructura, al incorporarle como ejemplar, como estudio de caso, un enclave o una actividad concreta. Las caractersticas de este sistema no permiten que la incorporacin de un nuevo ejemplar altere la configuracin previa. Es fcilmente perceptible la jerarqua operante en la vida ordinaria. Llegado el momento de consumir el producto turstico, surge ese nuevo caso, ese nuevo ejemplar, que es acoplado al esquema previo, recibiendo en ese mismo momento un orden. Al acoplarse a una organizacin sistmica del tiempo ordinario ya existente, la configuracin que adoptar en su ajuste es necesaria, forzosa, inevitable. Alterar el orden de cualquiera de las filas o columnas del cuadro presentado nos llevara a una organizacin absurda, inverosmil. Conclusin Establecido as el marco analtico, la imagen de los turistas, de los danzantes masis y las suspicacias de los primeros reciben nueva iluminacin y se perfilan con mayor nitidez. No existe o, al menos, yo no encuentro un motivo razonable para poner en duda la autenticidad del espectculo, desde una categorizacin nativa de lo autntico. Sus artfices son masi, cien por cien masis, con arreglo al imaginario de lo que debe ser un autntico masi. Cierto que utilizan telfonos mviles, compran vacunas para su ganado o reciben salarios por trabajos; pero, en su mayora, vivirn en manyatas en las cercanas, no en edificios de apartamentos, en adosados, en rascacielos. En su mayora, sern propietarios de una cabaa ganadera ms grande o ms pequea, detalle trivial en este momento. En su mayora, habrn pasado por la secuencia de pasajes ritualizados que sea propia de su grado de edad. El baile ejecutado habr sido un baile perfectamente normal, no una nueva y sensacional coreografa creada ad hoc. Cul puede ser el problema que conduzca a la inautenticidad (pragmtica, que no del Ser)? Evidentemente, los turistas no han llegado a una aldea en el momento justo en el que, por cualquier motivo, los pobladores se disponan a emprender bailes por iniciativa propia. Dado que los turistas no pueden visitar a los masi a su antojo, son los masis los que les visitan a ellos, por expresarlo as. Y este hecho podra ser el que

ponga a los turistas en condiciones de valorar con muchas precauciones y muchos reparos danza y danzantes. Pero esta regla para atribuir valor, autenticidad, no parece estar clara, ni mucho menos. A la postre, nadie alberga sospechas yo, por lo menos, nunca las he escuchado de labios de turista alguno sobre la autenticidad de Ntre-Dame, aunque est siempre llena de turistas, en lugar de estar llena de clrigos y de devotos cristianos orando, bautizndose, o lo que fuere. La autenticidad y sus reglas de atribucin son absolutamente incomprensibles empleando las prcticas nativas, por mucha racionalizacin que se ponga en ello. Que lo ms visible sea la presencia de los turistas no es un rango necesario para lo falso, como podra parecer. El llamado efecto Heisenberg es operativo unas veces s y otras, no, en este universo. La presencia de turistas no falsea la atraccin turstica, aunque as lo expresen los sujetos hasta la saturacin. La autentidad, en definitiva, es una entidad simblica sobre la que se produce accin social en trminos de valor, es decir, moral, y que los agentes hacen valer para situarse en posiciones de poder variable, dentro de un campo sistematizado y notablemente rgido, posiciones dotadas de la suficiente capacidad semitica como para hacer inteligible la capacidad agencial o su carencia de operar en el campo en liza. Las diversas magnitudes de capital en saberes son los elementos simblicos que suministran a esos agentes la legitimidad para repartir atribuciones de valor, conforme a reglas. Una de esas reglas es que las atribuciones deben llevarse a cabo de manera estrictamente profesional. El valor, pues, es una atribucin que slo puede asignarse legtimamente cuando se hace a cambio de retribucin por el trabajo de asignarla. Al expresar y experimentar dudas sobre la autenticidad de la escena en el hotel, los turistas ponen de relieve sus conocimientos sobre el sistema de atribuciones de valor, sobre el campo en que maniobran. Saben, y hacen saber que lo saben, que en este campo concreto su posicin no les permite atribuir valor a las cosas, por lo cual las cosas pendientes de valorar que se les ofrecen ni sern, con toda probabilidad, valiosas, pues ya habran sido certificadas por los agentes adecuados, ni deben recibir atribuciones por su parte, puesto que no es ese su papel. Un imaginario etngrafo, imaginemos, que formara parte del grupo de turistas y les informara de que todos esos danzantes son vecinos de la zona, pastores, etc., podra ser escuchado y atendido, pero su discurso sobre la autenticidad carecera de eficacia (en medida variable, claro), dada su condicin de turista. Podra ser neutralizado por todos esos telfonos mviles o cualquier otro

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elemento perturbador, que arrojara sombras sobre el valor de autenticidad propuesto. Sin embargo, si ese mismo etngrafo no formara parte del grupo de turistas, pero se encontrara all en el mismo momento, por cualquier motivo, durante un trabajo de campo en la zona, su discurso s sera accin efectiva en el campo social (tambin en medida variable, como es lgico)14. El campo, he propuesto, es bastante rgido. Consecuentemente, no est exento de pugnas, como cabe esperar. Puesto que en l se dan relaciones de poder trabadas mediante operaciones simblicas, los agentes tratan de ocupar posiciones prestigiosas o de deslegitimar las ya prestigiadas y ocupadas. Los agentes especializados y en disposicin de utilizar un capital en saberes tratan de prestigiar sus posiciones frente a los sistemas expertos, atribuyendo valores a nuevas actividades o a nuevos enclaves, o intentando subvertir las atribuciones cannicas. Los turistas, por su parte, situados en la base de este sistema, claramente enclasante, no disponen apenas de mrgenes de maniobra, por lo que oscilan entre la adhesin a unos u otros agentes, en funcin de la actividad que realicen o del enclave que visiten. Desde el momento en que se opta por este tipo de producto turstico de manera voluntaria, se pone de manifiesto que el turista quiere, o, como mnimo, acepta, participar en las maniobras de poder y de oposicin, de operaciones simblicas y de accin en el campo. Pondr entonces de manifiesto su destreza atribuyendo inautenticidad a cuanto encuentre sin certificar, y dando su aquiescencia a las certificaciones producidas por unos u otros agentes. Por supuesto, es posible la existencia de algn turista que no tenga el menor inters en participar de las maniobras de toma de posicin en este campo, pero entonces lo ms probable es que se vaya a una playa o a hacer cualquier otro tipo de cosa. Obviamente, aunque en este campo de accin social la condicin de turista es la ms desprovista de prestigio, dentro de su propia posicin existen jerarquas. Se dira que un turista diestro en la gestin de atribuciones de valor ocupa mejores rangos que otro que, pongamos por caso, mostrara reticencias ante Ntre-Dame y un gran entusiasmo por los elefantes futbolistas, quien ms bien dara la sensacin de actuar a tontas y a locas (salvo que se tratara de alguna especie de artista excntrico, o algo parecido). En la cspide de la jerarqua turstica, algunos turistas, bien por su capital en saberes, bien por su experiencia en viajes (o ambas cosas a la vez), intentan acceder a la posicin de agentes especializados, pero, con independencia de que los asistentes a su esfuerzo lo puedan admitir, la realidad es que slo la actividad profesional ejerce accin en el campo. Un viajero incansable que convenciera a un editor y escribiera una

gua turstica, por poner un caso, s habra comenzado a ejercer acciones efectivas y no remedos, tentativas. Con todo, estas estrategias, estas tcticas, el conjunto de acciones posibles del que hagan uso los agentes para alterar sus posiciones, no implican en absoluto que las posiciones en s experimenten modificaciones, sino todo lo contrario. Las pugnas simblicamente configuradas por ocupar posiciones de poder, o por dotar de poder a las posiciones ya ocupadas, ms bien ponen de manifiesto el hecho de que esas posiciones y la jerarqua que las vertebra son enormemente slidas y reacias a las transformaciones. Posiblemente, un campo ms flexible o ms hospitalario a nuevas posiciones atenuara el cardinal y la aspereza de los conflictos. Adicionalmente, ocurre que la rigidez de esas posiciones es la que legitima moralmente las tentativas de cambio de posicin de los agentes que as se comportan, por cuanto no hay nada ms natural en un ser humano que querer incrementar su propio prestigio, con independencia de la forma cultural concreta que adopte el prestigio. El imaginado etngrafo que formaba parte del grupo de turistas y trataba de informarles sobre la autenticidad masi, que hemos propuesto lneas atrs, probablemente sera atendido, decamos. Y sera atendido porque, por un lado, el grupo de turistas admitira la legitimidad de que pusiera en juego su capital en saberes, capital, no en vano, institucionalmente reconocido, y porque, por otro lado, los propios turistas veran acrecentado su propio capital merced a esas informaciones; incremento este que no se reconocera por institucin alguna, pero que por va experencial acercara al turista al conjunto de agentes que he denominado no especializados, ya que incremento de capital sera, al fin y al cabo. En definitiva, una buena parte de las actitudes, conductas, evaluaciones morales y percepciones de los turistas, cuando la autenticidad se pone en juego, se explican con ms claridad rehuyendo el complejo mundo de los esencialismos (qu es la autenticidad?) y analizndolas en su interaccin dentro de entornos ms amplios, del mismo modo que es ms fcil saber algo sobre el azufre, digamos, observando sus reacciones en compuestos que escudriando en su sulfrica esencia. Algunas de las dificultades que citaba al principio de estas pginas, como el rango de los discursos nativo y etnogrfico, pierden parte de su complejidad cuando el anlisis se ampla y perfila las conductas socioculturales puestas en prctica en tiempos y espacios excepcionales dentro de campos de accin ordinarios; cuando se trata de hacer ciencia social en el dominio de la ciencia social y se revelan los mecanismos que subyacen a los fenmenos. Lo que no es ciencia social es plantearse in-

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terrogantes esencialistas folk. Una ciencia social que otee en las alturas o sondee en las profundidades de la metafsica como muestra de su sutileza conceptual (o, por poner otros ejemplos de habilidad en la elusin, trate de afiliarse a alguna cosa gentica como sustento ltimo de toda explicacin, o procure encontrar en la mente los elementos causales de la conducta) soslayar y esquivar fastidiosos problemas epistmicos, sin duda, pero no los eliminar, qu le vamos a hacer. Se habr limitado a pasarle a cualquier otra voluntariosa disciplina sus propias complicaciones, o, como suele decirse, colocarle el marrn. Bibliografa Aug, Marc 1998 [1992] Los No Lugares, Barcelona: Gedisa. Banton, M. (comp.) 1999 [1960] Antropologa de las sociedades complejas, Madrid: Alianza. Baudrillard, Jean 2002 [1978]Cultura y simulacro, Barcelona: Kairs. Berger, P. 1973 Sincerity and Authenticity in Modern Society, Public Interest, 31. Boas, Franz 2008 [1889] Sobre los sonidos alternantes, en Franz Boas: Textos de Antropologa, Madrid: Ed. Universitaria Ramn Areces. Bourdieu, Pierre 1988 [1979] La distincin. Criterio y bases sociales del gusto, Madrid: Taurus. Bruner, Edward M. 2005 Culture on Tour, Chicago y Londres: University of Chicago Press. Daz De Rada, ngel 2007 Valer y valor. Una exhumacin de la teora del valor para reflexionar sobre la desigualdad y la diferencia en relacin con la escuela, Revista de Antropologa Social, 16. Francesch, Alfredo 2002 Oiga, disculpe, pero yo viva aqu, El Ecologista, n 29. 2004 Los conceptos del turismo. Una revisin y una respuesta, Gazeta de Antropologa, 20, <http:// www. [Link]/~pwlac/G20_29Alfredo_Francesch.html>. Geertz, Clifford 2002 [2000] Reflexiones antropologicas sobre temas filosoficos, Barcelona: Paids. Gidenns, Anthony 2004 [1984] La constitucin de la sociedad. Bases para la teora de la estructuracin, Buenos Aires: Amo-

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Wang, Ning. 1999 Rethinking Authenticity in Tourism Experience, Annals of Tourism Research 26(2). NOTAS 1. Como recurso estilstico, me permito introducir sin comillas una locucin caracterstica de los turistas espaoles cuando se refieren a destinos exteriores al llamado Primer Mundo: este tipo de pases. 2. Utilizo grafa del castellano para sonido del rea de Talek. Es posible ver la transcripcin de la palabra guerrero como muran, moran, morani, etc. Inevitable referirse al clsico trabajo de Boas (2008) sobre estas cuestiones de percepcin de sonidos poco familiares. 3. Existen, como caba esperar, modalidades mltiples de artefactos culturales de formas masi, producidos para el consumo turstico. Pueden verse estimables materiales al respecto en Bruner (2005). 4. En este sentido, puede verse Sindiga (1999) y Francesch (2002). 5. Aunque he usado el verbo ofrecen en presente, ignoro si las cosas siguen ocurriendo as. Los hechos que presentar ocurrieron hace ya bastante tiempo. 6. Se entiende por cuasi-grupo una entidad sin una estructura reconocible, pero cuyos miembros tienen en comn ciertos intereses o formas de comportamiento que podran inducirles en cualquier momento a configurarse como grupos definidos (Ginsberg, 1934, apud Mayer 1999:108). Algo muy aplicable al conjunto de agentes tursticos. Cf. Francesch (2004). 7. El Mundo, 5 de mayo de 1999. 8. Turistidad es un trmino creado por Jafari (1987 y 1988): tourisdom. 9. Por ejemplo, Reisinger y Steiner (2006), Steiner y Reisinger (2006), Santana (2003), Wang (1999), Handler y Saxton (1988), Handler (1986), entre otros. 10. Es cierto que las guas de viaje pueden dar noticia de este tipo de atracciones. Sin embargo, muchos turistas prescinden de usar guas, algo intiles en los circuitos minuciosamente programados y que cuentan con un gua humano. Adems de este factor, hay que considerar que algunas de estas actividades no estn abiertas a cualquiera que pase y las pague, sino que se producen ex profeso para la empresa que conduce al grupo. 11. Tal vez, siguiendo a Giddens (2004: 39 y ss.), fuera ms adecuado hablar de fiabilidad [trust], matizando que esa fiabilidad se deposita en los sistemas expertos y en las seales simblicas, no en las personas.

La fiabilidad, segn este autor, tendra en cuenta las alternativas y la posibilidad de que las cosas pueden no salir bien, mientras que la confianza omite estas contingencias. Ver Velasco et al. (2006). 12. Por los mismos motivos, puramente analticos, excluir la agencia puesta en el campo por los actores cuya autenticidad se debate, los danzantes masi en el caso que nos ocupa. La omisin no es un olvido. 13. Con todo, hay una tendencia a la escolarizacin y certificacin de este tipo de saberes, tradicionalmente al margen del mundo escolar. 14. Para el doble papel de etngrafo al margen del campo y actor en el campo, pero no como etngrafo, puede verse, una vez ms, Bruner (op. cit.)

Recibido: 12/05/10 Reenviado: 15/09/10 Aceptado: 01/12/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 249-264. 2011

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Lloren Pratsi
Universidad de Barcelona (Espaa)

Resumen: Este artculo trata de la viabilidad o inviabilidad del patrimonio como atraccin turstica, en trminos generales. Esta cuestin se plantea, inicialmente, con independencia de la amplitud del concepto de patrimonio que se utilice, as como de los objetivos econmicos que se persigan, ya sea el lucro, el desarrollo u otros. El modelo que se presenta se basa en el conocimiento emprico de la realidad turstica y patrimonial de Espaa y particularmente de Catalua, no obstante pretende poder ser contrastado, corregido y enriquecido en el mbito de otros contextos. El artculo identifica tres situaciones geogrfico-patrimoniales en las cuales la explotacin turstica del patrimonio es, en principio viable, as como algunos factores que permiten corregir parcialmente la inviabilidad de otros supuestos, o conllevan posibles amenazas complementarias. Se examinan tambin dos supuestos, muy frecuentes en Espaa y se apuntan algunas lneas estratgicas para vencer la inviabilidad turstica all donde sta se debe ms a una planificacin inadecuada que no a situaciones estructurales inamovibles. Palabras clave: Patrimonio; Turismo; Viabilidad; Flujos geogrficos; Estrategias tursticas. Title: Heritage and its Feasibility in Tourism Terms Abstract: This article deals with the feasibility or infeasibility of heritage as a tourist attraction, in general terms .This issue is initially raised regardless the breadth of the concept of heritage that is used, as well as the economical objectives that are aimed at, such as profit, development or others. The model that is presented is based on the empirical knowledge of the tourist reality and heritage of Spain, in particular, Catalonia. However, it pretends to be contrasted, corrected or even enriched under other situations. The article identifies three geographical- heritage situations where the tourist exploitation of heritage is, in theory, feasible, as well as some agents that enable to partially correct the infeasibility of other assumptions or involve possible complementary threats. Some common assumptions in Spain are also examined and several strategies are suggested in order to overcome the tourist infeasibility of those places where such infeasibility is due to inadequate planning rather than entrenched structural conditions. . Keywords: Heritage; Tourism; Feasibility; Geographical Flows; Tourism Strategies.

i Doctor en Antropologa Social y profesor titular del Departament dAntropologia Cultural i dHistoria dAmrica i frica de la Universitat de Barcelona. E-mail: llprats@ [Link]

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Introduccin La relacin entre turismo y patrimonio sigue siendo, despus de dcadas de hablar y escribir sobre ella, un mar de confusiones. No ha habido manera, ni quizs inters suficiente, de intentar conjugar dos lgicas tan dispares como la del sector de la gestin patrimonial y la del sector empresarial turstico. Ni polticos ni acadmicos, por razones e intereses distintos, hemos sido mediadores eficaces a tal efecto. Esto no tendra mayor importancia sino fuera porque las expectativas que cifran recprocamente un sector en el otro, por lo menos sobre el papel, son en ocasiones muy grandes, tanto como sus fantasmas y demonios. Este hecho se acenta adems con la diversificacin de las nuevas activaciones patrimoniales y la expansin del llamado nuevo turismo (o nuevos turismos), dos fenmenos que van a estar previsiblemente en auge en los prximos aos, una vez se supere la actual coyuntura econmica en los pases occidentales, y en parte a causa del replanteamiento de los estilos de vida que derivan de ella. En estos ltimos aos, ya desde antes de la situacin que estamos viviendo, no hay proyecto patrimonial que no base en mayor o menor medida su sostenibilidad en el turismo (un turismo genricamente cultural pero cada vez ms diversificado), mientras que los nuevos turismos buscan en el patrimonio, entendido como cultura en su sentido ms amplio y tambin como identidad y autenticidad, los recursos bsicos sobre los que articular sus productos. En este artculo me refiero a esta demanda bidireccional, con el nimo de remarcar algunas realidades (quizs muy obvias pero que conviene tener presentes), sealar determinados factores que pueden constituir tanto amenazas como oportunidades para la viabilidad turstica del patrimonio en determinadas situaciones estructurales y apuntar estrategias para la superacin de la inviabilidad turstica del patrimonio cuando sta se debe a fallos objetivos de planificacin, ilustrados con la constatacin de algunos de los errores analticos ms frecuentes y a algunos de los cuales ya me he referido en otras ocasiones. El objetivo ltimo de estas pginas es que los hechos, hiptesis y conclusiones que se exponen aqu se puedan contrastar, a todos los efectos, en otros contextos para facilitar en lo posible el necesario entendimiento entre turismo y patrimonio, nico camino para evitar o paliar tantos fracasos y dolorosas reconversiones. El marco estructural En trminos generales, slo hay tres situaciones en las cuales el patrimonio, los recursos patrimoniales, son, en principio, tursticamente viables:

a) Cuando se trata de recursos de gran predicamento, capaces de atraer por s mismos una cantidad de visitantes suficiente para justificar la ubicacin de infraestructuras tursticas, bsicamente de alojamiento y restauracin. Estos recursos patrimoniales de gran atractivo turstico son relativamente independientes de su ubicacin. Las pirmides y los templos de Egipto seguiran constituyendo grandes atracciones tursticas aunque estuvieran emplazados, por ejemplo, en la India o en Latinoamrica, como recprocamente sucedera si Macchu Pichu o el Taj Mahal estuvieran emplazados en Egipto. Cuando estas atracciones se hallan en pases pobres o inseguros, se llegan a crear verdaderos guetos tursticos para garantizar el confort y la seguridad de los visitantes. b) Tambin son, en principio, tursticamente viables los recursos patrimoniales con una capacidad de atraccin menor, pero que se hallan emplazados dentro o cerca de entornos metropolitanos lo suficientemente grandes, es decir, que disponen de una masa crtica virtual de usuarios residentes (visitantes de da en potencia), lo cual comporta un umbral mnimo de poblacin, poblacin con ingresos discrecionales suficientes que se pueden destinar hipotticamente al disfrute de los recursos patrimoniales (y que excluye, por tanto, de facto, desde esta perspectiva, muchos recursos de entornos metropolitanos pobres del tercer mundo)1. Obviamente, estos recursos, o el conjunto del entorno, pueden atraer a turistas de otras latitudes, pero entonces nos hallaramos en la situacin descrita en el apartado anterior o frente a una mezcla de ambas. Sin embargo, lo que se intenta identificar aqu, ms all incluso de situaciones histricas concretas (como sera el caso de las ciudades soviticas y de su entorno de influencia hasta la cada del muro de Berln, o de China y otros pases comunistas hasta hace pocos aos), es la capacidad de relacin de la poblacin con su patrimonio en nmero suficiente para considerar que ste ejerce una atraccin turstica en su propio entorno2. c) Finalmente, son tursticamente viables, independientemente en gran parte de su capacidad intrnseca de atraccin turstica, los recursos patrimoniales que se hallan ubicados en destinos tursticos consolidados, maduros o de xito, como se les prefiera denominar, es decir, que registran por s mismos flujos tursticos suficientes no slo para mantener las infraestructuras propias y necesarias requeridas por el motivo de compra principal (sol y playa, por ejemplo), sino tambin para que los recursos patrimoniales puedan integrarse con xito como parte de la oferta de actividades tursticas de la zona. Casos como el Teatro

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Museo Dal, el Centro Histrico de Girona o el patrimonio romano de Tarragona (vinculados todos ellos con destinos maduros de sol y playa en Catalua), son ejemplos caractersticos, pero, por lo que puedan tener de extraordinario, de atractivo en s mismos estos casos, baste con ver los flujos de visitantes que recurren a los pequeos museos de la costa, centros histricos de menor relevancia, yacimientos arqueolgicos, u otros recursos patrimoniales, cuando se producen condiciones adversas para el disfrute de la playa o de otros recursos intensivos. Incluso destinos creados exnihilo, como los lujosos complejos tursticos de algunos emiratos rabes, recurren a franquicias patrimoniales habituales (Fundacin Guggenheim, por ejemplo) o consiguen introducir en esa dinmica a instituciones tan venerables como El Louvre. Por supuesto, dos o ms de las situaciones anteriores pueden coincidir (y de hecho coinciden), aumentando exponencialmente la atraccin turstica. Vase el caso de Barcelona y otras ciudades patrimoniales (Troitio: 1995; Van den Borg: 1996; Font: 2004), pero la apariencia es un tanto engaosa, dado el uso extremadamente selectivo que los turistas hacen de los recursos patrimoniales, que no tiene porque coincidir con el tipo de uso y preferencias de los residentes3. Hasta cierto punto es una situacin que se retroalimenta. El patrimonio (natural o cultural, en trminos convencionales) configura en muchos casos el destino turstico, y el turismo, posteriormente, magnifica la capacidad de atraccin del patrimonio. La casustica es variada y, como veremos, no siempre sucede as, pero por lo menos podemos afirmar que, en cualquiera de estas tres situaciones, se da una alta posibilidad de viabilidad turstica y fuera de ellas no. Es decir, que, si no disponemos de recursos patrimoniales de extraordinario atractivo, o de una poblacin residente o turstica suficiente (en todos los sentidos), para que parte de ella incluya dentro de sus variados intereses de ocio y/o formacin los recursos patrimoniales, son muy escasas, por no decir nulas, las posibilidades de

que nuestros recursos patrimoniales permitan activaciones4 econmicamente sostenibles y mucho menos que se puedan convertir en el motor o en un incentivo del desarrollo local por la va del turismo cultural-patrimonial. El destino ms probable de las mltiples iniciativas en este sentido es pura y llanamente el fracaso. [figura # 1] Respecto a este modelo elemental, vamos a examinar a continuacin algunas fuerzas que inciden sobre l, introduciendo sustanciales matices, aunque sin llegar a afectar sus postulados bsicos. Se trata principalmente de la necesidad, la escala y la concurrencia-competencia. La necesidad La necesidad corrige el modelo bsico esencialmente en la medida en que comporta una implicacin mayor de la poblacin (y de la administracin, por supuesto). Hay casos de recursos patrimoniales con viabilidad turstica que no llegan a desarrollarse por el desinters de la poblacin, incluso sin tener una plena conciencia de ello, un desinters pasivo, por as decirlo, en la medida en que la poblacin no depende del patrimonio para vivir (o para mejorar sus condiciones de vida), ni para reafirmarse en su identidad (o reconstruirla)5. La escala Cuntos visitantes son suficientes para garantizar la viabilidad turstica de un recurso patrimonial? Depende de los objetivos que nos hayamos fijado. Si se trata de un

FIG. # 1 SITUACIONES TURSTICAMENTE VIABLES PARA EL PATRIMONIO

ZONAS TURSTICAS GRANDES CIUDADES

GRANDES ATRACCIONES PATRIMONIALES

ZONAS TURSTICAS ZONAS TURSTICAS

GRANDES CIUDADES ZONAS TURSTICAS GRANDES CIUDADES ZONAS TURSTICAS

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pequeo recurso patrimonial de titularidad pblica, sin gastos de personal (voluntariado), o con pequeos gastos de personal temporal y sin otra pretensin que su mantenimiento, es decir, sin efectos indirectos (en ningn sentido) en la economa de la zona (es un ejemplo), el nmero de visitantes necesarios para asegurar su viabilidad, es decir, para no arrojar saldos negativos, ser bajo. Si los objetivos son ms ambiciosos porque se pretende generar, o contribuir a generar dinmicas de desarrollo econmico en la zona (hotelera, restauracin, comercio y otros servicios), independientemente de los costes propios del mantenimiento del recurso (es preciso remarcarlo enfticamente), el nmero de visitantes necesarios (su distribucin a lo largo del ao es cuestin a parte), ser mucho ms elevado, o con un nivel de gasto y/o pernoctaciones mucho mayor. Entre los dos extremos de la gama, caben, por supuesto, todas las situaciones intermedias imaginables. As, recursos que no tienen viabilidad turstica para determinados objetivos s la pueden tener para otros (es, en efecto, una cuestin de escala). Incluso, en ocasiones, la viabilidad a escala puede depender no ya del recurso o recursos, sino del tipo de activacin de los mismos y el coste (especialmente de mantenimiento) que comporten. Una ermita, un bosque, una cabaa y un puente rstico pueden ser recursos suficientes para coadyuvar al mantenimiento de un alojamiento rural, incluso para otorgarle ventajas competitivas respecto a otros de similar rango. Un yacimiento arqueolgico y un castillo, en cambio, pueden ser claramente insuficientes para coadyuvar a mantener un hotel modesto o para generar cualquier otra expectativa econmica (siempre dentro de zonas tursticas no desarrolladas previamente). El equilibrio es muy frgil y toda precaucin es poca (ms si tenemos en cuenta que, aunque se diga lo contrario y tal vez en otros tiempos fuera cierto-, actualmente tendemos a sobrevalorar nuestros recursos patrimoniales). La escala nos plantea pues directamente una cuestin: qu es una cantidad suficiente?, cuya respuesta debe darse en trminos relativos. La relacin entre potencial de los recursos (y en su caso de las activaciones), densidad de poblacin residente (permanente, o no) y distancia de los potenciales centros emisores, as como la disponibilidad de tiempo libre e ingresos discrecionales, deben medirse muy atinadamente, con una actitud ms tendente a la prudencia, a la precaucin, que a la euforia y el exceso de confianza. Y se deben relacionar estos factores, adems, con los gastos de recuperacin, conservacin y mantenimiento funcional necesarios, as como, por otra parte, con las expectativas respecto a los resultados econmicos mnimos que estamos dispuestos a asumir, a dar por buenos,

y al tiempo que estemos en condiciones o disposicin de mantener balances negativos. En caso de que el balance previo no resulte satisfactorio, no deberamos activar los recursos6, a menos que nuestros objetivos no sean econmicos, o no lo sean nicamente, o principalmente, es decir, que estemos dispuestos a asumir unas ciertas prdidas (o por lo menos ausencia de ganancias) econmicas, no slo la administracin, sino tambin la poblacin, en aras de objetivos, por ejemplo, identitarios7. He mencionado dos elementos acerca de los cuales hay que hacer algunas precisiones: la distancia y la distribucin anual de visitantes. Ni una ni otra cuestin son en s objeto de este artculo, pero, en cualquier estudio de caso, se debera tener en cuenta, por lo menos, que, cuando hablamos de distancia, nos referimos a distancia percibida, que no tiene porque coincidir con la distancia real, mesurable. Se trata, por decirlo as, de una distancia cultural. Todos sabemos que no es lo mismo caminar, o conducir, una misma distancia entre bosques, pueblos y ros, o a travs de un pramo, como sabemos que no existe la misma distancia entre Barcelona y Londres que entre Barcelona y Trpoli, aunque los nmeros se empeen en mantener lo contrario. La distribucin de los flujos de visitantes nos remiten principalmente a la estacionalidad. La estacionalidad, en mayor o menor medida, es prcticamente consubstancial con el turismo. Precisamente, una de las virtudes del patrimonio, como veremos, puede ser contribuir a reducirla, pero la estacionalidad, como ha explicado Jimnez-Set (2003), puede ser tambin una estrategia del sector turstico en determinados contextos, lo cual tiene sus consecuencias (o debera tenerlas) en la planificacin de la gestin del patrimonio. La concurrencia-competencia La competencia es un factor caracterstico de la economa de mercado del que por supuesto no escapan los recursos patrimoniales o, mejor dicho, su explotacin turstica. Los recursos patrimoniales no compiten nicamente, ni, en ocasiones principalmente, entre s, sino tambin respecto a otro tipo de atracciones dentro de la oferta de ocio de un mismo destino, por el bien escaso que supone el pblico, los visitantes8. Dentro de un mismo destino turstico es frecuente que la oferta patrimonial desborde ampliamente la capacidad de consumo del pblico (en las ciudades en general y en las ciudades patrimoniales o ciudades de arte an ms, pero no slo en las ciudades). En estos casos los turistas seleccionan drsticamente los atractivos principales segn unos criterios predeterminados en gran medida por las guas, la publicidad la imagen turs-

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tica de la ciudad o el destino, en definitiva, y obliteran completamente un gran nmero de activaciones que alcanzan cifras de visitantes muy bajas, impropias de su ubicacin en un lugar con grandes flujos de visitantes. Podra pensarse que el pblico autctono suplira, compensara esta orientacin del turismo, pero slo lo hace en algunos casos concretos9, ya que la imagen de la ciudad se impone incluso en la orientacin de los autctonos. Los nosotros de los otros pasan a ser los nosotros de nosotros tambin, siguiendo en cierto modo el proceso denominado mmesis (Taussig: 1993)10. La otra cara de la moneda de la competencia es la cooperacin, que aqu se traduce en complementariedad, concurrencia, posibles sinergias. Curiosamente, es difcil establecer una frontera entre una y otra. Parece que factores como la proximidad de activaciones menos atractivas a priori que otras, puede favorecer la visita, as como el nmero de turistas residentes o bien la coherencia entre unas y otras activaciones (en la medida en que pueden satisfacer una misma demanda), aunque, por otra parte, una densidad excesiva o la hipercoherencia pueden crear un efecto de fatiga, de exceso de oferta, que convierte de nuevo la cooperacin o complementariedad en competencia. El comportamiento del pblico, de los visitantes, en los tres casos generales propuestos, tiende a ser, tambin en trminos generales, diverso. El turista que viaja estimulado por grandes atracciones patrimoniales, tiene la obligacin de visitarlas, aunque sea slo para contar que realmente ha estado all (McCannell:2001, Mancinelli: 2009). Esta situacin no se da en cambio entre la poblacin residente (siempre hablando en trminos generales). La relacin de la poblacin con sus recursos patrimoniales puede ser muy diversa. Curiosamente, la mala conciencia que puede producirse a causa del desconocimiento por parte de los autctonos de estos mismos recursos tiene mucho que ver con su calificacin y uso turstico. La preocupacin se genera por el hecho y en la medida en que estos recursos son considerados atractivos principales por los turistas (por el turismo). Es la idea que se expresa con frecuencia en frases como y yo que soy de aqu no lo he visitado nunca, y otras similares. Los visitantes de atracciones patrimoniales en zonas tursticas (no de atracciones que motiven el viaje per se o constituyan el motivo de compra principal), haciendo un smil biolgico, podramos decir que son posibilistas y oportunistas11. Su visita, en general, est motivada por algn accidente o anomia. Esto es especialmente acusado en los destinos de sol y playa (tambin en destinos de naturaleza de interior). Un da de lluvia, un exceso de insolacin que aconseja dar un descanso a la piel quemada, el aburrimiento por reiteracin y posibles di-

sensos en el grupo familiar o de amigos stas y otras circunstancias (una tolerancia limitada al tiempo que se pasa en la playa, etc.) plantean al turista la cuestin de qu ms se puede hacer, es decir, que otras atracciones y actividades complementarias ofrece el destino ms all de la actividad principal (la playa en este caso), que ha constituido, en primera instancia, el motivo de compra. Entre estas atracciones y actividades complementarias suelen estar siempre activaciones patrimoniales de mayor o menos calado, que sern elegidas (en primer, segundo o tercer lugar) por un cierto nmero de turistas. Digo que esta eleccin es posibilista porque depende de lo que haya. Una activacin que tal vez no tuviera ningn xito en trminos de visitantes si hubiera donde elegir, puede en cambio tenerlo en una situacin de escasa o nula competencia (aunque el atractivo intrnseco del recurso y de la activacin siempre va a tener algn peso en esta peculiar contabilidad). Asimismo, la distancia, por corta que sea, desempea un papel en el nmero de visitantes ocasionales. Las activaciones patrimoniales emplazadas ms cerca de la playa, de los hoteles y de las zonas comerciales y de ocio (o de los municipios costeros tursticos en general cuando estn fuera del propio casco urbano) suelen tener un mayor xito turstico (siempre con el correctivo del atractivo diferencial) que aquellas que se hallan fuera de estas zonas y municipios (aunque se trate de municipios cercanos). El factor de la movilidad autnoma, en estos casos, es determinante12. Por otra parte, el comportamiento del visitante ocasional en zonas tursticas es oportunista en el sentido de que no es un visitante asegurado, sino que depende de circunstancias como las que he mencionado anteriormente. Por supuesto, tambin en las zonas tursticas, incluso en las zonas ms duras de sol y playa, habr turistas que harn uso de las activaciones patrimoniales en cualquier caso, como los habr tambin que raramente o en ningn caso considerarn entre sus opciones la visita a activaciones patrimoniales13. Proyectos turstico-patrimoniales a pesar de todo. A pesar de que pretendo ser rotundo en mi argumento de que no hay viabilidad turstica para el patrimonio (o a travs del patrimonio) fuera de los tres supuestos expuestos, soy plenamente consciente de que existe una gran demanda de desarrollo turstico local basado en el patrimonio en lugares estructuralmente inviables, y soy igualmente consciente de que, por mucho que se diga y se advierta, esa demanda y esos proyectos van a seguir producindose, incluso aumentando, ciegos a la evidencia del ms que probable fracaso. Por qu sucede esto y qu soluciones se le pueden dar?

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La casustica que impulsa los proyectos turstico-patrimoniales de carcter local es relativamente diversa y no incluye todos los proyectos patrimoniales de carcter local. Es decir, que hay proyectos patrimoniales de carcter local que no tienen necesariamente una orientacin turstica, aunque la asociacin entre turismo, patrimonio y desarrollo local se halla muy extendida. Voy a diferenciar dos situaciones, a las cuales me he referido ya en numerosas ocasiones, con la pretensin de aportar algunos elementos nuevos para su gestin estratgica. La museologa de la frustracin La primera de ellas es la que he denominado en otras ocasiones museologa de la frustracin (vase, por ejemplo, Prats: 2005). Me refiero con ello a localidades, enclaves, barrios urbanos o zonas ms extensas, que vivan exclusivamente, o casi exclusivamente, de una sola actividad econmica, normalmente industrial o extractiva, aunque no exclusivamente14, que ha cesado de forma sbita, por procesos de reconversin, deslocalizacin o similares15. De estas empresas (mineras, siderurgias, todo tipo de industrias) dependa no slo el conjunto de la actividad econmica del lugar, sino que, en torno a ella, se articulaba habitualmente la estructura social y el universo simblico, incluyendo la memoria y, en ltima instancia, el sentido mismo de la vida. La primera reaccin de las poblaciones afectadas por estos fenmenos suele ser la lucha por evitar lo inevitable. Finalmente, se suelen acabar aceptando programas de prejubilacin e indemnizaciones ms o menos generosas, acompaadas, a veces, de promesas administrativas de reindustrializacin de la zona y de recolocacin de la poblacin directamente afectada (la poblacin indirectamente afectada normalmente es toda o casi toda: familiares, comercios, servicios, industrias auxiliares). Una vez superados los primeros ardores, se acepta forzosamente la situacin, algunos lugareos emigran en busca de nuevas oportunidades y los que se quedan suelen caer en el abatimiento y la frustracin. No es extrao que, en estas situaciones, la administracin o los agentes culturales tengan la idea de hacer un museo (activar patrimonialmente la realidad desaparecida), para conservar en lo posible el sentido del mundo que se ha hundido bajo sus pies. Hasta aqu nada que objetar: los resultados pueden ser muy distintos segn cmo y dnde se hagan las cosas y el rumbo que tomen (lo veremos en su momento), sin embargo, hay un segundo paso que suele acarrear consecuencias nefastas: y viviremos del turismo cultural. Se comprende perfectamente la necesidad de encontrar una alternativa econmica, pero, en cualquier caso, sta no pasa por el turismo a menos

que no nos encontremos en uno (por lo menos) de los tres supuestos iniciales, y, aun as, es rara la ocasin en que el turismo puede suplir con garantas la actividad econmica anterior. En el mejor de los casos va a ser un paliativo, en el peor un rotundo fracaso que va a confirmar y ahondar la sensacin de frustracin: no slo la comunidad y su actividad productiva ha dejado de tener inters econmico, sino que ni tan siquiera interesa como espectculo o actividad ldica para usos tursticos. Turismo y patrimonio al rescate del mundo rural La segunda situacin afecta genricamente al mundo rural. La escasa rentabilidad de las actividades agroganaderas (tanto en pases desarrollados como no desarrollados), la mecanizacin, en otros casos, que permite reducir la mano de obra y desvincular la residencia de las explotaciones, unidas a la mayor cantidad y calidad de servicios que ofrecen las ciudades, as como a la diversificacin, por lo menos, de opciones econmicas, atraen a la poblacin rural hacia ellas, particularmente a la poblacin activa, y provocan el abandono del medio rural y el envejecimiento de su poblacin. No importa que las condiciones de vida de la ciudad sean en ocasiones de una extrema precariedad, algn valor aadido deben ofrecer respecto al campo cuando las megalpolis de los pases pobres siguen atrayendo a la poblacin rural y, en los pases ricos, el paisaje global se parece cada vez ms al modelo de ciudad jardn: ncleos urbanos separados por espacios naturales cuidados, cultivados incluso en ocasiones ms por su valor ldico-cultural que por la explotacin de su produccin primaria. Las alternativas individuales de carcter neorural no tienen mayor significacin, en este sentido, en comparacin con los flujos inversos. En esta situacin, el diagnstico de los habitantes rurales (o de quienes se preocupan por ellos) es tan correcto como en el caso anterior: poca poblacin y envejecida. Esto se traduce rpidamente en la necesidad de crear puestos de trabajo para atraer o retener a la poblacin joven en el lugar. Pero cmo? Aqu se produce el proceso inverso: del turismo al patrimonio. El turismo aparece como la nica actividad econmica viable (con razn o sin ella), en parte por exclusin y en parte por otras razones que veremos ms adelante. Se supone que el turismo necesita atracciones para desplazarse, y, en el medio rural, stas se hallan supuestamente en el patrimonio natural y cultural. El patrimonio es el nico recurso turstico que se encuentra prcticamente en todas partes. Estos razonamientos nos conducen de nuevo al callejn sin salida de la inviabilidad turstica del patrimonio. Deca que el diagnstico es correcto: poblacin escasa y

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envejecida, pero no as necesariamente las conclusiones proyectivas que de l se extraen. Hay una poblacin joven, o, mejor dicho, una cantidad suficiente de poblacin joven (suficiente para asegurar la continuidad biolgica y social del medio rural) interesada en vivir y trabajar en l, si la viabilidad econmica se lo permite? No hablo de las periferias ms o menos difusas y ms o menos rurales de las ciudades grandes y medianas, sino de un medio rural profundo, que no tiene la ciudad y todos sus servicios y atractivos a poco menos de una hora de distancia. La soledad y la vejez son un problema para las personas que la sufren, o para las que se hallan estrechamente vinculadas a ellas, pero, para los jvenes, mxime cuando prcticas como el retorno vacacional, incluso de fin de semana, permite mantener muy activamente el cordn umbilical con el medio rural de referencia. Las estadsticas apuntan que el xodo de personas mayores del espacio rural al espacio urbano es comparativamente menor ahora que hace unos aos, incluso se producen flujos de retorno al medio rural despus de la jubilacin (Camarero: 1991). Remarco que no me refiero al conjunto de la poblacin rural, sino slo a los viejos, las personas que bordean o superan la edad de jubilacin. En cuanto a la situacin general, pienso que estamos a la par: a los fenmenos de reconversin industrial y deslocalizacin de estas ltimas dcadas en Espaa, marcadas primero por el ingreso en la Comunidad Econmica Europea y despus por la globalizacin econmica, se los podra confrontar con los efectos demogrficos, por lo menos equivalentes, de la nefasta poltica industrial del franquismo, que provoc los mayores movimientos migratorios internos de la Espaa contempornea. Los motivos que en cierta forma retienen y envejecen a una parte de la poblacin rural tienen mucho que ver con las mejoras tecnolgicas y socialesasistenciales (desde las redes elctricas y telefnicas, el confort de las casas, las carreteras y los automviles, la televisin, la universalizacin de las pensiones y la asistencia sanitaria y, en un futuro cercano, el desarrollo de la ley de dependencia, la teleasistencia e internet). Esto ha provocado que, paradjicamente, mientras la actividad econmica en el medio rural se haca cada vez ms inviable, la calidad de vida para las personas mayores, incluyendo la tranquilidad y el contacto familiar sin dependencia forzosa, aumentaba, y disminuan por tanto los estmulos para abandonar el campo y marchar a la ciudad a vivir con los hijos o con los parientes ms prximos. As, en lugar de pueblos abandonados, recientemente, tenemos pueblos envejecidos. Pueblos envejecidos no significa necesariamente pueblos empobrecidos (econmicamente hablando). Puede que grandes patrimonios rurales sean gestionados des-

de la ciudad, pero no necesariamente. Siguen existiendo en Espaa muchos grandes y medianos patrimonios en forma de tierras y casas que son gestionados in situ y, con frecuencia, aprovechando las variables lneas de ayudas de la Poltica Agraria Comunitaria, as como tambin la inviabilidad de las pequeas explotaciones que, en algunos casos, han contribuido a incrementar notablemente la superficie de las propiedades, por agregacin16. Eso no quiere decir que no haya pobres en el campo. Los hay en la medida en que son necesarios para desempear determinadas labores y servicios, incluso hay jvenes, quizs no muchos, pero los hay, personas que no han querido o no han podido optar por el xodo urbano, tal vez simplemente porque su propio contexto rural les ofreca mayores compensaciones, o porque, en cualquier modo, la balanza de esfuerzos-riesgos y beneficios ms o menos ciertos o inciertos les ha inclinado a tomar esa decisin. O simplemente porque les gusta y podan hacerlo. Hay incluso neorurales que han cambiado la ciudad por el campo, pocos, pero vistosos por lo que tienen de chocante, y antiguos residentes que con frecuencia mantienen sus casas y llenan de vida los pueblos por lo menos en vacaciones y durante las fiestas patronales. Forzando un poco la nota, podramos decir que en el medio rural, hay la poblacin que debe haber. En algunos lugares claramente no es as: pueblos o entornos rurales en los que quedan muy pocas personas, una demografa bajsima que no se renueva y va descendiendo en lento goteo o en picado. Futuros pueblos abandonados, como tantos otros lo han sido ya, un camino que seguirn inefablemente algunos, pero no todos, de los pueblos envejecidos. Y, a pesar de todo, no por ello van a desaparecer, porque la tierra, aunque no debera ser as, tiene dueos y para ellos representar un recurso, un patrimonio no precisamente cultural sino econmico, que, en su momento, se podr convertir, quien sabe si para su reutilizacin productiva (para elaborar biocarburantes por ejemplo), o para construir una urbanizacin turstica para una poblacin atrada por nuevos recursos, patrimoniales tal vez? No parece probable, pero, quin iba a decir que en el desierto de Nevada crecera una ciudad que constituira uno de los mayores atractivos tursticos de Norteamrica y que alguien se le ocurrira, tal vez en un ensueo, repetir la experiencia en los Monegros,o que se levantara de la nada el delirante destino turstico de Dubai La situacin en el mundo rural, respecto a la explotacin turstica del patrimonio, podra resumirse diciendo que, en la mayora de los casos (repito: en la mayora de los casos), no es viable ni necesaria. Esto no impide que, muy legtimamente, determinados polticos y activistas culturales locales se planteen en ocasiones desarrollar

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sus poblaciones, crear puestos de trabajo, retener a los jvenes, mejorar la calidad de vida del pueblo , mediante la activacin de los recursos patrimoniales y la atraccin de flujos tursticos. Aunque ya sabemos que, con frecuencia, este empeo va a fracasar, se comprende perfectamente que se plantee como primera opcin. En parte, por la sobrevaloracin (que ya hemos mencionado) que todos tendemos a hacer de nuestros propios recursos patrimoniales locales, tan ligados a nuestra memoria, a nuestras vivencias, a nuestra identidad. Y en parte, por dos generalizaciones abusivas, que no son atribuibles a los polticos ni a los activistas culturales locales, pero que ellos aceptan ms o menos acrticamente como el resto de la poblacin: a) Espaa, en general, es un pas turstico; y b) existe un turismo cultural creciente y ansioso por encontrar nuevos estmulos, por consumir nuevos productos. Dos espejismos, en cuanto a sus dimensiones y consecuencias, a veces insuficientemente explicados por la administracin y el sector acadmico, que han creado confusin y algunos desastres irreparables. Vamos a referirnos a estas generalizaciones para preguntarnos despus, respecto al mundo rural, lo siguiente: si los polticos y activistas detectan problemas de despoblacin y envejecimiento por qu no los abordan directamente, en lugar de dar ese curioso rodeo a travs del patrimonio?. La cuestin tiene su enjundia. Comencemos por el principio. Espaa es un pas turstico, sin duda, uno de los primeros del mundo tanto en numero de visitantes como en ingresos desde hace ya algunos aos, y, realmente, en el contexto de la Unin Europea y de la globalizacin, no se antoja qu otra actividad que no sea el turismo (adems de la geriatra) pueda actuar de motor de la economa en esta parte del mundo, si el cambio climtico (el calentamiento global o lo que sea que est sucediendo con nuestro planeta) y la crisis no disponen otra cosa. Pero Espaa no es un pas homogneamente turstico, Catalua tampoco (basta con consultar algunos mapas): el turismo se concentra fundamentalmente en las islas y en las costas peninsulares, principalmente mediterrneas, y en algunas ciudades, no muchas, y, en mucha menor medida, en algunas cadenas montaosas, especialmente en el Pirineo17. La mayor parte del territorio espaol, y una buena parte del cataln, no tiene ninguna o muy escasa relevancia turstica: a veces pequeos flujos de proximidad que no alcanzan a tener magnitudes econmicas significativas ni siquiera para el conjunto de la sociedad local; muchas otras veces, ni eso. Parte de ese turismo es turismo cultural. El turismo cultural no se puede definir de forma eficiente ms que como aquel que consume productos culturales18. Pero el turismo cultural se concentra tambin en determinados destinos (de Barcelona

a Madrid, la Alhambra, o el Camino de Santiago). Se nos ha dicho que el turismo cultural (el consumo turstico de productos culturales) aumenta exponencialmente y que el turismo ya no busca slo sol y playa, sino que diversifica sus intereses. Ambas cosas son ciertas pero requieren importantes matizaciones. En primer lugar, el consumo turstico de productos culturales aumenta, pero aumenta fundamentalmente all donde ya exista, o por implementacin (ms que por reconversin) de destinos tursticos de sol y playa (o de nieve, minoritariamente). No se crean nuevos destinos turstico-culturales. Basta con ver lo que venden los operadores (no lo que promocionan los gobiernos, que es muy distinto). Y es que un destino turstico, con toda su infraestructura, no se improvisa (a menos que no se inviertan en l cantidades ingentes de petrodolares o de dinero de procedencias ms o menos claras, y aun as). Por otra parte, ese crecimiento, esa diversificacin, no debe permitirnos olvidar que, si bien en trminos relativos puede ser notable, parte de unas cotas tan bajas que an tiene muy poco peso dentro de un panorama turstico dominado todava (y osara decir que sin sntomas alarmantes de desfallecimiento) por el turismo de sol y playa, que, adems, mantiene claramente como baza fundamental el precio y el contexto geopoltico favorable. Creo que la viabilidad turstica del patrimonio local debera buscarse ms en el turismo rural que en el turismo cultural. El turismo rural, en Espaa por lo menos, es un totum revolutum que comprende desde explotaciones agrogananaderas en activo que alquilan habitaciones adaptadas al uso turstico, hasta pequeos (y no tan pequeos) hoteles en espacio ms o menos rural, o casas de pueblo, o aisladas, incluso apartamentos que se alquilan como alojamientos rurales independientes. La normativa al respecto, en Espaa, vara de una Comunidad Autnoma a otra, y la realidad an ms. Estas confusiones que agitan al sector, al cliente potencial no le suelen importar mucho. El turista rural, por decirlo as, suele buscar paz y tranquilidad, bonitos paisajes, confort, con frecuencia una buena gastronoma y una cierta autenticidad que no se contradiga con los estndares de confort que se asocian a las estancias tranquilas: las casas de piedra, los viejos muebles de madera son valores buscados en el producto turstico rural, pero no as el olor de las cuadras y pocilgas, o las moscas que atrae el ganado, estamos hablando de una autenticidad turstica. Tampoco le molesta al turista en proceso de consumicin de productos rurales la cercana de otros atractivos, como la playa, los atractivos de montaa ms populares, o la relativa accesibilidad de ciertas ciudades. Vase sino dnde se da una mayor densidad de alojamientos tursticos rurales y cules

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son las zonas ms frecuentadas. Asimismo, el turista rural no rechazar la sustitucin de los viejos somieres por los modernos canaps o somieres de lminas, ni los baos ms sofisticados, ni, aunque sea opcionalmente, la disponibilidad de televisin en las habitaciones. La funcin de la piedra y la madera carcomida es meramente ambiental (Jimnez-Set: 2005). Y es que, al fin y al cabo, no debemos olvidar que el destino genrico del turismo es el paraso y este paraso puede adoptar muchas formas, pero las incomodidades y las molestias no tienen cabida en l19. La versin buclica y confortable del mundo rural es una de estas versiones del paraso que los turistas consumimos (no necesariamente de forma exclusiva). Las exigencias al respecto aumentan o disminuyen segn el precio que estemos dispuestos a pagar por ellas, por supuesto. A veces, el alojamiento rural constituye simplemente la alternativa ms barata. Y es que en el mercado tambin se ofrecen parasos para todos los gustos y casi todos los bolsillos. El turismo rural, o, por decirlo con mayor precisin, el turismo en espacio rural, tampoco tiene una gran importancia cuantitativa, pero abre un abanico de posibilidades inditas, no slo respecto al tipo de establecimientos, sino tambin respecto a su posible emplazamiento. Lugares que no van a conseguir atraer turismo mediante sus recursos patrimoniales, pueden hacerlo mediante establecimientos tursticos y con ello poner en valor (aqu la expresin sera muy adecuada) sus recursos patrimoniales. Me explicar, pero, para hacerlo, debo empezar refirindome someramente a algunas caractersticas de la dinmica y estructura del producto turstico en general. El turismo, en s, consiste en el desplazamiento y la estancia ms o menos prolongada de personas y grupos ms o menos lejos de su lugar de residencia, por motivos de ocio, sean estos cuales fueren. Pero el turismo en nuestra sociedad, donde nace y se desarrolla, es, como casi todo, una actividad inmersa en el mercado, donde determinadas empresas (la llamada industria turstica) ofrece productos (tursticos), que los consumidores (turistas) adquieren y consumen, en este caso en emplazamientos distintos de los habituales y entre s (destinos). De hecho el proceso es mucho ms complejo: la industria turstica o la sociedad que sustenta, o en que se sustenta, alienta (digmoslo as) el consumo turstico; las empresas negocian (digmoslo tambin as) sus condiciones de implantacin en las sociedades receptoras para crear los destinos tursticos. Los productos son complejos, con frecuencia verdaderos agregados de actividades y de servicios provistos por empresas diversas, etc. Sin embargo, todo esto no puede ocultar la centralidad del producto: salvo excep-

ciones prcticamente individuales, no se puede viajar all donde no existe una oferta turstica, es decir, productos, y, por el contrario, la inmensa mayora de desplazamientos tursticos recurren a un nmero amplio pero limitado de productos y, por ende, de destinos. El producto turstico, tomado como un conjunto de infraestructuras y actividades que ofrecen bienes y servicios, tiene algunas caractersticas particulares, de las cuales, a los efectos que nos interesan, me voy a centrar nicamente en su carcter variable a lo largo del proceso econmico. Desde esta perspectiva, el producto turstico suele ser fragmentario en la fase de produccin (empresas diversas ofrecen servicios y actividades diversas que van desde los desplazamientos hasta el alojamiento, la restauracin, o las actividades in situ). Puede ser fragmentario o integrado en la fase de comercializacin (es decir, se puede adquirir como un pack con todos los servicios y actividades incluidas por un precio global, o como un kit de montaje a gusto del consumidor, que adquiere por su cuenta y de proveedores diversos los billetes de transporte, los alojamientos y las actividades de todo tipo que desea realizar, incluso sobre la marcha). Entre estos dos extremos (el que representan el TI o el resort y el drifter, o mochilero, respectivamente) hay una extensa gama de posibilidades que se desarrolla como un contnuum. Pero, en la fase de consumo, el producto es necesariamente integrado: finalmente, un mismo usuario consume desplazamientos, alojamiento, restauracin, actividades, souvenirs independientemente de que los haya adquirido juntos o por separado. No importa si se quiere denominar a este consumo producto, cesta de productos o simplemente destino (aunque el consumo no tiene porque coincidir plenamente con el conjunto de la oferta del destino), lo realmente interesante es que, una vez en el destino, o en los diversos destinos, el turista consume, por lo menos, infraestructuras de alojamiento y restauracin y actividades o servicios tursticos que, convencionalmente, podemos clasificar en principales (aquellos que se identifican primordialmente con el motivo de compra) y complementarios. Todo ello se produce en uno o unos determinados escenarios fsicos o tangibles y mentales o intangibles. De forma que el consumo turstico en destino podra representarse as: [figura # 2.] Las actividades complementarias, as como los escenarios, ayudan a escoger, junto con otros factores, entre productos similares o que obedecen a un mismo motivo de compra. Los recursos patrimoniales pueden hallarse en cualquier parte del esquema anterior y en todas a la vez. Por supuesto pueden constituir la atraccin principal y tambin ser el centro de alguna actividad complementaria, pero tambin pueden estar presentes en

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FIG. # 2 ESTRUCTURA DEL PRODUCTO TURSTICO EN FASE DE CONSUMO

ESCENARIO MATERIAL O TANGIBLE INFRAESTRUCTURAS Y SERVICIOS DE DESPLAZAMIENTO ALOJAMIENTO Y RESTAURACIN

ESCENARIO INMATERIAL O INTANGIBLE

INFRAESTRUCTURAS Y SERVICIOS DE ACTIVIDADES TURSTICAS PRINCIPALES Y COMPLEMENTARIAS

los alojamientos (vase los hoteles ubicados en edificios histricos, como buena parte de la red de Paradores de Espaa, o singulares, como los hoteles de autor), o los criterios imperantes en los alojamientos rurales, en el mobiliario, en la decoracin, as como, por supuesto, en la restauracin, donde el patrimonio gastronmico, ya sea el caracterstico de la zona (los productos de la tierra, la cocina de la tierra) o la creacin de un genio de los fogones (la cocina de autor), cuando no ambas cosas a la vez, adquiere un papel cada vez ms importante. El patrimonio, por supuesto, estar presente, prcticamente siempre, en los escenarios (tanto tangibles como intangibles), que sern la materia principal de la promocin turstica (y muy especialmente de la promocin turstica institucional), mientras que, por otra parte, puede llegar a constituir un obstculo para el desarrollo de determinadas iniciativas y actividades20. Para que el patrimonio pueda ejercer un atractivo turstico suficiente, segn la escala que hayamos fijado, como hemos visto, necesitaremos (ahora podemos replantearlo en estos trminos) una capacidad de atraccin capaz de generar por s misma unos flujos adecuados para

la creacin y mantenimiento, por lo menos, de la infraestructura de alojamiento y restauracin necesaria en cada caso (y adecuada en lo tocante a sus caractersticas) para los visitantes que esperamos y necesitamos recibir. En el contexto de las grandes ciudades o en las zonas tursticas consolidadas, esta infraestructura ya existe y, por tanto, no supone un problema. Pero en las zonas rurales (o simplemente alejadas de las grandes ciudades y de las principales zonas tursticas), sin grandes recursos naturales o culturales (ni grandes pirmides ni esplndidas montaas alpinas, para entendernos), cmo vamos a crear y a mantener infraestructuras de alojamiento y restauracin? Y, si lo hacemos, cmo vamos a asegurarnos un ndice de ocupacin suficiente? Estrategias para mejorar la viabilidad turstica del patrimonio A mi entender slo existen dos caminos. O a) estamos dispuestos a (y podemos) realizar grandes inversiones en atracciones tursticas (patrimoniales o no), o b) convertimos (a la escala que nos convenga) la propia

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infraestructura de alojamiento y restauracin (si existe, o, sino, la creamos ex novo) en el atractivo turstico principal, en el motivo de compra. De ambos casos existen ejemplos21. Cabra una tercera opcin, por lo menos sobre el papel, que consistira en encontrar frmulas imaginativas para crear flujos tursticos, pero esto requiere inteligencia y creatividad extremas, adems de un profundo conocimiento de cada contexto y, por tanto un capital humano (un patrimonio humano por decirlo as), con el que no podemos contar en abstracto o de forma generalizada22. En cualquier caso, los factores correctores del modelo bsico, que hemos examinado anteriormente, pueden ser nuestros principales aliados. En contextos geogrficos, como es el caso de Catalua y de buena parte de Espaa, en que la retcula urbana de ciudades intermedias no deja apenas zonas plenamente rurales, tan aisladas que no sean aptas para, pongamos por caso, una visita de fin de semana, en un pas que dispone adems de una buena red de carreteras principales, parece razonable pensar que una casa o un pequeo hotel rural tengan una posibilidad de atraccin real sobre, por lo menos, el pblico urbano ms prximo, y tal vez tambin, de grandes conurbaciones. Esto requiere una alta calidad de las instalaciones y los servicios, confort y tranquilidad garantizados, atencin hasta los ms mnimos detalles y caprichos (un respeto exquisito a la intimidad, por ejemplo) y una gastronoma impecable. El cliente debe vivir su escapada o su estancia como una experiencia altamente satisfactoria y exclusiva. Esto restringe por supuesto el mercado a clientes con alto (como mucho medio-alto) poder adquisitivo. Es adems un tipo de establecimiento que debe asumir un primer perodo de prdidas, no slo por la fuerte inversin inicial que precisa, sino por la necesidad de valerse de invitaciones estratgicas (ms que de precios polticos por cuestiones relativas al segmento de mercado) para poner a funcionar el boca-oreja que debe ser el mecanismo ms fiable (no el nico, por supuesto) de promocin. El riesgo es alto (y paradjicamente aumenta con cualquier tentacin de ahorro que pretendiera limitarlo: la oferta es amplia) y el margen de error mnimo. Por tanto, la posibilidad de fracaso no es despreciable. Pero, preguntmonos por un momento: qu niveles de inversin y gastos de mantenimiento son necesarios para activar y mantener en buenas condiciones de visitabilidad unos recursos patrimoniales que no van a atraer visitantes y, por tanto, nos abocan a un fracaso seguro? Incluso qu posibilidad y qu relacin entre costes y ganancias de todo tipo se produce en el supuesto de liquidacin de la empresa en uno y otro caso? Por otra parte, si el producto funciona, aseguraremos un cierto nmero de visitantes y (aun asumiendo

que la actividad principal es el propio disfrute del alojamiento y la restauracin) si el grfico anterior no va desencaminado, los visitantes no tardarn en demandar actividades complementarias, donde puede tener un papel preponderante, por supuesto, la activacin de los recursos patrimoniales, recursos que no iban a atraer visitantes por si mismos, pero que, como sucede con tantos destinos tursticos, no van a dejar de ser utilizados si estn correcta y proporcionalmente activados, si los visitantes ya estn ah. Hemos dicho que los turistas slo viajan (o pretenden viajar) al paraso, si este paraso no lo tenemos en forma de clidas playas de fina arena, hermosas montaas de verdes prados y esplndidos bosques, o atractivas ciudades llenas de toda especie de tentaciones, habr que buscarlo, o crearlo, de puertas para adentro (siempre y cuando de puertas afuera la ubicacin no ofenda, por lo menos, los sentidos). Podramos preguntarnos: Y este mismo proceso, convertir las infraestructuras y servicios de alojamiento y restauracin, no se puede llevar a cabo mediante instalaciones menos costosas (algn hotelito de gama media, una o ms casas rurales correctas pero sin excesos, incluso un camping, con lo cual se minimiza mucho el coste y aparentemente- el riesgo)? La respuesta est prcticamente implcita en la misma pregunta: no. Esto podra funcionar si tuviramos otros argumentos suficientes para atraer a los turistas, pero entonces estaramos en otro supuesto; si no los tenemos por qu van a acudir los turistas a alojarse en nuestros hoteles, casas rurales o campings simplemente correctos cuando hay otros muchos que ofrecen lo mismo en entornos ms agradables o junto con actividades mucho ms atractivas? Si una primera experiencia de excelencia turstica funciona, con el tiempo (los plazos son impredecibles) puede extenderse, y la oferta de actividades tambin, pero dentro de una cierta coherencia, de una cierta franja de calidad que permita mantener, con un cierto margen, los parmetros originarios. De lo contrario el turismo desaparecer mucho ms deprisa de lo que ha llegado. Por si no fueran pocos los peligros e inconvenientes, se escucha reiteradamente la queja de la falta de iniciativas de los empresarios y la poblacin local. En parte ya hemos explicado el por qu de estos fenmenos: poca necesidad y mucho riesgo. En parte, tambin existe una arraigada dependencia, tanto en zonas postindustriales como en zonas rurales, de instancias superiores. En las zonas postindustriales ha existido y puede seguir existiendo, a nivel ideal, pero tambin material, respecto a las antiguas empresas que, en algunos casos, an siguen pagando sustanciosas jubilaciones y prejubilaciones; en ocasiones, incluso se espera de dichas empresas que sean ellas quienes pongan en marcha algn proyec-

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to sobre las ruinas que han dejado. En el entorno rural, la dependencia se produce respecto a las subvenciones estatales y supraestatales y la conviccin de que el pas no puede abandonar al campo, porque el campo, la tierra, es el pas. En Francia se poda leer durante una protesta campesina en la dcada de los noventa un cartel ubicado en una explotacin agraria con la siguiente leyenda touchez pas ton paysan!, el sentido subyacente se entenda difanamente: touchez pas ton pays!. Y si todo esto es as por qu alguien se empea en utilizar recursos patrimoniales de escaso inters para desarrollar tursticamente zonas tursticamente inviables?23. En parte porque hay polticos locales vocacionales e hiperactivos, con armarios llenos de proyectos y con frecuencia con las mejores intenciones para sus localidades y tal vez un punto de vanidad. En parte porque hay agentes culturales deseosos de plasmar sus ideas en proyectos reales. En parte porque hay empresas dedicadas a ese tipo de proyectos que necesitan trabajar para vivir (y no pueden permitirse por tanto cuestionar la viabilidad de los encargos). Y porque todos ellos confan ciegamente (o sino lo disimulan) en la ecuacin que sostiene que patrimonio ms turismo es igual a desarrollo (Prats: 2003), entendido como crecimiento y sobre todo como crecimiento econmico y que representa un beneficio incuestionable24. Cuando se les hace ver la inviabilidad turstica, incluso, en muchos casos, lo innecesario de estos proyectos turstico-patrimoniales, se apela con frecuencia a la necesidad, igualmente incuestionada, de poner la localidad en el mapa para qu? qu quiere decir eso? Todas las localidades estn en el mapa y si resultan interesantes en algn sentido para el mercado o el estado (ya sea para emplazar una industria o una infraestructura, una crcel, un vertedero, un telescopio), los agentes pblicos o privados, segn los casos, repararn en ellas inmediatamente. Es ms, segn para que tipos de localizaciones (ms o menos indeseables), puede ser preferible no estar en el mapa en este sentido promocional. Como hemos dicho, la estrategia de superacin de esta situacin puede pasar por una correcta aplicacin de los factores de escala y concurrencia-competencia que he expuesto anteriormente (la necesidad es una variable que no podemos controlar y que puede afectar de manera diferencial a sectores diversos de una misma poblacin). Una correcta relacin entre objetivos y recursos (incluyendo inversiones) y la concurrencia de una oferta bien integrada, con la competencia como estmulo para mejorar los servicios equiparables en una misma

zona, son, por lo menos, condicin sine qua non para asentar el xito de un destino turstico cualquiera. Voy a exponer un ejemplo de modo muy sumario, a ttulo meramente ilustrativo, y con el firme propsito de desarrollarlo en trabajos futuros. Se trata del llamado eje pirenaico o eje transversal pirenaico en Catalua, articulado en torno al recorrido de las carreteras N-260 y A-26, en las cuales se estn llevando a cabo, por otra parte, o se hallan proyectadas, obras de mejora. Idealmente, este eje transcurre desde la frontera francesa de La Jonquera (o de Portbou), hasta el Valle de Arn, tambin con accesos a Francia, y el Valle de Bo, con posible prolongacin hacia el Pirineo aragons. [Fig # 3 Eje Pirenaico] Se trata de un recorrido de unos 350 kilmetros, de una gran virtualidad turstica, con atracciones de todo tipo, de primer nivel, tales como el Museu Dal en Figueres, el lago de Banyoles, la zona volcnica de La Garrotxa, ciudades medievales como Besal o Santa Pau, el Monasterio de Ripoll, el valle y santuario de Nria, la Cerdanya en su conjunto, la catedral de La Seu dUrgell, el Parque Nacional de Aigestortes y Estany de Sant Maurici, el Valle de Arn y el conjunto de iglesias romnicas del Valle de Bo, declarado patrimonio de la humanidad, entre otras25. Es una zona que ofrece atractivos diferenciados en todas las estaciones del ao y dispone de una planta de infraestructuras de alojamiento y restauracin, descompensada por la polaridad de las atracciones intensivas como la estaciones de esqu de Baqueira Beret o la Cerdanya, pero adecuada al turismo que recibe. Sin embargo, la cantidad y distribucin estacional del turismo en el conjunto de la zona es pequea respecto a sus virtualidades conjuntas. A mi entender, se produce un problema de escala y disociacin, debido a la comercializacin y promocin particular de determinados productos y destinos (a veces microdestinos) que se retroalimenta y re-

FIG # 3 EJE TRANSVERSAL PIRENAICO N-260 A-26

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dunda en perjuicio de las zonas menos tursticamente desarrolladas y a priori atractivas y tambin, en definitiva, del conjunto del sistema virtual del eje pirenaico. El territorio que atraviesa este eje se halla repartido administrativamente en dos provincias, nueve comarcas, con sus municipios, y tres marcas tursticas, cada una de estas demarcaciones con sus intereses, polticas y competencias, a las que se deben agregar las del gobierno autnomo de la Generalitat de Catalua y las del Estado Espaol (respecto a la sealizacin de carreteras, por ejemplo). El resultado es un puzle tanto en lo que se refiere a la comercializacin como a la promocin, un aislacionismo en objetivos particulares y con frecuencia ms que discretos, en lugar de una cooperacin en aras de objetivos mucho ms ambiciosos y globales. Para el visitante, resulta prcticamente imposible conocer todos los recursos que ofrece la ruta, la informacin que se puede obtener en las distintas oficinas de turismo se referir como mucho a la comarca (o a la marca turstica si se acude a las oficinas centrales de la Generalitat). No slo ms all de sus lmites, tursticamente hablando, est la nada, sino que incluso los criterios planimtricos y promocionales de cada comarca son distintos. No hace falta decir que, en la ruta, la sealizacin es dispersa e insuficiente y que no se hallan puntos de informacin que salgan al paso del visitante, con una documentacin comprehensiva del conjunto de recursos que pueden encontrarse a lo largo de la misma, en perjuicio de todos. Este es un caso claro en el que la adopcin de la escala adecuada (aqu el propio eje pirenaico) y una planificacin, comercializacin y promocin cooperativa de los diversos recursos que concurren en ella, atendiendo a la potencialidad diferencial de cada uno, podra estimular la inversin y dar lugar a un destino de xito. Esto requiere iniciativa y generosidad por parte de las administraciones, pero una generosidad, si se quiere, legtimamente interesada. Por otra parte, tal vez sea el momento de pensar el desarrollo ya no como crecimiento econmico, sino como mejora de la calidad de vida de la poblacin. La activacin de los recursos patrimoniales puede hacerse perfectamente (y a bajo coste) con y para la propia poblacin, tanto la residente como la que retorna eventualmente en perodos vacacionales o fines de semana. Se trata de activar el patrimonio como columna vertebral de la memoria (las memorias) y la identidad (las identidades), basndose en la participacin social y la interaccin para crear dinmicas de presente y proyectos (identitarios incluso) de futuro, a partir de una visin polidrica y no determinista del pasado. Y esto es no slo realizable, sino perfectamente sostenible, incluso puede generar dinmicas de atraccin e intercambio,

tan importantes para la autoestima y la identidad: la conciencia de s como instrumento para combatir la soledad que a veces afecta a los medios rurales (y periurbanos), aunque eso no vaya a tener jams, ni falta que le hace, una dimensin turstica. Y eso permite adems llevar a cabo los proyectos (reconvertidos quizs) de los polticos inquietos y los agentes culturales desbordantes de creatividad, incluso un razonable asesoramiento tcnico, todo ello en una lnea soft y de low cost26. Grosso modo, para concluir, nos podemos encontrar con dos tipos de realidades locales cuyos recursos patrimoniales no tienen a priori viabilidad turstica: Localidades realmente necesitadas de iniciativas econmicas para vivir, para no verse forzadas a la emigracin o para gozar de unas condiciones de vida decentes, y localidades que tienen satisfechas estas necesidades y que presentan ms bien una problemtica de representacin social, de adaptacin a cambios estructurales, que no han supuesto sin embargo una prdida en el nivel y la calidad de la vida material. Cuando es la calidad de la vida material, o la viabilidad de esa vida material misma la que est amenazada, hay que buscar soluciones de carcter econmico, en el sector del turismo o del turismo patrimonial?, no necesariamente si existen otras opciones ms realistas. Pero, si el turismo se presenta como la nica opcin posible (aunque sea remotamente) y se quiere intentar, aunque no se disponga de los atractivos (patrimoniales o de otro tipo) suficientes para crear los flujos necesarios, resulta indispensable crear estos atractivos, mediante inversiones de dinero y creatividad, ms o menos potentes. En esos casos, parece que el procedimiento ms razonable es concentrar todos los esfuerzos (iniciales por lo menos) en un solo punto: el alojamiento y la restauracin, para convertirlo, no slo en el conjunto de infraestructuras y servicios necesarios para que se puedan producir los flujos tursticos, sino en un atractivo en si mismo, el ncleo fundacional a partir del cual pueden desarrollarse a posteriori otras iniciativas. En otros casos, como hemos visto, el camino pasa por la redefinicin de la escala y la concurrencia generadora de sinergias y estmulos. Si no es as, si la necesidad realmente no existe, es ms prudente (y puede ser mucho ms gratificante) plantear la activacin patrimonial sin turismo (por lo menos a priori), para el consumo interno. Dar otra interpretacin a ese apartado de viabilidad econmica que presentan todos los proyectos. En una sociedad de consumo como la nuestra, seguramente, trminos como bienestar, desarrollo o crecimiento, deben tener un sentido (o no pueden tener otro) ms social y cultural que econmico, lo cual, paradjicamente, puede constituir una estrategia innovadora para mejorar la calidad de vida

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NOTAS * Este artculo se ha desarrollado en el contexto del proyecto CSO 2008.0335 Nuevo turismo y desarrollo territorial sostenible: anlisis y evaluacin de la intensificacin y extensin espacial del turismo en la Catalua Interior financiado por el Programa Nacional del Ministerio de Educacin y Ciencia. Sus ideas son deudoras tambin del proyecto SEJ 2005.07389 Turismo y desarrollo sostenible en la Catalua Interior: estrategias innovadoras para el aprovechamiento del patrimonio natural y cultural, financiado por el mismo organismo. 1 Las intervenciones de carcter inequvocamente turstico que se han hecho en los centros histricos de numerosas ciudades de Latinoamrica, especialmente, cabra relacionarlas ms con el caso anterior y la formacin de guetos tursticos que con ste. Vase, por ejemple, en este sentido: Carrin: 2001, 2004; Lacarrieu: 2000; Ormindo de Azevedo: 2004; Rosas: 2000; Hiernaux e Imelda: 2008; Rodrguez: 2008, etc. 2 No voy a entrar en un debate formal sobre si los visitantes residentes pueden ser considerados turistas o no. Lo que nos interesa es la viabilidad de los recursos patrimoniales como polos de atraccin de visitantes, vengan de donde vengan. 3 En Barcelona, por ejemplo, el caso de CosmoCaixa, el museo de la ciencia de La Caixa es muy llamativo. A pesar de situarse en los primeros puestos del rnquing de museos y colecciones ms visitadas, prcticamente slo superado por la Sagrada Familia, su pblico es en primer lugar local (de la conurbacin de Barcelona) y con un fuerte componente familiar y didctico, segn el tipo de visita. Lo mismo podra decirse, por ejemplo, del Zoolgico barcelons. 4 Utilizo el trmino activacin (y, por, consiguiente, desactivacin, preactivacin, etc.), en cierto modo como sustitutivo del trmino valoracin o puesta en valor, en la medida en que este (puesta en valor) implica el reconocimiento de algo que est ah y cuyo valor intrnseco se reconoce, en cambio el trmino

activacin supone la integracin del elemento en cuestin en un contexto y en un discurso, una interpretacin entre otras cosas. En cierta forma, los conceptos de puesta en valor y activacin pueden entenderse como complementarios si identificamos al primero como patrimonializacin y al segundo como exposicin al pblico, que no es lo mismo, por no entrar en mayores detalles. (Vase por ejemplo Prats: 2009) 5 Recuerdo haber comentado largamente este aspecto con el antiguo gestor de La Rectoral en Taramundi, Jess Mier. Deca ste que, cuando acudieron al CSIC en Madrid en busca de asesoramiento, suscitando el inters de Venancio Bote y su equipo (vase Bote: 1985), lo hacan sin ninguna inclinacin especial hacia el turismo, sino ms bien dispuestos a aceptar cualquier propuesta de reorientacin econmica que les permitiera detener la sangra de poblacin que experimentaban. El ahnco que pusieron en desarrollar uno de los destinos ms emblemticos de turismo rural en Espaa fue, pues, de la misma intensidad que hubieran aplicado a otro tipo de actividad econmica. 6 Puede objetarse que los recursos, por el mero hecho de estar ah casi siempre se activan de alguna forma, aunque se trate de una mera sealizacin, pero hay niveles y costes de activacin muy diversos. 7 Vase Prats: 2005, Prats y Santana: 2005. Es interesante en este sentido, por tomar un ejemplo, el caso de la Illa del Rei , o de lHospital, en el Puerto de Mahn, en Menorca (Vase Cardona: El cas de lAssociaci dAmics de lIlla de lHospital. Ma. Menorca, 2006, indito). 8 David de Haan (1992), refirindose a Ironbridge, lo explica de una forma muy grfica: Con tantas atracciones rivales para pasar una jornada agradable (zoos, castillos, deportes, compras) hay que poner mucha atencin en las necesidades de los visitantes. La regla es muy simple: en la medida en que el concepto de base y su administracin son los correctos, aquello de lo que el visitante se va a acordar ms es que los empleados eran serviciales y sonrientes, que las instalaciones sanitarias estaban limpias y que la comida tena una buena relacin calidad-precio. Basta con que uno solo de estos puntos no sea satisfactorio para que la visita se estropee, por mucho que esto no tenga nada que ver con la importancia histrica del lugar 9 Vase el caso de CosmoCaixa citado anteriormente, con todas sus peculiaridades. 10 Una cosa muy distinta es la orientacin y profundidad de la vivencia de unos y otros. La dinmica de asimilacin o mmesis del discurso externo, no es incompatible con otros discursos autnomos u opuestos, incluso con el rechazo de determinados referentes patrimoniales, en una dinmica muy interesante, que, sin embargo, aqu no podemos examinar. 11 Seran lo que Richards (2004) llama turistas accidentales en oposicin a los culture vultures, vidos de consumo cultural. 12 Los visitantes del Museu de la Pesca de Palams, en la propia localidad turstica, triplican, o ms, a los del Museu del Suro de Palafrugell, o a los del Museu de Cermica de La Bisbal, a pocos kilmetros de distancia. Los museos de Sitges y el Jardn Botnico de Blanes, todos en poblaciones tursticas de la costa catalana, tienen un elevado nmero de visitantes en

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comparacin con otros equipamientos similares del interior. Lloret de Mar intenta reconvertir en parte las caractersticas del turismo que recibe mediante la apertura de museos y colecciones. 13 Hay que recordar tambin que, en la zonas tursticas nopatrimoniales o en sus alrededores, pueden hallarse ocasionalmente recursos y activaciones patrimoniales de primer orden y gran capacidad de atraccin, que ejercern, en primer lugar, sobre la poblacin turstica desplazada a la zona (sera el caso del tringulo daliniano en la Costa Brava catalana), pero entonces nos hallaramos ya en el primer supuesto. 14 Hay casos relacionados con determinados tipos de explotaciones agroganaderas, con antiguos enclaves ferroviarios, puertos, o localidades articuladas alrededor de importantes puestos aduaneros, desaparecidos con la entrada en vigor del llamado espacio Schngen. 15 La crisis actual puede tener efectos distintos, por su carcter global, tanto en los aspectos territoriales como respecto a diversos sectores de la actividad econmica. Todo depender de su duracin y profundidad, algo, en estos momentos, altamente imprevisible. 16 En Catalua, en 1982, se registraban 127.285 explotaciones agrarias con una superficie total de 2.563.030 ha. En 1999, se haban reducido a 77.839 explotaciones, con una superficie de 2.303.980 ha. Es decir, que la superfcie media de la explotacin agraria en 1982 era de una 20 ha., mientra que, en 1999, la media haba ascendido a 30 ha. No tengo datos posteriores pero nada hace suponer que la tendencia haya revertido. Fuente: IDESCAT. 17 Luis Vicente Elas, experto en turismo rural y antiguo director de la Fundacin Caja Rioja, hace una interesante diferenciacin, indita, a efectos de reclamo turstico, entre montaas feas y montaas bonitas. El Pirineo, especialmente el Pirineo de Lleida y de Huesca, en Espaa, ilustrara perfectamente el modelo de montaas bonitas: fondosos bosques, verdes prados, aguas cristalinas, agudos picos de roca y nieve Se trata de una idealizacin de la geomorfologa alpina, por supuesto, difundida, como tal, principalmente, por el romanticismo, pero que tiene consecuencias muy materiales en la viabilidad turstica de los parajes de montaa. 18 Cuando la OMT intenta formular una definicin de turismo cultural que acote mnimamente el fenmeno, tiene que referirse forzosamente a motivos de compra centrados en productos culturales, so pena de caer en una burda tautologa: los movimientos de personas con motivaciones bsicamente culturales, tales como circuitos de estudios, circuitos culturales y de artes del espectculo, viajes a festivales u otros eventos culturales, visitas a monumentos, viajes para estudiar la naturaleza, el folklore o el arte, as como peregrinaciones. (en Richards:2004) 19 Exceptuando un tipo de productos muy especficos turismo de riesgo- que ahora no vienen al caso. 20 Por ejemplo, cuando la proteccin de un determinado entorno natural o edificado, o la contigidad de determinados monumentos o yacimientos, etc., impiden la creacin o expansin de un hotel, una infraestructura o una empresa de actividades tursticas.

21 El primero, en nuestro contexto, lleva a pensar inmediatamente en el exitoso proyecto del Guggenheim en Bilbao, incluso en el relanzamiento turstico de Barcelona con los Juegos Olmpicos, pero tambin, por ejemplo, en los futuros beneficios tursticos que el centro proyectado por Oscar Niemeyer pueda tener para Avils, etc. La segunda opcin nos remitira, por ejemplo, a clubs de calidad, como las Casonas Asturianas, especialmente, o los Pazos Gallegos. 22 La casustica en este sentido es muy amplia. Un antroplogomuselogo visionario como Jacques Hainard consigui ubicar a Neuchtel en el mapa del turismo cultural europeo, como, en un sentido distinto, un festival de larga duracin como el Temporada Alta de Girona se consolida y atrae ao tras ao ms visitantes forneos, en otoo, a esta ciudad ya de por si turstica. Ms modestamente, el turismo rural obtiene un xito ms que remarcable en la zona de la Serra de Castelltallat, en la Catalua Central, gracias a un producto innovador como son los recorridos en carro-roulotte de Paisatge i Aventura. 23 Para constatar la proliferacin de iniciativas en este sentido, basta con ver las comunicaciones presentadas en congresos y jornadas de turismo y desarrollo (o similares), si se siguen los resultados de la mayora de las propuestas al cabo de unos aos, se observar que, en general, o bien no han llegado a llevarse a cabo o han fracasado ms o menos estrepitosamente, muy raramente han alcanzado sus objetivos. Vase, por ejemplo, el IV Congreso de Geografa del Turismo (Valenzuela: 1997), el Congreso sobre Itinerarios Culturales y Rutas temticas (Grande: 1997), el Congreso Iberoamericano sobre Patrimonio Cultural, Desarrollo y Turismo (Lpez: 2003), o las Jornadas sobre Patrimonio Cultural y Desarrollo Rural (Abad: 2006), entre tantos otros. 24 El turismo cultural parece un man tan extendido e infalible que incluso en localidades o zonas con nula viabilidad turstica, como ciudades dormitorio o de paso, comarcas alejadas y climticamente desfavorecidas existen concejalas u organismos equivalentes de turismo, o que tienen la promocin turstica (de qu?) entre sus funciones. 25 Vase un recorrido espontneo y parcial de esta ruta relatado en la web: [Link] [Link] 26 De qu, quin, cmo, cundo, dnde y para qu, me he ocupado y me ocupar con detalle en otro momento (vase Prats:2005).

20/05/10 Recibido: Reenviado: 10/11/10 Aceptado: 12/01/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 265-278. 2011

[Link]

Patrimnio cultural, turismo e gesto pblica: explorao turstica predatria e desvalorizao patrimonial em Igarassu, Brasil

Andr Fontan Khleri


Universidade de So Paulo (Brasil)

Resumo: O objeto de estudo do artigo o conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu, mais especificamente as inter-relaes entre patrimnio cultural, turismo e gesto pblica no stio histrico. O trabalho de campo mostrou que o atual padro de explorao turstica um instrumento de desvalorizao e deteriorao desse patrimnio, deixando reduzidos benefcios cidade. Isso resultado do controle externo do fluxo de turistas e visitantes, bem como da falta de controle e regulao pblicos efetivos da prefeitura municipal. Considerando as caractersticas do mercado turstico, especificamente das agncias e guias de turismo, e da gesto pblica em Igarassu, avaliam-se como improvveis mudanas relevantes nas inter-relaes supracitadas, pelo menos a curto e mdio prazo. Palavras-chave: Patrimnio cultural; Turismo cultural; Gesto pblica de cultura e turismo; Agncias de turismo receptivo; Guias de turismo; Impactos scio-econmicos e culturais. Title: Cultural heritage, tourism and public management: predatory tourism and heritage devaluation in Igarassu, Brazil. Abstract: The subject of this article is the architectural and landscape complex of Igarassu, more specifically the interrelationships between cultural heritage, tourism and public management in the historic site. The field work showed that the current pattern of tourism is an instrument of devaluation and deterioration of this heritage, leaving reduced benefits to the city. This results from the external control of the flow of tourists and visitors, as well as the lack of effective public control and regulation by local government. Given the nature of the tourism market, specifically the agencies and tour guides, and public management in Igarassu, relevant changes in the interrelationships cited above are assessed as unlikely to happen, at least in the short and medium term. Keywords: Cultural heritage; Cultural tourism; Cultural and touristic public management; Receptive tourism agencies; Tour guides; Socio-economic and cultural impacts.

i Professor Assistente Ref. MS-2 do Curso de Bacharelado em Lazer e Turismo da Escola de Artes, Cincias e Humanidades da Universidade de So Paulo (EACH/USP). Docente das disciplinas ACH1543 Economia do lazer e turismo, ACH1534 Impactos scio-econmicos do lazer e turismo e ACH3598 Polticas de cultura. E-mail: afontan@[Link]

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Introduo. O objeto de estudo do artigo o conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu, mais especificamente as inter-relaes existentes entre patrimnio cultural, gesto pblica de cultura e turismo e explorao turstica no stio histrico da cidade. O trabalho apresenta trs objetivos principais, complementares entre si: a) avaliar o padro de explorao turstica do stio histrico de Igarassu, buscando-se compreender como se organiza esse turismo e seus principais impactos sociais, econmicos e culturais; b) avaliar as relaes entre turismo e patrimnio cultural, tanto o consumo efetivo quanto a utilizao dessa atividade para se justificar iniciativas patrimoniais pblicas; e c) avaliar a gesto pblica de cultura e turismo, desde a formulao e implantao de grandes programas e projetos at o controle e regulao pblicos das atividades no stio histrico. A metodologia de pesquisa compreende reviso de literatura analtica, pesquisa documental, entrevistas, observao participante e levantamento fotogrfico. Foram feitas entrevistas abertas e semi-estruturadas, com a finalidade de capturar toda a riqueza de opinies sobre as inter-relaes entre patrimnio cultural, turismo e gesto pblica no stio histrico de Igarassu. Elas foram feitas com ocupantes das principais posies-chave, i., aquelas definidas pelas principais perspectivas de interesse material, simblico e poltico, levadas a pensar os projetos em si e esse tipo de poltica pblica. Ao todo, foram feitas mais de trinta entrevistas nas cidades do Recife, Igarassu e So Paulo. As experincias de observao participante contemplaram a visita a Igarassu atravs de passeios de agncias de turismo receptivo, ida a postos de informaes tursticas localizados no Recife, contratao de guias embaadores em Igarassu e observao de como os turistas independentes e organizados visitam o stio histrico. Desde o final dos anos 1960, diversos programas e projetos pblicos tentaram transformar Igarassu em importante destino turstico, o que nunca de fato ocorreu. A cidade sempre participou da promoo turstica do governo estadual, e a prefeitura municipal vem distribuindo panfletos e cartazes no stio histrico desde os anos 1970 isso tambm no tem surtido muito efeito sobre o nmero de visitantes. O stio histrico de Igarassu um espao urbano que no sofreu um processo de turistificao (tourismification): processo atravs do qual as atividades tursticas marcam, moldam e influenciam a cidade ou espao urbano, tanto na forma quanto na funo; ou seja, a ma-

neira e grau pelos quais o turismo gradualmente altera as formas urbanas, redefinindo o composto de funes e atividades da cidade ou espao urbano (Jansen-Verbeke, 1998; Russo, 2002). Em suma, no se trata de uma cidade turstico-histrica (tourist historic city), como parte da literatura analtica j se refere s principais cidades patrimoniais europias intensamente exploradas pelo turismo (Bryon e Russo, 2003) e para as quais j se encontra abundncia de estudos de caso no campo da cultura e turismo, ao contrrio de stios e destinos tursticos pouco explorados. Patrimnio cultural, turismo e gesto pblica: inter-relaes, tendncias e conflitos. Segundo a Organizao Mundial do Turismo (OMT) e a United Nations Statistics Division (UNSTAT), o turismo consiste na atividade de quem viaja ou permanece em lugar que no seu ambiente normal por no mais do que um ano consecutivo, em razo, entre outras, de lazer ou trabalho (Cooper et al., 2001). A partir de extensa reviso da literatura de conceitos empregados para definir o termo turismo, Tribe (1997: 641) oferece definio ampla, que captura a complexa e multifacetada natureza da atividade: [Turismo ] o conjunto dos fenmenos e das relaes que emergem da interao em regies emissoras e receptivas, de turistas, empresas fornecedoras, rgos de governo, comunidades e ambientes. McKercher e Du Cros (2003) definem turismo cultural como o consumo turstico de atraes previamente classificadas como culturais. O conceito de patrimnio cultural da International Commission on Monuments and Sites (ICOMOS) usado para definir a oferta de atraes culturais de uma cidade, regio ou pas: Patrimnio cultural um conceito amplo que inclui bens tangveis, como ambientes naturais e culturais, incluindo paisagens, locais histricos, stios e ambientes construdos, assim como bens intangveis como colees, prticas culturais passadas e atuais, conhecimento e experincias de vida. Exemplos de patrimnio tangvel incluem museus, prdios histricos, stios religiosos e talvez parques temticos, se eles tm um foco patrimonial, enquanto o patrimnio intangvel inclui colees, performances e festivais. Elas no incluem, no entanto, atraes tursticas que no tm um foco cultural ou patrimonial claro e reconhecvel (McKercher e Du Cros, 2003: 48). O turismo cultural vem apresentando expressivo crescimento de mercado desde os anos 1980, transfor-

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mando-se de nicho especializado, composto por turistas com interesses estritamente culturais, em segmento do mercado de turismo de massa, no qual a visita e consumo de atraes culturais combinam-se a outros interesses e atividades. McKercher (2002) e McKercher e Du Cros (2002, 2003) subdividem os turistas culturais em cinco tipos, no apenas em virtude da importncia das atraes culturais visitadas na escolha do destino turstico, mas tambm do nvel de envolvimento do turista com o patrimnio visitado; o padro de visitas e atraes culturais visitadas difere de grupo para grupo. A literatura analtica apresenta diversos estudos de caso que demonstram a importncia do turismo cultural para a economia de mdias e grandes cidades europias, apesar dos relevantes impactos negativos gerados pela atividade em alguns casos: Veneza, Itlia (Russo, 2002), York, Reino Unido (Snaith e Haley, 1999; Meethan, 1996) e Cambridge, Reino Unido (Maitland, 2006); Borg, Costa e Gotti (1996) sumarizam o resultado de pesquisa realizada pelo International Center of Studies on the Tourism Economy (CISET) da Universidade de Veneza, que demonstra a centralidade do turismo cultural para a economia de sete cidades patrimoniais europias dentro de um quadro geral de aumento da demanda desse segmento de mercado no meio urbano: Aix-en-Provence (Frana), Amsterdam (Pases Baixos), Bruges (Blgica), Florena e Veneza (Itlia), Oxford (Reino Unido) e Salzburg (ustria). Muitas cidades especializaram-se no atendimento ao segmento de turismo cultural, tendo um sistema de atraes tursticas muito mais amplo e diversificado do que seus principais monumentos, festas tradicionais e artesanato local, e uma gesto pblica de cultura e turismo que no se preocupa apenas com a preservao do patrimnio e fomento e promoo turstica. York, Reino Unido, foi apontada como o principal destino turstico britnico aps Londres pela Touche Ross Management Consultants em 1994 (Snaith e Haley, 1999). Meethan (1996) sustenta que a narrativa espacial da cidade intramuros de York revela como seu principal valor os promissores e interligados ramos do turismo e comrcio especializado de luxo, aos quais o patrimnio edificado serve como suporte de atividades econmicas e principal atrao turstica da cidade. Essa interligao entre patrimnio e turismo intensificou-se ao longo dos anos, resultando em pontos como a abertura de atraes tursticas pagas com foco patrimonial, criao de novos eventos tradicionais e reconstruo de espaos urbanos com estilos arquitetnicos passados e atavios patrimoniais. Tudo isso foi acompanhado por crescente regulao pblica sobre o uso e ocupao do solo na cidade intramuros; em suma, a preservao pa-

trimonial e interveno pblica seguem os interesses do turismo e comrcio especializado de luxo na rea. Entretanto, na maioria das vezes a gesto pblica do turismo resume-se sua promoo e fomento, mesmo que planos e estratgias de desenvolvimento defendam um papel mais amplo e ativo ao poder pblico, e/ou que a capacidade de carga da cidade j tenha sido ultrapassada, ocasionando impactos scio-econmicos e culturais negativos advindos do excesso de turistas e visitantes. Borg, Costa e Gotti (1996) levantam trs pontos concernentes s polticas pblicas de turismo das sete cidades patrimoniais europias pesquisadas: (a) existncia de uma estratgia de administrao do turismo formulada e implantada; (b) existncia de parcerias entre o poder pblico e iniciativa privada; e (c) histrico de medidas efetivas j tomadas. Para o ltimo ponto, os autores chegam concluso de que, com exceo de Salzburg, os resultados so irrelevantes para toda a mostra de cidades pesquisadas. As polticas pblicas de turismo resumem-se, na prtica, ao fomento e promoo tursticos, sem a preocupao de se regular o desenvolvimento do turismo na localidade. No discurso, a sustentabilidade mister; na prtica, quanto mais turistas, excursionistas e, conseqentemente, dinheiro melhor, mesmo que a explorao turstica revele-se insustentvel a longo prazo (Borg, Costa e Gotti, 1996). As inter-relaes entre patrimnio cultural, gesto pblica e turismo no Brasil apresentam algumas particularidades; cabe fazer duas observaes importantes sobre a realidade brasileira antes de entrar no estudo de caso desse artigo. A falta de recursos, tanto na recuperao de conjuntos e monumentos degradados quanto na preservao de bens tombados, o desuso do patrimnio protegido e a pouca atratividade desse tipo de bem cultural fizeram com que, em meados dos anos 1990, segundo dados do prprio Instituto do Patrimnio Histrico e Artstico Nacional (IPHAN), cerca de 50% dos imveis histricos sob tutela federal se encontrassem degradados e 25% necessitassem de obras de recuperao. Esta mesma pesquisa indicou, ainda, que aproximadamente dois teros desses imveis encontravam-se abandonados ou subutilizados (Taddei, 1998). Ainda de acordo com essa fonte, seria necessrio, a poca, o equivalente a US$ 1 bilho para a recuperao integral do acervo ento tombado, bem como o dispndio de US$ 50 milhes anuais para sua conservao. No h um histrico de polticas pblicas estruturadas voltadas explorao turstica do patrimnio cultural brasileiro. A primeira proposta relevante nesse sentido, o Programa de Reconstruo das Cidades

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Histricas do Nordeste, com sua utilizao para fins tursticos (PCH), foi criado em 1973 e extinto em 1985. O programa conseguiu direcionar recursos relevantes para servios de conservao patrimonial, tendo relativo sucesso nessa rea; entretanto, ele nunca conseguiu promover o turismo nas cidades patrimoniais envolvidas, como ser mostrado a seguir para Igarassu. A segunda proposta relevante o Programa MONUMENTA, criado em 1999 e ainda em vigor, que conta com recursos do Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID). Seus resultados na rea de conservao patrimonial variam de cidade para cidade; ainda no h estudos conclusivos sobre o objetivo de se desenvolver o turismo cultural nos espaos recuperados para esse fim, mas os distritos turstico-culturais criados no Recife e Salvador Bairro do Recife e Pelourinho, respectivamente no conseguiram se manter como espaos tursticos no longo prazo. Cidade patrimonial de Igarassu: formao, desenvolvimento e potencial turstico. A Vila de Igarassu foi fundada em 1535, tendo sido a primeira da Capitania de Pernambuco e um dos incios da colonizao efetiva do territrio brasileiro. As cidades de Olinda e Joo Pessoa foram fundadas por incurses de colonos e soldados portugueses partidas de Igarassu, da o ttulo de cidade me de Olinda e Joo Pessoa e av do Recife (Universidade Federal de Pernambuco, 1974; Freyre, 1968a, 1968b). Atualmente, Igarassu faz parte da Regio Metropolitana do Recife (RMR), tem uma rea de trezentos e seis quilmetros quadrados, e conta com uma populao estimada de 100.191 habitantes em 2009 (Fundao Instituto Brasileiro de Geografia e Estatstica, 2003). Sua zona rural ainda dominada pelas culturas da cana-deacar (interior) e coco-da-baa (litoral). Em 2002, 46% do Produto Interno Bruto (PIB) municipal foi gerada pelo setor secundrio, percentagem superior mdia nacional e estadual (Fundao Instituto Brasileiro de Geografia e Estatstica, 2005). Igarassu ainda funciona em parte como cidade-dormitrio do Recife. A cidade apresenta graves problemas sociais, dos quais se destacam: a) alto ndice de desemprego; b) aumento da violncia, prostituio e trfico de entorpecentes nos ltimos anos; e c) infra-estrutura urbana precria, principalmente na sua periferia urbana. Igarassu apresenta grande potencial turstico, devido sua localizao, importncia histrica e presena de inmeros elementos naturais e culturais de interesse turstico. A cidade localiza-se a apenas trinta e dois quilmetros do Recife e a menos de cem quilmetros

de Porto de Galinhas e Joo Pessoa, todos importantes destinos tursticos nacionais conectados a Igarassu por estradas em bom ou razovel estado de conservao. Igarassu ainda conta com muitas reas preservadas que retratam a paisagem natural encontrada pelos colonizadores portugueses na primeira metade do sculo XVI. O patrimnio cultural imaterial de Igarassu testemunha o sincretismo afro-indgena e a monocultura da cana-de-acar da Zona da Mata Norte pernambucana: maracatu, caboclinhos, ciranda, pastoril, marujada e bumba-meu-boi, entre outras. O principal grupo artstico da cidade o Maracatu Estrela Brilhante, fundado em 1824 e um dos mais antigos do pas. Assim como o patrimnio cultural imaterial, a produo artesanal tambm no contemplada pelo Inventrio do Potencial Turstico de Igarassu (Igarassu, 2005); ela no se distingue do artesanato encontrado em outros destinos tursticos da Regio Nordeste do Brasil. O conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu foi inscrito no livro arqueolgico, etnogrfico e paisagstico do IPHAN atravs do processo 359-T-45 em 10/10/1972 (Instituto do Patrimnio Histrico e Artstico Nacional, 1994). Ele ocupa uma rea de 396.202 metros quadrados, da qual o stio histrico ocupa uma pequena parte. A Foto 1 ilustra o reduzido tamanho do stio histrico, conseguindo capturar praticamente toda sua extenso:

Foto 1: Vista area do stio histrico de Igarassu. Fonte: Igarassu (2005). O conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu um dos principais testemunhos materiais do Brasil Colnia (1500-1822), atravs tanto de bens culturais edificados de pedra e cal, herana da colonizao portuguesa, quanto de remanescentes de vegetao nativa ou introduzida nos primeiros anos da colonizao. A presena de mangues, alagados e terrenos com alta declividade fez com que o entorno do stio histrico de-

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monstrasse certa capacidade de resistncia s presses de ocupao geradas pelo adensamento populacional da RMR e implantao de grandes indstrias em Igarassu a partir dos anos 1960 (Universidade Federal de Pernambuco, 1974). Contudo, esse entorno sofre atualmente um processo de ocupao irregular, com a formao de favelas e pequenos ncleos habitacionais. As edificaes religiosas so os principais pontos de referncia do stio histrico, e possuem arquitetura monumental, com exceo da Capela de So Sebastio e Igreja de Nossa Senhora do Livramento (Universidade Federal de Pernambuco, 1974). Todas so tombadas pelo IPHAN, destacando-se: a) Igreja dos Santos Cosme e Damio: construda em 1535, a mais antiga igreja remanescente do Brasil (Teixeira, 1998). Situa-se na parte alta do stio histrico, ao lado do Museu Histrico de Igarassu (MHI) e defronte da Igreja e Convento do Sagrado Corao de Jesus; b) Igreja e Convento do Sagrado Corao de Jesus: construo de meados do sculo XVIII trata-se do primeiro convento dessa ordem religiosa no Brasil (Igarassu, 2005); c) Igreja e Convento de Santo Antonio: fundado em 1588. A primeira edificao, feita em taipa, foi substituda por construo de pedra e cal entre 1592 e 1594 (Fundao do Patrimnio Histrico e Artstico de Pernambuco, 1985). A pinacoteca instalada na sala dos novios considerada a mais importante da fase colonial brasileira, tendo destaque internacional (Tirapeli, 1999; Teixeira, 1998). Os trs monumentos listados acima esto em bom estado de conservao, sendo abertos visitao. Outros prdios de destaque arquitetnico so a Casa de Cmara e Cadeia e o Sobrado do Imperador. O casario histrico formado por exemplares dos sculos XVII, XVIII, XIX e incio do XX, e se encontra em bom estado de conservao; o tombamento do IPHAN contempla apenas a fachada e coberta das edificaes. O acervo tombado apresenta integridade e harmonia arquitetnica difceis de se encontrar em outras cidades patrimoniais brasileiras. As casas so de arquitetura simples, trreas e com poucos elementos decorativos na fachada, com exceo de apenas trs exemplares. O casario mantm as trs caractersticas das cidades brasileiras durante o perodo colonial: (a) arquitetura colonial, que d a aparncia de cidade portuguesa; (b) lote urbano colonial derivado do lote medieval-renascentista portugus, com pequenas adaptaes; e (3) construes sobre os limites do lote urbano, sem recuos frontais ou laterais (Reis Filho, 2006).

Histrico das polticas pblicas de cultura e turismo em Igarassu. O turismo nunca foi uma atividade econmica importante para Igarassu, pois a cidade sempre foi uma breve parada de quinze a vinte minutos dentro de passeios de agncias de turismo receptivo, como ser visto adiante. Contudo, o turismo foi e ainda a principal justificativa para a execuo de servios de conservao patrimonial, e o potencial turstico da cidade, mesmo nunca efetivado, fez com que ela tenha sido alvo de ambiciosos programas e projetos federais, estaduais e municipais de turismo cultural. No incio dos anos 1970, o conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu enfrentava srios problemas de conservao. Havia riscos de desmoronamento de prdios importantes por exemplo, Casa de Cmara e Cadeia e Igreja e Convento de Santo Antonio , e o casario histrico e monumentos padeciam com pichaes, mutilaes e inseres de grades e placas comerciais sem o mnimo controle urbano (Universidade Federal de Pernambuco, 1974; Brasil, 1976; Fundao do Patrimnio Histrico e Artstico de Pernambuco, 1985). As primeiras aes tursticas em Igarassu datam do final dos anos 1960, com a criao da Empresa de Turismo de Pernambuco (EMPETUR). Eram aes pontuais, como o apoio e divulgao das festas tradicionais da cidade; a falta de documentao impede sua avaliao sobraram apenas pequenas notas e notcias de jornal. Nos anos 1970 e 1980, a EMPETUR formulou diversos projetos tursticos para Igarassu. Eles tm caractersticas comuns, ao propor a explorao turstica isolada de Igarassu, sem considerar outros destinos do litoral norte rota ou regio turstica , e avaliar a cidade como tima opo de passeio de um dia, mas raramente como capaz de sediar meios de hospedagem. Todos os projetos privilegiam o acervo arquitetnico e artstico do stio histrico de Igarassu, desconsiderando as outras atraes culturais e naturais do restante da cidade. Pela leitura da documentao, como se a maior parte dos turistas tivesse um interesse muito especfico em histria, cultura e patrimnio, mesmo Pernambuco tendo sua imagem associada ao composto sol, mar e praia. O nvel de implantao dos projetos muito baixo ou mesmo nulo para todos eles, sem exceo. Funcionrios que trabalham na Prefeitura Municipal de Igarassu (PMIg) desde os anos 1970 revelaram em entrevistas que nem ao menos os nomes dos projetos so familiares. Por exemplo, o projeto mais estruturado de todos Rota da Memria Histrica Pernambucana - Igarassu previa nove aes conjuntas no stio histrico: (a) es-

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tudo de viabilidade para implantao de restaurantes tursticos; (b) estudo de viabilidade para implantao de uma pousada no stio histrico; (c) criao de roteiros de visitas aos monumentos selecionados; (d) implantao de posto de informaes tursticas; (e) melhoria dos servios de recepo do MHI e da pinacoteca do Convento de Santo Antonio; (f) implantao do centro turstico municipal no prdio da antiga Casa de Cmara e Cadeia; (g) edio de material informativo; (h) treinamento e/ou aperfeioamento de pessoal; e (i) criao de um centro de arte (embrio do Programa Cidade das Artes) (Empresa de Turismo de Pernambuco, 198-?). O trabalho de campo e pesquisa documental revelaram que nenhuma das nove aes foi implantada. No final dos anos 1980, o litoral norte entrou em franco processo de decadncia turstica, que se estende aos dias atuais. O fluxo de turistas, visitantes e veranistas caiu; cessaram-se os investimentos em novos meios de hospedagem, e houve o encerramento de hotis e marinas. A pauta das agncias de turismo receptivo voltou-se ao litoral sul, principalmente Porto de Galinhas. Acompanhando tudo isso, os investimentos pblicos de turismo concentraram-se no Recife, Olinda e litoral sul a partir dos anos 1990, caso do Programa de Desenvolvimento Turstico do Nordeste (PRODETUR/NE) (Empresa de Turismo de Pernambuco, 1997). Enquanto os projetos e aes de desenvolvimento turstico sempre apresentaram resultados pfios ou nulos, os programas e projetos de conservao patrimonial conseguiram transformar o stio histrico de Igarassu em um dos mais bem preservados do Brasil nos ltimos trinta e cinco anos. Talvez nenhuma outra cidade patrimonial brasileira tenha sido to privilegiada em dotao de verbas e implantao de projetos, em relao ao tamanho do seu acervo artstico e arquitetnico. Com raras excees, o turismo sempre ocupou um papel central nos objetivos e justificativas desses programas e projetos; cabe descrever e analisar os dois principais. Desvinculado da orientao museolgica do IPHAN, o PCH tinha como principal objetivo gerar desenvolvimento scio-econmico em localidades pobres da Regio Nordeste, que, em geral, tinham grande parte do seu patrimnio arquitetnico preservado decorrente da estagnao econmica pela qual tinham passado. Ou seja, ao invs de recuperar bens levando-se em conta exclusivamente seu valor histrico e artstico, o programa considerava o potencial turstico de conjuntos arquitetnicos e monumentos, preocupando-se com seu uso como instrumento de gerao de emprego e renda (Miceli, 1984). O PCH contemplou pelo menos trs projetos em Igarassu, dos quais foi possvel recuperar a documentao

de apenas um: a interveno na Praa Marechal Deodoro (Brasil, 1976). Apesar de inovador poca, por contratar os residentes locais como mo-de-obra no qualificada, contemplar aes de educao patrimonial, e se preocupar com a utilizao dos prdios restaurados, esse projeto no efetivou nenhuma ao turstica, nem envolveu rgos pblicos de turismo. Mesmo contando com uma equipe multidisciplinar, a passagem com sua utilizao para fins tursticos ficou apenas no subttulo do programa, como relataram a assistente estadual e historiador entrevistados no trabalho de campo que participaram e acompanharam o supracitado projeto. O Projeto de Restaurao e Instalao do Museu do Convento de Santo Antonio fez parte do Programa Especial para a Regio Metropolitana do Recife (Fundao do Patrimnio Histrico e Artstico de Pernambuco, 1985). O projeto tinha trs objetivos: a) restaurar o conjunto arquitetnico e seu acervo de bens mveis; b) transformar parte do monumento histrico em museu, com a separao das funes museolgicas, religiosas e escolares, convertendo-o em centro cultural de referncia para todo o Estado de Pernambuco; e, conseqentemente, c) elevar a Igreja e Convento de Santo Antonio condio de atrao turstica obrigatria de Pernambuco. Para isso, previa-se a delimitao das reas do museu e uso privativo das freiras, assim como a construo de um anexo para suportar as funes escolares. O projeto previa tambm dotar o monumento de estrutura turstica, com posto de informaes e bilheteria, ponto de venda de artesanato, lanchonete e bateria de sanitrios. Tratou-se do maior projeto cultural da histria do governo estadual, iniciado em 1985 e terminado apenas em 2001-2002, ainda no tendo sido superado em volume de recursos ou repercusso nacional e internacional. A Igreja e Convento de Santo Antonio foi o primeiro monumento fora da Europa a receber recursos da Unio Europia para conservao patrimonial, atravs do Programa Raphel (Teixeira, 1998). Entretanto, a estrutura turstica nunca saiu do papel, com exceo de parte da lanchonete. O plano de gesto do monumento tambm no foi implantado (Fundao do Patrimnio Histrico e Artstico de Pernambuco, 1993), gerando uma indefinio de funes e responsabilidades para com o monumento que persiste at hoje. Funcionrios da Fundao do Patrimnio Histrico e Artstico de Pernambuco (FUNDARPE) afirmaram em entrevistas que a estrutura turstica no representava 5% do custo total do projeto; um arquelogo da FUNDARPE sintetiza a falta de definio que perdura at hoje: Ficou-se sem uma deciso: atende-se em parte e mal as crianas e os visitantes, Porque ainda no houve, e esse um dos grandes problemas nossos, uma deciso.

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Tome-se uma deciso errada, mas que se decida alguma coisa. (Entrevista no Recife, 06/07/2005). Em suma, as polticas pblicas de cultura e turismo deixaram como legado um dos stios histricos mais bem preservados do pas, contudo pouco visitado por turistas e visitantes. O turismo transformou-se em justificativa e objetivo de grandes projetos de conservao patrimonial, mas nunca foi efetivado como atividade econmica importante para Igarassu. Gesto pblica de cultura e turismo: caracterizao e resultados da nfase em grandes projetos transformadores. As funes de cultura e turismo so de responsabilidade da Secretaria de Turismo, Cultura e Esportes (STCE). Apesar de o conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu ser tombado pelo IPHAN desde 1972, e de a PMIg acreditar no potencial turstico do municpio, a STCE ocupa uma posio perifrica dentro da estrutura de governo. Isso se traduz tanto na falta de verbas quanto na dificuldade de interlocuo com as outras pastas municipais, como expe o ex-secretrio municipal (2001-2004): A questo principal que os recursos para a STCE so muito poucos; Sade, Educao e Assistncia Social determinam o que deve ser gasto dentro do oramento. Como Igarassu uma cidade pobre, a rea social sempre tem o maior oramento, e consegue, durante o ano, ter um desempenho melhor, tambm porque tem a grita do povo e da Cmara Municipal para que elas sejam atendidas. (Entrevista na Cidade do Paulista, 21/07/2005). A equipe da STCE formada por funcionrios de carreira de baixa qualificao e em cargos de confiana, cuja escolha segue critrios preponderantemente polticos, o que faz com que a maioria no tenha qualquer experincia prvia nas reas de cultura e turismo. O ex-secretario municipal (2001-2004) admite a falta de preparo do corpo funcional: A [minha] ida a essa secretaria foi por determinao poltica e administrativa do prefeito, como em todo o municpio. [...] A montagem da equipe tcnica tem algumas nuances, sendo a determinao poltica a mais forte. Em virtude da montagem da base de sustentao do governo, a equipe tcnica de fato muito reduzida na administrao pblica municipal. (Entrevista na Cidade do Paulista, 21/07/2005). Outra caracterstica da STCE a natureza de cima para baixo (top down) da gesto pblica. As idias e

projetos so formulados e eventualmente implantados pelo secretrio municipal, quando muito discutidos com um ou outro funcionrio mais graduado, e poucas vezes formalizados em documentos. O diretor do MHI (20052008) comenta sobre um ex-secretrio municipal (19972000): [Nome do indivduo] uma incgnita para mim. Ele passou quatro anos como secretrio municipal, e nunca conversou comigo. (Entrevista em Igarassu, 20/07/2005). A STCE sofre da descontinuidade administrativa, mesmo quando o atual e ex-prefeito so do mesmo grupo poltico. Isso visvel na falta de memria administrativa da pasta municipal. Por exemplo, o Plano de Gesto do Turismo para o Municpio de Igarassu, publicado em 2002, e que se propunha a estruturar o desenvolvimento turstico no longo prazo (E.L.T. Consultoria, Igarassu e Servio de Apoio s Micro e Pequenas Empresas de Pernambuco, 2002), desconhecido por todos os entrevistados da gesto posterior (2005-2008). Sobre a transio de governo, o diretor de promoo e eventos da STCE (2005-2008) comenta: No houve nenhum encontro, nenhuma transio entre a equipe de turismo passada e atual. Nunca houve uma reunio ou encontro para sabermos o que a gesto passada fez ou deixou de fazer. [...] Eu no tive acesso a nenhum projeto da gesto passada. A atual equipe, que veio toda do Recife, est comeando do zero. (Entrevista no Recife, 05/07/2005). A gesto de cultura e turismo tambm no permevel participao da populao local, sejam os residentes locais ou empresrios envolvidos com o turismo efetiva ou potencialmente. O diretor de promoes e eventos da STCE (2005-2008) resume o que significa o turismo para os residentes locais, noo essa confirmada no trabalho de campo: O problema, na verdade, que... [silncio] O turismo ainda tido, para a populao de Igarassu, como um bicho-papo. (Entrevista em Igarassu, 05/07/2005). A partir de 1997, a STCE concentrou-se na proposio de grandes projetos transformadores, ao mesmo tempo em que carncias e problemas bsicos do stio histrico no foram alvo de aes pblicas efetivas. Dos cinco grandes projetos propostos, foi possvel encontrar documentao referente apenas ao intitulado Refazendo os caminhos de Duarte Coelho, um dos dois implantados. Ele ilustra bem a convivncia de grandes projetos transformadores com a ausncia de controle e regulao pblicos em Igarassu. O projeto objetivava transformar o Stio dos Marcos local onde Duarte Coelho Pereira desembarcou em 1535 em importante plo de turismo histrico-cultural

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e natural. Para tal, previa o agenciamento paisagstico do entorno, construo de praa arborizada, rea para eventos, estacionamento, bancos, gruta e quiosque para informaes tursticas e comercializao de artesanato e restauro da rplica do marco de pedra. Numa segunda fase, previa-se a construo de um ancoradouro na Praia dos Marcos para proporcionar passeios at a Ilhota Coroa do Avio para os turistas e visitantes1. O projeto aplicou R$ 514.089,42 no Stio dos Marcos e em sinalizao turstica, implantando toda a infraestrutura, mobilirio urbano e edificaes previstas na primeira etapa, alm de melhorar a estrada de barro de acesso. Entretanto, o local nunca recebeu muitos turistas e visitantes, inclusive pelo fato de o projeto no ter sido concludo, e tambm pela falta de manuteno e mnimo controle urbano. O ex-secretario municipal da STCE (2001-2004) justifica o insucesso turstico do Stio dos Marcos, j que o pretendido novo espao turstico converteu-se em mais um espao abandonado da cidade, apontando que o projeto est incompleto: [O Stio dos Marcos] No um ponto de consumo turstico, porque faltaram etapas importantes para se consolidar o projeto. Para um nibus de turismo, a estrada tem algumas curvas muito acentuadas, e houve alguns avanos dos donos de stios que ficam nos limites da estrada, que praticamente impossibilitam a entrada dos nibus de turismo. [...] No que o projeto parou, mas ele no teve como ter continuidade nas outras etapas por falta de recursos. (Entrevista na Cidade do Paulista, 21/07/2005). A nfase em grandes projetos tursticos resumida na seguinte passagem da entrevista com o diretor de promoo e eventos da STCE (2005-2008), ao responder seguinte pergunta: Voc v alguma alternativa para, em curto prazo e com poucos recursos, aumentar o gasto mdio dos turistas em Igarassu?: Um paliativo seria a criao de uma feira de artesanato, por exemplo. [...] Eu acho que uma feirinha de artesanato... [Silncio] Seria um paliativo, mas no podemos pensar em paliativos, temos que procurar resolver os problemas. [...] Eu acho que esse gasto mdio pode aumentar, mas a partir do momento em que a gente implantar os projetos. necessrio esquecer os paliativos, e executar os projetos. (Entrevista no Recife, 05/07/2005). Ao mesmo tempo em que a cidade e stio histrico de Igarassu so objetos constantes de grandes projetos tursticos e servios de conservao patrimonial, diversos problemas e carncias seguem sem aes efetivas da PMIg. A cidade de Igarassu praticamente no conta com

nenhuma sinalizao turstica desde a retirada das placas em 2001-2002. A quase ausncia de sinalizao turstica e escassez de sinalizao rodoviria refletemse na dificuldade de se chegar ao stio histrico, caso o turista ou visitante viaje de modo independente. Por exemplo, do Recife a Igarassu h apenas uma placa de trnsito indicando a entrada ao stio histrico, localizada a poucos metros do acesso. Ela relativamente pequena e acanhada para as dimenses da BR-101; a Foto 2 mostra-a:

Foto 2: Placa de trnsito na BR-101 Igarassu Centro Histrico. Fonte: Autor. A foto de julho de 2005. O trabalho de campo simulou a ida de um turista ou visitante de Joo Pessoa para Igarassu. Seguindose apenas as placas tursticas e de trnsito para o stio histrico, ele chegar apenas em uma das duas cidades: Itapissuma ou Recife. Igarassu no conta com posto de informaes tursticas, e o material promocional (folhetos e cartazes) est constantemente em falta no MHI e principais monumentos histricos, mesmo eles sendo localizados a menos de quinhentos metros da sede da STCE; o diretor de promoo e eventos (2005-2008) reconhece a falha: Serei bem sincero: o material no est em falta, o problema que ele no est sendo bem distribudo. Ns precisamos criar uma forma de melhorar a nossa comunicao com

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os prdios histricos que funcionam e esto sob a nossa responsabilidade. (Entrevista no Recife, 05/07/2005). Nenhum panfleto impresso nos ltimos dez anos contou com mapa de localizao da cidade, stio histrico e/ ou atraes tursticas, nem com instrues sobre como se chegar em Igarassu e visitar seus principais atrativos. Bares, restaurantes, meios de hospedagem e lojas de artesanato no chegam a ser citados, assim como o servio de guias mirins mantido pela PMIg. O panfleto Dive into the history, em ingls, retrata muito bem a falta de qualidade desse material promocional. O texto est escrito em ingls, porm as legendas das fotos esto todas em portugus. O texto, escrito em ingls precrio, apresenta desafios para a compreenso do turista ou visitante estrangeiro, alm do carter fragmentado das informaes tursticas: Its main monuments are: the Cosme and Damio Saints Church, founded in 1535 and considered the oldest still up, in Brazil, Santo Antnio Convent founded in Brasil, where the Pinacoteca Art Museum is installed. In the museum, an important collection of the Brazil colonial. As a seaside city, the small island Coroa do Avio is one of the most important natural tourist attraction. With 20.000 m in extension. The maracatu (in Pernambuco, a group of street dancing,merrymakers at Carnival time)and baque-virado maracatu; a sea food based gastronomy (Igarassu, 199-?). A infra-estrutura do stio histrico de Igarassu muito deficiente, dificultando sua explorao turstica. Apesar de os monumentos e casario histrico estarem bem conservados, o calamento cabea-de-negro, remanescente do Brasil Colnia, encontra-se em pssimo estado de conservao, estando quase extinto em alguns trechos. H muitos buracos e tampas de bueiro abertas, bem como falta de sinais e faixas de pedestre para se atravessar a avenida que corta o stio histrico, dividindo a parte alta da Igreja e Convento de Santo Antonio. No h sanitrios pblicos; h apenas dois telefones pblicos, mas ambos ficam em locais pouco freqentados pelos turistas e visitantes. Outro ponto que chama a ateno a falta de policiamento na parte alta do stio histrico nas diversas visitas feitas durante o trabalho de campo, nunca foi avistado um policial ou guarda municipal nessa rea.

A cidade de Igarassu no conta com uma superestrutura turstica adequada, em virtude, inclusive, da decadncia do litoral norte como destino turstico. H apenas dois bares, uma loja de quinquilharias e um ponto de venda de artesanato em todo o stio histrico; entretanto, nenhum deles localiza-se no Ptio dos Santos Cosme e Damio, onde se concentram os turistas e visitantes. Cabe destacar que a Cidade de Igarassu no conta com muitos espaos e equipamentos culturais dentro ou fora do stio histrico, como, por exemplo, museus, salas de exposio e auditrios. No h polticas culturais efetivas que permitam aos residentes locais conhecerem e compreenderem melhor o stio histrico, nem que lhes permitam freqentar o stio histrico dentro de propostas de lazer, entretenimento e educao; por exemplo, o stio histrico no recebe ensaios e apresentaes das manifestaes tradicionais de Igarassu, que formam seu rico patrimnio cultural imaterial. Stio histrico de Igarassu: padro de explorao turstica e seus principais impactos sociais, econmicos e culturais. A quase totalidade dos turistas e visitantes conhece Igarassu atravs de passeios de agncias do Recife e Joo Pessoa. Segundo o diretor da Associao dos Agentes de Turismo de Igarassu, os passeios Recife-Itamarac e Joo Pessoa-Recife respondem por 90% do fluxo de turistas e visitantes no stio histrico; optou-se por analisar aqui o passeio Recife-Itamarac, pois ele responde pela maior parte do supracitado fluxo. O passeio Recife-Itamarac tem como principal atrativo o composto sol, mar e praia; aps breve passagem pelo stio histrico de Igarassu, os turistas permanecem por mais de seis horas nas praias da Ilha de Itamarac. O passeio Joo Pessoa-Recife tem como principal atrativo o stio histrico de Olinda e alguns monumentos no Recife; contudo, grande parte do tempo dos turistas gasto nas lojas de artesanato, pois os guias de turismo conseguem ganhar uma comisso de at 20% do valor total gasto nessas lojas. Como colocado anteriormente, o litoral norte encontra-se em decadncia desde o final dos anos 1980; ambos os passeios so relativamente pouco vendidos dentro da pauta das agncias de turismo receptivo. So produtos voltados para o turismo de massa; as agncias delegam a seleo de o que ver no passeio para os guias de turismo, cuja preocupao fundamental ganhar comisso sobre os gastos dos turistas. Quase no h diferenciao entre os passeios ofertados pelas diferentes agncias, como confirma a funcionria de uma delas: As agncias

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de receptivo so iguais, tm o mesmo produto, visam o mesmo turista. O diferencial preo e fazer contatos com o recepcionista de hotel. Os roteiros so exatamente o mesmo. (Entrevista no Recife, 01/06/2004). Os turistas e visitantes concentram-se no tempo e espao; os nibus e vans de turismo chegam ao stio histrico entre 09:00 e 13:00 hs, s teras e sextas-feiras. Apenas o Ptio dos Santos Cosme e Damio visitado, e nele os turistas e visitantes entram apenas na Igreja dos Santos Cosme e Damio, gerando grandes concentraes pontuais de pessoas nesse monumento. Os guias de turismo falam pouco sobre Igarassu durante o passeio; a comunicao centra-se na descrio e venda de outros passeios da agncia, alm de uma narrativa pobre e fragmentada sobre Itamarac. Igarassu retratada como uma breve parada, como mostra a seguinte narrativa de um guia turstico: Vamos ficar apenas quinze minutos, pois temos que chegar a Itamarac. A Igreja de Cosme e Damio a primeira, no vamos visitar a outra por causa de tempo, temos que chegar em Itamarac antes das 11:00 hs. (Observao participante em Igarassu, julho de 2005). H uma ala de estacionamento a cinqenta metros do Ptio dos Santos Cosme e Damio; entretanto, os nibus e vans estacionam ao lado ou em cima do ptio, deteriorando o calamento cabea-de-negro. Alm disso, o veculo transforma-se numa barreira entre o turista e o restante do conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu. Os guias de turismo no citam o MHI, e ignoram a Igreja e Convento do Sagrado Corao de Jesus. A Igreja e Convento de Santo Antonio vista apenas pela janela apontada como estando fechada para restauro, o qual terminou em 2001-2002. A seleo de o que ver e visitar uma das funes bsicas do guia de turismo acentuada em Igarassu, pois as agncias competem principalmente atravs do preo dos passeios, em um quadro similar ao verificado em Hong Kong por Ap e Wong (2001). A presso das operadoras de turismo pela diminuio das tarifas provocou o sucateamento das agncias de turismo receptivo em todo o Brasil, com a conseqente perda de qualidade dos passeios oferecidos (Gazeta Mercantil, 2000). Logo, no de se estranhar que os prprios proprietrios, vendedores e atendentes tenham dificuldades para descrever o contedo dos passeios vendidos pela sua agncia; ao ser questionado sobre o passeio RecifeItamarac, um vendedor da segunda maior agncia de Pernambuco assim respondeu, sem esconder sua impacincia: Depende de cada guia. Voc pergunte para ele, ele que leva vocs durante o passeio. [...] Se pra ou no em Igarassu, eu no sei. (Observao participante no Recife, junho de 2005).

O guia de turismo molda toda a experincia do turista e visitante no stio histrico e passeio como um todo locais e atraes visitadas, tempo de visita, (falta de) contato com os habitantes locais, etc , sendo favorecido pela ausncia quase total de controle e regulao pblicos. A busca por ganhos de comisso sobre os gastos dos turistas um dos principais determinantes, quando no o principal, da estruturao do passeio pelo guia de turismo (Ap e Wong, 2001; Nettekoven, 1979; Black, 1996). O trabalho de campo constatou que os guias de turismo ganham comisso de at 20% sobre esses gastos nos bares e restaurantes de Itamarac, apesar de essa prtica ser proibida por lei no Brasil. O stio histrico de Igarassu no oferece essa oportunidade ao guia de turismo, pois h poucos negcios aptos a atender os turistas. Logo, quanto menos tempo em Igarassu, mais em Itamarac e, ceteris paribus, mais comisso para o guia de turismo. A concentrao dos turistas e visitantes no tempo e espao faz com que a Igreja dos Santos Cosme e Damio sofra congestionamentos s teras e sextas-feiras, das 09:00 s 13:00 hs. Em algumas ocasies, a igreja visitada simultaneamente por trs grupos, num total de aproximadamente oitenta pessoas. Alm dos problemas de condensao, muitos turistas e visitantes tocam nas talhas barrocas, e se sentam nas tribunas de jacarand da capela-mor, aps cruzarem o cordo de isolamento sem nenhuma sano por parte do guia de turismo. O uso do flash em monumentos histricos proibido pelo IPHAN; em uma das observaes participantes, o interior da igreja foi alvo de aproximadamente cento e cinqenta flashes. H poucos benefcios para a igreja dessas visitas; a responsvel pela loja da igreja relatou que poucos turistas compram algum artigo religioso, ou doam dinheiro para a manuteno do monumento. A igreja um tpico exemplo de recurso comum (common pool resource) (Hardin, 1968), que, como coloca Briassoulis (2002), explorado turisticamente ao mximo, sem que haja investimentos e cuidados necessrios para se evitar sua deteriorao e eventual extino. O padro de explorao turstica no d muitas oportunidades para que o turista ou visitante gaste seu dinheiro em Igarassu. O fiteiro do Ptio dos Santos Cosme e Damio praticamente o nico negcio apto a receber esse gasto; a Foto 3 mostra esse pequeno comerciante local. O trabalho de campo mostrou que os turistas e visitantes que visitam Igarassu atravs de agncias gastam em mdia de R$ 0,07 a R$ 0,27. O exemplo de um grupo de vinte e sete turistas, que visitou o stio histrico em

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Foto 3: Fiteiro defronte ao MHI. Fonte: Autor. A foto de junho de 2005. julho de 2005, ilustra como se d esse baixo gasto turstico. Os passageiros desceram do nibus, e visitaram apenas a Igreja dos Santos Cosme e Damio, pois o guia de turismo no indicou o MHI, e cortou a visita Igreja e Convento do Sagrado Corao de Jesus alegando falta de tempo. Nenhum turista fez compras na loja da igreja, e aparentemente tambm no deixou doaes. Ao sair da igreja, trs turistas compraram guloseimas e um turista comprou um coco-da-baa no fiteiro, gastando os quatro apenas R$ 4,00 no total. Dividindo-se esse gasto total pelo nmero de turistas, chega-se ao gasto mdio do grupo: R$ 0,07 por passageiro. H dois servios de guias existentes no stio histrico: guias embaadores e guias mirins. Os trinta guias mirins so adolescentes entre 14 e 18 anos incompletos, supostamente em situao de risco social o trabalho de campo mostrou serem raros esses casos que recebem uma bolsa mensal da PMIg para completar seus estudos. Eles trabalham no Ptio dos Santos Cosme e Damio em escalas de dez. Os quinze guias embaadores atuam tambm no Ptio dos Santos Cosme e Damio. O grupo funciona como uma cooperativa informal; o dinheiro coletado dos turistas dividido igualmente entre todos que trabalharam no dia. Os guias entrevistados afirmam que trabalham no ptio para sobreviver; o trabalho de campo encontrou jovens de famlias pobres, atrasados na escola e s vezes arrimos de famlia. Temos aqui um exemplo do homem marginal (marginal man) de Smith (1989) sujeito cujas caractersticas tnicas e/ou sociais situam-no margem da sociedade , facilmente encontrado nos destinos tursticos de pases em desenvolvimento. No h disputas ou conflitos abertos entre os guias mirins e embaadores, pois apenas os segundos abordam os turistas, visitantes e guias de turismo; os guias mirins permanecem sentados na calada. Os guias mirins sentem medo dos guias embaadores mais velhos e ocasionalmente armados , como ilustra o seguinte depoimento: Ns no iremos disputar [turistas e visitantes] com eles, porque capaz de a gente perder a vida. (Entrevista em Igarassu, 20/07/2005). A remunerao mensal dos guias embaadores varia de R$ 150,00 a R$ 250,00. Os guias de turismo delegam a narrativa sobre Igarassu para eles. Enquanto alguns guias de turismo conhecem os guias embaadores pelo nome, e tm at certa intimidade, outros aceitam o servio por medo de represlias; h vans e txis cujos passageiros no chegam a desembarcar no ptio, provavelmente em virtude da abordagem agressiva dos guias embaadores. Um guia de turismo diz:

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No possvel fazer nada em Igarassu sem esses meninos, quando o nibus pra, eles j esto na porta, falando sobre a cidade, e mandando os turistas irem a Cosme e Damio. [...] Da, a gente leva [eles] para Itamarac, pois quando eles pedem dinheiro dos turistas, no tem opo. (Entrevista em Igarassu, janeiro de 2005). A narrativa turstica dos guias embaadores centrase na descrio da Igreja dos Santos Cosme e Damio; so citadas datas, estilo arquitetnico e alguns casos anedticos. A narrativa pobre e fragmentada, at pela falta de escolaridade e treinamento a maior parte dos guias embaadores no sabe sequer falar sobre a histria da prpria cidade. Outro problema a ligao de guias embaadores com o trfico de drogas e prostituio que ocorrem nos arredores do stio histrico. Muitos deles portam pequenas facas e canivetes, o que aumenta a sensao de insegurana e tambm de intimidao sobre os guias mirins. J houve casos de assassinatos de guias embaadores devido ao envolvimento em pequenos delitos ou trfico de drogas. interessante observar como um pequeno nmero de jovens consegue imobilizar as aes da PMIg. No incio de 2005, a prefeitura municipal tentou disciplinar o turismo no ptio atravs de policiamento da Guarda Municipal e instalao de posto de informaes tursticas. O posto nunca saiu do papel. O policiamento foi implantado, mas os guias embaadores protestaram, e ele foi suspenso. Eles relatam esse caso como uma vitria do grupo; os fatos foram confirmados por outros entrevistados: Guia embaador 1: No incio do ano, a PMIg tentou tirar a gente daqui com a Guarda Municipal. Eles tiraram diversas vezes, mas a gente sempre voltava e acabamos ficando. Guia embaador 2: a que a gente tira o chapu para ato do nosso prefeito Severino, o Ninho. Os guardas municipais estavam aqui, ele chegou, conversou conosco, disse que nunca tinha dado ordens para os guardas municipais atrapalharem nosso trabalho, liberou, e at hoje estamos trabalhando aqui. [...] Guia embaador 3: [...] A gente j falou para o prefeito Ninho: melhor a gente ficar aqui em cima do que por a, roubando, cheirando cola e chateando. (Entrevista em Igarassu, 20/07/2005).

Consideraes finais. O conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu um dos mais fiis, ntegros e bem preservados legados materiais do Brasil Colnia (1500-1822), no qual o patrimnio arquitetnico e urbanstico combina-se a mangues, alagados e mata atlntica para criar um quadro de rara beleza. Entretanto, isso no tem bastado para atrair os vrios elos do negcio turstico, nem para motivar a PMIg a adotar uma gesto pblica de cultura e turismo mais conseqente, que possibilitem um regime de visitao mais demorado e economicamente favorvel. O estudo de caso sobre Igarassu reflete as inter-relaes entre patrimnio cultural, turismo e gesto pblica em Pernambuco e no Brasil de forma geral, tendo suas particularidades. O trabalho de campo permite mostrar a posio secundria da cultura e turismo na estrutura do governo da PMIg e governo estadual turismo prioridade apenas no discurso. notvel a falta de um corpus de conhecimento sobre turismo, principalmente turismo cultural; baixa a capacidade institucional desses rgos. Apesar de o turismo cultural comear a ocupar espao no discurso de dirigentes pblicos e mesmo de integrantes do trade turstico, o fomento e regulao da atividade so quase que reduzidos a como se garantir jornadas mais longas de abertura pblica de monumentos, quando no discursos de boa vontade administrativa referentes necessidade de se recuperar edificaes degradadas. Alguns entrevistados mostraram falta completa de imaginao, no conseguindo pensar alternativas ao padro de interveno estatal vigente; poucos conseguiram discutir com um mnimo de profundidade o padro de explorao turstica atual. O trabalho de campo tambm revelou que este padro por incrvel que parea um instrumento de desvalorizao e deteriorao do patrimnio cultural. O turismo gera reduzido rendimento financeiro aos monumentos explorados; trata-os como mero apndice da oferta turstica pernambucana, deteriora os bens culturais edificados, sem que os intermedirios tursticos preocupem-se com isso, e passa a idia ao turista de que qualquer trocadinho que seja basta como ingresso ou ajuda. A narrativa turstica pobre e fragmentada, obstaculizando a apreciao do patrimnio cultural. Os prprios turistas e visitantes entrevistados reclamam da brevidade da visita em Igarassu, insatisfeitos com a seleo feita pelos guias de turismo, centrada em bares, restaurantes e lojas de artesanato. difcil visualizar mudanas a curto e mdio prazo no padro de explorao turstica do stio histrico de Igarassu, e, conseqentemente, nos seus impactos so-

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ciais, econmicos e culturais. O padro de interveno estatal da STCE anacrnico, preocupando-se em promover projetos vistosos em detrimento de aes pblicas efetivas de regulao, controle e promoo. O fluxo de turistas e visitantes controlado por agncias de turismo receptivo do Recife e Joo Pessoa, que, apesar do nome, funcionam na prtica como firmas de transporte, deixando o guia de turismo estruturar seus passeios dentro de um tpico comportamento rent seeking em busca de comisses. Cabe, seguindo-se Tosun (2000), indicar que mudanas profundas nos padres de explorao turstica e interveno estatal dependem da ao de atores externos PMIg e trade turstico, como, por exemplo, agncias multilaterais de cooperao, organizaes no governamentais e universidades e centros de pesquisa. Infelizmente, cultura e turismo no ocupam lugar de destaque na agenda pblica brasileira, nem so reas prioritrias de interveno do Terceiro Setor; logo, no h perspectivas animadoras de mudanas nas interrelaes entre patrimnio cultural, turismo e gesto pblica em Igarassu, pelo menos a curto e mdio prazo. Contudo, cabe apresentar quatro propostas bsicas para a gesto pblica de cultura e turismo em Igarassu. Primeiro, preciso integrar o stio histrico ao restante da cidade, possibilitando aos residentes locais conheclo e o apreciar. Aes de educao patrimonial, principalmente junto ao pblico escolar, e de utilizao desse espao para ensaios e apresentaes culturais permitiriam que os residentes reconhecessem o stio histrico como algo tambm seu. Segundo, necessrio buscar parcerias para a gesto e conservao do stio histrico, a exemplo de o que fizeram cidades patrimoniais como, por exemplo, Santo Andr (Vila de Paranapiacaba) e Santana do Parnaba. No se trata de conseguir apenas recursos financeiros, mas principalmente novos conhecimentos, posturas e vises acerca da importncia, tratamento e utilizao do patrimnio cultural material. Terceiro, cabe adotar uma postura ativa em relao ao desenvolvimento turstico do stio histrico e cidade como um todo, e no apenas reagir s vezes, nem mesmo isso ao padro de explorao turstica atual. Cabe PMIg tentar explorar o potencial turstico de Igarassu patrimnio cultural material e imaterial, composto sol, mar e praia, reservas naturais etc. formulando um produto turstico que permita um padro de explorao turstica mais demorado e rentvel cidade, e que tambm seja comunicado aos turistas que no se sujeitam pauta das agncias de turismo receptivo. Por fim, o conjunto arquitetnico de Igarassu talvez seja o mais bem preservado do Brasil atualmente e mesmo o paisagstico encontra-se bem preservado em relao a

outras cidades patrimoniais. Cabe PMIg abandonar a crena de que o desenvolvimento turstico depende da formulao e implantao de grandes projetos transformadores, e se preocupar com pontos que efetivamente atrapalham a visitao do stio histrico, como, por exemplo, a falta de sinalizao turstica, de segurana e de manuteno urbana. Referncias bibliogrficas Ap, John e Wong, Kevin K. F. 2001 Case study on tour guiding: professionalism, issues and problems. Tourism management, 22(5): 551-563. Black, Annabel 1996 Negotiating the tourist gaze: the example of Malta. Em Boissevain, Jeremy (Ed.), Coping with tourists: european reactions to mass tourism (pp. 112142). Providence: Berghahn Books. Borg, Jan van der, Costa, Paolo, e Gotti, Giuseppe 1996 Tourism in European heritage cities. Annals of tourism research, 23(2): 306-321. Brasil 1976 Parecer da secretaria executiva do programa sobre o projeto de agenciamento da Praa Marechal Deodoro e restaurao do mercado municipal, da casa n 83 e fachadas do casario da Rua Joaquim Nabuco, em Igarassu, Estado de Pernambuco. Recife: Seplan/PR; FUNDARPE. Mimeografado. Briassoulis, Helen 2002 Sustainable tourism and the question of the commons. Annals of Tourism Research, 29(4): 10651085. Bryon, Jeroen e Russo, Antonio Paolo 2003 The tourist historic city. Annals of tourism Research, 30(2): 492-494. Cooper, Chris, Fletcher, John, Wanhill, Stephen, Gilbert, David, e Shepherd, Rebecca 2001 Turismo, princpios e prticas. 2. ed. Porto Alegre: Bookman. E.L.T. Consultoria, Igarassu, e Servio de Apoio s Micro e Pequenas Empresas de Pernambuco 2002 Plano de gesto do turismo para o municpio de Igarassu: verso final. Recife: PMIg. Mimeografado. Empresa de Turismo de Pernambuco 198-? Rota da memria histrica pernambucana Igarassu. Recife: EMPETUR. Mimeografado. Empresa de Turismo de Pernambuco 1997 Agenda 98 plano de aes da EMPETUR: verso para anlise e apreciaes. Recife: EMPETUR. Mimeografado. Freyre, Gilberto 1968a Guia prtico, histrico e sentimental da cidade do Recife. 4. ed. Rio de Janeiro: Livraria Jos Olympio Editra. 1968b Olinda: 2. guia prtico, histrico e sentimental

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Recibido: 23/12/09 Reenviado: 15/10/10 Aceptado: 01/02/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 279-289. 2011

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Gestin proactiva de crisis en el turismo: una experiencia de estudio en Galicia

Diego Rodrguez-Toubes Muizi Jos Antonio Fraiz Breaii


Universidad de Vigo (Espaa)

Resumen: Los impactos potenciales de acontecimientos negativos que pueden afectar a destinos tursticos se han multiplicado en los ltimos aos. El turismo es un sector fragmentado y diverso por lo que es difcil establecer la forma de gestin de crisis que debera llevarse a cabo. Distintos modelos facilitan esta tarea centrndose especialmente en la preparacin y planificacin para conseguir una mejor coordinacin entre los distintos agentes implicados en la resolucin de la crisis. La planificacin colaborativa es una forma de gestin de crisis poco utilizada y que genera una cultura comprometida con la resolucin de problemas en tiempo de crisis. Una serie de entrevistas realizadas a responsables del turismo en Galicia parecen confirmar esta idea. Palabras clave: Crisis; Gestin de desastres; Destino turstico; Planificacin colaborativa; Gestin proactiva Title: Proactive crisis management in tourism: a study experience in Galicia Abstract: The potential impacts of negative events that may affect tourist destinations have multiplied in recent years. Tourism is a fragmented and diverse sector so is difficult to establish the form of crisis management should be carried out. Different models make this task easier with particular focus on the preparation and planning for better coordination between the various actors involved in resolution of the crisis. Collaborative planning is a form of crisis management rarely used and generates a culture committed to solving problems in times of crisis. A series of interviews with responsible tourism in Galicia seems to confirm this insight. Keywords: Crisis; Disaster management; Tourist destination; Collaborative planning; Proactive management.

i Departamento de Organizacin de Empresas y Marketing. Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo. Universidad de Vigo. Campus Ourense. E-mail: drtoubes@[Link] ii Departamento de Organizacin de Empresas y Marketing. Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo. Universidad de Vigo. Campus Ourense. E-mail: jafraiz@[Link]

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Introduccin El mundo actual es ms propenso a sufrir crisis y desastres debido a la presencia de varios factores hasta ahora desconocidos o, al menos, no sufridos con tanta pertinacia: el crecimiento de la poblacin, el desarrollo de las ciudades, la presin econmica global, la degradacin de la tierra y el deterioro medioambiental, la presencia de la guerra como amenaza global, y el impacto de la tecnologa (Faulkner, 1999). Richardson (1994) en su trabajo sobre la gestin estratgica de la crisis y la necesidad de un aprendizaje sistemtico en tiempos de crisis, parte de la base de que estamos en un mundo crisis-dependiente (crisis-ridden) o dicho de otra forma, propenso a la crisis. El entorno de los negocios, por su propia naturaleza, por la tecnologa y la accin del hombre, se ha convertido en un entorno cada vez ms complejo e inestable y que es necesario atender en tiempos de respuesta cada vez menores, realidades que Lerbinger (1997) considera como un indicio de que nos encontramos en una era de crisis. McKercher y Young (1999) afirman que el turismo cada vez est ms desarrollado tecnolgicamente, debido a ello, los sistemas de comunicacin, informacin y reserva son cada vez ms sofisticados y a la vez ms frgiles y vulnerables. En este sentido, los efectos de una crisis pueden ser ms devastadores, y a su vez, la misma estructura del sistema es ms propensa a la generacin y propagacin en cadena de las crisis. El habitual emplazamiento de las actividades tursticas en localizaciones de ms riesgo potencial se debe tener en cuenta para el establecimiento de las alertas de seguridad. Faulkner (2001) seala que el incremento del volumen mundial de la actividad turstica ha ido acompaado con una mayor atraccin por destinos exticos con riesgo ms alto para los turistas que los visitan. Con frecuencia los turistas son ms vulnerables que los residentes a las situaciones de desastre porque son ms dependientes, estn menos familiarizados con los riesgos locales y los recursos que tienen a su disposicin para evitarlos. Las crisis en los mercados de destino no se deben tratar como un problema confinado a unos especficos destinos en apariencia ms conflictivos: es un hecho global (Beirman, 2003). WTO y WMO (1998: 1) lo expresan en los siguientes trminos: - El turismo es un fenmeno global que afecta a los movimientos de millones de personas en todo el mundo de todos los pases - El turismo se ha desarrollado con mucha frecuencia en zonas ms expuestas a desastres naturales o, al menos, con ms probabilidad de sufrirlos, como costas, playas, zonas montaosas o en los valles de los

ros. Debido a que los turistas no hablan necesariamente el idioma del pas que estn visitando la comunicacin con ellos no es lo suficientemente rpida en el caso de la aparicin de un suceso repentino. La creacin de avisos entre turistas antes de visitar el pas es una tarea necesaria Si los turistas llegan ser vctimas de un desastre natural el impacto negativo en la imagen del destino turstico puede llegar a ser serio y provocar grandes prdidas.

Naturaleza y fuentes de crisis y desastres Los trminos crisis y desastre no son sinnimos y para algunos autores existen elementos esenciales que diferencian la gestin de crisis y gestin de desastre. Faulkner (2001: 136) propone el trmino crisis como una situacin en la que la causa raz del suceso es provocada por la propia organizacin debido a una ineficiente gestin u organizacin, o a una deficiente adaptacin al cambio. Por otro lado, entiende por desastre como una situacin en la cual una empresa, conjunto de empresas o un destino turstico se enfrenta a cambios catastrficos, repentinos e impredecibles, sobre los cuales se tiene escaso control. El trmino crisis parece excluir para Faulkner aquellas situaciones en las que la buena marcha de la organizacin se ve amenazada por sucesos sobre los cuales se tiene escaso o nulo control (Figura 1). Sin embargo, considera que las crisis pueden surgir o agravarse por una deficiente gestin de un desastre por lo que, a efectos prcticos, podemos considerar las crisis como el resultado de una catstrofe. Esta es el enfoque que empleamos en este estudio y que es compartido por Aktas y Gunlu (2005) cuando sealan tres elementos que determinan las situaciones que desembocan en una crisis: - Un elemento provocador. Las crisis son el resultado de un suceso inesperado u sucesin de eventos que se desarrollan en un corto periodo de tiempo y con el potencial de provocar un cambio sustancial, desafiando la estructura existente o supervivencia del destino turstico. - Amenaza y dao. El suceso que provoca la crisis es tan significante en su impacto que podra causar prdida de control entre los directamente afectados y podra suponer una amenaza en el corto plazo a las operaciones del destino. - Necesidad de accin. Con el fin de superar los efectos en el largo plazo, la crisis requiere acciones urgentes por medio de la cooperacin de las principales autoridades y los stakeholders del sector.

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Crisis Chernobyl Escala de la magnitud del suceso

Desastres Terremoto Kobe

Exxon Valdez

o terrorismo. Esencialmente, cuando hablamos de una crisis o un desastre estamos refirindonos a un estado provocado por un suceso ms bien imprevisto y sobre el cual tenemos poca capacidad de control, por lo que, en propiedad, seran los sucesos negativos situados en el cuarto cuadrante los que realmente seran fuentes o elementos provocadores de una crisis o un desastre.
Alto grado de control Overbooking hotelero Agua contaminada
Aparicin gradual

Incidentes en el cantn Suizo Causado por acciones u omisiones de la organizacin

Riadas

Causado por fenmenos naturales o acciones humanas externas

Reduccin en el nmero de vuelos

Figura 1. Concepto de crisis vs. desastre. Fuente: Faulkner (2001). Por su misma naturaleza el turismo es un sector vulnerable a un rango de crisis ms amplio que otros sectores. La aparicin de crisis puede llegar a ser ms frecuente, por ser una industria basada fundamentalmente en las expectativas y en la confianza, y por tratarse de un sector altamente susceptible a los factores externos y las presiones en el amplio entorno de operaciones. El conjunto de factores externos que le afectan es muy variado por ser un sector transversal con influencia en otros muchos sectores (Goeldner, Ritchie y Mcintosh, 2000). En el entorno de la industria turstica mundial, el Foro Econmico Mundial seala se pueden identificar tres principales fuentes de desastres (WEF, 2005): Medioambientales (por ejemplo, desastres naturales como terremotos, riadas, y provocados por el hombre como mareas negras e incendios), Geopolticos (terrorismo) y Sociales (pandemias y epidemias). En la misma lnea, Luecke (2005: 4) presenta un breve esquema sobre cules son las fuentes de las crisis: - Accidentes y hechos naturales - Desastres sanitarios y medioambientales - Manipulacin de productos - Accidentes catastrficos - Daos medioambientales - Fallos tecnolgicos - Fuerzas econmicas y del mercado - Malas prcticas de los empleados Glaesser (2003) presenta un diagrama de acontecimientos negativos (Figura 2) en el que realiza una clasificacin de eventos que afectan al turismo segn el nivel de sorpresa o imprevisibilidad y el grado de control que tiene la organizacin o destino sobre ese suceso. Los acontecimientos con un sesgo ms negativo seran aquellos con menor grado de control y mayor imprevisibilidad, por ejemplo, huracanes, terremotos, incendios

Oleadas de delincuencia Epidemias Terrorismo Incendios Huracanes Terremotos Bajo grado de control

Fluctuaciones de moneda

Figura 2. Diagrama de acontecimientos negativos. Fuente: Glaesser (2003: 22) Henderson (2007) ampla esta visin y realiza una completa clasificacin de las fuentes de las crisis diferenciado las amenazas externas de aquellas que se generan en la propia organizacin-destino situando cada una de las amenazas en el mbito apropiado (social, econmico, medioambiental, poltico, tecnolgico y comercial) (Tabla 1). Existen amenazas que pueden encuadrase en varios dominios, por ejemplo la amenaza de incendios aparece tanto en el dominio de tecnolgico (incendio en un hotel provocado por un cortocircuito) como en el dominio medioambiental (incendio forestal). Gestin de crisis y desastres, modelos proactivos La sensibilidad del turismo a un amplio abanico de factores externos no hace a la industria turstica ms dbil que otras pues se ha comprobado con regularidad e histricamente que el sector turstico es una industria probada y resistente a las crisis, y su recuperacin es rpida, llamativamente ms rpida que otros sectores ante las grandes crisis (Pike, 2004). Podramos decir que el turismo es un sector ms propenso que otros a experimentar crisis, pero por sus caractersticas se recupera mejor y ms rpido llegando a ser un elemento tractor de la recuperacin. Para De Sausmarez (2007) el turismo es un sector ideal en el que apoyarse para em-

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Sucesos repentinos

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Dominio Econmico

Externo

Recesin Fluctuaciones en la moneda Impuestos Polticas del gobierno Relaciones internacionales Poltico Inestabilidad Terrorismo Disturbios Socio-cultural Delincuencia Xenofobia Fenmenos naturales Medioambiental Contaminacin Alarmas contra la salud Fallos en sistemas tecnolgicos Tecnolgico Fallos de diseo Incendios Comercial Intervencin del Gobierno

Interno Crecimiento de los costes Cada de ingresos Falta de beneficios

Conflictos culturales Hiper-desarrollo Degradacin medioambiental Accidentes de transporte Errores humanos Decisiones directivas Conflictos laborales Competitividad

Tabla 1. Amenazas externas e internas en la crisis. Fuente: Elaboracin propia basado en Henderson (2007) pezar los esfuerzos de recuperacin de un territorio tras una crisis. Su estrecha conexin con otros sectores de la economa hace que sea ms eficaz para el gobierno concentrar sus inversiones al principio en este sector antes que difuminarlas por varios sectores, consiguiendo as retornos de inversin ms rpidos. Como recuerda el Foro Econmico Mundial una eficaz gestin de crisis puede hacer del sector turstico un catalizador de la recuperacin general econmica y social (WEF, 2005: 5). Las crisis y los desastres tienen connotaciones de transformacin ya que los sucesos que las provocan poseen un gran potencial de cambio, con consecuencias positivas o negativas. Faulkner (2001) incide en el potencial positivo de las crisis, ya que pueden actuar como punto de inflexin -turning point-, presentando una oportunidad de mejora a las organizaciones y destinos. En este sentido, el tsunami que afect al sudeste asitico en diciembre de 2006 ofreci una oportunidad para corregir errores del pasado en la sostenibilidad del turismo de los destinos turstico afectados, y permiti, en la fase de recuperacin y restauracin, mejorar estos aspectos y la distribucin del producto turstico en el mercado internacional (WTO, 2005). La incidencia de desastres y crisis se ir incrementado a lo largo del tiempo y, por lo tanto, es cada vez ms perentoria la necesidad de poner en prctica medidas eficaces de gestin de crisis que contribuyan a una rpida y eficiente recuperacin del destino despus de

la crisis. Sin embargo, al tratarse de un sector fragmentado y diverso, es difcil establecer la forma de gestin de crisis que debe llevarse a cabo en el sector turstico (De Sausmarez, 2004). Wilks y Moore (2003) presentan un modelo de gestin de riesgos y crisis en un destino turstico compuesto por cuatro fases principales denominado modelo de las 4R1: reduccin, preparacin, respuesta y recuperacin (ver Tabla 2). En la fase de reduccin se deben detectar las primeras seales de peligro, en la preparacin se realiza la planificacin de la crisis y se forman al personal en gestin de crisis, en la fase de respuesta se ejecutan las operaciones y planes de comunicacin y por ltimo se desarrolla la fase de recuperacin, cuyo fin principal es la restauracin y procurar el retorno a la normalidad del destino u organizacin. Un sistema eficaz de gestin de crisis se actualiza continuamente y redefine las dos primeras fases como preparacin para las dos segundas.
Vigilancia de la crisis Polticas de observacin y vigilancia Protocolos y procedimiento de operaciones Plan de Gestin de Crisis Planificacin del Turismo Medidas de Salud y Seguridad Procedimientos de respuesta de emergencia Investigacin Asistencia a las familias Comunicacin Plan de empresa continuo Recursos Humanos Interrogatorio

Reduccin Reduction Preparacin Readiness Respuesta Response Recuperacin Recovery

Tabla 2. Gestin de crisis de la 4 Rs. Fuente: Wilks y Moore (2003). En la fase de reduccin Wilks y Moore (2003) sealan tres puntos clave a considerar: 1) Vigilancia de la crisis: identificar riesgos, peligros, amenazas y posibles impactos. Recoleccin de datos e informacin; 2) Polticas de observacin y continuidad: polticas de cooperacin y polticas de seguridad y 3) Protocolos y procedimiento de operaciones: anticipacin de problemas, revisin de procedimientos y refuerzo del personal de vigilancia. A la fase de reduccin sigue la preparacin. Uno de los pasos primeros pasos a dar por las organizaciones responsables de los destinos tursticos es evaluar los

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riesgos a los que un destino concreto est expuesto y desarrollar planes para gestionar las situaciones de desastre que puedan producirse en el futuro. Los responsables tursticos tienen que auditar los planes regularmente, dirigir ejercicios de respuesta a la crisis y procurar la adquisicin de habilidades para enfrentarse a las crisis. Toda la cadena de autoridad debe formar parte del programa de preparacin para la gestin de la crisis y debe llegar a convertirse en parte de la cultura de la empresa. Para muchos autores tan importante es la planificacin como la ejecucin, los directivos de las organizaciones preparadas ante la crisis han llegado a ver y usar la gestin de crisis como una nueva herramienta para obtener ventajas competitivas (Mitroff, Pearson y Harrison, 2002: 120). Para Johnson, Tolomiczenko, y Gellatly (2008) la fase de planificacin y preparacin es la ms asequible y eficaz, pero al mismo tiempo la menos utilizada. Es en esta fase cuando se pueden tomar acciones en orden a prevenir o mitigar los efectos potenciales de la crisis: desarrollar el plan de crisis, trabajar con los diversos stakeholders del sector, constituir un equipo de gestin de crisis, gestionar la percepcin de riesgos mediante una adecuada poltica de informacin para reducir la incertidumbre, revisar los planes estratgicos frecuentemente y evaluar la necesidad de cambio, establecer un proceso de culturizacin y entrenamiento para gestionar la crisis formal e informalmente a travs de todos los niveles de la organizacin (Aguirre y Ahearn, 2007). Una mayor preparacin facilita y asegura estos aspectos. Glaesser (2003) incide en la importancia de la fase de preparacin cuando distingue las tres fases del proceso de crisis (Tabla 3). La prevencin de crisis es una fase continua que comprende dos reas independientes aunque desde una perspectiva temporal se podran desarrollar simultneamente: precauciones acerca de la crisis y evitar la crisis. Las precauciones frente a la crisis describen actividades de planificacin y medidas para tratar con ms eficacia la crisis cuando llegue y conseguir que el dao producido sea el mnimo posible. Se trata de un rea de naturaleza estratgica e implica polticas de crisis y preparacin operativa para planes de crisis. El segundo rea, evitar la crisis, se centra en los cambios o ajustes que realiza la organizacin o destino para adaptarse mejor a la nueva situacin e incrementar la velocidad de reaccin.

El turismo es un sector que vende sensaciones positivas y parece incongruente acometer actividades de planificacin de crisis ya que se asocia este sector con los aspectos positivos de tranquilidad y entretenimiento que suele acompaar a las vacaciones, precisamente esos aspectos son los que inciden con mayor fuerza en la percepcin de riesgos del turista y hacen que se convierta en un sector ms vulnerable cuando se presenta una pequea amenaza (Gonzlez Herrero, 1998). En el mbito de la gestin de crisis en organizaciones industriales Pauchant y Mitroff (1992) denominan gestin de crisis proactiva a los planes de prevencin o de anticipacin de la crisis frente a las acciones tomadas durante o despus de la crisis, que denominan gestin de crisis reactivas. A pesar del crecimiento del nmero de desastres y de crisis que tienen un impacto negativo sobre el turismo no ha habido un correspondiente desarrollo de la formulacin de planes proactivos contra estas crisis, hasta el punto que Hystad y Keller (2008) consideran mnimas las formulaciones proactivas. Otros autores inciden en este punto, as Pforr (2006) argumenta la particular importancia de poner en prctica estrategias proactivas. En su opinin, los gobiernos y asociaciones del sector turstico desempean un papel de liderazgo en los asuntos importantes de la gestin de crisis, como son la comunicacin, la informacin y la confianza en el destino, sin embargo, este papel se ha orientado a una lnea de gestin de crisis reactiva, como desarrollo de patrones de respuesta, o guas prcticas de cmo responder a una crisis. Un modelo o sistema proactivo de gestin de crisis presenta una estrategia general que habr de ser contrastada e implementada en las operaciones concretas de la gestin de la crisis. Este sistema es una aproximacin de arriba abajo, centrndose en las responsabilidades e interacciones de los principales agentes y negocios del sector y como ven los negocios tursticos su contribucin durante las distintas fases del desastre. Es principalmente en los ltimos aos, ya en el siglo actual, cuando diversos autores han propuesto modelos como el que apuntamos: Faulkner (2001), Ritchie (2004), De Sausmarez (2004), Evans y Elphick (2005) y Paraskevas y Arendell (2007). Estos modelos o sistemas de gestin de crisis pretenden aportar un marco sistemtico de actuacin frente a las crisis desde una perspectiva estratgica, abarcando de modo proactivo todos los agentes Prevencin de la crisis Abordar la crisis y elementos que son afectados por Precauciones acerca la crisis Evitar la crisis Empleo de instrumentos la crisis. Estos modelos no pueden Planificacin Implementacin Primeros avisos Ajustes servir slo como marcos tericos Tabla 3. Fases de la gestin de crisis. Fuente: Glaesser (2003). sino que se deben perfeccionar mediante su contraste en situa-

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ciones y casos reales de crisis y desastres. Este desarrollo prctico provocar una mejora y perfeccionamiento de los modelos y procurar una mejor preparacin para que los stakeholders dispongan de mayor orientacin en las operaciones y en la toma de decisiones frente a la crisis. Dentro de la investigacin realizada en la gestin de crisis turstica destaca la utilizacin de la herramienta diseada por Faulkner (2001) y ms adelante desarrollada por Faulkner y Vikulov (2001). En la Figura 3 se presenta el modelo de gestin de desastres en el turismo de Faulkner y que es empleada en diversos estudios para analizar la respuesta a crisis de orgenes muy variados (Miller y Ritchie, 2003; Henderson y Ng, 2004 y Peters y Pikkemaat, 2005). Esta necesidad de enriquecimiento y desarrollo de los modelos conceptuales y tericos por medio de su contraste con acontecimientos de crisis y desastres es apuntada como una de las tareas prioritarias y de mayor inters con el fin de examinar cules son los elementos que favorecen una gestin de crisis ms eficiente y eficaz en la industria turstica (Ritchie, 2004). Para De Sausmarez (2004) una gestin de crisis proactiva no es siempre tan sencilla por una serie de razones: la identificacin y aproximacin a la crisis mediante el seguimiento de indicadores adecuados y con el tiempo suficiente para poder tomar medidas llega a ser tan compleja como irreal, por otra parte la posibilidad de la obtencin de fondos puede ser un desafo de considerable importancia en el caso de pases en desarrollo, y por ltimo, puede que no exista una estructura institucional adecuada para desarrollar un modelo previo de gestin de crisis; un ineficiente sistema y una pesada burocracia puede ralentizar y dificultar la introduccin de medidas proactivas. A pesar de todo De Sausmarez asegura que la gestin de crisis proactiva est poco esEstudio Fa ulkner y Vikulov (2001) Suceso Lluvia s torrencia les y ria da s en Ka therine (Austra lia )

tudiada en comparacin con la investigacin sobre recuperacin o respuestas a la crisis. Entrevistas a responsables del turismo en Galicia En diversos estudios de gestin de crisis provocadas por acontecimientos negativos la metodologa empleada en la investigacin ha sido cualitativa (ver Tabla 4). Esto es debido a que existe poca investigacin sobre el tema y todava es necesario realizar una aproximacin con el objetivo de afrontar el problema con mayor conocimiento (Campiranon y Arcodia, 2007 y Korstanje, 2010). Tambin Evans y Elphick (2005) defienden la utilizacin de mtodos de investigacin cualitativa basado en el hecho de que, bajo su punto de vista, no hay dos crisis iguales. Con el fin de abordar una primera aproximacin a los aspectos de la crisis, de abril a mayo de 2008 se realizaron entrevistas en profundidad a doce responsables de promocin y comunicacin de Organismos Regionales y Locales de Turismo de Galicia sobre la preparacin, gestin y acciones de promocin desarrolladas antes, durante y despus de una crisis. Se emplearon en la investigacin cuestionarios semiestructurados con preguntas abiertas que permitieron a los entrevistados ampliar o matizar algunas respuestas, teniendo en cuenta que se estaba tratando un tema sensible, en el que el entrevistado poda tener la percepcin de que se quera depurar responsabilidades o realizar una revisin crtica de su actuacin durante el periodo de la crisis. Los desastres sufridos en Galicia en los ltimos aos parecen motivo suficiente para abordar las entrevistas en este destino turstico, los impactos ms importantes fueron el hundimiento del petrolero Prestige a unos 250 kilmetros de la costa de Galicia el 19 de noviembre de
Metodologa Entrevista s en profundida d. Utiliza n una pa rrilla pa ra la eva lua cin de la s respuesta s a un suceso ca ta strfico (DIRE,
Disaster Incident Response Evaluation) y posteriormente un

workshop pa ra exa men, va lora cin y a n lisis Eva ns y Elphick (2005) 11-S y fiebre a ftosa en Gra n Breta a Mtodos de investiga cin cua lita tivos. Cuestiona rio semiestructura do, enfoque deductivo. Cioccio y Micha el (2007) Burby y Wa gner (1996) Lo, Cheung y La w (2006) Incendios en Victoria (Austra lia ) Hura c n en Nueva Orlea ns (USA) Virus del SARS en Hong Kong Entrevista s en profundida d; enfoque na rra tivo Entrevista s persona les Entrevista s en profundida d. Cuestiona rio semiestructura do, coteja do con fuentes secunda ria s Miller y Ritchie (2003) Fiebre a ftosa en Cheltnha m (Gra n Breta a ) Aplica n el modelo de Fa ulkner (2001). Entrevista s con cuestiona rio semi-estructura do

Tabla 4. Estudios cualitativos de casos de crisis en el turismo. Fuente: Elaboracin propia

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Secuencia en el proceso de desastre [Link]-suceso Se toman acciones para prevenir o mitigar los efectos de desastres potenciales

Elementos de reaccin en la gestin del desastre Precursores Nombrar un equipo de gestin de desastres y su jefe Identificar agencias y organizaciones relevantes del sector publico y privado Establecer un marco de coordinacin, consultas y sistemas de comunicacin Desarrollar, documentar y comunicar una estrategia de gestin contra desastres Educar a los empleados, stakeholders, clientes y ciudadana Acuerdo y responsabilidad para la activacin de los protocolos de emergencia Movilizacin Sistemas de aviso (incluyendo los medios de comunicacin) Establecer un centro de direccin Servicios/equipamientos de seguridad Accin Procedimientos de evacuacin o rescate Provisin de alojamiento y alimentos Servicios y cuidados mdicos Sistemas de seguimiento y comunicacin Recuperacin Sistema de seguimiento y auditora de daos Limpieza y restauracin Estrategia de comunicacin con los medios de comunicacin Reconstruccin y re-evaluacin Reparar los daos de la infraestructura Rehabilitacin del medio ambiente en las reas daadas Asesoramiento a las vctimas Recuperacin de la confianza de empresarios y consumidores, desarrollar planes de inversin Reunin para incorporar experiencias y aprendizaje, y revisar las estrategias desarrolladas Revisin

Principales elementos en la gestin estratgica del desastre Evaluacin de riesgos Valoracin de desastres potenciales y su probabilidad de que ocurran Desarrollo de escenarios en su gnesis y el impacto de potenciales desastres Desarrollo de planes de emergencia frente a catstrofes

2. Prodromo El desastre en inminente

3. Emergencia Se sienten los efectos del desastre y se han de tomar medidas para proteger bienes y personas

4. Intermedia Punto en el que las necesidades a corto plazo de las personas han sido atendidas y el principal foco de actividad es restaurar los servicios y la poblacin a la normalidad 5. Largo plazo (recuperacin) Continuacin de la anterior fase, aspectos que no pudieron ser atendidos tan rpidamente se atienden ahora. Auditora, autoanlisis, curacin

Planes de emergencia por catstrofe Identificar impactos probables y grupos de riesgo Evaluar las capacidades de residentes y visitantes para afrontar los impactos Articular los objetivos de los planes de emergencia individuales (para desastres especficos) Identificar las acciones necesarias para evitar o minimizar los efectos de cada fase Idear un perfil de estrategias prioritarias para cada fase o Prodromo o Emergencia o Intermedia O Recuperacin a largo plazo Revisin y examen a la luz de: O Experiencia O Cambios en la estructura de la organizacin y en el personal O Cambios en el entorno

6. Resolucin Se recupera la rutina o se establece un estado ms avanzado

Figura 3: Modelo de Faulkner para la gestin de desastres en el turismo. Fuente: Faulkner (2001)

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20022 y los incendios forestales que asolaron casi cien mil hectreas de bosque durante 7 das de agosto de 2006. El objetivo principal de estas entrevistas era conocer como haba sido la preparacin de los organismos ms importantes en la comercializacin del turismo en una situacin de crisis, cul fue la respuesta y las consecuencias en la promocin del turismo debida a la crisis. En este trabajo nos hemos centrado en los aspectos de planificacin y preparacin para la crisis de las distintas entidades consultadas, y tratar de identificar cules son los elementos ms problemticos. La toma de datos de las entrevistas se realiz por medio de un cuestionario realizado al efecto, tomando como base un estudio publicado de la Organizacin Mundial del Turismo (Luhrman, 2005). El cuestionario constaba de 71 preguntas, de las cuales 22 correspondan al apartado de actuacin y medidas puestas en marcha antes de entrar en la crisis en el mbito de la promocin (18 preguntas) y sobre la disponibilidad de estudios de mercado (4 preguntas). Ninguno de los responsables de las organizaciones consultadas manifest haber previsto una partida presupuestaria o haber realizado una reserva de fondos para emergencias o crisis. Un responsable de un Patronato de turismo provincial seal que para que se d una crisis tienen que confluir varios factores, una desgracia no tiene porque acabar necesariamente en crisis. Pese a las experiencias de desastres en los ltimos aos no existe una planificacin orgnica ante posibles nuevos acontecimientos negativos, se tiene la confianza que es difcil que pase otra vez, y si pasa ya se atender cuando llegue. La preparacin ms frecuente es el mantenimiento de una red de contactos a los que se puede llegar rpidamente en caso de necesidad urgente: sistemas de envo masivo de informacin y mensajes, servicio de newsletter a contactos del sector turstico, envos masivos de informacin a empresas del sector con informacin puntual sobre novedades y actualidad. La plataforma web es muy utilizada para la transmisin actual y rpida de la informacin, pero explcitamente slo una entidad difunde aspectos de seguridad por medio de la web, las dems organizaciones no realizan comunicacin en materia de seguridad. Todos los entrevistados manifiestan actuar con completa honestidad en sus promociones de manera que no se ofrecen productos ms all de las posibilidades del destino, se procura de esta manera ganar la confianza de usuarios y empresas tursticas que en una situacin de crisis es fundamental. Al mismo tiempo, la propia naturaleza del turismo puede llegar a forzar la imagen del destino ya que, segn un entrevistado se acta con honestidad en la promocin, pero la promocin va antes que el producto por lo que para crear expectativas hay

que ir por delante. En cuanto a la utilizacin antes de la crisis de estudios de mercado podemos decir que existe una estructura de estos estudios empleados por las diferentes organizaciones y generados por dos o tres fuentes. La mayora de estos estudios se refieren a datos de ocupacin y pernoctaciones, algunos ms elaborados llegan a analizar la satisfaccin de los usuarios. Es muy escasa la utilizacin de estos estudios como herramienta de anlisis y planificacin para la crisis, como pudiera ser la simulacin de escenarios y de actividades de recuperacin. Se obtienen los datos aunque no se realiza un estudio exhaustivo de ellos de manera no se analizan para la toma de decisiones, confiando aparentemente ms en la experiencia y la intuicin. En la respuestas de las entrevistas se percibe una preocupacin real por la falta de coordinacin entre los distintos organismos e instituciones. Existen diferentes instituciones que actan en la gestin de la crisis con diferente intensidad y protagonismo: los patronatos locales de turismo, las entidades autnomas provinciales dependientes de las Diputaciones, los organismos del gobierno autonmico y las sociedades de promocin y comercializacin del destino. Existen, adems, en Galicia, los Centros de Desarrollo Comarcal, algunos de ellos muy activos, arraigados a una divisin del territorio histrica o natural. El sentir general de las fuentes consultadas es la inoperabilidad en el objetivo de coordinar las grandes lneas tursticas. Al no existir un acuerdo anterior a la crisis en la definicin de unos objetivos comunes difcilmente se conseguir esa colaboracin a la hora de plasmarlos en acciones concretas durante la crisis. Parece oportuno sealar los diferentes puntos de vista que mantienen los responsables de las distintas instituciones, principalmente entre los organismos de la administracin autonmica que tienen asumidas las competencias de la ordenacin y promocin del turismo en Galicia y las sociedades de promocin de comercializacin de turismo constituidas en su mayora por capital pblico. En opinin de los responsables del gobierno autonmico se realizaron una serie de acciones promocionales especialmente dirigidas a contrarrestar los efectos del desastre en el turismo. Sin embargo, la mayora de los organismos de comercializacin turstica de las distintas zonas consultados consideran que no se proyectaron actuaciones especficas de relevancia y se limitaron a continuar con la promocin que haban planificado antes de la crisis. Nuestra opinin ante esta paradoja es que las acciones promocionales, que evidentemente se realizaron, se disearon y proyectaron unilateralmente por los organismos del gobierno autnomo

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con una evidente falta de cooperacin y coordinacin, y sin contar con el punto de vista profesional de las sociedades de comercializacin, limitando la actuacin de estas instituciones a la funcin de mero altavoz. Todos los encuestados manifestaron su acuerdo de que la coordinacin es condicin necesaria para la gestin del desastre y la asignatura pendiente. Existen intereses de todo tipo, polticos, culturales, histricos, geogrficos que impiden alcanzar un consenso entre los diversos organismos, pero existe una opinin coincidente en que la cooperacin y colaboracin entre los actores principales es el enfoque ms adecuado para el desarrollo y planificacin de la industria turstica. Siguiendo a Williams y Ferguson (2005: 362) podemos afirmar que en tiempo de crisis la asociacin ideal debera ser la colaborativa. Esta colaboracin crea una alianza estratgica con un objetivo o una visin que genera una cultura comprometida con la resolucin de problemas. Conclusiones Las investigaciones acadmicas sobre la crisis en el turismo se han enfocado principalmente hacia las acciones de comunicacin y promocin, sin embargo se ve necesaria una visin proactiva y completa de la gestin de crisis en el turismo y con mayor incidencia, si cabe, en la preparacin y la planificacin. Una gestin estratgica eficaz de situaciones de crisis catastrficas en zonas tursticas puede generar incluso corrientes positivas en la demanda turstica. La cooperacin y coordinacin entre las instituciones y agentes implicados aparece como la mejor herramienta para la planificacin y posterior resolucin de la crisis. Es necesaria la planificacin con unas lneas maestras de actuacin comunes y consensuadas previamente que deberan respetarse por las partes implicadas, superando de esta manera el problema de las competencias. Un rgano representante y aglutinante de todos los agentes del sector sera el responsable de la definicin de los planes y acciones concretas que dimanaran de ese plan de crisis para el turismo, adecuadamente alineado con el plan estratgico del sector. La preparacin no slo favorece a una mejor gestin en casos de crisis, sino que tambin favorece la integracin y cohesin de los distintos agentes e instituciones del sector y una poltica de promocin ms adecuada y ms activa por parte de los organismos responsables de llevarla acabo. Pero no esta claro qu organismos son estos, cules han de tener la misin de integrar y cohesionar a los distintos stakeholders y llevar a cabo la planificacin efectiva de la crisis antes de que sta aparezca. Tenemos la percepcin de que las empresas y des-

tinos que han realizado una planificacin previa a la crisis tienen una posicin de ventaja frente a otras para extraer o aprovechar las oportunidades que puede presentar una crisis. Si hemos de aprovechar oportunidades debemos conocer las cules son las medidas o prcticas ms importantes y utilizadas en la promocin y recuperacin de un destino tras una crisis con el fin de conocer su empleabilidad, esto requiere futuros estudios localizados en destinos concretos y orientados a los negocios del sector. Referencias bibliogrficas Aguirre, J. A. y Ahearn, M. 2007 Tourism, volcanic eruptions, and information: lessons for crisis management in National Parks. Costa Rica, 2006. Pasos, Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 5(2): 175-191. Aktas, G. y Gunlu, E. A. 2005 Crisis management in tourist destinations. En W. F. Theobald (Ed), Global Tourism (pp 440-457). Amsterdam: Elsevier. Beirman, D. 2003 Restoring Tourism destinations in crisis. A Strategic Marketing approach. Sydney: CABI Publishing. Burby, R. J. y Wagner, F. 1996 Protecting tourists from death and injury in coastal storms. Disasters, 20(1): 49-60. Campiranon, K. y Arcodia, C. 2007 Market segmentation in time crisis: A case study of the MICE sector en Thailand. Journal of travel & Tourism Marketing, 23 (2,3,4): 151-161. Cioccio, L. y Michael, E. J. 2007 Hazard or disaster: Tourism management for the inevitable in Northeast Victoria. Tourism Management, 28: 1-11. De Sausmarez, N. 2004 Crisis Management for the Tourism Sector: Preliminary Considerations in Policy Development. Tourism and Hospitality Planning & Development, 1(2): 157-172. De Sausmarez, N. 2007 The potential for tourism in post-crisis recovery: lessons from Malaysias experience of the Asian financial crisis. Asia Pacific Business Review, April, 13 (2): 277-299. Evans, N. y Elphick, S. 2005 Models of Crisis Management: and Evaluation of their Value for Strategic Planning in the International Travel Industry. International Journal of Tourism Research, 7: 135-150.

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Gestin proactiva de crisis en el turismo ...

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1. Por las iniciales en ingls de las cuatro fases: Reduction, Readiness, Response, Recovery. 2. En total el Prestige arroj al ocano Atlntico una carga de 77.000 Tm. de fuel oil provocando una densa marea negra que afect a las costas de Galicia, norte de Portugal, toda la cornisa cantbrica y la costa atlntica francesa.

Recibido: 08/06/10 Reenviado: 03/11/10 Aceptado: 05/11/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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NuevoDoctoradoenTurismodelaUniversidaddeLaLaguna

El Dotorado en Turismo de la Universidad de La Laguna engloba a un amplio conjunto de investigadores e investigaciones que, desde variados y complementarios campos del conocimiento y metodologas tienen en comn al [Link] directamente esta propuesta de doctorado es la de Mster en Direccin y PlanificacindelTurismo,seproponeunadenominacinmsgenrica,Doctorado enTurismo,afindeabrirelabanicodeenfoquesdisciplinaresyproblemticasas comoelaccesodeestudiantesdesdeotrosmsteresoficiales. ElConsejodeGobiernodeCanariasensusesindel10defebrerode2011acord la implantacin del Doctorado en Turismo de la Universidad de La Laguna (BOC No.33 de 15 de febrero de 2011). Se trata de una titulacin con adaptada al EspacioEuropeodeEducacinSuperior. Cada ao se ofertarn 15 plazas de estudiantes de nuevo ingreso. El acceso al DoctoradoenTurismodelaUniversidaddeLaLagunaserigeporelRealDecreto 1393/2007porelqueseestablecelaordenacindelasenseanzasuniversitarias oficiales (BOE No. 260 de 30 de octubre de 2007). En general, para acceder al doctorado en su fase de elaboracin de tesis doctoral es necesario estar en posesin de un ttulo oficial de Mster Universitario, u otro del mismo nivel expedido por una institucin de educacin superior del Espacio Europeo de [Link],podrnaccederlosqueestnenposesindettulo obtenidoconformeasistemaseducativosajenosalEspacioEuropeodeEducacin Superior,sinnecesidaddesuhomologacin,peropreviacomprobacindequeel ttulo acredita un nivel de formacin equivalente a los correspondientes ttulos espaolesdeMsterUniversitarioyquefacultaenelpasexpedidordelttulopara elaccesoaestudiosdeDoctorado. Eldoctoradocuentaconcincograndeslneasdeinvestigacinenlasqueparticipan entotal27profesores:destinostursticos,productostursticos,caractersticas y comportamiento de los turistas, recursos tursticos y empresas y subsectorestursticos. Para ms informacin visite el siguiente enlace o contacte con el correo rahernan@[Link]

Vol. 9 N 2 pgs. 291-159. 2011

[Link]

Impactos del turismo sobre el crecimiento econmico y el desarrollo. El caso de los principales destinos tursticos de Colombia*
Juan Gabriel Bridai
University of Bolzano (Italia)

Pablo Daniel Monterubbianesiii


Universidad Nacional del Sur (Argentina)

Sandra Zapata-Aguirreiii
Institucin Universitaria Colegio Mayor de Antioquia (Colombia) Resumen: Este trabajo analiza el rol del turismo y sus efectos sobre el crecimiento econmico y el desarrollo, centrndose en cuatro importantes regiones tursticas de Colombia. Para el anlisis se estudian las relaciones entre turismo y crecimiento y desarrollo econmico desde dos pticas distintas y complementarias. En primer lugar se cuantifica la contribucin del sector turismo al crecimiento de la economa desde el ao 1990 hasta el 2006. En segundo lugar, se estudia la importancia que tiene el turismo en el crecimiento y desarrollo econmico de largo plazo. Los anlisis realizados muestran una participacin creciente del turismo en el crecimiento econmico de cada regin durante los periodos 1990-1999 y 2003-2006 y decreciente en el periodo intermedio. Se muestra una clara causalidad positiva y unidireccional desde el gasto en turismo hacia el producto per cpita en cada regin, pero tambin diferencias significativas en los valores de las elasticidades entre las variables consideradas. Esto implica que un incremento del gasto turstico va a provocar efectos diferentes en el crecimiento econmico de cada destino. Palabras clave: Gasto en turismo, Crecimiento Econmico, Desarrollo, Cointegracin de Johansen, Elasticidad, Causalidad de Granger, Colombia. Title: The impacts of tourism on economic growth and development: the case of the main Colombian destinations Abstract: This paper analyses the effects of tourism on the economic growth and development, focusing on the main tourism regions of Colombia: Antioquia, Bolivar, Bogot, Magdalena and San Andrs-Providencia of Colombia. For the analysis, the study uses annual data from 1990 to 2006. Firstly, the work presents a quantitative exercise describing the evolution of the participation of the tourism sector in the different regions and its contribution to economic growth. The analysis shows an increasing participation of tourism in the economic growth of each region during the periods 19901999 and 2003-2006 and a decresing in the intermediate period. Secondly, the study uses cointegration analysis to evaluate the existence of VEC among real GDP per capita, tourism expenditures and real exchange rates. We show that the causality relationship is positive and unidirectional for all the regions but the values of elasticities are considerable different. This implies that a change in tourism expenditure will produce different effects on the economic growth of the regions. Keywords: Economic growth; Tourism earnings; Johansen cointegration test; Vector Error Correction; Colombia.

i Competence Centre in Tourism Management and Tourism Economics (TOMTE). School of Economics and Management-Free University of Bolzano, Italia. E-mail: [Link]@[Link] ii Departamento de Economa, Universidad Nacional del Sur. Argentina. E-mail: pmonteru@[Link]. iii Grupo de Investigacin Empresarial y de Turismo (GIET). Institucin Universitaria Colegio Mayor de Antioquia. Colombia. E-mail: [Link]@[Link]

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Impactos del turismo sobre el crecimiento econmico y el desarrollo ...

Introduccin Reconocido como un sector industrial que tiene un impacto positivo sobre el crecimiento y el desarrollo econmico (Kim et al., 2006; Balaguer y Cantavella, 2002; Cap et al, 2007A y 2007B; Noriko and Mototsugu, 2007; Dritsakis, 2004; Durbarry, 2004; Meyer, 2004), El turismo es un rama de la actividad econmica que representa aproximadamente el 10% del PIB mundial y esta participacin viene creciendo en los ltimos decenios. Las cifras que anualmente registra el ingreso mundial por turismo internacional refleja la importante contribucin a la dinmica econmica que esta actividad representa para muchas regiones en el mundo. Entre sus principales impactos positivos encontramos los relacionados con el ingreso por divisas, la contribucin al ingreso privado y pblico, la generacin de empleo, el incentivo a la creacin de tecnologas y a la formacin de capital humano y las oportunidades de negocio que puede generar en una economa. Estos beneficios han llevado a este sector econmico a ganarse un puesto protagnico en el mbito mundial y desplazar a sectores tradicionales en diversos destinos. En particular, en Colombia el turismo ha venido registrando un destacado ascenso que no experimentaba desde hace dcadas. La evolucin de la participacin del turismo en el PIB nacional ha mostrado una tendencia a la recuperacin, pasando de un 2,21% en 2000 a 2,32% en 2005. La visin para 2011 est encaminada a incrementar en un 100% el nivel actual de ingresos por turismo. Las cifras de empleo generado por el sector correspondiente a hoteles, restaurantes y agencias de viajes registraron un crecimiento del orden de 31,64% en el periodo 2001-2005 pasando de 50.154 puestos de trabajo a 66.0221. De todos modos, es de destacar que las derramas econmicas, laborales y sociales que el turismo genera, se vuelcan mayoritariamente a las regiones que tienen atractivos tursticos. Es por esa razn que en este trabajo hemos elegido como estudio de caso los departamentos de Colombia ms importantes desde el punto de vista del turismo. El turismo puede transformarse en un importante y dinmico promotor del desarrollo, pero al mismo tiempo representa el desafo para todos los actores implicados de buscar soluciones a los problemas que se pueden generar y para encauzar y orientar el desarrollo del turismo. Las Administraciones Pblicas desempean un papel central en el logro de una mayor competitividad del sector, favoreciendo la implantacin de un marco adecuado para que la actividad turstica sea competitiva, y busque el equilibrio necesario entre intereses, garantizando que los impactos negativos que provoca el turismo sean mnimos. Esto exige introducir una visin de

largo plazo en el desarrollo de la actividad turstica que se vea reflejada en una adecuada poltica turstica. El turismo impacta en el desarrollo regional en la medida que (1) genera cambio econmico a travs del crecimiento del empleo, del crecimiento de la produccin directa, indirecta e inducida, de la transformacin de los rubros econmicos tradicionales, de la mejora de los recursos pblicos y de la distribucin de la renta, entre otros factores; (2) genera efectos sociales y ambientales a travs de la diversificacin del empleo, del mejoramiento de infraestructuras y de los desajustes socioculturales, brindando posibilidades de movilidad social, etc. (Figuerola, 2005). Las polticas tursticas del desarrollo regional deben contemplar en trminos generales, la subvencin al desarrollo, la accesibilidad crediticia, el mejoramiento del sistema de transporte, el desarrollo de tecnologas, el desarrollo estadstico, el ordenamiento territorial y el mejoramiento de la seguridad. Desde la especificidad del turismo, la promocin y el marketing, la investigacin, la financiacin de programas, la diversificacin de la oferta, el desarrollo de actividades complementarias, la formacin y mentalizacin social, la conservacin y recuperacin del patrimonio y la puesta en valor de recursos. A nivel regional, se reconoce la importancia del turismo como un elemento dinamizador de las economas locales. Dicho reconocimiento se manifiesta como una consideracin importante en los planes de desarrollo tanto del orden nacional como regional. Prevalece en stos, los esfuerzos por invertir en promocin y diseo de nuevos productos tursticos, investigacin de mercados, infraestructura y estmulos a la creacin de nuevas prestadores de servicios tursticos. Esfuerzos que, si bien valiosos para un importante grupo en el turismo, no resultan tiles al momento de evaluar la forma en que el turismo contribuye a la economa en su conjunto. Dada la importancia que tiene esta actividad en muchas regiones, es necesario determinar la real dimensin que ese impacto econmico genera en ellas, asimismo, evaluar cmo influye el turismo en el crecimiento de largo periodo. Se requiere entonces un mayor inters por parte de los rganos decisores (no slo del orden gubernamental sino tambin privado) en el anlisis de los diferentes costos e impactos de esta actividad. Estos impactos econmicos se clasifican en tres tipos de impactos: directos, indirectos e inducidos. La principal dificultad al medir el impacto econmico del turismo se debe al carcter multisectorial de la actividad turstica que conlleva beneficios que resultan difciles de cuantificar y que de alguna manera disminuyen la verdadera contribucin del turismo al desarrollo econmico (Meyer, 2004). Por otro lado, debido a la inexistencia de un instrumento estadstico

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J.G. Brida; P.D. Monterubbianesi y S. Zapata-Aguirre

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nacional que proporcione dichos datos y adems, que gocen de credibilidad. A nivel nacional, en Colombia an no existe una cuenta satlite y a nivel regional menos cierto. Estos mecanismos le proporcionaran a los rganos decisores que participan en el turismo un mejor conocimiento en relacin con el papel que desempea el turismo en sus regiones y ms especficamente a la contribucin de ste en el crecimiento econmico. Entendimiento que se pretende sea til en la elaboracin de polticas econmicas coherentes con los niveles de desarrollo que pueda generar la actividad en sus regiones. La OMT se ha comprometido a ofrecer a sus Miembros la asistencia tcnica necesaria para que puedan cuantificar el nmero de empleos que genera el turismo en sus respectivas economas, la contribucin del sector al PIB, y la posicin de la industria turstica con respecto a otros sectores de la economa (OMT, 2009). En este artculo estudiamos las relaciones entre turismo y crecimiento y desarrollo econmico desde dos pticas distintas y complementarias. En primer lugar se cuantifica la contribucin del sector turismo al crecimiento de la economa desde principio de la dcada del 90 hasta el ao 2006. Se trata de un anlisis descriptivo que mide lo que efectivamente sucedi en esos aos. En segundo lugar, se estudia la importancia que tiene el sector turismo en el crecimiento y desarrollo econmico de largo plazo. Esto es, se trata de una metodologa que pretende hacer una previsin del impacto del sector turstico en la economa de cada una de las regiones consideradas. Con dicho objetivo, se recurre a las tcnicas de cointegracin desarrolladas por (Johansen, 1988), y a la estimacin de modelos con mecanismos de correccin del error (Vectores Autorregresivos con Mecanismo de Correccin del Error). Estas tcnicas permiten determinar la existencia de una relacin de equilibrio en el largo plazo entre las variables que son objeto de estudio, y modelar concomitantemente la dinmica de largo y corto plazo que las vincula. A su vez, se analiza la direccin de la causalidad (en el sentido de Granger) entre el gasto en turismo y el crecimiento econmico de largo plazo. Con respecto al primer enfoque, en un artculo reciente Ivanov y Webster (2007) presentan una metodologa para medir la contribucin del turismo al crecimiento econmico. El mtodo utiliza el crecimiento real del PIB per cpita como una medida de crecimiento econmico el cual se desglosa en un crecimiento econmico generado por el turismo y el crecimiento econmico generado por otras industrias. La metodologa tiene la particularidad de dar una estimacin a posteriori de la contribucin del turismo sobre el PBI, siendo un instrumento que complementa anlisis ms sofisticados. Esta

metodologa ha sido aplicada a los datos de distintos pases y regiones pero no existen estimaciones para el caso de las regiones bajo estudio en este trabajo. La segunda metodologa que se introduce en este trabajo permite investigar relaciones causales entre el PIB per cpita, el gasto en turismo y la tasa de cambio real. Esto nos permite concluir si alguna de las variables puede causar las otras permitiendo extraer conclusiones acerca del potencial de desarrollo econmico en las regiones de Colombia bajo estudio, especialmente en lo que tiene que ver con el turismo como sector econmico y su contribucin al crecimiento. Estas hiptesis son testeadas mediante el test de cointegracin de Johansen y el test de causalidad de Granger. Estas tcnicas se basan en los trabajos Engle y Granger (1987), Granger (1987), Johansen (1988 y 1995) y Johansen y Juselius (1990). El resto del artculo se organiza de la siguiente forma. En la siguiente seccin presentamos algunos antecedentes sobre la evolucin econmica del sector turismo, progresos y principales cambios de poltica econmica del turismo en las regiones bajo estudio. En la seccin tres se discuten la metodologa y la evidencia emprica. Finalmente, en la ltima seccin se presentan las conclusiones y futuras lneas de investigacin. Caractersticas del sector turismo en las principales regiones colombianas En este trabajo hemos seleccionado los departamentos de Colombia en los cuales el turismo tiene mayor presencia, en comparacin con los dems, Es as que siguiendo los datos presentados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadstica (DANE), fueron elegidos los siguientes destinos: Antioquia, Bogot (Distrito Capital), Bolvar, Magdalena y San Andrs-Providencia. A continuacin presentamos las principales caractersticas del turismo en cada una de estas regiones. Departamento de Antioquia Localizado en la zona noroccidental del pas, Antioquia es uno de los departamentos colombianos cuyo impulso econmico est repartido principalmente en las siguientes ramas de la actividad econmica: industria; servicios sociales, comunales y personales; comercio, hoteles y restaurantes; construccin y transporte; agropecuario, silvicultura y pesca. El departamento de Antioquia concentr 14,3% del total de las exportaciones nacionales en 2005. A ste le siguieron el departamento de Cundinamarca con un 8,5%, Bogot D.C con un 8,2% y Valle del Cauca con un 7,7%2. El departamento, al igual que las otras regiones en estudio, cuenta con

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importantes recursos de toda ndole, susceptibles de ser aprovechados tursticamente pero que carece de una slida voluntad pblica y privada para maximizar dichos potenciales. Es un departamento con un desarrollo turstico incipiente, bsicamente a causa de un desarrollo institucional y organizacional dbil desde lo pblico, acompaado de un sector privado con bajos resultados en productividad y competitividad (Gobernacin de Antioquia). El departamento tiene como meta para 2011 lograr una participacin porcentual del sector turstico en el PIB del Departamento del orden del 2,04%. En su capital, la ciudad de Medelln, est concentrada la mayor actividad turstica de la regin y es, entre las principales ciudades del pas, la que ofrece una mejor plataforma para desarrollar negocios de acuerdo con un informe contratado por las principales cmaras de comercio nacionales3. En esta ciudad se desarrolla bsicamente el producto de turismo de negocios. Bogot Distrito Capital Bogot es la ciudad capital de Colombia y del departamento de Cundinamarca. Est ubicada en el centro del pas sobre una meseta de la Cordillera Oriental de los Andes a 2.630 msnm. Bogot es una ciudad que ha experimentado una positiva transformacin durante los ltimos 10 aos. La ciudad es hoy reconocida a nivel internacional por mltiples iniciativas que han dado como resultado el mejoramiento del equipamiento urbano, el aumento en la seguridad ciudadana y en general, en una mayor calidad de vida de los habitantes. Entre esos reconocimientos se pueden mencionar: (1) Lder en prestacin de servicios mdicos especializados, segn la Organizacin Mundial de la Salud. (2) Capital Iberoamericana de la Cultura 2007: Esta distincin concedida por la UCCI (Unin de Ciudades Capitales Iberoamericanas) reconoce la transformacin de la ciudad en los ltimos aos y su liderazgo en cultura ciudadana, cumplimiento individual de la ley, autorregulacin y convivencia, entre otros4. Bogot es el principal centro econmico e industrial de Colombia. As mismo, es uno de los polos financiero e industrial importantes en Amrica Latina. El distrito capital tiene en los servicios financieros, los servicios sociales, la industria y el comercio, su base econmica. El PIB comercial de Bogot represent, durante el periodo 2003-2006, el 25,3% del PIB comercial nacional (Secretara distrital de Planeacin). Si bien es cierto que Bogot es una urbe de negocios y de poltica, tambin es importante resaltar su gestin en el desarrollo cultural del pas y turstico del pas. Segn cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo5, la ciudad ocupa el primer lugar en recepcin de visitantes extranjeros con una participacin de

38,3% del total del turismo internacional que llega va area al pas. Departamento de Bolvar Est ubicado al norte del pas y forma parte de la Regin Caribe. La base econmica de este departamento est concentrada en su capital, la ciudad de Cartagena de Indias donde se desarrollan las actividades de tipo industrial, turstica y portuaria. El resto de los municipios que conforman el departamento, basan su economa esencialmente en actividades agropecuarias, mineras y artesanales (Prez, 2005). Es as que, al hablar de turismo, se hace referencia a los datos estadsticos sobre la participacin de hoteles y restaurantes fundamentalmente de dicha capital. No obstante, el resto del departamento cuenta con numerosos recursos que le permitiran ampliar su oferta de productos tursticos. La promocin turstica internacional de esta regin est basada en el producto historia y cultura, representado en el centro histrico de su capital, Cartagena de Indias, cuyo valor la hace parte del conjunto de ciudades patrimonio de la humanidad. A nivel nacional, esta ciudad es lder con el producto de sol y playa entre las ciudades del Caribe continental nacional y recibe actualmente el 14% del turismo internacional. Cartagena de Indias, segn diferentes indicadores de competitividad aplicados en el trabajo (Quintero et al, 2005) es uno de los destinos con mayor competitividad turstica en el mercado nacional. Bolvar, despus de San Andrs-Providencia y Magdalena, es el departamento en el que el turismo tiene mayor participacin sobre su PIB. Departamento de Magdalena Ubicado en la Regin Caribe, al norte del pas. Su actividad econmica se sustenta en las actividades agropecuarias, ganaderas, tursticas y portuarias. El turismo se concentra en Santa Marta y el Parque Tayrona, mientras que el comercio y los servicios estn solo en la capital. El aporte de los hoteles y restaurantes al PIB en el departamento del Magdalena es de 6,3% (DANE); indudablemente, su capital, Santa Marta, contribuye con la mayor parte. Siendo ste el tercer destino de preferencia de los colombianos (11, 5%), y con mayor promedio de pernoctacin 11.1 noches, frente a un promedio nacional de (9) nueve (DANE). De acuerdo con la gobernacin departamental, Magdalena y su Capital Santa Marta, son un compendio de atractivos de todo tipo: de clima seco, de sol y playa, de montaas, de nevados, de ros cristalinos, de aguas termales, de lugares arqueolgicos, actividades eco-tursticas, etc., pero que debido a su dbil infraestructura bsica para su acceso le hacen perder competitividad frente a otros destinos naciona-

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les que reciben turismo internacional. En el documento conceptual para la elaboracin de su prximo Plan Sectorial de Turismo, los actores involucrados refieren que el departamento carece de acciones que le ayuden a mejorar sus servicios tursticos. Que la regin requiere mayores inversiones pblicas y privadas que se desarrollen como resultado de las polticas nacionales y distritales, que orienten la competitividad y sostenibilidad al sector. A travs de dicho plan se pretende consolidar el turismo como el sector de mayor importancia en el desarrollo econmico y social de la ciudad, dada su contribucin en el crecimiento de la produccin, el ingreso local y la capacidad de generar empleos de calidad que aportan a la calidad de vida de las comunidades6 . Departamento de San Andrs-Providencia El Archipilago es el Departamento ms grande del pas, ubicado al Noroeste de Colombia localizado al occidente de la llamada Regin del Gran Caribe sobre el mar de las Antillas7. La capital departamental es San Andrs, pero el Archipilago tiene un slo municipio, Providencia. El departamento limita con cinco pases del rea de Centroamrica y del Caribe. En el ao 2000 fue declarada Reserva de la Biosfera Seaflower por la UNESCO. La economa del Departamento de San Andrs y Providencia est basada principalmente en el turismo y el comercio, que siguen generando la gran mayora de las nuevas empresas. Otras actividades que complementan la base econmica son la agricultura y la pesca (Banco de la Repblica, 2006). Con la declaracin del puerto libre, y las migraciones posteriores tanto de la poblacin del interior (Bolivar, Atlntico, Antioquia) como extranjeros (Medio Oriente) se impuls la actividad turstica y comercial, incentivadas por los bajos costos que tenan las mercancas. Con ello, aument el transporte areo y martimo a la isla, que durante las temporadas altas es visitada por una gran cantidad de turistas. Metodologa El objetivo de esta seccin es describir las metodologas a aplicar. En primer lugar, se expone el mtodo utilizado para estimar la contribucin del sector turismo en el crecimiento econmico. En segundo lugar, se presenta la metodologa que se emplear para el estudio de la importancia que tiene el sector turismo en el crecimiento de largo plazo de la economa colombiana. Contribucin del turismo al crecimiento econmico. Tradicionalmente, una gran proporcin del gasto turstico tiene como destino no slo a los sectores ca-

ractersticos del turismo como el transporte, los hoteles y la recreacin, sino tambin a otros sectores que no estn normalmente asociados con el turismo. Teniendo en cuenta que la contribucin econmica del turismo est repartida entre una serie de distintos sectores es, por consiguiente, difcil cuantificar la contribucin del turismo al crecimiento econmico de una economa. Esta es la primera limitacin de nuestro ejercicio ya que, al utilizar los datos de los sistemas de cuentas nacionales, vamos a considerar como turismo slo a los sectores relacionados directamente con l (especficamente, hoteles y restaurantes). Una medida muy usada para estimar la magnitud del turismo como sector econmico es la de porcentaje de participacin del sector en el PIB, es decir, qu porcentaje del PIB corresponde al turismo. Ntese que esta medida nada dice sobre cunto contribuye el sector turismo al crecimiento econmico sino que slo indica para cada nivel de PIB cunto corresponde al turismo. Como en la contribucin de Ivanov y Webster (2007), en este trabajo se utilizar la tasa de crecimiento del PBI real per cpita ( ), como medida del crecimiento econmico:
t t Yr (t p0 ) t Yr 1( p0 ) Nr N r 1 gr = Yr 1( p0 ) N r 1

Y t r ( p0 ) es el PIB total de la economa en el donde periodo r a los precios 0 (precios constantes) y N es la poblacin en el periodo r. Entonces, desglosando el PIB del turismo del resto de la economa, obtenemos:
t T Yr (Tp 0 ) Yr 1( p 0 ) t T Yr (t p 0 ) t T Yr 1( p0 ) N N r 1 Nr N r 1 gr = r + Yr 1( p 0 ) Yr 1( p0 ) N r 1 N r 1 donde el primer componente en esta expresin:

T Yr (Tp0 ) Yr 1( p0 ) Nr N r 1 T gr = T Yr 1( p0 ) N r 1 representa la contribucin directa de la industria del turismo en el crecimiento econmico en el periodo r. NT tese que g r mide la variacin del PIB producida por el sector turstico.

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La hiptesis del turismo como generador de desarrollo y crecimiento de largo periodo Posteriormente, analizamos la relacin de largo plazo entre el gasto en turismo y el producto real per cpita. Para ello emplearemos las siguientes variables: 1. Gasto en turismo (TE): gasto en el sector turismo (hoteles y restaurantes) en millones de pesos colombianos a precios de 1994. 2. PBI/L: producto per cpita neto de impuestos en pesos colombianos a precios de 1994. 3. TCR: tipo de cambio real, estimado por el Banco Central de Colombia (Banco de la Repblica) en comparacin con 21 pases que interactan con este pas. En economa (y en particular en los anlisis economtricos) es muy frecuente encontrarse con el concepto de regresin espuria, el cual se da cuando tenemos una relacin entre dos variables, con una alta significatividad y un elevado R pero que en realidad no es tal, sino que el valor de estos indicadores se debe a que las series bajo consideracin son no estacionarias, de forma tal que los mencionados test pierden validez. Sin embargo, cuando tenemos series no estacionarias que son integradas del mismo orden, podemos tener una combinacin lineal de ellas que sea estacionaria, de forma tal que los test retoman su validez. En este caso, se dice que estas variables se encuentran cointegradas. De esta forma, para comenzar el anlisis, debemos analizar la estacionariedad de las series bajo consideracin y el grado de integracin de las mismas. Para poder analizar la estacionariedad de las series emplearemos el test de DickeyFuller Aumentado (ADF), el cual plantea como hiptesis nula la existencia de una raz unitaria. El test aplicado se basa en la tcnica propuesta por Dolado et al. (1990), la cual nos permite emColombia plear el test ADF y al mismo tiempo evitar el problema de potencia que el mismo presenta. Antioqua En caso de existir una relacin de cointe- Bogot gracin entre las variables, podremos sostener Bolvar que existe una relacin de largo plazo entre Magdalena las mismas, la cual se puede modelar median- San Andrs te un modelo de correccin de errores (VEC). Banerjee et. al. (1993) sealan la importante conexin que existe entre una relacin de cointegracin y la correspondiente relacin de Colombia equilibrio de largo plazo. Buscar una relacin Antioqua de cointegracin es buscar un equilibrio esta- Bogot dstico entre variables que tienden a crecer Bolvar en el tiempo. Todo lo que se aparta del equili- Magdalena brio puede ser modelado por un Vector de Co- San Andrs rreccin de Errores (VCE) que muestra como despus de un shock las variables regresan al equilibrio. Para testear la existencia de relacio-

nes de cointegracin, emplearemos la tcnica planteada por Johansen (1988) y Johansen y Juselius (1990), que evala simultneamente todas las relaciones de cointegracin posibles. Al construir el modelo de correccin de errores, podremos tambin estimar la elasticidad del ingreso respecto al gasto en turismo, informacin que nos permitir evaluar el efecto de cambios en el gasto turstico sobre el crecimiento econmico. Evidencia emprica En esta seccin, se presentan los resultados de las estimaciones que surgen de aplicar las metodologas propuestas al conjunto de datos mencionados. En cuanto a los datos cabe aclarar que las series temporales cuatrimestrales del Producto Bruto Interno (PBI) real, las series anuales para la poblacin, el gasto anual real en hoteles y restaurantes y los datos anuales del consumo final se obtuvieron del Departamento Administrativo Nacional de Estadstica (DANE). Finalmente, la serie de tipo de cambio real entre el peso colombiano y las monedas de 18 pases que es utilizada en el artculo, proviene del Fondo Monetario Internacional. Resultados del anlisis ex-post. Los resultados de la aplicacin de la metodologa se presentan en los siguientes cuadros (Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE), en los que se indica para cada ao, la variacin real del PBI per cpita, variacin real del PBI per cpita del sector turstico (medido a travs del sector de hoteles y restaurantes) y
1990 2,76 2,15 1,80 6,17 6,09 19,46 1998 2,27 1,74 1,96 3,35 5,62 22,08 1991 2,78 2,04 1,86 6,68 6,39 17,12 1999 2,22 1,59 1,91 3,77 5,79 26,61 1992 2,80 2,13 1,96 6,44 6,29 16,78 2000 2,21 1,59 1,99 4,18 6,04 24,41 1993 2,72 2,08 1,95 6,01 6,01 20,80 2001 2,22 1,69 1,97 4,34 6,33 31,45 1994 2,65 2,07 1,88 5,80 6,12 21,22 2002 2,21 1,62 1,99 4,08 6,50 29,73 1995 2,68 1,98 2,12 6,00 6,08 21,72 2003 2,30 1,64 2,28 4,34 6,46 26,50 1996 2,48 1,79 2,01 5,73 5,92 23,21 2004 2,32 1,69 2,26 4,31 6,53 26,92 1997 2,26 1,69 1,81 3,68 5,63 23,77 2005 2,32 1,71 2,28 4,52 6,57 26,88

Cuadro 1: Porcentaje de participacin del sector hoteles y restaurantes en el producto. Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE.

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la contribucin del turismo a la primera variacin mencionada. De acuerdo a la construccin de la metodologa los datos deben ser interpretados de la siguiente forma. En el ao 2005, la economa antioquea creci en trminos per cpita a una tasa de 2,98%; de dicho porcentaje 0,04% puede ser vinculado directamente al crecimiento de las actividades tursticas. De la misma forma deben leerse todas las cifras mencionadas, siempre recordando que los porcentajes de contribucin estn referidos a la

2001, los departamentos considerados siguen el mismo camino. En cuanto al producto turstico, tal como ocurre al considerar a Colombia en su conjunto, el PBI turstico acompaa el comportamiento del producto en su conjunto, con una tendencia de crecimiento, la cual se ve interrumpida entre los aos 1996 y 2000. Es de destacar el resultado en lo relativo a la contribucin del turismo. Hasta 2003, este indicador presenta valores en general bajos en los perodos en los cuales las economas de los diferentes departamentos crecen. Sin embargo, contribuye significativamente a los perodos de recesin de la economa, lo cual da 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 lugar a un resultado interesante que resalVar PBI 0,66 1,14 2,79 3,46 3,16 -0,16 1,91 -0,96 ta la importancia del sector considerado. Finalmente, en los ltimos aos, los cuaVar PBI T 1,34 1,70 -0,10 0,90 4,08 -7,42 -6,99 -0,63 les se caracterizan por un crecimiento de Contribucin la economa, se observa, tal como ocurre a Turismok 0,04 0,05 0,00 0,02 0,11 -0,20 -0,17 -0,01 nivel agregado, un incremento en la contribucin del sector turstico al crecimiento econmico. 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 El anlisis de las cifras presentadas en los cuadros permite afirmar que en todas Var PBI -5,48 2,51 0,55 0,88 2,94 3,44 2,98 las regiones desde el ao 2002 la contribuVar PBI T -7,56 1,93 1,05 0,21 7,26 4,53 2,91 cin del turismo presenta una tendencia Contribucin creciente. Hasta el ao 2002 la contribucin es baja e incluso en algunos casos neTurismo -0,17 0,04 0,02 0,00 0,16 0,10 0,07 gativa, an con tasas de crecimiento de la Cuadro 2: Contribucin al turismo en Colombia. Fuente: Elaboeconoma positivas (obsrvese en particuracin propia con base en datos del DANE. lar los aos 1996 y 1997 para todas las regiones, menos San Andrs y Providencia). 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 Luego del mencionado ao, se registra un Variacin del PBI 2,40 -4,65 1,55 0,75 4,33 -0,35 2,87 -4,65 crecimiento muy importante de la contriVariacin del PBI del turismo -2,91 -0,58 -0,92 0,17 -0,22 -9,75 -2,62 -1,92 bucin del turismo al crecimiento econmiContribucin del turismo -0,06 -0,01 -0,02 0,00 0,00 -0,19 -0,05 -0,03 co. Por lo tanto puede inferirse del anlisis de las cifras presentadas el desarrollo en 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 los ltimos aos de un sector turstico muVariacin del PBI -5,48 2,51 0,55 0,88 2,94 3,44 2,98 cho ms dinmico, con mayores aportes al Variacin del PBI del turismo -11,95 4,23 3,72 0,49 4,26 6,22 2,40 crecimiento y en expansin. Si se comparan los resultados presentados antes con Contribucin del turismo -0,21 0,07 0,06 0,01 0,07 0,10 0,04 los hallados en (Brida et al, 2008A, 2008B, Cuadro 3: Contribucin al turismo en el departamento de Antio- 2008C) para el caso de Argentina, Brasil, Mxico y Uruqua. Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE. guay, se observa que la contribucin en media para el caso de las regiones en estudio es mayor que para los tasa de crecimiento de la economa. tres pases de Amrica del Sur, siendo similar al caso En general, podemos decir que todos los departa- mexicano. Por otra parte, la comparacin con los pases mentos seleccionados acompaan la tendencia de cre- estudiados en Brida et al (2008B) permite concluir que cimiento que presenta el pas en su conjunto (ver Bri- el aporte al crecimiento econmico en el caso colombiano da et al. 2009A y 2009B), presentando un aumento del es menor a los niveles registrados para Espaa, Italia, producto hasta 1996 y una reversin de la tendencia Reino Unido y Estados Unidos; siendo similar en algua partir de ese momento. Una vez que la economa colombiana retoma su senda de crecimiento hacia el ao nos aos al caso de Francia.

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1991 Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo 1,31 4,73 0,09

1992 -0,26 4,88 0,09 1999

1993 2,23 1,67 0,03 2000 2,68 6,98 0,13

1994 8,44 0,09 2001 -0,70 -1,78 -0,04

1995 -0,72 0,23 2002 2,48 0,08

1996 -3,43 -8,56 -0,18 2003 1,75 0,33

1997 0,78 -9,18 -0,18 2004 5,42 4,63 0,11

1998 -0,22 7,95 0,14 2005 3,18 3,75 0,08

4,50 12,27

Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo

-11,56 -13,86 -0,27

3,87 16,52

Cuadro 4: Contribucin al turismo en Bogot D.C. Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE.

1991 Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo 12,38 21,60 1,33

1992 3,05 -0,68 -0,05 1999

1993 -1,59 -8,10 -0,52 2000 5,21 0,63

1994 -1,55 -5,05 -0,30 2001 0,01 3,77 0,16

1995 5,79 9,42 0,55 2002 6,37 0,01

1996 -2,69 -7,10 -0,43 2003 6,00 0,53

1997 -0,44 -36,06 -2,06 2004 8,04 7,20 0,31

1998 7,62 -2,06 -0,08 2005 -0,51 4,25 0,18

Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo

-6,44 0,18

5,51 16,61

0,02 12,88

Cuadro 5: Contribucin al turismo en el departamento de Bolvar. Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE.

1991 Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo -2,24 2,54 0,15

1992 7,45 5,73 0,37 1999

1993 8,47 3,78 0,24 2000 -3,58 0,53 0,03

1994 2,87 4,67 0,28 2001 4,57 9,53 0,58

1995 5,85 5,22 0,32 2002 -0,20 2,55 0,16

1996 2,08 -0,58 -0,04 2003 2,82 2,23 0,15

1997 2,83 -2,33 -0,14 2004 3,07 4,19 0,27

1998 -0,36 -0,45 -0,03 2005 3,29 3,79 0,25

Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo

-5,26 -2,36 -0,13

Cuadro 6: Contribucin al turismo en el departamento de Magadalena. Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE.

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1991 Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo 9,36 -3,78 -0,73

1992

1993 -

1994

1995 -

1996

1997 -0,83 1,54 0,36 2004 1,62 3,23 0,86

1998 3,75 -3,61 -0,86 2005 3,81 3,65 0,98

9,75 14,23 7,55 1,29 1999 6,34 1,06 2000

4,54 11,53 11,60 6,61 1,37 2001 -9,45 19,28 -2,01 2002 4,19 2003 6,12 -5,40 -1,61

Variacin del PBI Variacin del PBI del turismo Contribucin del turismo

-3,99 15,70 3,47

9,67 17,51 11,72 0,61 0,16 6,29 1,54 5,60 1,76

Cuadro 7: Contribucin al turismo en el departamento de San Andrs y Providencia. Fuente: Elaboracin propia con base en datos del DANE.
Departamento Antioquia Nivel/Primeras diferencias Nivel -1,84 (0,63) NRH0 Antioquia Primeras Diferencias Bogot Nivel -4,56 (0,01) RH0 -1,52 (0,77) NRH0 Bogot Primeras Diferencias Bolvar Nivel -3,21 (0,12) NRH0 -1,71 (0,69) NRH0 Bolvar Primeras Diferencias Magdalena Nivel -5,02 (0,00) RH0 -2,95 (0,17) NRH0 Magdalena Primeras Diferencias San Andrs Nivel -2,80 (0,21) NRH0 -3,57 (0,06) NRH0 San Andrs Primeras Diferencias -6,20 (0,00) RH0 PBI per cpita Gasto en Turismo -1,64 0,71 NRH0 -0,93 (0,91) NRH0 -3,64 0,06 NRH0 -5,45 (0,00) RH0 -1,29 0,84 NRH0 -3,16 (0,13) NRH0 -2,99 0,17 NRH0 -2,47 (0,42) NRH0 -3,93 (0,03) RH0 -5,34 (0,00) RH0 -3,21 (0,11) NRH0 -5,94 (0,00) RH0 -3,21 (0,11) NRH0 -5,94 (0,00) RH0 -3,21 (0,11) NRH0 -5,94 (0,00) RH0 -3,21 (0,11) NRH0 -5,94 (0,00) RH0 -3,21 (0,11) NRH0 -5,94 (0,00) RH0 TCR

La hiptesis del turismo como generador de desarrollo y crecimiento de largo periodo Comenzamos entonces, tal como mencionamos, considerando el grado de integracin de las series bajo estudio a partir de la aplicacin el test de Dick y Fuller aumentado (ADF). La tabla 1 muestra los resultados de la aplicacin del mencionado test, incluyendo tendencia y constante. En todos los cinco casos bajo estudio encontramos que los test de races unitarias en niveles y diferencias indican claramente que las tres series son integradas de orden 1, es decir, aunque las series no son estacionarias, sus primeras diferencias si lo son. A pesar de que en algunos de los casos de la tabla los resultados no indican esta tendencia, al realizar el anlisis con tendencia y sin tendencia ni constante-que no incluimos por cuestiones de espacio- se confirma el hecho de que todas las series son integradas de orden 1. La tabla 2 muestra el test de cointegracion de Johansen, que identifica para las cinco regiones bajo estudio una relacin de cointegracion entre el PIB, el gasto real en turismo (TE) y el tipo de cambio real (TCR). Se observa claramente la existencia de una relacin de integracin para todas las regiones bajo estudio. Adicionalmente, en la Tabla 3 mostramos tambin que la variable TE es dbilmente exgena para cada uno de los departamentos. Para Magdalena y para San Andrs y Providencia, el test de verosimilitud indica que no podemos rechazar la hiptesis nula de exogeneidad dbil de TE y TCR. Dado que nosotros estamos interesados en las relaciones de largo periodo entre las variables, esto no es relevante La exogeneidad

Tabla 1: Anlisis de estacionalidad.

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Impactos del turismo sobre el crecimiento econmico y el desarrollo ...

Antioquia Test de la traza Hypothesis None* At most 1* At most 2* Hypothesis None* At most 1 At most 2* Trace Statistic 62.77216 29.08995 12.55149 Max-Eigen Statistic 33.68221 16.53846 12.551 Critical Value 42.91525 25.87211 12.51798 Test de la traza Hypothesis None* At most 1 At most 2

Bogot Trace Statistic 57.45971 13.41733 0.302679 Max-Eigen Statistic 44.04238 13.11465 0.302679 Critical Value 29.79707 15.49471 3.841466 Critical Value 21.13162 14.26460 3.841466

Regin Antioquia Bogot Bolvar Magdalena* San Andrs and Providencia *

X cuadrado 7,431 3,926 4,466 30,54 30.23

P-valor 0,024 0,340 0,307 0,005 0,006

Test del Valor Propio Mximo

Test del Valor Propio Mximo

Critical Value Hypothesis 25.82321 19.38704 12.51798 None* At most 1 At most 2

*denota rechazo de la hiptesis al nivel 0.01

*denota rechazo de la hiptesis al nivel 0.05 Bolvar Test de la traza Hypothesis None* At most 1* At most 2 Hypothesis None* At most 1 At most 2 Trace Statistic 93.61487 16.43610 3.302245 Max-Eigen Statistic 77.17877 13.13386 3.302245 Critical Value 29.79707 15.49471 3.841466

*denota rechazo de la hiptesis al nivel 0.05 Magdalena Test de la traza Hypothesis None* At most 1 At most 2 Trace Statistic 55.78793 25.67575 6.710394 Max-Eigen Statistic 30.11218 18.96535 6.710394 Critical Value 42.91525 25.87211 12.51798 Critical Value 25.82321 19.38704 12.51798

Tabla 3: Test de Mxima Verosimilitud. Hiptesis nula: Exogeneidad dbil para TE y RER. presenta el porcentaje de crecimiento de largo periodo en el PIB producido por un incremento del 1% en TE. La Tabla 4 muestra los valores de los parmeRegin Antioquia Bogot Bolvar Magdalena San Andrs 6,9923 7,0864 11,3254 7,8935 33,3408 0,6216 0,6268 0,2062 0,5657 1,7990 -0,0007 -0,0004 0,0219 -0,0030 0,0011 0,0094 -0.0192 0,0227 0,1095

Test del Valor Propio Mximo

Test del Valor Propio Mximo

Critical Value Hypothesis 21.13162 14.26460 3.841466 None* At most 1 At most 2

*denota rechazo de la hiptesis al nivel 0.05 Test de la traza Hypothesis None* At most 1 At most 2 Trace Statistic 49.65071 15.76191 4.312569

*denota rechazo de la hiptesis al nivel 0.05

San Andrs y Providencia Critical value 42.91525 25.87211 12.51798 Critical value 25.82321 19.38704 12.51798

Tabla 4: Parmetros de la ecuacin (1) tros 0, 1, 2 y 3 obtenidos para las diferentes regiones:. Podemos entonces afirmar que: 1) existe una relacin de equilibrio de largo periodo entre el gasto en el turismo y el crecimiento econmico para todas las regiones estudiadas; 2) existe una relacin causal unidireccional desde el turismo hacia el crecimiento econmico para todas las regiones estudiadas. Esto implica que la bien conocida hiptesis del turismo como generador del crecimiento econmico (TLGH) no puede ser rechazada para ninguno de los cinco departamentos en estudio. Ntese tambin que el valor de la elasticidad 1 es considerable para todas las regiones En especial podemos remarcar el caso del departamento de San Andrs y Providencia, con una economa casi de monocultivo en el turismo, que presenta una elasticidad de gran magnitud (1.79). Un crecimiento en el gasto en turismo del orden del milln de dlares en San Andrs y Providencia genera un crecimiento del PIB del departamento del orden del 1,8 millones de dlares. Es claro que esto indica que para este departamento en particular, el

Test del Valor Propio Mximo Hypothesis Max-Eigen Statistic None* 33.88880 At most 1 At most 2 11.44934 4.312569

*denota rechazo de la hiptesis al nivel 0.05

Tabla 2: Test de Cointegracin de Johansen dbil de la variable TE nos permite hacer inferencia con respecto a los efectos del gasto real en turismo en el crecimiento econmico de largo periodo. La relacin de cointegracin puede ser expresada como la siguiente ecuacin (1): donde 1 es la elasticidad del PIB respecto al TE y re-

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turismo pude ser un factor fundamental de crecimiento econmico y desarrollo de la economa de las islas. De todos modos tenemos que notar que no se puede relacionar una alta participacin del turismo en el PIB actual con un valor alto de elasticidad. De hecho Bogot presenta una alta participacin del turismo en el PIB y un valor moderado de la elasticidad relativa (1) mientras que Bolvar presenta una alta participacin del turismo en el PIB y un valor bajo de 1. En realidad cualquier relacin entre estos dos parmetros es posible dado que 1 es el producto de dos factores, la razn TE/PIB y la derivada PIB/TE y por lo tanto una baja participacin TE/PIB puede ser compensada con una variacin PIB/TE muy alta para obtener valores altos de 1. En lo que tiene que ver con el efecto del tipo de cambio real en el PIB de largo periodo, la situacin es diferente dependiendo de la regin. Para tres departamentos (Antioquia, Bogot y Magdalena) hay un coeficiente negativo mientras que en Bolvar, San Andrs y Providencia, el PIB y el TCR de largo periodo estn positivamente correlacionados. Si comparamos los resultados obtenidos en este trabajo con otros artculos que investigan las relaciones de largo periodo entre turismo crecimiento y desarrollo econmico, vemos que la elasticidad de San Andrs y Providencia es asombrosamente alta, la nica que es mayor a 1 entre los estudios de Latino Amrica, aunque se pueden sealar otros casos en economas fuertemente dependientes del turismo. La siguiente tabla resume los resultados para algunos pases del continente americano. En la comparacin con los destinos latinoamericanos de la Tabla 5, se puede notar que Bolvar presenta
Pas Mxico MERCOSUR and Chile Colombia High and medium income Latin American Countries Low income Latin American Countries Chile Uruguay 1988-2008 1987-2006 1985-1998 Periodo 1980-2007 1990-2000 1907-2007 1985-1998

una elasticidad relativamente baja y San Andrs una relativamente alta, mientras que los otros tres departamentos tienen un valor de 1 en la media de los pases descriptos. Esto muestra la importancia de hacer un anlisis regional y no por pases ya que destinos en un mismo pas pueden presentar relaciones de largo periodo entre turismo y crecimiento y desarrollo econmico disimiles. Conclusiones En el presente artculo hemos estudiado las relaciones entre el sector turismo y el crecimiento econmico bajo dos perspectivas, aplicndolas a la economa de los principales destinos tursticos de Colombia. El estudio pretende ser una contribucin a la comprensin del impacto del turismo para la economa colombiana. Primero cuantificamos la contribucin regional de la industria turstica al crecimiento de la economa en las dos ltimas dcadas y luego estudiamos la importancia del turismo en el crecimiento de largo plazo. Mostramos que, en el perodo bajo estudio, los departamentos de Colombia presentan dos perodos bien diferenciados en cuanto a la evolucin de peso de las actividades tursticas en el PBI. En la dcada de los noventa se verifica un descenso de dicha participacin del orden de medio punto porcentual del PBI. Luego, a partir del ao 2000 hay un incremento sostenido del peso de las actividades tursticas, aunque no llega a los niveles de 1990. Esta relacin, que se verifica en la media, se verifica tambin para cada una de las regiones en estudio. En futuras investigaciones se debern integrar los datos de las cuentas satlite del turismo para Colom1 0.69 0.74 0.51 0.81 0.42 Articulo Brida et al. (2008C) Gardella and Aguayo (2002) Brida et al. (2009A) Eugenio-Martin et al. (2004) Eugenio-Martin et al. (2004) Brida et al. (2008B) Brida et al. (2008D)

Periodicidad de los datos cuatrimestral anual cuatrimestral anual anual anual cuatrimestral

Tabla 5: Estudios empricos acerca de la relacin de largo periodo entre turismo y crecimiento econmico para algunas economas latinoamericanas.

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bia y sus departamentos (an no estn disponibles) para tener una aproximacin al sector turismo ms veraz. Hemos tambin analizado los efectos del gasto en turismo en el crecimiento econmico de los departamentos de Colombia. En todos los cinco casos bajo estudio encontramos que los test de races unitarias en niveles y diferencias indican claramente que las tres series son integradas de orden 1, es decir, aunque las series no son estacionarias, sus primeras diferencias si lo son. Seguidamente se aplic la tcnica de Johansen para investigar las relaciones de correlacin entre las variables utilizadas: el gasto en turismo, el PBI per cpita y el tipo de cambio real. Estas variables representan indicadores del crecimiento econmico de Colombia, del ingreso por turismo internacional y de la competitividad externa. La evidencia emprica obtenida sugiere la existencia de una relacin de cointegracin entre el PIB per cpita real, el gasto en turismo y el tipo de cambio real para todos los cinco departamentos bajo estudio. El anlisis de cointegracion confirma la hiptesis de que las ganancias obtenidas por el turismo afectan positivamente el crecimiento econmico de largo perodo en cada uno de los departamentos. No obstante, los diferentes valores de las elasticidades del PIB respecto al gasto en turismo, sugieren que los efectos de un aumento del gasto en turismo en Colombia no sern iguales para las regiones bajo estudio, siendo San Andrs y Providencia el departamento donde el impacto es mayor (y considerablemente alto) y Bolvar el departamento donde el impacto es menor. Para los otros tres departamentos bajo estudio, mostramos que el valor de la elasticidad est en la media de los valores obtenidos en otros destinos del continente. El significativo impacto del turismo para la economa de las regiones colombianas estudiadas en este artculo sugiere la necesidad de polticas pblicas que apoyen las iniciativas de desarrollo turstico de las tantas potenciales atracciones que tiene el pas y que incrementen la demanda turstica internacional y domstica. Colombia tiene la oportunidad de aprender de experiencias precedentes en el resto del mundo, positivas y negativas, para corregir errores de otros destinos (algunos irreversibles) y promover iniciativas que minimicen los impactos del desarrollo del turismo. Agradecimientos Nuestra investigacin fue apoyada por la Free University of Bolzano, mediante el proyecto Tourism, growth, development and sustainability. The case of the South Tyrolean region y la Institucin Universitaria

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MARIO CAMERINI E LA CIENMATOGRAFIA DEL NOVECENTO


Premio Mario Camerini, migliore canzone da film 2011 Andrea Carnevali
Da questanno la manifestazione Castelbellino Arte - Mario Camerini e la cinematografia del Novecento ritaglia dal grande cinema italiano la figura dello regista e sceneggiatore Renato Castellani. Dopo le edizioni degli scorsi anni - che hanno suscitato interesse per diversa angolatura - la manifestazione che si terr nel 2011 a Castelbellino dal 24 al 25 luglio prossimi, diretta da Sandro Franconi, continua il cammino gi avviato negli anni precedenti allinterno del cinema italiano, sulla rete dei legami e collaborazioni al cui centro c la figura di Mario Camerini (che il life motive della manifestazione e le figure del nostro cinema che hanno collaborato con lui), dopo dunque Mario Soldati, Augusto Genina, Alessandro Blasetti, Mario Monicelli, Cesare Zavattini e Vittorio De Sica e stavolta ad essere al centro dellattenzione sar Renato Castellani del quale vengono presentati alcuni film tra cui il raro, Romeo e Giulietta vincitore del Leone doro alla XV Mostra del cinema di Venezia. Il lavoro di nuovo lettura affidato al Seminario di studi, su Castellani a cui intervengono Gualtiero De Santi, dellUniversit degli Studi di Urbino Carlo Bo e di Sergio G. Germani, critico cinematografico che focalizzeranno il rapporto tra il personaggio Camerini e Castellani. Nel 2011 sar, altres, presentato il volume che raccoglie gli Atti dei Convegni 2007-2009 Quaderno n. 3 Mario Camerini e la Cinematografia del 900: Monicelli, De Sica e Zavattini. Con la 10a edizione inizier un cammino pi esteso e approfondito allinterno delluniverso di conoscenza dei sentimenti, di analisi e di testimonianze che hanno prodotto ampi riflessi nella cinematografia dei nostri tempi. Il progetto per la sua originalit crea un forte momento di confronto critico con un eco di visibilit sul paino nazionale. Il Premio Camerini tuttavia un premio che va alla migliore canzone presente in un film italiano dellultima stagione cinematografica (quella 2010-2011 verr consegnato nella serata del 24 luglio 2011). Il seminario sar accompagnato da una retrospettiva cinematografica che lancer uno sguardo su cinque produzioni di Castellani tra cui Mio figlio professore (1946), Sotto il sole di Roma (1948) e Giulietta e Romeo (1954). A Castelbellino - come ha detto Sergio G. Germani - si fa un lavoro di rilettura e ritessitura fondamentale di un periodo specifico del cinema italiano dagli 30 agli anni 60. La figura di Renato Castellani molto legata allapparizione dellambito del neorealismo di un filone di commedia nel quale oggi molti ravvisano tratti essenziali della vita italiana del tempo. Lesempio maggiore di questo cinema rappresentato da Due soldi di speranza (1951) che apr lavvio alla commedia italiana di autore. Il film ebbe il premio a Canne e comprese idealmente anche Umberto D. di De Sica e Zavattini. (che con Castellani collabor Titina De Filippo. A sua volta Castellani avrebbe partecipato alla sceneggiatura di Matrimoni allItaliana, il film di De Sica che, dopo il film di Eduardo, portava sullo schermo Filomena Maturano).
(Levento di Castelbellino cinema offre loccasione di un movie tour per visitare qualche locations cinematografica utilizzata in films celebre girati nelle Marche e non troppo lontano dalla manifestazione. Tra laltro, ci sono a vostra disposizione patners turistici: Amatori Tour Operator (referente Maria Vittoria) [Link] , Viaggi e Miraggi turismo sostenibile (referente Alessandro) [Link] , CM viaggi (Alessandro) [Link], Isola della Luna (Maurizio) [Link] che vi aiuteranno nella creazione di tours guidati alle mete in cui siano state girate famose scene cinematografiche, integrando lofferta con le citt darte o borghi nella valle dellEsino, nei luoghi cari allo scrittore Luigi Bartolini).

Vol. 9 N 2 pgs. 305-315. 2011

[Link]

Destination image: Origins, Developments and Implications

Srgio Dominique Ferreira Lopesi


Polytechnic Institute of Cvado and Ave (Portugal) Universidad de Santiago de Compostela (Espaa)

Abstract: Over the last few decades, tourism has become one of the main sectors of the global economy, not only because of its contribution to the Gross Domestic Product (GDP) of different countries, but also because of the employment it generates. Since 2009, however, the results of tourism have been severely affected by the economic and financial crisis and it is now essential to analyze the key elements of tourist consumer behavior. In this context, the image that a destination transmits to the market becomes one of the elements which influence tourists the most when choosing a tourist destination. The authors therefore aim to identify the main elements that characterize the image of a tourist destination, as well as their implications for the management of tourist destinations. Keywords: Tourism Management; Marketing; Brand Image; Destination Image

Ttulo: Imagen de destino: Orgenes, desarrollos e implicaciones . Resumen: O objeto de estudo do artigo o conjunto arquitetnico e paisagstico de Igarassu, mais especificamente as inter-relaes entre patrimnio cultural, turismo e gesto pblica no stio histrico. O trabalho de campo mostrou que o atual padro de explorao turstica um instrumento de desvalorizao e deteriorao desse patrimnio, deixando reduzidos benefcios cidade. Isso resultado do controle externo do fluxo de turistas e visitantes, bem como da falta de controle e regulao pblicos efetivos da prefeitura municipal. Considerando as caractersticas do mercado turstico, especificamente das agncias e guias de turismo, e da gesto pblica em Igarassu, avaliam-se como improvveis mudanas relevantes nas inter-relaes supracitadas, pelo menos a curto e mdio prazo. Palabras clave: Gestin Turstica; Marketing; Imagen de Marca; Imagen de Destinos Tursticos.

i PhD in Marketing by the University of Santiago de Compostela. Professor at the School of Management - Polytechnic Institute of Cvado and Ave, Portugal. Email: sdominique@[Link]

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Destination image: Origins, Developments and Implications

The Importance of Tourism Tourism has become one of the most important sectors of the global economy (Ferreira, Rial and Varela, 2009). According to the World Tourism Organization (UNWTO, 2009), in 2008, the number of international tourist arrivals came to 924 million, representing an increase of 2% (16 million) compared to 2007. Revenues increased to 642 billion Euros in 2008, i.e., an increase of 1.7% compared to 2007. However, the results of 2009 worsened due to the international crisis (Rial, Ferreira and Varela, 2009). Thus, every effort should be made to achieve sustainable growth for tourism. In this context, special attention has to be paid to the study and assessment of brand image or destination image (in the context of tourism) because it is one of the most important elements of a tourist destination. Brand Image Strategically speaking, marketing management requires a careful analysis of the brand image transmitted to the market, because it is precisely this image that will affect consumer choice. As such, brand management often relies on a medium-long term strategy, based on the objectives of the brand (Moutinho, 1987; Garca, 2002; Rial, & Garca Varela, 2008). In the context of modern marketing, brand image becomes a major factor in the success of any organization (Aaker, 1991), and is the result of sensory experiences and internal imitation created by perceptual processes (Paivio, 1971). According to the World Tourism Organization, the image of an object or situation is defined as: The artificial imitation of the apparent form of an object. Similarity or identity with the form (e.g.: art or design). Individual or collective ideas about the destination. In this sense, Bauerle (1983) defines brand image as a mental representation, while Costa (1987) defines it as a mental representation in the collective memory of a stereotype or a set of attributes that can influence and change consumer behavior. Both authors (Bauerle, 1983; Costa, 1987) present the concept of brand image as a mental representation. Keller (1993) defines brand image more succinctly as a set of perceptions about a brand, i.e., the associations that exist in the consumers memory. Sanz de Tajada (1996) describes image as a set of notes associated spontaneously with a given stimulus which has previously triggered a set of associations that make up a body of knowledge (beliefs) in the consumer.

Based on these multiple definitions of brand image, Capriotti (1992) identifies three (3) theoretical perspectives: The image as fiction: the image corresponds to an idea created in the consumers mind, which differs from the actual image. The image as an icon: the image as an iconic representation of an object, or rather, the mental representation of a brand as an icon. The image as an attitude: the association of the concept of image with the concept of attitude, or rather, the image is based on a cognitive dimension (how consumers perceive a brand), an affective dimension (emotions generated by the brand) and a behavioral dimension (which largely influences subsequent buying behavior, and is an important predictive indicator). As stated above, brand image is characterized by a strong subjective component and is therefore difficult to work with. In this way, one of the most important aspects for brand management is the existence of Public Relations (PR) which, according to Avenarius (1993), becomes a tool enabling organizations to work strategically with brand image to develop the desired corporate image when used with consistent and coherent communication. Specifically, Hunt and Grunig (1994) define the strategy of PR as the process of managing communication between an organization and its public (market). Referring to the process required by PR, Marken (1994) points out that such relationships make it possible to protect the image and reputation of organizations. Thus image and reputation become critical elements for business success and are not abstract, and reputation is the set of values that stakeholders attach to an organization based on their perception and interpretation of its brand image. However, the image of a brand in the market does not always coincide with the image that the company intends to transmit or the actual brand image. As such, organizations tend to consider three (3) different levels for the analysis of brand image: The analysis of the perceived image - how the target segment sees and perceives the brand (through a brand image study). The analysis of the actual image (strengths and weaknesses), as perceived by the company and based on an internal audit. Analysis of the desired image, i.e., how the company wants to be perceived by the target segment. The study of these three (3) levels of brand image is justified by the fact that there are considerable di-

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fferences between these different levels, which could undermine the objectives of the company, preventing the maximized usefulness of the efforts made by those responsible for the brand. In other words: There may be important differences between reality and the perception of the brand in the market and these differences may be reflected positively or negatively in the brand image. There may be a gap between the desired brand image and its know-how, undermining the credibility of the companys strategy. This may be a sore point for business services, where professionals who come into contact with consumers contribute directly to the creation of the companys brand image, and become ambassadors for the brand. In this sense, internal marketing plays an important role. To understand the perceived brand image it is necessary to assess three (3) levels of market response, successively measuring cognitive, emotional and behavioral responses. Measurements of attitude in relation to a set of attributes are particularly useful because it makes it possible to build an image profile, using a perceptual map in addition to the importance-performance matrix. Thus, numerous studies have found that brand image strongly influences both the emotional response of consumers to products and their purchasing behavior (Cohen, 1982; Greenwald and Leavitt, 1984, Smith and Ellsworth, 1985). McInnis and Price (1987) report that brand image ultimately influences purchase intention. The timing of a purchase is also influenced by the image consumers have of a brand. Destination image The organizational reality is similar in the context of Tourism Marketing, given that the image tourists have of tourist destinations is an element of major importance there (Hunt, 1975; Chon, 1991; Echtner and Ritchie, 1991; Aaker, 1996, Gartner, 1996; Kapferer, 1997; Buhalis, 2000; Laws, Scott and Parfitt, 2002; Tasci and Gartner, 2007; Rial, and Garca Varela, 2008), ultimately influencing the final choice or behavioral intention (Chen and Tsai, 2007). However, pioneering studies on the image of tourist destinations, dating from the 1970s and also the 1980s present some theoretical and conceptual limitations (Fakeye and Crompton, 1991; Echtner and Richie, 1993; Gartner, 1993; Gallarza, Gil, and Calderon, 2002). Lawson and Baud Bovy (1977) define the concept of destination image as the expression of all objective knowledge, prejudices, imagination and emotional

thoughts of an individual or group about a particular location. Other authors define the image as the sum of all beliefs, ideas and impressions that people associate with a destination (Crompton, 1979; Kotler, Haider and Rein, 1993). Valls (1992) presents a definition from the consumers point of view, defining the brand image of a country as a set of consumer perceptions. Bign, Snchez and Snchez (2001) define destination image as the subjective interpretation of reality by the tourist. Therefore, the image tourists have of a destination is largely subjective because it is based on the perceptions each tourist has of all of the destinations they have been to or have heard of (San Martn and Rodriguez, 2008). Its ambiguous, subjective and immaterial nature, and its large number of elements and attributes makes it complicated to define and no consensus has been reached about this yet (Ahsen, 1977, Aaker, 1991, 1996, Kapferer, 1991; Aaker and Joachimsthaler, 2000, Garca, 2002). However, the latest guidelines for Tourism Marketing admit that the development of the image of a tourist destination is based on the consumers rationality and emotionality, and as the result of the combination of two (2) main components or dimensions (Moutinho, 1987, Gartner, 1993; Baloglu and Brinberg, 1997; Walmsley and Young, 1998; Baloglu and McCleary, 1999a, 1999b; Dobni and Zinkhan, 1990; Lin, Duarte, Kerstetter and Hou, 2007): Perceptual and cognitive: there is a primacy of the importance and value given to each attribute of tourist destinations. In other words, the destination image is evaluated by the attributes of its resources and attractions (Stabler, 1995) which motivate tourists to visit that destination (Alhemoud and Armstrong, 1996, Schneider and Snmez, 1999; Gallarza, Saura and Garcia, 2002; Beerli and Martn, 2004; Govers and Go, 2005). Affective: referring to feelings and emotions raised by tourist destinations (Keller, 1993; Rial et al., 2000; Rial, Garca and Varela, 2008). This emotional component is also strongly affected by the motivations of tourists (Beerli and Martn, 2004). It is also important to note that the cognitive component of the image has a considerable impact on the affective component (Holdbrook, 1978, Russell and Pratt, 1980; Anand, Holbrook and Stephens, 1988, Stern and Krakover, 1993, Lin et al. 2007; Ryan and Cave, 2007). The socio-demographic characteristics of tourists also greatly influence the cognitive and affective assessment of the overall image (Beerli & Martn, 2004). Therefore, the overall image of the destination is a combination of cognitive and affective components (Ma-

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zursky & Jacoby, 1986, Stern & Krakover, 1993), whereas the actual experience of having been on vacation at a tourist destination has an important effect on the destination image from a cognitive and emotional point of view (Beerli & Martn, 2004). Formation of the image of a tourist destination As the result of a perceptual and cognitive process, the destination image is formed from several sources of information (reference groups, group membership, media, etc.). Thus, any person can build an image of any destination (in their mind) without ever having been there. In other words, the image of the destination will be based on historical, political, economic and social information which, in turn, will shape the image that the person already held (Echtner & Richie, 1991). The value system of each individual will eventually influence the image that they develop of a tourist destination, by acting as a selective attention filter (Moutinho, 1987). Also the country of origin of the person influences the image that they build of tourist destinations (Bonn, Joseph & Dai, 2005). Lubbe (1998) proposes a framework that explains the construction of the primary image of a tourist destination, identified in Figure 1.
a) Push (need to travel) Physiological Security Love and Belonging Self-esteem Self-actualization Acquisition of knowledge b) Pull (attracted to travel) Static Dynamic Current decision Travel motivation

visit to the tourist destination are very important for the destination image created in the minds of tourists. Meanwhile, level of education and (socio-psychological) motivation to travel influence affective assessment, i.e., feelings and emotions (Moutinho, 1987; Gartner, 1993; Baloglu and Brinberg, 1997; Walmsley & Young, 1998). Indeed, both perceptual-cognitive and affective assessment configures the overall image that people develop about a tourist destination (Baloglu and McCleary, 1999a). In this context, Govers, Go and Kumar (2007) state that the tourists personality becomes an important factor when choosing the kind of destination to visit (beach, mountain, etc.) and that personality traits influence the differentiation between destinations (Murphy, Moscardo and Benckendorff, 2007). Demographic variables also strongly influence the image tourists have of tourist destinations (Firmino Santos & Carneiro, 2006). Beerli and Martn (2004) report that motivation, socio-demographic variables and experience are important factors for forming the image of a tourist destination. More recently, other authors suggest that psychological factors such as a tourists motivations and cultural values strongly influence the construction of the image of a tourist destination even before it is visited (San Martn & Rodriguez, 2008). In this context, Stabler (1988) identifies some factors which influence the process of forming the image of a tourist destination, presented in Figure 3. With reference to the components of the image of a tourist destination, one theoretical orientation states that the cognitive component precedes the emotional component in the overall image structure (Holbrook, 1978, Russell and Pratt, 1980; Anand,

Primary Image (construction)

Figure 1. Construction of the primary image (Adapted from Lubbe, 1998) Baloglu and McCleary (1999a) propose a PATH model to explain the process of forming the image of a tourist destination (Figure 2). Sources of information, age and level of education influence cognitive and perceptual assessment. More specifically, the study carried out by Tasci (2007) demonstrates that age, race, and a previous

Holbrook and Stephens, 1988, Stern and Krakov, 1993). Meanwhile for the general image of a destination, some authors suggest that these two (2) (cognitive and affective) components determine whether that general image will be a positive or negative assessment of the destination (Baloglu and McCleary, 1999a, 1999b, Stern and Krakover, 1993).

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Variety (amount of information from sources) Type of source information Peceptual and Cognitive Assessment Global image Level of education Affective assessment Socio-psychological motivations for travel

Age

Figure 2. PATH model of the determinants of the destination image (Baloglu & MacCleary, 1999a)

Perceptions Psychological characteristics

Tourism Marketing

Experiences

Level of education

Media (TV, magazines, books) Motivations

Social and economic characteristics

Figure 3. Factors influencing the formation of the image of tourism destinations. (Adapted from Stabler, 1988) Image is therefore the most important concept for interpreting the choices made by tourists (Mayo, 1973; Govers and Go, 2003) but they warn that it is difficult for tourists to gain a clear image of a destination without having visited before (Govers and Go, 2003). In this context where the tourist has no experience in locum, there are three factors that affect their image of a tourist destination: tourism motivations, demographic variables and information about the destination (Echtner and Ritchie, 1993; Baloglu and McCleary, 1999b; Beerli and Martin, 2004). For this last factor - information about the destination - sources of information are magazines, celebrities (opinion leaders), television and the internet, which will ultimately influence the image that potential tourists will have of a tourist destination (Gartner, 1989; Vasudavan and Standing, 1999, Wang and Fesenmaier, 2005; Govers, Go and Kumar, 2007). In information

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technology, Govers and Go (2005) report that social networks on the Internet can play an important role as a source of inside information for potential tourists, whether through images, interaction and multimedia on the Web, making it possible to configure a stronger and lighter image of a destination (Govers & Go, 2003). Gunn (1972) identifies two (2) levels for the image of a tourist destination, based on the type of information transmitted to the tourist: Organic image: i.e. all of the information transmitted unintentionally by representatives of tourism destinations. Such information may be transmitted either via television, radio, books on geography or history, newspapers, magazines, or by people living at a tourist destination. Induced image: i.e. the image formed by the promotions and communications of the tourism organizations involved in a region. It is naturally true, in this context, that both reference or membership groups and opinion leaders can have a powerful influence on the perception tourists have of a particular destination. Development of the image of a tourist destination Tocquer and Zins (2004) studied the perceptual influences on tourists with regard to a particular destination, and proposed the grouping of images into four (4) stages of development: Vague and unrealistic image - stems from advertising, education and word of mouth dissemination. It is formed before the tourist travels. In this sense, people see a travel vacation as something healthy. Distortion of the image - at this stage, the person decides to go on vacation, choosing the time spent

on vacation, destination and type of tourism product. It is during this period that the image of vacation is changed, clarified and expanded. The image developed becomes clearer once the vacation plan has been finalized. Improved image - in this third (3rd) stage, we have the vacation experience itself. When there is direct experience of the tourism product, the image is improved by canceling out incorrect or distorted elements and strengthening elements that prove to be correct. Resulting image - this fourth (4th) stage refers to the recent memory of the vacation experience and can lead to nostalgia, regret or fantasy. Thereafter, a set of new images will be triggered that will affect future decisions about that same tourism product. Meanwhile, other authors propose an interpretation of the image before visiting the tourist destination and with the image being built after the visit. Thus, Phelps (1986) defines the primary image as the image built after the visit to the destination and the secondary image is seen as the image built before the visit to the destination. Later, Gunn (1988) and Mansfeld (1992) distinguished two (2) types of images in the secondary image: the organic image (informal image for Mansfeld) that derives from non-commercial information (independent of destination management) and the induced the image (formal image for Mansfeld) with respect to information conveyed by the commercial organization responsible for the destination (figure 4). Based on this typology, Fakeye and Crompton (1991) developed a path model that illustrates the route taken by tourists in search of information. Thus, these authors explain that a potential tourist has a secondary organic image of a set of destinations (share of mind). Then,

After visiting the destination Primary image Phelps (1986) Gunn (1988) Mansfeld (1992) Secondary image The recall of the experience

Before visiting the destination

Figure 4. Image types according to type of knowledge (Adapted from Phelps, 1986, Gunn, 1998 and Mansfeld, 1992)

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Gunn (1988) Mansfeld (1992)

Organic/Informal Image - Based on informational messages - Independent of the organization of the destination Secondary image Induced/Formal Image - Persuasive messages - Promotions by the organization

Figure 5. Types of secondary image (Adapted from Gunn, 1998 and Mansfeld, 1992) based on their motivations and perceptions, they will actively seek information. However, the fact that potential tourists have a strong or a weak organic image and/ or direct or indirect experience with the tourist destination will influence the amount of information sought and efforts made in this search process. The different alternatives found will be assessed on the basis of the initial organic image, personal experiences and the induced formal image (sent by the organization responsible for the destination). Then the destination visited will develop the primary image that, in turn, will influence the future search process. The same authors also suggest that for a more advantageous promotion of a destination, informational messages should be used in the organic phase of the image, while persuasive messages would be appropriate for the induced phase of the image. During the primary image stage, the authors claim that messages that remind tourists of previous experiences are more beneficial. Effects of the brand image of a tourist destination As can be seen in the various definitions of the concept of the image of a tourist destination, the image in itself represents the tourists tendency to choose or reject a given destination. As such, the image influences the attitude that tourists develop towards destinations, which ultimately influences the buying decision process. Mayo (1973), examines images and regional travel behavior, and states that the image of a destination is a key factor when a tourist chooses the travel destination. They also indicate that the image that tourists develop after traveling to a specific destination is more important than corresponding to what the tourist destination commits itself to offering. With this in mind, Gunn (1972) states that it is unlikely that tourists will visit a specific tourist destination that they do not like. In this context, Lim and OCass (2001) report that a destination with a strong image is more easily differentiated from its competitors, and a tourist destination with stronger and more positive image more likely to be considered and selected at the end of the decisionmaking process (Mayo, 1973, Hunt, 1975; Goodrich, 1978; Pearce, 1982; Woodside & Lysonski, 1989, Ross, 1993; Milman and Pizan, 1995, Chen and Kerstetter, 1999; Bign, Snchez and Snchez, 2001; Snmez and Sirakaya , 2002). A tourist destination with a strong and consolidated image in the market has a better guarantee of prosperity (Fakeye and Crompton, 1991), and this factor is an important influence on the consumer behavior of tourists (Ashworth and Goodall, 1988; Manfeld, 1992; Bign et al., 2001). Thus, image becomes one of the main assets of a tourist destination and one which has the most influence on the decision taken by of tourists when choosing a destination. However, the ambiguity and subjectivity which results from the multi-attribute definition (Rey-

Primary Image Messages that bring to mind past experiences

Organic Image Informational messages

Induced Image Persuasive messages

Figure 6. Type of information used depending on the type of image (Addapted from Fakeye & Crompton, 1991)

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nolds and Guttman, 1984) that is eradicated from their concept leads to a multicollinear effect, making the measurement of its contribution less precise than desired (Gallarza et al., 2002). Conclusion The globalization process has expanded markedly in recent years, increasing the difficulties experienced in virtually every sector of the economy. The tourism sector is no exception, and has been the target of the latest economic and financial crisis In this sense, those responsible for tourism management should be aware of all elements that will improve their products. This is why Brand Image has become one of the most important elements of a tourist destination in recent years, is directly reflected in their positioning and ultimately increases the likelihood of commercial success or failure for each destination. Thus, this work is a theoretical approach to and a review of empirical work on the origin and development of brand image and its impact in the management of tourist destinations. In this context, the image of a destination can be divided into two stages - the primary image - developed after visiting a tourist destination and - the secondary image the image created before a person has traveled to a particular destination. Some authors suggest that it is more strategic to use messages recalling past experiences during the primary image, while in the secondary image stage it is more useful to communicate information and persuasive messages about the destination. Variables such as age, race, the fact that a person has visited a destination before, their level of education, motivation and cultural values strongly influence the image of a destination which is created. In this sense, working with all of these variables is a unique opportunity to strengthen a positive image of a destination and thus to increase the likelihood of a particular tourist destination being selected. In short, the destination image is one of the most important elements of a tourist destination, and becomes a critical factor for the success or failure of tourism management. As such, the image of a destination should be analyzed using a Research, Development and Innovation strategy, supported by multivariate methodologies to discover its main characteristics and subsequent positioning. References Aaker, D.A. 1991 Managing brand equity: capitalizing on the value of a brand name, The Free Press, NY. Aaker, D.A. 1996 Criando e administrando marcas de sucesso, Fu-

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try: the Promotion of Destination Regions, Goodall, B. & Ashworth, G., 133-161, Croom Helm, London. Stern, E. & Krakover, S. 1993 The formation of a composite urban image, Geographical Analysis, 25 (2), 130-146. Tasci, A.D. (2007). Assessment of factors influencing destination image using a multiple regression model, Tourism Review, 62 (2), 23-30. Tasci, A.D. & Gartner, W.A. 2007 Destination Image and Its Functional Relationships, Journal of Travel Research, 45 (4), 413-425. Tocquer, G. e Zins, M. 2004 Marketing do Turismo, Instituto Piaget, Portugal. UNWTO 2008 Tourism 2020 Vision forecasts, World Tourism Organization. Valls, J.F. 1992 La imagen de marca de los pases, McGraw-Hill, Madrid. Vasudan, T. & Standing, C. 1999 Web Technology Diffusion and Service Offerings by Travel Agencies, International Conference on System Sciences, Hawaii. Walmsley, D.J. & Young, M. 1998 Evaluative images and tourism: the use of perceptual constructs to describe the structure of destination images, Journal of Travel Research, 36 (3), 65-69. Wang, Y. & Fesenmaier, D. 2005 Identifying the success factors of web-based marketing strategy: An investigation of convention and visitors bureaus in the United States, Journal of Travel Research, 43 (3), 1-11. Woodside, A.G. & Lysonski, S. 1989 A General Model of Traveler Destination Choice, Journal of Travel Research, 27 (4), 8-14.

10/02/10 Recibido: Reenviado: 10/01/11 Aceptado: 25/01/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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A ADA Y AM IN LL 1 PAC NES TICI CIO AR P CA UNI COM

UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Bloques temticos sobre los que deben versar las comunicaciones:


BLOQUE TEMTICO I BLOQUE T M ICO LOQU TE T OQ

Principios y fundamentos de los procesos de renovacin y reestructuracin en el marco del ciclo de vida de los destinos tursticos.
BLOQUE TEMTICO II BLOQUE TEM TICO LO UE L QU M

Incidencia de las polticas, programas y estrategias de las administraciones pblicas. Proyectos desarrollados con incidencia en la renovacin de destinos maduros.
BLOQUE TEMTICO III BL Q BLOQUE EMT CO BLOQUE TEMTIC QUE TI

Actuaciones del mbito empresarial para la renovacin e innovacin: lneas de trabajo.

1 ABRIL 2 11 ABRIL 20111


Envo de resmenes mx. 300 palabras Notificacin de la aceptacin/correcciones del Comit Envo de la comunicacin definitiva

FECHAS IMPORTANTES

M O 2011 MA 0 4 MAYO 20111 4 SEPT. 2011

[Link] e-mail de contacto: renovestur@[Link]

Institut Universitari dInvestigacions Turistiques Instituto Universitario de Investigaciones Tursticas

Vol. 9 N 2 pgs. 317-326. 2011

[Link]

Importancia y situacin actual de la accesibilidad web para el turismo accesible

Gabriel Fontanet Nadali Jaime Jaume Mayolii


Universidad de las Islas Baleares (Espaa)

Resumen: El Turismo Accesible es una modalidad Turismo dirigida a personas que presentan algn tipo de discapacidad. Hace referencia a la eliminacin de barreras que impiden o dificultan la prctica del Turismo. Las iniciativas de Turismo Accesible deberan referirse tanto a la accesibilidad fsica como a la accesibilidad a los sitios web. Se define la Accesibilidad Web como la capacidad de una pgina web de permitir que personas con discapacidad puedan acceder a sus contenidos. El W3C es un organismo que ha definido normas tendentes a mejorar la accesibilidad web. En el estudio se realiza un anlisis de la Accesibilidad Web a webs de contenido turstico. Con ello podremos determinar si el Turismo Accesible tambin tiene en consideracin el componente tecnolgico. Palabras clave: Turismo; Hostelera; Turismo accesible; Accesibilidad web; Triple A. Title: Importance and current status of web accessibility for accessible tourism Abstract: Accesible Tourism is a kind of Tourism that is specially dedicated to disabled people. This Tourism refers to the removal of physical elements that difficult the disabled people mobility at the destination. The Accesible Tourism should take care of both physical and web accessibility. The Web Accessibility of a web is defined as the capability this web to be accessed by people with any kind of disability. Some organizations generate rules to improve web accessibility. An analysis of Web Accessibility in Tourist Web Sites is shown at this document. Keywords: Tourism, Hospitality, Tourism accessible, web accessibility, Triple A

i Profesor Titular de universidad del Departamento de Ciencias Matemticas e Informtica de la UIB. Laboratorio de Tecnologas de la Informacin y Multimedia (LTIM). E-mail: gfontanet@[Link] ii Escuela de Hotelera de las Islas Baleares (EHIB). Departamento de Ciencias Matemticas e Informtica de la UIB. Laboratorio de Tecnologas de la Informacin y Multimedia (LTIM). E-mail: [Link]@[Link]

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Introduccin Las estadsticas de comercio electrnico demuestran que los bienes y servicios ms comprados por Internet estn relacionados con el ocio y el turismo. En 2008, el 48,8% de personas de Espaa que adquirieron bienes y servicios por Internet lo hicieron comprando billetes de transporte, el 36,5% comprado entradas a espectculos y el 35,3% en reservas de alojamientos tursticos (AECEM, 2008). Las reservas de productos y servicios tursticos por Internet han aumentado considerablemente durante los ltimos aos. Durante el mes de enero de 2009, el 65,5% de los turistas espaoles reserv viajes por Internet, mientras que slo el 34,5% lo hicieron a las agencias de viajes tradicionales (HOSTELTUR, 2009). De las afirmaciones anteriores podemos concluir que los servicios Web son fundamentales en la venta de productos tursticos (Molina & Cnoves, 2010). Por otra parte, en Espaa un 10% de la poblacin tiene algn tipo de discapacidad reconocida oficialmente. En Europa haba, en 1996, ms de 50 millones de personas discapacitadas (ONCE, 2008; Lindon, 2007; IMSERSO, 2009, Marcos & Gonzlez, 2003). Todas estas personas son turistas potenciales que deberan poder aprovecharse de la oportunidad de comprar productos tursticos a travs de Internet. En el mundo de la Web, la eliminacin de barreras a la discapacidad se llama Accesibilidad Web. Un organismo internacional, denominado W3C (World Wide Web Consortium), ha creado un conjunto de recomendaciones y normas que deberan seguir las pginas web para ser accesibles para personas con algn tipo de discapacidad. En este sentido se han definido varios niveles de accesibilidad, siendo el nivel AAA el nivel mximo de accesibilidad. Ahora bien, actualmente, la mayora de los sitios Web presentan barreras de accesibilidad, que dificultan o imposibilitan la utilizacin de la Web para muchas personas con discapacidad (Chisholm et al, 1999; Caldwell et al, 2008). En el estudio que se presenta se pretende analizar la situacin actual de la accesibilidad web en pginas web relacionadas con el sector del Turismo. Base terica Esquema de la comunicacin El modelo clsico de la comunicacin humana descrito por Jakobson (Jakobson, 1975) incluye cuatro componentes fundamentales (vase figura 1): Emisor: hace referencia a la persona que emite el mensaje. Receptor: hace referencia a la persona que recibe el

mensaje. Mensaje: hace referencia a la informacin que se quiere hacer llegar al receptor. Canal de comunicacin: se refiere al sistema de transmisin a travs del cual el mensaje es transmitido. Cdigo: se refiere al cdigo o lenguaje utilizado por el emisor para general el mensaje. Para una correcta comprensin del mensaje, el cdigo debe ser conocido tambin por el receptor. Contexto: hace referencia a las circunstancias externas que rodean al mensaje y que pueden influir en su interpretacin (por ejemplo, gestos del propio emisor).

Figura 1. Modelo clsico de comunicacin humana (Jakobson, 1975) Cuando se habla de utilizacin de Internet en Turismo entonces el emisor es un proveedor de servicios tursticos, el receptor es un turista y el mensaje es la informacin sobre el producto turstico que se quiere vender. En el caso de las comunicaciones a travs de Internet el canal de comunicacin est basado en Tecnologas de la Informacin y las Comunicaciones. Entonces se trata de una CMC o Computer-Mediated Communication (Connolly, 1996, Ruiz, 2003). En un proceso comunicativo pueden aparecer problemas que impidan que el receptor pueda acceder al contenido del mensaje. Dichos problemas se denominan, genricamente, interferencias o ruidos. Algunos ejemplos pueden ser la existencia de diferencias entre emisor y receptor (niveles educativos o culturales) o bien obstculos entre emisor y receptor (malas interpretaciones o falta de confianza), entre otros (Ruiz, 2003). En el caso de una CMC, las principales interferencias que se producen son: El cdigo impide la comprensin del mensaje a causa de una baja formacin tcnica para comprender el tipo de lenguaje que se utiliza en la CMC. Este tipo

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de interferencias se conocen como brecha digital (Serrano & Martnez, 2003; Volkov, 2003). El cdigo impide la comprensin del mensaje a causa de problemas de comprensin del receptor. Puede ser debido a problemas de comprensin del lenguaje en general o a problemas de comprensin del tipo de lenguaje utilizado en una CMC (Volkov, 2003). El receptor es capaz de entender el contenido del mensaje pero existen diferencias culturales que impiden la correcta comprensin del mismo. Este tipo de interferencias se deben a problemas de Comunicacin Intercultural (Andrews & Jaume, 2010). El canal de comunicacin impide que personas que padecen algn tipo de discapacidad puedan acceder al contenido del mensaje. Se trata de un problema de Accesibilidad Web (Chisholm et al, 1999; Caldwell et al, 2008). La accesibilidad Web significa que personas con algn tipo de discapacidad deben poder hacer uso de la Web. En concreto, Accesibilidad Web hace referencia a un diseo Web que debe permitir que estas personas puedan percibir, entender, navegar e interactuar con la Web. Informe de Discapacidad La accesibilidad Web engloba muchos tipos de discapacidades, incluyendo problemas visuales, auditivos, fsicos, cognitivos, neurolgicos y del habla. Entonces lo primero que debe considerarse es el colectivo que se ve afectado por el problema: Segn diversos estudios, (ONCE, 2008) y (Lindon, 2007), en Espaa haba, en 1999, ms de 3.500.000 personas con algn tipo de discapacidad reconocida oficialmente (que supone aproximadamente el 10% de la poblacin total espaola). Adems, como se puede ver en la tabla 1, la mayora de discapacitados tienen entre 45 y 79 aos (en total son el 60% del total de la poblacin con discapacidad). Existe un envejecimiento progresivo de la pobla-

cin. Durante el siglo XX la poblacin espaola se ha multiplicado por 2,4, mientras que la poblacin de 65 aos o ms se ha multiplicado por 8 (IMSERSO, 2009). De este modo, el ao 2008, el 16,7% de la poblacin espaola tena 65 aos o ms. La poblacin mayor tiene una mayor incidencia de diversos tipos de discapacidad. Las estadsticas indican que el 26% de la poblacin de 65 a 79 aos tiene algn tipo de discapacidad, porcentaje que aumenta al 50% en personas de 80 o ms aos (ONCE, 2008). A nivel europeo (Unin Europea) los pases con mayores porcentajes de discapacidad son Alemania y Reino Unido, que suman ms de un 45% de la poblacin discapacitada europea (Marcos & Gonzlez, 2003). En

Figura 2. Porcentajes nacionales de poblacin discapacitada, sobre el total de la Unin Europea (Marcos & Gonzlez, 2003)

la figura 2 puede verse un grfico comparativo del porcentaje de discapacidad en algunos pases, sobre el total de poblacin discapacitada europea. Respecto de los tipos de discapacidad de acceso a las nuevas tecnologas, stas pueden se pueden clasificar en (Fernndez, 2009, Domnguez & Fraiz, 2009): Fsicas: Afectan a la movilidad o la captacin de informaciones a travs de los Edad Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total sentidos. Menos de 6 24723 24853 49576 1,68% 1,21% 1,41% Intelectuales: Afectan a la ca16 43051 37211 80262 2,92% 1,81% 2,27% pacidad de comprensin de la 44 291736 215782 507518 19.81% 10.50% 14.38% informacin. 64 379652 438561 818213 25.77% 21.34% 23.19% Tecnolgicas: Se refieren a 79 502396 818137 1320533 34.11% 39.81% 37.43% problemas para acceder a la 80 o ms 231413 520707 752120 15.71% 25.34% 21.32% 1472971 2055251 3528222 informacin debido al sistema empleado para acceder a Tabla 1. Personas con discapacidad en Espaa, por edad y sexo (Lindon, 2007) la informacin. Pueden ser

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conexiones lentas a Internet, falta de instalacin de plugins del navegador, etc. Segn la temporalidad, las discapacidades pueden ser (Fernndez, 2009): Temporales: Afectan de manera temporal, como un tener una fractura. Definitivas: La persona sufre la discapacidad de manera definitiva, sin posibilidad de recuperacin de la capacidad perdida. No existe ninguna categorizacin universal de la discapacidad, aunque hay esfuerzos internacionales hacia este objetivo. La terminologa comnmente utilizada en la discapacidad vara de pas a pas. Algunas personas pueden tener limitaciones de funcionamiento sensorial, fsica o cognitiva, que, sin ser declaradas oficialmente como discapacitadas, pueden afectar el acceso a la web. Las discapacidades pueden incluir lesiones relacionadas con el envejecimiento y pueden ser temporales o crnicas. En este sentido, el nmero y la severidad de las limitaciones tienden a aumentar con la edad, y pueden incluir cambios en la visin, la audicin, la memoria o la funcin motora (Fernndez, 2009). Turismo Accesible En este sentido se ha define el Turismo Accesible, que hace referencia a la prctica turstica que est orientada a las personas con discapacidad, que consiste en asegurar las condiciones necesarias para que una persona que presenta alguna discapacidad pueda hacer Turismo (OMT, 2009). LA OMT define el Turismo Accesible como aquel que pretende facilitar el acceso de las personas con discapacidad a los servicios tursticos. Es decir, posibilita que las personas con discapacidad permanente o temporal tengan las condiciones adecuadas de seguridad y autonoma para el desarrollo de sus actividades en lugares fsicos, a la prestacin de servicios y los sistemas de comunicacin (OMT, 2009). Hay iniciativas para impulsar el Turismo Accesible. A nivel internacional podemos destacar acciones por organismos como la ENAT (European Network for Accesible Tourism), con la celebracin de Congresos relacionados dicha modalidad de turismo (ENAT, junio 2010). A nivel nacional podemos destacar el proyecto DISUIPA ([Link] del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de Espaa, que pretende desarrollar una plataforma universal de acceso a Internet a travs de redes inalmbricas de acceso pblico. A nivel local podemos destacar iniciativas municipales como la del Ayuntamiento de Calvi, en Mallorca (Espaa), que ha desarrollado el Plan de Turismo Accesible de Calvi (Calvi, 2010).

Accesibilidad Web La W3C es un organismo internacional que desarrolla estndares tendentes a asegurar el crecimiento de la Web a largo plazo. El W3C defini la WAI (Web Accessibility Initiative), una iniciativa para mejorar el acceso a la Web de personas que presentan algn tipo de discapacidad ([Link] El W3C tambin ha desarrollado un conjunto de guas de diseo para conseguir pginas web accesibles. En 1999 se desarrollaron los estndares de la WCAG 1.0 (Web Content Accessibility Guide) que fue la primera gua de diseo web accesible para programadores. En 2008, con los cambios tecnolgicos de la ltima dcada en las tecnologas Web, dict una segunda versin de la normativa y gua de diseo, que se llam WCAG 2.0. A continuacin pasamos a hacer un pequeo resumen de la normativa de la WCAG 2.0. Para un estudio ms detallado se recomienda la lectura de la bibliografa recomendada en (Chisholm et al, 1999; Caldwell et al, 2008). La normativa de la WCAG 2.0 est organizada en un conjunto de niveles de anlisis, que se pasan a describir brevemente (Caldwell et al, 2008): Principios: Son las bases a que se refiere cada una de las recomendaciones de la WCAG. En este sentido, podemos decir que una web puede ser Perceptiva (el usuario debe poder acceder a la informacin), Operable (debe poder navegar en la web), Comprensible (debe entenderse la informacin que hay contenida) y Robusta (la accesibilidad no debe depender de la tecnologa que se emplee para acceder a la web). Criterios de xito o Puntos de Control: Se refiere a los criterios a seguir para alcanzar los Principios de accesibilidad comentados anteriormente. El objetivo de la consecucin de los Criterios de xito o Puntos de Control es alcanzar los diversos niveles de accesibilidad que se definen: A, AA y AAA Tcnicas de consecucin de los Criterios de xito o Puntos de Control: Son las tcnicas que se recomiendan para conseguir el xito en la programacin de HTML que supere los Puntos de Control. La WCAG 2.0 (Caldwell et al, 2008) vincula cada uno de los Puntos de Control con un nivel de accesibilidad. As, los hay que son necesarios para alcanzar un mnimo de accesibilidad, que son los que estaran vinculados al nivel A (nivel mnimo). Nivel A: Se alcanza cuando se cumplen todos los Puntos de Control que estn relacionados con el nivel A. Es el nivel mnimo de accesibilidad y no lograrlo har que un grupo de usuarios no podr acceder al contenido de la web.

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Nivel AA: Se alcanza cuando se cumplen todos los Puntos de Control que estn relacionados con los niveles A y AA. Es el nivel intermedio de accesibilidad y no lograrlo har que un grupo de usuarios tendr muchas dificultades para acceder al contenido web. Nivel AAA: Se alcanza cuando se cumplen todos los Puntos de Control que estn relacionados con los niveles A, AA y AAA. Es el nivel mximo de accesibilidad y no lograrlo har que un grupo de usuarios tendr algunas dificultades para acceder al contenido web. Una web que alcanza el nivel AAA puede ser accedida por todos los usuarios Legislacin sobre accesibilidad Existen normas que establecen las condiciones que deben darse para que las personas con algn tipo de discapacidad puedan acceder a los diversos lugares fsicos, pblicos y privados. La mayora de esta normativa hace referencia a la accesibilidad fsica. En el caso de la accesibilidad Web existen normas legales, como la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidad, No Discriminacin y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad o la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Informacin y de Comercio Electrnico (LSSICE). Una de las ms importantes es la Ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Informacin. En ella, podemos ver los siguientes artculos: Dieciocho: A partir del 31 de diciembre de 2008, las pginas de Internet de las administraciones pblicas deben satisfacer, como mnimo, el nivel medio de los criterios de accesibilidad al contenido generalmente reconocidos. Excepcionalmente, esta obligacin no es aplicable cuando una funcionalidad o servicio no disponga de una solucin tecnolgica que permita su accesibilidad. Diecinueve: Las administraciones pblicas deben exigir que tanto las pginas de Internet, el diseo o el mantenimiento de las que financien total o parcialmente, como las pginas de Internet de entidades y empresas que se encarguen de gestionar servicios pblicos, apliquen los criterios de accesibilidad antes mencionados. En particular, es obligatorio lo que expresa este apartado para las pginas de Internet y sus contenidos de los centros pblicos educativos, de formacin y universitarios, as como de los centros privados que obtengan financiacin pblica. Las pginas de Internet de las administraciones pblicas deben ofrecer al usuario informacin sobre su nivel de accesibilidad y facilitar un sistema de contacto para que puedan transmitir las dificultades de acce-

so al contenido de las pginas de Internet o formular cualquier queja, consulta o sugerencia de mejora. Veinte: Las administraciones pblicas deben promover medidas de sensibilizacin, educacin y formacin sobre accesibilidad con el objeto de promover que los titulares de otras pginas de Internet incorporen progresivamente los criterios de accesibilidad. Los incumplimientos de las obligaciones de accesibilidad establecidas en esta disposicin adicional estarn sometidos al rgimen de infracciones y sanciones vigente en materia de igualdad de oportunidades, no discriminacin y accesibilidad universal de las personas con discapacidad. Las pginas de Internet de las empresas que presten servicios al pblico en general de una trascendencia econmica especial, sometidas a la obligacin que establece el artculo 2 de la Ley 56/2007, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Informacin, deben satisfacer a partir de 31 de Diciembre de 2008, como mnimo, el nivel medio en los criterios de accesibilidad al contenido generalmente reconocidos. De manera excepcional, esta obligacin no ser aplicable cuando una funcionalidad o servicio no disponga de una solucin tecnolgica que permita su accesibilidad Segn esta norma, dado que las empresas tursticas prestan servicios al pblico que tienen una trascendencia econmica especialmente importante, deberan cumplir el nivel medio de accesibilidad web, que es el nivel AA de la norma de la WAI (Fernndez, 2009). Beneficios de la mejora de la accesibilidad Web Mejorar la accesibilidad de las pginas web ofrece todo un conjunto de beneficios. Los destinatarios principales son las personas con discapacidad, pero no slo son stas las beneficiadas por la accesibilidad. Una mejora de la accesibilidad de un sitio web mediante la conformidad con las WCAG mejora la cuota de mercado y la audiencia alcanzada por el sitio web (Serrano, 2009). Se puede considerar que la accesibilidad proporciona capacidad para utilizar un sistema de informacin a aquellos usuarios que utilicen cualquier dispositivo para acceder a Internet como, por ejemplo, telfonos mviles, tablets, etc. Por otro lado, la adopcin de las recomendaciones de las WCAG demuestra tambin un alto grado de compromiso social y con la igualdad de acceso a la informacin y servicios. Los beneficios de la accesibilidad web se pueden resumir en (Fraiz et al, 2008, Serrano, 2009): Incremento de la cuota de mercado y alcance de la audiencia: Segn diversos estudios, la proporcin de poblacin con discapacidades puede superar el 20%

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en algunas poblaciones. Una parte significativa de estas personas con discapacidades puede beneficiarse de sitios Web conformes con las WCAG. Mejora de la usabilidad para los visitantes con discapacidades y para aquellos sin limitacin destacable debido a la mejora que se produce en la navegacin (ms clara y consistente) y la independencia del dispositivo (PC, tablets, mvil). Este beneficio se constata en funcionalidades basadas en dispositivos mviles (Jimnez, 2010). Soporte para niveles de baja alfabetizacin: El seguimiento de las recomendaciones de las WCAG permite facilitar la comprensin del contenido del sitio web tanto a los usuarios con bajo nivel de alfabetizacin como a aquellas personas poco acostumbradas al lenguaje propio de las pginas web. Asistencia al acceso de los usuarios con reducido ancho de banda: Una estrategia que permite el crecimiento del mercado es proporcionar contenido alternativo apropiado para conexiones de bajo ancho de banda. Reduccin del mantenimiento del sitio: Los costes de desarrollo y mantenimiento se ven reducidos por la aplicacin de tcnicas de diseo como las propuestas por las WCAG. Reutilizacin de contenido: La aplicacin de prcticas de independencia de dispositivo mejora la capacidad de reutilizar el contenido para utilizarlo con otros dispositivos preparados para la Web como telfonos WAP o PDA (Jimnez, 2010). Demostrar responsabilidad social: Incrementar la accesibilidad de los sitios web y servicios en lnea a un rango ms amplio de personas con discapacidades y otros miembros con desventajas de la comunidad refuerza la actitud socialmente responsable de la organizacin. Las cifras de personas con alguna discapacidad son significativas en todos los pases y representan una proporcin influyente de la poblacin. A este hecho hay que aadir el fenmeno de aumento gradual de personas de la tercera edad, sector de poblacin que tiene una mayor incidencia de discapacidades.

Anlisis de la accesibilidad Web Los errores en puntos de control de accesibilidad web se pueden clasificar en dos tipos (Serrano, 2009): Aquellos que se pueden detectar de forma automtica, mediante un programa. Aquellos que slo se pueden detectar de forma manual, con la intervencin de personal especialista en temas de accesibilidad. A continuacin se presentan los puntos de control

que se pueden analizar de forma automtica, junto al nivel de accesibilidad (A, AA, AAA) al que pertenecen y referidos a la normativa de la WCAG 2.0 (Caldwell et al, 2008). Puntos de Control de nivel 1 (nivel A de Accesibilidad Web): 1.1.1 Contenido No textual: Todo contenido no textual debe tener un texto alternativo que el describa. Por ejemplo, las imgenes deben tener una descripcin de la imagen dentro del atributo ALT. 1.3.1 Informacin y relaciones: Debe haber informacin alternativa textual sobre los elementos que se deben introducir por teclado (entradas de datos). Por ejemplo, la mayora de elementos de tipo INPUT deben tener una etiqueta de tipo LABEL. 2.1.1 Teclado: Todas las funcionalidades se tienen que poder realizar a travs del teclado y sin tener unos condicionantes de tiempo asociados a las teclas de control. 2.4.4 Propsito del hipervnculo: Cada uno de los enlaces debe tener informacin sobre la pgina destino que se visitar al hacer clic. Esta informacin debe ser en forma de texto escrito en la pgina web o en forma de imagen y la correspondiente descripcin de la misma. 3.1.1 Idioma de la pgina web: Al principio del documento debe estar especificado el idioma de la web. Se trata de especificar la clusula LANGUAGE dentro de la cabecera del documento HTML, ASP, o similares. 4.1.1 Duplicidades: Se ha de comprobar que no se tienen duplicidades en las etiquetas, descripciones, nombres de elementos de entrada de datos y otros elementos de la pgina web. Puntos de Control de nivel 2 (nivel AA de Accesibilidad Web): 1.4.4 Tamao del texto: El texto de la pgina web debe poder redimensionar sin necesidad de tecnologas adicionales. En particular, debe poder aumentar hasta un 200%, sin prdida de contenidos ni funcionalidades. 2.4.7 Acceso del teclado: Se debe comprobar que todas las funcionalidades se pueden acceder a travs de teclado. Se diferencia del 2.1.1 por condicionantes temporales. Puntos de Control de nivel 3 (nivel AAA de Accesibilidad Web): 2.2.4 Interrupciones: Se ha de comprobar que no hay interrupciones ejecucin del cdigo. Por ejemplo, se tienen que evitar las clusulas que provocan que se cargue otra pgina web de forma automtica, como por ejemplo las clusulas que provocan una redirec-

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cion a otra pgina web despus de un tiempo determinado. 2.4.9 Propsito del hipervnculo: Se ha de comprobar que siempre que exista un enlace con texto poco descriptivo como haga clic aqu o ms informacin se tiene informacin adicional para contexto. 2.4.10 Encabezados de seccin: Comprobar que el documento est dividido en secciones, con marcas HTML para identificar cada una de las secciones. 3.2.5 Cambios a peticin: Se trata de comprobar que los cambios de contenidos se producen slo a peticin del usuario o que hay algn sistema para desactivar el proceso de cambios automticos. El documento WCAG 2.0 da un conjunto de recomendaciones y procedimientos para eliminar los errores que se producen en los Puntos de Control (Caldwell et al, 2008). Existen herramientas que permiten hacer revisiones de cumplimiento de los Puntos de Control automticos. Son instrumentos que permiten la automatizacin del proceso de evaluacin de la accesibilidad de una pgina o sitio web, valorando su nivel de conformidad de acuerdo a unas determinadas pautas (definidas por el W3C). Es importante destacar que las pruebas de evaluacin se basan en un mtodo automtico, por lo tanto, los resultados del anlisis realizado por las herramientas son complementarios, nunca sustitutivos del anlisis manual. Las herramientas automticas permiten hacer una primera aproximacin. Ahora bien, podemos asegurar que los errores que se detectan de manera automtica se detectaran tambin de forma manual. En cambio, puede haber errores que slo se pueden detectar de forma manual y no automtica. Se trata, por tanto, de aproximaciones. En cualquier caso, podemos asegurar que si un Sitio Web no supera un determinado nivel de accessibilidad web de manera automtica, no lo superar de manera manual (Serrano, 2009). Un ejemplo de dichas herramientas de evaluacin automtica la encontramos en el Test de Accesibilidad Web (TAW), desarrollado por la Fundacin CTIC (http:// [Link]). Sirve de ayuda para desarrolladores de pginas web (Garca, 2006). Descripcin del estudio Objetivos Los principales objetivos que se han planteado son: Analizar el grado de cumplimiento por parte de los Sitios Web de contenido Turstico de las normas de Accesibilidad Web que recomienda la WAI. Se trata de comprobar si los Sitios Web de contenido turstico siguen las pautas de diseo web que permiten alcan-

zar el nivel de accesibilidad que se recomienda en la Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Informacin Revisar la evolucin que se ha producido en la accesibilidad web a partir de estudios anteriores del mismo autor. Realizar una comparacin entre los niveles de accesibilidad que se alcanzan con las dos normas que ha creado el W3C, la WCAG 1.0 y la WCAG 2.0 Metodologa Para realizar el estudio se ha analizado la pgina principal de 102 sitios web relacionados con el sector turstico (40 cadenas hoteleras espaolas, 49 hoteles de 4 5 estrellas de la isla de Mallorca y 13 compaas areas). Los datos se han tomado durante los meses de abril y mayo de 2010 y se ha utilizado la aplicacin TAW para determinar el nivel de accesiblidad web desde el punto de vista automtico que se alcanza en cada uno de los sitios web. Puntos de Verificacin i de Control analizados Los Puntos de Verificacin (WCAG 1.0) y los Puntos de Control (WCAG 2.0) analizados son los que se pueden revisar de manera automtica, que son, precisamente, los que se retornan en el cdigo fuente de TAW (Fernndez, 2009, Garca, 2006; TAW, junio 2010). Resultados Anlisis de la WCAG 1.0 En la tabla 2 se muestran el total y el porcentaje de pginas web que han alcanzado cada uno de los niveles de Accesibilidad. La mayora de sitios web analizados no cumplen ninguna de las normas de accesibilidad que permitiran alcanzar el nivel A (el mnimo). As, el 80,4% no permiten ningn tipo de accesibilidad. Este porcentaje es superior a las pginas web de las cadenas hoteleras (82,5%) y las compaas areas (84,6%). En la muestra total, slo un 17,6% alcanza el nivel A y slo 2 sitios web alcanzan el nivel AAA (1,9%). En estudios anteriores, (Jaume & Batle, 2006 y 2007), se demuestra que los niveles de accesibilidad web, segn la norma WCAG 1.0, en sitios web de contenidos turstico era del 20% para el nivel A y del 0% para los niveles AA y AAA (con una muestra de 60 sitios web). Se puede ver el resultado del anlisis en la tabla 3. Si se comparan los datos anteriores al estudio que se ha hecho en 2010 (tabla 2) podemos ver que el porcentaje de pginas web accesibles no ha mejorado significativamente desde 2006 (tabla 3). En la figura 3 se puede apreciar un grfico comparativo.

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Total de sitios web por nivel Categora Cadena Airlines Hoteles Muestra total Ninguno 33 11 38 82 A 6 2 10 18 AA 0 0 0 0 AAA 1 0 1 2 40 13 49 102

% de sitios web per nivel A 15,0% 15,4% 20,4% 17,6% AA 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% AAA 2,5% 0,0% 2,0% 1,9% 82,5% 84,6% 77,6% 80,4%

Total Ninguno

Tabla 2. Total y porcentaje de sitios web por nivel de accesibilidad. Elaboracin propia.
Total de sitios web por nivel Categora Cadena Hoteles Muestra total Ninguno 18 30 48 A 2 10 12 AA 0 0 0 AAA 0 0 0 20 40 60 % de sitios web per nivel A AA AAA 0,0% 0,0% 0.0% 90,0% 10,0% 0,0% 75,0% 25,0% 0,0% 80,0% 20,0% 0,0% Total Ninguno

Tabla 3. Niveles de Accesibilidad Web que se alcanzaba en Sitios Web de Cadenas Hoteleras y Hoteles en 2006, segn la norma WCAG 1.0 (Jaume& Batle, 2006).

Anlisis de la WCAG 2.0 Se emple la aplicacin TAW para determinar el nivel de accesibilidad segn la norma de la WCAG 2.0, analizando los Puntos de Control que se pueden detectar de manera automtica. El anlisis se ha realizado desde dos puntos de vista: Anlisis del porcentaje de aparicin de cada una de los errores. Anlisis de los niveles de accesibilidad que alcanzan los sitios web. En la tabla 4 se puede apreciar el resultado final del anlisis del incumplimiento de Puntos de Control, segn los Principios de la WCAG 2.0, sobre el total de la muestra. En ella se puede detectar que se producen errores en todos los niveles de accesibilidad de todos los Principios de Accesibilidad. As, el 96,8% de pginas web presentan errores de perceptibilidad de tipo A, el 67,2% de Operabilidad, el 88,5% de comprensibilidad y el 68,7% de Robustez. Con estos datos, los niveles de Accesibilidad Web que se alcanzan pueden verse en la tabla 5. Un porcentaje superior al 65% de pginas no alcanza el nivel mnimo de Accesibilidad. Los mejores resultados corresponden al nivel A en los Principios de Comprensibilidad (11,5%) y Robustez (31,3%) y al nivel AA en el Principio de Operabilidad (27,9%). Conclusiones e implicaciones del estudio Algunas de las conclusiones a las que podemos llegar del documento anterior son: A pesar de la normativa legal (Ley 56/2007 de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Informacin) con recomendaciones y rdenes de mejora de la accesibilidad, podemos asegurar, sobre la muestra considerada, que los sitios web de contenido turstico no siguen las pautas de diseo web de la WAI que permiten alcanzar el nivel de accesibilidad AA. Esta falta de Accesibilidad provoca que los turistas con discapacidad no puedan disfrutar de un autntico y completo Turismo Accesible, puesto que existen barreras para realizar la primera accin que se realiza en la preparacin de un viaje turstico, que es un acceso a Internet para informarse del destino o para adquirir un producto turstico. El hecho de no disponer de una mejor Accesibilidad Web, las organizaciones tursticas pierden una serie de beneficios empresariales de tipo econmico y de imagen. En este sentido cabe destacar casos especialmente importantes, como el de las lneas areas: algunas tienen su base de negocio por Inter-

Figura 3. Evolucin de la Accesibilidad Web entre 2006 y 2010. Elaboracin propia.


% de pginas que tienen errores, por prioridad y el Principio Nivel Perceptible Operable Comprensible Robusta A 96,8% 67,2% 88,5% 68,7% AA 69,8% 1,1% AAA 85,6% 3,2% -

Tabla 4. Anlisis WCAG 2.0 de la Accesibilidad Web Fuente TAWDIS, elaboracin propia.
Nivel Ninguno A AA AAA Perceptible 96,8% 1,4% 1,7% 0,0% Operable 67,2% 0,0% 27,9% 4,9% Comprensible 88,5% 11,5% 0,0% 0,0% Robusta 68,7% 31,3% 0,0% 0,0%

Tabla 5. Niveles de Accesibilidad Web que se alcanzan, por Principio.

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net (como las Low-Cost) y no alcanzan los mnimos de accesibilidad. Es decir, con los niveles actuales, es imposible que algunas personas discapacitadas puedan reservar por s mismas un viaje en determinadas compaas Low-Cost, con la consiguiente prdida econmica en beneficio de otras compaas. Existen iniciativas de Turismo Accesible, a nivel internacional, estatal o local. Dichas iniciativas tienen en cuenta la accesibilidad fsica en la zona de destino (zona turstica o establecimiento turstico). Sin embargo, la mayora de las iniciativas no tienen en cuenta la Accesibilidad Web. Narbaiza (Narbaiza, 2004) afirma que accesibilidad a medias no es accesibilidad. Por tanto, se podra afirmar que muchas iniciativas de Turismo Accesible que se realizan no son accesibles. Referencias Bibliogrficas AECEM Asociacin Espaola de Comercio Electrnico y Mrketing Relacional 2008 Libro Blanco del Comercio Electrnico: Gua Prctica de Comercio Electrnico para PYMES. Ao 2008 Andrews, R; Jaume, J 2010 Towards an Intercultural Web Design in Tourist Web Sites. The Fisrt International Conferences on Tourism between China- Spain, March 28-31, 2010, Palma: Editorial Pearson. Caldwell, B; Cooper, M; Guarino, L; Vanderheiden; G. 2008 Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) 2.0. W3C Recommendation, World Wide Web Consortium (W3C), 11 de desembre de 2008. Calvi 2010 Calvi, turismo accesible todo el ao. Descripcin del proyecto de Turismo Accesible para caliv, Mallorca Chisholm, W; Vanderheiden, G; Jacobs, I. 1999 Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) 1.0. W3C Recommendation, World Wide Web Consortium (W3C), 5 de maig de 1999. December 2008. Connolly, J 1996 International User Interfaces: Problems in Designing the User Interface for Systems Supporting International Human-Human Communication. Edited by Elisa M. Del Galdo & Jakob Nielsen. Library of Congress, USA. Domnguez, T; Fraiz, J.A 2009 Un nuevo desafo: el contenido y la accesibilidad al contenido de las web tursticas espaolas, Revista galega de economa, 18(1).

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23/07/10 Recibido: Reenviado: 13/12/10 Aceptado: 07/01/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 327-340. 2011

[Link]

A dinmica da rede sob a perspectiva social: O caso da Vila de Paranapiacaba

Marcius Fabius Carvalhoi Ernesto Michelangelo Giglioii


Universidade Paulista (Brasil)

Resumo: O trabalho analisa a dinmica das redes de empresas nas dimenses econmicas, tcnicas e sociais, mostrando que as relaes mudam conforme os objetivos econmicos e polticos. Afirma-se que as redes se transformam ao longo do tempo surgindo diferentes estruturas e formas de relaes, com variados graus de flexibilidade, inovao e cultura, em contrapartida viso de que elas nascem e morrem. O trabalho analisa a evoluo do ambiente da Vila de Paranapiacaba, no Estado de So Paulo, desde sua criao at a situao atual, utilizando documentos, acompanhamento e entrevistas e conclui que Paranapiacaba passou por quatro diferentes configuraes de redes. Na atualidade predomina o objetivo de turismo, que regula as relaes sociais e de negcios. Os dados sustentam a afirmativa da evoluo das redes. Palavras-chave: Redes; Desenvolvimento local; Evoluo de redes; Modelos em redes; Objetivos econmicos e redes. Title: The dynamics of the network from a social perspective: The case of Vila Paranapiacaba Abstract: The study analyzes the dynamic networks in the economic, technical and social dimensions, that indicates the change of relations with the economic and political objectives. It is stated that the networks evolve over time, emerging new structures and forms of relationships, with various degrees of flexibility, innovation and culture, as opposed to a view that a network born and die. The study examines the evolution of the Village of Paranapiacaba environment, in So Paulo, Brazil, since its creation to the current state, through documents, observation and interviews and conclude that the Village went through four different networks configurations. Now the predominance is tourism objective, which regulates the social and business relations. The results support the affirmative of networks evolution. Keywords: Networks; Local development; Networks evolution; Networks models; Economics objectives and networks.

i Redes de Negcios e Cadeias de Suprimentos - Programa de Mestrado em Administrao UNIP- Universidade Paulista e Pesquisador do Centro de Tecnologia da Informao- CTI em So Paulo- Brasil. Email: marcius. carvalho@[Link] ii Professor da disciplina de Redes de Negcios do Programa de Mestrado em Administrao da UNIP- Universidade Paulista em So Paulo- Brasil. Email: ernesto_giglio@[Link]
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A dinmica da rede sob a perspectiva social: ...

Introduo Concentraes geogrficas de empresas e instituies interconectadas, em um campo particular, podem criar vantagem competitiva (Porter, 1998). Estas concentraes ocorrem por fatores diversos e no caso de grandes empresas, elas se dirigem determinada regio de um pas busca de incentivos fiscais e outras facilidades como mo de obra mais barata, maior nmero de horas trabalhadas e, no sentido de transferirem investimentos e incertezas para seus parceiros, estabelecem formas de gesto e de produo que contribuem para a convergncia de empresas fornecedoras para a mesma regio. Cria-se uma competncia local como o caso dos consrcios e condomnios, para montagem modular, que proliferam nas reas automotivas, de equipamentos eletrnicos, de vesturio, incentivando o desenvolvimento de habilidades locais. A habilidade de uma regio em desenvolver-se em determinado ramo de negcios pode ocorrer tambm por questes histricas, principalmente quando apoiadas pela Tecnologia de Informao, que aparece como ferramenta facilitadora de parcerias, encurtando distncias, promovendo a visibilidade do produto e gerando o mesmo efeito das habilidades incentivadas. Identificados os fatores locais como fundamentais para o acompanhamento da dinmica torna-se importante estud-los e entend-los nas suas diferentes formas. Embora os conceitos e posies apresentadas a seguir possam ser adaptados para qualquer dos agrupamentos acima, ou seja, para os induzidos por grandes empresas ou os histricos, este texto toma os arranjos produtivos locais como elemento de anlise, para desenvolvimento de conceitos a serem aplicados em um ambiente. Assim, o objetivo deste trabalho analisar a dinmica das redes de empresas nas dimenses econmicas, tcnicas e sociais, a partir do estudo de um caso, afirmando e mostrando que as relaes mudam com os rumos econmicos e polticos em que a rede est inserida. Esta afirmativa de transformao das redes uma contraposio a uma viso de que as redes nascem e morrem, oriunda principalmente da literatura americana, mais interessada nos contratos temporais de redes, tais como joint-ventures e alianas (Grandori, Soda, 1995). Nossa afirmativa orientadora que ocorrem evolues na rede as quais podem ser adequadamente analisadas se usarmos os fatores de relacionamentos entre os atores, os recursos, os objetivos e as atividades deles decorrentes. A proposta apia-se em modelos j existentes, tais como o ARA Actors, Resources, Activities (Hakanson, Snehota, 1995), porm voltado a servios e refazen-

do a conjuno dos fatores. A partir desta proposta analisamos um caso, mostrando que no espao turstico esta evoluo motivada por fatores culturais, histricos e econmicos. O artigo se justifica uma vez que h uma crescente discusso e busca de aplicao dos conceitos na gerncia de redes, mais acentuadamente nos negcios de servios, como turismo e sade. Antes da metodologia, apresentamos alguns conceitos bsicos sobre redes que apiam a proposta. Arranjos produtivos Arranjos produtivos se constituem em um tipo particular de aglomerado, formado por pequenas e mdias empresas, com as mesmas habilidades, ou habilidades complementares; agrupadas em torno de uma profisso ou de um negcio, onde se destaca o papel desempenhado pelos relacionamentos formais e informais entre empresas locais e demais instituies envolvidas. Os atores de uma determinada concentrao compartilham uma cultura comum e interagem, como um grupo, com o ambiente sociocultural. Quando no h significativa articulao entre os atores, alm de pouca ou nenhuma inovao, as concentraes so chamadas de arranjos produtivos locais. Quando o conjunto de atores econmicos, polticos e sociais, de uma concentrao geogrfica, desenvolve atividades econmicas correlatas que apresentam vnculos expressivos de produo, iterao, cooperao e aprendizagem, passa a se chamar sistemas produtivos locais (Lastres, Cassiolato, 2005). Na viso do Servio Brasileiro de Apoio a Pequena e Micro Empresa Sebrae, os sistemas produtivos locais (clusters) so concentraes geogrficas de empresas e instituies conectadas em um campo particular (Caporali, Volker, 2004). Para Porter (1998) cluster uma concentrao geogrfica de empresas conectadas e instituies em um determinado campo. Inclui, por exemplo, fornecedores especializados de componentes ou mquinas, servios e fornecedores de infra-estrutura adequada. Abaixo do canal esto os consumidores e na lateral as empresas complementares e empresas dos setores afins. Podem tambm participar as instituies do governo, universidade, agncias e suporte tcnico. Todos compartilham interesses comuns e trocam recursos busca destes interesses compartilhados, reconhecendo a cooperao como o melhor caminho para atingir estes objetivos. Desenvolve-se uma estrutura organizacional onde cada componente importante para a competitividade individual dos demais. Nesse modelo, identificase, com freqncia, uma liderana local que coordena as aes do arranjo.

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Para o Sebrae (2003) estas aes de coordenao sero exercidas pela governana local que agrega os diferentes modos de liderana, coordenao, interveno, participao e negociao dos conflitos nos processos decisrios locais, assim como no processo de gerao, disseminao e uso de conhecimentos. Para isso deve envolver diferentes agentes das diversas atividades produtivas formando uma rede entre governos, empresas, cidados, trabalhadores, associaes e organizaes no governamentais entre outros. A governana pode se apresentar sob as formas de hierarquia e de rede, sendo a primeira observada quando claramente exercida por um nico ator que coordena as relaes econmicas, tecnolgicas e polticas no mbito local e ocorre normalmente quando, por exemplo, o arranjo produtivo local liderado por uma grande empresa integradora. J a governana, sob a forma de rede, caracterizada pela intensidade de relaes entre um amplo nmero de agentes, onde nenhum deles dominante (Sebrae, 2003). Este ltimo tipo de governana o encontrado em um espao turstico. Uma das caractersticas do agrupamento neste caso a maior interdependncia entre os atores, incluindo relaes sociais, com valores compartilhados. Outros fatores tais como confiana, transparncia e comprometimento so importantes guias das relaes entre os atores (Larson, 1992; Castells, 2000). Estes fatores, operando em conjunto, fazem surgir uma caracterstica coletiva que mais do que a soma das partes, nascendo uma entropia que vai movimentando essas mesmas relaes cada vez de forma mais independente dos atores (Maturana, Varela, 2001). Nessa situao, possvel afirmar que existe uma rede. Conceitos de rede Vale (2004), Giglio e Kwasnicka (2005), em artigos que realizaram uma busca bibliogrfica, apontam dois enfoques para os conceitos de redes de negcios. O primeiro enfoque parte da considerao que a existncia de uma rede social influencia a criao de arranjos sociais especficos, entre eles, as redes de negcios. A partir da define-se redes de negcio como uma ligao especial, derivada das redes sociais, as quais todos fazemos parte. Por outro lado, advindo de escolas de raciocnio econmico, define-se a rede de negcios como um arranjo planejado das empresas, buscando uma vantagem que isoladamente torna-se mais difcil de alcanar. Certamente este enfoque mais adequado para os condomnios e conscios constitudos por grandes empresas. Este artigo utiliza o conceito de redes sociais para o es-

tudo da dinmica em espaos tursticos. As estruturas sociais so organizadas em torno de relaes de produo, consumo, poder e experincia, nas configuraes espaos-temporais que constituem a cultura (Castells, 2000). Surge uma nova estrutura social quando existem transformaes em alguma, ou em vrias relaes que, em conjunto, conduzem a mudanas da cultura. Como exemplo, no fim do sculo XIX havia uma cultura em que a produo era artesanal, voltada a poucos produtos para um mercado regional e realizada por pequenas empresas controladas, na maioria das vezes, por uma nica pessoa, que se incumbia de todas as tarefas, principalmente as tarefas administrativas. Esta forma de cultura foi substituda, no incio do sculo XX, pela produo em massa que buscava altos ndices de produtividade e redues significativas de custos, forma que impulsionou a verticalizao das empresas e a concentrao dos recursos produtivos em poucos proprietrios, formando uma nova cultura, por exemplo, a das grandes marcas. O paradigma tecnolgico desta era se baseava na produo e distribuio de energia, fator fundamental e elemento impulsionador da ento nova cultura. A tecnologia, que o uso do conhecimento cientfico para a especificao de formas de fazer coisas de maneira reproduzvel, constitui-se a base para a evoluo da relao de produo, de consumo, de experincia, de poder e, portanto, cultura das organizaes. A tecnologia o ingrediente fundamental para a ao humana - ao que em seu fim produz e modifica a estrutura social. A partir do meio do sculo XX, com o advento dos computadores, deu-se incio ao que posteriormente veio a se chamar de a era da informao, que pode ser definida como o perodo histrico onde a sociedade desempenha suas atividades por meio de um paradigma construdo sobre as tecnologias de informao e comunicao (Castells, 2000). Esta tecnologia, constituda de um conjunto de ferramentas que proporciona nova cultura, impulsionou a formao de redes de empresas por permitir agilidade no conhecimento das necessidades do cliente e a incluso do consumidor na etapa de produo. Ao mesmo tempo, e tambm apoiado pelas redes de informao, houve um movimento no sentido das empresas se voltarem para sua competncia central buscando recursos complementares em parceiros externos (Grandori, Soda, 2006). A era da informao facilita a existncia da interdependncia entre atores e a integrao de recursos em uma rede, no sentido de aumentar o valor do produto para o cliente final. V-se o mercado como redes interconectadas de trocas de relacionamentos o que impulsiona as pesquisas para analisar e descrever as caractersticas destas redes (Mouzas et al., 2007).

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O ponto bsico de nossa argumentao que sendo uma rede social definida como um conjunto de ns (pessoas, organizaes) interligadas por um conjunto de relaes (de confiana, de transferncia de fundos, ...) ela dinmica e evolui no espao e no tempo criando cultura como um sistema de valores e de comportamentos resultantes de compartilhamento de contedos e significados. Esta afirmativa oposta aos conceitos de redes econmicas, que supem um ciclo de vida, ou seja, as redes terminam quando seus objetivos econmicos no so mais alcanados. A representao por redes Admitindo uma rede social como um conjunto especfico de relaes (ligaes) entre um grupo definido de pessoas e/ou organizaes, pode-se represent-la, de forma esquemtica, como um conjunto de ns e arcos chamado grafo, conforme a Figura 1. Por definio uma rede social no tem um centro e trabalha em lgica binria de incluso/excluso. Assim, tudo que est na rede necessrio para a existncia da rede. Se um n (pessoa ou organizao) deixa de exercer uma funo til rede ele deve sair da rede e esta deve se rearranjar. Pode haver um n mais importante que outro, mas todos necessitam uns dos outros desde que estejam na rede (Tichy, Tushman, Fombrun, 1979). Um n se torna mais importante na medida em que absorve mais informao e processa-a com maior eficincia. Assim, a relevncia e o peso de um n conseqncia da habilidade de criar relacionamentos na rede e de sua capacidade de absorver e tratar informaes. possvel desenvolver medidas para avaliar cada um destes fatores com relao aos ns e ligaes (Borgatti, Everett, 2006). Os arcos de uma rede social representam os relacionamentos entre ns e a no existncia de um arco, por exemplo (entre o n i e o n n), significa que no h

relacionamento direto entre estes ns. Ser chamado de buraco estrutural quando estes ns estiverem conectados somente por meio do n focal que para o exemplo dado o n k (i encontra m passando por k). Ainda, no exemplo da Figura 1, o n j no apresenta relacionamento com a rede e, portanto, est fora dela. H vrias medidas associadas a uma rede como a densidade, conectividade, encontrabilidade, a centralidade, o nmero de clusters e outras, que sero analisadas frente. Metodologia para anlise de redes Considerando o objetivo de anlise de mudanas da rede no tempo e a caracterstica qualitativa das variveis, isto , as relaes entre os fatores estruturantes, o trabalho segue uma metodologia qualitativa, com descrio dos fenmenos; anlise das possveis conjunes e uma discusso sobre a sustentao da afirmativa orientadora. A abordagem qualitativa exploratria tem sido defendida no estudo de redes, em artigos de Larson (1992) e Halinen e Tahtinen (2002), uma vez que o campo se encontra numa situao de desenvolvimento cientfico inicial, existindo paradigmas com princpios diferentes e at opostos. O estudo de caso aplicado a redes tambm foi defendido por Halinen e Tornroos (2005), a partir da crena na especificidade de cada rede. Tendo analisado a bibliografia existente e refletido sobre os conceitos de redes, tomam-se como elementos estruturantes os atores (pessoas ou organizaes), interligados por relaes sociais; os recursos e os objetivos, que ordenam os processos, numa viso sistmica. O sistemismo considera que os sentidos das relaes podem ser bidirecionais, num raciocnio de realimentao. Conforme Morin (1991) o raciocnio sistmico adequado para fenmenos complexos, sem a evidncia de relaes causais claramente definidas. A tecnologia torna-se tambm um importante elemento estruturante medida que possibilita novas formas de relaes sociais e desenvolve os objetivos conduzindo a dinmica da rede. A Figura 2 mostra o desenho das interfaces entre as variveis, que servir de modelo para a anlise da dinmica de um objeto de estudo pelos conceitos de redes sociais. No centro esto os atores, que constroem seus relacionamentos sociais de produo, de consumo, de poder, de experincia (Castells, 1999) conforme suas posies na rede com relao aos objetivos, aos recursos e uso da tecnologia. A anlise da dinmica nas relaes dos elementos da Figura 2 inclui dois aspectos bsicos: a anlise de uma configurao em determinado tempo e a evoluo da rede no tempo. O desenho tambm abarca os aspectos

m k n j i

Figura 1. A rede de relacionamentos que representa a rede, com os ns e os arcos. Fonte: os autores, 2009

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Recursos (construes, mquinas, equipamentos)

Variam as significaes e a forma de usar os... Constroem padres de relaes (consumo, produo, poder, experincia) conforme os... Objetivos (econmicos, polticos, sociais)

Atores

tm sua posio e comport amentos modificados conforme... Tecnologia (uso do conhecimento para substituies, mudanas)

Figura 2. O modelo de anlise da dinmica de uma determinada rede social. Fonte: construo dos autores, 2009 bsicos de uma rede, na perspectiva dos conceitos de redes sociais, quais sejam: 1. A Dinmica 2. O Contedo Transacional 3. A Natureza do relacionamento 4. As Caractersticas estruturais Dinmica Como um elemento do sistema social, toda rede evolui e se transforma ao longo do tempo. Contudo, segundo Gemser, Leenders e Wijnberg (1996), h poucos estudos que focam em como e por qu as relaes interorganizacionais de produo, consumo, poder e experincia mudam ao longo do tempo. Alguns estudos, como os de Castells (1999), analisam os grandes movimentos sociais, considerando somente aqueles internos a uma rede especfica. Existem clusters que tambm apresentam dinmicas, evoluindo com o tempo e modificando a rede. A dinmica da composio da rede causa movimentos que podem modificar as relaes de produo, consumo, poder e experincia, conduzindo a uma nova cultura na rede pelas transformaes em algumas ou em vrias das relaes entre os atores (Castells, 2000). Existe aqui, portanto, uma viso sistmica de interdependncia, onde antecedentes e conseqentes mudam de posio e a explicao para mudana pode ser encontrada dentro do prprio sistema. Contedo transacional Tichy, Tushman e Fombrun (1979) colocam que o contedo transacional pode se expressar de quatro formas: A. Expresso de afeto ou de amizade que pode ocorrer entre setores (membros) da rede. B. Troca de influncia e poder C. Troca de informao D. Troca de produto ou servio Segundo Tichy, Tushman e Fombrun (1979), uma rede pode tornar-se diferente no seu desenho para cada um dos contedos transacionados. Por exemplo, a rede para troca de informao pode estar altamente conectada e descentralizada, enquanto a rede de influncia pode ser centralizada e mediada por um nico supervisor. Natureza do relacionamento Segundo Tichy, Tushman e Fombrun (1979), o objetivo e a natureza do relacionamento determinam como os elementos da rede interagem e, entre as formas de interao, as principais caractersticas so: a) Intensidade: Mede o grau que os indivduos honram as obrigaes, ou se comprometem com custos, ou se envolvem em contatos durante uma unidade de tempo. b) Reciprocidade: Mede o equilbrio com que se d uma relao. Em uma relao de alta reciprocidade a intensidade com que os elementos envolvidos se relacio-

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nam tem a mesma intensidade em ambos sentidos. c) Visibilidade das expectativas: Mede o grau com que os indivduos entendem como deve ser o comportamento apropriado das relaes bilaterais. d) Multiplicidade: Um indivduo pode ter mltiplos papis tais como trabalhador, marido, membro de uma comunidade, e membro de um grupo. A multiplicidade identifica o grau que um par ligado em mltiplas tarefas. Quanto mais tarefas ligam um indivduo a outro mais forte a ligao. Caractersticas estruturais Conforme Tichy, Tushman e Fombrun (1979), as caractersticas estruturais esto ligadas aos ns, em sua disposio na rede e em como se encontram interligados. Seriam elas: A. Tamanho: o nmero de indivduos ou elementos pertencentes rede. B. Densidade ou conectividade: o nmero de ligaes na rede. definido como a razo entre o nmero de ligaes atuais e o nmero de possveis ligaes. C. Clusters: formado por um conjunto de elementos com caractersticas semelhantes, e que se agrupam por afinidades. O nmero de clusters determinado pelo nmero de agrupamentos. D. Estabilidade: Grau com que o padro da rede se modifica com o tempo. E. Abertura: Nmero de ligaes externas de uma unidade social como uma taxa de ligaes externas possveis. F. Encontrabilidade: O nmero mdio de ligaes entre dois ns de uma rede. G. Centralidade: O grau com que as relaes so dirigidas por uma hierarquia formal. H. Estrela: O indivduo com o maior nmero de nominaes. I. Ponte: Um elemento que membro de mltiplos clusters Determinadas as variveis com as quais se analisam as relaes sociais que suportam a rede de negcio, possvel passar descrio e anlise do objeto de estudo. A Vila de Paranapiacaba O caf, principal produto do Brasil e fator dominante da econmica nacional no Sculo XIX, fez concentrar esforos que maximizassem sua exportao. Assim, era prioritrio estabelecer vias mais adequadas para o escoamento da produo para o Porto de Santos, o que levou criao, em 1856, da Single Entreprise Ferroviria. Em 1861 comeou a construo da ferrovia com toda

a tecnologia empregada trazida da Europa e instalou-se um acampamento que chegou a abrigar 5000 homens. A concesso deste trecho da ferrovia foi por 90 anos e vieram ao Brasil executar esse projeto renomados engenheiros ingleses e de outros pases da Europa e optou-se pela construo de uma vila para abrigar funcionrios, nas proximidades das instalaes ferrovirias. A ferrovia foi inaugurada em 1867, com a presena de uma pequena aglomerao urbana na Parte Alta da Vila, formada por casas de pau-a-pique e palha (Prefeitura de Santo Andr, 2008). A escolha do local foi apenas por uma questo de logstica, com a proximidade do porto de Santos. A partir da Parte Alta houve a ocupao do local hoje correspondente Vila Velha, pelo acampamento dos operrios, que obedeceu determinao de um eixo principal (Rua Direita), que dava acesso aos depsitos e oficinas. As construes eram de pau-a-pique e pau rolio, cobertas de sap. As construes da Companhia eram cobertas com folhas de ferro galvanizado ondulado. Basicamente, as caractersticas e a feio de acampamento serviam de alojamento construo da ferrovia (Prefeitura de Santo Andr, 2008). A Vila Velha um conjunto que representa as edificaes mais antigas, local que ofereceu infra-estrutura construo da ferrovia propriamente dita e se destacava na poca principalmente em relao assistncia mdica atravs da construo do Hospital do Alto da Serra, um verdadeiro complexo hospitalar constitudo de farmcia, necrotrio, salas de cirurgia, consultas, internao para o alto escalo, casa infecto-contagiosa, um espao de isolamento para doenas, alm de dependncias de funcionrios e lavanderia (Prefeitura de Santo Andr, 2008). Estes dados histricos permitem visualizar a caracterstica estrutural da rede social ampla, conectada pelo objetivo da construo da ferrovia, com trs subsistemas claros: a rede social dos operrios, com suas casas e seus cdigos de conduta (o que comer, o que beber, etc.); a rede social dos engenheiros e dos tcnicos; com sua cultura inglesa e uma terceira rede social mdica, uma vez que os acidentes e doenas eram constantes. Esta primeira configurao da rede social pode ser vista na Figura 3. Os atores tinham como viso a ocupao temporria do local, implicando algumas conseqncias, tais como a percepo de que alguns recursos eram descartveis, tais como as acomodaes.

Conforme a ferrovia foi inaugurada e os objetivos comerciais tornaram-se relevantes, surgiu a Vila Nova, ou

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Esta segunda obra, que originou a construo de casas, conforme nossa interpretao, modificou a diviso rgida das sub-redes existentes at ento, uma vez que as casas So descart veis, significam apenas os eram de estilo ingls, mas, do que se instrumentos de trabalho, mesmo as depreende de documentos da poca, casas onde moravam eram habitadas tanto por tcnicos estrangeiros quanto por tcnicos Atores: brasileiros. Esta rede tinha no coPolticos, engenheiros, operrios, famlias em mrcio seu objetivo principal e no trs redes: operrios, correto funcionamento da ferrovia o tcnicos, rede de Rela es de produo e objetivo operacional. assistncia Engenheiros det m o poder claramente definidas, conhecimento, operrios Identifica-se aqui, ento, a priintensas experincias para realizam, estrut ura social acomodao ao local, meira grande mudana da rede orirgida consumo emergent e ginal, conforme se v na Figura 4. Agora a viso dos atores de ocupao permanente, implicando em Objetivo principal: Tecnologia: de percepes diferentes sobre alguns Construo da ferrovia construo da ferrovia recursos, tais como moradia e sisteObjetivo secundrio: infrae da vila estrutura para viver mas de sade. A concesso da So Paulo Railway Co. terminou em 1946 e no Figura 3. A primeira configurao da rede social de Paranapiacaba. Fonte: construo houve acordo entre a companhia e o dos autores, 2009 governo para sua renovao. A Vila
Recursos: a. material, mquinas e equipamentos para construo da ferrovia b. casas e objetos para viver no loc al

Vila Martin Smith, juntamente com a construo, em 1901, da segunda obra de subida e descida da serra, estendendo o ncleo original para as reas vizinhas ao longo do vale. Este trecho de expanso foi planejado e originou um modelo urbano projetado. Este novo conjunto composto por um modelo de aglomeraes disposto hierarquicamente e conforme um arranjo e desenho das edificaes, que reforavam assim o aspecto britnico das construes j existentes, arquitetonicamente diferenciadas pelo material empregado e de tipologias pr-definidas. A Vila Nova abrigou o que hoje so os grandes atrativos arquitetnicos de Paranapiacaba. Ela foi equipada com a Estao Alto da Serra (destruda por um incndio em 1981), uma torre com relgio em estilo ingls, que controlava as horas de trabalho e lazer dos funcionrios da ferrovia, alm de oficinas, ptios de manobra, escritrios, clube, mercado, cinema e campos de golfe, equitao e futebol. Numa das colinas mais elevadas foi erguido o Castelinho, casaro em estilo vitoriano, de onde o superintendente ingls supervisionava os ptios e toda a movimentao dos funcionrios da companhia. Em 1907 o vilarejo passou a se chamar Paranapiacaba (do tupi-guarani, lugar de onde se avista o mar). Antes disso, era conhecido apenas como Estao do Alto da Serra.

de Paranapiacaba e a ferrovia, que passou a se chamar Estrada de Ferro Santos-Jundia, ficaram ento sob o controle da Unio. Na dcada de 50, muitas mudanas de fonte energtica ocorreram, como a eletrificao da rede e a utilizao do diesel e do leo cru em substituio ao carvo. As mquinas antigas, os vages e as locomotivas foram abandonados nos ptios. Entende-se ser aqui uma nova mudana da rede. Com a mudana do controle da ferrovia e a emergncia de novas tecnologias energticas modifica-se o quadro de mo de obra necessria, mudam os moradores e os processos necessrios ao objetivo operacional da ferrovia. O trmino da concesso da So Paulo Railway Co. apontado por antigos moradores como o incio da decadncia da Vila. Com a desativao parcial do Sistema Funicular da Serra Velha, na dcada de 70, parte dos funcionrios foi dispensada ou aposentada e outros foram contratados para cuidar do novo sistema de transposio da serra, construdo com tecnologia japonesa e financiado por capital norte-americano. Em 1981, o Sistema Funicular foi totalmente desativado e o transporte de passageiros para Santos, extinto. O desenvolvimento tecnolgico impulsionou a mudana de cultura da rede, desconectando alguns atores, conectando outros novos, mudando sua estrutura e dinmica. A ferrovia, agora modernizada, pode ser administrada distncia sem o

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Recursos: a. material, mquinas e equipamentos para manuteno da ferrovia b. casas e objetos para viver no loc al Castelo do Administrador Casas dos chefes, Cas as dos operrios, Casas dos moradores A estao do trem Mquinas para manuteno Adquirem significados mais coletivos e afetivos pessoais; os objetivos no tm prazos estabelecidos, o local comea a ter um significado de moradia Rela es de produo e poder tornam-se mais difusas, com misturas de operrios, tcnicos e engenheiros; surgem experincias de vida rotineira; o consumo se estabelece Entrelaamento de Redes de manuteno Redes comerciais Redes de moradores Rede de infra-estrutura Atores: cafeicultores, exportadores, engenheiros, operrios, famlias, comerciantes em redes interligadas O conhecimento de comrcio e manuteno mais difuso, com vrios atores de diferentes classes sociais Tecnologia: de manuteno da ferrovia e da vila

Objetivos: Comrcio; manuteno da ferrovia, infra-estrutura para viver no longo prazo

Figura 4. A rede de Paranapiacaba num segundo momento, agora com o objetivo de comrcio. Fonte: construo dos autores, 2009. uso intensivo de mo de obra. A Vila deixa de ser parte integrante do complexo ferrovirio tendo que buscar outra identidade. Esta nova situao, de acentuada transio, origina relaes difusas (por exemplo, um tcnico desempregado, que mo de obra especializada, mas no tem lugar de trabalho no local). uma nova experincia para os atores, que assistem a decadncia do local, o envelhecimento e abandono dos objetos. Dada a dinmica de uma rede, a partir da dcada de 1980, surgiram diversos movimentos para preservao do patrimnio histrico e natural da Vila, entendidos por este trabalho como os primeiros passos para a modificao da rede social prevalente. O Castelinho, o clube e o mercado foram restaurados. Em 1986 foi apresentado o Plano de Preservao e Revitalizao, e em 1987, Paranapiacaba foi tombada historicamente pelo Condephaat (Conselho de Defesa do Patrimnio Histrico, Artstico, Arqueolgico e Turstico do Estado de So Paulo). O tombamento incluiu o ncleo urbano, os equipamentos ferrovirios e a rea natural que envolve a Vila, mas pouco resultado foi visto. O abandono continuou evidente, mas com o crescimento de uma perspectiva de um novo objetivo a ser desenvolvido. A maior parte dessas mudanas ocorreu por iniciativas do governo e instituies de fomento, sem a participao da sociedade. Em outros termos, no havia uma rede social que desse suporte ao novo objetivo de uma rede de negcios tursticos. Um documento que torna um local um patrimnio histrico no transforma as pessoas em atores da hospitalidade do dia para a noite nem atrai turistas. Em conseqncia, o abandono continuava. No ano de 2003 a Prefeitura de Santo Andr compra a Vila ferroviria e inicia um trabalho efetivo para recuperao e preservao local, alavancando seu desenvolvimento social e econmico. Agora voltado para a auto-sustentao pela atividade turstica onde se destacam os seguintes referenciais: Estao do Alto da Serra, Passarela Metlica (de 1899), Igreja de Bom Jesus de

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Recursos tur sticos : Castelo do Administrador Conjuntos residenciais dos gerentes e dos operrios Estao do trem Mquinas para exposi o Parque Florestal Adquirem significados mais coletivos e de preserva o, os objetivos no tem prazos estabelecidos, o local passa a ter um significado histrico e comercial Atores: Governo, associa es tursticas, comerciantes, famlias, empresas de transporte

Novas relaes de produ o e consumo tornam -se definidas, as relaes de poder se difundem pelos v rios atores, h um entrelaamento das redes de comrcio, de eventos tursti cos e de infra -estrutura de recep o.

O conhecimento da atividade turstica vai se disseminando por todos os atores, incluindo os moradores Objetivo: viabilizar economicamente o territrio como local turstico Tecnologia: de manuteno e restaurao dos objetos

Figura 5. Configurao da rede de Paranapiacaba quando o turismo passou a ser o objetivo. Fonte: construo dos autores, 2009. Paranapiacaba (de 1889), Castelinho (de 1897), Casa Fox (de 1897), Edifcio do Mercado (de 1899), Clube Unio Lyra Serrano (de 1907). Alm destes atrativos o distrito de Paranapiacaba abriga recursos naturais da Mata Atlntica que esto preservados pelo Parque Natural Municipal Nascentes de Paranapiacaba, que uma Unidade de Conservao, criada em pela Prefeitura de Santo Andr, com o objetivo de proporcionar a manuteno do equilbrio do ecossistema para usufruto das geraes atuais e futuras. Documentos da prefeitura buscam ressaltar as qualidades do local. Por vrios motivos Paranapiacaba esteve frente do Pas, como, por exemplo, foi o primeiro local a ter iluminao eltrica, saneamento bsico, o local onde ocorreu a primeira partida de futebol e o embrio do primeiro sistema previdencirio do pas. Por ser a nica Vila Ferroviria conservada desde sua fundao no Brasil, pelos motivos apresentados, Paranapiacaba garantiu seu nome na Histria (Prefeitura de Santo Andre, 2008). Neste ltimo movimento, quando o governo entende que deve haver a participao da sociedade, comea a nascer a rede social que dar suporte rede turstica. Como se percebe, h uma relao entre as caractersticas estruturais da rede, os papis dos atores e os objetivos presentes. A configurao inicial dessa ltima rede pode ser vista na Figura 5. Agora a tecnologia est a cargo do objetivo de manuteno dos recursos e introduz-se a tecnologia de informao para comunicao e venda dos produtos tursticos. Culturas da Vila de Paranapiacaba O estudo da dinmica das redes proporciona uma viso das mudanas de relacionamentos entre os ns ao longo do tempo, acompanha a entrada e a sada de atores, recursos e tecnologia, alterando as configuraes das relaes de poder, cultura e experincia da rede. As condies ambientais de Paranapiacaba passaram por vrias configuraes espao-temporal e, portanto, culturais. A primeira ocorreu na implantao da ferrovia

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(1860 a 1867) onde os principais atores eram o governo brasileiro, com interesse em viabilizar as exportaes de caf, os cafeicultores, os empreendedores da ferrovia (Baro de Mau, Bancos Ingleses), os cinco mil funcionrios e os engenheiros envolvidos na obra, alm de todos os outros elementos de apoio a este empreendimento. Com o trmino da implantao em 1867 a Vila tornou-se elemento de suporte operao da ferrovia mudando a constituio e a importncia dos atores e, ainda em sua evoluo, como plo tecnolgico, assume a frente dos desenvolvimentos do Pas pela disponibilidade da iluminao, saneamento bsico, esportes, eventos culturais e religiosos no clube alm de tornar-se o embrio do primeiro sistema previdencirio do Brasil. Um terceiro perodo ocorre a partir de 1946, quando a estrada foi encampada pela Unio que optou pela transferncia do sistema funicular para o sistema de cremalheira, envolvendo tecnologia japonesa. Caracteriza-se pela sada do ator empresa e do ator bancos ingleses; substitudos pela parceira do ator governo com os japoneses. A vila continua sendo palco de avanos tecnolgicos, com constantes mudanas dos atores, das formas de produo e de consumo. Em contraste com este avano tecnolgico h o declnio das relaes sociais locais, uma vez que as novas tecnologias requerem conhecimento especializado e possibilita a administrao das operaes distncia. O perodo atual, a partir de 2003 quando foi adquirida pela Prefeitura de Santo Andr com o objetivo de proporcionar a manuteno de equilbrio do ecossistema para usufruto das geraes atuais e futuras, a Vila passou a uma nova configurao de produo, consumo, poder e experincia com a subdiviso em duas redes: a rede ligada ferrovia e a rede histrico-cultural. A Vila sai de uma ao de apoio e volta-se para uma atividade de preservao e desenvolvimento dos agentes moradores, de uma cultura de preservao e auto-sustentao de seus atores e recursos pelo turismo. Note-se, no entanto, que sua evoluo depende fortemente do apoio dos governos municipal, estadual e federal, alm de entidades de preservao. Embora esta anlise aponte para datas, estas devem ser entendidas como referncia, uma vez que a cultura evolui continuamente sem apresentar marcos temporais bem definidos. Outra observao que dentro de uma cultura pode-se identificar uma dinmica da rede que na sua evoluo abre espao para outra rede, seja por presses externas (grupos de interesse), seja por presses internas (jogos de poder entre os atores). Verifica-se, da anlise realizada; que o sistema evolui de uma rede de negcios onde os relacionamentos se caracterizam por afinidades produtivas e tecnologias

substituveis para uma relao de complementaridade entre operadores que partilham a formao de um pacote turstico. Evolui tambm de uma governana centralizada para uma distribuio de influncia e poder entre os vrios atores. Evolui de uma rede com um negcio principal para vrios negcios de pequeno porte, que caracterstica de um local turstico (Tremblay, 1998). Estas anlises sustentam a afirmativa da dinmica e mudana das redes, em oposio viso de um ciclo definido. Natureza da ligao e caracterstica estrutural da rede atual A representao das relaes entre atores e recursos por um grafo descreve a concepo mental, ou o mapa cognitivo das caractersticas relevantes sob a perspectiva dos elementos envolvidos (Bougon, Weich, Buikhorist, 1977; Ford, 2003). A rede um modelo mental (Lipnack, Stamps, 1994), um mapa da interdependncia entre atores, estabelecida pelos relacionamentos, com o objetivo de melhor aproveitamento dos recursos. Os recursos podem ser humanos, ou entradas tcnicas que se constituem em um potencial de ao enquanto que as atividades representam o fluxo de servios que podem resultar dos recursos (Grandori, Soda, 2006). Esta representao pode ser retrospectiva, ou prospectiva. A Figura 6 apresenta um modelo de relacionamento atual entre os atores da Vila durante a realizao da pesquisa (Pires, 2006). As linhas expressam o relacionamento entre atores cujo contedo representado por fluxo. As escolas pblicas, no sentido de criar empregabilidade para os jovens da regio, trabalham na formao de monitores tursticos, criando assim o relacionamento com os atrativos culturais, atrativos naturais, associao dos receptivos e outros que so influenciados pela ao destes monitores. Neste caso a relao biunvoca, uma vez que estes atores podem influenciar as escolas, participando-as de suas necessidades. Os atrativos culturais tm relao com a hospedagem e com a alimentao, uma vez que aqueles se constituem em lugar de divulgao das capacidades da Vila. Olhando sob o ponto de vista de rede, o comrcio elemento divulgador e impulsionador da freqncia aos atrativos, pois atua como elemento de complementao s outras atividades. Todos os elementos se completam, so necessrios uns aos outros. Identifica-se a integrao vertical no sentido de relacionamentos de recursos complementares que operam em diferentes estgios da cadeia de valor. tambm interessante observar que, diferentemente de outros setores como o automo-

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Figura 6. Rede representativa dos recursos e atividades de Paranapiacaba. Fonte: Os autores, adaptado de Pires, 2006. tivo, a produo no turismo no segue um processo com seqncia rgida sendo que as atividades que compem um produto turstico no precisam ocupar uma posio rgida na cadeia de valor, podendo ocorrer em qualquer tempo. Outra caracterstica importante do setor que so necessrias empresas com produtos aparentemente rivais e, portanto, podem contribuir para um mesmo produto turstico. Na Figura 7 so apresentados alguns laos horizontais que conectam empresas rivais e, por operarem no mesmo estgio da cadeia de valor, ou por oferecerem produtos substitutos para o mesmo mercado, ocorrem entre os restaurantes, hospedagens, atelis, etc. interessante observar que esta competio contribui para a atratividade da Vila porque incentiva a competio por preo, alm de contribuir para a diversidade e flexibilidade, por exemplo, oferecendo diferentes opes de sabores para diferentes interesses dos clientes e dos dias da semana. Os atrativos naturais e os atrativos culturais competem, mas de forma diferente da rede de negcios. As ligaes verticais e horizontais podem ser formais ou informais. Uma vez que as ligaes formais so por contratos registrados em frum pblico, a maioria das ligaes, representadas nas Figuras 6 e 7 so informais e no ocorrem de forma estrategicamente planejada entre as empresas envolvidas. Elas so adequadamente compreendidas no paradigma de redes sociais. Essas relaes informais podem ser essenciais como elementos alavancadores de todo o empreendimento turstico, j que atuam integradores de recursos complementares em opes, abrangendo desde pizzarias a restaurantes de peixe, churrascarias, etc., criando flexibilidade e variedade para os clientes. Em termos de rede o lao horizontal no visto somente do ponto de vista de conflito, mas tambm de complementaridade. Este o principal ponto diferenciador de um enfoque de negcio para um enfoque relacional, como o aqui apresentado. Este ltimo enfoque possibilita uma anlise muito mais ampla das relaes entre empresas e permite at contestar alguns conceitos largamente consolidados de concorrncia entre empresas. Das pesquisas realizadas por Pires (2006) pode-se afirmar que a natureza da ligao entre os atores mostra uma tendncia de incremento da intensidade, com crescente adeso dos atores da cidade, principalmente os jovens e estudantes, no desenvolvimento dos papis de atores do turismo. Foram coletados relatos dos guias e pequenos empresrios sobre a conscincia que tinham dos seus papis. Paralelo a esse movimento e interdependente dele, a caracterstica estrutural da rede atual coloca o papel de ator (formas de relaes) voltado para

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portante contribuio metodolgica do trabalho foi exatamente mostrar que possvel realizar uma anlise dinmica de uma rede a partir de documentos, entrevistas e reconstruo histrica, substituindo em parte a tcnica de acompanhamento. O trabalho se configura indito, j que no encontramos similar na literatura brasileira. Concluses Figura 7. Inter-relao entre os negcios na rea de alimentos. Fonte: construo dos autores, 2009. o turismo (que o objetivo que ordena as relaes), utilizando de maneira especfica os recursos (casas, mquinas, etc), como objetos de turismo e no como objetos utilitrios. Modelo Bsico para Anlise da Dinmica da Rede Unindo-se as contribuies tericas e as anlises sobre o caso apresentado, foi possvel propor e sustentar um modelo bsico para pesquisas das mudanas culturais em redes. Este trabalho sugere que pesquisas com o objetivo de analisar a dinmica de uma rede de negcios, a partir dos conceitos de redes sociais, tomem como ponto de partida quatro principais elementos: A. Os atores: B. os recursos que esto disponveis rede e a evoluo tecnolgica que conduz a mudana nos objetivos e na forma de aproveitamento dos recursos; C. As formas de relaes entre os atores, incluindo a maneira como utilizam os recursos; D. Os objetivos que guiam todo o sistema de relaes. Estes fatores se interconectam em sua evoluo dentro do objeto de estudo. O modelo resumido pode ser visto na Figura 8. A Figura 8 deve ser vista como uma estrutura de elementos que organizam a rede, nas variveis expostas anteriormente, ou seja, a dinmica, o contedo transacional, a natureza da ligao e as caractersticas estruturais. Assim, por exemplo, as relaes de poder dos engenheiros sobre os operrios e outros habitantes da Vila so compreensveis quando se entende que o objetivo era a construo da ferrovia e que os objetos (a tecnologia de construo) exigiam um rgido controle. Quando o objetivo passa a ser o comrcio na ferrovia, num segundo momento, a autoridade do engenheiro assume uma nova funo, mudando a natureza das transaes com os operrios, agora objetivando a operao e manuteno da ferrovia, com controles menos rgidos. Assim, realizando uma anlise temporal, com cortes sucessivos no tempo, possvel perceber a evoluo da rede, conforme mostraram os vrios desenhos. Uma imO objetivo deste artigo foi desenvolver uma anlise de rede de negcios a partir da afirmativa de que as relaes e a rede se transformam no tempo. A partir da anlise do caso, a resposta obtida que a afirmativa se mantm, ou seja, h evoluo das redes causadas por mudanas nos relacionamentos entre atores, recursos e objetos. Alguns autores (Larson, 1992) tm defendido a hiptese de que redes so como produtos, que tm um ciclo de vida e morrem. No entanto, ao considerar um conceito de rede de negcios a partir do paradigma de rede social (Castells, 2000), pode-se afirmar que a rede se transforma no tempo, tanto em sua estrutura, quanto em sua dinmica, sendo desnecessrio terica e metodologicamente seguir a idia de ciclo de vida. A aceitao dos ciclos tem levado os pesquisadores a analisarem diacronicamente uma rede e conclurem sobre o estgio em que ela se encontra, ou, no mximo, com uma comparao entre um momento anterior e o presente. Uma anlise histrica, conforme nossa proposta, busca as mudanas da rede a partir de quatro fatores estruturantes - os atores, os recursos, a evoluo tecnolgica e os objetivos, cuja interligao pode ser vista na Figura

Recursos

Objetivo s

Objeto em Anlise

Objeto Atores

Tecnologia

Figura 8. Modelo terico resumido para a dinmica das redes. Fonte: Construo dos autores, 2009.

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2. Os fatores se ordenam num amplo espectro de variveis, tais como as citadas por Tichy (1979) e organizadas por Castells (2000), classificadas em quatro fatores a saber: A. A dinmica da rede, entendendo-se como as formas de relaes entre os atores; B. Os contedos transacionais, entendendo-se como o fluxo da rede, no uso de objetos, C. A natureza da ligao, entendendose como intensidades, freqncias, confiana e outras medidas das relaes, D. As caractersticas estruturais da rede, entendendo-se como o tamanho, existncia de centralidade, de governana. A partir do modelo da Figura 2 e baseado nos princpios do sistemismo, que considera relaes causais bidirecionais e que busca a transformao das relaes, desenvolveu-se um raciocnio sobre as vrias estruturas e dinmicas de redes que se sucederam no lugar conhecido como Vila de Paranapiacaba. A triangulao de dados a partir de documentos histricos, observaes no local e entrevistas mostrou-se adequada para fornecer dados sobre os movimentos da rede. Os resultados apontaram que a Vila passou por trs estgios de configuraes, com estruturas diferentes de redes, com atores que foram se modificando (ou sendo substitudos, ou realizando outras funes), com recursos que tiveram seus destinos alternados (mquinas e edificaes que deveriam funcionar e hoje so para olhar) e objetivos que se transformaram (de construir a ferrovia, para o objetivo de comercializar, e atualmente para o objetivo de realizar turismo). A Vila um caso nico, pois nasceu de um projeto poltico e comercial, tornou-se uma rede de construo durante alguns anos, mudou sua estrutura para atender aos objetivos comerciais aps o trmino da construo, teve seu auge e declnio, estagnou, isto , ficou algum tempo sem objetivo definido, por isso seus atores estavam com fluxos e atividades indefinidas, at que a Prefeitura de Santo Andr colocou o novo objetivo de destino turstico, reordenando as estruturas e dinmica dos atores. A afirmativa de transformao da rede e o esquema conceitual proposto abrem campos interessantes de pesquisas, numa corrente diferente das anlises econmicas de redes, que com uma certa rigidez concluem sobre a capacidade competitiva da mesma e sobre seu ciclo de vida, tal como se analisam os ciclos de negcios e de cidades como Americana, no interior do Estado de So Paulo, com sua tecelagem e Franca, tambm no interior de So Paulo, com o negcio de calados. Conclumos que o caso analisado mostrou ser possvel defender a tese do fluxo das redes, diferente da tese do ciclo de vida. Outras cidades que tm se transformado no tempo, tais como Parati, no Rio de Janeiro, que

tem se tornado centro cultural e So Luiz, no Maranho, que tenta ser um centro empresarial, poderiam ser analisadas na mesma perspectiva. Referncias Borgatti, S. and Everett, M. 2006 A Graph-theoretic perspective on centrality. Social Network, 28: 466-484. Bougon, M.; Weich,K. and Buikhorist, D. 1977 Cognitions in organizations: An analysis of the Utrecht Orchestra. Administrative Quarterly, 22: 606-639. Caporali, R. and Volker, P. (Org) 2004 Metodologia de Desenvolvimento de Arranjos produtivos Locais. Projeto Promos-Sebrae, Verso 2.0, SEBRAE, Braslia. Castells, M. 2000 Material for an exploratory theory of the network society. British Journal of Sociology, 51: 1: January/ March: 5-24. 1999 A sociedade em rede, v.1. So Paulo: Paz e terra. Ford, D.; Gadde, L.; Hakansson, H. and Snehota, I. 2003 Managing Business Relationships. Chichester: John Wiley. Gemser, G., Leenders, M.A. and Wijnberg, N. 1966 The dynamic of inter-firm network in the course of Industry life cicle: The role of appropriability. Technology Analysis & Strategic Management, 8: 4: 439-453. Giglio, E. and Kwasnicka, E. 2005 O lugar do consumidor nos textos sobre rede. XXIX Congresso EnAnpad, ANPAD, Braslia. Grandori, A. and Soda, G. 1995 Inter-firm networks: Antecedents, mechanisms and forms. Organization Studies, 16: 2: 183-214. 2006 A relational approach to organization design. Industry and Innovation, 13: 2: jun: 151-172. Hakansson, H. and Snehota, I. 1995 Developing Relationships in Business Networks. London: T.J. Press. Halinen, A. and Tahtinen, J. 2002 A process theory of relationship ending. International Journal of Service Industry Management, 13: 2: 163-180. Halinen, A. and Tornroos, J. 2005 Using case methods in the study of contemporary business networks. Journal of Business Research, 58: 9: sept: 1285-1297. Larson, A. 1992 Network dyads in entrepreneurial settings: A study of the governance of exchange relationships. Ad-

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27/08/09 Recibido: Reenviado: 13/06/10 Aceptado: 06/11/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 341-159. 2011

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Desaparecern los Tour Operadores? El papel de los intermediarios en la distribucin turstica: Anlisis del caso de Tenerife
Davinia Flores Alberto Lisandra Salazar Nieblai Manuel ngel Santana Turganoii
Universidad de La Laguna (Espaa) Resumen: En los ltimos aos diversos autores han planteado el fin de la intermediacin turstica. Dado que Internet permite la comunicacin efectiva entre proveedores de servicios tursticos y clientes geogrficamente distantes, cada vez sera menor el porcentaje de personas que recurriran a intermediarios para organizar sus viajes. Otros autores afirman que el impacto de las nuevas tecnologas puede no ser la desintermediacin, sino el cambio en la intermediacin, en funcin de factores como la cercana cultural entre turista y destino. En este trabajo se ha analizado el caso de Tenerife (Espaa) y se ha encontrado que el uso de los intermediarios an sigue siendo ampliamente mayoritario. Por ello, se plantea que factores asociados a la estructura de los mercados tursticos, frecuentemente poco considerados, pueden estar influyendo en la configuracin de la distribucin turstica. Palabras clave: Touroperadores; Intermediacin; Paquete turstico; Turismo de sol y playa; Islas Canarias; Tenerife. Title: Tour operators will disappear? The role of intermediaries in the tourism distribution: the case of Tenerife Abstract: In the later years several authors have posed the idea of the end of tourism operators. Since the internet allows an effective communication between providers of tourism services and clients that are geographically distant, fewer people will use such agents to organize their travels. Others authors have suggested that rather than a des- intermediation, the impact of IT in the tourism industry would be that of the change in intermediation, depending upon factors such as the cultural closeness between tourists and destinations. This paper analyzes the case of Tenerife (Spain), finding that the use of tour operators is still the most common trend in the industry. Therefore, it is suggested that factors related with the structure of tourism markets might be influencing tourism distribution Keywords: Tour Operators; Intermediation; Package tour; Sea and Sun tourism; Canary Islands; Tenerife.

i Mster en Direccin y Planificacin del Turismo, Universidad de La Laguna. ii Doctor en Sociologa, Profesor del Departamento de Sociologa de la Universidad de La Laguna. E-mail: masantur@[Link]

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Introduccin Con la expansin del uso de Internet por parte de los turistas, tanto para la bsqueda de informacin como para la contratacin de servicios de alojamiento y transporte, se estn dando grandes cambios en la estructura del canal de distribucin turstico, lo que pondra en entredicho el papel desempeado por algunos de los actores del mismo. Este comportamiento podra favorecer un proceso de desintermediacin (Doherty, EllisChadwick y Hart, 1999), en el cual las agencias de viajes minoristas podran ser las ms perjudicadas, tanto por las implicaciones que el desarrollo de la red conlleva como por el nmero de agencias de viajes minoristas que hay. Sin embargo, otros autores plantean que esta desintermediacin afecta tan slo a ciertos segmentos del mercado turstico. Estos autores plantean que la forma en que se adquieren los productos tursticos, ya sea directamente o a travs de intermediarios, se relaciona con el tipo de viaje del que se trate, de forma que para algunos tipos de viaje el uso de intermediarios sera mayoritario y minoritario para otros (Eymann y Ronning, 1992). As, el uso de las nuevas tecnologas (que facilitan la compra directa) tiene un mayor impacto en la contratacin de productos tursticos de baja implicacin y poco especializados, es decir, un individuo tendr una predisposicin mayor a reservar un vuelo a travs de Internet que a adquirir directamente un paquete turstico todo incluido (Falkenstein, 1997). En cambio, la compra de productos tursticos a travs de agencias de viajes se asocia a productos de alta complejidad (Mak y Moncur, 1980; Sheldon y Mak, 1987; Esteban et al., 2000), como los viajes internacionales, debido a la reduccin de la incertidumbre que estos conllevan, y al ahorro de tiempo en la organizacin de estos viajes con mltiples componentes (como transporte, alojamiento, reservas, etc.). Sheldon y Mak (1987) plantearon en su estudio, realizado hace ms de veinte aos, que los viajes con un destino itinerante tienden tambin a favorecer la contratacin de intermediarios, ya que permite agregar ms eficientemente todos los elementos del producto. La literatura que avala la tesis de la desintermediacin es abundante. Benjamin y Wigand (1995, 1997) defienden que el comercio electrnico puede reducir la presencia de los intermediarios en la cadena de valor. Otros autores como Quelch y Klein (1997) o Buhalis (1999) plantean que la desintermediacin en el sector turstico surgir como consecuencia de la eliminacin de los costes de transaccin que permiten las Nuevas Tecnologas de la Informacin y las Comunicaciones (en adelante, NTIC). Sin embargo, otros autores, como Hawkins, Mansell y Steinmuller (1998) consideran que

no se dar tal desintermediacin sino cambios en la intermediacin, ya que los intermediarios cumplen funciones importantes de acuerdo con la teora del marketing. Desde los inicios de la industria turstica, tal y como en la actualidad se la conoce, los intermediarios tursticos han desempeado numerosas e importantes funciones. Permiten reducir el nmero de contactos y transacciones para agregar una experiencia o producto turstico, ajustar la oferta a la demanda, crean un surtido o abanico de productos tursticos de cara al consumidor, facilitan las actividades de marketing para los proveedores de servicios (empresas alojativas), pueden facilitar la financiacin de las empresas intermediadas (fenmeno que ha tenido histricamente mucha importancia con los hoteles en destinos como Canarias y en general Espaa) y por ltimo ofrecen servicios adicionales al consumidor, desde la tramitacin de visados o seguros a servicios de transporte o transfer (Alczar Martnez, 2002). Sin embargo, desde el punto de vista de los destinos tursticos, los intermediarios han sido vistos en muchos casos con recelos. As, frecuentemente suele plantearse que los tour operadores derivan parte de los beneficios de la actividad turstica fuera de las zonas receptoras, y que pueden desviar los flujos de turistas hacia unos u otros destinos en funcin de sus intereses. Desde el punto de vista empresarial, se ha planteado que las presiones de los TO y las AAVV pueden llegar a estrangular la operatividad de las empresas (Parra Lpez, Melchior Navarro y Domnguez Ramos, 2003) En cualquier caso, comenzada ya la segunda dcada del siglo XXI, y habiendo transcurrido cierto tiempo desde la generalizacin de las Nuevas tecnologas de la Informacin y las Comunicaciones (NTIC) en el sector turstico, creemos que pueden hacerse algunas generalizaciones acerca del impacto de las mismas en la intermediacin. Y la principal de ellas es que parece haber importantes diferencias, en funcin del tipo de destinos y de productos tursticos, en la manera en que el desarrollo de las TIC ha impactado a la industria. A nivel internacional, Parra Lpez, Melchior Navarro y Domnguez Ramos citaban datos del European Travel Monitor que estimaban que a principios de siglo (ao 2001) en un 77% de los viajes realizados desde el Reino Unido y un 54% de los realizados desde Alemania se haban utilizado intermediarios (Tour operadores o agencias de viaje, paquetes flexibles o estandarizados). Si comparamos estos datos de principios de la dcada del 2000 con los que la Encuesta del Gasto Turstico provee para Espaa en 2009 parecera que efectivamente el rol de la intermediacin en la industria turstica ha disminuido enormemente. De acuerdo con dicha encuesta podra estimarse que un 30% de los turistas que visitaron Espaa en ese

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ao contrataron un paquete turstico, si bien existen importantsimas diferencias. As, en funcin del pas de origen de los turistas, parece que efectivamente aquellos ms lejanos culturalmente tienden a utilizar los paquetes tursticos en mayor medida: ms de un 60% de los japoneses, por cantidades cercanas al 40% en los Pases Nrdicos o Alemania, e inferiores al 10% para nuestros pases limtrofes, Francia y Portugal. Si atendemos a las comunidades autnomas de destino, el paquete turstico sigue siendo ampliamente mayoritario en Canarias y Baleares (cerca de un 70% de los turistas que visitan las islas, siempre en relacin a los datos de EGATUR). En cualquier caso, la propensin a utilizar el paquete turstico tiene mucho que ver con el tipo y el motivo del viaje, as como con la zona geogrfica que se analiza, de forma que el paquete turstico comercializado por un touroperador ha sido la forma predominante en la organizacin de los viajes vacacionales de sol y playa de los europeos en la segunda mitad del siglo XX (Cavlek, 2005). Tomando como referencia el mercado emisor espaol, si bien las conclusiones parecen generalizables a otros mercados similares, Rodrguez Gonzlez y Molina Molina (2009) plantean que algunos tipos de viajes en segmentos ms especializados como los viajes de negocios, el turismo rural o las escapadas cortas (short breaks) son contratados en menor medida a travs de paquetes. En este estudio se analizarn los datos de la Encuesta de Satisfaccin realizada por Turismo de Tenerife en 2009 para analizar el uso de los distintos canales de distribucin por parte de los turistas que visitan un destino maduro de sol y playa como Tenerife. Se analizaron los datos en funcin de la tipologa del alojamiento, del origen de los turistas y de las zonas de estancia. La conclusin principal del estudio es que los turistas que visitan Tenerife siguen optando, en un porcentaje cercano al 70%, por utilizar intermediarios (Touroperadores o Agencias de Viaje), lo que implicara que en los ltimos aos no se habra realizado un avance significativo en la lnea de la desintermediacin. Para el destino analizado, el uso de intermediarios es fundamental en el grueso de la oferta turstica, concentrndose la contratacin directa en frmulas de viaje relativamente marginales (Time Sharing, Casas Particulares) y que por su propia organizacin son ajenas al concepto de la tour operacin. De todo ello se deduce la existencia de ventajas de la intermediacin respecto a la comercializacin directa, tanto para el turista ( economas de escala) como para la oferta (capacidad de planificacin de la produccin), y por lo tanto, pese a lo que planteaban algunos autores, no parece plausible, al menos para destinos como el analizado, en el corto y medio plazo,

la desintermediacin. Para tratar todo esto, el resto del artculo se organizar de la manera siguiente. En primer lugar, explicaremos las cuestiones metodolgicas del estudio realizado. En segundo lugar, expondremos los principales resultados del mismo. Por ltimo, pasaremos a tratar algunas conclusiones y las implicaciones de las mismas. mbito de la investigacin Para analizar cmo los turistas contratan sus viajes y si se usan o no los intermediarios (Touroperadores y Agencias de Viaje) hemos optado en este estudio por analizar los mecanismos de contratacin que utilizan los turistas que visitan la isla de Tenerife (Islas Canarias, Espaa). La investigacin se centra as en un mercado receptor (un destino) y no pretende por tanto ser representativa de la evolucin del turismo actual sino de la evolucin de determinados tipos de destinos. En concreto, de los destinos tursticos de sol y playa que, de acuerdo con el ciclo de vida de las reas tursticas (Butler, 2006) pueden considerarse maduros. Estamos hablando de destinos de sol y playa que llevan ya un largo tiempo en el mercado, y que se enfrentan a retos de reestructuracin (Agarwall, 2002) para reposicionarse en el mismo. Adems, y sta es no es una cuestin balad, pensamos que stas conclusiones se restringen sobre todo a aquellos destinos que, por distintos motivos, tienen turistas que les visitan mayoritariamente por va area1 . En cuanto al uso de la intermediacin en el destino, si atendemos al caso de Canarias, Parra Lpez, Melchior Navarro y Domnguez Ramos (2003), usando datos de la Encuesta del Gasto Turstico del Gobierno de Canarias muestran que a principios de siglo (aos 2001 y 2002) un 70% de los turistas que visitaban las islas utilizaban intermediarios tursticos (T.O), si bien esta cifra era algo inferior para los britnicos y mayor para los alemanes, con lo cual podra pensarse que apenas se haban producido cambios significativos al respecto. Planteamientos metodolgicos del estudio Como ya hemos dicho, el anlisis de un destino para estudiar la evolucin de la intermediacin, a pesar del inconveniente de no poder generalizar los datos para el conjunto de la industria turstica mundial en la actualidad, presenta indudables ventajas. En primer lugar, la fiabilidad y robustez, tanto terica como estadstica, de los datos as conseguidos. Los estudios sobre los mercados emisores suelen preguntar a un conjunto de ciudadanos (de un pas o regin) que ha viajado durante

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un perodo de referencia cmo organiza sus viajes. Ello puede dar lugar a todo tipo de sesgos. As por ejemplo, se llega a veces a estimaciones del tipo El porcentaje de los viajes que los alemanes realizaban a travs de un TO ha cado de un 75 a un 35% entre 1970 y 2010. Pues bien, este tipo de estudios tiene distintos problemas que pensamos que pasan fundamentalmente por tres tipos de posibles sesgos. En primer lugar, el sesgo lingstico o conceptual: no todo el mundo entiende lo que se le pregunta cuando se le interroga acerca de si han usado o no Tour Operadores. Las personas que no pertenecen a la industria turstica generalmente no conocen el funcionamiento real de la misma. As, pueden contestar que organizan un viaje por su cuenta, sin intermediarios, cuando entran en Internet y reservan un alojamiento a travs de pginas como [Link]. Y esto, evidentemente, resulta del todo inexacto desde el punto de vista de la industria turstica (han utilizado un intermediario, aunque sea virtual). En segundo lugar, el sesgo de memoria: la forma de realizar estas encuestas hace que sea muy engorroso recabar datos cuando los sujetos realizan ms de un viaje al ao. De manera que si clasificamos a un turista como turista que no usa intermediarios en base a su respuesta, ello puede contener numerosas inexactitudes. Quiz la persona que contesta que en vacaciones reserv por su cuenta olvida aquella excursin que realiz con su equipo deportivo, parroquia o compaeros de trabajo y que corresponda perfectamente a la definicin del paquete turstico. Por ltimo, est el sesgo de la deseabilidad social (comn por lo dems a todas las encuestas). En una sociedad que ensalza la individualidad y el uso de las nuevas tecnologas, es bastante razonable pensar que las personas prefieren declararse viajeros independientes que utilizan Internet que no viajeros masivos que compran un paquete en que todo les viene dado. Para evitar todos estos inconvenientes aqu se ha optado por una aproximacin metodolgica bastante distinta, que aunque analiza los turistas (la demanda) centra ms su importancia en la oferta de lo que suele ser habitual. As, se han utilizado los datos de una encuesta sobre satisfaccin con la visita a la isla realizada por el Cabildo de Tenerife. La encuesta, con una muestra total de 5.000 turistas y realizada en los dos aeropuertos de la isla a lo largo del ao 2009, era representativa, a un nivel de confianza del 95% y margen de error del 5%, del conjunto de los turistas que visitaron la isla en ese ao. Para cada turista se recoga informacin del establecimiento en que se alojaba en la isla (todos los turistas han de pernoctar en algn lugar) y de la frmula utilizada para contratar ste. Se obtuvo as informacin acerca de los mecanismos utilizados para

reservar el alojamiento por 4.556 turistas, que resultaban representativos, siempre de acuerdo a las condiciones anteriormente indicadas, de los ms de 4,5 millones de personas que a lo largo de 2009 utilizaron los establecimientos alojativos (hotelero y extrahoteleros) de Tenerife (Datos de Turismo de Tenerife, 2009). Para la cuestin que aqu nos interesa, la de si el desarrollo de las nuevas tecnologas provoca la desintermediacin o un cambio en la intermediacin en el sector turstico, creemos que esta manera de recabar los datos es especialmente pertinente. Al igual que muchas encuestas especficas al respecto, la encuesta que se utiliz para recabar los datos desglosaba los mecanismos de reserva del alojamiento en funcin del canal utilizado (presencial, telfono, fax o Internet). Desde el punto de vista que aqu nos interesa, lo importante en la reserva no es el canal utilizado, sino si existen o no intermediarios, cuntos y de qu tipo. As por ejemplo, lo relevante no sera si un turista britnico que se aloj durante una semana del verano de 2009 en Costa Adeje (Sur de Tenerife) realiz la reserva en una pequea agencia de viajes de su barrio, en una oficina franquicia de un Tour Operador o directamente en la pgina web de ste. Sino si utiliz un tipo de intermediario (el Tour Operador) que ofreca un paquete compuesto por transporte y alojamiento. En el caso de que utilizase un intermediario para contratar tan slo el alojamiento, y el transporte lo contratara directamente al proveedor del mismo, poco importara si ste fuera on-line o se trata de una agencia de viajes fsica. Por ltimo, aunque no por ello menos importante, el anlisis de la intermediacin a travs de la frmula de contratacin del alojamiento en un destino determinado tambin presenta otra ventaja, la de permitir hacerse una idea ms real de la articulacin actual de la intermediacin turstica. Una de las tendencias ms importantes en el turismo en los ltimos aos ha sido la irrupcin de las aerolneas de bajo coste (Low Cost), que han tenido un significativo impacto en Espaa (vase al respecto Ivars Baidal, 2006). Estas compaas, que venden la prctica totalidad de sus billetes a travs de Internet (si bien existen agencias de viajes virtuales que venden tambin sus billetes2), ofrecen en su pgina web la posibilidad de contratar o reservar tambin, cuando se compra un billete, otros servicios como alojamiento, alquiler de vehculos, transporte desde los aeropuertos a las ciudades (airport transfer) o incluso servicios de telefona mvil para la duracin de la estancia en otros pases. Todo ello puede generar una importante confusin tanto en el consumidor final como en los mismos estudiosos del turismo. Un consumidor no muy informado puede tener la sensacin, al contratar su viaje a travs de la web

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de una low cost, de ser un viajero independiente que elige su vuelo y despus elige entre un amplio abanico de alojamientos u opciones de transporte. Un acadmico podra pensar que estamos ante el auge de los paquetes dinmicos, realizados a la medida del consumidor (sobre las tecnologas web y las posibilidades de los paquetes dinmicos puede verse Cardoso y Lange, 2007 o Cardoso, 2006). Lo que es indudable en cualquier caso es que asistimos a procesos de cambios en la intermediacin turstica, en los cuales el cambio en los mecanismos de contratacin de uno de los componentes del turismo (el transporte) puede ir unido o no a cambios en la contratacin de otros componentes como el alojamiento. Por lo tanto, pensamos que el anlisis de cmo los turistas contratan un solo servicio, en este caso el alojamiento, presenta indudables ventajas desde el punto de vista metodolgico al del anlisis de la contratacin del conjunto de la experiencia turstica3. La siguiente tabla resume las caractersticas principales del planteamiento metodolgico
Tcnica Muestra Universo Cuestin analizada Opciones

cia a que los turistas repetidores usen ms la contratacin directa que los turistas que acuden por primera vez a la isla, resulta significativo y digno de resear que los turistas que ya conocen la isla de visitas anteriores siguen utilizando mayoritariamente los intermediarios a la hora de reservar su alojamiento, si bien esto puede estar influido por su mayor edad4. A continuacin pasamos a exponer los datos acerca del uso de intermediarios en la contratacin del alojamiento en funcin de las distintas variables utilizadas. En primer lugar, la principal aportacin de los datos de la investigacin es que, para el ao 2009, la mayora de los establecimientos alojativos de Tenerife no se relacionaban de forma directa con sus clientes, sino a travs de intermediarios. As, del total de 4.556 turistas de los cuales se recabaron datos acerca de cmo reservaron su alojamiento, slo el 25,44% contrat su estancia directamente en el alojamiento utilizado, por medio de los distintos canales posibles (Internet, Fax, Telfono o en la propia recepcin, se entiende que para turistas repetidores). Un 55,95% realiz la reserva a travs de una Agencia de Viajes, y un 18,61% realiz la reserva a travs de un Tour Operador5. Como ya hemos dicho, la utilizacin de intermediarios es mayoritaria tambin en la mayora de categoras y tipos de alojamiento. Para desglosar el anlisis en funcin del tipo y categora del

Encuesta 4.556 turistas Turistas que se alojaron en Tenerife en 2009 Cmo reservaron su alojamiento Intermediarios/ directo (no importa mecanismo)

Resultados de la investigacin Una vez recabados los datos a travs de la encuesta y categorizados de acuerdo a la manera ya sealada, es decir, analizando si los turistas utilizaban un intermediario para reservar el alojamiento y no los medios materiales utilizados para realizar la reserva los datos fueron analizados. Para ello se utiliz el paquete estadstico SPSS, llevndose a cabo un anlisis centrado en la estadstica descriptiva, con pequeas incursiones en el anlisis de datos (tablas de contingencia) lo cual resultaba coherente con los objetivos del trabajo. Las conclusiones principales del anlisis sealan que los turistas que visitaron Tenerife durante 2009 usaron mayoritariamente intermediarios, con slo una cuarta parte de los mismos utilizando la contratacin directa. Esto es as para todas las categoras de alojamiento utilizados, si bien parece existir una tendencia en el sentido de que los establecimientos de menor categora son los que usan en mayor medida la contratacin directa. Tampoco se detectaron diferencias significativas en funcin del municipio de la isla en que los turistas disfrutaron su estancia. Por ltimo, aunque existe una cierta tenden-

establecimiento es necesario en primer lugar resear que el alojamiento hotelero de cuatro estrellas es el ms difundido en la isla de Tenerife. De acuerdo a los datos de Turismo de Tenerife, de los 4,7 millones de turistas alojados en la isla en 2009, un 59,08% se alojaron en hoteles, y el 60,99% de stos (es decir, prcticamente 1,7 millones de turistas) en hoteles de cuatro estrellas. Es decir, que tan slo en los hoteles de 4 estrellas se alojaron ms del 36% de los turistas que visitaron la isla en ese ao. Le siguen en importancia los hoteles de 3 (21% del total de turistas alojados en hoteles en la isla) y cinco estrellas (13%), totalizando entre ambos prcticamente un milln de turistas (lamentablemente, la fuente, Turismo de Tenerife, no desglosa los turistas alojados en establecimientos extrahoteleros segn su categora (Datos extrados de Turismo de Tenerife, 2009). Pues bien, de entre todas las categoras consideradas6 la contratacin directa slo era mayoritaria en los hoteles de 1 y 2 estrellas (70%), en las casas/apartamentos privados (67,7%) y en los alojamientos de Time Sharing (68%) siendo prcticamente equitativa la distribucin en el caso de los apartamentos de una llave (un 50% se reservaron directamente, un 16,1% a travs de TTOO y un 29% a travs de agencias de viaje).

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Pese a que la significatividad estadstica de estos datos es menor que la de otras categoras, debido a la reducida participacin de estos establecimientos en el alojamiento de turistas en Tenerife, estos parecen sealar un par de tendencias interesantes. Por una parte, que la reserva del alojamiento mediante intermediarios se relaciona altamente con el uso del Paquete Turstico, an ampliamente predominante. Es por tanto en aquellas categoras de alojamiento que se comercializan en menor medida por los canales habituales donde se da mayor porcentaje de reservas directas. En realidad, el hecho de que el alojamiento en casas particulares se contrate directamente es una aparente contradiccin en los trminos que necesita de una cierta explicacin. En la encuesta se ofrece a los turistas la posibilidad, al interrogarles sobre su alojamiento, de responder que haban pasado sus vacaciones en una casa o apartamento privados, y 18 preguntas despus, cuando el turista ha olvidado quiz lo que haba contestado, se le preguntaba cmo haba contratado dicho alojamiento. La categora casa o apartamento privado es comn en las encuestas realizadas por el Gobierno de Canarias para el conjunto del archipilago, as como en otros lugares de Espaa. En teora, entraran dentro de esta categora aquellos turistas que se alojan, bien en una segunda residencia, bien en la casa o en lo segunda residencia de amigos o familiares, que en principio les habra facilitado gratuitamente. En realidad, esta situacin corresponde a una situacin que se ha ido dando de forma cada vez ms generalizada a partir de los aos 2002-03, de acuerdo con la informacin recabada al realizar entrevistas exploratorias previas a la realizacin de este trabajo. A partir de esa poca, diversos factores como la fortaleza de la libra frente al euro, algunas de las polticas aplicadas en el Reino Unido de forma diferencial al resto de Europa, la escasez de entornos vacacionales ms cercanos y la existencia de una tupida red de conexiones areas gracias a las aerolneas Low Cost han llevado a la generalizacin del turismo residencial en muchas reas del mediterrneo (sobre este fenmeno puede verse Huete, 2009). Esto se ha concretado en que un gran nmero de ciudadanos del norte de Europa, fundamentalmente britnicos, han adquirido en propiedad apartamentos y casas vacacionales, entre otros destinos, en Tenerife (y es significativo sealar que sta es la isla ms importante de Canarias para el turismo britnico, a diferencia de otras donde el alemn y el nrdico tienen ms importancia). Estos ciudadanos britnicos alquilan sus apartamentos vacacionales, durante los perodos en que no los utilizan, a otros conciudadanos, mediante distintos mecanismos ms o menos informales7. En definitiva, y para los objetivos que en este trabajo nos ocupa, es

importante sealar que parte de los turistas de Tenerife que reservan su alojamiento directamente son aquellos que utilizan este tipo de alojamiento que, al margen de los grandes circuitos tursticos, quedan tambin, de acuerdo con la legislacin vigente en Canarias, en una situacin un tanto ilegal o al menos alegal. En cuanto a otra de las variables que influyen en el uso de intermediarios o no, pasamos a considerar a continuacin la familiaridad con el destino. Si tenemos en cuenta el nmero de visitas anteriores, y pese a que la forma en que se recogan los datos no permita establecer matices segn el nmero de visitas realizadas, podemos afirmar que, de acuerdo a lo que se podra esperar los turistas que repiten visita usan ms la contratacin directa que los que acuden a la isla por primera vez (de los repetidores recurren a la contratacin directa un 30,91%, por un 18,2 de los que visitan la isla por primera vez). Son menos los que recurren a Agencias de Viajes (48% de los repetidores las utilizan para contratar su alojamiento por un 64% de los primerizos) pero, sorprendentemente, el porcentaje de los que reservan a travs de un touroperador es incluso ligeramente superior (20,5%) entre los repetidores que entre quienes visitan la isla por primera vez. Por ltimo, se realiz un anlisis tambin en funcin de los municipios de residencia de los turistas en la isla, que no se detallar aqu porque la nica diferencia reseable era que en los municipios ms tursticos se reforzaba la pauta aqu sealada (contratacin a travs de intermediarios) y que sta se presentaba de manera ms dbil en los municipios con menor importancia turstica. Conclusiones e implicaciones de la investigacin La principal aportacin de la investigacin es que, una vez revisada la evidencia emprica para el caso de estudio (Isla de Tenerife, ao 2009), el uso de intermediarios por parte de los turistas a la hora de contratar un alojamiento sigue siendo ampliamente mayoritario (en torno a un 75%) y adems, en funcin de los datos disponibles, no parece haberse reducido de forma muy importante en el ltimo decenio. Aunque posteriormente detallaremos las principales conclusiones de la investigacin, ofrecemos aqu de forma sinttica una visin panormica de las mismas: 1. La intermediacin sigue siendo ampliamente mayoritaria en Tenerife. El 75% de los turistas que visitan el destino reservan el alojamiento a travs de un intermediario, pese al crecimiento de las tecnologas de la informacin y a la creciente familiaridad de los turistas con la isla. 2. La intermediacin es producto de la estructura del

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mercado y no solo de la tecnologa, por lo que no cabe pensar que el cambio tecnolgico la elimine. 3. En cualquier caso, lo que s se da son cambios en los agentes que intermedian. Es importante que las Administraciones Pblicas tengan esto en cuenta pues sus actuaciones pueden favorecer a unos actores y perjudicar a otros. Estas conclusiones parecen generalizables para destinos similares, de manera que parece que, al menos si hablamos de destinos de sol y playa a los que se accede fundamentalmente por va area, el impacto de las Nuevas Tecnologas de la Informacin y las Comunicaciones (NTICs) en la intermediacin turstica ha sido ms el de provocar un cambio en la misma (una re- intermediacin) que su desaparicin, la hipottica desintermediacin que planteaban autores como Quelch y Klein (1997) o Buhalis (1999). La re-intermediacin, tal y como aqu la planteamos, hace referencia a dos fenmenos relacionados. Por una parte, que algunas modalidades de turismo pasaran a estar ms o menos intermediadas. Por otra, que los intermediarios en concreto, y los mecanismos, pueden haber cambiado y continuar cambiando. En primer lugar, los datos que hemos obtenido sealan una tendencia que coincide con la detectada por otro tipo de estudios, el mantenimiento de la intermediacin en destinos que podramos denominar vacacionales, de sol y playa y con un importante componente climtico. Sin embargo, estudios ms generales, como los datos de Frontur ya sealados anteriormente, parecen detectar que en otros segmentos de la industria turstica, como los viajes de negocios, las escapadas cortas o los viajes de naturaleza al interior, el uso de intermediarios a la hora de contratar alojamientos podra ser la excepcin ms que la norma, de acuerdo a lo que sealan Rodrguez Gonzlez y Molina Molina (2009). Por lo tanto, cabe hablar de un cambio en la intermediacin en la industria turstica en la medida en que en algunos subsectores de la misma la intermediacin tiende a desaparecer mientras que permanece constante en otros, como el turismo vacacional que aqu hemos analizado. Pero la re- intermediacin puede interpretarse tambin como un cambio en los actores dentro de cada situacin particular. Es decir, para el caso del turismo vacacional se mantiene el hecho de que la intermediacin sigue siendo la frmula mayoritaria, pero cambian tanto los actores principales como los mecanismos de relacin. Como ya hemos visto en el caso de las aerolneas de bajo coste que comercializan alojamiento o los ciudadanos britnicos particulares que alquilan sus apartamentos en Tenerife en Webs especficamente dedicadas a ello. Y ello implica diferentes repartos tanto en la creacin de valor como en la asuncin de riesgos en los diferen-

tes actores que intervienen en la cadena global de valor de la industria turstica. Los autores que planteaban, hace ya casi diez aos, la tesis de la intermediacin se basaban fundamentalmente en las potencialidades para el cambio que presentaban las NTICs. Partiendo de la idea de que la investigacin en Turismo ha de anclarse slidamente en los marcos tericos de las disciplinas de referencia (Santana Turgano, 2009), a continuacin intentaremos avanzar algunas explicaciones de este fenmeno a partir de la teora econmica y de la nueva sociologa econmica, lo cual nos permitir sealar las implicaciones tericas y para la gestin del estudio. Tal y como aqu lo planteamos, el hecho de que en los destinos vacacionales/climticos de sol y playa la relacin entre los turistas y los establecimientos alojativos se haga fundamentalmente a travs de intermediarios tiene que ver con la estructura de los mercados tursticos. Los turistas prefieren contratar un determinado hotel a travs de un paquete con un TO que adquirir de forma separada el vuelo y el alojamiento, sencillamente, porque en muchos casos les resulta ms econmico. Como ya hemos sealado, se trata de destinos a los cuales se accede fundamentalmente por avin, ya sean destinos insulares o no. Y esto es algo implcito a su propio carcter de destinos climticos: el avin es el nico medio de transporte que permite, en pocas horas, pasar de entornos de climas fros a otros de climas ms clidos. Pues bien, desde la teora econmica ms clsica de la empresa ya se ha establecido que podra calcularse el nmero de empresas que pueden operar en un mercado, en funcin de los costes medios y las posibilidades de produccin. Lo cual nos lleva a constatar un hecho evidente: la estructura del mercado del transporte areo entre los destinos tursticos climticos y sus mercados emisores es siempre la de un oligopolio. Es decir, por poner un ejemplo, en el caso de Tenerife existen slo unas pocas compaas areas que comunican la isla con los principales aeropuertos britnicos o alemanes. Nos encontramos por tanto con una estructura dual del mercado turstico. En una parte del mismo (el subsector alojativo) es posible la competencia de mercado. En otra (el subsector del transporte) lo que se da es un oligopolio. En definitiva, el transporte (areo) se convierte en una especie de cuello de botella para que los establecimientos alojativos accedan a sus clientes: no importa cmo decidan comunicarse con ellos, al final stos habrn de llegar a la isla a travs de alguno de los 4 5 operadores areos existentes. Parra Lpez, Melchior Navarro y Ramos Domnguez (2003) planteaban que los intermediarios podan estrangular la operatividad de las empresas alojativas. Evidentemente, lo que parece claro es que estn en disposicin de establecer las condiciones

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y poseen un gran poder de mercado. Sera posible otra estructura del mercado turstico? En los ltimos aos, la poltica turstica de muchos destinos, entre ellos Canarias y Tenerife, ha ido en la lnea de intentar cambiar la situacin. Dado que existe una divisin internacional del trabajo en la industria turstica, de manera que las empresas alojativas suelen estar radicadas en los lugares de destino y los TO y las lneas areas en los lugares de origen de los turistas, los gestores de los destinos han intentado reconducir la situacin. La idea subyacente a estas polticas es que si se consigue una mejor situacin para las empresas alojativas, la economa (y la sociedad) de los destinos se vera beneficiada. Y para modificar la situacin se ha intentado mejorar las conexiones areas del destino, atrayendo aerolneas, en muchos casos de bajo coste, y en ocasiones a costa de subvenciones pblicas ms o menos encubiertas. Los datos aqu presentados parecen sealar que a pesar de los esfuerzos realizados no se ha conseguido una menor presencia de los intermediarios en la distribucin turstica. Un anlisis de los procesos que llevan a cabo un turista al reservar un vuelo con una compaa de bajo coste ilustra los cambios acaecidos en la relacin entre los agentes del sector turstico. Un turista que compra un billete a una Low Cost ha de abonarlo en el momento de realizar la reserva. La compaa elimina as incertidumbres y adquiere recursos monetarios. Aunque el turista se ponga enfermo o decida finalmente no realizar el viaje, la compaa ya ha cobrado el dinero y puede planificar la produccin en base a ello. Ahora bien, el mismo turista, si utiliza los enlaces facilitados por la lnea area para reservar su alojamiento, realizar tan slo una reserva que no pagar, pudiendo anularla, en funcin de la compaa de que se trate, hasta 24 horas antes sin que le suponga ningn coste. La posible ganancia del establecimiento alojativo ante esta desintermediacin sera que, al no tener que pagar comisiones al Tour Operador podra obtener una parte mayor, o incluso la totalidad, de lo que el turista paga por el alojamiento. Sin embargo, existe tambin una prdida: una mayor incertidumbre, lo que puede implicar importantes problemas a la hora de planificar la empresa. Y no olvidemos que, en la situacin tradicional, mediante los contratos entre TTOO y establecimientos alojativos stos podan renunciar a un mayor beneficio a cambio de una mayor previsibilidad mediante los contratos en garanta. Parece lgico pensar que la estructura de costes de la empresa influir en la adopcin de una u otra estrategia. Evidentemente, y esto es una de las implicaciones del trabajo para futuras investigaciones, parece necesario abordar este tipo de estudios desde el punto

de vista de la oferta. Es decir, son necesarios estudios que, para un destino concreto, analicen cmo estn comercializando sus plazas los establecimientos alojativos, y si existen diferencias entre stos en funcin de variables como su situacin, antigedad, estilo de gestin, tamao, pertenencia a cadenas u otras. Evidentemente, somos conscientes de las dificultades para hacer estudios de este tipo, pero pensamos que podran aportar una informacin muy importante. Otro mbito de inters para continuar la investigacin pasara por los nuevos desarrollo en Sociologa Econmica, con conceptos claves como los de cadenas globales de valor (global value chain, Gereffi, 2005). Desde este enfoque, lo interesante para un destino turstico sera que las relaciones entre los establecimientos alojativos (pertenecientes al destino) y los touroperadores (generalmente externos al mismo) se pudieran llevar a cabo mediante los cauces ms convenientes para el destino. As, y utilizando la jerga propia de este enfoque (para una aplicacin del mismo al turismo vase Santana Turgano, 2009), dado que parece imposible que las cadenas de valor adopten formas propias de mercado, por la posicin de poder de quienes controlan el transporte areo, lo deseable sera que stas se configuraran como cadenas de valor modular o relacional, en las que tanto los operadores areos como los establecimientos alojativos y de otro tipo aporten valor a la experiencia turstica. La tendencia en la actualidad, con la profusin de las lneas areas de bajo coste, parece ir en la lnea de que sean stas las que controlen la parte ms importante del proceso de creacin de valor en el negocio turstico (al fin y al cabo los turistas no se pueden alojar en destinos como Tenerife si un avin no les traslada hasta all). Por ltimo, pero no por ello menos importante, creemos que, ms all de las implicaciones tericas de estas conclusiones, stas resultan importantes tambin para la gestin de los destinos tursticos. Han de apoyar los poderes pblicos la desintermediacin, bajo el supuesto de que sta permitir a las empresas alojativas (las del destino) quedarse con una parte mayor de la riqueza generada por el destino turstico y que por lo tanto ello repercutir en el bienestar econmico y social del mismo? La evidencia aportada en este estudio parece sealar que la intermediacin, ms que desaparecer, cambia. Por lo tanto, no parece tan clara la idea de que restando peso a los intermediarios tradicionales (tour operadores) logren los destinos una mejor participacin en los beneficios de la industria turstica. Pueden desaparecer unos intermediarios, pero aparecen otros nuevos: centrales de reserva de alojamiento en Internet, enlaces en las webs de los Tour Operadores, Agencias

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de Viajes Virtuales, etc. Por lo tanto, es importante la relacin con estos nuevos intermediarios, ms que pensar en la des- intermediacin, que se da slo en algunos casos muy concretos y relacionada ms con cadenas que con establecimientos particulares. De acuerdo a lo sealado por Alczar Martnez (2002) los intermediarios efectivamente realizan una funcin para el turista, no son meros comisionistas que se aprovechan de su posicin de poder, como a veces son vistos. Una de estas funciones fundamentales es, como ya vimos, la creacin de surtido. Si un turista desea visitar un destino (Tenerife, pongamos por caso) en unas fechas determinadas y slo visita las web de los establecimientos alojativos podra perder horas en Internet para descubrir que casi todos los establecimientos que pretende visitar estn ocupados en las fechas que le interesan. Por el contrario, una visita a un intermediario le da, en unos instantes, una visin panormica de la disponibilidad en un destino. Han de apoyar los poderes pblicos mediante subvenciones ms o menos encubiertas (publicidad, descuentos en las tasas areas, u otras) a las lneas areas de bajo coste? Creemos que actuaciones en ese sentido van a favorecer a unos agentes y perjudicar a otros, incluso dentro de un mismo destino turstico. Por lo tanto, pensamos que es necesaria ms investigacin y ms reflexin al respecto antes de tomar decisiones de tanta importancia. Agradecimientos Este trabajo se llev a cabo en el marco del Mster Universitario en Direccin y Planificacin del Turismo de la Universidad de La Laguna, en concreto en su tercera edicin (curso 2009-10). Por ello, y en la medida en que el mismo se ha nutrido del valioso ambiente intelectual del mster, queremos mostrar nuestro agradecimiento al alumnado y profesorado del mismo. Tambin hubiera sido imposible la realizacin de este trabajo sin la ayuda de Turismo de Tenerife y de su responsable, Silvia Canales, que nos facilit el poder trabajar con los datos de la encuesta a la que aqu se hace referencia. Ceferino Mendaro, de la empresa INVESTUR, aport su experiencia y conocimiento del medio turstico en Tenerife y nos hizo ver la importancia creciente del fenmeno del turismo residencial para legal en algunas zonas de la isla. Por ltimo, la Asociacin de Hoteleros de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro (ASHOTEL), y en particular Juan Pablo Gonzlez Cruz, dentro de la misma, nos ayudaron a tener una visin ms amplia acerca de cmo, desde el punto de vista empresarial, se ve en la actualidad el tema de la intermediacin turstica.

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NOTAS 1. En el caso de Tenerife, al tratarse de un destino insular, la prctica totalidad de los turistas, salvo los internos o aquellos que puedan venir de alguna otra de las islas Canarias llegan a la isla por va area. En realidad, muchos de los destinos de sol y playa ms importante son tambin destinos insulares: Baleares, Islas Griegas, Malta, Chipre, etc. Y otros que no lo son, en la medida en que se especializan en un turismo que podramos denominar climtico, reciben a sus turistas fundamentalmente por avin, ya que es el nico medio de transporte que permite a turistas de climas fros desplazarse en pocas horas a disfrutar de unos das a lugares de climas clidos. Sera el caso de la Costa del Sol (Espaa), el Algarbe (Portugal) o Florida (Estados Unidos). 2. Un ejemplo de esto, para el caso espaol, sera la compaa [Link], que ante los requerimientos de un cliente para viajar entre dos puntos distintos ofrecer como alternativa los vuelos de las compaas Low Cost ms significativas, como Ryanair, Easyjet o Monarch. 3. Un anlisis de las web de dos de las compaas Low Cost ms importantes aporta una interesante informacin sobre este aspecto. Si contratamos un vuelo a travs de Ryanair se nos ofrece, en el mismo proceso de reserva, la opcin de reservar un vehculo de alquiler, en este caso con Hertz. En el caso de que queramos tambin contratar alojamiento, un enlace a la web de Booking en la pgina principal de Ryanair nos permitira hacerlo, as como tambin contratar Airport Transfer. Si hacemos una reserva con Easyjet, al reservar un vuelo se nos ofrece la posibilidad de reservar tambin un alojamiento primero y despus un vehculo de alquiler. Al buscar informacin en la web nos enteremos que el servicio de reserva de alojamiento es ofrecido por una compaa llamada LateRooms Limited, compaa con sede en el Reino Unido (igual que Easyjet) y que, tal y como se especifica en la web, es subsidiaria de Tui Travel (ms informacin en [Link] [Link]/es/p5655/Global/termsofuse/[Link] . Como podemos ver, en ambos casos, especialmente en el de Easyjet, el cliente puede tener la sensacin de estar contratando un paquete dinmico que se adapta a sus caractersticas, adquiriendo en un mismo proceso los componentes principales

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de un viaje: transporte hasta el destino (avin), alojamiento y transporte en el destino (coche de alquiler). En realidad, detrs de esto se encuentran distintas relaciones entre empresas, que configuran una estructura distinta de la industria turstica, donde se podra hablar ms que de desintermediacin de re- intermediacin. 4. Aunque la forma en que se recogieron los datos no permite hacer afirmaciones tajantes al respecto, parece obvio que los turistas con mayor nmero de visitas a la isla tienen tambin mayor edad media que los que la visitan por primera vez. Es decir, un turista tiene ms probabilidades para haber acudido repetidas veces a un destino cuanta mayor es su edad. Los autores que plantean que el impacto de las NTIC en el turismo conduce a la desintermediacin sugieren que en la medida en que, por motivos meramente demogrficos, los turistas nacidos a mitad del siglo XX, con nulas o limitadas habilidades en el uso de las NTIC, sean sustituidos por turistas nacidos a finales de dicho siglo, con mayor habilidad en el uso de las mismas, se dar la desintermediacin. Este idea se basa en el supuesto de que lo que impide un mayor uso de la contratacin directa son las limitadas capacidades informticas de la poblacin. Como se ve, en este trabajo apostamos por otra hiptesis: lo que resulta determinante es la configuracin del sector, y por lo tanto, la tecnologa no hace ms que adaptarse a la misma. 5. En concreto, la respuesta a la que contestaban los turistas, en la versin espaola de la encuesta, obviamente, era la de Cmo y con quin contrat el alojamiento que ha utilizado durante este viaje a Tenerife? Y las opciones de respuesta eran Touroperador, Agencia de Viajes o Alojamiento. Para cada una de esta opciones se poda a su vez marcar la opcin a travs de internet o Directa/ Personalmente. 6. Las categoras consideradas para el anlisis fueron: Hotel 1 y 2 estrellas, Hotel 3 estrellas, Hotel 4 estrellas, Hotel 5 estrellas, Apartotel 1 y 2 estrellas, Apartotel 3 estrellas, Apartotel 4 estrellas, Apartotel 5 estrellas, Apartamentos de 1 llave, Apartamentos de 2 llaves, Apartamentos de 3 llaves, Time Sharing, Casa o apartamento Privado. 7. As por ejemplo, la web Homeholidays ([Link]. [Link] ) , basada en el Reino Unido, ofrece (visita realizada en Septiembre de 2010) 228 apartamentos vacacionales en Tenerife, facilitando los datos de la vivienda y una manera de ponerse en contacto con los propietarios. Esto representa el 44% de los apartamentos que ofrece en Canarias (518) de un total de ms de 8.000 que ofrece en todas Espaa, oferta que se centra sobre todo en aquellos lugares en que ms fuerte es la importancia del turismo residencial britnico: Catalua y Andaluca (entorno a un 24% del total de plazas cada una), Baleares (18%), C. Valenciana (14%) y Canarias (6%).

04/10/10 Recibido: Reenviado: 14/12/10 Aceptado: 07/01/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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En los ltimos aos nuestros bienes patrimoniales culturales y naturales han ido adquiriendo una relevancia cada vez mayor en el contexto de las polticas de conservacin y desarrollo, tanto a nivel latinoamericano como mundial, lo que se expresa en un nmero creciente de bienes y espacios protegidos por la legislacin y un gran inters por parte de la comunidad en cuanto a su conservacin y puesta en valor. Sin embargo es tambin importante el reconocimiento que adquiere el patrimonio local y domstico, por su carcter identitario y simblico, aun cuando ellos no hayan alcanzado la proteccin legal que les brinda el Estado. En este contexto se genera AMERICA PATRIMONIO ISSN0719-0182 la primera revista de patrimonio que rene la opinin y el trabajo de todo un continente entorno al vasto patrimonio cultural y natural que nos rodea.
AMRICA PATRIMONIO es una publicacin cientfica americana con Comit Editorial y Comit

Asesor Internacional, integrado por representantes de todos los pases participantes de la regin. Cuenta con una versin en internet y otra en papel, est dirigida a la difusin de artculos y ensayos que se ocupan del Patrimonio Cultural y Natural de nuestro continente, combinando trabajos de caracteres empricos, tericos y ensaysticos que den cuenta de problemticas locales, regionales y universales del Patrimonio. El objetivo de la publicacin es promover la generacin de ensayos y artculos de investigadores jvenes y de investigadores ya consagrados en su especialidad disciplinar. Es una publicacin trimestral y cada uno de sus nmeros es de carcter temtico. La revista se divide en cuatro secciones principales: Tema Central, Ensayos y Documentos y Proyectos Recientes. Todas las secciones estn abiertas a recibir artculos, ensayos, propuestas fotogrficas, obras y proyectos de arquitectura y de disciplinas afines. Si usted desea publicar en la Revista Patrimonio, enviar el material. Sitio web [Link] Contacto mail edicion@[Link]

Direccin Editorial Revista Amrica Patrimonio

REVISTA AMRICA PATRIMONIO

Vol. 9 N 2 pgs. 353-159. 2011

[Link]

Proyecto de agroturismo en la comarca de Terra de Lemos (Galicia)1

Xavier Simni Carmen Gil Pereirasii Pablo Carpinteroiii


Universidade de Vigo (Espaa)

Resumen: El proyecto Ronsel, Plan de recuperacin del Patrimonio Cultural Inmaterial de Galicia, pretende la puesta en valor y salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de Galicia. La complejidad de este PCI, fruto de la densidad de manifestaciones culturales de la sociedad, precisaba del establecimiento de un plan de accin que respondiese a los siguientes objetivos bsicos: Identificacin, documentacin, investigacin, proteccin, promocin, transmisin y difusin del Patrimonio Cultural Inmaterial. El Proyecto Ronsel sostiene que es posible definir estrategias de desarrollo socioeconmico a partir del conocimiento tradicional, mediante propuestas innovadoras que garantizando nuestra propia supervivencia, contribuyan a la conservacin del contorno natural y social. El siguiente artculo, expone la iniciativa financiada por el programa (INCITE) , sobre un plan piloto de creacin de productos tursticos en torno al PCI. Palabras clave: Agroturismo; Patrimonio cultural inmaterial; Productos Tursticos;Turismo de experiencias; Turismo rural. Title: Agritourism project in Terra de Lemos (Galicia) Abstract: The Project for the Recovery of Galician Intangible Cultural Heritage known as Ronsel Project intends to promote the reassesment and conservation of Galician Intangible Cultural Heritage or Patrimonio cultural inmaterial (PCI). The richness and complexity of heritage derived from a great variety of cultural and social expressions calls for the establishment of a wide action plan that proves capable of achieving the following basic goals: identification, documentation, research, protection, promotion, transmission and socialization of Intangible Cultural Heritage. The Ronsel Project, departs from the principle that it is possible to identify strategies of economic development based on the traditional knowledge and practices that allow for innovative ways of administering, thus contributing to guarantee the sustainable growth of the community and the conservation of its natural and social environment. The following article presents the activities financed by the INCITE program, thus offering a first assessment on designing tourism products based on intangible cultural heritage. Keywords: Agritourism; Intangible cultural heritage; Product tourism; Rural tourism; Tourism of experience.
i Profesor titular del Departamento de Economa Aplicada de la Universidade de Vigo. E-mail: xsimon@[Link] ii Profesora Asociada del Departamento de Organizacin de Empresas y Marketing de la Universidad de Vigo. E-mail: carmengil@[Link] iii Investigador contratado por el Proxecto Ronsel de la Universidad de Vigo. E-mail: [Link]@[Link]

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Introduccin El turismo desde la perspectiva antropolgica es un fenmeno sociocultural complejo que posibilita a los turistas y residentes la vivencia de la alteridad, actuando como un vehculo de intercambio cultural entre personas y grupos humanos, entre nosotros y los otros; un juego de espejos entre unos y otros (Pereiro, 2009). Los medios rurales viven desde hace aos una revalorizacin patrimonial que no puede dejar de ser vista como una reaccin social frente al desarraigo causado por la aceleracin de la vida moderna, por la desertificacin del campo y por la desaparicin de los modos de vida tradicionales (Peixoto, 2002). El medio rural adquiere un nuevo valor y es convertido en producto y mercanca que circula en espacios globales y que ofrece un paquete emocional que como afirma Pereiro (2009:255) proporciona tradicin, autenticidad, naturalidad, todos ellos considerados valores perdidos en los medios urbanos . El espacio rural adquiere as una mayor atraccin para los habitantes de las ciudades, debido a la crisis de memoria asociada a los procesos de globalizacin y a las transformaciones sociales ocurridas en el espacio y en el tiempo (Harvey, 1989). La existencia en Galicia de una clara ruptura de la cadena de transmisin oral, tanto inter como intra generacional, convierte a una parte importante de la sociedad gallega, habitante principalmente de las villas y ciudades, en potenciales destinatarios de productos culturales resultado de la activacin y puesta en valor del patrimonio cultural material e inmaterial en el espacio rural. El presente artculo resume parte de la iniciativa financiada por el programa (INCITE)2, Proyecto de Agroturismo en la comarca Terra de Lemos, que se est desarrollando en el interior de la provincia de Lugo, (Galicia), en el perodo 2008-2011. Los objetivos que persigue el proyecto son: 1. Potenciar el desarrollo turstico econmico de la comarca de Terra de Lemos con base en el aprovechamiento del Patrimonio Cultural (PC) a travs de productos tursticos especficamente diseados para ese fin. 2. Contribuir a la conservacin del PC de la comarca a travs de su puesta en valor y difusin mediante la oferta de productos tursticos creados con base en el conocimiento tradicional de los portadores y disea-

dos para facilitar la participacin, vivencia y experiencia del PC por parte de los potenciales visitantes. Proxecto Ronsel El PATEL se encuadra dentro de un proyecto ms ambicioso financiado por la Xunta de Galicia a travs de las Consejeras de Cultura y Medio Rural en colaboracin con las universidades de A Corua, Santiago de Compostela y Vigo: el proyecto Ronsel. El proyecto Ronsel, coordinado por la Universidad de Vigo, operativo ya desde hace tres aos, pretende la puesta en valor y salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de Galicia. La complejidad de este PCI, fruto de la densidad de manifestaciones culturales de la sociedad, precis del establecimiento de un plan de accin que respondiese a los siguientes objetivos bsicos: Identificacin, Documentacin, Investigacin, Proteccin, Promocin, Transmisin y Difusin del PCI. La estructura operativa del proyecto se inspira en las convenciones de la UNESCO en cuanto a la clasificacin del PCI en cinco mbitos, a saber: 1. Tradiciones y expresiones orales. 2. Artes del espectculo. 3. Usos sociales, rituales y actos festivos. 4. Conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo. 5. Tcnicas artesanales tradicionales. Corregir la situacin actual del PCI gallego reclama la coordinacin entre los agentes participantes (comunidades de portadores/as, asociaciones, instituciones, particulares etc.) y una apuesta decidida por parte de las administraciones en la ejecucin de acciones a largo plazo. En este sentido, una de las metas iniciales del proyecto Ronsel fue el anlisis pormenorizado de la situacin del PCI en cada uno de estos cinco mbitos, tornndose fundamental contemplar a las comunidades de portadores/ as como aquellos espacios donde el patrimonio se expresa. Por este motivo, se pretende la definicin de un plano de desarrollo socioeconmico y cultural del territorio, que debe contribuir a reconstruir el tejido social que sostiene el sistema de cultura tradicional, y de esta forma adoptar soluciones de vida para las nuevas realidades sociales. Los especialistas que trabajan en este proyecto guan su trabajo de anlisis y diseo de acciones de salvaguarda y puesta en valor a travs de los siguientes principios bsicos: 1. El patrimonio inmaterial se salvaguarda esencialmente mediante la creatividad y su materializacin por los miembros de las comunidades que lo producen y mantienen.

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2. Las acciones sobre el PCI deben facilitar, estimular y proteger el derecho y la capacidad de las comunidades a seguir interpretando su patrimonio cultural dotndose de sus propias modalidades de conservacin y ordenacin. 3. La cultura propia compartida y el dilogo cultural deben fomentar la creatividad general, y garantizar siempre el reconocimiento de la singularidad y los intercambios equitativos. 4. Se procura recuperar la vitalidad del PCI velando por la posibilidad de reproducir sus significados, las condiciones que lo hicieron posible y las competencias necesarias para su creacin, interpretacin y transmisin, tratando al mismo tiempo de no perpetuar modelos de desigualdad. 5. Se deben fundar iniciativas destinadas a proteger el PCI en principios como el respeto a los derechos humanos universalmente aceptados, la equidad y su carcter duradero y el respeto a todas las culturas que, a su vez, respetan a las dems. Patrimonio Cultural y Turismo El empleo de la cultura como atraccin para promover el desarrollo econmico en general, y el turismo en particular, se hace cada vez ms evidente. Si primero fueron los centros histricos, los sitios arqueolgicos y museos, ahora las ceremonias y rituales, las prcticas cotidianas como la cocina y otros usos simblicos, son movilizados como recursos en el turismo y en la promocin de industrias centradas en el aprovechamiento del patrimonio cultural (lvarez, 2006:2). El turismo cultural, siguiendo a Prats y Santana (2005:16), es turismo patrimonial y el patrimonio no es la cultura, por esa razn el patrimonio puede integrarse en el mercado turstico, porque, de algn modo puede ser vendido, mientras la cultura no pode ser vendida, porque debe ser vivida. La perspectiva productivista sobre el PC, de la que ya dieron cuenta varios autores (Garca Canclini, 1989; Ashwoth, 1994; Kirshenblatt-Glimblett, 2001), considera el patrimonio cultural como un recurso para el turismo cultural y para otras actividades econmicas. Bajo una concepcin mercantilista, el patrimonio se interpreta que debe satisfacer el consumo contemporneo. Las nuevas corrientes en la gestin del patrimonio optan por la dinamizacin buscando adems de la necesaria conservacin, rentabilidad y beneficios. El patrimonio, trasciende lo puramente cultural y se transforma en un potencial recurso econmico. Transformar los recursos en productos y ofertas tu-

rsticas es la meta que persiguen los planificadores y entes de gestin turstica de los destinos. Ser necesario pues analizar la posible aplicabilidad del patrimonio cultural en la oferta de productos capaces de satisfacer las necesidades de los turistas, habida cuenta de la complejidad y fragilidad intrnseca de esta tipologa de recursos. Esta interpretacin del patrimonio, se ana con una visin patrimonialista y participacionista que Pereiro (2006 ) expone: a.) Patrimonialista: El patrimonio cultural es la recuperacin del pasado a partir de una perspectiva del presente, para explicar el cambio en los modos de vida. Estara integrado por elementos culturales que adquieren un nuevo valor a travs de un proceso de patrimonializacin. Es una intervencin en la cultura. b.) Participacionista: Entiende el patrimonio cultural y su preservacin en relacin a las necesidades globales de la sociedad y con un proceso democrtico de seleccin de lo que se conserva. Ligada a la participacin social, con el objeto de evitar la monumentalizacin y cosificacin de los objetos. Resalta el hecho de pensar primero en las personas y despus en los bienes culturales. Santana (2003:33), sostiene que la tendencia de la demanda determin la oferta de nuevos productos tursticos que pueden encuadrarse en dos grandes bloques estrechamente vinculados, medio ambiente fsico (la naturaleza) y medio ambiente cultural (patrimonial-identitario). Segn este mismo autor, el turismo alternativo intenta conseguir una experiencia de lo autntico a travs de la naturaleza, la cultura, la gente o una combinacin de las mismas. Es necesario matizar que el concepto de autenticidad es una creacin individual (Santana, 2000:4), que es contextualizada segn las experiencias de cada sujeto. Todas las culturas son en cierto sentido inautnticas ya que son inventadas, recreadas, fabricadas y reconstruidas durante transformaciones sociales permanentes (Pearce y Moscard, 1986). El turismo cultural es una forma de turismo donde la cultura, en su materialidad o inmaterialidad (costumbres, tradiciones...) es el factor principal de atraccin en el viaje (Roldn, 2004:21), pero hay que tener en cuenta que la sola presencia de los atractivos patrimoniales no implica la existencia de productos tursticos, siendo necesario un proceso de organizacin e inversin para su correcta puesta en uso (Grande Ibarra, 2001). Cuando en el sector turstico hablamos de crear un producto turstico cultural, nos referimos a la organizacin tcnica de los recursos culturales de un destino con

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el objetivo de que puedan ser conocidos y disfrutados por los visitantes (Lpez Lpez, 2005). Los recursos, son los elementos base sobre los que se desarrolla la actividad turstica; son aquellos atractivos que pueden generar o suscitar el inters del visitante y determinar y motivar el desplazamiento a un determinado destino. Sin recursos no hay producto turstico, pero los recursos tursticos no bastan para construir productos. El punto de partida son los recursos, el conjunto de atractivos del territorio. Segn Chas (2004) el hombre, el legado histrico y su contorno, configuran los tres elementos base para la gestin turstica. El producto turstico, se puede definir entonces como la suma de recursos que se estructuran para el uso y disfrute turstico. Desde la disciplina del marketing turstico, un producto cultural sera aquel recurso cultural en el que se pueden realizar una o varias actividades (visitar, asistir, participar, comer, comprar, etc.) porque est formulada una propuesta de accesibilidad (temporal, espacial y/o econmica) de un pblico al mismo (Chas, 2004:10). La palabra producto aplicada al patrimonio provoca, muchas veces, rechazo. En este mundo global no atrae lo semejante ni la imitacin, sino lo propio, lo que nos diferencia y nos particulariza (Kapszuk, 2006). Un buen producto es aquel que no solo cuida el patrimonio, sino que genera lazos de continuidad de ese patrimonio con base en los valores que transmite. El patrimonio puede ocupar lugares muy diversos respecto a los productos tursticos, desde ser el motivo de compra principal, hasta mero escenario, pasando por todo tipo de valores aadidos (tangibles o intangibles), puede servir para enriquecer la oferta, crear imagen, reorientar el posicionamiento, desestacionalizar si interesa, pero para eso, debe entenderse y aceptar su dimensin ldica y trabajar activamente para conjugarla imaginativamente con su dignidad (Prats, 2003:135). En la actualidad, adquiere cada vez ms importancia el turismo experiencial o emocional. Richards (2004) afirma que el turismo cultural est convirtindose en un producto de vivencia en el que la visita se juzga en funcin de todas las caractersticas del lugar y no solo por su valor cultural. En esta lnea, los visitantes buscan cada vez ms una experiencia total que incluya ocio, cultura, educacin e interaccin social (De Rojas y Camarero, 2008). En turismo no se venden realmente productos, sino que se venden experiencias (Vogeler y Hernndez 2002). El turista que busca experiencias es aquel que quiere evadirse, descubrir, disfrutar y conectar con la gente del lugar y con sus costumbres; ms que comprar paquetes tursticos, se compran historias para vivir y

para contar. Las experiencias son aquellas vivencias, sentimientos, sensaciones, que nos fascinan e impactan y que precisamente por ello se convierten en memorables (Bordas, 2003:2). Frente a la madurez de productos convencionales, el mercado propone formas de turismo alternativas. As, se presentan ofertas diversificadas donde recursos ligados a la naturaleza, la cultura y el patrimonio pasan a tener un papel relevante en la experiencia de ocio. El turismo cultural y el turismo rural intentan satisfacer una demanda cada vez ms exigente y segmentada que, entre otras tendencias, manifiesta un claro inters por aprender, interpretar y conocer mejor el entorno al que se viaja. La OMT (Organizacin Mundial del Turismo) en su documento Turismo Panorama 2020 sealaba las tendencias de nuevos segmentos de mercado que demandaban productos y servicios renovados, basados especialmente en el espectculo, la emocin y la educacin. De acuerdo con los postulados anteriores, el plan estratgico del turismo de Espaa, Plan Horizonte 2020 (Secretara General de Turismo, 2007), subraya y reafirma entre sus claves estas ideas, siendo uno de sus ejes principales la creacin de valor al cliente a travs de experiencias tursticas que diferencien y potencien la personalidad de los destinos tursticos. Turismo en el espacio rural en Galicia: el agroturismo, una opcin a potenciar. El turismo rural recibe este calificativo cuando se inscribe geogrficamente en el espacio rural existen mltiples definiciones y no hay un consenso a la hora de definirlo. El factor clave a tener en cuenta es el medio de acogida, el entorno o medio rural. Valds (1995) da una definicin generalista de turismo rural como aquella actividad turstica que se desarrolla en medio rural y cuya motivacin principal es la bsqueda de atractivos asociados al descanso, paisaje, cultura tradicional y que huye de la masificacin. La Comisin de las Comunidades Europeas, defini turismo rural como aquella actividad turstica, realizada en medio rural, compuesta por una oferta integrada de ocio, dirigida a una demanda cuya motivacin es el contacto con el entorno autctono y que tenga una interrelacin con la sociedad local (Crosby, 1993). Segn Canoves Herrera y Villarino (2005:67), el concepto de turismo rural manejado por la OMT, que se resume en la figura 1, comprendera una red de relaciones entre cuatro grandes reas: campo, patrimonio, vida rural y actividades. Crosby y Prato (2009:24-25) explican que hoy en da

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la estructura del mercado est sobre-segmentada y eso se traduce en la existencia de diferentes motivaciones a la hora de elegir la oferta turstica rural. As surgen una amplia variedad de conceptos como turismo de naturaleza, ecoturismo, turismo ecolgico, agroturismo, turismo verde, pasando por combinaciones como ecoetno-agroturismo, bio-turismo, campo-eco turismo, etc.

Se puede decir que el turismo rural en Galicia est en un momento de transicin, o incluso en el cierre de un ciclo donde se consiguieron objetivos en cuanto a creacin de infraestructura turstica de alojamiento, pero donde continan a ser patentes ciertos defectos. En este sentido, hace falta ser capaces de hacer del turismo una actividad generadora de desarrollo, y eso se consigue ayudando a recuperar y poner en valor el patrimonio material e inmaterial, y dinamizando la economa agrcola y artesanal de forma que complemente a la turstica (Lois, 2007:10). Uno de los objetivos que se persiguen en la actualidad es crear productos tursticos integrales en el destino. La administracin gallega apunta que deben reorientarse los fondos pblicos para la creacin de servicios complementarios y atractivos que atraigan a ms visitantes y que aumenten su estancia media; servicios relacionados con deportes en la naturaleza, rutas gastronmicas, con productos culturales del territorio y con servicios de ocio.

Campo

Montaas, lagos, ros Escenario natural forestal reas del turismo rural Artesana, actos locais, gastronoma, agroturismo, msica tradicional

Arquitectura industrial, Patrimonio, Prehistoria, castillos, iglesias, pueblos

Patrimonio

Montar a caballo, ir en bicicleta, pescar, pasear, cazar

Vida rural

Actividades

Figura 1: reas de turismo rural segn la OMT. Fuente: Cnoves, Herrera y Villarino (2005:67) sobre OMT. El concepto de turismo rural puede interpretarse de una manera muy amplia. Blanquer (2000:606), llama la atencin sobre el enfoque unidimensional que adoptan la mayora de las Comunidades Autnomas en Espaa, centrado en la ordenacin de los servicios de alojamiento, pero desconectado de otras polticas pblicas cmo conservacin del entorno natural, desarrollo y/o recuperacin de la artesana y el folclore tradicional, etc. El turismo rural debiera entenderse de manera amplia, pero en la prctica se observa cierto peligro de entenderlo tan slo como una actividad definida por un tipo de alojamiento (Sparrer 2007). La misma idea es corroborada por Besteiro (2006) que manifiesta la necesidad de ofertar un producto en el que, aparte del alojamiento, se incluya el disfrute de diferentes actividades en el medio rural que permitan la prolongacin de la temporada alta.

En esta lnea, Pereiro (2009) opina que la calidad turstica de una zona no depende solo del alojamiento, sino tambin de las actividades que pueden realizar los turistas; subrayando que el gran reto para el turismo en el espacio rural es disear productos tursticos completos: alojamiento, alimentacin y recreacin. Adems del alojamiento, la nueva demanda turstica necesita realizar un cierto tipo de actividades deportivas y culturales. El espacio rural, sin duda, cada vez se vende ms como un neoproduto para el consumo turstico (Pereiro y Prado, 2005). La sociedad no rural est ms interesada que nunca en los espacios rurales para vivir y para el ocio. El espacio rural intenta responder a las demandas de una nueva sociedad post industrial que contempla la naturaleza como valor y como bien esttico, que mira al rural por ser un espacio con vala residencial y por su valor como marco para actividades de ocio y descanso

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(Cabana 2008). Los turistas que eligen el espacio rural tienen en mente romper con la formalidad de sus comportamientos en la ciudad; son turistas que valora la calidad de vida y que buscan emplazamientos tranquilos, con naturaleza viva y cultura local atractiva (Garca Henche, 2005). Santana (2000) distingue dos tipologas de turistas rurales: unos interesados por el entorno fsico y las actividades deportivo-recreativas que se pueden llevar a cabo en l, y otros atrados por la cultura local propiamente dicha. Cabrini (2002) afirma que un factor importante en la eleccin del turista tiene que ver con la cultura rural, pues el turismo rural abarca un conjunto de actividades donde la cultura rural es un componente clave del producto ofertado. Lo curioso, explica Cabana (2008:25), es que ese modo de vida que ya no existe, es justamente lo que los neorurales se empean en imitar, lo que los turistas rurales quieren sentir durante un fin de semana al ao y lo que, a pesar de todo, marca an la identidad del pas. Agroturismo El concepto de agroturismo, trmino que empleamos en este proyecto, est sujeto a diversas interpretaciones que trataremos de abordar. Segn Toppan (2005:313), cultura, viaje y campo, son conceptos que provienen de un mismo marco de referencia: del campo vienen todas las palabras que tienen sentido de cultura. Sus rasgos diferenciales, se encuentran vinculados a la presencia de la naturaleza que se expresa, en la mayora de los casos, bajo la forma de paisaje cultivado. El contacto permanente que tiene el habitante rural con la naturaleza, influy y determin su modo de vida, su sistema de valores, tradiciones y creencias como tambin se tradujo en sus realizaciones materiales y en su patrimonio arquitectnico, representado en viviendas, monumentos, caminos, etc. El agroturismo puede ser considerado como un segmento incluido en el turismo rural, una modalidad de turismo en reas rurales que incluye el alojamiento, la alimentacin y actividades agropecuarias que ofrecen al turista productos naturales locales para su alimentacin. Para Weaver y Fennel (1997:357), son empresas rurales que anan el trabajo en las explotaciones agrarias con el turismo. Hoy en da, actividades como las denominadas U-Pick o Pick-your-Own Operations estn de moda en pases como Estados Unidos, Canad o Gran Bretaa. Bajo la idea de recolctalo tu mismo, pgalo y llvatelo a casa, se fomenta una forma de venta di-

recta de productos frescos en el mismo espacio donde se cultivan, abonando un precio justo y sin intermediarios. Las iniciativas en este campo en Galicia an estn por desarrollarse. Existe acuerdo en que el agroturismo es un tipo de turismo basado en el alojamiento en casas rurales y donde el usuario puede participar y/o observar las tareas cotidianas del lugar: agrcolas, ganaderas o artesanales. El agroturismo como modalidad de oferta turstica, posibilita la oferta de actividades relacionadas con el mundo agrario y rural. Los componentes bsicos de las ofertas de agroturismo son, segn Adam (2004:2): tener algo para que los visitantes vean, algo que puedan hacer y algo que puedan comprar. Segn Accueil Paysan, Federacin de Agroturismo creada en Francia, la Fundacin Ecoagroturismo contempla el turismo como factor de desarrollo econmico y social, promoviendo la interrelacin entre una agricultura sostenible y un turismo solidario, convirtiendo a los agricultores en actores de su propio desarrollo y fomentando iniciativas que luchen contra la desertizacin de las reas rurales. Esta fundacin considera que el agroturismo debe integrase en una estructura familiar combinada con actividades, agrarias, ganaderas o artesanas; ofertar productos caseros y/o la posibilidad de realizar actividades didcticas, de animacin y/o demostracin relacionadas con los recursos y oficios de la explotacin, etc. Segn la catalogacin actual de los establecimientos de turismo rural en Galicia, la modalidad que se entendera exclusivamente como agroturismo sera la denominada cmo grupo C, es decir, casas de labranza donde se desarrollan actividades agropecuarias en las que pueden participar los clientes alojados. El concepto de agroturismo adoptado en este proyecto, parte de una interpretacin integrada del espacio rural en el que las viviendas de turismo rural, independientemente de que sean o no explotaciones agropecuarias, puedan ofertar o relacionar a sus huspedes con productores y actividades culturales tradicionales de la comarca, tratando de tejer redes de cooperacin y sinergias en el entorno entre actividades agrarias, ganaderas, artesanales y culturales. Metodologa del proyecto. La secuencia para el diseo de los productos tursticos fue la siguiente: Establecimiento de las bases tericas, diseo del proyecto de agroturismo y eleccin del rea para desarrollarlo. El PATEL se enmarca dentro de un proyecto ms ambicioso financiado tambin por la Xunta de Galicia a travs de las Consejeras de Cultura y Medio Rural en colaboracin con las universidades de A Corua, Santia-

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go de Compostela y Vigo: el proyecto Ronsel. Los presupuestos tericos de este proyecto, mencionados anteriormente, formaron la base del Proyecto de Agroturismo en Terra de Lemos. En cuanto a la seleccin del rea de estudio, la comarca de Terra de Lemos se sita en el sur de la provincia de Lugo (Galicia). Pertenecen a esta comarca los siguientes ayuntamientos: Bveda, Monforte de Lemos, Pantn, A Pobra de Brolln, O Saviao y Sober. Posee una extensin aproximada de 940,4 Km2 y una poblacin de algo ms de 34.800 habitantes. Uno de los principales atractivos de la comarca, y su principal sea de identidad, es la Ribeira Sacra, conocida por sus tesoros naturales y biolgicos, constituyendo un vastsimo ecosistema de gran variedad y riqueza, as como un paisaje nico. El curso de los ros Mio y Sil, discurre encajado entre montaas de pendientes verticales formando los caones del Mio y Sil, con una altitud media de 500 a 700 m, dibujando un paisaje espectacular. Para la seleccin del rea se tuvieron en cuenta varios aspectos: 1. Estado del patrimonio. Se procur un rea con una riqueza patrimonial suficientemente atractiva desde todos los puntos de vista. Un rea de interior con un rico patrimonio natural y que mostrara tambin un patrimonio monumental y arqueolgico de cierta importancia. Por otra parte, buscamos una zona en la que el PCI fuera escasamente conocido y por tanto atractivo para los potenciales turistas. [Link] de la zona. Procuramos un rea fcilmente accesible desde diversos lugares de Galicia, con buenas comunicaciones con el exterior y unas infraestructuras adecuadas. [Link] rural. Preferimos reas pobremente desarrolladas o en vas de hacerlo, procurando que el impacto del proyecto fuese substancial. Despus de analizadas estas variables, la comarca de Terra de Lemos cumpla todos los criterios de seleccin. Disfruta de un patrimonio natural muy diverso, rico y bien conservado, en el que se mezcla el ms destacable entorno de ribera fluvial de Galicia, junto con otro montaoso que da entrada a una de las zonas de alta montaa ms conocidas de Galicia: O Courel. Por otra parte, esta zona ana uno de los patrimonios monumentales ms ricos de Galicia, con cerca de cuarenta iglesias romnicas entre las que se hallan cinco monumentos nacionales, con otras edificaciones civiles destacadas, adems de poseer un abundante y desconocido patrimonio arqueolgico con numerosos restos megalticos (petroglifos y tmulos), castreos y romanos (villas y explotaciones mineras). En lo referente al PCI, la zona muestra una riqueza

semejante al resto de la Galicia interior. En los ltimos aos alguna de sus manifestaciones ms singulares como son los Carnavales Ribeiraos y el del Oso de Salcedo estn siendo objeto de una mayor divulgacin y puesta en valor, sin embargo el resto de las manifestaciones del PCI se encuentran pobremente estudiadas en comparacin con otras reas gallegas. Por lo que respecta a la accesibilidad de la zona, su situacin central en Galicia, as como las nuevas carreteras que la comunican con Ourense, Lugo y Santiago hacen esta comarca accesible desde cualquier lugar de Galicia en aproximadamente una hora. Por otra parte, Monforte contiene uno de los nudos ferroviarios ms importantes de Galicia. Por ltimo, la comarca de Terra de Lemos es conocida por su pobre desarrollo rural, fruto del abandono de las aldeas que Galicia viene sufriendo en los ltimos aos y que comienza a afectar a la propia capital de la comarca. Estudio pormenorizado del estado del PC en Terra de Lemos. El estudio se realiz en varias fases. La primera se bas en un primer contacto con las instituciones que ya haban trabajado sobre el tema en esta comarca. De este modo, se inici una colaboracin con el Centro de Desarrollo Comarcal que nos facilit los primeros materiales bibliogrficos, fundamentalmente guas tursticas, libros, artculos periodsticos, que nos permitieron establecer un plan de trabajo de campo para cubrir las lagunas existentes y ahondar en los datos ya conocidos. En turismo el conocimiento de los recursos es el paso previo al diseo de actividades tursticas. Identificar los atractivos tursticos es uno de los procesos necesarios en la etapa de diagnstico de un proceso de planificacin turstica. El instrumento que se emplea para realizar dicha identificacin es el inventario de recursos tursticos. Existen varias metodologas para la realizacin de inventarios de recursos tursticos (Leno Cerro,1993). Puesto que este proyecto se basa en el PC, estudiamos tres aspectos fundamentales para realizar el inventario: el patrimonio natural, el material y el inmaterial, elaborndose un completo informe sobre su situacin actual y posibilidades como generadores de riqueza turstica. Contacto con los agentes sociales implicados: casas de turismo rural, tejido asociativo, explotaciones agrarias, comunidades de montes y particulares. Despus de analizado el estado del patrimonio y sus posibilidades desde el punto de vista turstico, comenz un proceso de contacto con los agentes implicados en la recreacin del patrimonio y con las

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instalaciones tursticas de la zona para ver la posibilidad de desarrollar productos tursticos concretos. Desde el PATEL buscamos productores agrcolas, vitivincolas y ganaderos interesados en participar en el proyecto que cumplieran con la premisa de mantener las prcticas tradicionales de produccin, o bien que hicieran esta de forma ecolgica. De este modo se contact con productores de castaas, uva, vino, fruta y criadores de cerdo celta, disendose productos que tuvieran en cuenta estas prcticas. Se mantuvieron conversaciones y reuniones con todo el tejido asociativo de la zona, de suerte que se explicaron los objetivos del proyecto a las asociaciones culturales implicadas en el Carnaval Ribeirao y en el del Oso de Salcedo; y se hizo lo propio con la asociacin O Colado do Vento, centrada en la recuperacin de leyendas y otras tradiciones de la comarca, y con las dos asociaciones micolgicas de la zona, disendose productos especficos en colaboracin con ellas. Las casas de turismo rural, que concentran la mayor parte de la oferta turstica de la zona se agrupan en la asociacin, LUGOSUR, con la que el PATEL contact y se reuni para ver las posibilidades de organizar actividades conjuntas. Contacto con las instituciones administrativas. Una vez explicados los objetivos del proyecto y puestos de acuerdo asociaciones y productores en las lneas bsicas a seguir en el diseo de los productos, el PATEL contact con las instituciones de la zona para intentar obtener el apoyo econmico para la contratacin de dos guas tursticos que el propio proyecto no poda asumir. Para eso, se present a los ayuntamientos un plan piloto con los productos tursticos ya diseados. Este mismo proyecto fue presentado a la Diputacin Provincial de Lugo junto con un plan de negocio en el que se estimaba la viabilidad del proyecto. Tambin se contact con el Obispado de Lugo para intentar buscar una solucin a los problemas existentes de accesibilidad en las visitas a las iglesias romnicas de la comarca. De esta forma el PATEL teji una compleja red en la que se implic a particulares, artesanos, asociaciones culturales y tursticas, e instituciones polticas y eclesisticas en el desarrollo de un proyecto de agroturismo experiencial. Diseo de los productos tursticos. Para el diseo de los productos que el PATEL ofrecera al largo del ao 2010 se tuvieron en cuenta los dos estudios previos existentes sobre el turismo de la zona: Estudio de Mercado en Destino Turstico: Ribeira Sacra elaborado por Fraiz Brea (2007) para la Ribeira Sacra y

el Estudio de mercado en Destino Turstico 2008: Ribeira Sacra, del mismo autor (2008). Estos informes incluyen los datos recogidos mediante encuestas en todos los ayuntamientos que pertenecen a la zona denominada Ribeira Sacra. Puesto que la mayor parte de la comarca de Terra de Lemos est contenida dentro de esta rea, consideramos estos resultados como extrapolables a la comarca que nos ocupa. El perfil demogrfico mayoritario del visitante corresponde con un trabajador cualificado, sin cualificar o funcionario, residente en Galicia y de entre 18 y 49 aos de edad. Los turistas procedentes de Galicia representan un 46%, y los que vienen de fuera de Espaa tan slo un 5.5%. Considerando slo los turistas que hacen noche en la zona, la estancia media es de 3.28 das, siendo mayoritarias las estancias de entre 1 y 3 das (56.2%). Las actividades mayoritarias son pasear (90.6%), salir a comer (73.9%) y realizar visitas culturales (57%). Las recomendaciones que se extraen de los estudios de Fraiz Brea (2007, 2008) son: -Crear paquetes y rutas tursticas que amplen la oferta complementaria y tengan un efecto positivo en la estancia, nmero de pernoctas y gasto del visitante. -Disear y ejecutar campaas promocionales propias y en cooperacin con Turgalicia para captar turistas y excursionistas, residentes en zonas relativamente prximas, de fin de semana y puentes, y para posicionarse como un destino turstico de interior paisajstico y cultural. -Captar visitantes en los principales puntos tursticos de Galicia (costa, Santiago de Compostela etc.) para que se acerquen a conocer la riqueza natural y el patrimonio de la Ribeira Sacra. -Atraer colectivos especficos de turistas (viajes culturales del IMSERSO, asociaciones, visitas escolares, campamentos juveniles, etc.) ofreciendo programas tursticos adaptados. -Mejorar la oferta de actividades deportivas en la naturaleza, aprovechando el gran potencial de la Ribeira Sacra (senderismo, pesca, equitacin, cicloturismo, piragismo, etc.) -Promocionar las ferias gastronmicas y de artesana de la zona. -Mejorar la dotacin de alojamientos idneos para turistas jvenes con menos recursos, como campings o albergues. -Aprovechar y fomentar el producto turstico vitivincola, mediante la cooperacin con las bodegas de la Denominacin de Origen Ribeira Sacra. -Continuar mejorando la coordinacin entre las oficinas de informacin de toda la zona para potenciar la in-

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formacin turstica. -Mejorar las infraestructuras de acceso a los recursos y productos tursticos, as como la sealizacin y paneles explicativos. -Mejorar las opciones de transporte colectivo en la zona, estudiando posibles combinaciones entre diferentes medios (catamarn, tren y autobs) que permitan diversas rutas tursticas por la zona. -Formacin especfica en creacin de empresas y productos tursticos para la generacin de emprendedores y fijacin de la poblacin. En estos informes destaca la valoracin que hacen los turistas de las actividades culturales y espectculos: los que las valoran positivamente ascienden desde el 45% en el ao 2006 al 70% en el 2008, mientras que los que la valoran negativamente descienden del 20% en el 2006 al 10% en el 2008. Sobre

dicionales (miel, vino, aguardiente, cerdo, castaas, fruta etc.) poniendo al visitante en ntimo contacto con ellos. Aqu se desarrollaron dos frmulas para conseguir un precio del producto ms bajo del habitual: - Canjear el trabajo del visitante por una rebaja en el

- Rutas y senderos. - Bosques. PATRIMONIO NATURAL PATRIMONIO MATERIAL - Of icios tradicionales: Alf arera de Gundivs, apicultores, aguardenteros y viticultores. - Los carnavales Ribeirao y del Oso de Salcedo. PATRIMONIO INMATERIAL - Prcticas patrimoniales como los magostos, vendimias, mallas, matanzas, etc. - Produccin ecolgica de productos agroalimentarios como vino, miel, castaas, aguardiente, f ruta etc. - Puesta en valor de nuevas rutas, asociadas al patrimonio arqueolgico, geolgico y otro tipo de saberes patrimoniales, como leyendas y cuentos; Actividades micolgicas, etc. -Monumental: El romnico.

este extremo los propietarios de las casas de turismo rural entrevistados por el PATEL continan percibiendo un inters creciente en la demanda de actividades culturales entre sus clientes. Con este estado de la cuestin, los objetivos principales de los productos tursticos diseados por el PATEL seran, en relacin a la oferta turstica: 1. Incrementar la oferta cultural de la zona ofreciendo unos productos basados en el PC que complementen la oferta cultural ya existente. 2. Ofrecer al visitante un turismo experiencial, participativo, que permita una vivencia directa del PCI gallego y que pueda incluir formacin especializada en determinados aspectos (alfarera, agricultura ecolgica, msica etc.) 3. Contribuir a fidelizar a los turistas ofertando actividades que se desarrollen de manera cclica a lo largo del ao y que se repitan ao tras ao. En relacin con los productores de la zona implicados en el proyecto: 1. Ofertar a los turistas la posibilidad de participar en los trabajos de explotacin, cultivo, cuidado, etc. con algunos productos diseados especficamente para aprender las tcnicas del cultivo tradicional y/o ecolgico. 2. Intentar incrementar las ventas de los productos tra-

Tabla 1: Recursos patrimoniales seleccionados para la planificacin de produtos tursticos. Elaboracin propia. precio final. - Ofertar la posibilidad de apadrinar rboles, vides y colmenas. Despus de analizados los recursos de la zona concluimos que los principales recursos patrimoniales sobre los que se planificaran los productos a ofertar seran los relacionados en la Tabla 1. Habida cuenta de los objetivos y recursos existentes, as como de las demandas de los propietarios de las casas de turismo rural y de las asociaciones culturales de la zona, se disearon once productos diferentes : 1. Hace mil aos Para poner en valor el patrimonio romnico y medieval de la comarca se dise un producto que consiste en rutas organizadas que permitirn visitar, acompaado de un gua, las principales construcciones medievales de la comarca. Se pretende una visin moderna y particularista de este patrimonio que se obtendr mediante la contratacin de un gua altamente especializado en romnico y en su conexin con el PCI de la comarca. El romnico es la parte central, pero tambin se contemplan visitas a los castillos de Monforte y Masid. Se disearon cinco rutas que incluyen los cinco monumentos nacionales de la comarca.

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2. Como las abejas La Ribeira Sacra es un lugar rico en explotaciones de miel, incluso en las zonas ms norteas abundaron antao las albarizas, construcciones que protegan a las colmenas del ataque de los animales. Este producto se desarrollara entre las albarizas de A Pobra ubicadas en Forgas, Parada de Montes, Paramedela y Loureiro y una explotacin ecolgica de miel en Castro de Gundivs (Sober). La explotacin ofrecer la posibilidad de alquilar una colmena al visitante (o grupo de visitantes) a cambio de una asignacin anual y de la colaboracin de los visitantes en los trabajos de extraccin de la miel. Durante las visitas los turistas recibirn una charla sobre las abejas por un miembro de la Asociacin Gallega de Apicultores (AGA) y podrn trabajar directamente con las abejas, para ello el PATEL suministrar a la explotacin 10 trajes de apicultor. 3. Alquimistas por un da. Se trata de un producto relacionado con una de las principales actividades productivas de la comarca: el ciclo del vino. Se pretende que el participante entre en contacto con las tcnicas de cuidado de las vides, con la vendimia y la obtencin del aguardiente. Durante varios fines de semana al ao se oferta la posibilidad de participar en la obtencin de aguardiente por destilacin artesanal. Los visitantes podrn apadrinar vides obteniendo sus productos, vino y aguardiente, a un precio inferior al del mercado. Una vez al ao se ofertar tambin la posibilidad de participar en una vendimia tradicional. Dentro de este mismo producto se incluyen rutas de senderismo por los antiguos caminos de explotacin del vino, explicaciones a pie de via sobre la manera de cultivar el vino en la Ribeira Sacra y una visita al Ecomuseo de Arxeriz para ver las herramientas y tiles tradicionales del trabajo de los viticultores. 4. Ruta del cerdo En la parte norte de la comarca se encuentran varias explotaciones dedicadas a la cra de la raza autctona de cerdo gallego, el denominado cerdo celta. Este producto pretende, en combinacin con una de estas explotaciones, que el turista pueda comprar un cerdo celta convertido en producto final, para lo cual se habilitar dentro de la pgina web del PATEL un espacio para anunciar esta oferta. Tambin se ofertar la posibilidad de participar en los trabajos de preparacin de los mismos, matanza fundamentalmente, para lo cual la cooperativa de Goo junto con los vecinos de esta aldea organizarn dos matanzas anuales con la posibilidad de que los turistas participen en ellas. Las casas de turismo rural implicadas en este producto ofertarn mens gastronmicos basados en la carne de cerdo.

5. Fuego y barro Mediante este producto ofertaremos la posibilidad de acercarse al conocimiento de la alfarera tradicional en Gundivs desde dos perspectivas, una didctica y otra prctica. Se contar con la participacin de los dos talleres de Gundivs. La oferta formativa consiste en cuatro fines de semana consecutivos en los que se dar un cursillo intensivo de alfarera en rueda baja, llevando al visitante desde la recogida y preparacin del barro en las barreras, hasta el cocido de las piezas en el horno. La oferta didctica es nicamente de un fin de semana y consiste en la visita a los talleres donde los turistas recibirn explicaciones y podrn manejar el barro. 6. Castaas asadas Este producto se ofrecer en el tiempo de recoger las castaas en los sotos del norte de la comarca y posibilitar que el visitante coja sus castaas pagndolas a precio de produccin, permitiendo tambin la posibilidad de apadrinar un castao y llevarse las castaas a un precio reducido a cambio de su recoleccin. Se programan tambin cinco magostos a lo largo del ao en cinco casas de turismo rural diferentes que incluirn animacin musical. 7. Mscaras! En coordinacin con las asociaciones culturales encargadas de los dos carnavales tradicionales de la zona, este producto consiste en dos fines de semana en los que se oferta la posibilidad de participar y experimentar en primera persona los carnavales Ribeirao y el de Salcedo. El turista acudira un fin de semana unas semanas antes del carnaval para preparar su mscara y su participacin en el carnaval como un vecino ms, corriendo el da del carnaval junto con las mscaras propias de cada zona. 8. Carne de carbn Un producto desarrollado en coordinacin con las dos asociaciones micolgicas de la zona que organizan, una vez al ao, sendas jornadas micolgicas. Se oferta a los visitantes: rutas por el monte acompaados de un gua especializado para reconocer las especies, participacin en las jornadas micolgicas y la degustacin de mens a base de hongos en tres casas de turismo rural de la comarca. 9. Noches de Xacias. Esta actividad consiste en fines de semana en los que se programan rutas que visitan los petroglifos y lugares con leyendas asociadas acompaados de un gua que explicara los seres mticos de las aguas y los montes, as como las leyendas asociadas a los lugares a visitar. Como complemento a las visitas diurnas, por las noches se ofrecer una sesin de cuentacuentos en las casas de turismo rural que participan.

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10. Alimntate con sentido Se trata de un producto diseado para formar a los visitantes en los procedimientos de la agricultura ecolgica. Est pensado como un curso de cuatro fines de semana a desarrollar en una casa de turismo rural que presta su huerta para emplearla en los trabajos de cultivo. Durante tres fines de semana al ao se oferta la posibilidad de visitar una explotacin ecolgica de fruta para aprender a hacer diferentes membrillos y mermeladas, con la posibilidad de recoger uno mismo la fruta y comprarla a un precio menor al del mercado. 11. Bailar y tocar. Este producto consiste en un ciclo formativo de cuatro fines de semana que acaban en un gran evento festivo que se organizar en Monforte de Lemos. Dos fines de semana consecutivos se dedican a impartir cursos de baile tradicional gallego, el tercero ana rutas por el monte y la orilla del ro con la factura de instrumentos musicales sencillos a partir de materiales vegetales. En el cuarto fin de semana se organiza una gran fiesta tradicional. Todos los productos se encuentran detallados en [Link] Puesta en marcha de los productos. El PATEL pretende desarrollar esta oferta turstica al largo de todo el ao 2010 con una programacin que abarca prcticamente todos los fines de semana del ao. Para la comercializacin de los productos se prevn cuatro acciones: 1. Elaboracin de una plataforma digital para dar publicidad y explicar los productos. Esta plataforma permite la contratacin de los servicios, la reserva online de los mismos y la contratacin del alojamiento en las correspondientes casas. 2. Edicin de folletos publicitarios que se repartirn en las casas de turismo rural y en las oficinas de turismo rural. 3. Inclusin de la oferta en la pgina web de Turgalicia. 4. Realizar campaas de publicidad a travs de la web dirigidas a colectivos que puedan estar especficamente interesados en algunos de los productos. Evaluacin de los resultados La oferta de los productos tursticos se pondr en marcha como experiencia piloto a principios del ao 2010. Para la evaluacin de los resultados de esta experiencia se disearon dos encuestas diferentes, destinadas una a la oferta y otra a la demanda. La primera con el objeto de conocer el perfil sociodemogrfico, motivaciones y grado de satisfaccin de los clientes que con-

sumieron los productos diseados. La segunda pretende evaluar el grado de satisfaccin de las casas de turismo rural con las actividades y productos desarrollados y observar el potencial incremento en la ocupacin sufrido como consecuencia de la puesta en marcha de los productos. Tambin se evaluar cualitativamente, mediante entrevistas en profundidad, la opinin y evaluacin que los portadores, participantes y productores tuvieron sobre esta experiencia de agroturismo. Bibliografa Adam, K. 2004 Entertainment Farming and Agri-tourism. Business management guide. ATTRA. Disponible en [Link] lvarez, M. 2006 Cultura y Turismo, en I Congreso Argentino de Cultura. Disponible en www. congresodecultura. [Link] . Fecha de consulta. Enero 2008. Ashwoth 1994 From History to Heritage From Heritage to Identity, en: Gregory Ashworth e Peter Larkham (orgs.), Building a New Heritage. Londres, Routledge, pp. 13-30. Besteiro, B. 2006 El turismo rural en Galicia. Anlisis de su evolucin en la ltima [Link] de Turismo, 17: 25-49. Blanquer, D. 2000 Rgimen jurdico del turismo rural en Blanquer Criado, D. (dir.): Turismo 1999. II Congreso Universidad y Empresa, Tirant Lo Blanch, Valencia, pp 601-640. Bordas, E. 2003 Hacia el turismo de la sociedad de ensueo: nuevas necesidades de mercado. Disponible UOC. htttp://[Link]/dt/20219/index. Cabana, A. 2008 Tres tempos nun s tempo. As aldeas en Galiza. Arraianos. A vida nas aldeas NVII, Xaneiro, pp 1926. Cabrini, L. 2002 Turismo, desarrollo rural y sostenibilidad presentacin en VII Congreso AECIT, Jan 21 e 22 Outubro. Cnoves Valiente, G., Herrera Jimnez L. y Villarino Prez M. 2005 Turismo rural en Espaa: paisajes y usuarios, nuevos usos y nuevas visiones, Cuadernos de Turismo , 15: 63-76.

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NOTAS 1. Este trabajo es fruto de la financiacin de la Direccin Xeral de I+D+i da Xunta de Galicia al Proyecto de investigacin "O uso do patrimonio cultural inmaterial como factor de desenvolvemento e innovacin turstica: agroturismo e turismo cultural participativo" (Cdigo 08TUR001300PR) 2. INCITE (innovacin, ciencia y tecnologa). Programa sectorial. Investigacin aplicada e I+D. Tecnologa sectorial: Turismo. Consellera de Innovacin e Industria. Recibido: 09/02/10 Reenviado: 04/02/11 Aceptado: 10/02/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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reas de interesse: Cultura e Turismo Periodicidade: semestral Misso: Fomentar a produo cientfica e a disseminao de conhecimento multidisciplinar relacionados com Cultura e Turismo, objetivando a troca de informaes, a reflexo e o debate, provendo assim o desenvolvimento social. Viso: Ser uma revista cientfica de prestgio nacional e internacional. Valores: tica, Excelncia, Inovao e Desenvolvimento Social. ISSN: 1982.5838 [Link]

Contato
Prof. Dr. Marco Aurlio vila - marco@[Link] Prof. Dr. Gustavo da Cruz - gusdacruz@[Link] Prof. Dr. Jos Manoel Gonalves Gndara - jmggandara@[Link] Endereo: Universidade Estadual de Santa Cruz UESC Campus Prof. Soane Nazar de Andrade Km 16 Rodovia Ilhus/Itabuna 45662-000 Ilhus/BA E-mail: revistacet@[Link] Fone: (73) 3680 5043

Vol. 9 N 2 pgs. 367-381. 2011

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Demandas tursticas, crescimento da malha urbana e dos problemas scio-ambientais em Pirenpolis, Estado de Gois, decorrentes da proximidade com Braslia-DF
Boanerges Candido Da Silvai Maclovia Correa da Silvaii

Instituto Federal de Educao, Cincia e Tecnologia do Paran (Brasil) Programa de Ps-Graduao em Tecnologia PPGTE/UTFPR (Brasil) Resumo: Este artigo trata das mudanas ocorridas em Pirenpolis-GO, aps a inaugurao de Braslia em 1960, que criou no interior do pas necessidades socioeconmicas atendidas pela implantao de infra-estrutura viria, proporcionando acessibilidade e a mobilidade. As facilidades de locomoo deram origem migrao para a regio do cerrado, acelerando a urbanizao e aumentando o fluxo de pessoas em busca de Turismo. A malha urbana de Pirenpolis se estendeu em direo periferia, que passou a abrigar os moradores expulsos do Centro Histrico devido aos novos usos e a valorizao dos imveis. A natureza sofreu impactos ambientais. Para a redao deste artigo desenvolvemos leituras, fizemos observaes in loco e aplicamos questionrio durante o ms de julho de 2007. . Palavras-chave: Pirenpolis; Migrao; Urbanizao; Turismo; Malha Urbana; Centro Histrico; Impactos ambientais. Title: Tourist demand, urban and socioenvironmental problems growth in Pirenpolis, in the State of Gois, due to the proximity to Braslia-DF Abstract: This article discusses the changes in Pirenopolis-GO, after Brasilias inauguration in 1960, which created the socioeconomic needs in the country and they were met by the deployment of road infrastructure, providing accessibility and mobility. The advantages of locomotion led migration to the region of savannah, accelerating urbanization and increasing people flown in search of Tourism. The urban area of Pirenopolis spread toward the periphery that has housed the residents expelled from the Historic Center due the new uses and value of buildings and nature suffered environmental impacts. This article was developed after readings, remarks made on the spot and questionnaires applied during July, 2007. Keywords: Pirenpolis; Migration, Urbanization, Tourism, Urban Area; Historical Center; environmental impacts.
i Mestre em Tecnologia pela Universidade Tecnolgica Federal do Paran UTFPR/Brasil, graduado em Geografia pelo Centro Universitrio de Braslia UniCEUB/Brasil, professor do Instituto Federal de Educao, Cincia e Tecnologia do Paran IFETPR/Brasil e Coordenador do Observatrio do Mundo do Trabalho do IFPR. E-mail: [Link]@[Link] ii Maclovia Correa da Silva UTFPR/Brasil Professora do Programa de Ps-Graduao em Tecnologia PPGTE/UTFPR. Doutora em planejamento urbano e regional pela Universidade de So Paulo - Mestre em Histria do Brasil, rea de concentrao: Histria Econmica pela UFPR - Graduada em Letras: Portugus Francs e Cincias Econmicas. E-mail: macloviasilva@[Link]

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Introduo Esse artigo discorre sobre as transformaes, expanso da malha urbana e os problemas scio-ambientais ocorridos em Pirenpolis, pequena cidade goiana situada a 150 quilmetros de Braslia-DF, Capital da Repblica. No decorrer da administrao do Presidente Juscelino Kubitschek de Oliveira, a nova sede do poder nacional foi construda e inaugurada. O Brasil, durante 197 anos (1763-1960) manteve a sede do Governo Federal na cidade do Rio de Janeiro-RJ (Silva, 2008). O olhar para o interior do Pas recente e ganha maiores contornos, no governo de Juscelino Kubitschek, as aes realizadas durante o perodo 1956-1960, estavam previstas no seu Plano de Metas1, que estabeleceu novo padro de incorporao e de acumulao de capitais na regio central. A pretenso era promover a integrao da regio do cerrado ao restante do Pas, a partir de trs eixos: a) investimentos estatais na rea de infra-estrutura, no sentido de solucionar os pontos de estrangulamento da economia regional; b) estmulo aos investimentos privados (nacionais e estrangeiros) pela instalao de plantas industriais; e c) interiorizao do pas, por meio do projeto da construo de Braslia (Rocha Neto et al, 2006). Desde 1960, quando o Planalto Central Brasileiro passa a experimentar o aumento da migrao, os fenmenos da urbanizao e da acelerao do crescimento populacional, especialmente na regio do Entorno2 da Capital Federal, ganharam impulso. Este processo foi mais clere nos municpios que compem a Regio Integrada de Desenvolvimento do Distrito Federal e Entorno - RIDE3 e nos demais espaos da regio CentroOeste, num ritmo menos intenso. Segundo Marques e Bichir (2001), as dcadas de 1960 e 1970 foram marcadas pelos investimentos na rea de habitao, com a construo de residncias financiadas com os recursos do Fundo de Garantia por Tempo de Servio FGTS essa nova poltica habitacional teve influncia marcante nos movimentos populacionais observados nesta rea do pas. Os centros urbanos irradiam para as periferias, os servios, os postos de trabalho e a distribuio da renda. Nesses espaos instalam-se as pessoas de baixa renda e inseridas no mercado informal de trabalho. Esse modelo metropolitano brasileiro foi construdo na cidade do Rio de Janeiro, e exportado para as demais aglomeraes urbanas brasileiras. As mazelas presentes nas cidades so motivadoras do desejo de viajar nos momentos de descanso, se afastando do cotidiano urbano em busca de paz e tranqilidade junto natureza, ou em contato com comunidades rurais (Silva, 2008).

Na instncia social do Lazer, o Turismo4 cresceu a partir da dcada de 1980 e ganhou destaque como importante atividade econmica na regio central do pas. Nesse texto, se adota a concepo clssica de viajar com fins de entretenimento baseado na idia de que nesses deslocamentos as pessoas contemplam passivamente as paisagens sem participao ativa. O setor turstico pode ainda ser definido do ponto de vista econmico como: o conjunto de resultados alcanados e de servios necessrios para atrair aqueles que praticam a atividade (Oliveira, 2001; Dias; Aguiar, 2002). A infra-estrutura viria, os modernos meios de comunicao e a disseminao do automvel como meio de transporte individual, proporcionaram as pessoas acessibilidade aos locais antes inatingveis. O automvel deu ensejo mobilidade desfrutada pelos turistas, ansiosos por conhecer novos atrativos, mas sem depender de meios de transportes compartilhados com outros e em horrios predefinidos, conseguindo reduzir o tempo gasto nos deslocamentos. Este conjunto de novidades foi fundamental para o crescimento da atividade turstica na regio do cerrado e influenciou de maneira marcante o municpio de Pirenpolis-GO, que passou a receber turistas em um fluxo constante e crescente a partir da dcada de 1980. A presena dos turistas na cidade de Pirenpolis, sobretudo os vindos da Capital Federal e de Goinia-GO, movimentou a economia e o mercado imobilirio e alterou o cotidiano dos moradores. Assim, grande o risco do local, em funo das atividades tursticas, passar por um esvaziamento da identidade, e a cidade [transformar-se] no espetculo do consumo, as ruas [redimensionarem-se e ganharem] outro contedo que elimina o ldico, pois, transforma-se, em lugar de passagem [ou de visita] (Carlos, 2004, p. 62). O Centro Histrico se transformou e os novos usos do solo e dos imveis, valorizaram esta rea e mobilizaram os tradicionais proprietrios a cederem seus espaos para o funcionamento de servios de hotelaria, alimentao e lojas. O atendimento as necessidades do turismo estimulou o crescimento da malha urbana em direo s reas perifricas promovendo alteraes que afetaram as relaes sociais e a prpria atividade turstica. No caso de Pirenpolis-GO, as bases sobre as quais o Turismo ganhou destaque e importncia na economia local, foram proporcionadas pelo [...] acervo arquitetnico tombado; um folclore rico povoado de festas e manifestaes populares originais; juntamente com o clima ameno; o cenrio de serras e cachoeiras; e a posio geogrfica favorvel [...] (Almeida, 2006, p. 112). A busca incessante do novo, do diferente, do ainda no explorado, intocado pelo desenvolvimento e pelo ca-

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pital. Aliado ao uso intenso das paisagens e das mais variadas manifestaes culturais compromete e destri, ou retiram da localidade as condies que originariamente a elegeram como destino. As deterioraes que ocorrem nos atrativos em virtude da presena dos turistas fazem com que a localidade perca a capacidade de seduzir novos turistas, que procuram outros locais que ainda apresentam um bom estado de conservao (Mendona, 2003). O pensamento racionalista e o idealista vo se conflitar durante todo o sculo XIX, e as cincias da natureza, do homem, o progresso cientfico e social vo fundamentar as aes do ser humano no meio ambiente, mediadas pelo processo de trabalho ativo. Romancini e Martins (2005), ao discutirem o conceito de natureza, e os processos de ocupao do cerrado, apontam para a existncia de relaes entre a cultura e a representaes do mundo natural. Todavia, o processo de desmatamento e de mudana nas paisagens naturais promovida pelas aes, tanto do setor pblico, quanto da iniciativa privada j estabeleceu importante processo de degradao na regio do cerrado e alteraram os olhares sobre as festas populares ligadas aos smbolos naturais: o morro, os rios e as rvores. Benny Schvasberg (2003) assinala que o crescimento demogrfico tem caminhado em direes diferentes daquelas ocorridas at os anos 1990. As cidades mdias e as periferias das grandes aglomeraes urbanas esto alcanando taxas elevadas de crescimento o que tornam complexas as articulaes scio-espaciais. provvel que os elevados custos dos imveis urbanos nas metrpoles tenham contribudo em parte com esse movimento, aumentando a importncia dos centros urbanos intermedirios devido ao fato de possurem papis regionais e locais expressivos na regio dos cerrado. Soares e Bessa (1999), afirmam que as cidades mdias brasileiras de modo geral apresentaram um acentuado crescimento populacional nas ltimas dcadas, associado ao desenvolvimento fundamentado na implantao de uma importante infra-estrutura ligada aos transportes e s comunicaes. Na dcada de 90, o aprofundamento da tendncia de fragmentao da estrutura produtiva brasileira, com o crescimento, por exemplo, da agroindstria, agricultura irrigada, empreendimentos voltados explorao de recursos naturais, a acelerada urbanizao da fronteira5, ratificou a inflexo na trajetria da taxa de crescimento urbano das metrpoles, observada na dcada de 80. A participao do crescimento metropolitano no total cai expressivamente, enquanto as cidades

de pequeno e mdio porte passam a registrar uma maior participao (Schvasberg, 2003, p. 45). O municpio de Pirenpolis-GO, cidade histrica atrelada s modificaes da regio, com atrativos naturais, culturais e histricos, submete-se s oscilaes das demandas tursticas que acompanharam o acelerado ritmo de crescimento populacional e econmico psinaugurao de Braslia-DF. Diante deste conjunto de alteraes, impostas pelo Turismo como os novos usos ao espao urbano e rural nesta cidade, a modificao e a compreenso do lugar e do espao compartidos entre morador e o turista sofreu alteraes O processo de urbanizao, o agribusiness e a degradao do cerrado na regio Centro-Oeste do Brasil Segundo Bessa e Soares (2001) a rede urbana da Regio Centro-Oeste recente e tomou a atual configurao aps a inaugurao da Capital Federal. As principais cidades da regio so Braslia-DF e Goinia-GO, concentrando o principal contingente populacional e os centros de poder federal e estadual. Confirmou-se o que estava previsto, desde os anos 1930, pelas polticas pblicas definidas pelas autoridades, que era atrair novos habitantes para a regio central do pas. A transferncia da Capital Federal reforou e influenciou a formao de uma rede urbana que foi determinada pelas novas atividades econmicas e pela localizao dos centros de poder. As polticas de interiorizao do pas, teve grande impacto poltico, econmico e social nas reas de cerrado (Soares; Bessa, 1999, p. 14). At a dcada de 1960 a rede urbana do Planalto Central foi estabelecida em funo da baixa densidade demogrfica e da estagnao econmica, presentes na regio devido aos grandes latifndios monocultores e a atividade pecuarista. Anteriormente as reas de cerrado apresentavam-se desarticuladas, com pequena integrao interna e externa, (Soares; Bessa, 1999). At este momento histrico, era uma regio onde predominavam os vazios demogrficos. A construo de estradas ligando a Capital Federal aos demais centros nacionais, permitiu o crescimento econmico e a atrao de migrantes para esta rea do pas (Moreira, 2002). Segundo Silva (2008), durante os governos militares, as polticas pblicas continuaram a incentivar a ocupao das regies Centro-Oeste e Norte, entre as medidas tomadas naquele momento esto implantao de rodovias como: a Belm-Braslia, a Cuiab-Santarm, a Transamaznica, a Manaus-Porto Velho e a BrasliaCuiab, entre outras, todas usadas para promover a interiorizao do desenvolvimento e a criao de novos

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ncleos populacionais. A regio passou por intenso processo de urbanizao, especialmente a rea central do Estado de Gois e as imediaes do Distrito Federal. O Centro-Oeste passou por grandes transformaes nas ltimas dcadas, especialmente depois da construo de Braslia, [...] era uma regio com baixa densidade demogrfica. A abertura da rodovia Belm-Braslia em 1962 e a posterior construo de outras grandes estradas atraram capitais e migrantes (Moreira, 2002, p. 252-253). No decorrer da ditadura militar tambm se incentiva a ocupao das reas de cerrados para fins agrcolas. A soja foi o produto mais cultivado e a produo era direcionada ao mercado externo, situao que ainda persiste nos dias atuais. Segundo Theodoro, Et al (2002), a partir da dcada de 1970, a regio passou a ser explorada de forma intensiva, com a produo voltada para o comrcio internacional. A adoo do modelo agroexportador viabilizou o desenvolvimento regional, mas criou problemas sociais como a concentrao de renda e de terras. Este modelo de desenvolvimento agrcola adotado pelo pas, e especialmente no cerrado, alm de socialmente injusto, vem acarretando problemas ambientais gravssimos, [...] (Theodoro, Et al, 2002, p. 147). Bessa e Soares (2001) assinalam que no perodo compreendido entre os anos de 1960-1996, na regio Centro-Oeste, houve um crescimento econmico provocado pela introduo de novas tecnologias para o plantio e armazenamento de gros, da implantao de novas atividades relacionadas pecuria e avicultura. O crescimento populacional e a intensa urbanizao ocorrida nas ltimas dcadas do sculo XX na Regio Centro-Oeste, especialmente no Distrito Federal e no Estado de Gois, repercutem na conservao, sustentabilidade e desenvolvimento econmico centrado na explorao dos recursos naturais. Assinala Silva (2003), que o modelo de produo no qual est alicerado o crescimento econmico no Cerrado insustentvel, uma vez que concentra a renda e a estrutura fundiria, produz impactos ambientais cumulativos e perigosos, estimulador do xodo rural e da ocupao desordenada de novas reas. Bursztyn (2002), afirma que o cerrado um retrato do Brasil, neste bioma as cidades cresceram rapidamente, as favelas esto presentes, os campos destrudos pelas mquinas e ocupados pelos bois, pela soja e delimitados pelas cercas. Preparado para ser o grande fornecedor de gneros alimentcios que aliviaria a fome e promoveria a incluso social. A regio do cerrado se converteu ao agronegcio se tornando grande exportadora de commodities, mas conforme cresce a produo, acentua-se a degradao do ambiente e das condies

sociais. Segundo Almeida (2005), existe um paralelismo entre as polticas de expanso agrcola introduzidas no Centro-Oeste e na regio Sudeste, em consonncia com o Plano de Metas de (1956), que contemplava a construo de Braslia, associada implantao da BelmBraslia e de outras rodovias, visando o povoamento e a ocupao do Cerrado. A vegetao natural foi desaparecendo para dar lugar aos plantios homogneos e as grandes obras de infra-estrutura. H uma reorientao quanto aos comportamentos coletivos e individuais das prticas de uso dos recursos naturais e energticos. Ao levantar os dados estatsticos sobre a concentrao de populao em reas de carter urbano no Estado de Gois, os dados revelaram que os processos de urbanizao acentuaram as desigualdades municipais, e que existe a necessidade de considerar as diferenciaes territoriais ao se tratar da excluso social nesta unidade da Federao (Almeida, 2005). A razo desse processo pode ser analisada sob o ponto de vista do capital, e ao retrocedermos nosso olhar para o passado temos elementos marcantes para duvidar de que seja a pobreza a causa dos problemas ambientais. Ao contrrio, nossa convico tende a se consolidar na direo de que esta causalidade reside tendencialmente [sic] na concentrao da riqueza, espacial e economicamente (Barros, 2004, p.267). A urbanizao acentua tanto o movimento de deslocamento quanto o de concentrao de pessoas, e por vezes, confunde os limites entre reas urbanas e reas rurais. As possibilidades de melhorar a qualidade de vida, no que tange aos setores da habitao, sade, infra-estrutura, emprego e capacitao profissional funcionam como atrativos que provocam os movimentos de esvaziamento e de crescimento de cidades. Um exemplo desse processo acontece dentro das metrpoles que tm, por um lado, suas reas centrais esvaziadas, e por outro o rpido crescimento dos assentamentos irregulares e das reas perifricas, precrias em infra-estrutura (Barros, 2004). Um fator bastante relevante na motivao das pessoas para os deslocamentos o aumento territorial dos latifndios na regio agrcola, com extensas reas de plantao. Este fato social e econmico provoca a expulso forada de pequenos proprietrios: J nos anos 80, a agricultura intensiva tomou impulso na regio [centrooeste], com a viabilizao tecnolgica da soja definindo a estrutura fundiria que mostra um perfil ainda mais claro quanto ao predomnio das grandes propriedades (Theodoro Et al, 2002, p. 149). Analisando a distribuio da populao nas reas de cerrado, observamos uma tendncia para aumentar a

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concentrao da populao nas cidades e de um acelerado crescimento populacional. O Estado de Gois apresenta uma urbanizao de 80,81% da populao, segundo o censo de 2000 da FIBGE e o Distrito Federal um ndice superior a 96%, enquanto o total da regio de 86,70%. A populao urbana do Centro-Oeste cresceu 780% em apenas trs dcadas (MMA, 1998, p. 18). Karam (2004) diz que podemos considerar o rural uma continuidade do urbano do ponto de vista espacial e permite pensar que o modo de vida diferenciado produzido no espao urbano cria referncias do ponto de vista social as quais interferem na percepo da realidade. No podemos deixar de destacar que no alvorecer de Braslia a nova Capital Federal, ou seja, no final da dcada de 1950, algumas cidades do Entorno j supriam a carncia de habitaes para a populao de baixa renda, mas esta rea passou a ser mais requisitada para moradia a partir do incio da dcada de 1980 (Silva, Et al, 2008). Na regio do cerrado, segundo Soares e Bessa (1999, p. 26), [...] pode ser constatada a existncia de aglomeraes urbanas em que houve um expressivo esvaziamento de suas populaes e atividades econmicas que foram drenadas pelas cidades com papel regional mais significativo. Tomando como apoio pressupostos tericos de Santos (2005), para explicar o fenmeno do esvaziamento de subespaos na regio Centro-Oeste, constatou que as cidades de 20 a 50 mil habitantes entre 1950 e 1980 apresentaram porcentuais representativos os quais mostram um processo de transformao progressiva e gradual que indica um grau de aperfeioamento irregular no perodo, ainda que em 1980, alcance ndice ligeiramente elevado em relao ao de 1950. Alm disso, outro fator importante para se analisar os movimentos populacionais, so os ndices referentes s cidades grandes, com populao na casa dos milhes que absorvem cerca de 40% do crescimento total da populao brasileira entre 1960 e 1980. A explicao para o fenmeno da urbanizao em nvel regional, as perspectivas apontam para outras tendncias. No mesmo perodo, h uma grande concentrao populacional na regio Sudeste, seguida pelas regies do Nordeste e Sul, enquanto que s regies Centro-Oeste e Norte cabem [...] apenas fatias relativamente reduzidas. Ainda que sua participao seja decrescente nos ltimos quatro recenseamentos (1950, 1960, 1970 e 1980), cerca de 60% da populao residente nos centros com mais de 20 mil habitantes se encontram o Sudeste (Santos, 2005, p. 81).

O Turismo em Pirenpolis-GO A cidade goiana chamada inicialmente de Meia Ponte, hoje Pirenpolis, comeou seu povoamento quando Bartolomeu Bueno da Silva, o Anhangera, estabeleceu-se em Vila Boa de Gois, hoje Cidade de Gois. Os bandeirantes, procura de ouro, foram avanando para os stios prximos, e chegaram s minas aurferas localizadas no Rio das Almas, por eles nomeada de Nossa Senhora do Rosrio, localizadas aos ps da Serra dos Pireneus (Barbosa, Et al, 2004). Inicialmente a localidade cresceu com a vinda de pessoas interessadas em garimpar o ouro abundante existente no leito do Rio das Almas. O arraial foi elevado vila de Meia Ponte em 10 de julho de 1832, e posteriormente categoria de cidade em agosto de 1853. Mudou de nome em 1890, quando passou a se chamar Pirenpolis por conta de se achar plantada aos ps Serra dos Pireneus (Bertran, 2000). A cidade, beneficiada pela posio geogrfica, prxima ao Distrito Federal e localizada na Regio Integrada de Desenvolvimento do Distrito Federal e Entorno - RIDE, oferece opes e possibilidades de Turismo e Lazer, possuindo caractersticas remanescentes da arquitetura portuguesa, com traado irregular das ruas, uma tendncia linearidade, possuindo ncleos populacionais distintos no tecido urbano, os quais se juntam formando um desenho irregular. Pirenpolis ganhou importncia devido s opes de Lazer que oferece aos habitantes da nova Capital. Os atrativos se constituem dos recursos naturais, das reas rurais e do patrimnio histrico-arquitetnico, alm da rica cultura local (Sil-

Foto 1: Centro Histrico de Pirenpolis-GO, Rua Direita. Foto de Boanerges Candido Da Silva 2007

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va, 2008). Os investimentos em infra-estrutura viria garantiram a acessibilidade aos turistas e aos moradores. A mobilidade destes caracterizada pelo uso, de forma crescente e marcante, do automvel como meio de transporte para se atingir o municpio e desfrutar das opes de Turismo e Lazer presentes nesta localidade, permitiram a sua insero como destino turstico na regio do Entorno do Distrito Federal. O centro histrico remonta ao tempo do ciclo aurfero e as construes arquitetnicas e urbansticas de estilo colonial que o compem (ver foto 1), apresentando caractersticas opostas aos modernos monumentos existentes em Braslia. A Capital Federal agrupa dois grandes mitos: a Cidade Utpica6 e a Terra Prometida7. O primeiro se refere ao planejamento urbano e a arquitetura futurista do Plano Piloto, e os fundadores da cidade estavam imbudos do sonho e da misso de inaugurar um novo tempo em uma nova civitas para um Brasil fundado no belo, na igualdade e na universalidade (Siqueira, 2003, p.77). O segundo se reveste de aspectos transcendentais, mitolgicos, referentes a um local onde

Mapa 1: Localizao de Pirenpolis-GO e acessos rodovirios. Adaptado pelos autores o sagrado estaria presente e as diferenas eliminadas. Gegrafos vm estudando o crescimento das malhas urbanas, fundadas nos interesses de pessoas que procuram momentos de Lazer em lugares buclicos, os quais passaram a ser explorados e se transformam em plataformas polticas voltadas para o desenvolvimento das localidades de pequeno porte. Soares e Bessa (1999), destacam que o Turismo nas suas diversas modalidades tem se apresentado como alternativa para o crescimento econmico, social e poltico de pequenas comunidades na regio do cerrado, devido ao potencial dos atrativos naturais, histricos e dos elementos culturais presentes nestas localidades como o caso de Pirenpolis-GO. Os atrativos naturais e os demais eventos combinados com a pequena distncia que separa Braslia-

Pirenpolis-Anpolis-Goinia (ver mapa 1) favorecem a presena de um importante contingente de turistas oriundos das trs cidades citadas, com predominncia da Capital Federal. Os moradores do Distrito Federal se valendo da acessibilidade e da mobilidade proporcionada pelos avanos tecnolgicos ocorridos no sculo XX passaram a freqentar o municpio nos finais de semana, nos feriados prolongados, nos perodos de frias (janeiro e julho) e, quando, ocorrem comemoraes, manifestaes folclricas e outros eventos, inclusive de natureza religiosa8. Os dados do Grfico 1 revelam que os moradores de Braslia-DF, e de Goinia-GO freqentam assiduamente as festas realizadas na cidade de Pirenpolis. Tambm demonstram que a cidade esta mais conhecida a nvel nacional e at internacional, situao que pode trazer inmeros benefcios econmicos para a localidade atravs do aumento do nmero de turistas. La mayor parte del volumen turstico de Pirenpolis, o sea el 50 por ciento, procede de Brasilia siguindoles el de Goinia con un 17 por ciento, el de So Paulo con un 10 por ciento, y el de Gois 9 por ciento (la mayora de Anpolis). Esto se debe, sobretodo, al fcil acceso en automvil y la corta distancia de Braslia, Goinia y Anpolis una vez que 67 por ciento de los entrevistados utilizan coches propios para llegar hasta la ciudad. As podemos afirmar que Pirenpolis se configura como un centro de turismo preferencialmente regional (LOPES, 1999, N 45 (43))9. Os dados apurados por Lopes (1999), pela AGETUR (2002) e por Silva (2007), apontam na mesma direo, sinalizando que o turismo em Pirenpolis possui caractersticas que permitem concluir que a cidade exerce uma atrao sobre os fluxos tursticos de origem prefeOrigem do visitante Pirenpolis 2007

9% 23%

7%

Anpolis Braslia Interior de Gois Gois Outras

5%

56%

Grfico 1: Origem do turista. Fonte: elaborado pelos autores tendo com base questionrio aplicado em Pirenpolis-GO em 2007

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cias entre as localidades de origem e destino, eles usam o automvel para o Turismo de curta durao, nos fins de semana. O primeiro autor, por ser morador da regio do cerrado desde a infncia, e por ter visitado a localidade vrias vezes, j tinha determinadas assertivas construdas sobre o Turismo em Pirenpolis-GO. As suas observaes o levaram a especular que a localizao geogrfica da cidade, na proximidade das duas grandes capitais da regio, Goinia-GO e Braslia-DF e a oferta de vias de infra-estrutura viria de boa qualidade, permitiram a construo de hipteses sobre o tema, como a dependncia econmica de Pirenpolis-GO frente a Capital Federal, pois a maior presena de turistas oriunda destes dois grandes centros regionais constatada ORIGEM DO TURISTA PIRENPOLIS-GO (%) com certa facilidade pela observao das Braslia-DF Goinia-GO Anpolis-GO So Paulo Outros Pesquisa placas dos veculos (SilInterior de Gois va, 2008). A facilidade de aces50 17 9 10 14 LOPES (1999) so se caracteriza pela 42,11 23,06 8,77 26,07 AGETUR (2002) existncia de boas rodovias federais e esta56 23 12 9 SILVA (2007) duais e pela presena Tabela 01: Comparao dos dados relativos origem do turista de um aeroporto. Alm Pirenpolis-GOFonte: Elaborada pelo autor disso, a localizao geogrfica deste municpio goiano, a uma curta distncia das duas principais aglomeraes urbanas da Regio Centro-Oeste do Brasil, a Capital A mobilidade proporcionada pela utilizao do automvel, que se popularizou como meio de transporte a partir da dcada de 1980 tornou Meio de transporte utilizado pelo este tipo de veculo o mais empregado em deslocamentos de curta durao, realizados em fins de turista - Pirenpolis 2007 semana e feriados. Esta facilidade tem favorecido o Turismo na localidade de Pirenpolis-GO, os dados do grfico 2 apontam de maneira inequvoca que os turistas preferem viajar para o municpio em automveis 62,96% e em transporte 0% coletivo - 28,40%, e mesmo que a cidade tenha 28% Avio aeroporto, no existem linhas areas que sirvam Automvel a localidade. Dois teros utilizam os veculos particulares, e a probabilidade deles procederem das Motocicleta 63% cidades de Braslia e Goinia de 79% (Silva, 9% Van/nibus 2008). As pessoas que residem em grandes centros deslocam-se na rea urbana com os seus veculos e esse hbito faz com que elas estendam essa idia para os momentos de lazer, em especial quando se deslocam para as pequenas Grfico 2: Meio de transporte utilizado pelo turista. Fonte: elalocalidades situadas em adjacncias, como o caso de borado pelos autores tendo com base questionrio aplicado Pirenpolis. No grfico 2, a amostra revela de onde proem Pirenpolis-GO em 2007 cedem, e as repostas confirmam que para curtas distnrencialmente regional, realizado principalmente, por pessoas residentes nas duas maiores cidades da regio, Braslia-DF e Goinia-GO, se constata tambm nestas pesquisas que o meio de transporte preferencialmente utilizado o rodovirio em suas diversas modalidades (Ver Tabela 01). Para chegar a Pirenpolis, o turista prefere o transporte rodovirio, seja em veculo particular, seja em nibus ou peruas, com custos mais baixos do que o individual, mas limitado em seus destinos. A importncia dos veculos para deslocamentos de pequena distncia e por curtos perodos uma prtica na regio do entorno do Distrito Federal, e Pirenpolis dista de Braslia-DF 150 Km, de Goinia-GO 120 Km, e de Anpolis-GO 80 Km.

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Federal e a Capital goiana que juntamente com as cidades a elas conurbadas10 concentram um nmero de pessoas que se aproxima de 6.700.000, ver tabela 2. A urbanizao acelerada, o rpido crescimento da populao e da economia regional, propiciados pela modernizao do campo no foram acompanhados pela preocupao ambiental, pois, segundo Theodoro, Et al, (2002, p. 158) com a [...] implantao da agricultura moderna, assumiu-se a premissa de que tudo era bom e adequado para qualquer situao, sem preocupaes com escassez e qualidade dos recursos naturais. Esse processo de ocupao territorial vem se processando dentro da lgica do mercado capitalista globalizado, e de acordo com Almeida (2005, p. 331), as marcas dessa apropriao esto presentes nos principais problemas ambientais oriundos, em parte, da expanso da fronteira agrcola, baseada em desmatamento, queimadas e plantios homogneos, mecanizados e irrigados, da pecuria extensiva [...].

Motivo da Viagem - Pirenpolis 2007


Visita a parentes Atratativos naturais Festivais Atrativos histricos/culturais 53% Festas religiosas Outros

4% 2% 25%

10%

6%

Grfico 3: Motivo da Viagem. Fonte: elaborado pelos autores tendo com base questionrio aplicado em Pirenpolis-GO em 2007

Municpios Braslia RIDE Goinia RM de Goinia TOTAL

1960 139.796 115.953 151.953 406.762

1970 538.351 161.386 381.055 1.080.792

1980 1.176.935 246.039 714.174 2.137.148

1991 1.596.272 353.976 920.257 1.312.709 4.183.216

1996 1.821.946 635.573 1.003.477 3.460.996

2000 2.051.146 815.522 1.093.007 1.743.297 5.702.972

2005 2.333.108 1.126.134 1.201.006 2.013.073 6.673.361

Tabela 2: Evoluo da populao em Braslia-DF, na RIDE, Goinia-GO e Regio Metropolitana de Goinia11 (19602005). Fonte: Elaborada pelos autores a partir dos dados da FIBGE12 , Censos Demogrficos, 1960-2000. Contagem Populacional 1996 e 2005. O municpio de Pirenpolis-GO, situado no Estado de Gois circundado por formaes serranas, onde nascem vrios cursos de gua que formam dezenas de cachoeiras. A cidade mantm seu aspecto antigo e buclico, com a arquitetura colonial das suas edificaes em bom estado de conservao. O povo receptivo e hospitaleiro, alegre, festivo e convive com um ambiente de extrema beleza natural. A localidade um retrato vivo da histria e da cultura goiana (Silva, 2008). A vocao turstica das pequenas cidades localizadas nas proximidades do Distrito Federal se manifestou

antes do interesse governamental em promover o Turismo como fonte de desenvolvimento e de gerao de renda. De acordo com Almeida (2006, p. 112), no caso de Pirenpolis-GO, as bases sobre as quais o Turismo ganhou destaque e importncia na economia local, foram proporcionadas pelo acervo arquitetnico tombado pelo Instituto do Patrimnio Histrico e Artstico Nacional - IPHAN; um folclore rico em festas e manifestaes populares, juntamente com o clima ameno, as serras e as cachoeiras e a posio geogrfica favorvel, ver grfico 3. Segundo Batista (2003), o Turismo em Pirenpolis inicialmente estava assentado na explorao do patrimnio histrico-arquitetnico, que remonta ao perodo da minerao aurfera no sculo XVIII, posteriormente os atrativos naturais, representados pelas formaes rochosas existentes em suas serras, as belas cachoeiras, a biodiversidade do cerrado e o turismo rural ganharam espao e destaque no contexto econmico local.

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A importncia do turismo como atividade econmica em Pirenpolis-GO A regio do Entorno do Distrito Federal se caracteriza pela heterogeneidade, apresentando simultaneamente traos metropolitanos ao lado de ncleos urbanos com estruturas provincianas e agrrias. Nesse contexto de singularidade, Pirenpolis desponta-se como expoente do Patrimnio Histrico Arquitetnico Cultural e Paisagstico no interior goiano. O stio histrico local de grande valor e desperta interesse dos turistas, entre os atrativos esto as Igrejas, os monumentos e os prdios centenrios, e as fazendas remontam ao tempo da escravido. As atraes culturais como: as cavalhadas e a festa do divino, tambm os festivais e outros eventos culturais atraem muitos turistas (Silva et al., 2007). Nesta cidade, a presena de pedreiras um marco da atividade econmica, com forte participao na arrecadao, trazendo uma soma considervel de recursos para o municpio. A partir de 1990, a cidade tornou-se interessante para os turistas, os quais passaram a visit-la. O fluxo de pessoas oriundas de outras unidades da federao, do interior e da capital do Estado e principalmente do Distrito Federal aumentou significativamente, conforme visto no grfico 1. O perfil da cidade de Pirenpolis, com hotis, residncias transformadas em pousadas, a rua do lazer, os festivais, culinria regional, bares com msica ao vivo, fbrica de doces e queijos, comrcio de artesanato local croch, artigos de palha, mveis rsticos confirma a nova vocao urbana. O setor turstico, para pequenas cidades como Pirenpolis, representa a possibilidade de superao da estagnao econmica, pois empreendimentos voltados para a promoo do bem estar dos turistas so implantados gerando empregos e renda (Soares; Bessa, 1999). Muitos espaos da cidade adquirem funes diversas durante a semana. Enquanto praas e ruas so locais de circulao de pedestres em horrio de trabalho,

noite, e nos finais de semana as atividades tursticas povoam lugares inabitados. Os turistas fazem uso da infra-estrutura existente, e provocam modificaes abertura de vias de acesso, ampliao do terminal de transporte, revitalizao de espaos pblicos como o Teatro de Pirenpolis e o Cine Pirineus, de logradouros, pintura dos imveis, que revertem em benfeitorias para a populao. importante ressaltar que esses espaos onde ocorrem atividades cotidianas e tursticas quando reconfigurados aumentaram a qualidade de vida dos residentes e criaram oportunidades de Lazer para classes menos abastadas. Inicialmente o setor turstico se apropriou e utilizou a infra-estrutura j existente nesta localidade, que foram criadas pela populao e por outros setores da economia para outros fins. Posteriormente foi necessria a diviso das tarefas para aumentar a oferta turstica. O governo cuidou da parte poltica, da segurana, da preservao da natureza e da cultura local, do sistema de transporte, das redes de gua e saneamento bsico, enquanto que o setor privado respondeu pela expanso imobiliria para atender a demanda por alojamentos e alimentao (Silva, 2008). O impacto positivo do Turismo nas pequenas cidades localizadas no Entorno do Distrito Federal como Pirenpolis, vem sendo demonstrado por meio da criao de empregos e da melhoria na condio de vida da populao receptora. Porm existe um problema, os postos de trabalho abertos pelo turismo so geralmente sazonais ocorrendo durante os perodos de alta temporada e os nveis salariais de um modo geral so comparativamente baixos, [...] (Dias; Aguiar, 2002, p. 148). A migrao de pessoas de outras cidades surpreendente, pois quando se procura uma pousada, um restaurante, descobre-se que os proprietrios acabaram de chegar ao municpio (ver tabela 3). A explicao para esse fenmeno acontecer, em cidades provincianas, que ainda procuram manter sua identidade e refutam as modificaes impostas pelo progresso pode estar rela-

Servio

Quant.

Empresa Familiar No familiar 14 13

Proprietrios Nativo 24 06 18 No nativo 22 29

Empregados Nativo 244 30 342 No Nativo 54 66

Hotis/pousadas Campings Alimentao

46 06 47

32 06 34

Tabela 3: Ocupao do Mercado de Trabalho em Pirenpolis no ano de 2000. Fonte: Adaptado pelos autores a partir do Inventrio e Diagnstico Turstico do Municpio de Pirenpolis Gois, 2001.

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cionada ao fato de que as substantivas modificaes na paisagem so acompanhadas de alteraes nas relaes sociais em sociedades, nas quais, o Turismo se torna uma atividade importante. Nestas comunidades possvel divisar uma nova distribuio dos residentes, dos servios, das reas destinadas ao divertimento e ao lazer, o aparecimento de uma rea central e uma periferia (Mendona, 2003). Existe o predomnio das empresas do tipo familiar, os proprietrios naturais de Pirenpolis predominam com exceo do Servio de alimentao e a grande maioria dos empregados nativa desta pequena e pacata cidade, nos servios de camping os cidados pirenopolenses dominante a totalidade da atividade. O Turismo e a expanso da malha urbana em Pirenpolis Em Pirenpolis, como foi constatado atravs das observaes e das consultas ao Plano Diretor13 , o antigo morador cedeu suas propriedades para as atividades tursticas, e estabeleceu residncia nas reas mais longnquas, no mapa 2, as reas em vermelho, representam o tecido urbano existente at 1988, os demais espaos traados representam as reas para as quais houve a expanso da malha urbana da cidade. Ainda no se pode falar de socializao de valores, significados e vises de mundo, e nem de plena aceitao

das atividades tursticas pela populao residente, a qual no assume integralmente a readequao de mo-de-obra, representada pelo exerccio profissional do comrcio e da oferta de servio (Silva, 2008). H um movimento pendular que impede que os ponteiros se encontrem, marcando momentos distintos e diferenciados para aqueles que deixam a localidade, e aqueles que chegam a ela. Um mecanismo bastante apropriado e que pode ser observado em Pirenpolis o descompasso espacial e temporal de movimentos populacionais. Quando possvel, a populao local concilia seus interesses com os provveis programas de lazer dos turistas, e assim no h coincidncia entre a utilizao dos espaos pelo turista e pelo morador. Porm importante ressaltar, que a [...] organizao territorial dos lugares tursticos no responde somente lgica do lugar, do meio, e da populao, ela a reproduo de atributos valorizados nos centros urbanos emissores, [...] (Luchiari, 1998, p. 23). Numa viso mais ampla da atividade turstica, os apelos mercadolgicos para comercializar meio ambiente e cultura entram no campo do utilitarismo e ainda necessrio compreender que os lugares tursticos sintetizam na materialidade das cidades que se expandem, as novas representaes sociais imprimidas ao uso do territrio. Por isto os lugares no permanecero provincianos ou selvagens, porque estes atributos no representam mais a sociedade.

Mapa 2 reas de expanso do tecido urbano. Fonte: Elaborado pelos autores a partir das informaes presentes no Plano Diretor de Pirenpolis, Lei n 002/02 de 12/12/2002 (PIRENPOLIS, 2002).

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Municpios Pirenpolis RIDE Distrito Federal Total Geral

Populao total 1960 26.494 115.953 140.165 282.212 1970 32.065 161.386 537.494 730.945 1980 29.320 246.039 1.176.935 1.202.974 1991 25.056 353.976 1.601.094 1.955.070 1996 24.717 635.573 1.821.946 2.448.519 2000 21.245 815.522 2.051.146 2.866.668 2007 21.241 1.029.832 2.455.903 3.485.735 2010 24.500 1.129.533 2.562.963 3.692.496

Tabela 4: Evoluo da populao em Pirenpolis e nos municpios goianos que fazem parte da RIDE. Fonte: Elaborada pelos autores a partir dos dados da FIBGE. Censos Demogrficos, 1960-2010. FIBGE. Contagem Populacional 1996 e 2007. Em Pirenpolis ocorreu um movimento populacional representado pela chegada de novos moradores enquanto os antigos se deslocavam para as reas perifricas ou para outros centros urbanos regionais. possvel inferir, a partir dos dados da Tabela 4, as seguintes tendncias de movimentaes populacionais nesta localidade de Gois. At 1960 os dados revelam uma cidade brasileira de pequeno porte localizada na Regio Integrada RIDE, antes da inaugurao de Braslia-DF; De 1960 a 1970 o crescimento populacional de Pirenpolis foi significativo, com um acrscimo de 5.571 habitantes, que representam um crescimento de 21%; De 1970 a 1980 Inicia-se um processo inverso nas taxas de crescimento populacional; A partir de 1991 acentua-se a tendncia de decrscimo populacional. Na Tabela 4, observa-se que a populao dos municpios goianos localizados na regio de abrangncia da RIDE cresceu aproximadamente 892% em 45 anos. Enquanto nas outras cidades a populao aumentava com a chegada de novos habitantes, a cidade Pirenpolis desenvolvia-se economicamente, ao mesmo tempo ocorria o crescimento da malha urbana acompanhado do esvaziamento populacional a partir da dcada de 1970. Em Pirenpolis, enquanto cidade povoada h quase 300 anos atrs, o movimento populacional foi peculiar, o qual pode ser explicado pelas idias desenvolvidas por Santos (2005) no que tange urbanizao. O autor diz que a intensificao da urbanizao em algumas reas de antigo povoamento, servidas por infra-estruturas antigas manteve razes com seu passado, as quais tm papel ativo, porm apresentam remotas possibilidades de atenderem s vocaes do presente, seguindo a lgica da diviso internacional do trabalho e do mercado interno, que integra o territrio, porm aprofunda a discusso dos movimentos populacionais. O autor defende que as dimenses continentais do territrio brasileiro necessitavam de uma lgica comum aos subespaos, a qual privilegiasse diferentemente cada frao do espao e seu momento histrico, considerando as vocaes atribudas pela diviso territorial do trabalho. relevante dizer que existe um modo coerente pelo qual coisas ou acontecimentos se encadeiam, comum em escala nacional e aos subespaos, todavia eles tm movimentos prprios e articulao com o todo: assim que podem se explicar no apenas esses dados estatsticos que so as diferenas regionais dos ndices de urbanizao, mas tambm dados estruturais, como as diferenas regionais de forma e de contedo da urbanizao (Santos, 2005, p.67). A modernidade no se implantou sobre o vazio em Pirenpolis, porque l havia heranas culturais, com marcas do perodo anterior s tcnicas inovadoras introduzidas pelo Turismo. Apesar do decrscimo populacional apresentado na tabela 4, a malha urbana foi modificada pelo parcelamento do solo, e pelo esvaziamento do centro histrico, e a aprovao de loteamentos na periferia, afastadas da centralidade urbana. Existem relaes entre os locais de trabalho e os de lazer, permeados pelas fantasias, desejos, sonhos, as quais motivam as pessoas, com poder aquisitivo, a procurar uma segunda residncia. Nas cidades, residncia, indstrias e servios disputam espaos. Todavia, todas as atividades disputam a acessibilidade ao centro urbano: Esse interesse na centralidade a prpria razo de ser das cidades como organismo espacial. Sem ele, as cidades no existiriam (Villaa, 1998, p.329). Com base nas idias de Villaa (1998) podemos entender a busca por Turismo e Lazer nas pequenas cidades do Entorno do Distrito Federal. Elas apresentam caractersticas semelhantes: pequeno Centro Histrico, atrativos naturais, acessibilidade. O autor refora que os movimentos populacionais temporrios, dentro e fora das cidades acontecem porque existe o acesso. Ele pergunta Qual a origem ou a fonte da centralidade? Est na possibilidade de minimizarem o tempo gasto e os

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desgastes e custos associados aos deslocamentos espa- constada atravs dos levantamentos realizados pelo IBGE conforme demonstrados pelos dados da Tabela 3. ciais de seres humanos (Villaa, 1998, p. 242). Tulik (2000), ao estudar a cidade de So Paulo, des- Em decorrncia dessa afirmao, pode-se dizer que detaca a questo do poder aquisitivo, o qual possibilita aos terminadas residncias ficam fechadas durante a maior moradores de grandes centros buscarem outras formas parte do ano, sendo ocupados apenas nos finais de semade Turismo e Lazer, fomentando a rede hoteleira ou ad- na, feriados e perodos de frias escolares. As propriedades localizadas no Centro Histrico, quirindo uma segunda residncia14 nas regies serranas e litorneas. A autora explica que o alto ndice de apesar de terem usos diversificados. As residncias, os renda permite a um importante contingente da popu- estabelecimentos comerciais e a prestao de servios, lao, o desfrute das conquistas sociais que lhes garante tambm ficam esvaziadas nestes perodos, pois as ativia capacidade ou faculdade de dispor de seus prprios dades desenvolvidas nestes imveis dependem da prebens financeiros e da maior extenso do tempo livre. As- sena do turista. sim, entre os pontos de origem dos fluxos de pessoas e as reas prximas alastra-se uma expanso imobiliria Consideraes finais representada pelo aumento de vendas de residncias seO crescimento populacional e os grandes invescundrias. Nos pases ricos, grande parte dos habitantes reside timentos realizados na regio dos cerrados a parem subrbios e pequenas cidades. Em Braslia e Goi- tir da dcada de 1960 tornaram esta rea um plo nia, onde existem os melhores ndices de Desenvolvi- da atrao de migrantes. O aumento da populao mento Humano IDH da regio e maior poder aqui- criou um importante fluxo intra-regional de pessitivo (ver tabela 5) e de onde parte a grande maioria soas, gerando uma demanda turstica que impuldos turistas (79%) esse fenmeno urbano acontece e os sionou a economia do Planalto Central Brasileiro. Na regio do cerrado, as aglomeraes urbanas moradores mais abastados, cansados do cotidiano urbano procuram a natureza: O turismo moderno deixa o do Entorno do Distrito Federal e da Regio Metromonumento histrico, a sala de concertos e o museu e se politana de Goinia, devido acessibilidade proporconcentra na cena urbana ou, precisamente, em alguma cionada pela presena da Capital Federal e da Caverso da cena urbana adequada ao turismo (Sassen; pital do Estado de Gois, concentraram importante Roost, 2001, p. 66). Pirenpolis, por meio da adminis- contingente populacional, que demanda as atividatrao municipal, para receber turistas da regio, tem des relacionadas ao descanso, ao turismo e ao Lazer. A acessibilidade propiciada pela infra-estrutura investido nas cenas urbanas e aumentado s reas de Turismo Ecolgico, criando infra-estrutura, revitali- existente na regio permitiu a descoberta de pequenas zando o Centro Histrico e restaurando patrimnio arSemana Final de semana quitetnico. Pirenpolis Cavalhadas Frias de julho Em Pirenpolis, o CenSanta comum tro Histrico, manteve o 1,26% 3,57% 2,70% 1,86% At 1 salrio mnimo mesmo permetro urbano 4,28% 4,46% 6,76% 5,59% at 1987. A partir de en- Entre 1 e 2 salrios mnimos to a cidade expandiu-se Entre 2 e 3 salrios mnimos 8,31% 4,46% 8,11% 4,66% para a zona rural. As visiEntre 3 e 5 salrios mnimos 10,83% 10,71% 10,81% 10,25% tas cidade permitiram a 23,17% 15,18% 21,62% 14,60% observao visual dos no- Entre 5 e 10 salrios mnimos vos bairros, com estilo ar- Entre 10 e 20 salrios mnimos 21,91% 23,21% 14,86% 21,12% quitetnico diferenciado da 15,37% 25,00% 18,24% 18,01% rea central, que surgiram Mais de 20 salrios mnimos 11,84% 7,14% 8,78% 11,80% na periferia. A constatao No possui renda prpria obvia o tecido urbano se No respondeu 3,02% 6,27% 8,12% 5,90% expandiu acentuadamente Total 99,99% 100,00% 100,00% 93,79% nas ltimas dcadas. Esse crescimento terriTabela 5: Renda pessoal mensal do turista Pirenpolis/2007. Fonte: Agncia Goiana de torial no compatvel com Turismo - AGETUR a diminuio da populao,

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cidades com atrativos tursticos dentro dos seus limites territoriais. As pessoas que buscavam alternativas para preencher suas horas de folga com atividades diferenciadas das rotinas, as quais elas estavam submetidas nas grandes cidades encontraram na cidade de Pirenpolis-GO as condies necessrias para satisfazerem as suas necessidades de Lazer e Turismo. As carncias histricas herdadas, e por superar em algumas reas do Planalto Central, provocam conflitos diante da realidade transformadora provocada pela atividade turstica. Hbitos culturais tm parte importante nas manifestaes de resistncia s mudanas, sobretudo quando as populaes locais se deparam com estranhos no seu dia a dia, mas em Pirenpolis este comportamento no impediu o crescimento da explorao econmica do Turismo. Apesar de existirem grupos que de pessoas que mantm os vnculos com as tradies e o cotidiano, a maioria dos moradores se apropria dos benefcios econmicos decorrentes da presena dos turistas, mesmo que percam as vantagens de localizao na malha urbana, de sossego, de privacidade. Mesmo que o aquecimento do mercado de imveis estimule o esvaziamento da identidade na medida em que vai fazendo a tbua rasa de memrias e de valores culturais. Em Pirenpolis-GO, isso vem se consolidando enquanto cidade turstica, a qual perde pouco a pouco suas lembranas de local pacato, do silncio, e da paz adquirindo ares cosmopolitas. A circulao de pessoas no Centro Histrico descaracteriza a paisagem buclica, agora desnuda, exposta para ser vista, admirada, e explorada. Os turistas chegam a Pirenpolis para usufruir os seus atrativos, porm sem qualquer compromisso com a conservao do patrimnio. Nesse vai-e-vem dos turistas, os moradores tambm deixam cidade, outros chegam, e a malha urbana vai se estendendo em direo a periferia. As alteraes que ocorreram no corao da cidade, em virtude da presena dos turistas, fizeram com que a localidade passasse a ter movimentos populacionais sazonais, os quais resultaram na criao de novos bairros e no esvaziamento de moradores da rea central. Os imveis da regio central foram os primeiros a serem revitalizados, e os proprietrios cederam seus espaos privados para o funcionamento de servios de hotelaria, alimentao e lojas. O artesanato de prata dominou o comrcio de jias, a madeira transformou-se em artefatos de enfeite, suporte de objetos, sementes, pedras, penas tomaram outros rumos e foram aproveitadas para a confeco de bijuterias. Nessa dinmica os moradores tradicionais, que tiveram suas rendas aumentadas com a valorizao de seus imveis, se deslocaram em direo s reas perifricas,

ou para outras cidades. Todavia, a diminuio da populao local, a partir da dcada de 1980, contrastou com a incorporao de novas reas ao territrio urbano. A adoo de polticas de desenvolvimento e investimentos em infra-estrutura, a partir da dcada de 1970, foram os principais fatores para a gerao de uma nova dinmica econmica centrada na explorao econmica do Turismo, que resultou na abertura e na ocupao do espao geogrfico com novas atividades, no aumento da circulao de pessoas e na expanso da malha urbana. Esta situao acarretou para o municpio de Pirenpolis problemas scio-ambientais, pois com a expanso da malha urbana aumentou a presso sobre o meio ambiente. Atualmente existem reas que apresentam reas degradadas do bioma Cerrado, especialmente as que foram tradicionalmente ocupadas pela agricultura e pecuria, porm ainda possui atrativos naturais muito valorizados na regio central do Brasil, especialmente as cachoeiras, muito freqentadas pelos turistas. Referncias Almeida, Maria Geralda. 2005 A captura do cerrado e a precarizao de territrios: Um olhar sobre sujeitos excludos. In: Almeida, Maria Geralda (Org.) Tantos Cerrados. Goinia: Ed. Vieira, p. 321-347. Almeida, Miriam de Lourdes. 2006 A cidade de Pirenpolis e o impacto do tombamento. Dissertao de mestrado. Universidade de Braslia, Faculdade de Arquitetura e Urbanismo, 2006. Barbosa, Altair Sales, Et al. 2004 Geografia: Gois-Tocantins. Goinia: Ed. da UFG. Barros, Rinaldo Claudino de. 2004 Uma nova tica na gesto urbana: a produtividade social. In: Mendona, Francisco (Org.). Cidade, ambiente e desenvolvimento: abordagem interdisciplinar de problemticas socioambientais urbanas de Curitiba e RMC. Curitiba, Editora UFPR, p. 259-273. Bertran, Paulo. 2000 Histria da terra e do homem no Planalto Central: Eco-histria do Distrito Federal: Do indgena ao colonizador. Braslia: Verano. Bessa, Kelly Cristine F. de Oliveira; Soares, Beatriz Ribeiro. 2001 Novas espacialidades nas reas de cerrado brasileiro: consideraes sobre a rede urbana. Revista Mltipla. Ano VI - vol. 7 n 11, Braslia, dez. 2001. p. 197-217. Disponvel em: <[Link] Acesso em: 12 set. 2007. Bursztyn, Marcel. 2002 A cara do Brasil. In: Duarte, Maria Laura Gou-

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NOTAS 1 O Plano de Metas traava a forma para atingir o desenvolvimento de 50 anos, em um perodo de cinco anos durao do mandato presidencial na dcada de 1950. Basicamente, este visava acelerar o processo de acumulao, aumentando a produtividade dos investimentos em atividades produtoras. Ao todo foram 30 metas e mais a meta sntese: Braslia. Estas metas podem ser agrupadas em 6 grandes grupos: 1) Energia; 2) Transportes; 3) Alimentao; 4) Indstria de Base; 5) Educao e 6) Construo de Braslia. 2 O termo Entorno empregado neste artigo, se refere aos municpios, que esto localizados nas proximidades do Distrito Federal e sofrem uma forte influncia scio-econmica desta unidade da federao. 3 A RIDE um organismo constitudo de 20 municpios do Estado de Gois e trs do Estado de Minas Gerais. O objetivo desse procedimento administrativo estabelecer mecanismos institucionais que permitam ao poder pblico, nos trs nveis tratar de forma adequada os problemas da regio, buscando o crescimento econmico e a preservao ambiental. 4 Os termos Turismo e Lazer sero grafados neste artigo com letra maiscula para ressaltar a importncia da atividade no contexto scio-econmico de Pirenpolis-GO. 5 Fronteira, da maneira como foi empregado (Schvasberg, 2003), se refere s reas de cerrado no Planalto Central Brasileiro, que foram preservadas durante muitos anos e que a partir de meados do sculo passado passou a ser ocupado pela agricultura, para o cultivo de produtos destinados ao mercado externo.

6 Thomas Morus (1478-1535) foi o escritor que tratou da utopia, da cidade sem propriedade privada, sem moeda e diferente da sociedade feudal. Escreveu a obra intitulada Utopia. 7 Baseada na idia do mito do profano e do sagrado na construo da Terra Prometida. 8 No ms de julho ocorrem as Cavalhadas, uma encenao da guerra entre cristos e mouros; a festa do Morro uma celebrao religiosa, no pico mais alto dos Pirineus, com procisso e missa; Festa da Capela do Rio do Peixe, em louvor a Nossa Senhora de Santana; Festival de Inverno so alguns exemplos de manifestaes culturais. 9 A maior parte do volume de turistas que freqentam Pirenpolis, cerca de 50 %, vem de Braslia, seguida de Goinia com um 17%, da cidade de So Paulo com 10%, e do Estado de Gois com 9% (a maioria dos goianos proveniente de Anpolis). Esta situao ocorre, acima de tudo, devido ao acesso fcil por carro e a curta distncia que separa Pirenpolis-GO: de Braslia, Goinia e Anpolis, uma vez que 67 % dos entrevistados declararam utilizar veculos automotivos particulares para chegar cidade (Traduo do primeiro autor). 10 Conurbao: junes espontneas de duas ou mais cidades prximas por meio da expanso horizontal de suas reas (Lucci; Branco; Mendona, 2005, p. 442). 11 A Regio Metropolitana de Goinia-GO foi criada em 30/12/1999 pela Lei Complementar Estadual n 027. 12 Fundao Instituto Brasileiro de Geografia e Estatstica. 13 O Plano Diretor de Pirenpolis foi aprovado e transformado na Lei Municipal n 0002/02 em dezembro de 2002. 14 Residncias secundrias ou segunda residncia so termos utilizados na literatura especfica do turismo. Tratase de alojamentos tursticos particulares, utilizados esporadicamente, nos momentos de turismo e lazer, por pessoas que residem em outros locais (Tulik, 2000).

Recibido: 28/01/09 Reenviado: 19/12/10 Aceptado: 22/12/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Revista Hospitalidade

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Prezados Pesquisadores O Programa de Mestrado em Hospitalidade, da Universidade Anhembi Morumbi, tem a honra de divulgar o lanamento da verso eletrnica da REVISTA HOSPITALIDADE, disponvel Portal de Revistas Cientficas em Turismo: [Link] A consolidao desta conquista um esforo conjunto entre o Programa de Mestrado em Hospitalidade e a ANPTUR - Associao Nacional de Pesquisa e Ps-Graduao em Turismo, com o apoio do CEDUS - Centro de Estudos em Design de Sistemas Virtuais Centrado no Usurio da Escola de Comunicaes e Artes da Universidade de So Paulo, responsvel pelo desenvolvimento e manuteno desse repositrio. A REVISTA HOSPITALIDADE uma publicao dedicada reflexo sobre o tema da hospitalidade em seus mais diferentes aspectos, contemplando idias e pesquisas relacionadas com as reas de Turismo, Planejamento, Gesto Empresarial, Formao de Recursos Humanos, Geografia Humana, Gastronomia, Administrao e outras reas correlatas, objeto de estudo de cursos de ps-graduao Stricto Sensu de todo Brasil e tambm do exterior. Convidamos a todos para acessar os nmeros que j foram publicados, bem como enviar textos que englobem a temtica tratada na revista.

Vol. 9 N 2 pgs. 383-396. 2011

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Migracin y ecoturismo en la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas (Mxico)

ngeles Piar lvarez Martha Elena Nava Tabladai Diana Karina Vias Olivaii
El Colegio de Veracruz (Mxico)

Resumen: Ante el deterioro de los recursos naturales, en 1988 es declarada la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas (RBT) en Veracruz, Mxico, la cual incluye municipios con alto ndice de pobreza donde los pobladores al restringir su actividad agropecuaria han tenido que emigrar hacia Estados Unidos. Paralelamente, dada la riqueza natural en la RBT, se han desarrollado iniciativas ecotursticas amigables con el ambiente. El objetivo de investigacin fue analizar la relacin entre migracin y ecoturismo en tres comunidades de la RBT. Se encontr que las empresas ecotursticas comunitarias y privadas pueden proporcionar a los pobladores una actividad econmica rentable para fincar proyectos de vida que los arraiguen a la comunidad y disminuyan la necesidad de emigrar por motivos econmicos. Palabras clave: Migracin; Ecoturismo; Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas. Title: Migration and ecotourism in the Biosphere Reserve of Los Tuxtlas (Mexico) Abstract: In 1988, in response to the deteriorating state of its natural resources, the Los Tuxtlas Biosphere Reserve (LTBR) is established in the Mexican state of Veracruz. Included within park boundaries are municipalities characterized by a high poverty rate and whose residents, due to restrictions placed on their traditional farming activities, have had to immigrate to the United States. At the same time, the biosphere reserves natural wealth has inspired environmentally friendly ecotourism initiatives. The purpose of our research was to analyze the relationship between migration and ecotourism in three communities located within park boundaries. We found that private and community-operated ecotourism businesses can provide inhabitants with adequate employment which in turn strengthens their ties to the community and reduces the need for them to emigrate away for financial reasons. Keywords: Migration; Ecotourism; Tuxtlas Biosphere Reserve.

i Dra. ngeles Piar lvarez y Dra. Martha Elena Nava Tablada son Profesoras e Investigadoras en El Colegio de Veracruz. E-mail: angelespinaralvarez@[Link] y menavata@[Link]. ii Ing. Diana Karina Vias Oliva es Maestra en Desarrollo Regional, El Colegio de Veracruz y becaria CONACYT, E-mail: ingevignas@[Link]. Este artculo es parte de los resultados de investigacin, proyecto 68277, financiado por FOMIX-CONACYT-Veracruz

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Migracin y ecoturismo en la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas (Mxico)

Introduccin El fenmeno migratorio internacional en Mxico ha marcado el territorio a lo largo de dcadas, sin embargo no haba afectado la regin sureste del pas hasta hace aproximadamente 20 aos. En dicha regin, el estado de Veracruz pas de ser receptor a expulsor de poblacin, cambio que se relaciona con la apertura comercial internacional y la retirada del aparato estatal de la estructura productiva del sector agropecuario e industrial. Ello ha propiciado la salida de un gran nmero de trabajadores veracruzanos a otras regiones del pas y Estados Unidos, con el fin de encontrar nuevas y mejores oportunidades de empleo y salarios (Nava, 2009). Segn datos del Consejo Estatal de Poblacin, Veracruz pas del lugar treinta en 1992, al cuarto lugar en tan slo diez aos, en la tabla nacional de estados con mayor salida de poblacin hacia Estados Unidos (COESPO, 2002). Mientras, Chvez et al. (2007) afirman que hay evidencia de que al menos 900 localidades del estado de Veracruz tienen algn grado de migracin hacia los Estados Unidos, aunque el fenmeno es particularmente significativo en 220. Paralelamente, en Mxico, a partir de la dcada de los noventa se incrementaron las actividades productivas comunitarias y privadas relacionadas con el turismo de la naturaleza (Molina 2007), especialmente en reas Naturales Protegidas (ANP), incluida la regin de los Tuxtlas, por lo que es un fenmeno relativamente reciente y de enorme inters (SECTUR y CESTUR, 2007; SECTUR 2004). Cuando en 1998 se decreta ANP a la regin comprendida por 8 municipios situados en los Tuxtlas, se limita las zonas de uso y aprovechamiento y se expropian algunas propiedades a los habitantes de las comunidades rurales que integran la regin. Ante ello algunos pobladores, inician la bsqueda de alternativas econmicas amigables con el medio ambiente. As surgen los proyectos de ecoturismo, orientados a conservar los recursos naturales (Gonzlez, 2008) y respaldar la educacin para la sustentabilidad (CEATUX, 2009; Garca, 2009) La Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas guarda un sinfn de particularidades que han sido documentadas en numerosas publicaciones. Sin embargo, la mayora se refiere tanto a las caractersticas biolgicas, geogrficas y ambientales de los municipios ms conocidos de la Reserva (Guevara et al., 2006), como a la importancia de las instituciones locales pblicas y privadas relacionadas con el manejo ambiental de los recursos (Par y Lazos, 2003). En el estado de Veracruz, compuesto por 212 municipios, destacan por las actividades relacionadas con el

Turismo de naturaleza cuatro municipios: Jalcomulco, Catemaco, San Andrs Tuxtla y Pajapan. Los tres ltimos estn localizados en los Tuxtlas y son pioneros en el fomento del turismo de naturaleza en las tres ramas que lo conforman, ecoturismo, turismo rural y turismo de aventura (SECTUR y CESTUR, 2007). El presente trabajo analiza la actividad de ecoturismo en comunidades afectadas por la migracin, para desentraar la relacin existente entre estos dos mbitos de estudio, sobre todo en cuanto al impacto de las remesas en las inversiones econmicas y productivas que realizan los habitantes, ya que esto afecta la creacin de empleos y fuentes de ingreso regional. En este sentido, Piar (2007) afirma que el fenmeno empresarial del turismo de naturaleza, persigue un uso sustentable y la preservacin de los recursos naturales y culturales por parte de los habitantes y empresas locales y de los visitantes, a fin de promover el arraigo territorial, la diversificacin de fuentes de empleo y la generacin de proyectos productivos en las comunidades que proporcionen medios de vida a la poblacin. Es decir, se puede vivir de la conservacin siempre y cuando el sector de turismo de naturaleza se plantee como una estrategia de doble va: conservar el capital natural y cultural de las comunidades rurales y atender el rezago socioeconmico en el que viven las economas locales (Piar 2009). Paralelo a esta dinmica de conservacin desde la actividad ecoturstica, la migracin en comunidades rurales es una realidad predominante en el proceso de globalizacin, que desempea un papel importante en la comprensin del mbito rural (Nava, 2007). En este contexto el objetivo general de la presente investigacin fue analizar la relacin entre migracin y actividad ecoturstica en tres comunidades rurales de los municipios de Catemaco y San Andrs Tuxtla, situados en la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas. Para ello se describen las caractersticas de la migracin y sus efectos generales en las comunidades rurales de Pozolapan y Lpez Mateos (municipio de Catemaco) y Chuniapan de Abajo (municipio de San Andrs Tuxtla); se caracteriza la actividad ecoturstica y se analiza la relacin entre la actividad ecoturstica y el flujo migratorio. Abordaje Metodolgico El proceso metodolgico tuvo un enfoque mixto dado que se combin una encuesta (tcnica cuantitativa) para captar las caractersticas de la migracin y sus efectos en las comunidades rurales estudiadas y una entrevista semiestructurada (tcnica cualitativa) para caracterizar la actividad ecoturstica (Hernndez et al., 2006). Las comunidades seleccionadas en Catemaco fueron Pozolapan y Lpez Mateos; mientras en el municipio de San Andrs Tuxtla, se incluy la comunidad de Chunia-

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pan de Abajo. Se eligieron dichas comunidades rurales porque presentan diferentes caractersticas relativas a la migracin y la actividad ecoturstica que resultaba interesante explorar: a) Adolfo Lpez Mateos, ha sido precursora del ecoturismo en los Tuxtlas, cuenta con una empresa ecoturstica comunitaria consolidada y hubo un importante flujo migratorio en el pasado, sin embargo, actualmente ste es escaso; b) Pozolapan, cuenta con dos empresa ecotursticas privadas y hay significativa presencia de migracin; c) Chuniapan de Abajo, no posee oferta ecoturstica y se observa un flujo migratorio importante. Las unidades de estudio fueron las familias dedicadas a las actividades agropecuarias y con experiencia migratoria de al menos uno de sus integrantes. El cuestionario fue respondido preferentemente por el miembro de la familia que toma las decisiones relacionadas con la actividad productiva. En total se aplicaron 52 cuestionarios (25 en Pozolapan y 27 en Chuniapan de Abajo), que captaron informacin tanto de los miembros que residan en la comunidad, como de aquellos reportados como migrantes. En la comunidad de Adolfo Lpez Mateos slo se localizaron cuatro familias con migrantes activos (7 migrantes en total), por lo que no se consider pertinente aplicar la encuesta y la informacin sobre la migracin se capt mediante entrevistas a informantes clave. Del conjunto de empresas comunitarias y privadas de ecoturismo inventariadas por la SECTUR y CESTUR (2007), se seleccionaron tres en el municipio de Catemaco: en la comunidad de Lpez Mateos, la empresa ecoturstica comunitaria Selva El Marinero; y en Pozolapan, dos empresas privadas, Baha Escondida y El Teterete. En el municipio de San Andrs Tuxtla, no se realiz ninguna entrevista en Chuniapan de Abajo, porque no se identificaron empresas ecotursticas, a pesar del inters mostrado por la poblacin hacia esta actividad econmica. La regin de los Tuxtlas como rea Natural Protegida La regin de los Tuxtlas es de gran importancia ecolgica por su diversidad de especies, muchas de ellas endmicas. Por tal motivo, en 1998, fue publicado en el Diario Oficial de la Federacin, el Decreto por el que se declara a esta regin como rea Natural Protegida, con el carcter de Reserva de la Biosfera, con una superficie total de 155 mil 122 ha dentro del conjunto de reas Naturales Protegidas del Sureste Mexicano (Figura 1).

Figura 1. reas Naturales Protegidas del Sureste Mexicano. Fuente: CONANP, 2006 La Reserva consiste de tres reas que constituyen la zona ncleo: el Volcn San Martn Tuxtla, el Volcn Santa Martha y el Volcn San Martn Pajapan (29,720 ha), las 125,402 ha restantes integran la zona de amortiguamiento. Este conjunto de hectreas se reparten entre los municipios de ngel R. Cabada, Catemaco, Mecayapan, Pajapan, San Andrs Tuxtla, Santiago Tuxtla, Soteapan y Tatahuicapan de Jurez, donde despuntan numerosas iniciativas de ecoturismo (CONANP, 2006). Los municipios de Catemaco y San Andrstuxtla y sus localidades de estudio La poblacin de Catemaco es de 46,702 habitantes distribuidos en 275 localidades, mientras que San Andrs Tuxtlas posee 148,447 habitantes y 234 localidades (INEGI, 2006). En ambos municipios los suelos los suelos son ricos en nutrientes y por su alto riesgo de erosin, deben manejarse con mucha precaucin cuando se utilizan en actividades como agricultura y ganadera (INEGI, 2007). Ambos municipios y las localidades de estudio se presentan en la Figura 2. Los porcentajes de Poblacin Econmicamente Activa (PEA) que se emplea en cada sector econmico se presentan para los dos municipios en el Cuadro 1, observndose que en San Andrs la principal actividad econmica es la agropecuaria seguida del sector terciario, mientras en Catemaco el sector terciario turstico es el principal, seguido del sector primario. En cuanto al sector primario, en San Andrs Tuxtla los principales productos agrcolas son maz, mango, tabaco, caa de azcar, frijol, sanda, pltano, naranja y chile verde, mientras en Catemaco los cultivos importan-

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Figura 2. Localizacin de los municipios de Catemaco y San Andrs Tuxtla. Comunidades de estudio. de Capacidades y Pobreza de Patrimonio. La pobreza alimentaria se refiere a la falta de caMunicipio No pacidad para adquirir y consumir alimentos; la Primario Secundario Terciario especificado de capacidades a la pobreza de las personas que no pueden adquirir productos como vestimenta Catemaco 40.2 14.8 43.4 1.6 y accesorios bsicos. La pobreza de patrimonio San Andrs Tuxtla 40.4 20.4 37.6 1.6 se refiere a la falta de recursos para adquirir Cuadro 1. Porcentaje de la PEA por sector productivo en Los una vivienda propia (PNUD, 2005). En cuanto Tuxtlas. 2000. Fuente: Elaboracin propia segn datos de INEa las condiciones sociales de los municipios esGI, 2001. tudiados, el ndice de Rezago Social para ambos tes son maz, frijol, tabaco y chile (INEGI, 2006). En es medio, mientras para el estado de Veracruz es alto. ambos municipios tambin es relevante la produccin Este ndice se refiere a las condiciones de vida de la pode ganado bovino, la pesca, la apicultura y la explota- blacin y se estima calculando el porcentaje de poblacin forestal de maderas tropicales finas como cedro y cin que tiene acceso a la educacin, servicios de salud, caoba (CEDEMUN, 2000; Municipio de Catemaco 2007; agua entubada, drenaje, calles pavimentadas, as como la proporcin de casas con un solo cuarto. Sin embargo, Municipio de San Andrs Tuxtla, 2007). En el sector de servicios tursticos, en Catemaco para si se analiza el ndice de Pobreza (Cuadro 2) se observa el ao 2006 se reportan 30 establecimientos de hospeda- que los valores para los tres tipos de pobreza en ambos je y 38 restaurantes (INEGI, 2007). El municipio cuenta municipios son mayores que para el estado de Veracon una gran riqueza natural y una larga tradicin en cruz. Respecto a la migracin, en el Cuadro 3 se observa turismo de naturaleza; entre los centros tursticos reque San Andrs tiene ms migrantes en otros estados levantes se encuentran: Laguna de Catemaco, Reserva Ecolgica Nanciyaga, Laguna de Sontecomapan, Playas de la repblica mexicana y en Estados Unidos que Cacomo Hicacal, Playa Escondida y Monte Po (Municipio temaco.
SECTOR PRODUCTIVO (%)

de Catemaco, 2007). Mientras en San Andrs Tuxtla en 2006 existan 39 establecimientos de hospedaje, 19 restaurantes y dos agencias de viajes. Entre los principales atractivos tursticos del municipio se encuentran: Cascada Salto de Eyipantla, Laguna Encantada, Laguna Escondida y Playa Roca Partida, entre otros (INEGI, 2007). Estas comunidades y otras son comparables gracias al ndice de pobreza. La Organizacin de las Naciones Unidas tiene un ndice de pobreza integrado por Pobreza Alimentaria, Pobreza

Lugar Veracruz Catemaco San Andrs Tuxtla

Alimentaria 28 43.8 48.9

De capacidades 36.3 55.5 59.3

De patrimonio 59.3 79 80.4

Cuadro 2. ndice de Pobreza. 2005. Fuente: CONAPO, 2006.

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Poblacin Municipio Catemaco San Andrs Tuxtla Total Total 41645 133312

No migrante Total 41,005 131,246 % 98.46 98.45

Migrante estatal Total 561 1,710 % 1.35 1.28

Migrante en E.U Total 33 102 % 0.08 0.08

Migrante en otro pas Total 9 14 % 0.02 0.01

No especificado Total 37 240 % 0.09 0.18

Cuadro 3. Tipos de migrantes en Los Tuxtlas. 2000. Fuente: COESPO, 2002. La migracin en Catemaco: Pozolapan y Lpez Mateos El Conteo de Poblacin 2005 (INEGI, 2006) reporta que Pozolapan tiene una poblacin total de 702 habitantes. En lo relativo a migracin, para el ao 2000 residan en la localidad 606 personas de 5 aos y ms, slo 4 personas residan en otra entidad federativa y ninguna radicaba en Estados Unidos (INEGI, 2006). Estos datos, no coinciden con los migrantes registrados en el trabajo de campo, debido a que en el Conteo de Poblacin 2005, para captar la migracin se pregunta sobre el lugar de residencia en el quinquenio anterior (2000), cuando la migracin internacional recin se intensifica. Pozolapan es una comunidad rural, por tanto la principal actividad econmica es la agricultura minifundista de subsistencia. Los principales cultivos son maz, cacahuate, caf, frijol y pasto para ganado. Los productos agrcolas se destinan mayormente al autoconsumo. Algunas familias combinan la agricultura con crianza de ganado vacuno a pequea escala, principalmente en pastoreo extensivo y con un manejo tecnolgico mnimo. En Pozolapan se aplic una encuesta a 25 familias con migrantes nacionales y/o internacionales activos o con experiencia previa, registrndose datos para un total de 138 personas que son miembros de las familias entrevistadas, de stos, 99 (71.7%) permanecen en la comunidad y 39 (28.3%) son migrantes que laboran de manera permanente fuera de la comunidad. Los datos de los migrantes se obtuvieron de manera indirecta, pues en la mayora de los casos las personas que contestaron la encuesta fueron familiares de los ausentes. Es importante mencionar que de las 25 familias encuestadas 24 tienen migrantes y una actualmente no tiene ningn miembro trabajando fuera pero ha tenido en el pasado miembros migrantes. El promedio de migrantes por familia es de 1.6. La edad promedio de los migrantes es de 29 aos. En el rango de edad 16-30 aos se encuentra el 59% de los migrantes y el restante 41% en el rango 31-50 aos, es decir, son poblacin en edad productiva que emigra como mano de obra en busca de mejores oportunidades de empleo. El promedio de escolaridad de los migrantes es de 8.1 aos (algn grado de secundaria), el cual es mayor al promedio de escolaridad de los que radican en la comunidad (5.3 aos, que equivale a primaria incompleta). En lo relativo a la ltima ocupacin de los migrantes en el lugar de destino (Figura 3), se aprecia que la mayora de stos (94.9%) se desempea en actividades del sector secundario y terciario contra un pequeo nmero empleado en el sector agrcola (5%).

Figura 3. Migrantes de Pozolapan segn ltima ocupacin en lugar de destino. 2008. La Figura 4 muestra el predominio de la migracin internacional, siendo Carolina del Norte, el lugar de destino ms frecuente. En el caso de la migracin nacional, los destinos ms registrados son el estado de Oaxaca y la ciudad de Mxico D.F. De los 39 migrantes, 97.4% (38) enviaba remesas a sus familiares en el pueblo y slo un migrante (2.6%) no. De las 25 familias encuestadas, todas han recibido en algn momento remesas que provienen mayormente de Estados Unidos. Aunque el envo de remesas tiene una periodicidad variable, lo ms comn es que se reciban cada mes. En cuanto a lugar de destino, de un total de 39 migrantes, 6 (15.4%) residen en el pas y 33 (84.6%) en Estados Unidos. Las remesas enviadas por los migrantes

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Figura 4. Migrantes de Pozolapan segn lugar de residencia actual. 2008. tienen ms de un uso (Figura 5): el destino prioritario es el gasto familiar bsico (alimentacin, ropa, gastos mdicos y escolares), seguido de mejora de vivienda. La inversin productiva en actividades agropecuarias u otro tipo de negocios es mnima. Ninguna familia mencion invertir las remesas en alguna actividad relacionada con el ecoturismo. Si se analiza el ao de la primera salida de las personas con experiencia migratoria, se observa que el flujo migratorio se incrementa a partir del ao 2000, ya que en el periodo 2000-2008, se registra la primera salida del 79.5% de este grupo. En cuanto al motivo de la primera migracin, la mayora de los migrantes (93.2%) salieron por razones econmicas (bsqueda de trabajo, mejora de ingreso, pago de deudas, pobreza, crisis del campo y ahorro para mejorar la vivienda), el resto (6.6%) mencion como motivos la aventura o la influencia de otros migrantes. El 81.8% de los miembros con experiencia migratoria se dedicaba a las actividades agrcolas antes de salir de la comunidad.

En cuanto a los efectos que se perciben en la comunidad a raz del aumento de la migracin (Cuadro 4), existe muy poca diferencia entre los efectos positivos y negativos visualizados (alrededor de la mitad de las respuestas se inclinan por uno u otro): el efecto positivo ms mencionado es la mejora de vivienda y el negativo ms recurrente es la desintegracin familiar. Para la comunidad de Lpez Mateos, el Conteo de Poblacin 2005 reporta una poblacin total de 114 habitantes. En el aspecto migratorio, se reporta que para el ao 2000 ninguna persona resida en otra entidad federativa o en Estados Unidos (INEGI, 2006). Lpez Mateos es una comunidad rural que se encuentra en los lmites de la zona de amortiguamiento y la zona ncleo de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, por ello existe una gran diversidad de fauna y vegetacin que han hecho posible consolidar la actividad ecoturstica. La comunidad es parte de la Red de Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas (RECT) y posee una trayectoria de 12 aos trabajando en el secTIPO DE EFECTO POSITIVOS FRECUENCIA* %

Mejora de la vivienda Compra de vehculo Mejora del nivel de vida familiar Compra de solares Aumento y mejora de ganadera Mayor inversin en actividades agropecuarias Subtotal
NEGATIVOS

9 2 2 2 2 1 18 8 3 2 1 1 15 33

27.2 6.1 6.1 6.1 6.1 2.9 54.5 24.3 9.1 6.1 3.0 3.0 45.5 100

Desintegracin familiar Escasez de mano de obra Prdida de cultura rural Aumento de delincuencia Intensificacin del trabajo para los que se quedan Subtotal TOTAL

Cuadro 4. Efectos de la migracin en la comunidad de Pozolapan. 2008. * Frecuencia de respuesta: indicaron ms de un cambio. tor. La agricultura es otra actividad econmica importante, basada en los cultivos de maz y frijol, destinada mayormente a autoconsumo, atendida bsicamente con mano de obra familiar y con un nivel tecnolgico bajo (RECT, 2009). A diferencia de otras comunidades, donde la migracin internacional se ha incrementado progresivamente, en Lpez Mateos parece haberse frenado, dado que

Figura 5. Destino de las remesas en Pozolapan. 2008.

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al momento de realizar el trabajo de campo (2008) slo pudieron identificarse cuatro familias con 7 migrantes internacionales, que estaban en Carolina del Norte, trabajando en el sector servicios. Un efecto indirecto que han tenido las remesas es el impulso del ecoturismo, dado que parte de las remesas se han invertido en esta actividad, impulsada sobre todo por la Red de Ecoturismo de los Tuxtlas (RECT). La actividad ecoturstica ha logrado frenar la migracin, (). Iniciamos el proyecto con el apoyo de Luisa Par y luego con la Reserva de la Biosfera y con la Red de Ecoturismo de los Tuxtlas (RECT) para que los compaeros no emigraran de la comunidad. De taladores de la selva a empresarios de ecoturismo, no es fcil pero le estamos echando ganas (Lpez Mateos, 28 de marzo de 2009). La expectativa de muchos pobladores que alguna vez fueron migrantes es seguir mejorando y creciendo en el sector eco turstico, pero sin dejar de lado otras actividades econmicas presentes en la comunidad, bien en el sector agropecuario, bien en el sector artesanal (madera y semillas). Emigrar ha permitido a muchos de los habitantes comparar su lugar de origen con otras regiones y darse cuenta de la importancia de la Reserva de la Biosfera y los servicios ambientales que proporciona. De esta forma, la comunidad de Lpez Mateos parece haber encontrado en el ecoturismo una actividad alternativa a la migracin hacia Estados Unidos y a la vez (aunque resulte paradjico), la migracin a travs de las remesas, constituye una fuente de financiamiento para impulsar la actividad eco turstica. La migracin en San Andrs Tuxtla: Chuniapan de Abajo. El Conteo de Poblacin 2005 reporta que Chuniapan de Abajo cuenta con una poblacin total de 1040 habitantes. En aspectos de migracin, para el ao 2000 residan en el poblado 915 personas de 5 aos y ms, slo 2 personas (para el mismo ao y rango de edad) vivan en otra entidad federativa y ninguna radicaba en Estados Unidos (INEGI, 2006). Chuniapan de Abajo es una comunidad rural, dedicada esencialmente a la produccin agrcola minifundista, que utiliza mayormente mano de obra familiar, orientada al autoconsumo y escasamente tecnificada. En Chuniapan de Abajo se aplic una encuesta a 27 familias con migrantes nacionales y/o internacionales activos o con experiencia previa, registrndose datos para un total de 146 personas que son miembros de las familias entrevistadas, de stos, 110 (75.3%) permane-

cen en la comunidad y 36 (24.7%) son migrantes que laboran de manera permanente fuera del pueblo. De las 27 familias encuestadas, 23 tienen migrantes activos y 4 actualmente no tienen ningn miembro trabajando fuera pero han tenido en el pasado miembros migrantes. El promedio de migrantes por familia es de 1.6. La edad promedio de los migrantes es de 28 aos y su promedio de escolaridad es de 6.8 aos (primer grado de secundaria), el cual es mayor al promedio de escolaridad de los que radican en la comunidad (4.3 aos que corresponde a primaria incompleta). En lo relativo a la ltima ocupacin de los migrantes en el lugar de destino (Figura 6), se aprecia que ms de la mitad se desempea como empleado, el resto en restaurantes u otras actividades del sector secundario y de servicios; no se registr ningn migrante laborando en

Figura 6. Migrantes de Chuniapan de Abajo segn ltima ocupacin en lugar de destino. 2008. el sector agrcola. En lo relativo a lugar de destino, de un total de 36 migrantes, slo uno (2.8%) reside en el pas y 35 (97.2%) en Estados Unidos. Los datos de la Figura 7 muestran el predominio de la migracin internacional, siendo la

Figura 7. Migrantes de Chuniapan de Abajo segn lugar de residencia actual. 2008.

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ciudad de Chicago, Illinois, el destino ms frecuente. De los 36 migrantes activos, 94.4% (34) envan remesas a sus familiares en el pueblo y slo dos migrantes no. As, de las 27 familias encuestadas, todas han recibido en algn momento remesas y actualmente 74% (20 familias) las reciben aproximadamente cada mes, de los migrantes que laboran en Estados Unidos. Las remesas se destinan a ms de un uso (Figura 8), el destino prioritario es el gasto familiar bsico (alimentacin, ropa, gastos mdicos y escolares), seguido de mejora de

vivienda y pago de deudas. La inversin productiva en actividades agropecuarias es mnima y no se registr ninguna inversin destinada a otro sector econmico (servicios, turismo, comercio, etc.). La migracin se incrementa a partir del ao 2000, ya que entre este y el 2008 en que se levant la encuesta, se registra la primera salida del 89.8% de los encuestados con experiencia migratoria. Las 49 personas con experiencia migratoria (100%) expresaron que el motivo de la primera migracin involucr razones econmicas que incluyen bsqueda de trabajo, mejora de ingreso, pago de deudas, pobreza y crisis del campo. En cuanto a la ocupacin de los miembros con experiencia migratoria antes de salir de la comunidad, 91.9% se dedicaban a las actividades agrcolas. En cuanto a los efectos que se observan en la comunidad a raz del aumento de la migracin (Cuadro 5), se visualizan ms los cambios negativos, siendo los ms mencionados la disminucin o abandono de la actividad agrcola y la desintegracin familiar. Mientras que los positivos ms recurrentes son la mejora de vivienda y la mejora de la ganadera. Ecoturismo en la regin de los Tuxtlas

Figura 8. Destino de las remesas en Chuniapan de Abajo. 2008.


TIPO DE EFECTO POSITIVOS Frecuencia* %

Mejora vivienda Aumento y mejora de ganadera Apertura de pequeos comercios Compra de solares Inversin en actividades agropecuarias Subtotal
NEGATIVOS

5 4 2 1 1 13 10 10 6 4 3 2 2 1 1 39 52

9.7 7.7 3.8 1.9 1.9 25 19.3 19.3 11.5 7.7 5.8 3.8 3.8 1.9 1.9 75 100

Disminucin o abandono de actividad agrcola Desintegracin familiar Aumento de alcoholismo Escasez de mano de obra Incremento de enfermedades urbanas (gastritis, diabetes) Intensificacin del trabajo para los que se quedan Envejecimiento de la poblacin residente Prdida de cultura rural Endeudamiento de migrantes que fracasan Subtotal TOTAL

Cuadro 5. Efectos de la migracin en la comunidad de Chuniapan de Abajo. 2008. * Frecuencia de respuesta: indicaron ms de un cambio.

El turismo de naturaleza en la regin de Los Tuxtlas se practica en 13 localidades, en las que existen 14 empresas eco tursticas. stas cuentan con servicios bsicos de hospedaje y alimentacin y, sin embargo, adolecen de servicios complementarios que enriquezcan la experiencia turstica. A ello se agrega una dbil infraestructura de vas de comunicacin y la falta de inversin pblica para mejorar las rutas de acceso, lo cual dificulta llegar a las comunidades con oferta ecoturstica. En el mismo sentido, la infraestructura (agua potable, energa elctrica, medios de comunicacin, tratamiento de desechos slidos y aguas residuales) es regular o mala en las localidades que tienen negocios ecotursticos, es decir, las necesidades de infraestructura de soporte constituyen una seria limitante para los desarrollos eco tursticos regionales. A pesar de las deficiencias en materia de servicios complementarios, vas de comunicacin e infraestructura, las comunidades de la regin de Los Tuxtlas han logrado importantes avances en el sector eco turstico. Ecoturismo comunitario en Adolfo Lpez Mateos o Selva el Marinero La comunidad de Adolfo Lpez Mateos pertenece al municipio de Catemaco y se encuentra en los lmites de la zona de amortiguamiento y la zona ncleo de La Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, por ello se aprecia fauna y vegetacin diversa.

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La gnesis del ecoturismo en los Tuxtlas se produce en Lpez Mateos en la dcada de 1990, a partir de ello se han multiplicado las empresas eco tursticas privadas y comunitarias en distintas localidades, promovidas por la accin de investigadores que han trabajado en la zona y la declaracin de los Tuxtlas como parte de la Reserva de la Biosfera en 1998. Un paso importante en este proceso se da en 1993, cuando la comunidad de Lpez Mateos en asamblea ejidal decide la restriccin voluntaria del uso de sus recursos naturales para la conservacin de 100 ha de terreno de selva virgen. Ser hasta 1997 cuando se implemente un proyecto de ecoturismo en la Selva del Marinero. As, desde 1998 se ha trabajado en la consolidacin de la empresa ecoturstica, la cual se constituy legalmente en una Sociedad de Solidaridad Social, denominada Cielo, Tierra y Selva, Reserva del Marinero, que en la actualidad cuenta con 24 socios ejidatarios. Lpez Mateos ha sido pionera en construir el primer centro ecoturstico comunitario dentro de la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas. Los servicios ofrecidos por Lpez Mateos como parte de la Red de Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas son: hospedaje en cabaas; servicio de comedor en las casas de los campesinos; recorridos por senderos interpretativos (ros, lagos y lagunas); observacin de aves; visita a los jabales; elaboracin de artesanas de madera de cocuite, coco y cuerno de res (para fabricar artesanas se utiliza slo madera decomisada o derribada por los huracanes). Para 2008 la empresa comunitaria eco turstica de Lpez Mateos empleaba 35 personas de manera permanente. Es importante mencionar que algunas de las familias que rciban remesas de Estados Unidos las invirtieron en el ecoturismo. Ecoturismo privado en Pozolapan La comunidad de Pozolapan est situada a la orilla del lago de Catemaco, pero no es parte de la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas, y posee una corta trayectoria en la actividad ecoturstica. Existen dos empresas privadas: El Teterete y Baha Escondida, impulsadas por empresarios con estudios universitarios, que llegan inmigran a la comunidad en 1978 y 2001, provenientes del Distrito Federal y Suiza, respectivamente. Estas empresas ofrecen servicios ecotursticos dentro de la comunidad de Pozolapan, para la Reserva de la Biosfera y con otras empresas ecotursticas privadas y comunitarias que operan en localidades de la regin. A continuacin se caracterizan ambas empresas.

Pozolapan: Centro Ecoturstico El Teterete Las ideas de ecoturismo en la comunidad de Pozolapan surgen a raz de la llegada de Roberto Barrn en 1978, quien junto con su esposa trabaja en aspectos de planificacin familiar. En esta poca, trabajaron con jvenes de la comunidad en programas de salud reproductiva y en el establecimiento de criaderos de tegogolos (caracoles de lago) y mojarras. Ms adelante surge la idea del ecoturismo: () vimos que la planificacin familiar se haba superado y la infraestructura creada haba que mantenerla y se tena que autofinanciar (). Fue cuando dijimos vamos a abrirlo como negocio de alojamiento y restaurantito. (Pozolapan, 12 de julio 2008) Respecto a la generacin de empleo, en El Teterete la gente contratada es mnima por el carcter familiar del negocio, y por ser el ecoturismo una actividad estacional que funciona con baja capacidad de carga de visitantes para no deteriorar los recursos naturales. El empleo generado vara dependiendo de la afluencia de turistas en la temporada vacacional y fines de semana, pero se contratan regularmente de una a cinco personas de planta. A stos se les capacita con la idea de conservar el recurso natural con actividades de bajo impacto: Trabajadores fijos son la cocinera, el que limpia y el que me ayuda al mantenimiento, ellos son de Pozolapan. Por el momento slo trabajamos los fines de semana (sbado y domingo) en el restaurante. No trabajamos entre semana, por otras actividades laborales, a veces empleamos a personas de otras comunidades cercanas; a todos se les capacita en ecoturismo. (Pozolapan, 12 de julio de 2008) A pesar de esta limitante, El Teterete es un establecimiento ecoturstico privado, que contribuye tanto a la conservacin del entorno natural como al desarrollo econmico local, dado que contrata trabajadores de la comunidad, constituyendo una fuente de empleo e ingreso para algunas familias de Pozolapan. En cuanto a los servicios ofrecidos, el lugar cuenta con: renta de cabaas; renta de saln para eventos; alberca; herpetario; servicio de comedor los fines de semana, vacaciones y das festivos. Adems, ofrece recorridos por senderos en la comunidad de Pozolapan y en lanchas tipo velero por el lago de Catemaco, as como visitas a los sitios La Joya, Dos Amates, al brujo y a conocer el trabajo de los pescadores.

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Pozolapan: Centro Ecoturstico Baha Escondida Este desarrollo ecoturstico privado es fundado por un suizo, que despus de recorrer Mxico durante dos dcadas decide asentarse en Pozolapan: Yo soy suizo de origen y llegu a Mxico en los aos 80. Es un pas maravilloso, rico en cultura, con un ritmo de vida tranquilo. De los pases que conozco en Europa y Latinoamrica, he preferido este pas. He viajado durante 15 aos por toda la Repblica mexicana, vendiendo artesana, platera y piel. Conozco bien todo el pas y mi hija naci en Chiapas. Me qued en Los Tuxtlas porque me trataron muy bien, la gente es amable y educada. Me ha gustado viajar a Catemaco. Despus de unos aos compramos en Pozolapan en el ao 2001, abrimos el negocio a final de 2002, empezamos con la pgina web que es la que nos jala muchsima gente desde el ao 2004. Iniciamos yo y mi hija (Pozolapan, 26 de marzo de 2009) Este establecimiento de ecoturismo se ha orientado hacia el turismo mochilero nacional y extranjero, sobre todo estudiantes universitarios, acadmicos e investigadores preocupados por la conservacin de los recursos naturales. Si bien Baha Escondida est fuera de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, tambin se benefici de la declaracin de la regin como parte de esta rea Natural Protegida, ya que su oferta ecoturstica se basa en ofrecer al visitante dos aspectos esenciales: naturaleza y buen trato. En la actualidad, Baha Escondida ofrece los siguientes servicios: 1) alojamiento diversificado segn el tipo de visitante (cabaa, dormitorios y camping); 2) comedor y cocina donde tambin los visitantes pueden preparar sus comidas, comprando alimentos en los negocios del pueblo; 3) venta de artesanas; 4) aunque la empresa no cuenta con recorridos establecidos, las conexiones con otros negocios ecotursticos permiten que los visitantes realicen recorridos por la selva, senderos interpretativos, visita a cuevas, cascadas, lagos, lagunas, ros, observacin de la naturaleza, observacin de aves, recorridos en lancha, visita de sitios arqueolgicos, cabalgatas, rappel y descenso en ros. En cuanto a generacin de empleo, dado que es una empresa privada familiar, el empresario y su hija realizan la mayor parte de las actividades; slo es necesario contratar empleados locales en poca de mayor afluencia turstica. Sin embargo, es evidente el afn empresarial de que exista empleo local y derrama econmica en Pozolapan y en la regin, as como que el impacto del visitante en el medioambiente sea reducido o nulo

Discusin de los resultados En el presente apartado se discuten los resultados respecto a la migracin y sus efectos, las caractersticas de la actividad ecoturstica y la relacin entre migracin y ecoturismo en las comunidades estudiadas. (1) La migracin y sus efectos en la regin de Los Tuxtlas En la regin de estudio las migraciones no son movimientos de individuos, sino de fuerza de trabajo que es desplazada de algunas reas poco desarrolladas (en este caso el medio rural) a otras regiones con mayor desarrollo econmico (Estados Unidos), con el objetivo de lograr su reproduccin biolgica y social. Adems, aunque el origen de la migracin en Los Tuxtlas se relaciona principalmente con motivos econmicos, su aumento y continuidad se debe a la creacin de redes sociales, es decir, los migrantes van conformando en las sociedades receptoras, un conjunto de lazos con amistades y parientes que permanecen en las comunidades de origen; esto hace posible la perpetuacin del flujo migratorio, dado que estas redes disminuyen el riesgo y costo para los nuevos migrantes. La migracin en las comunidades de estudio no es un fenmeno nuevo, sin embargo, a partir de finales de la dcada de los noventa y principios del presente siglo, se observa un crecimiento y predominio de la migracin hacia Estados Unidos. De ah que los datos estadsticos del Censo de Poblacin del 2000 (INEGI, 2001) y del Conteo de Poblacin 2005 (INEGI, 2006) no reflejen la realidad migratoria internacional captada en el trabajo de campo en los Tuxtlas, ya que en ambos estudios slo se registran datos para los residentes permanentes del domicilio a la fecha de la encuesta (no se capta a los ausentes). Los porcentajes de migrantes internacionales captados en las comunidades donde se aplic la encuesta son importantes, ya que de los miembros de las familias incluidas en el estudio, los migrantes representaban 28.3% en Pozolapan y 24.7% en Chuniapan de Abajo. Mientras que a nivel nacional se reporta que para 2008, 11% del total de la poblacin en Mxico son migrantes que radican en Estados Unidos (Leite et al., 2009). Los migrantes activos internacionales son poblacin mayoritariamente masculina en edad productiva, con mayor promedio de escolaridad que los habitantes que residen en la comunidad, en su lugar de origen se dedican principalmente a la agricultura, pero en los lugares de destino (generalmente urbanos), trabajan en empleos poco calificados del sector servicios. Mediante las redes sociales, cada comunidad va consolidando lugares

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de destino especficos, ya que los migrantes no son individuos aislados, sino miembros de hogares, de grupos de parentesco y comunidades. En el caso de Chuniapan de Abajo, las redes migratorias internacionales se han consolidado principalmente hacia Illinois (Chicago), Carolina del Norte y Carolina del Sur. Mientras en Pozolapan esencialmente hacia Carolina del Norte y New York. La comunidad de Lpez Mateos es un caso especial, ya que aunque la migracin inicia a finales de la dcada de los noventa hacia Carolina del Norte, constituyndose igualmente una red social que incrementa paulatinamente el flujo de salida poblacional, durante el trabajo de campo de la presente investigacin, slo se identificaron 4 familias con 7 migrantes internacionales que estaban en Carolina del Norte, trabajando en el sector servicios. Lo cual indica una reversin del flujo migratorio internacional. Las decisiones respecto a quin emigra, a dnde y con qu propsito, estn determinadas tanto por factores del contexto socioeconmico mayor en que se insertan las comunidades (polticas agropecuarias neoliberales, crisis nacional del sector primario, endurecimiento de normatividad y control en la frontera norte), como por las condiciones al interior de las familias (determinaciones de gnero -emigran ms los hombres-, relaciones de parentesco, jerarqua de poder y necesidades especficas dentro de los hogares). Los efectos contradictorios de la migracin observados en las comunidades de estudio, coinciden con lo reportado por diversos autores (Arango, 2003; Nava, 2009), quienes mencionan como efectos: 1) A nivel familiar, una sustancial mejora en calidad de vida y consumo, por lo que la migracin se constituye a corto plazo en una estrategia de sobrevivencia familiar; 2) en la comunidad, un deterioro de la base econmica y cultural que sustenta la produccin agropecuaria (principal actividad econmica) y propicia la desintegracin de las familias rurales, por lo que paralelamente la migracin constituye una problemtica que puede desarticular el sector rural a largo plazo. Al analizar los efectos de la migracin en las comunidades estudiadas, aunque existen algunas coincidencias entre ellas, tambin se presentan diferencias importantes que se resumen a continuacin: Chuniapan de Abajo. Los hogares encuestados visualizan mayormente los efectos socioeconmicos negativos (75% de las respuestas) que positivos (25%). El efecto positivo de la migracin se relaciona con las remesas que reciben los hogares y que se destinan en orden de importancia a: mejorar la vivienda, aumentar y mejorar el ganado, apertura de pequeos negocios, y en menor medida, comprar solares e invertir en actividades

agropecuarias. Mientras que los efectos negativos ms mencionados fueron: disminucin o abandono de la actividad agrcola, desintegracin familiar, aumento del alcoholismo, escasez de mano de obra y consecuentemente, intensificacin de trabajo para los que se quedan en la comunidad; en menor medida tambin se mencion el incremento de enfermedades urbanas (gastritis, diabetes), prdida de la cultura rural, envejecimiento de la poblacin residente y endeudamiento de migrantes que fracasan en su intento de cruzar la frontera. Pozolapan. En esta comunidad se visualizan un poco ms los efectos socioeconmicos positivos (54.5% de las respuestas) e igualmente stos se relacionan con las remesas que se invierten mayormente en la mejora de vivienda y en menor medida en incrementar el nivel de vida familiar, comprar vehculos o solares e inversin en actividades agropecuarias. Por el contrario, el 45.5% de las respuestas se refieren a efectos negativos de la migracin como: desintegracin familiar, escasez de mano de obra e intensificacin del trabajo para los miembros que se quedan en la comunidad, prdida de la cultura rural y aumento de la delincuencia. Lpez Mateos. Los entrevistados coinciden en sealar que los efectos positivos de la migracin se dan en el mbito econmico a travs de la inversin de las remesas en construcciones y mejora de la calidad de vida. Mientras que el efecto negativo que ha dejado en la comunidad la partida de los hombres a Estados Unidos, ha sido principalmente la desintegracin familiar. (2) La actividad ecoturstica en la regin de Los Tuxtlas Los municipios seleccionados tienen las caractersticas necesarias para desarrollar exitosamente actividades de ecoturismo: recursos naturales sobresalientes, accesibilidad (mejorable), calidad de los servicios, calidez humana y cercana con los principales centros urbanos y destinos tursticos de inters regional (Bign; Font y Andreu, 2000; Acerenza 2007). En la zona de estudio se identificaron tres empresas eco tursticas en el municipio de Catemaco: Selva del Marinero: empresa ecoturstica comunitaria del ejido Lpez Mateos, fundada en 1997, organizada como Sociedad de Solidaridad Social conformada por 24 socios ejidatarios. Cuenta con infraestructura bsica de hospedaje y alimentacin, recorridos y diversas actividades ecotursticas; est integrada a la Red de Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas, genera 35 empleos fijos para gente de la comunidad. Centro Ecoturstico El Teterete: empresa ecoturstica privada localizada en Pozolapan, iniciada en 2003 por un profesionista que llega a trabajar a la comuni-

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dad, cuenta con infraestructura bsica de hospedaje y alimentacin, algunos recorridos y actividades ecotursticas; dado que es un negocio de carcter familiar y que la actividad ecoturstica es estacional y de baja capacidad de carga, el personal que se contrata es mnimo. El empleo generado vara dependiendo de la afluencia de turistas en la temporada vacacional y fines de semana, pero se contratan regularmente de una a cinco personas de la comunidad. Baha Escondida: empresa eco turstica privada localizada en Pozolapan, iniciada en 2002 por un extranjero que se establece en la comunidad, cuenta con infraestructura bsica de hospedaje y alimentacin; no ofrece recorridos pero conecta a sus clientes con otros negocios ecotursticos de la regin que proporcionan este servicio. En cuanto a generacin de empleo, dado que es una empresa privada familiar, el empresario y su familia realizan la mayor parte de las actividades; slo es necesario contratar empleados locales en poca de mayor afluencia turstica (dos empleados). En todos los casos persiste la preocupacin por la conservacin de la naturaleza de las empresas ecotursticas abordadas, no est slo motivada porque les proporciona una fuente de empleo e ingreso, sino que implica un verdadero inters en el cuidado del ambiente. A pesar de que las empresas estudiadas tienen poco tiempo operando, son de carcter familiar, comunitarias o privadas, y operan a pequea escala por la misma naturaleza de la actividad ecoturstica (estacional y de baja capacidad de carga), los testimonios coinciden en sealar que la actividad ecoturstica genera empleo local directo e indirecto y derrama econmica en la regin, por los eslabonamientos econmicos que produce la presencia del ecoturista. Aunque el efecto del ecoturismo, tanto en la conservacin de los recursos naturales como en el desarrollo econmico local, es an limitado, presenta potencialidad para incrementarse a mediano y largo plazo, siempre y cuando se atiendan las problemticas medioambientales y socioeconmicas que actualmente enfrenta el sector ecoturstico de la regin de Los Tuxtlas. (3) Migracin y actividad ecoturstica en la regin de Los Tuxtlas La relacin entre migracin y ecoturismo no es unidireccional, sino que ambos fenmenos se influyen mutuamente. Por un lado, las remesas han contribuido (aunque en pequea escala) a promover la actividad ecoturstica, lo cual es ms evidente en la comunidad de Lpez Mateos, donde existe una empresa ecoturstica campesina de beneficio comunitario. Por otra parte, en las comunidades estudiadas la actividad ecoturstica

genera efectos econmicos que pueden incidir en el mercado laboral y por tanto en la disposicin de la poblacin a emigrar. De forma directa, los negocios ecotursticos crean empleos que permiten a algunas familias tener ingresos complementarios gracias al ecoturismo. Esta situacin es ms evidente en el caso de Lpez Mateos, donde un nmero importante de personas son socios o empleados de la empresa ecoturstica. En el caso de los negocios privados de Pozolapan la creacin de empleos directos resulta mnima dado que son empresas familiares que operan a pequea escala y de forma estacional. De forma indirecta los negocios ecotursticos, comunitarios y privados, impactan positivamente la economa local y regional en los periodos de temporada alta de turismo, bien dando empleo temporal a los pobladores, bien haciendo consumo de los bienes y servicios de otros negocios tursticos y no tursticos. Segn testimonios de los entrevistados, un efecto indirecto que han tenido las remesas enviadas por migrantes es el impulso del ecoturismo, dado que parte de stas se han invertido en dicha actividad. Asimismo, la experiencia de los migrantes fuera de la comunidad, ha permitido que tomen conciencia de la importancia de los recursos naturales que poseen. Esta situacin es ms palpable en Lpez Mateos donde los migrantes que han retornado, encuentran en el sector ecoturstico un mbito rentable para invertir, generar recursos para sostenimiento familiar, construir un plan de vida que los arraigue a la comunidad y conservar su entorno natural y cultural. As, en Lpez Mateos donde existe una empresa comunitaria consolidada que lleva operando desde el ao 1998 y genera empleos directos e indirectos para la poblacin, la actividad ecoturstica parece haber frenado el flujo migratorio, pues aunque dicha comunidad tuvo el patrn migratorio ascendente de otros poblados de la regin, actualmente los migrantes internacionales activos son mnimos y la expectativa de muchos pobladores que alguna vez fueron migrantes es seguir mejorando y creciendo en el sector ecoturstico. En Pozolapan donde existen dos pequeas empresas ecotursticas, de caracter privado y familiar, que tienen menos tiempo operando y slo contratan un reducido nmero de trabajadores asalariados durante la temporada alta de afluencia de turistas, el 28.3% de la poblacin encuestada son migrantes activos, por lo que puede inferirse que a pesar de los beneficios econmicos indirectos de la actividad ecoturstica, la operacin a pequea escala de dichas empresas no ha logrado impactar significativamente el mercado laboral local, como para observar efectos de reversin del flujo migratorio. Los

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efectos econmicos reducidos de stas empresas, tambin se relacionan con la alta estacionalidad o presencia de visitantes slo en perodos fijos y cortos del ao (Semana Santa, verano, Navidad y fines de semana) y la escasa afluencia durante el resto del tiempo. Lo anterior se corrobora al revisar el caso de Chuniapan de Abajo, donde a pesar de que existe inters en el ecoturismo, no han cristalizado las iniciativas para desarrollar empresas ecotursticas y 24.7% de la poblacin encuestada son migrantes activos, dato menor que el registrado en Pozolapan (28.3%). Adems, desde la perspectiva de los pobladores de Chuniapan de Abajo, los efectos econmicos positivos de la migracin (relacionados con la captacin de remesas), no han podido contrarrestar sus efectos negativos; y por diversas problemticas, las remesas no han logrado canalizarse hacia un sector de actividad econmicamente redituable como el ecoturismo. Conclusiones Las consideraciones anteriores parecen indicar que el ecoturismo puede ser una alternativa econmica viable para los pobladores de comunidades rurales marginadas en reas naturales protegidas que todava cuentan con recursos naturales y culturales valiosos, mayormente cuando en la constitucin de la empresa ecoturstica se fomenta la participacin activa de la mayora de familias de la comunidad, es decir, se promueven empresas comunitarias donde los pobladores son socios y acceden a la mayor parte de los beneficios. A largo plazo, estas empresas comunitarias y privadas pueden generar el empleo e ingresos (directos e indirectos) suficientes para impactar positivamente el mercado laboral local y regional, proporcionando a los pobladores un mbito de actividad econmica rentable para invertir, fincar proyectos de vida que los arraiguen a la comunidad y disminuir la necesidad de emigrar por motivos econmicos. En cuanto a si la actividad ecoturstica contribuye a frenar la migracin en las comunidades marginadas, debido que proporciona empleos e ingresos a los pobladores, que los arraigan a la comunidad, esto se observa para el caso de Lpez Mateos donde existe una empresa eco turstica comunitaria que ha creado un nmero importante de empleos directos e indirectos y donde actualmente existe escasa migracin. En el caso de Pozolapan es poco evidente el freno a la migracin. En esta localidad existen slo dos pequeas empresas privadas familiares creadas por migrantes que generan un reducido nmero de empleos.

Agradecimientos Al Fondo Mixto CONACYT-Gobierno del Estado de Veracruz, por financiar la presente investigacin a travs del proyecto Efectos de la migracin en la actividad agrcola de cuatro regiones campesinas del estado de Veracruz (clave 68277). Bibliografa Acerenza, M. A. 2007. Desarrollo sostenible y gestin del turismo. Mxico: Editorial Trillas. Arango, J. 2003. La explicacin terica de las migraciones: luz y sombra. Migracin y desarrollo. 1: 4-22. Bigne J. ; X. Font y L. Andreu. 2000. Anlisis y estrategias de desarrollo de los destinos tursticos, Madrid: Ed. ESIC,. CEATUX (Comunidad de Educadores Ambientales de los Tuxtlas). 2009. Estrategia de Educacin Ambiental para la Ecoregin los Tuxtlas y Sierra Santa Martha. Ms. Catemaco, Xalapa: SENDAS A.C. CEDEMUN (Centro Nacional de Desarrollo Municipal). 2000. Enciclopedia de los Municipios de Mxico (versin electrnica). Veracruz Vol. 4. Mxico: CEDEMUN. CONANP (Comisin Nacional de reas Naturales Protegidas). 2006. Programa de Conservacin y Manejo en la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas. 2006. CONANP, DG de Manejo para la Conservacin y la Direccin Regional Centro y Golfo Mxico. [Link] [Link]/ Mxico CONAPO. 2006. ndices de intensidad migratoria Mxico Estados Unidos. CONAPO: Mxico. (Consultada el 9 de septiembre de 2008). [Link] COESPO (Consejo Estatal de Poblacin). 2002. La migracin en el Estado de Veracruz 1930-2000. Xalapa, Mxico: Mimeo. Chvez L., A. M.; C. A. Rosas y P. E. Zamudio G. 2007. Cambios en la migracin del estado de Veracruz. Consecuencia y retos. Red Internacional de Migracin y Desarrollo. Consultada 12 de noviembre de 2007. http//: [Link] Garca C, H. 2009. Educacin ambiental y desarrollo regional: enfoque participativo en la Eco regin de los Tuxtlas, Veracruz. Conferencia en el marco del ciclo de conferencias sobre desarrollo regional y medioambiente,

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24/08/10 Recibido: Reenviado: 22/11/10 Aceptado: 29/11/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 397-410. 2011

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Evidncias de Inovao Social na Gesto Pblica do Turismo em Minas Gerais - Brasil: O Modelo de Circuitos Tursticos em Anlise
Magnus Luiz Emmendoerferi Fernanda Cristina da Silvaii Afonso Augusto Teixeira de Freitas de Carvalho Limaiii
Universidade Federal de Viosa - UFV (Brasil)

Resumo: Este estudo objetivou analisar os Circuitos Tursticos em Minas Gerais sob a perspectiva da inovao social. Os principais dados foram coletados por meio de entrevistas e documentos disponibilizadas pela Secretaria de Turismo de Minas Gerais e atravs da literatura especializada sobre Turismo e Polticas Pblicas. Os resultados indicaram que as inovaes sociais presentes na gesto do turismo em Minas Gerais se tornaram evidentes, principalmente, pelos seguintes fatos: gesto compartilhada entre o poder pblico e a sociedade civil; promoo do turismo sustentvel; e preservao e resgate dos patrimnios culturais e naturais. Atravs dessas inovaes, a Poltica de Circuitos vem se tornando mais expressiva, fazendo com que diversas regies se empenhem para superar as dificuldades na mobilizao para o desenvolvimento do turismo. [Link]: Turismo; Circuitos Tursticos; Inovao Social; Gesto Descentralizada; Poltica Pblica de Turismo. Title: Evidence of Social Innovation in Public Management in Tourism in Minas Gerais Brazil: The model of Touristic Circuit in analysis Abstract: This study had as aim to analyze the touristic circuits of Minas Gerais Brazil by the social innovation perspective. The main data collected by interviews and documents from the Tourism Office of Minas Gerais and by the specialized bibliography of Tourism and Public Policies. The results identified that the social innovation present in tourism management in Minas Gerais became evident, mainly by the following factors: management shared by the Public Office and society, offering of tourism sustainability; and preservation and rescue of Cultural and Natural Patrimony. Through this innovation, the Circuit Policy has become much more expressive, making many regions try to overcome the difficulties in mobilization for tourism development. Keywords: Tourism; Touristic Circuits; Social Innovation; Decentralized Management; Public Policy of Tourism.

i Doutor em Cincias Humanas. Departamento de Administrao e Contabilidade. Universidade Federal de Viosa UFV. E-mail: Gerais magnus@[Link] ii Graduada em Administrao. Departamento de Administrao e Contabilidade. Universidade Federal de Viosa UFV. E-mail: [Link]@[Link] iii Doutor em Engenharia de Produo. Departamento de Administrao. Universidade Federal de Viosa UFV. E-mail: afonsoli@[Link]

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Introduo At o incio dos anos 1980, as polticas pblicas promovidas pelo Estado Brasileiro se caracterizavam pela centralizao decisria e financeira na esfera federal, pela fragmentao institucional do aparato estatal, pelo carter setorial das polticas sociais, e pela excluso da sociedade civil do processo de formulao e implementao das polticas pblicas (Farah, 2001). Essa realidade era resultante, segundo Arretche (1998), de dois movimentos simultneos: de um lado, os principais tributos e fontes de recursos fiscais passaram progressivamente a ser de competncia exclusiva do governo federal; e de outro foi no nvel federal que se desencadeou uma bem sucedida estratgia de fortalecimento institucional, que compreendeu a criao de rgos administrativos capazes de formular estratgias de desenvolvimento econmico e de inovao em poltica social, bem como a formao de burocracias tecnicamente preparadas. Com o surgimento da Constituio Federal Brasileira de 1988 foi possvel a democratizao dos processos decisrios e a busca de eqidade dos resultados das polticas pblicas, o que levou descentralizao e a participao dos cidados na formulao e implementao das polticas pblicas, ambos vistos como aspectos fundamentais para a reorientao substantiva das polticas centralizadas at ento vigentes (Farah, 2001). Dessa forma, a Constituio de 1988 ensejou uma transformao significativa na concepo de governana do Brasil, resgatando seu sentido social e fazendo emergir novas prticas de gesto. Por introduzir novas ferramentas democrticas, tais como referendos, iniciativas populares e conselhos municipais, avanou em relao aos princpios democrticos e participativos no Brasil, inspirando inovaes por parte dos Estados (Villas-Boas, 1994; Torres, 2004). Alm das polticas sociais bsicas (educao, sade, saneamento, assistncia social, habitao, justia e segurana), as polticas pblicas de turismo tambm passaram por um processo de reformulao e descentralizao, j que, at a dcada de 90, a atividade turstica no Brasil, consoante com a concepo e a coordenao de polticas pblicas, era fortemente marcada pela centralizao do governo federal, resultando em pouca representatividade dos governos estaduais e municipais, assim como da iniciativa privada e da sociedade civil. Alm disso, havia falta de articulao entre os organismos oficiais de turismo em todas as esferas da administrao pblica (Arajo, 2007). A primeira iniciativa de descentralizao nas Polticas Pblicas de Turismo no Brasil se deu no perodo de

1992 a 2002, com a criao e a implantao do Programa Nacional de Municipalizao do Turismo PNMT, que propiciou a gesto participativa do turismo por meio de Conselhos Municipais de Turismo e iniciou o processo de organizao dos municpios para receberem recursos governamentais. No obstante, em 2003, foi criado um Ministrio exclusivo para o Turismo - MTur, cuja nfase no desenvolvimento turstico foi a da regionalidade. Assim, dada esta nova focalizao, houve a necessidade de reestruturao da Poltica Nacional de Turismo - PNT e de se criar um modelo inovador capaz de subsidiar o crescimento social, econmico e cultural, os Estados brasileiros comearam a se organizar para a formalizao de um rgo que pudesse atender ao setor turstico e a discutir a necessidade de se criar polticas e planos estaduais para o seu desenvolvimento (Solha, 2005). Neste cenrio, destaca-se o Estado de Minas Gerais - MG, que desde 1999, a partir da criao da Secretaria de Estado de Turismo SETUR vem gerindo a atividade por meio de processo considerado inovador no Brasil, atravs dos chamados Circuitos Tursticos CTs, estes concebidos como meio de tornar mais abrangente e interligado o trabalho do turismo, estruturando a atividade nas esferas municipal e regional e buscando atrair mais turistas a regies previamente estabelecidas. Nesse sentido, os CTs so considerados a prpria Poltica Pblica concebida para o desenvolvimento do turismo no Estado. Salienta-se que o Estado de MG foi um dos pioneiros nessa nova forma de gesto descentralizada no Brasil, e antes mesmo da criao da PNT no Brasil em 2003, j trabalhava de forma regionalizada. Observa-se, preliminarmente, que a criao dos CTs e o aperfeioamento dos mecanismos de gesto no setor turstico em MG possibilitaram o avano da gesto democrtica ou ainda o aperfeioamento da organizao da sociedade civil em base local/regional. Essas sinalizaes empricas no campo do turismo podem ser percebidas, corroborando Molina (2003) e Petitclerc (2003), como inovaes sociais. Tal argumento a premissa central deste trabalho, que objetiva analisar a estruturao dos CTs em MG no contexto da inovao social. A noo de inovao social aqui exposta est orientada para o meio social, concebida para desenvolver um dado territrio com vistas a melhorar a qualidade de vida dos cidados. No mbito territorial, Serva e Junqueira (2006) afirmam que o estudo da inovao social abrange uma vasta gama de aspectos, podendo ser examinada, entre outros fatores, em funo da incidncia sobre as dimenses econmica, social, ambiental, poltica e cultural. Ressalta-se que MG foi escolhido como lcus de pesquisa por ser o nico Estado brasileiro a gerir a ativi-

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dade turstica por meio do modelo de CTs, o qual tem servido de referncia para os demais estados e para a prpria PNT. Tambm, por abarcar o maior nmero de municpios que congregam nos pontos cardeais de seu territrio uma rica diversidade social, econmica, geogrfica e cultural, possuindo, portanto, evidncias representativas da realidade brasileira e, principalmente, do seu potencial turstico, MG torna-se um importante campo de estudos sobre turismo. Este estudo terico-emprico est organizado da seguinte forma: primeiramente foram descritos os principais conceitos relacionados inovao social; em seguida, sob uma perspectiva histrica, no que se refere evoluo do turismo na estrutura do poder pblico federal e estadual, foi apresentado o cenrio das polticas pblicas de turismo no Brasil e, especificamente, em MG; posteriormente, foi apresentada a metodologia utilizada neste estudo; e por fim, como resultados, foram apresentadas as evidncias do conceito de inovao social na gesto pblica do turismo em MG. Inovao Social Nos anos 70, o conceito de inovao social comeou a fazer parte da literatura cientfica a partir do estudo de Taylor (1970) que questionou novas formas de se atender s demandas sociais na medida em que o Estado sinaliza a reduo de sua interveno em determinados setores e instituies da sociedade. Este conceito tornou-se mais aplicado no final da dcada de 90 com os trabalhos do Conselho de Cincias e Tecnologia da Provncia do Quebec no Canad, organismo do Governo a quem compete a maior autoridade para as deliberaes nessa rea. De acordo com Quebec (2000), citado por Rodrigues (2007), a inovao social pode ser definida como prticas, abordagens ou intervenes novas ou adaptadas, ou ainda como produtos desenvolvidos para melhorar a situao ou solucionar problemas sociais que se estabeleceram nos nveis das instituies, das organizaes e/ou dos indivduos. Neste sentido, a inovao social envolve, a priori, a noo ampla de inveno social (Conger, 1974) como a busca, a descoberta, a experimentao, o desenvolvimento, a imitao e a adoo de tecnologias ou arranjos produtivos que permitam, a posteriori, a transformao das relaes sociais atravs da promoo da incluso social, gerao de trabalho, renda e melhoras nas condies de vida (Lvesque, 2002; Farfus e Rocha, 2007). Estudando a produo intelectual sobre inovao social e inspirado na proposta de Alan Touraine (1985) para a anlise dos nveis do sistema social, Rodrigues

(2007) agrupou, conforme quadro 1, os principais agentes das inovaes sociais em trs dimenses/nveis de anlise: indivduos, organizaes e instituies. Neste sentido, corroborando Dandurand (2005), as inovaes sociais so consideradas importantes instrumentos de polticas desenvolvimentistas para a construo de uma sociedade democrtica. Segundo Fleury (2001), isso requer transformaes das estruturas de gesto pblica para alm da forma tradicional de representao, abrindo o Estado para processos de co-gesto pblica. Para Castor (2007), essas transformaes podem ser expressas nas polticas pblicas que direcionam as inovaes sociais, que podem ser: O trabalho no terceiro setor, que engloba todas as atividades de interesse pblico e da sociedade civil voltadas para a ampliao da cidadania, realizadas por organizaes privadas; O trabalho das organizaes ad-hoc criadas pelo poder pblico para atender a situaes de emergncia; Trabalhos cooperativos desenvolvidos igualmente no ambiente das organizaes pblicas como nas particulares, visando ampliao dos benefcios da infraestrutura social; Aes temporrias desenvolvidas pelas organizaes da sociedade civil para a consecuo de objetivos imediatos e transitrios; Organizaes de vigilncia cvica, que se dedicam a acompanhar atentamente o que ocorre no mbito da poltica pblica e as aes e iniciativas dos grandes grupos econmicos em relao a assuntos que considerem relevantes. Segundo Serva e Junqueira (2006), uma inovao social no turismo pode ser evidenciada, por exemplo, pela substituio das grandes polticas de desenvolvimento pelas polticas locais/regionais, a fim de minimizar parte dos problemas socioeconmicos e focalizar a oferta de trabalho, a cultural local, a gerao de renda e a preservao da natureza, como no turismo Brasileiro, observado neste trabalho. Desenvolvimento histrico da atividade turstica no Brasil A historicidade da atividade turstica sob a responsabilidade do Estado Brasileiro pode ser descrita por meio de fatos que marcaram institucionalmente o desenvolvimento do turismo nacional. Neste sentido, dois grandes momentos podem ser identificados: a) Primeiro (1930-1990) - Gesto caracterizada pela verticalizao das polticas de turismo, orientadas sob a gide da hierarquizao, centralizao e subordinao ao Sistema Nacional de Turismo; e b) Segundo (ps 1990) - Gesto

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Dimenses/Nveis da Inovao

Indicadores de Inovao Social Novos atores sociais, antes excludos ou marginalizados; Novos papis sociais (e/ou rearranjo de papis sociais). Mudanas nas expectativas recprocas nas relaes sociais envolvendo pessoas excludas; Grau de incluso de usurios ou beneficirios nos processos de deciso, concepo, desenvolvimento e entrega de bens e servios sociais; Grau de autonomia e processos decisrios; Novas relaes entre trabalho e famlia. Novas formas de diviso e coordenao do trabalho (cooperao e gerao de aprendizagem); Novas configuraes organizacionais: estruturas em rede, por projetos, matriciais; Misturas entre recursos disponveis (mercantis, no mercantis e reciprocidade); Novas formas de governana: (interaes com polticas pblicas, empreendedorismo coletivo); Grau de participao de diferentes stakeholders nos processos decisrios; Novas possibilidades de acesso aos mercados (pblico e privado); Objetivos da organizao e benefcios individuais (monetrios e no monetrios) e coletivos (para a sociedade), em geral,alcanados ela mediao destas organizaes. Legislao sobre incluso social e defesa de minorias.

Autores

Indivduos

Auclair Lampron (1987) Taylor (1970) Cloutier (2003)

Organizaes

Cornforth (2003) Gordon (1989) Cloutier (2003) Taylor, M (1996)

Quadro 01: Produo Universalizao de direitos; social. Fonte: Adaptado de Rodrigues (2007:120). intelectual sobre inovao Lvesque (2002)
Instituies

caracterizada pelo incio da horizontalizao das diretrizes e aes para o desenvolvimento turstico no nvel local/regional.

Primeiro Momento (1930 a 1990) - Gesto Centralizada No Brasil, os primeiros procedimentos que estabeleceram normas legais para o turismo remontam a dcada de 1930, quando, atravs do Decreto-Lei n 406, de 4 de maio de 1938, foi permitida a entrada de estrangeiros no territrio nacional. Tal autorizao governamental estimulou a criao e o desenvolvimento de organizaes e empreendimentos tursticos, culminando no Decreto-lei n 1.915, de 27 de dezembro de 1939, que instituiu a Diviso de Turismo, considerado o primeiro organismo oficial de turismo da administrao pblica federal. A Diviso de Turismo tinha como principal atribuio superintender, organizar e fiscalizar os servios de turismo interno e externo. Porm, com a queda do Estado Novo em 1945, esta diviso foi extinta juntamente com outros setores governamentais da poca (Ferraz, 1992).

Sob a mesma gide do modelo do governo federal, em 1940, o Estado de MG instituiu a primeira meno legal ao turismo com a criao do Departamento Estadual de Imprensa e Propaganda, cuja diviso de divulgao abrangia atividade de propaganda, publicidade e turismo. Nos anos 50, criou-se o Servio do Patrimnio Histrico e Artstico Nacional de MG. Nos anos 60, a definio de uma estrutura institucional especializada em turismo no interior da administrao pblica federal ocorreu impulsionada pelo regime autoritrio. Este cenrio ps 1964 fez com que muitas unidades federativas acompanhassem as diretrizes estabelecidas pelo governo federal em relao ao turismo (BOLSON et al. 2004). Em 1961, o Estado de MG criou, atravs da Lei 2.452, de 25 de setembro daquele ano, o seu Conselho Estadual de Turismo - CETUR e o Departamento de Turismo subordinado Secretaria de Estado de Desenvolvimento Econmico - SEDE, cinco anos antes da publicao do Decreto-Lei n 55 de 18 de novembro de 1966, que dispe sobre a criao do sistema nacional de turismo, composto por um rgo oficial, a ento Empresa Brasileira

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de Turismo - EMBRATUR, e pelo Conselho Nacional de Turismo CNTur. Esses rgos federais estavam vinculados ao antigo Ministrio de Indstria e Comrcio, que tinha dentre suas finalidades e atribuies, incrementar o desenvolvimento do turismo no mbito nacional. Com ausncia de receita institucional, coube EMBRATUR somente a tarefa de gerir, na dcada de 1970, recursos e benefcios advindos de incentivos fiscais e financeiros para o setor. A EMBRATUR iniciou seus trabalhos com a elaborao e sistematizao de um conjunto de normas relativas a incentivos fiscais e financeiros para atrair investimentos e com o registro e fiscalizao das empresas exploradoras da atividade turstica. Em 1971, atravs do Decreto-Lei n1.191, foi criado o Fundo Geral de Turismo - FUNGETUR, com o objetivo de alocar recursos para o financiamento de empreendimentos, obras e servios de finalidade ou interesse turstico. Em 1973, o Decreto-Lei n 71.791 disps sobre zonas prioritrias para o desenvolvimento do turismo. Em 1974, a resoluo do CNTur n 641, definiu a prestao de servios tursticos das agncias transportadoras e, no mesmo ano, atravs do Decreto-Lei n 1.376, foi instituda a possibilidade de captao e aplicao de recursos para o turismo, provenientes do Fundo de Investimento Setorial de Turismo - FISET, do Fundo de Investimento do Nordeste - FINOR e do Fundo de Investimento da Amaznia - FINAM. Em 1975 o Decreto-Lei n 1.439 ampliou os estmulos fiscais e creditcios concedidos pelo FUNGETUR a todas as atividades tursticas definidas pelo CNTur. Ressalta-se que os primeiros benefcios fiscais e de crdito para o turismo foram direcionados, em sua grande maioria, aos empreendimentos hoteleiros (Angeli, 1991; Beni, 2001). Em MG, no perodo de 1971 a 1975, ocorreu a extino do departamento de turismo e esta atividade passou a integrar a nova Secretaria de Estado de Indstria, Comrcio e Turismo SEICT. Somente em 1977, onze anos depois da criao da EMBRATUR, foi publicado um documento contendo a Poltica Nacional de Turismo, na 11 Reunio do Sistema Nacional de Turismo (Angeli, 1991). Nesse mesmo perodo, foram instalados rgos estaduais e locais de turismo (Lei n 6.513, de 20 de dezembro 1977) que, seguindo a centralizao inerente ao planejamento da poca, acompanhavam risca a orientao do rgo nacional. Em 1978, em MG, foi criada a Agncia de Desenvolvimento Turstico de MG ADETUR/MG e, em 1979, por consequncia, a Empresa Mineira de Turismo TURMINAS. Segundo Beni (2001), 50% das entidades pblicas de turismo foram criadas na dcada de 1970, e se considerar a dcada de 1980 este percentual eleva-se para 80%, provavelmente estimulado pela criao da EMBRATUR

em 1966. Considerava-se, dessa forma, que aos rgos federais de turismo caberia a formulao e coordenao das diretrizes, alm da execuo dos planos de mbito nacional e dos que se projetassem para o exterior. Aos rgos estaduais e locais caberia, com o apoio federal, a concepo dos programas e a execuo dos projetos regionais e locais. Verifica-se que, at os anos 1980, a EMBRATUR conviveu com a posio de empresa sem receita prpria e com carncia de recursos. A formulao e coordenao da poltica nacional de turismo foram confiadas ao CNTur, integrado por representantes de rgos federais e da iniciativa privada. Da mesma forma e com igual apoio, competia a eles a iniciativa dos melhoramentos nos equipamentos necessrios ao uso pblico das reas locais de interesse turstico (EMBRATUR, 2002). No ano de 1983, MG, atravs da lei 8.502, o turismo enquanto funo do Estado deixa de pertencer a SEICT e passa a fazer parte da Secretaria de Estado de Esportes, Lazer e Turismo - SELT. Alm desse sistema, eram subordinados SELT, a TURMINAS, rgo executivo que teve a sua estrutura operante at o ano de 2003, quando foi extinta, e o CETUR, rgo colegiado de carter consultivo que subsidiava a formulao da poltica estadual para o turismo. A SELT foi uma tentativa do poder pblico de dar maior visibilidade e institucionalidade ao turismo em MG. Com o Programa de Reforma Administrativa institudo pelo chamado Plano Collor, o Sistema Nacional de Turismo passou pelo mais grave perodo de desestabilizao, desde sua criao. O Ministrio da Indstria e do Comrcio foi extinto e no seu bojo, por conseqncia, o CNTur. Por sua vez, o regime jurdico do turismo no plano federal se viu contestado e posteriormente modificado, transformando a EMBRATUR de empresa pblica a autarquia, alterando sua denominao para Instituto Brasileiro de Turismo, conforme a Lei n 8.181, de 28 de maro de 1991 que d nova denominao EMBRATUR e estabelece outras providncias. Assim, at o final dos anos 1980, considerava-se que a melhor forma para organizao da poltica de turismo no pas seria atravs do estabelecimento de uma cpula do setor, composta pelo Sistema Nacional de Turismo (EMBRATUR, CNTur e o Ministrio da Indstria e do Comrcio) e que a centralizao na gesto, acompanhada da verticalizao na execuo da poltica, dos planos, programas e projetos trouxesse uma maior eficincia na utilizao dos recursos, a delimitao das reas de subordinao ao rgo central e por fim, a reduo dos conflitos nos processos decisrios. Entretanto, as decises que norteavam a poltica nacional de turismo ainda eram tomadas dentro de uma

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estrutura organizacional com representatividade precria, j que os representantes da sociedade civil eram minoria e as diretrizes eram traadas sem a participao de representantes dos governos estaduais e municipais, bem como dos usurios e beneficirios dessa poltica (EMBRATUR, 2002). Diante do exposto, percebe-se que a verticalizao da poltica nacional de turismo, produziu aes paralelas e desconexas, no integralizando em sua base uma poltica, programa ou plano que definisse parmetros para a execuo de aes planejadas e associadas. As determinaes em relao s prioridades do turismo eram feitas por uma tecnoburocracia, atravs de memorandos e minutas de projetos de lei que definiam todos os planos e programas e da concesso do financiamento estatal e dos incentivos fiscais, colocando a atividade turstica merc dos interesses organizacionais e pessoais dos formuladores, que, de acordo com a fora poltica que detinham, imprimiam todo o direcionamento oficial do turismo no pas (Beni, 2001). Segundo Momento (ps 1990) - Gesto Descentralizada A horizontalizao das diretrizes e aes para a poltica de turismo no Brasil teve como referncia a integrao de todos os atores intervenientes no setor, agindo na base, que o municpio. Com esse enfoque, em 1992, foi institudo o Programa Nacional de Municipalizao do Turismo - PNMT, considerado um instrumento legal e referencial para todos os segmentos que atuavam no setor de turismo no pas e que tinham como pblico alvo principal os municpios. O PNMT foi um Programa desenvolvido e coordenado pela EMBRATUR, sob responsabilidade do Ministrio do Esporte e Turismo, mediante a adoo de uma metodologia da Organizao Mundial do Turismo OMT. Segundo Emmendoerfer e Emmendoerfer (2004), o PNMT teve o propsito de implementar um modelo descentralizado de gesto da atividade turstica no Brasil, simplificado e uniformizado, para que os municpios buscassem o autodesenvolvimento do turismo em sua localidade. Neste sentido, o PNMT tinha como premissa proporcionar ao municpio a redescoberta dos valores e a dimenso da atividade turstica como geradora de emprego e renda, aliada ao crescimento econmico e a preservao das heranas culturais, bem como a manuteno do patrimnio histrico e ambiental. A estrutura do PNMT era formada por um Comit Executivo Nacional, composto por representantes de entidades de atuao nacional; por uma Coordenao Geral, exercida pela EMBRATUR atravs da Gerncia de Programas Nacionais que planejava, coordenava,

executava, acompanhava e avaliava o Programa; por um Comit Estadual vinculado instituio gestora da Poltica Estadual de Turismo, que possua no Estado funes correlatas da Coordenao Geral do PNMT; e por um Conselho e um Fundo Municipal de Turismo, composto por representantes dos vrios segmentos organizados da sociedade local. Os conselhos e o Fundo Municipal de Turismo foram criados por meio de leis municipais e tinham como funes, respectivamente, conjugar os esforos do Poder Pblico e da sociedade civil, propondo as diretrizes a serem tomadas quanto ao turismo local, e concentrar recursos de vrias procedncias para promover e consolidar a atividade no Municpio. Alm disso, o PNMT agregava pessoal tcnico do poder pblico, da iniciativa privada e das instituies de ensino tcnico e superior, contando com uma equipe composta por agentes multiplicadores nacionais, estaduais e monitores municipais. Nesse sentido, a municipalizao do turismo tinha como objetivo produzir benefcios sociais, culturais, econmicos e ambientais, dentro de um contexto planejado em nvel local, estadual, regional, nacional e at internacional, gerido com a participao e envolvimento da populao residente nos municpios, de modo a conciliar a coordenao de aes segmentadas com a eliminao de aes paralelas no desenvolvimento do turismo (EMBRATUR, 2002). Dentro dessa perspectiva, ressalta-se que o governo 1995-2002 deu prosseguimento ao processo de horizontalizao da poltica, bem como dos seus programas e projetos, afastando o risco de interrupo dos procedimentos em fase de implantao, o que passou a garantir maior sustentabilidade s polticas pblicas de Turismo. Na transio dos dois governos foi mantido o Ministrio da Indstria, do Comrcio e do Turismo, criado na gesto 1992-1994. O vnculo com a EMBRATUR foi conservado, sendo de sua responsabilidade a consolidao das propostas constantes na Poltica Nacional de Turismo (1996-1999). Tal poltica expressava as principais diretrizes, estratgias e programas do governo para o setor (BRASIL, 2005), incluindo a criao a Ministrio do Esporte e do Turismo, em 31 de dezembro de 1998, atravs da Medida Provisria n 1.794-8. Com o propsito de incentivar os municpios a adotarem suas prprias polticas, foi necessrio adequar a poltica estadual s suas potencialidades locais, cabendo ao Estado, por meio de seu novo Ministrio, propiciar oportunidades para o engajamento dos municpios no PNMT. At 2001, esse programa j havia engajado 1529 municpios (28% do total de municpios do Brasil) e capacitado 27.483 monitores municipais. Neste sentido, Cruz (2001) destacou o PNMT como um marco

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na poltica pblica para o desenvolvimento turstico ao implantar uma gesto do turismo descentralizada, uniformizada e integrada, distribuindo responsabilidades para o setor privado, estados e municpios. Durante a dcada de 90, a descentralizao da atividade turstica em MG acompanhou as diretrizes estabelecidas pelo governo federal em relao ao turismo. A criao da Secretaria de Estado de Turismo SETUR/ MG, em 1999, marcou institucionalmente a inteno do Governo Estadual em focalizar aes pblicas em prol do turismo regional. Com a eleio do governo Lula em 2003, foi criado o MTur e extinto o PNMT. Dias (2003) salienta que o PNMT, foi substitudo por aes mais regionalizadas e descentralizadas, envolvendo um conjunto de municpios com potencialidades econmicas em comum para o turismo. Para o autor, a substituio do PNMT pode ter sido motivada pelo fato do mesmo apresentar caractersticas contraditrias, pois ao mesmo tempo em que pregava a descentralizao, retinha para si a direo e o controle da implementao do programa, seja ao nvel federal, estadual ou municipal. O MTur, criado por meio da medida provisria n 103, de 1 de janeiro de 2003, que dispe sobre a organizao da Presidncia da Repblica e dos Ministrios, foi concebido para promover um novo modelo de gesto pblica descentralizada e participativa, de modo a gerar divisas para o Pas, criar empregos, contribuir para a reduo das desigualdades regionais e possibilitar a incluso dos mais variados agentes sociais. Para atingir tais propsitos, o Mtur, em 2003, lanou o Plano Nacional de Turismo PNT para o perodo de 2003 a 2007, o qual passou a nortear aes do MTur (Mtur, 2003). Em MG, os gestores pblicos da SETUR somente conseguiram viabilizar a descentralizao e a regionalizao do turismo em MG com a institucionalizao da Poltica Estadual em 2003, chamada de Circuitos Tursticos (Emmendoerfer et al., 2007), os quais representam a principal poltica pblica de desenvolvimento do turismo em MG. Sua implantao tem o objetivo de estruturar as atividades de turismo nas esferas regionais e municipais, de forma a atrair mais turistas e movimentar o comrcio e os servios tursticos das localidades. Para tanto, foram criadas instncias de governana regional (Circuitos Tursticos) para organizar o turismo nos municpios geograficamente prximos. Em abril de 2004 o MTur lanou o Programa de Regionalizao do Brasil - Roteiros do Brasil, apresentando ao pas uma nova perspectiva para o turismo Brasileiro, estruturada pelos princpios de flexibilidade, articulao e mobilizao. Um dos principais objetivos deste Programa a desconcentrao da oferta turstica

brasileira, localizada predominantemente no litoral, de modo a propiciar a interiorizao da atividade e a incluso de novos destinos nos roteiros comercializados no mercado interno e externo. Por meio da criao de um Mapa de Regionalizao, o MTur props a ampliao das aes centradas nas unidades municipais, apresentado ao pas, em 2004, 219 regies tursticas, contemplando 3.203 municpios (MTur, 2008). A fim de expor ao pas os novos produtos tursticos criados a partir das diretrizes do Programa de Regionalizao, bem como para impulsionar as suas aes, o MTur criou o Salo do Turismo Roteiros do Brasil. A primeira edio do evento foi realizada em 2005, apresentando ao pas 451 roteiros tursticos, envolvendo 959 municpios em 134 regies tursticas (MTur, 2008). Diante dessa nova realidade do Turismo Brasileiro, o MTur tambm passou a apoiar projetos voltados ao fortalecimento organizacional e o empreendedorismo. A produo associada ao turismo passou ser valorizada, por proporcionar o desenvolvimento de atributos que fortalecem os aspectos naturais, culturais e sociais dos destinos tursticos, resultando na dinamizao econmica das comunidades locais, com gerao de emprego e distribuio dos benefcios (MTur, 2008). Em Junho de 2007 foi lanado o PNT 2007-2010, que traduz um trabalho integrado de cooperao e participao entre diversos setores do governo, da iniciativa privada e do terceiro setor, bem como das instituies com assento no Conselho Nacional de Turismo CNT. O PNT 2007/2010 avana em relao ao PNT 2003/2007, principalmente na perspectiva de expanso e fortalecimento do mercado interno, com especial nfase na funo social do turismo. A partir de 2007, em MG, as atividades de planejamento, controle e execuo das prticas de organizao e capacitao dos CTs foram retomadas pela SETUR em parceria com a FECITUR. Antes desse perodo, havia pouca ou nenhuma interferncia de membros dessas duas organizaes no que concerne a essas prticas, devido estas terem sido outorgadas, por meio do convnio n 72.592/2005, ao SEBRAE/MG (Emmendoerfer et al., 2007). Assim, desde a sua criao, a Poltica Pblica de Regionalizao do Turismo em MG tem se caracterizado pela descentralizao e pela maior abertura do Estado participao de organizaes da iniciativa privada e do terceiro setor na gesto do turismo. Metodologia Este trabalho utilizou o mtodo de estudo de caso (Yin, 2005) do tipo descritivo, a partir de dados de fontes primrias e secundrias. Os dados primrios foram coletados por meio de entrevistas semi-estruturadas realizadas com dois agentes da SETUR, codificados em

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E1 e E2, estes considerados agentes estratgicos dentro do escopo de anlise, uma vez que estiveram envolvidos com o processo de criao e implementao da Poltica Pblica de CTs em MG. Salienta-se que a escolha desses agentes deveu-se a uma pesquisa exploratria realizada antes da realizao da coleta de dados em visitas tcnicas SETUR, que apontou estes como bastante atuantes dentro do processo em anlise. J os dados secundrios foram coletados por meio de documentos de expediente e de acervo obtidos junto a SETUR, documentos disponveis em stios da internet (leis e decretos estaduais e materiais impressos e eletrnicos), e, ainda, por meio de dissertaes, teses e artigos relacionados ao tema em anlise, que analisam a atuao e a relao entre o Estado e a sociedade no desenvolvimento dos CTs. Os dados coletados foram tratados e organizados em duas sees. A primeira seo apresentou, atravs do cotejo de dados com a literatura especializada sobre o tema, a gesto pblica do turismo em MG por meio dos CTs. A segunda seo exps as evidncias da inovao social no turismo MG por meio da tcnica de anlise de contedo (Bardin, 1997), que apontou os indivduos, as organizaes e as instituies como nveis de anlise do objeto em estudo. Gesto Pblica do Turismo em Minas Gerais por meio dos Circuitos Tursticos Conforme j evidenciado, em 1999 foi criada a Secretaria de Turismo do Estado de MG SETUR, por meio da Lei n 13.341, de 28 de outubro de 1999, organizada pela Lei Delegada n 66, de 29 de janeiro de 2003 e pelo Decreto n43231 de 2003, que estabelece suas competncias governamentais para o turismo. A SETUR tem por finalidade planejar, coordenar e fomentar as aes do negcio turismo, objetivando a sua expanso, a melhoria da qualidade de vida das comunidades, a gerao de emprego e renda e a divulgao do potencial turstico do Estado (SETUR, 2008). De acordo com Emmendoerfer et al. (2007:4) a criao da SETUR foi pautada na descentralizao - com autonomias tcnica e administrativa e vnculo de subordinao a um ministrio - e na regionalizao - com a participao ativa da sociedade para definio das prioridades necessrias ao desenvolvimento do turismo. Dessa forma, para os fins de promoo da poltica de turismo no mbito do Estado, a SETUR definiu uma linha de atuao que convencionou-se chamar de CTs, estes institucionalizados e reconhecidos pelo Governo, com personalidade jurdica registrada em cartrio. Destaca-se, segundo a mesma autora, que, para a criao da poltica de CTs, a SETUR promoveu, a par-

tir de 2001, uma sensibilizao da sociedade por meio da realizao de oficinas participativas, cujo eixo central era a organizao regional para o desenvolvimento turstico sustentvel, envolvendo representantes locais, do Poder Pblico e da iniciativa privada. Os CTs tm como misso promover o desenvolvimento do turismo sustentvel atravs da integrao contnua dos municpios consolidando uma identidade regional (SETUR, 2008). Para que um Circuito exista, preciso que os interessados em sua constituio realizem os seguintes procedimentos (SETUR, 2008): Identificar os municpios que tenham alguma afinidade turstica ou que se complementam turisticamente, que estejam num raio aproximado de 100 km; Mobilizar representantes do Poder Pblico, iniciativa privada e comunidade de cada municpio interessado; Realizar reunio de integrao com a participao dos tcnicos da SETUR; Definir atravs da identidade comum regional dos municpios participantes, o nome do Circuito Turstico; Definir o tipo de entidade gestora: Associao, Agncia de Desenvolvimento etc.; Elaborar um Estatuto/ Regimento Interno (Registrar). Os CTs so administrados por uma entidade sem fins lucrativos, com autonomia administrativa e financeira, regida por um estatuto e formada por membros da sociedade civil e do poder Pblico e ainda, por um profissional (gestor) contratado para executar as aes necessrias. Sua manuteno se d por meio do pagamento de taxas de adeso e contribuies mensais dos seus membros. Podem participar dos Circuitos: cidados que queiram contribuir para o desenvolvimento Turstico do seu municpio, comerciantes, empresrios, empreendedores, proprietrios de reas com potencial turstico e o poder pblico municipal (SETUR, 2008) Para obter um certificado de Reconhecimento do Governo, as associaes de CTs devem contar com pelo menos um ano de existncia formal e serem constitudos por, no mnimo, cinco municpios de uma mesma regio, que tenham afinidades tursticas, devendo apresentar documentos institucionais e de operacionalizao dos CTs, bem como cumprir exigncias estatutrias e diretrizes bsicas previstas na resoluo n 8, de 28 de abril de 2008, criada pela SETUR. Quando certificados pela SETUR, os Circuitos passam a ter acesso aos benefcios e recursos financeiros do Programa de Regionalizao do Turismo, e passam a figurar como regio prioritria para o desenvolvimento

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do turismo, como a execuo de obras de infra-estrutura, sinalizao turstica, saneamento bsico, formatao de cursos de qualificao de mo-de-obra local, incluso em campanhas de divulgao e marketing, viabilizao para a participao em feiras e eventos nacionais e internacionais, e apoio na aprovao de projetos de desenvolvimento Turstico regional, via Frum Estadual de Turismo, que objetiva a captao de verbas do MTur. Salienta-se que a SETUR, em aes integradas com seus parceiros, vem realizando um extenso programa de apoio ao desenvolvimento dos Circuitos atravs da realizao de oficinas e jornadas tcnicas de qualificao dos servios Tursticos, anlise das ofertas de roteiros Tursticos, jornadas de roteirizao, viagens de diagnstico, elaborao de planos estratgicos e de projetos especficos de desenvolvimento, encontro de interlocutores e capacitao de recursos humanos. Alguns dos parceiros na gesto do Turismo em MG, conforme a SETUR-MG (2008) so: Associao Brasileira de Bares e Restaurantes Regional de MG (AbraselMG); Associao Brasileira da Indstria de Hotis de MG (ABIH-MG); Servio Brasileiro de Apoio s Micro e Pequenas Empresas de MG (SEBRAE-MG); Sindicato das Empresas Locadoras de Automveis do Estado de MG (SINDLOC/MG); Companhia Mineira de Promoes (MINASCENTRO/PROMINAS); Belo Horizonte Convention & Visitors Bureau Casa do Turismo; Empresa Municipal de Turismo de Belo Horizonte S/A (BELOTUR); Empresa Brasileira de Turismo (EMBRATUR); Cia de Tecnologia da Informao do Estado de MG (PRODEMGE); Federao dos Circuitos do Estado de MG (FECITUR), dentre outros, alm das entidades integrantes do prprio Governo: PRODETUR/NE-II Programa de Desenvolvimento do Turismo Nordeste; Instituto Estrada Real; e o Conselho Estadual de Turismo. A FECITUR merece destaque, uma vez que, desde a sua criao em 2006, tem tido papel fundamental no processo de Regionalizao do Turismo em MG, atuando em estratgias conjuntas com os municpios integrantes dos Circuitos e com a SETUR para transformar o segmento em um dos principais vetores da economia do Estado (FECITUR, 2009) Evidncias de Inovao Social na Gesto do Turismo em Minas Gerais Com base na perspectiva histrica apresentada sobre as polticas pblicas de turismo no Brasil e, especificamente em MG, constata-se que o governo daquele Estado, a partir de 1990, em resposta ao longo perodo de estagnao das polticas pblicas de turismo, e, ain-

da, ao aprofundamento da crise no Estado, conseguiu se reestruturar para desenvolver a atividade turstica por meio de um processo inovador no Brasil, ou seja, pela criao dos CTs. Neste sentido, a inovao social presente nesse processo evidencia-se sob quatro aspectos: i) pela origem dos CTs ter se dado, dentre outros motivos, pela dificuldade do Governo em gerir a atividade turstica num Estado com extenso territorial to grande como MG, com seus 853 municpios e, tambm, pela necessidade de promover a desconcentrao da oferta turstica mineira, localizada predominantemente nas cidades histricas e termais, o que propiciou a interiorizao da atividade e a incluso de novos destinos nos roteiros comercializados no mercado interno e externo, contribuindo para a diminuio das desigualdades regionais e para a gerao de emprego e renda para uma maior parcela da populao. De acordo com E1: Os Circuitos Tursticos comearam por um processo de como vamos fazer com um Estado to grande com tanta diversidade, com tantas pluralidades, com tantas diferenas e no s do ponto de vista do atrativo, dos processos de produo turstica, da natureza, da cultura, do bem estar, mas principalmente pela sua amplitude territorial. Ento, qual foi a poltica adotada na poca pela tambm pela recente Secretaria de Turismo do Estado de Minas Gerais? Regionalizar. Colocar autonomia na gesto nas regies, esclarecer qual era o processo que determinava a dinmica do setor turstico, para que essas regies pudessem, a partir de uma base de conhecimento comear a ter trabalhos protagonizados por elas mesmas. Ento foi criado em 2001 a Poltica de Circuitos Tursticos em Minas Gerais, com base nisso, em territrios, com uma certa logstica facilitada, com quilometragens prximas de acesso entre os seus municpios, com uma similaridade cultural, com uma similaridade natural, com a possibilidade de criar uma organizao autnomos, que fizesse essa gesto ali no territrio, incluindo os municpios, o poder publico, os empresrios e a sociedade (E1; grifo nosso). Nesse caso, o aspecto inovador reside no fato de buscar solues para situaes sociais insatisfatrias, que podem ser modificadas por meio de um trabalho realizado intencionalmente (Rodrigues, 2007). ii) pelo planejamento que antecedeu a institucionalizao dos Circuitos, onde houve a realizao de oficinas participativas, que tinham como envolvidos representantes locais, do poder pblico e da iniciativa privada, para a sensibilizao e o despertar das comunidades locais envolvidas e do prprio poder pblico, as quais

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tinham como objetivo inverter a concepo de administrao centralizada durante muito tempo vigente em MG e ainda, capacitar o corpo tcnico da SETUR que at ento desconheciam as realidades locais (Emmendoerfer et al., 2007). Conforme E2: foram feitas oficinas, foram feitas reunies, nas comunidades, onde foram reunidos os municpios que tinham afinidades tursticas, [...] e para isso eles definiram um nome, uma logomarca, qual era o ponto forte deles em termos de atrativos tursticos... foi feita essa adeso, mas isso foi feito ... induzido pela SETUR, a SETUR foi a indutora desse processo nas regies, mas eles que foram os executores (E2). A inovao social presente neste processo, conforme proposto por Castor (2007), est relacionada s aes temporrias desenvolvidas pelas organizaes da sociedade civil para a consecuo de objetivos imediatos e transitrios. iii) pelo fato de a Poltica de turismo estar pautada, principalmente, nos princpios de descentralizao, integrando diversas instncias da gesto pblica e da iniciativa privada, por meio da criao de ambientes de reflexo, discusso e definio das diretrizes gerais para o desenvolvimento da atividade nas diversas regies do Estado, tambm pode ser considerada uma inovao social, a qual est relacionada, principalmente, transformaes das estruturas de gesto pblica para alm da forma tradicional de representao, abrindo o Estado espaos para processos de co-gesto pblica, ao criarem e formalizarem os CTs como Associaes (organizaes no governamentais). Sendo assim, conforme Qubec (2000) e Rodrigues (2007), todas as novas prticas, abordagens ou intervenes, desenvolvidos para melhorar a situao ou solucionar um problema social que se estabeleceu no nvel das instituies, das organizaes e das comunidades podem ser consideradas inovaes sociais. iv) a institucionalizao dos CTs por meio de um decreto e uma resoluo e, posteriormente, por meio de uma certificao concedida pelo Governo como reconhecimento dos CTs, para que os municpios integrantes possam a ter acesso aos benefcios e recursos financeiros e ainda, s aes prioritrias da SETUR, tambm pode ser considerada uma inovao social. De acordo com os entrevistados: Isso (a institucionalizao dos Circuitos por meio de um decreto e a uma resoluo) foi uma coisa muito importante, porque deu legalidade, deu credibilidade, no foi uma fala solta no ar, deu um caminho naquele momento pra ser seguido, mas que no se esgota em si mesmo (E1).

a partir dessa certificao, feito um trabalho contnuo de monitoramento com eles. Ento, assim, dentro das deficincias apontadas por eles ou da prpria SETUR se detectou deficincia em cada circuito, ela procura trabalhar com cada um, um plano de trabalho especfico dando apoio para sanar aquelas deficincias e aprimorar aquilo que j so pontos fortes. Ento, num primeiro momento, como uma questo legal, eles tm direito certificao se eles apresentarem a documentao, mas a SETUR procura, depois disso, continuar dando acompanhamento, para que eles continuem evoluindo, seno, fica estagnado (E2). De acordo com Rodrigues (2007), mudanas nos ambientes legal que favoream a universalizao de direitos que promovam incluso social e defesa de minorias tambm podem ser consideradas inovaes sociais. v) outro ponto importante a ser destacado o fato dos CTs, por meio de parcerias e associaes de diferentes naturezas jurdicas, terem como objetivo potencializar os esforos para promover o desenvolvimento turstico sustentvel, promover a capacitao profissional no setor, por meio de convnios, aumentar o fluxo e a permanncia do turista nas regies, preservar e resgatar os patrimnios culturais e naturais e melhorar a qualidade de vida do dos municpios integrantes e o atendimento ao turista (SETUR, 2002). De acordo com Lvesque (2002) iniciativas associativistas e cooperativas locais, por integram os usurios dos servios nos processos de trabalho e estabelecerem relaes sociais para a melhoria da qualidade de vida, podem ser consideradas inovaes sociais. vi) ainda, os CTs, por integrarem uma estruturao plural de formatos administrativo-jurdicos (associaes, Agncias de Desenvolvimento Regional etc) e uma ao interorganizacional compartilhada (no mostramos evidencias disso) no processo decisrio entre organizaes pblicas nas esferas estadual e municipal e a sociedade civil, representada principalmente por empresrios de empreendimentos Tursticos, entidades de classe e comunitrias, organizaes no governamentais ambientalistas e sociais, instituies de ensino tcnico e superior, rgos de fomento e de capacitao, e membros ou associaes de bairro das comunidades receptoras, por si s, j indicam uma inovao social. De acordo com E2: tem uma srie de instituies que a SETUR parceira, tem convnios firmados, inclusive com repasse de recursos, cada um para desenvolver dentro da sua rea de competncia, por exemplo: a ABAVE Minas, cuida das agncias de viagem de Minas. Tem recurso repassado para ela, atra-

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vs de convnio, e a ABRASEL, que cuida dos restaurantes, tambm temos recurso repassado para eles atravs de convnio, para que eles possam executar aes dentro do Plano de Trabalho deles. Ento sempre procurar terceirizar isso para vrios parceiros (E2). vii) a insero de organizaes como a FECITUR, representante das instncias de governana regional (Associaes dos CTs) na estrutura da SETUR, conforme j evidenciado, revela outra inovao social que evidencia no s a continuidade do uso de mecanismos de contratualizao pblico-privado, mas tambm a participao dos reais interessados na aplicao dos recursos das polticas pblicas de regionalizao do turismo em suas localidades. Conforme Dubois (1997) um tipo de inovao social se d pela preponderncia da sociedade neste formato

de relao Estado e sociedade, na qual todos os participantes possuem papis especficos e fundamentais para desenvolver de modo sustentvel o turismo regional. Diante do exposto, a experincia dos CTs em MG no contexto da inovao social, pode ser evidenciada nos trs nveis interdependentes propostos por Rodrigues (2007), quais sejam: indivduos, organizaes e instituies. A seguir, sintetizam-se as evidncias de inovao social na gesto pblica de turismo em MG, por meio da estruturao dos CTs nos trs nveis citados. Concluses Observou-se, a partir dos dados apresentados, que a forma de gesto descentralizada das polticas pblicas de turismo em MG foi a principal propulsora e norteadora das inovaes sociais apresentadas, as quais, em

Nveis de Inovao Social

Evidncias de Inovao Social nos Circuitos Tursticos Realizao de oficinas participativas que antecedeu a institucionalizao dos CTs para a sensibilizao e o despertar das comunidades locais envolvidas e do prprio poder pblico; Gesto compartilhada entre o poder pblico e uma entidade sem fins lucrativos, com autonomia administrativa e financeira, regida por um estatuto e formada por membros da sociedade civil e do poder Pblico e ainda, na maioria das vezes, por um profissional (gestor), contratado para executar as aes necessrias ao desenvolvimento do turismo regional; Esforo para o desenvolvimento do turismo sustentvel; Capacitao profissional no setor, por meio de convnios como os do SEBRAE e SENAC (servios brasileiros de apoio as empresas) Poltica Pblica pautada nos princpios de descentralizao, integrando diversas instncias da gesto pblica e da iniciativa privada, por meio da criao de ambientes de reflexo, discusso e definio das diretrizes gerais para a gesto do turismo. Integrao de uma estruturao plural de formatos administrativo-jurdicos de organizaes no governamentais que formam o CTs, permitindo uma ao interorganizacional compartilhada. Aumento do fluxo e da permanncia do turista nas regies, levando gerao de emprego e ao aumento da renda da populao local. Reestruturao do setor, em 1990, para a promoo do Turismo no Estado; Institucionalizao dos CTs por meio de um decreto, de uma resoluo e ainda, por meio de uma certificao concedida pelo Governo, como reconhecimento dos Circuitos que cumprem todas as exigncias da Poltica; Desconcentrao da oferta turstica mineira, localizada predominantemente nas cidades histricas e termais, propiciando a interiorizao da atividade e a incluso de novos destinos nos roteiros comercializados no mercado interno e externo, a fim de diminuir as desigualdades regionais e propiciar a gerao de emprego e renda para uma maior parcela da populao.

Indivduos

Organizaes

Instituies

Quadro 02: Proposies sobre as evidncias de inovao social nos Circuitos Tursticos em MG. Fonte: Elaborao dos autores.

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sntese puderam ser evidenciadas pelos seguintes aspectos: reestruturao do setor a partir de 1990, realizao de oficinas para a institucionalizao dos CTs, certificao dos CTs, promoo de capacitao do setor, gerao de emprego e renda para as comunidades locais, preservao e resgate dos patrimnios culturais e naturais, gesto compartilhada entre o poder pblico e a sociedade civil, por meio da criao de ambientes de reflexo, discusso e definio das diretrizes gerais para a gesto do turismo, e estruturao plural de formatos administrativo-jurdicos. Acredita-se que por meio dessas inovaes sociais, a Poltica de CTs vem se tornando cada vez mais expressiva no Estado, uma vez que diversas regies de MG vm aderindo estratgia de criao dos CTs e se mostrando empenhadas em superar as dificuldades na mobilizao para o desenvolvimento do turismo local por meio de outras iniciativas inovadoras. Tal contribuio no s permite minimizar a lacuna existente nas definies e teorias que tentam conciliar organizao, estratgia e inovao social na gesto de polticas pblicas de turismo em nvel regional, mas tambm avana nos esforos at ento empreendidos por pesquisadores sobre a inovao social do turismo de base local ou no mbito da municipalidade em outras regies do Brasil, como os estudos de Portuguez (2002) no Esprito Santo, de Emmendoerfer e Emmendoerfer (2004) e de Serva e Junqueira (2006) em Santa Catarina, e de Tenrio et al. (2009) no Cear. Referncias Angeli, M. N. B. 1991 Planejamento e Organizao em Turismo. Campinas: Papirus. Arajo, C. R. M. de. 2007 A participao societal na concepo das polticas pblicas de turismo no Brasil: o caso do Conselho Municipal de So Paulo no perodo de 1991 a 2006. Escola de Administrao de Empresas de So Paulo. So Paulo. 426 p. Arretche, M.T.S. 1998 O processo de descentralizao das polticas sociais no Brasil e seus determinantes. Campinas, tese de doutorado, IFCH/Unicamp.277 p. Bardin, L. 1997. Anlise de Contedo. Lisboa, Portugal: Edies 70. Beni, M. C. 2001 Anlise estrutural do turismo. [Link]. So Paulo: SENAC.

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30/03/10 Recibido: Reenviado: 20/10/10 Aceptado: 05/11/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 411-422. 2011

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Monte Roraima na Amrica do Sul, Venezuela: Destino Mundial do Turismo de Natureza


Roberto Delfino Maia da Silvai
Instituto Nacional de Pesquisas da Amaznia (Brasil)

Jefferson da Cruzii
Universidade Federal do Amazonas (Brasil)

Victor Py-Danieliii
Instituto Nacional de Pesquisas da Amaznia (Brasil)

Resumo: O objetivo do peridico foi analisar e descrever as investigaes realizadas na Venezuela na base do Parque Nacional Canaima em (2007) na comunidade indgena de Paraytepuy de Roraima (Amrica do Sul). A metodologia estudou o livro de visitaes do Monte Roraima, nos anos de 2002 a 2003, 2005 a 2006 e 2006 a 2007. Neste perodo foi feita a caminhada ao topo do Monte Roraima na companhia dos guias e carregadores indgenas Pemn Taurepng. Aproximadamente 3.500 pessoas visitam o Monte Roraima ao ano. Os povos Sul-americanos tm 45,70% das visitaes, Europeus 38,48%, Norte Americanos 5,12%, Asiticos 4,12% e Ocenicos 1,03%. O acesso terrestre ao Monte Roraima s realizado pela Venezuela. Palavras-chave: Monte Roraima; Turismo de Natureza; Povos Indgenas; e Parque Nacional. Title: Mount Roraima in South America, Venezuela: World Tourism Destination Nature Abstract: The objective of paper was to analyze and describe the investigations accomplished in Venezuela in the base of National Park Canaima in (2007) in the indigenous community of Paraytepuy de Roraima (South America). The methodology studies the book of visitations of Roraima Mount, in the years from 2002 to 2003, 2005 to 2006 and 2006 to 2007. In this period it was made the walk to Roraima Mount top in the company of the guides and indigenous loaders Pemn Taurepng. Approximately 3.500 people visit Roraima Mount a year. The South American peoples have 45,70% of the visitations, European 38,48%, American North 5,12%, Asian 4,12% and Oceanic 1,03%. The terrestrial access to Roraima Mount is only accomplished by Venezuela. Keywords: Roraima Mount; Ecotourism; Indigenous People; National Park.

i Mestre no Programa de Ps-graduao em Cincias Florestais e Ambientais (PPGCIFA). Pesquisador no Ncleo de Cincias Humanas e Sociais (NPCHS-INPA) Etnoecologia. E-mail: betodelf@[Link] ii Prof Dr. Programa de (PPG-CIFA-UFAM). E-mail: jeffdacruz@[Link] iii Prof Dr. (PPGECO-INPA). E-mail: pydaniel@[Link]

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Introduo um fato inovador se fazer turismo em rea de fronteira no norte do Brasil em Parques Nacionais junto com povos indgenas. sabido por todos que as reas de fronteira so protegidas e monitoradas pelas Foras Armadas Brasileiras. Por conta deste tema to recente e complexo descreve-se aqui estudos realizados na Amrica do Sul, na regio da Gran Sabana na Venezuela. No Parque Nacional Canaima, setor Sul ou Oriental. As investigaes foram realizadas com intuito de entender um pouco sobre as atividades que envolvem Etnias Indgenas, Unidades de Conservao e o Turismo no extremo norte do Brasil. Este artigo tem dois objetivos: o primeiro a anlise e descrio das investigaes realizadas em 2007 aos livros de visitaes do Instituto Nacional de Parques venezuelanos (INPARQUES). Na comunidade indgena Pemn Taurepng de Paraytepuy de Roraima, na Venezuela. Durante a pesquisa de campo em 2007 foram observados os livros de visitaes do Monte Roraima disponibilizados pela gerncia indgena do Parque Nacional Canaima, na Venezuela. Os livros que se teve acesso na ocasio foram os dos anos de 2002 a 2003, 2005 a 2006 e 2006 a 2007. Sendo possvel identificar o perfil da demanda do Monte Roraima e o nmero de turista ano, atravs deles. No segundo objetivo foi descrito os atrativos tursticos vivenciados durante a caminhada ao topo do Monte Roraima na companhia dos ndios Pemn Taurepng na Venezuela em 2007. Estes estudos ampliam o entendimento das bases para o desenvolvimento do turismo em reas indgenas, sobre postas aos Parques Nacionais do extremo norte do Brasil na regio da trplice fronteira. A necessidade de vivenciar e perceber como so realizadas, operacionalizadas e administradas s atividades tursticas em Parques Nacionais junto com etnias indgenas fora do Brasil foi o que motivou o desenvolvimento deste trabalho cientfico. Outras facilidades para os estudos foram o acesso fcil e rpido para a Venezuela, a partir da cidade de Manaus, no estado do Amazonas no Brasil. Os transportes, equipamentos e servios tursticos operacionalizados pela etnia indgena Pemn Taurepng e os preos relativamente baixos se comparados moeda brasileira na atualidade econmica. Monte Roraima Caractersticas Gerais Segundo o Guia de Turismo Ecolgico (1999: 59) o Monte Roraima tem a altura de 2.875 metros sendo um

dos pontos mais extremos do Brasil na Amrica do Sul com cerca de 40 km2. A geologia do Monte Roraima formada por rochas da poca da Pangea. A geomorfologia composta por paredes de arenito, cinco subunidades e formam uma espcie de mezanino. O clima Tropical quente e mido com trs meses secos. A temperatura varia de 24 A 26 com mxima de 38 C. A pluviosidade varia 1500 e 1750 mm. A altitude chega a 2.875 m. O solo da regio de textura arenosa, pouca argila e minerais com exceo do cristal de quartzo. O Relevo Montanhoso e escarpado com recortes de ravina. A vegetao Floresta Ombrfila Densa Montana. Flora 50% de endemismo e a Fauna representa a Provncia Zoogeogrfica Amaznica (Filho, 2003). A Savana conceituada como uma vegetao Xeromorfa preferencialmente de clima estacional de mais ou menos seis meses por ano (Veloso et all, 1991, apud IBGE, 2006). Em cima do Roraima encontrasse um ambiente hostil para qualquer organismo vivo, as rochas com baixa concentrao de minerais e nutrientes. Algumas plantas desenvolveram especiais meios para sua dieta pegando e digerindo pequenos animais. Outras desenvolveram habilidades para evitar perder gua pela evaporao da mesma maneira os animais so obrigados a sobreviver em tais ambientes com uma quantidade limitada de alimentos e condies extremas de radiao e temperatura. (Perz e Warren, 2007). A fauna e flora do Monte Roraima so formadas por algumas espcies como: O pequeno sapo de cor negra Oreophrynella quelch espcie endmica encontrada tambm na frica, o grilo mergulhador- espcie endmica que facilmente avistado nas piscinas naturais em cima do Monte Roraima, o pssaro tico-tico, um pequeno roedor e o quati o maior animal encontrado no topo do Monte Roraima. Dentre a variedade das plantas, as insetvoras Drosera roraimae e Helianphora. Em 2003 foi descoberta por espeleologistas Twecos e Eslovacos no cume do Monte Roraima, a cova Olhos de Cristal. Isso fez com que houvesse outra expedio custeada pela Discovery Chanel (2007). Durante esta segunda expedio foram encontradas algumas estalactites anteriormente relatadas pela expedio dos europeus. Na anlise biolgica das amostras das estalactites o que se viu foram microorganismos vermes que se originaram a partir da poeira e se alimentam do cristal de quartzo abundante no Roraima. Na verdade se trata de formaes de milhes de anos e que servem de base para estudos da vida em outros planetas (NASA apud

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Discovery Chanel, 2007). Monte Roraima - Aspectos Histricos Existe uma quantidade de informaes sobre o Monte Roraima ao longo de sua descoberta, que representa um acervo diversificado e que relata os seus variados acontecimentos. Uma destas uma publicao de 1596 que tem como nome: The Discoveie of The Large Rich and Beautiful Empyer of Guiana. E para (Marrero, 1997: 06) retratam as exploraes em busca do mito do Eldorado nas Guianas Segundo Filho (2003) o primeiro homem branco a avistar o Monte Roraima foi o ingls Sir Water Raleigh que no final do sculo XVI, estando em busca de tesouros, embrenhou-se pelas Antilhas e cruzou a floresta Amaznica na regio da Guiana. E teria chegado at a base do Monte Roraima coletando material de pesquisa suficiente para escrever obra literria a Montanha de Cristal. O navegador e descobridor Water Raleigh segundo (Branch, 1996) era favorito da rainha Elizabeth I, o qual obtinha muitos favores para o sucesso das suas campanhas exploratrias em outras terras, e a servio da Coroa Inglesa. Em 1595 saiu das ndias iniciando assim sua jornada atravs do rio Orinoco na Amrica do Sul. O explorador Everard In Thurn informa Marrero (1997: 120) conquistou o cume do Monte Roraima em 07 de dezembro de 1884, a novela o Mundo Perdido relata uma imaginaria expedio a selva amaznica ao norte de Manaos. Onde havia um Monte em forma tabular na fronteiras de trs pases Sul Americanos. O aventureiro botnico Everard In Thurn ao subir no Monte Roraima relatou detalhadamente sua expedio. Estes relatos foram publicados na revista National Geographic - Geografia Nacional e conforme Filho (2003) inspiraram o autor Conan Doyle, o renomado escritor de Sherlock Homes a escrever The Lost Word publicado no incio do sculo passado. O ator hollywoodiano Wallce Beery ganhou em 1932 o Oscar e em 1934 e o prmio cinematogrfico de Veneza pelo filme em preto e branco baseado num mundo perdido. Cita Marrero (1997) que isso Influenciou para que novos filmes de aventuras retratassem lugares remotos da Terra, incluindo grandes criaturas abominveis como King Kong. Rodado em eras passadas do cinema de Hollywood nos Estados Unidos. Dentre os primeiros exploradores do Monte Roraima existe uma presena europia predominante. O autor faz referncia a algumas outras expedies que marca-

ram presena na Gran Sabana. 1884 e 1898 - Mcconnel e Quelch. 1 2 1900 -1905 e 1910 Comisses de Limites. 3 1912 - Koch Grumberg. 4 1916 - Clementi. 5 1927 - A primeira das cinco exploraes de G. H. H que trata do Museu Americano de Histria Natural. Conforme Marrero (1997) as expedies cientficas a Grande Savana venezuelana comearam em 1939. Quando o Ministrio de fomento patrocinou a explorao geolgica da regio. No Guia Turstico do estado de Roraima no Brasil, o autor Magno Souza (2006) ressalta que em 1976 o escritor venezuelano Charles Brewer Caria desvendou o Vale dos Cristais no Cume do Roraima. Este Explorador e fotgrafo, a quem devem boa parte do conhecimento por conta de suas publicaes sobre o local, dentre elas se destacam Sarisariama, a Vegetao do Mundo Perdido. No Brasil se relata algumas expedies exploratrias e demarcadoras de fronteiras: (Governo de Roraima, 2006). a) Em 1859 o tratado de limites para navegao com o Brasil, nesse tempo havia pendncias entre Venezuela e Colmbia, fato s resolvido em 1891. b) Em 1880 comisses mistas comearam as demarcaes de fronteiras. c) 1882 e 1884 a comisso brasileira prossegui sozinha a demarcao at o Monte Roraima, sem a comisso venezuelana. d) Em 1928 devido ao protocolo de 24 de julho, outras comisses mistas demarcaram a linha geodsica Cucu-U e logo em seguida a das fronteiras a partir do Monte Roraima. e) Em 1934 as atividades foram interrompidas e foram reiniciadas em 1939 demarcando as reas de Parima e Pacaraima. Povos Indgenas do Monte Roraima Os ndios Pemn ocupam toda a bacia do rio Caroni. O grupo dos Taurepng na Parte Sul da fronteira, os Arekuna na parte central na zona de Kavanayn e os Kamaroto na parte Noroeste - Zona de Kamarat ao leste e sul da fronteira os grupos indigenas Akawayo, os Patamona e os Makuchi. A regio da Grande Savana segundo Huber e Febres (2000: 121) um territrio da etnia Pemn que significa gente/pessoa. Filho (2004) diz que muito antes da criao do Parque Nacional Monte Roraima e o Parque Nacional Canaima j existiam reas indgenas Os autores Schubert e Huber (1989: 16) afirmam

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que os habitantes autnomos da Grande Savana so os ndios Pemn, segundo o censo indgena de 1982, a populao Pemn somava a quantia de 11.464 correspondentes a 8,16%, do total da populao indgena da Venezuela. Todos descendem do tronco lingstico Caribe e ao oeste do rio Caroni vivem os Yekuana. Conforme Costa e Souza et al (2005: 51) a historia da aproximao com os Taurepng com o ocidente ocorreu devido imigrao do grupo para o interior do continente devido aos avanos constantes dos empreendimentos exploratrios e coloniais levados pelos espanhis desde 1600. A uma tradio das guerras e enfretamentos de grupos indgenas na regio do Monte Roraima. Existem crnicas que retratam que os habitantes do rio Caron e Icabar se matavam uns aos outros. Atualmente os ndios Pemn so muitos discretos em falar destes temas. Ao sul da Gran Sabana se fala com freqncia de enfreamentos das etnias Pemn Taurepng e os Macux. As migraes das etnias Macux e Taurepng aconteceram simultaneamente para as Savanas de Rio Branco. Os Taurepng na conquista e consolidaes dos territrios atuais lutaram durante os sculos XVI e XVII, estas guerras nem todas se ocasionavam das diferenas etno-culturais e sim pela induo de interesses de pases como: Espanha, Portugal, Inglaterra e Holanda (Huber e Febres, 2007: 131). Conforme Marrero (2007) Os ndios Pemn expressam os meses por tempos, de dezembro a maio o tempo do sol, de junho a novembro perodo que associam com a desova dos peixes, agosto a poca dos ventos, arranca pssaros em setembro a poca dos zancudos (mosquitos). Na atualidade os jovens Pemn gostam de jogar futebol nas tardes e os turistas so bem vindos. Os ndios Taurepng no Brasil esto situados na (TI) Terra Indgena Raposa do Sol na aldeia Bananal, tendo cerca de 176 habitantes em uma regio de fronteira com a Venezuela e a Guiana (Premio Culturas Indgenas (2009). A (TI) Terra Indgena So Marcos tambm habitada por uma populao etnicamente diversa: Wapixana, Macux e os Taurepng ([Link], 2009). Razes Culturais Para Marrero (1997) o Monte Roraima representa para os ndios Pemn venezuelanos e para os ndios brasileiros Ingar e Macux, a casa do Deus Macunama, alm dos ndios Pemn venezuelanos tambm o chamarem de me de todas as guas. E de Roroima que significa grande verde azulado.

Frei Cesrio de Armallada (apud Marrero, 2006) na sua obra Uma Festa ndia em Kamarata expressa que todas as montanhas so casas, mundos, onde esto os espritos. O autor cita que a obra de Jos Berti Filho, Hacia El Oeste Corre El Antabare e Pemonton Wanari de Barcel Sinfontes, retrata que os ndios Pemn Arekuna como a maior parte das tribos pr-colombianas no cr na morte natural e para explicar a sua desapario neste mundo tem criado um smbolo, um personagem Canaima, que os perseguia sem parar e depois vencia e matava a pessoa. Canaima tem poli-formas adaptando-se aos locais em que vive. Canaima significa a morte que seu eterno e implacvel inimigo. O ser Canaima tem sido interpretado de vrias maneiras mais s os Pemn sabem sobre o terror que gera entre eles, o poderoso que pode ser. Durante a pesquisa de campo ao Monte Roraima em 2007, muito se ouviu falar na regio sobre um ser conhecido por Canaima, um ser que fazia emboscada para os outros ndios na floresta e nos caminhos. Fumava uma erva que soprava na pessoa amaldioando-a, deixandoa doente, que maltrata a vtima arrancando a lngua e que se transformava em animal. Foi dito pelos ndios Pemn da Gran Sabana, que existem pedras sagradas que no devem ser tocadas pelo risco de morte. E de luzes fortes no topo dos Tepuys ou montanhas. Que acreditam ser ouro.

Figura 01: Famlia Indgena Pemn Taurepng e Roberto Delfino -Paraytepuy de Roraima -Famlia Delgado. Fonte: Roberto Delfino, Pesquisa de campo, Venezuela 2007.

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O Turismo de Natureza O crescimento do turismo de natureza mundial de cerca de 10% a 30% conforme Mckercher (2002). Mais a presena humana cita Miranda (2003) o maior fator de impacto sobre o meio ambiente. Por conseqncia do desenvolvimento do turismo de natureza pode-se dizer que o mesmo j chegou aos lugares mais inspitos da terra. Goidanich e Molleta (2001) descrevem que prova disso o nmero de pessoas que esto se deslocando para encontrar locais com caractersticas peculiares de aventura. Exemplos so as viagens tursticas a Antrtida e a Patagnia que so comumente oferecidas no mercado turstico internacional. Conforme o decreto (Decreto Lei de n 56/2002) o turismo de natureza o produto turstico, composto por estabelecimentos, atividades e servios de alojamento e animao turstica e ambiental realizados em zonas integradas na rede nacional de reas protegidas, adiante designadas por reas protegidas. Os autores Lage e Milone (2001) afirmam que em muitas situaes as atividades tursticas impem certos custos sociais e ambientais s regies tursticas e aos residentes, muitas das vezes o crescimento do turismo pode provocar uma devastao nos recursos naturais e culturais dessas regies. Leuzinger (2002: 33-34) diz que a forma que mais se adequada a dar proteo ao ambiente natural e a de se estabelecer ordem de fluxo, nos pases ricos os Parques Nacionais possuem incentivos e vantagens tursticas como: fornecimento de mapas, qualificao de guias, manuteno de rotas, hotelaria e acampamentos e manuteno de equipe de resgate. Teixeira (2000: 13) afirma ser inconcebvel a idia de que no pode haver desenvolvimento nas localidades sem danos diretos a qualidade de vida das pessoas e dos ecossistemas. Mais o que diz a regulamentao dos Parques Nacionais Brasileiros? Parque Nacional O artigo (n 9.985, de 2000), que regulamentou o (SNUC) Sistema Nacional de Unidades de Conservao da Natureza no Brasil, que incluiu os Parques Nacionais no grupo das Unidades de Proteo Integral e que em seu Art. 11, traz a seguinte definio. O Parque Nacional tem como objetivo bsico preservao de ecossistemas naturais de grande relevncia ecolgica e beleza cnica, possibilitando a realizao de pesquisas e o desenvolvimento de atividades de educao e interpretao ambiental, de recreao em con-

tato com a natureza e o turismo ecolgico (SNUC, 2000). Para os autores Schubert e Huber (1989: 91) os objetivos de um Parque Nacional so a preservao, recreao, educao e investigao. Queremos realmente conservar o Parque, educar o cidado e investigar o meio ambiente para poder tomar as medidas racionais para a sua conservao. O Parque Nacional de Sitka no Alaska um bom exemplo do turismo de natureza realizado em 43 hectares de cenrios espetaculares e apresenta parcerias bem sucedidas entre as populaes tradicionais e as autoridades responsveis pelo Parque Nacional. Segundo Wearing e Neil (2001: 136-137) neste Parque a cultura americana central na experincia interpretativa. Precisavam ser nativos americanos para interpretar sua prpria cultura; quando se romantiza a respeito de uma cultura nativa, perde-se a perspectiva de que e uma cultura em desenvolvimento, viva, e no um produto fabricado. Os autores (S. Bowman 1998: 30-33; Wearing e Neil 2001: 137) citam que os ndios guias Nortes Americanos Navarro esto vivendo a sua prpria histria suas famlias continuam a pastorear ovelhas e cabras nos cnions depois de 500 anos e descrevem a interao entre visitantes e as culturas nativas. A Costa Rica reconhecida mundialmente no que se diz respeito s praticas ecoturisticas e o turismo cientfico. um pas pequeno com cerca de 51.100 km quadrados situando-se na Amrica Central, que recebeu mais de um milho de turistas no ano de 2000. A Costa Rica diz Pacheco (2003: 04 - 06) uma espcie de Parque de diverses para os amantes da natureza e da aventura e tem uma diversidade de produtos tursticos como: a observao de aves, borboletas, serpentes, cannyoning, rafting, passeio em pontes de cordas meio a bosque nebuloso e vulces ativos. Na Espanha se encontra o Parque de Natureza Noudar que est situado em Barrancos, no estado de Alantejo. Este Parque tem princpios na conservao de seus territrios com estratgias de oferta local de emprego qualificado em diversas reas, utilizao de novas tecnologias em prol da interpretao ambiental. O parque produz e distribui os contedos das interpretaes na forma de Multimdia com apoio de especialistas. As informaes so difundidas por meio de um guia digital. (ARENA Ordenamento e Gesto dos Recursos Naturais (2007). Na gelada Patagnia Argentina. O turismo de natureza tem carter cientifico onde o possvel vivenciar o derretimento das geleiras locais a poucos metros de distncia. O derretimento acelerado do das paredes de gelo nos ltimos anos tem sido tema de investigao tu-

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rstica cientfica local. Durante o percurso turstico de barco meio aos blocos de gelo e icebergs, so discutidos temas como o aquecimento global, o derretimento das geleiras e o reflexo das conseqncias disso, a mdio e longo prazo para o Planeta Terra (Rede Globo de Televiso, 2011). Material e Mtodos rea de Estudo O Monte Roraima o marco divisrio de trs pases na Amrica do Sul: Na Repblica Federativa do Brasil situa-se na Serra de Pacaraima no Parque Nacional do Monte Roraima. Na Repblica Bolivariana de Venezuela localiza-se na regio da Gran Sabana inserido no Parque Nacional Canaima, setor Oriental ou Sul. Na Repblica Cooperativista da Guiana situa-se na zona de reclamao, rea em disputa jurdica entre Venezuela e Guiana. As localizaes das fronteiras entre Venezuela, Guiana e Brasil inseridas no (Guia Philips, 1999, p 59) dizem que o ponto trplice marca as coordenadas Sul, 05 00 e 05 16 e Oeste, 60 00 e 60 40. O acesso via terrestre ao Monte Roraima, a partir da cidade de Manaus, Brasil, na Amrica do Sul e inicia-se pela BR 174 at a cidade de Boa Vista extremo norte do Brasil. O primeiro percurso para se chegar rea de estudo possui 760 km, saindo da cidade de Manaus para Boa Vista no Estado de Roraima (Brasil) at Santa Elena de Uiarn na (Venezuela) so mais 240 km e de Santa Elena at a comunidade indgena de San Francisco de Yuruan mais 69 km. Restando apenas os ltimos 22 km at os ndios Pemn de Paraytepuy de Roraima onde se inicia a caminhada rumo ao topo do Monte Roraima (Pesquisa de campo, 2007). Parte deste percurso realiza-se pela rodovia Simon

Figura 03: Mapa da localizao do Parque Nacional Canaima. Fonte: La Gran [Link], 2007. Bolvar ou Troncal 10 a continuao da Rodovia BR 174 do lado brasileiro. O outro percurso realizado por meio de um ramal em estrada de piarra e barro venezuelana. Metodologia A metodologia foi exploratria e visou interpretar o local visitado sem alteraes dos dados e informaes (Gonalves, 2005: 57). As informaes contidas no livro de visitaes do Monte Roraima, na Venezuela so a base para a sustentao dos resultados propostos com o artigo. Todos os dados foram coletados em 2007 durante a pesquisa de campo na regio do Monte Roraima. Na Grande Savana Venezuelana. Amrica do Sul. As ferramentas tcnicas estatsticas, quantitativa discreta e qualitativa nominal foram utilizadas para se saber o nmero de turistas que visitou o Monte Roraima entre os anos de 2002 e 2003 e 2005 e 2006 e 2006 e 2007. Assim como, se saber as nacionalidades, profisses e idades dos turistas. O critrio para seleo das amostras baseo-se nos livros de visitaes disponibilizados pelos ndios Pemn na sede do Instituto Nacional de Parques Venezuelanos (2007). Neste mesmo perodo foi realizada a caminhada ao topo do Monte Roraima junto com ndios Pemn Venezuelanos, sendo possvel vivenciar e descrever alguns atrativos tursticos naturais e culturais da etnia Pemn no local.

Figura 02: Monte Roraima: Venezuela, 2007. Fonte: Roberto Delfino.

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correspondem uma mdia de 23 visitantes por pgina. Os nmeros encontrados permitem uma pequena marO mundo visita o Monte Roraima. Os dados e infor- gem de erro que est no fato dos guias tambm assimaes coletados durante a pesquisa de campo em 2007, narem o livro sendo includos como visitantes muitas na base do (INPARQUES) Venezuela, destacam isso. das vezes. Neste perodo os meses mais visitados foram maro, julho e agosto de 2003. Estimativas Numricas e Caractersticas dos VisitanDe setembro 2005 a setembro de 2006 foi utilizado tes do Monte Roraima. o mesmo processo na coleta dos dados sendo registrada O crescimento da demanda turstica diz Ruschmann a presena de 3.298 pessoas no Monte Roraima. Estes (1997: 15) conseqncia da oferta do turismo, e de indicadores correspondem a 97 pginas do livro de visisuas facilidades para todos os lugares estando acessvel taes do Instituto Nacional de Parques Venezuelanos aos viajantes vidos por novos destinos em lugares com no perodo. recursos naturais e culturais considerveis. Entre vinte e oito de julho de 2006 a vinte de fevereiPara se estimar as visitaes tursticas ao Monte Ro- ro de 2007, os visitantes j passavam de 2.244 pessoas, raima foi realizada a observao e contagem numrica correspondentes s 66 pginas do livro no perodo, o que uma a uma das assinaturas/linhas do livro de visitaes caracteriza um aumento considervel da sua demanda dos turistas do Monte Roraima. Nos anos de 2002 a turstica. 2003, 2005 a 2006 e 2006 a 2007. Os indicadores so parecidos com os do gestor indNo quadro abaixo foi multiplicado o nmero de pgi- gena do Parque Nacional Canaima in comunicao pesnas assinadas no livro pela mdia das assinaturas por soal (2007) que relata a estimativa de 3.300 pessoas. pgina, que variam entre 23, 24 e 25 linhas. Filho (2004) cita a presena de 3.000 turistas. O escritor Roberto Marrero um dos pioneiros nas atividades tursticas ao Monte Roraima. MaMaro de 2002 19 pg. 23 assinaturas 437 pessoas rrero In comunicao pessoal 2007 descreAbril 23 assinaturas. 05 pg. 115 pessoas ve o crescimento de 500% nas visitaes ao Monte Roraima nos ltimos anos. Maio 06 pg. 23 assinaturas 138 pessoas Segue abaixo o quadro do crescimento Junho 07 pg. 23 assinaturas 161 pessoas das visitaes tursticas ao Monte Roraima nos anos estudados. Julho 16 pg. 23 assinaturas 368 pessoas Os anos de 2002 a 2003 se comparados ao de 2005 a 2006, verifica-se um aumento Agosto 26 pg. 23 assinaturas 598 pessoas de quase 500 pessoas. Nos sete meses entre Setembro 08 pg. 25 assinaturas 200 pessoas Julho 2006 Fevereiro de 2007 os indicadores chegavam a 2.200 pessoas. Mostrando Outubro 08 pg. 24 assinaturas 192 pessoas um aumento continuo no crescimento das Novembro 11 pg. 25 assinaturas 275 pessoas visitaes nos ltimos anos e que dever ultrapassar os 3.298 turistas expressos entre Dezembro 11 pg. 25 assinaturas 270 pessoas os anos de 2005 a 2006. No que se refere s nacionalidades a Janeiro de 2003 03 pg. 25 assinaturas 075 pessoas amostragem foi delimitada a uma linha ou Total 120 pg. 2.819 assinaturas 2.819 pessoas turista por pgina dos livros de registro do Instituto Nacional de Parques Nacionais Quadro 01: Nmero de turistas ao Monte Roraima ano separado por ms, de maro de 2002 a janeiro de 2003. Fonte: Pesquisa de Anos estudados Total de turistas campo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de 2002-2003 2.819 Roraima, Venezuela. Quadro 01: Nmero de turistas ao Monte Roraima ano separado por ms, de maro de 2002 a janeiro de 2003. Fonte: Pesquisa de campo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de Roraima, Venezuela. Neste caso foram selecionadas em media vinte e trs paginas/ms, de maro de 2002 a janeiro de 2003 que
2005-2006 3.298 2.224 Julho 2006 a Fevereiro de 2007

Resultados e Discusso

Quadro 02: Crescimento das visitaes ao Monte Roraima. Fonte: Pesquisa de campo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de Roraima, Venezuela.

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Origem dos Turistas Sul Americano Europeu Norte Americano Ocenico Asitico Total 120 linhas/amostra

N por continentes 67 Turistas 44 Turistas 05 Turistas 03 Turistas 01 Turistas 120 turistas

Soma por continente em (%) 55,83 % 36,66 % 4,16 % 2,5 % 0.8% 100%

Tabela 01: Turistas do Monte Roraima separados por continente de maro de 2002 a janeiro de 2003. Fonte: Pesquisa de campo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de Roraima, Venezuela.
Origem dos Turistas Sul Americano Europeu Norte Americano Ocenico Asiticos Outros (ilegveis) Sem informao Total 291 - amostra N por continentes 133 112 17 03 12 09 05 291 turistas Soma por continente em (%) 45,70 % 38,48 % 5,12 % 1, 03 % 4,12 % 3,09 % 1,71% 100 %

Tabela 02: Origem dos turistas do Monte Roraima separados por continente de setembro de 2005 a setembro de 2006. Fonte: Pesquisa de campo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de Roraima, Venezuela.
Turistas Estudantes Engenheiro Professor Guias Sem informao Outros Mdicos Outras profisses Carregador Total 143 - amostra N Turistas por profisso 58 19 21 14 14 06 05 05 01 143 Total de turistas em (%) 41% 13% 15% 10% 10% 04% 03% 03% 01% 100%

Venezuelanos. Ou seja, cada linha/pessoa foi selecionada, contada e separada por continentes. Nas duas tabelas que seguem o continente Americano foi separado em Norte e Sul. Os nmeros da tabela 01 demonstram que os povos da Amrica do Sul representam 55,83% das visitaes, seguidos pelos Europeus 36,66% presentes desde o sculo passado no Monte Roraima. Nos anos de 2005 a 2006 (Tabela 02), os povos da Amrica do Sul continuam em primeiro lugar mais baixam a sua media de 55,83% para 45,70%. Os Europeus elevaram sua media nas visitas de 36,66 para 38,48%. E os Norte Americanos sobem de 4,16 para 5,16%. No que se refere s profisses dos visitantes e sua idade, a amostragem foi delimitada a uma assinatura/pessoa de cada pgina assinada do livro de registro do Monte Roraima. Os estudantes encabeam a lista, mais principalmente devido aos estudantes da Venezuela. Os segundo so os engenheiros com 13% e os professores com 15%. Os guias locais expresso cerca de 10 % das visitaes no perodo acima. Neste quadro (Tabela 04), a variedade de profisses encontradas no perodo continua diversa. Os estudantes generalizados somam 30,45 % das visitaes, e continuando no topo da lista. Seguidos pelos guias com 17,27% e engenheiros com 11,67%. Os professores aparecem em quarto lugar mantendo-se entre os que mais visitam. As idades dos turistas (Tabela 05) que mais visitam o Monte Roraima de 2005 e 2006 so da faixa etria de 21 a 30 anos com 39% que a grande maioria, de 31 a 40 anos, com 19% e 41 a 50 com 15%. O aventureiro mais velho identificado no livro de visitaes no perodo tinha 73 anos, e o mais novo, 09 de idade. Caminhada Turstica ao Topo do Monte Roraima. Saindo de Manaus no sentido Boa Vista chegasse a Santa Elena de Uairn na Venezuela, na Amrica do Sul cidade que faz fronteira com o Brasil na Serra de Pacaraima. Centrada na Grande Savana Setor Sul ou

Tabela 03: Profisses dos turistas do Monte Roraima de 01/09/2005 a 22/09/2006. Fonte: Pesquisa de campo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de Roraima, Venezuela.

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gatria a parada para a observao do passaporte com inspeo e bagagem, na ida e na volta, portanto no se exalte ou Estudantes generalizados 60 30,45% ache anormal de forma alguma, pois Guias 34 17,25% o procedimento dirio e normal para os militares Venezuelanos em rea de fronEngenheiro 23 11,67% teira. Professor 11 5,58% San Francisco de Yuruan fica logo depois de Santa Elena de Uairn e est Carregadores 07 3,55% situada em numa reserva indgena no Economista 05 2,53% Parque Nacional Canaima. Conhecido Mdico 05 2,53% por seus montes, rios, florestas, cachoeiras, piscinas naturais com cristais e Gerente 04 2,03% ecossistemas endmicos. Sem informao 47 23,85% Os ndios Pemn Taurepng tm l Outros 01 00,05% um dos seus maiores assentamentos. A infra-estrutura bsica e de apoio tursTotal 197 - amostra 197 100% tico so satisfatrias com a presena de Tabela 04: Profisses dos visitantes do Monte Roraima no pe- restaurantes, pousadas, banheiros pblicos e policiarodo de 28/07/2006 22/02/2007. Dados inseridos nas 77 pgi- mento indgena. nas do livro do (INPARQUES) no perodo. Fonte: Pesquisa de O artesanato local desenvolvido existindo uma vacampo, fevereiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de riedade de tendas com trabalhos que retratam a cultura Roraima, Venezuela. material local. Os trabalhos em pedra jaspe e a pedra caulim sintetizam os ensinamentos deixados pelos poIdades % vos mais velhos. possvel nesta localidade se contratar servios de guias e carregadores para os acampamentos 10 20 anos 10% da Gran Sabana incluindo o Trekking ao Monte Ro21 30 anos 39% raima. 31 40 anos 19% Em carro com trao 4x4, a cerca de uma hora se chega comunidade indgena de Paraytepuy de Roraima 41 50 anos 15% na Venezuela o acesso feito atravs de uma estrada de 51 60 anos 06% barro e piarra. Os Montes Kukenan e Roraima fazem parte da cadeia de montanhas locais. s/informao 11% O Instituto Nacional de Parques venezuelanos Amostra 291 linhas (INPARQUES) realiza o controle e o monitoramento dos visitantes ao Monte Roraima em Paraytepuy de RoraiTabela 05: Idades dos Turistas do Monte Roraima no perodo ma. Esta comunidade atualmente conta com uma igrede 01/09/2005 a 22/09/2006. Fonte: Pesquisa de campo, feveja, pousada e restaurante. reiro de 2007, livro do INPARQUES. Paraytepuy de Roraima, A partir de Paraytepuy de Roraima inicia-se a caVenezuela. minhada ao cume do Monte em seus primeiros 13 km, Oriental. cerca de seis horas de caminhada na Grande Savana suEm Santa Elena de Uairn possvel encontrar bindo e descendo colinas passando por pequenas floresinfra-estrutura bsica e turstica satisfatria, alm de tas ombrfilas (orqudeas, bromlias e samambaias) e comrcio desenvolvido (Zona Franca). Prximo a Santa rios como o Tekparu e o rio Kukenan. Elena funcionam acampamentos tursticos que oferecem Durante esta caminhada foi observada a importncomida e hospedagem na Grande Savana venezuelana. cia de se montar acampamento distante das margens Nesta localidade foi experimentada a arepa, comi- dos rios por motivo de segurana. Os rios podem subir da tpica local a base de massa de milho, acompanhada rapidamente em volume de gua. importante que ao de queijo, presunto, carne, porco salsicha ou frango. E passar os rios, se o mesmo estiver cheio, utilizar meias, tambm a deliciosa bebida maltn da cervejaria polar pois aderem melhor s pedras escorregadias evitando venezuelana. acidentes. Vale ressaltar que no percurso para o Roraima na Logo ao deixar os dois rios inicia-se uma caminhada barreira do exrcito venezuelano em San Igncio obriProfisso dos turistas N Turistas por profisso Total de turistas em (%)

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Figura 04: RAPATACEAE - parente da espcie africana Estegolepsy. Fonte: Jefferson da Cruz e Roberto Delfino. Pesquisa de campo, 2007. de 9 km, cerca de quatro horas at o p do monumental Monte, que passa pelo acampamento na base no sop, nesta caminhada possvel ver a espcie vegetal resistente ao fogo, a Bulbostylis paradoxa (CYPERACEAE) e a (RAPATEACEAE) parente da Africana Estegolepsy. De l ao cume do Monte Roraima so mais de 2,5 km, sendo necessrio mais esforo fsico, este percurso tem cerca de 2 horas e meia em uma mata mais fechada e alagada chegando-se ao comeo da rampa de uns 800 metros de extenso e uma inclinao de 45 graus. Neste ponto se ver cachoeiras bem ao p do Monte chamadas de o passo das lgrimas onde se deve ter cuidado devido ao grau de dificuldade deste trecho. Logo aps a ascenso percebesse a pedra da tartaruga, que d as boas vindas aos recm chegados. Indo direto para as cavernas/hotis esculpidas pela natureza atravs da ao contnua dos ventos e da chuva, dando origem s formaes geomorfolgicas de ravina. Os hotis de pedra como so chamados estas cavernas so apropriadas para montar acampamento durante a estadia no topo do Roraima. O Incio da caminhada no cume logo ao amanhecer. De l possvel sentir a fora mstica dos dois montes. O Roraima se tem uma paisagem privilegiada do Monte Kukenn seu irmo e vizinho. O Marco Trplice que faz fronteira do Brasil, Venezuela e Guiana percebido depois de umas 4 horas de caminhada. Dentre os atrativos encontrados no topo do Roraima encontram-se: o Vale dos Cristais, o Fozo, a Ventana as Piscinas Naturais e a Pedra Maverick de onde se tem uma linda viso da Grande Savana. Neste percurso observam-se plantas e animais en-

Figura 05: Bulbostyles paradoxa. Espcie resistente ao fogo. Fonte: Jefferson da Cruz e Roberto Delfino. Pesquisa de campo, 2007 dmicos e formaes geomorfolgicas esculpidas meio as paisagens inimaginveis. No sentindo da segurana foi observado que as orientaes dos guias devem ser respeitadas, pois os mesmos sabem por intermdio do tempo os melhores lugares a serem visitados com segurana. Dentre as formaes rochosas encontradas no cume do Monte Roraima esto: O elefante, os lobos se beijando, o macaco comendo sorvete de casquinha, os labirintos, os soldados em formao, a piscina presidencial, o templo indgena, o falo, a mulher grvida, a pedra da tartaruga, o osso, o canguru, o anfiteatro, a cadeira presidencial, o cachorro com a ndega levantada, a Plaza Bolvar, o drago, dentre outras (Marrero, 2006). A maior elevao no Monte Roraima a pedra Maverick tem a forma de um veculo Ford com o mesmo nome. As piscinas naturais com fundo de cristais no topo do Roraima so chamadas de jacuzi e representaram a captao de boa energia mstica e melhores sentimentos astrais. Consideraes finais Na visita tcnica em 2007 ao Monte Roraima no Parque Nacional Canaima (Venezuela-Amrica do Sul) ficou comprovado que os ndios da etnia Pemn praticam um turismo de natureza que associa nos seus servios as suas historias e mitos passados pelos mais velhos. Ningum melhor que eles mesmos para proporcionarem satisfao e segurana demanda que os visita. Na Republica Bolivariana de Venezuela. Os ndios Pemn foram capacitados pelo Governo Federal para realizam hospedagem, servios de transportes, guias/

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carregadores de bagagem. Sendo que, os gestores e os prestadores de servio do Parque Nacional Canaima so todos indgenas, at mesmo o servio de policiamento local. O peridico estudou a atividade turstica indgena na regio da trplice fronteira do Brasil, Venezuela e Guiana na Amrica do Sul. Neste perodo foi identificado o nmero de turistas nos ltimos anos, assim como o perfil da demanda turstica do Monte Roraima. O Monte Roraima tem expressividade como atrativo turstico mundial no s pelo nmero de visitantes expressos nos livros, que so cerca de trs mil e quinhentas pessoas ao ano. Mais tambm pela diversidade de turistas de vrios pases e que envolvem todos os continentes terrestres. Os indicadores so relevantes para futuros estudos e comparaes no Brasil. Que dever desenvolver muito em breve, o turismo de natureza no Parque Nacional Monte Roraima na companhia dos ndios da etnia Taurepng, parentes dos ndios Pemn Taurepng venezuelanos. Mais dois fatos relevantes so o desenvolvimento do etnoturismo em 2011 na regio do Alto Solimes na fronteira do Brasil, Per e Colmbia. Como tambm o baixo nmero de peridicos voltados para as experimentaes cientficas de pesquisadores ativos ao entendimento das relaes que envolvem Parques Nacionais, Povos Indgenas e o Turismo. Atualmente tornou-se necessrio o entendimento destas relaes entre os gestores dos Parques Nacionais, as etnias indgenas e o turismo no Brasil. As etnias que vivem no extremo norte do pas desejam desenvolver atividades tursticas em suas terras sobrepostas ao Parque Nacional Monte Roraima. Dentre elas as etnias Taurepng, Macuxi e Wapixana, Ingaric e Patamona. Os Parques Nacionais brasileiros do extremo norte encontram-se fechados at os dias atuais e no contribuem para melhoria efetiva da sade e nem para a qualidade de vida das populaes indgenas que vivem no extremo norte do Brasil. Este fato inibe ao cidado brasileiro e outros visitantes a conhecerem as culturas indgenas e os territrios extremos do Brasil. Ao contrrio do Parque Nacional Canaima, na Venezuela que est aberto aos visitantes contribuindo efetivamente para desenvolvimento scio econmico dos povos indgenas venezuelanos. Mais a presena do turista de natureza, diz Leuzinger (2002: 32) deve garantir o mximo de proteo ambiental com um mnimo de proibio, sendo que o ponto de equilbrio deve ter determinao tcnica e conhecimento da capacidade de suporte do bioma. Na verdade ser possvel desenvolver um turismo de

natureza no extremo norte do Brasil que viabilize a disseminao da cultura da conservao da natureza assim como o desenvolvimento econmico e a sade local? Agradecimentos Ao Sr. Deus todo poderoso e ao povo indgena Pemn Taurepng de San Francisco de Yuruan e Paraytepuy de Roraima, na Venezuela. Particularmente a famlia indgena Delgado. Referencias citadas Branch, Hilary. 1996. Guide to Venezuela. Alemanha: Globe. Costa, Souza. 2005. et all Savanas de Roraima: Etnoecologia, Biodiversidade e Potencialidades. Agrissilvipastoris. Roraima: Boa Vista Ltda, FEMACT. 202pp. Discovery Chanel. 2007. Roraima o Mundo Perdido. TV a cabo - Net Combo - Manaus. Decreto Lei de n 56/2002. 2002. Braslia, Distrito federal. Filho, Dias. 2004. Guia do Parque Nacional do Monte Roraima. Estado de Roraima - Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais (IBAMA). Filho, Dias. 2003. Site do Parque Nacional do Monte Roraima Brasil. Instituto brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais (IBAMA) Disponvel: [Link] [Link]/siucweb/[Link]?seqUc=59. Acessado 05/05/2007. Gonalves, Hortncia. 2005. Manual de Metodologia da Pesquisa Cientifica. So Paulo: Avercamp. 142pp. Goidanich, Karin; Moleta, Vnia. 2001. Turismo Esportivo. 3 edio. Porto Alegre. Sebrae. 64pp Guias Philips. 1999. Parques Nacionais Brasil: Guia de turismo ecolgico - So Paulo: Empresa das Artes - Publifolha. 384pp. Gelas, Lage; Csr, Milone. 2001. A Economia do Turismo. So Paulo: Atlas. 227pp. Guia Ecolgico Philips. 1999. So Paulo: Empresa das Artes, Projetos e Edies Artsticas Ltda. 382pp. Governo do Estado de Roraima. 2006. Disponvel portal@[Link], Acessado, 2007.

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Recibido: 15/07/10 Reenviado: 01/02/11 Aceptado: 10/02/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 423-436. 2011

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Restaurante tpico y familiar de una regin turstica: Un estudio de caso sobre el impacto de la marca en la fidelidad del cliente
Hamilton Pozoi
FACCAMP, Faculdade Campo Limpo Paulista (Brasil)

Roselaine Aparecida de Faria Teodoroii


UNIESP (Brasil)

Takeshy Tachizawaiii
FACCAMP, Faculdade Campo Limpo Paulista (Brasil) Resumen: El objetivo de esta investigacin es analizar el efecto de la personalidad de la marca de un restaurante en las emociones del cliente (positivas y negativas), la satisfaccin del cliente y la fidelidad a la marca, utilizando modelos de ecuaciones estructurales. La investigacin tambin analiza la aplicabilidad del modelo fivefactor en la escala de personalidad de la marca para restaurante. Los datos empricos fueron colectados con la aplicacin de cuestionarios en seis restaurantes tpicos de Campos de Jordo-SP. Esta investigacin confirma cinco dimensiones de la personalidad tpica de un restaurante con enfoque turstico. Tambin, los resultados sugieren que las emociones de los clientes impactan directamente en la satisfaccin y fidelidad a la marca. De esta forma, los emprendedores ganarn mucho ante un acompaamiento constante de las percepciones de sus clientes en relacin a la marca y a la personalidad del restaurante. Palabras clave: Personalidad de la marca; Restaurante; Emocin; Satisfaccin del cliente; Fidelidad. Title: Typical family restaurant and tourist area: A case study on the impact of the brand in customer loyalty Abstract: The objective of this research is to analyze the effect of brand personality of a restaurant in the clients emotions (positive and negative), customer satisfaction and brand loyalty, using structural equation models. The research also examines the applicability of the model in the fivefactor in brand personality scale for a restaurant. Empirical data were collected with the use of questionnaires in six typical restaurants of Campos de Jordo-SP. This research confirms five personality dimensions typical of a tourist-focused restaurant. Also, the results suggest that emotions directly impact customer satisfaction and brand loyalty. In this way, entrepreneurs will gain much with a constant accompaniment of the perceptions of customers regarding the brand and the personality of the restaurant. Keywords: Brand personality; Restaurant; Emotion; Customer satisfaction; Loyalty.

i PhD en Administracin e profesor e investigador de la Maestra en Administracin de Empresas en el mbito de la Micro y Pequea Empresa em La Faculdade Campo Limpo Paulista-Faccamp (Brasil). E-mail: [Link]@ [Link] ii estudiante de posgrado em Administracin e profesor de la responsabilidad social em UNiesp (Brasil). E-mail: faria@[Link] iii Doutor en Administracin e profesor e investigador de la Maestra en Administracin de Empresas en el mbito de la Micro y Pequea Empresa em La Faculdade Campo Limpo Paulista-Faccamp (Brasil). E-mail: usptakes@[Link]
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Introduccin Los clientes muchas veces toman decisiones sobre restaurantes con base en diversos atributos, como localizacin, la cualidad de la comida, servicio, precio, experiencias anteriores y marca (Jiang, Dev; Rao, 2002). Recientemente, las investigaciones empezaron a analizar el efecto de la personalidad de la marca percibida por los clientes en la utilizacin de los servicios por medio del comportamiento de estos (Fournier, 1994; Yik, 2001). La personalidad de la marca es definida como un conjunto de atributos semejantes a la personalidad de los seres humanos asociados a un tipo particular (Aaker, 1997). Aaker (1996) sugiere que la personalidad de la marca puede proveer un link entre los beneficios emocionales y auto-expresin de un producto y el servicio prestado que pasa a ser considerado como base para mejorar el relacionamiento con los clientes, creando una diferenciacin de marca. Matthies (1997) sugiere tambin que la personalidad de la marca puede aumentar el valor agregado del servicio y la ampliacin de esa marca. Y a su vez, Randall (1997) apresenta cuatro principales funciones de la personalidad de la marca: a) ofrecer identidad al cliente; b) hacer una base de datos con todas las informaciones ofrecidas por el cliente sobre el servicio; c) garantizar la tranquilidad esperada y los beneficios; d) acrescentar informaciones sobre el valor del servicio prestado. Recientes investigaciones estn centradas sobre esos datos relacionados a la personalidad de la marca y a la emocin en el proceso de consumo (Biel, 1993; Donovan; Rossiter, 1982; Yik, 2001). Biel (1993) afirma que la personalidad de la marca evoca emociones em los clientes, lo que es consistente con la conclusin de Yik (2001), de que las acciones ms duraderas afectan la personalidad y las influencian, y estas, a su vez, conducen al comportamiento de satisfaccin del cliente. Aaker (1996) afirma que la personalidad de la marca provee un beneficio emocional a partir del momento em que los clientes piensan en utilizar el servicio (la marca). El estado emocional positivo de los clientes ir influenciar positivamente el nmero de itenes comprados, el tiempo utilizado en la tienda, y el valor monetario gastado en la tienda (Donovan; Rossiter, 1982). Considerando, que la emocin es un antescedente a la satisfaccin del cliente (Babin; Darden, 1996; Desai; Mahajan, 1998). El comportamiento del consumidor es retratado como un estmulo a un sistema de respuesta del organismo. Estos estmulos son "externos a la persona" y compuesto por dos variables el mix de marketing y de otros insumos ambientales. Por lo tanto, la personali-

dad de la marca puede ser usada como estmulo para que los emprendedores puedan incentivar a los clientes en sus aptitudes y acciones y de esa forma, aumentar los niveles de la personalidad de la marca y de la lealtad (Fournier, 1994). As, es muy importante que los emprendedores de restaurante tpicos sepan ms sobre el comportamiento de sus clientes y como estos pueden ser influenciados por la personalidad de la marca y por sus necesidades emocionales. Mismo que la personalidad de la marca y la emocin generada por ella sean reconocidas en la literatura existente como factores importantes en el marketing de relacionamiento, poca investigacin emprica fue realizada sobre los efectos de la personalidad de la marca en los clientes en el comportamiento de la post compra. Este estudio investiga la personalidad de la marca de un restaurante y su papel en la creacin de valor para la satisfaccin del cliente y su consistente fidelidad a travs del papel mediador de las emociones del cliente. Este estudio tambin abarca como las variables de personalidad de la marca, tales como sinceridad, entusiasmo, competencia, cualidad, sofisticacin, servicio pueden afectar el estado emocional del cliente. Es importante resaltar que los resultados de este estudio tienen implicaciones tericas y prcticas. Las implicaciones tericas incluyen un mejor entendimiento de los factores de la personalidad de la marca sobre el estado emocional de los clientes dentro del sector. Tal actitud ofrece informaciones y los ms ricos insights sobre la estructura y los procesos de marketing de la teora de la marca. Con respecto a la aplicacin prctica, los emprendedores pueden desarrollar estrategias eficaces de posicionamiento, investigando la relacin entre la personalidad de la marca y la fidelidad a la marca, medida por factores emocionales, y como sta se refleja en la satisfaccin del cliente. Es fundamental para que los emprendedores de restaurantes tpicos puedan evaluar los factores que contribuyen para la creacin de experiencias agradables y/o desagradables que puedan afectar el comportamiento de los actuales clientes y los en potencial. La personalidad de la marca de un restaurante tpico Trazos de personalidad son determinados a partir de la observacin y del comportamiento, bien como caractersticas fsicas (Park,1986). As, como las personas desarrollan sus proprias personalidades, reflejando as un proceso relativamente sencillo de desarrollo de la personalidad (McCrae et al., 2000). De la misma forma se define la personalidad de la marca como la inmediata

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manera emocional que se obtiene como respuesta de las personas a una marca (Larson, 2002). Segundo Burke (1994), una estrategia eficaz usa la personalidad de la marca, correctamente y consistentemente comunicada y, por lo tanto, otorga una impresionante variedad de beneficios, incluyendo los siguientes: 1. la construccin de una marca propia generando un posicionamiento en la aprovacin general; 2. la creacin de un reconocido ambiente para una comunicacin eficaz con los clientes; 3. el desarrollo de una fuerte imagen de la marca para los productos y servicios prestados; 4. la diferenciacin de la marca en el mercado; 5. permitir a la empresa un valor agregado altamente percibido para sus productos y servicios. Aaker (1997) desarroll una escala para la personalidad de la marca (EPM) - Brand Personality Scale [BPS] - para explorar el significado de 37 marcas comerciales, examinando como esos atributos de la personalidad estn estructurados en la mente de las personas en los Estados Unidos. El desarrollo del proceso asegur la validad, confiabilidad y generalizacin de la escala en el mbito de las marcas. Un total de 42 trazos de personalidad EPM fueron identificados en cinco dimensiones: sinceridad, entusiasmo, competencia, robustez y sofisticacin. Estas cinco dimensiones han descrito con exito las personalidades de muchas marcas fuertes en los Estados Unidos (Aaker, 1996). Por ejemplo, una marca puede tener una personalidad compleja, que vara en dimensiones, es el caso de McDonald's que fue evaluada con elevado atributo en sinceridad y competencia. En un aplicativo EPM de Aaker en segmentos diferentes de restaurante, tales como: fast food, de cenas ocasionales y de almuerzo ejecutivo fueron distinguidos con base en las cinco dimensiones de la EPM, pero, en relacin a la distincin entre los restaurantes de lujo la escala EPM no tuve exito (Siguaw, Mattila; Austin, 1999). Las emociones Las emociones de una persona pueden ser positivas y negativas. Las personas en estados emocionales positivos tienden a disminuir la complejidad de su tomada de decisin y tienen menos tiempo de decisin que las personas en estados emocionales negativos. Investigaciones han mostrado que las emociones contribuyen significativamente para la seleccin de prestadores de servicios, la evaluacin de la cualidad del servicio, la determinacin en repetir los comportamientos de compra y el desarrollo de fidelidad a la marca (Barsky; Nash, 2002; Mattila; Enz, 2002; Becker; Murrmann; Murrmann; Cheung, 1999). Hay que concentrarse en aspec-

tos emocionales de la experiencia de consumo para una mejor comprensin de la evaluacin en el proceso de atendimiento al cliente (Mattila; Patterson,2004). Dub y Menon (2000, p.288) sugieren que las emociones son respuestas efectivas al consumo y a la propia percepcin de los diversos atributos que componen la evidencia de un producto o servicio. Esas emociones son normalmente intencionales porque ellas tienen un objeto o referencia y que son diferentes del concepto de humor, que es un estado generalizado inducido por una variedad de factores y es normalmente cansativo y no intencional (Bagozzi, Gopinath; Nyer, 1999). En otras palabras, las emociones de consumo muchas veces exigen ms intensidad, motivacin, fuerza, uma situacin especfica que la urgencia psicolgica del humor. El componente emocional en la satisfaccin es por lo tanto, independiente del sentido global de los afectivos regalos a los clientes en el perodo del tiempo de servicio (Ruyter; Bloemer,1999). En los estudios, geralmente, se identifican dos maneras diferentes de comprender las caractersticas subjacentes a la emocin del consumo, es decir, en la categora y en la dimensin estructural (Oh, 2005). En el anlisis de la categora estn presentes varios factores independientes monopolar (Oh, 2005). Por ejemplo, Plutchik (1984) desarroll una escala de la emocin, identificando las categorias principales, incluyendo la aceptacin, la alegra, la espectativa, el miedo, la clera, la tristeza, la sorpresa y la repugnancia. Varias investigaciones han apoyado la confiabilidad y la validad de medir la emocin del consumo mediante las categoras de la emocin, fundamental en sus estudios (Batra; Holbrook, 1990). El estudio de la dimensin estructural presupone que los estados emocionales estn relacionados uno con el otro de forma sistemtica, en vez de independientes uno del outro (Oh, 2005). Al contrario del estudio de la categora, la dimensin estructural asegura la existncia de una estructura bipolar de medidas. Como ejemplo, las emociones de consumo fueron medidas a travs de una serie de escalas semnticas, como un continuo bipolar de placer, excitacin y dominacin. Varias investigaciones han apoyado el estudio de la categora, presentando evidencias empricas (Holbrook; Westbrook, 1990; OH, 2005). Adems, Machleit y Eroglu (2000) afirman que las emociones positivas y negativas tienen variaciones nicas e influencia sobre el comportamiento de forma independiente y que los clientes son afectados por dos factores unipolares independientes que son dimensiones correspondientes al sentido positivo o negativo de una emocin de consumo (Babin, Darden; Babin, 1998; Lee, Lee; Lee, 2005; Yoo, Park; Macinnis, 1998).

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La satisfaccin del cliente La satisfaccin del cliente es fundamental para el concepto de marketing como la nocin de satisfacer las necesidades y deseos de los consumidores (Spreng, Mackenzie & Olshavsky, 1996; Hsu, 2009). La definicin de satisfacin del cliente vara a lo largo de la literatura de marketing. La satisfaccin del cliente en la percepcin cognitiva del comprador puede ser adecuada o inadecuadamente recompensada por los sacrificios que l puede percibir. La definicin de un resultado ante los sacrificios recibidos por medio de la experiencia del consumo (YI, 1990) y la satisfaccin de los clientes, mismo como el resumen del estado psicolgico resultante de la emocin en torno de las expectativas est asociada con el sentimiento previo del consumidor sobre la experiencia del consumo (Oliver 1992). Los resultados de la satisfaccin del cliente cuando quiere confirmar su expectativa antes de la compra de un servicio o no confirmar positivamente sus expectativas a respecto de los servicios adquiridos, resultando en un nvel de servicio despus de la compra, afectan su experiencia en relacin al proveedor. La manera por la cual la satisfaccin del cliente es medida ha sido discutida en trminos de escalas que son utilizadas y en la forma de las preguntas (Wilson, 2002). La satisfaccin del cliente puede ser medida por una o por varias alternativas. Por consecuencia, es aceptable, cuando las escalas multi alternativas son utilizadas, debe ser considerado que la satisfaccin del cliente es complea, porque las escalas de mltiples alternativas pueden capturar ms connocimiento sobre la satisfaccin del cliente, a partir de la perspectiva del propio consumidor en vez de un nico iten. Varios tenes tambin pueden ofrecer confiabilidad en la escala emprica estable cuando es comparado con un nico iten (Gilbert; Veloutsou, 2006). La satisfaccin del cliente tambin puede ser medida por dos tipos distintos de transacciones: satisfaccin especfica y satisfaccin global. La primera est relacionada a un encuentro especfico con objetos especficos, mientras la segunda es una construccin acumulativa totalizando satisfaccin con los productos y servicios (Faria; Tachizawa, 2008). Yuksel, Kilinc y Yuksel, (2006) explican que la recuperacin del servicio bien ejecutado puede aumentar la satisfaccin del cliente y la lealtad; puede tener una influencia directa sobre si los clientes siguen insatisfechos con o defecto de una organizacin. Por eso, satisfaccin general puede basearse en muchas transacciones o en apenas algunas, dependiendo de la cuantidad de veces que el consumidor tenga usado

un objeto especfico. En otras palabras, la satisfaccin global es un agregado de todas las avaliaciones anteriores especficas es actualizada despus cada accin especfica. En general, la satisfaccin global es una media variable que es relativamente ms estable que las transaciones especficas de satisfaccin (Parasuraman, Zeithaml; Berry, 1994). En este estudio, la satisfaccin del cliente es medida en trminos de satisfaccin global. Grande parte de investigaciones sobre la fidelidad a la marca se concentra en definir y medir factores de esa fidelidad y de su asociacin en relacin de largo plazo entre compradores y vendedores. La fidelidad a la marca definida con base en creencia, actitud y estructura de la intencin de los consumidores de una determinada marca conduce al cliente a un tipo especial de compromiso con ella. Este compromiso direcciona al cliente a comprar la misma marca cada vez que el mismo producto es usado. De acuerdo con Davidow y Uttal (1989), los clientes que son fieles a la marca ofreren a los proveedores una triple recompensa: el marketing y los costos de ventas para mantenerlos son muy inferiores a los de obtencin de nuevos clientes, esa reduccin en el costo de marketing lleva a la reduccin del costo de transacciones y comunicaciones y, finalmente, los clientes fieles compran ms que un cliente moderadamente fiel o un nuevo cliente. Desarrollo de las hiptesis Las relaciones entre la personalidad de la marca y las emociones del cliente. La personalidad es relativamente estable, al menos en la cuestin de largo plazo. La emocin es momentnea, o por lo menos de corto plazo y es una cuestin de consciencia y sentimentos accesibles (Yik, 2001). Muchos psiclogos se han centrado en la relacin entre personalidad y emocin, relatos han demonstrado que la personalidad est relacionada a la emocin (Izard, Libero, Putnam, Haynes, 1993; Watson, Clark, 1997). Estudios tambin sugieren que los trazos de personalidad pueden ser duraderos y antescedentes de las propias emociones (Mccrae; Costa, 1991; Yik, 2001). En relacin con esa evidencia, Biel (1993) sugiere que la personalidad de la marca evoca emociones en el comportamiento de los consumidores en contextos de marketing. Esto significa que una comprensin de naturaleza emocional va a depender del grado en que es ms dependiente del contexto o de la personalidad dependiente (Yik, 2001). Las relaciones entre las emociones del cliente, su satisfaccin y la fidelidad a la marca. El concepto de emocin comprende una clase de fenmenos mentales y que singularmente se caracteriza por un sentimiento

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experimentado conscientemente de un estado subjetivo y, de modo general acompaa afecto y humor. La emocin se realiza y puede surgir como una funcin de la evaluacin del individuo sobre el significado, las causas, las consecuencias y/o las implicaciones personales de un estmulo particular (Westbrook, 1987). Varias investigaciones han demonstrado la relacin entre la emocin del cliente, su consumo y su comportamiento. Morris, Woo, Geason y Kim (2002) consideran que la respuesta emocional es un poderoso receptor de las intenciones y de la atitud en relacin a la marca, que es consistente en relacin a los comportamientos de compra de los clientes que son fuertemente influenciados por sus emociones y que las emociones influyen en la satisfaccin y patrocinio en la repetitividad de la compra. Por ejemplo, Han y Back (2007) encuentran una relacin significativa entre las experiencias emocionales de los huspedes y su constante regreso al mismo local de hospedaje. Especficamente en este caso, la cena del restaurante del hotel fue fuerte influenciador en esta emocin. El cliente se foc, principalmente, en recibir una ptima comida con un servicio simptico, de modo a influenciar su emocin en relacin a la personalidad y por ser altamente agradable y generar mucha satisfaccin, acab reforzando las emociones de los clientes. As, las emociones son importantes componentes de respuestas para el cliente, influenciando en su satisfaccin y patrocinando la repeticin de la accin (Allen, Machleit; Kleine, 1992; Walsh, 2000; Laverie, Kleine; Kleine, 1993). Oliver (1997) afirma que la satisfaccin puede ser determinada usando el duplo proceso de un modelo cognitivo y afectivo. Clientes observan y experimentan el desempeo de los emprendedores de servicios tursticos y los evaluan para sus futuras acciones. Por ejemplo, el anfitrin de un restaurante recibe un cliente de manera amistosa y atenciosa, llamndolo por su nombre y ofrecindole una bebida, mientras el cliente aguarda en la mesa. El cliente pasa a sentirse ms confortable y la espera se torna ms agradable y placerosa, creando as, una atmsfera que enfluye directamente en la satisfaccin afectiva del cliente. Esto significa que los clientes prueban una situao especial del servicio e implica, tambin, que viviendo un afecto positivo en un restaurante, el consumidor estar dispuesto a repetir la experiencia y, por lo tanto, se torna fiel al restaurante. Yu e Dean (2001) sugirieron que hay una alta correlacin entre la fidelidad de los clientes y los componentes emocionales y emociones positivas. Los estudios sugieren que la emocin enfluye en la retencin de los clientes y en la vonluntad de comprar (Baker, Grewal; Levy, 1992).

La relacin entre la satisfaccin de los clientes y la fidelidad a la marca mostradas en las investigaciones, tradicionalmente, han afirmado la evidencia emprica de una relacin positiva entre la satisfaccin del cliente y la fidelidad a la marca. Bitner (1990) afirm que la satisfaccin del cliente tiene un efecto indirecto sobre la fidelidad de la marca. Rust y Zahorik (1993), tambin, encuentran una relacin directa entre la satisfaccin y fidelidad de los clientes a la marca en dos diferentes categoras de servicios, o sea, en los bancos y en una cadena hotelera americana. Albarracin y Wyer (2000), posicionan que el refuerzo del nivel de afecto positivo dado a los clientes aumenta las intenciones de recompra. Con base en esa propriedad, Eagly y Chaiken (1993) afirman que las personas forman sus componentes cognitivos de actitud, por lo menos parcialmente, con base en el aprendizaje sobre los atributos de los objetos. Y, as, colocan en los objetos atributos adicionales que son valorados coherentemente con sus actitudes y expectativas existentes. Una vez que la evaluacin del objeto y las actitudes son derivadas positivamente y que tambin son coherentes con las creencias existentes sobre el objeto. Esta evolucin cognitiva confirma la coherencia de las creencias y aumenta el nivel de la confianza (Smith; Swinyard, 1988). En este caso, el efecto de la evaluacin positiva de este particular comportamiento va a reforzar las creencias positivas en relacin al objeto de actitud y as, la satisfaccin y la lealdad a la marca aumentan, lo que determina probabilidad de regreso y de tolerancia a determinado precio. Recientemente, Back (2005) confirm, con base en su estudio imprico en el sector de hotelero, que parte de la satisfaccin del cliente es consecuencia del estado de fidelidad del cliente al produto o servicio. A seguir las hiptesis llevadas en consideracin en esta investigacin: H1: la personalidad de la marca est associada positivamente con las emociones positivas del cliente; H2: la personalidad de la marca est negativamente asociada con las emociones negativas del cliente; H3: la emocin positiva asociada con a satisfaccin del cliente positivamente; H4: emocin negativa est asociada con la satisfaccin del cliente negativamente; H5: la emocin positiva est asociada con la lealtad a la marca positivamente; H6: emocin negativa est asociada con la lealtad negativamente; H7: la satisfaccin del cliente est positivamente asociada con la fidelidad a la marca.

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Las variables Se desarroll un cuestionario baseado en revisin bibliogrfica y en un estudio central. Para garantizar la confiabilidad y la validad de las escalas, tambin fueron realizados testes. Relacionados a la personalidade de los restaurantes fueron agrupados 42 tenes baseado en el estudio de Aaker (1997) referentes a la personalidad y a la marca. Son identificados en trminos de cinco dimensiones: la sinceridad, la excitacin, la competencia, la sofisticacin y robustez. Se conferi la escala de emocin en cinco tenes positivos - contento, satisfecho, animado, feliz y muy satisfecho - y en cinco puntos negativos - irritado, descontento, ignorado, irritado y ansioso -, habindose considerado 1 para no estoy de acuerdo a 5 para [Link] et al. (1998) realiz entrevistas etnogrficas para identificar la emocin de los clientes en relacin a las respuestas que caracterizan la experiencia individual. El estudio identific cinco puntos positivos - placer, atrayente, animado, contento y feliz - y cinco puntos negativos - ignorado, ansioso, anulado, descontento e irritado. En este estudio, en razn del direccionamento para el sector de restaurantes tpicos de turismo, se acrescent un iten ms para capturar el grado de satisfaccin de los clientes al experimentar una sensacin de saciedad despus de la comida. En relacin a la satisfaccin del cliente se adopt tres escalas de satisfaccin de acuerdo con Lee, Lee; Yoo (2000). Siguiendo la linea con Westbrook y Oliver (1991), la satisfaccin del cliente es mayor en la cena de que en relacin al almuerzo en trminos de sus expectativas. La evaluacin de acuerdo con el tema `` yo me siento satisfecho con mi decisin de cenar en el restaurante", con las posibilidades de respuestas (1. no estoy de acuerdo a 5. estoy de acuerdo). El segundo item, de preguntas: Cual es la satisfaccin percibida con la cena en el restaurante. La escala de evaluacin de como l se siente en relacin al restaurante (1. muy malo a 5. muy bueno). La escala de lealtad fue elaborada por medicin en cuatro tenes con base en (Zeithaml et al. 1996). Los tenes medidos de acuerdo con una escala de 5 puntos de tipo Likert (1. fuertemente no estoy de acuerdo a 5. estoy plenamente de acuerdo), con declaraciones sobre la intencin de decir cosas positivas para los otros, tales como: recomendar el restaurante para otro cliente; presentar una fuerte intencin de regresar a este restaurante y tambin agregar ciertas observaciones, como por ejemplo: escojo este restaurante en primero lugar en relacin a los otros restaurantes. El estudio fue realizado con 540 clientes que haban

cenado en los restaurantes tpicos de Campos de JordoSP - Brasil escojidos para el estudio. El tipo de restaurante es reconocido nacionalmente como establecimiento para familias y con precio medio para almuerzo y cena. La investigacin fue realizada en seis restaurantes convenientemente seleccionados con base, no slo en la localizacin y volumen de negocios, fue tambin en funcin de su facturamiento y de la equivalencia de los servicios durante el perodo de un mes. Las entrevistas fueron presentadas a los clientes durante el almuerzo y la cena todos los das de la semana. Un total de 90 entrevistas fueron realizadas entre los clientes en cada uno de los restaurantes mientras estaban en el local sumando un total de 540 cuestionarios -, siendo que 512 fueron devolvidos. El nmero de respuestas a ser utiizadas fue de 480, obteniendo un 89% de respuestas. Este alto porcentaje de respuesta se devi a un descuento ofrecido para los participantes de la investigacin en la prxima visita al restaurante. Los datos del universo de esta investigacin son mostrados en el Cuadro 1, a seguir:
CARACTERSTICAS Sexo Hombres Mujeres Edad Menos de 24 De 25 a 30 Ms de 30 Escolaridad Post-graduacin Superior Secundaria RESPUESTAS 214 266 112 160 208 130 295 55 PORCENTAJE % 44.6 55.4 23.4 33.3 43.3 27.1 61.5 11.4

Cuadro 1. Muestra demogrfica de los participantes. Fuente. Datos del estudio Los coeficientes alfas de dimensiones positivas y negativas fueron 0.763 y 0.908, respectivamente. Los coeficientes de sinceridad, entusiasmo, competencia, sofisticacin y robustez fueron 0.817, 0.810, 0.883, 0.834 y 0.780, respectivamente. El coeficiente alfa para el coeficiente satisfaccin del cliente fue de 0.886 y el coeficiente alfa de lealdad fue 0.910. Anlisis y resultado de la investigacin El resumen del perfil demogrfico de los entrevistados presentados en el Cuadro 1 muestra que la mayora que respondieron a las preguntas son del sexo femenino (55.4%), con edad de ms de 30 anos (43.3%) y con curso superior (61.5%). El anlisis factorial y test de con-

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fiabilidad en un procedimiento de rotacin varimax fue utilizada para identificar dimensiones subyacentes en relacin a la personalidad de la marca. En seguida, el test de confiabilidad fue utilizado para testar la consistencia interna para las variables, emocin, satisfaccin y lealtad. Como muestra el Cuadro 2, el anlisis factorial exploratorio con rotacin varimax para la personalidad de la marca del restaurante revel cinco factores con base en un corte de autovalor de 1. Esos cinco factores explicaron un total acumulado de 74.02% de la variante en los datos. La interpretacin de esos factores est en las siguientes dimensiones de la marca de personalidad de los restaurantes (las variaciones estn mensionadas entre parntesis): competencia (17.69%), robustez (15.82%), sinceridad (15.61%), excitacin (12.61%), y sofisticacin (12.9%).
FACTOR DE CARGA NOMBRE DE FACTOR

El modelo de medicin La medicin de la cualidad total fue evaluada utilizando anlisis factorial confirmatoria (Anderson; Gerbing, 1992). Mismo que la cualidad de medicin sea evaluado factor por factor, cada indicador del mltiplo ten fue considerado simultneamente para garantizar la mxima validad del test convergente y discriminante deberan ser retirados a partir del anlisis adicional (ver Cuadro 3). Todas las cargas que ultrapasen 0.5, y cada indicador t con valor superior a 12.7 (p < 0,001). El factor de ajuste estadstico muestra 503.05 con 21 grados de liberdad (p < 0,001). La raz cuadrada con erro de aproximacin - (Root Mean Square Error of Approximation - RMSEA) es de 0.045, y el ndice de ajuste comparativo (IAC) es de 0.96, y el ndice ajustado de bondad es de

0.89, y el ndice de ajuste de economa normalizada es de 0.77. Todo soporte AUTO CORRELACIN VARIACIN VALOR TOTAL de apoyo a las estadsticas y a la cualidad de las mediciones globales fueNegocio 0.81 2.89 17.69 Competencia 0.70 0.81 ron dadas debido al grande nmero de Suceso 0.79 0.69 amuestra y del nmero de indicadores Tcnica 0.81 0.72 (Anderson & Gerbing, 1992). Adems, Esfuerzo 0.87 0.75 Confianza 0.73 0.64 se verifica la evidencia de la validad Robusto 0.66 2.69 15.82 Robustez 0.58 0.79 discriminante cuando la proporcin de Resistencia 0.79 0.69 variacin extraida de cada participanSincero 0.88 2.66 15.61 Sinceridad 0.71 0.77 te excede el cuadrado del coeficiente Honesto 0.85 0.75 representando su correlacin con otros Realista 0.75 0.66 factores. Saludable 0.89 0.81 Un par de escalas, con una alta coIndependiente 0.71 2.22 12.61 Excitacin 0.62 0.73 rrelacin entre ellos es la satisfaccin y nico 0.73 0.71 la lealdad; con = 0.76; = 0.57 (ver Jovial 0.74 0.59 en el Cuadro 4). Las varianciones exEncantador 0.86 0.73 traidas estimadas son de 0,75 y 0,73, Femenino 0.89 2.01 12.29 Sofisticacin 0.79 0.75 respectivamente, indicando la validad Variedad 0,81 0.72 discriminante adecuada. Mismo que Suavidad 0.82 0.71 se pueda tambin estar preocupado VARIACIN TOTAL 74.2 con la validad discriminante de los Cuadro 2. Resultados del anlisis factorial y del test de confiabilidad de los partici- participantes de emociones positivas y satisfaccin, la correlacin entre las pantes. Fuente. Datos de la investigacin. emociones positivas y satisfaccin es de 0,65 ( = 0,41). La estimativa extraida para esas esSe realiz un refinamiento en la escala y, tambin a calas son 0.71 y 0.73, respectivamente. As, de acuerdo travs del anlisis de correlacin total para mejorar la con esta evaluacin, las medidas parecen tener niveles confiabilidad de los resultados obtenidos. Esto condu- aceptables y con validad. jo a la retencin de 19 tenes, que representaban cinco dimensiones: factor de competencia (5 itens, - 0.81), Test de las hiptesis factor de robustez (4 itens, - 0.79), factor de sinceridad En general, los resultados del modelo fueron analiza(4 itens, - 0.77), factor de excitacin (3 itens, - 0.73), dos usando LISREL 8.5. Los trminos estructurales de y factor de sofisticacin (3 itens, - 0.75). error (flechas) para las variables de emocin (positiva

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y negativa) permitieron relacionar unos con los otros, pero no con cualquier otro termino de error estructuMEDIAS ** ral, porque estos dos representan las dos dimensiones emocionales del consumidor. La mxima verosimilitud SINCERIDAD 0.69 0.44 de estimativas para los diferentes parmetros de ajuste Honestidad 0.66 (15,34) global del modelo son presentados en el Cuadro 5. Realista 0.3 (13,77) El factor sugiere que los datos de ajuste del modelo no fija para ( = 20.92; df 83; p<0.01), porque la senSaudvel 0.61 (13,31) sibilidad estadstica de no es una medida adecuada EXCITANTE 0.71 0.51 de ajuste del modelo. Entre tanto, la evaluacin global 0.68 (16,63) Joven del ajuste se basi en mltiplos indicadores (Bagozzi; 0.64 (13,87) nico Yi, 1988; Bollen, 1989; Hair et al., 1998). Pero, esos Independiente 0.77 (17,34) mltiplos indicadores sugirieron que el modelo tiene un COMPETENCIA 0.84 0.41 buen ajuste, y que justifica la interpretacin de los daTrabajo 073 (16.94) tos. El ndice ajuste de bondad fue de 0.95, y el ndice de Negocio 0.70(16.55) ajuste normalizado fue de 0.96 y el ndice de ajuste no Confianza 0.69(16.40) normatizado fue de 0.97. Tambin, la correlacin mlSuceso 0.75 (17.02) tipla del cuadrado (CMC) fue de 0.059, y el ndice de SOFISTICACIN 0.66 0.47 comparacin (IC) fue de 0.97. Atraccin 0.78 (17.77) La correlacin mltipla del cuadrado (CMC; R) para Femenidad 0.61 (14.94) las ecuaciones estruturales indicados para satisfaccin y lealdad fueron altas. Ms de la mitad de la variacin EMOCIN + 0.87 0.79 (CMC = 0,69) en lealdad fue explicado por el efecto diContento 0.81 (21.67) recto en las emociones positivas y negativas y de la saPlacer 0.73 (20.91) tisfaccin y sus efectos indirectos en las dimensiones de EMOCIN 0.88 0.69 personalidad de la marca, tales como sinceridad, entuDescontento 0.74 (17.04) siasmo, competencia, sofisticacin y robustez. Para la Desplacer 0.72 (16.74) satisfacin del cliente (CMC=0,60), y la variacin fue SATISFACCIN 0.87 0.79 explicada por los efectos directos de emociones positivas Con el local 0.91 (23.88) y negativas y las dimensiones de la personalidad de la Sentimiento 0.88 (22.67) marca. FIDELIDAD 0.91 0.77 Para la variacin positiva de emocin (CMC=,32), la Regreso 0.89 (25.55) variacin fue explicada por los Promover 0.81 (23.17) efectos directos de las dimensiones a la personalidad de la marca. Por lo tanto, la variacin negativa de emoCuadro [Link] de medicin resultante de la confirmacin (CMC= 0.02) por la personalidad de la marca no fue cin del Factor de Anlisis. Fuente: Datos de la investigacin. suficiente. Los Cuadros 5 y 6 presentan los resultados y * . = 114.53 (df = 57, y valor de p = 0,000), ndiestimativas de los parmetros normatizados. ce de ajuste = 0.94, ndice ajustado = 0.88; erro de La personalidad de la marca H1 (hiptese 1) tiene aproximao da raz cuadrada = 0.068; ndice de ajusun efecto positivo sobre la emocin positiva (11= 0,57; te normalizado = 0.97 e ndice de ajuste comparativo = 0.98. valor t = 8,76), estadsticamente con significativo nivel p ** variable media extraida. < 0,01 y, por lo tanto, confirma la H1. Este resultado fue consistente con la 1 2 3 4 5 MEDIA SD conclusin de Izard et al. (1993) que PERSONALIDAD DE LA la personalidad de la marca es positi1.00 4.47 0.72 MARCA vamente relacionada con la emocin EMOCIN POSITIVA 0.47* 1.00 4.97 1.01 positiva. Como todos los atributos EMOCIN NEGATIVA (0.02)* (0.16)* 1.00 2.79 1.41 de la personalidad de la marca tieSATISFACCIN DEL CLIENTE 0.45* 0.3* (0.30)* 1.00 5.17 1.9 nen connotaciones positivas, hubo un FIDELIDAD 0.39* 0.59* (0.18)* 0.74* 1.00 5.01 1.17 impacto positivo de la personalidad de la marca con la emocin positiva. Cuadro 4. Intercorrelaciones de los participantes, media y desvio padrn. Los clientes perciben la marca de un Fuente: Datos de la investigacin.
PARTICIPANTES Y VARIABLES PADRONIZACIN FACTOR CARGA PARTICIPANTE DE CONFIANZA

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ELEMENTOS PERSONALIDAD DE LA MARCA Emocin positiva Emocin negativa Satisfaccin Lealdad EMOCIONES POSITIVAS Satisfaccin Lealdad EMOCIONES NEGATIVAS Satisfaccin Lealdad EFECTOS INDIRECTOS Satisfaccin a la marca Fidelidad a la marca Fidelidad a las emociones EFECTOS TOTALES Emociones positivas a la marca Emociones negativas a la marca Satisfaccin a la marca Fidelidad a la marca Lealdad Emociones de fidelidad Satisfaccin general

MODELO PROPUESTO 0.56 (8.76) 0.13 (2.29) 0.27 (4.56) 0.09 (0.11) 0.7 ( 11.13) 0.15 (2. 07) 0.15 (3, 38) 0.10 (3, 29) 0.37 (6,93) 0.53 (9, 41) 0.43 (7, 16) 0.59 (8, 88) 0.15 (2.31) 0.61 (9. 55) 0.59 (9, 37) 0.77 (11.67) 0.61 (9. 97) 0.79 (11.53)

MODELO COMPETIDORES 0.60 (9.44) 0.13 (2.35) 0.22 (4.41) 0.05 (0.09) 0.68 (14.33) 0.14 (2.09) 0.13 (2, 93) 0.11 (2, 81) 0.47 (8.59) 0.41 (8. 43) 0.55 (8.51) 0.61 (9.47) 0.13 (2. 33) 0.47 (8. 71) 0.42 (8. 39) 0.75 (11.98) 0.69 (10.33) 0.82 (13.13)

Cuadro 5. Parmetros normatizados. Fuente: Datos de la investigacin.


CMR (R ) Emociones positivas Emociones negativas Satisfaccin Fidelidad df p MODELO PROPUESTO 0.34 0.02 0.63 0.68 251.53 81 0.00 MODELO CONCURRENTE 0.39 0.03 0.61 0.69 222.09 83 0.00

Cuadro 6. Datos de la correlacin mltipla del cuadrado. Fuente: Datos de la investigacin. Obs.:
a. = 201.53; df = 81; p = .000; GFI = .94; AGFI = .92; CFI = .96; NNFI = .95; RMSEA =.057, b. = 222.59; df = 82; p = .000; GFI = .94; AGFI = .91; CFI = .96; NNFI = .95; RMSEA =.061, c. = 201.44; df = 80; p = .000; GFI = .94; AGFI = .92; CFI = .96; NNFI = .95; RMSEA =.058, t crit = 0.05 = 1.96. t crit = 0.01 = 2.58.

restaurante honesto, real, y saludable, que genera una emocin positiva. As, la H2 fue confirmada, mostrando un efecto negativo y significativo de la personalidad de la marca en emociones negativas (11 = - 0,13; valor t = -2,29) que, tambin, fue consistente con resultados de estudios anteriores de Costa y McCrae (1991). Las H3 y

H4 fue confirmada, pues las emociones positivas y negativas fueron asociadas con la satisfaccin del cliente. La emocin positiva del cliente sobre el restaurante tuvo un efecto positivo y muy significativo en su satisfaccin ( 31 = 0.57; valor t = 11.13; p < 0.01), apoyando as la H3. De otro modo, la emocin negativa tuvo un efecto negativo sobre la satisfaccin del cliente ( 32 = -0.15; valor t = -3.38; p < 0.01), apoyando as la H4. Las H3 y H4 fueron consistentes con las conclusiones de Oliver (1997) sobre el proceso de dupla satisfaccin de los clientes. Como Oliver (1997) afirma, la satisfaccin resulta de un duplo proceso un cognitivo y otro afectivo. Cuando los clientes cognitivamente evaluan el desempeo de una marca de restaurante, ellos tienen una memoria positiva que, en seguida, lconduce a un efecto positivo. Como los clientes desarrollan cognitivamente la performance sobre la marca del restaurante, pasan a tener una memoria que conduce con afectividad los efectos positivos y la combinacin de esos dos procesos genera una influencia afectiva directa sobre su satisfaccin. Las H5 y H6 confirm que tanto las emociones positivas y negativas fueron asociadas con la fidelidad a la marca. La emocin positiva para algunos restaurantes de la investigacin tuvo un efecto positivo muy significativo sobre la fidelidad a la marca ( 41 = 0,15, valor t = 2.31; p < 0.05); as, la H5 fue comprobada. Contrariamente a las expectativas, una emocin negativa no tiene un efecto significativo sobre la lealtad ( 42 = - 0.10; valor t = -3.29). Ese resultado indic que las emociones negativas no desempean un papel suficiente para reducir el nivel de fidelidad a la marca. Las emociones negativas reprimidas en algunos casos tienen variaciones para emocin positiva, que fue irrelevante para la fidelidad a la marca. Esto es posible debido a los problemas de multi linearidad y el estado de correlacin entre emociones positivas y negativas (r = - 0.16; p < 0.01), acompaada por la significativa correlacin entre emociones positivas y lealdad (r = 0.59; p < 0.01) y la correlacin negativa significativa entre emociones negativas y lealtad (r = - 0.18; p < 0.01), condujo la supresin de efectos conforme (Maassen; Bakker, 2001). La H7 fue confirmada, visto que la satisfaccin fue positivamente asociada con la lealtad a la marca del restaurante. Como esperado, la satisfaccin con la marca del restaurante tuvo un efecto positivo significativo sobre la lealtad ( 43 = 0.7; valor t = 11.7; p < 0.1). En base en estos resultados, la satisfaccin del cliente influenci positivamente la lealtad a la marca, al paso que las informaciones contenidas por los clientes sobre la marca fueron superiores al que es conocido sobre la oferta de la competencia. Como el cliente puede tener

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sentimentos positivos de satisfaccin y placer en relacin lo que la marca ofrece y desempea y eso contribuye para tornalos fieles a la marca, manteniendo un compromiso constante con la marca especfica. Anlisis adicionales de los efectos indirectos fueron conducidas para investigar si la personalidad de la marca tuvo un efecto sobre la satisfaccin y lealdad a travs del papel de mediacin en las emociones del cliente. La personalidad de la marca tuvo un efecto positivo indirecto sobre la satisfaccin (0.37, valor t = 6.93; p < 0.01) y lealdad (0.53; valor t = 9.41, p < 0.01). El efecto mediador de la emocin fue evidente en las ocasiones en que los clientes percibieron positivamente la personalidad de la marca, mostrando sus sentimentos positivos en relacin a la marca y as, la satisfaccin del cliente con la marca (restaurante). Adems, los resultados empricos demostraron que las emociones positivas tuvieron, tambin, un efecto positivo indirecto sobre la lealdad (0.37; valor t = 6.93, p < 0.01). Este factor es consistente con la conclusin del estudio de Ruyter y Bloemer (1999) que cuando un cliente tiene experiencia de afecto positivo en un restaurante, el cliente est dispuesto a regresar y repetir esa experiencia del servicio prestado y, por lo tanto, convertirse fiel al restaurante. Adems, cuando un cliente tiene una experiencia negativa sobre un tipo especfico de servicio, l deja de ser cliente de ese servicio y cambia para otra marca (Yu; Dean, 2001). Y, finalmente, una emocin negativa tuvo efecto negativo indirecto sobre la fidelidad (0.10; valor t = - 3.29; p < 0.01), mismo que venga a tener un efecto directo y positivo en la lealdad por variables supresoras. Implicaciones del estdio Las emociones de los clientes desempean un papel dominante en la explicacin de la satisfaccin, confianza, y fidelidad del cliente. Mismo que algunas investigaciones hayan sugerido que la personalidad de la marca Lee et al. (BIEL, 1993), aumenta el nivel de confianza y lealdad y tambin aumenta la preferencia de los clientes en utilizar determinados tipos de servicios ofrecidos por el restaurante. (Sirgy, 1982). Entre tanto, este estudio sugiere que las emociones de los clientes parecen ser percibidas en las preguntas esenciales dentro del contexto de servicios, especialmente, en el sector de restaurantes tpicos. Esta investigacin provee evidencia emprica para el desarrollo del comportamiento que envuelven los tenes en relacin a la fidelidad de la marca del restaurante, las emociones positivas y negativas y a la satisfaccin del cliente con la marca. Los efectos de la emocin y de

la satisfaccin del cliente en la relacin entre la personalidad de la marca y la lealdad a la marca fueron significativas. Los resultados confirman los efectos positivos de la personalidad de la marca en la emocin positiva y en la satisfaccin del cliente, bien como con su fidelidad (Barbin; Darden, 1996; Ruyter; Bloemer, 1999; Yik, 2001). Los resultados apoyaron la conclusin que los clientes perciben en la personalidad de la marca positivamente y aumenta su grado de "placer" en relacin a ella. A su vez, los resultados indican, tambin, una intencin positiva en el compromiso de regresar sempre al restaurante. Por lo tanto, este estudio afirma la importancia de medir la personalidad de la marca en la percepcin de clientes y su fidelidad al restaurante y otorga, tambin, una mejor comprensin de su comportamiento ante el negocio restaurante. Adems, confirma las cinco dimensiones de la personalidad de la marca de un restaurante: sinceridad, excitacin, competencia, sofisticacin y robustez, como en el estudio de Aaker (1997). Por ejemplo, el factor sinceridad consiste de cuatro elementos: ambiente sincero, honesto, saludable y alegre, de paso que el factor sinceridad en este estudio est constituido tambin por cuatro diferentes elementos: sincero, honesto, real y saludable. Tambin, el factor emocin consiste tambin de cuatro aspectos: audaz, espirituoso, imaginativo y actualizado, de paso que el factor emocin consiste de tres vertientes: independiente, original e innovativo. Los resultados de esta investigacin tambin fueron consistentes con Yik (2001) en la demonstracin que la personalidad de la marca tiene un impacto significativo sobre la emocin individual de las personas e influencia en su comportamiento de consumo. Especifcamente, cuando los clientes establecieron que la personalidad de la marca de un restaurante como un servicio diferenciado, pasan a tener un determinado nivel de expectativa sobre el mismo en relacin a la marca. La expectativa de la marca lleva a una respuesta emocional en la mente del cliente, resultando en un generador de emociones positivas o negativas. Estos resultados son consistentes con estudios anteriores en que la emocin negativa tambin fue un fuerte orientador de la fidelidad a la marca. As, se vuelve lgico para los emprendedores de restaurante en analizar los clientes que tienen experiencias emocionales negativas separadamente de los clientes que poseen experiencias emocionales positivas. As, los emprendedores pueden tomar medidas inmediatas para controlar los problemas relacionados com situaciones que puedan crear experiencias emocionales negativas a los clientes. Una mejor comprensin del desarrollo de las emo-

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ciones puede permitir a los emprendedores aumentar y mejorar el relacionamiento con los clientes y ampliar la ocupacin de sus mesas. Los resultados del presente estudio sugieren tambin que los emprendedores de restaurantes tpicos y tursticos deban desarrollar marketing y sistemas de informacin que monitoren continuamente las percepciones de los clientes y la imagen de la marca del restaurante. Especficamente, los emprendedores deben examinar como es percibida la personalidad de la marca ante sus clientes y verificar si esa percepcin est em lnea con la misin, visin y objetivo del restaurante. La Teora de Auto Imagen indica que los consumidores prefieren los productos, marcas, tiendas, restaurantes y otros servicios comerciales, cuya percepcin psicolgica de sus caractersticas sea congruente con sus percepciones y caractersticas psicolgicas. Adems, el marketing del objetivo selectivo debe ser cuidadosamente considerado a la luz de la personalidad de la marca del restaurante y de su servicio. Como los servicios de restaurante son caracterizados por intangibilidad, la personalidad de la marca consistente con la imagen percibida por el conjunto de su servicio tangibilidad por lo productos fsicos ofrecidos, la atencin de los emprendedores debe ser redobrada en un mercado altamente competitivo. Esto es especialmente verdadero para el segmento de mercado de lujo, en que los clientes compran no slo los productos, mas tambin, los smbolos de lujo, orgullo y status. Limitaciones y futuro de investigacin La presente investigacin tiene diversas limitaciones. En primer lugar, los resultados no pueden ser generalizados para otros segmentos de restaurante. Estos datos fueron colectados de clientes en restaurantes tpicos de regin turstica y familiar. As como tambin, la seleccin de la muestra para este estudio no fue puramente aleatria. Como se observa, la muestra aleatoria es poco desarrollada en este sector, por lo tanto, incluir una mayor variedad de tipos diferentes de restaurante y de segmentos aumentaria la validad de la investigacin. Por lo tanto, futuros estudios deberan ser desarrollados en un proyecto sistemtico que mejor represente ese universo. Por consiguiente, este estudio busc presentar una amplia base, tericamente guiada en trabajo de campo de los efectos de la personalidad de la marca, los estados emocionales de los clientes, las influencias en su satisfaccin y como se vuelven fieles a la marca (restaurante). Los resultados son reveladores e indican la posibilidad de futuras investigaciones que permitirn ampliar y mejorar la estructura y servicios de los res-

taurantes. Futuras investigaciones debern ser incluidas para avaliar: medidas comportamentales de lealdad a la marca, los efectos de la personalidad del restaurante en el estado emocional de los clientes, lo que conduce a los clientes a la satisfaccin, lealdad y fidelidad. Sera til tambin, examinar los efectos de la personalidad de auto congruencia em el estado emocional de los clientes, su satisfaccin y lealdad con el restaurante. Finalmente, una mayor variedad de tipos y localizaciones de restaurantes debe ser estudiada para ampliar y fortalecer estos resultados. Diferentes categoras y tipos de restaurantes pueden tener diferentes personalidades de marcas y pueden tener diferentes relaciones con satisfaccin y fidelizacin de los clientes a la marca. Referencias Aaker, D. A. 1996. Measuring brand equity across products and markets. California Management Review, 38(3): 102-120. Aaker, J. L. 1997. Dimensions of brand personality. Journal of Marketing Research,34(3): 347-356. Anderson, J. C.; Gerbing, D. W. 1992. Assumptions and comparative strengths of the two-step approach. Sociological Methods and Research, 30(3): 321-333. Back, K. J. 2005. The Effects of Image Congruence on Hotel Customers' Brand Loyalty. Journal of Hospitality and Tourism Research, 28(4): 448-467. Bagozzi, R. P., Gopinath, M.; Nyer, P. U. 1999. The role of emotions in marketing. Journal of the Academy of Marketing Science, 27(2): 184-206. Bagozzi, R. P.; YI, Y. 1988. On the evaluation of structural equation models. Journal of the Academy of Marketing Science, 16(1): 74-94. Baker, J., Grewal, D.; Levy, M. 1992. An experimental approach to making retail store environmental decisions. Journal of Retailing, 68(4): 45-460. Barsky, J. D.; Nash, L. 2002. Evoking emotion: Affective keys to hotel loyalty. Cornell Hotel and Restaurant Administration Quarterly, 43(1): 39-46. Batra, R.; Holbrook, M. B. [Link] a typology of affective responses to advertising. Psychology and Marketing 7: 11-25. Becker, C., Murrmann, S. K., Murrmann, K. F., & Cheung, G. W. 1999. A pan-cultural study of restaurant service expectations in the United States and Hong Kong. Journal of Hospitality & Tourism Research, 24(4): 526538.

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Restaurante tpico y familiar de una regin turstica: ...

Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 2. O restaurante trata o cliente diferenciadamente de um negcio estritamente comercial Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 3. O restaurante se esfora para atender plenamente os turistas Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 4. Os funcionrios do restaurante oferecem sinceridade em seus servios Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 5. O restaurante se caracteriza pela honestidade em suas promoes Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 6. O ambiente do restaurante jovial na percepo do turista Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 7. O restaurante encanta o cliente que utiliza Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 8. O restaurante sendo voltado para o turismo deve ser nico Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 9. O restaurante se caracteriza pela variedade de pratos regionais Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 10.O restaurante proporciona nova emoo ao turista Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 11.O restaurante se caracteriza como uma atrao para o local Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 12.O restaurante proporciona prazer ao turista Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 13.O restaurante proporciona emoo ao turista Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 14.O restaurante deve ser sofisticado Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 15.O restaurante proporciona uma forte excitao ao paladar Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( Parte 1: Sentimentos sobre a marca 1. Voc tem uma satisfao positiva vindo ao restaurante Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( );

Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 2. Voc tem lealdade com o restaurante, voltando sempre Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 3. A marca do lhe proporciona satisfao Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 4. Voc fiel ao restaurante Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 5. Voc leal com a marca falando positivamente Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 6. Voc tem lealdade com o restaurante, voltando sempre Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 7. A caracterizao do atendimento e gentil e delicado Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 8. O restaurante lhe proporciona sentimento para voltar sempre Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 9. Voc tem lealdade com o restaurante, voltando sempre Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 10.A uma forte emoo ao frequentar o restaurante Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 11.O restaurante lhe proporciona confiana em seu trabalho Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 12.O ambiente do restaurante suave Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 13. A localizao positiva Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) 14.O restaurante em seu conjunto oferece plena satisfao Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) [Link] recomendaria plenamente o restaurante para seus amigos e familiares Discordo( ); Discordo parcialmente( ); Neutro( ); Concordo parcialmente( ); Concordo( ) Recibido: 11/07/09 Reenviado: 20/12/10 Aceptado: 30/12/10 Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 437-448. 2011

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Ecoturismo de base comunitria: uma realidade ou uma utopia


Raquel Fernandes de Macedoi Viviane Costa Fonseca de Almeida Medeirosii Francisco Fransualdo de Azevedoiii Maria Lucia Bastos Alvesiv
Universidade Federal do Rio Grande do Norte (Brasil)

Resumo: O presente artigo trata de um ensaio terico conceitual focalizado nas relaes do ecoturismo com o processo de globalizao e as contradies que envolvem crescimento econmico e o desenvolvimento. Nos procedimentos metodolgicos levantou-se a seguinte hiptese: o ecoturismo de base comunitria um aliado do processo de construo do desenvolvimento das populaes autctones. Para tanto, foram trabalhadas questes como o envolvimento da economia solidria, do turismo comunitrio e do ecoturismo na perspectiva de colaborar com a insero da comunidade local na atividade turstica. Nesse contexto, esse trabalho aborda questes sobre o ecoturismo de base comunitria, questionando o imperativo do desenvolvimento na formao do bem estar dos seres humanos e observando tambm seus benefcios para a comunidade autctone. Palavras-chave: Desenvolvimento Local; Globalizao; Turismo; Ecoturismo; Comunidade Autctone. Title: Community-based ecotourism: a reality or a utopia Abstract: This paper is a theoretical essay focused on the conceptual relations of ecotourism in the process of globalization and the contradictions involving economic growth and development. In the methodological procedures rose the following hypothesis: community-based ecotourism is an ally of the construction of the development of local peoples. It had been worked on issues such as the involvement of social economy, community tourism and ecotourism in the prospect of collaborating with the insertion of the local community in tourism. In this context, this work addresses issues of community-based ecotourism, questioning the development imperative in the formation of well-being of humans and also noting its benefits to the local community Keywords: Local Development; Globalization; Tourism; Ecotourism; Local Community.

i Mestranda em turismo. Bolsista Capes. Universidade Federal do Rio Grande do Norte. E-mail: raquelfmacedo@[Link] ii Mestranda em turismo. Bolsista Reuni. Universidade Federal do Rio Grande do Norte. E-mail: liramedeiros@ [Link] iii Professor Adjunto da Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Brasil. Doutorado em Geografia pela Universidade Federal de Uberlndia, Brasil (2007). E-mail: ffazevedo@[Link] iv Professor Adjunto I da Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Brasil. Doutorado em Sociologia pela Universidade de So Paulo, Brasil (2004). E-mail: mluciabastos29@[Link]

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Introduo O presente artigo prope uma reflexo tericoconceitual centrada nas relaes e influncias da globalizao no processo de construo do desenvolvimento nos pases perifricos, bem como, os conceitos que envolvem as diferenas entre desenvolvimento e crescimento econmico e as suas implicaes na construo da atividade turstica, em especial as centradas no turismo de massa1 que na grande maioria representada pelo binmio sol e mar, e as suas conseqncias para a populao autctone. Neste contexto, dar-se- nfase ao desenvolvimento das atividades realizadas pelas comunidades locais2 na perspectiva de gerao de melhorias socioeconmicas, com nfase no ecoturismo de base local. Nesse sentido, foi levantada a hiptese de que o ecoturismo de base comunitria um aliado para o processo de construo do desenvolvimento da populao autctone. Sendo assim, o presente estudo teve como referncia os estudos de Gallero (1996) no qual afirma que o turismo se sustenta sobre a diversidade das culturas e sobre as expresses da vida humana. Por isso, deve ser observado como um fenmeno social e no meramente como uma soluo para a balana de pagamentos ou para a prosperidade das empresas, bem como, deve ser levado em considerao s atividades realizadas pelos autctones e a utilizao do meio ambiente natural a seu favor com o objetivo de desenvolver a atividade ecoturstica, baseada nas premissas da sustentabilidade. Dessa forma, observou-se que ao se tratar da construo do desenvolvimento se faz necessrio que sejam trabalhadas questes que vo alm do Produto Interno Bruto (PIB) e do Produto Nacional Bruto (PNB), uma vez que se no cair no restrito argumento que associa crescimento de nmeros como sendo diretamente proporcional melhoria da qualidade de vida da populao, o que no confere com o pensamento de diversos autores contemporneos entre eles, Sen3 (2000) que centra o desenvolvimento em algo alm dos nmeros da balana comercial dos pases. Para este referido estudioso o desenvolvimento humano est intimamente ligado obteno de liberdade, a saber: educao, sade, moradia, lazer, cultura e direitos polticos; e a liberdades substantivas. Face ao exposto, o artigo tenciona destacar a atividade do ecoturismo desenvolvida pelos autctones, ou seja, atividade centrada nas caractersticas socioeconmicas das localidades como forma de insero dos benefcios advindos da atividade em questo, bem como, proporcionar um desenvolvimento centrado na liberdade individual e coletiva das pessoas e no respeito aos

recursos naturais existentes nas localidades, visto que os mesmos so limitados. No que tange a ligao do ecoturismo e a economia popular solidria, pode-se notar que esta poder trazer formas alternativas de insero das comunidades que vivem no entorno das reas naturais, pois ao longo dos ltimos anos, o turismo tem se instalado em diversas reas com o propsito de gerar melhorias relacionadas gerao de emprego e renda, principalmente; porm, no esta a realidade que se encontra nos pases perifricos, como o caso do Brasil (Bursztyn, 2005). Entretanto, esta realidade pode ser alterada por meio da insero de produtos advindos da extrao vegetal, como por exemplo, aa, piaava, ju, dentre outros produtos, produzidos por cooperativas e associaes ligadas ao turismo, posto que as mesmas passem abastecer as empresas tursticas, tais como meios de hospedagens e restaurantes com cosmticos e alimentos. Alm disso, pode ser elaborado um roteiro em meio ao processo de fabricao de tais produtos, como forma de atrair visitantes que se interesse por produtos naturais. No Brasil, a atividade turstica ao longo dos anos vem gerando um grande nmero de empregos informais como relata o Ministrio do Turismo (MTUR2007) em estudos realizados para o Plano Nacional de Turismo 2007-2010 onde constataram que o montante de empregos informais correspondeu nos anos de 2003 (3.449,174), 2004 ( 3.651,052) , 2005 ( 3.827,872) j com relao aos empregos formais nestes mesmos perodos foram gerados 1.724,587 , 1825,526 , 1.913.936 o que comprova o afirmado acima quando o autor Bursztyn (2005) afirma que a atividade em questo no gera de fato os benefcios esperados. Todavia, o ecoturismo, pode ser trabalhado de maneira integrada com a Economia Popular Solidria (EPS), para trazer resultados favorveis no combate pobreza e excluso social, pois a EPS mostra-se capaz de propor alternativas viveis para a gerao de emprego e renda, bem como para a conquista das necessidades bsicas da sociedade4 atreladas uso dos recursos naturais de modo consciente. Estas conquistas podem vir atravs da sociedade organizada de novas formas de produo e reproduo dos seres sociais, de tal forma a reduzir as desigualdades, bem como a difundir os valores solidrios5 (Mineiro, 2007). Turismo, globalizao e desenvolvimento local O conceito de globalizao no uma terminologia nova, pelo menos em se tratando do capital. O que novo a simbiose do aspecto econmico com o poltico por meio da expanso do neoliberalismo (Tedesco; Cam-

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pos, 2001). Este processo de globalizao que percebido nos dias atuais no fato acabado, mas um processo em andamento, que comeou a acentuar-se, a partir do sculo XX, com o processo de internacionalizao do Estado provocado pela desterritorializao do capital. As mutaes no capitalismo vm alterando suas formas, suas ideologias e criando sempre novas tenses e contradies, ou seja, se a prioridade do Estado no sculo XIX era o bem-estar da populao, nas ltimas dcadas tem sido a de adaptar a economia nacional economia mundial (Leal; Mingheli, 2001). A abertura externa uma das premissas da globalizao, que trata da economia privada capitalista sob a tica das empresas multinacionais e transnacionais em termos da competitividade que lhes marca registrada (Aguiar, 2007). Contudo o local e o global determinam-se s avessas, algumas vezes de modo equivalente e conseqente, outras de modo desigual e desencontrado, mesclam-se e tencionam-se singularidades, particularidades e universalidades. A globalizao pode ser compreendida como a intensificao das relaes sociais em escala global, que unem localidades longnquas de tal forma que episdios locais so modelados por eventos, ocorrendo a muitas milhas de distncia e vice-versa. Em conseqncia destas injunes impostas pelo processo de globalizao, algumas naes sofrem com a obsolescncia em vrias esferas governamentais ou no e elas podem ser totais ou parciais. Por essa razo, o declnio do estadonao um exemplo desta obsolescncia, como realidade e conceito. No se trata de dizer que deixar de existir, porm que est realmente em declnio, entra em um processo crtico, busca novos paradigmas. As foras sociais, econmicas, polticas, culturais, geopolticas, religiosas e outras que operam em escala mundial desafiam o estado-nao, com a sua soberania, como o lugar da hegemonia. Nesse sentido, Macleod (1999, p. 445) afirma que como a globalizao pode ser descrita em termos de fluxo global, com a sada de habitantes de regies que so agora parte fugas de tais pessoas terem acesso e experimentarem novas etnias, idias e meios de comunicao. Nesse sentido, o turismo o primeiro exemplo de um processo profundo de fluxo global: envolver pessoas que viajam para locais distantes, interagindo com culturas diferentes; utilizar as tecnologias do Oeste que abrangem o globo; apoiar e est apoiado por uma mdia e indstria de anncios; facilitar as comunicaes de idias entre pessoas de culturas anteriores diferentes; e encorajar propagao de financiamento e mercado econmico para intensificar o consumismo dos produtos

e servios tursticos por parte dos visitantes. Dessa forma, Doorne, Ateljevic e Bai (2003, p. 3) a economia contempornea global tem se tornado caracterstica para intensificao e sofisticao da cultura do consumo, e o turismo que tambm uma atividade econmica providncia uma oportunidade para afirmar um sentido de alteridade em si mesmo, ou seja, para um lugar em si mesmo distante dos outros ou para rearticular umas referncias nostlgicas para perdida cultura atravs da modernidade. Diante dessas buscas incessantes das pessoas por novos lugares, os governantes tm se utilizado disso para tentar promover o desenvolvimento em seus pases, transformando-os em destinos tursticos, devido crena de que ir gerar excessivos benefcios econmicos acarretados pelo turismo (Fernandes; Coelho, 2002 apud Dantas, 2005). Entre eles: Gerao de emprego; Arrecadao de impostos; Gerao de divisas; Reduo de desequilbrios regionais; Induo de investimentos; Multiplicao da produo. Por essa razo, o turismo representa uma atrao considervel a muitos governos do Terceiro Mundo, e dessa forma, ele tem sido amplamente promovido tanto dentro dos pases perifricos quanto pelos especialistas do Primeiro Mundo como meio de diversificao econmica e como importante mecanismo para a obteno de divisas estrangeiras (Mowforth; Munt, 2003). A participao das naes perifricas na globalizao se d por meio do turismo. Todavia, pode-se perceber que os benefcios advindos da atividade turstica para os pases de Terceiro Mundo so insustentveis, uma vez que o turismo praticado nos pases perifricos, na sua grande maioria, o turismo de massa, que gera poucos benefcios lquidos e no proporciona desenvolvimento para a populao local. Dessa forma, corrompe as culturas locais e os benefcios econmicos potenciais so reduzidos como resultado da apropriao dos Pases do Primeiro Mundo em grande parte do trade turstico mundial (Mowforth; Munt, 2003). Sendo assim, pertinente ressaltar tambm que a atividade turstica antes de ser vista como tabua de salvao para os pases em dificuldades econmicas, tem que ser analisado os verdadeiros benefcios e de fato para quem estes so gerados. Segundo, Rabahy (2003) e Mowforth e Munt (2003) turismo somente vem gerando de fato, contribuies para os pases desenvolvidos, ou seja, para os pases que j tem uma elevada receita e um elevado nvel de renda e esta concentrao est associada s condies socioeconmicas, ou seja, ao nvel e

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distribuio de renda, ao tamanho da populao s condies de acesso e proximidade do mercado consumidor. Assim, faz-se necessrio ressaltar o desenvolvimento endgeno do turismo. No se pretende com isso, barrar completamente a entrada do capital internacional, mas procurar manter um desenvolvimento equilibrado e criar conexes (Organizao Mundial do TurismoOMT, 2008) entre o mercado local e o internacional. Estas conexes podem vir atravs da economia solidria por meio das prticas coletivas, onde os membros comungam as expectativas de melhorias na qualidade de vida, autonomia e reconhecimento como ser humano, como ser social, atravs da colaborao e da vivncia de princpios solidrios nos grupos de produo, cooperada e/ou associada, das empresas autogestionrias (economia solidria), organizaes populares rurais e urbanas (Alves, 2008). Os grupos de economia solidria no turismo podem ser representados pela populao local que desenvolve as suas atividades cotidianas, como pesca artesanal, artesanato, entre outros, de forma cooperada e ou associada. Para tanto, se faz necessrio insero de seus produtos e/ou servios no trade turstico ou diretamente aos turistas, por meio de feiras de negcios ou de exposies de artesanato. Destarte, ao se analisar os efeitos da globalizao, entre eles: desterritorizao, desigualdade social, obsolescncia governamentais, onde os governos assumem outros papis com a crescente poltica neoliberal e as privatizaes, trazendo como conseqncia a eximisso do estado de suas responsabilidades e obrigaes para com a sociedade. Nesse sentido, o fazer local ganha espao no cenrio da governabilidade em sintonia com os interesses das comunidades, no que se refere gesto municipal do destino, com isso difunde-se a gesto participativa territorial local que tambm conhecida como gesto compartilhada (Rodrigues, 2002). Compreende-se que a globalizao traz de fato diversos efeitos negativos como os citados por Rodrigues (2002), mas pode tambm ser entendido como uma oportunidade do fazer local ter mais participao na gesto de seus direitos e deste modo alcanar o almejado desenvolvimento. Para que se possa enfrentar a competitividade externa, faz-se necessrio o fortalecimento da populao local e, para tanto, se prima pelo desenvolvimento endgeno ou local, que pode ser compreendido como sendo um processo interno de ampliao continuada de agregao de valor na produo, bem como da capacidade de absoro da regio (Martinelli; Joyal, 2004).

A essncia do desenvolvimento Os termos desenvolvimento e crescimento econmico de maneira geral so relacionados ao progresso das naes, porm no podem ser definidos como sendo sinnimos. Pensando nesta perspectiva, pode-se observar que o processo de crescimento trabalhado de forma isolada poder trazer desequilbrio estrutural para determinadas economias, e com isso gerar aos seus governantes e governados srias dificuldades. J o desenvolvimento, em grande parte dos casos, capaz de gerar o crescimento econmico de um povo (Passos; Nogami, 1998). O crescimento econmico pode ser caracterizado pelo aumento da capacidade produtiva de bens e servios de uma economia, que tem como conseqncia o aumento do Produto Interno Bruto (PIB) tanto em termos globais quanto em termos per capita, fato este difere do processo de desenvolvimento, posto que esteja centrado no apenas nos fatores econmicos, mas tambm nos fatores sociais e polticos que envolvem uma sociedade (Passos; Nogami, 1998). Autores como Singer (1999) tambm reforam o pensamento de Passos e Nogami quando afirma que o crescimento econmico est centrado apenas em cifras, como o aumento do supervit primrio, o aumento do PIB, a ampliao do consumo, a produo de bens e servios e o aumento da renda per capita. Com isso, percebe-se que o crescimento econmico est pautado apenas em cifras e no aumento delas, no levando em considerao outras variveis. Em uma perspectiva mais ampla, pode-se dizer que o crescimento econmico o aumento do Produto Nacional Bruto (PNB) e em sentido restrito, o aumento do PNB per capita em um perodo de tempo (Singer, 1999). Contudo, o crescimento econmico no se processa apenas pelo aumento das cifras do PNB ou do PIB (Produto Interno Bruto), como tambm pela: Melhoria da qualidade da mo-de-obra: que implica a melhoria dos nveis educacionais de treinamento e da capacidade dos indivduos; Melhorias tecnolgicas: eficincia na utilizao do estoque de capital; Eficincia organizacional: maximizao na utilizao de recursos disponveis (Passos; Nogami, 2003). Indaga-se, ento, se crescimento econmico sozinho ser capaz de reduzir a pobreza e melhorar a qualidade de vida de uma populao? Como tambm se este crescimento econmico apenas centrado no aumento do PNB ou do PIB pode ser sinnimo de desenvolvimento? Em respostas a estas indagaes, Sen (2000) afirma que: se o desenvolvimento estivesse ligado apenas a

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indicadores econmicos, no haveria a situao de nos Estados Unidos da Amrica existir grupos substanciais de indivduos, por exemplo, os afro-americanos, com nveis de renda e expectativas de vida iguais aos das populaes dos pases mais pobres do planeta, tais como a Sri Lanca, Jamaica e Costa Rica. Dados do relatrio do Desenvolvimento Humano em 1992, do programa das Naes Unidas para o Desenvolvimento, apresentam um quadro demonstrativo sobre a polarizao social em crescimento. Este estudo revela que os 20% mais ricos da populao mundial so donos de 82,6% do Produto Interno Bruto Mundial, de 94,6% dos emprstimos comerciais, de 80,6% da popana interna e de 80,5% do investimento interno. Segundo este estudo, a probabilidade que a desigualdade aumente. Ainda sobre este relatrio, as distncias entre os 20% mais ricos e os 20% mais pobres da populao mundial duplicaram nos ltimos 30 anos (Kliksberg, 1994). Nessa perspectiva, destaca-se que no Brasil, nas dcadas de 1960 a 1980, a taxa de crescimento da economia era de 7% ao ano, e o pas colocava-se entre as oito naes mais ricas do Ocidente. Esta perceptiva mudou, e em 2001 a nao brasileira se colocava como a 11 economia do mundo, porm, com relao ao IDH (ndice de Desenvolvimento Humano) em 2002 ela estava representada apenas na 73 posio no ranking das naes mais desenvolvidas do mundo. (Rabahy, 2003) Por estas e outras razes, no se pode ver o crescimento econmico como fator sine qua non para o desenvolvimento de uma sociedade. Desenvolver, portanto, no quer dizer simplesmente crescer ou regular a distribuio da riqueza, ele vai alm do aumento e do crescimento numrico de valores econmicos, estando este pautado pelo desenvolvimento do ser humano (Rodrigues, 2002). O processo de desenvolvimento ser consolidado quando os indivduos tiverem os seus direitos assegurados, sendo assim, a liberdade individual fator sine qua non no combate aos problemas enfrentados pelo ser humano (Souza, 1999). Nessa mesma perspectiva, Sen (2000) argumenta que o desenvolvimento compreendido como um estado de liberdade, e que ela pode ser precursora de vrias outras, entre elas o livre-arbtrio poltico, facilidades econmicas, oportunidades sociais, garantias de transparncia e a segurana protetora. Estas liberdades podero gerar, entre outros, o desenvolvimento econmico, que aumentar a renda e a riqueza de um pas, desta forma refletindo no aumento do intitulamento7 econmico da populao. Destarte, no se pode pensar o processo de obteno da liberdade como sendo apenas uma expanso econ-

mica, tecnolgica ou simplesmente modernizao social (infra-estrutura urbana); tem que se trabalhar a liberdade tambm sob a tica de outras vertentes, pois se sabe que o atual estilo de desenvolvimento, predominantemente de vis econmico, no qual, muitas vezes, as empresas e instituies trabalham concentrando-se apenas no lucro individual, tem se mostrado ultrapassado fato compreensvel diante das inmeras situaes de desigualdades socioeconmicas enfrentadas pelas camadas mais desfavorecidas (Zechner et al., 2008). Nessa perspectiva o estado de felicidade individual e ou coletiva, a no excluso social a conservao ambiental, tambm podem ser compreendidos como desenvolvimento local (Souza, 1999). Apoiado nestas premissas, o Buto, pas fincado nas Cordilheiras do Himalaia, mede o estado de bem-estar de sua populao no apenas pelo PIB, e sim pela Felicidade Interna Bruta (FIB). Este fato mostra que a preocupao desta nao no apenas o crescimento numerrio e sim o bem-estar de sua populao. por esse motivo que o economista Hirata (2005 apud Cozer, 2006: 83), especialista no papel da felicidade em polticas pblicas, afirma que o Buto devolve ao cho os ps da lgica ponta-cabea do desenvolvimento. De trocadilho hippie, felicidade interna bruta virou um parmetro de verdade, tendo at sigla (FIB). A filosofia da FIB a convico de que o objetivo da vida no pode ser limitado produo e consumo seguidos de mais produo e mais consumo, de que as necessidades humanas so mais do que materiais.(Powdyel apud Cozer, 2006: 83). Em sntese, o desenvolvimento deve ser visto como um processo de superao de problemas sociais, onde a sociedade se torna mais justa e legtima para os seus membros e desta maneira fazendo de seu povo mais feliz. Constata-se, com isso, que o crescimento econmico e o progresso tecnolgico no so suficientes como parmetros definitivos ou como sinnimos de desenvolvimento, pois este crescimento econmico pode se der custa da degradao ambiental ou no progresso tecnolgico que se faz em paralelo ao desemprego estrutural . Os autores Sen (2000) e Aguiar (2007) afirmam que a base para um desenvolvimento justo a obteno de qualidade de vida, socializao do poder, distribuio de renda, democratizao do acesso aos bens pblicos, culturais, os benefcios da tecnologia, em suma, a obteno de liberdades sociais, econmicas, polticas e civis. Ecoturismo de base local: na perspectiva de melhoria para as comunidades autctones O turismo vem ao longo dos tempos se mostrando um instrumento auxiliador no processo de desenvolvimento regional quando trabalhado sob a perspectiva da sustentabilidade, isto , quanto aos pilares do planejamento,

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de tal forma que venha a proporcionar tanto aos turistas quanto aos autctones de hoje (bem como das geraes futuras) a satisfao de suas necessidades. (Sampaio et al., 2008) O desenvolvimento do turismo sustentvel atende s necessidades dos turistas de hoje e das regies receptoras, ao mesmo tempo em que protege e amplia as oportunidades para o futuro. visto como um condutor ao gerenciamento de todos os recursos, de tal forma que as necessidades econmicas, sociais e estticas possam ser satisfeitas sem desprezar a manuteno da integridade cultural, dos processos ecolgicos essenciais, da diversidade biolgica e dos sistemas que garantem a vida. (Organizao Mundial do Turismo-OMT, 2003: 24). Contudo, ser que de fato o turismo alcanar a sustentabilidade em todos os seus segmentos? Ser que os turistas de hoje quanto os de outrora tero as suas necessidades e anseios atendidos? Ser que os autctones9 tero seus direitos atendidos hoje e no futuro? Ou seja, ser que o trip da sustentabilidade10 ser alcanado? Segundo Rodrigues (2000) esta sustentabilidade inexiste, visto que, atividade turstica tem como principal objeto de consumo deste, a paisagem/espao/ territrio o que gera uma aparente sensao que no h destruio desses lugares, o que suscita uma inexistente sustentabilidade. Assim, pode-se perceber que as atividades que produzem territrio so em sua essncia insustentvel, pois toda produo envolve modificao e esta modificao provoca destruio, ou seja, produo destrutiva. Entretanto, o ecoturismo vem como uma atividade que prope algo diferente dessa insustentabilidade, posto que possa ser entendido como um segmento do turismo que utiliza, de maneira sustentvel, o patrimnio natural e cultural, incentivando sua conservao e buscando a formao de uma conscincia ambientalista por meio da interpretao do ambiente, promovendo o bem-estar das populaes envolvidas (Western, 1995). Nesse contexto, permitido dizer que o ecoturismo provoca e satisfaz o desejo que o turista tem de estar em contato com a natureza, explorando o potencial turstico, de forma a visar conservao e ao desenvolvimento, evitando o impacto negativo sobre: a ecologia, onde so verificadas quantas pessoas uma rea pode comportar e a sua vulnerabilidade no que concernem as espcies e os habitats, os problemas de poluio, de descarga de lixo e de perturbao de processos ecolgicos essenciais, provocados pelo turismo; a cultura, que fundamental para a comunidade residente da localidade turstica por trazer oportunidades mesma, atravs da gerao de

empregos e renda, incluindo elementos culturais como apresentaes, produo de artesanato, dentre outras coisas para atender ao visitante; e a esttica, por valorizar a paisagem, suscitando expectativas dos clientes, atrados pela beleza cnica do lugar (Western, 1995). Desse modo, Endres (1998) assegura que as perspectivas essenciais para o ecoturismo so a difuso de uma conscientizao ambientalista; a obrigatoriedade da presena do Estado no fomento de atividades sustentveis para o desenvolvimento dessas regies; e, conseqentemente, o benefcio econmico direto para as populaes que habitam nessas reas, mediante a sua participao na composio do planejamento das atividades econmicas em suas comunidades. O planejamento das atividades deve a princpio envolver estudos interdisciplinares e projetos multi-locais como ocorre no Lago Saimaa na Finlndia que tem um potencial para o turismo eco-cultural e aplica ferramentas para o desenvolvimento. Assim, a Finlndia apresenta um planejamento sobre a sua atividade turstica com 4 grupos focados que sustentam turismo, dois campos dirios baseados na observao participante e 40 documentos suplementares, segundo apontou uma pesquisa realizada por Wallace e Russel (2004) com 32 turistas entrevistados. Todavia, o controle do turismo no Lago Saimaa passa por alguns conflitos entre os empresrios locais e os ecologistas que defendem a fauna selvagem, pois esse lago um sistema glacial de inter-conectividade do caminho das guas, de espcies nicas, dotado de gua doce que cortam lagos afora para o mar. No que tange ao ecoturismo, Stronza (2001, p. 275) afirma que os crticos apontam que particularmente se no monitorado e no regulamentado, pode degradar reas naturais e causar perturbaes tanto as pessoas quanto aos animais selvagens. J outros tambm temem que a retrica do ecoturismo seja pretexto para os negcios como de costume, pois os empreendimentos comerciais muitas vezes utilizam o ecoturismo para maximizar os lucros das agncias de turismo e guias profissionais. Isso ocorre porque para obteno de lucro inclui-se qualquer inteno de proteger a natureza ou melhorar a vida das populaes locais. Dessa forma, no meio dos debates sobre o bom e o mau ecoturismo, os temas de participao local e apropriao local da infra-estrutura turstica tm assumido uma nova importncia. Para efeito de esclarecimento, pode-se dizer que cada vez mais, as comunidades locais esto se unindo em parcerias com rgos governamentais, organizaes no-governamentais e empresas privadas de turismo para planejar estratgias de turismo e desenvolver novas atraes para os visitantes e o resul-

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tado disso foi que os anfitries esto ganhando cada vez mais controle sobre como o turismo afeta suas comunidades (Stronza, 2001). Vale salientar que h questionamentos se as comunidades locais recebem o mximo de benefcios da indstria do ecoturismo, posto que o risco do ecoturismo mostrar apenas um sucesso completo se as comunidades locais tiverem a mesma proporo de controle e repartir eqitativamente os benefcios (Jones, 2005). Em sntese, Carrier e Macleod (2005 p. 317) diz que a Sociedade Internacional de Ecoturismo coloca o ecoturismo mostrando: proteo e benefcios da conservao; benefcios, respeito e ajuda autorizada s comunidades locais e educao, bem como entretenimento aos turistas. Entretanto, nessas descries de ecoturismo esto implcitos e explcitos, os contrastes favorveis com o turismo regular, posto que o ecoturismo segundo o mesmo autor na verdade uma revoluo profunda, conceituando e mudando a indstria do turismo de massa. Mesmo tendo uma m expresso sobre esse contraste no ecoturismo que gira em torno da definio do ecoturismo, que to elstico que pode estar se fechando sem sentido, por a elasticidade est manifestada nas estimativas divergentes do ecoturismo como as diferenas entre elas que sero vistas como uma reflexo amplamente divergente nessas definies. Por outro lado, uma tendncia para contextualizar ecoturistas e ecoturismo no que pode ser denominada uma ecoturista bolha. Talvez, essa viso do ecoturismo seja devido percepo do valor comercial desse tipo de turismo e pelas maiores facilidades tursticas aplicadas e rotuladas aos prprios turistas, como pacotes de operadoras de turismo que incluem atividades como mergulho e banho de sol em um parque prximo hotel turstico. Essa fluidez de definio na prtica aparentemente uma reviso da influncia do ecoturismo pela Unio Internacional para Conservao da Natureza. Nesse sentido, surgiu um novo termo chamado turista bolha que so turistas regulares que so gerenciados e insulares a partir de partes importantes dos seus destinos. Assim, o ecoturista bolha focaliza ateno na interao entre ecoturistas e a natureza e a cultura em particular que eles esto visitando, que induz a ignorncia do contexto do visitante (Carrier; Macleod, 2005). Contudo, para evitar essa ignorncia por parte do visitante, tem-se primeiramente que fazer com que a populao local compreenda a importncia desse meio ambiente natural e se envolva no contexto do desenvolvimento do ecoturismo, participando de forma comunitria para desenvolver prticas que no agridam seus modos de vida, adequando-as a uma nova realidade, de modo satisfatrio, com vistas a manter e proporcionar o

seu bem estar. Nesse sentido, pode-se depreender que este bem estar que a atividade ecoturstica demonstra estabelecer atravs de prticas que valorizem o meio ambiente, a biodiversidade e a cultura local, o modo de vida natural, as especificidades de trabalhos e formas de subsistncia do povo do interior e das peculiaridades regionais (Endres, 1998). Em comunidades locais como as do nordeste do Equador e oeste de Belize, as naes da Amrica do Sul apresentam obstculos e oportunidades para o desenvolvimento do turismo na mata atlntica, e buscam apoio de investimentos de capital privado, de forma a inclurem uma posio relativa ao turismo baseado na natureza, nas suas respectivas economias nacionais, relativo rendimento com baixa busca para gerar um potencial menor do desenvolvimento de alternativas a proteo scio-ecolgica, o nvel concomitante de cada estado para proteo ecolgica (manifestao no estado regulatrio da estrutura para proteo ambiental e orientao com respeito noo de desenvolvimento sustentvel) e a capacidade da populao da mata atlntica se mobilizar para apoiar as trajetrias do desenvolvimento sustentvel (Gould, 1999). Todavia, Gould (1999) assevera que nesses locais do nordeste do Equador e oeste de Belize existem algumas variveis que afetam a populao da mata atlntica, tais como o relativo poder poltico mobilizado localmente e o interesse do capital privado extra-local que surge do resultado da economia nacional do turismo de natureza. No entanto, Ruiz Ballesteros et. al.(2008, p. 403) afirmam que o turismo no Equador o turismo em reas naturais tem sido desenvolvido principalmente pelas comunidades indgenas que trouxeram a proposta do turismo comunitrio, pois umas 60 comunidades indgenas e campesinas ofertam turismo comunitrio, beneficiando diretamente e indiretamente cerca de umas 15.000 pessoas. Assim, por definio o turismo comunitrio no Equador complementa o funcionamento econmico da comunidade. Vale mencionar que o Equador apresenta uma atuao estratgica governamental que contribuiu para o desenvolvimento do primeiro Plano Estratgico de Turismo que se destaca por apoiar o turismo comunitrio que envolve a presena dos indgenas (Ruiz Ballasteros; Hernndez-Ramrez (2010). Dessa maneira, pode-se perceber que o turismo comunitrio tenta proporcionar o desenvolvimento das comunidades atravs de iniciativas que decorrem dos arranjos produtivos locais que trabalham na perspectiva de proporcionar desenvolvimento de forma cooperada e compartilhada (Sampaio et al., 2008), e desta for-

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ma tentar ao mximo alcanar sustentabilidade, visto que, atravs da insero das comunidades no processo de planejamento, execuo e gerenciamento da atividade em questo podero ser minimizados o vazamento da receita turstica e a melhoria da participao da populao nos lucros advindos desta atividade. Nesse contexto, pode-se afirmar que o turismo comunitrio pode ser entendido como toda forma de organizao com base na especialidade e na auto-gesto dos recursos pertencentes comunidade. Trata-se de prticas solidrias e democrticas de trabalho e na distribuio de forma igualitria das riquezas geradas pelo desenvolvimento da atividade. um turismo baseado na interao entre a comunidade e o turista, cuja motivao est centrada nas peculiaridades da comunidade, entre elas: os valores, hbitos e tradies locais. (Ramos, 2008) Para Coriolano (2003), o turismo comunitrio pode ser entendido como aquele em que as comunidades de forma cooperada ou associada detm o controle efetivo das atividades econmicas de maneira associada atividade turstica. Este controle est centrado desde o planejamento at ao desenvolvimento e gesto das atividades para que desta forma venham a proporcionar a melhoria da qualidade de vida. Portanto, o turismo comunitrio realizado de forma integrada s demais atividades econmicas desenvolvidas pela comunidade, gerando iniciativas que valorizem e fortifiquem a agricultura, a pesca artesanal e o artesanato (Freire, 2007 apud Coriolano, 2003). Em outra abordagem o Turismo Comunitrio pode ser entendido como um segmento de turismo onde existe a preocupao com a preservao e valorizao do ambiente natural e cultural e a participao das comunidades nas tomadas de deciso na administrao e gesto da atividade, bem como atravs dos seus benefcios (Freire, 2007 apud Coriolano, 2003). Para que o turismo comunitrio se desenvolva de maneira satisfatria, faz-se necessrio desenvolv-lo dentro dos pilares da sustentabilidade, pois da forma que o turismo vem se desenvolvendo, pouco tem contribudo para o processo de incluso das comunidades locais, o que causa, alm disso, perda considervel da identidade cultural destes autctones (Bursztyn, 2005). Os impactos gerados pela atividade turstica fazem com que muitos a vejam como uma das principais atividades do mundo. Nos ltimos anos, entretanto, cada vez mais pessoas tm encarado o turismo como um instrumento a servio da globalizao entendida por sua vez, segundo Mowforth e Munt (2003), como um processo de expanso global do capitalismo ocidental e, como tal, uma ameaa aos costumes e economia local. Por

conseguinte, tm proliferado as formas de organizao e resistncia a esta forma de neocolonialismo, que invade terras, subestima culturas e ameaa o litoral. De acordo com Barbosa et al. (2008), muitas comunidades litorneas brasileiras sofrem com os impactos da atividade turstica. Muitas colnias pesqueiras tornaram-se relevantes ncleos receptores de turistas, nacionais e internacionais, e acabaram perdendo as suas caractersticas e seus espaos para dar lugar a um turismo excludente, pois na grande maioria das vezes a populao local fica margem dos ganhos e benefcios gerados pelo turismo globalizado ou de massa. Por esse motivo, h comunidades tradicionais que impedem o avano deste tipo de turismo predador e organizam em seus territrios polticas alternativas de forma planejada, integrada e organizada, com base no trabalho comunitrio e participativo. Desse modo, a comunidade autctone encontra formas de trabalhar o local, a histria, a cultura, o meio natural e os produtos derivados da economia tradicional e local, de maneira tal a transform-los em atrativos tursticos naturais e culturais (Souza Neto et al., 2008). Para Coriolano (2006), a atividade turstica no pode ser julgada como totalmente boa ou totalmente m, como pensam os grupos radicais, trata-se de um servio que s pode ser usufrudo por aqueles que tm poder aquisitivo suficiente, mas pode ser comercializado por varias indivduos. Desta forma, poder gerar benefcios a um grande nmero de pessoas e proporcionar melhores condies queles que vem no turismo uma oportunidade de trabalho. As atividades tursticas desenvolvidas com base local tm caractersticas harmnicas, que esto fundamentadas na autodeterminao, na valorizao da populao nativa e no respeito ao meio ambiente. Esta denominao de turismo de base local no difere dos conceitos de turismo comunitrio, pois ambas tratam do desenrolar da atividade turstica no seio da comunidade e na sua valorizao. Com base no exposto por Aguiar (2007), pode-se perceber que o turismo de base local ou comunitrio est fundamentado no ser social e nas suas caractersticas sociais, culturais e no meio que as circundam. Percebese tambm que este segmento do turismo est centrado nos trs eixos da sustentabilidade, a saber, o social, o econmico e o ambiental, de maneira a proporcionar equidade social. Ademais, Heuman (2005) ressalta que importante observar tambm as relaes entre populao local e turistas, posto que alm dos eixos de sustentabilidade ora citados tem-se que levar em considerao os elementos da hospitalidade tradicional, tais como:

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Proteo dos turistas pela populao local que uma forte ameaa a cultura tradicional da hospitalidade, uma vez que antigamente os visitados providenciavam alojamento, alimento e segurana para proteger o visitante pelo fato dos visitados gostarem de receber, mas hoje em dia a hospitalidade comercial, visto que no se oferece alimento, alojamento ou segurana se no for de acordo com um contrato. Reciprocidade que freqentemente uma norma de hospitalidade ocorre em muitos lugares do mundo como, por exemplo, no Nordeste da Tailndia e no Iran so distribudos presentes aos turistas como um convite ao seu retorno. Assim, para que ocorra a hospitalidade dos visitantes para com os visitados relevante notar que os visitados que so os anfitries devem se inserir na atividade turstica, no somente quanto a questes de oferecer alimentao, alojamento e segurana, como tambm informaes sobre o destino, por essa razo necessrio o envolvimento da comunidade como um todo, pois segundo Pearce (2000), o desenvolvimento das comunidades do entorno dos centros turistificados s realizar-se- mediante a participao das comunidades nas informaes passadas aos turistas e no processo de planejamento, execuo e monitoramento das polticas governamentais que so tencionadas para o turismo. O que difere do pensamento de outros autores como o que segui, visto que arrazoa. Para Martinelli e Joyal (2004), o desenvolvimento local pode ser estudado por diferentes olhares, e por essa razo eles afirmam que muitos podem v-lo sob o prisma do desenvolvimento econmico, voltado para os aspectos competitivos; bem como na viso dos governantes e das pessoas, ao pensar em promover o desenvolvimento das regies e das comunidades, voltando-se apenas para os aspectos econmicos, levando em considerao apenas questes financeiras, tributrias e de gerao de receitas. O processo de desenvolvimento local pode ser tambm compreendido como sendo aquele que ocorre de baixo para cima, ou seja, tendo incio das potencialidades socioeconmicas originrias do prprio local, ao invs de um modelo imposto de desenvolvimento que parte de cima para baixo. Observa-se, com isto, que para que se tenha desenvolvimento, faz-se necessria a participao da populao local nas atividades sociais e econmicas, alm da participao poltica, visto que ele e necessria para que as tomadas de decises governamentais sejam centradas nas necessidades da populao, para que desta maneira os benefcios sejam de fato geradas para todos os atores locais. Tambm se pode compreender desenvolvimento local

como sendo o reforo das comunidades onde so dinamizadas as suas potencialidades, porm sendo necessria a reunio de diversos fatores, entre eles o grau de educao da populao, para que se tenham pessoas com condies de tomar iniciativas, assumir responsabilidades e empreender novos negcios (Martinelli; Joyal, 2004). Nessa perspectiva, o processo de desenvolvimento est centrado no ser humano e na construo de sua liberdade, ou seja, na construo e formao do ser com seus direitos e deveres assegurados pela nao, como Sen (2000) coloca, a seguridade protetora, o direito ao voto, a sade, a educao, a moradia e todos os direitos bsicos aos quais os seres humanos tm assegurado atravs dos direitos universais humano. Sendo assim, no basta dar proventos aos referidos seres, se faz necessrio algo a mais, preciso os prover de conhecimento para que desta forma ele seja capaz de caminhar sozinho e alcanar o seu desenvolvimento como liberdade. Por essa razo, Coelho (2001 apud Martinelli; Joyal, 2004) afirma que o desenvolvimento econmico local pode ser visto como aquele que constri um ambiente produtivo inovador, no qual se desenvolvem e se institucionalizam formas de cooperao e integrao das cadeias produtivas e das redes econmicas e scias, de tal modo que elas ampliem as oportunidades locais, gerem trabalho e renda, atraiam novos negcios e criem condies para um desenvolvimento humano e sustentvel. Com vistas no exposto acima, retoma-se a discusso que permeia o desenvolvimento local e as suas premissas. Para tanto, os aspectos econmicos no podem ser deixados de lado, porm, no ponto de vista da promoo da cidadania, s aceitvel como desenvolvimento o processo que coloca o ser humano e os interesses coletivos como ponto central de todo este processo de construo do desenvolvimento (Aguiar, 2007). Concluso Diante do exposto, depreende-se que a globalizao um processo que traz somente benefcios para os pases primeiro mundo, visto que, os pases perifricos tm sua participao nesse processo por meio do turismo, porm perceber que os benefcios advindos da atividade turstica aos referidos pases so restritos, pois o turismo praticado, nessas naes, em suma, um turismo massivo, que gera poucos benefcios lquidos em decorrncia do vazamento da receita o que no proporciona desenvolvimento para a populao local. Sendo assim, pertinente ressaltar que a atividade turstica, bem como, o ecoturismo antes de ser vista

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como tbua de salvao para os pases em dificuldades econmicas, como tambm como reas em processo de devastao, tem que ser analisado sobre a ptica de, para quem so gerados os verdadeiros benefcios e como so utilizados recursos naturais do destino. Segundo Rabahy (2003) a atividade em questo s vem gerando de fato, contribuies para os pases desenvolvidos, ou seja, para os pases que j tem uma elevada receita e um elevado nvel de renda e j tiveram grande parte das suas reas verdes desmatadas. Esta concentrao est associada s condies socioeconmicas e as condies ambientais, ou seja, ao nvel e distribuio de renda, ao tamanho da populao s condies de acesso, proximidade do mercado consumidor e quantidade de fauna e flora existentes. Contudo, vale ressaltar que mais de 50% dos turistas emissivo internacional so formados por alguns pases de maior prestigio poltico, econmico e social do mundo entre eles: Estados Unidos, Alemanha, Japo, Reino Unido, Frana e Itlia. Do mesmo modo que no emissivo, constata-se excessiva concentrao de fluxo quanto aos destinos tursticos, tanto em nmeros, quanto em valores dos gastos. Ainda segundo este estudo o turismo responsvel por 1,42% do PIB mundial, proporo varivel em funo das caractersticas de cada uma das economias. Com relao ao turismo receptivo observa-se tambm que ele e to, concentrado em poucos pases, quanto o emissivo. Estes pases so Maldivas, Antilhas, Ilhas Virgens, Bahamas, Babados. Estas localidades caracterizam-se por apresentar baixo nvel de renda e tm na atividade turstica a sua principal fonte de receita. Em conseqncia do relevante significado do turismo para as economias de localidades menos desenvolvidas, surge a tentao de se considerar esta atividade como um importante instrumento de redistribuio de renda. Portanto constata-se que o processo de globalizao, bem como a atividade turstica de fato s contribui para proporcionar o firmamento dos pases desenvolvidos no que se refere aos aspectos socioeconmicos e que as naes perifricas pouco recebem contribuies que de fato agreguem valores na formao de uma sociedade mais justa e livre. Diante do que foi discutido tambm se constatou que o processo de desenvolvimento inversamente proporcional construo do crescimento econmico e que este compreendido por muitos como sendo sinnimos, porm o procedimento de aumento das divisas est fortemente ligado aos nmeros do PIB e do PNB, estes no so suficientes na edificao do desenvolvimento de povos e naes. A construo do desenvolvimento vai mais alm dos nmeros, ele representado no apenas pelo ndice de Desenvolvimento Humano (IDH), mas seguin-

do o pensamento de Sen (2000) este Desenvolvimento est centrado nas liberdades individuais e coletivas do ser humano. Tambm so demonstrveis por meio dos nveis de expectativa de vida, mortalidades infantis e Coeficiente de Gini (CG) (Dantas, 2005: 64). Assim, mediante a todos os argumentos pode-se aprontar que o ecoturismo de base local ainda uma utopia, visto que a atividade turstica trabalhada nos pases perifricos desenvolvida pelas grandes corporaes e que no vem ao longo dos tempos proporcionando as comunidades locais o verdadeiro intitulamento social e econmico o que no contribui de fato para a construo do desenvolvimento como liberdade. Todavia, utopias so necessrias para que alm de se imaginar lugares e pessoas melhores possam ser realizadas melhorias para todos que esto envolvidos na construo destes espaos. Sendo assim, o turismo de base local juntamente com o ecoturismo tem que ser trabalhado e desenvolvido em sintonia com as demais atividades para que possam contribuir tanto para a gerao de emprego e renda quanto para as melhorias sociais, polticas, econmicas e ambientais dos respectivos pases. Referncias Alves, Flvia Keller; Falk, Vanessa Cristina Venzke; Sampaio, Carlos Alberto Cioce. 2008 Arranjo socioprodutivo de base comunitria: interconectando o turismo comunitrio com redes de comrcio justo. Disponvel em: <[Link] [Link]/[Link]/1893/secao/16333>. Acesso: 18 abr. 2008. Aguiar, Geraldo Medeiros. 2007. Turismo, desenvolvimento local e integrao regional. In: Seabra, Giovanni. (org) Turismo de base local: Identidade Cultural e desenvolvimento regional. Joo Pessoa: Editora Universitria, UFPB, 2007. Bursztyn, Ivan. 2005. Polticas pblicas de turismo visando incluso social. Dissertao de Mestrado, UFRJ. Disponvel em: <[Link] Acesso: 18 abr. 2008. Carrier, James & MacLeod, Donald 2005 Bursting the bubble: the socio-cultural context of ecotourism Journal of the Royal Anthropological Institute 11: 315: 334. Corialano, Luiza Neide. 2008 Turismo comunitrio e economia solidria no Cear. Disponvel em: <[Link] [Link]/1893/secao/16333>. Acesso: 18 abr. 2008.

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2. A comunidade local referida neste artigo a localizada no entorno dos centros turistificados. 3. Amarthya Sem, autor do livro desenvolvimento como Liberdade, um economista Indiano, ganhador do prmio Nobel de Economia em reconhecimento a sua contribuio a humanidade pela criao IDH, bem como da teoria que est centralizada no desenvolvimento em consequncia da liberdade, que nada mais do que a garantia dos direitos bsicos como sade e educao entre outros para que desta maneira as pessoa se tornem cidados e possa fazer suas escolhas de vida. 4. A saber, educao, sade, moradia, lazer, cultura, direitos polticos entre outros. 5. Gesto democrtica e solidria; autogesto; distribuio eqitativa das riquezas produzidas coletivamente; promoo do desenvolvimento integrado e sustentvel; respeito ao ecossistema; valorizao do ser humano e do trabalho; no estabelecimento eqitativo entre homens e mulheres; no empoderamento social. 6. a diferena entre as despesas e receitas nas contas pblicas, quando esta diferena entre os dois positiva tem-se o supervit primrio. 7. Se a poder dos benefcios sociais como tambm econmicos. 8. Provocado pela substituio do homem pela maquina nas linhas de produo. 9. Moradores das comunidades locais. 10. Trip da sustentabilidade so as bases econmicas, sociais e ecolgicas.

NOTAS 1. O turismo de massa aquele que se realiza em destinos populares conhecido, realizado por grupos definidos pelas operadoras de turismo, onde so predefinidos os horrios e lugares a serem visitados para que desta maneira os turistas no entrem em contato parcial ou total com a populao residente.

Recibido: 01/06/10 Reenviado: 31/12/10 Aceptado: 07/01/11 Sometido a evaluacin por pares annimos

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ISSN 1695-7121

Vol. 9 N 2 pgs. 449-458. 2011

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Ensayo

Anlise do discurso miditico do projeto acolhida na colnia na atividade do agroturismo em Santa Rosa de Lima SC
Felipe Borborema Cunha Lima1
Universidade do Vale do Itaja-SC

Luana de Sousa Oliveira2


Universidade do Vale do Itaja-SC

Yolanda flores e Silva3


Universidade do Vale do Itaja-SC

Resumo: Consideramos a importncia de analisar o discurso miditico sobre o agroturismo em Santa Rosa de Lima, observando se a imagem propagada pelos meios de comunicao apresenta-se uniforme ou com variaes sobre a mesma e dessa forma criando vrias mltiplas imagens da localidade, bem como de seus moradores. Os procedimentos metodolgicos adotados tiveram como base a pesquisa qualitativa com abordagem exploratria, atravs da coleta de dados bibliogrfico e documental, de material miditico, utilizados como objeto de divulgao do modelo de agroturismo na regio nos ltimos cinco anos. Para anlise deste material, utilizamos tcnicas de anlise de discurso do Modelo de Cooperao Textual de Umberto Eco. Ao final oferecemos os discursos existentes das distintas imagens do municpio pesquisado. Palavras-chave: Turismo; Agroturismo; Discurso Miditico; Santa Rosa de Lima. Title: Analysis of Media Discourse of the Project Accepted in the Colony in the Activity of Agritourism in Santa Rosa de Lima - SC Abstract: The subject of this article is the architectural and landscape complex of Igarassu, more specifically the interrelationships between cultural heritage, tourism and public management in the historic site. The field work showed that the current pattern of tourism is an instrument of devaluation and deterioration of this heritage, leaving reduced benefits to the city. This results from the external control of the flow of tourists and visitors, as well as the lack of effective public control and regulation by local government. Given the nature of the tourism market, specifically the agencies and tour guides, and public management in Igarassu, relevant changes in the interrelationships cited above are assessed as unlikely to happen, at least in the short and medium term. Keywords: Cultural heritage; Cultural tourism; Cultural and touristic public management; Receptive tourism agencies; Tour guides; Socio-economic and cultural impacts.

1 Turismlogo / Mestre em Turismo e Hotelaria pela UNIVALI felipebcl2@[Link] 2 Turismloga / Mestre em Turismo e Hotelaria pela UNIVALI luana436@[Link] 3 Docente/Pesquisadora no Programa de Ps-Graduao em Turismo e Hotelaria /Mestrado Acadmico da Universidade do Vale do Itaja UNIVALI; yolanda@[Link]

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Introduccin
A atividade turstica em espao rural vem se desenvolvendo cada vez mais no Brasil e no mundo. De uma corrente que busca oposio ao chamado turismo convencional surge o que Tulik (2000) denomina de turismo alternativo, que de acordo a autora, emerge como uma necessidade do homem moderno frente ao cotidiano urbano industrializado, com muitas exigncias, estresse dirio em funo das novas estruturas econmicas, o desenvolvimento acelerado das grandes cidades e centros urbanos, alm dos valores captados pelo movimento ambientalista (Ruschmann, 1997). O turismo no espao rural, nasceu da idealizao de muitas pessoas, que vislumbram o campo ou meio rural de forma especial seja por razes culturais (origem na sociedade rural agrria) ou no reconhecimento de que este ambiente e seu povo atende necessidade mais bsica do ser humano, o alimento (Swarbooke, 2000). Contudo, no foram somente as razes citadas acima as que determinaram o desenvolvimento do turismo no espao rural. Devemos ressaltar que as iniciativas de realizar as atividades de turismo rural, tiveram como objetivo inicial, favorecer as propriedades rurais, visando o combate ao xodo rural, complementar a renda das propriedades rurais, a proteo da natureza entre outras possibilidades, e no a simples e pura ocupao do tempo livre, atravs do turismo (Tulik, 2003). Neste contexto de venda do espao rural observamos, que a mdia possui um carter de fundamental importncia no que se refere criao de necessidades do consumo de determinados produtos ou servios. Tal afirmao mostra como podemos ser invadidos por idias e sugestes, inclusive sobre o tipo de turismo que devemos fazer. Nesta poca de consumo, na qual a sociedade invadida por uma constante oferta miditica, possibilitando criar a iluso dos sentidos, numa dinmica que levam os smbolos a tomarem o lugar das coisas que consideramos verdadeiras em nosso cotidiano (Carmo, 2006). A partir deste olhar, que comeamos a sentir a necessidade de entender o discurso apresentado pela mdia sobre o desenvolvimento da atividade de agroturismo em Santa Rosa de Lima. Esta forma de turismo consolida-se neste municpio em 1999, aps a criao do projeto Acolhida na Colnia. A proposta segue o modelo francs da associao francesa Accueil Paysan, tornando-se uma referncia para outros municpios, atraindo desta forma no apenas turistas, mas, tambm a mdia, que viu na organizao dos agricultores um fenmeno de interesse, visto que estes apresentavam sua proposta de turismo como um avano diante de outras formas de se fazer turismo.

Justificativa e problema de pesquisa


Considerando o avano da realidade virtual (e at mesmo a no virtual representada por revistas e jornais impressos), observamos que os produtos oferecidos por este tipo de mdia, de uma forma geral so apresentados atravs de publicidades. Este formato de apresentao une uma srie de elementos de atrao to avanados, que uma pessoa pode adquirir a sensao de experimentao de um produto ou servio oferecido, mesmo quando no os adquire. Este fenmeno demonstra o poder da mdia sobre a capacidade de chegar psique de uma pessoa e inclusive induzi-la a sentir necessidades de compra e uso de determinadas ofertas (Nielsen, 2002). Dessa forma, a partir da perspectiva acima nosso problema de pesquisa est representado na questo abaixo, seguida dos objetivos que nortearam nosso estudo: Qual a imagem divulgada no discurso miditico sobre a Acolhida na Colnia no contexto do desenvolvimento da atividade do agroturismo em Santa Rosa de Lima SC? O objetivo geral para responder a esta questo foi o de: analisar o discurso miditico da mdia impressa, televisiva, eletrnica e no formato publicitrio, que divulga o projeto Acolhida na Colnia, enquanto atividade de Agroturismo em Santa Rosa de Lima SC. Para chegarmos ao objetivo proposto, optamos por utilizar a metodologia qualitativa, que de acordo com Turato (2005) aquela que objetiva entender o significado individual ou coletivo dos fenmenos, manifestaes, ocorrncias, fatos, eventos, vivncias, idias e sentimentos. Em nosso estudo, considerando os objetivos propostos, tivemos duas etapas de coleta e anlise dos dados: Etapa 1 - Coleta documental: com a seleo de textos impressos, eletrnicos e televisivos; leituras / fichamentos; e categorizaes do tipo de produo selecionada; Etapa 2 Anlise documental: Anlise de contedo / discurso de acordo com o modelo de cooperao textual de Umberto Eco (1986), realizado segundo uma adaptao de Silva (1999). Apresentamos em seguida, uma sntese desta adaptao e explicamos cada passo realizado considerando o tipo de material que estaremos coletando: material escrito e oral. Neste modelo o discurso e o contedo so analisados como uma estrutura narrativa. Eco (1986) distingue os textos classificando-os em textos narrativos com narrativa natural e narrativa artificial, onde as duas constituem exemplos da descrio de aes, mas a primeira se refere aos eventos apresentados como eventos realmente acontecidos (como notcias do dia nos jornais); j a narrativa artificial refere-se s pessoas e fatos atribudos a mundos possveis. Neste nterim, relevante dar os significados de cada item do modelo de cooperao

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textual que ser usado em nosso estudo para anlise dos dados. A Manifestao Linear consiste num resumo do texto, na forma de documento escrito ou oral; As Circunstncias de Enunciao tm relao com a origem do texto, seus autores e o contexto histrico e literrio dos mesmos, a insero da obra e sua relevncia dentro da temtica estudada; Os Cdigos e Subcdigos so classificados em sub-categorias, iniciando pelo Dicionrio de Base, termos caracterizados como substantivos, investidos de propriedades e elementos relacionados temtica estudada e os seus objetivos. Hipercodificao Ideolgica que so lexemas que possuem juzo de valor e crenas dos autores; Estruturas Discursivas que dizem respeito s idias centrais do texto narrativo e se relacionam com os objetivos que escolhemos para dar vida proposta de pesquisa construda por ns. Estruturas Narrativas que surgem como parte da seqncia narrativa do texto, em ordem cronolgica e tpicos sumarizados. So macroproposies narrativas que nos mostram como os discursos vo surgindo no texto, que justificativas so fornecidas para os mesmos e que significados e sentidos do as temticas em discusso. As Estruturas Ideolgicas que fazem uma apresentao dos papis sugeridos e dirigidos ao leitor-modelo; Finalmente temos as Estruturas de Mundo que com suas matrizes de mundo mostram as possibilidades e as acessibilidades entre mundos e o reconhecimento de atitudes proposicionais relacionadas ao tema estudado. Dessa forma, o modelo de cooperao textual, permite uma forma de estudo que pode ser considerada intermediria entre a anlise da teoria literria que admiti uma infinidade de interpretaes para qualquer texto e a hermenutica normativa, cujas interpretaes so condicionadas as intenes do autor, possibilitando detectar os signos presentes nos discursos miditicos e consequentemente a imagem que divulgada do agroturismo no municpio.

Mdia e Turismo
Mdia um termo derivado do latim que tem por significado meio. No contexto atual, a mdia participa do planejamento, negociao, execuo e controle da veiculao de uma campanha ou ainda os meios ou veculos de comunicao. A funo do profissional da mdia planejar onde, para quem, quando, quanto, por que e como a mensagem dever ser veiculada; negociar sua colocao nos veculos mais adequados para o produto pelo custo competitivo; executar exatamente como foi planejado e exercer rigoroso controle do que est sendo veiculado (Tahara, 1998). A mdia e a comunicao de massa so cada vez mais presentes na vida das pessoas, sendo responsvel por

grande parte das informaes e dos entretenimentos utilizados pela populao, exercendo um impacto maior medida que ocorre o desenvolvimento da tecnologia e a diminuio das fronteiras, frente ao processo de globalizao. A mdia responsvel atualmente por representar e criar a imagem de todo e qualquer produto e servio disponvel no mercado. Com a mdia, o turismo amplia seu universo de divulgao e venda do mito do deslocamento e a busca do lugar perfeito, belo e ideal. Os panfletos, revistas e filmes de promoo turstica apropriam-se de ngulos e efeitos, a ponto de criarem a imagem da terra prometida, do paraso perdido. Alm disto, as pessoas contam com a mdia para receber informaes sobre as aes polticas do local, provveis problemas ecolgicos, econmicos e sociais para decidir ou rejeitar uma destinao turstica. O que foi descrito por Kotler como sendo a idia da imagem: a imagem mercadolgica de uma destinao turstica um conjunto de idias correntes sobre a localidade (Kotler, 1995, p. 151). Entendendo a importncia e a fora que a mdia causa sob os destinos tursticos, Ruschmann (1990, p. 70) afirma que: a propaganda turstica considerada uma atividade que influncia e se esfora em persuadir e habituar as pessoas a viajar, propondo-lhes motivos que despertem o desejo de conhecer um determinado local. importante, porm ressaltar-se que essa imagem pode muitas vezes ser manipulada para beneficiar ou prejudicar o local, envolvendo vrias questes ticas e morais. Obviamente os problemas e defeitos de um local no podem ser esquecidos, contudo os responsveis pelo marketing, agem de forma a exaltar os atrativos de um destino, no intuito de minimizar os problemas relacionados imagem do local, pois segundo Wild, (2004, p. 42) quando o turista decide viajar ele compra antes de tudo uma imagem. Atravs dessa tica entendemos que toda publicao tem um recorte a apresentar ao leitor, no apenas ligado a eventos culturais, mas tambm a todo um conjunto de olhares sobre as tendncias do momento em relao ao passado. Neste foco incluem-se perdas e ganhos, sendo esse recorte ento ponto determinante na deciso de escolha por parte dos turistas que podem ser influenciados positiva ou negativamente (Piza, 2003). Nesse ponto observamos que a atividade turstica e os meios de comunicao esto cada vez mais interligados. Nesse mbito a mdia massiva apresenta o foco principal para a unidade desse trabalho, pois todo texto caracteriza-se pela textualidade (tessitura), rede de relaes que fazem com que um texto seja um texto (e no uma simples somatria de frases), revelando uma conexo entre as intenes, as idias e as unidades lingsticas que o compem (Koch, 1984, p. 21). Em ou-

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tras palavras a comunicao de massa funciona como um gigantesco processador de imagens, textos e sons, que inibe e intensifica os desejos e as necessidades do pblico/turista. Exemplo desse efeito da mdia sobre o comportamento humano apresentado no Modelo de Comunicao de Lombardi, em que um indivduo pode vivenciar um determinado evento de duas maneiras, a primeira fazendo parte do mesmo, ou seja, atravs da experincia prpria com o fato, criando suas referncias e relaes e assim tomando para si uma verdade sobre o ocorrido; a outra maneira ocorre atravs da mdia de massa, ou seja, os meios de comunicao relatam os fatos e acontecimentos gerando uma nova verso do ocorrido criando uma imagem e consequentemente uma nova verdade, que ser absorvida pelo espectador. Nestas circunstncias, o evento e a mdia encontram-se no mesmo nvel, numa indicao de que caso o evento no seja transmitido pelos meios de comunicao para as pessoas que no vivenciaro o evento, ser como se ele no estivesse existido ou acontecido, pois a soma de uma ao e da percepo dessa ao que resulta na opinio pblica (Nielsen, 2002). Contudo no podemos nos esquecer que antes de tudo o meio de comunicao, em especial o jornal, como afirma Noblat (2003), so responsveis por transmitir o entendimento, alm das informaes e do conhecimento, afinal antes de ser um negcio deve ser visto como um servio pblico e dessa conduta resulta a confiana pblica creditada nele. Esse aspecto tambm ressaltado por Kovach e Rosentiel (2003) que apresentam como principal obrigao do jornalismo o compromisso com a verdade, de carter investigativo e sempre mantendo imparcialidade aquilo que informa. O jornalismo, porm est cada vez mais distante desse modelo utpico proposto por alguns autores, de ser um produto voltado apenas investigao e a informao, originando um produto especfico capaz de atrair verbas subsidiadas por empresas privadas que visam interesses particulares, frente ao da demanda de mercado, originando um jornalismo contaminado pelo discurso publicitrio. Um tipo de jornalismo conhecido como jornalismo publicitrio e de relaes pblicas semelhantes ao jornalismo de denuncia, mas que resulta em dossiers (muitas vezes jornalisticamente preparados) que so oferecidos aos jornalistas com a finalidade de apresentao de produtos e servios ou visando promoo de pessoas, organizaes em geral e instituies. Por vezes, alm dos dossiers, so facultadas aos jornalistas visitas, viagens, amostras, testes, etc. (sousa, 2004, p. 31).

O resultado dessa mudana um novo produto jornalstico submisso divulgao e ao consumismo, que j no possui o mesmo interesse pela imparcialidade da informao. Caracterizado pela predominncia da imagem, com priorizao da cor, letras garrafais e fotos hiperdimensionadas, surge uma publicidade travestida de jornalismo. Isto significa um jornal sem palavras, fruto da competio cada vez mais acirrada com a mdia audiovisual, incluindo no discurso jornalstico a natureza persuasiva da publicidade, como se esse fosse um elemento natural, originando um produto capaz de estimular o consumidor por meio de uma teia de smbolos, cones e imagens (Marshall, 2003, p. 27). Todo esse processo que atingiu os meios de comunicao em especial o jornalismo teve sua origem no surgimento de novas tecnologias, a globalizao e a acumulao de funes. O melhor exemplo a internet, que dissociou o jornalismo de suas fronteiras geogrficas e, portanto distanciando de suas comunidades de origem, originando empresas sem fronteiras. Somadas a globalizao os contedos foram modificados frente ao mais recente requisito, o benefcio econmico (Kovach e Rosentiel 2003). Os cadernos de turismo dos jornais impressos tornam-se de acordo com Piovesan (2005) o mais evidente exemplo desse fenmeno, em que o jornalismo e a publicidade coexistem de maneira to harmoniosa, que por muitas vezes se fundem e se confundem como uma s, interagindo na produo dos sentidos e no mais de um discurso jornalstico. Esse dilogo, ainda de acordo com o mesmo autor, apresenta-se por meio de utilizao de releases preparados pelo trade turstico como matria jornalstica, com construes sintticas e discursos rpidos com o objetivo de causar impacto aos leitores com alto poder aquisitivo, tirando proveito dos recursos grficos e de uma privilegiada linguagem visual, tendo a imagem como foco principal do novo formato. Estas mudanas sofridas pelo jornal ocorrem tambm devido a forte concorrncia com os meios de comunicao audiovisual, levando o mundo impresso a recorrer das mesmas ferramentas para se manter na disputa pela audincia originando um festival de signos e cones que pode ser resumido em uma equao simples: quanto mais o jornal for parecido com um videoclipe, maior a eficcia do produto (Marshall, 2003, p. 49). Por outro lado, existem autores que enxergam esse processo de maneira positiva. Os recursos visuais so apresentados como uma tendncia correta e conveniente para a informao, desde que observado a ordem de primeiro estar a servio da informao e em segundo lugar do embelezamento do jornal. O objetivo informar, portanto admissvel at mesmo suprimir um tex-

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to quando uma ilustrao comunicar melhor (Noblat, 2003). Para Castells (1999) a maioria dos estmulos simblicos que atingem o ser humano atualmente vem dos meios de comunicao, isso se d por vivermos em um ambiente miditico. Aposta-se na idia de que a contemplao de imagens pode vir a despertar um conjunto de percepes, favorecendo um conhecimento aproximado do imaginrio coletivo, em perspectiva a uma interpretao plural da cultura apresentada. Os smbolos, cones e mitos consolidados pela difuso deste tipo de produto, mercadoria miditica, adquirem um carter fundamental na formao da imagem dos destinos tursticos. Este tipo de formao interfere diretamente na promoo e no desenvolvimento dos mesmos, atravs do seu poder de seduo transformando a imagem em um instrumento, capaz de associar sentimentos, emoes, idias, pr-julgamentos e fatores psicolgicos funcionando como fator determinante do sucesso, projeo ou declnio das localidades tursticas e de suas campanhas publicitrias. No binmio turismo e meios de comunicao de massa, os valores scios culturais ganham um novo significado frente mdia, e o uso sistematizado de imagens a torna uma poderosa ferramenta de persuaso. Isto ocorre para Franchi (2004), porque o turismo uma atividade que vende produtos e servios atravs de imagens que fomentam emoes individuais e coletivas. A mdia hoje uma das maiores criadoras e propagadoras de modismos, de forma a garantir a aceitao e manuteno de seu pblico. Imagens de determinados locais ou comportamentos, por exemplo, quando explorados pela TV com intensidade, podem se transformar em cones momentneos de negcios tursticos (Frachi, 2004, p.120). Contudo, o autor ressalta que esses efeitos apresentam um impacto maior entre os jovens, por estes apresentarem caractersticas de experimentadores natos e, portanto buscarem sempre o novo, o diferente e o inusitado. Entretanto os elementos ideolgicos de comportamentais propagados pela mdia, como dito anteriormente, so moldados pelo carter do modismo, e como tal so excludentes e no possuem carter desenvolvimentista, no consolidando por si s o novo comportamento e consequentemente assumem natureza temporria e passageira, podendo ser desconstrudos com o simples surgimento de um novo modismo. Baseado nesses aspectos, estratgias e tcnicas so utilizados cada vez mais nos meios de comunicao de massa em funo da indstria do turismo, com o propsito de atrair e satisfazer o turista por meio de produtos previamente elaborados, apresentados pela mdia de

maneira a despertar o desejo e a motivao de viajar, pelo prazer vivenciado atravs da imagem. Observando as numerosas variveis relacionadas mdia, Bryant e Zillmann (2002) revelam que diversos autores chegaram ao consenso de que ela produz efeitos sociais, contudo as opinies divergem quanto forma e intensidade desses efeitos. A forma que a mdia apresenta-se, em especial quando vincula informao e publicidade, sugere uma possvel interferncia na formao dos valores, das crenas, das mentalidades, enfim, a mdia pode levar a um processo de transformao cultural. Como resultado da interao dessas ferramentas de marketing, a servio da mdia para a divulgao dos destinos tursticos, tem-se a identificao da imagem da marca. Esta marca capaz de mostrar ao pblico a imagem de um destino turstico TDI (tourism destination image), que surge como nova estratgia adotada pelos planejadores, para criar uma vantagem competitiva atravs de uma marca, que serve para criar uma identidade do local. Construir uma imagem para uma localidade turstica demanda tempo e muito investimento. No se faz da noite para o dia. Muito pelo contrrio, um trabalho rduo de muitos anos de pesquisa e de posicionamento das idias nas mentes dos turistas. (...) Para criar uma imagem turstica preciso causar impactos positivos, relevantes e de credibilidade, de sorte a fazer penetrar na mente dos turistas atributos que o atraiam a essa localidade (Trigueiro, 1999, p. 45-46). A execuo bem sucedida da TDI para Pimentel, Pinho e Vieira (2006, p. 289) provocam impacto no comportamento do consumidor, influenciando na sua deciso de escolha. Dessa forma, surge um novo paradigma, o turismo produto-espao, que apresenta o TDI como um de seus elementos, no qual o desenvolvimento do destino depende das caractersticas dos produtos para gerar aes capazes de influenciar na organizao do espao, no intuito de atrair a demanda para o destino. Dessa forma compreendemos que a imagem de um destino representada como o conjunto de expectativas e percepes que o visitante potencial tem sobre o destino. Estas expectativas e percepes so resultantes das informaes repassadas pelas empresas envolvidas no processo, como agncias e hotis, os relatos de amigos ou notcias descritivas veiculadas na mdia, ajudando dessa maneira a desenvolver a imagem (Buhalis, 2000). Conhecer a imagem que o pblico tem do local, proporciona identificar falhas na percepo da imagem que o destino quer transmitir, bem como, reconhecer os pontos fracos do destino, facilitando suas correes. Portan-

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to analisar o discurso miditico propagado pelos meios de comunicao, torna-se recurso mpar para entender se a imagem de Santa Rosa de Lima e da atividade do agroturismo desenvolvida na regio est sendo retratada de forma fidedigna, bem como, se a utilizao das marcas Acolhida na Colnia e Acceuil Paysan agregam valor ao destino.

Resultados/discusso
O municpio de Santa Rosa de Lima fundado em 10 de maio de 1962, por meio da lei n. 823, atualmente conta com uma populao de cerca de 2000 habitantes que vivem em um territrio de aproximadamente 154 km. Localiza-se na mesoregio sul do Estado de Santa Catarina e situa-se junto s encostas da Serra Geral e do vale do rio Brao do Norte, juntamente com outros 16 municpios que formam a microrregio de Tubaro. Limita-se ao norte com Anitpolis, ao sul com Rio Fortuna, a leste com So Francisco e So Martinho e a oeste com o Rio Fortuna e Urubici . Os colonos alemes que ali chegaram iniciaram um sistema de plantio utilizandose da coivara ou rotao de terras, com o desmatamento de grandes reas. Nos primeiros anos a plantao era principalmente de milho e abbora, nos anos seguintes foram includos outros cultivos, tais como: mandioca e batata principalmente para a engorda dos porcos e alimentao dos outros animais. E para a subsistncia era cultivada a lavoura secundaria com: feijo, batata inglesa, car, amendoim entre outros (Muller, 2001). Na dcada de 60, a Souza Cruz implanta as primeiras estufas de fumo na regio, muito embora apenas nos anos 70 comea a se expandir atingindo o seu apogeu nos anos 80. (Paulilo,1990). Com as vantagens oferecidas por intermdio da integrao agroindustrial, o fumo trouxe consigo a consolidao da extrao da madeira que, segundo Muller (idem, p. 79) na viso dos agricultores era um ponto positivo, uma vez que deixou de se perder a lenha na lavoura, alm de constituir num dos poucos meios de sobrevivncia. Fruto da explorao indevida dos recursos naturais, decorrente principalmente da fumicultura, Santa Rosa de Lima e os demais municpios das Encostas da Serra Geral, chegaram aos anos 90 com srios problemas ambientais. Esta realidade diminuiu as possibilidades de sobrevivncia econmica das famlias agricultoras, gerando um impacto de cunho social em funo do xodo rural, ltima opo destas famlias, de obter novas oportunidades nos grandes centros urbanos industrializados (Uller, 2005). Na tentativa de reverter esse processo, o movimento agroecolgico surge como nova estratgia produtiva

e econmica, para os agricultores no municpio que, em 1996, passam a ter assessoria de professores da Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), do Centro de Estudos e Programao da Agricultura em Grupo (CEPAGRO) e o poder pblico local. Como resultado, em dezembro desse mesmo ano, fundada a Associao dos Agricultores Ecolgicos das Encostas da Serra Geral (AGRECO), que trazia tambm como objetivo a disseminao de ideais ambientalistas e sociais, voltados para uma prtica de agricultura tica e inclusiva (Muller, 2001; Uller, 2005). Em conseqncia dessa nova atividade, a cidade passa a receber muitos visitantes interessados em conhecer o modelo agroecolgico de formao de agroindstrias, a associao e o trabalho cooperativo desenvolvido na localidade. desta forma que o turismo emerge gradativamente, embora no existisse ainda infra-estrutura hoteleira e de acesso adequada (Feuser, 2006). Esse movimento acaba por inserir o agroturismo em Santa Rosa de Lima, tendo por base o modelo da Associao Francesa de Agroturismo Accueil Paysan. Neste modelo de turismo no espao rural, o turismo desenvolvimento como uma atividade complementar quelas realizadas nas propriedades agrcolas, articuladas s suas principais funes que, com o tempo, passam a se constituir em atrativo turstico. Para consolidar este modelo, amplamente discutido em oficinas pelos agricultores interessados, foi criada, em 1999, a Associao de Agroturismo Acolhida na Colnia (AAAC), tornando o Brasil o primeiro destino da Amrica Latina a figurar nos roteiros oficiais da associao francesa Accueil Paysan, que j atuava em dez paises da Europa (Arnhold, 2006).

O universo de anlise deste estudo e as circunstncias de enunciao do mesmo compreenderam um grupo de 60 (sessenta) matrias de carter publicitrio e jornalstico, publicadas nos ltimos cinco anos, enfocando o municpio de Santa Rosa de Lima e atividades relacionadas ao agroturismo, a Acolhida na Colnia e a Accueil Paysan. Para chegarmos a este universo, realizamos busca eletrnica em bancos de dados da internet de forma aleatria para identificar os formatos mais recorrentes. Por ocupar um lugar privilegiado de formao e explicao das realidades por meio do discurso propagado, os meios de comunicao em geral, auxiliam na divulgao, antecipando os fatos, sugerindo e modificando as aes dos leitores, substituindo em muitas ocasies as instituies familiares e educacionais pela mdia no pro-

Circunstncias de enunciao do material analisado

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cesso de formao de opinio. Partindo do entendimento desse fato, a seleo do material a ser analisado, teve como interesse maior a interpretao dos signos presentes nos discursos de matrias publicadas por veculos que no apresentavam vinclo direto com entidades relacionadas ao trabalho desenvolvido no municpio. Neste sentido, a utilizao dos sites da Acolhida na Colnia e da AGRECO, foi parte deste universo de anlise como ferramenta para traar um perfil comparativo dos discursos de outras mdias e consequentemente permitirem observar as variaes apresentadas pelas demais matrias. A intensidade, a abrangncia e os formatos que a mdia ir utilizar, so determinados pelo grau de interesse na divulgao do assunto e do nvel de interesse pblico em geral sobre o tema. Tais fatores so fortemente evidenciados no material selecionado nesta pesquisa, formando um conjunto de matrias voltadas a um pblico especfico que se interessa por assuntos direcionados a agricultura (agroindstrias/turismo rural), meio ambiente e responsabilidade social locais. Como conseqncia, este tipo de notcia local, dificilmente ganha destaque na mdia nacional nos meios de comunicao de massa mais acessveis populao em geral. Dessa forma podemos observar que as notcias ganham um espao maior na regio e medida que se afasta de Santa Rosa de Lima, passa a ser direcionada para um pblico restrito com formatos cada vez mais especfico ao tema.

Um dos objetivos da pesquisa, na busca pelos discursos relevantes, que constituem a imagem do agroturismo em Santa Rosa de Lima propagada pela mdia, foi o de caracterizar e dimensionar essa atividade. Para tal utilizamos a seleo do dicionrio de base e a partir destas chegamos aos demais elementos do modelo de cooperao textual, apresentados na metodologia. A partir desta bricolagem de palavras e frases verificamos os temas recorrentes nos meios de comunicao que so associados ao discurso do agroturismo. Tais ferramentas proporcionaram destacar as temticas enfocadas no material selecionado e qual sua relevncia, seu engajamento ideolgico. E, portanto sua contribuio para a construo da imagem pelos leitores em geral. No nos cabe, conduzir essa anlise, de forma a impor o que certo ou errado, o que bom ou mal, uma vez que tais questes esto relacionadas a valores, cdigos ticos e morais, que constituem a cultura de cada sociedade. Aparentemente os itens constituintes do discurso sobre o agroturismo em Santa Rosa de Lima caracteri-

Caracterizao e dimenso da imagem do agroturismo

zam-se por formarem uma rede de idias que permeiam umas as outras, formando elos entre os diversos pontos que se justificam exatamente por existirem atreladas umas as outras, unidas por pontos de intercesso. Em outras palavras os elementos que formam o discurso agem num efeito cascata, no qual um fator gera estmulo para o aparecimento do fator seguinte, e assim por diante at voltar para o ponto inicial. A dimenso final a criao de uma cadeia de dependncia entre todos os pontos, ligados a um ponto central que o agroturismo. Essa cadeia de elementos explica o discurso sobre o agroturismo, partindo da implantao do modelo de sucesso francs da associao Accueil Paysan, pelos agricultores de Santa Rosa de Lima, que aos olhos da mdia tiveram a oportunidade de planejar uma atividade econmica para o municpio, a partir de um modelo que j era vencedor. Ainda assim, o que realizado em SRL constantemente avaliado por esta mdia, principalmente quando oferta cursos e treinamentos que disponibilizam novos conhecimentos tcnicos e cientficos aos trabalhadores possibilitando o desenvolvimento local. tambm atravs dos relatos na mdia, que se fortalece a idia de que o conhecimento formal aliado ao desenvolvimento local impulsionado pela atividade do agroturismo traz a tona para a populao local, as reflexes sobre as questes ambientais e a necessidade da preservao e conservao dos recursos naturais. Neste sentido, as notcias veiculadas demonstram de forma favorvel que esse conjunto de fatores transforma o local e melhoram a qualidade de vida da comunidade, pela sua insero em um processo de discusso de carter mundial. Com relao ao agroturismo, a mdia considera que h um dinamismo grande que amplia as relaes e cria espao para novas possibilidades no meio rural. O princpio do agroturismo mantido ao aliar a agricultura a novas prticas econmicas, e a incluso de outras pessoas favorece o desenvolvimento de atividades paralelas, que comungam dos mesmos ideais como o ecoturismo e os esportes radicais. A profuso de todos esses acontecimentos atua revertendo o xodo rural e favorecendo o retorno de muitas pessoas ao municpio rural em questo. Este retorno ao meio rural e a retomada de suas razes por muitos dos moradores, nas notcias locais, significa a promoo de um resgate cultural e consequentemente a valorizao das tradies, da gastronomia, da dana entre outros elementos, que passam a integrar o novo cenrio que se forma. A inter-relao dos itens do discurso sobre o agroturismo em Santa Rosa de Lima, fecha o ciclo, retornando ao ponto de partida que o modelo francs. Contudo esse j no mais o mesmo por que sofreu mudanas

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que o adaptaram em funo da realidade local, originando um novo modelo, que se configura como modelo para as demais regies do pas. Na figura a seguir uma sntese destas consideraes explanadas (figura 1). Traando um perfil a partir do discurso divulgado pela mdia em contraponto com as aes observadas no municpio de Santa Rosa de Lima, podemos constatar que o processo de implantao do agroturismo na regio, atravs do modelo da Accueil Paysan, apresenta alguns aspectos relevantes, que no so destacados nos meios de comunicao. A escolha deste modelo apresentada pela mdia de forma a deixar subentendido, como sendo fruto de uma ao conjunta de todos os agricultores, devido ao alto grau de conscientizao ambiental. O que no transparece no discurso que essa escolha foi fruto de alguns atores da comunidade, sendo adotada posteriormente por outros segmentos da populao. A implantao do agroturismo teve como objetivo principal garantir possibilidades de sobrevivncia da populao agrcola e evitar o xodo rural. A adoo de uma prtica que melhor utilizasse os recursos naturais caracterizase como uma ao muito mais de carter social, do que a tentativa de reverter problemas ambientais, como normalmente apresentada.

Outra questo que merece ateno est relacionada apresentao da dinmica do modelo, na qual as intervenes de resgate cultural so vistas como aes espontneas. Um modelo que propem aliar, agricultura orgnica ao turismo, obviamente apresentar os alimentos como destaque, esse recurso utilizado a favor da gastronomia ir valoriz-la e para o desenvolvimento do turismo, aes de melhoria na infra-estrutura e na conservao dos atrativos e do patrimnio so necessrios, no configurando assim uma ao ao acaso como transmitida pela mdia. Por fim, resta uma ltima observao, os resultados alcanados em Santa Rosa de Lima com a atividade do agroturismo desencadearam a implantao do modelo na regio, conferindo uma imagem de sucesso ao modelo, contudo devemos ressaltar que o discurso propagado pela mdia confere a cidade e ao modelo um reforo dessa imagem. A intercesso desses fatores proporciona um estimulo duplo, medida que o modelo consolida-se e amplia sua rea de atuao, maior seu destaque na mdia. E esta age de forma a aumentar a credibilidade da primeira, aumentando o interesse dos turistas em conhecer o local e impulsionando a expanso das aes da Acolhida na Colnia.

Resgate Cultural

Modelo de Sucesso

Planejamento, Treinamento e Avaliao.

Novas Possibilidades

DISCURSO DO AGROTURISMO

Desenvolvimento Local

Insero da Comunidade Melhor Qualidade de Vida

Questes Ambientais

Figura 1: Elementos do Discurso do Agroturismo. Fonte: Os autores

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Felipe Borborema Cunha Lima, Luana de Sousa Oliveira & Yolanda flores e Silva

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Com base na anlise textual das estruturas de mundo/matrizes de mundo, as atitudes proposicionais so reconhecidas, formando as atribuies de valores de verdade e o juzo de acessibilidade entre mundos. Dessa maneira, nossa reflexo leva ao reconhecimento das variaes no discurso miditico sobre o agroturismo em Santa Rosa de Lima. Dois temas centrais dividem o foco de forma alternada e em certos momentos simultaneamente. O primeiro discurso reconhecido nos textos, fala das motivaes e atrativos do municpio, que sempre associado paz e tranqilidade, local propcio para um maior contato com a natureza, tendo como ponto alto a gastronomia, a base de produtos orgnicos e, portanto, alimentos saudveis. O segundo tema aborda as aes que conferem credibilidade ao projeto de agroturismo. A constante realizao de cursos, seminrios, intercmbios e treinamentos, alm do objetivo de instrumentalizar o agricultor, atravs do acesso a conhecimentos tcnico-cientficos, passa ao leitor a idia que a atividade tem o respaldo de universidades que certificam a qualidade do trabalho, por meio de conhecimento formal. Ainda nesse mbito, a rede de parcerias com entidades internacionais e rgos governamentais, apresenta carter semelhante ao descrito a cima, por proporcionar status e melhoria da imagem da atividade. Outro fator observado por meio da cooperao textual a presena de um discurso oculto, ou seja, a presena de um discurso que no se mostra diretamente no texto, mas que se caracteriza por estar subentendido, insinuaes no marcadas lingisticamente no texto, cuja identificao e interpretao dessas informaes cabem ao leitor. O movimento de agroturismo de Santa Rosa de Lima, tendo por base o modelo da Associao Francesa de Agroturismo Accueil Paysan, reflete o discurso da importncia da marca no sentido da valorizao dos produtos e servios da agricultura familiar e do turismo. Dessa forma as matrizes de mundo presentes nas matrias analisadas destacam os discursos, repassando a ideologia do modelo de agroturismo do municpio.

Variaes no discurso miditico

Consideraes finais

contexto do desenvolvimento da atividade do agroturismo em Santa Rosa de Lima. A partir do material selecionado, a anlise possibilitou caracterizar e dimensionar o discurso miditico, bem como identificar variaes presentes no mesmo. Durante o processo de coleta de dados algumas dificuldades surgiram em funo do material a ser selecionado, caracterizar-se de difcil acesso. Isto porque as matrias relacionadas ao tema abordado so dirigidas a um pblico muito especfico e, portanto encontrado na grande maioria das vezes em veculos direcionados a eles, no se configurando em assunto de debate corriqueiro na mdia em geral, contudo, mesmo havendo essas dificuldades, a pesquisa no chegou a ser comprometida. Os resultados desta investigao proporcionaram uma anlise do discurso veiculado pela mdia e suas variaes, que se apresenta como uma exaltao de um modelo de sucesso implantado na regio, que traz o desenvolvimento local, unindo atividades agrcolas prtica do turismo. De posse desses dados, sua principal contribuio consiste na possibilidade de uma aplicao prtica das etapas anteriores dando continuidade ao projeto na elaborao da dissertao, na qual pretendemos observar se a imagem percebida pela imprensa condiz com a que construda pelos atores sociais envolvidos no processo e dos demais moradores. A continuidade desse estudo possibilitar um melhor aproveitamento das ferramentas oferecidas pelos meios de comunicao a favor da Associao Acolhida na Colnia, para consolidar a marca, agregar valor a mesma, bem como corrigir possveis desvios da imagem do agroturismo, em benefcio da atividade e de seus organizadores. Contudo devemos ressaltar que a utilizao dos recursos miditicos para a divulgao desse turismo tico e inclusivo, deve ser conduzida de forma a obedecer a esses mesmos valores, evitando uma manipulao da informao visando o lucro pelo lucro. Mais do que informar e divulgar, a mdia estimula novas transformaes, a comunidade pode criar seu prprio modo de apropriar-se da cultura de massa, usando a sua cultura como recurso para fortalecer-se e inventar significados, identidades e forma de vida prpria.

A mdia ao entreter e informar a populao utiliza recursos no intuito de seduzir o pblico e lev-lo a se identificar com opinies, atitudes e comportamentos que se adeqam as ideologias das classes dominantes, induzindo a sociedade aos padres da sociedade de consumo. Entendendo esse fator, o estudo aqui apresentado foi realizado de modo a identificar a imagem divulgada no discurso miditico sobre a Acolhida na Colnia no

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Recibido: Reenviado: Aceptado: Sometido a evaluacin por pares annimos

01/06/10 31/12/10 07/01/11

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Vol. 9 N 2 pgs. 459-465. 2011

[Link]

Nota de investigacin

Tiempo libre: esparcimiento y recreacin como dimensiones del bienestar en la frontera norte de Mxico
Luz Mara Ortega Villa1
Universidad Autnoma de Baja California

Guadalupe de los ngeles Ortega Villa2


Universidad Autnoma de Baja California

Norma A. Fimbres Durazo3


Universidad Autnoma de Baja California

Resumen: En este trabajo se presentan algunos resultados de dos estudios realizados en las ciudades de Mexicali y Tijuana, B. C. en el ao 2006, donde se consider al esparcimiento y la recreacin como dimensiones del bienestar, el cual se valora a partir de lo que los encuestados declaran como realizaciones. Los datos se analizan haciendo nfasis en lo relativo a las actividades de esparcimiento y sus diferencias segn localidad y nivel de ingresos, y muestran que la satisfaccin de necesidades de esparcimiento es ms baja entre quienes tienen menores ingresos, pero no muestra diferencias significativas entre la zona urbana y la rural. Palabras clave: Bienestar; Esparcimiento; Tiempo libre; Frontera norte. Title: Free time: relaxation and recreation as dimensions well-being in Mexicos northern border Abstract: This work presents results from two studies that took place in 2006 in Mexicali and Tijuana, Baja California, Mxico, where leisure and recreation were considered as dimensions of well-being, which is valued based on what the subjects that participated in a survey declare to be achievements in this matter. Data are analyzed with emphasis on leisure activities and their differences according to city and income level, and show that satisfaction of leisure needs is less achieved among those with the lowest income level, but has no significative differences when comparing urban and rural areas. Keywords: Well-being; Recreation; Leisure; Mexican Northern border.

1 Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Autnoma de Baja [Link]@[Link], lucyo@[Link] 2 Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autnoma de Baja California. gortega@[Link] 3 Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autnoma de Baja California. nfimbres@[Link]

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Tiempo libre: esparcimiento y recreacin como dimensiones del bienestar en la frontera norte de Mxico

Introduccin
De acuerdo con Amartya Sen, bienestar es estar bien, el bienestar se relaciona con los logros de una persona: qu tan bien est l o ella? (Sen, 1987: 3), logros que abarcan todos los aspectos de la vida de los agentes. Sin embargo, Amartya Sen reconoce que un primer acercamiento al bienestar se podra alcanzar mediante la valoracin de las realizaciones de una persona -esto es, lo que sta puede realizar-, en tanto formas diferentes de hacer, de ser o de estar, es decir, sus logros. Uno de los logros de la vida de los agentes, cuyos resultados aqu se presentan, se refiere al esparcimiento y la recreacin, mismos que se asocian a la disponibilidad del recurso tiempo. El tiempo disponible para descanso, trabajo domstico, educacin y recreacin es, desde la perspectiva de la economa moral propuesta por Boltvinik (2002), una fuente de bienestar. Al respecto, Araceli Damin (2005: 807) considera que el tiempo es un recurso fundamental de los hogares y su disponibilidad (o su carencia) afecta directamente la calidad de vida, de ah que esta investigadora cuestiona la forma dominante en que se ha medido la pobreza, esto es, considerando al ingreso como el nico recurso. Aun cuando Boltvinik expresa que las seis fuentes de bienestar por l identificadas tienen diversos grados de sustituibilidad, hay algunas que no pueden ser reemplazadas por otras, y tal es el caso de la falta de tiempo libre, que no puede ser sustituida con ms ingresos, sobre todo al tratarse de actividades educativas o recreativas (Damin, 2005). Para fines de este trabajo, nos alejamos del concepto recreacin entendido como actividades al aire libre sobre todo en su acepcin en ingls, y consideramos que tanto el esparcimiento como la recreacin implican el ejercicio de actividades libremente elegidas por las personas, a travs de las cuales obtienen placer, restauracin y desarrollo de su ser (v. Molina, 2006, McPhail, 2000). Los resultados que se presentan forman parte de los proyectos Pobreza y niveles de bienestar en Mexicali y Pobreza y niveles de bienestar en Tijuana, los cuales fueron realizados en 2006 por investigadores del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autnoma de Baja California, a solicitud de, y financiados por, la Secretara de Desarrollo Social del estado de Baja California (Sedesoe). Dichos estudios incluyeron la aplicacin de un cuestionario semiestructurado a una muestra representativa de hogares de las localidades antes mencionadas a partir de un muestreo aleatorio irrestricto, de donde se obtuvieron 1,251 cuestionarios vlidos.

Para el caso de este reporte, los datos se refieren a la frecuencia con los miembros del hogar asisten a diferentes actividades de esparcimiento y forman parte de los resultados obtenidos de una investigacin realizada en las ciudades de Mexicali y Tijuana, Baja California -ambas adyacentes a Estados Unidos de Norteamrica-, as como en tres localidades rurales del municipio de Mexicali.

El esparcimiento segn el lugar de residencia


Los resultados que se presentan en el cuadro 1 permiten advertir que dos de las actividades de esparcimiento que requieren de una fuerte inversin en infraestructura (cine y teatro) presentan una mucha mayor asistencia al menos una vez al mes en los dos centros urbanos en comparacin con las localidades rurales, lo que est asociado a su localizacin en ciudades que favorecen el aprovechamiento de las ventajas de la aglomeracin. As, en 93.4% de los hogares de localidades rurales sus miembros nunca asisten al teatro y en el 88.6% nunca acuden a exposiciones o museos. Por otro lado, se advierte que, quiz debido a que la ciudad de Tijuana es mucho mayor en trminos poblacionales que Mexicali (ms de un milln y medio de habitantes, la primera, y menos de un milln la segunda), en ella es ms comn la asistencia al cine y al teatro. A diferencia de las actividades arriba mencionadas, los espectculos deportivos s estn al alcance de la poblacin rural, pues en una tercera parte de los hogares rurales se acude al menos una vez al mes a dichos eventos, proporcin superior a la registrada en las dos ciudades en estudio (13.3% en ambas, ver cuadro 1). No obstante, nuevamente las cifras totales revelan que el porcentaje de hogares rurales en que nunca se ha asistido a un espectculo deportivo (58.9%) es mayor que el de los hogares urbanos (48.4% en Mexicali, 57% en Tijuana). En contrapartida, en el cuadro 1 tambin se advierte que las diferencias urbanas-rurales en la frecuencia de asistencia de al menos una vez al mes disminuyen o desaparecen en aquellas actividades que no requieren de una fuerte inversin en infraestructura y que se realizan o pueden realizarse al aire libre, como son las espectculos deportivos, la asistencia a parques y ferias, y a bailes. Al observar los datos en conjunto, es de hacer notar que la actividad en la que se participa ms ampliamente en las dos ciudades consideradas, ya sea una vez al mes, cada seis meses o al menos cada ao, es la de ir al cine, ya que es la que registra menores porcentajes en la

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Luz Mara Ortega Villa, Guadalupe de los ngeles Ortega Villa & Norma A. Fimbres Durazo

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respuesta nunca. Asimismo, se hace evidente el muy reducido acceso de los hogares rurales a un mnimo de actividades de recreacin, aun cuando resulta paradjico que la zona rural no presenta notables diferencias respecto de las ciudades en el porcentaje de hogares que declaran tener satisfechas sus necesidades de esparcimiento (65.4%, ver cuadro 3). A pesar de que en este caso no se cuenta con informacin ms detallada respecto de cmo es que los hogares estudiados conciben la satisfaccin de sus necesidades de esparcimiento, los resultados de un trabajo realizado en Mexicali (Ortega, 2008), indican que en los hogares de sectores populares se aplican estrategias de evaluacin simblica (Thompson, 1990) que permiten distanciarse de la oferta de bienes culturales a los cuales no se tiene acceso sobre todo los legitimados de modo que no se les considera parte de su vida cotidiana y, por tanto, no se plantean como necesarios, lo cual podra explicar los significativos porcentajes de satisfaccin encontrados en este caso.

Ingresos y su relacin con el esparcimiento


El anlisis de las mismas variables (frecuencia de asistencia a diversas actividades), pero ahora desde el punto de vista del ingreso del hogar, muestra marcadas diferencias en los logros de bienestar de los hogares, tal y como se reporta en el cuadro 2, en donde se observan las ventajas de los hogares de ingresos altos en comparacin con los de ingresos bajos. As, se observa que ms de la mitad los hogares con ingresos bajos nunca asisten a los eventos incluidos en el anlisis, situacin que no se observa en los hogares de ingresos altos. Adems, entre los hogares de ingresos bajos, las actividades que registran las mayores frecuencias de asistencia al menos una vez al mes son aquellas que se realizan al aire libre y que suelen ser gratuitas (asistencia a ferias y parques, y a espectculos deportivos); sin embargo, destaca que, no obstante ser las ms frecuentes entre los hogares de ingresos bajos, ni siquiera representan una quinta parte de ellos (15.7% y 15.5%, respectivamente). No obstante que se muestran diferencias entre los hogares, tres tipos de espectculos son poco frecuentados incluso entre los de ingresos altos, y corresponden con lo que Bourdieu (1984) identifica como los bienes culturales ms legitimados, esto es, los que cuentan con mayor valoracin social y requieren adems, del manejo de cdigos especficos que hagan posible su decodificacin: asistencia al teatro, museos o exposiciones, y conciertos, lo que dificulta todava ms el acceso y participacin y hace que dichas actividades refuercen su carcter excluyente por enclasantes. Por ello, a fin de lograr una mejor interpretacin de los resultados, se cruzaron los

datos de la asistencia al teatro con la escolaridad de los jefes del hogar, de manera que se hizo notar que la proporcin de hogares en que nunca van al teatro va disminuyendo a medida que el grado de escolaridad del jefe de hogar es mayor, con porcentajes que van de 91% en quienes no tienen estudios, a 26.8% en los hogares cuyos jefes tienen nivel de licenciatura completa y 25% en los hogares donde los jefes tienen posgrado. El mismo comportamiento de datos se presenta en el caso de la asistencia a museos y exposiciones cuando se cruza con el nivel de escolaridad. As, en los hogares cuyos jefes no tienen estudios la respuesta nunca tiene 94.5% del total, mientras que aquellos hogares con jefes que tienen licenciatura completa o posgrado tienen proporciones de 32% y 25% respectivamente, en la misma respuesta. Las proporciones de participacin en actividades recreativas segn el ingreso y la escolaridad permiten reforzar la afirmacin de Roger Sue en el sentido de que Las diversiones, como las entendemos nosotros, se dirigen ante todo a las clases medias. En cambio, las capas ms populares son las marginadas del ocio. Las acciones pblicas para democratizar la prctica de las diversiones activas, culturales o no, han fracasado, muchos viven el tiempo de ocio como un tiempo de recuperacin y de reposo, y rara vez como la posibilidad de desarrollar plenamente su personalidad, atrofiada por una dura vida de trabajo. (Sue, 1995: 51) En materia de esparcimiento, adems de la asistencia a los eventos mencionados se pregunt el nmero de horas al da que est prendida la televisin del hogar. Los resultados obtenidos muestran que la televisin se mantiene funcionando ms de seis horas diarias (6.3 horas en promedio), con algunas diferencias en los estadsticos descriptivos segn el lugar de residencia. As, el promedio registrado por los hogares de la ciudad de Mexicali es mayor que el observado en la ciudad de Tijuana (6.7 y 5.9 horas, respectivamente) la concuerda con los resultados obtenidos por Ortega y Ortega (2005) entre sectores populares de Mexicali, donde la televisin se tiene encendida un promedio de 6.6 horas diarias. Por otro lado, el nmero de horas ms frecuente que est el televisor encendido (i.e. la moda) es superior en la ciudad de Mexicali (10 horas) que en las localidades rurales y que en Tijuana (4 horas en ambos casos). Por su parte, los valores resultantes de la mediana segn lugar de residencia, muestran que la mitad de los hogares de la ciudad de Mexicali mantienen la televisin prendida seis horas o ms; mientras que en las localidades rurales el valor de la mediana es de cuatro horas, y de cinco horas en Tijuana.

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Tiempo libre: esparcimiento y recreacin como dimensiones del bienestar en la frontera norte de Mxico

Asistencia a: Cine

Frecuencia Total Al menos 1 vez al mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total

Lugar de residencia [Link]. Mxl. Rural Tijuana 100.0% 100.0% 100.0% 21.6% 10.2% 37.6% 30.7% 100.0% 2.0% 6.9% 39.8% 51.3% 100.0% 13.3% 4.9% 33.3% 48.4% 100.0% 2.2% 6.4% 34.2% 57.1% 100.0% 20.7% 8.9% 38.7% 31.8% 100.0% 13.1% 8.2% 36.9% 41.8% 100.0% 3.6% 8.9% 32.9% 54.7% 6.6% 2.6% 16.9% 74.0% 100.0% 0.6% 1.1% 4.9% 93.4% 100.0% 34.0% 1.7% 5.4% 58.9% 100.0% 1.1% 0.6% 9.7% 88.6% 100.0% 5.1% 2.6% 22.0% 70.3% 100.0% 12.9% 4.6% 15.4% 67.1% 100.0% 0.9% 1.4% 6.3% 91.4% 30.2% 14.6% 25.3% 29.9% 100.0% 4.2% 5.3% 24.2% 66.3% 100.0% 13.3% 5.3% 24.4% 57.0% 100.0% 2.7% 6.2% 23.3% 67.8% 100.0% 24.2% 12.4% 24.8% 38.6% 100.0% 12.0% 7.1% 25.9% 55.0% 100.0% 2.4% 6.2% 23.7% 67.6%

Total % Abs. 100.0% 1251 20.5% 9.7% 27.3% 42.5% 100.0% 2.4% 4.7% 24.4% 68.5% 100.0% 19.1% 4.2% 22.3% 54.4% 100.0% 2.1% 4.7% 23.4% 69.8% 100.0% 17.6% 8.4% 29.0% 45.0% 100.0% 12.6% 6.8% 26.9% 53.6% 100.0% 2.4% 5.8% 22.1% 69.6% 256 121 342 532 1251 30 59 305 857 1251 239 52 279 681 1251 26 59 293 873 1251 220 105 363 563 1251 158 85 337 671 1251 30 73 277 871

Prueba estad. V Cr sig. 0.303 < 0.001

0.265

< 0.001

Teatro

Al menos 1 vez al mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total

0.235

< 0.001

Espectculos Al menos 1 vez al mes deportivos Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total

0.199

< 0.001

Exposiciones Al menos 1 vez al mes o museos Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total Conciertos Al menos 1 vez al mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca

0.254

< 0.001

Ferias, parques

0.157

< 0.001

Bailes

0.226

< 0.001

Cuadro 1. Hogares segn asistencia a actividades de esparcimiento por lugar de residencia. Fuente: P r o y e c t o s Pobreza y niveles de bienestar en Mexicali y Pobreza y niveles de bienestar en Tijuana, UABC-Sedesoe, Mexicali, B.C., 2006

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Asistencia a:

Frecuencia

Total Al menos 1 vez al Cine mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al Teatro mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al Espectculos mes Al menos cada 6 deportivos meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al Exposiciones mes Al menos cada 6 y museos meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al Ferias, mes Al menos cada 6 parques meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al Bailes mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca Total Al menos 1 vez al Conciertos mes Al menos cada 6 meses Cada ao o rara vez Nunca

Ingresos del hogar* Total Hasta 8,000 + 8,000 % Abs. 100.0% 100.0% 100.0% 1141 12.4% 8.3% 27.7% 51.6% 100.0% 1.3% 2.3% 20.2% 76.2% 100.0% 15.5% 2.5% 19.6% 62.4% 100.0% 1.2% 3.0% 19.3% 76.5% 100.0% 15.7% 6.0% 26.2% 52.1% 100.0% 9.4% 5.2% 23.8% 61.7% 100.0% 1.4% 3.0% 18.7% 76.8% 42.2% 16.6% 28.9% 12.3% 100.0% 5.2% 12.3% 39.6% 42.9% 100.0% 25.3% 9.1% 33.1% 32.5% 100.0% 4.9% 9.7% 38.0% 47.4% 100.0% 26.0% 15.3% 39.9% 18.8% 100.0% 19.5% 12.3% 37.7% 30.5% 100.0% 4.9% 14.0% 37.0% 44.2% 20.4% 10.5% 28.0% 41.0% 100.0% 2.4% 5.0% 25.4% 67.2% 100.0% 18.1% 4.3% 23.2% 54.3% 100.0% 2.2% 4.8% 24.4% 68.6% 100.0% 18.5% 8.5% 29.9% 43.1% 100.0% 12.1% 7.1% 27.5% 53.3% 100.0% 2.4% 6.0% 23.7% 68.0% 233 120 320 468 1141 27 57 290 767 1141 207 49 265 620 1141 25 55 278 783 1141 211 97 341 492 1141 138 81 314 608 1141 27 68 270 776

Prueba est. V Cr 0.416 sig. < 0.001

0.338

< 0.001

0.280

< 0.001

0.288

< 0.001

0.307

< 0.001

0.284

< 0.001

0.329

< 0.001

Los ingresos del hogar se presentan en pesos corrientes de 2006. El umbral de 8,000 pesos mexicanos, usado para diferenciar ingresos altos y bajos, representa el costo de la canasta de satisfactores bsicos: 8,333 pesos mexicanos (aprox. 520 euros) para Mexicali y 8,024 pesos (aprox. 501 euros) para Tijuana (Hernndez Laos y Ortega V., 2006).

Cuadro 2. Hogares segn asistencia a actividades de esparcimiento por ingresos del hogar. Fuente: P r o y e c t o s Pobreza y niveles de bienestar en Mexicali y Pobreza y niveles de bienestar en Tijuana, UABC-Sedesoe, Mexicali, B.C., 2006.

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Tiempo libre: esparcimiento y recreacin como dimensiones del bienestar en la frontera norte de Mxico

Estos resultados confirman nuevamente que la televisin es el medio de esparcimiento preferido de los hogares, principalmente en Mexicali, posiblemente porque al presentarse como gratuito, es el nico que est al alcance de quienes carecen de oferta e infraestructura cercana a sus lugares de residencia o es lo ms accesible para quienes no cuentan con suficientes recursos econmicos, educativos o de tiempo de los cuales disponer para llevar a cabo actividades recreativas.

entre aquellos de bajos ingresos (44.8%) que los correspondientes a los de ingresos altos (17.5%).

Conclusiones
Los datos aqu analizados muestran la conveniencia de abundar en el estudio del bienestar a partir de la forma en que lo conciben los propios hogares, tomando en cuenta las determinaciones geogrficas y sociales que se encuentran en estrecha relacin con la cultura, y considerando a la recreacin y el esparcimiento como dimensiones del bienestar, al ser actividades realizadas en el tiempo libre. Por otra parte, y aun cuando instituciones de los diversos rdenes de gobierno reconocen las ventajas de la promocin de actividades recreativas y culturales para el fortalecimiento de las comunidades y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, la realidad muestra que en las dos principales localidades de Baja California, son muy pocos los hogares que pueden acceder a dichos beneficios. En trminos de bienestar, registran una mayor asistencia a actividades recreativas y de esparcimiento los residentes de los centros urbanos en comparacin con sus contrapartes rurales; no obstante, en trminos de la valoracin que hacen acerca de la satisfaccin esas necesidades no se observaron diferencias significativas segn el lugar de residencia, por lo que cabe reflexionar en que, para la poblacin rural que ha tenido muy poco o nulo contacto con las opciones de recreacin y esparcimiento que estn disponibles en la zona urbana, tales opciones no aparecen como necesarias. Desde el punto de vista de los ingresos del hogar se observan diferencias significativas tanto en la asistencia a eventos recreativos y de esparcimiento, como en la valoracin que hacen acerca de la satisfaccin de esas necesidades. Los resultados indican que las oportunidades de esparcimiento fuera del hogar no estn al alcance

Autovaloracin de los logros alcanzados en materia de esparcimiento


Adems de la aproximacin cuantitativa acerca de las actividades de esparcimiento que realizan los integrantes de los hogares, a los entrevistados se les pidi que emitieran una valoracin acerca de qu tan satisfechos estn en trminos de logros en esparcimiento. En este sentido, a pesar de las diferencias en el acceso a actividades de esparcimiento entre los hogares urbanos y los rurales, los resultados no muestran diferencias significativas en trminos de qu tan satisfechos estn con sus logros en esta materia, ya que tanto en las ciudades de Tijuana y de Mexicali, como en las localidades rurales, los porcentajes de hogares que declararon estar satisfechos en torno al esparcimiento varan entre el 61% en el caso de Tijuana y el 65%, en las localidades rurales. Si bien a nivel de localidad de residencia no se observaron diferencias en la satisfaccin de los hogares respecto de sus logros en materia de esparcimientos, al analizarse desde el punto de vista de los ingresos del hogar los resultados s muestran diferencias significativas, como se observa en el cuadro 3, en donde se evidencia que los hogares que consideran que sus necesidades de esparcimiento no estn satisfechas son ms del doble

Estn satisfechas necesidades de esparcimiento Total S No


*

Ingresos del hogar Hasta 8,000 + 8,000 100.0% 100.0% 55.2% 82.5% 44.8% 17.5%

Total % 100.0% 62.6% 37.4% Abs. 1141 714 427

Resultados de la prueba estadstica: V de Cramer = 0.250, significancia < 0.001

Cuadro 3. Hogares segn satisfaccin de esparcimiento por ingresos del hogar.* Fuente: Proyectos Pobreza y niveles de bienestar en Mexicali y Pobreza y niveles de bienestar en Tijuana, UABC-Sedesoe, Mexicali, B.C., 2006.

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de las mayoras y que, adems, se encuentran diferenciadas en favor de los centros urbanos, lo que ubica a los habitantes de las localidades rurales en una desventaja respecto de sus oportunidades de eleccin, lo que impacta negativamente en su capacidad de generar realizaciones en esta materia. Tener acceso a diversas actividades de esparcimiento fuera de la vivienda requiere de disponibilidad de recursos varios, no slo econmicos, sino asociado a ellos, de tiempo; y en el caso de la oferta institucional de bienes culturales legtimos (Bourdieu, 1984), implica adems la posesin de capital educativo y cultural, cuya carencia entre los sectores de menores ingresos agudiza lo que de entrada se presenta como limitacin para amplios grupos de poblacin, de acceder al bienestar en un sentido ms amplio. Esta limitacin, presente en las ciudades estudiadas, nuevamente se agudiza en el caso de las localidades rurales, donde la accesibilidad a infraestructura cultural es notoriamente menor que en las comunidades urbanas. As, las restricciones en la oferta de oportunidades para la recreacin implican una forma de exclusin aparentemente pasiva (Sen, 2000) que vista desde la perspectiva de las polticas estatales en materia cultural, se revela como exclusin activa cuando se le sita en relacin con las acciones de promocin cultural que centran su oferta en las localidades urbanas, y en ellas, en los espacios e infraestructura oficiales, a las que difcilmente acuden los miembros de los hogares de menores ingresos (Ortega y Ortega, 2005). Por ello, es deseable que las instituciones dedicadas a la promocin y difusin de la cultura diseen estrategias para llevar alternativas de esparcimiento a las localidades rurales y a la poblacin de escasos recursos, como la reciente puesta en funcionamiento de las casas de cultura mviles (camiones modificados para convertirse en aulas o escenarios), el aprovechamiento vespertino de la infraestructura educativa de las zonas rurales y de escasos recursos, pues las instalaciones de las escuelas primarias se utilizan solamente por las maanas, o la implementacin de oferta de bienes y servicios culturales en los centros comunitarios de colonias populares, donde actualmente se ofrecen cursos de capacitacin para el autoempleo y, en algunos casos, cursos de computacin o deportes. Junto con lo anterior, se hace necesario estructurar la oferta cultural con base en el conocimiento de las caractersticas de los pblicos a los que se pretende alcanzar y retomando acciones pedaggicas que contribuyan a disminuir la inequidad en la disponibilidad de recursos simblicos para el consumo de los bienes culturales de mayor legitimacin.

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Recibido: Reenviado: Aceptado: Sometido a evaluacin por pares annimos 09/03/10 05/01/11 07/01/11

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E-mail: cietcr@[Link]

En 1991 el Ciet comenz a editar la Revista Latinoamericana de Turismo. La misma cambi su denominacin al ao siguiente por Estudios y Perspectivas en Turismo. Se edita en forma trimestral y estudia al turismo desde la ptica de las ciencias sociales. Constituye un foro interdisciplinario para la expansin de las fronteras del conocimiento del turismo. Contiene artculos arbitrados annimamente que versan sobre los variados aspectos del fenmeno turstico: econmico, social, geogrfico, antropolgico, ecolgico, psicolgico, etc. Cuenta con artculos de base y con secciones fijas: - Crnica de Eventos, donde se ofrece una sntesis de reuniones tanto de carcter nacional como internacional. - Gua de Publicaciones, brinda una sntesis de los principales libros y revistas vinculados al turismo - Resea de Publicaciones Especializadas, pensada para dar cabida a comentarios de libros y de revistas que contengan temas relacionados con el turismo. - Agenda Turstica, que permite una adecuada planificacin para participar de eventos relacionados con el turismo. Actualmente se encuentra disponible en forma gratuita, los primeros dos nmeros de la Revista Digital del Ciet. Son selecciones de diversos artculos, especialmente escogidos por su inters, de entre nmeros anteriores de la publicacin "Estudios y Perspectivas en Turismo". Estn editados en formato .pdf lo que permite descargarlos fcilmente y utilizando poca memoria. La puedes encontrar en: [Link]

Vol. 9 N 2 pgs. 467-476. 2011

[Link]

Nota de investigacin

Las investigaciones sobre turismo de observacin de tiburones y rayas en Espaa

Raquel De la Cruz Modino1


Universidad de La Laguna

Resumen: Recientemente se han presentaron los resultados de los proyectos Study On Economic Benefits Of Shark Diving in Canary Islands (Part I) y Descripcin e Impacto Econmico de las Actividades de Buceo con Condrictios en Canarias; ambos elaborados desde la Universidad de La Laguna (Tenerife, Espaa) en colaboracin con la consultora inglesa New Economics Foundation (NEF). Las labores de investigacin incluyeron un anlisis sobre los beneficios econmicos que se podan vincular a la presencia de estos animales y el desarrollo de actividades de buceo, as como el examen sobre la capacidad de atraccin o inters de estos animales. El documento resultante, que lleva por ttulo Bucear con tiburones y rayas en Espaa: Anlisis de su potencial en Espaa y de los beneficios econmicos de la actividad en las Islas Canarias (De la Cruz Modino, Esteban et al. 2010), defenda el valor econmico de una variedad de especies de peces cartilaginosos desde una vertiente contemplativa o no extractiva. Palabras clave: Buceo; Turismo; Tiburones; Islas Canarias; Impacto econmico. Title: The research about tourism viewing of sharks and rays in Spain Abstract: The results of the projects Study on Economic Benefits of Shark Diving in Canary Islands (Part I) and Overview and Economic Impact of the Activities of Diving with Chondrichthyan in Canary Islands haven been recently presented. Both studies were developed at the University of La Laguna (Tenerife, Spain) in collaboration with the English consulting New Economics Foundation (NEF). The research included the analysis of the economic benefits related with the presence of these animals and the development of diving activities, and about the attractiveness or interest of these animals for tourism. The final document, entitled Diving with sharks and rays in Spain: Analysis of its potential in Spain and the economic benefits of the activity in the Canary Islands (De la Cruz Modino, Esteban et al. 2010), defended the economic value of a variety of species of cartilaginous fish from a contemplative and non-extractive perspective. Keywords: Diving; Tourism; Sharks; Canary Islands; Economic impact.

1 Fundacin Espaola para la Ciencia y la Tecnologa. Instituto Universitario de Ciencias Polticas y Sociales (Universidad de La Laguna). E-mail: rmodino@ull.

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Las investigaciones sobre turismo de observacin de tiburones y rayas en Espaa

El pasado mes de Septiembre de 2010 se presentaron los resultados de los proyectos Study on Economic Benefits of Shark Diving in Canary Islands (Part I) y Descripcin e Impacto Econmico de las Actividades de Buceo con Condrictios en Canarias. Ambos fueron elaborados desde la Universidad de La Laguna (Tenerife, Espaa) en colaboracin con la consultora inglesa New Economics Foundation (NEF). La mayor parte de las labores de investigacin se financiaron gracias al apoyo de la Shark Alliance, una coalicin global sin nimo de lucro de organizaciones no gubernamentales, que se dedica a restablecer y conservar las poblaciones de tiburones, mejorando las polticas de conservacin de estos animales. El documento final, que lleva por ttulo Bucear con tiburones y rayas en Espaa: Anlisis de su potencial en Espaa y de los beneficios econmicos de la actividad en las Islas Canarias1,2 , (De la Cruz Modino, Esteban et al. 2010), defenda el valor econmico de una variedad de especies de peces cartilaginosos desde una vertiente contemplativa y no extractiva. Publicaciones subsiguientes han valorado las necesidades del sector del buceo en las islas considerando sus potencialidades dentro del sistema turstico; y las posibilidades de consolidacin de productos especficos como el buceo con tiburones y rayas, dada cierta potencialidad para la renovacin de la oferta e imagen de destino Canarias (De la Cruz Modino, Pascual Fernndez et al., 2010: 21-47). Las especies de tiburones, rayas y quimeras son una clase de vertebrados que poseen un esqueleto cartilaginoso. Se les denomina tambin condrictios3 y ms concretamente, los tiburones y las rayas forma el subgrupo de los elasmobranquios (Last & Stevens, 2009). En la regin atlntica nororiental, que baa las costas del Archipilago Canario (Espaa), se han identificado 85 especies de condrictios pertenecientes a 25 familias (Brito, A., et al, 2002:30). En el Mediterrneo, a pesar de ser ste un mar casi cerrado, hay alrededor de 80 especies estimadas incluyendo 45 especies de tiburones pertenecientes a 17 familias (Cavanagh y Gibson, 2007:2). Actualmente hay ms de mil especies identificadas en todo el mundo, entre 1.100 y 1.200, pero muchas de ellas se encuentran en peligro de extincin. La Unin Mundial para la Conservacin de la Naturaleza (IUCN) ha clasificado al 17% de las especies de peces cartilaginosos como especies en peligro de extincin (En peligro crtico, En peligro o Vulnerables, segn los criterios de la Lista Roja de 2006)4. La publicacin Bucear con tiburones y rayas en Espaa (De la Cruz Modino, Esteban et al. 2010) contiene, en este sentido, una serie de iniciativas proteccionistas, consensuadas entre las instituciones cientficas y las organizaciones civiles involucradas en el desarro-

llo de los estudios citados. Entre dichas recomendaciones destacan: a) el desarrollo de un plan de integral de conservacin y ordenacin de los tiburones y rayas, que contribuya a mejorar su estatuto de conservacin y a garantizar la sostenibilidad de estas especies en Espaa (en sintona con las iniciativas que estn siendo adoptadas a nivel europeo); y b) la incorporacin al Catlogo Nacional de Especies Amenazadas de las especies de tiburones y rayas descritas en nuestro pas como amenazadas y clasificadas En peligro crtico y En peligro dentro de Lista Roja de la IUCN (2006). Entre las que se encuentra el tiburn denominado angelote (Squatina squatina), el nico con el que se desarrollan actividades de turismo de buceo en las Islas Canarias con regularidad.

Objetivos y Metodologa de los estudios sobre buceo con tiburones y rayas en Espaa
Los estudios Study On Economic Benefits Of Shark Diving in Canary Islands (Part I) y Descripcin e Impacto Econmico de las Actividades de Buceo con Condrictios en Canarias, fueron ejecutados entre el 2009 y 2010 en todo el territorio espaol, aunque de manera discrecional considerando herramientas y pblico objetivo. Las labores de investigacin se iniciaron bajo un alto grado de incertidumbre acerca del valor econmico de la presencia de tiburones y rayas en aguas espaolas; qu papel jugaban esos animales en el sector del buceo; y cules eran a grandes rasgos los potenciales beneficios econmicos que podran derivarse de su conservacin, en el caso de que existiera relacin con subsectores econmicos clave como el turismo. Partiendo de dicho reconocimiento, se contempl la posibilidad de evaluar los beneficios econmicos generados por la actividad de observacin de estas especies mediante la actividad del buceo en su vertiente turstica. Las unidades de estudio y trabajo estuvieron compuestas por individuos buceadores preferentemente turistas, empresas y agentes comercializadores de buceo de todo el pas. Las herramientas y actividades desarrolladas fueron: A) el anlisis de pginas web de 150 agentes comercializadores u operadores de buceo de todo el territorio espaol; B) un cuestionario gua para realizar entrevistas presenciales a agentes comercializadores de buceo en las Islas Canarias, realizndose un total de 45 face to face; C) un cuestionario, tomando como modelo el anterior, para trabajar online con 189 centros de buceo repartidos por todas las comunidades y ciudades autnomas de Espaa; D) un cuestionario para realizar de manera presencial a turistas buceadores en Tenerife. Adems se realizaron varias entrevistas semi-estructuradas a in-

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formantes clave, apreciados as por su contacto con el segmento del turismo de buceo o por su experiencia de trabajo con las especies contempladas los estudios. Considerando las herramientas dispuestas, unidades de estudio y las labores realizadas, podemos afirmar que globalmente se obtuvo respuesta online de un 3% de los centros de buceo espaoles; el nmero de entrevistas realizadas face to face a agentes comercializadores de las Islas Canarias alcanz el 46,9% de las empresas de las islas5, y globalmente atendimos en torno al 50% del total de operadores localizados en cada una de ellas, con la nica excepcin de Tenerife. La muestra a turistas buceadores en Tenerife slo abarc de manera satisfactoria a 128 individuos; un grupo compuesto por buceadores residentes, turistas extranjeros y turistas nacionales indistintamente. Los datos derivados de esa encuesta se desestimaron en la mayor parte de la fase de anlisis, excepto cuando informaciones puntuales pudieron ser completados o contrastados con datos y cifras procedentes de otros estudios desarrollados sobre turistas buceadores en Canarias6. Para llevar a cabo la estimacin econmica del gasto realizado por los turistas buceadores en relacin con la presencia de las especies de peces cartilaginosos en las Islas Canarias, se asumi que un 1% de los turistas que visitan las islas son buceadores. Este dato se ha derivado contrastando la informacin del trabajo de campo con datos de otros pases, donde el nmero de buceadores y turistas es conocido como Tailandia, que posee una cifra aproximada de 3,8% de turistas buceadores. Debemos reconocer que la muestra es limitada pero, al mismo tiempo, ha resultado ser muy ilustrativa sobre un sector en auge en Espaa, el del turismo de buceo. Invertir un mayor esfuerzo institucional en la recoleccin de datos sobre las actividades tursticas relacionadas con la observacin de peces cartilaginosos, considerando el nmero de turistas buceadores, motivaciones, gasto realizado y efecto multiplicador, sera deseable en el contexto espaol. Sin tales datos, resulta muy difcil alcanzar una perspectiva ms completa del producto buceo con tiburones y rayas. Adems, consideramos que dichos resultan fundamentales en el caso de las Islas Canarias, para un mejor anlisis de las actividades y las preferencias de los turistas en destino.

Frmulas de turismo, posibilidades y preferencias de encuentro con tiburones y rayas


Varios estudios han ilustrado la importancia econmica de los elasmobranquios, la cual supera los millones de euros en zonas consideradas hot-spots para el buceo autnomo con botella como el Caribe, el Ocano

ndico y la regin comprendida por el Sudeste asitico-Australia-Nueva Zelanda. En algunos destinos, tales como Sudfrica o Guadalupe se han descrito actividades de observacin turstica en las modalidades de buceo tipo hookah, en jaulas de aluminio reforzado suspendidas en la popa de una embarcacin mayor y con un compresor de aire en superficie (Sosa-Nishizaki, Guerrero-vila, et al., 2010) o en apnea. En Galpagos se desarrollan actividades de observacin en buceo libre (apnea), snorkelling, kayak o avistamientos desde embarcacin (Gonzlez-Prez & Cubero-Pardo, 2010). Incluso en otras zonas del planeta mucho menos templadas como el Reino Unido, frente a las costas de Cornwal, tambin se han descrito actividades tursticas ligadas a la contemplacin de tiburones peregrinos (Cetorhinus maximus), envolviendo en ocasiones acciones como el bao o el snorkelling7 (De la Cruz Modino, Esteban et al., 2010; Fordham, 2007; Fowler, Mogensen et al., 2004: 38). Todas estas ltimas descritas no requieren de medios artificiales de respiracin, no entraando los riesgos que el buceo autnomo con botella puede conllevar y por tanto son accesibles a un mayor pblico. En cuanto a los beneficios econmicos de tales actividades, hace ms de quince aos estudios realizados en el Parque Marino de Ningaloo, en la costa oeste australiana, hablaban de un gasto medio de 512$ ejercido exclusivamente en actividades de observacin del tiburn ballena (Rhincodon typus) (Davis, Banks et al., 1997). En la actualidad, la actividades con los tiburones ballena en las barreras de Ningaloo, atraen a un importante volumen de turistas internacionales, deseosos, tal y como han declarado, de ver al tiburn ballena, de nadar con el tiburn ballena, de bucear con un tiburn ballena real, ver un tiburn ballena por primera vez, esperando el momento en que el tiburn aparece desde el azul (Catlin & Jones, 2010:390). En las Islas Seychelles, estudios piloto han cifrado los beneficios potenciales de esta actividad entre 3,95 a 4,99 millones de dlares (estadounidenses), por ao, considerando una temporada anual de slo 14 semanas (Rowat & Engelhardt, 2007:111). En general, se calcula que unos 100.000 turistas participan cada ao en actividades relacionadas con la observacin de tiburones ballena en algunos de los mencionados hot-spots, gastando una cifra aproximada de 350$ (Norman & Catlin, 2007). Los tiburones son el centro de innumerables iniciativas tursticas pero nuestras investigaciones desarrolladas en Espaa concluyen que es muy difcil desarrollar productos tan especficos con estas especies en nuestro pas; debido, en primer lugar, a las condiciones ecolgicas de las costas en las que se desarrollan las actividades de buceo u otros entretenimientos marinos. En las

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Islas Canarias, por ejemplo, a pesar de ser islas ocenicas y rea de paso de multitud de especies pelgicas, slo se han registrado encuentros muy ocasionales con ocho especies de tiburones, considerando los testimonios de buceadores, pescadores submarinos y pescadores profesionales. Es cierto que el uso masivo del litoral, fenmenos como el calentamiento del agua, o la prctica del feeding o alimentacin artificial, estn incrementando las posibilidades de encuentro. Pero es importante reconocer que la mayora de los animales se localizan a profundidades muy superiores a las que se desarrolla el buceo autnomo recreativo8; o a varias millas de la costa, muy alejados de playas u otros centros de recreacin. Tomando las repuestas del cuestionario realizado online a los agentes comercializadores, en el conjunto del pas, slo ha sido posible constatar encuentros entre buceadores y seis especies de tiburones: pintarroja y alitn (Scyliorhinus canicula y S. stellaris), tiburn peregrino (Cetorhinus maximus), tintorera (Prionace glauca), cazn (Mullus mullus), angelotes (Squatina squatina) y sarda (Charcharinus leucas); todos ellos con una frecuencia estimada como muy baja, a excepcin del angelote en las Islas Canarias (De la Cruz Modino, Esteban et al., 2010: 13 y 29). Por otro lado, los tiburones son animales extremadamente huidizos. El tiburn blanco, el protagonista indiscutible de multitud de productos tursticos de avistamiento en Sudfrica, a pesar de su amplia distribucin se encuentra raramente (Sosa-Nishizaki, Guerrero-vila, et al., 2010:4). Por encima de las dificultades sealadas es pertinente hacer notar que, aunque se dispusiera del recurso, no parece adecuada una estrategia de copia o mmesis al respecto de los productos sealados en tales hot-spots.

Si bien hay muchas ms posibilidades de morir en una playa enterrado en la arena que por el ataque de un tiburn9, la aparicin de uno de estos animales puede significar un desastre econmico para muchos destinos de sol y playa10 (Compagno, 1984: 555). A pesar de que contamos dentro del sistema con individuos turistas cada vez ms especializados e interesados por conocer las caractersticas de los recursos y atractivos presentes en los destinos, sta no deja de ser una actividad alimentada de imgenes, estereotipos, idearios y ciertas mitificaciones. Haran falta diversos esfuerzos, compartidos entre empresariado, administraciones, y otros grupos de la poblacin civil, para que en un destino como las Islas Canarias, con semejante volumen de familias descansando en la playa, se pudieran armonizar las imgenes ms popularizadas de los tiburones o las comnmente comercializadas en aquellos hot-spots, con una oferta de actividades especficamente desarrolladas con tiburones. A diferencia de los tiburones, las rayas registran un nmero de avistamientos mucho ms alto en las reas de buceo de nuestro pas. No existen prcticamente ataques de rayas constatados, salvo en muy contadas ocasiones y bajo circunstancias caracterizadas por un alto estrs en el animal, generalmente inducido. En los proyectos desarrollados, as como en la publicacin Bucear con tiburones y rayas en Espaa (De la Cruz Modino, Esteban et al. 2010) nos concentramos en el grupo compuesto por las familias Rajidae, Gymnuridae, Myliobatidae, y Dasyatidae, fcilmente localizables en la parte superior del talud continental a menos de 200 metros de profundidad.

Ilustracin 1: Tiburn ballena (Rhincodon typus). Fuente: Boyra, et al. (2008)

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Nombre cientfico Posibilidad de encuentro con buceadores Baja. Se han descrito avistamientos durante los meses de verano, especialmente en las localidades de Sardina del Norte (Gran Canaria), Garachico (Tenerife), y con menor frecuencia en La Restinga (El Hierro). Baja. Prcticamente no se describen encuentros en las islas

Nombre comn

Localizacin

Amenazas descritas y otro tipo de interacciones

Raquel De la Cruz Modino

Mobula ssp., Manta, maroma, Manta manta diablo birrostis

Bajones y zonas abruptas, y reas con alta abundancia de misidceos. A veces penetran en reas costeras, No se han descrito formando grupos numerosos, sobre todo en verano.

Pteromylaeus bovinus

Obispo, Pejeoblispo,

Aparece con cierta frecuencia en los alrededores de las jaulas marinas, as como en las inmediaciones de No se han descrito algunos pecios. En ocasiones penetra en puertos.

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No se han descrito Media. Avistamientos ocasionales en todas las islas Alta. Avistamientos frecuentes en todas las islas Es objeto de cierta actividad de feeding en puntos de buceo de la isla de Tenerife, y en alguna otra isla pero de manera aislada. Se han Alta. Avistamientos frecuentes en todas las islas descrito lesiones por pesca incidental. Se han descrito capturas de pesca deportiva. Alta. Avistamientos en todas las islas aunque en un nmero muy bajo. Se han descrito concentraciones significativas en Sardina del Norte (Gran Canaria), durante los meses de verano. Alta. Avistamientos frecuentes en todas las islas

Torpedo marmorata

Torpedo, tembladera, Guitarra

En fondos arenosos o arenosos- rocosos.

Myliobatis aquila

Ratn, pejeguila

En todo tipo de fondos, principalmente en los arenosos y a menos de 50 m. Se han descrito agrupaciones en No se han descrito torno a jaulas de cultivos marinos.

Dasyatis pastinaca

Chucho, chucho amarillo

Es objeto de cierta actividad de feeding en puntos de buceo de la isla de Tenerife, y en En fondos arenosos y arenosos-rocosos, siendo ms alguna otra isla pero de manera aislada. Se han Alta. Avistamientos frecuentes en todas las islas frecuente por encima de los 50 m. Tambin puede descrito lesiones a estos animales por pesca encontrarse en el interior de puertos. incidental. Se han descrito capturas de pesca deportiva.

Taeniura grabata

Chucho negro

En fondos arenosos y arenosos-rocosos, y en el interior de cuevas y oquedades. Ms frecuente a 50m de profundidad. Tambin en el interior de puertos, y en torno a jaulas de cultivos marinos. A veces se agrupan en fondos costeros en la poca de apareamiento.

Gymnura altavela

Mantelina, mariposa

En fondos arenosos y someros, especialmente en verano cuando las hembras se concentran en algunas No se han descrito playas y en bahas abrigadas para parir. Tambin puede ser localizada en torno a jaulas de acuicultura.

Squatina squatina

Angelote, peje ngel

En fondos arenosos y praderas de fanergamas, y al abrigo de estructuras artificiales (espigones o escolleras, jaulas de acuicultura, pecios, etc.). En los No se han descrito meses de invierno, se han descrito concentraciones en bahas y zonas resguardadas.

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Tabla 1. Peces cartilaginosos avistados por los turistas buceadores en las Islas Canarias. Fuente: De la Cruz Modino, Esteban et al. 2010: 28 y ss. A partir de bibliografa especfica disponible (Brito et al., 2002; Espino et al., 2006), observaciones realizadas durante el trabajo de campo, y de los relatos e informaciones recabadas durante la realizacin de las entrevistas a los agentes comercializadores.
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Las investigaciones sobre turismo de observacin de tiburones y rayas en Espaa

Para la mayora de los directores y dueos de buceo, entrevistados y encuestados face to face, las rayas eran los animales ms atractivos para los turistas buceadores; pudindose llegar a observar del orden de 2 o 3 clases diferentes durante una misma inmersin. Cuando preguntamos a los buceadores de Tenerife por las especies que deseaban ver durante sus inmersiones en las Islas Canarias, las mantelinas (Gymnura altavela), angelotes (Squatina squatina) y las mantas (independientemente de si se trata de la Mobula ssp. o de la Manta birrostis) fueron las ms citadas y corroboradas como tales especies preferidas por los agentes comercializadores de buceo. Es pertinente hacer notar que las mantelinas, aunque las hemos ubicado en el grupo de las rayas, poseen un cuerpo rmbico ms ancho que largo y una cola o apndice extremadamente pequeo, en comparacin con la cola o aguijn que poseen algunas familias de rayas. El angelote posee un cuerpo aplanado y redondo, muy similar al de las rayas y diferente de la tpica imagen de los tiburones; no suele superar los 2 metros de longitud y se alimenta de principalmente de peces planos, crustceos y moluscos, nada que ver con los mamferos marinos preferidos por los grandes tiburones blancos. Por ltimo las mantas, a pesar de las grandes dimensiones que pueden llegar a alcanzar, se alimentan de plancton, peces pequeos y moluscos cefalpodos; y son las que mayores dificultades entraan para su observacin en el Archipilago, pues no son especies bentnicas y presumiblemente viajan a lo largo del ao a travs de la Corriente de Canarias11, lo que limita mucho las posibilidades de ser observadas durante una inmersin cerca de la costa. Algunos estudios sobre los niveles de percepcin de riesgo en los turistas internacionales han concluido que los turistas que buscan la familiaridad perciben mayores niveles de riesgo que aquellos que buscan la novedad, por encima incluso de las diferencias atribuibles al gnero (Lepp & Gibson, 2003: 617). En este sentido, y sin dejar de reconocer las limitaciones de los estudios realizados, nos encontramos con que los turistas buceadores que visitan las Islas Canarias, del conjunto de especies de peces cartilaginosos presentes en las aguas del Archipilago, suelen inclinarse, esperan ver o prefieren bucear con animales que difieren enormemente de la imagen ms comn o tradicional de los tiburones. Los turistas buceadores se inclinaron por animales que podramos adjetivar como exticos, escasos o raros. Las mantelinas es una raya pero notablemente diferente, el angelote posee una imagen que dista mucho de las tradicionales de los tiburones, y ambos animales se localizan difcilmente en las aguas del Atlntico Norte o del Mediterrneo, ms cercanas al continente europeo.

Por ltimo las mantas, de comportamiento pelgico, son ms difciles de avistar que cualquier otra de las rayas sealadas en las Islas Canarias. Por otro lado, estos animales son aquellos que generan encuentros en los que es muy improbable que la integridad fsica de los buceadores pueda ser vulnerada. Un hecho que corrobora las conclusiones de estudios desarrollados sobre frmulas de turismo que podramos denominar de aventura; los cuales demuestran que la gestin de la seguridad tiene un papel clave en la gestin de los niveles de riesgo percibido, siendo apropiado para el tipo de actividad involucrada y el nivel de habilidad de los participantes (Bentley et al., 2006; Wilks & Atherton, 1994 c.f. Bentley & Page, 2008: 859).

Impactos econmicos del turismo de buceo con tiburones y rayas en las Islas Canarias
El anlisis realizado sobre 150 pginas Web de agentes comercializadores de buceo en Espaa mostr que el 38% de las webs analizadas empleaban imgenes de tiburones o rayas, de las cuales un 27% incluan especies presentes en aguas del territorio espaol. El 27% de de los operadores estudiados hacen referencia en sus Webs a la presencia de estas especies a la hora de describir el tipo de inmersiones que se podan realizar. Las especies de citadas son principalmente el guila marina (Myliobatis aquila), tembladeras (Torpedo marmorata), pintarrojas (Scyliorhinus canicula) y el angelote (Squatina squatina). Otras especies, como el tiburn ocenico de puntas blancas o el tiburn ballena, entre otras, tambin aparecen pero en un contexto de viajes a zonas tropicales. De ello se deduce que las especies de tiburones y rayas son importantes reclamos para las empresas comercializadoras tanto en la vertiente receptora como emisora de turismo de buceo. El 28% de los agentes comercializadores encuestados online emplea la presencia o la posibilidad de ver rayas y tiburones como reclamo en sus estrategias de promocin, y un 44% utiliza imgenes de tiburones o rayas en sus materiales de promocin. El 96% de los agentes comercializadores que visitamos durante la realizacin del trabajo de campo en las Islas Canarias valor positivamente la presencia de alguna especie de peces cartilaginosos en su zona de trabajo. El 47% de las empresas las utilizan como reclamos en sus estrategias de promocin. Al menos el 63% de ellas acude a zonas donde frecuentemente se localizan estas especies, y el 33% lo hace ocasionalmente. El 80% considera que puede acceder a la especie durante todo el ao, y el 69% reconoce hacerlo en inmersiones que pueden ser realizadas desde la costa sin costes aadidos relacionados con el transporte por mar.

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Ilustracin 2. Angelote (Squatina squatina). Fuente: Boyra, et al. (2008) El anlisis de datos aportados por las encuestas realizadas a lo largo del estudio demuestra que el turismo asociado al buceo con tiburones y rayas en el Archipilago Canario tiene un impacto econmico importante, superior a los 10 millones de Euros anuales. Los turistas buceadores que visitan las islas proceden principalmente de la Pennsula Ibrica y no contemplan nicamente la actividad del buceo durante sus viajes a Canarias. Se gastan una media de 1.394,54 al ao en el buceo, incluyendo seguros y licencia, materiales de buceo, excursiones e inmersiones, cursos y formacin, y vacaciones de buceo. Son en su mayora hombres, de 35,62 aos de media de edad, y un nivel intermedio de buceo. Estos turistas permanecen una media de 7 das en el destino, dedican al menos 5 das a la realizar inmersiones, y se alojan mayoritariamente en apartamentos (37%) u hoteles de tipo 4 estrellas (30%). Se gastan globalmente una media de 150,80 /da, de los que dedican 22 /da al buceo, realizando 1,6 inmersiones (2010: 24, 39, 40). Si bien este nivel de gasto es muy inferior al sealado en otros destinos de buceo, es destacable el nivel de fidelizacin de este sub-segmento de turismo, estimado como alto por la mayora de los agentes comercializadores de la actividad (62%) en las islas. De hecho, la mayora de los turistas buceadores (el 78%) contratan sus actividades de buceo directamente con las empresas, sin la intervencin de intermediarios. En las Islas Canarias predominan las pequeas empresas de buceo de carcter familiar, en las que trabajan activamente los propios dueos y menos de 4 empleados en total. No existen grandes resorts de buceo como en destinos cercanos y competidores como Egipto, por ejemplo; y en los hoteles en los que localizamos buceo, sta actividad se mezcla y consume conjuntamente con otros productos, como los basados en el alojamiento, la gastronoma y la realizacin de visitas y excursiones en general. En las Islas Canarias es muy difcil dirimir entre la capacidad de atraccin del destino en general y el efecto llamada de estas especies. Pero ello no es un aspecto nico ni del destino ni del conjunto de los animales al que nos hemos referido. En general se debe reconocer que, a pesar de optimismo sobre la potencialidad de los sub-productos de turismo de naturaleza y otras actividades de turismo patrimonial, son pocos los destinos que han resultado ser capaces de activar un flujo significativo de visitantes basados en la observacin de la naturaleza (Wells & Brandom, 1995: 34-37). A pesar de todo ello, los representantes de las empresas estimaban que un tercio de sus ingresos econmicos anuales se podran atribuir a la presencia de tiburones

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y rayas en sus reas de trabajo e inmersin; y en torno a un centenar de empleos directos se vincularan a la presencia y el desarrollo de inmersiones con estas especies en el Archipilago (De la Cruz Modino, Esteban et al., 2010: 34). La mayora de los representantes de los centros de buceo a los que se encuest online en la Pennsula Ibrica y Baleares, declararon que los tiburones y rayas tena poco o ningn valor financiero para su negocio. No obstante mucho de ellos respondieron que una mayor frecuencia en los encuentros con estas especies sera beneficiosa para sus empresas, y todos describieron su presencia como algo positivo y deseable. De hecho, siendo la baja frecuencia de observacin el principal motivo por el cual no existe una actividad comercial estrictamente vinculada con estas especies, en algunas reas del Mediterrneo se ha iniciado interesantes iniciativas evaluando nuevas oportunidades comerciales asociadas a especies concretas como las guilas marinas (Myliobatis aquila). Concluyendo diremos que en Espaa en general no existe el producto especfico buceo con tiburones y rayas de manera similar a los desarrollados en otros pases del Caribe, ndico o del Pacfico. Pero, hoy por hoy, s que es posible atribuir parte de los beneficios generados en el sub-sector del turismo de buceo a la presencia de especies de peces cartilaginosos, especialmente en las aguas del Archipilago Canario. En este ltimo, concluimos que es posible hablar de una relacin entre la comercializacin del buceo y la existencia de tiburones y rayas. Adems, las Islas Canarias se promocionan como un destino con ciertas dosis de exotismo y tropicalidad dentro de Europa, basados en su naturaleza y paisaje. Entendemos por ello que estas especies, infrecuentes en las costas del continente, redundan en dicha imagen de destino. Los resultados de las investigaciones sobre el buceo con especies de peces cartilaginosos en nuestro pas, invitan a reflexionar sobre el nivel de proteccin que tales animales reciben en Espaa que, actualmente, es prcticamente inexistente; y sobre los beneficios econmicos potenciales que una mejor conservacin y una correcta gestin del uso de estas especies podran aportar a la economa espaola. Sin olvidar que los ingresos por turismo son slo una dimensin de los mltiples beneficios que rayas y tiburones aportan a nuestra sociedad, sea contribuyendo al equilibrio de los ecosistemas marinos, o a la riqueza y diversidad natural del planeta. Es posible promover el uso contemplativo de estas especies de la mano del turismo frente a los usos extractivos del recurso, explorando incluso las posibilidades abiertas otras actividades de observacin no exclusivamente li-

gadas al buceo. Pero todo ello pasa inevitablemente por incrementar la difusin y el conocimiento que la sociedad civil en general tiene sobre estas especies, su estado de conservacin, y su relevancia a nivel econmico y ecolgico.

Agradecimientos
A Arturo Boyra y su equipo por la cesin de ilustraciones y fotos procedentes del libro Field Guide-365 Atlantic Species [Link] en/presentation; Sandrine Polti (Shark Alliance/Pew Environment Group); Sonja Fordham (Shark Advocates International), Sophie Hulme (Communications INC), David Acua, Sergio Hanquet, Nstor Verona, y muy especialmente a los centros y clubes de buceo de las Islas Canarias, Baleares y de la Pennsula Ibrica que colaboraron con los estudios desarrollados.

Bibliografa
Boyra, A., Espino, F., Tuya, F., Freitas, M., Haroun, R.J., Biscoito, M.J., Gonzlez, J.A. (2008) 365 Especies del Atlntico. Oceanogrfica: Divulgacin, Educacin y Ciencia / [Link]. ISBN: 978-84-612-3473-8 Brito, A., P.J. Pascual, J.M. Falcn, A. Sancho & G. Gonzlez (2002) Peces de las Islas Canarias. Catlogo comentado e ilustrado. La Laguna, Francisco Lemus Editor Bentley, T.A. & Page, S.J (2008) A decade of injury monitoring in the New Zealand adventure tourism sector: A summary risk analysis. Tourism Management. Vol. 29 (2008) 857869 Catlin, J. & Jones, R. (2010) Whale shark tourism at Ningaloo Marine Park: A longitudinal study of wildlife tourism. Tourism Management 31 (2010) 386 394 Cavanagh, Rachel D. y Gibson, Claudine (2007) El estado de conservacin de los peces cartilaginosos (Condictrios) del Mediterrneo. UICN, Gland, Suiza y Mlaga, Espaa vi + 37 Pgs. Compagno, L.J.V. (1984) Sharks of the world. FAO Species Catalogue Vol. 4(2). ISBN 92-5-101383-7 Davis, D., Simon, B., Birtles, A., Valentin, P., Cuthill, M. (1997) Whale sharks in Ningaloo Marine Park: managing tourism in an Australian marine protected area. Tourism Management, Vol. 18(5), Pp: 259271. De la Cruz Modino, R., Esteban, A., Crilly, R. & Pascual-Fernndez, J. (2010) Bucear con tiburones y rayas en Espaa. Anlisis de su potencial en Espaa

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y de los beneficios econmicos de la actividad en las Islas Canarias. Instituto Universitario de Ciencias Polticas y Sociales de la Universidad de La Laguna y nef, 39 pp. En [Link] a 15 de Septiembre de 2001 De la Cruz Modino, R., Santana Talavera, A. (2008). Modelo clasificatorio de productos turismos. El turismo de buceo en La Restinga (Islas Canarias) y LEstartit (Catalua). Revista Brasileira de Pesquisa em Turismo, Vol. 2(1): 72-112. Espino, F., Boyra, A., Haroun, R. (2006) Gua visual de Especies Marinas de Canarias. Edita Viceconsejera de Medio Ambiente, Gobierno de Canarias, Oceanogrfica: Divulgacin, Educacin y Ciencia /www. [Link], Grupo de Investigacin en biodiversidad y Gestin Ambiental, ULPGC, [Link]. org ISBN: 84-611-2308-5. Fordham, S.V. (2007) Alerta sobre tiburones. El impacto de Europa en las poblaciones de tiburones. Shark Alliance. Fowler, S., Mogensen, Ch., Blasdale, T. (2004) Plan of Action for the Conservation and Management of Sharks in UK Waters. JNCC Report, No. 360. ISSN 0963-8091. Gonzlez-Prez & Cubero-Pardo (2010) Efecto de actividades tursticas sobre el comportamiento de fauna representativa de las Islas Galpagos, Ecuador. Latin American Journal of Aquatic Research, 38(3). Pp: 493-500. Last, P.R. & Stevens, J.D. (2009) Sharks and Rays of Australia. Second Edition. CSIRO PUBLISHING, Melbourne, 656 pp. Lepp, A. & Gibson, H. (2003) Tourist roles, perceived risk and international tourism. Annals of Tourism Research, Vol. 30, No. 3, Pp: 606624 Maron, B. (2007) Sudden Death from Collapsing Sand Holes. The New England Journal of Medicine. June 21, 2007, Vol. 356 No. 25 Norman, B., & Catlin, J., (2007) Economic importance of conserving whale sharks. Report for the International Fund for Animal Welfare (IFAW), Australia. + 18 Pgs. Rowat, D., & Engelhardt, U. (2007) Seychelles: A case study of community involvement in the development of whale shark ecotourism and its socio-economic impact. Fisheries Research, 84 (2007) 109113 Shaalan, I.M. (2005) Sustainable tourism development in the Red Sea of Egypt threats and opportunities. Journal of Cleaner Production 13 (2005) 8387. Sosa-Nishizaki O., Guerrero-vila C., Malpica-Cruz L., Escobedo-Olvera M. A., Santana-Morales O., OateGonzlez E. C. y Morales-Bojrquez E. (2010) Esta-

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Notas
1 Accesible online en la pgina Web de la Shark Alliance: [Link] 2 El informe tambin refleja datos procedentes de otros estudios realizados por los miembros del equipo investigador, tales como el proyecto El anlisis de gobernabilidad aplicado al proceso de creacin de reas marinas protegidas. CSO2009-09802 financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovacin y el FEDER, as como el Proyecto Estructurante en investigacin e innovacin en Turismo. REF.: 1802400902, financiado por la ACIISI, el FEDER y la Universidad de La Laguna. 3 Atendiendo a la denominacin tcnica: khndros (cartlago) y ikhths (pez), adaptadas de un griego latinizado 4 La Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas evala el estado de conservacin de especies vegetales y animales, identificando y documentando las especies que ms necesitan de la atencin de conservacin, y proporcionando un ndice global de la situacin del cambio de la biodiversidad. Disponible en: [Link] 5 Estimaciones existentes pueden llegar a cifrar el nmero total de empresas de buceo en las Islas Canarias, en torno a las 163 o 167; no obstante esas cifras no diferencian entre las empresas y los clubes deportivos, a los que a priori no podemos atribuir actividad comercial ni nimo de lucro. Dudamos tambin de esas cifras debido a la volatilidad y al carcter temporal de algunas de estas empresas, y por lo tanto del nivel de actualizacin de tales datos. Los datos del trabajo de campo derivados del desarrollo de este proyecto, y contrastados con otros previos o simultneamente desarrollados en Canarias, constatan que hay 96 centros (empresas) de buceo trabajando de manera continuada en las islas. Esos 96 constituyen el universo de la muestra adoptada para el trabajo con agentes comercializadores de buceo en el Archipilago.

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por ejemplo el proyecto: Marine Protected Areas as tools for Fisheries management and conservation, financiado por 6th FPRD, European Union, SSP, Ver [Link] en el que los autores de este estudio trabajamos activamente. 7 Es pertinente hacer notar que al igual que el tiburn ballena, el tiburn peregrino se alimenta de plancton principalmente, y a pesar de las dimensiones que pueden llegar a alcanzar ambos animales son absolutamente inofensivos. 8 Siguiendo los estndares internacionales, compartidos por sistemas de enseanza y certificado, y las por las compaas aseguradoras, la profundidad mxima recomendada para el buceo autnomo recreativo o deportivo realizado con carga de aire tiene un mximo de 50 metros de profundidad. 9 El Museo de Historia Natural de Florida y el International Shark Attack File (ISAF) han elaborado numerosas estadsticas comparando las posibilidades de sufrir lesiones o de muerte por ataque de un tiburn, y otros acontecimientos y fenmenos naturales tales como tornados, cadas de rayos, ataques de cocodrilos, accidentes de trfico, accidentes domsticos, accidentes durante actividades de navegacin recreativa, y otros en las playas. En los EEUU por ejemplo, ente 1990 y 2006, se produjeron 16 muertes por enterramiento en la arena de las playas (Maron 2007) y tan slo 11 muertes por ataques de tiburn. En el perodo comprendido entre los aos 1959 y 2010, en destinos como California se produjeron ms muertes por impactos de rayos (30 en total) que por ataques de tiburones (7); en Florida fallecieron 459 individuos por el impacto de rayos frente a 9 por ataques de tiburones, a pesar del elevado nmero de los registrados en estas costas (603). Estos datos y sus fuentes estn disponibles en: [Link] En Espaa, por ejemplo, slo en 2001 se registraron 5 accidentes mortales con motos acuticas, lo que motiv que el gobierno modificara la ley que regulaba el uso de estas embarcaciones. Se estima que cada ao se producen entre 100 y 150 accidentes de buceo, de entre los cuales el 10% tienen resultado de muerte generalmente por ahogamiento. Cifras similares de baistas perecen cada ao en las playas; y en cambio slo se ha registrado un ataque de tiburn blanco en aguas espaolas con resultado de muerte, desde principios del siglo XX. Fuentes: Datos reconstruidos a partir de la prensa disponible online en los 10 ltimos aos, datos de la Federacin Espaola de Moto Nutica, del Centro de Recuperacin y de Investigaciones Submarinas (CRIS) de Catalua, y del Museo de Historia Natural de Florida. 10 Testimonios procedentes de informantes privilegiados, tanto en destinos espaoles como americanos, han coincidido en sealar la existencia de cierta censura, comnmente ejercida sobre las informaciones que pudieran ser vertidas en relacin con la presencia de estas especies, aun sobre diferentes pblicos objetivo con diferentes grados de inters a priori mostrado por tales

6 Como

animales, como buceadores y baistas. Vase ms informacin en la base disponible por el Fishbase: [Link]
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Recibido: Reenviado: Aceptado: Sometido a evaluacin por pares annimos

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Vol. 9 N 2 pgs. 477-481. 2011

[Link]

Reseas de publicaciones

Nos-Otros: miradas antropolgicas sobre la diversidad


Javier Marcos Arvalo, Salvador Rodrguez Becerra y Enrique Luque Baena (Eds.) Asamblea de [Link], 2010 ISBN: 978-84-96757-25-7

Mara Jacinta Snchez Marcos


mjsm1976@[Link] Tenemos que volver la mirada veinte aos atrs para encontrar en nuestra Comunidad Autnoma, un hito como el marcado por la obra Nos-Otros: miradas antropolgicas sobre la diversidad (2010). En 1989 el Consejo de Antropologa, Folklore y Patrimonio Etnogrfico de la Asamblea de Extremadura edit Antropologa Cultural de Extremadura, obra que hasta el presente se ha convertido en referente nacional para los estudios antropolgicos y extremeos. Miradas, como se conoce ya coloquialmente a Nos-Otros: Miradas antropolgicas sobre la diversidad, tiene su origen en un renovado impulso del Consejo de Derecho Consuetudinario Extremeo y Antropologa, creado en el ao 2005 por la Asamblea de Extremadura, y del que forman parte el Presidente de la misma institucin, varios miembros de la Mesa de la Asamblea y tcnicos del parlamento, as como prestigiosos profesores en los mbitos de la antropologa social, el derecho y la geografa. Se convierte as el ao 2005 en un referente para los estudios de la cultura extremea, puesto que a aquella iniciativa hay que sumarle, en esta misma fecha, la creacin de la Oficina de Patrimonio Etnolgico de la Junta de Extremadura. Transcurridos casi 30 aos de la aprobacin del Estatuto de Autonoma de Extremadura (1983), as como de los inicios en la creacin y formacin de los distintos regionalismos post-constitucionales, la antropologa como disciplina cientfica empieza a tener presencia institucional en los organismos pblicos extremeos. Dos antroplogos, licenciados en antropologa social y cultural, se encargan de gestionar la Oficina de Patrimonio Etnolgico, y una antroploga becada, la que suscribe estas lneas, realiza desde el ao 2007 estudios acerca de nuestro derecho consuetudinario en la Asamblea de Extremadura. Nuestra cultura compartida, la modalidad extremea de una cultura nacional y occidental, comienza a ser tratada y estudiada por profesionales y especialistas de las ciencias sociales. Los organismos pblicos extremeos se hacen eco del creciente inters por nuestra identidad y lo que compete a nuestros modos de ser culturales. Extremadura se forja una imagen propia y trata de buscar su espacio en un mundo globalizado y multicultural. La diversidad de nuestras comarcas, sus paisajes, costumbres e historias locales convierte al mbito extremeo en un campo amplio de anlisis y documentacin desde el punto de vista poltico para la mejora y optimizacin de nuestros recursos sociales, culturales, econmicos y naturales. Este escenario sociocultural puede y debe ser estudiado con un

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Nos-Otros: miradas antropolgicas sobre la diversidad

adecuado mtodo, aceptado y conocido entre los especialistas como mirada antropolgica. Una forma de mirar a la que Fernndez de Rota, prestigioso profesor y antroplogo enamorado de nuestra regin y sus gentes, denomin como el giro etnogrfico. La visin holstica, global e interrelacional, que distintivamente caracteriza la metodolgica antropolgica, actualmente se resume en la especial mirada y observacin que sobre la realidad proyectan etngrafos, etnlogos y antroplogos sociales. Un modo particular de mirar que ha producido excelentes resultados como tcnica de estudio en un mundo cada vez ms glocalizado, y, simultneamente, mundializado, donde lo ms representativo es la diversidad cultural. Conscientes de esta evidente realidad mltiple y polimrfica, organismos internacionales y regionales afrontan el nuevo reto del milenio. Fruto de las esperanzas, los trabajos especializados y las garantas sociales de los estados democrticos de derecho, ven la luz, en el ao 2007, dos importantes proyectos: uno, la aprobacin de la internacional Convencin sobre la proteccin y promocin de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO; y otro, ms prximo en el espacio, el Congreso Internacional La Mirada Antropolgica. Entre lo local y lo multicultural, celebrado en la sede de la Asamblea de Extremadura y organizado por el Consejo de Derecho Consuetudinario y Antropologa. Por los resultados obtenidos, puede considerarse a este Congreso un autntico acontecimiento cultural y acadmico, que, si bien organizado, financiado y celebrado desde Extremadura, trasciende los bordes de la Comunidad y adquiere relevancia nacional e internacional. Entre las funciones del Consejo de Derecho Consuetudinario y Antropologa de la Cmara Legislativa Extremea cabe mencionar la de asesorar y promover actividades relativas al conocimiento y conservacin del Derecho Consuetudinario Extremeo, as como aquellas otras que contribuyan a la proteccin de las peculiaridades culturales extremeas; impulsar estudios antropolgicos de mbito regional; fomentar el conocimiento y la divulgacin de los valores de la identidad extremea; convocar y organizar Seminarios, Jornadas y Encuentros en el mbito del Derecho Consuetudinario Extremeo, la Antropologa Regional y otros temas de inters cultural.

Entre lo local y lo multicultural


Extremadura, a travs de su Asamblea y del Consejo, se proyecta al mbito internacional, Europa y Amrica Latina principalmente, enlazando los intereses compartidos en torno a la polismica realidad que comprende lo local y lo multicultural. Las sesiones del Congreso se

estructuraron en torno a nueve ponencias y mesas de debate a las que se presentaron aproximadamente noventa comunicaciones; dato que avala por s mismo la acogida social y acadmica del evento. Segn informes de la organizacin se inscribieron y asistieron ms de 300 congresistas procedentes de todos los rincones de Espaa y de otros pases europeos (Italia, Portugal, Inglaterra, Islandia) e iberoamericanos (Mxico, Argentina, Brasil). La representacin de la Universidad de Extremadura (Uex), con 37 trabajos presentados, fue notable en calidad y cantidad, en cuanto a la participacin de profesores de varias disciplinas y reas de conocimiento, destacando tambin la contribucin de tcnicos y especialistas de otras instituciones extremeas, tales como la Junta de Extremadura, la Asociacin ARTE, el Consorcio de Mrida, la Oficina de Patrimonio Etnolgico, varios Ayuntamientos e Institutos de Enseanzas Medias, o la propia Asamblea de Extremadura. Los medios humanos, tecnolgicos y la infraestructura desplegados por la Asamblea para la celebracin del congreso internacional estuvieron a la altura de la calidad de los participantes, cada uno de los cuales pudo seguir de forma simultnea, y a travs de proyecciones audiovisuales, las conferencias que se desarrollaban en las diferentes salas y espacios que se habilitaron para su desarrollo. El Congreso y la posterior publicacin vienen a coincidir con una etapa de relevancia poltica para Extremadura. En el ao 2007 se redacta la reforma de nuestro Estatuto y en el ao 2010, cuando se edita la publicacin Miradas, se espera su aprobacin definitiva en el Congreso. El Comit Cientfico formado por J. Marcos Arvalo (Universidad de Extremadura), S. Rodrguez Becerra (Universidad de Sevilla) y E. Luque Baena (Universidad Autnoma de Madrid), se responsabiliz de realizar, tras una laboriosa lectura, la seleccin de los textos para confeccionar la obra que ahora se presenta en dos volmenes y que ocupa casi 1.500 pginas. Abre el primero de ellos la presentacin oficial por parte del presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramn Ferreira Daz. El presidente del Comit Cientfico, el profesor Javier Marcos, luego de dedicar unas esclarecedoras lneas al compromiso entre la Asamblea de Extremadura, la trayectoria del Consejo y la sociedad extremea, reflexiona sobre los cambios sociales, las nuevas instituciones y los procesos de hibridacin entre lo local y lo multicultural. A continuacin el profesor Joao de Pina Cabral, de la Universidad de Lisboa, reflexiona desde una perspectiva original sobre el concepto del multiculturalismo. La obra, a partir de entonces, se estructura en nueve secciones, en correspondencia con las ponencias encargadas a

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expertos y especialistas de reconocido prestigio. A cada una de ellas se adscriben las comunicaciones correspondientes en funcin de la temtica abordada.

Los contenidos de la obra y Extremadura


Los temas publicados, en general, son de gran actualidad: I.-Antropologa Econmica y Exclusin Social. De las 11 comunicaciones que se editan ocho tienen como objeto de estudio la sociedad extremea. Gonzalo Barrientos Alfageme destaca y defiende el valor de comarcas naturales como la de Jerez de los Caballeros, Llerena, la Serena, la Siberia extremea, la sierra de San Pedro, las Villuercas, la Sierra de Gata, las Hurdes o la Vera pues poseen magnficos recursos forestales autctonos y grandes espacios con una riqueza latente que hemos de proteger de eventuales expolios. Se comparan estas regiones con otras europeas de Suiza, Blgica, Holanda o Dinamarca y se reafirma en la importancia que revisten nuestros recursos naturales y culturales ante las necesidades, exigencias y tendencias de las sociedades posmodernas en la que estos bienes se encuentran al alza. Tal revalorizacin de la ruralidad queda manifiesta en el estudio estadstico que presentan los socilogos Jos Antonio Prez Rubio y Marcelo Snchez-Oro, quienes en una encuesta realizada a jvenes concluyen como estos asocian los conceptos de tranquilidad, tradicin y libertad y sostenibilidad con el medio rural. Consuelo Mora Aliseda ejemplifica esta apuesta de futuro mediante el anlisis del embalse de Alqueva, el mayor de Europa, que ha propiciado proyectos de cooperacin transfronteriza. Proyectos que adems responden a las demandas actuales, donde confluyen aspectos tan relevantes como el agua, la produccin energtica, el turismo, el patrimonio, el mercado local y la agricultura. Sin duda alguna estos planes requieren incentivos poblacionales. El gegrafo Antonio Prez considera al respecto los efectos de la emigracin en la demografa extremea actual, lo que supone un obstculo para la inyeccin de estos recursos poblaciones, destacando como un valor negativo el fuerte envejecimiento poblacional de una gran cantidad de localidades extremeas. Como sabemos, la causa ms evidente de este envejecimiento poblacional se encuentra en la emigracin de los aos 1960 en adelante. Nuestra tradicional economa agraria junto con la coyuntura poltico-histrica, propiciaron que el excedente poblacional de un gran nmero de jvenes se desplazara de nuestra geografa a otras latitudes donde exista cierta oferta laboral. Al respecto de la economa agraria, Juan Carlos

Monterde presenta un estudio acerca de las particularidades del contrato eventual agrario en Extremadura, conciertos que se realizan en torno a las importantes campaas de la cereza en el Valle del Jerte, el tomate, maz, tabaco y aceituna en la comarca del Alagn, la aceituna tambin en Gata y prehurdes, la frambuesa, el tabaco y el pimiento en la Vera o el esprrago y el tabaco en el valle del Titar y Campo Arauelo. En todos destaca la afluencia y colaboracin de temporeros tanto extremeos como portugueses, marroques y polacos. Estudios de geografa poltica y demografa en los que tambin se incluyen las aportaciones de Lus Fernando Rebosa y Mariano Casado, quienes realizan un anlisis sobre el suicidio en la Raya extremea. Investigaciones menos amables con el etngrafo tal y como nos advierte Jos Prieto Oreja en su estudio del suicidio en Extremadura. La muerte se presenta tambin como objeto de estudio en la comunicacin del Instituto de Arqueologa de Mrida. Trasmite el reciente descubrimiento de un puticulum en esta localidad, es decir, de una fosa comn donde eran enterrados, o arrojados sin ms, los marginados sociales, aquellos cuya escasa fortuna no les permita sufragar los gastos de otro tipo de enterramiento. II.-Antropologa Poltica y de la Violencia. Tras el texto del profesor Enrique Luque, se reproducen 12 comunicaciones. Martn Gmez-Ullate se detiene en las relaciones entre portugueses y espaoles mediante la construccin de estereotipos o cartografas del imaginario, como las denomina el autor, y gracias a su estudio consigue acercar a estas dos realidades que se encuentran divididas por la presencia de una frontera artificial y poltica. Lmites que esconden todo un sistema dinmico de inter-actuacin a lo largo de la historia entre extremeos y portugueses, tal y como deja de manifiesto el profesor Eusebio Medina, quien defiende la aplicacin del modelo social dinmico al estudio de la frontera hispanolusa. Concretiza an ms el tema, el estudio de Ana Paula Fitas sobre o caso de Juromenha e Olivena. III.-Inmigracin y Multiculturalidad. Abre esta seccin el profesor Manuel Delgado (Universidad de Barcelona). Se publican, adems, 12 comunicaciones que vienen a mostrar y a dar respuesta a la preocupacin creciente desencadenada por la coexistencia de diversas identidades culturales o etnias en nuestra sociedad. Multiculturalidad que se convierte vergonzosamente en un arma poltica, propiciado, las ms de las veces, por los medios de comunicacin. Qu duda cabe, que la gran mayora de estos prejuicios se evaporaran si nos acercsemos a la realidad cotidiana. Estudios antropolgicos sobre la misma nos ofrecen el Departamento de Psicologa y An-

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Nos-Otros: miradas antropolgicas sobre la diversidad

tropologa de la Universidad de Extremadura, aplicados a la institucin educativa, y en concreto al estudio de la convivencia de alumnos inmigrantes con extremeos. Pero tambin encontramos ejemplos de estos estudios en otras instituciones, como la sanitaria, donde se defiende la disciplina de la enfermera multicultural. Es decir, se tratan dos de las principales instituciones sociales que ms tienen que decir al respecto de la multiculturalidad y que primero han debido dar respuesta a la misma: la educacin y la sanidad. La primera en cuanto al aprendizaje y transmisin de valores que tanto demanda nuestra sociedad, como tolerancia y respeto; la segunda corre paralela al cambio de paradigma en las disciplinas cientficas y mdicas, al hablar no ya de enfermedades sino de enfermos, como quera Gregorio Maran, situando a la persona y sus caractersticas particulares como factores de primer orden. Una llamada al encuentro, entre el otro extranjero y el yo, es el estudio de Rafaela Daz Villalobos, quien defiende la justa idea de poder tener relaciones de igual a igual, sin paternalismos, en un transcurso de eliminacin sutil de los prejuicios. La Seccin IV cierra el primer volumen y se dedica a la Antropologa Jurdica. El trabajo terico lo firma el mximo experto nacional en la materia, el doctor Ignasi Terradas (Universidad de Barcelona). En este bloque se publican 6 comunicaciones, una de ellas dedicada al Fuero de Baylo, institucin caracterstica y primordial en nuestro derecho consuetudinario. Esta comunicacin, presentada por el profesor Manuel Peralta Carrasco, sirve de prembulo al posterior desarrollo que puede encontrar el lector en la Seccin que cierra el segundo Volumen. Da inicio ste con la Seccin V, bajo el ttulo Antropologa de los Rituales y de las Identidades, ponencia que redacta Isidoro Moreno Navarro (Universidad de Sevilla). Las aportaciones a esta seccin son 7 comunicaciones, cuatro de ellas tienen por objeto el estudio de los rituales festivos en Extremadura. Rosario Guerra y Sebastin Daz presentan el estudio de la msica, los sonidos de la fiesta, en el ritual festivo del Jarramplas, donde destacan las albors y la Rosca de San Sebastin. Estudio, sin duda, que viene a contribuir al campo de la etnomusicologa en Extremadura. Otros estudios antropolgicos de la fiesta como ritual vienen de la mano de Andrs Oyola, quien nos presenta la fiesta tradicional de San Isidro de Segura de Len; de Aniceto Delgado, quien escribe sobre los rituales festivos en la comarca de Zafra-ro Bodin; y de Pedro Montero, quien opta por acercarnos al mbito de los gneros en la religiosidad popular en la ciudad de Badajoz. Todos estos estudios nos aproximan a datos y caractersticas de nuestro patrimonio cultural inmaterial

que a muchos nos suenan familiares, como por ejemplo, la huella que la emigracin dej sobre los mismos desde la dcada de 1960 con el abandono de muchas prcticas religiosas y la creacin de otras basadas en el mismo objeto como las llamadas fiestas del emigrante, la transformacin de estos rituales festivos tras el perodo dictatorial y la formacin de instituciones democrticas que trajeron pareja la produccin, incluso a veces proliferacin, de asociaciones locales (cofradas, comparsas, peas, etc.), o el auge y reivindicacin del mbito femenino en estas prcticas. En definitiva, la concepcin y gestacin de una identidad extremea a travs de nuestras celebraciones colectivas y comunitarias, de las innumerables expresiones culturales de nuestros pueblos que ponen al descubierto, una vez ms, la estrecha vinculacin de la simbologa, lo inmaterial y espiritual, con cada contexto material y coyunturas econmicas por las que el pueblo extremeo en particular ha transcurrido a lo largo de su devenir histrico. El texto marco de la Seccin VI.-Antropologa del Patrimonio corre a cargo del doctor Jos Antonio Fernndez de Rota. A este trabajo se adscriben 11 comunicaciones sobre cuestiones relacionadas, terica y prcticamente, con los nuevos enfoques sobre el patrimonio cultural tangible e intangible. Las dos secciones ltimas, ejes vertebradotes del libro, se dedican por completo a Extremadura. La primera de ellas, Antropologa en / desde Extremadura, la redacta el profesor Marcos Arvalo; y la segunda corre a cargo de otros prestigiosos profesores y juristas como Antonio Romn, catedrtico de derecho en la Uex y Jos Soto-Garca, notario e investigador del Fuero del Baylo. El sugerente texto de Javier Marcos, con un carcter terico-metodolgico, gira en torno a esa especificidad antropolgica a la que me refer al comienzo de estas lneas, la mirada etnogrfica que ahora se fija en la etnologa regional, en nuestra propia cultura. Un procedimiento metodolgico y actitud crtica, como denomina el autor a esta mirada, que nos hacen sumergirnos en el mbito de nuestra propia regin a travs de 13 comunicaciones. stas destacan tanto por la diversidad de temas tratados (la imagen estereotipada de Extremadura; las relaciones y los comportamientos de los escolares extremeos en la familia; la dehesa extremea, como modelo ecolgico-cultural, y el desarrollo sostenible; la multiculturalidad y la integracin de los inmigrantes en Extremadura; la gestin del patrimonio etnogrfico; la arquitectura verncula; la msica de tradicin oral; las leyendas en zonas de frontera; la antroponimia en Extremadura, etc.), como por las instituciones que los desarrollan (Universidad de Extremadura, Oficina de Patrimonio Etnolgico, Asociacin ARTE, y el Consor-

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cio de la Ciudad Monumental de Mrida, entre otras). Cierra el segundo volumen la Seccin VIII con el texto de Antonio Romn (Real Academia de Jurisprudencia y Legislacin). Las seis comunicaciones que se publican, tras el trabajo del profesor de la Uex, abordan desde perspectivas diferentes pero complementarias, la problemtica en torno al clebre Fuero de Baylo. Sus autores, conocidos por investigaciones previas sobre esta materia, en dos casos dedicaron su Tesis Doctoral a esta institucin: Mercenario Villalba Lava (Magistrado. Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura) y Javier Snchez Arjona (Real Academia de Jurisprudencia y Legislacin). Sealaremos, como introduccin al tema, que el Fuero de Baylo es entendido mayoritariamente como un rgimen econmico matrimonial de comunidad universal, es decir, rgimen en el que todos los bienes aportados al matrimonio, sean estos privativos o parafernales, se hacen comunes y se dividen o parten en dos tras el fallecimiento de uno de los cnyuges. De ah que jurdicamente sea tratado tambin como rgimen sucesorio, puesto que tras morir uno de los cnyuges se hace necesario administrar la masa comn entre el suprstite y el resto de herederos, generalmente los hijos. Los vecinos de las localidades donde rige el Fuero de Baylo (Alburquerque, Atalaya, Alconchel, Burguillos del Cerro, La Codosera, Cheles, Fuentes de Len, Higuera de Vargas, Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Olivenza y sus aldeas de Santo Domingo, San Benito, San Francisco y San Rafael, Tliga, Valverde de Burguillos, Valencia del Ventoso, Valencia del Mombuey, Valle de Matamoros, Valle de Santa Ana, Villanueva del Fresno, Zahnos y Ceuta), lo conocen como a la mitad o a mitade (aludiendo a su probable origen portugus), casarse a la bayla; y resumen su contenido en la siguiente frase: el fuero de Baylo, lo mo es tuyo, y lo tuyo mo. Para concluir, hay que agradecer al coordinador del Consejo y presidente del Comit Cientfico, el profesor Javier Marcos, a quien tanto debe la Antropologa en nuestra regin, el rigor profesional y el mimo personal con el que ha tratado este proyecto monumental. Sus palabras sintetizan la obra: En suma, una obra que incluye junto a aportaciones y contenidos tericos generales sobre la diversidad cultural, la interculturalidad y el multiculturalismo, una importante cantidad de estudios concretos sobre las modalidades que adopta la cultura tradicional en Extremadura, de gran utilidad para los estudiosos de la realidad sociocultural extremea, as como para los educadores y el conjunto de la sociedad.

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Los retos que representa la dinmica situacin actual, caracterizada por la globalizacin de la economa y del modelo desarrollo devastador de las sociedades occidentales, la democratizacin de los procesos polticos y las tendencias hacia la participacin ciudadana, obligan a la participacin responsable de las instituciones de educacin superior para dar alternativas de solucin a los problemas as generados. En este contexto, la Facultad de Turismo de la UAEM tiene el compromiso de formar recursos humanos altamente calificados capaces de reconocer al turismo como fenmeno socioeconmico, adems de explicar y resolver la problemtica derivada de esta actividad, impulsando la vinculacin docencia-investigacin con nfasis en reas como el ambiente, la tica, la capacidad de carga de los destinos y la cultura en general, para fortalecer interaccin entre la educacin turstica y el sector productivo. En congruencia con lo establecido en los Planes Institucionales, la investigacin se constituye en el eje estructurador del postgrado, que permitir acceder a la excelencia en el proceso productivo, a la vez que se apoya la resolucin de problemas especficos de las comunidades receptoras del turismo. En este sentido, la investigacin tiene un carcter estratgico por ser generadora y transformadora del conocimiento. Con base en ello, se abri en 1997 el programa de Maestra en la facultad, que incluye a la Lnea de Investigacin en Estudios Ambientales del Turismo. Se pretende, a travs de ella, desarrollar y consolidar una investigacin de calidad, que permita a la Facultad colocarse a la vanguardia de los estudios sobre el turismo y su vinculacin con el ambiente y el desarrollo sustentable. La lnea de investigacin pretende abarcar tanto aspectos tericos como prcticos, y orientarse hacia las necesidades del sector y de las comunidades de las reas rurales, de manera que a partir de se ella, se pudiesen implementar programas de desarrollo turstico con caractersticas de viabilidad natural, econmica y social. En consecuencia, surge el inters por crear un medio de difusin que recopile los avances de investigacin de estudiantes y egresados tanto de la licenciatura como del postgrado en Turismo, de los distintos organismos acadmicos de la UAEM e instituciones de nivel superior en los mbitos nacional e internacional, adems de otros sectores de la sociedad involucrados en la temtica. La dinmica y el avance en el sector de las comunicaciones, hacen de los medios virtuales la herramienta ms apropiada en la actualidad para la consecucin de este propsito, pues nos permite, de una manera ms inmediata, llegar a todos los sectores interesados en la sustentabilidad con nfasis en el aspecto turstico, con la finalidad de que realicen sus aportaciones relacionadas a esta nueva tendencia De esta manera naci "El Periplo Sustentable" revista virtual que esperamos sea una rotacin de ideas entre nuestras opiniones y las de nuestros lectores, para tener una estrecha relacin con el significado de periplo que es "un viaje de ida y vuelta". As, confiamos en que este sea un espacio para la reflexin y el anlisis, pero especialmente para la discusin y la propuesta sobre el turismo sustentable, as como de temas relacionados con medio ambiente, desarrollo y otros que permitan enriquecer la Lnea de Investigacin en Estudios Ambientales del Turismo.

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Vol. 9 N 2 pgs. 483-484. 2011

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Reseas de publicaciones

La inseguridad del territorio


Paul Virilio. Buenos Aires, La Marca, 1999. ISBN 950-889-033-9. PP. 222.

Maximiliano E. Korstanje
mkorst@[Link]

Existe una relacin estrechamente observable entre el turismo y el terrorismo. Para algunos, el primero es la concatenacin lgica donde se desemboca el odio de algunos grupos por las inequidades de Occidente y su expansin hegemnica. Para otros, el turismo es el tendn de Aquiles por el cual un Occidente que se presenta asimismo como todopoderoso se hace en-s vulnerable. Esta dicotoma nos lleva a la siguiente observacin. Los medios de transporte que han hecho del turismo una oferta masiva, son una derivada de los procesos tecnolgicos que han sido histricamente sustituidos luego de la guerra. sta en tanto que ciclo productivo funda las bases jerrquicas de cada sociedad, sus estatutos, valores y cultos como as tambin los medios tcnicos que llevan a la movilidad en pocas de paz. Dentro de este contexto, se inserta el trabajo del profesor Paul Virilio titulado La Inseguridad del Territorio la cual es una antologa de dos conferencias dadas en 1969 y 1975. Preocupado por la forma en que los hombres co-habitan en un proceso de paz total que sobrevino luego de la Segunda Guerra, Virilio nos explica que la idea de inseguridad urbana es el fin del Leviatn Hobbesiano. Partiendo de la base que el Estado garantizaba en el pasado las relaciones humanas previniendo la guerra de todos contra todos, su declinar es

producto de una homogeneizacin que se da externa a la comunidad y subvierte el temor hacia dentro de los lmites de la ciudad. En este escenario, podemos afirmar que Virilio se encuentra preocupado por la organizacin territorial y la influencia del ejrcito en dicho proceso tanto en pocas de paz como de guerra. A diferencia de Foucault quien sostena que la poltica en tiempos de paz era la guerra pero por otros medios, Virilio considera que la paz total no es otra cosa que una guerra total camuflada en donde se construye un enemigo interior al cual temer y segregar. Si en el pasado, las murallas de las ciudades hablaban de un lmite finito entre el afuera y el adentro por el cual se sustentaban los procesos de pertenencia e identidad, la modernidad y la saturacin del mundo tecnolgico subvierte esa relacin homogeneizando y estandarizando la vida fuera de las murallas. Como resultado, al miedo al otro que caracteriz la vida en las grandes urbes se transforma en terror al propio ciudadano. El miedo al enemigo en la guerra es el miedo al ciudadano en la paz. A la vez que mayor es la dependencia del sujeto a su la imagen panptica del exterior mayor es el temor interno. La tecnologa del desplazamiento no solo se encuentra al servicio de los militares, sino que es ella misma producto de la guerra.

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La inseguridad del territorio

A cada perodo de paz le antecede un periodo de guerra en donde se ensayan y ponen en practica los adelantos tecnolgicos que se utilizarn luego de finalizada la guerra para el comercio y el turismo. Nuestra pseudo-civilizacin materialista no produce ms que anti-objetos. Las civilizaciones precedentes eran civilizaciones del desentraamiento; la nueva civilizacin mundial lo es del extraamiento, es decir, odia los objetos de sus deseos. Esta psicosis dirige toda su poltica de produccin: las primeras industrias en los Estados Unidos fueron el automvil y el cine, despus la guerra ocup ese lugar. Y aqu no se trata de una eleccin racional, funcional o til: la eleccin es enteramente psicolgica, o, ms bien, psicpatica; proviene del desprecio y del abandono de toda relacin productiva con el medio ambiente: toda la inversin se hace en vistas a evadirse de l. (p. 35). En perspectiva, el transporte nos hace esperar. Estar-en la espera es relacionarse de alguna forma. La velocidad del transporte vehicular ha crecido exponencialmente en las ltimas dcadas hasta el punto de desdibujar la tradicional espera. Sin espera, no hay viaje y sin viaje la velocidad hace del movimiento su contralor el no-movimiento. Segn Virilio, no ser extrao observar a los viajeros postmodernos viajar sin moverse. Asistimos, sin lugar a dudas, a una aristocracia de la velocidad que se mueve en el campo del transporte de la misma forma que lo hacen en el semitico del mensaje. Al igual que el viaje, el mensaje tiene un interlocutor y un receptor salida y destino- por el cual se relacionan mutuamente, se conectan. No obstante, en el mundo del mensaje total transmitido 24 horas al da sobre cualquier hecho de significacin planetaria, la conexin con ese-otro que nos asusta se desvanece, y el mediador, en este caso la maquina se transforma en receptor y emisor a la misma vez. El da que el aparato supersnico, al igual que el aparato fotogrfico, nos permita tomar cualquier instantnea del mundo, nos convertiremos en una pelcula sensible que nada puede develar, un rollo fotogrfico en el que las sobreimpresiones volvern incomprensible la imagen. Qu espera nos espera para cuando ya no tengamos necesidad de esperar para llegar? (p. 191). De esta manera, la tesis central en el trabajo del profesor Virilio es que el ciudadano del mundo se transforma en utopa ya que no habita ms que en un eterno trasbordo, las ciudades se hacen lugares de trnsito, aeropuertos, salas de espera o lugares de aglomeracin transitoria. Los ciudadanos del trnsito ocupan el lugar del aire en vez del territorio. Su viaje los lleva a una constante irrealidad en el espacio areo. En su des-habitar, el ciudadano-viajante del futuro provocar la abolicin de

todas las fronteras, de todas las diferencias, y con ellas la idea de un eterno retornar por el cual siempre se vuelve al punto de partida en donde nosotros mismos somos nuestro propio desconocido.

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Vol. 9 N 2 pgs. 485-486. 2011

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Cases in Sustainable Tourism. An Experiential Approach to Making Decisions


Irene M. Herremans (ed.) Published by The Haworth Hospitality Press. First published 2006 ISBN-13: 978-0-7890-2765

Salvador Melgar Ramrez


salvamelgar@[Link] Desde que se convirti en un fenmeno de masas y casi podramos decir en un bien de primera necesidad, el turismo ha estado relacionado con la degradacin ambiental y la permanente ocupacin de nuevos espacios, adems, de ser acusado en muchas ocasiones de banalizar la cultura local al convertirla en un producto ms para poder ser consumida por los visitantes que hacen uso del territorio. La presente publicacin, considerada uno de los trabajos ms importantes realizados en los ltimos aos, centrados en la temtica sostenibilidad y turismo vea por primera vez la luz en 2006. En concreto, el libro recoge 16 estudios de casos sobre diversos temas asociados al turismo sostenible y cuyo enfoque est basado en los recursos del aprendizaje. A grandes rasgos, la mayora de los casos estudiados, describen y analizan en su conjunto el turismo rural, y la problemtica y las tensiones que se originan a la hora de hablar del desarrollo del turismo y la sostenibilidad ambiental especialmente en los Parques Nacionales, sustentado en la base de la preservacin y conservacin de las especies silvestres y marinas que se dan en las diferentes reas. Los casos estn basados en organizaciones y actividades actuales y acompaa al libro una serie de ilustraciones y fotografas esenciales para entender los conceptos fundamentales del turismo sostenible. Pero, cmo se define realmente el trmino desarrollo sostenible? La autora hace acopio de las diferentes definiciones que existen al respecto. El inters reside en reconocer cmo los impactos del turismo afectan en gran medida al medio ambiente y hace especial hincapi en su estudio, apropiados para el aprendizaje. La obra est estructurada en cinco grandes apartados. El primero de ellos, y a modo de introduccin ms dos captulos ofrece una visin ms generalizada y en los que ms adelante profundizar, as como una breve historia del significado de sostenibilidad y desarrollo, mencionando a las diferentes organizaciones y convenciones que han tenido lugar a lo largo de estos aos, para lograr un consenso y conciencia medioambiental, todo ello apoyado en un grfico que indica los elementos y aspectos fundamentales de cada caso, as como un captulo dedicado al papel que desempean la UNESCO, el Patrimonio Mundial, el Programa de la Biosfera y The World Heritage Convention a la hora de asignar esta distincin a los diferentes pases y categoras y de determinar los trmites tcnicos y financieros para cada uno de ellos. Segn la Comisin Mundial sobre

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Cases in Sustainable Tourism...

Medioambiente y Desarrollo, el desarrollo sostenible, es aquel que supone la satisfaccin de las necesidades actuales sin comprometer la posibilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Se dice que una buena gestin de turismo exige garantizar la sostenibilidad de los recursos de los que depende, por lo que debera contribuir al desarrollo sostenible, integrndose en el entorno natural, cultural y humano, respetando los frgiles equilibrios que caracterizan a muchos destinos tursticos, particularmente las pequeas islas y reas ambientalmente sensibles. Al hablar de la conservacin de nuestros recursos, la autora se remonta a principios del siglo pasado cuando en el ao 1900 Gifford Pinchot empez a hablar de este tema donde establece la necesidad que tiene el ser humano de estar en contacto con la naturaleza. Aldo Leopold sugiri que la calidad de vida de un ser humano dependa de la calidad de la naturaleza y de que debera existir una armona entre ambas sin que hubiera prioridad por parte de ninguna de las dos. En la poca de los 70 y 80 la poltica y la situacin econmica supusieron una enorme dificultad para lograr una estabilidad que se haba empezado a gestar a principios de los aos 60. La contribucin activa del turismo al desarrollo sostenible, supone la participacin activa de todos los agentes en el proceso, tanto pblico como privado. Estos acuerdos segn la OMT han de basarse en mecanismos de cooperacin. En el entorno econmico, el turismo debe asentarse sobre la diversidad de oportunidades que ofrece la economa local, garantizando la plena integracin del turismo y contribuyendo as, positivamente el desarrollo econmico local. En la segunda parte del libro, titulada Viajar de forma responsable aborda la temtica de los viajes que se producen a destinos tursticos situados a grandes distancias del lugar de origen del turista y la relacin entre ste y el medio ambiente, la gestin medioambiental de una pequea compaa area y las iniciativas llevadas a cabo por un hotel ubicado en el Parque Nacional de Canad. En la tercera parte, Naturaleza sostenible y Actividades de turismo de aventura se exponen una serie de casos que engloban todo tipo de situaciones, desde los Parques Nacionales de Yosemite y Yellowstone, pasando por el Gran Can del Colorado y detenindose en diferentes hechos que han tenido lugar en Canad como por ejemplo el avistamiento de ballenas, el ecosistema coralino de Florida, turismo sostenible basado en actividades tursticas de aventura, los Ski Resorts y cmo afecta la vida salvaje de ciertos animales al ecosistema de un lugar determinado. En muchos de estos casos hace mencin a la experiencia vivida por los turistas.

La cuarta parte del libro se centra en la cuestin de la sostenibilidad de los Parques Nacionales y la problemtica inherente a la gestin de los visitantes. Los cuatro estudios que aparecen en este apartado, se centran en el impacto que ocasionan los coches que visitan Yosemite, las consecuencias que se derivan de los vuelos utilizados para la observacin del Gran Can del Colorado desde el aire, la necesidad de una apuesta en comn entre los residentes de estas reas, los empresarios, los educadores y los gobiernos locales y nacional en el Parque Nacional de Banff Bow como una tctica para evitar los conflictos, y por ltimo la necesidad de lograr un consenso que logre el equilibrio econmico, social y poltico en el entorno del Parque Nacional de Waterton Lakes. Finalmente, el libro cuenta con un ltimo apartado titulado Desarrollo del territorio y consecuencias de la Gobernanza estructurado en tres captulos en los que se estudia el fenmeno del desarrollo del territorio y las consecuencias de la gobernanza y cmo las decisiones que se toman sobre el territorio afectan a la poblacin y genera una tensin entre los empresarios del turismo, la poblacin local y los diferentes entes pblicos. En definitiva, las realidades que se nos presentan en este libro, a travs de los casos estudiados, muestran una especial preocupacin entre la conservacin y el desarrollo del turismo que podra traer beneficios econmicos a las reas, pero que a su vez lleva aparejado intensos impactos negativos sobre los recursos, el medio ambiente y la cultura. La necesidad de implicacin de las comunidades locales, gobiernos y empresarios en el desarrollo sostenible y que en mi opinin marcan una lnea de reflexin sobre su funcin social y su papel en la construccin del presente y del futuro de nuestra sociedad debe llevar aparejada una balanza, donde el lado positivo debe pesar ms que el lado negativo para el desarrollo en su conjunto.

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PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 9(2). 2011

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Vol. 9 N 2 pgs. 487-488. 2011

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Reseas de publicaciones

Lgicas tursticas de la fotografa


Carmelo Vega. Madrid, Ctedra, 2011. ISBN 978-84-376-2727-4

Alberto Jonay Rodrguez Darias


jonayalberto@[Link]

Imaginar, representar idealmente, constituye una de las capacidades ms determinantes de los seres humanos. Es a travs de ella que escapamos de los lmites del aqu y ahora, erigimos predicciones, conjeturas y, en definitiva, mundos ficticios. Las expresiones artsticas, cientficas o religiosas que se manifiestan en las diferentes culturas son claros ejemplos de las posibilidades que ofrece el ejercicio de la imaginacin. Pero todas ellas responden a unas ciertas normas, una lgica ms o menos concreta, que surge del adoctrinamiento en unas determinadas tcnicas, metodologas, referentes estticos y cosmologas. Los resultados de procesos imaginarios que se muestran a otros, esto es, las obras pictricas, literarias, religiosas y un largo etctera, responden a los imperativos planteados al tiempo que los enriquecen con la necesaria experimentacin y materializacin de nuevos referentes estticos, que, a su vez, se convierten en materia prima para otros. As, por ejemplo, la obra pictrica de Paul Gauguin Fatata te miti (de la que encontramos una reproduccin en la pgina 63 del libro al que responde esta resea) plasma una determinada lgica cultural al tiempo que se convierte en un nuevo referente que sustenta la imaginacin.

Siguiendo la estela de autores como Marc Aug, Dean MacCannell o Eric Cohen, Carmelo Vega explora en lgicas tursticas de la fotografa el turismo como resultado de la imaginacin. La fotografa, al igual que la literatura, el cine o la pintura, alimentan estereotipos que determinan las motivaciones del viaje turstico. Parasos, utopas, exotismos y autenticidades se entremezclan en el ciudadano que imagina convertirse en turista. Volviendo al ejemplo anterior, la citada obra de Paul Gauguin, sustenta estereotipos sobre las islas del pacfico que todava sirven a multitud de forneos para imaginar otros mundos, activando el deseo de escapar de su cotidianeidad, el deseo de consumir viajes tursticos. En otras palabra, siguiendo la argumentacin del autor, el turismo es una industria de creacin de imgenes que entiende la fotografa como el instrumento perfecto para dar forma a su discurso del deseo: el destino turstico es, antes que nada, una imagen ideal e irreal construida y fabricada para generar necesidad (ir, estar, disfrutar) (Vega, 2011: 7-8). La fotografa permite registrar para recordar (representar imaginariamente despus del viaje) y mostrar a otros. Sustentando cosmovisiones y facilitando la catalogacin de

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Lgicas tursticas de la fotografa

aquellos lugares, culturas y objetos que debido a su carcter extraordinario se consideran dignos de visita turstica, ayudando a conformar el mapa de lo interesante del mundo. Para lo que, necesariamente, se recurre a la simplificacin, al estereotipo. Estos estereotipos no slo se convierten en referentes que alimentan los deseos del turista antes del viaje, tambin condicionan su mirada y las actividades que realiza en el destino. stos participan buscando aquellos atributos que reconocen por reproducciones fotogrficas (aunque tambin pictricas, televisivas, literarias, cinematogrficas), obviando la realidad a favor de ofrecer correlato a lo imaginado. Gautier comprendi que nada se parece ms al ojo del turista que el ojo de una cmara fotogrfica, posndose en la superficie de las cosas, pasando por ellas, marcando distancia a travs del abismo insalvable de las imgenes (Vega, 2011: 9). Pero la fotografa (y otros medios) no slo han servido para mapear lo interesante del mundo, tambin constituyen la prueba de que el viaje se ha realizado, que se han transitado los lugares imaginados y extraordinarios, para mostrar a otros en forma de trofeo. El libro al que esta resea se refiere nos estimula a reflexionar sobre estos y otros temas con una estructura discursiva cuidada y enriquecida con multitud de imgenes ilustrativas a travs de los siguientes captulos: - Invitacin al viaje. En el que se describen las motivaciones y construcciones culturales que anteceden a la aparicin del turismo en la forma que actualmente la conocemos. Haciendo especial hincapi en determinados autores europeos del siglo XIX, este captulo incita a la reflexin en torno a la generacin de los estereotipos de destinos, turistas y viajeros que marcarn el devenir de la actividad turstica hasta la actualidad. - Viajar, Fotografiar. Partiendo del origen histrico comn de la difusin de la fotografa y el turismo de masas, este captulo establece algunas relaciones clave entre los medios de difusin de imagen y el desarrollo de la actividad turstica. - Turismos contemporneos nos invita a reflexionar en torno a las manifestaciones de la cultura de masas, la valoracin esttica del paisaje que sta conforma, sus modos de funcionamiento interno, as como las formas de ficcin y ensoacin que acompaan al consumo turstico actual. - Postales tursticas incide en la relevancia de la postal y el suvenir en la conformacin de imaginarios ligados a la actividad turstica y sus itinerarios. Escudriando las caractersticas del turismo como ritual ligado al prestigio social, la sensualidad y la liberacin transitoria de lo cotidiano.

El trabajo concluye con un eplogo en el que se introduce la situacin del turismo espacial en la actualidad trazando paralelismos con las formas en que se imaginaban y desarrollaban los viajes tursticos decimonnicos. En definitiva, se trata de una obra interesante que aborda las relaciones entre la imagen y el turismo, ensalzando el poder de los estereotipos, la ensoacin y la utopa en los procesos de mrquetin, oferta y demanda turstica. A la vez que incita a la reflexin, no desarrollada en el libro, en torno a las nuevas formas de interaccin y difusin de imagen que se han desarrollado en los ltimos aos con la consolidacin de Internet y su versin 2.0.

Recibido: Aceptado: Sometido a evaluacin por pares annimos

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PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 9(2). 2011

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Turismo: Diversificao, Diferenciao e Desafios


Nas ltimas dcadas, o turismo converteuse num dos sectores mais preponderantes na economia internacional. O seu peso no Produto Interno Bruto (PIB) e o emprego que gera, assim o demonstram. O caso concreto do turismo em Portugal no constitui excepo, como comprovam os cerca de 13% de impacto no PIB nacional bem como de 12% da empregabilidade gerada. Neste sentido,edeacordocomoPlanoEstratgicoNacionaldoTurismo(PENT,2007),osectortursticoumsectorestratgicoprioritrio para Portugal. Todavia, ainda existe um longo caminho a percorrer para optimizar e maximizar a utilidade dos recursos naturais, [Link] as necessidades e preferncias dos turistas, uma aposta contnua nos parmetros da excelncia e qualidade, um maior desenvolvimentodenovosprodutoseserviosoumesmoodesenvolvimentodeumaimagemdemarcamaisfortejuntoaosturistas cadavezmaisexigentes,constituemalgumasdasorientaesdoPENT(2007).Emconsequncia,umaestratgiadediversificaoda oferta tende a permitir a captao de novos tipos de consumidoresturistas, sendo que, neste contexto, a diferenciao poder convertersenumfactorcrticodesucesso(FCS).Portanto,podernosersuficientediversificaraofertatursticaportuguesadado que se esta no for diferenciadora poder nopassar deumaalternativa a outras ofertas internacionais. Deste modo, opresente Congressopretendeserumlugardedebateeapresentaodeenfoqueseestratgiasinovadoraseacesempreendedorascapazes deresponderaosnovosdesafiosdaactividadetursticanummercadoglobalizado.

Tourism: Diversification, Differentiation and Challenges


Inrecentdecades,[Link] sectorscontributiontoGrossDomesticProduct(GDP)[Link] is no exception, as shown by the approximately 13% impact on GDP and the 12% of employability generated. Therefore, and according to the National Strategic Plan of Tourism (PENT, 2007), the tourism sector is a strategic sector of priority for Portugal. However, there is still a long way to go to optimize and maximize the utility of natural, human and infrastructural resources associated with tourism in Portugal. Finer segmentation strategies, congruent with the needs and preferences of tourists, a continuous bet on the parameters of excellence and quality, a further development of new products and services, and the developmentofastrongerbrandimageamongincreasinglydemandingtouristsaresomeoftheguidelinesoftheNationalStrategic Plan of Tourism (PENT, 2007). Consequently, a strategy of supply diversification tends to allow the captivation of new types of consumerstourists,andinthiscontext,differentiationcanbecomeacriticalsuccessfactor(CSF).ThediversificationofPortuguese tourism supply may not be sufficient; without differentiation it may be merely considered an alternative to other international offerings. This Congress aims at being a place for discussion and presentation of approaches and innovative strategies and entrepreneurialactivitiesthatcanrespondtonewchallengesoftourisminaglobalizedmarket.

Datas Importantes / Important Dates


Submisso de Resumos 30 Abril 2011 Submisso das Comunicaes 30 Junho de 2011

[Link]/cit2011

Revista Gestin Turstica


Publicacin acadmica editada por el Instituto de Turismo de la Universidad Austral de Chile cuyo objetivo principal es el de contribuir al desarrollo cientfico y tcnico del turismo, a travs de la divulgacin de trabajos acadmicos y de investigacin que se realizan particularmente en centros de investigacin y educacin superior de Chile e Hispanoamrica.

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Unidad de Investigacin y Desarrollo en Turismo, unidad investigativa dependiente del Instituto de Turismo, cuya misin es contribuir mediante la investigacin aplicada al desarrollo turstico de la regin. La unidad de I+D cuenta con una biblioteca virtual, plataforma de informacin para acadmicos, investigadores y estudiantes, cuenta con la ms completa base de datos de carreras de turismo de iberoamerica, enlace a las principales revistas cientficas de turismo de habla hispanas y portuguesa, principales tesis doctorales, de maestras y licenciaturas en formato digital.

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Volumen 9, Nmero 2 Abril 2011

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