RANSA
Historia
Ransa inició operaciones en el Perú en 1939 como Reprensa Algodonera y Almacén Nacional
S.A., dedicada al algodón. En los años siguientes diversificó sus servicios, construyó su primer
almacén (1950), creó Transportes Ransa S.A. y, en 1970, adoptó el nombre de Ransa Comercial
S.A., ampliando su portafolio con depósitos aduaneros y cámaras frigoríficas (Frío Ransa),
pioneras en el país.
En las décadas posteriores consolidó su liderazgo con nuevas unidades de negocio, como
logística refrigerada (1983), un moderno centro de distribución en San Agustín (1998) y
certificaciones internacionales (1999).
Su proceso de internacionalización comenzó en 2003 en Bolivia, seguido por Ecuador (2004), El
Salvador y Guatemala (2005), Honduras (2008) y Colombia (2013, con la compra de Colfrigos).
En el Perú, reforzó su posición con la adquisición de Depósitos S.A. (2013) y con proyectos
especializados como el centro automotriz SLA en Lurín (2016).
En 2018, inauguró un centro de distribución en Guatemala e implementó servicios de última
milla para atender el crecimiento del e-commerce. En 2021, el fondo de inversión H.I.G. Capital
se convirtió en su accionista mayoritario, fortaleciendo su expansión regional. Finalmente, en
2023, se fusionó con Transportes Centroamericanos del Futuro (TCF), consolidándose como un
operador logístico integral líder en Latinoamérica.
Sector
Operador logístico third-party logistics (3PL) “end-to-end” con soluciones para industrias: retail,
consumo masivo, alimentos y bebidas, farmacéutica, electrónica, automotriz, minería, pesca,
agronegocios, horeca, entre otras.
Servicios principales:
Almacenamiento (dry & cold storage / cadena de frío).
Centros de distribución (outsourced DC), cross-docking y consolidación.
Transporte y distribución (incluye transporte propio y subcontratado; soluciones TMS).
Agenciamiento aduanero y comercio exterior.
Servicios de valor agregado: kitting, etiquetado, control de calidad, re-empaquetado,
fulfilment para e-commerce (Última Milla).
Soluciones tecnológicas: TMS, plataforma móvil Ransa360 / R360, automatización RPA
y trazabilidad.
Mercado
Presencia multilatina con presencia en 12 países y 95 sedes en Latinoamérica (Perú, Chile,
Andina, Centroamérica y México). En 2024 el IFC (Banco Mundial) destaca su escala: más de
8,500 colaboradores y más 4 millones m² de infraestructura.
Los clientes o sectores claves son las grandes cadenas retail y supermercados (caso Superselectos
en El Salvador), clientes del sector pharma (a través de Loginsa en Chile), industria alimentaria,
minería (servicios especiales), comercio electrónico y marcas de consumo masivo.
Logros
Financiamiento IFC (2024): US$150 millones para expansión regional y agenda de
sostenibilidad (descarbonización, inclusión).
Entrada a Chile y refuerzo Pacífico: adquisición del 100% de Loginsa (especialista 3PL
con fuerte pharma y cadena en frío), hito que asegura cobertura continua de México a
Chile.
Consolidación CA: integración/merger con Transportes Centroamericanos del Futuro
(2023), fortaleciendo red en la región.
Innovación y operaciones: foco en logística inteligente (TMS, app Ransa360, RPA) para
trazabilidad y optimización de rutas.
Evolución a última milla para retail y e-commerce en Perú y la región.
Problemática cultural identificada
La internacionalización de Ransa en países como Bolivia, Ecuador, El Salvador y Guatemala
implicó un gran desafío cultural y de gestión de recursos humanos. Aunque comparten idioma y
raíces con el Perú, cada país presenta diferencias que dificultan la adaptación de la cultura
corporativa de Ransa, centrada en la satisfacción del cliente, el trabajo en equipo y el desarrollo
del personal. Para afrontar este reto, los cargos estratégicos en las nuevas operaciones fueron
ocupados inicialmente por ejecutivos peruanos, con experiencia y pleno conocimiento del estilo
gerencial del Grupo Romero. Ellos transmitieron un modelo de gestión orientado a resultados,
innovación, control y altos estándares de servicio. Se estableció además una red de gerentes que
garantizó coherencia en la forma de trabajar. Estos líderes formaron a jefes de segunda línea,
quienes aseguraban la ejecución de las directivas en los niveles operativos. A ello se sumaron
prácticas de integración, como reuniones periódicas en todas las áreas, para evaluar resultados y
proponer mejoras conjuntas. En síntesis, el principal reto cultural para Ransa fue unificar su
cultura corporativa en contextos distintos, lo que requirió liderazgo expatriado, formación
constante y una estrategia deliberada de transmisión de valores y estilo de gestión.