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Impacto de la Violencia de Género en Salud Mental

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Heidye Serrano
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Introducción:

No solo afrenta a las mujeres en sus derechos fundamentales como humanas, sino que incluso
daña radicalmente su salud física y mental. Las heridas emocionales que la violencia trae
suelen pasar desapercibidas a largo plazo, pero a menudo los sistemas sanitarios las dejan de
un lado. La violencia de género se cobra un gran pesar en la salud mental de las mujeres de
América Latina.

Desarrollo:

1. Consecuencias psicológicas de la violencia de género

El sufrimiento emocional de las mujeres que son víctimas de violencia de género es alto. Un
alto porcentaje de las mujeres en todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual cometida
por su compañero sentimental. Además, estos actos pueden tener graves consecuencias
clínicas, depresión, comorbilidad o sin ella con episodios de ansiedad y trastorno de estrés
postraumático, insomnio, trastorno del apetito o episodio de sobrealimentación. El 56% de las
mujeres sufre síntomas de depresión. El abuso continuo y prolongado afecta la auto
percepción y la auto imagen de la mujer.

2. Repercusión en diferentes etapas de la vida

El impacto no es uniforme tanto por la edad que presente la víctima, el tipo de violencia, la
frecuencia y el acceso a redes de apoyo. Por ejemplo, en mujeres jóvenes, la violencia en
relaciones de pareja puede desembocar en conductas autodestructivas o trastornos
alimenticios. En mujeres adultas, daña sus relaciones con la familia y su rendimiento laboral.
En adultas mayores, la violencia emocional o económica puede intensificar su dependencia y
depresión, y en particular si están aisladas.

3. Barreras en el acceso a servicios de salud mental

El acceso a los servicios de salud mental suele ser indispensable y escaso en América Latina,
aunque sea aún más grave en áreas rurales o comunidades marginadas. Estos problemas se
ven afectados por los problemas estructurales, como la escasez de profesionales capacitados y
la falta de clínicas u hospitales que ofrezcan asesoramiento psicológico de manera gratis, la
falta de enfoque de género en el sistema de salud en general. A veces, incluso cuando los
servicios no son accesibles, las propias mujeres no los utilizan por miedo al estigma o a sufrir
vergüenza, timidez. Por ejemplo, según CEPAL: “según un estudio llevado a cabo por CEPAL en
2022, más del 65% de las mujeres que han sufrido violencia no recibe asistencia psicológica
después de un episodio violento”.

4. El rol de los factores culturales y sociales

La cultura de América Latina se ajusta más a la tradición que favorece a los hombres. Eso hace
que la violencia parezca normal y justificada. Las frases “lava la ropa sucia en casa” o “él lo
hace porque te ama” reflejan un tipo de pensamiento que justifica la agresión y culpa a la
víctima. La mayoría de las mujeres no hablan o piden ayuda para que haya silencio, o golpes a
sus hijos. También se pueden usar otras barreras como la dependencia económica o el temor
de represalia y amenaza de perder la custodia de los hijos. Sintiéndose así más culpables de no
poder hacer nada o comunicarse con familiares para pedir ayuda.

5. Consecuencias intergeneracionales

La violencia de género no solo afecta a quienes la experimentan, sino también a su familia. Los
niños que crecen en hogares que experimentan este otro tienen conflictos en su
comportamiento, aprendizaje y cómo tratan a las personas en su relación. En mi familia de
parte de mi tía un ejemplo es: cómo le enseñan a su madre a sentirse culpable ante sus hijos.
"Hasta la insatisfacción, mi hijo es grosero y cruel con ella, y mi insatisfacción puede causar
daño a mi hijo". Pero también en relación con una mujer enferma mentalmente, su hijo
enfermo, su nieto enfermo.

Son tantas las causan que afectan psicológicamente a sus hijos e incluso familias cercanas,
crean el riesgo de que eso se lleve por generaciones.

6. Avances, pero aún insuficientes

Aunque varios países latinoamericanos han hecho leyes y campañas contra la violencia de
género (Como la Ley Integral para parar y quitar la Violencia hacia la Mujeres en Ecuador), el
uso real de estas leyes aún tiene muchos problemas. La escasez de dinero, la ineficacia de
instituciones y la baja unión entre sectores hace difícil una respuesta completa que incluya
atención médica, ͏ayuda psicológica y justicia para͏las víctimas. Un país con poca voz femenina
aun cuesta enfrentar leyes, se lucha por que las mujeres tanto como los hombres sean
validados por la ley.

Para una mujer sola con varios hijos, de escasos recursos y sin apoyo de familiares es casi poca
la ayuda que se recibe, aunque hay hechos en donde la mujer no se deja ayudar, aunque la
familia ayude y eso a veces es por miedo o por traumas psicológicos que ellas lo permiten para
que no las dejen.

Conclusión:

Para finalizar en conclusión la violencia de género es una realidad desgarradora que afecta a
millones de mujeres en América Latina, y sus consecuencias van más allá de lo físico. A
menudo, las heridas invisibles que deja en la salud mental de las mujeres son profundas y
duraderas. La depresión, la ansiedad y el estrés postraumático son solo algunas de las sombras
que las acompañan en su día a día, limitando su capacidad para vivir con dignidad, autonomía
y bienestar. Dejando marcas que a lo largo a las mujeres se nos ha denominado como
indefensas y así justificar el estado de violencias tanto doméstica y laboral, y si hay situaciones
en que se nos ayuda con charlas y ayuda psicológica.
Es importante que como sociedad reconozcamos la magnitud de este problema y trabajemos
juntos para construir un entorno más compasivo y comprensivo. Fortalecer los sistemas de
salud mental con un enfoque de género es un paso crucial. Esto significa no solo ofrecer
recursos y apoyo accesible, sino también derribar los estigmas que rodean a las víctimas de
violencia. Cada mujer merece ser escuchada y atendida en su dolor, sin miedo a ser juzgada o
marginada.

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