CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
2.1 Antecedentes de la investigación
En el 2019 Amaya, en la Universidad de la república Uruguay elaboro una
investigación titulada “opinión de veterinarios sobre estrategias actuales y futuras
para la campaña de lucha contra la fiebre aftosa en el Uruguay” donde Se realizó
una encuesta entre los meses de agosto y septiembre de 2018 donde se
encuestaron 256 veterinarios acreditados. Se seleccionaron 162 veterinarios con
ingreso previo la universidad a 2001 y 162 veterinarios con ingreso a la
universidad posterior a 2001. Se realizaron preguntas de tipo demográficas y de
opinión sobre vacunación y percepciones sobre fiebre aftosa.
Los datos fueron analizados descriptivamente y mediante el uso de regresiones
logísticas para determinar asociaciones entre voluntad de dejar de vacunar y
variables demográficas y de opinión sobre fiebre aftosa. El 36% de los
encuestados accedería a suspender la vacunación bajo ciertas circunstancias,
dentro las cuales se destacaron: mejores controles de frontera, mayor vigilancia
epidemiologia, mayor transparencia internacional, entre otras. El hecho de
haberse formado en un país con aftosa (previo al año 2001) influyó positivamente
en la probabilidad (42%) de inclinarse a suspender la vacunación, frente a la
probabilidad de los veterinarios formados posterior al año 2001 (30%).
En el 2016 Díaz, en la universidad central de Venezuela en la facultad de
agronomía elaboro una investigación titulada “evaluación financiera del programa
de erradicación de la fiebre aftosa en el municipio bolívar del estado Yaracuy” su
principal objetivo fue evaluar financieramente el programa de erradicación de la
fiebre aftosa en el municipio Bolívar del estado Yaracuy, durante los años 2000 –
2006. La metodología utilizada para lograr este objetivo fue el Análisis de Margen
Bruto en Efectivo (MBe) y de costo-beneficio (ACB)
Como resultado Los sistemas de producción estudiados (grupos: NP1, NP2 y
NP3) en el municipio Bolívar del Edo. Yaracuy se clasificaron como: Grupo NP1:
sistema de producción del tipo empresarial de leche, el cual se relaciona con un
ecosistema de FA paraendémico de alto riesgo, Grupo NP2: sistema de
producción del tipo empresarial de leche, el cual se relaciona con un ecosistema
de FA paraendémico de alto riesgo y Grupo NP3: sistema de producción del tipo
empresarial de carne (ceba), el cual se relaciona con un ecosistema de FA
paraendémico de alto riesgo. Por los resultados obtenidos en los indicadores de
VAN, TIR y R B/C se puede decir que este programa de erradicación fue rentable
para el periodo estudiado
2.2 Bases teóricas.
La fiebre aftosa
Es una de las enfermedades virales del ganado de mayor importancia
económica. El virus infecta al ganado vacuno, porcino y ovino y a muchas
especies silvestres de pezuña hendida. La infección da lugar a lesiones
vesiculares dentro y alrededor de la boca y en las pezuñas, lo que provoca la
reticencia del animal a comer o moverse. La confirmación de la infección exige el
análisis de laboratorio, que suele implicar una RT-PCR en tiempo real, y la
serotipificación se realiza mediante ELISA de antígeno. Existen vacunas de virus
inactivados.
La fiebre aftosa (FA) es una enfermedad altamente transmisible causada por la
infección por un Aphtovirus, un miembro de la familia Picornaviridae. Hay 7
serotipos del virus, denominados: A, O, C, Asia 1 y SAT (territorios de África del
Sur) 1, 2 y 3. Se encuentra una mayor diversidad en las cepas dentro de cada
serotipo. Afecta principalmente a animales de pezuña hendida del orden
Artiodáctilo. Los hospedadores del ganado incluyen ganado vacuno, porcino, ovino
y caprino. También se ha descrito que el virus de la fiebre aftosa afecta a más de
70 especies de artiodáctilos silvestres, como el búfalo africano, el bisonte, las
jirafas, los camellos y varias especies de ciervos y antílopes.
La FA se caracteriza por fiebre y vesículas en la boca y en el hocico, los
pezones y las pezuñas de los animales, y se transmite por contacto con animales
infectados o sus excreciones. El virus también puede transmitirse en forma de
aerosol a través de las secreciones respiratorias y de la leche, el semen y la
ingestión de alimentos de animales infectados (carne y despojos). En una
población sensible, la morbilidad puede llegar al 100 %, aunque con raras
muertes, excepto en animales jóvenes.
La FA se distribuye por todo el mundo, pero se ha erradicado de algunas
regiones, como América del Norte y Europa. En países endémicos (como gran
parte de África, Oriente Medio y el sur de Asia [véase la figura]), la FA limita
económicamente el comercio internacional de ganado y puede reintroducirse
fácilmente en zonas libres de enfermedad, a menos que se tomen precauciones
estrictas. Los brotes pueden alterar gravemente la producción ganadera y su
control requiere importantes recursos, como en el brote de 2001 en el Reino
Unido. Se estima que este brote, que duró aproximadamente 8 meses, tuvo un
coste de unos 10 000 millones de dólares.
En los países no endémicos, una parte importante del coste de los brotes se
debe a la pérdida de comercio y al gran número de animales sacrificados para
limitar la diseminación de la enfermedad, no a los efectos directos de la
enfermedad en el rendimiento de los animales infectados.
Epidemiología y transmisión de la fiebre aftosa en animales
Los diferentes serotipos de virus de la FA no se distribuyen uniformemente
dentro de las regiones endémicas. El serotipo O del virus de la FA es responsable
de aproximadamente el 70 % de los brotes a nivel global. Seis de los 7 serotipos
se han producido en África (O, A, C, SAT-1, SAT-2, SAT-3), 4 en Asia (O, A, C,
Asia-1) y 3 en América del Sur (O, A, C). América del Norte y Central, Australia,
Nueva Zelanda, Groenlandia, Islandia y Europa están ahora normalmente libres de
FA (el último brote en Europa fue en Bulgaria en 2011). No se han descrito casos
de enfermedad causada por el serotipo C de la FA desde 2004, y ahora puede
erradicarse fuera del laboratorio. Sin embargo, la vacunación frente a este serotipo
todavía se produce en algunos lugares, por lo que la ausencia completa del virus
en el campo es difícil de probar.
El virus de la FA se transmite por contacto directo con animales infectados o
por contacto indirecto con secreciones o excreciones (incluido el semen y la leche)
de animales infectados o por vectores mecánicos (personas, caballos, perros,
gatos, aves, vehículos) o el movimiento del aire sobre la tierra o el agua. El virus
puede entrar en el hospedador por inhalación, ingestión o a través de heridas
cutáneas y las membranas mucosas. La reproducción es una posible vía de
transmisión de los virus SAT en las poblaciones de búfalos africanos.
Un escenario potencial para la entrada del virus en un área previamente libre
de FA es que una población vulnerable, como los cerdos, reciba alimentos
importados derivados de un animal infectado (carne o despojos). El virus se
propaga entonces desde los cerdos, que pueden excretar hasta 3000 veces más
virus que las vacas, a los hospedadores bovinos más sensibles a través de
aerosoles. Se ha documentado que el virus viajó sobre el agua más de 250 km
desde Bretaña (Francia) hasta la Isla de Wight (Reino Unido) en 1981, pero no
suele viajar >10 km por tierra. La FA tiene un alto potencial de agroterrorismo,
debido a su infectividad y alta transmisibilidad a través del viento y por fómites, y el
potencial de causar enormes pérdidas económicas.
Las personas pueden actuar como vectores mecánicos de la FA
transportando el virus en la ropa o la piel. Sin embargo, la fiebre aftosa no se
considera un problema de salud pública. El virus de la FA es ambientalmente
resistente, pero puede inactivarse fácilmente fuera del rango de pH de 6-9 y por
desecación y a temperaturas de >56 °C. Es resistente a los disolventes lipídicos
como el éter y el cloroformo, pero el hidróxido de sodio (lejía), el carbonato sódico,
el ácido cítrico y el ácido acético (vinagre) son eficaces desinfectantes. Los
yodóforos, los compuestos de amonio cuaternario, el hipoclorito y los fenoles son
desinfectantes menos eficaces, especialmente en presencia de materia orgánica.
El virus de la FA se excreta en la leche de las vacas lecheras antes de que se
desarrollen los signos clínicos, por lo que existe la posibilidad de que el virus se
extienda de una explotación a otra y de una vaca a un ternero a través de la leche.
El virus de la fiebre aftosa puede sobrevivir a la pasteurización dependiendo del
método (tiempo corto a alta temperatura, temperatura ultraalta, pasteurización en
laboratorio); el componente lipídico de la leche protege al virus durante el
calentamiento. El virus de la fiebre aftosa puede sobreviver hasta 20 semanas en
camas de heno o paja, en material fecal seco hasta 14 días en verano, en heces
hasta 6 meses en invierno, en la orina durante 39 días y en el suelo durante 3 (en
verano) a 28 días (en invierno). Sin embargo, el grado de supervivencia del virus
en estos materiales depende del nivel inicial de contaminación.
Propiedades del virus de la fiebre aftosa en los animales
El virus de la fiebre aftosa, como otros picornavirus, tiene un genoma de ARN
de sentido positivo. La secuencia de ARN tiene una longitud aproximada de 8500
nucleótidos e incluye un marco de lectura abierto (ORF) único y grande que
codifica una poliproteína grande (~2330 aminoácidos de longitud). Durante de la
síntesis de esta poliproteína y después, es procesada, principalmente por
proteasas codificadas por virus, para generar 15 proteínas maduras. Las proteínas
estructurales del virus (denominadas VP1, VP2, VP3 y VP4) se producen a partir
del precursor de la cápside P1-2A (véase la figura "Genoma del ARN de la fiebre
aftosa"). La partícula casi esférica del virus (~25-30 nm de diámetro) incluye 60
copias de cada una de las proteínas estructurales más una copia única del
genoma del virus. Las proteínas VP1, VP2 y VP3 están expuestas en la superficie
exterior del virus, mientras que la VP4 es completamente interna.
La cápside del virus sirve para proteger el genoma del ARN mientras está
fuera de la célula hospedadora y también facilita la entrada en las células al unirse
a receptores específicos en la superficie celular. Después de la internalización del
virus, el genoma del ARN se libera en el citoplasma de la célula. Se traduce para
producir las proteínas víricas, incluidas varias proteínas no estructurales, y
después el genoma del ARN se replica (a través de una copia de ARN de sentido
negativo) usando algunas de estas proteínas no estructurales. El
empaquetamiento del ARN de sentido positivo por las proteínas de la cápside
genera nuevas partículas víricas. Se pueden producir muchos miles de nuevas
partículas víricas dentro de una célula infectada en pocas horas.
Patogenia de la fiebre aftosa en animales
Síntomas clínicos, fiebre aftosa, ganado vacuno
El sitio primario de infección y replicación del virus de la FA es la mucosa de la
faringe. El virus también puede entrar a través de lesiones cutáneas o del tracto
GI. Una vez distribuido por todo el sistema linfático, el virus se replica en el epitelio
de la boca, el hocico, los pezones, las patas y las zonas de piel dañada (p. ej., las
rodillas y los corvejones de los cerdos). Entonces se desarrollan vesículas y se
rompen en 48 h. Más del 50 % de los rumiantes que se recuperan de la
enfermedad y también aquellos que son vacunados y han estado expuestos al
virus pueden convertirse en portadores, es decir, tienen un nivel bajo de virus
infeccioso en su región faríngea.
El estado de portador puede durar hasta 3,5 años en el ganado vacuno, 9
meses en las ovejas y >5 años en el búfalo africano. Sorprendentemente, estas
infecciones persistentes no se producen en los cerdos. El riesgo que presentan
estos animales portadores parece bajo (pero no cero) porque no ha sido posible
transmitir la enfermedad (bajo condiciones controladas) del ganado portador al
ganado no tratado por contacto estrecho durante periodos prolongados. Sin
embargo, la transmisión de la enfermedad se ha logrado de los búfalos portadores
al ganado vacuno y también por transferencia directa de líquido faríngeo del
ganado portador al ganado sin experiencia inmunitaria previa.
El periodo de incubación de la FA es variable y depende del hospedador, el
medio ambiente, la vía de exposición y la cepa del virus. Después de la infección
con el virus de la fiebre aftosa, el periodo medio de incubación para las ovejas y
las cabras es de 3-8 días, de ≥2 días para los cerdos y de 2-14 días para el
ganado vacuno. El periodo de incubación puede ser de tan solo 18 h para las
cepas adaptadas al hospedador en los cerdos, especialmente bajo un contacto
directo intenso. Es importante tener en cuenta que los animales pueden transmitir
el virus antes de la aparición de los signos clínicos, porque los animales tienen el
virus en la faringe y en la sangre antes de que se observe la enfermedad.
Hallazgos clínicos de la fiebre aftosa en animales
Los signos clínicos en el ganado vacuno incluyen fiebre de ~40 °C, seguida
de desarrollo de lesiones vesiculares en la lengua, el paladar duro, el rodete
dentario, los labios, las encías, el hocico, la banda coronaria, la hendidura
interdigital y los pezones en vacas en lactación. Los individuos afectados de forma
aguda pueden salivar profusamente, golpear con los pies y preferir acostarse. Las
vesículas orales rotas pueden fusionarse y formar erosiones, pero se curan
rápidamente, aproximadamente 11 días después de la formación de las vesículas.
Las vesículas de las pezuñas tardan más en cicatrizar y son propensas a
infecciones bacterianas que provocan cojera crónica.
La mastitis bacteriana secundaria es común debido a la infección de las
vesículas del pezón y a la resistencia al ordeño. Después del desarrollo de la
enfermedad vesicular, el ganado pierde rápidamente su estado físico y su
producción de leche, lo que puede persistir de forma crónica. En ocasiones, los
terneros jóvenes pueden morir sin signos clínicos previos de enfermedad debido al
daño inducido por el virus en el miocardio en desarrollo.
Los cerdos infectados muestran cojera leve y palidez alrededor del rodete
coronario y pueden desarrollar fiebre de hasta 41,5 °C. Los cerdos afectados se
vuelven letárgicos, se agrupan entre otros cerdos y tienen poco interés en la
alimentación. Se desarrollan vesículas en el rodete coronario y en el talón del pie,
incluyendo los dedos accesorios, el hocico, la mandíbula y la lengua. Pueden
formarse vesículas adicionales en los corvejones y las rodillas de los cerdos
alojados en superficies rugosas. Según la gravedad de las vesículas, el cuerno de
la pezuña puede desprenderse por completo y causar cojera crónica en los cerdos
recuperados. Los cerdos jóvenes (<14 semanas de edad) pueden morir sin signos
clínicos de enfermedad debido a la miocarditis inducida por virus; esto es más
frecuente en los cerdos que en los terneros.
Los síntomas clínicos de la fiebre aftosa en ovejas y cabras pueden ser en
gran parte inaparentes. Sin embargo, la cojera suele ser el primer signo clínico de
la infección por FA observado en ovejas y cabras. Esto va seguido de fiebre y
desarrollo vesicular en la hendidura interdigital, los bulbos del talón, el rodete
coronario y la boca. Las vesículas también pueden formarse en las ubres de los
animales lactantes y rara vez en la vulva y el prepucio. Las infecciones
secundarias dan lugar a una reducción de la producción de leche, cojera crónica y
predisposición a otras infecciones virales, incluida la viruela ovina/caprina y la
peste de los pequeños rumiantes. Al igual que en los cerdos jóvenes, la infección
en ovejas y cabras inmaduras puede provocar la muerte sin signos clínicos por
insuficiencia cardiaca.
Se ha descrito que los camélidos infectados experimentalmente presentan
una enfermedad clínica leve, si es que la padecen, pero pueden presentar
infecciones graves que provocan salivación y lesiones en la boca y
desprendimiento de la almohadilla plantar y de la piel de las articulaciones del
tarso y carpo. El búfalo de agua puede tener lesiones en la boca y las patas, que
se curan más rápido y son menos graves que las del ganado vacuno. Las
infecciones por FA en la fauna silvestre se asemejan a las enfermedades clínicas
de sus homólogos domésticos, pero se han descrito lesiones más graves, como
desprendimiento de cuernos o estuche corneo.
El envejecimiento de las lesiones es una parte importante de la investigación
epidemiológica de un brote de fiebre aftosa. Las agencias gubernamentales y las
sociedades profesionales han producido folletos que pueden ayudar a los médicos
a estimar la edad de las lesiones clínicas de la FA. Estos están disponibles
gratuitamente en línea en grupos de EE. UU. y Europa.
Diagnóstico de la fiebre aftosa en animales
Prueba de RT-PCR, serología o aislamiento del virus.
En el ganado vacuno y porcino, los signos clínicos de la FA son
indistinguibles de los de la estomatitis vesicular, y en los cerdos de los de la
enfermedad vesicular porcina, el exantema vesicular y la infección por el virus del
valle de Seneca. Por lo tanto, la confirmación de laboratorio es esencial para el
diagnóstico de la FA y debe realizarse en laboratorios especializados que cumplan
los requisitos de la OMSA para los agentes patógenos del grupo de contención 4.
Los países que no tengan acceso a un laboratorio nacional o regional que cumpla
con estas directrices deben enviar las muestras a un laboratorio de referencia de
la OMSA para la FA.
La muestra de elección para el muestreo es el epitelio o liquido vesicular. Se
debe colocar al menos 1 g de epitelio en un medio de transporte de solución salina
tamponada por fosfato a partes iguales de tampón de glicerol y fosfato con pH 7,2-
7,6. Las muestras deben mantenerse refrigeradas o transportarse en hielo. Si no
hay vesículas, se puede recolectar el líquido orofaríngeo a través de una copa de
Probang o frotis faríngeo para el aislamiento del virus o realizar una RT-PCR. Las
muestras de suero (sangre) también pueden analizarse por estos medios (OIE
Terrestrial Animal Health Code 2019), pero la viremia es bastante corta (unos
pocos días); así, cuando las lesiones están cicatrizando, el virus se ha eliminado
de la sangre y se pueden detectar anticuerpos. Puede ser necesario tomar
muestras repetidas de líquido orofaríngeo para identificar un portador, porque la
presencia del virus en estos animales es baja y fluctúa.
El diagnóstico de laboratorio se suele realizar por RT-PCR en tiempo real; se
suelen usar dos pruebas separadas dirigidas a dos regiones diferentes del
genoma del ARN. Estas pruebas son muy sensibles y pueden detectar genomas
del virus de la FA incluso en muestras mal conservadas cuando se ha perdido la
infectividad del virus. La presencia de virus también puede demostrarse mediante
los ELISA de antígenos, y esto puede determinar el serotipo. Este es el método
preferido por los países con FA endémica para la detección del virus y la
serotipificación (OMSA Terrestrial Animal Health Code, 2019).
En los laboratorios de referencia, la secuenciación de parte del genoma (que
codifica las proteínas de la cápside) se realiza con frecuencia para determinar el
serotipo y el linaje de la cepa. El aislamiento concomitante del virus puede
realizarse en sistemas de cultivo celular apropiados. Los dispositivos de flujo
lateral disponibles comercialmente para la detección rápida del antígeno del virus
en la explotación han demostrado ser útiles.
Las pruebas serológicas para la FA se usan para certificar animales para la
importación/exportación (es decir, el comercio), confirmar los casos sospechosos
de FA, probar la eficacia de la vacunación y proporcionar pruebas de la ausencia
de infección. Las pruebas de corte pueden establecerse en diferentes niveles para
la vigilancia basada en el rebaño frente a la certificación de la ausencia de
infección con fines comerciales.
La elección de la prueba serológica depende del estado de vacunación de los
animales. Las pruebas serológicas de anticuerpos frente a las proteínas
estructurales (cápside) del virus no son informativas en los animales vacunados,
porque las vacunas frente a la FA inducen anticuerpos frente a estas proteínas.
Sin embargo, la detección de anticuerpos frente a las proteínas no estructurales,
que se producen solo durante la replicación del virus, puede usarse para
determinar la infección pasada o presente con cualquiera de los 7 serotipos, tanto
si el animal está vacunado como si no. Sin embargo, son menos sensibles y
pueden dar lugar a falsos negativos en casos con una replicación limitada del
virus, como los animales vacunados que se infectan, porque la vacuna suprime la
replicación vírica (OMSA Terrestrial Animal Health Code, 2019).
Tratamiento, control y prevención de la fiebre aftosa en animales
En las regiones que suelen estar libres de FA, el control de la enfermedad se
suele intentar sacrificando a todos los animales en las instalaciones infectadas y
se imponen controles de movimiento de animales para reducir el riesgo de
transmisión del [Link] en las regiones normalmente libres de FA como en las
áreas endémicas, la vacunación alrededor de los brotes puede usarse para limitar
la transmisión de la enfermedad. No hay tratamientos disponibles para los
animales infectados La OMSA clasifica a los países y regiones como libres de FA
sin vacunación, libres de FA con vacunación, con estado libre de FA suspendido
con o sin vacunación y no reconocidos (OMSA Terrestrial Animal Health Code,
2019).
El estado mundial actual de la distribución de la FA muestra áreas
geográficas donde la prevalencia de la FA se ha elevado durante largos periodos
de tiempo. Suelen estar localizados en países con problemas económicos en los
que los servicios y recursos veterinarios son inadecuados para controlar o
erradicar la FA.
El uso combinado de restricciones comerciales y de movimiento de animales y
productos animales no ha evitado completamente la introducción de la FA en las
zonas libres de FA. Estas incursiones víricas en países o regiones donde la FA no
es enzoótica se suelen controlar mediante el sacrificio de todos los animales
infectados y sensibles de las explotaciones infectadas, la restricción estricta del
movimiento de animales y vehículos alrededor de las instalaciones infectadas, la
eliminación adecuada de las canales y la desinfección ambiental, sin el uso de
vacunas.
Las vacunas con virus inactivados solo protegen durante 4-6 meses frente al
serotipo o serotipos específicos contenidos en la vacuna. Cada año se usan miles
de millones de dosis que protegen a los animales de la enfermedad clínica, pero
no de la persistencia vírica en la región faríngea, por lo que los animales
vacunados pueden ser portadores del virus infeccioso. Además, es difícil distinguir
a los animales infectados de los vacunados, a menos que se utilicen vacunas
purificadas. Por lo tanto, la vacunación se usa más en países enzoóticos para
proteger a los animales de producción, particularmente al ganado lechero de alto
rendimiento, de la enfermedad clínica, porque el sacrificio de todos los individuos
en riesgo puede ser económicamente inviable y puede causar escasez de
alimentos.
La notificación rápida de la enfermedad es esencial para controlar un brote
de FA en países no endémicos. Durante un brote, el rastreo se realiza a través de
investigaciones epidemiológicas para ayudar a identificar la fuente de introducción
de la enfermedad. La secuenciación de los virus también puede identificar la
fuente de los virus estrechamente relacionados. Cuando se lleva a cabo un
sacrificio masivo, las canales infectadas deben eliminarse mediante incineración,
entierro o triturado en las instalaciones infectadas o cerca de ellas. Se debe
mantener alejados a los carroñeros y roedores, o matarlos, para prevenir la
diseminación mecánica del virus. Los edificios deben limpiarse con un
desinfectante ácido o alcalino suave y fumigarse, y las personas que hayan
entrado en contacto con el virus han de descontaminar su ropa y evitar el contacto
con animales sensibles durante un periodo de tiempo.
En algunas regiones, la persistencia de la FA en las poblaciones de animales
silvestres, como el búfalo africano, puede hacer muy difícil la perspectiva de la
erradicación de la FA. Las medidas de control, como el cercado de las reservas de
vida silvestre para evitar el contacto con el ganado doméstico, han ayudado a
limitar la difusión del virus en ciertas áreas. Una zona amortiguadora de
vacunación bianual en el ganado cerca de las reservas de fauna endémica puede
ayudar adicionalmente a reducir los brotes. La FAO ha desarrollado una vía de
control progresivo (VCP) que ha adoptado la OMSA para permitir a los países
mejorar su propio control de la FA de modo que la situación mundial de la
enfermedad mejore.
No hay un tratamiento específico para la FA, pero los cuidados de apoyo
pueden estar permitidos en los países donde la FA es endémica.
2.3 Bases legales
Artículos Relacionados con la investigación.
Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.
Artículo 127. Es un derecho y un deber de cada generación proteger y
mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona
tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente
seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la
diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques
nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia
ecológica. El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se
refiera a los principios bioéticos regulará la materia.
Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la
sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de
contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa
de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con
la ley.
Ley para la protección de la fauna doméstica libre y en cautiverio
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 39.338 de
fecha 4 de enero de 2010.
Artículo 52. Se permite la utilización de animales domésticos vivos para
investigación en centros destinados para ello y legalmente facultados por la
autoridad competente, cuando sean necesarios para el estudio y avance de la
ciencia en materia de diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades que
afectan al ser humano u otros seres vivos. Tal utilización no menoscaba el
cumplimiento de la normativa legal vigente que regula esta materia.
Artículo 53. Solo se permite la utilización de animales domésticos en las
unidades de educación básica y diversificada, institutos universitarios o
universidades para el desarrollo de prácticas de laboratorio, contenidas en los
pensum de estudios aprobados por las autoridades competentes, cuando no haya
disponibilidad de otros métodos o técnicas que permitan obtener iguales o
similares resultados.
Decreto N° 6.129, con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Salud Agrícola
integral.
CAPÍTULO II
De la Epidemiología y de la Vigilancia Fitosanitaria
Artículo 20
El Ejecutivo Nacional, a través de sus órganos y entes competentes en
materia de epidemiología y vigilancia fitosanitaria, desarrollará un conjunto de
actividades y medidas preventivas, asistenciales y de control que garanticen la
salud de los animales y vegetales y las buenas condiciones de los productos,
subproductos y materias primas de origen químico y biológico, de uso en las
especies animales y vegetales cuya producción fortalece la soberanía y seguridad
agroalimentaria la salud y el bienestar humano. A tales efectos está facultado
para:
1. Analizar la información epidemiológica y de vigilancia fitosanitaria nacional y
estimar el riesgo; reportar a los órganos y entes competentes nacionales e
internacionales la ocurrencia de enfermedades y plagas que afectan a los
animales y vegetales, aplicando medidas preventivas y vigilancia
epidemiológica.
2. Emitir las notificaciones de señalización, ubicación y pronóstico de
enfermedades y plagas a los efectos de la correcta aplicación de los productos
de origen biológico y químico para el control zoosanitario y fitosanitario.
3. Proponer las medidas pertinentes de Control Zoosanitario y Protección
Fitosanitaria ante la ocurrencia de enfermedades y plagas de riesgo
epidemiológico para una zona o región determinada; estableciendo
cuarentenas, con su correspondiente período de duración. En caso de
presentarse una zoonosis, notificar y actuar en forma conjunta con el Ministerio
del Poder Popular con competencia en la materia
2.4 Definición de Términos
Etiología: Parte de la medicina que estudia el origen o las causas de las
enfermedades.
Diagnóstico: análisis que se realiza para determinar cualquier situación y
cuáles son las tendencias. Esta determinación se realiza sobre la base de
datos y hechos recogidos y ordenados sistemáticamente, que permiten
juzgar mejor qué es lo que está pasando.
Infección: Enfermedad causada por esta invasión de agentes patógeno.
Patología: Parte de la medicina que estudia los trastornos anatómicos y
fisiológicos de los tejidos y los órganos enfermos, así como los síntomas y
signos a través de los cuales se manifiestan las enfermedades y las causas
que las producen.
Reservorio: Organismo que aloja virus, bacterias u otros microorganismos
que pueden causar una enfermedad contagiosa y que puede propagarse
hasta producir una epidemia.