El desgaste mental en una mujer del siglo XXI
Sin importar que estemos en pleno siglo XXI, la balanza del ordenamiento social sigue
inclinándose a favor de los hombres. La presión y los estigmas continúan siendo factores
que alteran por completo al desarrollo y desempeño del sexo femenino. Por lo tanto, hoy
me cuestiono el cómo se relacionan el burnout, los roles y los estereotipos de género, la
corresponsabilidad con la vida de las mujeres profesionistas (estudiantes o egresadas) y de
qué manera se ven afectadas por ello.
Cuando hablamos de roles de género nos referimos al papel que desempeñan los
hombres y las mujeres en la vida diaria. El Instituto Nacional de las mujeres (s.f) afirma
que “los roles de género son conductas estereotipadas por la cultura, por tanto, pueden
modificarse dado que son tareas o actividades que se espera realice una persona por el sexo
al que pertenece” (p. 2). Esto conlleva a un constante enfrentamiento entre nuestra
identidad y las expectativas que el mundo ha planteado dentro de nosotros desde el día que
nacimos.
Estas inagotables expectativas solo han exteriorizado las ideas sexistas con las que
el mundo se ha forjado. De acuerdo con Rebecca J. Cook y Simone Cusack, la sociedad ha
creado estereotipos que se han encargado de minimizar la presencia de la mujer (2009, p.
1). Desde siempre se ha esperado que las mujeres estén a la sombra del hombre. Que sean
seres sumisos. Que se encarguen del hogar y la crianza de los hijos, mientras que el marido
se dedica a obtener el sustento del hogar. Así mismo, Cook y Cusack afirman que “Los
prejuicios sobre la inferioridad de las mujeres y sus roles estereotipados generan irrespeto
por ellas además de su devaluación en todos los sectores de la sociedad” (2009, p. 2).
Este constante estado de denigración y menosprecio ha ocasionado que las mujeres,
hoy en día, se enfrenten a una interminable lucha por ser visibilizadas en el mundo
académico y laboral. Dicha lucha muchas veces ha generado un inmenso burnout en el sexo
femenino.
Al hablar de “burnout” nos referimos a un preocupante estado de agotamiento físico
y mental producido por el mal manejo del estrés (Olivares, 2017). Pero ¿cómo es que la
mujer no se enfrentará a un constante desgastamiento emocional si el régimen social se ha
encargado de ponerle obstáculos? Pensemos que, de acuerdo con cifras de la UNESCO, por
lo menos 120 millones de niñas se ven imposibilitadas a ejercer su derecho a la educación
(Armenta y Sánchez, 2023). Así mismo, miles de mujeres son ignoradas y sustituidas por
un hombre en alguna vacante laboral.
A pesar de la evolución de la humanidad, los estereotipos y los roles de género
siguen teniendo un papel crucial en la organización social de nuestras comunidades. Las
mujeres solemos vernos minimizadas por docentes, empleadores o compañeros de vida. Las
percepciones sexistas aún afectan nuestro crecimiento laboral y al desarrollo de nuestras
metas. Así mismo, la maternidad y el matrimonio, debido a la desigualdad y
discriminación, suelen representar una brecha en nuestras carreras. Si bien, a lo largo de la
historia se ha manifestado una constante lucha por la equidad de género, la realidad no
cambiará hasta que el pensamiento colectivo se reformule e innove.
Referencias bibliográficas.
Armenta, C. y Sánchez, M. (8 de marzo del 2023). Género y educación en México: las
barreras que siempre han estado. Ibero.
Cook, R. y Cusack, S. (2009). Estereotipos de género. Perspectivas legales
transnacionales. Universidad de Pensilvania.
Olivares Faúndez, V. (2017). Laudatio: Dra. Christina Maslach, Comprendiendo el
Burnout. Universidad de Santiago.
Instituto Nacional de las Mujeres (s.f). El impacto de los estereotipos y los roles de género
en México.