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Importancia y Evolución del Contrato

El contrato es fundamental en el Derecho de las Obligaciones, actuando como la principal fuente de obligaciones y reflejando la evolución de la sociedad moderna. A lo largo de la historia, el concepto de contrato ha evolucionado desde la distinción romana entre convención y contrato hasta las concepciones amplias y estrictas actuales, que abarcan tanto relaciones patrimoniales como familiares. Además, se destacan nuevas categorías contractuales, como los contratos de adhesión y normados, que limitan la autonomía de la voluntad y reflejan la influencia del Estado en la contratación.

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Importancia y Evolución del Contrato

El contrato es fundamental en el Derecho de las Obligaciones, actuando como la principal fuente de obligaciones y reflejando la evolución de la sociedad moderna. A lo largo de la historia, el concepto de contrato ha evolucionado desde la distinción romana entre convención y contrato hasta las concepciones amplias y estrictas actuales, que abarcan tanto relaciones patrimoniales como familiares. Además, se destacan nuevas categorías contractuales, como los contratos de adhesión y normados, que limitan la autonomía de la voluntad y reflejan la influencia del Estado en la contratación.

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UNIDAD I

El contrato tiene su importancia en el Derecho de las Obligaciones, desde el


momento que el contrato es la causa más frecuente, fuente ordinaria y normal de
las obligaciones.
Trascendental para la vida y economía hasta el punto que contratación y progreso
siguen una curva ascendente paralela ya que la sociedad moderna principalmente,
de las que le precedieron, por el gran puesto que en ella ha obtenido el contrato.
Importantísima para los profesionales abogados y notarios ya que sobre todo una
de sus características es autorizar la celebración de los contratos.
En el siglo XIX de acusado sentido individualista y liberal nada extraña que el
contrato fuera la figura central para explicar y constituir todo género de figuras
jurídicas.
Desde la creación misma del Estado, la organización del mundo internacional
regulado por tratados de esencia contractual y desde el matrimonio basado en el
consentimiento de los contrayentes, hasta los derechos reales, el contrato venía a
acelerar la circulación de bienes y al mismo tiempo, la crisis o decadencia del
contrato por el intervencionismo estatal y la exaltación de la idea de comunidad.
Esta crisis del contrato tiene como manifestaciones:
1. La reducción del área del contrato sobre las instituciones a las cuales se
aplicaba para explicar o construir la idea del contrato. Las instituciones de
Derecho Público, las relaciones de familia, la relación del trabajo quedan
fuera del ámbito contractual.
2. La revisión del concepto del contrato que va perdiendo sus elementos
típicos y puros y crear nuevas bases conforme a criterios sociales.
La teoría general del contrato no tiene ya la importancia doctrinal que tenía antes
en el derecho civil, ya que al ser construida por la pandectística alemana la figura
central del negocio jurídico ha sido absorbida por ella gran parte de los conceptos
que tenía su emplazamiento en aquella teoría.
CONTRATO
Hay contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo, sobre una declaración
de voluntad común, destinada a reglar sus derechos.
Acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento,
para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas.
Es una convención por la cual una o varias personas se obligan, hacia una o
varias otras, a dar, hacer o no hacer alguna cosa. Es necesario por ello que se
examine el término contrato en sus relaciones con la idea de convención jurídica,
dentro del Derecho Romano, en el Derecho Moderno y en el Código Civil
Español.
Derecho Romano
Tuvo gran relieve la distinción entre convención y contrato.
La convención era el simple acuerdo de voluntades que por sí solo no generaba
acuerdo ni vínculo obligatorio.
El contrato era la convención que por ir acompañado de una forma requerida por
el derecho y de una causa para fundar una obligación producía vínculo
obligatorio.
Las fuentes romanas definieron la convención jurídica pero no el contrato.
Los romanos tuvieron una serie de figuras y tipos contractuales, pero no llegaron
a construir un concepto general del contrato como esquema abstracto capaz de
recoger en sí las variadas figuras de contratos singulares.
Las invasiones germánicas provocan una regresión: los ordenamientos de los
invasores, no conocen sino contratos estrictamente formales y simbólicos y
algunos contratos reales.
Ciertos acuerdos valen si se hallan garantizados por un fiador. La obligación se
funda más en el respeto a la palabra y en el temor a la venganza privada del
acreedor que en la posibilidad de ser compelido el deudor a través del poder
público a su cumplimiento.
El impulso de nuevos datos económicos y sociales paulatinamente va
destruyendo el planteamiento romano y los canonistas introducen en concepto de
causa final de la obligación.
Los mercantilistas y los autores del derecho natural, refuerzan la presión sobre
los juristas del derecho civil, para que admitan la obligatoriedad jurídica de
cualquier convención o pacto.
Derecho Moderno
El concepto moderno del contrato está caracterizado por:
1. Constituir al contrato como una categoría abstracta o genérica
2. Tener su base en la convención o pacto, lo que es igual en el acuerdo de
voluntades.
El concepto moderno del contrato se deriva no del contractus de los romanos sino
del nudo pacto (convenio) reconocido por el derecho pretorio.
El contrato moderno no es sino un pacto, es decir un acuerdo de voluntades,
capaz, cualquiera sea su contenido de dar vida a una obligación.
El jurista francés Pothier pasa al Código Civil francés y después al Código
Italiano de 1875 y luego al Código Italiano vigente.
Las definiciones de los autores y legislaciones modernas responden a diversos
criterios y concepciones.
Concepción AMPLIA del contrato
Se caracteriza por identificar la noción del contrato con la convención o acto
jurídico bilateral, incluyendo en ella todo acuerdo dirigido a crear relaciones de
obligación o a modificar o extinguir las existentes, o a construir relaciones de
derecho real o de familia.
Aparte el Código Civil Alemán, que tiene un concepto amplísimo de contrato,
responde a esta concepción el Código Italiano de 1865, al definir el contrato
como el acuerdo de dos o más personas para constituir, regular o disolver entre sí
un vínculo jurídico, y la aceptan gran número de autores de diversos países.
Concepción ESTRICTA
Se caracteriza por establecer una separación precisa entre la convención y el
contrato, considerando a aquella el género y a este la especie.
Convención es todo acuerdo sobre un objeto de interés jurídico, que tanto puede
ser la constitución de un vínculo obligatorio o de un derecho real o de una
relación familiar, como su respectiva modificación o extinción.
Contrato es el acuerdo dirigido exclusivamente a constituir una obligación
patrimonial.
Este pensamiento dominaba hasta principios del siglo anterior en la doctrina
española.
Dentro de la órbita estricta del derecho privado la idea de contrato se aplica a
todos los negocios jurídicos bilaterales, incluso a los derechos de familia y
sucesiones.
En un sentido más restringido, se aplica el concepto de contrato respecto a todos
los negocios jurídicos que inciden sobre relaciones jurídicas patrimoniales.
Concepción INTERMEDIA
Es una posición intermedia entre el criterio amplio y el estricto.
El contrato se define como negocio jurídico bilateral, dirigido a constituir,
modificar o extinguir un vínculo jurídico de contenido patrimonial o económico.
Y el nuevo Código Civil Italiano lo conceptúa como un acuerdo de dos o más
partes para constituir, regular o extinguir entre ellas una relación jurídica
patrimonial.
Otras concepciones
Una nueva orientación que viene del campo de lo público, restringe el concepto
del contrato, viendo la característica de él, en el acuerdo de intereses opuestos,
pero que fue refutada esta nueva concepción del contrato que nunca requirió de
intereses opuestos para la formación del contrato y si, únicamente, la de intereses
distintos ligados a dos o más voluntades.
Se observa que estas teorías representan una regresión histórica al pretender
llevarnos al punto de partida de la estipulación romana.
Convención es todo acuerdo sobre un objeto de interés jurídico, que pide ser la
constitución de un vínculo obligatorio, o un derecho real o de una relación
familiar, como su relativa modificación o extinción.
Contrato es el acuerdo dirigido a constituir una obligación patrimonial.
Tal parece ser la concepción del Código Civil Francés.
Fundamento de la fuerza obligatoria del contrato – Teorías
1. Pacto social: se supone una convención tácita, por lo que se obliga a
mantenerse fieles a sus promesas.
2. Utilidad: su fundamento está en la fuerza del contrato y en el interés de
que la observancia de estos ofrece, no solo para la sociedad sino para los
mismos interesados.
3. Tradición o abandono: estima que hay en el contrato voluntaria
abdicación de una parte de libertad del contratante que promete a otro que
acepta y se la apropia.
4. Veracidad: que pone la base de las obligaciones en el deber natural del
hombre de decir la verdad y de obrar en consecuencia.
5. Condicionalidad: que alega que sería imposible la vida social si el que
prometió algo dejara de cumplir, lo que desde ese momento constituye
condición o medio de derecho a aquel a quien se otorgó por virtud del
contrato.
6. Justicia: que hace descansar el contrato en uno de sus postulados
fundamentales de ella, el de dar a cada uno lo suyo, el contrato es un
instrumento de ese precepto y en el radica su fuerza obligatoria.
El contrato descansa en el equilibrio y conciliación de los principios de
personalidad y comunidad, libre autonomía e interés social.
Orientaciones actuales
Varios conceptos de contrato.
1. La idea de contrato es un supra concepto que es aplicable a todos los
campos jurídicos, tanto en el derecho privado como en el derecho público
y matrimonial.
2. Dentro de la órbita estricta del derecho privado, la idea de contrato se
aplica a todos los negocios jurídicos bilaterales, incluso a los derechos de
familia y las sucesiones.
3. En el sentido más restringido se define al contrato como todo negocio
jurídico bilateral cuyo efecto consiste en constituir, modificar o extinguir
una relación jurídica patrimonial.

UNIDAD II – PRINCIPIOS QUE DOMINAN LA CONTRATACIÓN


El dogma de la autonomía de la voluntad y limitaciones actuales.
La concepción social del contrato
Pertenece el contrato a una manera dominante pero no exclusiva a la esfera del
derecho voluntario, requerida por el principio de la autonomía de la voluntad,
pero no exclusivamente porque también el derecho influye sobre la contratación,
limitando la potencialidad creadora de la voluntad privada.
El estado como definidor del derecho objetivo establece cada vez con más fuerza
en virtud de las tendencias políticos sociales las normas generales de la
contratación en cuanto a la capacidad, materia lícita y forma, garantizando así el
imperio de la justicia y la buena fe.
El principio de la autonomía de la voluntad tiene sus límites naturales,
principalmente en el contrato (Art. 669 CC).
En el Código Civil encontramos normas que tienen imperativos éticos y ponen
límites a la libertad de contratación (Art. 715 CC).
Al antiguo dogma individualista de la autonomía de la voluntad ha de suceder,
cada vez más el imperio del principio intervencionista. Frente a la concepción
jurídica individualista del contrato, que sostenía por una parte que los contratos
solo obligan en lo que la voluntad contractual alcanza y por otra que los contratos
siempre obligan en todo aquello a que la voluntad se extiende (libertad
contractual) la concepción social del mismo opone a dicha doctrina estas otras
dos proposiciones: que el contrato no puede obligar en lo que alcanza la libertad
contractual, sino en la medida que alcanza la confianza de la otra parte en la
declaración (teoría de la declaración) y que los contratos no son absolutamente
obligatorios en todo aquello a que la voluntad contractual se extiende, sino que
por varias razones pueden ser no obligatorios (limitaciones de la libertad
contractual).
Aplicaciones del esquema conceptual del contrato
Frente a las clásicas figuras contractuales han surgido nuevas categorías
contractuales que se caracterizan por un mecanismo de formación contractual y
por la debilitación de la sustancia consensual que en muchos casos casi anulan la
libertad de los contratantes y hacen dudosa la aplicación misma y del esquema
conceptual del contrato. Aunque los tipos y las nomenclaturas son muy variados
destacan como figuras principales que se separan mucho del patrón contractual.
CONTRATO DE ADHESIÓN
Son aquellos en que el contenido de las condiciones es obra de una sola de las
partes. De tal modo que la otra parte no presta colaboración alguna a la
formación del contenido contractual, quedando así sustituida la ordinaria
determinación bilateral del contenido del vínculo por un simple acto de
aceptación o adhesión al esquema predeterminado unilateralmente.
Messineo define el contrato de adhesión como aquel en que se actúa por parte del
contratante económicamente más fuerte, la imposición de determinadas cláusulas
o del completo esquema del contrato, en sentido ventajoso para él y en
detrimento de la otra parte que siendo económicamente más débil no tiene
libertad de escoger.
Casos muy frecuentes de contratos de adhesión son los de seguros, transporte,
suministro de electricidad y de agua potable, telefonía celular, contratos
bancarios etc.
Con respecto a estos contratos se ha discutido la naturaleza del mismo y de sus
efectos e interpretación. El contrato de adhesión implica el consentimiento, basta,
para formar un contrato. En cuanto a los efectos, son más notorios los peligros
que las ventajas, por razón de celeridad, uniformidad, para las empresas y aun
para la economía en general traen consigo los contratos de adhesión. Que medias
preventivas o reacción jurídica, legislativa o judicial podrían evitar las
inequidades a que se presta esta especie de contratos asegurando el equilibrio
contractual.
Contratos Normados
Los contratantes solo pueden establecer sus pactos dentro de ciertos límites
fijados por el poder público en vista de la función social, por ejemplo los
contratos de trabajo, los de arrendamientos rústicos y urbanos.
Contratos o pactos normativos
Son regulaciones que tiene como función fijar una uniforme reglamentación y
abstracta para que en el futuro quienes contraten se acomoden a ella. En esta
modalidad la obligación es la de querer contratar sin fijar una reglamentación
general.
Como sub especie está el contrato colectivo, contrato tipo o el denominado
condiciones generales.
Contratos tipos
Es un contrato que se crea por exigencias de la vida económica moderna.
Constituye una modalidad de los contratos normativos y de los colectivos y la
diferencia es que ya se ofrece el esquema concreto del contrato individual, y que
son modelos o formularios impresos, con ciertas cláusulas uniformes como
resultado de la experiencia o como exigencia de organización técnica en las
relaciones patrimoniales llamadas de masa o en serie. Ejemplos: seguros
marítimos, seguros de daños, editores etc.
Contratos concluidos en base a las llamadas condiciones generales
Son las redactadas por una empresa o grupo de empresas propuestas a los clientes
que contraten con ellos. Son formularios o patrones con fórmulas muy variadas,
por ejemplo, que las condiciones de la oferta se dan a conocer al público en
anuncios expuestos señalando que quien desee consultar tiene a su disposición la
reglamentación que regula el contrato de cuya celebración se trata. Las llamadas
condiciones generales no son fuente del derecho, a lo que es igual, no crean
derecho objetivo.
Las cláusulas de exoneración de responsabilidad pueden ser impugnadas por
múltiplos motivos legales como leyes y control judicial.
Por el influjo de la terminología alemana, esta categoría contractual de
condiciones generales vienen a ser las redactadas por una empresa o grupo de
empresas propuestas como patrón o formulario, a los clientes que contraten con
ellas. Tiene la fórmula de que se trata de modalidades muy variadas insertas en el
impreso o formulario que sirva de oferta de contrato pero a veces contiene solo
un extracto de las mismas o una referencia indicando que la oferta se hace en
base a ellas.
Por ejemplo se señala que los contratos que se celebran entienden ajustados a lo
establecido en su reglamentación interna.
Suele llamarse a esta forma contratación en masa y constituye el dato más
importante en las corrientes económicas del derecho civil.
Las llamadas condiciones generales no son fuente del derecho, es decir no crea
derecho objetivo como un pretendido derecho autónomo de la economía.
Las cláusulas de exoneración de responsabilidad contenidas en las condiciones
generales pueden ser impugnadas por múltiples motivos legales.
En definitiva se puede estimar que las cláusulas generales son un mero elemento
interpretativo de los contratos ya que estos están sometidos a leyes y al control
judicial.
Pactos colectivos
Las condiciones del contrato lo establecen por un grupo de personas ligadas por
un mismo interés económico donde los individuos que se unen al mismo no
pueden contratar más que dentro de los límites fijados por la agrupación.
Lo más saliente de ellos es su obligatoriedad para todos sus componentes, aunque
no hayan participado en el acuerdo: la decisión de la mayoría prevalece ante la
minoría, así, tenemos las convenciones colectivas de trabajo, asociaciones
sindicales etc.
Contratos-tipo
Es una categoría nacida de las exigencias de la vida moderna y estudiada sobre
todo en la doctrina italiana.
Constituye una modalidad de contratos normativos y de los colectivos,
diferenciándose de los últimos en que ofrecen ya el esquema concreto del
contrato individual consignados en formularios o modelos impresos (Messineo).
Suelen operar en las relaciones contractuales entre particulares (seguro marítimo,
seguro de daños (póliza tipo) en las relaciones entre autores, editores, locaciones.

UNIDAD III – CLASIFICACIÓN DE LOS CONTRATOS


POR LA NATURALEZA DE LOS VÍNCULOS QUE PRODUCEN
Unilaterales: Originan obligación solo para una de las partes contratantes.
Bilaterales o sinalagmáticos: Crean obligaciones recíprocas para las partes.
POR LA FINALIDAD O TÍTULO
Onerosos: Buscan ventaja, equivalencia o compensación. Ordinariamente los
contratos onerosos son bilaterales.
Los contratos onerosos son a la vez:
Conmutativos: o bien determinados, en donde cada una de las partes
tienen en cuenta la adquisición de un equivalente de su prestación,
pecuniariamente apreciable y bien determinado.
Aleatorios o de suerte: no bien determinado en el momento del
contrato y pendiente de un acontecimiento incierto.
Gratuitos: propone una ventaja sin equivalencia alguna. Ejemplo: donación,
comodato, préstamo sin interés, fianza, depósito gratuito.
POR LA INCORPORACIÓN O NO INCORPORACIÓN DE LA CAUSA
AL CONTENIDO DE LA DECLARACIÓN DE VOLUNTAD
Causales: son aquellos que contienen no solo la nuda promesa de una prestación,
sino también el convenio relativo a la intención jurídica que se da y se recibe esa
promesa.
Abstractos: son los que excluyen del contenido de la declaración de voluntad
todo lo referente a las relaciones causales.
POR LOS REQUISITOS NECESARIOS PARA LA FORMACIÓN DEL
CONTRATO
Consensuales: se perfeccionan por el mero acuerdo de voluntades.
Reales: además del consentimiento precisan la entrega de la cosa de una parte a
la otra.
Solemnes: precisan de una forma especial para su celebración y sometidos a la
forma notarial (Art. 700 CC).
POR SU NATURALEZA INDEPENDIENTE O RELACIONADA
Preparatorios: son los que tienen por objeto crear un estado de derecho como
preliminar necesario y aplicable a la celebración de otros contratos posteriores
(promesa, sociedad, mandato).
Principales: los que cumplen por sí mismo un fin contractual propio o
subsistente, sin relación necesaria con ningún otro contrato (compraventa,
arrendamiento).
Accesorios: los que solo pueden existir por consecuencia o en relación con otro
contrato (fianza, prenda, hipoteca).
POR LA EJECUCIÓN DEL CONTRATO
Contratos de tracto único: Compraventa, permuta.
Contratos de tracto sucesivo o tracto continuo: prestación repetida establecida
de antemano (venta a plazo, renta vitalicia).
O cuando lo solicite alguna de las partes como la apertura de crédito en cuenta
corriente; o continuado y sin interrupción (arrendamiento, depósito).
POR SU REGULACIÓN LEGAL
Contratos nominados o típicos: tiene individualidad propia y reglas especiales
en la ley.
Contratos innominados o atípicos: no tiene individualidad propia, ni
reglamentación legal, siguen las normas generales de la contratación.
Pueden nacer contratos atípicos al calor de la voluntad y libre determinación de
las partes. Ejemplo: hospedaje, pensión, asistencia a espectáculos públicos,
deportivos, garaje, educación, publicidad, obras teatrales, transporte de coche,
cama, cruceros etc.

UNIDAD IV – SISTEMAS DE CONTRATACIÓN


Consideraciones generales
Se denomina sistemas de contratación a los diferentes criterios con que en cada
legislación se determina la base fundamental a que ha de ajustarse la formación
de los contratos.
Los sistemas de contratación se reducen a dos: el formalista y el espiritualista o
dicho de otro modo los que exigen determinadas formas externas para la
existencia del contrato y la que atiende al consentimiento sea cualquiera la forma
en que se exprese, a ello se le agrega el sistema ecléctico adoptado en el derecho
moderno.
Sistema antiguo o formalista
Sistema propio de los pueblos antiguos que presenta dos fases: uno religioso
(propio de los orientales) y otro civil (legislación romana y germana)
A. Sistema religioso
En vista de carácter religioso de la constitución política, social y civil de los
pueblos primitivos, la contratación se da mediante la influencia de fórmulas de
juramento o rituales de índole supersticiosos y litúrgicos. El hábito de respetar
los compromisos hubiese sido difícil si no se tuviere la idea de comprometerse
ante Tribus, fetiches, dioses, tumbas, reliquias de los santos etc.
B. Sistema civil romano
En el derecho romano, no toda promesa tenía validez jurídica, ni era susceptible
de dar una actio, sino que debía existir un fundamento jurídico determinado
(causa civilis) que podía ser:
1. Una forma especial (contrato verbal o literal)
2. Una prestación (contratos reales: mutuo, comodato, depósito y prenda)
3. Un reconocimiento especial que existió en los más remotos tiempos
(compraventa, locación, sociedad, mandato).
Las demás convenciones no mencionadas en estas categorías se llamaban nuda
pacta y producían solo obligaciones naturales.
C. Sistema germano
Las costumbres de los germanos constituían una legislación arcaica menos
avanzada que el derecho romano y dominado por simbolismos. La contratación
era más formalista que la romana.
El que se obligaba entregaba al estipulante una vara u otro objeto mueble sin
valor como prenda de su promesa. Se generalizó en los pueblos germanos la
contratación por documento o escritura (carta) que tenía un significado formalista
y no eran solo probatorios sino constitutivos. Los germanos no llegaron a
comprender la diferencia entre la formación del contrato y su prueba. Todo
contrato redactaba por escrito y no estaban obligados hasta que el acto escrito
fuere perfecto.
Sistema espiritualista
Es una variedad del derecho medieval y no tiene su origen en la tradición romana
ni germana. Inicialmente fue consuetudinaria, llegaron a reconocer la
obligatoriedad del simple acuerdo de voluntades en base a los textos del derecho
romano que admitía los contratos consensuales y otorgaban ciertos efectos a los
nudos pactos y en los textos del derecho canónico que proclamó el principio
pacta sumt servanda. Las partidas intentaron introducir el sistema romano con la
teoría de la estipulación, contrato literal y diferencia entre pactos y contratos. El
Ordenamiento de Alcalá consagró el principio de libertad de contratación.
Sistema de la forma escrita y ecléctico o moderno
En el derecho moderno la forma escrita evita los inconvenientes de la prueba
testifical asegurando la seriedad del consentimiento y el interés de los terceros.
El sistema de los códigos modernos es el siguiente:
a. El consentimiento de las partes basta para formar el contrato.
b. Contratos que además del consentimiento necesitan otros requisitos, una
prestación (contratos reales), una forma determinada (solemnes). Algunas
veces la forma es requisito ad probationem, otras ad solemnitatem y afecta
a la existencia misma del contrato.
Hay dos variantes en este sistema por la exigencia de forma escrita y sus
consecuencias si no son observadas y pueden afectar a la existencia misma del
contrato como los contratos ad solemnitatem, que encontramos en el Código
Civil Alemán y que forma parte de nuestro CC en el Art. 303, al referirse a la
forma de los actos jurídicos.
Estas variantes son:
1. Sistema de forma escrita como requisito esencial (Art. 700 CC).
2. Sistema de forma como medio de prueba (Art. 302, 303 y 304 CC).

UNIDAD V – ELEMENTOS Y REQUISITOS DEL CONTRATO


Clasificación de los elementos del contrato
Se designa a aquellas condiciones o elementos que lo integran y que contribuyen
a la formación y validez del contrato.
Esenciales: Son aquellos sin los que el contrato no puede darse (consentimiento).
Pueden subdividirse en:
Comunes: Son propios de todos los contratos.
Especiales: Existen sólo en algunas clases o grupos (por ejemplo, la
entrega de la cosa en los contratos reales, o la forma en los contratos
solemnes).
Especialísimos: Sólo son necesarios para algún contrato determinado
(por ejemplo, el precio de la compraventa).
Se subdividen también los requisitos esenciales en necesarios para la
existencia del contrato y necesarios para su validez. La falta de los
primeros produce la inexistencia del contrato, y es insubsanable; la de los
segundos, su insubsistencia, cuando sea alegada y probada, siendo
subsanable por prescripción o confirmación.
Naturales: Son los que acompañan normalmente al contrato, como derivados de
su índole peculiar, y se sobreentienden o presumen por la ley, pero pueden ser
excluidos por la voluntad de las partes (gratuidad en el mandato, la garantía en la
compraventa).
Accidentales: Son los que sólo existen cuando las partes los agregan
expresamente al acto para limitar o modificar sus efectos normales. A estos
últimos se les llama también autolimitaciones o determinaciones accesorias de
la voluntad, y sus tipos más importantes son: la condición, el plazo y el modo.
Capacidad de los contratantes
No deben confundirse las incapacidades y las prohibiciones para contratar.
Las incapacidades son restricciones de la capacidad de obrar o capacidad de
ejercicio. Se fundan en circunstancias subjetivas de ciertas personas que obligan
a la ley a retardar o suspender por un cierto tiempo, o tiempo indefinido, la
aptitud para realizar actos jurídicos, remediando entre tanto su defecto de
capacidad con instituciones o medios supletorios y complementarios.
Las prohibiciones (mal llamadas incapacidades especiales) están fundadas más
bien en razones de moralidad.
Las primeras restringen el ejercicio del derecho; las segundas, el goce, el derecho
mismo.
Difieren también las incapacidades de las prohibiciones por sus respectivos
efectos.
El contrato celebrado por un incapaz es simplemente anulable, a no ser que falte
en aquél la condición natural de uso de razón (casos del niño y el loco), en cuya
hipótesis, por faltar el consentimiento, el contrato es inexistente.
El contrato celebrado contra una prohibición de la ley es nulo de pleno derecho,
su carencia de efectos es absoluta.
Consentimiento
El elemento más sustancial y que constituye el alma del contrato es el
consentimiento.
Significa tanto como acuerdo de voluntades.
Ruggiero lo define como el encuentro de dos declaraciones de voluntad que,
partiendo de dos sujetos diversos, se dirigen a un fin común y se unen.
Requisitos
El consentimiento supone pluralidad de sujetos o partes; capacidad;
voluntad; declaración; concordancia entre la voluntad interna y la
declarada.
El problema del llamado contrato consigo mismo
La llamada auto-contratación o contratación consigo mismo se da cuando una
sola persona, que concentra la representación o poder de disposición de dos
patrimonios, pone a estos, a virtud de una sola declaración de voluntad, en una
relación de obligación (ejemplo: cuando el titular de un patrimonio y
administrador de otro, o el administrador de dos patrimonios ajenos y distintos,
establece una relación jurídica entre el propio y el ajeno o entre los dos ajenos).
Es inadecuada y viciosa, pero puede reconocerse esa posibilidad siempre que no
haya conflicto de intereses entre los dos patrimonios relacionados, pues, de
existir esa oposición, se hace precisa la intervención de otra voluntad.
Dice Vallimaresco que el contrato consigo mismo puede darse en el caso de la
representación, en que una misma voluntad dispone de dos patrimonios
pertenecientes a dos titulares diferentes, y en el caso del acto jurídico concluido
por el titular de dos patrimonios especiales, por ejemplo, la dote y los
parafernales, o los bienes libres y los gravados de substitución, o el patrimonio
propio y el adquirido a virtud de herencia aceptada a beneficio de inventario.

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