Claves para la Inocuidad Alimentaria
Claves para la Inocuidad Alimentaria
MANIPULACIÓN
HIGIÉNICA DE
ALIMENTOS
Módulo
3
AUTORIDADES
PRESIDENTE DE LA NACIÓN
Dr. Javier Milei
ELABORACIÓN Y REDACCIÓN
DEPARTAMENTO DE PREVENCIÓN Y PROMOCIÓN DE LA SALUD ALIMENTARIA
Mg. Daiana Slootmans
REVISIÓN
Lic. Virginia Martínez
Lic. Josefina Busetto
Ing. Luciana Garófalo
DISEÑO
DG. Federico Torrado
OBJETIVO: Que las personas que manipulan alimentos conozcan las recomendaciones y cuidados
necesarios para la prevención de ETA.
CONTENIDOS:
3.1 Clave 1: Mantener la higiene. Higiene personal, lavado de manos, vestimenta adecuada, estado
de salud, hábitos en el trabajo. Manejo de residuos. Limpieza y desinfección. Control de plagas.
3.2 Clave 2: Separar alimentos crudos de cocidos. Contaminación: cruzada, directa e indirecta.
3.3 Clave 3: Cocinar completamente los alimentos. Temperatura y tiempo de cocción.
3.4 Clave 4: Mantener los alimentos a temperaturas seguras. Procedimientos adecuados de
almacenamiento, descongelado, conservación, transporte de materias primas y productos
terminados.
3.5 Clave 5: Utilizar agua y alimentos seguros. Agua segura. Limpieza de tanques. Selección de
materias primas. Rotulación de alimentos.
DESARROLLO DE CONTENIDOS
Las cinco claves para la inocuidad de los alimentos desarrolladas por la Organización Mundial de la
Salud son una serie de recomendaciones encaminadas a prevenir la aparición de Enfermedades de
Transmisión Alimentaria (ETA). Constituyen una herramienta para promover prácticas seguras que se
pueden aplicar en todos los ámbitos donde se manipulan y elaboran alimentos, ya sea un hogar, un
comedor comunitario o un servicio de comida, desde la compra de los alimentos hasta su consumo.
Los mensajes de las cinco claves son:
CLAVE 1: Mantener la higiene
CLAVE 2: Separar alimentos crudos y cocidos
CLAVE 3: Cocinar completamente los alimentos
CLAVE 4: Mantener los alimentos a temperaturas seguras
CLAVE 5: Utilizar agua y materias primas seguras
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CLAVE 1: MANTENGA LA LIMPIEZA
MENSAJES
Lavarse las manos antes y durante la preparación de alimentos.
Lavarse las manos después de ir al baño.
Lavar y desinfectar todas las superficies, equipos y utensilios utilizados en la preparación de
alimentos.
Proteger los alimentos y las áreas de elaboración de insectos, mascotas y otros animales.
¿Por qué?
Aunque la mayoría de los microorganismos no provocan enfermedades, los microorganismos
peligrosos están ampliamente presentes en el suelo, el agua, los animales y las personas. Además,
estos microorganismos se encuentran en las manos, en los paños de limpieza y utensilios,
especialmente las tablas de cortar, por lo que, al menor contacto pueden propiciar su transferencia a
los alimentos y causar enfermedades de transmisión alimentaria.
¿SABÍAS QUÉ?
Sólo porque algo parezca limpio no significa que lo esté.
Son necesarias más de 2.500 millones de bacterias para enturbiar sólo 250 ml. de agua; sin
embargo, son suficientes de 15 a 20 bacterias patógenas para que alguien enferme.
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Realice exámenes médicos periódicamente,
Comunique inmediatamente a un superior ante síntomas de enfermedad,
Ante una herida en las manos (cortadura, quemadura, ampolla): se deberá desinfectar la
herida, cubrir con una venda y colocar guante o apósito impermeable.
En caso de hepatitis A, diarreas, vómitos, fiebre, dolor de garganta, erupciones cutáneas, otras
lesiones de la piel (forúnculos, cortes, etc.) o secreciones de los oídos, ojos o nariz, se debe
notificar al empleador.
Si la persona que manipula alimentos se encuentra obligada a trabajar aunque su estado de salud
no sea óptimo (en ocasiones se les descuenta la jornada laboral), es importante poner énfasis en
que deberá extremar los cuidados en la higiene personal y adoptar las siguientes medidas
adicionales:
- Uso de un equipo de protección individual (guantes, barbijo).
- Lavarse las manos con mayor frecuencia durante la jornada laboral.
- Dar alternativas: por ejemplo rotar de tarea temporalmente.
Las personas que manipulan alimentos que tengan alguna enfermedad viral aunque se recuperen y
ya no muestren signos externos de la enfermedad, aún pueden seguir desprendiendo el virus en la
saliva y en las heces, por lo que no es recomendable que estén en contacto con alimentos.
Por otro lado, la transmisión de virus de persona a persona es muy común, razón por la que esta
persona no sólo deberá evitar el contacto con alimentos sino también el contacto con sus pares, ya
que puede contagiarlos y favorecer la propagación de la enfermedad a los alimentos.
● LAVADO DE MANOS
Con frecuencia, las manos sin lavar transportan microorganismos de un lugar a otro, pudiendo
contaminar los alimentos al prepararlos o consumirlos. Algunas de estas bacterias, bajo
determinadas condiciones, pueden multiplicarse y producir Enfermedades Transmitidas por
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Alimentos. También, las carnes crudas, los huevos y vegetales sin lavar pueden estar contaminados
con estas bacterias, por eso es importante lavarse las manos luego de manipularlos.
Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón es la forma más sencilla, efectiva y económica
de prevenir muchas enfermedades, incluso las transmitidas por alimentos.
Recordar que para reducir el desarrollo de microorganismos, el lavado de manos debe durar al
menos 40-60 segundos.
Tener en cuenta que los equipos de aire caliente deben ser monitoreados con frecuencia a fin de
verificar que no contengan bacterias y puedan volver a contaminar las manos de las personas que
manipulan alimentos.
¿SABÍAS QUÉ?
Muchas veces se cree que el jabón antibacteriano es mejor que el jabón común; sin embargo, esto
no es así.
Actualmente, no hay suficiente información científica que demuestre que los jabones
antibacterianos de venta libre ofrezcan una protección adicional para prevenir enfermedades, por
lo que su uso podría dar una falsa sensación de seguridad. A su vez, algunos ingredientes
contenidos en estos jabones podrían no ser seguros para su uso cotidiano durante un largo
periodo de tiempo y provocar posibles efectos negativos para la salud. En algunos estudios se ha
mostrado que el uso de jabón antibacteriano puede contribuir a que las bacterias se vuelvan
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resistentes a los antibióticos.
Por eso, para el lavado de manos se debe utilizar jabón común, ya sea en barra o líquido.
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¿SABÍAS QUÉ?
Sólo 1 de cada 5 personas en todo el mundo lavan sus manos después de ir al baño.
Además, un estudio demostró que el dedo gordo, las yemas, uñas y los huecos entre los dedos son
las zonas que menos atención reciben al momento de lavarse las manos.
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Evitar el uso de joyas, maquillaje, relojes u otros elementos que además de “esconder” bacterias,
pueden caer sin darse cuenta en los alimentos o en equipos, pudiendo causar un problema de salud
al consumidor o incluso un accidente de trabajo.
● VESTIMENTA
La ropa puede ser una fuente de contaminación de alimentos ya que contiene microorganismos y
suciedad que provienen de las actividades diarias.
La vestimenta apropiada debe estar compuesta de:
1. Una gorra o cofia que cubra totalmente el cabello para evitar su caída.
2. Guardapolvo de color claro utilizado solamente en el área de trabajo.
3. Un barbijo que cubra nariz y boca.
4. Delantal plástico.
5. Guantes.
6. Calzado exclusivo. Cerrado, con suela de goma, cómodo y de fácil limpieza.
Toda la ropa de trabajo debe ser de color claro, mantenerse limpia y ser de uso exclusivo para la
zona de elaboración.
Las personas que manipulan alimentos pueden tener desprendimiento de cabellos durante las
etapas de elaboración sin tan siquiera notarlo.
El cabello puede transmitir bacterias hacia los alimentos (ej: Staphylococcus aureus) y causar
enfermedad en quienes los consumen. Es por eso que, todo el personal debe utilizar el pelo
recogido y cubierto con cofia o gorro, independientemente de si lo tiene largo o corto.
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manipula toque algo diferente. No deberán tener agujeros y se colocarán con las manos recién
lavadas. El uso de guantes no excluye la etapa de lavado de manos.
Los hábitos deseables que es recomendable que la persona que manipula alimentos adquiera son:
1) Lavar prolijamente utensilios y superficies donde se preparan alimentos antes, durante y
después de usarlos.
2) Tomar platos y fuentes por los bordes, cubiertos por el mango, vasos por el fondo y tazas por el
asa.
3) Dejar que los platos y utensilios de cocina se sequen al aire, o secarlos con un paño seco y
limpio.
4) Utilizar paños distintos para lavar los platos y las superficies.
Los hábitos indeseables que es recomendable que la persona que manipula alimentos evite son:
1) Rascarse la nariz, boca, cabello o las orejas, tocarse granitos, heridas, quemaduras o vendajes.
2) Fumar, comer, mascar chicle, beber y escupir en las áreas de preparación de alimentos.
3) Manipular alimentos o ingredientes con las manos, en vez de usar utensilios.
4) Utilizar la vestimenta como paño para limpiar o secar.
5) Usar el baño con la indumentaria de trabajo puesta.
MANEJO DE RESIDUOS
Los residuos que se generan en un establecimiento de alimentos contienen desechos de alimentos
crudos, cocidos y deteriorados y son fuente de contaminación; por lo tanto, deben tener un
tratamiento adecuado. A modo de resumen se recomienda:
- No dejar que se acumule basura, desecharla con frecuencia.
- Mantener los tachos de basura bien tapados y debidamente identificados.
- Usar bolsas de plásticos descartables, impermeables y resistentes. Es recomendable utilizar doble
bolsa.
- Lavar los tachos de basura con frecuencia.
- De preferencia los tachos deben accionarse con pedal. En caso de no disponerse, pueden ser con
tapa vaivén y se debe evitar el contacto con las manos.
- No acumular basura en áreas no designadas.
- Cerrar bien las bolsas antes de remover la basura y evitar que se desparrame en el piso.
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LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN
Las bacterias pueden propagarse en los sectores donde se manipulan alimentos e instalarse en las
superficies de mesadas y alacenas, en los equipos, en las tablas de cortar, en los utensilios y en las
esponjas. Por eso, es muy importante implementar una correcta limpieza y desinfección.
Las acciones de limpieza y desinfección se deben realizar en forma diaria para asegurar que todas las
partes del local (pisos, paredes, techos, áreas auxiliares) estén apropiadamente limpias, incluyendo
los equipos y utensilios que se utilizan en el establecimiento.
Controlar que todos los sectores estén ordenados y en buenas condiciones higiénicas antes de
comenzar las tareas y durante la jornada de trabajo.
¿SABÍAS QUÉ?
No es lo mismo limpiar que desinfectar
“LIMPIAR” significa eliminar (remover físicamente) la suciedad visible de las superficies (restos de
alimentos) mediante el uso de agua, detergentes, cepillos, etc.
“DESINFECTAR” significa eliminar la suciedad no visible de las superficies (microorganismos)
mediante el uso de productos químicos desinfectantes, agua caliente, vapor, etc. Al desinfectar se
reducen los microorganismos hasta un nivel seguro.
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trapos, preste atención a la higiene de éstos. Lavar frecuentemente con agua caliente y jabón. Se
recomienda desinfectarlos siempre antes de comenzar a trabajar y luego de haber estado en
contacto con alimentos crudos. Renovar los trapos cada 15 días. Utilizar paños/trapos distintos para
los platos y superficies a fin de prevenir la propagación de microorganismos.
- Estructura edilicia: pisos, paredes, aberturas, desagües, sectores de almacenamiento de materias
primas y productos terminados.
- Unidades de transporte y todo lo que se considere necesario.
Con frecuencia se mezcla detergente y lavandina para limpiar; sin embargo, ésta es una práctica
incorrecta, ya que el material orgánico (detergente) inactiva a la lavandina y pierde su acción
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desinfectante. Además, la mezcla de ambos productos provoca la liberación de vapores tóxicos
que pueden resultar perjudiciales para la salud de las personas que manipulan alimentos.
¿SABÍAS QUÉ?
Es necesario hacer la dilución del alcohol etílico al 70% para desinfectar. Si las bacterias entran en
contacto con alcohol puro, las estructuras externas (membranas) se deshidratan y, en ocasiones,
forman una capa gruesa que impide el ingreso del alcohol protegiendo al microorganismo e
impidiendo que ejerza su efecto bactericida. En cambio, el alcohol diluido al 70% no tiene la
capacidad de deshidratar esas capas externas, lo que permite que ingrese mejor en el interior de
las bacterias y resulta efectivo para matarlas.
CONTROL DE PLAGAS
Las plagas constituyen uno de los vectores más importantes para la propagación de enfermedades,
entre las que se destacan las Enfermedades Transmitidas por Alimentos.
Las plagas consisten en apariciones masivas y repentinas de cualquier animal o insecto no deseado
(por ejemplo: ratas, ratones, pájaros, cucarachas, moscas y otros insectos) que compiten con el
hombre en la búsqueda de agua y alimentos, invadiendo los espacios en los que se desarrollan las
actividades humanas. Suelen portar los microorganismos en sus patas, piel, plumas, etc.
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Para proteger los alimentos contra las plagas es preciso:
- Mantener los alimentos cubiertos o en recipientes cerrados.
- Mantener cerrados los cestos de basura y desechar la basura con regularidad.
- Mantener en buen estado las zonas de preparación de los alimentos (reparar las grietas y los
agujeros de las paredes).
- Mantener los animales domésticos fuera de las zonas de preparación/expendio de alimentos.
Los productos químicos para el control de plagas sólo deberán emplearse si no pueden aplicarse
con eficacia otras medidas. Su aplicación debe ser realizada y supervisada por personas
capacitadas.
MENSAJES
Separar siempre los alimentos crudos de los cocidos y de los listos para consumir.
Usar equipos y utensilios diferentes, como cuchillos o tablas de cortar, para manipular carnes y otros
alimentos crudos.
Conservar los alimentos crudos y cocidos en recipientes separados.
¿Por qué?
Es importante evitar la contaminación cruzada.
Los alimentos crudos, especialmente las carnes y sus jugos, pueden estar contaminados con
bacterias peligrosas que pueden transferirse a otros alimentos, tales como preparaciones cocidas o
alimentos listos para consumir, ya sea durante su preparación, conservación o transporte.
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CONTAMINACIÓN CRUZADA: DIRECTA E INDIRECTA
La contaminación cruzada es la transferencia de contaminantes desde un alimento contaminado a
otro que no lo está.
Puede ocurrir de manera directa, por ejemplo, cuando los alimentos crudos como carnes, pollo o
pescado o sus jugos se ponen en contacto con alimentos cocidos o listos para consumir. Una forma
de que esto suceda es, si en el estante superior de la heladera, se coloca una fuente con carne cruda
y sus jugos se derraman sobre las verduras ya higienizadas que están guardadas en el estante inferior.
O bien, de manera indirecta, cuando por ejemplo las tablas y cuchillos utilizados para cortar carnes
crudas luego son utilizados para cortar o apoyar alimentos listos para consumir sin una limpieza y
desinfección previa.
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La separación de alimentos crudos y cocidos debe comenzar desde el momento de las compras y
mantenerse durante todas las etapas de elaboración.
SEPARAR LIMPIAR
● Separar al realizar las compras y ● Mantener todas las superficies,
durante el traslado las carnes crudas y equipos y utensilios limpios.
ponerlas en bolsas separadas del resto ● Lavar y desinfectar las superficies y
de los alimentos para evitar derrames utensilios entre la manipulación de
o goteo de jugos. También separar los alimentos crudos y alimentos cocidos
productos de limpieza de los o listos para consumir.
comestibles. ● Siempre que sea posible utilizar toallas
● Separar físicamente durante el de papel descartable en lugar de
almacenamiento o la exposición (en trapos rejilla, repasadores, etc. Cuando
cámaras, heladeras, exhibidores y no sea posible, éstos se deberán
dispensadores) los alimentos crudos de limpiar, desinfectar y secar todos los
aquellos alimentos cocidos o listos días antes de comenzar a trabajar y
para consumir. luego de que hayan estado en
● Separar físicamente o por intervalos de contacto con alimentos crudos.
tiempo, la manipulación de alimentos
crudos y alimentos cocidos o listos
para consumir durante la elaboración.
PROTEGER ORGANIZAR
● Colocar las carnes crudas en ● Implementar un flujo de productos
recipientes cerrados, en la parte dentro del local que evite la
inferior de la heladera o bien en el contaminación cruzada entre
sector de la misma que el fabricante alimentos crudos y cocidos o listos
haya destinado a las carnes. para consumir.
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IDENTIFICAR
● Usar recipientes y utensilios diferentes para manipular alimentos crudos y alimentos
listos para consumir o cocidos, o bien, lavarlos minuciosamente entre uso y uso.
● Para identificar tablas se puede utilizar un código de colores, donde cada color se
destine para manipular un tipo determinado de alimento (carnes, verduras, cocidos,
etc.).
En caso de usar bolsas reutilizables para transportar alimentos, deben lavarse con frecuencia para
evitar que se acumulen microorganismos en su interior y contaminen los alimentos.
Si se cuenta con más de una heladera, optar por guardar en una los alimentos crudos y en la otra
los alimentos ya elaborados o listos para consumir.
MENSAJES
Cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes, pollos, huevos y pescados.
Hervir los alimentos como sopas y guisos para asegurarse que alcanzaron los 70°C. Para carnes rojas
y pollos, cuidar que no queden partes rojas en su interior y sus jugos sean claros. Se recomienda el
uso de termómetro.
Recalentar completamente los alimentos cocidos hasta alcanzar al menos 74°C en el centro del
producto.
¿Por qué?
La correcta cocción mata casi todos los microorganismos peligrosos. Se recomienda cocinar el
alimento, de manera tal que todas las partes alcancen 70°C.
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Dado que las carnes resultan un medio favorable para el desarrollo microbiano, requieren especial
control de la cocción. Los trozos grandes de carne, pollos enteros y las preparaciones con carne
picada (albóndigas, hamburguesas, pastel de carne, etc) son especialmente importantes. Respecto a
estas últimas, esto se debe a que, durante el picado, las bacterias que se encuentran habitualmente
en la superficie de la carne, pasan al interior donde es más difícil alcanzar la temperatura de cocción
necesaria para su eliminación.
Para estar seguro que las comidas se mantienen por fuera de la zona de peligro (entre 5 y 60°C), se
debe contar con un termómetro que nos indique la temperatura de manera periódica, y
posteriormente registrar los datos.
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3. Asegurarse de que el termómetro no esté tocando un hueso o el recipiente, ya que puede
ocasionar una lectura incorrecta.
4. Asegurarse de limpiar y desinfectar el termómetro cada vez que se utilice para evitar una
contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
5. Si se utiliza el mismo termómetro para medir la temperatura de comidas calientes y frías, deberá
esperar a que el termómetro vuelva a la temperatura ambiente entre una medición y otra.
Es necesario calibrar el termómetro a diario, para ello se puede introducir el instrumento en agua
con hielo hasta que la temperatura se estabilice y la lectura alcance los cero grados centígrados.
De no ser así, será necesario ajustarlo manualmente hasta esa temperatura.
Utilizar envases o recipientes aptos para microondas, ya que algunos envases de plástico liberan
sustancias químicas tóxicas cuando se calientan, por lo que no deberían utilizarse para calentar
alimentos en el microondas.
Si cocina en horno microondas, mezclar bien los alimentos y cubrirlos para que se cocinen en
forma pareja.
¿SABÍAS QUÉ?
Existen otros tratamientos térmicos, como la pasteurización y la esterilización en donde se
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combinan diferentes tiempos y temperaturas para lograr la reducción de microorganismos hasta
un nivel seguro o eliminación de microorganismos y sus diferentes formas.
MENSAJES
Enfriar lo más rápido posible los alimentos cocidos y los perecederos (por debajo de los 5°C).
No dejar los alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas.
Mantener bien caliente la comida lista para servir (arriba de los 60°C).
No guardar las comidas preparadas por mucho tiempo, ni siquiera en la heladera.
No descongelar los alimentos a temperatura ambiente.
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¿Por qué?
Algunas bacterias pueden multiplicarse muy rápidamente si el alimento es conservado a temperatura
ambiente. Por debajo de los 5°C o arriba de los 60°C el crecimiento bacteriano se hace más lento o se
detiene.
Control de temperaturas
La falta de control de las temperaturas de almacenamiento (en frío y en caliente) y cocción de los
alimentos es uno de los factores más comúnmente asociado a la transmisión de las Enfermedades
Transmitidas por Alimentos.
Es importante controlar que los alimentos estén fuera del rango de temperaturas denominado “zona
de peligro” (entre 5°C y 60°C) y así disminuir la probabilidad de que las bacterias proliferen en todo
momento, desde la recepción de las materias primas hasta el expendio y/o servicio de las comidas
preparadas.
La persona que transporta materias primas y productos terminados debe conocer que el vehículo en
el que transporta los alimentos, estará en todo momento habilitado, en perfectas condiciones de
higiene y conservación y cumpliendo con los requisitos según el tipo de alimento que se traslada.
Temperaturas de almacenamiento
Almacenamiento en seco: los alimentos secos y enlatados deberán conservarse a una temperatura
entre 10°C y 21°C, en ambiente protegido del sol y la humedad.
Temperatura de refrigeración: todos los alimentos que necesitan refrigeración deberán conservarse
a una temperatura menor o igual a 5°C (menor a 2°C para carne fresca picada).
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Temperatura de congelación: los alimentos congelados deben mantenerse a una temperatura entre
-12°C y -18°C, excepto que en el rótulo del producto se especifique otra temperatura.
Mantenimiento en caliente: en el caso de los alimentos que se mantienen o exhiben en caliente, la
temperatura del producto deberá permanecer siempre por encima de los 60°C.
Evitar guardar las sobras de comida en la heladera por más de 3 días y no recalentarlas más de 1
vez.
Si no es posible la conservación segura de los alimentos, opte por adquirir alimentos frescos y
utilizarlos inmediatamente.
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seguido de la cocción inmediata del alimento, debido a que algunas áreas del alimento pueden
calentarse durante el descongelado.
No volver a congelar un alimento que ya fue descongelado, a menos que se cocine antes de
llevarlo nuevamente al freezer.
Cuando se opte por el enfriamiento rápido, se debe seguir el siguiente procedimiento para lograr que
así sea:
1. Etapa de pre-enfriamiento busca descender la temperatura de cocción hasta 60°C en un tiempo
inferior a 30 minutos.
2. Reducir la temperatura desde 60°C hasta 21°C en 2 horas o menos.
3. Reducir la temperatura desde 21°C hasta 5°C o menos en 2 horas adicionales para un total máximo
de 4 horas de todo el proceso.
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- Colocar los recipientes en la heladera o cámara. En esta
etapa se pueden emplear recipientes de hasta 12 cm de
profundidad. No obstante, es necesario tener en cuenta
que alimentos como sopas, cremas o similares, no
deben sobrepasar el nivel de 7 u 8 centímetros de
profundidad, lo mismo que preparaciones muy espesas
no deben sobrepasar el nivel de 6 centímetros. Será
necesario dejar espacios entre los recipientes con lo
cual el aire frío circula mejor y hace más eficiente el
proceso.
- Medir la temperatura de los alimentos con un
termómetro higienizado para observar si se cumplen los
criterios para el enfriamiento rápido (ítems 1 a 3).
- El material de los recipientes utilizados deberá ser acero inoxidable o aluminio, ya que hacen más
eficiente la penetración del frío al alimento. El plástico u otros materiales, reducen de manera
considerable la eficiencia del proceso de enfriamiento.
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Los vehículos destinados al transporte de alimentos refrigerados o congelados, es conveniente que
cuenten con medios que permitan verificar la humedad (si fuera necesario) y el mantenimiento de la
temperatura adecuada.
¿SABÍAS QUÉ?
El Código Alimentario Argentino en su artículo 154 bis establece definiciones para los diferentes
tipos de transportes; cómo así también, las responsabilidades establecidas sobre las personas
humanas y jurídicas intervinientes en el transporte de alimentos y los requisitos generales en lo
que concierne a la Autorización Sanitaria/Habilitación.
MENSAJES
Usar agua segura o tratarla para que lo sea.
Seleccionar alimentos sanos y frescos.
Preferir alimentos ya procesados, tales como la leche pasteurizada.
Lavar las frutas, verduras y las hortalizas minuciosamente, en especial si se consumen crudas.
No utilizar alimentos después de la fecha de vencimiento.
¿Por qué?
Los alimentos, incluyendo el agua y el hielo, pueden estar contaminados con bacterias y/o sustancias
químicas. Se pueden formar sustancias químicas tóxicas en alimentos alterados o mohosos. El
cuidado en la selección de las materias primas y la adopción de medidas simples como el lavado y el
pelado pueden reducir el riesgo.
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El agua sin tratar de ríos y canales puede contener parásitos y patógenos que pueden causar diarrea,
fiebre tifoidea o disentería. ¡El agua sin tratar de ríos y canales NO ES SEGURA!
El agua de lluvia recogida en depósitos limpios es segura siempre que los depósitos estén protegidos
de la contaminación de pájaros u otros animales.
El agua segura debe usarse para: BEBER - HACER HIELO - LAVAR ALIMENTOS – HACER INFUSIONES -
LAVARSE LOS DIENTES Y LAS MANOS - COCINAR - LIMPIAR LOS UTENSILIOS DE COCINA Y LOS
CUBIERTOS.
BEBER HACER HIELO LAVAR HACER INFUSIONES LAVARSE LOS DIENTES COCINAR
Además del agua potable suministrada por la red (agua corriente), es posible convertir en agua
segura aquella que proviene de otras fuentes (pozo, aljibe, cisterna, etc.). En ese caso, como la
contaminación del agua no siempre se nota a simple vista o por el sabor, es necesario tomar medidas
para cerciorarse que se está utilizando agua segura.
Si el agua está muy sucia, antes de potabilizarla debe ser filtrada a través de una tela limpia, para
retirar las impurezas visibles. El hervido, la cloración y la filtración son medios importantes para
desactivar los patógenos microbianos pero no eliminan las sustancias químicas nocivas.
La lavandina a utilizar debe indicar en su rótulo la leyenda “apta para desinfectar agua”. Las
lavandinas en gel, aditivadas o con fragancias, no deben utilizarse para este fin ya que contienen
sustancias químicas tóxicas.
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Limpieza de tanques
Para que el agua sea segura en los hogares y establecimientos de alimentos es fundamental
mantener los tanques de almacenamiento de agua en condiciones higiénicas adecuadas. Para ello, es
necesario limpiarlos con cierta frecuencia.
Para mantener los tanques en adecuado estado de higiene, se recomienda limpiarlos y desinfectarlos
una o dos veces al año.
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ABRIR las llaves de los caños de bajada a la red interna y abrir canillas para que escurra un rato.
¿SABÍAS QUÉ?
La fruta, la verdura y las hortalizas frescas son una fuente importante de patógenos y
contaminantes químicos. Por lo tanto, es necesario lavarlas y desinfectarlas antes de comerlas o
utilizarlas en alguna preparación. También, cortar y tirar las partes estropeadas o magulladas ya
que las bacterias pueden desarrollarse en esos sitios.
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Para limpiar y desinfectar frutas y vegetales se deben seguir los siguientes pasos:
1. Lavar frutas y/o vegetales bajo chorro de agua segura para remover la suciedad adherida. En el
caso de vegetales de hoja, lavar hoja por hoja. No utilizar detergente.
2. Llenar la bacha o un recipiente profundo con agua segura hasta que frutas y/o vegetales queden
sumergidos, con la ayuda de una jarra medidora para saber exactamente los litros que colocamos.
Tener en cuenta que la bacha o el recipiente deben estar previamente desinfectados.
3. Por cada litro de agua, medir la cantidad de lavandina a colocar según su concentración:
- Lavandina 25 gr Cl/litro: 5 ml. (medido con jeringa o tapa medidora de jarabe)
- Lavandina 35 gr Cl/litro: 4 ml. (medido con jeringa o tapa medidora de jarabe)
- Lavandina concentrada 55 gr Cl/litro: 2,5 ml. (medido con jeringa o tapa medidora de jarabe)
4. Sumergir frutas y/o vegetales y dejar actuar por 10 minutos.
5. Enjuagar con abundante agua segura.
5. Secar al aire o con toalla de papel descartable, antes de guardarlas en la heladera.
Utilizar lavandina que indique en su rótulo la leyenda “apta para desinfectar agua” y se encuentre
registrada en ANMAT.
Las lavandinas en gel, aditivadas o con fragancias, no deben utilizarse para este fin ya que
contienen sustancias químicas tóxicas.
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El almacenamiento de los alimentos depende del tipo de producto que
se va a guardar.
El lugar de almacenamiento, para los productos que no requieran
refrigeración o congelación, debe ser: fresco, seco, ventilado, limpio,
separado de paredes, techo y suelo por un mínimo de 15 centímetros.
Se debe utilizar siempre estantes o tarimas para apoyar las materias
primas. Nunca apoyarlos directamente en el suelo.
Rotulación de alimentos
Todo producto alimenticio envasado debe poseer rótulo completo y legible, en el idioma del país
donde se va a consumir. El rotulado de los alimentos tiene por objeto suministrar a quienes los
consuman información sobre características particulares de los alimentos, su forma de preparación,
manipulación y conservación, su contenido y sus propiedades nutricionales.
En el capítulo V del Código Alimentario Argentino, se detalla la reglamentación para el rotulado de
los alimentos envasados.
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- Preparación e instrucciones de uso del alimento, cuando corresponda
- Información nutricional
EN RESUMEN…
- Las cinco claves para la inocuidad de los alimentos promueven prácticas seguras de
manipulación con el objetivo de prevenir la aparición de Enfermedades Transmitidas por
Alimentos.
- Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón durante al menos 40-60 segundos es la
forma más sencilla de prevenir muchas enfermedades, incluso las transmitidas por
alimentos.
- Lavar y desinfectar todas las superficies, equipos y utensilios utilizados en la preparación de
alimentos.
- Proteger los alimentos y las áreas de elaboración de insectos, mascotas y otros animales.
- Separar siempre los alimentos crudos de los cocidos y de los listos para consumir.
- Usar equipos y utensilios diferentes para manipular carnes y otros alimentos crudos.
- Conservar los alimentos crudos y cocidos en recipientes separados.
- Cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes, pollos, huevos y pescados.
- Es recomendable utilizar termómetro para medir las temperaturas de cocción de los
alimentos. En caso de no contar con uno, cuidar que no queden partes rojas en el interior de
carnes rojas y pollo y que sus jugos sean claros. Hervir los alimentos como sopas y guisos
durante al menos 1 minuto.
- La falta de control de las temperaturas de almacenamiento en frío y mantenimiento en
caliente y cocción de los alimentos es uno de los factores más comúnmente asociados a la
transmisión de ETA. Controlar que los alimentos estén fuera del rango de temperaturas
denominado “zona de peligro” (entre 5°C y 60°C) es fundamental para disminuir la
probabilidad de que las bacterias proliferen.
- Utilizar métodos seguros de descongelación (heladera, bajo chorro de agua segura, horno
microondas o como parte de la cocción) y aplicar el procedimiento recomendado para el
enfriamiento rápido de los alimentos.
- Utilizar agua segura o tratarla para que lo sea. Emplearla para beber, hacer hielo, lavar
alimentos, hacer infusiones, lavarse los dientes y las manos, cocinar y limpiar los utensilios
de cocina y los cubiertos.
- Mantener los tanques de agua en adecuado estado de higiene aplicando el procedimiento de
limpieza y desinfección recomendado.
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- Seleccionar materias primas seguras. Evitar los alimentos estropeados, en descomposición o
vencidos. Lavar y desinfectar las frutas y verduras, especialmente si se van a consumir
crudas. Chequear el rotulado de los alimentos envasados.
- Verificar la temperatura de llegada de los alimentos de acuerdo a las pautas para su
conservación en congelación, refrigeración o en caliente.
Jabón antibacteriano
Utilización de guantes
Limpieza de tanques
Agua segura
Temperaturas seguras
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