SEMANA 7
Docentes: Lic. Darin Katerin Vasquez Mendoza.
Curso: Fisioterapia y rehabilitación.
Tema: Cuidados en pacientes con discapacidad.
CUIDADOS EN PACIENTES CON DISCAPACIDAD
La discapacidad física - motora afecta a personas de cualquier edad que
presentan alguna patología neurológica, traumática o cardiopulmonar que los
obliga a permanecer en silla de ruedas o en cama, de forma temporal o
permanentemente, situación que requiere cuidados especiales.
Antes de planear el cuidado:
1. El primer paso para planear el cuidado de los pacientes con discapacidad
física o motora es establecer el grado de limitación para la ejecución de las
actividades de la vida diaria (AVD), entre las que se incluyen baño, vestido,
calzado, alimentación, locomoción y control de esfínteres, que puede variar
entre la ausencia de limitación y la imposibilidad de realizarlas.
2. En segundo lugar, es importante recordar que el cuidado puede tener
consecuencias físicas y emocionales negativas que dan lugar a
sentimientos o emociones que repercuten de diferentes maneras en la
persona cuidadora, por lo que se debe tener en cuenta la importancia del
autocuidado físico, psicológico y social para evitar la aparición de un
“segundo paciente”.
3. En tercer lugar, de acuerdo con la condición del paciente y con el contexto
del cuidado, se deben considerar, los siguientes aspectos generales del
cuidado:
Arreglo de la unidad o habitación: Limpieza del entorno, revisión y
ubicación de protectores de colchón, cambio y tendido adecuado de
la cama, medidas que evitan accidentes y aparición de lesiones de la
piel por contacto.
Higiene corporal: Incluyendo el baño, la aplicación de cremas
hidratantes, el cambio de pañales o protectores en los casos en
incontinencia urinaria o fecal, el corte de las uñas y la higiene oral,
entre otras.
Vestido y calzado: De acuerdo con la condición del paciente, con las
posibilidades de movilización y con el grado de discapacidad, apoyo
en proceso de vestido y calzado, usando ropa de algodón y zapatos
cómodos.
Apoyo en los procesos de alimentación y en los procesos de
eliminación de orina y materia fecal y/o cambio de pañales o
protectores en casos de incontinencia.
Revisión, ajuste o cambio de sondas, catéteres y otros dispositivos
médicos de soporte, para garantizar su funcionamiento normal y
prevenir complicaciones.
Cambios frecuentes de posición e identificación y prevención del
contacto con superficies u objetos que puedan generar la aparición
de úlceras en la piel.
Elaboración de un inventario de medicamentos que incluya horarios,
dosis y vía de administración, así como un control de la realización
de dicha actividad.
Revisiones regulares:
Muchas discapacidades evolucionan con el paso del tiempo. Saber en qué estado
se encuentran en cada momento resulta esencial para poder ofrecer los cuidados
que necesitan las personas con algún tipo de limitación física o mental.
Por ello, además de no faltar a ninguna visita médica, terapia o sesión de
rehabilitación, la persona que está a cargo de su cuidado también debe
encargarse de la administración de todos los medicamentos que le sean
prescritos.
1. Actividad física diaria
Todos los manuales de cuidado de personas con discapacidad o en
situación de alta dependencia recomiendan la realización de actividad física
moderada a diario.
Un paseo de media hora o unas tablas básicas de gimnasia centradas en
los movimientos articulares o la tonificación en aquellos que no puedan salir
a la calle bastarían para tener cubierta la actividad física diaria.
Para aquellas personas con movilidad reducida que tienen que pasar
mucho tiempo en cama, ya sea de manera temporal o a largo plazo, les es
conveniente usar una cama articulada con carro elevador, o algún tipo de
cama articulada eléctrica. Esto les permite cambiar de postura con facilidad
y hacer ciertos ejercicios diarios en cama para que los músculos no se
atrofien.
Si el paciente tiene una discapacidad física para caminar y se mueve en
silla de ruedas, es necesario que practique ejercicio sentado para fortalecer
el tronco superior.
2. Alimentación equilibrada
De igual forma es altamente recomendable que las personas
discapacitadas eviten en la medida de lo posible el sedentarismo, también
lo es que lleven una dieta saludable, equilibrada y en porciones adecuadas.
Cuidado personal
Mantener en un perfecto estado de aseo a las personas con discapacidad
es imprescindible, como también lo es vestirlas y arreglarlas a diario,
incluso aun cuando estas no vayan a salir de casa.
Las camas articuladas son una gran ayuda para el cuidador, porque les
permite colocar a la persona en una postura correcta para facilitar el aseo y
cualquier otro tipo de cuidado.
3. Establecer horarios
Son muchos los estudios médicos que han demostrado que disponer de
unos horarios fijos y establecer una serie de rutinas diarias ofrece enormes
beneficios a nivel mental. Algo especialmente relevante en las personas
discapacitadas.
4. Hábitos saludables del cuidador
El consumo de sustancias como el tabaco o el alcohol no solo es una de las
principales causas de discapacidad, sino que dificulta enormemente la
recuperación de las personas con algún tipo de limitación motora o
psicológica.
Por ello, si la persona a la que se cuida dispone de alguno de estos vicios o
cualquier otra adicción, es importante trabajar concienzudamente en la
retirada progresiva de estos hábitos nocivos.
5. Productos y accesorios adecuados
Cada persona dependiente debe estar equipada con los accesorios y
productos necesarios para facilitar la movilidad, y las tareas del cuidador.
Hablando de manera general, estos son solo algunos de los productos
básicos de los cuales debe disponer una persona con “discapacidad”.
Silla de Ruedas
Si la persona discapacitada transita en silla de ruedas, es recomendable
elegir la adecuada para sus necesidades. Por ejemplo, una silla de
ruedas demasiado ancha impedirá al usuario moverse por los espacios
más estrechos de su casa, o una silla demasiado pesada, o no tiene
motor eléctrico, dificultará su traslado.
Por lo tanto, la elección dependerá de factores como el peso de la
persona, de si se usa para espacios interiores o exteriores, o del nivel de
necesidad de traslado de la silla de ruedas eléctrica o manual.
Camas articuladas
Las camas articuladas son una gran ayuda, no solo para la persona
dependiente, ya que gracias a ellas el usuario puede acomodar su
postura para comer correctamente, hacer ejercicios, o simplemente
descansar en una postura más elevada que no perjudique su columna.
Son además beneficiosas para el cuidador, ya que, gracias a su opción
de poder elevarse, el cuidador puede mantener una postura correcta
que prevenga lesiones.
Rampas de Acceso
Las rampas de acceso, al igual que son necesarias en negocios,
parques, y otros sitios transitables, pueden ser necesarias en casa si
todas las superficies no están al mismo nivel.
Cuidado del hogar
Mantener el hogar limpio y ordenado es otro aspecto clave en el cuidado
de una persona con discapacidad.
En función del grado de discapacidad de la persona de la que se está a
cargo es posible que, además de limpiar, también se tenga que cocinar,
lavar la ropa, planchar o encargarse de hacer la compra.
Cuidado emocional
Uno de los cuidados para personas con discapacidad más importantes
es el emocional.
El cuidador, además de cubrir todas las necesidades fisiológicas de la
persona que tiene a su cargo, debe ser capaz de acompañarle física y
emocionalmente, darle conversión, realizar distintas actividades junto a
ella.
En este punto cabe señalar que muchas personas diagnosticadas con
algún tipo de discapacidad se muestran especialmente reticentes a ser
cuidadas por alguien que no sea un familiar cercano.
En algunos casos, estos solo aceptan que sea un determinado miembro
de la familia quien se encargue de brindar la ayuda que necesita para
llevar a cabo ciertas actividades íntimas y/o que requieren de cierto tacto
y confianza previa.
Cuando esto sucede solo se puede actuar de dos formas: o
satisfaciendo sus deseos o haciéndole ver que la persona que él quiere
a su lado también necesita ayuda para poder cuidarlo, sin que ello
signifique que vaya a dejarlo de lado.
Uno de los trucos que mejor funcionan para que, poco a poco, se pueda
llevar a cabo una transición entre un familiar y un profesional del cuidado
es introducir en el hogar a un cuidador como “personal doméstico” y
que, poco a poco, se vaya estableciendo una relación personal entre
ambos.
Para que la relación funcione es fundamental que el cuidador profesional
sea del gusto de aquel a quien va a cuidar. Por ello es recomendable
que el cuidador comparta idioma, cultura y a ser posible generación con
el cuidado.
LINKOGRAFIA:
[Link]
Rengifo_2020_TG..pdf
[Link]
discapacidad/
[Link]
discapacidad/