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Introducción a la Cábala y el Alma

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R abí I ejiel B ar L ev

EL CANTO
DEL ALMA
Introducción a la Cábala

El canto del alma_CREDITO+PUBLI actualizado 2a [Link] 1 27/5/24 8:39


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Colección Biblioteca Cábala y judaísmo


El canto del alma
Rabí Iejiel Bar Lev

1.ª edición: noviembre de 2003


2.ª edición: septiembre de 2024

Título original: Iedid Nefesh

Traducción: E. A. Drelcwicz
Maquetación: Marta Rovira
Diseño cubierta: Enrique Iborra

© 2003, 2024 Rabí Iejiel Bar Lev


(Reservados todos los derechos)
© 2003, Ediciones Obelisco, S. L.
(Reservados los derechos para la presente edición)

Edita: Ediciones Obelisco, S. L.


Collita, 23-25. Pol. Ind. Molí de la Bastida
08191 Rubí - Barcelona
Tel. 93 309 85 25
E-mail: info@[Link]

ISBN: 978-84-1172-188-2
DL B 46.982-2003

Impreso en los talleres gráficos de Romanyà/Valls, S. A.


Verdaguer, 1 - 08786 Capellades (Barcelona)

Printed in Spain

Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la
cubierta, puede ser reproducida, almacenada, transmitida o utilizada en manera alguna por
ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o electrográfico,
sin el previo consentimiento por escrito del editor. Diríjase a CEDRO (Centro Español de
Derechos Reprográficos, [Link]) si necesita fotocopiar
o escanear algún fragmento de esta obra.

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El canto del alma 22/10/03 09:48 Página 7

INTRODUCCIÓN

En su libro Emuna Ubitajon escribe el Jazón Ish: “Si un hom-


bre es sensible, posee paz interior, está libre de ambición luju-
riosa y se maravilla frente a la inmensidad del cielo y la pro-
fundidad de la tierra; si se estremece profundamente ante lo
enigmático del mundo que se le aparece como un acertijo
indescifrable y maravilloso, y este misterio cautiva su intelecto
y su corazón, entonces no vive más que para descifrar el enig-
ma que se convierte en su máxima ambición. Su alma brega por
interpretar su solución, y para lograrlo es capaz de luchar con-
tra viento y marea, porque, ¿qué sentido tiene su efímera vida
si el propósito de ésta le es totalmente desconocido, si su alma
confundida y doliente, anhela revelar el secreto y origen de
todo –y las puertas se le cierran?”
Lo antedicho expresa el sentir de un hombre que logró alejar-
se del marasmo del mundo, del ritmo arrollador que nos dicta a
diario la vida. Y tras describir los prodigios del mundo, el Jazón
Ish continúa explicando cómo fueron creados el hombre y su
entorno de acuerdo con un plan preciso y detallado, previamente
concebido, y finaliza su capítulo diciendo: “Y la verdad de Su exis-
tencia, Bendito Sea, es aceptada por su corazón sin dubitaciones
ni objeciones, porque su corazón percibe destellos de luz que
alumbran más allá del límite de este mundo y, obligatoriamente,
su Creador le proporcionará solución al enigma del mundo y del
hombre a través de la fe que existe un Amo que guía a Su obra”.

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

Pero con la fe no es suficiente. La curiosidad innata del


hombre lo impulsa a buscar las respuestas que puedan sosegar
su alma, y así se cuestiona acerca de qué debe hacer para llenar
de contenido y significado su vida, para que sus acciones pasa-
das, presentes y futuras estén sustentadas bajo un mismo y
único plan, el cual tenga un asidero sólido y real y cuya defini-
ción sea aceptada por su intelecto. Después de afianzada la fe
en el corazón y en la mente, surge la siguiente pregunta, o,
como lo expresa el rabino Moshé Jaim Luzzatto en Mesilat
Iesharím: “El fundamento de la piedad y la raíz del servicio per-
fecto es que el hombre conozca cuál es su obligación en su
mundo”. Si la persona de forma instintiva no es movida a dese-
ar conocer a su Creador, viene entonces la Torá demandando a
cada persona su deber de conocer su obligación en este mundo.
El judaísmo revela el objetivo de la vida en el mundo, el cual
sólo puede realizarse en nuestro mundo: “corregir al mundo
para que llegue a ser gobernado por la Presencia divina.” Todo
individuo debe servir a su Creador durante toda su vida, some-
tiendo sus actos, palabras y pensamientos para lograr este fin.
Cada persona construye y corrige su propio mundo, e Israel, a
quien le fue dada la Torá, debe aspirar a construir y corregir al
mundo entero. Pero ya dijimos que sólo con la fe no es sufi-
ciente, porque valiéndonos únicamente de la fe no podremos
cambiar la conducta humana. Para que el hombre llegue a sub-
yugar sus actos, su forma de hablar y sus pensamientos a fin de
servir al Creador, debe conocer a Dios, y sólo a través del cono-
cimiento del Creador –a través del poder del daat– puede trans-
formar sus cualidades y su forma de obrar. La fe está por enci-
ma de toda especulación racional, y de toda disquisición inte-
lectual. El rabino Eliahu Dessler escribe en su libro Mijtav
MeEliahu (Primera Parte, pág. 68): “la fe, la emuná, implica lo
que uno cree aunque aún el intelecto no pueda percibir”. La fe
circunda al hombre pero no entra en él, o sea, no es interiori-

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zada por el hombre y, por su parte, el daat es el conocimiento


de Dios, la aprehensión interior que permite conocer al
Creador. Aunque no podamos captar la esencia Divina, pode-
mos sin embargo conocer y sentir Su existencia, pero esto es
factible sólo cuando el conocimiento se fusiona con el senti-
miento, con el conocimiento interior. Cuando El Santo,
Bendito Sea, nos ordena en Su sagrada Torá (Deuteronomio
4:39): “Y lo conocerás hoy, y lo interiorizarás en tu corazón,
que El Eterno es Dios”, no se está refiriendo sólo a ampliar
nuestro conocimiento intelectual acerca de la grandeza del
Creador, sino a la combinación del conocimiento con la emo-
ción y el reconocimiento interno de Su existencia. En tanto
el conocimiento intelectual perdure en el hombre, desposeído
del conocimiento emocional y el reconocimiento interior, no
encontraremos aquí el conocer a Dios sino nada más que la fe.
El Talmud nos brinda el ejemplo de un ladrón que reza para
triunfar en su misión. No cabe duda de que este ladrón es muy
creyente, de lo contrario no habría acudido al Creador en su
plegaría. Esto sucede porque la fe por sí misma no nos mueve
a sobreponernos a nuestras pasiones y a corregir nuestra perso-
na. ¡Ni siquiera es capaz de frenar a un ladrón!
Hace algunos años recé en Estados Unidos en una sinagoga
ortodoxa en la fiesta de Sucot. Cuando estaba rodeando el púl-
pito con el lulav y el etrog en mis manos, me confesó un abo-
gado muy formado que estaba a mi lado: “Si mi banquero me
viera con el lulav en mi mano, girando como si estuviera real-
mente loco, cancelaría el crédito de mi cuenta”. Si este aboga-
do hubiera tenido un poco de daat, además de un conoci-
miento intelectual del Creador, no habría efectuado esta obser-
vación. El solo hecho de habérsele ocurrido tal idea revela que
no está del todo seguro de sus acciones, y que probablemente
bajo presiones sociales o de tipo económico, dejaría de cumplir
todos los preceptos que según él despertarían la burla de sus

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

semejantes. Este abogado es sin duda creyente, pero su fe no


posee la fortaleza suficiente como para ayudarlo a sobreponer-
se a sus preconceptos sociales, ignorando a sus detractores. Su
fe no tiene el poder de discriminar entre el bien y el mal ni de
deshacerse de este último. Sin duda, como a muchos otros,
le falta el daat, la maravillosa sensación del Dios Viviente en lo
más profundo de su ser, sensación que se fortalece y crece con
cada precepto que realizamos.
Aclaramos más arriba que el propósito de este mundo es
corregirlo a fin de ser gobernado por la Presencia Divina. El
primer paso para concretizar este proyecto es el cumplimiento
de los 613 preceptos, tal como aparecen en la Torá y en la Ley
Oral. El cumplimiento de los preceptos inspira al hombre a
estudiar, a ampliar su conocimiento y a elevarse espiritualmen-
te. Una vez que el individuo decide cumplir con su obligación
en su mundo, ya no será la misma persona. Existen subidas y
bajadas, avances y retrocesos, pero ya no se puede quedar estan-
cado; su alma bregará por lograr más y más, y es ella quien lo
impulsará, como expresa el rey David: “Mi alma está sedienta
de Ti” (Salmos 63), y “como la cierva anhela las corrientes de las
aguas, así Te anhela el alma mía, oh Dios” (ibíd. 42). Eviden-
temente, este ímpetu interior difiere entre persona y persona ya
que el alma de cada hombre tiene su propia raíz en los mundos
superiores, y cuanto más elevada sea la raíz, mayor será el ímpe-
tu y la aspiración de unirse y consagrarse a su Creador, procu-
rándolo hasta saciar su ardiente deseo.
Algunos se conforman con cumplir los preceptos y com-
prender el motivo de su cumplimiento de acuerdo con lo
expuesto en textos clásicos como el Sefer Hajinuj. Las explica-
ciones allí expuestas satisfacen a quienes buscan información
general en lo referente al cumplimiento de los preceptos. Estos
individuos rezan con devoción y estudian la Torá por el solo fin
de estudiarla; en sus oraciones, en su estudio de la Torá y en el

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EL CANTO DEL ALMA

cumplimiento de los preceptos, se consagran al servicio Divino


de todo corazón y se elevan en el estudio y el temor a Dios cada
uno de acuerdo a la raíz de su alma.
Sin embargo, esto no es lo que ocurre con todos; algunos
otros, además de cumplir estrictamente con los preceptos, bus-
can y ansían conocer al Creador. No se conforman con un enfo-
que superficial, sosteniendo que las historias de la Torá poseen
un significado más profundo, tal como enseña el Zohar
(Behaalotjá): “Desdichado el hombre que dice que la Torá viene
a relatarnos simples historias”. Es decir, la Torá oculta maravi-
llosos secretos entre líneas, y nos fue otorgada para que conoz-
camos al Creador, lo reconozcamos y estudiemos Sus caminos.
Por lo tanto, es difícil aceptar interpretaciones simples de las
leyes y los preceptos de la Torá. El rabino Jaim Vital escribe en
su introducción al Etz Hajaim: “Las interpretaciones simples de
la Torá y sus relatos, leyes y mandamientos, en tanto simplifi-
cados, no revelan un reconocimiento o conocimiento del
Creador. Por el contrario, ciertas leyes y reglamentos aparecen
como irracionales... lo mismo que el detalle extremo de sus par-
tes y modos. Y de ser así, ¿en qué se sustenta el esplendor de la
Torá, su grandeza y su belleza?”
El judaísmo no prohíbe al hombre creyente formular pre-
guntas sino al contrario, ya que existe respuesta a todos los inte-
rrogantes, en la medida en que las preguntas sean formuladas
con inteligencia, y sólo por medio de ellas llegará aquel que las
formula a conocer a Su Creador y Sus caminos. Las preguntas
de una persona inteligente son aquellas que provienen de aquel
que, a pesar de cuestionar, no deja que tales formulaciones lo
arranquen del camino de la Torá, continuando con el cumpli-
miento de los preceptos y su estudio a pesar de enfrentarse y
reconocer sus dudas.
Hoy en día vivimos atestados de información, y se formu-
lan preguntas muy inteligentes, y las respuestas deben ser satis-

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factorias y convincentes para todos los niveles de la población.


En las generaciones precedentes, antes de la aparición del juda-
ísmo laico, el hombre religioso no estaba expuesto a la influen-
cia del liberalismo ni de otras corrientes y de algún modo se
encontraba protegido, vivía en el seno de su familia, y su marco
de relaciones estaba circunscrito a personas de su misma idio-
sincrasia. Es obvio que en una época así no era indispensable la
profundización de la Torá, y ésta y la fe unidas bajo un gran
temor a Dios, se fue transmitiendo de generación en genera-
ción y de familia a familia. Sin embargo hoy en día es muy difí-
cil encontrar respuestas que satisfagan a los jóvenes que en su
mayoría han absorbido grandes porciones de humanismo secu-
lar y que, por otra parte, de un modo u otro, se sienten adhe-
ridos a un marco religioso o tradicionalista. Esta generación
debe recibir las respuestas adecuadas antes que estos marcos se
vean dañados.
¿Cómo hacerlo? La única vía posible es a través de explica-
ciones lógicas y racionales de los preceptos de la Torá, lo cual se
logra estudiando el significado más profundo identificado con
la Cábala. Dicho estudio nos brinda una sensación de expan-
sión del conocimiento y de participación en el acto diario de
renovación de la Creación. ¿Y por qué se logra esta sensación?
Porque a través del estudio más profundo, el estudiante com-
prende que toda la Torá es la revelación de la voluntad Divina,
y que el cumplimiento de los preceptos es lo que valida la exis-
tencia permanente del mundo. La sección del rezo diario: “El
que renueva con Su bondad cada día el acto de Creación” reci-
be una connotación mucho más significativa. El estudio más
recóndito de la Torá es el estudio de la Cábala, que logra desa-
rrollar la “Torá revelada” al nivel de sabiduría Divina y confie-
re a cada aspecto de los preceptos contenido y lógica.
Dijimos ya que el propósito de la existencia humana en este
mundo es servir a su Creador para, de este modo, rectificar el

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EL CANTO DEL ALMA

mundo y posibilitar el reinado de la Presencia Divina. Pero, si


debemos corregirlo, ¿cuáles son sus imperfecciones? Y además,
¿de qué modo debemos servir al Creador? ¿Es que acaso Él
necesita de nuestros servicio? ¿Qué logramos cumpliendo los
preceptos? La Cábala responde a todos estos interrogantes de
forma clara y comprensiva.
Para entender la diferencia entre quien cumple los precep-
tos partiendo de una comprensión superficial y quien los cum-
ple después de haber profundizado en el estudio de la Cábala,
haremos una analogía:
Un individuo mantiene durante muchos años una forma de
vida muy saludable, controla su dieta, realiza gimnasia, evita el
estrés, etc. Sin duda este individuo que gozó de muy buena
salud poseía una larga lista de actividades que debía hacer y
otra, más larga aún, de actividades de las cuales debió abste-
nerse. Con el tiempo despertó su curiosidad y quiso saber por
qué cierto alimento le estaba prohibido, y por qué cierta com-
binación de alimentos resulta insalubre. También quiso cono-
cer la función de las vitaminas y las enzimas en su cuerpo. Todo
esto es muy importante para él porque su salud le es funda-
mental y, por lo que sabe, su vida depende totalmente de ella.
Por lo tanto no cesará hasta estudiar la conformación de su
cuerpo y su funcionamiento interno, no reposará hasta haber
estudiado, leído y conocido la ciencia de la medicina, la bio-
química y la fisiología, e incluso completará sus conocimientos
estudiando sicología. Al cabo de esta investigación, ya no le
afectarán las limitaciones auto impuestas, porque habrá cobra-
do conciencia de lo que podría sucederle a su cuerpo si trans-
grediera las reglas de su estricto régimen de vida.
Con el transcurso del tiempo estudió qué alimentos contri-
buyen especialmente a la salud de su organismo, y a esta altura
puede ya definir cada parte de su cuerpo y explicar cómo cier-
tos alimentos contribuyen a mejorarlas o dañarlas. Estudió

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también qué enfermedades atacan los órganos del cuerpo, y


cuáles son los medicamentos necesarios para curarlas.
Aún si en el pasado estas restricciones lo preocuparon y llegó
a cuestionar el valor y el sentido de las mismas, el estudio valió
la pena porque ya no se siente más limitado. Ahora se siente
feliz porque sabe que está haciendo lo correcto.
La analogía se aplica a una persona religiosa, de amplia cul-
tura general, que suele sentir al cumplimiento de los preceptos
como una carga y, a pesar de esto, sigue cumpliéndolos de
modo automático. Mientras esté junto a personas de su misma
línea religiosa no habrá confrontamientos, pero frente a extra-
ños, se pondrá a la defensiva, porque incluso a sí mismo le
resultará difícil explicar el rezo y los diversos ritos, como por
ejemplo balancear el lulav durante la festividad de Sucot hacia
los cuatro puntos cardinales. Este individuo cumple los pre-
ceptos no por convicción sino por costumbre.
Sin embargo, si esta misma persona estudiara con profundi-
dad el sentido más hondo de la Torá y los preceptos, encontra-
ría no sólo respuestas convincentes a sus cuestionamientos, sino
que se aproximaría más al versículo que se refiere a “... contem-
plar la gloria del El Eterno y visitar Su templo” (Salmos 27).
Mencionamos antes que la Cábala responde a los interro-
gantes que se formula un joven intelectual. Muchos dicen que la
Cábala se ocupa de espíritus, demonios, encarnaciones, etc. y
que dicho misticismo no tiene cabida en una mente racional.
Para fortificar sus argumentos reclutan a Maimónides que
rechaza todo lo que a espíritus se refiere. Mas esto nada tiene
que ver con la realidad. El rabino Moshe Jaim Luzzatto escribe
en Miljemet Moshé: “La Cábala no es más que una explicación
de cómo el sagrado Emanador ordenó las leyes del Poder
Directivo, de cómo Él, Bendito Sea, genera y gobierna todo lo
que acontece en Su mundo, con inmensa sabiduría”. Los caba-
listas hacen uso frecuente de las partes del cuerpo. Así, como

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dijo Job: “Desde mi carne percibiré a Dios”. Utilizando la forma


y las funciones del cuerpo humano, podemos ver cómo fue rea-
lizado todo a la Imagen de Dios. El hombre es un microcosmos
y por eso nos provee de analogías para compararlo con todos los
mundos, para poder explicar los secretos de la realidad ocultos a
nuestros sentidos (Shomer Emunim HaKadmón 27).
La Cábala posee un lenguaje particular y por eso todo indi-
viduo que desee comenzar la lectura de los escritos del Arí
Hakadosh o del Zohar, simplemente se confundirá. El lengua-
je cabalista explica cada estadio de la creación del mundo, el
acto de la Creación y la ascensión de la Carroza Divina en sus
más minuciosos detalles, pero esta terminología no describe a
la realidad material sino a las raíces espirituales del mundo.
Toda ciencia posee su propio vocabulario. Los científicos no
podrían comunicarse si no poseyeran un lenguaje en común y
cuanto más se desarrolla una ciencia tanto más se desarrollará
su glosario particular. Por ejemplo, un enfermo puede describir
con sus propias palabras el dolor que lo afecta, pero el médico
puede definir con mayor precisión el lugar y el origen del dolor,
ya que posee los medios, o sea, el lenguaje de la medicina.
Lo mismo sucede con la Cábala. Tomemos como ejemplo al
rezo. La Cábala explica el rezo como una escalera espiritual,
cuya base es el comienzo del rezo y la cima su fin. Todo el rezo
se divide en cuatro partes, donde cada una cumple una función
especial. Estas nociones de niveles espirituales son imposibles
de ser explicadas o descritas si carecemos del idioma adecuado.
Cabe preguntar: ¿Por qué tan poca gente se preocupa por
todo esto? A mi entender, la respuesta es simple. Nuestra vida
se rige a dos niveles, el material y el espiritual. El plano mate-
rial demanda sus necesidades por medio del cuerpo, y la satis-
facción o falta de ella se percibe fácilmente. Si uno no come,
estará hambriento. Si no respira, se asfixiará. Si no gana dine-
ro, no podrá mantenerse. Naturalmente invertimos gran canti-

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dad de tiempo en satisfacer las demandas corporales; más aún,


nos esforzamos en alcanzar un confort cada vez superior. Por lo
tanto, la mayoría de la gente pasa la mayor parte de su tiempo
gratificando sus necesidades materiales.
Por el contrario, el plano espiritual está oculto. Sólo en unos
pocos individuos la autoexigencia de espiritualidad surge por sí
misma. Si no fuera por la contemplación, la profundización y
la necesidad de encontrarle un sentido a la vida, buscaríamos
solamente nuestro bienestar físico. Sólo cuando una persona
logra cierto nivel de tranquilidad, y se libera del hambre y otros
deseos, puede examinar su contorno y asombrarse de las mara-
villas del Creador. Entonces comienza a despertar en él el plano
espiritual, exigiéndole sus demandas. Puesto que el hombre
posee libre albedrío, y las fuerzas espirituales están compuestas
del bien y del mal, debe luchar para sobreponerse al mal y
someterlo a su voluntad. Resulta que el plano espiritual exige
un mayor esfuerzo que el material en todos los ámbitos.
Espero que este libro provoque un cambio en el orden de
prioridades de quienes lo estudien y un despertar en el campo
espiritual.

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PREFACIO

El estudio de la Cábala posee muchas dificultades. Ella se


ocupa del plano espiritual y abstracto, y trata temas que están
más allá de lo que vivenciamos a diario. En ella no sólo los con-
ceptos difieren de los que estamos acostumbrados a usar, sino
que también la actitud que toma el “cabalista” con respecto a
nuestro entorno es diferente a la habitual. El modo de pensar
de la Cábala es tan distinto a lo común, que quien la enseñe
debe utilizar ejemplos de modo muy frecuente.
Esto se debe a que desde muy temprana edad nos enseña-
ron a relacionarnos con las cosas como productos ya elabora-
dos y a no compenetrarnos en el proceso de realización.
Cuando compramos un auto o una casa, no nos interesa saber
cómo fue fabricado el auto o cómo se construyó la casa, y
mucho menos cuáles fueron los motivos que impulsaron a los
constructores o fabricantes a realizarlos. Sólo tomamos en
cuenta la calidad, el precio y si este auto o casa pueden llenar
nuestras expectativas.
La Cábala, por el contrario, se ocupa básicamente de las eta-
pas de la creación que precedieron a la creación del mundo tal
como lo conocemos. La Cábala se ocupa del trasfondo, de la base
sobre la que se sustenta la creación, el plan y el objetivo de ésta.
Es difícil acostumbrarse a esta actitud y a pensar de una manera
tan diferente, y es por eso por lo que usamos tantos ejemplos a
fin de facilitar la comprensión de estos nuevos conceptos.

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

Además, fuimos educados para comprender el material que


estudiamos. Desde el jardín de infancia enseñamos a los niños
a preguntar y comprender lo estudiado. La enseñanza se basa
comúnmente en la demostración o comprobación. Por ejem-
plo, para enseñar la suma o resta en matemáticas, lo demostra-
mos usando reglas o dibujos. Cuando enseñamos geografía,
para explicar conceptos como valles y montañas, utilizamos
cajones de arena, formando montículos. Esto se basa en el
supuesto de que nada existe en nuestra mente que no haya sido
experimentado anteriormente por nuestros sentidos. La conse-
cuencia es que hasta tal punto confiamos en ellos que creemos
que el objeto sólo existe si lo vemos, o sea, que únicamente los
sentidos son los que confirman la realidad de las cosas.
Entonces, ¿cómo podemos considerar a una disciplina cuyo
eje central gira en torno a temas que van más allá de los senti-
dos y que incluso trascienden nuestro intelecto? En la Cábala
se habla sobre mundos y niveles espirituales, uno más elevado
que el otro; supuestamente se está hablando de misticismo,
cosa que nunca podremos comprender en los términos antes
descritos. Más esotéricos aún son los conceptos utilizados por
el Zohar y el Ari Hakadosh, tales como el abrazo, beso, copu-
lación, etc., utilizados todos con significado espiritual. Es
sumamente difícil comprender cómo se conectan tales acciones
con una disciplina tan pura y sagrada como la Cábala.
También su sistema de estudio es problemático. Las dificulta-
des que se presentan a quien la estudia no residen sólo en la capta-
ción de nuevos conceptos, sino en la comprensión de la estructura
general y el poder abarcar todo en un complejo organizado. Para
comprender los principios de la Cábala es necesario ver una Ima-
gen totalizada, y por otra parte, para percibir una Imagen conjun-
ta, se debe comprender cada concepto por sí mismo.
Esto es similar al caso de un hombre que nunca en su vida
vio un reloj. Cuando le muestren las partes del reloj desarmado

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EL CANTO DEL ALMA

y le expliquen la función de cada una, y cómo está ligada una


pieza a la otra para realizar en conjunto su función, o sea, seña-
larnos la hora, este señor no entenderá realmente de qué se le
está hablando hasta que no vea el reloj funcionando. Sólo
entonces podrá conectar entre las piezas y el todo.
Al principio la Cábala parece dificultosa, pero considerando
el tema seriamente, comprobaremos que es inteligible y accesi-
ble. Como a un nuevo idioma, también a éste debemos acos-
tumbrarnos. Aunque los términos empleados por la Cábala
parezcan incomprensibles, si el alumno es consciente de los
límites de su intelecto, aprenderá a percibir también la realidad
intangible y se acostumbrará a confirmar la existencia de las
cosas no sólo por medio de los sentidos sino a través de su inte-
ligencia al nivel de su percepción espiritual.
Vamos a dar un ejemplo: sabemos que existen astros a una
distancia incalculable de nosotros, y que dichas distancias se
miden por años luz. Un astrónomo ve una estrella a través de
su telescopio y hasta puede fotografiarla. Este señor tiene la
certeza de que la estrella existe y sin embargo los cálculos
matemáticos indican que la misma se desintegró mucho tiem-
po antes. Debido a que la estrella se encuentra a una distan-
cia de varios años luz, lo que el astrónomo logra ver es sólo el
reflejo de ésta desplazándose a la velocidad de la luz. Aquí
tenemos un ejemplo de cómo nuestros sentidos pueden con-
fundirnos y cómo solamente nuestra inteligencia puede ase-
verarnos la verdad. La realidad se determina por la mente y no
por los sentidos.
La Cábala habla de la esencia de las cosas. Cuando quien la
estudie sea consciente de los límites de su percepción mental y
acepte la realidad sin conocer a fondo su esencia, esta humildad
y modestia le permitirá triunfar en dicha disciplina.
Comenzaremos exponiendo los conceptos fundamentales
de la Cábala que nos ayudarán a acostumbrarnos a un nuevo

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modo de pensar. Hablaremos sobre el concepto de voluntad y


lo dividiremos en voluntad Divina y voluntad humana.
Citaremos al Ari Hakadosh, bendita sea su memoria, y de aquí
pasaremos al concepto de luz e iluminación, al principio de la
conexión entre los mundos, luz y recipiente, materia y forma,
los mundos de la Emanación, Creación, Formación, Acción,
etc. Luego nos centraremos en el lenguaje de la Cábala, para
aprender el uso del concepto de sefirot. El estudio de este libro
puede facilitar al lector el acceso a la lectura del Zohar.

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1 ª PA RT E
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I
LA VOLUNTAD

LA VOLUNTAD HUMANA

El concepto de “ratzón” (voluntad) posee un profundo sig-


nificado dentro de la Cábala, mucho más amplio del cono-
cido. Tomemos el ejemplo de un hombre que compra una
casa cuya construcción está a punto de ser finalizada. A éste
nivel lo antecedieron otros; hubo un nivel de planificación al
que precedió otro nivel en el cual se pensó realizar dicha
construcción, es decir, que se estableció el objetivo de la
misma. Se consideró si la casa se utilizaría como vivienda
privada o con algún otro fin, pero al nivel de planificación
lo precedió otro: la voluntad de construir la casa. Si hacemos
un orden en los niveles por los que pasó este proceso, vere-
mos que el primer nivel es la voluntad (ratzón) de construir-
la, el segundo es el pensamiento de dicho plan, es decir,
la reunión de todos los datos y las opciones para las que
puede ser utilizada dicha construcción, y el último nivel es
el de la implementación, el cual puede ser definido como la
aplicación de la potencia al acto. En los niveles de “volun-
tad” y “pensamiento” la casa existe sólo “en potencia”, mas
en su implementación se convierte dicha vivienda en reali-
dad: “en acto”.
Si observamos a nuestro alrededor veremos que toda la rea-
lidad atravesó este mismo proceso. Cuando un hombre cons-
truye una casa, una fábrica, pavimenta una calle o efectúa tare-
as simples como escribir una carta o preparar una cena, existe

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

en todo ello un cierto orden, un pasaje gradual y constante de


dichos pasos:

1. La voluntad de obrar.

2. El pensamiento, que abarca los niveles de acción y sus


propósitos.

3. La realización de la idea, es decir, su implementación.

VOLUNTAD Y CAPACIDAD

Formulemos la siguiente pregunta: si un hombre realiza


una acción, ¿podemos sacar a partir de la misma alguna con-
clusión con respecto a su capacidad? Por ejemplo, si un inge-
niero construye un puente pequeño y estrecho, ¿sería correc-
to considerar que dicho ingeniero es incapaz de construir un
puente mayor y más ancho? Por supuesto que no, porque
lo más factible es que en ese caso era necesario un puente
angosto y pequeño, pero si se requiriera un puente grande
y amplio, sin duda podría construirlo. En otras palabras,
de este hecho resulta imposible estimar la capacidad del
ingeniero, pero sí accedemos a su “ratzón”, es decir, a su
voluntad: él quiso o tuvo la voluntad de construir específi-
camente ese puente, porque, en caso contrario, no lo habría
construido.
En todos los casos, la voluntad implica lograr un objetivo
determinado, y es precisamente dicho objetivo el que a su vez
limita a la voluntad. En nuestro caso el ingeniero quiso cons-
truir un puente estrecho y así lo construyó de acuerdo a este
fin, aunque estuviera capacitado para hacer un puente
mucho mayor.

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EL CANTO DEL ALMA

Para resumir:

a) De acuerdo con su acción podemos conocer la voluntad


del individuo.

b) A través de sus actos no podemos reconocer la magnitud


de su potencial.

c) El objetivo y el fin que desea alcanzar el ingeniero por


medio de su labor son los que limitan su voluntad y su
acción.

DOS ASPECTOS DE LA VOLUNTAD

Hemos expuesto dos aspectos de la voluntad:

1. lo que el ingeniero podría haber deseado,


2. lo que el ingeniero en realidad quiso hacer.

El primer aspecto es el máximo al que puede llegar el inge-


niero, es decir, el máximo de su capacidad. El segundo es su
capacidad limitada, es decir, que lo que realizó, en la práctica,
no es todo lo que podría haber hecho en potencia, de acuerdo
a su capacidad.

LA CREACIÓN DEL MUNDO:


REVELACIÓN DE LA VOLUNTAD DIVINA

Hasta aquí nos referimos a la voluntad del hombre y a su crea-


tividad. Pasemos a considerar la voluntad y creatividad Divina.
El mundo en el cual vivimos y que ha sido creado en seis días,

25
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RABÍ IEJIEL BAR LEV

ha atravesado también los niveles anteriormente expuestos.


Al principio existió la voluntad Divina de crear el mundo.
La voluntad, al igual que el pensamiento, es algo oculto, cono-
cido sólo por su dueño. La voluntad del hombre es su pura
esencia, y ésta puede revelarse y expresarse de tal modo que los
otros la conozcan e incluso la compartan con él. Cuando cons-
truimos la casa se dio a conocer nuestra voluntad, y de este
modo pasó la voluntad de lo oculto a lo manifiesto, y de la
potencia al acto. De modo similar la creación del mundo es una
revelación de la Voluntad del Creador, es decir, que a través de
la creación del mundo se revela que hubo una voluntad prece-
dente de crearlo.
No podemos sacar ninguna conclusión sobre la capacidad
Divina basándonos en Su Creación. Más aún: si creemos que la
capacidad Divina y Su voluntad son infinitas, nada Le impedi-
ría crear otro mundo, mejor aún y más perfecto. Pero si a pesar
de todo Él creó el mundo tal como es, se debe a que limitó Su
voluntad en función de Su objetivo. Vemos así que Dios limi-
tó Su voluntad y conformó el mundo no de acuerdo a Sus
facultades sino que Se impuso una auto-limitación con el obje-
to de crear el mundo acorde a Su propósito.

LA VOLUNTAD SIMPLE (Ein Sof) Y LA VOLUNTAD LIMITADA

Tenemos aquí dos aspectos de la voluntad Divina: a) la volun-


tad Divina ilimitada, b) la voluntad Divina limitada. Al primer
aspecto los cabalistas lo denominan voluntad simple o Ein Sof,
infinito; y al segundo lo llaman sefirot, emanaciones. Es decir,
El Eterno creó un mundo limitado a través de su voluntad limi-
tada o sefirot. El tema de las sefirot es fundamental en la com-
prensión del estudio de la Cábala y más adelante le dedicare-
mos un capítulo especial, pero señalaremos aquí que las sefirot

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EL CANTO DEL ALMA

pueden ser definidas como segmentos de la voluntad limitada.


Es decir, la creación del mundo es la manifestación de la volun-
tad divina de crearlo. El Eterno quiso crear un mundo carente
y defectuoso para que los seres humanos, dotados de libre albe-
drío, corrijan su imperfección a través del servicio al Creador.
Si hubiese creado el mundo de acuerdo con Su magnitud y
omnipotencia, el mismo sería perfecto y no cabría lugar para el
trabajo espiritual del hombre. En otras palabras, el Creador
reveló sólo su voluntad y su capacidad limitadas.
Además el Creador quiso expresar Su voluntad limitada gra-
dualmente, revelación tras revelación. Las diez sefirot son los
poderes a través de los cuales El Eterno creó los mundos, y ellos
son el instrumento a través del cual se revela Su voluntad limi-
tada, y por medio de quienes creó un universo limitado e im-
perfecto.
Debemos hacer hincapié en que todo nuestro estudio gira
únicamente en torno a la voluntad limitada, ya que de ningún
modo podemos entender ni aprehender en absoluto a la volun-
tad simple, la voluntad ilimitada del Creador. Más aún, tene-
mos prohibido investigar y ocuparnos de este tema, sobre el
cual se dijo: “No investigues lo que sobrepasa tu capacidad”.
El Zohar califica a la voluntad simple divina como la volun-
tad de todas las voluntades, la fuente y raíz a partir de la cual
serán reveladas todas las voluntades en sus más ínfimos detalles.
La voluntad simple, el Ein Sof, es la raíz de todo lo que se con-
formó en el pasado, de lo que existe ahora y de lo que se mani-
festará en el futuro, es decir, el Ein Sof incluye en sí a la reali-
dad entera.
Para aclarar un poco esta idea usaremos un ejemplo.
Cuando hablamos de infinito en términos matemáticos nos
referimos a un número que no tiene mayor que él. Sin embar-
go, los cabalistas se refieren al concepto de infinito de un modo
diferente. El número infinito es aquel ante el cual todos los

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otros números son nulos, tal como el cero se anula frente a


cualquier cifra. Incluso el infinito menos uno es nulo frente al
número infinito, tal como el cero es nulo frente al infinito.
Toda la realidad es nula frente a la voluntad simple, el Ein Sof.
Llegados a este punto explicaremos un versículo de Salmos
(113:5): “¡Quién como El Eterno, nuestro Dios, que mora en
las alturas, se reclina a contemplar el cielo y la tierra!”. La gran-
deza y el poder divinos son tales que frente a ellos, el cielo y la
tierra son totalmente nulos y carentes de sentido. Esta es la res-
puesta a quienes alegan que el Creador presta atención y cuida
solamente a las creaciones más elevadas pero no se ocupa de los
seres inferiores, como por ejemplo el hombre. Esta es una ale-
gación absurda, porque en comparación con la grandeza del
Creador, el Infinito, tanto lo grande como lo pequeño son nada
ante Él. Por el contrario, la grandeza del Creador se expresa en
que considera y supervisa a todos por igual, y esto es lo que
expresamos en nuestros rezos de las Altas Fiestas, Rosh Hashaná
y Iom Kipur: “Quien iguala a grandes y pequeños con equidad”.

LA DIFERENCIA ENTRE LA VOLUNTAD DIVINA Y LA HUMANA

Podemos diferenciar entre la voluntad Divina y la humana en


varios aspectos:

1. La voluntad del hombre aparece siempre en conexión


con un cierto fin, y es este fin el que la limita; la volun-
tad divina, por el contrario, es ilimitada.

2. La voluntad humana es sólo una etapa en el proceso de


manifestar la potencia en acto y realizar una acción es el
último eslabón y el momento más culminante de todo
el proceso. Pero no basta con la voluntad, pues ella por sí

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EL CANTO DEL ALMA

misma no concretará nada. Es la acción quien concreti-


za la idea. Desde esta perspectiva, es preferible el nivel de
“acto” al nivel “potencia”, pero en la voluntad Divina no
sucede así. La voluntad Divina es la realidad misma, y
cuando tal voluntad se despierta para hacer alguna
acción, simultáneamente con el pensamiento se concre-
tiza la acción. La voluntad Divina incluye en sí la “poten-
cia” y el “acto” como unidad.

Es difícil aceptar estas ideas porque estamos acostumbrados a


considerar que la voluntad es algo abstracto, un concepto men-
tal, y ¿cómo puede ocurrir que una cosa sea realizada sin la inter-
vención de una acción? El Rey David dijo al respecto: “Él dijo
y fue, ordenó y se sostuvo” (Salmos 33:9). Asimismo el Talmud,
en el Tratado de Padres (Pirkei Avot) expresa: “A través de diez
locuciones se creó el mundo”, es decir, con la sola palabra.
Para facilitar la comprensión de esto tomemos un ejemplo:
cuando el amo ordena a su fiel esclavo mover un objeto de un
lugar a otro, es visible la pausa entre la orden dada y la acción
realizada, entre el pensamiento del amo y la acción del esclavo.
Sin embargo, cuando el amo quiere mover el objeto por sí
mismo, no captamos esta pausa sino que inmediatamente al sur-
gir la idea en su mente, su mano se mueve y efectúa la acción.
Así sucede con el hombre: cuando quiere pronunciar una pala-
bra, simultáneamente al deseo de hablar se ponen en acción los
órganos necesarios y sale la voz. Esto se debe a que el hombre
contiene dentro de sí tanto la voluntad como los órganos apro-
piados, y ellos se convierten en una realidad unificada, a dife-
rencia del pensamiento del amo y la acción del esclavo.
La realidad entera está incluida en la esencia Divina, y así
como inmediatamente al despertarse la voluntad en el hombre
se ponen en funcionamiento sus órganos, así es como al surgir
la voluntad divina, inmediatamente ésta se torna en existente.

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En los escritos del Ari Hakadosh encontramos conceptos


que se repiten con suma frecuencia, tales como “cuando se des-
pertó en Él la simple voluntad de crear...” o “en efecto cuando
se elevó en Su simple voluntad conformar mundos y activar Su
potencial...” Es de resaltar que el Ari no escribió “cuando Dios
creó” sino “cuando Le surgió la voluntad”. Significa que es sufi-
ciente la voluntad Divina para formar y conformar todo, y
cuando digo que el Creador “quiso” es equivalente a la afirma-
ción “hizo”.
Existe además otra diferencia fundamental: en el hombre,
después de realizar una acción voluntaria, desaparece toda rela-
ción entre esa persona y su creación. Si un carpintero constru-
ye una mesa, ésta seguirá existiendo y cumpliendo su cometido
aún después de su muerte.
Este no es el caso de la voluntad Divina. Esta voluntad no
sólo actúa, forma y crea el objeto a partir de la nada, sino que
continúa preservándolo y manteniéndolo. En el momento en
que la voluntad Divina no quiera seguir manteniéndolo, dicho
objeto dejará de existir.

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ÍNDICE

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

1ª PARTE

I. LA VOLUNTAD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
La voluntad humana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Voluntad y capacidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Dos aspectos de la voluntad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
La creación del mundo:
revelación de la voluntad Divina . . . . . . . . . . . . . . 25
La voluntad simple (Ein Sof) y la voluntad limitada . . 26
La diferencia entre la voluntad Divina y la humana . . 28

II. LUZ E ILUMINACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31


La voluntad del Creador se revela por medio
de la iluminación espiritual . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
La iluminación se convierte en luz-revelación
de la voluntad Divina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32

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Percepción intelectual y percepción sensorial . . . . . . . . 34


La fuente de la percepción intelectual es el alma . . . . 34

III. LA CONCATENACIÓN GRADUAL . . . . . . . . . . . . . . . . . 37


Causa y efecto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37

IV. LA VOLUNTAD DEL CREADOR:


RAÍZ DE TODA LA REALIDAD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Todo lo existente tiene un origen espiritual . . . . . . . . 41
Todas las raíces espirituales están incluidas
en las diez sefirot . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43

V. MATERIA Y FORMA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
Materia y forma. Cuerpo y alma. Luz y recipiente. . . . 45
Luz y recipiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
Niveles de forma y materia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
Los componentes de la materia . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
Conexión entre forma y materia . . . . . . . . . . . . . . . . 50

VI. LOS ELEMENTOS COMPONENTES DE LA FORMA . . . . . . 51


Elementos de la forma: nefesh, ruaj, neshamá,
jaiá y iejidá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
La conexión entre nefesh, ruaj y neshamá . . . . . . . . . . 52
Jaiá y iejidá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Nefesh, ruaj y neshamá: particularidad y generalidad . . 54
Las sefirot como recipientes del nefesh, ruaj,
neshamá y iejidá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 56
La voluntad Divina se conecta con sus criaturas
a través de sus almas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
El orden del proceso de concatenación . . . . . . . . . . . . . 60

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EL CANTO DEL ALMA

VII. LOS MUNDOS DE ATZILUT (EMANACIÓN), BRIÁ


(CREACIÓN), IETZIRÁ (FORMACIÓN) Y ASIÁ (ACCIÓN) 63

Emanación, Creación, Formación y Acción . . . . . . . . 63


El mundo del pensamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Las diferencias entre Emanación, Creación,
Formación y Acción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
Las sefirot de la Emanación devinieron realidad
sólo después que la Luz Infinita se revistió en ellas . 68
Los Mundos de Creación, Formación y Acción . . . . . 69
Emanación (jaiá), Creación (neshamá),
Formación (ruaj), Acción (nefesh) . . . . . . . . . . . . . . 71
Los tres niveles de Creación, Formación y Acción
se encuentran en toda realidad . . . . . . . . . . . . . . . 71
La definición del Rabino Moshé Jaim Luzzato . . . . . 72

2ª PARTE
LAS SEFIROT

I. LA DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE SEFIROT . . . . . . . . 77


La voluntad del Creador se revela al crear los mundos 77
Las sefirot como voluntad y acción del Creador . . . . 79
No existe ninguna realidad desarraigada del
pensamiento de la Creación . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
La dimensión espiritual también tiene como raíz
a las sefirot . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
La voluntad Divina es la perfecta unidad . . . . . . . . . . 81
La relación entre el cuerpo y el alma se asemeja
a la relación del Ein Sof (Infinito) con las sefirot . . 82
Las sefirot son la totalidad de los atributos del Creador 84
Las sefirot son la propagación de la santidad y
el resplandor superiores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84

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Las sefirot como modelos del proceso de configuración


de toda la realidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
Resumen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85

II. LAS SEFIROT DEL PENSAMIENTO KETER, JOJMÁ Y BINÁ . . 87


La sefirá de keter (corona) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
La sefirá de jojmá (sabiduría) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
La sefirá de biná (entendimiento) . . . . . . . . . . . . . . . 90

III. LA DIVISIÓN DE LAS SEFIROT . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93


Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Jesed, gevurá y tiferet (netzaj, hod y iesod): las sefirot
de la construcción y maljut: receptora universal . . . 93
Las sefirot lineales y circulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95

IV. EL ORDEN DE LAS SEFIROT . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99


Las sefirot de jesed, gevurá, tiferet y netzaj, hod, iesod 100
División de las sefirot en principio, medio y fin . . . . 101

V. EL PODER DIRECTIVO (HANHAGÁ) Y LA PROVIDENCIA


(HASHGAJÁ) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105
El significado del término hanhagá en la Cábala. . . . . 105
El poder directivo en las sefirot jesed, gevurá y tiferet 106
La división de las diez sefirot y el Poder Directivo . . . 107
La sefirá de maljut: conexión entre el Creador
y Sus criaturas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 109
El Poder Directivo (hanhagá) y la providencia
(hashgajá) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
El Poder Directivo pertenece a las sefirot,
pero su consecuencia es la abundancia material . . . . 112

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EL CANTO DEL ALMA

Las sefirot de jojmá, biná y daat


son la guía del Poder Directivo . . . . . . . . . . . . . . . . 113
La transición del Poder Directivo
a la providencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114
Cada sefirá esta compuesta por diez sefirot . . . . . . . . 115
Toda realidad está compuesta por las diez sefirot . . . . 116
Las acciones humanas provocan el despertar
de las sefirot . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117

VI. LOS NOMBRES DE LAS SEFIROT Y SUS APELATIVOS . . . . . . 121


Utilización de los valores de las sefirot
para definir los diferentes tipos de
servicio espiritual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124
El despertar inferior es equivalente
al despertar superior . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
El servicio al Creador con entrega absoluta . . . . . . . . 127

VII. LAS SEFIROT Y LA ESTRUCTURA DEL HOMBRE . . . . . . . . . 129


El Hombre Espiritual semejante
al hombre corporal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
Relación y conexión entre las diversas partes
del Hombre Espiritual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131
El cuerpo se divide en dos por medio de la “parsá” . . 134
Resumen del tema de las sefirot . . . . . . . . . . . . . . . . . 135

VIII. EL ENSAYO “PATAJ ELIAHU” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141

IX. NOMBRES, GUEMATRÍA Y COMBINACIONES . . . . . . . . . . . 149


El relleno de los nombres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149
Las combinaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

3ª PARTE
TÓPICOS DE LA CÁBALA

INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
El objetivo de la creación es beneficiar a los seres creados . 155

I. EL CONCEPTO DE CONTRACCIÓN (TZIMTZUM) . . . . . . . . 159


Las consecuencias del tzimtzum:
realidad imperfecta, el bien y el mal . . . . . . . . . . . . 161
El tzimtzum como transición de
la voluntad simple a la voluntad limitada . . . . . . . . 163
El Ein Sof incluye lo ilimitado únicamente
en su negación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
Por medio del tzimtzum El Creador, limitó
a la Creación y los seres creados . . . . . . . . . . . . . . . 165

II. EL RESHIMO (IMPRESIÓN) Y EL KAV (EL RAYO DE LUZ) 167


Definición del reshimo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167
El reshimo es la raíz de la imperfección . . . . . . . . . . . 169
El reshimo es equivalente a la sefirá de maljut
del Ein Sof . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
El reshimo es llamado “espacio vacío” . . . . . . . . . . . . . 170
La expansión del kav (rayo de luz) en el reshimo . . . . 171
El Poder Directivo de justicia (hanhagat hamishpat)
y el Poder Directivo de unidad
(hanhagat haijud) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
El reshimo (el Poder Directivo de Justicia)
el kav (el Poder Directivo de Unidad) . . . . . . . . . . . 173
El kav y el reshimo como el alma en el cuerpo . . . . . 174
Resumen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175

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EL CANTO DEL ALMA

4ª PARTE
ADAM KADMÓN EL HOMBRE PRIMORDIAL

I. EL KAV QUE ENTRÓ EN EL RESHIMO PUSO EN ORDEN


A LAS DIEZ SEFIROT . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179
El Poder Directivo se consolidó en el Hombre
Primordial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180
El Hombre Primordial: raíz de “la Imagen Humana” . 181
El nombre general de Dios se revela en el Hombre
Primordial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
En el Hombre Primordial las sefirot se encuentran
sólo en un nivel conceptual . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
Los Mundos de Akudim, Nekudim y Vrudim . . . . . . 184
El mundo del Hombre Primordial es la luz general
de todo el proceso de concatenación . . . . . . . . . . . 185
Los Mundos de la Visión (reiá), Audición (shmiá),
Olfato (reaj) y Habla (dibur) . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
El uso de los órganos del cuerpo como analogía . . . . 186
Explicación de los mundos de la Visión,
de la Audición, del Olfato y del Habla . . . . . . . . . . 188
La sensación interna se revela en el Rostro . . . . . . . . . 189
Las luces que irradian del Hombre Primordial
son la raíz de las luces del Poder Directivo en el
Mundo de la Emanación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
Las luces de Ain-Bet y la sabiduría (jojmá)
del Hombre Primordial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
Las luces de Samej-Guimel y el entendimiento (biná)
del Hombre Primordial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
El concepto de vasija (kli) en la sabiduría cabalística . 193
La Emanación y el Hombre Primordial . . . . . . . . . . . 194
La primera vasija fue constituida en las luces
de la boca del Hombre Primordial . . . . . . . . . . . . . 195

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

Resumen: la Emanación no evoluciona


a partir del Hombre Primordial sino que surge
como una revelación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196

5ª PARTE
EL MUNDO DE LOS PUNTOS, EL MUNDO DEL CAOS
Y LA RUPTURA DE LAS VASIJAS

INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201

I. CAUSA Y EFECTO: LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL . . . . . . . . . . . 205


La raíz espiritual acorde al nivel del ser creado . . . . . . 206
Los poderes directivos del presente y del futuro
tienen su raíz en el Hombre Primordial . . . . . . . . 207
La división del cuerpo del Hombre Primordial . . . . . 208
Una definición más amplia de luces (orot) y
vasijas (kelim) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
La raíz de los entes separados y el olam hanekudim . 212
Los mundos de la Emanación, Creación, Formación
y Acción no se suceden de modo concatenado . . . 214
La raíz del mal en los Mundos de Creación,
Formación y Acción, tras separarse
de la Emanación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 216

II. LA RUPTURA DE LAS VASIJAS (SHVIRAT HAKELIM) . . . . . . 219


El mundo del Caos (olan hatohu) . . . . . . . . . . . . . . . 221
Ejemplos prácticos de la ruptura de las vasijas . . . . . . 222
La caída sucedió en todas las fuerzas espirituales . . . . 225
Almas inferiores y superiores tras la ruptura
de las vasijas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 226

340
El canto del alma 22/10/03 09:48 Página 341

EL CANTO DEL ALMA

El Gaón de Vilna y la ruptura de las vasijas . . . . . . . . 227


La grandeza del arrepentimiento . . . . . . . . . . . . . . . 227
La ruptura de las vasijas y la sitra ajra (el otro lado) . 228

6ª PARTE
EL MUNDO DE LA CORRECCIÓN (OLAM HATIKUN)

INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
El Hombre de la Emanación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234
El concepto de copulación en la terminología cabalista . 234
Copulación de ain bet con samej guimel
y de mem hei con bet nun . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 235
El funcionamiento de las sefirot . . . . . . . . . . . . . . . . . 236
Las luces de mem hei y el Poder Directivo de la . . . .
Emanación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 237
La diferencia entre las sefirot lineales y las circulares 238
Resumen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239

7ª PARTE
SOBRE LOS ROSTROS: PARTZUFÍM

INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243

I. LOS ROSTROS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247


El Rostro en el lenguaje de la Cábala . . . . . . . . . . . . . 247
Los nombres de los Rostros (partzufim) . . . . . . . . . . . 249

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RABÍ IEJIEL BAR LEV

La estructura de los rostros en el Mundo de la Emanación 249


El Rostro y las partes del cuerpo . . . . . . . . . . . . . . . . 250
Los Rostros no difieren en su esencia
sino en sus características . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 252
La relación entre la función del Rostro y
su aplicación en la vida cotidiana . . . . . . . . . . . . . 253
Diferencias entre los Rostros masculinos . . . . . . . . . . 255

II. EL ROSTRO ATIK IOMIN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257


El Poder Directivo del Rostro Atik Iomin
es el Poder Directivo de la Unidad . . . . . . . . . . . . 258
El Rostro Arij Anpin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259
La sefirá de keter incluye los Rostros
Atik Iomin y Arij Anpin . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 260
El Rostro Atik y el Mundo de la Emanación . . . . . . . 260
El Rostro Atik guía al Rostro Arij Anpin . . . . . . . . . . 261
Radla: la raíz desconocida por el hombre . . . . . . . . . 261
El número de las almas y sus niveles . . . . . . . . . . . . 263
Cuando los Rostros se revisten y conectan . . . . . . . . . 264
En todos los mundos el Atik Iomin conecta
a los superiores con los inferiores . . . . . . . . . . . . . 265
Definición del Poder Directivo . . . . . . . . . . . . . . . . . 266
Revestimiento y concatenación . . . . . . . . . . . . . . . . . 267

III. EL ROSTRO ARIJ ANPIN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269


Las correcciones de Dikna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271
La corrección del raava de raavin: voluntad de voluntades 274
Dos aspectos del Poder Directivo . . . . . . . . . . . . . . . . 275
El cerebro (mojín) es la esencia del Poder Directivo
del Rostro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 276
El cerebro del Rostro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 277

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EL CANTO DEL ALMA

IV. LOS ROSTROS ABA E IMA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279


Las diferencias entre las luces de Aba y las luces
de Ima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
Los Rostros Aba e Ima y los rostros Israel Saba
y Tvuna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
La diferencia entre Aba, Ima y Israel Saba y Tvuna . . 280

V. EL ROSTRO ZEIR ANPIN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281


La esencia del Poder Directivo del mundo
es el Rostro Zeir Anpin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
El Poder Directivo del Rostro Zeir Anpin . . . . . . . . . 281
La esencia del Poder Directivo de Zeir Anpin está
en el cerebro de la sefirá de daat . . . . . . . . . . . . . . . 282
Zeir Anpin y Nukva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
El keter de Zeir Anpin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
El doblez de la pierna de Arij Anpin . . . . . . . . . . . . . . 284
La diferencia entre las correcciones del Arij Anpin
y las correcciones de Aba e Ima . . . . . . . . . . . . . . . 286
Las etapas embrionaria, de nutrición y madurez . . . . 287
La etapa de nutrición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 287
La madurez del Zeir Anpin: primera y segunda
madurez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 288
El ascenso del Rostro Zeir Anpin . . . . . . . . . . . . . . . 288
Períodos de corrección del Zeir Anpin . . . . . . . . . . . . 289
El estado embrionario que precede a todo ascenso . . . 291
Estado embrionario, de nutrición y de madurez
desde una perspectiva conceptual . . . . . . . . . . . . . . 292
Tres niveles del rostro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 292
Infancia y madurez del Zeir Anpin . . . . . . . . . . . . . . 297
Luces internas (or pnimi) y luces circundantes (or mekif) 298
El hombre y su Imagen Divina (tzelem) . . . . . . . . . . . 299
El milagro de la salida de Egipto y la cuenta del Omer 299

343
El canto del alma 22/10/03 09:48 Página 344

RABÍ IEJIEL BAR LEV

VI. EL ROSTRO NUKVA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 301


La estructura del Rostro Nukva . . . . . . . . . . . . . . . . . 303
El Zeir Anpin completa a Nukva . . . . . . . . . . . . . . . . 305

VII. LOS ROSTROS LEA Y RAJEL DOS ASPECTOS


DE NUKVA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
Los rostros Jacob e Israel: dos aspectos
del Zeir Anpin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309
Formas de copulación entre los rostros de
Zeir Anpin y los rostros de Nukva . . . . . . . . . . . . . 310

VIII. EL ASCENSO DE LOS MUNDOS . . . . . . . . . . . . . . . . . 311


Aguas femeninas y aguas masculinas . . . . . . . . . . . . . . 312
El significado de las klipot . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 313
Dos aspectos de la ascensión de los mundos . . . . . . . 316
Sin el ascenso de aguas femeninas es imposible
atraer abundancia superior . . . . . . . . . . . . . . . . . . 317
Una definición general sobre el Mundo de
la Corrección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 319

IX. EL OBJETIVO PRINCIPAL DEL SERVICIO A DIOS


ES PRODUCIR LA COPULACIÓN ENTRE
ZEIR ANPIN Y NUKVA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 321
Copulación inversa (de espaldas) y
copulación frontal (cara a cara) . . . . . . . . . . . . . . . 321
La nesirá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323
La bondad en el Zeir Anpin mitiga los juicios
de Nukva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 324
El Año Nuevo (Rosh Hashaná) y la nesirá . . . . . . . . . 324
Tipos de copulación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 327

344
El canto del alma 22/10/03 09:48 Página 345

EL CANTO DEL ALMA

La copulación sólo ocurre cuando el Zeir Anpin


y Nukva son perfectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 328
Las ramificaciones de Nukva son ángeles y almas . . . 329

Tabla de equivalencia de libros bíblicos . . . . . . . . . . . . . . 331

345

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