complicación con el tiempo de la caña -acatl.
Todos los años que
en tal signo ocurren son orientales. Un ave simbólica de esta zona es el
quetzal. Los númenes que se aplican a esta parte del universo son varia-
dos, pero todos ellos en su aspecto de relacionados con la vida y
la
juventud y renovación de los seres. Por esto se hallan Quetzalcoatl
y Xochipilli, pero también Tláloc. Lo mismo se diga de la situación
de los mundos ultraterrenos: el Tlalocan, centro originario de la vida
y el Tonatiuh ichan, casa del sol, mansión del astro que de allá viene
y allá regresa cada día. Téngase en cuenta la idea, diré de paso, de la
esfericidad de la tierra vagamente afirmada con este concepto, en parte
mítico, en parte filosófico.
B. El rumbo septentrional —pues el modo común de describir es ro-
deando a la derecha-, se llama lado derecho del mundo: imayauhcan
tlalli, como el sur se llama el lado izquierdo: iopuchcopa tlalli, tenida
cuenta de la personificación del sol, que va de oriente a poniente. El
color de esta zona del universo es negro. La muerte, la sequedad,
el frío, la noche, todo lo que es adverso a la vida y a la alegría está
situado en este rumbo. De ahí su nombre más común mictlampa:
del rumbo de la muerte, y su signo para los años: tecpatl, el instru-
mento de la muerte ritual. El ave simbólica es el águila, como signo
de la muerte también. Los númenes, si no se toman los cuatro colores
para los cuatro rumbos, son principalmente Tezcatlipoca, Mictlante-
cutli, que no es sino una forma de este mismo. La morada de los seres
humanos alejados del mundo es la llamada Mictlan, o sea "región de
muertos", en que se hallan muertos comunes.
C. La zona occidental, término de la marcha solar, está caracterizada
por el color blanco. La casa es el signo de sus años calli. La habitación
de la vida en su forma receptiva. Las nociones encerradas en este
rumbo son la fecundidad maternal, la abundancia de sustento, la paz
y la quietud. Es el rumbo femenino en su integridad. Por esto son dio-
sas las que habitan allí: Cihuacoatl, Coatlicue y sus variantes, que en
suma no son sino personificaciones simbólicas del principio femenino,
receptivo y potencial del universo. Por esto se llama esta zona Cihua-
tlampa: del rumbo femenino. Los seres que allí moran son los niños,
los por nacer y venir a la vida, y el nombre de su estancia es Cihua-
tlán, Cincalco, Tamoanchan. El ave es la guacamaya roja.
D. El rumbo meridional, lado izquierdo del universo, como se dijo,
tiene por color el azul. Por ave el colibrí. Los dioses que moran en esta
zona son los de la alegría, la vida, la salud, la abundancia. Xochipilli,
C15-76