Tláloc es dios de vida, fecundidad y reproducción.
Pero no debe olvi-
darse que el mismo Tláloc es dios destructor, como se ve claro en la fa-
mosa tlequiahuitl, que es lluvia de fuego, que dio fin a uno de los perío-
dos cósmicos, de que se hablará adelante. En esta forma tendríamos el
tlalocan como símbolo implicado de muerte y vida. Nada rara impli
cación en tan compleja concepción filosófico-religiosa de los nahuas.
Del anterior cuadro bajamos al que está inferior a él. Ahora la
serpiente es de color amarillo, con círculos rojos. La diosa es Tlazol-
teotl, una de las variantes del principio femenino, que se atribuye a
la región de la Huasteca de nuestras etapas hispánicas. Está también
teñida de amarillo, y como Xochipilli, que es su comparte, totalmente
desnuda. Se halla reposando sobre el cruce de los caminos. Una X o
cruz de San Andrés, como suele llamarse esta figura, le forma su asiento.
Que son caminos lo declaran las huellas de un pie, que como todos
saben, indica en la escritura náhuatl viaje y dirección. La encrucijada
de los caminos es muy ilustrativa. La mano derecha de la diosa está
sobre el camino rojo; el pie derecho toca el verde; el izquierdo, el ama-
rillo; la mano izquierda el azul. Tenemos, en esta forma, la repetición
de los colores de todo el cuadro:
rojo al oriente -mano derecha,
verde al norte -pie derecho,
amarillo al occidente -pie izquierdo,
azul al sur-mano izquierda.
Aunque la diosa está desnuda -lo he dicho ya- tiene sus joyas: un
collar con jades, la luneta de la nariz -yacameztli- y una gorra, al
parecer de piel, con remate de plumas. Los signos tonalamatlicos son
Ehecatl, miquiztli, itzcuintli, ocelotl, y tecpatl. Los miembros, o partes
del cuerpo, de la diosa aludidos o signados por tales emblemas son:
ano, entrepierna, boca, oreja, ojo. La designación del cuadro para el
poniente es muy clara, dado que la Mujer es la dominadora de tal
zona cósmica. No alcanzo a ver las razones que tuvo Seler para situar
a la Mujer divina en el norte. Si es una deidad funesta, como cierta-
mente lo es, no se manifiesta en esta representación como tal, y el
poniente es casi en forma general atribuido a las diosas. La faz feme-
nina fue situada definitivamente por los nahuas en la zona donde
muere el sol.
En la disposición que hemos interpretado esta plana nos resta sola-
mente el cuadro de la izquierda del anterior, que es derecha del
espectante. En el comentario de Seler corresponde a la zona occidental.
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