DRAMA DE SOMBRAS: LUZ ENTRE SURCOS
¡Muy buenas noches a todos!
El Club Zorros del Distrito de Tierra Blanca se enorgullece en presentar ante ustedes una obra única,
tejida entre luces y sombras, donde el silencio habla y las siluetas cuentan historias que tocan el
corazón.
Hoy les traemos "Luz entre los surcos", un drama de sombras que nace en el amanecer del 22 de
octubre 1844. Hiram Edson y los creyentes había pasado la noche en vigilia, con el corazón lleno de
expectación. Creía que ese día verían regresar a Jesús en Gloria.
Pero el día paso... el cielo permaneció silencioso. No hubo trompeta, ni ángeles, ni la venida gloriosa.
Fue el día que llamamos el gran chasco.
Primera Escena: La Espera (aprox 1 min)
Tres parpadeadas de luz (5seg prendida luz y 3seg apagadas)
1ra: Entra Hiram y Amigo
2da. Entra Dos mujeres
3er: Entran dos mujeres
4to: Entran dos mujeres
3O segundos luces encendidas
Segunda escena: El silencio (aprox un minuto)
Tres parpadeos de Luz
1ro: Salen dos mujeres
2do: Salen 2 mujeres
3ra: Salen dos mujeres
3O segundos luz encendida
Se apagan
Se prenden
Tercera Escena: El camino en silecion
Luces encendidas 4O seg
Entran Hiram y amigo
Cuarta Escena: La vision en los surcos
Luz sube en aumento 1O seg
Entra el Angel
Se apagan las luces
Se enciende
De lugar santo a lugar santisimo
Se apagan luces
Se enciende
Hiram con la biblia.
Se apagan las luces.
Al ver esta representación silenciosa pero poderosa, recordamos que no todas las respuestas vienen
cuando las esperamos, y no todos los caminos se iluminan de inmediato.
La historia de Hiram Edson, cruzando los maizales con el corazón quebrado por la gran decepción
de 1844, nos recuerda que incluso en los momentos de mayor oscuridad, Dios sigue hablando. No
siempre lo hace con truenos o milagros visibles, sino con una luz suave en medio de nuestros
surcos de dolor.
Fue en ese campo humilde, no en un púlpito ni en un templo, donde Edson recibió una nueva visión:
no del fin, sino del inicio de una nueva comprensión del ministerio celestial de Cristo. Él creyó, aún
cuando no entendía todo. Caminó, aunque el sendero parecía roto. Y fue fiel, aunque la mayoría
había perdido la esperanza.
¿Y nosotros?
También atravesamos "maizales" en nuestra vida: momentos de duda, pérdida, o incomprensión.
Pero la lección que hoy se proyectó en sombras es clara:
Dios no abandona a los que buscan con fe. Él transforma la desilusión en dirección, y la sombra
en luz.