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Gestión de Residuos Radiactivos en España

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Tema 6 Residuos Radiactivos

Curso “Conocer y Entender la


Energía Nuclear”
Residuos Radiactivos

Contenido

1. ¿Qué es un residuo radiactivo? ................................................................................................... 3


1.1 ¿Dónde se generan? .............................................................................................................. 3
1.2 Clasificación .......................................................................................................................... 3
1.3 ¿Quién los gestiona?.............................................................................................................. 4
2. Tratamiento y acondicionamiento de residuos radiactivos ....................................................... 4
2.1 Residuos Líquidos.................................................................................................................. 4
2.2 Residuos Sólidos ................................................................................................................... 5
2.3 Transporte de Residuos de Baja y Media Actividad................................................................ 5
3. Residuos de muy baja, baja y media actividad (El Cabril) .......................................................... 5
3.1 Instalaciones del Cabril .......................................................................................................... 6
3.2 ¿Cómo se gestionan los residuos radiactivos en el Cabril? ..................................................... 8
Residuos de baja y media actividad ....................................................................................... 8
Residuos de muy baja actividad ............................................................................................. 9
4. El almacenamiento de residuos de alta actividad y combustible usado .................................. 11
4.1 Sistemas de Almacenamiento ............................................................................................ 13
Almacenamiento en piscinas ................................................................................................ 13
Almacén Temporal Individualizado (ATI) .............................................................................. 13
Almacén Temporal Centralizado (ATC) ................................................................................. 14
Almacén Geológico Profundo (AGP) ..................................................................................... 16

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Residuos Radiactivos

1. ¿Qué es un Residuo Radiactivo?

La Ley 54/1997 define residuo radiactivo como “cualquier material o producto de desecho para el
cual no está previsto ningún uso, que contiene o está contaminado con radionúclidos en
concentraciones o niveles de actividad superiores a los establecidos por el Ministerio de Industria y
Energía previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear”.

1.1 ¿Dónde se generan?

Los residuos radiactivos se producen en las distintas aplicaciones en las que está presente la
radiactividad, pudiéndose distinguir entre:

• Aplicaciones energéticas: Es el grupo con mayor volumen de residuos radiactivos y se


producen en las distintas etapas por las que pasa el combustible nuclear, en la operación y
el desmantelamiento de las centrales nucleares. Todos estos residuos suponen alrededor
del 95% de la producción total.

• Aplicaciones no energéticas: Derivadas de los usos de los isótopos radiactivos,


fundamentalmente en actividades de investigación, medicina e industria. Este grupo se
conoce como “pequeños productores”, porque el volumen de residuos radiactivos que
generan es muy inferior al de las aplicaciones energéticas.

1.2 Clasificación
Para clasificar los residuos radiactivos se puede atender a diversos criterios, tales como:

• Estado físico: sólidos, líquidos y gaseosos.


• Tipo de radiación emitida: alfa, beta y gamma.
• Contenido en radiactividad: muy baja, baja, media y alta actividad.
• Periodo de semidesintegración de los radionucleidos que contiene, que se define como el
tiempo que tardan los isótopos radiactivos en reducir su actividad a la mitad.
• Cantidad de calor que desprenden.
• Actividad específica por unidad de masa o volumen.

Desde el punto de vista de su gestión y almacenamiento, en España los residuos radiactivos


se clasifican en:

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Residuos Radiactivos

• Residuos de muy baja actividad


• Residuos de baja y media actividad
• Residuos de alta actividad

En España, se producen anualmente unas 1500 toneladas de residuos de baja y media


actividad y unas 160 toneladas de residuos de alta actividad.

1.3 ¿Quién los gestiona?


En 1983, el Parlamento español aprobó un nuevo Plan Energético en el que se contemplaba la
puesta en marcha de diferentes medidas relacionadas con la gestión de los residuos radiactivos.
Entre las resoluciones aprobadas, estaba la creación de una empresa pública encargada de la
retirada, tratamiento y almacenamiento de los residuos radiactivos.

Con este objetivo, se creó, en 1984, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa),
empresa pública sin ánimo de lucro, encargada de la gestión integral de los residuos radiactivos
en España. Su misión es recoger, acondicionar y almacenar todos los residuos radiactivos que se
producen en nuestro país.

Varios organismos controlan sus actividades: el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que
elabora el Plan General de Residuos Radiactivos, documento que constituye el guión de las
actividades de la empresa, y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), organismo que no depende
del Gobierno sino que reporta directamente al Parlamento y que ostenta la máxima autoridad en
materia de seguridad nuclear y protección radiológica. Adicionalmente, las actividades de Enresa
están sometidas al control de otros organismos de carácter estatal, autonómico y local, de
acuerdo con la normativa vigente.

2. Tratamiento y Acondicionamiento de Residuos Radiactivos

Desde el momento en que se generan y hasta que se almacenan, los residuos radiactivos se
someten a un proceso de acondicionamiento que depende, fundamentalmente, de sus
características físico-químicas y radiológicas.

2.1 Residuos Líquidos


Los residuos líquidos se segregan en función de su condición acuosa u orgánica. Posteriormente,
se tratan utilizando métodos físicos y químicos, con la finalidad de reducir su contaminación y su
volumen.

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Residuos Radiactivos

Dentro de los métodos físicos se emplean la filtración, la centrifugación y la evaporación. Los


métodos químicos más habituales son la precipitación y el intercambio iónico.
Finalmente tienen que solidificarse, pues es la forma más segura de transportarlos y almacenarlos.
Para ello se mezclan uniformemente con hormigón, mortero o cemento.

2.2 Residuos Sólidos


Los residuos sólidos se segregan en función de su contaminación y de sus propiedades físico-
químicas. El objetivo principal es reducir el volumen a tratar. Para ello, se emplean técnicas de
descontaminación, troceado, trituración y compactación.
Se inmovilizan posteriormente creando un bloque con cemento.
Los residuos orgánicos se incineran con el objetivo de poder solidificarlos, bloqueando
posteriormente las cenizas con mortero.

2.3 Transporte de Residuos de Baja y Media Actividad


Se han realizado más de 4.000 expediciones y recorrido más de 3.000.000 de kilómetros sin
incidentes con implicaciones radiológicas.
Todas las operaciones de retirada de residuos son inspeccionadas por Enresa, que comunica al
Consejo de Seguridad Nuclear, a los ministerios competentes, y a la Guardia Civil los datos
relacionados con las expediciones.
Enresa se encarga de recoger, inspeccionar y transportar los residuos radiactivos. Esto quiere
decir que la transferencia de titularidad de los materiales se produce en la propia instalación
productora. Por ello, se inspeccionan física y radiológicamente el 100% de los residuos en el
lugar de recogida para comprobar que coinciden con las especificaciones técnicas de la Empresa
Nacional de Residuos Radiactivos.
El transporte de residuos radiactivos en España se realiza según el Acuerdo Europeo para el
Transporte de Mercancías Peligrosas por Carretera, que recoge todas las recomendaciones del
Organismo Internacional de la Energía Atómica de Naciones Unidas (OIEA), para el transporte
de materiales radiactivos.
*Ver vídeo sobre pruebas de transporte de residuos radiactivos.

3. Residuos de muy baja, baja y media actividad (El Cabril)


En España, todos los residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad que se generan se
almacenan, de forma definitiva, en el Centro de Almacenamiento de “El Cabril”, construido y
operado por ENRESA.

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Residuos Radiactivos

El Cabril entró en funcionamiento en 1992 y constituye uno de los centros de almacenamiento de


residuos de baja y media actividad más modernos del mundo, cuyo sistema de tratamiento está
totalmente automatizado.
El modo de almacenamiento se basa en interponer barreras sólidas (barreras de ingeniería y
naturales) y duraderas entre ellos y el medio ambiente, de forma que estén confinados durante el
tiempo suficiente hasta que su actividad decaiga.
Está situado al noroeste de la provincia de Córdoba, a unos 110 kilómetros de la capital, dentro del
término municipal de Hornachuelos, en las estribaciones de Sierra Albarrana y, en la actualidad,
trabajan en la instalación unas 300 personas de las poblaciones próximas.
El Cabril da servicio a unas 800 instalaciones radiactivas (hospitales, industrias y centros de
investigación) así como a las plantas de producción eléctrica de origen nuclear, que generan el 20%
de la electricidad que se produce en España.

3.1 Instalaciones del Cabril

El Centro de Almacenamiento de El Cabril cuenta con dos zonas diferenciadas por sus
funciones: la zona de edificios y la zona de almacenamiento. Esta separación permite un
desarrollo eficaz de las actividades, facilitando el seguimiento y control de las mismas y
diferenciando las zonas con reglamentación radiológica.

• Zona de edificios: En ella se encuentra el Edificio de Acondicionamiento, donde se


realizan todas las operaciones de tratamiento,
reducción de volumen e inmovilización de los
residuos. En él se realiza la transferencia, con un
puente grúa, de los bidones a los contenedores de
almacenamiento.

También alberga la Sala de Control, desde la que se


operan y controlan la mayor parte de los sistemas y en la que se centraliza toda la
información relativa al funcionamiento de la instalación y los dos laboratorios de
Verificación de la Calidad: en uno se realizan ensayos y análisis con probetas no
radiactivas de características similares a la de los diferentes bultos de residuos que
Enresa gestiona y en otro, Laboratorio Activo, se realizan ensayos para determinar las
características de los diferentes tipos de bultos de residuos reales.

• Zona de Almacenamiento de Residuos de Baja y Media Actividad que se generan en


hospitales, centros de investigación, industrias y centrales nucleares. Está formada

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Residuos Radiactivos

por dos plataformas de hormigón: la plataforma norte, constituida por 16 estructuras


de almacenamiento y la plataforma sur, constituida por 12.

Cada estructura de almacenamiento tiene una base rectangular de 24 metros por 19 de


lado y 9 de altura y capacidad para almacenar 320 contenedores cúbicos de,
aproximadamente, dos metros de lado y un peso aproximado de 25 toneladas cada uno.

• Zona de Almacenamiento de Residuos de Muy


Baja Actividad que precisan de menores
requisitos para su gestión. Son materiales sólidos,
generalmente chatarras y escombros, que
contienen isótopos radiactivos

Está zona está formada por una plataforma en la que se contemplan cuatro estructuras
que se construirán en función de las necesidades de almacenamiento. Actualmente hay
dos estructuras construidas.

Las instalaciones de El Cabril tienen como características:

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Residuos Radiactivos

3.2 ¿Cómo se gestionan los residuos radiactivos en el Cabril?

RESIDUOS DE BAJA Y MEDIA ACTIVIDAD


Los residuos de baja y media actividad llegan a El Cabril en transportes especializados y, una vez
allí, se inician las operaciones de descarga de los bultos, en la zona de acondicionamiento,
mediante puentes-grúa accionados desde la sala de control.
La mayor parte de los residuos generados en las centrales nucleares, llegan acondicionados en
bidones. Los procedentes de hospitales, centros de investigación o industrias, son tratados y
acondicionados en las propias instalaciones de El Cabril. Parte de estos bultos, se someten a
compactación para reducir su volumen.

Los bidones se introducen en contenedores de hormigón en forma de cubo de dos metros de lado
que tienen capacidad para 18 unidades. Estos contenedores, que se fabrican en la misma
instalación, están hechos de hormigón de alta calidad. Una vez lleno el contenedor, se inmoviliza
su contenido mediante inyección de mortero, de manera que forme un bloque compacto.
Posteriormente, estos contenedores son trasladados a unas estructuras donde quedarán
definitivamente almacenados.
Las estructuras de almacenamiento disponen de paredes de hormigón de medio metro de
espesor. Durante la fase de llenado, la estructura se cubre con un techado móvil que protege a los
contenedores del agua de lluvia. Este techado alberga un puente grúa de 32 toneladas para el
manejo de los contenedores que es accionado desde la Sala de Control situada en el Edificio de
Acondicionamiento. Una vez llena, se tapa con una losa de cierre superior de hormigón armado
de otros 50 centímetros de grosor. Posteriormente, el conjunto es impermeabilizado con una
cobertura sintética y el techado móvil se traslada a la siguiente estructura.

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Residuos Radiactivos

Al finalizar el período de explotación de El Cabril,


Enresa procederá a cubrir las 28 estructuras de
almacenamiento con una cobertura definitiva
formada por varias capas alternas de materiales
drenantes e impermeabilizantes. Finalmente, el
conjunto se cubrirá con tierra vegetal y se
integrará en el paisaje mediante la plantación de
especies autóctonas.
A 30 de mayo de 2016, 20 estructuras de
almacenamiento de residuos de baja y media
actividad estaban llenas, y había ocupadas 6.610
posiciones de almacenamiento de RBMA.
A partir de este momento, y por un espacio máximo de 300 años, se pondrá en marcha un
programa de control y vigilancia que garantizará la durabilidad del almacenamiento e impedirá
cualquier intrusión antes de que concluya ese período de tiempo. Además, toda la zona de
almacenamiento está diseñada para soportar terremotos de muy alta intensidad, de grado 7,5 en
la escala Richter.
Con todas estas barreras interpuestas, se trata de dificultar al máximo el contacto de los residuos
con el agua. De este modo, el agua procedente de las precipitaciones se encuentra con múltiples
barreras: varios metros de cobertura aislante y 10 metros de hormigón. Pero en caso de que el
agua lograse llegar al fondo de alguna de las estructuras de almacenamiento, ésta sería recogida
a través del sumidero de las mismas, que se comunica con una red de control de infiltraciones
instalada en unas galerías de inspección situadas bajo las estructuras de almacenamiento. Cada
uno de los 28 sumideros -que se corresponden con el número de estructuras- está conectado a
esta red a través de otros tantos depósitos de retención transparentes.
Estos depósitos permiten, por simple inspección visual, detectar cualquier posible infiltración, por
improbable que ésta sea, y conocer en cuál de las estructuras se ha producido. Si se detectase
presencia de agua, se procedería a tomar una muestra y analizarla. En caso de que se detectase
algún tipo de contaminación en el agua, ésta se llevaría a un depósito de control para su
tratamiento posterior, ya que la instalación debe cumplir con el principio de vertido radiactivo
líquido nulo.

RESIDUOS DE MUY BAJA ACTIVIDAD


En octubre de 2008 entró en funcionamiento en El Cabril un depósito, con una capacidad para
130.000 m3, para el almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja actividad. En él se
depositarán materiales contaminados con muy baja actividad radiológica procedentes, no sólo los
generados por incidentes en acerías, sino también otros que, procedentes de operaciones en

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instalaciones nucleares y radiactivas, y en el desmantelamiento de las mismas, presenten


igualmente muy poca actividad en un volumen muy grande.
Los residuos radiactivos de muy baja actividad, que llegan a la instalación en sacas, bidones o
contenedores metálicos, son materiales sólidos o solidificados, en su mayor parte químicamente
inertes o estabilizados previamente, generalmente escombros y chatarras, que están
contaminados y cuyo contenido radiactivo tiene una actividad media inferior a unos límites
autorizados. Su valor medio de referencia es miles de veces menor que los residuos denominados
de baja y media actividad.
Ya se han construido dos de las cuatro celdas previstas destinadas a almacenar este tipo de
residuos. Cada una de estas cuatro celdas dispone de una capacidad de almacenamiento de
30.000 m3 a 35.000 m3. Su diseño prevé una durabilidad y eficacia de las barreras de aislamiento
durante un periodo superior a 60 años, que es el tiempo que se requiere para que la radiactividad
haya decaído, por desintegración natural, al nivel del fondo natural.
A 30 de mayo de 2016, se habían almacenado en la primera estructura, denominada “Celda 29”,
8.964 m3 de residuos de muy baja actividad.
La construcción de cada celda consistirá en limpiar y acondicionar el terreno antes de construir un
dique de escollera que cerrará el “vaso” que contendrá los residuos, para colocar a continuación
las diversas barreras de protección:

• Una capa de 30 cm de piedra de subdrenaje.


• Una capa de arcilla de un metro de espesor que actúa como impermeabilizante.
• Tres capas de geobentonita, compuestas por dos láminas de geotextil entre las cuales
hay un relleno de bentonita sódica.
• Una lámina de polietileno de alta densidad como elemento de estanqueidad.
• Una capa de grava recorrida por tubos ranurados para recoger y desaguar los hipotéticos
lixiviados producidos por filtraciones en los residuos.
• Otra capa redundante de iguales características duplicando la seguridad del sistema
individual para cada zona línea, para facilitar el control del funcionamiento del conjunto.
• Y finalmente una capa de tierra de protección, sobre la que se pondrán colocar los
residuos.

Una vez llena la celda, se cubrirá con las capas de protección superiores, consistentes básicamente
en un lecho de arcilla compactada sobre el que se dispondrá una lámina de polietileno de alta
densidad y un relleno de tierra y grava gruesa, para terminar con tierra vegetal y plantación
arbustiva, quedando así sellado el almacenamiento. En este momento comenzará la fase de
vigilancia y control del emplazamiento durante 60 años.

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4. El almacenamiento de residuos de alta actividad y combustible usado


Los residuos radiactivos de alta actividad son aquellos residuos cuya radiactividad está por encima
de unos límites definidos por las autoridades y presentan una concentración de productos
radiactivos tal que hace que desprendan una cantidad de calor apreciable. Están constituidos
fundamentalmente, por el combustible irradiado de las centrales nucleares, en caso de no
reproceso del mismo, como es el caso de España.

El combustible usado descargado de los reactores de las centrales nucleares puede gestionarse
de diversos modos. Cada uno de ellos recibe el nombre de ciclo.

Como ya se ha visto en el tema 2, el ciclo del combustible nuclear puede ser abierto o cerrado:
Si es abierto, el combustible usado es considerado residuo radiactivo de alta
actividad y se gestiona como tal, almacenándolo en instalaciones temporales
específicas.
El destino definitivo del combustible irradiado sería un almacén geológico profundo
que supondrá su gestión final como residuo.

Si es cerrado, el combustible usado es reutilizado parcialmente mediante el


reprocesado y reciclado. Consiste en la recuperación de aquellos componentes del
combustible usado con potencial energético, fundamentalmente el uranio y el
plutonio, para emplearlos de nuevo en un reactor. Este combustible, formado por
óxidos de plutonio y uranio, recibe el nombre de MOX, y puede volverse a reprocesar.

El resto de componentes del combustible gastado (productos de fisión, activación y otros


actínidos, materiales estructurales) se consideran residuo, se acondicionan y transportan a un
almacén. Su gestión final, al igual que en el ciclo abierto, requiere su alojamiento en un
emplazamiento geológico profundo.

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Residuos Radiactivos

En España, se ha optado por un ciclo abierto, por lo que, actualmente, el combustible usado se
almacena en las piscinas de combustible de las propias centrales nucleares y, cuando se ha
superado el límite de capacidad de las mismas, se han construido Almacenes Temporales
Individualizados (ATI) en los propios emplazamientos, hasta que se tome una decisión definitiva.

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4.1 Sistemas de Almacenamiento de los Residuos Radiactivos

Almacenamiento en piscinas

Una vez descargado del reactor nuclear, el


combustible usado se almacena
temporalmente en piscinas ubicadas en la
propia central nuclear para su enfriamiento.

La elección del agua como almacén inmediato


se debe a su alto coeficiente de transmisión
del calor, sus buenas propiedades como
blindaje, su transparencia y su manejabilidad.
Piscina de Combustible

Almacén Temporal Individualizado (ATI)

En ocasiones, la capacidad de las piscinas llega a


su límite o es necesario evacuar el combustible de
las mismas para poder iniciar el
desmantelamiento de la central.

Para ello se dispone el combustible en


contenedores, metálicos o de hormigón-metal,
que se almacenaran en una instalación en el propio
emplazamiento que recibe la denominación de Almacen Temporal Individualizado (ATI)
Almacén Temporal Individualizado (ATI).

En España, ya almacenan parte de sus residuos de alta actividad en un ATI, construido dentro del
emplazamiento de la central, las siguientes instalaciones:

Central nuclear de Trillo: desde 2002 almacena, temporalmente, el combustible usado de la


instalación en un ATI. Se trata de una nave con muros y techo de hormigón capaz de alojar hasta
80 contenedores de doble propósito (almacenamiento y transporte).
Central nuclear José Cabrera: la instalación está diseñada para almacenar en seco todo el
combustible usado descargado del reactor. Fue imprescindible para empezar el

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Residuos Radiactivos

desmantelamiento de la central. Almacena 12 módulos cargados con el combustible gastado y 4


contenedores adicionales, que albergan las piezas metálicas más activadas obtenidas durante el
desmantelamiento de la segmentación de los componentes internos del reactor.

Consiste en una losa de hormigón armado para apoyo de 16 módulos de almacenamiento,


rodeada de un sistema de vallado exterior, sencillo, de protección radiológica (fuera de esta valla
las condiciones son las propias de una zona de libre acceso) y de un vallado interior de seguridad
física, que delimita el área de almacenamiento.

Central nuclear Ascó: ATI diseñado para almacenar en seco el combustible usado descargado de
los dos reactores. Consiste en dos losas de hormigón armado con capacidad para 16 módulos de
almacenamiento por losa. Está rodeada de un sistema de vallado exterior, sencillo, de protección
radiológica (fuera de esta valla las condiciones son las propias de una zona de libre acceso) y de un
vallado interior de seguridad física, que delimita el área de almacenamiento.

Almacén Temporal Centralizado (ATC)


El ATC es una instalación industrial diseñada para albergar, en un único lugar, el combustible
gastado de las centrales nucleares españolas y los residuos radiactivos de alta actividad. De
acuerdo con el 6º PGRR en vigor, se estiman del orden de 12.000 m3 de materiales a gestionar, de
los que prácticamente la totalidad es combustible usado (unos 20.000 elementos) y sólo hay
pequeñas cantidades de residuos vitrificados (menos de 70 cápsulas) y de residuos especiales.
El ATC se construirá en superficie y almacenará estos materiales en seco, garantizando su
confinamiento mediante un sistema de barreras múltiples. Se trata de una instalación pasiva, de
carácter modular y reversible, que permitirá recuperar el combustible usado y los residuos de alta
actividad, una vez que finalice la vida operativa de la instalación para su gestión posterior.
El ATC centralizará los procesos necesarios para la gestión temporal de todo el combustible usado
que, hasta ahora, permanece en las centrales nucleares, bien en sus piscinas o en sistemas
complementarios de almacenamiento en seco. La centralización de los materiales a almacenar
facilita su seguridad y vigilancia y permite optimizar los recursos necesarios para su control.
La gestión integral del combustible usado y de los residuos de alta actividad, permitirá acometer
el desmantelamiento de las centrales nucleares españolas, según vayan cumpliendo el final de su
vida operativa, y retornar y almacenar los residuos de alta actividad procedentes del
desmantelamiento de la central nuclear de Vandellós I, almacenados temporalmente en Francia.
Existe una larga experiencia de funcionamiento de este tipo de instalaciones en todo el mundo.
La tecnología de almacenamiento temporal empleada en cada uno de ellos varía según el país,
siendo algunos almacenamientos en piscinas, y otros en seco (contenedores, bóvedas, nichos,
etc.).

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En España, el Consejo de Ministros designó, el 30 de diciembre de 2011, el municipio conquense


de Villar de Cañas como sede del Almacén Temporal Centralizado (ATC) y su Centro Tecnológico
Asociado.
Esta instalación almacenará durante, al menos 60 años, todo el combustible usado y los residuos
de alta actividad de las centrales nucleares españolas. La decisión de almacenar en un único lugar
estos materiales parte de una Resolución de la Comisión de Industria del Congreso, de diciembre
de 2004, que instó al Gobierno, en colaboración con Enresa, a desarrollar los criterios para llevar
a cabo una instalación de almacenamiento temporal para el combustible usado y los residuos de
alta actividad en España.
Desde principios de 2012, Enresa está trabajando en la caracterización de los terrenos donde se
va a construir el ATC y en el diseño de detalle de la instalación. La elección española es la
tecnología de almacenamiento en seco, en bóvedas, que fue licenciada e implantada también en
otros países hace años, como es el caso de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Hungría o la
referencia española: el almacén de Habog en Holanda.

En enero de 2014 ENRESA presentó, simultáneamente, la solicitud de Autorización Previa o de


Emplazamiento y la de Construcción al Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR). Estos
permisos que concede el MINETUR, previo informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear
(CSN), emitido el 28 de julio de 2015, y la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) por parte del
Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), que se otorga tras la
preceptiva Evaluación de Impacto Ambiental, actualmente en curso, son necesarios, junto con la

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licencia de obras del Ayuntamiento de Villar de Cañas, para dar comienzo a las obras de
construcción del ATC.
Una vez finalizada la construcción del ATC se requiere la Autorización de Explotación que concede
el MINETUR, y que va acompañada de otras autorizaciones autonómicas y europeas (EURATOM).
El ATC tiene una vida de diseño de 100 años, aunque el
vigente Plan General de Residuos (PGRR) establece una
vida operativa de 60 años. Transcurrido ese tiempo, se
recuperará el material radiactivo para su gestión posterior
y la instalación será desmantelada, como cualquier otra
instalación nuclear al finalizar su vida operativa.
El ATC holandés, Habog, que comenzó a operar en 2003,
comparte actividad en el polígono industrial de Vlissingen-
Oost, al suroeste de Holanda, con empresas de otros
sectores. Esta instalación, que utiliza el mismo sistema que
se va a implantar en España, está diseñada para almacenar
durante 100 años combustible gastado y residuos vitrificados del país.

Almacén Geológico Profundo (AGP)

Es el almacenamiento de los residuos radiactivos de alta actividad a gran profundidad en el


interior de formaciones geológicas estables. Los estudios realizados en Europa sobre el
comportamiento a muy largo plazo de combustibles usados y residuos vitrificados colocados en
almacenes profundos revelan que este método de disposición final será efectivo durante millones
de años.
Se fundamenta en el principio “multibarrera”, que consiste en interponer una serie de barreras,
artificiales y naturales, entre el residuo y la biosfera junto con la capacidad de aislamiento y
confinamiento de las formaciones geológicas, siempre que éstas reúnan unas determinadas
características de estabilidad, potencia (espesor), ausencia de vías preferentes de migración y
capacidad de retención.
El diseño, construcción, operación y licenciamiento de un repositorio geológico profundo sigue
una serie de etapas, condicionando cada una de ellas a la anterior.

Primera etapa: Selección de la tecnología que debe demostrar la disponibilidad y los


conocimientos necesarios para acometer los trabajos genéricos de caracterización de un
emplazamiento y la capacidad de evaluar la seguridad a largo plazo del almacén.

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Residuos Radiactivos

Segunda etapa: Selección de un emplazamiento, uniendo criterios técnicos y de participación


ciudadana. Se obtendrán datos específicos desde superficie y de su análisis se deducirá la
conveniencia o no de proseguir.

Tercera etapa: Caracterización detallada del emplazamiento. Implica la construcción de un


laboratorio subterráneo, que permita obtener los datos específicos del emplazamiento,
necesarios tanto para ajustar el diseño como para la evaluación de su seguridad. Se verificarán
las técnicas de caracterización y funcionamiento a largo plazo de las barreras y se elaborará
un diseño específico del repositorio acorde a las características del emplazamiento. Durante
esta fase se demostrará la viabilidad operativa del repositorio, y los métodos de clausura, así
como la “recuperabilidad” de los residuos.

Cuarta etapa: Construcción del almacén, evaluación de la seguridad y conclusión del proceso
de licenciamiento. Una vez obtenido, se procederá a la operación.

Dos ejemplos: Finlandia y Suecia


En referencia al AGP, el finlandés es el programa europeo actualmente más avanzado. En
noviembre de 2015, Posiva ha recibido una licencia por parte del Gobierno de Finlandia para la
construcción del AGP en Olkiluoto. Será el primer repositorio final del mundo que entre en fase
de construcción y se espera que esté en operación a principios de la década de 2020.
Los elementos combustibles usados, procedentes de las centrales nucleares finlandesas de
Olkiluoto, Loviisa y las futuras que se construyan se encapsularán en contenedores y se
almacenarán en una formación geológica a 400 metros de profundidad.
El proyecto del almacén de Posiva está respaldado por más de 30 años de investigación,
desarrollo e inversión, incluyendo la selección del emplazamiento y los estudios geológicos.
Por otro lado, el programa de almacenamiento geológico sueco se ha desarrollado
construyendo y operando laboratorios subterráneos (Stripa y Äspö) para poner a punto las
tecnologías y los conocimientos científicos necesarios. En paralelo, han desarrollado un plan de
selección de emplazamientos. En su primera fase de estudios de viabilidad han considerado 8
áreas de las que finalmente se ha elegido el emplazamiento de Östhammar.
La construcción del AGP sueco y las pruebas pre-operacionales podrían completarse en 2028,
por lo que la instalación podría entrar en operación comercial en 2030.
Futuros AGP. Francia y Reino Unido
En Francia, el futuro almacén geológico profundo en la región de Meuse (Alto Marne, este de
Francia) está previsto para 2025 y será gestionado por la empresa francesa de gestión de residuos
radiactivos Andra.

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Residuos Radiactivos

El almacén formará parte del Centro Industrial de Almacenamiento Geológico (CIGEO), que será
responsable de garantizar el confinamiento de los residuos a largo plazo y asegurar que este
almacenamiento sea reversible durante 100 años, tal y como exige la legislación francesa.
Reino Unido considera prioritario acelerar su programa de gestión de los residuos radiactivos, y
proyecta disponer de un repositorio profundo en 2029. El programa comenzó hace diez años y ha
considerado todas las opciones posibles. El plan actual, que fija el año 2040 para disponer del
almacén, está basado en los procesos seguidos por otros países para estudiar y seleccionar el
emplazamiento de sus repositorios y la tecnología a utilizar. En Suecia se han empleado 31, en
Francia 32 y en Finlandia 37 años de investigación, desarrollo e inversión pero Reino Unido necesita
acortar estos plazos para que se alcance la fecha de 2029. Para ello, el Gobierno británico buscará
la manera de incrementar los recursos dedicados al programa y utilizar la experiencia de otros
países.

Separación y transmutación
Mediante el reproceso de separación y transmutación se recupera el uranio y plutonio del
combustible gastado para su aprovechamiento energético posterior quedando como residuos
los productos de fisión y actínidos no recuperados, que constituyen los únicos de alta
actividad.
La separación es una serie de operaciones químicas, en medio húmedo (hidrometalúrgicas) o en
medio seco (pirometarlúrgicas), para extraer los actínidos minoritarios y algunos productos de
fisión de período largo, para convertirlos a un estado que permita su transmutación.
La transmutación de los actínidos se realiza generalmente a través de reacciones de fisión,
mientras que la de los productos de fisión se efectúa por reacciones de captura neutrónica.
La separación y transmutación de los radionucleidos contenidos en los residuos de alta actividad
reduce el inventario radiotóxico, es decir, la radiotoxicidad y consecuentemente el tiempo en el
que ésta tiene valores elevados y reduce el volumen de residuos de alta actividad. No obstante,
aunque quede disminuido, seguirá habiendo residuos de alta actividad a los que habrá que dar una
solución final.

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