parte vi.
situaciones críticas
Capítulo 35
Paro cardiorrespiratorio
Dr. Diego González Herrera
Introducción
El paro cardiaco es el cese de la actividad mecánica cardiaca, confirmado por la ausencia
de pulso detectable, inconciencia y apnea (o respiración agónica, entrecortada). Se debe
sospechar un paro cardiaco en cualquier persona que no responda a estímulos y no
respire o presente una respiración anormal, incluyendo la respiración agónica. Pueden
producirse movimientos convulsivos breves al inicio del paro cardiaco.
Cuando ocurre un paro respiratorio primario, el corazón y el pulmón continúan
oxigenando la sangre por varios minutos, por lo que estos pacientes inicialmente de-
muestran signos de circulación (pulso). Establecer una vía aérea permeable y entregar
respiraciones de rescate pueden prevenir el paro cardiaco ya que se mantiene la oxige-
nación de los órganos vitales.
Las principales causas de paro cardiaco son de origen médico y, dentro de estas,
las más importantes son las de origen cardiaco: infarto agudo al miocardio y arritmias.
Existen además otras causas de origen no médico tales como trauma, sobredosis de
drogas, asfixia por inmersión, electrocución y asfixia.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento que permite salvar la
vida de una víctima en paro cardiorrespiratiro (PCR). La RCP de alta calidad con inte-
rrupciones mínimas y la desfibrilación temprana son las acciones que más se relacionan
con la obtención de buenos resultados en la reanimación. Realizar una RCP de alta cali-
dad inmediatamente después de que comienza el PCR, en conjunto con la desfibrilación
temprana, puede duplicar o triplicar las posibilidades de supervivencia.
Los componentes del ABC de la RCP son:
• Vía aérea (airway)
• Ventilación (breathing)
• Circulación (circulation)
Secuencia de soporte vital básico en el adulto
Los pasos del soporte vital básico (SVB) consisten en una serie de evaluaciones y ac-
ciones secuenciales presentadas en forma concisa y lógica (algoritmo), de forma que
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conceptos básicos en anestesiología
su contenido sea sencillo de leer, aprender y ejecutar para todo tipo de reanimador.
Comprende habilidades de evaluación, y de soporte o intervención. Sin embargo, se
espera que los equipos de trabajo, altamente afiatados y entrenados en reanimación,
sean capaces de aplicar estos pasos simultáneamente, más que en forma secuencial, en
un esfuerzo por disminuir el tiempo en aplicar la primera compresión torácica haciendo
así más eficiente la reanimación.
Las fases de evaluación del SVB son cruciales. Ninguna víctima debería recibir pro-
cedimientos más invasivos hasta que su necesidad haya sido establecida por una evalua-
ción adecuada. La evaluación también incluye la observación constante de la víctima y
su respuesta al tratamiento de rescate. Cada componente del ABC de la RCP comienza
con una fase de evaluación: evaluar respuesta, respiración y signos de circulación.
Dentro de los aspectos fundamentales del SVB están incluidos:
• Reconocimiento inmediato de un PCR súbito y activación de sistema de respuesta
a emergencias.
• RCP precoz.
• Desfibrilación rápidamente con DEA (Desfibrilador Externo Automático).
• Reconocimiento inicial y respuesta a infarto agudo al miocardio (IAM).
• Reconocimiento inicial y respuesta a accidente cerebro vascular (ACV).
El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) debe activarse tan pronto como se haya
establecido la necesidad de atención de urgencia. En ambiente extrahospitalario en Chi-
le debe llamarse al 131 y, en ambiente intrahospitalario , debe activarse el código de
emergencia local, específico para cada institución.
Actualmente la secuencia RCP en adultos ya no es A-B-C si no C-A-B, porque en
adultos el PCR tiene causa principalmente cardiaca.
Algoritmo de SVB en adultos para profesionales de la salud
El siguiente algoritmo describe los pasos que uno o varios reanimadores deben llevar
a cabo en un adulto que no responde. Aplica para víctimas de 8 o más años, a quienes
consideraremos “adultos”.
Paso 1: confirmar la seguridad de la escena. Asegurar de que la escena sea segura para
el reanimador y para la víctima.
Paso 2: comprobar si la víctima responde. Golpear suavemente sus hombros, y pre-
guntarle “¿Se encuentra bien?” en voz alta. Si la víctima no responde, activar el SEM, y
obtener el desfibrilador externo automático (DEA) o enviar a alguien a buscarlo (Figura
35.1.).
Paso 3: evaluar la ventilación y el pulso al mismo tiempo. No debería tardar más de 10
segundos.
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Pasos 3a y 3b: determinar las siguientes acciones en función de si la ventilación es nor-
mal y si se detecta pulso:
• Si la víctima ventila con normalidad y tiene pulso, vigilarla prolijamente.
• Si la víctima no ventila con normalidad, pero sí se detecta pulso:
- Proporcionar ventilación de rescate a un ritmo de 1 ventilación cada 6 segundos
(equivalente a 10 ventilaciones por minuto).
- Comprobar el pulso aproximadamente cada 2 minutos. Si no se detecta pulso,
realizar una RCP de alta calidad.
• Si la víctima no ventila con normalidad o sólo jadea o boquea y no tiene pulso, ini-
ciar la RCP de alta calidad (paso 4).
Paso 4: iniciar la RCP de alta calidad, con 30 compresiones torácicas seguidas de 2 ven-
tilaciones. Utilizar un DEA tan pronto como esté disponible.
Pasos 5 y 6: utilizar el DEA tan pronto como esté disponible. Seguir las instrucciones del
DEA para comprobar el ritmo.
Paso 7: si el DEA detecta que el ritmo es desfibrilable, administrar una descarga. Reanu-
dar la RCP inmediatamente hasta que el DEA lo indique para permitir la comprobación
del ritmo, aproximadamente cada 2 minutos. Continuar realizando la RCP y utilizando
el DEA hasta que los proveedores de soporte vital avanzado se encarguen o la víctima
comience a ventilar, moverse o reaccionar de alguna forma.
Figura 35.1. Desfibrilador externo automático y parches autoadhesivos o electrodos.
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conceptos básicos en anestesiología
Paso 8: si el DEA detecta que el ritmo no es desfibrilable, reanudar la RCP de alta cali-
dad hasta que el DEA lo indique para permitir la comprobación del ritmo, aproximada-
mente cada 2 minutos. Continuar realizando la RCP y utilizando el DEA hasta que los
proveedores de soporte vital avanzado se encarguen o la víctima comience a ventilar,
moverse o reaccionar de alguna forma.
La Figura 35.2. muestra el Algoritmo de Soporte Vital Básico en adultos para pro-
fesionales de la salud.
Figura 35.2. Algoritmo de Soporte Vital Básico en adultos para profesionales de la salud.
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Secuencias de la RCP
Evaluación de la ventilación y el pulso
Evaluar si la víctima ventila con normalidad y si presenta pulso carotídeo (Figura
35.3.). Para minimizar la demora del inicio de la RCP, debe evaluar ambos componen-
tes al mismo tiempo, durante 5 segundos como mínimo y 10 segundos como máximo.
Figura 35.3. Comprobación del pulso carotídeo. A, con 2 o 3 dedos, localice la tráquea. B, busque
sentir el pulso en surco ubicado entre la tráquea y los músculos de la parte lateral del cuello.
Observar si el tórax de la víctima se eleva y desciende. La víctima podría no respirar
o presentar una respiración anormal, por ejemplo, una respiración agónica, también co-
nocida como jadeo o boqueo. Esta no es una forma de ventilación normal, sino un signo
de paro cardiaco, pudiendo presentarse en los primeros minutos posteriores a este.
¿Cómo reconocer las respiraciones agónicas? Cuando una persona jadea o boquea,
suele tomar aire muy rápido. Puede que la boca esté abierta, y la mandíbula, la cabeza
o el cuello se muevan con las respiraciones. Pueden parecer forzadas o débiles y suelen
presentarse con un ritmo lento e irregular. Los jadeos o boqueos pueden sonar como un
resoplido, ronquido o gemido.
Circulación
La base de una RCP de alta calidad son las compresiones torácicas. Comprimir el pecho
durante la RCP bombea sangre desde el corazón hacia el cerebro y el resto del cuerpo.
Cada vez que detienen las compresiones torácicas, el flujo sanguíneo disminuye de for-
ma considerable y, tras su reanudación, deben transcurrir varios ciclos antes de que el
flujo sanguíneo retorne a los niveles previos a la interrupción. Mientras más a menudo
y por más tiempo se interrumpan las compresiones torácicas, menor será el suministro
sanguíneo al cerebro y a los otros órganos vitales. La proporción de tiempo durante el
cual los reanimadores llevan a cabo las compresiones torácicas en la RCP se denomina
fracción de las compresiones torácicas (FCT). Una FCT de al menos un 60% aumenta la
probabilidad de la retorno de la circulación espontánea (RCE), el éxito de las descargas
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conceptos básicos en anestesiología
y la supervivencia tras el alta del hospital. Si la reanimación es en equipo el FCT objetivo
debe ser de un 80% o más. Para lograr compresiones torácicas de alta calidad se reco-
mienda (Figura 35.4.):
• Utilizar una relación entre compresiones y ventilaciones de 30:2.
• Comprimir con una frecuencia de 100 a 120 compresiones por minuto.
• Hundir el tórax al menos 5 cm con cada compresión (pero no más de 6 cm).
• Permitir una reexpansión completa del tórax al final de cada compresión, sin perder
el contacto entre las manos del operador y el esternón.
• Reducir al mínimo las interrupciones de las compresiones torácicas (menos de 10
segundos).
Figura 35.4. Técnica de compresión torácica en el adulto. A, posición de las manos.
Ponga el talón de una mano sobre el centro del pecho de la víctima, en la mitad inferior
del esternón, y coloque el talón de la otra mano encima de la primera. B, posición del
reanimador. Ponga los brazos firmes y coloque los hombros directamente sobre las manos.
Vía aérea
Para que las ventilaciones sean efectivas, la vía aérea de la víctima debe estar permeable
(Figura 35.5A.). Existen dos métodos para permeabilizar la vía aérea en un paciente
inconsciente:
• Maniobra de extensión de la cabeza y elevación del mentón (Figura 35.5B.).
• Tracción mandibular (Figura 35.5C.).
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Figura 35.5. Apertura de la vía aérea. A, obstrucción de la vía aérea por lengua y epiglotis. Cuando
una víctima está inconsciente, estas estructuras pueden bloquear la vía aérea superior. B, maniobra
de extensión de la cabeza y elevación del mentón. Esta maniobra levanta la lengua y la epiglotis
abriendo la vía aérea. C, tracción mandibular. La mandíbula se levanta sin extender la cabeza. Es la
maniobra de elección en una víctima con sospecha de lesión de columna cervical.
Si se sospecha que la víctima puede tener una lesión de la columna cervical, utilizar
la maniobra de tracción mandibular para limitar el movimiento del cuello y la columna.
Si no lo consigue con esta maniobra, utilice la extensión de la cabeza y elevación del
mentón.
En estos dos métodos debe evitarse cerrar la boca completamente. Además, cuando
se realice la maniobra de extensión de la cabeza y elevación del mentón, evitar presionar
con fuerza el tejido blando situado debajo del mentón. Ambas errores pueden obstruir
la vía aérea, volviendo inefectivas estas maniobras.
Ventilación
Durante la RCP se debe proporcionar ventilaciones mientras se abre la vía aérea. Estas
pueden administrarse con aire exhalado de boca a boca (Figura 35.6A.), idealmente
utilizando un dispositivo de defensa como una barrera facial (Figura 35.6B.) o mas-
carilla de bolsillo (Figura 35.6C.), o con presión positiva a través de un dispositivo
bolsa-mascarilla (Figura 35.6D.). Tanto las mascarillas de bolsillo para RCP como los
dispositivos bolsa-mascarilla poseen válvulas unidireccionales, que desvían del reani-
mador el aire exhalado, la sangre o los fluidos orgánicos de la víctima.
Figura 35.6. Ventilaciones de rescate. A, respiración boca a boca. B, respiración
boca a barrera facial. C, respiración boca a mascarilla de bolsillo. D, ventilación
con presión positiva a través de dispositivo bolsa-mascarilla.
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conceptos básicos en anestesiología
Cabe recordar que el aire inspirado del ambiente contiene alrededor de un 21% de
O2, y el aire exhalado tiene alrededor de un 17% de O2, concentración suficiente para
suplir los requerimientos de la víctima. Si el dispositivo bolsa-mascarilla está conectado
a oxígeno, puede entregar una mayor fracción inspirada de O2.
Cuando se interrumpa las compresiones torácicas para proporcionar las 2 ventila-
ciones, realice las siguientes acciones:
• Ventilar durante 1 segundo.
• Fijarse en que se produzca una elevación torácica visible con cada ventilación.
• Reanudar las compresiones torácicas en menos de 10 segundos.
Durante la RCP, el gasto cardiaco es un ≈25% a un 33% del normal, por lo que la
captación de O2 desde el pulmón y la entrega de CO2 a los pulmones también están
reducidos. Como resultado, un volumen minuto bajo puede mantener efectivamente la
oxigenación y ventilación. Por ese motivo volúmenes corrientes de 500 a 600 ml. (6 a 7
ml/kg) son suficientes. Estos volúmenes son los que producen una expansión torácica
visible.
Tabla 35.1. Relación compresión/ventilación durante la RCP
con y sin un dispositivo avanzado para la vía aérea
Técnica de ventilación Relación entre compresiones y Relación entre compresiones
ventilaciones (adultos) y ventilaciones (lactantes y
niños)
Sin dispositivo avanzado para - Frecuencia de compresiones - Frecuencia de
la vía aérea de 100 a 120 cpm compresiones de 100 a 120
(por ej. boca a boca, bolsa- - 30 compresiones y 2 cpm
mascarilla, mascarilla de ventilaciones - 30 compresiones y 2
bolsillo) ventilaciones (1 reanimador)
- 15 compresiones
y 2 ventilaciones (2
reanimadores)
Con dispositivo avanzado - Frecuencia de compresiones
para la vía aérea de 100 a 120 cpm
(por ej. dispositivos - Compresiones continuas sin
supraglóticos como máscara pausa para las ventilaciones
laríngea, tubo endotraqueal) - Ventilación:
Adultos: 1 ventilación cada 6
segundos
Lactantes y niños: 1 ventilación
cada 2-3 segundos
Si se está asistiendo a proveedores de soporte vital avanzado, debe conocerse las
modificaciones de compresiones y ventilaciones una vez se coloque un dispositivo
avanzado para la vía aérea (Tabla 35.1.).
Si la víctima posee un estoma o un tubo de traqueotomía, se debe colocar la masca-
rilla (de preferencia de tamaño pediátrica) sobre el estoma o el tubo y no sobre la boca.
Si el pecho no se eleva, se puede conectar el dispositivo bolsa mascarilla directamente al
tubo de traqueotomía. Es posible que se tenga que cerrar la boca de la víctima mientras
realiza ventilaciones para que estas sean efectivas.
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Se debe tener precaución de no administrar ventilaciones con demasiada rapidez
o con una fuerza excesiva, pues es probable que el aire entre más en el estómago que
en los pulmones, causando distensión gástrica. Esta puede dar lugar a complicaciones
serias, entre ellas, la regurgitación y aspiración del contenido gástrico y el atrapamiento
de aire dentro del tórax, aumentando la presión intratorácica, disminuyendo del retorno
venoso al corazón y, en consecuencia, el gasto cardiaco y la sobrevida.
Desfibrilación con Desfibrilador Externo Automático
La desfibrilación es la interrupción de un ritmo cardiaco anormal mediante el empleo
de descargas eléctricas controladas, permitiendo el restablecimiento del sistema eléctri-
co del corazón para que pueda volver a su ritmo normal.
Un desfibrilador externo automático (DEA) es un equipo ligero, portátil y compu-
tarizado que puede identificar un ritmo cardiaco anormal que precisa desfibrilación,
tras lo que es capaz de administrar una descarga.
Debe destacarse que la desfibrilación temprana aumenta las probabilidades de su-
pervivencia tras un paro cardiaco causado por una arritmia. Dos arritmias desfibrilables
potencialmente mortales que causan paro cardiaco son la taquicardia ventricular sin
pulso (TV sin pulso) y la fibrilación ventricular (FV).
El DEA debe colocarse a un lado de la víctima, cerca del reanimador que va a ma-
nejarlo. Abrir el DEA y, si es necesario, encenderlo. Durante el intento de reanimación
seguir las indicaciones del DEA. Pueden ser indicaciones de voz electrónica o indica-
ciones en la pantalla digital.
• Evitar colocar los parches sobre ropa, parches de medicamento o dispositivos im-
plantados. Elegir los parches de adultos para las víctimas de 8 años en adelante. Esto
debe hacerse mientras un segundo reanimador continúa con la RCP, en la siguiente
secuencia:
- Retirar la lámina de los parches del DEA.
- Colocar los parches adhesivos del DEA sobre el tórax desnudo de la víctima en los
lugares señalados en la Figura 35.7.
- Conectar los cables de conexión al dispositivo DEA (algunos DEA tienen cables
preconectados).
• Alejarse de la víctima y permitir que el DEA analice el ritmo.
- Cuando el DEA lo indique, hacer que todos los presentes se aparten de la víctima
durante el análisis. Asegurarse de que ninguna persona esté tocando a la víctima,
ni siquiera el reanimador encargado de administrar las ventilaciones, para evitar
interferencias.
- Algunos DEA indicarán pulsar un botón para que el equipo pueda comenzar el
análisis del ritmo cardiaco; otros lo harán automáticamente.
- A continuación, el DEA indicará si la víctima necesita una descarga.
• Si el DEA aconseja una descarga, indicará alejarse de la víctima.
- Antes de administrar la descarga, indicar a los presentes que se aparten de la víc-
tima. Asegurarse de que nadie toque a la víctima, para evitar transmitir la descarga.
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conceptos básicos en anestesiología
- Pulsar el botón de descarga. Esto provocará una contracción súbita de los múscu-
los de la víctima.
• Si el DEA indica que no se aconseja administrar una descarga o, después de aplicar
una, reanudar inmediatamente la RCP, comenzando con las compresiones torácicas.
Figura 35.7. A, desfibrilador externo automático con sus parches. B,
posiciones anterolateral y anteroposterior de los parches del DEA.
Al cabo de unos 5 ciclos o 2 minutos de RCP de alta calidad, el DEA indicará repetir
los pasos 3 y 4. Proseguir hasta que los profesionales de soporte vital avanzado tomen el
relevo o la víctima comience a ventilar, moverse o reaccionar de alguna forma.
Retorno de la circulación espontánea
Si reaparece la circulación efectiva, el músculo cardiaco de la víctima puede volver a
bombear sangre, lo que ocasionará un latido que produce un pulso palpable. Entre los
signos de RCE están: la ventilación, la tos, el movimiento y el pulso palpable o la presión
arterial medible.
Paro cardiaco traumático
Mención especial merece el paro cardiaco traumático, porque al tener un origen dife-
rente al paro cardiaco de origen médico, tiene fisiopatología distinta y por lo tanto un
manejo diferente.
El ritmo inicial para la mayoría de los pacientes que sobreviven un paro cardiaco
traumático es la seudoactividad eléctrica sin pulso (seudo AESP), en la que hay acti-
vidad eléctrica y (a diferencia de la AESP verdadera) el corazón late, sin embargo, no
hay pulso palpable. Estos pacientes podrían presentar otros signos de vida, incluyendo
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esfuerzo respiratorio débil, pupilas reactivas, o movimientos espontáneos ocasionales.
Este es un estado de gasto cardiaco muy bajo, a diferencia del paro cardiaco de origen
médico con FV o AESP, en que el gasto cardiaco es inexistente.
El rol del SVB en estos casos no está tan claro como en el paro cardiaco no traumá-
tico. Hasta el día de hoy la secuencia de manejo del trauma sigue siendo A-B-C, y no
C-A-B, como lo es en el paro cardiaco de origen médico. Los proveedores deben esta-
bilizar la columna durante todas las maniobras. Debe preferirse la tracción mandibular
sobre la maniobra de extensión de la cabeza y elevación del mentón para la apertura de
la vía aérea, salvo que esta sea ineficiente, como se mencionó previamente. La ventila-
ción debe buscar una normocapnia baja, con volúmenes corrientes de 6 ml/kg entrega-
dos en 2 segundos para minimizar su efecto sobre el retorno venoso y la precarga.
La circulación incluye el control de la hemorragia con compresión externa, gasas
hemostáticas, torniquetes e inmovilizador pélvico, procedimientos que no se revisarán
en este texto. Las compresiones torácicas en este escenario no son tan efectivas como lo
son en el paro cardiaco no traumático, y pueden incluso reducir el gasto cardiaco espon-
táneo residual, por lo que toman una prioridad más baja en la reanimación.
Lecturas recomendadas:
European Resuscitation Council. Soporte Vital Básico Paso a Paso. 2021.
R. A. Berg, R. Hemphill, B.S. Abella et al. Part 5: Adult basic life support. Circulation
2010; 122(18_suppl_3). doi:10.1161/circulationaha.110.970939
Soporte Vital Básico Libro Del Proveedor Versión Electrónica. Dallas, Texas: American
Heart Association, 2020.
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