INSTITUTO SUPERIOR TECNOLÓGICO ESPAÑA
(ISTE)
GUÍA DE ACTIVACIÓN DE CLAVES OBSTÉTRICAS
TERCERO B MATUTINO
REALIZADO POR ESTUDIANTES EN BASE
AL PROTOCOLO DE CLAVES OBSTÉTRICAS DEL
MSP
JORNADA MATUTINA
PRESENCIAL
2025
INDICE
INTRODUCCIÓN
OBJETIVOS
GENERAL
Reducir la morbimortalidad materna por hemorragia posparto en Ecuador, mediante
la estandarización y aplicación obligatoria del protocolo de la Clave Roja
Obstétrica en todas las unidades de salud del Sistema Nacional de Salud, en el
marco de las directrices y políticas del Ministerio de Salud Pública.
ESPECIFICO
Asegurar que todo el personal involucrado en la atención materno-infantil en las
unidades del MSP esté debidamente entrenado en la correcta identificación, manejo
y activación del protocolo de la Clave Roja, a través de talleres y simulacros
regulares. Esto busca que el personal pueda actuar de manera rápida y coordinada
para detener la hemorragia y estabilizar a la paciente.
Fortalecer la infraestructura y logística de la atención, bajo las normativas, la
dotación de insumos, equipos y medicamentos esenciales para la atención de la
hemorragia posparto en todas las unidades de salud. Esto incluye garantizar la
disponibilidad de fármacos uterotónicos, hemoderivados y acceso a quirófano,
asegurando que el equipo médico tenga los recursos necesarios para una respuesta
efectiva.
ALCANCE
Este es un protocolo que está dirigido hacia todos establecimientos de salud del Sistema
Nacional de Salud en donde se branda atención:
Acciones clave:
Diagnóstico rápido: Identificar la causa del sangrado (atonía uterina, desgarros)
Activación del equipo: Llamar a todo el personal necesario (médicos, enfermeras)
Reanimación: Iniciar la infusión de líquidos intravenosos y, si es necesario,
transfusión de sangre.
Manejo de la causa: Realizar masaje uterino, administrar uterotónicos (como
oxitocina, misoprostol), y en casos de trauma, reparar las lesiones.
TÉRMINOS Y DEFINICIONES:
DESARROLLO
Una de las principales causas de mortalidad materna en el país y en el mundo. Su
implementación busca estandarizar la respuesta clínica y organizativa del equipo de salud
frente a un cuadro de sangrado agudo en la gestante o puérpera, garantizando un manejo
rápido.
La activación de la Clave Roja se realiza en el primer contacto con la paciente que presenta
sangrado, sin importar el servicio hospitalario en el que se encuentre. Para ello, el
protocolo dispone de un mecanismo de alerta eficiente (altavoz, timbre o alarma) que
notifique de manera inmediata al personal designado. La organización del equipo de
respuesta contempla cuatro roles definidos: coordinador, asistente 1, asistente 2 y
circulante, cada uno con responsabilidades específicas en la estabilización hemodinámica,
manejo de la vía aérea, administración de fluidos y medicamentos, toma de muestras y
comunicación con la familia
El manejo de la hemorragia se estructura en fases temporales que inician en el “minuto
cero”, donde todo el personal debe reconocer los signos clínicos de shock hemorrágico y
activar la clave. La clasificación del shock se realiza con base en parámetros como
sensorio, perfusión, frecuencia cardiaca y presión arterial, utilizando la estimación de la
pérdida sanguínea para determinar el grado de severidad. Según esta evaluación, se
establecen acciones inmediatas que incluyen el acceso venoso doble con catéteres de gran
calibre, la administración de oxígeno suplementario, la colocación de sonda vesical para
monitorizar diuresis y la reposición rápida de volumen con soluciones cristaloides.
La Clave Roja constituye un protocolo de respuesta rápida frente a la hemorragia
obstétrica, una de las principales causas de muerte materna a nivel mundial. Su
implementación garantiza que la paciente reciba atención inmediata, organizada y
estandarizada, sin importar el servicio hospitalario en el que se encuentre.
El protocolo contempla una secuencia de cuatro niveles de respuesta, cada uno con
funciones específicas y previamente entrenadas:
1. Coordinador(a)
El rol de coordinador recae en el profesional con mayor experiencia disponible en el
momento de la emergencia. Puede ser un médico ginecólogo, médico general, obstetra u
otro profesional de salud capacitado. No obstante, el especialista debe acudir dentro de los
primeros 20 minutos para asumir la toma de decisiones definitivas. El coordinador se ubica
en la parte inferior del cuerpo, a nivel de la pelvis o útero de la paciente.
Funciones principales:
Organizar y dirigir al equipo de respuesta.
Valorar signos vitales y calcular el Score Mamá para clasificar el grado de choque
y monitorizar su evolución durante la reanimación.
Identificar la causa de la hemorragia e iniciar el tratamiento específico.
Realizar antisepsia, evacuar la vejiga y colocar sonda Foley para monitorizar la
diuresis.
Tomar decisiones sobre traslado o resolución, según la causa y capacidad resolutiva
de la unidad.
Ordenar la administración de líquidos, hemocomponentes y medicamentos.
Supervisar continuamente las funciones de asistentes y circulante, definiendo
cambios según la evolución clínica.
A través del circulante, mantener informados a los familiares o acompañantes.
Evaluar parámetros de respuesta clínica y guiar las siguientes intervenciones.
2. Asistente 1
Se ubica en la cabecera de la paciente, siendo responsable del manejo de la vía aérea,
oxigenación y monitoreo.
Funciones principales:
Explicar brevemente los procedimientos a la paciente, transmitiendo calma y
confianza.
Mantener la vía aérea permeable; en caso de compromiso de conciencia, realizar la
maniobra de elevación de mentón sin hiperextender el cuello.
Administrar oxígeno suplementario (10 L/min por mascarilla o 4 L/min por cánula
nasal si no se dispone de mascarilla).
Tomar y registrar constantes vitales: presión arterial, pulso, frecuencia respiratoria,
temperatura, saturación de oxígeno y diuresis.
Calcular el Score Mamá y registrar los eventos en el formulario de Clave Roja.
Reevaluar el estado de choque después de la infusión de líquidos e informar al
coordinador.
Colaborar en procedimientos según lo requiera el coordinador.
Evitar la hipotermia, cubriendo a la paciente con mantas.
Si la gestante tiene más de 20 semanas, asegurar posición con desviación uterina
hacia la izquierda.
3. Asistente 2
Se ubica a un lado de la paciente y es el encargado del manejo venoso, extracción de
muestras y apoyo terapéutico.
Funciones principales:
Apertura inmediata del Kit Rojo.
Asegurar dos accesos venosos periféricos con catéteres N°16 o 18 (brazo izquierdo
para medicación y brazo derecho para fluidos).
Extraer muestras sanguíneas en tubos de tapa roja, lila y celeste.
Solicitar pruebas de laboratorio: hemoglobina, hematocrito, plaquetas, TP, TTP,
fibrinógeno, grupo sanguíneo y pruebas cruzadas.
En casos de shock severo, solicitar de inmediato 2 unidades de glóbulos rojos o
hemocomponentes según disponibilidad.
Administrar líquidos y medicamentos ordenados por el coordinador.
Apoyar en otros procedimientos que se requieran.
4. Circulante
Es el responsable del apoyo logístico, comunicación institucional y enlace con la familia.
Funciones principales:
Contactar de inmediato al servicio de laboratorio y banco de sangre.
Etiquetar y trasladar las muestras sanguíneas, asegurando su procesamiento
inmediato.
Llamar a personal adicional si el coordinador lo requiere.
Colaborar en procedimientos específicos según la indicación del coordinador.
Mantener comunicación con la familia, transmitiendo únicamente la información
autorizada por el coordinador.
Activar la red de referencia y contrareferencia si se requiere traslado a una unidad
de mayor complejidad.
Realizar el llenado del formulario 053 para la transferencia de la paciente en caso
necesario.
Manejo de la Clave Roja en Hemorragia Obstétrica
La hemorragia obstétrica representa una de las principales emergencias médicas durante el
embarazo, parto y posparto, siendo una de las causas más importantes de morbi-mortalidad
materna en todo el mundo. La rápida identificación y manejo del shock hemorrágico es
fundamental para mejorar los resultados clínicos y salvar la vida de la paciente.
Minuto Cero: Activación de la Clave Roja
El Minuto Cero se define como el momento en el que el equipo de salud identifica signos
de shock hemorrágico o un sangrado estimado superior a 1.000 mL, lo que obliga a activar
la clave roja. En este momento, todo el personal asistencial debe estar familiarizado con los
signos clínicos de shock, los cuales incluyen cambios en el sensorio, perfusión, pulso y
presión arterial sistólica, así como la pérdida estimada de volumen sanguíneo.
El grado de shock se establece según el peor parámetro encontrado, tomando como
referencia la clasificación de Basket:
Shock leve: pérdida del 10–25% del volumen circulante (500–1.500 mL), con
signos compensados, sensorio normal y presión arterial sistólica >90 mmHg.
Shock moderado: pérdida del 26–35% del volumen (1.500–3.000 mL), con
alteración de perfusión, palidez y frialdad.
Shock severo: pérdida mayor al 35% (más de 3.000 mL), con alteración marcada
del sensorio, hipotensión (PAS <70 mmHg) y taquicardia intensa.
En pacientes embarazadas, la pérdida de volumen se calcula considerando un peso
aproximado de 50–70 kg.
Primeros 20 Minutos: Organización del Equipo y Estabilización Inicial
Una vez activada la clave roja, el equipo debe ubicarse en sus posiciones asignadas,
iniciando la evaluación y manejo simultáneo de la paciente y la causa de la hemorragia:
1. Diagnóstico de la causa según trimestre:
Primer trimestre: aborto complicado, embarazo ectópico o mola hidatiforme.
Segundo y tercer trimestre: placenta previa, desprendimiento de placenta, ruptura
uterina.
Posparto: hemorragia de las 4T (Tono, Trauma, Tejido, Trombina).
2. Medidas iniciales de soporte vital:
Colocación de traje antishok no neumático.
Examen físico completo y evaluación de vitalidad fetal (si aplica).
Establecer dos accesos venosos de calibre 16 o 18 para infusión de líquidos y medicación.
Administración de oxígeno suplementario (10 L/min en mascarilla o 4 L/min por cánula
nasal).
Colocación de sonda vesical para monitorización de diuresis.
Mantener temperatura corporal y monitorización continua de signos vitales.
3. Laboratorio inicial:
Biometría hemática con plaquetas.
TP/TTP, fibrinógeno, grupo sanguíneo y factor Rh.
4. Reposición de líquidos:
Iniciar bolos de cristaloides de 500 mL cada 30 minutos, evaluando respuesta según
presión arterial, diuresis, perfusión y sensorio.
Suspender bolos al normalizar los parámetros y continuar infusión continua a velocidad de
125 mL/h si es posible.
5. Transfusión sanguínea:
Si la respuesta es inadecuada tras 3.000 mL de cristaloides, se considera transfusión con
sangre ABO/Rh específica.
En shock grave, iniciar transfusión con dos unidades de glóbulos rojos, preferiblemente O
negativo si no hay pruebas cruzadas inmediatas.
Uso de Uterotónicos
En hemorragia obstétrica, los uterotónicos son esenciales para prevenir y tratar el sangrado
por atonía uterina:
Oxitocina: 10 UI IM o 20–40 UI en 1.000 mL de cristaloides IV a 250 mL/h.
Misoprostol: 800 μg sublingual o 800–1.000 μg vía rectal.
Metilergonovina: 0,2 mg IM cada 2–4 horas según necesidad, máximo 5 dosis en
24 h, salvo contraindicación.
Evaluación de la Respuesta a los 20 Minutos
Se realiza una evaluación rápida de la respuesta basada en signos vitales, sensorio y
pérdida sanguínea:
Respuesta rápida: signos vitales normales, pérdida sanguínea ≤1.500 mL.
Respuesta transitoria: hipotensión recurrente, pérdida 1.500–2.000 mL, posible
necesidad de cristaloides adicionales.
No respuesta: signos vitales persistentemente anormales, pérdida sanguínea >2.000
mL, transfusión inmediata necesaria.
En caso de no respuesta adecuada, se deben considerar soporte inotrópico o vasopresor
(dopamina, dobutamina, norepinefrina o epinefrina) y reevaluar necesidad de cirugía.
Manejo Avanzado: 60 Minutos
Al superar la primera hora de atención, el manejo debe avanzar hacia un soporte avanzado,
incluyendo:
1. Disponibilidad de quirófano, hemoderivados y UCI.
2. Monitoreo continuo de signos vitales y estado de conciencia.
3. Continuar infusión de líquidos y transfusión según protocolos.
4. Manejo multidisciplinario: hematología, ginecología, intensivista.
5. Evaluación y corrección de coagulopatías:
o Plaquetopenia ≤50.000/mL: transfundir plaquetas.
o TP/TTP >1,5 veces: plasma fresco congelado.
o Fibrinógeno <100 mg/dL: crioprecipitado.
6. Mantener medidas de hemostasia, como balón de compresión y traje antishok.
7. Considerar necesidad de cirugía o traslado a UCI si no se dispone localmente.
Principios Generales de Transfusión en Paciente Obstétrica
La transfusión sanguínea requiere informar adecuadamente a la paciente y familiares,
obteniendo consentimiento siempre que sea posible. En emergencias se pueden administrar
productos sin pruebas cruzadas inmediatas, considerando:
Paquete de glóbulos rojos: cada unidad aumenta hematocrito 3% y hemoglobina 1
g/dL. Indicado si pérdida >30% o hemoglobina <7 g/dL.
Plaquetas: mantener >50.000/mm³, especialmente si se requiere cirugía. Cada
unidad aumenta 5.000–10.000 plaquetas/mm³.
Plasma fresco congelado: para reemplazar factores de coagulación en hemorragia
masiva o coagulopatías.
Crioprecipitado: indicado si fibrinógeno <100 mg/dL o persistencia de coagulopatía
tras plasma.
CONCLUISIONES
El éxito en la aplicación del protocolo depende no solo del personal, sino también
de la infraestructura y la disponibilidad de recursos. Asegurar que las unidades de
salud cuenten con los medicamentos, equipos y el acceso a quirófano es tan
importante como la capacitación.
La intervención del Ministerio de Salud Pública (MSP) es fundamental. Un enfoque
sistémico que incluya políticas claras, directrices obligatorias y una dotación de
recursos adecuada en todas las unidades de salud es la única forma de lograr un
impacto significativo a nivel nacional.
La reducción de la morbimortalidad materna no se logrará solo con un protocolo,
sino con la combinación de un personal bien preparado, una infraestructura robusta
y la supervisión constante de las autoridades de salud para asegurar que las
normativas se cumplan en la práctica.
RECOMENDACIONES
Es fundamental que todo el personal que acompaña a las madres en el momento del
parto reciba capacitaciones y simulacros constantes. Estos espacios de aprendizaje
no solo ayudan a reconocer a tiempo una hemorragia posparto, sino que también
enseñan a actuar de manera organizada y rápida cuando la vida de una mujer está
en riesgo. La preparación previa brinda seguridad tanto al equipo como a la
paciente, transmitiendo confianza en un momento tan delicado.
Para que la atención sea efectiva, cada unidad de salud debe contar siempre con los
recursos y medicamentos necesarios. Una madre en riesgo no puede esperar a que
lleguen insumos, por eso es vital asegurar la presencia de uterotónicos, sangre
disponible, quirófanos listos y el equipo médico completo. De esta manera, se
garantiza que la intervención sea inmediata y que la mujer reciba el cuidado que
merece sin demoras innecesarias.
También es importante que los hospitales fortalezcan su infraestructura y fomenten
el trabajo en equipo entre todas las áreas involucradas. La comunicación clara entre
médicos, enfermeras, obstetras y personal de apoyo hace la diferencia en una
emergencia. Además, contar con espacios adecuados, bancos de sangre disponibles
y protocolos bien aplicados permite salvar vidas y reducir complicaciones. Todo
esto debe ir acompañado de un sistema de evaluación que ayude a mejorar
continuamente la atención, poniendo siempre en el centro la seguridad y dignidad
de la madre.
REFERENCIAS