0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas1 página

Furias: Venganza y Destrucción en la Noche

Cargado por

alexvekstein
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas1 página

Furias: Venganza y Destrucción en la Noche

Cargado por

alexvekstein
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Nacidas de la sangre derramada sobre la madre.

Figuras negras que bailaron bajo el sol.


Habitantes de la bruma que gobiernan en la noche.
Viles criaturas vengadoras de traición.
Engendradas en el júbilo de la castración sobre su padre.
Fecundando con las gotas el vientre estéril de la virgen.
Gea soberana violada y víctima de la abstinencia.
Da luz a tres crías de ciegos ojos y nublo corazón.
Quienes escupen dardos y se arrastran por Erebo.
Ansiando sedientas el crimen y deseando siempre destrucción.
Envenenando el destino preestablecido por las hilanderas.
Cortando antes la hebra y desgarrando con determinación.
Irritadas Furias entrelazadas con cabellos que reptan.
Ponzoñosas serpientes que danzan junto a su canción.
Una sonata vidente, que predica clara muerte y justo dolor.
Se vengan por los que no pueden, asesinados sin razón.
Acuchillan en crepúsculo los corazones que negros han desertado.
A una madre o a un amigo, no admiten la excepción.
Ciegas por la sangre que brota de una herida intencional.
Se escabullen como el humo y así de negras asesinan con instinto animal.
Erinias de cavernas y pantanos, precedentes a los rayos e incluso al mar.
Titánides que enloquecen forajidos, susurrando el cruel destino a los oídos que no
quieren escuchar.
Queman la sangre y castran como al padre.
Asfixian la esperanza y conducen al terror.
Evaden las flechas de Cupido, las tres furiosas e implacables.
La repugnante Alecto que se baña de muerte transpirada en la guerra.
Tisífone quien venga el perjurio, desvaneciendo con su martillo todo rastro de traición.
Megara, con su antorcha negra en alto, expandiendo con sus pisadas la peste, postrando
con inmundicia la suerte de los profanadores.
Juntas las tres asesinan y enloquecen, estimulan al delirio y desarrollan la carnicería.
Para volver una vez más al Erebo, y escurriéndose entre los túmulos de la noche,
esperar por siempre a un crimen nuevo, que las despierte para dar a los impunes,
nuevamente cacería.

También podría gustarte