EL SUEÑO EN LA PATOLOGÍA PEDIÁTRICA
GENERAL, AGUDA Y CRÓNICA.
INTERACCIÓN FÁRMACOS-SUEÑO.
Dra. Andrea Navarro Albert
Dra. Mireia Pla Rodríguez
Dra. Cleofé Ferrández Gomáriz
T8. El sueño en la patología pediátrica general,
aguda y crónica. Interacción fármacos-sueño.
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 2
2. SUEÑO Y PATOLOGÍA AGUDA ................................................................................... 3
3. SUEÑO Y PATOLOGÍA CRÓNICA ............................................................................... 5
4. INTERACCIÓN SUEÑO-FÁRMACOS ......................................................................... 10
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T8. El sueño en la patología pediátrica general,
aguda y crónica. Interacción fármacos-sueño.
1. INTRODUCCIÓN
El patrón de sueño depende de múltiples factores y puede verse alterado
en el contexto de patología médica tanto aguda como crónica. De hecho, se
ha visto que los niños que padecen enfermedades crónicas y problemas
psiquiátricos son más susceptibles de presentar trastornos del sueño por lo que
debe tenerse en cuenta en el manejo de estos niños de cara a mejorar su calidad
de vida y la evolución de la patología de base.
A la hora de analizar cualquier problema de sueño debemos tener en cuenta la
presencia de patología teniendo en consideración los posibles factores
psicológicos y sociales asociados. Dada la relación de bidireccionalidad, el
manejo de los problemas de sueño puede mejorar la evolución de la patología
médica y viceversa.
En este tema vamos a comentar algunas de las enfermedades agudas y crónicas
más comunes en la infancia que pueden alterar el sueño de los niños.
"Duerme alguno con su enemigo, pero ninguno con su dolorcillo"
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2. SUEÑO Y PATOLOGÍA AGUDA
Cualquier niño que padezca una enfermedad aguda puede tener problemas en
el sueño ya sea por el dolor, fiebre y/o malestar que se genere como por el
tratamiento empleado. En este caso pueden existir tanto problemas para
conciliar el sueño como despertares nocturnos frecuentes, y en algunos casos
(sobre todo si existen antecedentes familiares) algunas parasomnias ya que la
fiebre puede ser un factor desencadenante.
Otitis media aguda (OMA):
Causa frecuente de fiebre en niños. No es infrecuente que el niño con
OMA presente despertares nocturnos prolongados o repetidos lo cual se
asocia a somnolencia diurna y disminución de la actividad diaria. Este
problema puede mejorar con el tratamiento correcto de la OMA pero en
ocasiones puede prolongarse debido a un problema conductual
secundario a los despertares y reforzado por la actitud de los padres.
"No siento el niño que enfermó, siento las mañas que cogió"
Infección de orina (ITU):
Los síntomas de una infección de las vías urinarias son, entre otros, dolor o
ardor al orinar, la necesidad de orinar con frecuencia o urgencia, enuresis
(mojar la cama) o accidentes en niños que ya dejaron los pañales.
Infección por SARS-COV-2:
Numerosos estudios han revelado el impacto negativo sobre el sueño en
niños derivado del confinamiento por la pandemia de la COVID-19. Esto es
debido a la pérdida de rutina diaria y otros sincronizadores sociales, mayor
empleo de dispositivos electrónicos y alteración emocional secundaria
(preocupación, ansiedad, miedo…) por la enfermedad y sus consecuencias,
entre otras. En un estudio realizado en Dubái en el que se evaluó el impacto
del confinamiento en 658 niños con edades comprendidas entre los 3-16 años
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se vio que hasta el 40% presentó problemas del sueño como disrupción de
sueño con despertares frecuentes y mala higiene de sueño.
Otras patologías: infecciones respiratorias, gastroenteritis aguda, cólicos del
lactante, problemas dentales…
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3. SUEÑO Y PATOLOGÍA CRÓNICA
❖ Otitis media crónica (OMC): puede generar problemas de sueño debido
a las molestias en el oído. No deberían usarse antihistamínicos porque
podrían, de forma paradójica, causar o empeorar la disrupción del sueño.
❖ Asma: en pacientes asmáticos existe mayor probabilidad de que asocien
problemas de sueño que pueden deberse a asma no controlado,
exposición continua a alérgenos ambientales o secundario a la
medicación empleada.
Se ha visto que en los niños asmáticos existe una mayor prevalencia de
despertares nocturnos (hasta 1/3 de estos pacientes presenta al menos 1
despertar) lo que se traduce en sensación de somnolencia y menor
actividad diurna. Además, se ha postulado que existe disminución del
sueño de ondas lentas y cambios en la arquitectura del sueño
correlacionándose con los índices de gravedad de asma.
También conviene destacar que se atribuye el empeoramiento nocturno
de la función pulmonar en asmáticos a factores circadianos (aumento de
la resistencia de vía aérea, disminución del volumen pulmonar, aumento
de inflamación de vía aérea…) más acusados en niños asmáticos en
comparación con controles. Estos cambios son más importantes en el
último tercio de la noche, de manera que la calidad de sueño en ese
momento es peor.
Otro dato es que en estos pacientes la comorbilidad con síndrome de
apneas e hipopneas del sueño (SAHS) es común y este hecho puede
empeorar la severidad del asma por lo que algunas guías recomiendan
descartar SAHS en estos niños.
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❖ Rinitis (rinoconjuntivitis) alérgica: Caracterizado por los síntomas
consistentes en estornudos, congestión nasal, rinorrea, prurito nasal y/o
ocular.
Puede asociarse a insomnio y, aunque el uso de antihistamínicos puede
ser efectivo para el control de los síntomas, en ocasiones, puede contribuir
al problema de insomnio.
❖ Dermatitis atópica: Se estima que hasta el 60% de los niños que
padecen dermatitis atópica presentan problemas de sueño en relación al
prurito y a la medicación empleada como antihistamínicos y corticoides.
En estos niños el problema radica en despertares nocturnos frecuentes y
prolongados. Además presentan mayor porcentaje de movimientos
nocturnos secundarios al incremento de la actividad de la quimokina. En
consecuencia, se produce mayor cansancio y somnolencia diurna. No
obstante, se conserva el tiempo de sueño y la arquitectura del mismo.
Es importante destacar la afectación de la calidad del sueño de los padres.
❖ Fibrosis quística: más del 30% de niños con fibrosis quística tiene
problemas de sueño siendo importantes en la mayoría de ellos
(desaturaciones nocturnas). El tratamiento con melatonina mejora la
eficiencia y la latencia del sueño.
❖ Artritis idiopática juvenil (AIJ): Es la patología reumatológica que más
se asocia a trastornos del sueño debido al dolor, interrupciones del sueño
y alteración de la microestructura del mismo. Además, estos pacientes
tienen más riesgo de SAHS.
❖ Celiaquía: En estos pacientes existen más alteraciones del sueño,
incluso durante la dieta exenta de gluten, en comparación con los
controles. Además, se ha visto que existe mayor predisposición para
padecer trastornos respiratorios durante el sueño probablemente debido
a la condición de inflamación crónica y que tras 6 meses de dieta exenta
de gluten disminuye significativamente mejorando el sueño.
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❖ Reflujo gastroesofágico (RGE): se asocia con despertares nocturnos
aun cuando el reflujo no es ácido (el más frecuente en la infancia) pero en
este caso se desconoce el mecanismo del despertar al estar ausente el
estímulo doloroso del reflujo ácido. Por otro lado, se ha visto la relación
de RGE con SAHS ya que hasta un 15% de los eventos de apnea se ha
relacionado con RGE en un grupo de pacientes y que hasta el 12% de
pacientes con SAHS presenta RGE asociado. No recomendado el uso de
cuñas antirreflujo tal como indican la Sociedad Americana de Pediatría y
la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición
Pediátrica.
❖ Diabetes: los niños con diabetes tipo 1 presentan mayor porcentaje de
despertares nocturnos, así como más episodios de apneas siendo estas
más largas. Esto último parece en relación al control de la glucosa y
duración de la diabetes, de manera que los niños con peor control
metabólico presentan mayor riesgo de eventos respiratorios nocturnos.
Por otra parte, es bien conocido que las enfermedades neurológicas y problemas
del neurodesarrollo se relacionan frecuentemente con problemas de sueño
especialmente con insomnio tanto de conciliación como de mantenimiento.
Además de la propia patología y factores psicológicos/sociales, otros factores
implicados pueden deberse a una mala higiene del sueño, alteración en los
ritmos circadianos y empleo de medicación. En ellos se debe realizar una
correcta evaluación y registro de sueño para conocer su ritmo circadiano e
higiene del sueño y, en ocasiones, completar el estudio con pruebas
complementarias como la polisomnografía que puede ser de utilidad. Aunque el
manejo depende del tipo de trastorno de sueño y enfermedad, es fundamental
optimizar la higiene del sueño e incidir en la terapia cognitivo-conductual. Según
un metaanálisis realizado con 690 niños afectos de patología
neurológica/neurodesarrollo mostró evidencia de que los niños sometidos a
terapia cognitivo-conductual mejoraban el sueño respecto a los controles.
❖ Migrañas: se relaciona con problemas de sueño. Se postula la posible
relación entre parasomnias del sueño no REM (sobre todo
sonambulismo) y migraña debido a una desregulación del ciclo sueño-
vigilia secundario a la alteración de neurotransmisores que implica el
sistema de la serotonina y el sistema orexina-hipocretina (también
implicado en la patogénesis de la obesidad).
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❖ Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): según los
estudios la prevalencia de problemas de sueño en niños afectos de TDAH
oscila entre el 25-55%. Esta asociación es compleja y multifactorial. En
algunas ocasiones se da por coexistencia de ambas patologías dada la
alta prevalencia de ambas en la infancia/adolescencia. En otras
ocasiones, la sintomatología propia del TDAH y las comorbilidades
(ansiedad, problemas emocionales, problemas psiquiátricos…)
desencadena trastornos del sueño que son más intensos a mayor
gravedad del TDAH. Además, el trastorno del sueño exacerba la
sintomatología del TDAH y puede disminuir la respuesta al tratamiento.
Dado que cualquier trastorno de sueño puede simular la sintomatología
de TDAH durante el día es preciso tratarlo y ver cómo evoluciona la
sintomatología.
Otro aspecto a tener en cuenta es que los psicoestimulantes, tratamiento
del TDAH, pueden influir negativamente en el sueño generando insomnio
de conciliación tanto por el efecto de la medicación en las presentaciones
de mayor duración como por el efecto “rebote” que se observa en algunos
casos en los que el fármaco deja de hacer efecto. Este hecho requiere
adaptar el psicofármaco al perfil del paciente y en ocasiones, puede ser
útil, el uso de melatonina.
Respecto a las alteraciones del sueño que más se han asociado al TDAH
encontramos:
✓ Mayor prevalencia de síndrome de piernas inquietas. Esto parece
en relación a una disfunción dopaminérgica común.
✓ Mayor índice de apneas-hipopneas
✓ Mayor número de despertares nocturnos
✓ Trastornos del ritmo circadiano. En un estudio se concluye que los
niños con TDAH tenían un patrón de secreción de melatonina
retardado respecto a los controles y que los niños con TDAH
presentan mayor tendencia por el cronotipo vespertino.
✓ Otros: insomnio, parasomnias…
En primer lugar conviene establecer el diagnóstico diferencial con otras
entidades que puedan simular la misma sintomatología. Una vez
confirmado el diagnóstico, es preciso hacer hincapié en una adecuada
higiene del sueño ya que con esta medida se ha visto que mejora la
conciliación del sueño en un número importante de pacientes
independientemente de que lleven tratamiento farmacológico o no.
Además, el manejo se puede complementar con psicoterapia cognitivo-
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conductual. En aquellos casos en los que el paciente lleve tratamiento
farmacológico es importante optimizarlo y adaptarlo al perfil del paciente
como se ha comentado previamente. Existen otras opciones de segunda
línea de tratamiento que quedan reservadas para determinados casos.
Con todo ello, la correcta evaluación y tratamiento de los trastornos del
sueño en estos pacientes mejora la sintomatología del TDAH y aumenta
la calidad de vida del niño y de su familia.
❖ Trastorno del espectro autista (TEA): hasta el 60% de niños con TEA
presenta problemas de sueño principalmente de insomnio debido a la
interacción de múltiples factores. Existe una disminución del sueño REM
y del tiempo total de sueño lo que se traduce en un empeoramiento de la
sintomatología del niño y de la calidad de vida de la familia. Además de la
mejora en la higiene del sueño y de la terapia conductual, el tratamiento
con melatonina puede ser útil ya que se ha visto asociación entre TEA y
producción nocturna de melatonina deficiente.
❖ Síndrome de Prader-Willi (PW): Los niños afectos pueden presentar
excesiva somnolencia diurna por alteraciones en el sueño debidas a
SAHS, apnea central, narcolepsia u otras manifestaciones propias del
síndrome.
✓ Los pacientes con PW tiene con frecuencia SAHS, en parte debido
a la hiperfagia y obesidad. Otros factores: hipertrofia
adenoamigdalar, dismorfia facial, hipotonía y/o secreciones
viscosas.
✓ Elevada frecuencia de apnea central
✓ Una de las causas de narcolepsia debida a una enfermedad, según
la clasificación actual de los trastornos del sueño.
✓ Los pacientes con Prader-Willi pueden padecer excesiva
somnolencia diurna sin la presencia de apnea o narcolepsia, y ello
ser una manifestación misma del síndrome.
✓ El tratamiento con hormona del crecimiento (HGH) puede
empeorar la SAHS en algunos pacientes. Se han descrito casos de
muerte súbita tras el inicio de la terapia con HGH; sin embargo, no
se ha encontrado una relación clara entre esta muerte súbita y la
apnea del sueño.
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4. INTERACCIÓN SUEÑO-FÁRMACOS
En ocasiones los fármacos empleados para el control de una enfermedad
pueden contribuir a generar/exacerbar los problemas de sueño. Son múltiples
los fármacos que pueden alterar el sueño. En los casos en los que la medicación
sea la causa, una opción puede ser el cambio de medicación por otra con menos
efecto sobre el sueño o bien la modificación de la dosis y/o tiempo de
administración.
Aunque la medicación empleada en los trastornos del sueño por su efecto como
sedante/hipnótico puede ser útil inicialmente (antihistamínicos…), su uso a largo
plazo puede ser contraproducente y exacerbar paradójicamente el problema de
sueño.
Por su uso frecuente en pediatría destacaremos los siguientes fármacos y su
interacción con el sueño:
✓ Antihistamínicos de primera generación: en niños pueden generar una
excitación paradójica. El sueño diurno puede conllevar a disminución del
sueño nocturno dificultándolo y aumentando el número de despertares.
✓ Broncodilatadores: en el caso de los orales pueden contribuir a problemas
de sueño por la estimulación directa o indirecta del SNC, pero este efecto
no ocurre con los broncodilatadores inhalados por su corta duración de
acción.
✓ Antibióticos: los antibióticos sobre todo en preparaciones líquidas
contribuyen a problemas de inicio y/o mantenimiento de sueño.
✓ Montelukast: se ha descrito alteraciones del sueño tipo parasomnias
principalmente.
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