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Anatomía y cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello uterino, que se origina en las células del cuello del útero, se desarrolla lentamente a partir de cambios celulares anormales conocidos como displasia. Los tipos principales de cáncer cervical son el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma, siendo el primero el más común. Factores de riesgo significativos incluyen la infección por VPH, el tabaquismo y el inicio temprano de la actividad sexual.

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Anatomía y cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello uterino, que se origina en las células del cuello del útero, se desarrolla lentamente a partir de cambios celulares anormales conocidos como displasia. Los tipos principales de cáncer cervical son el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma, siendo el primero el más común. Factores de riesgo significativos incluyen la infección por VPH, el tabaquismo y el inicio temprano de la actividad sexual.

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CANCER DE CUELLO UTERINO

ANATOMÍA:
El cuello uterino es la parte fibromuscular inferior del útero. De forma cilíndrica o cónica, mide de 3 a 4 cm de
largo y 2,5 cm de diámetro. Lo sostienen el ligamento redondo y los ligamentos uterosacros, que van de las
partes laterales y posterior del cuello uterino a las paredes de la pelvis ósea; la mitad inferior del cuello uterino,
llamada hocico de tenca o porción vaginal, penetra en la vagina por su pared anterior, mientras la mitad superior
queda por encima de la vagina. El conducto cervical desemboca en la vagina por el llamado orificio cervical
externo. El tamaño y la forma del cuello uterino varían según la edad, el número de partos y el momento del
ciclo hormonal de la mujer. El de las mujeres que han tenido algún hijo es voluminoso, y el orificio externo se
presenta como una ancha hendidura transversal. El orificio cervical externo de las nulíparas presenta el aspecto
de una pequeña abertura circular en el centro del cuello uterino. La porción supravaginal se une al cuerpo
muscular del útero en el orificio cervical interno. La porción del cuello uterino exterior al orificio externo se llama
exocérvix. Es la parte más fácilmente visualizable en la exploración con espéculo. La porción del cuello uterino
interior al orificio externo se denomina endocérvix, para cuya visualización es preciso estirar o dilatar el orificio
externo. El conducto cervical, que atraviesa el endocérvix, conecta la cavidad uterina con la vagina y se extiende
del orificio interno al externo, por el que desemboca en la vagina. Su longitud y anchura varían según la edad y
el momento del ciclo hormonal de la mujer. Es más ancho en las mujeres en edad fecunda: alcanza de 6 a 8
mm de anchura. El espacio de la cavidad vaginal que rodea el cuello uterino se denomina fondo de saco vaginal.
La vascularización arterial del cuello uterino procede de las arterias ilíacas internas, a través de las divisiones
cervical y vaginal de las arterias uterinas. Las ramas cervicales de las arterias uterinas descienden por las
paredes laterales del cuello uterino en posición de las 3 y las 9 del reloj. Las venas del cuello uterino discurren
paralelamente a las arterias y desembocan en la vena hipogástrica. Los vasos linfáticos del cuello uterino
desembocan en los ganglios ilíacos comunes, externo e interno, obturador y parametriales. La inervación del
cuello uterino procede del plexo hipogástrico.
HISTOLOGÍA:
El estroma del cuello uterino consiste en un tejido denso, fibromuscular, atravesado por la compleja trama de
un plexo vascular, linfático y nervioso. El cuello uterino está recubierto por epitelio escamoso estratificado no
queratinizante y por epitelio cilíndrico. Estos dos tipos de epitelio confluyen en la unión escamoso-cilíndrica.
✓ Epitelio escamoso estratificado no queratinizante
Normalmente el exocérvix está recubierto en gran parte por epitelio escamoso estratificado no queratinizante
que contiene glucógeno. Es opaco, tiene muchas capas celulares y es de color rosado pálido. Este epitelio
puede corresponder al de origen, formado durante la vida embrionaria, o ser una neoformación metaplásica de
los primeros años adultos. En las mujeres premenopáusicas el epitelio escamoso original es rosado, mientras
que el de nueva formación presenta un aspecto rosado blanquecino a la exploración. La arquitectura histológica
del epitelio escamoso del cuello uterino presenta, en el fondo, una única capa de células basales redondas, con
núcleos grandes de coloración oscura y poco citoplasma, pegadas a la membrana basal, que separa el epitelio
del estroma subyacente. La unión epitelioestromal suele ser rectilínea. A veces es ligeramente ondulada, con
cortas proyecciones de estroma a intervalos regulares denominadas papilas. Las partes del epitelio introducidas
entre las papilas se denominan invaginaciones. Las células basales se dividen y maduran para formar las
siguientes capas celulares, llamadas parabasales, que también tienen núcleos relativamente grandes y oscuros,
y citoplasma basófilo de color azul verdoso. Estas células siguen diferenciándose y madurando hasta constituir
capas. intermedias de células poligonales con citoplasma abundante y núcleos redondos pequeños que forman
un entramado como una cesta. Al proseguir la maduración, se forman las células grandes y sensiblemente
planas, de núcleo pequeño, denso y picnótico y citoplasma transparente, de las capas superficiales. Las células
de las capas intermedia y superficial contienen glucógeno abundante en su citoplasma, que se tiñe
intensamente de color pardo-caoba o negro tras aplicar la solución yodoyodurada de Lugol con ácido
peryódico de Schiff en los cortes histológicos. La presencia de glucógeno en las capas intermedia y

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superficial es signo de maduración normal y de desarrollo del epitelio escamoso. La maduración anormal o
alterada se caracteriza por la ausencia de glucogénesis. La maduración del epitelio escamoso del cuello uterino
depende de la presencia de estrógeno, la hormona femenina. En ausencia de estrógeno no se producen
maduración ni glucogénesis totales.
✓ Epitelio cilíndrico
El conducto cervical está recubierto de epitelio cilíndrico (a veces denominado epitelio mucíparo o glandular).
Está compuesto de una única capa de células altas, con núcleos oscuros, cerca de la membrana basal. Por
tratarse de una única capa celular, su altura es mucho menor que la del epitelio escamoso estratificado del
cuello uterino. En su límite distal o superior se fusiona con el epitelio endometrial en la parte inferior del cuerpo
del útero. En su límite proximal o inferior se fusiona con el epitelio escamoso en la unión escamoso cilíndrica.
El epitelio cilíndrico no forma una superficie aplanada en el conducto cervical, sino que forma pliegues
longitudinales múltiples que sobresalen en la luz del conducto, dando lugar a proyecciones papilares. También
forma invaginaciones en el estroma cervical, dando lugar a la formación de criptas endocervicales (a veces
llamadas glándulas endocervicales). En el epitelio cilíndrico no se produce glucogénesis ni mitosis. Debido a la
falta de glucógeno citoplasmático, el epitelio cilíndrico no cambia de color tras aplicación de Lugol, o retiene una
leve capa de la solución yodoyodurada.
✓ Unión escamoso-cilíndrica (UEC)
La unión escamoso-cilíndrica se presenta como una línea bien trazada con un escalón, por la diferente altura
del epitelio pavimentoso y del cilíndrico. Durante la niñez y la perimenarquia, la UEC original se encuentra en el
orificio cervical externo, o muy cerca de él. Tras la pubertad y durante el período reproductivo, los genitales
femeninos crecen por influencia estrogénica. El cuello uterino se hincha y agranda y el conducto cervical se
alarga. Esto conlleva la eversión del epitelio cilíndrico de la parte inferior del conducto cervical hacia el exocérvix.
Esto es lo que se llama ectropión o ectopia, visualizable como un exocérvix francamente rojizo. Así, la UEC
original está ubicada en el exocérvix, muy lejos del orificio externo. La acción del tampón del moco que cubre
las células cilíndricas se perturba cuando el epitelio cilíndrico del ectropión se ve expuesto al entorno vaginal
ácido. Esto conduce a la destrucción y, en último término, al reemplazo del epitelio cilíndrico por epitelio
escamoso metaplásico neoformado. El proceso metaplásico suele comenzar en la UEC original y desplazarse
centrípetamente hacia el orificio externo durante el período reproductivo hasta la perimenopausia. De este modo
se forma una nueva UEC entre el epitelio escamoso metaplásico neoformado y el epitelio cilíndrico persistente
en el exocérvix. El reemplazo fisiológico del epitelio cilíndrico evertido por un epitelio escamoso neoformado se
denomina metaplasia escamosa. El proceso metaplásico requiere la aparición de esas células indiferenciadas,
cúbicas, subcilíndricas llamadas células de reserva, pues el epitelio escamoso metaplásico surge de la
multiplicación y la diferenciación de estas células. Esto se ve inicialmente como una única capa de células
pequeñas, redondas, de núcleos oscuros, situados muy cerca de los núcleos de las células cilíndricas, que
prolifera y llega a la hiperplasia de células de reserva. Según progresa el proceso metaplásico, las células de
reserva proliferan y se diferencian, formando un epitelio delgado, multicelular, de células escamosas inmaduras
sin que se observe estratificación. El epitelio metaplásico escamoso, delgado y neoformado, se denomina
inmaduro cuando presenta poca o ninguna estratificación. Las células del epitelio metaplásico escamoso
inmaduro no producen glucógeno y, en consecuencia, no se tiñen de marrón o negro con la solución
yodoyodurada de Lugol. A medida que continúa el proceso, las células escamosas metaplásicas inmaduras
evolucionan a epitelio metaplásico estratificado maduro. El epitelio metaplásico incipiente puede evolucionar de
dos modos. En la gran mayoría de las mujeres, se convierte en epitelio metaplásico escamoso maduro, similar,
para todos los efectos prácticos, al epitelio escamoso original normal que contiene glucógeno.

CÁNCER DE CUELLO UTERINO


El cáncer de cuello uterino es cáncer que se origina en las células del cuello del útero. También se conoce como
cáncer de cérvix o cáncer cervicouterino. El cuello uterino es la porción final, inferior y estrecha del útero (matriz)
que conecta el útero con la vagina (canal del parto). El cáncer de cuello uterino se forma, por lo general, de
manera lenta a lo largo del tiempo. Antes de que este cáncer se forme, las células del cuello del útero sufren
ciertos cambios conocidos como displasia y se convierten en células anormales en el tejido del cuello uterino.

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Con el tiempo, si las células anormales no se destruyen o se extraen, es posible que se vuelvan cancerosas,
se multipliquen y se diseminen a partes más profundas del cuello uterino y a las áreas que lo rodean.
TIPOS DE CÁNCER DE CUELLO UTERINO
Los cánceres de cuello uterino llevan el nombre del tipo de célula donde comenzó el cáncer. Los dos tipos
principales son los siguientes:
• Carcinoma de células escamosas. La mayoría de los cánceres de cuello uterino (hasta el 90 %) son
carcinomas de células escamosas. Estos cánceres, que también se conocen como carcinomas
epidermoides, se originan en las células del ectocérvix.
• Adenocarcinoma. Los adenocarcinomas de cuello uterino, que también se conocen como
adenocarcinomas cervicales, se originan en las células glandulares del endocérvix. El adenocarcinoma
de células claras, también llamado carcinoma de células claras o mesonefroma, es un tipo raro de
adenocarcinoma de cuello uterino.
A veces, el cáncer de cuello uterino tiene características de carcinoma de células escamosas y de
adenocarcinoma. A esto se le llama carcinoma mixto o carcinoma adenoescamoso. En muy pocas ocasiones,
el cáncer se origina en otras células del cuello del útero.
EPIDEMIOLOGIA
El cáncer de cuello uterino tiende a ocurrir en la mediana edad. La mayoría de los casos ocurren en mujeres
menores de 50 años, y rara vez en mujeres menores de 20 años. Muchas mujeres de edad avanzada no se dan
cuenta que el riesgo de cáncer de cuello uterino aún existe a medida que envejecen. Más del 20% de los casos
de cáncer de cuello uterino se detecta en mujeres que tienen más de 65 años. Sin embargo, estos cánceres
rara vez ocurren en mujeres que se han estado haciendo pruebas regulares para detectar el cáncer de cuello
uterino antes de cumplir los 65 años. El cáncer de cérvix es la 4º neoplasia más frecuente en mujeres a nivel
mundial. Las tasas de incidencia más altas se producen en América Central y del Sur, en el África subsahariana
y en el sudeste asiático. Se calcula que el 85-90% de las muertes tuvieron lugar en los países subdesarrollados,
siendo la tasa de mortalidad 18 veces mayor en los países de ingresos bajos o medios respecto a los países
ricos.
FACTORES DE RIESGO

✓ Infección por VPH (Principal factor de riesgo): El VPH, el agente causante de la neoplasia cervical,
presenta tropismo por las células escamosas inmaduras de la zona de transformación. Aunque la
infección por VPH afecta a las células escamosas más inmaduras de la capa basal, la replicación del
ADN del VPH tiene lugar en las células escamosas suprayacentes, más diferenciadas. El ADN de estas
células escamosas no se replica en este estadio de maduración, pero sí lo hace en las que están
infectadas por el VPH como consecuencia de la expresión de dos oncoproteínas potentes codificadas
por el genoma del VPH, denominadas E6 y E7. Ambas proteínas E6 y E7 se unen a dos supresores
tumorales críticos, p53 y Rb, respectivamente, inactivándolos. En consecuencia, se favorece el
crecimiento y aumenta la susceptibilidad a otras mutaciones que, finalmente, podrían provocar
carcinogenia.
✓ Inicio de vida sexual antes de los 18 años.
✓ Promiscuidad y multiparidad
✓ Estado socioeconómico
✓ Tabaquismo: Las fumadoras tienen aproximadamente el doble de probabilidades respecto a las no
fumadoras de padecer cáncer de cuello uterino. Se han detectado subproductos del tabaco en la
mucosidad cervical de mujeres fumadoras. Los investigadores creen que estas sustancias dañan el ADN
de las células en el cuello uterino y pueden contribuir al origen del cáncer de cuello uterino.
✓ Infecciones de transmisión sexual: Por ejemplo, infección por Chlamydia actual o pasada
✓ Tener Pareja sexual masculina promiscua o infectada por VPH
✓ Mujeres menores de 30 años sin antecedente de control citológico

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✓ Deficiencia de ácido fólico.
✓ Alimentación inadecuada y sobrepeso.
✓ Mujeres inmunocomprometidas por enfermedades autoinmunes o por fármacos que puedan producir
inmunodepresión.
✓ Edad temprana en el primer embarazo a término: Las mujeres que tuvieron su primer embarazo a
término a la edad de 17 años o menos son casi dos veces más propensas a llegar a tener cáncer de
cuello uterino posteriormente en la vida que las que tuvieron su primer embarazo a los 25 años o después
✓ Mujeres que utilizan anticonceptivos orales combinados a largo plazo
✓ Antecedente familiar de cáncer de cuello uterino: Si la madre o hermana tuvieron cáncer de cuello
uterino, las probabilidades de padecer esta enfermedad aumentan de dos a tres veces en comparación
a si nadie en la familia lo hubiera padecido.

Carcinoma de células escamosas:


INFECCIÓN POR VIRUS DE PAPILOMA HUMANO
El virus del papiloma humano (VPH) es un virus DNA de doble cadena de la familia de los Papovaviridae. Es
un virus altamente epiteliotrópico y posee una gran especificidad de especie. Hasta el momento se han
identificado más de 150 tipos de VPH, de ellos 40 infectan el epitelio anogenital y 12 están reconocidos por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) como cancerígenos. Atendiendo a su capacidad transformante y a su
asociación con el desarrollo del cáncer cérvico uterino, los mismos son clasificados como de alto (16, 18, 31,
33, 35, 39, 45, 52, 56, 58 y 59) y de bajo (6 y 11) riesgo de desarrollar cáncer, donde el serotipo 16 representa
60% de los casos de cáncer cervical, y el VPH-18 causa el otro 10%; los demás tipos de VPH contribuyen
individualmente a menos del 5% de los casos. Los VPH de alto riesgo también están implicados en la aparición
de carcinomas epidermoides de muchas otras zonas genitales, anales y orofaríngeas.
La infección por VPH es extremadamente común, estas infecciones típicamente son asociadas con lesiones
displásicas de bajo grado, que generalmente no trascienden, son transitorias en un 80% y son erradicadas por
el sistema inmunitario en un plazo de 8 meses a 2 años. La infección persistente asociada a lesiones displásicas
de alto grado sólo acontece en un pequeño porcentaje de las mujeres infectadas (1-2%) y Los cofactores
biológicos y/o inmunológicos que provocan la persistencia de la infección por VPH en este pequeño grupo de
mujeres es poco claro
El VPH sólo puede infectar a las células basales inmaduras del epitelio escamoso, requiriendo, en primera
instancia, de un daño en el epitelio que permita al virus atravesar la cubierta de las células maduras
superficiales, esto ocurre con mayor frecuencia en el área de cambio de epitelio de escamoso a prismático,
presente en el cuello uterino, donde hay capas más delgadas y hasta células basales expuestas a la luz vaginal.
En esta zona, el virus se encarga de desactivar el control del crecimiento y hace que la célula sea incapaz de
reparar su ADN, conllevando a mutaciones que produzcan el cáncer mediante la producción persistente de dos
oncoproteínas conocidas como E6 y E7 que desactivan algunos genes supresores de tumores, como lo es el
p53, permitiendo que las células que recubren el cuello uterino acumulen mutaciones genéticas conllevando a
una inmortalización de las mismas así como transformaciones malignas, es decir, cáncer.
La infección por VPH, según su presentación clínica, puede clasificarse en tres fases: clínica, subclínica y
latente.
✓ La fase clínica se manifiesta con la aparición de lesiones visibles, como verrugas genitales o condilomas
acuminados.
✓ La fase subclínica se caracteriza por la presencia de cambios celulares anormales que no son visibles
a simple vista, pero que pueden ser detectados mediante pruebas como la citología cervical o la
aplicación de ácido acético.
✓ La fase latente es aquella en la que no hay lesiones visibles ni cambios celulares detectables, pero el
virus está presente en el organismo
LESIONES BENIGNAS ASOCIADAS A LA INFECCIÓN POR EL VPH:
✓ Verruga genital (condiloma acuminado)

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Es la enfermedad de transmisión sexual más difundida a nivel mundial, causada por los VPH de bajo riesgo 6
y 11. Aparece como una lesión verrugosa exofítica de lento crecimiento la cual puede afectar a la vulva, vagina,
cérvix, ano, pene y, con menor frecuencia en boca y laringe, de personas que practican el sexo oral con
individuos infectados. Los condilomas pueden presentarse en forma aislada o formando racimos que abarcan
el área genital y anal. El condiloma acuminado es de fácil diagnóstico clínico por formar estructuras en forma
de coliflor visible.
✓ Verruga genital (condiloma plano)
Son más pequeños y difíciles de detectar debido a su apariencia lisa. Aunque menos visibles, son igual de
contagiosos y necesitan tratamiento. La evaluación microscópica de las verrugas planas presenta
hiperqueratosis y acantosis, pero la papilomatosis y la paraqueratosis suelen estar ausentes. Esta asociada a
serotipo de VPH de alto riesgo (16,18,31,33 etc).
Ambos producen síntomas clínicos (sangramiento, quemazón y dolor) y psicosociales (ansiedad, disminución
de la autoestima etc.) que afectan en gran medida el comportamiento humano.
LESIONES PREMALIGNAS ASOCIADAS A LA INFECCIÓN POR VPH
Resultan de la persistencia de la infección viral por VPH de alto riesgo. El tiempo que transcurre entre el
establecimiento de la infección en el cérvix uterino y la aparición de evidencias cito-histológicas de lesiones
premalignas en dicho tejido puede ser corto, a menudo 5 años a 10 y un periodo similar entre estas últimas y el
de cáncer propiamente dicho, dependiendo tanto de factores virales como del hospedero.
Las lesiones premalignas del cuello uterino son nombradas lesiones intraepiteliales cervicales (NIC), las cuales
van desde 1 hasta 3. Recientemente esta clasificación ha sido reformulada agrupándose las lesiones en sólo
dos grupos atendiendo a las dos posibles decisiones terapéuticas, observación o intervención quirúrgica
denominándoseles: Lesión escamosa de bajo grado (LSIL, por sus siglas en inglés) y lesión escamosa de alto
grado (HSIL, por sus siglas en inglés).
NIC I: Pueden ser nombradas como displasia ligera, neoplasia intraepitelial cervical grado I o lesión escamosa
de bajo grado. No debe ser considerada como una verdadera lesión premaligna, sino como un diagnóstico histo-
patológico de una infección por VPH. Tienen una alta tasa de regresión espontánea y solo alrededor de un 10
a 15 % de las mismas progresarán a una etapa más avanzada. El manejo clínico es observacional. Las células
atípicas se limitan al tercio inferior del epitelio y los dos tercios superiores presentan diferenciación y maduración
normal con aplanamiento de las células
NIC II: Displasia moderada, neoplasia intraepitelial cervical grado II o lesión escamosa de alto grado. Es
considerada como lesión premaligna de alto riesgo, aunque alrededor de un 40% de las mismas pueden
regresar espontáneamente. Son tratadas clínicamente debido a su potencial para progresar a estadios más
avanzados. Las células atípicas ocupan la mitad inferior del epitelio, pero en la mitad superior se observan
signos de diferenciación y maduración con aplanamiento de las células. Las alteraciones nucleares pueden
extenderse a todo el espesor del epitelio, pero son más llamativas en la mitad inferior, donde puede haber
aumento de mitosis, con algunas formas anormales.
NIC III: Displasia severa, neoplasia intraepitelial cervical grado III o lesión escamosa de alto grado. Es
considerada el verdadero precursor del cáncer cérvico uterino. Es obligatorio su tratamiento debido a su alta
probabilidad de pasar a cáncer. Las células atípicas ocupan todo el espesor del epitelio, con mínima
diferenciación y maduración en la capa superficial. Hay figuras mitóticas y mitosis anormales en todas las capas,
la transformación puede extenderse a los cuellos de las criptas endocervicales y puede haber focos de
microinvasión verdadera.
CIS (Carcinoma in situ): Carcinoma que no ha atravesado la membrana basal del epitelio, pero esta un estadío
más cercano al cáncer cervical invasivo (clasificándose como Etapa 0). En su mayoría está asociado al NIC III,
aunque en ocasiones se dificulta su diagnóstico.
OJO: El diagnostico de NIC 1, 2 y 3 es un diagnostico histopatológico que solo se logra con biopsia. Las
Lesiones escamosas de bajo y alto grado son un diagnóstico citológico. Por lo general primero se hace una
citología y posteriormente se confirma el diagnostico con una biopsia.

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LESIONES MALIGNAS ASOCIADAS A LA INFECCIÓN POR VPH
Carcinoma Escamoso (Carcinoma Epidermoide del cuello uterino) Los carcinomas cervicales más frecuentes
son los carcinomas epidermoides (75%), la incidencia máxima del carcinoma epidermoide se produce alrededor
de los 45 años, unos 10-15 años después de la detección de la SIL precursora. La progresión de SIL a carcinoma
infiltrante es variable e impredecible y necesita la infección por el VPH y también las mutaciones en genes
supresores y oncogenes.
Morfología

• Macroscópica: las lesiones pueden ser exofíticas o infiltrantes.


• Microscópicamente:
Carcinoma escamoso microinvasivo: Se refiere a una enfermedad en etapas muy tempranas que
histológicamente se evidencian yemas de epitelio que a traspasado la membrana basal, pero no se ha
propagado más allá del estroma superficial. Actualmente, el término se reserva para lesiones con una
profundidad inferior a 3 mm (estadio IA1) o 5 mm (estadio IA2) y una anchura inferior a 7 mm.
Carcinoma escamoso invasor: Se refiere a una enfermedad en etapas tardías donde microscópicamente, la
mayoría de los carcinomas escamo celulares aparecen como redes infiltrantes de bandas de células
neoplásicas separadas por estroma, con una gran variación en los patrones de crecimiento, tipos de células y
grado de diferenciación y cuya extensión pasa los 5mm de profundidad y 7mm de anchura, y que puede sobre
pasar los 4cm de profundidad. Las células malignas pueden subdividirse en dos tipos, queratinizantes y no
queratinizantes.
✓ Queratinizantes: Está compuesto por unas espirales características de células epidermoides que
contienen nidos centrales de queratina (perlas de queratina)..
✓ No queratinizantes: Aparece como nidos irregulares y dentados de células poligonales hinchadas que
invaden el estroma cervical. No suele haber perlas de queratina.
PREVENCIÓN:
Las vacunas contra el VPH son vacunas que protegen contra la infección por el virus del papiloma humano
(VPH).
La FDA ha aprobado tres vacunas para la prevención de la infección por VPH: Gardasil, Gardasil 9 y Cervarix.
Las tres vacunas protegen de la infección por los tipos 16 y 18 de VPH, dos de los virus del papiloma humano
de alto riesgo que causan cerca de 70 % de los cánceres de cuello uterino y un porcentaje todavía mayor de
algunos de los otros cánceres causados por el VPH. Gardasil protege también de la infección por los tipos 6 y
11 de VPH, los cuales causan 90 % de las verrugas genitales. Gardasil 9 protege de la infección por los mismos
cuatro tipos de VPH y otros cinco tipos de VPH que causan cáncer (31, 33, 45, 52 y 58).
¿Quién deberá vacunarse contra los VPH?: Los CDC formulan las recomendaciones con respecto a todas las
vacunaciones, incluyendo la vacunación contra el VPH. Las recomendaciones actuales de los CDC para la
vacunación con Gardasil 9 son las siguientes:

• Todos los niños de 9 a 14 años deberán recibir dos inyecciones de la vacuna contra el VPH con una
separación de 6 a 12 meses. Si las dos inyecciones se aplican con una separación menor a 5 meses,
una tercera inyección será necesaria. Es posible que haya cambios en el futuro con respecto a las
recomendaciones de dosificación.
• En mayores de 14 años deben recibir 3 dosis IM deltoides (0-1-6 meses). La segunda dosis puede ser
aplicada entre 1 y 2.5 meses luego de la primera dosis y la tercera entre los 5 y 12 meses de la primera
dosis.
• La vacuna contra el VPH se recomienda para mujeres jóvenes hasta los 26 años y hombres jóvenes
hasta los 21.
Las personas que han completado una serie válida con cualquier vacuna contra el VPH no necesitan dosis
adicionales. Las pautas adicionales para grupos específicos, como para individuos inmunodeficientes (incluso

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individuos con VIH), hombres que tienen sexo con hombres, y mujeres embarazadas. Estudios han demostrado
que a mayor edad menor es la eficacia de la vacuna, siendo entonces esta la razón por la cual a los hombres
se les recomienda hasta los 21 años y a las mujeres hasta los 26. Otros estudios han demostrado que la reacción
inmunológica de la vacuna es mejor a menor edad, por ello se recomienda a partir de los 9 años, bajo las
indicaciones antes descritas.
¿Cómo funcionan las vacunas contra el VPH?: Como otras vacunaciones para proteger contra infecciones
virales, las vacunas contra el VPH estimulan al cuerpo para que produzca anticuerpos que, en encuentros
futuros con VPH, se unirán al virus y le impedirán que infecte células. Las vacunas actuales contra VPH se
basan en partículas que semejan virus (VLP) y que están formadas por componentes de la superficie de los
VPH. Las partículas que semejan virus no son infecciosas porque les falta el ADN del virus. Sin embargo, se
parecen mucho al virus natural, y los anticuerpos contra esas partículas tienen también actividad contra el virus
natural. Se ha descubierto que las partículas son muy inmunogénicas, lo que significa que ellas causan una
gran producción de anticuerpos por el cuerpo. Esto hace que las vacunas sean altamente eficaces. Las vacunas
no protegen contra otras enfermedades transmitidas sexualmente ni tratan infecciones existentes de VPH o
enfermedades causadas por VPH.
DIAGNOSTICO:

• Detección:
La mejor manera de detectar el cáncer de cuello uterino en etapa temprana es realizándose las pruebas de
detección. Las pruebas para la detección del cáncer de cuello uterino son la prueba del VPH y la prueba de
Papanicolaou. Estas pruebas pueden hacerse por sí solas cada una, o ambas a la vez (prueba conjunta). Se
ha demostrado que hacer las pruebas de detección programadas rutinariamente salva vidas al prevenir el
cáncer de cuello uterino. Lo más importante para recordar es hacer las pruebas programadas de rutina,
independientemente de cuál sea la prueba elegida.
✓ Las pruebas para la detección del cáncer de cuello uterino deberán comenzarse a partir de los 25 años.
✓ Las personas entre los 25 y los 65 años deberán hacerse una prueba primaria del virus del papiloma
humano o VPH* cada 5 años. Si no se dispone de una prueba primaria del VPH, aún se consideran
como buenas alternativas ya sea optar por una prueba conjunta (prueba que combina la prueba del VPH
y la prueba de Papanicolaou) cada 5 años, o bien, hacer solo una prueba de Papanicolaou cada 3 años.
✓ Las personas mayores de 65 años que se hayan sometido a sus pruebas programadas de rutina para
el cáncer de cuello uterino en los últimos 10 años con resultados normales y que no tengan un historial
de CIN2 o algún diagnóstico más grave dentro de los últimos 25 años no deberán hacer más estas
pruebas. Una vez que se hayan suspendido las pruebas, no deberán ser retomadas.
✓ Las personas que hayan tenido una histerectomía total (extracción del útero y cuello uterino mediante
cirugía) no deberán someterse a las pruebas de VPH ni de Papanicolaou, salvo que la histerectomía
haya sido requerida como parte del tratamiento contra un precáncer grave o cáncer de cuello uterino.
Las personas que hayan tenido una histerectomía sin la extracción del cuello uterino (referida como
histerectomía supra-cervical) deberán continuar haciendo las pruebas de detección para el cáncer de
cuello uterino
✓ Aquellas personas con un historial de precáncer grave de cuello uterino deberán continuar realizándose
las pruebas durante al menos 25 años después de dicho diagnóstico, incluso cuando la realización de
estas pruebas continúe tras rebasar los 65 años.
1. Prueba de VPH ‘’Cotest’’: Se cuentan con una prueba para detectar los tipos de VPH de alto riesgo
que tienen una mayor probabilidad de causar el cáncer de cuello uterino. En esta prueba, se buscan
partículas del ADN de estos tipos de VPH en las células del cuello uterino. Esta prueba se puede hacer
por sí sola (prueba primaria del VPH) o en el momento en que se realiza la prueba de Papanicolaou
(prueba conjunta).
La prueba de VPH se usa con más frecuencia en dos situaciones:

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✓ La Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda la prueba primaria del VPH* como la prueba
preferible para la detección del cáncer de cuello uterino para las personas entre los 25 y los 65 años.
*(Una prueba primaria del VPH es una prueba del VPH que se realiza por sí sola para la detección.
✓ Algunas pruebas del VPH están aprobadas solo para ser parte de una prueba conjunta, es decir, cuando
la prueba del VPH se hace al mismo tiempo que la prueba de Papanicolaou para la detección del cáncer
de cuello uterino. Debido a que puede que no haya una prueba primaria del VPH disponible.
El resultado de una prueba actual del VPH, junto con los de pruebas pasadas para la detección, determinarán
su riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Si el resultado de la prueba da positivo, esto podría implicar
consultas médicas de seguimiento, pruebas adicionales para determinar la presencia de cáncer o precáncer, y
en ocasiones algún procedimiento médico para tratar cualquier precáncer que pudiese haber sido detectado.
NOTA: Todas las pruebas para la detección (prueba primaria del VPH, prueba conjunta y prueba de
Papanicolaou) son eficaces para detectar cáncer y precáncer. La prueba primaria del VPH es mejor en prevenir
el cáncer de cuello uterino que la prueba de Papanicolaou por sí sola por no requerir la realización de pruebas
adicionales Innecesarias como suele ser el caso con la prueba conjunta. Lo más importante para recordar es
hacer las pruebas programadas de rutina, independientemente de cuál sea la prueba elegida.
2. La prueba de Papanicolaou: La prueba de Papanicolaou es un procedimiento en el que se obtienen
células del cuello uterino con el fin de observarlas cuidadosamente en el laboratorio y determinar si hay
cáncer o precancer
¿Cómo se realiza una prueba de Papanicolaou?: Primero, el médico (u otro profesional de atención medica)
colocará un espéculo dentro de la vagina. Este es un instrumento de metal o plástico que mantiene la vagina
abierta mientras se hace la prueba, de manera que el cuello uterino pueda verse bien. Después, se obtiene,
mediante un ligero raspado, una muestra de células y de la mucosidad (moco) del exocérvix con una pequeña
espátula. Luego, se inserta en la abertura del cuello uterino un pequeño cepillo o una torunda de algodón para
tomar una muestra del endocérvix. Si su cuello uterino fue extirpado (debido a cervicectomía o histerectomía)
como parte del tratamiento del cáncer de cuello uterino o precáncer, la muestra se tomará de las células de la
parte superior de la vagina (conocida como el manguito vaginal). Finalmente, las muestras se examinan en el
laboratorio.
Cómo hacer que las pruebas de Papanicolaou sean más precisas: Hay varias medidas que usted puede tomar
para que su prueba de Papanicolaou sea lo más precisa posible:
✓ No programe su cita médica durante el periodo menstrual. El mejor momento es al menos 5 días después
de que haya finalizado el período menstrual.
✓ No use tampones, espumas o gelatinas espermicidas, otras cremas vaginales, humectantes, lubricantes,
o medicamentos vaginales 2 a 3 días antes de la prueba de Papanicolaou.
✓ Evite las duchas vaginales 2 o 3 días antes de la prueba de Papanicolaou.
✓ No tenga sexo vaginal 2 días antes de la prueba de Papanicolaou
¿Cómo se informan los resultados de una prueba de Papanicolaou?: El sistema utilizado más ampliamente para
describir los resultados de la prueba de Papanicolaou es el Sistema Bethesda (TBS, por sus siglas en inglés).
Existen tres categorías principales, algunas de las cuales se dividen en subcategorías:
✓ Negativo para lesiones intraepiteliales o cáncer
✓ Anomalías de las células epiteliales
✓ Otras neoplasias malignas.
Usted puede necesitar más pruebas si su prueba de Papanicolaou mostró alguna de las anomalías que se
presentan a continuación.
Negativo para lesiones intraepiteliales o cáncer: Esta categoría significa que NO se detectaron signos de
precáncer, cáncer, o alguna otra anomalía significativa. Se pueden detectar hallazgos que no tengan que ver
con el cáncer de cuello uterino, como por ejemplo, signos de infecciones por hongos, herpes o Trichomonas

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vaginalis (un tipo de enfermedad de transmisión sexual). En algunos casos las muestras también pudieran
mostrar “cambios celulares reactivos”, que son la forma en que las células del cuello uterino aparecen cuando
existe infecciones u otras inflamaciones.
Anomalías de las células epiteliales: Esto significa que las células que recubren el cuello uterino o la vagina
muestran cambios que pudieran ser indicativos de precáncer o cáncer. Esta categoría se divide en varios grupos
para las células escamosas y las células glandulares.

• Anomalías de células escamosas


Células escamosas atípicas (ASC). Esta categoría incluye dos tipos de anomalías:
▪ Se indica que hay células escamosas atípicas de importancia incierta (ASC-US) cuando las células se
ven anormales, pero no es posible saber si esto se debe a infección, irritación o a un precáncer. En la
mayoría de los casos, las células identificadas como ASC-US no son precancerosas, aunque se requiere
de más pruebas, como la prueba de VPH, para confirmar esto.
▪ Se indica que hay células escamosas atípicas en las que un alto grado de lesión intraepitelial escamosa
(HSIL) no puede ser excluido (ASC-H) cuando las células se ven anormales, pero causan más
preocupación porque pudiera tratarse de un posible precáncer que requiera más pruebas y que podría
Lesiones intraepiteliales escamosas (SIL). Estas anomalías se dividen en dos categorías:
▪ En las lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado (LSIL), las células se ven ligeramente
anormales. Esto también podría llamarse displasia leve o neoplasia intraepitelial cervical de grado 1
(CIN1).
▪ En las lesiones intraepiteliales escamosas de alto grado (HSIL), las células se ven significativamente
anormales y a diferencia de las LSIL, hay poca probabilidad que desaparezcan sin tratamiento. También
son más propensas a convertirse en cáncer con el pasar del tiempo si no son tratadas. Esto también
podría llamarse displasia moderada a grave o neoplasia intraepitelial cervical de grado 2 o 3 (CIN2 y/o
CIN3) necesitar tratamiento.
Carcinoma de células escamosas: este resultado significa que la mujer tiene mayores probabilidades de
padecer un cáncer invasivo. Se realizarán estudios adicionales para asegurarse del diagnóstico antes de que
se pueda planear el tratamiento
Anomalías de células glandulares
Células glandulares atípicas: se indica que hay células glandulares atípicas cuando las células glandulares no
lucen normales, pero tienen características que causan inquietud sobre la posible presencia de un cáncer. En
este caso, la paciente debe someterse a pruebas adicionales.
Adenocarcinoma: los cánceres de las células glandulares se llaman adenocarcinomas. En algunos casos, el
médico que examina las células puede indicar si el adenocarcinoma comenzó en el endocérvix, en el útero
(endometrio) o en alguna otra parte del cuerpo.
Otras neoplasias malignas: Esta categoría es para otros tipos de cáncer que casi nunca afectan al cuello
uterino, tales como el melanoma maligno, los sarcomas y los linfomas.

• Pruebas para el cáncer del cuello uterino


Detectar el cáncer de cuello uterino a menudo comienza con un resultado anormal de una prueba del VPH (virus
del papiloma humano) o de una prueba de Papanicolaou. Este resultado implicará pruebas adicionales que
pueden diagnosticar precáncer o cáncer de cuello uterino. La prueba de Papanicolaou y la prueba del VPH son
pruebas de detección y no de diagnóstico. No pueden con certeza determinar si alguien tiene cáncer de cuello
uterino. Un resultado anormal en la prueba de Papanicolaou o en la prueba del VPH implicarán la necesidad de
pruebas adicionales para determinar la presencia de cáncer o precáncer.
Resultados anormales en las pruebas cervicales para la detección:

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1. Antecedentes médicos y examen médico: Primero, el médico le preguntará sobre sus antecedentes
médicos familiares y personales. Esto incluye información relacionada con los factores de riesgo y los
síntomas del cáncer de cuello uterino. Un examen físico completo ayudará a evaluar su estado general
de salud. Se realizará un examen pélvico y una prueba de Papanicolaou si aún no se han realizado.
Además, se examinarán minuciosamente los ganglios linfáticos para determinar si el cáncer se ha
propagado (metástasis).
2. Colposcopia: Si los resultados de la prueba de Papanicolaou muestran células anormales o si el
resultado de la prueba del VPH da positivo, lo más probable es que sea necesario realizar un
procedimiento llamado colposcopia. La paciente, se acuesta en una camilla. El médico colocará un
espéculo en la vagina para ayudar a mantenerla abierta mientras examina el cuello uterino con un
colposcopio. Este instrumento permanece fuera del cuerpo y tiene lentes de aumento. El colposcopio
permite que se observe de cerca y claramente la superficie del cuello uterino. Al igual que la prueba de
Papanicolaou, es mejor no hacerla durante su periodo menstrual. En la colcospia se recomienda la
realización de dos pruebas con el fin de confirmar el diagnostico: 1) Test del acido acetico y el 2) Test
de Schiller.
➢ Test de Ácido acético: El médico aplicará en cuello uterino una solución de ácido acético glacial
al 3-5% diluida con agua destilada para que sea más fácil ver cualquier área anormal. Al exponer
el tejido anormal al vinagre, adquiere temporalmente una coloración blanca. Si se observa un
área anormal, se extaerá un pequeño fragmento de tejido (bipsia) que se enviará a un laboratorio
para analizarse detalladamente. Una biopsia es la mejor forma de saber con certeza si un área
anormal es un precáncer, un cáncer verdadero o ninguno de los dos. La reacción se especula
que sea por una posible precipitación reversible de proteínas celulares como citoqueratinas y
proteínas nucleares. En los procesos displásicos donde los núcleos son mayores habrá más
precipitación de proteínas y por tanto menos absorción de la luz generando un epitelio
acetoblanco.
➢ Test de Schiller: El médico aplicará en cuello uterino una solución Yodada para que sea más
fácil ver cualquier área anormal. El fundamento de la prueba de Schiller es que el epitelio
escamoso maduro recién formado contiene glucógeno, en tanto que la NIC y el cáncer invasor
contienen escaso o ningún glucógeno. Por su parte, el yodo es glucofílico y, en consecuencia, la
aplicación de una solución yodada da lugar a la captación de yodo por los epitelios que contienen
glucógeno. Así pues, el epitelio escamoso normal, que sí contiene glucógeno, se tiñe de color
castaño caoba o negro tras la lugolización. Las zonas de NIC y de cáncer invasor no captan el
yodo (ya que carecen de glucógeno) y se ven como zonas gruesas de color amarillo mostaza o
azafrán. Se denomina Zona “YODO NEGATIVA”
3. Tipos de biopsias cervicales: Se pueden usar varios tipos de biopsias para diagnosticar los cánceres
o los precánceres de cuello uterino. Si la biopsia puede extirpar completamente todo el tejido anormal,
este puede que sea el único tratamiento necesario.
➢ Biopsia colposcópica: Para este tipo de biopsia, se examina primero el cuello uterino con un
colposcopio para detectar áreas anormales. Se utilizan unas pinzas de biopsia para extirpar una
pequeña sección (de aproximadamente 1/8 de pulgada) del área anormal en la superficie del
cuello uterino. El procedimiento de biopsia puede causar calambres leves, dolor de breve
duración y un ligero sangrado posteriormente.
➢ Legrado endocervical (raspado endocervical): Si la colposcopia no muestra ningún área anormal
o si la zona de transformación (el área en riesgo de infección por VPH y precáncer) no se puede
observar con el colposcopio, se tendrá que emplear algún otro método para examinar esa área
y determinar si hay cáncer. Un instrumento estrecho (una cureta o un cepillo) se introduce por el
canal endocervical (la parte del cuello uterino más cercana al útero). La cureta o el cepillo se usa
para raspar el interior del canal y extraer algo de tejido que luego se envía al laboratorio para un
examen.
➢ Biopsia de cono: En este procedimiento, también conocido como conización, el doctor extrae del
cuello uterino un fragmento de tejido en forma de cono. La base del cono está constituida por el
exocérvix (la parte externa del cuello uterino), y la punta o ápice del cono está formada por el

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canal endocervical. El tejido que se extirpa en el cono incluye la zona de transformación (el límite
entre el exocérvix y el endocérvix, donde hay más probabilidad de que los cánceres y los
precánceres se originen). Una biopsia de cono también se puede usar como tratamiento para
extirpar por completo muchos precánceres, así como tumores cancerosos en etapas muy
tempranas.
Los métodos que se utilizan comúnmente para las biopsias de cono son el procedimiento de escisión
electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés), también conocido como escisión con asa grande de
la zona de transformación (LLETZ, por sus siglas en inglés), y la biopsia de cono con bisturí frío.
o
Procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, LLETZ): en este método, se
extirpa el tejido con un alambre delgado en forma de asa que se calienta mediante
electricidad y que sirve como un pequeño bisturí. Para este procedimiento se emplea
anestesia local, y puede llevarse a cabo en el consultorio del medico.
o Biopsia de cono con bisturí frío: este procedimiento se hace en un hospital. Se utiliza un
bisturí quirúrgico o un láser en lugar de un alambre calentado para extirpar el tejido. Es
un proceso que necesita de anestesia general o epidural.
• Para personas con cáncer de cuello uterino
Si una biopsia muestra que hay cáncer, su médico puede ordenar ciertas pruebas para saber si el cáncer se
propagó y de ser así cuán lejos se ha extendido. Muchas de las pruebas que se describen a continuación no
son necesarias para cada paciente. La decisión de usar estas pruebas se basa en los resultados del examen
físico y la biopsia.
1. Cistoscopia, rectoscopia y examen bajo anestesia: Estos procedimientos se hacen con más
frecuencia en mujeres que tienen tumores grandes. No son necesarios si el cáncer es detectado a
tiempo. En una cistoscopia se introduce en la vejiga un tubo delgado con una lente y una luz a través de
la uretra. Esto permite al médico examinar su vejiga y uretra para ver si el cáncer está creciendo en
estas áreas. Se pueden extraer muestras de biopsia durante la cistoscopia.
La rectoscopia es una inspección visual del recto a través de un tubo que tiene una fuente de luz para
saber si el cáncer de cuello uterino se ha propagado al recto. Su médico también puede realizar un
examen de la pelvis mientras usted está bajo los efectos de la anestesia para determinar si el cáncer se
ha propagado más allá del cuello uterino.
2. Estudios por imágenes: El Gold Standar es:
➢ La resonancia magnética con gadolinio: Esta es un tipo de resonancia magnética (RM) que utiliza
un medio de contraste basado en gadolinio para mejorar la calidad de las imágenes. El gadolinio
ayuda a visualizar ciertas áreas del cuerpo que podrían ser difíciles de ver solo con la RM
estándar, como tumores, inflamación y vasos sanguíneos. El medio de contraste se administra
por vía intravenosa y generalmente es seguro. Las imágenes por resonancia magnética (MRI)
muestran las partes del tejido blando del cuerpo a veces mejor que los otros estudios por
imágenes, como las CT.
➢ Tomografía computarizada: Una tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) se
realiza si el tumor es más grande o si existe preocupación sobre la propagación del cáncer.
➢ Radiografía de tórax: Para determinar si el cáncer se propagó a los pulmones, puede que se le
haga una radiografía del tórax.
➢ Tomografía por emisión de positrones: Para una tomografía por emisión de positrones3 (PET),
se inyecta en la sangre un tipo de azúcar ligeramente radiactivo (conocido como FDG, por sus
siglas en inglés) que se acumula principalmente en las células cancerosas.
➢ Estudio PET/CT: a menudo se combina una PET con una CT usando una máquina especial que
puede hacer ambos estudios al mismo tiempo. Esto permite al médico comparar las áreas de
mayor radiactividad en la PET con una imagen más detallada de la CT. Este es el tipo de PET
que más se utiliza en pacientes con cáncer de cuello uterino

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3. Examen pelviano con maniobra bimanual: El examen bimanual se realiza con 2 dedos en la vagina y
la otra mano en la parte inferior del abdomen para palpar la vagina, el cuello uterino, el útero y los
ovarios. Las trompas uterinas o de Falopio solo son palpables si hay una masa tubaria.
Los dedos índice y medio de la mano dominante se introducen en la vagina justo detrás del cuello. La
otra mano se coloca justo encima de la sínfisis pubiana y comprime delicadamente el abdomen para
determinar el tamaño, la posición, la consistencia y la movilidad del útero y, si es posible, de los ovarios.
Normalmente, el útero tiene unos 7 cm por 5 cm por 3 cm y se inclina hacia adelante (anteversión), pero
puede estar inclinado hacia atrás (retroversión) en diversos grados. El útero también puede estar
flexionado hacia adelante (anteflexión) o hacia atrás (retroflexión).
ESTADIFICACION:
Después de haber sido diagnosticado con cáncer de cuello uterino, los médicos tratarán de averiguar si el
cáncer se ha propagado y si es así, a qué distancia. Este proceso se llama estadificación (o determinación de
la etapa). La etapa (estadio) de un cáncer describe cuánto cáncer hay en el cuerpo, y ayuda a determinar qué
tan grave es el cáncer, así como la mejor manera de tratarlo. La etapa (estadio) es uno de los factores más
importantes para decidir cómo tratar el cáncer y determinar cuán eficaz pudiera ser un tratamiento.
El sistema de estadificación FIGO (International Federation of Gynecology and Obstetrics) con frecuencia es
usado para los cánceres de los órganos reproductores femeninos, incluyendo el cáncer de cuello uterino. Para
el cáncer de cuello uterino, se usa la etapa clínica que se basa en los resultados del examen físico del médico,
las biopsias, los estudios por imágenes y algunas otras pruebas que se realizan en ciertos casos, tales como la
cistoscopia y la rectoscopia. La etapa clínica del cáncer no se basa en lo que se encuentra durante la cirugía.
Si se hace una cirugía, se puede determinar la etapa patológica del cáncer a partir de lo que se encuentra en
la cirugía; sin embargo esto no cambia la etapa clínica en que su enfermedad se encuentra.
Su plan de tratamiento se basa en la etapa clínica. Las etapas clínicas del cáncer de cuello uterino van desde
la etapa I (1) a la IV (4). Por regla general, mientras más bajo sea el número, menos se ha propagado el cáncer.
Un número más alto, como la etapa IV, significa un cáncer más avanzado.

TRATAMIENTO:
Alteraciones precancerosas y cáncer de cuello uterino en estadio inicial I
Las células cervicales precancerosas (neoplasia intraepitelial cervical) y el cáncer de cuello uterino que afecta
solo a la superficie del cuello uterino (estadio inicial I) se tratan de la misma manera. Los médicos a menudo
pueden extirpar completamente el cáncer mediante la extirpación de parte del cuello uterino durante una biopsia
en cono. Pueden utilizar el procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés),
un láser o un bisturí. Estos tratamientos permiten preservar la capacidad reproductiva.

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La extirpación del útero (histerectomía) se puede indicar si la mujer no está interesada en preservar su
capacidad de tener hijos. Si queda algo de cáncer después de la biopsia de cono (conización), se puede indicar
una histerectomía u otra biopsia de cono.
Si el cáncer en etapa inicial se ha diseminado profundamente en el cuello uterino o en vasos sanguíneos o
linfáticos, se realiza una histerectomía radical modificada y se extirpan los ganglios linfáticos cercanos. Una
histerectomía radical modificada implica la extirpación del cuello uterino y de parte del tejido adyacente (llamado
parametrio). Pero, a diferencia de una histerectomía radical convencional, la histerectomía radical modificada
comporta únicamente la extirpación de la mitad del parametrio.
Los ganglios linfáticos pueden controlarse para detectar la diseminación de células cancerosas con un
procedimiento llamado mapeo de los ganglios linfáticos centinela.
Otra opción de tratamiento es la radioterapia externa más los implantes radiactivos colocados en el cuello uterino
para destruir el cáncer (un tipo de radiación interna llamada braquiterapia).
La radioterapia puede provocar irritación en la vejiga o en el recto.
Cáncer de cuello uterino en estadio I avanzado y estadio II inicial (I al IIA)
Si el cáncer cervical afecta a algo más que la superficie del cuello uterino pero el tumor es relativamente
pequeño, el tratamiento habitual es
• Las mujeres con cáncer microinvasor (estadio IA) pueden ser tratadas mediante conización,
histerectomía o histerectomía ampliada. Las pacientes con cáncer en estadios IB y IIA puede ser tratadas
mediante histerectomía radical (de Wertheim) y linfadenectomía pélvica o mediante radioterapia
intracavitaria, o bien con una combinación de radioterapia externa y radioterapia intracavitaria. En casos
específicos de carcinoma pequeño (<2 cm) en estadio IB, puede realizarse cervicectomía radical
combinada con linfadenectomía laparoscópica, para conservar la función reproductora de la paciente.
La radioterapia y la cirugía ofrecen resultados similares en el cáncer invasor en los estadios iniciales
(estados IB y IIA).
• Si el médico descubre durante la cirugía que el cáncer se ha diseminado fuera del cuello uterino, no se
practica una histerectomía y se recomienda radioterapia combinada con quimioterapia. El tratamiento
del carcinoma cervicouterino con radioterapia a menudo puede incluir una combinación de radioterapia
externa (para toda la pelvis) y radiación intracavitaria (para la parte central de la enfermedad).
Cáncer de cuello uterino desde estadio II avanzado (IIB) a estadio III
Cuando el cáncer de cuello uterino se ha diseminado más en profundidad dentro de la pelvis o se ha diseminado
a otros órganos, se prefiere el tratamiento siguiente:

• Radioterapia más quimioterapia: Acá se combinar la radiación intracavitaria y la externa para ofrecer un
mejor control de la enfermedad y mejora la supervivencia, en comparación con la radioterapia externa
por sí sola.
Los médicos pueden usar la tomografía por emisión de positrones mediante tomografía computarizada (PET-
TC) para determinar si los ganglios linfáticos están afectados y determinar así hacia dónde debe dirigirse la
radiación.
Cáncer de cuello uterino estadio IV: En las mujeres con neoplasias en estadio IV se da tratamiento paliativo
con radioterapia externa, quimioterapia o ambas.

Adenocarcinoma de cuello uterino


El adenocarcinoma (ADC) del cervix es un tumor epitelial de la mucosa endocervical que se origina en el epitelio
de revestimiento superficial; de allí puede o no extenderse y sustituir el epitelio glandular. Los cambios
preinvasivos tienen grados diversos que van desde las atipias reactivas hasta la displasia y el carcinoma in situ.
En esos casos no hay infiltración del estroma subyacente. Genéricamente las dos últimas se denominan con
las siglas del inglés CGIN (Cervical Glandular Intraepithelial Neoplasia). Las de intensidad leve o moderada se

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designan como CGIN de bajo grado, y la displasia severa y carcinoma in situ se incluyen dentro del CGIN de
alto grado.
EPIDEMIOLOGIA Y ETIOLOGÍA:
El ADC tiene una prevalencia más baja que la variedad escamosa, pero, así como esta última ha disminuido
significativamente en aquellos sitios del mundo con programas de cribado efectivos, el ADC ha aumentado su
frecuencia absoluta y relativa.
Al igual que el carcinoma escamoso, el ADC se encuentra asociado a la infección con VPH, mayoritariamente
los tipos VPH 16 y 18. La frecuencia de uno u otro tipo varía de un lugar a otro y las asociaciones con otros
tipos oncogénicos del mismo virus, también son variables. El VPH 18 juega un papel más prominente en este
tipo de cáncer de cuello. Estudios ratifica hallazgos de un metaanálisis previo en el cual tanto los factores
hormonales endógenos (p. ej. paridad) y exógenos ([Link]. contraceptivos orales), la edad temprana del inicio de
la actividad sexual y la promiscuidad pueden considerarse cofactores en ADC cervical. La obesidad ha sido
posteriormente aceptada como un cofactor a tener en cuenta. Así como en la variedad escamosa el consumo
de tabaco se considera un cofactor, no lo es en el ADC.
APARIENCIA MACROSCÓPICA
Ya hemos mencionado que puede presentarse sin alteraciones macroscópicas o a lo sumo, formando una
pequeña placa o excrecencia, blanda e irregular, principalmente en el canal endocervical o en plena zona de
transformación. Es principalmente el caso del CGIN de alto grado o el ADC microinvasivo. En el ADC infiltrante
la mayoría de los casos se detectan en la consulta como una lesión blanda y sangrante que protruye a través
del orificio cervical. Los casos en estadios más avanzados suelen cursar con extensa afectación del estroma
cervical constatándose incremento de grado variable de la consistencia, distorsión del cuello y eventual
extensión al istmo uterino o a los parametrios.
TIPO HISTOLÓGICO
Los tipos más frecuentes son los mucinosos o los endometrioides. Los mucinosos incluyen al tipo endocervical
y al tipo intestinal; el primero puede tener un patrón villoglandular, contener islotes o trabéculas constituidas por
células en anillo de sello o una aparencia muy poco agresiva (adenoma malignum). Las variedades
endometrioides, de células claras, el seroso y el mesonéfrico, se tipifican fácilmente por los rasgos que son
propios de esas variedades en otras localizaciones
TRATAMIENTO

• El tratamiento de la displasia glandular severa y adenocarcinoma in situ consiste en una resección con
la intención de ser curativa mediante conización (en frío, con Láser, o con asa diatérmica). En la
resección con asa diatérmica se corre mayor riesgo de lesión residual. Con todo y ello, se han descrito
algunos casos de ADC in situ tratados mediante conización que aun teniendo márgenes negativos,
pueden presentar recidivas o tumor invasivo.
• En el caso de ADC microinvasivo, es excepcional hacer el diagnóstico en una biopsia. De cualquier
forma se requiere el espécimen de conización, LEEP o traquelectomía para establecer la dimensión y
profundidad de la infiltración y si hay o no compromiso de los márgenes.
• En ADC invasivo, la conducta varía dependiendo de su estadio. En los estadios I y IA puede intentarse
una traquelectomía, en especial cuando se requiere preservar la capacidad reproductiva.
• En el resto de los estadios (enfermedad invasiva) la indicación es una histerectomía con o sin
ooforectomía dependiendo de cada caso y de los protocolos empleados por el cirujano. Debe tenerse
presente que la metástasis ovárica es una posibilidad real a tener en cuenta. La linfadenectomía pélvica
es ineludible. La radioterapia neoadyuvante suele indicarse en cáncer escamoso, pero está cuestionada
en ADC del cérvix por su escasa respuesta. En el curso del posoperatorio y dependiendo de si se
cumplen las condiciones para su indicación, principalmente metástasis en ganglios linfáticos pélvicos,
se usa quimioterapia adyuvante o radioquimioterapia. Esta última consiste en una opción terapéutica
que se aplica antes de la cirugía en tumores grandes.

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BIBLIOGRAFIA:

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[Link] [Consulta: Julio 13, 2025].
• (J.W. Sellors & R. Sankaranarayanan). (S/F). La colposcopia y el tratamiento de la neoplasia intraepitelial
cervical: Manual para principiantes. Disponible en:
[Link] [Consulta: Julio 13, 2025].
• (Sociedad America contra el cancer). (2025). Guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para
la prevención y la detección temprana del cáncer de cuello uterino | American Cancer Society.
Disponible en: [Link]
[Consulta: Julio 13, 2025].
• (American Joint Committee on Cancer). (2017). Cervix Uteri. In: AJCC Cancer Staging Manual. 8th ed.
[Consulta: Julio 13, 2025].
• (Manual SMD versión para profesional por Pedro Ramirez). (2023). Cáncer de cuello uterino. Disponible
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ginecol%C3%B3gicos/c%C3%A1ncer-de-cuello-
uterino?query=c%C3%A1ncer%20del%20cuello%20uterino [Consulta: Julio 13, 2025].
• (FASGO). (2017). Consenso de Ginecología FASGO 2017: “Manejo Terapéutico del Carcinoma de cuello
uterino” [Consulta: Julio 13, 2025].
• (Dr. Pedro Grases). (2010). Adenocarcinoma del cuello uterino y sus lesiones preinvasivas. Disponible
en: [Link] [Consulta: Julio
13, 2025].

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