En enero de 2024, el policía Enrique Peralta llegó a mi casa en horas de la madrugada.
Me
agarró del cabello, me bajó de la cama, y al caer al piso sobre mi hombro comenzó a
golpearme con el pie y con un bolillo. También me dio cachazos y me apuntó con un arma,
diciéndome que esto no se iba a quedar así, que me iba a matar. Esas fueron sus palabras de
amenaza.
Como resultado de esa madrugada aterradora, me lesioné el brazo izquierdo, por lo que
actualmente estoy en tratamiento, con terapias y medicamentos para la inflamación y el
dolor.
Cuando transito por la calle, me insultan, me escupen y me empujan. En junio incluso me
arrojaron un líquido que quemó mi cabello y dejó marcas en mi cuello.
En octubre de 2024, dos hombres ingresaron a mi domicilio, me atacaron golpeándome y
diciéndome que ya sabía quién había mandado a hacer esto. De esos golpes quedé con una
lesión en la cadera y también me duele la columna, ya que me golpearon por la espalda. No
puedo estar mucho tiempo sentada o semiacostada porque el dolor aumenta, y por las
noches ni siquiera puedo dormir bien.
Todo esto es responsabilidad del policía Enrique Peralta, quien busca vengarse de mí por
haberme encontrado en la cama con su mujer. Según me enteré, ellos llevaban separados
varios meses y yo desconocía que ella tenía una relación con él o que a ella le gustaban los
hombres.
Temo por mi vida, ya que sufro persecución constante. Enrique Peralta me amenazó con
matarme y ya me ha causado lesiones físicas y psicológicas. Ha mandado a diferentes
personas a hacerme la vida imposible. Ya no encuentro salida a esta situación.