Participación Política de Mujeres en Los Tuxtlas
Participación Política de Mujeres en Los Tuxtlas
Diumenge
de la serie “El Jardín de la Semana”
Autor: Miguel Hidalgo González
Año 2013
Fotografía Solapa:
Ernesto Viveros Lazcano
Diseño Editorial:
Octavio Rodríguez Juárez
ISBN: 978-607-8130-01-6
Impreso en México
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Printed in México
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Í N D I C E
Capítulo II. 83
Los Tuxtlas: experiencia campesina en la
participación ciudadana
Capítulo IV 228
“A veces los hombres no quieren que
las mujeres les ponga un pie adelante”.
Participación política en la región de Los
Tuxtlas
2) CEDIM, Grupo de discusión, Casa de La Mujer, Sihuapan (San Andrés Tuxtla), mayo
de 2005. Los testimonios que se citan a lo largo del texto fueron compilados en las
4 1) De la historia, características y trabajo del CEDIM se hablará ampliamente a lo largo temporadas de campo llevadas a cabo entre 2005 y 2010. Cuando sean citados por 5
de los capítulos II y III. primera vez aparecerá la información completa a pié de página.
dadanía como un dato dado, sino como un fenómeno que se diferencias con las campesinas indígenas popolucas y nahuas
construye. de las regiones vecinas.4
El concepto ciudadanía, de por sí en permanente discusión, se Analizar la participación política en el medio rural, cuál es
torna aún más complejo en su intersección con la categoría gé- la experiencia de las mujeres organizadas al respecto y cómo
nero. Ha sido a partir de la teoría feminista que se enriqueció la ejercen su ciudadanía, dará la oportunidad de resolver algunos
reflexión en torno a estos dos ejes de análisis debido a que puso vacíos que limitan la discusión sobre ciudadanía, género y par-
sobre la mesa la manera diferenciada en que es experimentada ticipación política:
por hombres y mujeres.
a) Permitirá aproximarnos a los procesos de construc-
Es con el propósito de abundar en esta discusión que en las ción ciudadana que tienen lugar en el medio rural
siguientes páginas se analizan las particularidades del ejercicio b) conocer bajo qué condiciones se construye en las
ciudadano en el medio rural, concretamente en la región vera- localidades rurales y cómo potencia o limita la partici-
cruzana de Los Tuxtlas. Parto de la premisa de que la población pación política de las ciudadanas del campo
campesina del país ejerce una ciudadanía claramente marcada c) qué mecanismos utilizan las campesinas para dinami-
por su origen étnico, su condición de clase y de género. zar su participación política y su quehacer ciudadano.
Si bien esta premisa es un importante hilo conductor en los En los capítulos centrales se profundiza en la experiencia or-
capítulos que se desarrollan más adelante, es necesario acla- ganizativa de campesinas mestizas de la región veracruzana de
rar que para el estudio se retomaron sólo las variables clase Los Tuxtlas, poniendo especial atención en su participación
y género. La población de la región tiene fuertes raíces indí- política y analizando los mecanismos a través de los cuales
genas, pero ya no conserva rasgos que permitirían que fueran intervienen en los espacios comunitarios5 (los espacios de po-
catalogados como tales,3 razón por la cual comúnmente son der formal) en donde se discuten y resuelven diversos temas
clasificados como mestizos. vinculados a la vida de sus poblaciones.
Las mujeres del área rural de esta región no escapan a la condi- Observaremos que la región que habitan se caracteriza por su
ción de marginalidad desde donde desarrollan su participación complejidad sociopolítica. El mapa de las estructuras locales
ciudadana, pero es importante aclarar que guardan sensibles de poder (conformado por el ejido, poder local, clientelismo,
Por otro, la comunidad ejidal y sus órganos representativos Bajo esta lógica, los ciudadanos activos serían aquellos que
(asamblea ejidal, comisariado) son entidades nodales para la tienen la posibilidad de acreditar su calidad de varones pro-
elaboración de mecanismos de regulación social y validación
de los sistemas de normas que sustentan dicha regulación
6) Según el “Glosario agrario” que aparece en una publicación de la Secretaría de la
(ibid). ¿Cómo afectan dichas relaciones de poder a las mujeres Reforma Agraria, el ejidatario con parcela es el “productor al que se le ha asignado una
que se encuentran bajo esta estructura y aparatos reguladores? fracción de la superficie del ejido para realizar actividades agropecuarias y forestales,
misma que puede explotarse en forma individual o en grupo” (Martínez, 2006:253)
Es importante señalar que la figura del ejido ha jugado un papel 7) “Avecindado: Mexicano por nacionalidad, mayor de edad que ha vivido durante un
año o más en el núcleo agrario, reconocido como tal por la Asamblea o por el Tribunal
central al regular la intervención de los actores que participan Agrario competente” (ibid., p. 252).
en la vida política tuxtleca. Quién participa o quién queda fue-
8) Antonio Azuela (1995) expone que la región de Los Tuxtlas cuenta con 142 de
ra está definido por el carácter de ejidatario (poseedor de un ejidos. Dentro de ellos la instancia máxima que regula y articula la vida comunitaria es
la Junta Ejidal. Es un espacio en donde se ventilan los principales problemas del ejido
y sólo está abierto para los ejidatarios. Los avecindados en algunos casos participan
8 en las asambleas teniendo voz, pero no voto. Las mujeres, los jóvenes y los niños no 9
tienen derecho de paso, salvo en alguna situación extraordinaria.
pietarios, quedando reducida la ciudadanía a una perspectiva do empezamos. Muchas no hablaron porque
censitaria:9 se es ciudadano en la medida en que se tienen pro- tenían al marido parado atrás y el que respondía
piedades y se posee un título agrario que lo acredita. Quienes siempre era él. Mujeres encerradas, calladas que
no tienen esta posibilidad quedan totalmente excluidos (as). sólo hacían lo que supuestamente tenían que
hacer: estar en su casa. Cada quien hacía lo suyo,
Como parte de este complejo escenario encontramos a las cada quien luchaba para sí misma (Dora Jovel,
ejidatarias, cuyo número en las asambleas de la región es sig- 2007b, CEDIM).11
nificativamente menor. Su participación está sujeta a usos y
costumbres que no favorecen su intervención en las asambleas Oro elemento importante que dinamiza las estructuras de po-
ejidales. Se considera que no tienen derecho a hablar, pues no der en las localidades que componen Los Tuxtlas, es el proceso
saben expresarse en público. Son sus esposos quienes “hablan organizativo que al inicio de la década del setenta del siglo pa-
por ellas”, tal como lo ilustra el testimonio de una promotora sado comenzó a desarrollarse en el área rural de los municipios
que hace referencia a esta situación. de Catemaco, San Andrés Tuxtla y Santiago Tuxtla, entre otros.
Desde que inicié en julio del 84, me encontré con La organización campesina independiente de instituciones
mujeres que no hablaban, que todo el tiempo es- gubernamentales y fuertemente vinculada a organismos de la
taban agachadas. Era característico que hicieran sociedad civil o a la iglesia, dio la posibilidad de que los habi-
un hueco en el piso.10 Si la reunión se tardaba, tantes menos favorecidos en esta red de poder se tornaran en
cuando ellas se iban, se quedaba un hueco gran- actores y sujetos políticos.
de, de que estaban ahí talle y talle el piso. Si tú
les preguntabas, era muy raro que te contestaran. Diferentes actores intervinieron para echar a andar este pro-
Cuando llegaban a contestarte, era una respuesta ceso.12 Desde la sociedad civil fue importante el papel que
cortante, una respuesta cerrada: “sí”, “no”. Ese tuvieron el Comité para la Educación y Desarrollo Integral
era el tipo de mujer que nos encontramos cuan- de la Mujer (CEDIM) y el Centro Regional para la Educación
y Organización (CREO), dos organizaciones que integran a
9) Este término alude a la inclusión de las propiedades de los ciudadanos activos en un promotoras y promotores que, desde las décadas de 1970 y
censo. De lo cual deriva la palabra censitaria. Esta relacionado a la idea de que sólo los
propietarios son ciudadanos (ibid).
11) Entrevista a Dora Estela Jovel Galdámez, promotora e integrante de CEDIM,
10) Las campesinas de Los Tuxtlas cotidianamente calzan sandalias (por ser más Sihuapan (San Andrés Tuxtla), 24 de septiembre de 2007.
barato y porque les permite no sufrir calor o caminar sin mayor problema en época
de lluvia). Es común que en las reuniones se descalcen para estar más cómodas. Hasta 12) Tal como señala Mª Dolores París (2002), fue un fenómeno que se observó en gran
hace poco tiempo, los espacios comunitarios (“salones ejidales”) destinados para las parte de América Latina. Gracias a un conjunto de factores regionales que influyeron
asambleas o reuniones, tenían piso de tierra. Ellas se sentaban y, mientras transcurría en la creación de un proceso organizativo en el campo, desde la década de 1960 una
la reunión, se quitaban las sandalias y empezaban a cavar con el pie un pequeño hoyo parte de la iglesia adoptó los postulados de la Teología de la Liberación y comenzó
en el piso de tierra. Esta actividad, lejos de tener un propósito, sólo manifestaba su a difundir ideas sobre dignidad, solidaridad y derechos humanos. Por otro lado,
nerviosismo o aburrimiento debido a que se encontraban en una reunión (situación militantes de izquierda, intelectuales y estudiantes empezaron a hacer trabajo político
10 que contrastaba sensiblemente con su encierro) y se les solicitaba su opinión sobre en las comunidades e incluso algunas organizaciones establecieron alianzas con las 11
ciertos temas. misiones pastorales más progresistas.
1980, acompañaron13 y apoyaron el proceso organizativo en Pese a un discurso que apuntaba a la equidad, en los hechos
la región.14 Ambas asociaciones civiles han tenido un papel los pasos que se dieron para iniciar este proceso siguieron los
decisivo en la conformación de agrupaciones organizadas en cánones tradicionales. Los hombres iniciaron el contacto con
la población rural, destacando su trabajo con las campesinas los promotores, seminaristas y sacerdotes.
de Los Tuxtlas.
Después de varios años de fortalecer el trabajo grupal y de
Por otra parte, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) resistir los embates de una vida organizativa a la cual no ha-
fueron decisivas para facilitar e impulsar la reflexión y parti- bían tenido acceso anteriormente, las mujeres organizadas han
cipación de las campesinas a partir de un discurso que hacía desarrollado una experiencia en su quehacer político que es
evidente la subordinación que guardaban las mujeres respecto necesario conocer y analizar.
a sus parejas, desnaturalizando el estado de opresión que ellas
vivían como destino.15 Son escasos los estudios realizados en Los Tuxtlas que retoman
a las mujeres del campo. Los que se han llevado a cabo se en-
Partiendo de la premisa de la Teología de la Liberación refe- focan en la cotidianidad de las campesinas (Townsend, 1994),
rente a la igualdad entre seres humanos y el derecho tanto de en la experiencia de las jóvenes de las comunidades al acceder
mujeres como de hombres a ser agentes activos en la definición a la educación media y el empoderamiento que esto puede
de sus vidas, la población campesina creó grupos y organiza- traer consigo (Martínez Bordon, 2004 y 2003) o los casos de
ciones que estaban vinculadas a la activación de su quehacer las cajas de ahorro integradas por mujeres (Allais, 2008; Allais,
político y al desarrollo de propuestas y acciones organizativas Ramírez y Jiménez, 2008).
que les permitieran mejorar su calidad de vida.
Por lo regular, las investigaciones desarrolladas en la región se
13) El acompañamiento se refiere a que un equipo de promotores brinda asesoría, concentran en la cuestión de las relaciones de poder y territo-
capacitación y seguimiento de las acciones de un grupo campesino.
rio en las comunidades ejidales (Azuela, 1995; Flores, 2000a
14) Quienes integran estas dos asociaciones civiles fueron en un primer momento y 2000b; Léonard, 2001; Léonard y Palma, 2002), y sobre
promotores que en su mayoría trabajaron de manera voluntaria en diversas acciones
que estaban encaminadas a mejorar las condiciones de vida de la población campesina
migración (Hernández Sarabia, 2007) siendo prácticamente
de Los Tuxtlas. Posteriormente, se constituyeron legalmente para poder acceder a inexistentes los que recuperan la experiencia de estas mujeres.
financiamientos de organismos gubernamentales y no gubernamentales, tanto del
país como del extranjero.
Uno de los objetivos que impulsó la investigación que desa-
15) Emilia Velázquez (2004), por ejemplo, analiza la repercusión del discurso de la
Teología de la Liberación entre indígenas popolucas del municipio de Soteapan, el
rrollé en Los Tuxtlas, fue el de abundar en este tema que en
acompañamiento que las popolucas dieron a los procesos de reflexión coordinados la región se encuentra tan escasamente abordado. Con este
por jesuitas y la candidatura de una de ellas a la presidencia de ese municipio. Su propósito se analiza en los siguientes capítulos la organización
investigación se ubica en la región indígena nahua popoluca de la Sierra de Santa
Marta, vecina de Los Tuxtlas. Sin embargo, como veremos en los capítulos II y III, entre mujeres, la capacitación y acción de la que han sido su-
el discurso de la Teología de la Liberación y su impacto en la transformación de las jeto bajo el paraguas de sus grupos con la finalidad de conocer
relaciones de género en Los Tuxtlas fue más bien modesto. A pesar de ello, dio pie para
cómo desarrollan su quehacer ciudadano en tanto que han es-
12 que las mujeres organizadas reflexionaran y cuestionaran tanto su condición como su
tado expuestas a un proceso de sensibilización donde también
13
posición en las relaciones de poder con otras mujeres y varones de sus comunidades.
han tenido oportunidad de acceder e intercambiar información hace a título personal y sin fijar una postura significativa
con las integrantes de otras comunidades y regiones. Dicha ex- como mujeres.
periencia ha sido decisiva para su acción política.
3) Grupo de Mujeres de San Leopoldo, del pueblo San Leopol-
Esta publicación se centra en la experiencia de cuatro agrupa- do, municipio de San Andrés Tuxtla. La agrupación se
ciones femeninas que reflejan la diversidad organizativa de la conformó en 1991 y actualmente está integrada por doce
región. Son diferentes tanto en la manera en que participan en mujeres. Ha desarrollado con CEDIM proyectos relaciona-
la arena política comunitaria, como en las perspectivas de su dos al cuidado de la salud de la familia campesina, echando
vida grupal a futuro. a andar un molino de nixtamal o participando algunas de
ellas como promotoras comunitarias. También han parti-
La elección obedece a que la experiencia de las agrupaciones cipado en proyectos vinculados al manejo de solares, cría
no es homogénea; la intención es mostrar su diversidad, poten- de borregos y la creación de una caja de ahorro y prés-
cialidad y limitantes: tamo. Participan activamente en la comunidad atrayendo
diversos proyectos y financiamientos de organizamos
1) Unión de Mujeres Campesinas de La Pitahaya, de la comu- gubernamentales y no gubernamentales. Algunas de sus
nidad La Pitahaya, que pertenece al municipio de Santiago integrantes participan en comités locales.
Tuxtla. Está integrado por veinte mujeres. Se formó hace
más de treinta años y son parte de una organización con- 4) Grupo Santa Rosa, de la comunidad Santa Rosa Cintepec,
formada por las familias de su comunidad. El vínculo con que pertenece al municipio de Hueyapan de Ocampo.
CEDIM comenzó en 1990 y han emprendido de manera Son ocho mujeres que han trabajado con CEDIM desde
conjunta proyectos que van desde la cría de pollos hasta 1989 en diversos proyectos, entre ellos la implementación
una caja de ahorro y préstamo. Constituyen un grupo sólido de un molino de nixtamal. En este grupo se privilegió la
que ha interactuado con agentes externos a su comunidad formación de promotoras comunitarias que apoyaron y
(iglesia, sociedad civil y organismos gubernamentales). capacitaron a grupos de otras comunidades. Cuentan con
una participación activa en diferentes comités de la comu-
2) Mujeres Organizadas de La Candelaria, de la comunidad La nidad.
Candelaria, municipio de Catemaco. Ha estado trabajando
con CEDIM desde 1992 en proyectos que van desde la cría Las integrantes de estos cuatro grupos son mestizas. A lo lar-
de borregos, manejo de solares y la puesta en marcha de un go de su vida han trabajando en actividades agropecuarias,16
molino de nixtamal. Sus doce integrantes han mantenido el no son ejidatarias ni propietarias del terreno donde viven y
trabajo grupal a pesar de diversos problemas que han mer-
mado tanto su consolidación grupal como su participación
en el ámbito comunitario. Es una agrupación que participa
16) Son mano de obra gratuita en la siembra y cosecha de maíz para el autoconsumo
ampliamente en diversos comités de la comunidad, pero lo
14 familiar. En caso de que la familia cuente con ganado vacuno (cuatro o cinco cabezas 15
como máximo), ellas se encargan de la ordeña.
trabajan.17 Son fundadoras de sus grupos y, en promedio, han • ¿Cómo se vincula la clase con el género en el ejercicio de
participado con ellos por diez años. la ciudadanía?
Otra cuestión que es necesaria destacar se relaciona con mi El tercer capítulo, “Cuando estábamos dormidas”. Los retos de
18 aproximación a los grupos. Ésta se logró gracias a CEDIM, las mujeres organizadas en Los Tuxtlas, se centra en el análisis
19
de la participación de las integrantes de los cuatro grupos es- Capítulo I.
tudiados, tanto en el proceso organizativo campesino como en
los espacios de decisión comunitario y el alcance de su inter-
Participación política de campesinas en
vención en la vida política regional. Se hace un breve recuento
histórico de los procesos de formación y consolidación de
Los Tuxtlas. Retos y alcances de la investi-
estos grupos de mujeres organizadas. gación sobre ciudadanía rural en el campo
veracruzano
“A veces los hombres no quieren que las mujeres les pongan un
pie adelante”. Participación política en la región de Los Tuxtlas,
es el título del último capítulo. En él se analizan algunas histo-
rias representativas de mujeres involucradas en estos grupos ¿Qué influencia guarda la adscripción de clase social y de gé-
que han desarrollado una participación política destacada. Se nero en la construcción y el ejercicio de la ciudadanía? Aunque
abordan las particularidades de su quehacer ciudadano en el pocas veces discutida, esta interrogante ha estado presente en
medio rural a partir de los procesos de individuación y empo- las sociedades occidentales por lo menos en los últimos dos
deramiento. siglos. Las “minorías” étnicas, los grupos que han sido margina-
dos y las mujeres han hecho evidente la paradoja que parió a la
El cierre para el análisis y la discusión de los resultados ex- ciudadanía: la idea de una igualdad universal entre los hombres
puestos se concentra en el apartado final, titulado “Andamos y la discriminación de grupos particulares que escapaban a esa
metidas en todos lados”. Reflexiones en torno a la participación forzosa igualdad.
política en el campo y la ciudadanía de las mujeres. Se abordan
las especificidades del quehacer ciudadano desde el campo. La pertinencia de esta pregunta radica en su vigencia desde el
Cómo es que las campesinas participan políticamente y cómo surgimiento de la categoría ciudadano y se halla en las desigual-
su contexto matiza dicha participación. dades que a través de esa categoría se han pretendido subsu-
mir. ¿Han sido éstas el cimiento de estatus diferenciados? El
En las siguientes páginas se comparten los resultados de inves- tema ha sido discutido por algunas autoras(es) que rescatan la
tigación, producto de varios años de trabajo, el cual permitió trayectoria y construcción del concepto a lo largo de la historia
aproximarme a las campesinas que participaban en la arena de las sociedades occidentales en cuya articulación la pieza
política, que construían ciudadanía a partir de las limitaciones fundamental es el ciudadano.
producidas por su clase social. Ello permitió reconocer que es
imposible encontrar una imagen única que refleje las diferen- Autoras como Evelyn Nakano Glenn, plantean que en la cons-
tes caras del quehacer ciudadano desde las mujeres. trucción del andamiaje legal de la ciudadanía se encuentran
profundamente enraizadas ciertas creencias jerárquicas sobre
raza y género. Éstas funcionan como mecanismos de control
que han definido quién y en qué términos se es ciudadano. Se
20 21
han retroalimentado de un sustento legal que permea el discur-
so político, logrando que esas jerarquías parezcan naturales e política, qué dimensiones guarda su ejercicio ciudadano y có-
inmutables (Orleck, 2003). mo impacta esto en sus localidades.
Si bien esta autora se refiere al caso particular de Estados El objetivo central del capítulo es reflexionar en torno a ca-
Unidos, es necesario observar hasta qué punto las creencias tegorías que han sido fundamentales para la investigación
del pensamiento social han sido decisivas en la construcción que aquí se presenta: poder, género, ciudadanía, clase social y
de ciudadanía tanto en el contexto mundial como en América participación política, delimitando cuáles son las principales
Latina y concretamente en México, donde la población está argumentaciones y examinando cómo se han utilizado en las
conformada por una diversidad étnica considerable y amplios investigaciones hechas en el medio rural.
sectores que histórica y culturalmente han sido marginados.
Pareciera que su ciudadanía está acotada por vivir en la margi- Señala que en la segunda mitad del siglo XX se produjeron
nalidad, por su condición de indígenas y de campesinos. Ésta cambios importantes a partir de los cuales se estudiaron a las
es una situación que particularmente vulnera a las campesinas mujeres del campo mexicano.
por su condición de clase, de etnia y de género.19 Por ello es
importante estudiar cómo han desarrollado su participación ... estas transformaciones han tenido que ver
con el vuelco dado en las ciencias sociales en
la década de 1970… se tendió a dejar de ver las
19) Es importante reiterar que el estudio que se expone en los siguientes capítulos estructuras sociales y la normatividad cultural
hace referencia a campesinas mestizas que pertenecen a los municipios de Catemaco,
San Andrés Tuxtla y Santiago Tuxtla. Si bien sus localidades tienen una fuerte raíz como todopoderosas fuerzas que moldean o
indígena y originalmente eran hablantes de nahua y popoluca, este elemento se fue determinan las conductas de los individuos –
perdiendo a lo largo de los siglos XIX y XX. Sin embargo, para la discusión que se
víctimas pasivas de esas fuerzas-, para dar mayor
22 desarrolla en las siguientes páginas, se retomará la variable étnica como un elemento
reconocimiento al peso de la agencia individual
23
importante en la definición de ciudadanía y participación política en nuestro país.
y colectiva para lo cual los sujetos construyen su A pesar de que el Estado echó a andar diversos programas de
propia historia… (ibid., p. 175). desarrollo, en ellos se concibió a las mujeres dentro de sus ro-
les tradicionales. Al respecto, Naila Kabeer (1998:24) señala
De esta manera se privilegió el estudio de los procesos que que se concebía a las “beneficiarias” como agentes pasivos que
apuntaban a la búsqueda de una mayor autonomía y poder de entraban a los programas gubernamentales “como receptoras
decisión de sus vidas, en la familia y en la comunidad, con- y no como contribuidoras, como clientes más que agentes, y
virtiéndose en un importante tema de investigación. Bajo esta como reproductoras en lugar de productoras”.
orientación, pasaron “de víctimas a sujetos sociales en movi-
miento” y uno de los aspectos que favoreció esta transición fue Nazar y Zapata (2000) observan que bajo la corriente MED en
la apertura de nuevos espacios organizativos para las mujeres las políticas públicas no se contemplaba el papel que de por
(ibid.). sí ya tenían las mujeres del Tercer Mundo: productora, repro-
ductora y participante comunitaria. No se abordaba por tanto
El interés por incluir la categoría analítica género en los estudios la desigualdad de género ni la repercusión que ésta tiene con
sobre el medio rural nace casi a la par de la corriente Mujeres otras formas de desigualdad (étnica, de clase, generacional, en-
en el Desarrollo (MED) desencadenada por la publicación de tre otras). En todo caso, no bastaba con “sumar” a las mujeres
Ester Boserup (1970), Woman’s role in economic development. al desarrollo, sino había que transformar las relaciones sociales
El texto documenta la importante contribución de las mujeres y de género.
del campo en la producción agrícola, destacando que, a pesar
de su arduo trabajo, no sólo no han obtenido beneficios de los Como una corriente contraria a esta posición surge un cuerpo
programas de desarrollo, sino que éstos han tenido un impacto teórico que se conoce como Género en el Desarrollo (GED), a
negativo en su posición social. Boserup concluye que deben partir del cual se retoman las necesidades estratégicas20 de las
hacerse esfuerzos serios para revertir esta tendencia e “inte- mujeres, propugnando modificar la posición (de desigualdad)
grar” a las mujeres en el desarrollo. entre los géneros. Dichos planteamientos parten del análisis de
la subordinación femenina, identificando los intereses estraté-
Tal como documentan Nazar y Zapata (2000), entre 1971 y
1980, un importante impacto de esta corriente tuvo lugar en
las políticas públicas emprendidas por el Estado, al grado de
que las instituciones gubernamentales se dieron a la tarea de
“integrar” a las mujeres al desarrollo como “agentes y benefi-
ciarias en todos los sectores y a todos los niveles del proceso de
desarrollo”. Esta nueva conciencia acerca del papel femenino 20) Caroline Moser (1992: 72) señala que las necesidades estratégicas de género son
aquellas identificadas para superar la subordinación de las mujeres, cuestión que varía
respondió a un momento de fuertes movimientos sociales de según el contexto cultural y sociopolítico particular en el cual se formulen. Según
protesta en todo el mundo; entre ellos el propio movimiento Maxine Molyneux (1985: 233), éstas tienen que ver con la eliminación de la división
sexual del trabajo, la eliminación de formas institucionalizadas de discriminación, el
de mujeres y las injusticias del orden económico internacional
24 (Nazar y Zapata, 2000:4).
establecimiento de una igualdad política, libertad de elección sobre la maternidad, así 25
como la adopción de medidas contra la violencia masculina y el control sobre la mujer.
gicos de género21 para elaborar una propuesta de organización de sus actividades comerciales y favorecido la sustentabilidad
igualitaria entre hombres y mujeres que se traduzca en la con- de sus recursos naturales (Tuñón, 2003; Vázquez García, 1999)
formación de una sociedad más satisfactoria, en términos de su o que a través de cajas de ahorro y crédito han consolidado sus
estructura y naturaleza. agrupaciones y presencia, reforzando su liderazgo (Zapata, et.
al., 2000).
Al respecto Nazar y Zapata señalan que la argumentación so-
bre la desigualdad puso sobre la mesa la urgencia de generar Fue en la segunda mitad de la década de 1970 cuando en México
cambios respecto a la situación de las mujeres. Promovió la inicia una corriente de investigación interesada por las mujeres
idea de que los hombres deben acompañar los mecanismos del medio rural. Si bien los estudios sobre el campesinado ha-
para establecer equidad, autonomía y libertad. bían estado en auge, poco o nada decían sobre las campesinas
(González Montes, 2002:166).
Esto implicó una reformulación del concepto desarrollo cuya
prioridad fuese el bienestar de mujeres y hombres. Es hasta mediados de los ochenta del siglo pasado que los es-
tudios académicos sobre los distintos ámbitos de la vida de las
Con este planteamiento, se revalora el espacio campesinas y su contexto rural se caracterizaron por dos líneas
privado, lo íntimo, lo cotidiano y se reconoce la temáticas: el trabajo de las mujeres en la producción agrícola
capacidad personal de las mujeres para utilizar campesina y las campesinas asalariadas en las agroindustrias
los recursos materiales, sociales y culturales para (Aranda, Botey y Robles, 2000:12).
beneficio personal, como protagonistas sociales
(ibid., p. 83-84). Estas investigaciones tenían como objetivo principal “mostrar
la existencia” de las mujeres del medio rural, aunque dejaron
Alimentada por estos debates, se desarrolla una rica experien- de lado aspectos relacionados con su “aparición”.22 Posterior-
cia de investigación vinculada a organizaciones de campesinas mente se diversificaron las áreas de interés académico, y las
e indígenas que desde sus espacios se han empoderado en un temáticas comprendieron diferentes aspectos: sobrevivencia
nivel personal y colectivo (Martínez Corona, 2000; Zapata, et. familiar y actividades económicas, reestructuración de los
a.l., 2003 y 2002), que han desencadenado el fortalecimiento mercados laborales, la mano de obra femenina en la agricul-
tura comercial, el impacto de los ingresos monetarios de las
mujeres del campo sobre las relaciones de género y entre las
21) Los intereses estratégicos de género, según Kate Young (1992: 26-27) “derivan...
de la creciente toma de conciencia de las mujeres de que las estructuras antiguas
generaciones (González Montes, 2002).
de dominio y privilegio masculino... son imposiciones sociales, y como tales son
susceptibles de cambio. Aparecen cuando se cuestiona la posición de las mujeres en
la sociedad”. Al respecto, Molyneux (1985: 232) indica que los intereses estratégicos
de género resultan del análisis de la subordinación de las mujeres, así como de
la formulación de una alternativa que permita superar al sistema de dominación 22) Se dejó de lado explicar bajo qué condiciones las mujeres del campo se hicieron
masculino. Señala que tanto las necesidades como los intereses de género (prácticos visibles ante los ojos de investigadoras(es), cuáles fueron los fenómenos de su
26 y estratégicos) no son universales y pueden variar según el origen étnico, de clase y contexto empobrecido que destacaron la importancia de la participación femenina en 27
de género. las estrategias de sobrevivencia del grupo doméstico, entre otros factores.
Al respecto Tarrés (2001) comenta que las investigaciones y afirmar sus derechos específicos (González Montes, 2002:
producidas durante esa década fueron de enorme utilidad para 176,182).
comprender la condición subordinada de las mujeres. Genera-
ron preguntas de gran interés sobre la autonomía y el rescate Quienes estudian agrupaciones de mujeres a lo largo y ancho
del sujeto. del campo mexicano, han brindado importantes reflexiones
que nos permiten acercarnos al trabajo organizativo realizado
De igual forma, muestran el sello de las opciones teóricas de por campesinas y conocer el alcance de su participación en el
sus autoras. Marxismo, funcionalismo y estructuralismo, entre ámbito público y político.
otras, influyeron en las conclusiones que se derivaron de las
investigaciones realizadas, por lo que sus reflexiones están Sus conclusiones son diversas porque parten de distintas
profundamente influenciadas por estas opciones teóricas deri- perspectivas. A continuación se exponen de manera general,
vadas del conocimiento disciplinario de las investigadoras. intentando recobrar aquellos argumentos interesantes sobre el
tema que nos ocupa:
Se amplió el horizonte temático y se incorporaron aspectos
tales como el medio ambiente, salud, educación, entre otros. 1. Cuando las integrantes de una organización de mujeres
Aún en la segunda mitad de la década del noventa existía una transforman su identidad y al mismo tiempo incursionan
profunda necesidad por estudiar al sector femenino rural del en la esfera pública, se vuelven “transgresoras” del orden
país, ya que la investigación sistemática sobre este campo es tradicional y se enfrentan a la desaprobación de esposos,
relativamente reciente (Aranda, Botey y Robles, 2000). familias, autoridades tradicionales, así como de mujeres y
hombres que no forman parte de sus organizaciones (Ale-
Actualmente existe una importante tendencia dentro de los mán, Alberti, Zapata y Mercado, 1999: 255; Barrera, 2003;
estudios dedicados al medio rural, que analiza la participación Barrera y Aguirre, 2003).
de campesinas en procesos organizativos que las conducen 2. Para ellas, pertenecer a una organización significa entablar
del ámbito doméstico al público y, con ello, a otros espacios diálogos con otras mujeres, organizarse en torno a un pro-
que no han sido monopolizados por sus contrapartes mascu- yecto en común y construir una alternativa que les permita
linas. Dichas investigaciones han encontrado que el tránsito enfrentar el deteriorado sistema social en el que viven
femenino de un ámbito a otro ha sido más bien problemático, (Alemán, Alberti, Zapata y Mercado, 1999).
caracterizándose por su complejidad y por el sentido de trans- 3. Las mujeres organizadas en torno a proyectos productivos
gresión que su entorno social imprime a cualquier movimiento asumen nuevos roles y actitudes, lo que les abre espacios
femenino fuera de la unidad doméstica. de desarrollo personal y grupal, y supone un cambio de
identidades de género asignadas tradicionalmente (Martí-
Se han desarrollado investigaciones sobre las formas en que las nez Sánchez y Martínez Corona, 2003: 159).
mujeres del campo han participado en organizaciones, no solo 4. Las organizaciones permiten a las integrantes adquirir con-
para mejorar las condiciones de vida de sus familias y comu- trol sobre sí mismas, así como sobre la ideología y recursos
28 nidades, sino también para transformar su propia condición relacionados con el poder. Se perciben con capacidades y
29
derechos para tomar decisiones y desarrollar potencialida- Esta afirmación tiene su más claro ejemplo en la categoría gé-
des y habilidades en el ámbito personal, el de las relaciones nero: es una de las contribuciones teóricas más significativas
cercanas y en sus colectivo (Martínez Corona, 2000). del feminismo contemporáneo, aunque es preciso señalar que,
5. Lograr reconocimiento, apoyo financiero y capacitación ha a través de su corta historia, su construcción teórica ha estado
sido decisivo para la maduración de los grupos de mujeres. colmada de ejercicios de reflexión que, en algunos casos, han
Les brinda la posibilidad de construir un espacio propio en contribuido al enriquecimiento y complejidad del concepto, y,
la escena pública, explorar un ámbito vedado para ellas y en otros, han marcado un lamentable retroceso o empantana-
reflexionar sobre su identidad femenina. Su incursión y, en miento del mismo.
algunos casos, la apropiación del espacio público, ha sido
una conquista importante que les ha permitido empezar a Mary Hawkesworth (1999) en su artículo “Confundir el géne-
desarrollarse como sujetos. Comienza a ser evidente para ro (Confounding gender)”, enumera al menos veinticinco usos
ellas que tienen los mismos derechos que los hombres de o acepciones del término. Argumenta que, a partir de variadas
sus comunidades, por lo que se está generando la necesi- orientaciones desarrolladas por las investigadoras (es), su uti-
dad de relacionarse con ellos, en el hogar y en la calle, de lización ha sido diversa.23
manera más equitativa y justa (Casados, 2003: 161-162).
Esta aparente ambigüedad en el uso del concepto que
Las conclusiones de estas autoras remiten a trayectorias orga- Hawkesworth pone sobre la mesa, plantea la necesidad de ha-
nizativas que apuntan a la incursión de la población campesina cer una revisión exhaustiva y establecer cuáles son los princi-
femenina en dinámicas impulsadas por cambios estructurales. pales argumentos que han caracterizado el debate sobre dicha
categoría. A partir del tema que se desarrolla en las siguientes
páginas, es fundamental conocer cómo ha sido su abordaje des-
de los estudios realizados en el medio rural y delimitar cuáles
han sido las perspectivas que han prevalecido en ese campo.
De la teoría de género a la perspectiva de género en los estudios
rurales El desarrollo de este apartado se divide en dos secciones: la
discusión teórica desarrollada en los últimos años y la manera
Género es una categoría nodal que atraviesa este texto, por lo
que es fundamental delimitar su definición y pertinencia, tanto 23) Señala que algunos de sus usos están relacionados con atributos de individuos,
relación interpersonal, modo de organización social y afirma que ha sido definido
en los estudios enfocados al ámbito rural como en el estudio en términos de estatus social, papeles sexuales y estereotipos sexuales. Concebido
que se desarrolla en los siguientes capítulos. Tal como lo señala como estructura de la conciencia, psique triangulada e ideología internalizada.
Marta Lamas (1999) en su artículo “Género, diferencias de Discutido como producto de la atribución, la socialización, prácticas disciplinarias y
posturas tradicionales. Descrito como efecto del lenguaje, conformismo conductual,
sexo y diferencia sexual”, muchos de los problemas que aque- característica estructural del trabajo, el poder y la catexis, un modo de percepción,
jan al feminismo (y yo agregaría que a las Ciencias Sociales en oposición binaria, continuos variables y variantes y capas de la personalidad.
Caracterizado como diferencia, relaciones de poder (dominación y subordinación),
general) tienen su origen en la manera poco afortunada en que
30 utiliza algunos conceptos.
consecuencia histórica de la sexualización de las mujeres, instrumento de segregación 31
y exclusión y fenómeno universal (Hawkesworth, 1999: 5-6).
en que los estudios de género en el medio rural han retomado el sexuales de opuestos. Inhibe el análisis en otros niveles de la
concepto. realidad social y reduce su radio de estudio hacia individuos y
no a sociedades y las relaciones sociales que se establecen en
ellas.
a) Entre certezas y malos entendidos
Retomando la clasificación que hace De Barbieri, quienes con-
Ante la diversidad de acepciones y usos en la elaboración ciben la categoría género como ordenador social, aprecian que
teórica del concepto, Teresita De Barbieri (1996) señala que es un sistema de estatus, regulador de la división del trabajo,
prevalecen dos posturas fundamentales: quienes consideran como representación y organización del poder (De Barbieri,
el género como atributo de individuos y quienes lo entienden 1996: 64). Desde esta perspectiva nos remite a distintas di-
como ordenador social. En tanto que es considerada como una mensiones de la realidad social, evitando concentrar su interés
categoría que permite clasificar individuos (hombres y mujeres en una sola de ellas.
concretos), nos remite inevitablemente a la diferencia sexual
y a las nociones que de ella se derivan, por lo que constriñe Precisamente, éste es el manejo que se retoma en el presente
el trabajo de análisis dentro de un marco conceptual de una texto al estudiar la participación política diferenciada de las
oposición universal de los sexos. Se resalta una concepción campesinas respecto a sus compañeros dentro y fuera de las
binaria de la realidad al analizar lo masculino y lo femenino organizaciones. Esos espacios (en donde se llevan a cabo los
como opuestos. procesos organizativos o que están relacionados a ellos)24 ilus-
tran puntualmente cómo se regulan las relaciones de poder,
Desde esta perspectiva se aprecia que las construcciones cul- quién tiene derecho de paso y quién debe luchar por obte-
turales de masculinidad y feminidad poseen un importante nerlo; también se explora a lo largo de los siguientes capítulos
anclaje en el aspecto biológico, por lo que limita el análisis a las implicaciones que tiene para un género y otro el ejercicio
la diferencia sexual, dejando de lado otros elementos de suma del poder, la participación política. ¿Cuáles son los obstáculos
importancia: no se toma en consideración el ciclo de vida de que enfrentan las campesinas para acceder a la participación
los sujetos y, con ello, los atributos de la preferencia sexual se política? ¿Cómo impacta la condición de género al quehacer
consideran de modo estático, sin dar cuenta de las transicio- ciudadano?
nes, las ambivalencias, las revisiones que ocurren a hombres
y mujeres.
Teresa De Laurentis (1991) establece que este tipo de uso de la 24) Salones ejidales, aulas escolares (regularmente las madres o padres de familia
categoría género, además de que hace difícil articular las dife- vinculados a organizaciones campesinas solicitan a los profesores, o a la directiva
de “padres de familia,” que les permitan ocupar un aula para recibir capacitación o
rencias entre mujeres, no permite concebir de manera distinta sostener una reunión de trabajo), la capilla local o algún espacio que pertenezca a ella
al sujeto social y a las relaciones entre subjetividad y sociabili- (el atrio o aulas de trabajo de catequistas), canchas deportivas o la calle. Obviamente
estos espacios trascienden la comunidad, pues en ocasiones se invita a integrantes de
dad. En síntesis, esta postura imprime al concepto una visión
32 ahistórica, descontextualizada y resumida en las diferencias
organizaciones a capacitarse o a asistir a reuniones de trabajo en localidades de los 33
alrededores o en alguna ciudad cercana.
Con el propósito de dar respuesta a éstas y otras interrogantes, Dichas transformaciones se presentan en una arena tan com-
a lo largo de la investigación la categoría género fue entendida pleja como la que representa el poder y no se puede obviar la
como un eje articulador que redimensiona las posibilidades de tensión, el conflicto, la negociación y los retrocesos. Justamen-
otras categorías analíticas, tales como participación política o te la categoría género brinda una perspectiva tal que nos per-
ciudadanía, por lo que brindó la oportunidad de profundizar y mite redimensionar aspectos de la vida rural que han pasado
hacer más completo el análisis. desapercibidos en ausencia de este enfoque.
Siguiendo esa idea fue que se retomaron algunos planteamien- La riqueza de la propuesta de Scott radica en los elementos que
tos de un clásico de la teoría feminista, “El género: una catego- aporta para el análisis, ya que “disecciona” una realidad social
ría útil para el análisis histórico”. Encontramos un interesante que entrelaza componentes que pierden coherencia al mostrar-
ejercicio de articulación entre varios elementos que brindan se separados unos de otros, pero que dan un claro ejemplo de la
mayor complejidad y alcance a este concepto. La autora, Joan manera en que las sociedades tejen dispositivos que integran y
W. Scott, parte de la idea de que es “un elemento constitutivo dan coherencia al género (ibid., p. 61-63).
de las relaciones basadas en las diferencias que distinguen los
sexos… es una forma primaria de relaciones significantes de a) Símbolos culturalmente disponibles que evocan represen-
poder” (Scott, 1999: 61). taciones múltiples y contradictorias
b) Conceptos normativos que manifiestan, limitan y contie-
Este punto llama poderosamente la atención, debido a que nen las posibilidades metafóricas de los símbolos
las relaciones establecidas entre las mujeres de las diferentes c) Nociones políticas y referencias a las instituciones y orga-
agrupaciones, así como los lazos que mantienen al exterior del nizaciones sociales
grupo, están fuertemente atravesadas por el conflicto y las re- d) Identidad subjetiva.
laciones de poder (dominio y subordinación). En este sentido,
Scott precisa que es necesario indagar en las contradicciones y Se retomarán los tres primeros aspectos que expone Scott, pues
luchas que construyen la identidad de los sujetos, pues justa- están ampliamente relacionados con los nudos problemáticos
mente en ellas tienen lugar esas relaciones primarias de poder. que dieron lugar a este texto. Considerar las representaciones
simbólicas, sus posibilidades metafóricas a partir de conceptos
La percepción que esta historiadora ofrece fue central para la normativos y su relación con las instituciones y organizaciones
investigación. Concebir al género como una forma primaria de sociales a través de nociones políticas, está estrechamente liga-
relaciones de poder permite observar aquellos espacios en don- do a las posibilidades de transformación que brinda la figura de
de hombres y mujeres del medio rural emplean mecanismos de las mujeres como sujetos políticos y ciudadanos activos cuando
opresión y resistencia, deconstruyéndolos y enriqueciéndolos trastoca la figura tradicional de la campesina. Profundizar en
a través del tiempo, a partir de las situaciones específicas por los nuevos contenidos que se introducen en las figuras tradi-
las que atraviesan en cada momento histórico. cionales permite observar el impacto del quehacer político
femenino.
34 35
A partir de esta perspectiva no se hace referencia a la oposi- Desde esta perspectiva es posible considerar algunos aspectos
ción entre hombres y mujeres concretos, ya que los conceptos de la población rural involucrada en procesos de acción social
que definen a ambos han variado en el tiempo y el espacio. y política: las transformaciones que se han gestado en las re-
Sino a lo que en un plano simbólico podemos entender como la laciones de género de los grupos organizados, en su cultura
construcción de “lo femenino” y “lo masculino”, en un tiempo política a partir de la participación y acción de las campesinas,
y espacio determinados, es decir, en el medio rural actual. observando la asignación diferenciada de espacios para hom-
bres y mujeres, así como la recreación y deconstrucción de sus
Más adelante, en los capítulos III y IV, se observará cómo el identidades.
quehacer político de las mujeres en las comunidades Tuxtlecas
ha enfrentado las representaciones simbólicas tradicionales,25 Entender la relación que se establece entre los géneros como
iniciando así un proceso de larga duración en cuanto a la trans- una forma primaria de relaciones de poder nos remite a esce-
formación de su relación con las instituciones políticas de sus narios en donde esto se reproduce y en donde paralelamente
localidades. existe la potencialidad de generar cambios sociales.
Un fenómeno que se expondrá a detalle está relacionado con Con el ánimo de entender esta relación dinámica y de conflic-
el estado de tensión que desencadena dicho proceso en los to, es pertinente retomar también algunas ideas que Teresa
actores políticos, las instancias en donde descansa el poder De Laurentis (1991) nos ofrece en su texto “La tecnología del
formal (juntas ejidales y asambleas locales) así como en las y género”, ya que brinda algunos elementos importantes para
los habitantes de las comunidades de la región, a partir de la utilizar esta categoría de manera más provechosa. El primero
intervención de las mujeres organizadas en la arena política. se refiere a la caracterización que hace de género como:
Scott menciona que es necesario investigar “las formas en que a) Una representación. El género no representa a un indivi-
se construyen sustancialmente las identidades genéricas y duo, sino a una relación social preexistente al individuo
relacionar sus datos con una variedad de actividades, organi- que “se predica sobre la base de una oposición conceptual
zaciones sociales y representaciones culturales históricamente y rígida (estructural) de dos sexos biológicos” (ibid., p.
específicas” (ibid., p. 63). Es decir, parte de una percepción 238). Esa estructura conceptual es lo que las estudiosas
que integra distintos niveles de la realidad social. feministas han denominado como el sistema sexo/género,
el cual, desde la perspectiva de De Laurentis, configura en
Género no se reduce al análisis de individuos, sino que parte cada cultura un sistema particular de géneros, un sistema
de la complejidad social en espacio y tiempo para estudiar y simbólico o de significados, así como de representación
comprender las identidades genéricas en el entramado social. que asigna significado (identidad, valor, prestigio, status,
etc.) a los individuos de una sociedad.
b) La representación del género es su construcción. Es decir,
25) Tal como señala Scott, esos conceptos normativos se expresan en doctrinas
a la vez que se hace evidente en las prácticas y relaciones
36 religiosas, educativas, científicas, legales y políticas, las cuales afirman categórica y
sociales, cuando lo reproducen los integrantes de una
37
unívocamente el significado de varón y mujer, masculino y femenino (ibid., p. 61).
sociedad en diferentes niveles de interacción, también ticipan en la arena política, cómo inciden en su proceso de
construyen los contenidos genéricos. construcción como sujetos políticos.
c) La construcción del género se lleva a cabo continuamente,
se desarrolla a través de las diversas tecnologías de género Las integrantes de las agrupaciones analizadas están sujetas a
y de los discursos institucionales (como la teoría) “los cua- diversas tecnologías de género que se traducen en formas de
les tienen poder para controlar el campo del significado control social e incluso de violencia, debido a su participación
social… para producir, promover e ‘implantar’ representa- en los proyectos productivos que desarrollan y en la participa-
ciones de género” (ibid., p. 259). Al mismo tiempo, éstos ción política que han echado a andar en sus comunidades.
se recrean a través de la experiencia de género.26
d) La construcción del género también se lleva a cabo a tra- Al respecto, Dalia Barrera Bassols (2003: 56) señala que en el
vés de su deconstrucción. Una pregunta interesante que se ámbito rural estas formas de control y violencia se muestran
plantea la autora es ¿en qué términos y en respuesta al interés a través de la oposición del compañero, violencia verbal y
de quién se está llevando a cabo? golpes; calumnias y difamaciones provenientes de hombres y
mujeres de la comunidad; agresiones físicas, hostigamiento y
El segundo elemento que nos plantea la autora son las tec- violencia física de soldados (en zonas de conflicto); y acoso
nologías de género. Al retomar la idea de tecnología del sexo,27 sexual por parte de los hombres con quienes colaboran en una
gestada por Foucault, establece que el género es producto de organización o partido.
tecnologías sociales, de aparatos tecnosociales o biomédicos
que tienen implicaciones distintas para hombres y mujeres, Género, como categoría analítica, ha sido central en el plan-
con requerimientos diferenciados que perfilan de manera dis- teamiento que se desarrolla en los siguientes capítulos. Hizo
tinta a los individuos en tanto que se relacionan y pertenecen a evidente el contraste entre el papel tradicional de las mujeres
estructuras sociales complejas. tuxtlecas y la construcción de una figura femenina que apunta
hacia un sujeto involucrado en un proceso organizativo campe-
En la investigación que aquí se presenta, considerar la propues- sino y que procura cimentar un espacio propio.
ta de De Laurentis permitió analizar cuáles son las tecnologías
de género específicas que recaen en las campesinas que par- Dentro del análisis fue importante dimensionar cuáles eran las
representaciones simbólicas inmersas en las figuras tradiciona-
les de las mujeres y cómo éstas comenzaron a experimentar un
26) Definida por De Laurentis (ibid., p. 260) como los efectos del significado y las proceso de transformación conflictivo y tenso. Fue necesario
autorepresentaciones producidas en el sujeto por las prácticas socioculturales, por los
discursos e instituciones dedicados a la producción de hombres y mujeres.
entender este sistema de género, pues hizo posible dimensio-
nar las transformaciones en el papel tradicional femenino den-
27) Foucault hace referencia a la utilización de ciertas prohibiciones y reglas que atañen
a los comportamientos sexuales y que, lejos de constreñir o reprimir la sexualidad, tro de la cultura campesina, conocer las particularidades de su
la producen y perfilan de acuerdo a los objetivos políticos de la clase dominante. Al participación política, así como la trascendencia de la misma.
manifestarse este mecanismo, también se están reproduciendo relaciones sociales. Es
38 un conjunto de técnicas como los discursos institucionalizados, el cine, las prácticas 39
de la vida cotidiana, las epistemologías y prácticas críticas.
Cabe señalar que la estrategia utilizada para abordar esta cate- los pueblos indígenas, argumentando que se habían
goría en el medio rural estuvo influenciada por la manera en transformado las relaciones de género, substituyendo
que otras autoras la han desarrollado anteriormente. A con- los roles de complementariedad, característicos de las
tinuación se explorarán algunos estudios del medio rural que economías de autosubsistencia, por relaciones más
han analizado el papel de las mujeres en procesos organizati- desiguales.
vos, su participación en el ámbito público y en la arena política. Si bien alguna de estas perspectivas reconoce las posibilida-
des de resistencia ante a las poderosas fuerzas del capital, “la
agencia social de las mujeres indígenas casi desaparece frente
b) Género en la investigación sobre mujeres del medio rural al énfasis en las estructuras de dominación que marcan sus
vidas”. De acuerdo con lo que señala esta autora, es hasta la
El trabajo analítico y teórico en torno a las mujeres del llamado década de los noventa, gracias a la insurgencia zapatista, que
tercer mundo ha variado en el transcurso de los años y ha estado se construyen otras representaciones de las mujeres indígenas,
fuertemente influenciado por la perspectiva que las políticas “como actoras políticas y como constructoras de su propia his-
internacionales han implementado en relación con las mujeres toria” (Hernández, 2001: 215).
pobres y el tema del desarrollo.
Esta otra visión de las indígenas, en particular, así como de las
En un principio, la representación de las mujeres del medio campesinas en general, favorece el replanteamiento teórico del
rural obedecía más a la imagen de sujetos pasivos, víctimas del concepto género, como una categoría multidimensional. No se
patriarcado ó de las fuerzas del capital, tal como lo observamos explica en sí misma sino en su intersección con otras categorías
con la investigación pionera de Boserup. Otro propósito era el clave como lo son etnia y clase, lo que brinda la oportunidad
de evidenciar la precaria situación de las campesinas y hacerlas de entender los procesos identitarios del México multicultural.
visibles (Newbold, 1975; Viezzer, 1977; entre otras).
En este sentido, Verónica Vázquez (1999) señala que es impor-
Aída Hernández (2001), señala que desde la antropología fe- tante que incorporemos al análisis las categorías de clase, raza
minista también se desarrolló en México una línea de análisis y etnia para comprender la forma en que las mujeres pertene-
que intentaba dar cuenta de la problemática específica de las cientes a diferentes grupos sociales viven cotidianamente las
mujeres indígenas. Con ese objetivo, la opresión de la que son relaciones de género, y se perciben a sí mismas en relación con
objeto fue analizada desde dos perspectivas: otros sujetos sociales.
a) La que enfatizaba la importancia del patriarcado como Considerar estos ejes de diferenciación permite entender en
sistema de desigualdad asumiendo la “opresión uni- su justa dimensión cuáles son los procesos particulares que se
versal de la mujer”, y viven en un contexto determinado (por ejemplo, en el campo)
b) La que integraba la influencia del marxismo centran- y, con ello, comprender el impacto de ciertos fenómenos en las
do su atención en el impacto del desarrollo capitalista relaciones de género que ahí tienen lugar, cómo y qué de ellas
40 y la modernización en las relaciones de género entre se modifica.
41
¿Cuáles son los factores que potencian u obstaculizan ciertos La participación de las campesinas en organizaciones de muje-
procesos en el medio rural? ¿Cómo es que se complejizan al- res (y mixtas) está atravesada por relaciones de poder y media-
gunos fenómenos cuando ahí se desarrollan? ¿Cuál es el matiz da por la forma en que ellas lo adquieren, desarrollan y negocian,
que guardan si involucran a mujeres u hombres que habitan así como la manera en que construyen identidades colectivas y
el campo? Si entendemos que la realidad social se encuentra su potencialidad para transformar dichas relaciones de poder
compuesta por diferentes aspectos que atraviesan a los sujetos que las subordinan en los distintos ámbitos.
sociales, tales como su procedencia socioeconómica, origen ét-
nico y de género, entre otros más, veremos que estamos situa-
das (os) en un escenario social donde estamos expuestas (os) De personas objeto a personas sujeto
a una multiplicidad de factores que nos impactan de manera
diferenciada. En la década de los setenta, la ciencia social crítica y la corrien-
te feminista latinoamericana retoman y desarrollan el concep-
Si abordamos el tema de la ciudadanía, tópico imprescindible to poder. La primera basó sus análisis en el pensamiento de
en la articulación de este texto, veremos cómo la experimenta- Michel Foucault, así como en la obra de Paulo Freire.
mos a partir de estas variables que nos atraviesan como sujetos,
pero también como integrantes de una sociedad heterogénea Las referencias a Freire apelan a la discusión central de su tra-
y multicultural que bien puede situarnos en espacios privile- bajo sobre cómo se puede transformar la conciencia. Su funda-
giados que permiten que nuestro quehacer ciudadano tenga mentación teórica es importante para entender la dinámica del
un mayor impacto, o que, por el contrario, nos ubique en un aprendizaje transformador y liberador, en cuanto que llama la
ambiente poco propicio para ello. atención sobre procesos mediante los cuales los oprimidos se
liberan de las estructuras que limitan su participación social,
intelectual y política. “La educación de las masas”, tal como
refiere Freire (1972: 26), es un elemento de primer orden que
permitirá eludir la alienación, buscando el cambio y la libertad.
Poder
Para este autor es trascendental que el sujeto distinga por qué
El aporte en las Ciencias Sociales de la perspectiva de género existe y no sólo por qué vive, ya que de esa distinción deriva
para analizar el poder y cómo éste se encuentra presente en la capacidad del ser existente para comunicarse con el mundo
las relaciones entre géneros, clases, generaciones, de parentes- objetivo. Dialogar, trascender y discernir permite al hombre
co y etnia, entre otras variables, ha permitido comprender la sujeto tener un sentido crítico (ibid., p. 29-30).
posición que las mujeres ocupan en la sociedad – de subor-
dinación en la mayoría de los casos -, así como los cambios, o Plantea un proceso que va desde la forma de conciencia no
la reproducción de construcciones y relaciones entre géneros, reflexiva, en que la persona se encuentra sin capacidad de elec-
las cuales se ven influidas por estructuras sociales más amplias ción (hombre objeto), hasta la visión de conciencia crítica, en
42 (Martínez Corona, 2005). la cual se da el paso hacia una persona sujeto que se encuentra
43
con la realidad y participa con capacidad de tomar decisiones que son objeto y la falta de interés en los temas y problemas
y transformar su entorno, en tanto que tiene la capacidad para que estaban estrechamente relacionados a su cotidianidad.
objetivar la realidad y conocerla de manera crítica.28 La inser-
ción crítica de las personas sujeto en su realidad, posibilita que La relación entre conciencia, transformación, educación y
sean agentes de cambio, asumiéndose como hombres y muje- actitud crítica que trabajó y desarrolló Freire no contempló
res activos y propositivos. los retos que traía consigo para un amplio sector de adultos
analfabetos: las mujeres. Ellas se apropiaron e incorporaron a su
Es preciso hacer un alto y recordar que tanto la Teología de vida una estrategia pedagógica que se relacionaba íntimamente
la Liberación, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) y los con la sujeción que viven día a día. Permitió que muchas de
promotores sociales de los años setenta y ochenta del siglo pa- las que participaron en los procesos de desarrollo comunitario,
sado retomaron las ideas de este autor, desarrollando a través reflexionaran sobre su situación particular y evaluaran hasta
de su propuesta pedagógica (la “del oprimido”), una estrategia qué punto se encontraba enmascarada de normalidad y
de trabajo y concientización en poblaciones urbano populares “costumbre”.
y en comunidades rurales que tenía como principal objetivo la
formación de sujetos críticos y reflexivos de su contexto social. Éste fue uno de los saldos más importantes de las ideas de
Paulo Freire a través de la Teología de la Liberación: las per-
Las campesinas de Los Tuxtlas fueron parte de este proceso sonas sujeto (las mujeres en este caso) tuvieron oportunidad
de formación y concientización. La creación de sus grupos y de reflexionar sobre su posición en las relaciones de poder que
su participación política en gran medida han sido resultado de han sostenido siempre, las cuales están marcadas por su géne-
esta corriente, cuya principal apuesta fue la transformación, ro. Sin embargo, su “descubrimiento” no fue suficiente. Hubo
hacia una visión más crítica y propositiva de la realidad. necesidad de recurrir a distintas estrategias que permitieran
remontar la situación en la medida de lo posible.
Uno de los canales a través de los cuales fue transmitido el sen-
tido práctico de las ideas de Freire fue la Educación Popular,29 Cabe decir que en la experiencia de Los Tuxtlas, la Teología
la cual trascendió el ámbito de la alfabetización de muchas de de la Liberación y la Educación Popular no tuvieron un punto
estas mujeres: incluyó la información y capacitación sobre una de encuentro con el feminismo. En el desarrollo del segundo
variedad de temas que en su momento, brindaron la posibili- capítulo se observará que el trabajo realizado desde aquella
dad para discutir y reflexionar sobre la falta de equidad en su perspectiva religiosa en conjunto con las CEB y los promotores
relación de pareja, la negativa a que salieran de casa y “abando- sociales, careció de un planteamiento feminista que permitiera
naran” el mundo doméstico, el maltrato físico y emocional del articular ciertos principios básicos para el adelanto de las
mujeres.
28) Idea ampliamente trabajada por la teoría feminista relacionada al concepto de
empoderamiento. Dentro de la Iglesia Católica existen diversas corrientes pro-
gresistas concordantes con el movimiento de liberación de la
44 29) La educación popular es un “proceso formativo, enmarcado en una perspectiva de
mujer en la Iglesia, tales como la Teología de la Feminidad y
45
clase y vinculado a la acción organizada del pueblo” (Ibarrola, 1991: 12)
la Teología Feminista30, pero éstas no fueron incluidas en las Desde esta perspectiva se retoma el análisis de las relaciones
acciones desencadenadas por la Teología de la Liberación. Des- de poder que se establecen, por un lado, entre mujeres que han
de la Educación Popular tampoco se hizo lo propio, a pesar de atravesado por un proceso de reflexión y concientización, que
que existe una vertiente feminista con objetivos claros y metas forman parte de agrupaciones que tienen objetivos puntuales
trazadas respecto al trabajo con mujeres pobres.31 y participan en el ámbito político regional de Los Tuxtlas.
Por otro, la relación que sostienen con los actores políticos,
los integrantes de sus familias y los diferentes sectores de sus
La microfísica del poder y el arte de la resistencia comunidades.
El análisis del poder también nos lleva a reflexionar sobre la Con este fin, se hace énfasis en la propuesta de Foucault: la mi-
dominación y sus efectos, las formas de subordinación, así crofísica del poder, desde donde se abordan las relaciones de
como las conexiones y utilización de los sistemas locales de so- poder en los espacios que regularmente pasan desapercibidos
metimiento y el uso, producción y circulación de dispositivos o que no son tomados en cuenta
del saber. Es a partir de sus producciones ideológicas que éste
se afianza, reproduce y ejerce (Foucault, 2000).
… hay que analizar la manera cómo los fenóme-
Identificar los efectos del poder nos conduce a definir la situa- nos, las técnicas, los procedimientos de poder
ción de los dominados y las relaciones que establecen con sus funcionan en los niveles más bajos, mostrar cómo
opresores. Desde luego que éstas distan mucho de ser equita- estos se desplazan, se extienden, se modifican…
tivas y justas, se caracterizan por el despliegue de tácticas de Se debe hacer un análisis ascendente del poder,
dominación, pero también de mecanismos de resistencia que arrancar de los mecanismos infinitesimales, que
permiten a los oprimidos sobrevivir sin transgredir esa des- tienen su propia historia, su propio trayecto, téc-
ventajosa relación de poder. nica y táctica (Foucault, 1992: 144-145).
A partir de estos elementos podemos apuntar que el género Por otra parte, no debemos pensar el ejercicio del poder como
es un sistema de diferencias que desencadena relaciones de una estructura inamovible. Se elabora y reelabora constante-
poder, pues tal como señala Tarrés (2004) el género apunta a mente, al transformarse, desorganizase y reorganizarse. Así,
sistemas simbólicos de poder. Mantiene una relación inequita- quienes ejercen el poder (los que actúan sobre las conductas
tiva entre opuestos por medio de diferentes tecnologías de gé- de los otros), se ven constantemente sumidos en la tarea de in-
nero elaboradas y recreadas a través del tiempo y el espacio en ventar nuevas formas de incitación o de seducción para lograr
distintas estructuras de nuestra sociedad. Éstas se encuentran que los sujetos actúen conforme a sus objetivos, disuadiendo
totalmente adheridas a nuestra cotidianidad y son “naturaliza- o limitando su acción (García Canal, 2002). En el centro de
das” por consenso. las relaciones de poder se gesta la resistencia y es ésta la que
introduce tensión en la relación.
Un ejemplo de ello es el uso de la palabra que en muchas co-
munidades continúa siendo exclusivo de los varones. Hay todo Al respecto James Scott en su obra Los dominados y el arte de
una exigencia social derivada de los papeles tradicionales de la resistencia, alude a ello cuando señala que quienes padecen
género que indica que una mujer no puede hablar en público, de los mecanismos de opresión recrean un espacio social en
y que a su vez exige que el hombre lo haga, situación que le donde se produce, de manera continua y actualizada, una cul-
permite monopolizar la palabra y ser escuchado, mientras la tura disidente que se alimenta cotidianamente de la relación
mujer tiene que callar. Se censura la posibilidad de comunicar- con los amos y de su percepción del poder que ellos ejercen.
se y es indiscutible que ello está asociado al género. “La resistencia surge no sólo de la apropiación material sino de
la sistemática humillación personal que caracteriza la explota-
48 ción” (Scott, 2000: 141).
49
32) Y de género, si pensamos que son vistos como universales opuestos.
Este autor menciona que los mecanismos de poder, particular- La actividad política de las y los oprimidos y subalternos se
mente los de sujeción, no son del todo totalizantes, sino que forma desde su propia experiencia, politicidad y cultura. La
pueden ser burlados. A pesar de que afectan gravemente la li- política no está disasociada de la dominación (Roux, 2002:
bertad y expresión de quienes son oprimidos, también pueden 247-248). En este sentido será que rastrearemos cómo las cam-
posibilitarlas. La creación de una cultura disidente es la clave pesinas organizadas abordan su quehacer político y ciudadano
de la sobrevivencia de aquellos que sufren el poder y la forma a pesar de los mecanismos de opresión y las tecnologías de
como manifiestan, aunque tal vez de manera velada, su ira, su género que inhiben su presencia en la arena política.
fuerza y el potencial que poseen para llegar a la insurrección.
En síntesis, para entender y estudiar al poder debemos de ha- Participación política y construcción de ciudadanía
cerlo desde los mecanismos que lo sustentan, desde las formas
de dominación en que se reproduce en las fibras más delgadas Mª Luisa Tarrés (2001) plantea que un tema que vale la pena
de la sociedad, que regulan el papel que cada individuo desem- revisar es el de la participación social y política de las mujeres.
peña. Hay que definir el ámbito en donde se ejerce, el espacio Hasta hace algún tiempo, los estudios que lo retomaban se
en donde se sitúan opresores y oprimidos y la relación que se limitaban a dar constancia de la discriminación de la que eran
establece entre ellos. objeto en el espacio público-institucional y su alta presencia en
los movimientos y organizaciones sociales.
En este análisis es necesario plantearnos que no podemos
encontrar sujetos dominados que permanezcan con una No obstante, las investigaciones que se han realizado al respec-
actitud pasiva, que los orilla a permanecer en un cautiverio to se han preocupado por desarrollar los marcos de referencia
opresor de manera resignada y sin capacidad e iniciativa para que permiten comprender su acción en los sistemas y contex-
tomar decisiones. tos políticos nacionales, ubicándolas en las relaciones sociales
y ofreciendo la posibilidad teórica de definirlas como sujetos
Retomar la idea de la microfísica del poder, así como de la opre- de sus sociedades.
sión y resistencia, permitirá analizar tanto los espacios, como
las relaciones en donde las campesinas organizadas interac- Tarrés señala que el paso del enfoque de la subordinación ha-
túan tanto con hombres y mujeres de sus comunidades, como cia la perspectiva de la autonomía y el sujeto no ha sido fácil.
con agentes externos a las mismas. Cuáles son las tecnologías de Afirma que las investigaciones que tenían lugar en las Ciencias
género que se imponen sobre ellas, cuáles los mecanismos que Sociales debieron “inspirarse en conocimientos disciplinarios
permiten resistirlas y sortearlas, de tal manera que no inhiban que rescatan al sujeto con el fin de que el conocimiento sobre
del todo su construcción como sujetos políticos, sus iniciativas la mujer y las relaciones de género logren historicidad cuando
propuestas a la comunidad como grupo organizado, y el desa- se contextualiza la diversidad de su experiencia política” (Ta-
rrollo de su participación política. rrés, 2001: 129).
50 51
Abordar desde esta perspectiva el estudio de la participación A pesar de dicho reconocimiento y pese a que desde hace apro-
política y ciudadana de las mujeres organizadas del medio ru- ximadamente treinta años existen reflexiones e investigacio-
ral nos plantea la necesidad de conocer y analizar el proceso nes orientadas a explicar la exclusión universal de las mujeres
que ha apoyado su construcción en tanto sujetos sociales, el del orden que organiza el poder político, la ciencia política
papel que juega el elemento poder dentro de esta definición de contemporánea poco se ha preocupado por este fenómeno
sujeto, conociendo la manera en que dinamiza o entorpece la (Tarrés, 2004).
convivencia cotidiana al interior de sus grupos y fuera de ellos.
Un elemento que ha llamado poderosamente la atención de
Son diversas las posiciones de las estudiosas del tema, quienes estudian estos temas es la manera particular en que
aunque hay una coincidencia expresada por Judith Astelarra las mujeres se han subido al tren del movimiento social, las
(1990: 7-8), quien señala que tanto en la investigación causas que las han empujado a abordarlo, los incidentes que
sobre la participación política de las mujeres, así como en la han sufrido en ese pasaje, las estrategias que han utilizado para
cotidianidad de esa participación política, existe un marcado imprimir cierto rumbo en ellos.
sesgo androcéntrico.
La parte más atractiva suele verse en la formación de lideraz-
Astelarra invita a realizar la investigación sobre el tema cam- gos y en el ejercicio formal del poder a través de los puestos de
biando la lógica de las preguntas que generalmente se plantean: decisión o los cargos de elección popular ganados por mujeres
“¿Qué les ocurre a las mujeres que no les interesa participar en a través de su trabajo social y político, sus propuestas para el
la política?”. Formular preguntas como “¿Qué pasa con la polí- beneficio de la población en general, y los sectores femeninos
tica que no les interesa a las mujeres? ¿Hay algo en la política en particular.
que impide su participación?” nos permitirá cambiar el enfo-
que tradicional del problema para buscar respuestas nuevas a Otra cara de la participación política que regularmente pasa
partir de preguntas diferentes (ibid., p. 8-9). desapercibida, es la participación política de aquellas que, a
pesar de que no ocupan puestos que aglutinan poder formal,
Dalia Barrera Bassols (2002b) reconoce que como objeto de también experimentan transformaciones sustantivas genera-
investigación y como problemática social relevante para el das a partir de su intervención en la arena política.
cambio hacia la democracia social y política, el tema de la par-
ticipación política de las mujeres en nuestro país ha adquirido Al respecto, Edmé Domínguez señala que la participación polí-
reconocimiento gracias a su intervención en los diversos mo- tica de las mexicanas afronta numerosos obstáculos, pues
vimientos sociales (urbano popular, campesino e indígena), y
a la dimensión que ha cobrado su lucha, ya que ha tomado un tienen que superar su dependencia psicológica,
matiz que sugiere la construcción de ciudadanía y democrati- emocional y económica de los hombres, tienen
zación política desde las mujeres. que luchar contra la violencia (familiar y social)
y contra las imágenes tradicionales de feminidad
52 y maternidad que son parte de su socialización…
53
tienen que luchar contra su propia falta de au- nocimiento que debían tener las mujeres, el derecho a gozar de
to-estima (Domínguez, 2005: 228). mayor representatividad en las organizaciones y los partidos
políticos, a los que pidieron un compromiso para establecer
La campesina había sido estudiada inicialmente desde su con- cuotas y acciones afirmativas para la participación equitativa
dición de clase, es decir, como integrante de un grupo social de las mujeres.
marginal del campo mexicano. También desde su papel en la
economía familiar, como reproductora de la fuerza de trabajo Se comenzó la lucha por el respeto a la voluntad de las mujeres
y como productora de bienes para el mercado. sobre su cuerpo, surgieron denuncias de violaciones contra
mujeres indígenas y de intentos de forzarlas a optar por la vía
Se reconoció que el creciente deterioro de dicha economía de la planificación familiar y la esterilización (Canabal, 2002:
determinó su intervención en los mercados de trabajo regional 46).
y nacional. Fue patente el esfuerzo adicional que realizaban las
campesinas, además de sus actividades cotidianas en el hogar, Este proceso de transición no es ni ha sido fácil. Su condición
apoyándose en servicios domésticos y comunales deficientes como campesinas y su posición al interior de las comunidades
(Canabal, 2002: 41). rurales las enfrentan a estructuras tradicionales de poder en
las que no juegan un papel activo, participan en relaciones de
De manera similar a lo sucedido en el medio urbano, las mu- parentesco que las limitan, en el comunitarismo que, si bien fa-
jeres del campo comenzaron a participar en el ámbito político vorece la agrupación y el trabajo colectivo en algunos aspectos,
empujadas por las condiciones económicas y sociales adversas también suele ser un obstáculo.
que las rodeaban y dañaban a sus familias. Esto se tradujo en la
búsqueda de un ambiente socioeconómico más justo y equita- Irma Aguirre (2003: 110) afirma que la participación pública
tivo, que luego evolucionó hacia una búsqueda de condiciones de las indígenas se encuentra determinada por las condiciones
sociales y políticas democráticas para el campesinado y con- de género, lo que limita su participación política. Así, los me-
cretamente para las campesinas. canismos de control son la administración y uso sus horarios,
la desinformación general debido a que no asisten a las asam-
Beatriz Canabal (2002; 1994) señala que desde la segunda bleas, los sentimientos de vergüenza, inseguridad, el despres-
mitad de la década de 1980, el papel de la mujer rural se desta- tigio como consecuencia de participar en lo público y el celo
caba en lo político, no sólo como componente importante en que en la comunidad se despierta para quienes llegan al poder.
los contingentes movilizados, sino como partícipe con voz en
las comisiones y en la toma de decisiones dentro de la organi- Es importante resaltar que se han comenzado a construir
zación campesina. importantes cambios en torno a esta situación. Un testimonio
de ello lo ofrece Millán (2006; 1996), al analizar el caso de las
Uno de los factores que propició esta participación fue la co- tojolabales que conforman las bases zapatistas en San Miguel
yuntura electoral de 1988, la cual provocó un gran número de Ch’ ib’ tik. Señala que el contexto en el que desde hace algu-
54 movilizaciones en el campo. En ese periodo se exigió el reco- nos años se mueven las indígenas les ha permitido acceder a
55
tareas de responsabilidad social que antes les estaban vedadas, que no tenían experiencia en la acción política, ni en puestos
situación que ha ido modificando su posición en el ámbito co- formales de poder.
munitario y favoreciendo los espacios de las mujeres, así como
sus demandas específicas (Millán, 2006:155). Como parte de una intensa negociación con el líder del gremio
cafetalero se situaron en distintos puestos. La imagen tradicio-
Para esta autora nal femenina sirvió para enaltecerlas y mostrarlas como las
candidatas idóneas para el puesto. Posteriormente, esa misma
Lo más significativo en relación a las mujeres imagen fue utilizada para desbancarlas, cuando ya no satisfa-
es quizá el haber iniciado un proceso de auto- cían los intereses políticos del gremio.
rrepresentación (política y subjetiva) fundada
en una valoración afirmativa de la subjetividad Ellas quedaron totalmente desilusionadas del quehacer político
femenina, de sus capacidades y poderes, de su al grado de no querer participar nuevamente, pues decían: “La
peso específico en los procesos de reproducción política ya no. Siento mucho coraje… Hay un rompimiento to-
comunitarios en contra de las creencias anqui- tal. Todo lo que hubo en aquellos años, todo se rompió” (ibid.,
losadas sobre la subordinación absoluta de las p. 198). Sin embargo, no en todos los casos podemos hablar de
mujeres indígenas, la inmutabilidad de las etnias un retraimiento de la acción política.
y su pertenencia ineluctable al pasado del tiem-
po histórico progresivo, el zapatismo femenil Las mujeres organizadas dicen que ‘no se quie-
muestra una resistencia combativa que, no sin ren meter en la política’, pero de una o de otra
dificultades ni contradicciones, quiere anunciar manera, todas participan en ella, si bien sus
una política de nuevo tipo, es decir, una política espacios de acción son generalmente locales,
sin subordinaciones (ibid., p. 166). en ellos manifiestan sus preferencias, desde ahí
reconocen a quienes han beneficiado o perjudi-
De estos contextos se desprenden experiencias diversas que cado más a la comunidad, a quienes las pueden
han dejado un saldo más bien incierto para un buen número entender como sujetos específicos con intereses
de mujeres organizadas, cuando han trascendido de la orga- propios y considerar con quiénes se pueden
nización a la acción política. La manipulación, el rechazo y la aliar. Saben discernir todo esto, lo discuten y
discriminación han estado presentes a lo largo de ese pasaje. lo pelean cotidianamente, tomando finalmente
partido. Pero las mujeres consideran que aparte
Un ejemplo de ello lo constituye una investigación hecha en el de sus desventajas, tienen una forma distinta de
centro de Veracruz (Casados, 2003) que analizó la participa- actuar, de hacer política (Canabal, 2002: 64).
ción de una organización de mujeres en movilizaciones cam-
pesinas que condujeron al triunfo de un gobierno municipal Lejos de ser una afirmación esencialista, esta cita nos remite
de oposición. En una segunda etapa del movimiento, fueron a un punto interesante respecto al quehacer de las mujeres en
56 desplazadas y discriminadas porque “eran sólo amas de casa” el ámbito político: una manera diferente de relacionarse y ne-
57
gociar en la arena política, la cual se encuentra marcada por la cada sector o colectivo social, generacional, sexual y étnico
subordinación de género, que es innovadora en la construcción (ibid., p. 164).
de estrategias que les permite sostener redes de alianza y lucha
que redunden en la realización de sus objetivos particulares Massolo es clara al señalar que estas mujeres (las involucradas
como mujeres organizadas. en la movilización política y acción ciudadana) tienen que
crear una nueva cultura política que reemplace a la hegemónica.
La participación femenina en el país se enfrenta al reto de Deberán forjar una “subcultura” que integra la heterogeneidad
transformar la cultura política dominante. Ésta se traduce en y la diversidad, aunque conservando elementos de la cultura
la falta de conocimiento respecto a los derechos cívicos, en la hegemónica, impuesta a los individuos a través de la sublima-
carencia de una cultura ciudadana que estimule una actitud ción de la inferioridad y la desvalorización.
crítica hacia el Estado, ausencia de credibilidad hacia las ins-
tituciones públicas y hacia el gobierno en general, en la super- Más que hablar de una subcultura política de las mujeres hay
vivencia de lealtades patrimoniales, así como en la aceptación que enfatizar la existencia de una cultura política alterna a la
de un autoritarismo y un exacerbado [Link] tarea de hegemónica que coexiste en desventaja con aquella, pero que
crear una nueva cultura política que reemplace a la hegemóni- tiene la posibilidad de enriquecerla y transformarla.
ca es primordial para el movimiento ciudadano.
Es a partir de lo anterior que podemos pensar en una cultura
Alejandra Massolo (1994) define a la cultura política como un política desde las mujeres como un medio encaminado a des-
conjunto de creencias, valores y actitudes, normas y prácticas truir los viejos patrones de autoritarismo, creando espacios de
a través de las cuales ciudadanos y ciudadanas entienden y participación para todos y todas, respetando el derecho a la
actúan en relación al Estado, a las instituciones políticas y a las diversidad pero también a la igualdad de acceso a los derechos
autoridades gubernamentales. sociales, políticos y económicos de individuos y grupos. Esta
cultura parece estar más cerca del contexto local, aunque sin
Anna Mª Fernández Poncela (1997: 162) señala que la cultura perder de vista la perspectiva nacional; enfatiza la igualdad, la
política es un conjunto de creencias, valores, ideales, actitudes, honestidad, el liderazgo, la capacidad y la confianza.
actividades, símbolos, sentimientos y cogniciones que infor-
man, ordenan y dan significado a un proceso político, propor- Para las mujeres la ciudadanía se da en la medida en que hay
cionando los patrones y normas fundamentales que gobiernan participación y compromiso con un proyecto de comunidad
el comportamiento de un sistema político contextualizado local (incluso nacional); para ello también debe existir la
concreto. exigencia de respeto mutuo entre ciudadanos y entre grupos
diferentes (indígenas o mestizos) así como acciones solidarias.
Comprende ideales políticos y normas de actuación de una Hay una diferencia genérica en cuanto a la forma de participar,
comunidad política. Agrega que ésta se construye de forma pues tienden a enlazar los procesos personales con los públicos
diferente en cada contexto espacio temporal, a la vez que para y se requieren cambios a nivel interno para lograr esta partici-
58 pación.
59
Resultan importantes las investigaciones que nos dan elemen- Tanto en el estudio de Olivares (2006) como en el de Rodrí-
tos para conocer las particularidades con las que hombres y guez y Cinta (2003), el propósito que les guía es documentar
mujeres construyen ciudadanía, y cómo sus contextos particu- y analizar de manera preliminar el quehacer político de vera-
lares determinan la manera en que esto se lleva a cabo. Son cruzanas en cargos de elección popular. Ambas investigaciones
escasos los estudios que hacen un abordaje sobre el tema desde coinciden en que las políticas veracruzanas, pertenecen a fami-
el contexto veracruzano (Olivares, 2006; Rodríguez y Cinta, lias tradicionalmente asociadas a la política o que cuentan con
2003). Se abocan principalmente a la participación política un contexto familiar que les permite privilegiar su trayectoria
femenina desde los cargos de poder formal (diputaciones, se- en el ámbito público, la mayoría cuenta con escolaridad alta
nadurías, regidurías, presidencias municipales, sindicaturas), (nivel medio y medio superior) y han militado por varios años
en su papel activo en los procesos electorales como votantes, en el partido por medio del cual llegaron al poder.
observadoras y defensoras del voto.
La investigación que desarrollé en el campo Tuxtleco y que
Bajo esta orientación, Yolanda Olivares (2006) desarrolla un presento en estas páginas, también aborda el quehacer político
estudio sobre las mujeres en puestos de elección popular, cu- de las veracruzanas pero, a diferencia de las autoras anterior-
yo propósito es entender cómo se construye la identidad de mente citadas, me enfoco en otro contexto. Analizo la otra cara
la mujer política veracruzana. Señala que el concepto mujeres de la participación política, aquella que es encarnada en las
políticas veracruzanas es amplio y comprende a funcionarias en campesinas que se organizan en torno a proyectos productivos
la administración pública, a lideresas de partidos y a las que a partir de los cuales han construido “espacios de socialización
ocupan cargos de elección popular (ibid., p. 64). política” (Barrera Bassols, 2003).
En Ciudadanía y clase social, se plantea el desarrollo progresivo En este sentido, Zsuzsa Ferge (Marshall y Bottomore, 2004)
de los derechos civiles (cuya primera fase de evolución se en- observa que los movimientos feministas de Europa oriental
64 cuentra ubicada en el siglo XII, seguida por una segunda fase de que se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial, se
65
preocuparon no sólo de los derechos civiles, políticos y sociales Smith afirma que la ciudadanía, como concepto, se ha cons-
sino también de los estereotipos de género que afectan la vida truido y formulado a partir de la exclusión de las mujeres, lo
personal y familiar de las mujeres, ya que tenían profundas que ha sido justificado plenamente a partir de ciertos patrones
raíces que permeaban las políticas y legislación laborales. de género. Este aspecto que la autora pone sobre la mesa es su-
mamente interesante. El ciudadano es aquel que se encuentra
Otra seria crítica al modelo de Marshall apunta que éste sub- caracterizado por todos aquellos atributos que lo alejan de “lo
estima la naturaleza altamente contextual e histórica de la ciu- femenino”: un adulto social, independiente económicamente,
dadanía (Altamirano, 2004), pues la evolución de los derechos con posesiones, cuya esfera de acción se encuentra en lo públi-
ciudadanos ha sido contingente e histórica y no necesariamen- co. En la cultura política que permea las sociedades campesi-
te lógica o necesaria. nas, difícilmente lo femenino se acerca a esta caracterización.
Por el contrario, siempre se pondrá en duda su capacidad de
A pesar de que se ha considerado que tales derechos son uni- moverse en otra esfera que no sea la doméstica.
versales, en la práctica han sido excluyentes y condicionados
desde sus orígenes. Por ejemplo, al reconocer derechos ciuda- Por otra parte, la expansión de la ciudadanía a grupos inicial-
danos los gobiernos definieron también un conjunto de com- mente excluidos o marginales ha sido resultado gradual de los
portamientos esperados, así como criterios de selección que movimientos sociales y las necesidades coyunturales, más que
contribuyeron a crear desigualdades entre los miembros de la de la buena voluntad de los Estados. La extensión del estatus
comunidad política, por lo que la igualdad como componente ciudadano ha sido y sigue siendo desigual. Variables como gé-
esencial de la ciudadanía es un elemento condicionado por los nero, clase y etnia hacen abismal esta desigualdad.
criterios de selección.
Así vemos que los ciudadanos están atravesados por una serie
Autoras, como Lynn Smith (1999), señalan que la ciudadanía de “condicionantes” que pareciera alejarlos de una categoría
tuvo desde su origen un sesgo de género, pues además de ex- que el mundo moderno ha construido para poder erigirse y
cluir a quienes no llenaban los requisitos, prácticamente ignoró lograr cierto equilibrio en el desarrollo del mundo público.
a las mujeres.
Regresando al caso concreto de las campesinas, recurrente-
El concepto de ciudadano tiene una fuerte carga mente han encontrado obstáculos para ejercer plenamente
genérica que tiende a definirlo desde una ver- sus derechos ciudadanos, involucrarse en el quehacer político
tiente masculina… el varón es visto y catalogado y desempeñarse en puestos de decisión o simplemente des-
como ciudadano por sus posesiones y la mujer dibujar la línea que las atraviesa y que desde la cosmovisión
lo es a partir de sus funciones biológicas (Smith, religiosa, moral, sociocultural y jurídica perfila la esencia del
1999: 147).38 ser mujer en lo privado y en lo público.
66 67
38) Traducción propia del texto de Smith (1999), “Is citizenship a gendered concept?”.
Aunque formalmente poseen derechos ciudadanos, en la prác- El señalamiento que hace esta autora es valioso. Nos permite
tica, en la esfera de la participación política, encontramos que enunciar un hecho recurrente en el ejercicio ciudadano de las
les es difícil ejercerlos debido a diversos factores: mujeres, tanto en el ámbito urbano como en el rural, el cual
está relacionado al alto sentido de compromiso y responsa-
1) Se les obstaculiza participar en la esfera política debido a bilidad que se encuentra implícito en el quehacer ciudadano
su género, etnia y clase femenino.
2) Carecen de independencia física, estando expuestas a la
violencia sexual El hecho de estar en la mirilla pública así como el sentido de
3) Carecen de independencia económica transgresión que guarda en sí la participación política de las
4) Disponen de menos tiempo para dedicarse a las activida- mujeres en el medio rural, compromete ante el cuestiona-
des y fines de la vida política ciudadana (Massolo, 1994). miento y la subestima a aquellas que apuestan por estar en el
espacio público.
De esta manera observamos que entre mujeres y hombres hay La ciudadanía, al igual que la participación política, ha sido
un ejercicio desigual de la ciudadanía, que permea el ámbito vinculada a derechos liberales clásicos como los de asociación,
privado y que es más evidente en la esfera pública. Para ellas participación en partidos políticos, voto electoral, acceso a
equivale a participación y esto a su vez significa un tipo de información. Afortunadamente ha evolucionado hacia un
responsabilidad pública, la cual se relaciona con la necesidad cuestionamiento de estructuras, roles, prácticas, tradiciones
de cambios a nivel de una cultura política, lo que luce como y normas legales. Es importante observar que está asociada
el principal obstáculo para una democratización. Es necesario al poder, que refleja las luchas que tienen lugar al definir los
buscar un “nuevo estilo de hacer política”, más ligado a lo de- problemas sociales comunes y la manera de abordarlos. Tanto
mocrático y al ámbito de lo local. la ciudadanía como los derechos que conlleva están siempre en
proceso de construcción y de cambio.
Coincido con Edmé Domínguez (1999) cuando señala que
la ciudadanía, entendida como responsabilidad pública y par- Tal como sucedió en las democracias europeas de la primera
ticipación política, reaparece en todo lo relacionado con la mitad del siglo XIX,39 la propiedad define un carácter de des-
participación, instrumento indispensable para cambiar una igualdad entre los habitantes de los 142 ejidos que ocupan apro-
cultura política general que se considera deficiente, injusta e ximadamente la mitad del territorio rural de la región. Antonio
insatisfactoria. Azuela (1995), al realizar un estudio al respecto, expone este
La pugna entre avecindados40 y ejidatarios41 evidencia, por un La matriz de nuestro presente político se encuentra fuerte-
lado, el autoritarismo de la instancia ejidal al discriminar, con mente influenciada por la lucha por la ciudadanización de las
base en la propiedad, el derecho de uso del territorio ejidal, a mujeres, así como de otros sectores marginados, ya que ha
elegir y ser elegido para ocupar espacios de decisión;42por otro, marcado y puesto en evidencia las asignaturas pendientes de
el control de un pequeño sector de la población sobre otros que nuestros sistemas políticos. Se ha convertido en el marco para
van en aumento.43 orientar proyectos y luchas reivindicadoras al cuestionar cier-
tas formas de concebir y ejercer la política. A través de ello ha
¿Es esta una manera de construir ciudadanía desde lo local? provocado transformaciones en lo político al poner en acción
¿Dónde quedan aquí las mujeres? Sobre todo aquellas que no nuevas formas organizativas y otras vías de ejercicio de la ciu-
poseen propiedad alguna, ¿cómo hacen escuchar su voz? ¿En- dadanía (Gutiérrez Castañeda, 2001:129).
torpece esta situación su participación política?
Ya en el siglo XXI estos marcos conceptuales han sido revi- Estos cuestionamientos nos conducen hacia las reflexiones que
sados y actualizados para adaptar el análisis de clases y de Naila Kabeer (2004) se plantea al abordar el caso de obreras
la estructura social a las sociedades actuales (Giner, Lamo y provenientes de las zonas más pobres de Bangladesh, quienes
Torres, 2006; Borrel, Rohlfs, Artazcoz y Muntaner, 2004). Ello tímidamente luchaban por sus derechos laborales cuando no
nos exige repensar la utilización de una categoría como clase tenían las condiciones mínimas para hacerlo: formaban (y for-
social desde otras aristas y a partir de otros planteamientos.44 man) parte de contextos paupérrimos en donde son altamente
apreciadas las oportunidades de trabajo que les permitan co-
Es importante el esfuerzo por analizar bajo la luz de esta cate- mer, tener un techo y librarse de la opresión tradicional que los
goría la manera diferenciada de vivir la ciudadanía en el medio varones han ejercido históricamente en sus hogares.
44) Roger Bartra señalaba desde la década de 1970, que el investigador moderno
debía utilizar un concepto de clase social que se adaptara a nuevas situaciones y
72 descubrimientos, y a sociedades modernas complejas y plurales (Bartra, 1973: 44). 73
¿Qué posibilidad tienen las mujeres sin acceso a oportunidades cierto nivel de respuesta ante su condición de género y las si-
laborales, educación, salud y comida?, se pregunta Kabeer.45 tuaciones que de ella se derivan.
Retomo esa inquietud: ¿Hay oportunidad para las mujeres
que viven por debajo de la línea de la pobreza? ¿Construyen El contexto de las mujeres del campo de estrato socioeconómi-
ciudadanía desde sus contextos? ¿Cómo es que la variante de co bajo es totalmente ajeno a las características mencionadas.
clase se enlaza con su género y complejiza la construcción de Pese a ello, pueden desplegar otras estrategias para disminuir
ciudadanía y, a la vez, el análisis de este hecho? las asimetrías de género. Dichas estrategias están íntimamente
relacionadas a la edad y estatus que las mujeres ocupan al inte-
Con el propósito de desanudar estos cuestionamientos abor- rior de la familia.
daré algunos de los planteamientos que nos ofrecen Ariza y
Oliveira (1999). Estas autoras exponen que en los sectores Por ejemplo, una suegra puede disponer de la fuerza de trabajo
socioeconómicos medios y altos, las mujeres pueden disponer de sus nueras, sus hijas solteras y otras (os) integrantes de la
de mecanismos que les permitan atenuar en algún sentido las familia para aminorar su carga de trabajo, pero las mujeres
asimetrías de género. Por ejemplo, tienen la opción de contra- jóvenes, en tanto que no poseen un espacio doméstico propio
tar personal para que realice las tareas domésticas, gracias a su están sujetas tanto a relaciones intergenéricas tensas como a
acceso a la educación formal cuentan con la posibilidad de des- relaciones de género en donde la constante es la subordinación
empeñar trabajo extra-doméstico remunerado y están exentas ante sus esposos y demás miembros varones de la familia.
de privaciones en la satisfacción de sus necesidades básicas.
Si uno de los intereses principales que guía estas páginas es el
Es posible que su pertenencia de clase les proporcione cierto de analizar la construcción ciudadana de las mujeres del medio
prestigio que las provea de una fuente de reconocimiento que rural, es imperativo considerar cuáles son los factores que mol-
contrarreste en alguna medida la desvalorización de que son dean dicha construcción y cómo estos están vinculados a su
objeto por construcción de género, tanto ante sí mismas, como origen de clase. No quiero partir del supuesto de que todos los
frente a otros hombres y mujeres (ibid). habitantes del campo son pobres o se encuentran marginados.
Si sumamos la variable étnica, por ejemplo, nos daremos cuen-
Hay que señalar que, pese a estas atenuantes, no pueden ma- ta que bien vale matizar esta afirmación.
nipular y transformar su situación a fondo, aunque también es
preciso reconocer que su posición de clase les permite tener El sector campesino, en general, se encuentra bajo condicio-
nes económicas y sociales que apuntan a la marginalidad y a la
45) Traducción propia del texto de Kabeer (2004), “Labor Standards, Women’s Rights,
Basic Needs. Challenges to Collective Action in a Globalizing World”. La autora señala
que es necesario que las obreras de la industria textil de Bangladesh tengan para sí un
piso social, es decir, cobertura a sus necesidades básicas, pero también deben lograr
la renegociación del contrato patriarcal en la casa y el trabajo. Al tener cubiertas sus
74 necesidades básicas serán capaces de luchar por sus derechos laborales. Es decir, nos 75
está mostrando una estrategia posible de consolidarse en un proceso de larga duración.
indefensión.46 Sus derechos sociales y políticos son “resueltos” (La pertenencia a una clase social) puede alcan-
de manera práctica más no estratégica,47 y en ese sentido su zar una gran continuidad vía la reproducción
participación política y ciudadana se ve acotada de manera intergeneracional, se trata –al menos en las
crítica. Dicha limitante se recrudece severamente cuando de sociedades modernas– de una condición modi-
mujeres del campo se trata. ficable a lo largo de la vida en virtud de acciones
o procesos sociales de índole esencialmente eco-
¿Cómo podemos analizar esta intersección entre género y nómica. (El género, la etnia o la generación cons-
clase? Una manera de responder a esta pregunta es a partir de tituyen) una situación de adscripción a la que el
lo expuesto por Marina Ariza y Orlandina de Oliveira (1999) individuo se adhiere o es incorporado por la po-
cuando afirman que género y clase son ejes de inequidad y sesión de determinados rasgos físicos y sociales,
diferenciación social. Ambos muestran distintas formas de reconocidos por él y los demás, y que tienden a
desigualdad en la distribución de recursos sociales, económi- ser naturalizados ideológicamente (ibid., p.72).
cos, culturales y políticos, pero cabe señalar que los límites y
alcances como herramienta para el análisis aún no son del todo
claros y están por definirse. Aquí se plantea la diferencia entre una condición que tiene
oportunidad de ser modificable y una adscripción que deter-
En un esfuerzo por aclarar en qué medida la intersección de mina al individuo. Otros puntos de divergencia que estas au-
ambos conceptos puede sernos útil, estas autoras expresan que toras señalan que deben ser considerados, están relacionados
hay ciertos puntos de divergencia entre ellos que deben tomar- con el carácter de los factores que evidencian la desigualdad de
se en consideración, pues los procesos de diferenciación que clase y de género:
ponen en evidencia poseen implicaciones distintas.
... si bien la estratificación por clase se erige so-
46) Cabe en este sentido hacer una distinción entre campesinos y productores. bre una jerarquía que prioriza en su génesis los
Los primeros son los habitantes de comunidades rurales que históricamente han aspectos económicos, el origen de la desigualdad
mantenido un vínculo económico, social, cultural y ritual con la tierra. Hasta hace
un par de décadas, cultivos como el maíz, frijol y calabaza (entre otras leguminosas
de género es más elusivo e inaprensible, por
y verduras regionales) eran los que cíclicamente predominaban en sus milpas o cuanto no existe un claro principio determinante
parcelas. Actualmente se encuentran ante una etapa crítica debido al desplome de
de la misma, su origen parece ubicarse en todo
los precios de los productos agropecuarios y ausencia de subsidios en los cultivos
básicos que los aquejan desde las tres últimas décadas del siglo pasado, así como la caso en la confluencia de diversos procesos y
pulverización de los ejidos que ha dejado a las nuevas generaciones sin tierra. Por otra esferas sociales (ibid).
parte, los productores son aquellos que poseen o rentan tierra para producir cultivos
comerciales (hortalizas, por ejemplo) y que cuentan, en mayor o menor medida, con
recursos e infraestructura suficiente para contratar mano de obra barata (jornaleros)
y comercializar su producción.
¿Qué tiene más peso en el desarrollo de un análisis? ¿La clase
47) El cumplimiento de los derechos sociales de la población campesina son social o el género? Ambas, en cuanto que en su intersección
entendidas desde el Estado a partir de una lógica de abatimiento a la pobreza a través
analítica se muestran como importantes ejes de diferenciación.
76 del asistencialismo, dedicando el “gasto social” a la resolución inmediata pero no
Sin embargo, es necesario destacar que la clase social es decisi-
77
estructural de las necesidades de este sector.
va porque define en gran medida las tecnologías de género a las En segundo lugar, constituyen dimensiones complementarias
que están sometidas las mujeres de determinada clase social, del proceso de estratificación social en general, por lo que
así como las estrategias de las que ellas pueden echar mano debe analizarse si el cruce entre género y clase profundiza o
para aminorar las asimetrías de género de las que son parte. disminuye la magnitud de la desigualdad. Por último, Ariza y
Oliveira señalan que
Autoras como Floya Anthias y Nira Yuval-Davis (1983: 63)
argumentan que género y clase no están dados mecánica- la combinación entre ambos criterios de di-
mente por relaciones sociales concretas, sino que conforman ferenciación tiene consecuencias importantes
un entramado que produce intersecciones particulares que para el panorama global de la desigualdad en una
traen consigo efectos específicos, los cuales tienen su historia colectividad dada, que se manifiestan en grados
y trayectoria dentro de las sociedades que los reproducen y variables de inequidad (ibid).
enriquecen (Annelise Orleck, 2003).
Ambas autoras agregan que el género es un sistema de estratifi-
En un interesante estudio realizado por Alice Kessler-Harris cación social ya que regula el acceso desigual a bienes y valores
(ibid) relacionado con la construcción de una ciudadanía eco- de hombres y mujeres. La imbricación entre género y clase
nómica de la clase trabajadora estadounidense, antes y durante hace evidente las consecuencias de la desigualdad social.
el siglo XX, se señala que el imaginario social está profunda-
mente permeado por el género (gendered imagination), y las Retomando los planteamientos que las académicas feministas
interpretaciones sobre equidad y política están ampliamente argumentan en torno a las posibilidades analíticas de género y
relacionadas con creencias estereotipadas sobre raza y género. clase social, a lo largo de este texto se analizarán las especifici-
dades a través de las cuales las campesinas construyen ciuda-
Las relaciones sociales en donde se expresan las diferencias de danía dadas las condiciones particulares que las rodean y que
clase y de género también se unen a otros ejes de diferencia- provienen tanto de su origen campesino como de su condición
ción como es la etnia, lo que hace aún más complejo el análisis. de mujeres del campo.
Ariza y Oliveira hacen una importante recomendación res-
pecto al estudio de relaciones de género y clase, pues señalan
que hay que tomar en consideración al menos tres aspectos de
relevancia metodológica:
Para T. H. Marshall existe una tensión entre Nelia Bojórquez (2005) señala que la especificidad de un suje-
ciudadanía y estatus social. to político femenino49 necesita una dinámica de individuación:
Los derechos sociales de la ciudadanía y
participación que confiere el estado de ... la ciudadanía cruza también la construcción
bienestar mitigan pero no eliminan las subjetiva del sujeto. En el caso de las mujeres,
desigualdades sociales que conlleva el implica la deconstrucción de la identidad
capitalismo, al legitimar la división social de atribuida a las mujeres, y por lo tanto, la
clases. T. Bottomore (2004: 19) generación de procesos de autonomía que
posibiliten su autopercepción como sujetos de
derechos (ibid., p. 92).
vinculada al poder que refleja las luchas que se establecen en la 50) A lo largo de este texto cuando se hable del ejercicio ciudadano de las mujeres del
arena política. En este sentido, la ciudadanía es un proceso de medio rural nos referiremos a su participación en la política pública, a la construcción
de una participación autónoma que les permita proponer, controlar y evaluar las
doble vía que involucra obligaciones y derechos. La construc-
80 ción social de la misma se basa en la construcción de un sujeto
acciones que pretendan dar resolución a los temas que les afecten o competan a ellas 81
o a sus intereses.
Recordemos que la pregunta que dio apertura a este capítulo Capítulo II.
se refiere a la influencia que guarda la adscripción de clase
social y de género en la construcción y el ejercicio de la ciuda-
Los Tuxtlas: Experiencia campesina
danía, cuestionando con ello la idea de una igualdad universal
entre los hombres (y mujeres), observando que la categoría
en la participación ciudadana.
ciudadano guarda en sí desigualdades que se han pretendido
subsumir. ¿Han sido éstas el cimiento de estatus diferenciados
¿Cómo es que una mujer nacida en el mundo
de ciudadanía? ¿Podemos hablar de estatus diferenciados de
popular, donde los derechos sociales y políticos
ciudadanía?
han sido restringidos o irreales y donde las
desigualdades de género parecían naturales,
Un ejemplo bastante ilustrativo de ello lo encontramos en la
cuestiona estos hechos y convierte la lucha por
población campesina del país, ya que ejerce una ciudadanía
reivindicaciones socioeconómicas, políticas y
claramente marcada por su origen étnico, su condición de clase
de género en un proceso de construcción de su
y de género. Es por ello que a lo largo de las siguientes páginas
ciudadanía? (Espinosa, 2004: 171).
se analiza cómo es la participación política en el medio rural,
cuál es la experiencia de las mujeres organizadas al respecto y
cómo ejercen su ciudadanía.
Una de las inquietudes que dio origen a esta investigación fue la
de conocer los mecanismos de participación política y ciudada-
El objetivo es trabajar en algunos vacíos que limitan la discusión
na de la población campesina de Los Tuxtlas.51 Aparentemente
sobre ciudadanía y género para aproximarnos a los procesos
éste sería un esfuerzo que debería concentrarse en el registro
de construcción ciudadana que tienen lugar en el medio rural,
y análisis de las prácticas tradicionales que comúnmente se
conocer bajo qué condiciones se construye en las localidades
llevan a cabo en el Estado mexicano. Si observamos superfi-
rurales y cómo potencia o limita la participación política de
cialmente los ciento cuarenta y dos ejidos que conforman la
las ciudadanas del campo, además de estudiar los mecanismos
región, deduciríamos que coexisten una ciudadanía clientelar
que ellas utilizan para dinamizar su participación política y su
quehacer ciudadano.
51) Dicha región está constituida por los municipios de Catemaco, Santiago Tuxtla
y San Andrés Tuxtla (ver mapa 1). Cabe mencionar que sus respectivas cabeceras
municipales constituyen los principales centros urbanos, sociopolíticos y económicos
de la región, sobresaliendo entre ellos el de San Andrés Tuxtla. Muchas son las
poblaciones que se encuentran completamente integradas a la dinámica regional, pero
administrativamente pertenecen a otro entorno municipal cercano a Los Tuxtlas. A
pesar de ello guardan un fuerte vínculo económico, comercial y sociocultural con la
región. Tal es el caso de algunas comunidades que forman parte de los municipios de
Hueyapan de Ocampo, Ángel R. Cabada, Lerdo de Tejada y Alvarado. Más adelante
me referiré al caso de Santa Rosa Cintepec, una comunidad que alberga a uno de los
grupos que se analizarán en el siguiente capítulo. Dicho lugar se encuentra totalmente
82 inmerso en la dinámica municipal de Catemaco y sólo parcialmente se integra al 83
municipio de Hueyapan de Ocampo, al cual pertenece administrativamente.
y una participación política apegadas a los usos y costumbres Si bien es cierto que a lo largo y ancho de Veracruz hay una
que tienen su origen en el proceso de construcción del Estado acción constante desde el gobierno estatal para subsumir la
postrevolucionario. participación política ciudadana (tanto del campo como en las
ciudades), no podemos dejar de lado aquellas experiencias que
muestran los matices de este panorama.
52) Para el periodo 2014-2017 los gobiernos municipales de San Andrés Tuxtla y 53) Tales como maíz, plátano, caña de azúcar y frijol.
Catemaco resultaron del triunfo de la Coalición Veracruz para Adelante (integrada
por el PRI, Nueva Alianza y el Partido Verde Ecologista) y el partido político estatal 54) Un caso representativo lo tenemos en el cultivo y procesamiento del tabaco. Al
Alternativa Veracruzana (afín al Revolucionario Institucional). Santiago Tuxtla eligió finalizar el siglo XIX y hasta la década del ochenta del siglo XX, generó una época
a su segunda presidenta municipal, en esta ocasión del Partido Acción Nacional. de bonanza que llegó a su fin estrepitosamente en 1992, cuando cerró la paraestatal
84 Los distritos electorales locales (XXIV y XXV) fueron ganados por el Partido Verde Tabacos de México (Tabamex), creando una recesión en la economía regional que 85
Ecologista y PRI. El distrito electoral federal fue ganado por el PRI. perdura hoy en día.
sobre los primeros y cómo dicha relación se ha transformado Con este propósito se analizará el papel tanto de la Teología de
al paso del tiempo. la Liberación55 (puesta en acción por monjas, seminaristas y
sacerdotes), como el de las promotoras y promotores de la so-
Este capítulo da cuenta de un entorno natural caracterizado ciedad civil, quienes impulsaron la formación de agrupaciones
por una accidentada topografía que contiene en sí una de las campesinas ante la necesidad de construir alternativas de corte
principales elevaciones montañosas de cara al Golfo de México, productivo que permitieran lograr la “autosuficiencia alimen-
llanuras y zonas pantanosas donde coexiste una rica biodiver- taria” o que generara una fuente de ingresos.
sidad, tierras apropiadas para el cultivo y abundancia de agua.
Se revisará cómo se entretejió un discurso de corte cristiano
Durante el siglo XX en Los Tuxtlas se afianzó un proceso re- con los principios pedagógicos y revolucionarios que planteó
lacionado a la tenencia de la tierra y a la apropiación de los Paulo Freire para la educación para adultos, los cuales fueron
recursos naturales que definió el carácter de las relaciones en- retomados en la promoción social en el medio rural.
tre los agroempresarios y los campesinos. Fue a través de esta
dinámica que se definió una manera particular de participar y
hacer política. La exposición de estos antecedentes permitirá Entendiendo el contexto
contextualizar el proceso organizativo campesino regional,
conocer su historia y el perfil de las organizaciones integradas ¿Cuáles son los elementos que se han tomado en consideración
por mujeres que viven en el área rural tuxtleca. para definir esta región? ¿Cómo fue entendido el concepto de
región a lo largo de la investigación? Parto de la propuesta de
Se profundizará en el origen y trayectoria de las organizaciones Gilberto Giménez (1994), quien señala que si bien ésta es una
campesinas en el sur de Veracruz, poniendo especial atención porción territorial unida por factores comunes a la colectividad
en las mujeres que formaron parte de las mismas, así como en
los eventos y situaciones que caracterizaron el surgimiento de
55) La Teología de la Liberación surgió a mediados del siglo pasado (1957) en Brasil
sus agrupaciones. y su influencia irradió a toda América Latina. Nació en un contexto histórico de gran
movilización social que rechazaba a los gobiernos que eran mantenidos a través
de dictaduras, ya que buscaba una sociedad más justa y equitativa. Constituye una
importante corriente que interpreta los textos bíblicos desde una perspectiva
libertadora, de tal manera que promueve la superación de la exclusión de los más
desprotegidos. Introdujo tanto elementos teóricos del marxismo como elementos
teológicos, a la vez que se apoyó en diferentes corrientes que le permitieron desarrollar
un proceso de concientización en las personas, una de ellas es la “pedagogía del
oprimido” de Paulo Freire. La Teología de la Liberación expresa que la salvación
cristiana no puede darse sin la liberación política, económica, social e ideológica,
ya que es indispensable para la toma de conciencia, la creación del “hombre nuevo”
y la transformación social. Si bien es cierto que inicialmente no tenía en cuenta la
problemática social específica de las mujeres pobres latinoamericanas (dada su
condición de clase, pero también de género), ellas fueron las más sensibles a este
86 discurso, lo que culminó en transformaciones cualitativas en su papel de género que 87
ni los sacerdotes católicos ni las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) imaginaron.
asentada en dicho territorio, también lo es en la articulación que estructuran y jerarquizan determinados
de “diferencias microculturales frecuentemente complemen- espacios que adquieren una coherencia interna
tarias, aunque internamente jerarquizadas... la articulación que permite identificarlos como regiones parti-
regional de las diferencias culturales no es necesariamente culares (ibid., p. 48).
armoniosa” (Giménez, 1994: 166).
Las regiones se articulan no sólo a partir de intercambios eco-
Bajo este argumento, Los Tuxtlas es un espacio en constante nómicos y de relaciones de poder, sino de múltiples relaciones
conflicto en donde se tejen relaciones de poder que confrontan sociales que vinculan a hombres y mujeres que se localizan
a una población heterogénea, dados sus orígenes de clase y gé- en distintos sitios: intercambios rituales y religiosos, políticos,
nero, pero también por el estado que guardan en un complejo amorosos, familiares, técnicos, entre otros.
entramado social.
El concepto de región es un recurso metodológico que permite
Giménez (ibid) también señala que las relaciones sociales se analizar las variaciones y especificidades que recrea una socie-
despliegan sobre espacios físicos concretos que son apropiados dad compleja, así como el mecanismo que permite dar cuenta
y transformados de diversas maneras a partir de las primeras de las relaciones entre la parte y el todo (ibid). Caracteriza un
valoraciones que los seres humanos construyen en torno a espacio socialmente creado y recreado por medio de la adapta-
ellos, tanto en aspectos materiales como simbólicos. ción social al entorno natural a través del trabajo, así como del
simbolismo, la apropiación, los antagonismos y complicidades
Es así como el espacio se convierte en un elemento constitutivo (Casados, 2003).
de la organización social y de la forma de pensar de hombres
y mujeres y no un receptáculo inerte de las acciones sociales Los Tuxtlas está enclavada al sur del estado de Veracruz y es
(Velázquez, 2006), ya que al ser socialmente vivido cuenta con una región que se caracteriza por su valiosa biodiversidad,56
entidades interconectadas por lazos históricos, económicos y así como por una importante variedad de microclimas57 pro-
culturales, en el que tiene lugar una interacción simbólica de vocados por una topografía accidentada que concentra una
significados (Córdova, 2003). zona montañosa y llanuras con abundantes pantanos, alberga
Gracias a la herpetofauna nativa, es considerada como una La franja montañosa se ve parcialmente interrumpida por el
región única en el mundo.59 Posee especies tanto vegetales lago de Catemaco, cuenca hidrológica que separa a Los Tuxtlas
como animales que son endémicas, las cuales se encuentran de la región nahua popoluca Sierra de Santa Marta.
amenazadas ante la depredación que acompaña a un mercado
de espíritu extraccionista que ahí se estableció desde el siglo Santiago Tuxtla, San Andrés Tuxtla y Catemaco tradicional-
XVIII y que se fortaleció y diversificó a lo largo del siglo XX.60 mente son reconocidos por ser los municipios en donde se
asientan las poblaciones que conforman Los Tuxtlas. En ellos
Desde 1998 se formó en la parte alta de la región la Reserva se concentran 262, 384 habitantes (INEGI, 2010) repartidos en
de la Biosfera de Los Tuxtlas, con la finalidad de preservar y las áreas urbana y rural quienes además de desarrollar cultivos
proteger sus vastos recursos naturales. La creación de esta área básicos para el mercado (maíz y frijol), así como actividades
protegida y la apertura en Catemaco de oficinas que la admi- ganaderas, despliegan una notoria producción agrocomercial
volcada principalmente hacia el cultivo del tabaco y, en menor
medida, la caña de azúcar. Además cuenta con un sector de
servicios importante, al igual que industrias como la tabaquera
y, en menor medida, la maquila de textiles (Flores, 2000b).
Las casas de comercio fomentaron un sistema de anticipos en Si bien sus acciones estuvieron encaminadas a formar el ejido
efectivo y bienes de consumo a los líderes agrarios quienes, El Laurel y a la repartición de tierras, también se destacó por
a través de sus tiendas locales y de una red de pequeños in- ser uno de los acaparadores e intermediario entre “los grandes
termediarios, abastecían a las comunidades ejidales a cambio de San Andrés” y los campesinos productores de granos
del acopio del excedente cosechado. De esta forma surgieron básicos.
figuras que contenían en sí las atribuciones de “jefe político” y
comerciante monopolista. La presencia y liderazgo que Parra tenía en la región lo llevó a
postularse a la Presidencia Municipal, situación impensable en
El sistema político económico se estructuró en torno a estos la rígida estructura política y social de los años cincuenta del
actores, caracterizándose por relaciones paternalistas, hereda- siglo XX. Dicha pretensión cerró de golpe su carrera política,
das de la organización de las haciendas que habían antecedido así como su historia en la región.
a los ejidos y alentadas por el modelo de mediación entre los
ejidos y el Estado que fomentaban los gobiernos postrevolu- Vi que toda la gente comenzaba a correr, gritan-
cionarios. Las relaciones clientelares fueron constituyendo la do. Yo no sabía por qué, pero decían el nombre
base del lazo social entre los líderes agrarios y el conjunto de de mi papá. Yo los seguí. Mi papá se había ido.
la sociedad ejidal, y permearon paulatinamente las relaciones Acababa de salir. Iba con Casimiro Hernández.
intradomésticas (Léonard, 2001).67 Lo emboscaron en una bajadita que estaba cer-
ca de las vías del tren a la salida del rancho (El
La irrupción de estos jóvenes dirigentes campesinos y su Laurel). Él tenía 45 años. Yo corría y corría para
relación con los grandes comerciantes y la clase política sa- donde iba la gente. Todavía lo encontré vivo. Es-
nandrescana, lejos de ser armoniosa estuvo permeada por la taba tendido en un catre en la casa de espera (del
inestabilidad y el conflicto. Si bien es cierto que los primeros tren). Le hablaron al maquinista para que viniera
se plegaban a los intereses y acciones de los segundos, ello no el tren por él, para llevarlo a San Andrés. Todavía
les garantizaba su permanencia ni el favoritismo del que goza- respiraba, pero se oía muy feo, así, así. Hasta que
ban. En este sentido, destaca la historia de Nicolás Parra, líder se fue acabando. Era el 16 de julio de 1945. Tenía
yo 5 años (Eduarda Parra, 2007).68
67) En la zona tabacalera, dicho papel fue asumido conjuntamente por actores externos
a las comunidades ejidales, pertenecientes a una nueva oligarquía comerciante
surgida del nuevo orden posrevolucionario, quienes detentaban su legitimidad a
Si bien es cierto que no todos los “jefes políticos” corrieron con
partir de la participación que tuvieron en el movimiento revolucionario y la paciente la misma suerte, esta historia pone en evidencia varias cosas.
construcción de lazos sociales (vecindad, compadrazgo) en las comunidades ejidales
98 (Léonard, 2001). A su vez, los líderes políticos locales ejercieron una fuerte influencia 99
en el sistema de tenencia de la tierra que imperó en los ejidos de la región. 68) Eduarda Parra. Sihuapan, noviembre de 2007.
Una de ellas es que la estructura política estaba (y aún está) alcances potenciales del cambio técnico en términos de super-
marcada por el origen de clase. La burguesía criolla a la que ficie cultivable.
hace referencia Del Rey (2004), sentó sus bases en la estratifi-
cación social y política e impuso las reglas del juego para deli- El desarrollo de una clase media campesina, conformada bá-
mitar quién podía ocupar qué papel y quién no, cuáles eran los sicamente por titulares del derecho ejidal, se encontraba blo-
límites para los integrantes de uno y otro grupo. Esta frontera queado por el sistema de tenencia de la tierra. Fue por ello que
era altamente segregacionista y persiste hasta la actualidad. en los setenta se generalizaron las expresiones de oposición al
poder de los líderes-comerciantes y los reclamos a favor de un
A principios de la década de 1950, ni la construcción de la ca- nuevo reparto agrario restringido a los ejidatarios. Ello consti-
rretera panamericana, que mermaba el aislamiento en el que tuyó un parteaguas en el esenario sociopolítico regional.
había permanecido la región, ni el surgimiento y consolidación
de la Unión Regional Ganadera del Sur de Veracruz como La redistribución del territorio solo se reconoció a los ejidata-
institución rectora del campo político en esa parte del estado rios como usuarios legales de las tierras ejidales, desplazando
(auspiciada por el Presidente veracruzano Miguel Alemán Val- con ello a los comuneros,69 quienes posteriormente fueron cla-
dés), trastocaron la preeminencia en Los Tuxtlas del modelo sificados como avecindados. Ubicados en la base de la estratifi-
de coordinación política y económica estructurado en torno cación social de las comunidades, actualmente los avecindados
a los líderes agraristas y las casas de comercio de San Andrés conforman el grupo de campesinos sin tierra. Su subsistencia
Tuxtla y la región (Léonard, 2001). se cifra en la venta de su fuerza de trabajo, así como en el prés-
tamo y arrendamiento de tierras.70
Los dirigentes pertenecían a una generación que presenciaba y
formaba parte de la reconstitución de las estructuras patriarca- Las primeras medidas de “parcelamiento”, consistentes en una
les de gobierno local. La clave de su éxito se desarrollaba en dos redistribución equitativa de las tierras según el número de
frentes: su habilidad para insertarse en las redes del patronazgo
político vinculadas con el dispositivo regional del Estado; y en 69) Sujetos que forman parte de la comunidad agraria, con derecho a disfrutar de los
bienes de uso común, pero que carecen de título de derechos ejidales.
su capacidad para establecer relaciones sólidas con la clientela
local. Es decir, constriían y extendían un capital político con 70) Este nuevo reparto tuvo impacto directo en el mercado de tierras. Almeida (2001)
ejemplifica lo anterior a partir de un interesante estudio realizado en el ejido El Salto
base en la trama territorial que iba surgiendo del proceso de de Eyipantla (mpio. de San Andrés Tuxtla), en donde el uso mancomunado de la tierra
dotación agraria (Léonard, 2006). fue modificado en la década de 1970 debido a la agudización de conflictos derivados
del aumento de la presión sobre la tierra. Fue hasta 1992 que el espacio productivo del
ejido fue trabajado y usufructuado por los ejidatarios y sus familias; posteriormente,
Para la década de 1970 este sistema había logrado su consolida- debido a los cambios en la legislación agraria y la ejecución del Programa de
ción y se convirtió en piedra angular de las luchas en torno al Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE), en
1995 tuvo lugar un importante volumen de transacciones de compraventa de tierras
poder local. El crecimiento demográfico de las décadas anterio- que reflejaba el ambiente de inseguridad que imperaba en ese momento. Todo ello dio
res y el acaparamiento de grandes extensiones, esencialmente pie a que se perfilaran dos tipos de mercado de tierras: el campesino y el empresarial.
El primero se concentra en la venta y renta de parcelas dedicadas a la producción
para uso pecuario, por parte de las élites locales, anularon los
100 de maíz para el autoconsumo. El segundo establece convenios de arrendamiento de 101
tierras para asegurar el abasto del tabaco para la elaboración de puros.
ejidatarios, tuvieron lugar a fines de la década de 1970 en las Como es usual en el agro mexicano, en la región de Los Tuxtlas
zonas bajas de los Tuxtlas, las cuales contaban con densidades la tierra continúa siendo el eje fundamental en torno al cual los
de población menores, para extenderse gradualmente a los campesinos ejidatarios, pequeños propietarios y avecindados
ejidos más poblados. Fue a partir de 1992 que las reformas al articulan sus procesos de reproducción social, así como un
Artículo 27 Constitucional y la perspectiva de la privatización complejo tejido cultural de cosmovisiones, valores y símbolos,
de las tierras ejidales tuvieron un efecto catalizador de las pro- a la vez que representa la piedra angular sobre la que constru-
testas y precipitaron el parcelamiento de ejidos donde aún no yen sus identidades frente a los otros.
se había realizado.
Asimismo, podemos observar que las divisiones tradicionales
Este hecho fue fuertemente influenciado por decisiones toma- entre géneros y generaciones constituyen formas de organiza-
das en las asambleas ejidales, donde la población avecindada ción primaria indispensable para ordenar la vida social, pues
sin título agrario no tenían representación legal, lo cual per- establecen la complementariedad y exclusividad entre los pa-
mitió la imposición de una medida que privaba a una mayoría peles de hombres y mujeres a partir de la división sexual del
de la población de cualquier derecho formal sobre la tierra trabajo:
(Léonard, 2001).
1. El empleo remunerado, la organización para la pro-
En resumen, los avecindados fueron los grandes perdedores ducción y las negociaciones entre las unidades fami-
del reparto agrario, situación que terminó de definirse con el liares y las agroempresas son asunto exclusivamente
Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación masculino
de Solares Urbanos (PROCEDE). Los ejidatarios no sólo se con-
virtieron en los únicos dueños beneficiarios de la distribución 2. el espacio doméstico y las actividades de reproducción
de la tierra sino que además esto les dio el control de los recur- corresponden a las mujeres. Aunque bien sabemos que
sos productivos provenientes del gobierno federal. Tal como es frecuente que ellas dediquen un buen porcentaje de
señala Léonard (ibid) “El título agrario sigue siendo un recurso su tiempo a las actividades generadoras de ingresos
central para ubicarse de manera provechosa en las interfases “apoyando” en la parcela familiar, empleándose como
de la intermediación con las instituciones extralocales”.71 jornaleras agrícolas, manufacturando o procesando
productos agropecuarios con el propósito de aumentar
los recursos del grupo doméstico.
71) La situación de los avecindados que habitaban los ejidos del sur de Veracruz se
caracterizó por esta constante. Emilia Velázquez (2006), nos refiere el caso de los La división sexual del trabajo está permeada de una serie de
ejidos pertenecientes al municipio popoluca de Soteapan y la dramática situación
de indefensión en la que quedaron campesinos indígenas no ejidatarios. Las tensas valoraciones que imprime el sistema de género vigente. Dichas
luchas en torno a la posesión de la tierra, tuvieron un desenlace desafortunado para valoraciones hacen de las tareas y espacios ocupados por unos
ellos, pues sólo quienes contaban con títulos agrarios fueron los que monopolizaron
y otras un espacio jerarquizado en donde se aprecia o devalúa
102 los beneficios otorgados por la posesión de la parcela vía recursos federales para
el desempeño del sujeto en cuestión.
103
incrementar la producción agropecuaria.
… encontramos dos aspectos interconectados Movilidad de la población tuxtleca
que reproducen las relaciones de desigualdad
entre géneros en el campo: por un lado, los con- Los albores del siglo XXI sorprendieron a Veracruz integrán-
tenidos culturales de los sistemas de género que dose a los estados de la república que expulsaban fuerza de
a nivel normativo califican como incapaces a las trabajo, tanto del campo como del medio urbano, hacia los
mujeres de controlar eficientemente el proceso Estados Unidos. Diversos factores apresuraron un proceso
de producción agrícola y, por otro, la imposibili- aceleradísimo en donde la población se integraban al corredor
dad de ejercer un control efectivo sobre la tierra, migratorio. El año 2000 comenzó con Veracruz en el segundo
derivada de estos mismos contenidos (Córdova, lugar a nivel nacional en pérdida neta de población por migra-
2003: 183). ción: 214, 154 habitantes de la entidad se habían marchado al
otro lado de la frontera para buscar trabajo y sustento para sus
familias (Conapo).72
En el registro histórico sobre el uso y tenencia de la tierra, así
como en el análisis sociológico del mismo, el papel de las cam- En el caso de Los Tuxtlas, a principios de la década de 1990 el
pesinas se ha invisibilizado al extremo. No se analiza su partici- éxodo de migrantes internacionales era insignificante: menos
pación ni se les menciona como parte de los grupos domésticos del 1% de los flujos laborales e incluso durante la primera parte
campesinos, se ha ignorado la trascendencia de las actividades de esta década seguía siendo escasa (2,2%). Sin embargo, en el
productivas y reproductivas que tienen a su cargo, así como las transcurso de 1995 a 1999 los flujos internacionales represen-
dificultades que enfrentan para desarrollarlas. taban casi el 13% del total (Del Rey, 2004).
Es sumamente significativo que tanto mujeres como hombres Hasta la década de 1980, la región sur veracruzana era un espa-
que no tenían una parcela parecían desaparecer del mapa re- cio de inmigración y la movilidad de sus residentes, así como
gional y de los archivos agrarios, los cuales básicamente narran las migraciones de colonización agraria, eran de carácter local
las historias de los ejidos a partir de las dinámicas que se tejen o tenían como destino las regiones inmediatas vecinas (Sota-
en torno a la tierra. Tal vez una manera de rastrearlos sea a tra- vento veracruzano, Veracruz Puerto, Tabasco, Oaxaca). Ello
vés de los flujos migratorios engrosados por los avecindados, debido tanto a la disponibilidad de tierra con la que contaba
jefas de familia y otras mujeres sin tierra. la región en ese momento, como al dinamismo petrolero del
corredor industrial Coatzacoalcos-Minatitlán. Fue a partir de
Desde antaño, gracias a su generosa condición climática y tie- esta década que comenzaron los movimientos de larga distan-
rras aptas para los cultivos, Los Tuxtlas fue terminal de llegada cia hacia la Ciudad de México y otros puntos del país (Léonard,
de personas de todo el país que buscaban ganarse la vida y un Quesnel y Del Rey, 2004).
lugar dónde vivir. Del auge agrícola acontecido hasta la década
de 1980, se desprende también la migración interna que ex-
72) Si bien es cierto que había antecedentes de migración de veracruzanos a Estados
perimentó la región. De ello daremos cuenta en el siguiente
104 apartado.
Unidos desde el Programa Bracero, la participación de estos no fue particularmente 105
importante comparada con otras entidades del occidente del país (Skerritt, 2007).
El sur del estado se caracterizó, desde que finalizó la Revolu- los contextos sociohistóricos en que se divide la región y por
ción hasta 1990, por un fuerte crecimiento demográfico, con las distintas modalidades del reparto.
tasas superiores al 2% y con cuotas del 4% entre las décadas de
1950 y 1970 (Del Rey, 2004). La segunda fase comienza poco después de que finaliza el re-
parto agrario. Hasta ese momento la emigración laboral de la
Actualmente ha sufrido un cambio radical en su crecimiento población representaba un fenómeno excepcional, restringido
demográfico, ya desde el último lustro de la década de 1990 a las familias de escasos recursos (generalmente las avecinda-
experimentó una pérdida neta de población. Los procesos das), y que tenían como destino los principales puntos de la
de movilidad son fundamentales para explicar el fuerte cre- región y espacios próximos.
cimiento de la población durante varias décadas (debido a la
colonización agraria y el posterior reparto ejidal) y la pérdida Terminado el reparto agrario (a mediados de la década de
actual de la misma (como resultado de la migración nacional e 1970), y debido al fuerte crecimiento poblacional, la
internacional) (ibid). reproducción basada en la explotación agrícola se vuelve
insuficiente. Esto provoca que un gran número de familias
De ser una región básicamente receptora de gente de toda recurra a la migración en los mercados próximos para
la república atraída por el reparto agrario y el ciclo agrícola complementar la producción agrícola y satisfacer las
que permitía tener trabajo la mayor parte del año gracias a la necesidades de consumo.
diversidad de cultivos, se ha convertido en una región fuerte-
mente expulsora de mano de obra; aunque, como veremos más En la década de 1990, la situación se vuelve insostenible y más
adelante, en su mayoría han sido varones quienes han tenido familias deben recurrir a la migración, pero esta demanda de
la oportunidad de diversificar sus opciones al tener mayores trabajo no puede ser satisfecha en los mercados tradicionales:
posibilidades para irse hacia Estados Unidos. por un lado, porque son más personas quienes recurren a esta
estrategia, y, por otro, por la contracción económica de todo
La transformación de las condiciones de producción en la re- el mercado agrícola e industrial en el corredor Coatzacoalcos-
gión y en las familias ha significado que haya pasado de ser un Minatitlán.
espacio inmigratorio a fuertemente emigratorio: se ha pasado
de la búsqueda de tierra a la búsqueda de trabajo. En la primera mitad de la década de 1990 se inician los despla-
zamientos hacia los mercados de trabajo en el norte del país;
Para entender este complejo proceso es necesario indagar en posteriormente, serán los destinos prioritarios. Los recursos
dos grande fases de la movilidad de la población tuxtleca: de la migración desplazan a la producción agrícola de su posi-
ción central en la reproducción familiar.
La primera, caracterizada por la inmigración de personas de
otras regiones y estados de la república con el objetivo de Al evaluar los cambios acontecidos en esta década podemos
obtener tierra propia a través del reparto agrario. Los asenta- encontrar una reestructuración profunda de la economía
106 mientos aparecen marcadas por la disponibilidad de tierra en campesina. En Los Tuxtlas se gestó un cambio radical en las
107
actividades y la organización económica de los hogares ya que de los “invasores” y así se entabló una lucha constante entre
la economía doméstica dejó de depender de las actividades ambos personajes (Hernández Sarabia, 2007). La persistencia
agropecuarias y sobrevivió gracias a las remesas que llegaban de los recién llegados por mantenerse en la tierra de donde
vía migración o por recursos canalizados por los programas eran constantemente expulsados, pero a la que regresaban una
de desarrollo social dirigidos a familias y localidades rurales y otra vez, marcó el acto fundacional de los ejidos.
(Léonard y Palma, 2002).
En los años venideros este hecho les permitió revestirse de
Tal como señala Del Rey (2004), la reforma al Artículo 27 de legitimidad ante las nuevas generaciones y reforzó la imagen
la Constitución y el cambio en la tenencia de la tierra tuvieron de los ejidatarios de la primera dotación marcando una clara
importantes implicaciones en el proceso de migración. Con diferencia con la población avecindada, e, incluso, ante otros
la reglamentación anterior se exigía la permanencia física del integrantes de la asamblea ejidal que habían adquirido recien-
ejidatario en el núcleo agrario para conservar el derecho a su temente su certificado gracias a la herencia del padre o ante las
explotación. Igualmente, el heredero de la parcela debía hacer pocas ejidatarias que, al enviudar, habían recibido la titularidad
méritos suficientes, ante el padre y ante la comunidad, y per- de la parcela de quienes fueron sus esposos.
manecer de manera constante en la localidad.
Cuando cambia la reglamentación sobre la propiedad ejidal,
Esto constituía un freno para la migración por largos periodos derivada del Artículo 27 Constitucional, se libera al ejidatario
de los ejidatarios y los sucesores, pues la ausencia del ejido por de la permanencia física en el ejido. La mayoría de los ejidos
más de dos años era causa suficiente para la pérdida del dere- aceptan que, ante la ausencia del titular de la parcela, otra
cho sobre la tierra. persona asuma su representatividad ante la asamblea ejidal.
Además, se permite que los campesinos vendan, cedan o hipo-
Esta reglamentación en gran parte tenía su origen en una cultu- tequen su tierra, lo que favorece la salida de los migrantes por
ra campesina relacionada a la tierra que se transformó al paso largos periodos.
del tiempo a partir de la lucha violenta que sostuvieron para
poder fundar sus ejidos. Se establecieron diferenciaciones im- Al adquirir valor mercantil, la tierra se convierte en el recurso
portantes entre los ejidatarios (siempre varones) que lucharon fundamental para financiar los desplazamientos a mercados de
por la dotación ejidal y los recién llegados (los avecindados). trabajo más lejanos y costosos. Posibilita el financiamiento de
la migración, ya que se requiere una gran inversión económica
Un estudio desarrollado en la zona montañosa de Los Tuxtlas, inicial para desplazarse hacia Estados Unidos (Del Rey, 2004)
cita varios testimonios de los fundadores de los ejidos Gustavo
Díaz Ordaz y La Perla de San Martín Tuxtla. En ambos lugares Este cambio de reglamentación tiene un impacto indirecto en
fue recurrente la violencia hacia los campesinos que se atrevían la participación política de las parejas de los ejidatarios que
a invadir la selva alta de Los Tuxtlas, la cual, en aquel momento, migran. Es recurrente encontrar asambleas ejidales integradas
se encontraba concentrada en unas cuantas manos. “Los due- en su mayoría por mujeres. Si bien es cierto que su presencia
108 ños” no dudaban en echar mano del ejército para deshacerse no garantiza su participación, este hecho no tiene precedentes.
109
Se está gestando un proceso interesante, el cual no debe ser un aproximado de $25,200 pesos (bajo un sistema de crédito
subestimado. que se arregla directamente con “el pollero”) (Hernández Sa-
rabia, 2007). Esta última opción sólo puede negociarse dejando
En el análisis del proceso migratorio hacia la Unión Americana en prenda el título parcelario.
son esporádicos los casos de migración femenina,73 lo cual es
entendible por dos razones: Sobre este punto Léonard, Quesnel y Del Rey (2004), argu-
mentan que la migración desde el sur de Veracruz hacia Es-
La primera tiene que ver con el cruce de la frontera. Además tados Unidos se distingue por sus elevados costos, lo que no
de ser una estrategia que para la población de la región es de hacen viables movimientos de corta duración.74
reciente utilización, se desarrolla bajo condiciones de entrada
sumamente adversas. Estos peligros se magnifican ante la frágil Nuevamente la propiedad de la tierra juega un papel decisivo
figura de la campesina. Se piensa que ella no tendría la capaci- al momento de definirse quién tiene posibilidad de acceder al
dad de afrontar exitosamente las dificultades que muy a duras flujo migratorio y quién no. No es raro que mujeres jóvenes
penas son superadas por los varones de sus comunidades. Esta que se encuentran bajo un sistema de herencia de la tierra que
es una idea compartida por hombres y mujeres, la cual hace tradicionalmente las ha discriminado, opten por la migración
que estas últimas cuestionen seriamente sus posibilidades de interna y busquen emplearse en el Puerto de Veracruz, Coatza-
éxito si deciden unirse a los contingentes de migrantes ilegales. coalcos, Minatitlán o Acayucan. En todo caso, se inclinan por
la Ciudad de México o el corredor de maquilas asentado en la
La otra razón que inhibe la migración de campesinas a Estados frontera norte.
Unidos, está directamente relacionada al altísimo costo que
implica trasladarse a la frontera y cruzarla. Información elaborada por Alberto Del Rey (2004) expone
que las características de las migrantes son las siguientes:
En la primera década del siglo XX, las redes clandestinas de
pasaje y colocación en el mercado de trabajo indocumentado a) El 89% son solteras y tienen una edad promedio de 21
(encarnadas en “polleros” o “coyotes”) cobraban entre $18,000 años.
y 20,000 pesos (al contado y a través de depósito bancario) o b) El 81% salen por motivos laborales (63%, en búsqueda
de trabajo).
73) Existe una investigación desarrollada en la región que indica que algunas c) La mayoría (67%) se dedicaba a tareas del hogar antes
campesinas fueron objeto de tráfico de personas en la década de 1990. Mario Pérez
Monterosas (2008) señala que mujeres del municipio de Santiago Tuxtla fueron
de salir de su comunidad.
llevadas con engaños a Estados Unidos por una red de traficantes que las obligó
a trabajar en diez centros de prostitución ubicados en Boston Beach, West Palm
Beach y otros puntos del sur del Florida, así como en otros dos sitios en Carolina del
Norte. Eran obligadas a prostituirse por veinticinco dólares, recibiendo tres dólares
a manera de pago. Dicha investigación señala que en 1997 esta red fue desarticulada,
lográndose la liberación de diecisiete mujeres de Los Tuxtlas. En 1999, el líder de la
110 banda (oriundo de Santiago Tuxtla) fue capturado y condenado a quince años de cárcel 74) Los periodos de ausencia de los migrantes de Los Tuxtlas varían entre dos y tres 111
(Pérez Monterosas, 2008: 5). años en promedio.
d) Un porcentaje importante se marcha al terminar la piezas que harían posible la participación política campesina y,
escuela (19%).75 en especial, la de mujeres.
80) Cuando estas mujeres miran en retrospectiva su experiencia, comentan que a Tal como lo señala Verónica Vázquez (1996), existen varias
través de esta corriente aprendieron sus “primeras palabras: dignidad, justicia y
razones por las que tradicionalmente las campesinas son ex-
118 libertad” (Intermitentes LA.C.E.T.O., 2008) Para una revisión detallada de estos
cluidas de los espacios formales de poder:
119
hechos, consultar los textos ya citados de Velázquez (2004) y Pérez Hernández (2010).
1. La estructura de las asambleas y reuniones, donde mujeres quienes tienen que pagar factura por ello,
impera la necesidad de hablar en público o de negociar ya que “como sólo son amas de casa”, se encuentran
con agentes externos a la comunidad. Se ha constitui- “incapacitadas” o “inhabilitadas” para vincularse a la
do en una estructura tradicional, ha tomado diversos arena pública y política.
elementos de la cultura campesina que subestiman e
impiden la presencia y voz de las mujeres en ese es- 5. La carencia de información precisa y oportuna acerca
pacio. de los trámites que hay que hacer ante determinada
instancia o para desarrollar alguna actividad específica.
2. La segregación sexual en espacios donde los hombres
deciden cosas, que constituyen lugares reservados En el desarrollo de otras investigaciones (Casados, 2003 y
para ellos. A lo que podríamos agregar que la sociali- 1998) ha sido evidente que el acceso a los espacios vedados
zación entre varones que tiene lugar en esos espacios para la participación femenina, ha sido parte de una concesión
es a través de elementos que no encajan propiamente o invitación de algunos varones que consideran estratégico
con la imagen típica de una mujer. Uno de ellos es la agregarlas a sus proyectos; sólo que esta suma termina siendo
socialización a través del alcohol. Es bien sabido que más simbólica que real, aunque en algunas ocasiones ellos reci-
muchos de los acuerdos y decisiones importantes se ben varias sorpresas en el camino.
llevan a cabo en espacios “públicos” que no tienen que
ver con la formalidad de una asamblea, como cantinas En las siguientes páginas se detallarán las particularidades de
o reuniones en la casa de alguno de los ejidatarios en la construcción del proceso organizativo que tuvo lugar en el
donde se bebe y se departe entre varones, y en donde ámbito rural tuxtleco a la vez que se reconstruye la historia
las mujeres no tienen pase de entrada o donde ellas sobre cómo fue que las tuxtlecas se sumaron, las dificultades
tampoco desean hacer acto de presencia. que se derivaron de ello, así como el papel de promotores y
organizaciones de la sociedad civil que facilitaron, apoyaron,
3. La carga de trabajo de las mujeres en la casa. Sobre asesoraron y acompañaron la presencia femenina. La exposi-
todo las jóvenes que tienen hijas (os) pequeñas (os) ción de esa historia se divide en dos apartados. Uno de ellos
que atender y/o que no cuentan con ayuda alguna para está dedicado a lo que aconteció en la zona de Santiago y el
realizar las labores del hogar, ni siquiera contemplan la siguiente en el de San Andrés.
posibilidad de participar en la vida política u organi-
zativa de su comunidad, ya que sus prioridades están Las mujeres organizadas de la zona Santiago Tuxtla
marcadas por las necesidades de su familia y el papel
que ellas asumen dentro del grupo doméstico. Desde 1973 algunos promotores81 empezaron a trabajar en las
CEB de los municipios de Villa Isla, San Andrés Tuxtla, Án-
4. La falta de lectoescritura y la imposibilidad o falta
de costumbre de viajar. Muchos son los campesinos
120 que comparten este tipo de obstáculos, pero son las
81) Tales como Guadalupe Abdó Infante y Jesús Morales Torres, actuales integrantes y 121
miembros fundadores del Centro Regional para la Educación y Organización (CREO).
gel R. Cabada y Santiago Tuxtla, que fueron impulsadas por caballo y una que otra muchacha quería ir con
sacerdotes y seminaristas que trabajaban bajo la corriente de la ellos, pero ella iba a pie y ellos a caballo. En El
Teología de la Liberación.82 Las CEB eran pequeños grupos que Tibernal los evangelizaban y ellos ya traían el
se comprometían en “la transformación de su realidad”. mensaje a la comunidad (Micaela, 2007, Unión
de Mujeres Campesinas de La Pitahaya).84
Se trasladaban a las comunidades con el propó-
sito de reflexionar sobre las sagradas escrituras En las comunidades de Los Tuxtlas no se acostumbraba que las
con el método de ver, pensar y actuar, (el cual) mujeres salieran de su casa, sólo lo hacían para desarrollar ta-
parte de cómo descubrir y hacer el análisis de la reas que tenían que ver con actividades domésticas, tales como
realidad, el ver (...) iluminados con la fe que era acarrear leña, traer agua, visitar un enfermo o acompañar al
el pensar para actuar; tal como lo indica la Teo- esposo a la parcela. Tendría que transcurrir poco más de diez
logía de la Liberación (Abdó e Iceta, 2000: 6-7). años para que ellas participaran activamente y salieran de sus
comunidades.
En una primera etapa, que se prolongaría aproximadamente
por una década, fueron los hombres que integraban las CEB Sin embargo, pequeños grupos de mujeres (regularmente con
quienes salían de sus comunidades para “predicar la palabra”. un lazo de parentesco entre sí) contaron con la visita de algu-
Las mujeres se quedaban en casa, bajo el argumento de que no nas promotoras vinculadas a la iglesia (regularmente monjas
se contaba con los recursos económicos suficientes como para o antiguas religiosas), lo que favoreció la cohesión de los mis-
financiar el traslado fuera de la comunidad. Tampoco había mos. Otros más se crearon ante la necesidad de apoyar el gasto
caminos ni transporte para todos, por lo que se privilegiaba la familiar que pasaba sus peores rachas cuando la venta del maíz
participación de los varones en la “misión evangelizadora”.83 que se sembraba había finalizado y el efectivo se había gastado
totalmente. A partir de 1975, surgieron tres grupos de mujeres
En la Pitahaya (en 1976) había un grupo de en las comunidades La Pitahaya y El Vigía, del municipio de
compañeros de “La Palabra de Dios” que venían Santiago Tuxtla, y Los Planes, del municipio de Ángel R. Ca-
a aprender al Tibernal, ahí iban a estudiar. Sólo
eran señores en aquel momento porque había
que caminar mucho. No había camino. Iban a
82) Poco es lo que recuerdan quienes integraron estos grupos sobre esos seminaristas
y párrocos debido a que eran transferidos de sede con mucha frecuencia. Muy
probablemente ello constituyó una estrategia por parte de la Diócesis de San Andrés
en el ánimo de evitar que estos personajes influyeran ideológicamente en las
comunidades tuxtlecas.
83) Información obtenida a partir del grupo de discusión desarrollado con la Unión
de Mujeres Campesinas de La Pitahaya, el 26 de agosto de 2006. Estos datos fueron
122 corroborados a través de la entrevista grupal hecha a Los Jornaleros de La Pitahaya, el 84) Micaela, integrante de la Unión de Mujeres Campesinas de La Pitahaya. La Pitahaya 123
2 de septiembre de ese mismo año. (Santiago Tuxtla), 25 de septiembre de 2007.
bada. Hay que aclarar que estas tres agrupaciones surgieron al Un elemento que les permitió abordar el trabajo con campe-
margen del apoyo de agentes externos.85 sinas fue la creación de incipientes grupos que se erigían en
torno a la iglesia católica. A partir de estas agrupaciones se
Las CEB, monjas, seminaristas y otros promotores externos cimentó su trabajo con mujeres.86 Desarrollaron junto con sus
no tenían una estrategia clara para trabajar con la población esposos una cooperativa de consumo; otras organizaron una
campesina (y mucho menos para desarrollar un proceso orga- marcha y un paro de camiones en protesta ante la negativa de
nizativo con las mujeres), dado que la intención principal era parte de la línea de camiones de pasajeros que cubría la ruta
reflexionar en torno a la Biblia “sólo a la hora de la bendición de la sierra de Santa Marta, para indemnizar a las familias de
de la fe, se separaba a las mujeres de los hombres para que ellas varios pasajeros que fallecieron en un accidente por las malas
participaran porque no hablaban” (Abdó e Iceta, 2000). condiciones de las unidades de transporte.
La organización femenina en la región rural de Los Tuxtlas no El equipo de promotores y promotoras87 que había trabajado
fue algo planeado o provocado ni por los promotores ni por las desde 1973, para 1978 había dado acompañamiento y asesoría
CEB, Se dio casi al azar, a partir de la organización campesina a todas las CEB y a una red de cooperativas formada en 1976
en la que se encontraban involucrados sus parejas, padres o por veintitrés sucursales y una tienda central ubicada en la ciu-
hijos. Sin embargo, es importante recalcar que fue decisivo el dad de Santiago Tuxtla, de la cual se surtían las demás.
papel del equipo promotor que se solidarizó con las campesi-
nas de las comunidades tuxtlecas. Un punto que es importante destacar fue el inicio de un proce-
so de capacitación e información en torno a un tema que estaba
Fueron quienes identificaron las pésimas condiciones en las
que se encontraban a partir de su vulnerable condición como
mujeres y campesinas; razón por la que las integraron en pro-
yectos productivos, capacitaciones con contenidos temáticos
que eran más atractivos para ellas (prevención del alcoholis-
mo, violencia de género, salud femenina, entre otros temas
más) (CEDIM y CREO, 2006).
Sihuapan, comunidad que pertenece al municipio de San An- Aparentemente esto les daba cierto poder, ya que las diferentes
drés Tuxtla, era considerada su centro más importante, pues fracciones políticas veían en ellas un capital potencial de votos.
la paraestatal Tabacos Mexicanos (Tabamex) tenía sus oficinas Sin embargo, las desigualdades genéricas eran muy fuertes: el
regionales en este lugar. También aquí se ubicaban grandes salario no se igualaba al de los hombres cuando, por ejemplo,
bodegas donde se concentraba la producción proveniente de realizaban en el campo las mismas actividades que aquellos. Al
diez ejidos donde setecientos productores habían hecho de regresar por las tardes de la jornada en el campo, un productor
este cultivo su actividad económica principal. Junto a la masa
de hombres y mujeres que trabajaban como jornaleros en el
campo, otros miles eran obreras y obreros en las bodegas, ocu-
pándose en las diferentes fases del procesamiento del tabaco.
94) A la fecha esta familia continúa siendo punta de lanza en la industria tabacalera
130 regional, con las diferentes variedades de puros que son manufacturados y 131
comercializados bajo la marca “Te amo”.
de tabaco formaba dos filas: una de hombres y otra de mujeres; trabajar con las mujeres. Ahí se integran ellas
a los hombres les pagaba 25 pesos y a las mujeres 20 pesos.95 con Lucy y con Silvia,98 que eran las dos mujeres
del CEA, para empezar a hacer actividades socia-
En este escenario fuertemente influenciado por la industria les en la comunidad: barrer las calles, ir a hacer
tabacalera, diversos actores externos, a la par de los que se en- algo al Centro de Salud, se construyó un cacho
contraban en la zona de Santiago, comenzaron una incipiente de la barda de la escuela. Tía Parra99 en ese mo-
trayectoria que posteriormente incidiría en el proceso orga- mento fue agente municipal de aquí de Sihuapan.
nizativo entre campesinos y, puntualmente, entre las mujeres Tía Caya100 era una mujer que era madre soltera,
de Los Tuxtlas. Sus objetivos de trabajo estaban enfocados a que vivía solita con sus hijas, viuda. Fue en ese
los jornaleros y obreros de Tabamex. En 1981, llegó un equi- momento cuando yo llegué [Dora Jovel, 2007b,
po asesor del Centro de Estudios Agrarios, A.C. (CEA) con el CEDIM].
propósito de desarrollar un proyecto llamado “Organización
y Educación Campesina” (OEC), cuyos destinatarios eran los En la operación del proyecto, el equipo privilegió el trabajo con
productores de tabaco.96 mujeres que tuvieran cierto liderazgo en sus comunidades, ge-
nerando en Sihuapan, de manera incipiente, la organización de
Bar y Guada97 se juntaron porque el equipo (del un grupo que pretendía descubrir las causas y consecuencias
CEA) que estaba aquí trabajando venía a trabajar de los problemas económicos sociales y políticos que en aquel
con los productores del tabaco, pero cuando vie- momento se presentaban en su región. Con ello buscaban al-
ron que había muchas obreras en Tabamex de- ternativas de solución a dicha problemática.
cidieron ir a una junta del sindicato y presentar
que ellos estaban en la zona y que les interesaba A las asesoras del CEA se sumaron tres obreras de Tabamex
quienes formaron el primer equipo de acompañamiento a las
95) En charlas informales que sostuve a lo largo del 2006 con antiguas obreras
comunidades. Algunas de ellas pertenecían a un grupo de mu-
de Tabamex, expresaron que esta diferencia salarial se debía a que los varones jeres que habían luchado y logrado que una de las integrantes
realizaban los trabajos “más pesados”, mientras que ellas llevaban a cabo las tareas del grupo, “La Negra Parra”, fuera elegida en 1980 como Agen-
“menos difíciles”. Sin embargo, coincidieron en que tanto hombres como mujeres
realizaban actividades que los mantenían en posiciones incómodas por horas o que ta Municipal de Sihuapan.101
los exponían a los efectos de agroquímicos y plaguicidas. En este caso encontramos
una discriminación evidente: las obreras “son más débiles” y a menos trabajo, menor 98) Se refiere a las integrantes del CEA.
salario. Esto, de hecho, sólo sucedía en el imaginario de empleadores y obreros,
pues ellas tenían un intenso ritmo de trabajo. Pese a la discriminación en el salario, 99) Se refiere a Eduarda Parra. Integrante fundadora de CEDIM.
permanecían en sus puestos debido a que era la única fuente de empleo disponible en
cualquier época del año. 100) Nombre con el que popularmente se le conocía a Ricarda Almeda, integrante
fundadora de CEDIM.
96) El equipo del CEA estaba conformado por Lucina García (antropóloga), Elsa Silvia
(trabajadora social), Juan Carlos Álvarez (sociólogo), Guillermo Montoya Castillo 101) Algunas de estas mujeres conforman lo que actualmente se conoce como CEDIM.
(profesor) y José Antonio Felipe Vergara Garay (antropólogo). “La Negra Parra” es el nombre por el cual Eduarda Parra es mejor conocida en la
región. Ella también integra CEDIM y es hija de Nicolás Parra, el líder agrario de El
132 97) Se refiere a Bárbara Carrión y a Guadalupe Balderas, integrantes fundadoras de Laurel que fue asesinado en 1945, cuando pretendía contender en las elecciones para 133
CEDIM. presidente municipal de San Andrés Tuxtla.
El grupo del CEA y de promotoras comunitarias aprovecharon A través del CEA lograron articularse con el Centro de Pro-
los contactos logrados con los ejidos tabacaleros e iniciaron moción Popular (CPP) y a partir de este contacto se aceleró su
cursos de hortalizas, corte, tejido y repostería; también se ori- desarrollo en el área de salud, ya que el equipo se enriqueció
ginó un grupo de teatro popular conformado por jóvenes. El con el aporte del CPP sobre el conocimiento, procesamiento y
grupo de mujeres de Sihuapan comenzó a desarrollar más en aplicación de las plantas medicinales, adquiriendo nuevos ele-
actividades de las comunidades, cuyo objetivo era lograr cierta mentos para acompañar y capacitar a los grupos comunitarios.
infraestructura y servicios. Así, al finalizar 1984, participaron en el primer taller de salud
sobre el procesamiento de plantas medicinales organizado por
En esta fase de su trabajo fue evidente la necesidad de mayor el CPP.
financiamiento, por lo que entraron en contacto con la Emba-
jada de Holanda, logrando la aprobación de un equipo de riego, En ese año, con la aparición de la plaga que atacó el tabaco
máquinas de coser y tejer, silos para almacenamiento de maíz (el hongo Moho Azul, Peronospora tabacina), la producción
que se destinaron a cuatro comunidades pertenecientes a San se contrajo y cada año las pérdidas fueron mayores para los
Andrés Tuxtla. El contacto con esta embajada fue circunstan- productores de la región (hasta de un 50%).103 Ante la caída es-
cial, pero de gran utilidad para el proceso organizativo que se trepitosa del precio del tabaco, se perdían los cultivos, ya fuera
avecinaba. por la plaga o porque no se recuperaba lo invertido.
La promoción social y búsqueda de recursos permitió a las Tabacos de México (Tabamex) estaba a punto de colapsar,
participantes vincularse con otros grupos organizados que pues ante los manejos plagados de corrupción, la baja produc-
se encontraban realizando una labor similar. En 1984, parti- ción afectada por la plaga que atacaba a los cultivos y el caos
ciparon por primera vez en el Cuarto Encuentro de Mujeres generado, la quiebra era inminente. La zona de Sihuapan y San
Campesinas e Indígenas del Sureste, en Oteapan, Veracruz; fue Andrés Tuxtla nunca pudo recuperarse del desastre económi-
punto de reunión de campesinas, obreras y mujeres de sectores co generado por la afectación a la producción tabacalera. Hoy
populares.102 Ese mismo año iniciaron actividades encaminadas en día son aún evidentes las secuelas de esta crisis.
a apoyar la salud campesina, lo que a la fecha es considerado
uno de los aspectos nodales de su trabajo ya que les permitió En 1985, cuando el equipo del CEA se retiró de la comunidad
atender a las mujeres de la región a través de la realización de y la región, las promotoras de Sihuapan, a quienes daban ase-
papanicolaous (PAP), así como la detección del virus del papi- soría, no contaban con recursos para movilizarse y mantener
loma humano (VPH). el acompañamiento a los grupos lejanos. Ante esta situación,
un nuevo reto se les planteó: ¿Cómo dar acompañamiento a
los grupos que habían organizado? Tal pregunta tenía sentido
102) El primer Encuentro se realizó en 1980, constituyendo un espacio de intercambio 103) Esta situación convulsionó a las plantaciones de tabaco en los años sucesivos.
134 entre las asistentes a lo largo de catorce años. Para quienes ahí acudían era un foro que De hecho, solo los grandes productores que surgieron después de la era de Tabamex 135
les permitía exponer sus experiencias, buscar apoyos y consolidar alianzas. pudieron superar las secuelas del hongo Moho Azul.
ya que muchas agrupaciones mostraban gran interés por conti- ban en su casa. Ellas reaccionaron defendiendo sus actividades
nuar el trabajo iniciado con ellas. y explicándoles los beneficios que lograban para los grupos y
para ellas mismas. Bajo esta presión algunas dejaron el trabajo
Cuando comenzamos a trabajar con los proyec- y el resto se mantuvo integrando el equipo y luchando por él.
tos productivos, fue que comenzamos a trabajar
directamente con las mujeres. Lo primero que El argumento, en este caso despectivo, de parecer machos tiene
hicimos fue una granja de pollos que se puso que ver con varios factores como lo son la identidad de género
en Chuniapan de Abajo antes de tener finan- y los papeles jerárquicamente diferenciados que desempeñan
ciamiento. Eso lo pusimos con un fondo que los varones y las mujeres tanto en la comunidad como fuera
habíamos creado de las ventas que hacíamos. de ella.
Esa granja nos costó $30 pesos: los pollitos, los
alimentos, los comederos, todo. El trabajo que Existen dos elementos importantes que hay que resaltar. El
empieza a ser propio de mujeres fueron los pro- primero tiene que ver con el uso del espacio público y lo que
yectos productivos: pollos y cerdos. Ellas de por en él se hace. Desempeñarse como sujeto activo y con poder
sí ya tenían de esos animalitos. Eso fue darles de decisión en el ámbito público está asociado a los varones, a
una herramienta para que ellas siguieran [Dora los machos, ellos son quienes pueden desplazarse con entera
Jovel, 2007b, CEDIM]. libertad a través de la calle, la plaza y la comunidad entera.
El equipo decidió realizar actividades que generaran recursos Es diferente cuando de mujeres se trata. Es mal visto que ellas
(venta de comida, de ropa, rifas, etc.) para poder pagar sus aborden este espacio porque su lugar está en la casa. Fuera de
pasajes u ofrecer apoyos mínimos a las comunidades. Así las ahí sólo existen una serie de lugares en donde reproducen
cosas, iniciaron con la primera granja de pollos en Chuniapan actividades como una extensión del hogar: el mercado, el río
de Abajo (mpio. de San Andrés Tuxtla) con recursos propios. (donde se lava), el molino, la iglesia. ¿Por qué esto es así?
El grupo de mujeres de la comunidad construyó la granja con
varas y pedazos de costales. Continuaron el acompañamiento La mujer sola no podía ir a una reunión. Incluso
al grupo de costura de El Salto de Eyipantla y los de salud de sus propias madres les comenzaban a decir:
Santa Rosa Abata (ambas localidades pertenecientes al muni-
cipio de San Andrés Tuxtla). Organizaron también, en 1986, el - Tú te estás desmandando. Ya andas como to-
Primer Taller de Salud Dental en Los Tuxtlas. das las chismosas ¡en la calle!-. Fue un conflicto
con los maridos y con sus propias comunidades
Al interior de las familias de las promotoras de Sihuapan empe- que tenían a las mujeres encerradas (Dora Jovel,
zó a surgir cierta presión para que dejaran el grupo y se dedica- 2007b, CEDIM).
ran a sus quehaceres domésticos. Sus familiares afirmaban que
esas actividades las hacían perder el tiempo y no percibían un Pareciera que la reproducción de los papeles de género, en el
136 salario; además de que les hacía parecer machos, pues no para- sentido en que Teresa De Laurentis (1991) lo plantea, cuenta
137
con la restricción en el uso de espacios y en la movilidad. Se Para la segunda mitad de la década de los ochenta, hubo una
censura a las mujeres cuando utilizan espacios que no les corres- gran recesión. Tabamex retiró sus oficinas y se privatizó por
ponden o desarrollan actividades que regularmente no llevan a ser considerada por el Estado como “no estratégica”.104 Dos
cabo. Existen ciertas tecnologías de género (ibid) que son un organizaciones de productores se disputaron el dominio de la
llamamiento (las más de las veces violento) para que vuelvan empresa: La Unión de Productores “Enrique López Huitrón” y
a los espacios y actividades tradicionales que en el imaginario la “Primitivo R. Valencia”. Finalmente se concedió a ésta última
comunitario son las que a ellas les corresponden. los derechos, debido a su vínculo con los grupos tradicionales
de poder. Con el capital de la nueva organización sólo se logró
Me quedé a vivir con mi abuelita. Ella era bastan- dar financiamiento a sesenta productores de los diez ejidos, en
te rígida: por cualquier cosita me regañaba. Yo condiciones de gran desventaja. Entre los miles de trabajadores
no podía salir. Llegó a cachetearme y me decía: despedidos se contaban las cuatro obreras que participaban en
el equipo de acompañamiento.
- Es que tú andas con fulano y con zutano-. Yo
apenas conocía a la gente de la comunidad. Al En 1987 el grupo de mujeres de Sihuapan comenzó a gestionar
muchacho con el que me casé lo conocí en el financiamiento ante la fundación alemana Misereor para poder
mes de diciembre en el que llegué. Nomás de- desplazarse a las comunidades, así como fondos de autoayuda
moramos cinco meses de conocernos y en mayo para los grupos de mujeres. Mientras esperaban la respuesta, el
me fui con él. Y no era tanto por quererlo, sino equipo continuaba su labor en comunidades del municipio de
por salirme de donde estaba yo porque para mí San Andrés Tuxtla en el trabajo de salud, desarrollaban algu-
la vida era muy imposible. De ahí mi suegro fue nos contenidos “de género”.
a disculparse y ella, mi abuelita, no estuvo de
acuerdo. Decía que ya no valía lo que ellos decían Dos años después, en 1989, Misereor aprobó su propuesta.
porque yo ya no era señorita. Entonces ella aventó Justamente en ese año y como parte de su capacitación en tor-
mi ropa pa’ afuera y ya lo que hizo mi esposo no a la medicina homeopática, el grupo de mujeres inició un
fue recogerla (Micaela, 2007, Unión de Mujeres importante trabajo en torno a la salud.
Campesinas de La Pitahaya).
La capacitación de papanicolaou fue desde 89
(1989). Al inicio nos capacitó Laura Vilchis, una
Muchas de las promotoras que comenzaron su labor en la dé- ginecóloga que luego se fue a España. Estábamos
cada de los ochenta, al hacer un recuento de su experiencia, participando en el equipo de mujeres de PRO-
recuerdan con mucho detalle una serie de obstáculos y restric- MUSEP. Teníamos reuniones en México y ahí
ciones que tuvieron que remontar para continuar con la labor salió la propuesta de (hacer lo mismo) que Laura
con la que estaban profundamente comprometidas. Aunado a hacía con las mujeres en el DF. Ella estaba en un
esta situación sufrieron las secuelas del derrumbe de la indus-
138 tria tabacalera que colapsó la economía de la región.
139
104) En 1992 cerró definitivamente sus puertas.
grupo de EMAS.105 Ellas trabajaban con mujeres PAP. Al principio era motivar a las mujeres de las
dando capacitación en salud, atención a la salud. comunidades y a algunas mujeres que nosotras
Laura participaba ahí y ella nos dice: les dábamos consulta y teníamos más cercanía
con ellas; pero el trabajo se ha ido extendiendo
- A mi me interesa capacitar-. E iniciamos noso- tanto que ahorita no necesitas hacer la propuesta
tras la capacitación. Ya en 89 (1989) fue cuando en las comunidades. Las mujeres vienen (Dora
ella vino e hicimos la primera toma de papani- Jovel, 2007a, CEDIM).108
colaou. Las mismas participantes del taller nos
tomamos el papanicolaou en pareja. De las que Para desarrollar estas actividades el grupo buscó asesoría y
participamos, nosotras como CEDIM, fueron capacitación que le permitiera atender diversas situaciones en
Bárbara, Guadalupe106 y yo. Una señora de Chu- torno a la salud que enfrentaban (y enfrentan) quienes habitan
niapan de Arriba, otra de Chuniapan de Abajo, el área rural de Los Tuxtlas. Esta búsqueda las hizo interactuar
un matrimonio de Popotal.107 El señor vino al con una serie de actores que se involucraron y se comprome-
taller porque había hombres recibiendo la capa- tieron con el espíritu de trabajo de las mujeres de Sihuapan.
citación de mujeres. Él le tomaba la muestra a
su señora. También participó gente de Santiago. Yo las conozco hace diez años. Trabajamos en
Luego Laura vino algunas veces a darnos otros salud, sobre enfermedades respiratorias, diarrea,
talleres. Estuvimos estudiando cuatro años todo que es por las enfermedades que se mueren en
lo que era enfermedades y la problemática de la México ¿verdad? Nosotras trabajamos con salud
mujer tanto en cuestiones de salud física como y con mujeres campesinas. Empezamos a capa-
de salud mental. Todo lo que era violencia y eso, citar a la gente en relación a enfermedades en
¿no? En las pláticas o en los talleres que dábamos general. Empiezo a trabajar más profundamente
a las mujeres, ahí las motivábamos a ellas, pues, con mujeres porque comienzo a ver que una de
para que se hicieran el estudio. Teníamos que las causas de la consulta con mujeres son enfer-
dar una plática de lo que era el papanicolaou, la medades ginecológicas, en especial secreción,
importancia y todo. Ya de ahí se invitaba a las flujo, dolor. Así empiezo a sensibilizarme en re-
mujeres a acudir a CEDIM para que les tomara el lación al cáncer y comienzo a sensibilizar a mis
compañeras promotoras. Ellas estaban haciendo
105) Equipo de Mujeres en Acción Solidaria (EMAS), agrupación cuya sede se el papanicolaou como parte de su consulta y yo
encontraba en la Ciudad de México y que realizaba trabajo de capacitación en torno a les digo:
la salud de las mujeres.
Las capacito a ellas, a las de Teocelo,109 a co- - Aquí hay mucha incidencia de virus. Tenemos
munidades de Orizaba. Las organizaciones me que empezar a trabajar con lo del virus-.111 Y
contratan a mí como asesora para enfermedades continúa la capacitación. Elizabeth112 después se
ginecológicas. Todo eso fue por la demanda que integra ya en el momento en que era lo de hi-
había entre las organizaciones respecto a este bridación.113 Ella tiene como siete años de estar
problema. (Silvia Mendoza, 2007, Asesora de acompañando este proceso (Dora Jovel, 2007a,
CEDIM).110 CEDIM).
La participación de un equipo asesor y el trabajo con las campe- Otra cuestión importante con los grupos han sido los encuen-
sinas de la zona pusieron sobre la mesa diversas problemáticas tros anuales que sostienen en la región. El 11 de junio de 1989,
femeninas en torno a la salud, lo cual fue un descubrimiento ciento setenta y dos mujeres de comunidades de los munici-
que encausó el trabajo que las promotoras realizan hasta la pios de San Andrés Tuxtla, Santiago Tuxtla y Chinameca se
fecha. reunieron para participar en el Primer Encuentro de Mujeres
de Los Tuxtlas.
Ya nosotras medio capacitadas, habíamos hecho
varias campañas, pero no tan así abiertamente. Y En su mayoría las asistentes eran promotoras de salud; otras
cuando conocimos a Silvia se empezó a acercar más integraban nacientes grupos de mujeres que trabajan en
al trabajo. La propuesta que se hizo fue si podía-
mos retomar el trabajo que ya estaba iniciado y 111) Dora Jovel hace referencia al Virus del Papiloma Humano (VPH). Ha sido a partir
que la capacitación nos la pudiera ir dando ella. del trabajo pionero de CEDIM que se ha puesto en evidencia el alto índice de VPH
Es la que nos ha capacitado hasta el momento, en la población rural y urbana de Los Tuxtlas, así como la peligrosidad del mismo al
descubrirse que la variedad característica de la región (la número 16) es una de las
pues. Es en esas campañas cuando ella propone más agresivas al encontrársele en casi el 100% de los carcinomas cervicales (Casados,
venir a hacer colposcopía, que para nosotras era 2008b).
115) “La Casa de la Mujer” cuenta con una sala de espera y una oficina, una habitación
114) A la fecha estos encuentros persisten y las temáticas que se han manejado en para el botiquín, baños para mujeres y hombres, una cocina comedor, salón para
144 cada encuentro van desde el análisis de los procesos electorales hasta los efectos del talleres y reuniones, taller de costura equipado, cuarto equipado para la toma del 145
alcoholismo masculino en las sus parejas e hijos. Papanicolaou, una bodega, un cuarto para atención dental.
“La Casa de la Mujer” se ha convertido en un punto de encuen- protestante,117 vínculos familiares con cierto grupo político en
tro de la región donde convergen varias organizaciones de la la comunidad o la manera en que cuestionan el desempeño de
sociedad civil para capacitarse, coordinarse o realizar eventos los varones en los comités comunitarios o en las asambleas.
propios. Donde las campesinas organizadas pueden compartir
su experiencia e inquietudes, capacitarse y sentirse como parte Muchas de ellas tienen esposos migrantes, algunos de ellos
de una red integrada por mujeres. Es en este lugar que ellas, al trabajan en el Sotavento, otros en el Puerto de Veracruz o en
tomar distancia de la comunidad, pueden ver en perspectiva la Ciudad de México, algunos más se encuentran esparcidos en
el trabajo que han realizado y las posibilidades que tienen por distintos puntos de Estados Unidos. Esta situación las ha con-
delante para llevarlo a cabo. ducido hacia reuniones en donde tienen que acudir en repre-
sentación de sus esposos y así es como asisten a estos espacios
Una inquietud que constantemente flota en el aire y que com- en donde algunas han llegado a confrontar la manera en que
parten en sus reuniones tiene que ver con la experiencia de tradicionalmente se realizan las reuniones o los mecanismos
trascender a sus grupos e involucrarse en otras tareas relacio- utilizados para coordinar las mismas.
nadas con la participación en comités locales que buscan in-
troducir infraestructura en sus pueblos o desarrollar proyectos Los actores locales, encarnados en los ejidatarios, algunas eji-
productivos. datarias, avecindados, así como quienes no tienen derecho de
paso a las reuniones convocadas por las autoridades comunita-
Algunas de las integrantes de los grupos que CEDIM asesora, rias (mujeres, jóvenes, adolescentes) en ocasiones recrudecen
se encuentran desarrollando el papel de gestoras, lo que les ha los mecanismos de control que tradicionalmente ejercen sobre
dado cierto prestigio en sus comunidades o que, en muchos ellas: violencia verbal, hostigamiento, chismes, rumores, vigi-
casos, las ha enfrentado a sectores que descalifican de antema- lancia constante debido a que sus esposos se encuentran fuera
no el trabajo que realizan, así como su capacidad para llevarlo de la comunidad.
a cabo.
Tal como se revisó en el capítulo anterior, Barrera (2003) ya
El único motivo aparente es que son mujeres, pero también es nos adelantaba que estas formas de control y violencia en el
cierto que hay otras razones: su filiación a algún partido distin- medio rural son frecuentes y nos muestran el amplio mosaico
to al Revolucionario Institucional,116pertenencia a una religión a través del cual se ejerce violencia hacia las mujeres: sexual,
verbal, física, entre otras.
116) El Partido de la Revolución Democrática (PRD) surgió para el estado de Veracruz
en esta región, y tiene un buen número de adeptos tanto en los centros urbanos
como en los poblados. Un porcentaje considerable de campesinas que participan en
los grupos declaran su simpatía por este partido, otras incluso acudieron hasta la
Ciudad de México (a más de 12 horas por carretera) a las distintas concentraciones 117) Desde la década del noventa del siglo pasado, han florecido numerosas religiones
convocadas por ese partido de cara a los resultados del proceso electoral de 2006. Esta protestantes en la región, tales como Testigos de Jehová, Luz del Mundo, Evangélicos,
afinidad con el PRD a muchas las ha llevado a un alejamiento con el sector priísta de entre otros más. De las integrantes de la red de mujeres sólo un 30% pertenece a alguna
146 sus poblaciones, creando con ello enemistades o falta de apoyo ante sus propuestas de éstas. La mayoría dicen ser católicas. Esta situación tiene que ver con el origen de 147
de trabajo. los grupos y las CEB.
Para adentrarnos a esta situación y entender los mecanismos Capítulo III.
de opresión que son ejercidos sobre ellas (así como los me-
canismos de resistencia que las mujeres organizadas han de-
“Cuando estábamos dormidas”.
sarrollado), es necesario entender la dinámica de cada una de
las agrupaciones de campesinas en Los Tuxtlas. Como ya se
Los retos de las mujeres organizadas en
adelantó, fueron cuatro los grupos en que se basó el estudio, los Los Tuxtlas
cuales fueron impulsados y asesorados por CEDIM.
118) Galdina Pablo López (Grupo Santa Rosa), Entrevista, Casa de La Mujer, Sihuapan
(San Andrés Tuxtla), 24 de septiembre de 2007. Cuando la entrevistada nombra a Eliza
148 y a Barbarita, se refiere a Elizabeth Páez y a Bárbara Carreón, ambas integrantes de 149
CEDIM.
canismos de participación política y ciudadana de la población pollos y/o de cerdos, cajas de ahorro, hortalizas, formación de
campesina de esta región veracruzana, sobre todo aquellos que promotoras comunitarias, entre otros.
tienen como eje de referencia un proceso organizativo campe-
sino. ¿Qué tiene que ver la organización campesina con la par- Todos ellos guardan un fuerte vínculo personal y de trabajo
ticipación política y ciudadana? ¿Cómo impacta en el quehacer con las promotoras del Comité. Algunas de sus integrantes
ciudadano de las campesinas de esta región? acuden periódicamente a La Casa de la Mujer en Sihuapan, a
los Encuentros de Mujeres Tuxtlecas, construyendo así un lazo
Si partimos de que hombres y mujeres que habitan el campo de colaboración, capacitación y acompañamiento con CEDIM
mexicano ejercen sus derechos y construyen ciudadanía desde por más de dos décadas.119
la marginación social y la desigualdad económica, tal vez nos
será posible delimitar las especificidades de la participación Los cuatro grupos a los que se hace alusión a lo largo de este
política y ciudadana de éstos. Las campesinas además de vivir capítulo muestran procesos de consolidación diferentes, por lo
marginación social y económica, también experimentan des- que el alcance de su participación en la arena política comu-
igualdad de género, podremos entender y dimensionar en su nitaria se caracteriza por tener marcadas diferencias. Algunos
justo valor el proceso organizativo del cual forman parte, ya cuentan con un grado de cohesión que fortalece su quehacer
que es a través de éste que lograron tener los elementos que en el ámbito público. Otros que, pese a que han tenido un con-
potencializan su quehacer ciudadano a partir del hecho de que sistente proceso de capacitación, asesoría y acompañamiento,
son campesinas, pobres y mujeres. no logran posicionarse en la arena pública local. Constituyen
un mosaico en el que se observan las particularidades de las
Precisamente, éste es el manejo que se retoma en las siguien- organizaciones y las diferencias en cuanto a las decisiones y
tes páginas al analizar la participación política diferenciada acciones que cada uno de ellos emprendió.
de las campesinas respecto a sus compañeros dentro y fuera
de las organizaciones. Esos espacios ilustran detalladamente La investigación obedece también a la necesidad de encontrar
cómo se regulan las relaciones de poder, quién tiene derecho algunas pistas (las cuales se retomarán en el capítulo IV) que
de paso y quién debe luchar por obtenerlo. Muestran también permitan comprender la mayor participación política en unos
las implicaciones que tiene para un género y otro el ejercicio grupos y no en otros, bajo qué condiciones algunas de ellas
del poder, la participación política. ¿Cuáles son los obstáculos tuvieron la posibilidad de construir ciudadanía y cuáles fueron
que enfrentan las campesinas para acceder a la participación los obstáculos que limitaron un ejercicio ciudadano de las mu-
política? ¿Cómo impacta la condición de género al quehacer jeres del ámbito rural tuxtleco.
ciudadano desde las mujeres?
119) Tal como se observará en las siguientes páginas, las integrantes de los grupos
En la búsqueda de respuestas, se analizó la historia y trayectoria que aquí se analizan acuden con cierta frecuencia a la Casa de la Mujer de CEDIM.
de cuatro grupos que estuvieron profundamente involucrados En los testimonios que se muestran más adelante cuando se haga referencia a “las de
Sihuapan” estarán hablando de las promotoras del Comité, o cuando se mencione a
con CEDIM, participando activamente, desarrollando proyec-
150 tos productivos, tales como molinos de nixtamal, granjas de
esa localidad, p.e. “íbamos a talleres a Sihuapan”, se estarán refiriendo a La Casa de 151
la Mujer.
Un sector importante del proceso organizativo en Los Tuxtlas, Es importante resaltar que el entorno que hace posible el
lo constituyeron las mujeres, básicamente porque gracias al arranque de los proyectos productivos de mujeres en esta
discurso de la Teología de la Liberación tuvieron oportunidad región tiene que ver con la situación que actualmente padece
de trascender el espacio doméstico y comenzar a construir el campo mexicano: el severo deterioro de las condiciones de
uno propio en donde formularon objetivos que dirigieron el vida, desempleo, bajos rendimientos en la actividad agrícola,
quehacer femenino fuera de la casa, al reunirse, organizarse, el retiro de apoyos gubernamentales a la producción y a la
capacitarse y trabajar. comercialización. Todo ello produce el consecuente abandono
de las tierras para buscar alguna oportunidad migrando (Del
Fuera de algunas actividades que tradicionalmente les permi- Rey, 2004). Este panorama impulsó la búsqueda de ingresos
tían salir de sus hogares, tales como la venta de frutas y verduras vía la transferencia de mano de obra femenina a los mercados
tradicionales120 de la zona o su trabajo en las actividades agro- de trabajo, intensificando con ello la de por sí ardua jornada de
pecuarias, no había mayor justificación para que ellas pasaran trabajo de las campesinas (Suárez y Bonfil, 2004).
tiempo fuera del hogar. Por ello es necesario dimensionar la
importancia del proceso organizativo en las transformaciones Las cuatro historias que a continuación se relatan, más que
de las prácticas tradicionales de las comunidades. ser un mero recuento de algunos hechos vinculados al origen
152 121) Cándida (Presidenta del Grupo de Mujeres de San Leopoldo), Entrevista, San Mapa 2. Los Tuxtlas. Municipios y comunidades de estudio. 153
Leopoldo (San Andrés Tuxtla), 1 de septiembre de 2006. Edición: Roberto González Rodríguez
y desarrollo de los grupos de San Leopoldo, Santa Rosa Cin- ideológicos que se complementaban: la construcción de per-
tepec, La Candelaria y La Pitahaya, nos muestran cuáles son sonas sujeto (en la lógica propuesta por Freire) con un sentido
los obstáculos que enfrentan las campesinas para iniciar y con- crítico de la realidad, que fuesen agentes de cambio asumién-
solidar su proceso organizativo en torno a diversos proyectos dose como hombres y mujeres activos y propositivos (Freire,
productivos, para después trascender esos espacios e ir hacia 1972).
la arena política.
Curas, seminaristas y monjas que hacían suyas las ideas liber-
La información vertida en este capítulo se obtuvo gracias a la tarias y de apoyo a los pobres; promotoras y promotores sim-
realización de cinco grupos de discusión que se desarrollaron patizantes de la corriente teórica de Freire que se cristalizaba
con las y los integrantes de CEDIM, así como con los cuatro a través de una concepción liberadora y transformadora en la
grupos estudiados; además de una entrevista grupal aplicada a educación para adultos, compartían los ideales de construir
Los Jornaleros de la Pitahaya; quince entrevistas a profundidad junto con la población rural una sociedad autosuficiente, que
dirigidas a las integrantes de los grupos y promotoras; además produjera sus propios recursos y sus propios alimentos, con
de una entrevista abierta y varias charlas informales. capacidad de liberarse de las estructuras que limitaban su par-
ticipación social, intelectual y política.
“La gente no sabe cuál es el fondo de la olla…” La ardua cons- Éste fue en su momento el horizonte idílico que vislumbraron
trucción de una red de organizaciones de campesinas esos agentes externos que tuvieron su punto de encuentro en
Los Tuxtlas en las décadas de 1970 y 1980. Dicho horizonte
En la comunidad se comenzó a rumorar que la contrastaba fuertemente con el modo de vida de esa población
banda del molino les iba a arrancar el cabello o sobre la que deseaban generar cambios: hombres y mujeres en-
que les iba a cortar las manos. También les de- fermos, explotados por el monopolio del tabaco o entrampados
cían que iban a arruinar la maquinaria, que era un por la clase comerciante de San Andrés Tuxtla que acaparaba
equipo muy caro y que no lo iban a poder pagar. su maíz pagándoselos a muy bajo precio, analfabetas y con nu-
Los hombres las desanimaban mucho para que las posibilidades de transformar su vida.
no siguieran en el trabajo organizado, también
sus familias [Dora Jovel, 2007b, CEDIM]. En este contexto las condiciones de las mujeres eran doble-
mente adversas: multíparas, sin instituciones que apoyaran
Un punto de coincidencia de las cuatro agrupaciones tiene que seriamente las especificidades de la salud femenina, expuestas
ver con el vínculo que cultivaron con dos actores importantes a largas jornadas de trabajo tanto en la casa como en el campo,
en el proceso organizativo campesino regional: sacerdotes que explotadas como jornaleras agrícolas o como obreras, ence-
realizaban sus actividades a partir de la filosofía de la Teología rradas literalmente en sus comunidades por falta de caminos,
de la Liberación, y, por otro lado, promotoras del pueblo de Si- recluidas en su hogar (primero en calidad de hijas y después de
huapan integrantes del Comité para la Educación y Desarrollo esposas), minimizadas constantemente por su entorno social y
154 Integral de la Mujer (CEDIM). Ambos compartían principios sujetas a violencia física y sexual.
155
Mis padres me dejaron, me abandonaron y me sobreentendían que las campesinas tendrían mejores condi-
crió mi abuelita En mi primer matrimonio me ciones cuando el grueso de la población asentada en el campo
dejaron también. Él se llevó otra mujer. Y ya me lograse ciertas mejorías. Pronto estos agentes externos enten-
dejé. Y ya agarré mi juicio. Tenía 13 ó 14 años. derían que no era como suponían.
Tuve mi hija a los 15. Luego me junté con otro
hombre. Y pasé amargamiento. El papá de mis Quienes respondieron inicialmente a las propuestas de semi-
hijos antes que se me muriera ¡cómo me pegaba! naristas y promotores fueron los hombres de las comunidades,
¡Cómo sufrí! Pero tenía una amargura que… ¡ja! pues “era natural” que trataran con gente “de fuera”, que se
Ni a al peor enemigo se lo deseo. Estuve con él desplazaran a otras localidades o que se ausentaran por varios
como veinticinco años. Se murió de repente. Per- días, semanas o meses de sus hogares para recibir cursos de
dió su vista y yo lo guerrié… ¡fuu! Él dice que le capacitación, talleres o participaran en retiros convocados por
calló el líquido (agroquímico) en los ojos. la iglesia. Ellos “no corrían peligro alguno”, tenían el pase de
- Y bueno, ¿a ti qué te pasó?- le pregunté. salida hacia otros espacios, otra gente y nuevos contenidos.
- Pues fui a echar líquido (agroquímico) y me “Sus” mujeres no tenían esta opción.
salpicó la frente-. Y luego sus ojos los tenía como
sangre: rojos, rojos. Cuando ellas comenzaron a participar en estas salidas fue gra-
Y luego, no crea, él solito reconoció: cias a un intenso proceso de negociación con sus parejas y con
- Santa otras mujeres de su familia que reprobaban rotundamente que
- ¿Qué? fueran más allá de los muros de sus casas o de los límites de la
- Mira, perdóname- dice- yo te falté tantísimas ve- comunidad. Algunas promotoras decidieron tomar parte activa
ces. Perdóname. Yo creo me voy a morir porque en este proceso de negociación. Asumieron la responsabilidad
yo no aguanto-. Y se agarraba así. Se apretaba, de regresarlas “íntegras” a su hogar, de vigilarlas y velar por
se restregaba los ojos. Le lloraban, le ardían. De ellas. Siempre estaba en el aire la idea de que las promotoras
verle sus ojos yo sentía que hasta se me llenaban también eran mujeres. ¿A ellas quién las cuidaría? Ahí era
de agua los míos, porque los tenía como sangre: donde sus compañeros promotores no tenían más opción que
rojos, rojos [Santa, 2006, La Candelaria].122 asumir el papel de guardianes (o chaperones).
En un primer momento parecía una tarea imposible la creación Si bien esta situación puede parecer chocante o hasta chusca,
de agrupaciones de mujeres debido a las restricciones de las pone de manifiesto la condición compartida por promotoras
que eran objeto, pero también porque aquellos dos actores no y campesinas: un estado de vulnerabilidad intrínseco a su
contemplaban la necesidad de trabajar con ellas de manera “ser mujer”, la aparente imposibilidad para responder por sí
exclusiva o diferenciada de su contraparte masculina, sino que mismas como sujetos con capacidad para actuar y tomar sus
propias decisiones. Actuar y decidir lucen como atributos de
los cuales carecen las campesinas, pero que su entorno social
156 122) Santa (Mujeres Organizadas de La Candelaria), Entrevista, La Candelaria
otorga automáticamente a sus contrapartes masculinas, pues
157
(Catemaco), 29 de julio de 2006.
“son atributos naturales en ellos”. Estas asimetrías comenzaron Tuvieron la capacidad de responder a esos mecanismos de
a ser evidentes para los equipos de trabajo, pero también se opresión y comenzaron a preguntarse si sus compañeras de
asumieron como patrones culturales normales, “usos y cos- las comunidades podrían hacer lo propio. Tal como comenta
tumbres” que no pueden combatirse. Dalia Barrera Bassols (2003: 56), las formas de control hacia
las mujeres en el medio rural se muestran a través de una va-
Al respecto, las promotoras recuerdan: riada gama de mecanismos que provienen tanto de su círculo
familiar como de otros sectores de la comunidad. Reprimendas
¿Pues qué te diré? Ni yo misma te puedo explicar verbales, chismes, chantaje y violencia física. Todo está permi-
por qué lo hicimos. Nos fuimos involucrando tido con tal de “encausar” a aquellas que se están desviando de
poco a poco y ya estando adentro nos empezó a su papel tradicional.
gustar, por eso lo hacíamos. Tal vez era que a mi
me daba la oportunidad de salir de mi casa, que Al vivir en carne propia estas tecnologías de género (De Lauren-
tal vez en ese momento yo no lo reconocía de tis, 1991), las promotoras de CEDIM iniciaron una búsqueda
esa manera. Te empiezas a sentir útil, empiezas a incansable de “contenidos sobre género” que permitieran me-
sentir que sí sabes otras cosas. Lo mismo que les jorar la calidad del trabajo que realizaban en las comunidades,
pasa a las mujeres de los grupos nos pasó a no- pero que también les permitiera asimilar el proceso personal
sotras. Yo les digo a las compañeras de CEDIM: por el que estaban transitando.
- A nosotras nos ha costado aprender y nos ha Si bien este hecho abrió una puerta importante que permitió el
costado compartir, porque hemos aprendido ingreso de las mujeres en el proceso organizativo campesino,
compartiendo. No hubo escuela para nosotras. debemos observar que lo hicieron a través del fortalecimiento
Aprendimos con las mujeres de las comunidades. del papel tradicional femenino. Los molinos de nixtamal cons-
Salir a la comunidad te gustaba, te ibas interesan- tituyen el primer gran ejemplo.
do cada vez más [Dora Jovel, 2007b, CEDIM].
marital
Primaria
Estado
grupo
Hijos
Hijas Sus maridos, hijos y hermanos debían apoyarlas para conseguir
el combustible fuera de la comunidad. Siempre tenían que es-
Asunción Completa Socia Casada 41 1 1 tar pendientes de que se contara con gasolina suficiente para
que el molino trabajara sin interrupciones y pudiera dar buen
Alicia 3º Vocal Casada 59 2 5
servicio a sus usuarias.
Ernestina 2° Socia Casada 42 2 2
Obdulia 5º Tesorera Casada 34 1 2 El proyecto implicó un gran reto para ellas. Les generaba gran
No vive
inseguridad no poder leer y escribir con soltura. Sentían que
con su
pareja
160 Gaudencia Ninguna Socia Casada 53 1 1 123) Obdulia (Tesorera del Grupo de Mujeres de San Leopoldo), Entrevista, San 161
Leopoldo (San Andrés Tuxtla), 1 de septiembre de 2006.
eso era un gran freno que les impedía llevar a cabo la contabili- los argumentos que se manejó fue que el molino beneficiaría a
dad del molino o hacer cualquier clase de anotación. la comunidad, pues en aquellos años no había molino de nixta-
mal y para las mujeres y niñas del lugar hacer tortillas para sus
El proceso de capacitación fue arduo y complejo para ellas. familias implicaba toda una tarea.
Impartido por CEDIM, no tuvieron más remedio que acceder,
aprender y poner en práctica conocimientos sobre matemáti- Bajo este argumento, junto con las promotoras de CEDIM soli-
cas que ayudarían a desarrollar el negocio. Entre ellas destacó citaron a las autoridades ejidales que les dieran un terreno en la
Obdulia. Era una de las que tenían la escolaridad más alta (5° zona urbana del ejido para instalar la máquina. El grupo realizó
año de primaria) y fue quien se hizo cargo del puesto de tesore- la solicitud ante la Asamblea Ejidal pero se encontró con la ne-
ra, lo cual, años después desencadenó que ella obtuviera otros gativa de muchos ejidatarios, ya que, bajo el esquema del ejido,
cargos en la comunidad. las mujeres no tenían derecho a recibir un lote: no eran “jefes
de familia”, no estaban solicitando terreno en el área urbana
Desde que entramos en el molino nos orientaron para sus propias familias, sino para un grupo de trabajo.
las del CEDIM. Cómo íbamos a hacer nuestro
corte de caja, las entradas, las salidas, el monto Sólo a través de intensas negociaciones, lograron un acuerdo
total que te queda… sentí que me orientaron mu- por demás desventajoso para ellas, pero que les permitió ini-
cho. Y pues de ahí aprendí. Ya de ahí entré con ciar con el primer proyecto del grupo:
lo del ahorro (caja de ahorro de mujeres), de ahí
dijeron que fuera tesorera de Oportunidades.124 Batallamos mucho para que nos dieran el terreno
La gente me lo pidió y fueron dos años. No crea, en donde ahora tenemos el molino. No querían
luego se me hace a veces difícil pero yo siento y no querían. Hasta que nos lo dieron, pero lle-
que me gusta hacer bien el trabajo y a la gente le gamos a un acuerdo de que, cuando viniera el
gusta el modo en que trabajo. Les doy detalle por párroco de San Andrés, le teníamos que dar para
detalle los cortes de caja y eso les gusta [Obdulia, la gasolina con los recursos que fueran saliendo
2006, San Leopoldo]. del molino [Obdulia, 2006, San Leopoldo].
Participar activamente en el molino trajo consigo una serie Las mujeres de San Leopoldo también tenían que aportar parte
de situaciones que hicieron explícitos los obstáculos que la de sus ganancias a partir de cualquier pretexto o solicitud de la
comunidad y los órganos reguladores del ejido construían en Asamblea Ejidal. Literalmente pagaron por el derecho de piso,
torno a las mujeres con el fin de limitar y reglamentar su par- por estar ocupando tanto física como simbólicamente, “un es-
ticipación en el ámbito público y laboral. Por ejemplo, uno de pacio que no les correspondía”.
124) A partir del sexenio presidencial de Enrique Peña Nieto, Oportunidades fue Esta es una historia que se repite en varias agrupaciones que
renombrado como Prospera. En las siguientes páginas se continuará utilizando la
por esa época echaron a andar sus molinos de nixtamal. Había
162 denominación anterior en atención a que la investigación se realizó antes de que se
fuerte control sobre sus ganancias, así como regulación de su
163
diera este cambió.
comportamiento en el local en donde se instalaba el molino, Recibían talleres impartidos por CEDIM que abordaban temas
hasta el punto en que parecía que la comunidad entera (sobre de distinta índole: elaboración de alimentos, cuidado de la salud
todo los ejidatarios) podían disponer de las ganancias, la ma- femenina, que se traducía en campañas constantes para que se
quinaria y del grupo mismo. hicieran el papanicolaou, así como campañas informativas so-
bre el VPH y la importancia de hacerse colposcopías, además
Las mujeres organizadas decidieron aceptar este acuerdo, ya del seguimiento a las actividades que realizaban en el molino.
que les permitía ejecutar un proyecto y, por ende, un recurso
que había llegado para ellas: “Nunca en nuestra vida habíamos Fue una etapa muy importante para ellas. Además de estar em-
recibido apoyo”. Aprovechar la oportunidad histórica que te- prendiendo su propio proyecto también estaban capacitándose
nían por delante, las empujó a aceptar un acuerdo desventajoso en temáticas exclusivas para ellas, cuestión por demás inédita.
que las minaba económicamente. ¿Qué provecho obtenían de En este sentido fueron de suma importancia los Encuentros de
esta situación? Mujeres Tuxtlecas organizados por CEDIM:
Tal como lo plantean Michel Foucault (2000) y James Scott Otras señoras iban con su marido a los Encuen-
(2000), las relaciones de poder deben entenderse en la lógica tros de Mujeres en Sihuapan y ellos decían:
de las relaciones infinitesimales en donde se manifiestan las - ¡Está bonito! Dan explicaciones. Hay que darle
dinámicas del poder, pero también en la relación que estable- su derecho a las mujeres, respetarlas-. El caso es
cen los opresores y oprimidos: cuáles son los mecanismos de que nos evangelizaban. Ahí nos reuníamos con
opresión y de resistencia y, en ese sentido, cómo es que cada otras personas (otras mujeres); se reunían varias
una de las partes puede obtener provecho de ello. comunidades: Axochío, Tilapan, Los Méridas, La
Candelaria, Catemaco, Tres Zapotes, Santiago,
Las mujeres de San Leopoldo eran concientes de que estaba en San Andrés. Iba el gentío [Cándida, 2006, San
juego la posibilidad de dar vida a su proyecto. Dieron su primer Leopoldo].
paso en la arena pública aceptando un acuerdo que las hacía
lucir como sujetos en desventaja. Veinte años después recuerdan el nerviosismo inicial que les
produjo el hecho de tener que asistir a los talleres de capaci-
Pese a la problemática inicial y a los malos pronósticos de la tación: por un lado los capacitadores de CEDIM tenían ciertas
gente de la comunidad sobre la duración del grupo, el proyecto expectativas sobre ellas y, por otro, la comunidad veía con ex-
del molino se fue consolidando gradualmente. Tardaron dos trañeza y desconfianza que salieran de sus casas y se reunieran
años en pagar el crédito que les habían otorgado, menos de la para recibir “cursos especiales”. Los reproches y jaloneos al
mitad del tiempo que les habían fijado inicialmente, el cual era interior de los grupos domésticos fueron frecuentes mientras
de cinco años. El grupo comenzó a habituarse al rol de trabajo, la capacitación duraba.
el cual consistía en formar parejas que se turnaban semanal-
mente para la atención al público y al manejo de la maquinaria Dice mi boca, es que antes los señores no que-
164 que en un principio desconocían totalmente. rían ni que una saliera. ¡Qué capaz que iban a
165
dejar que fuéramos a la reunión allá a Sihuapan! ya es un machismo, ¿verdá? [Cándida, 2006, San
Pero poco más o menos nos fuimos valorizando Leopoldo].
nosotras, de que también teníamos derecho a sa-
lir, a mirar otras caras, a aprender más. Aquí las Muchos de los temas tratados estaban relacionados a dos aspec-
señoras eran muy tímidas. No querían salir. Y tos importantes. Uno de ellos era acordar qué otras actividades
ahí, poco a poco nos fueron enseñando sobre la podían realizar para lograr más ingresos. Así echaron a andar
dignidad de la mujer y el valor que tenía la mujer. un proyecto de hortalizas (1998), una caja de ahorro (1999-
El 8 de marzo prendemos veladoras, hacemos 2000) que incluyó a mujeres de la comunidad que no estaban
oración o le pedimos al padre que venga a hacer en el grupo, granjas de pollos y borregos.
una misa por las compañeras que murieron en
un incendio en una fábrica por defender su dig- Otro aspecto era el de fortalecer la autoestima de las integran-
nidad porque estaban en huelga [Cándida, 2006, tes y ponerlas al tanto de temas que debían de conducirlas a un
San Leopoldo]. proceso de reflexión grupal e individual, tales como violencia
contra mujeres y niños, alcoholismo en los varones y migra-
ción, entre otros contenidos que en su momento se discutieron
Esta etapa de intensa capacitación fue muy fructífera porque ampliamente y los cuales fueron motivo central de los “En-
hasta la fecha ellas conservan los aprendizajes obtenidos en los cuentros de mujeres” y “Encuentros de hombres” que CEDIM
talleres y reuniones regionales. Los contenidos relacionados ha organizado anualmente desde 1989.
a aspectos contables, técnicos y de reflexión sobre la relación
desigual que se construye en torno a mujeres y varones mar- Como ya se apuntó, desde su inicio, las mujeres organizadas
caron un parteaguas en la vida de los grupos, pero también de tuvieron que aportar con trabajo y recursos a las diferentes
las comunidades. actividades que se desarrollan en la comunidad. Cada familia
asentada en el área urbana de este ejido aporta faenas o dinero
Si bien es cierto que el impacto en lo individual no ha sido ho- para las tareas que se desarrollan en beneficio del pueblo.
mogéneo para todas, es innegable que ha servido para poner
sobre la mesa ciertos cuestionamientos sobre la violencia y el Dado que ellas ocupan un predio en donde se ubica el molino
abuso del que son víctimas las campesinas de la región. siempre han tenido que cooperar con dinero, en especie o con
trabajo. Ellas dicen que dan dos veces “una en la casa y la otra
Ahora las muchachas viven diferente. Mi nuera aquí”. Desde 1999 se tomó el acuerdo que tenían que aportar
sí estudió hasta la secundaria. Luego se casó con cien pesos mensuales a la iglesia, cocinar y trasladar alimentos
él (su hijo) y la dejó que estudiara y que traba- para los presos de la cárcel de San Andrés, entre otras activi-
jara. Dio clases de kinder (CONAFE), luego dio dades.
clase de adultos (IVEA). Ella iba a cursos y él
tranquilo porque la dejaba. Unos muchachos son El hecho de que paguen “doble cooperación” o que acepten
166 concientes, pero no crea, otros siguen igual y eso incondicionalmente todas las actividades que les son asigna-
167
das, si bien puede verse como un abuso, también constituye casas y “tener una vivienda digna”,125 financiara en la década
un mecanismo que garantiza que no sean expulsadas de la del 2000 la construcción de casas de material para habitantes
arena pública. Aunque hay que reconocer que es una estrate- de la localidad.
gia que resalta su posición de desventaja en el espacio público
comunitario. Cándida, integrante fundadora del grupo y su actual presiden-
ta, estuvo a cargo de esas gestiones junto con otras compañeras
Cuando celebramos en el pueblo la fiesta de la y compañeros de su comunidad. Coordinar el trabajo a partir
Guadalupe apoyamos con todo. Con todo. Que de un proyecto que trascendía al grupo de mujeres, le permitió
si ya dimos una gruesa de corrediza (cohetes) a Cándida aplicar sus conocimientos sobre el trabajo grupal así
son $1,200 pesos, que ahorita han de costar como capitalizar la experiencia, tomar para sí nuevos aprendi-
como $1,600 o más de $2,000 pesos. Trae doce zajes y fortalecer el prestigio de su grupo de origen.
docenas de cohetes. O de la parroquia nos man-
dan que nos organicemos para hacer tal comida Ellos organizaron un grupo de trabajo bajo la lógica de que
y llevarla al reclusorio (se le da de comer a los todos los beneficiarios de este financiamiento tendrían que
presos). Ya les decimos: trabajar en la construcción de cada una de las casas que se edi-
ficaran. Con el principio de trabajo colectivo para “construir
- Nosotras las del molino vamos a poner todo-. comunidad”, hombres y mujeres fueron beneficiarios de estas
Todo lo que se dice que lleva (la comida). A actividades en una zona del país que se destaca por los tempo-
veces nos gastamos hasta mil pesos. Además de rales y contingencias climáticas y en donde la frase “tener un
eso tenemos que estar al corriente de todas las techo donde guarecerse” tiene un significado especial.126
cooperaciones que se dan en el pueblo. A lo me-
jor nosotras nos metemos en problemas [Obdulia, Para este periodo dos integrantes salieron del grupo y fue un
2006, San Leopoldo]. acontecimiento que mermó profundamente el ánimo de las de-
más, ya que realizaban préstamos entre ellas sin cobrar intere-
Pese a lo anterior, es interesante notar que a partir de su in- ses, y estas mujeres prefirieron irse del grupo antes que pagar.
cursión en los proyectos productivos y en el espacio público Ese fue uno de los motivos por los cuales han experimentado
local, al grupo le ha sido posible atraer otros recursos a San un gran desánimo en los últimos años.
Leopoldo, beneficiando no solo a las mujeres de la localidad,
sino a la población en general. Su vínculo con organismos y
fundaciones nacionales y extranjeras les permitió que “Hábitat 125) Para mayor información sobre Hábitat, consultar [Link]
para la Humanidad”, un organismo internacional que apoya a [Link]
gente de escasos recursos alrededor del mundo para hacer sus 126) Recordemos que el clima que prevalece en Los Tuxtlas es el cálido húmedo con
abundantes lluvias en verano, siendo su precipitación total anual 2 000-4 500 mm.
Del mes de noviembre a enero se presentan vientos del norte y el resto del año los del
168 noreste. Su ubicación frente al Golfo de México la hace susceptible de los cambios y 169
contingencias climáticas.
Asimismo, se han creado profundas divisiones al interior del - Pongan que la comunidad es un pastel muy gran-
grupo de mujeres, lo cual se debe a varios motivos. Uno de de donde hay borregos, molino, hay diferentes
ellos es la rivalidad que existe entre dos de sus integrantes más actividades. Ustedes como mujeres hicieron toda
importantes, quienes han capitalizado de la mejor manera las esta mezcla y ahí están juntos. Las rebanadas del
capacitaciones y que, dado a su situación particular, han podi- pastel están juntas, pero ustedes, cada rebanada,
do sobresalir con relación a sus compañeras. quiere jalar por su lado. Y cuando se presentan
no dicen: “somos las mujeres del grupo de San
En San Leopoldo hay mucha lucha de poder. Leopoldo”. Ustedes dicen: “soy del molino, soy
Ahora sí que todas ahí quieren mandar. Es no- del borrego, soy de solares, soy…”-.
torio en las reuniones: Mago tiene la verdad en
esto, Obdulia tiene la verdad en lo otro. Creo Ellas mismas hicieron esa división. Y lo hemos
que las dos son líderes y son buenas, pero como trabajado y les hemos dicho y te lo aceptan,
que no saben en qué momento complemen- pero al rato es lo mismo. Ellas no se acaban de
tarse. Esta dice y ésta le repela. Están en total ensamblar. Si van a dar cooperación a la capilla,
conflicto siempre [Dora Jovel, 2007b, CEDIM]. dan las del molino, dan las de solares, dan las de
borregos.
Dicha situación merma sensiblemente sus acciones como gru- - Si ustedes son un grupo es mejor unir una coo-
po, así como la solidez de sus posturas frente a la comunidad. peración y así el Padre siente que le dan un apo-
Otro factor que ha jugado en su contra es la manera en que yo económico fuerte; pero si cada quien le da un
ellas se identifican como grupo: tienen diferentes actividades poquito, entonces eso las debilita como grupo-.
productivas en las cuales no necesariamente participan todas;
por ejemplo, sólo algunas participan en el molino, otras más Esa división de San Leopoldo es de años. Así es la
lo hacen en el grupo de gallineros, algunas con borregos, las comunidad [Dora Jovel, 2007b, CEDIM].
demás en el proyecto de solares. Cuando tienen que afrontar
las cuotas que las hacen pagar, lo absorben a partir del sub- Esta tendencia que tiene el grupo a dividirse va más allá de su
grupo al que pertenecen y según el proyecto productivo al que capacidad de cohesión o de la habilidad para hacer suyos, en
estén adscritas. ¿Por qué es esto así? ¿Carecen de una identidad lo personal y lo colectivo, los principios de equidad y compa-
como grupo de mujeres? ¿Tienen dificultades para concebirse ñerismo entre mujeres. Ellas son parte de una comunidad que
como un frente común con necesidades específicas y objetivos presenta serias fisuras, a la vez que forman parte de familias
compartidos? que, a pesar de que están emparentadas, tienen conflictos
añejos que no han tenido la capacidad de resolver. Dichos
conflictos se han visto parcialmente abordados gracias al tra-
San Leopoldo es una comunidad muy dividida. bajo organizativo impulsado por lo agentes externos y por ellas
170 Nosotras siempre les hemos puesto un ejemplo: mismas, pero aún está lejana su resolución.
171
Así encontramos que las mujeres organizadas de San Leopoldo En otros casos han comenzado a participar en comités locales
conforman un sector más de la población que, utilizando la en donde hasta hace algunos años no habrían tenido cabida.
metáfora de Dora, quieren tomar sus ganancias para resolver Han capitalizado ampliamente los conocimientos que tienen
sus problemáticas particulares sin mostrar hacia afuera una sobre contabilidad, lo que les ha permitido ser tesoreras en
identidad sólida para enfrentar estratégica y políticamente a comités, un puesto que hasta hace poco era exclusivo de va-
los demás sectores de la localidad. ¿Cómo impacta esto en su rones ejidatarios. Mas que ser gestoras o administradoras de
participación política como grupo? ¿Podemos decir que tienen recursos, las integrantes más jóvenes de San Leopoldo se han
un posicionamiento claro y contundente ante la comunidad? introducido gradualmente en cada uno de los espacios de poder
y de toma de decisiones en su comunidad: comités escolares,
Hoy en día la dinámica del grupo ha caído en un impasse. Ya no asambleas locales. Ese ha sido el saldo después de dos décadas
se reúnen con la misma frecuencia que antes (sesionaban una de trabajo.
vez por semana) debido a las múltiples actividades que tienen
que desarrollar. También se reunían para hacer la limpieza de
la iglesia y “decir el rosario”, pero actualmente es una comisión “También andamos luchando”. Las Mujeres Organizadas de
la encargada de esta tarea. Santa Rosa Cintepec
En San Leopoldo este grupo destaca por su gran capacidad de Esta población se involucró en 1987 en actividades en torno
trabajo, lo cual en realidad es una respuesta de las mujeres ante a la iglesia católica, que fueron animadas por campesinos de
la carga de actividades que los órganos ejidales les imponen comunidades cercanas que de manera voluntaria servían a la
como un costo extra por estar fuera de sus casas. Es evidente iglesia y que eran llamados apóstoles de la palabra. La aparición
que la sobrecarga de actividades está desgastando a sus inte- y labor de convencimiento de estos apóstoles fue determinante
grantes. Han pasado dos décadas desde que comenzaron su para “reactivar la fe” y “dar a conocer la palabra de Dios” entre
vida grupal, pero también de desgaste físico. No existe la idea los habitantes de Santa Rosa Cintepec.127
de relevo generacional y para las mujeres está siendo cada vez
más difícil afrontar todas aquellas responsabilidades extra que Partían de una “misión liberadora” apoyada por la mística de la
garanticen su permanencia como grupo. Teología de la Liberación. Uno de estos apóstoles,128 a la par de
su labor de predicación, inició talleres sobre medicina herbo-
Las integrantes más jóvenes son las que, de una u otra forma, laria y “vinos medicinales”. Con el tiempo, una serie de activi-
están capitalizando el proceso que han vivido por años: se han dades desarrolladas en torno a la iglesia y la construcción de la
capacitado, han tenido la oportunidad de viajar fuera de la co-
munidad, se han adaptado a los mecanismos de participación
de los espacios públicos comunitarios y han cultivado cuidado-
127) Esta localidad pertenece al municipio de Hueyapan de Ocampo, a pesar de que
samente la experiencia de negociar con agentes externos. Bá- tiene mayor interacción con la cabecera municipal de Catemaco.
sicamente son ellas las que atraen financiamientos y proyectos
172 a su localidad.
128) Su nombre es Juan Ixtepan, de la comunidad Cuesta de Laja, mpio. de San Andrés 173
Tuxtla.
nueva capilla del pueblo cimentaron la costumbre de trabajar Con el propósito de difundir “la palabra de Dios”, hombres y
de manera conjunta. mujeres de Santa Rosa salían a las comunidades vecinas.
Un amplio sector del pueblo estaba involucrado en las activida- Éramos varias. Nos invitaba Don Delfino
des de la iglesia y en el “estudio de la palabra”. Formaban parte Mil, que era el coordinador de la capilla.
de un grupo importante de comunidades que pertenecían a la Íbamos o venían de las comunidades. Era
parroquia de Juan Díaz Covarrubias.129 Trabajaban de manera como una convivencia. Hablábamos de la
coordinada en torno a diversas tareas vinculadas a la meta de celebración de la palabra de Dios, cómo re-
“despertar a la comunidad campesina” acercándole informa- flexionarla y cómo la habían entendido los
ción y capacitación que no tenía precedentes. compañeros [Galdina, 2006, Santa Rosa].130
Cuadro 2. Mujeres Organizadas de Santa Rosa Cintepec En 1989 llega CEDIM a la comunidad, como parte del vínculo
que las parroquias tenían con organismos de la sociedad civil y
respondiendo a la invitación que el Diácono les hizo para cola-
Escolaridad
Cargo en
el grupo
Nombre
marital
Estado
Hijos
Hijas
Edad
capacitaciones específicas para las mujeres, las cuales consis-
tían en talleres de tejido y de confección de morrales.
Luisa Sin Socia Casada 46 6 2
instrucción La novedad de estos talleres no fueron únicamente los conteni-
primaria dos, sino la oportunidad y el apoyo que se les brindó a algunas
Teresa Sin Socia Casada 48 1 - de ellas para trasladarse a la capital del estado para recibir este
instrucción tipo de capacitación, situación a la cual no se habían enfrenta-
primaria do con anterioridad.
Juana Secundaria Vocal Soltera 22 - -
Isabel 4° de Socia Casada 34 1 2 Permanecían en Xalapa por tres días en la capacitación. Tenían
primaria la responsabilidad de reproducir los contenidos a su regreso
Margarita Secundaria Socia Casada 32 1 1 ante las compañeras de la comunidad que no habían podido
completa asistir, así como a las mujeres de La Candelaria y San Leopoldo,
Bernardina 2° de Socia Casada 52 3 3 entre otras.
primaria
Galdina 2° de Tesorera Casada 44 - - Si recibes algo hay que compartirlo con
primaria las demás para que vayan aprendiendo. A
174 129) Ésta es la localidad más importante con la que cuenta el municipio de Hueyapan 130) Galdina (Grupo Santa Rosa), Entrevista, Santa Rosa Cintepec (Hueyapan de 175
de Ocampo. Ocampo), 12 de agosto de 2006.
veces nos tocaba que venían y a veces nos La gente critica. A veces mi marido, por alguna
tocaba salir [Grupo Santa Rosa, 2006, Santa enfermedad, se tenía que quedar y mi comadre
Rosa Cintepec].131 me decía:
- ¿Pero cómo es posible? Paso a ver a mi compa-
En esas ocasiones CEDIM las apoyaba con el costo de los dre y estaba tirado, enfermo-.
pasajes o sus maridos les daban dinero para comprarlos. “La Le digo:
comida allá nos la daban las compañeras”. - Pues, yo así lo dejé. Él me dijo que me fuera,
que él se hacía sus teces-.
Una de ellas recuerda que en un principio esta actividad no le Es que no ven bien que el hombre esté enfermo y
gustaba: la mujer sale, pero es que una ya tiene el compro-
miso, pero la gente no lo ve bien. Mi marido se
De hecho, cuando una empieza, pues no le gusta mete a la cocina y no hay mucho problema, pero
ni a uno mismo. Yo cuando salía, pues no me no cualquier hombre se mete. Fue un proceso. Si
gustaba salir, porque, digo yo, ‘luego ni a pasear yo salgo y no me da tiempo barrer, él lo hace. Fue
te sacan’. Mi marido ni a pasear me sacaba. Puro a través de las capacitaciones y todo eso. De nada
en la casa haciendo el quehacer, pero a partir de sirve que uno sea luz de la calle y oscuridad de
los trabajos una ya tiene mayor comunicación su casa. De qué sirve que voy a dar consejos y yo
con las demás. Una se ve (con las otras) y yo no lo hago. A mi marido le costó mucho trabajo.
me sentía contenta estando con las demás. Si no Más antes yo salía por la palabra de Dios. Iba a
fuera por estos trabajos una no tendría tanta co- varias comunidades. Yo volvía, mi marido estaba
municación con las demás [Galdina, 2006, Santa bien tomado. La capacitación y de los talleres
Rosa]. nos sirvió a los dos [Galdina, 2006, Santa Rosa).
Durante ese periodo las socias trabajaron de manera gratuita Con el tiempo, el intercambio de conocimiento entre mujeres
con el objetivo de pagar el crédito lo más pronto posible, no sirvió para tejer redes de apoyo y comunicación, que en su
recibían ningún tipo de beneficio económico, lo que fue mer- momento fueron de gran utilidad para el grupo de Santa Rosa.
mando el interés y ánimo en varias integrantes, quienes se En una ocasión la integrante de uno de estos proyectos que
retiraron del grupo de manera definitiva. habían recibido capacitación se presentó en la casa de Galdina
llevándole un aviso inesperado:
Cuando el crédito para la adquisición del molino fue pagado, las
integrantes decidieron que a final del año y con las utilidades No me lo creas, pero me dicen que a ustedes las
que se habían obtenido, comprarían una despensa que se re- van a quitar de allá (del predio donde estaba el
molino). Vine a visitar a unos parientes de aquí
de Santa Rosa y escuché que se están reuniendo
178 179
132) Se refieren a Guillermo Montoya, asesor y colaborador de CEDIM.
(tanto ejidatarios como avecindados)133 porque su despensa y le ayudábamos. También en
las quieren quitar [Galdina, 2006, Santa Rosa]. esa vez se había firmado, pero yo digo que
los señores se cagan en su misma firma. Yo
La visitante se refería a que algunos jefes de familia pensaban como mujer disvareo, ¡pero un hombre! A
revocar la autorización que les dio la Asamblea General del veces, siento que un hombre disvarea más.
pueblo para que se instalaran en un lote y funcionara ahí el No respetan su decisión. Eso opino yo, pero
molino. Después de una agria discusión sostenida entre los cada quien lo ve diferente [Galdina, 2006,
esposos de las integrantes del grupo y aquellos que se oponían Santa Rosa Cintepec].
a que las mujeres permanecieran en el espacio que se les había
designado, el grupo fue expulsado por la Asamblea y el molino Fueron desalojadas por una asamblea de hombres, pero en
tuvo que reubicarse en el patio de la casa de una de las socias. realidad fue una situación que se gestó desde un sector de la
población que no estaban de acuerdo en que ellas estuvieran
Era 1998 y esta situación dejó muy golpeada la moral del gru- encargadas de esa actividad y que rechazaban que salieran de
po e implicó un desembolso importante porque tuvieron que la localidad, se reunieran con otras mujeres y “les enseñaran a
acondicionar un espacio para que el molino estuviera en bue- hacer cosas”.
nas condiciones. Después de pedir una prórroga para desalojar
el lugar, sus parejas les ayudaron a transportar la máquina. Pasó en La Candelaria, pasó en Santa Rosa, pasó
en Soncoavital, en muchas comunidades… Me-
Yo creo que nos quitaron (el lugar) porque mo insistía mucho que si la comunidad les dio
pensaron que teníamos dinero, como vie- este cachito, que les de un papel. Ahorita está un
ron que pintamos la casita donde teníamos Agente Municipal o el Comisariado, pero cuando
el molino… Querían que les entregáramos esa persona cambie no sabemos quién entre y no
todo el dinero que teníamos. No entiendo vaya a ser que las cosas se volteen; pero ellas se
por qué. A lo mejor como les dijeron que era confiaron mucho. Santa Rosa fue un grupo con-
para beneficio de la comunidad, pensaron fiado, pero que al final salió al frente cuando lo
que teníamos la obligación de regalarles el atacaron. Fue confiar. Nadie tenía un papel que
dinero de nuestro trabajo. Pero nosotras dá- avalara que la Asamblea Ejidal le había dado ese
bamos las cooperaciones que nos pedían. Si lugar. En Santa Rosa fue muy fuerte cuando les
había un enfermito en el pueblo, le dábamos quitaron lo del molino, pero las mujeres se lleva-
ron hasta el piso porque aquellos querían el piso
para poner la Agencia Municipal y ellas lo acaba-
133) La Asamblea General del pueblo de Santa Rosa Cintepec incluye a todos los
varones jefes de familia de la localidad, tanto a avecindados como a ejidatarios. Ellos ban de hacer, tenía como tres meses. Entonces
deciden la resolución que se les dará a los temas o problemas que la misma asamblea agarraron ellas, lo hicieron pedazos y cada una
considera de importancia para el pueblo. Hasta hace algunos años las mujeres no
se llevó un pedazo. Este tipo de cosas no debilita
180 tenían derecho de paso, pero tal como se verá en el siguiente capítulo, a partir de la
a los grupos. Creo que a Santa Rosa no lo debilitó
181
migración se han introducido en estos espacios en representación de sus maridos.
como grupo y a la comunidad le quedó claro que ¿Y por qué crees que les querían quitar todo?
el grupo tenía fuerza para poder decir: Ellas hicieron todo (aportaron dinero para la
construcción de la parroquia), hasta el techito
- ¡Me llevo todo! ¡No les dejo nada!-. [Dora Jovel, del santísimo.135 Nosotras íbamos a capacitarlas
2007b, CEDIM]. y las compañeras no nos decían nada. ¿Cómo
pusieron todo lo que les pedían para la parroquia
Podemos ver este relato a la luz de lo referido por James Scott y aparte les salían las cuentas en el corte de ca-
(2000), como mecanismo de resistencia. Una estrategia que ja? ¡Yo no sé! La cosa es que ellas apoyaron en
cumplió con un doble propósito: poner de manifiesto que ellas todo a la parroquia. ¡Aún así las corrieron! Las
se rebelaban ante la decisión de la Asamblea del pueblo y re- compañeras se bañaron en llanto. Vinieron y nos
tar las disposiciones de las autoridades de la comunidad. Las dijeron que el Padre las corrió. Hubo un pleito
mujeres del grupo de Santa Rosa capitalizaron la experiencia adentro de la capilla. Igual les querían quitar
y, en perspectiva, sostienen que fue un hecho que les permitió todo el dinero. Las corrieron, las sacaron. Ellas
independizarse, ya que al instalarse en un predio particular fueron a la asamblea y había puros hombres.
escapaban a la vigilancia de la comunidad. Están concientes de Ellas les gritaron:
que este grupo en particular tuvo la oportunidad de remontar
la situación, pero que no todas las compañeras organizadas de - ¿Y son ustedes los que están convertidos a la
Los Tuxtlas salieron ilesas de esa experiencia traumática. palabra de Dios? Si nos trataron con la punta
del pie-. Desde ahí el grupo ya no trabajó. Tanto
Al hablar de esta etapa que en general fue sumamente difícil luchar y luchar y mira… A Santa Rosa le pasó
para las campesinas que comenzaban a formar sus grupos y primero, luego Soncoavital y al último La Cande-
que se enfrentaban al recrudecimiento de los mecanismos de laria [Galdina, 2006, Santa Rosa Cintepec].
opresión, las mujeres de Santa Rosa recuerdan al grupo de Son-
coavital,134 ya que ilustra la agresividad con que fueron tratadas En efecto, en Santa Rosa se originó una práctica que dañó
en general todas aquellas que optaban por la organización profundamente a las mujeres organizadas: echarlas del espacio
entre mujeres. público al que habían ingresado a través de su acción religiosa y
organizativa. Esta práctica se fortaleció cuando en La Candela-
Habían instalado su molino en el patio de la parroquia. Una si- ria y en Soncoavital pasó lo mismo. Tuvo lugar en un momento
tuación que parecía a todas luces lógica, ya que formaban parte sumamente difícil para las instituciones ejidales: el recrudeci-
de una CEB y la parroquia daba abrigo a la novedosa actividad miento de la crisis económica y la caída de los precios de los
que ellas emprendían. productos agropecuarios iniciaron la desarticulación de los
ejidos. La región de Los Tuxtlas, en otra época famosa por sus
vastos sembradíos de maíz, comenzó a expulsar mano de obra
134) Localidad de 530 habitantes (244 hombres y 286 mujeres). Pertenece al municipio
182 de Hueyapan de Ocampo. Al igual que las comunidades de estudio, también estuvo 183
involucrada en el proceso organizativo de mujeres. 135) El santo patrono de esa comunidad.
barata a distintas ciudades del país y sus habitantes iniciaron En este caso, el molino no fue el eje en torno al cual se articu-
un desesperado éxodo hacia Estados Unidos. laba la cohesión grupal. Más que un grupo con una trayectoria
ligada a proyectos productivos, las integrantes del grupo de
Las Asambleas Ejidales y comunitarias se tambaleaban, por Santa Rosa han desarrollado una sensibilidad particular por
lo que, recrudecieron su ejercicio de autoridad. Las mujeres reproducir y reflexionar con mujeres del medio rural sobre
organizadas se convirtieron en el blanco perfecto que permitía ciertos temas que como habitantes del campo les interesan de
mostrar la fuerza de una institución que empezaba a ser cues- manera particular, o que por su novedad es difícil tratar con
tionada y fortalecerse a partir de la severa implementación ellas.
de los mecanismos de sujeción que se practicaban sobre las
mujeres. Para sus integrantes formar parte de un grupo que recibía
asesoría y financiamiento externo resultó todo un reto que
Desde un principio las cosas deben de quedar trajo consigo, además de la posibilidad de obtener recursos y
claras. Debe quedar bien claro cuando se pide desarrollar actividades productivas, la oportunidad de ser con-
algo. Y que no malinterprete la gente, porque si sideradas como personas con capacidad para pagar sus deudas
se dice que es un apoyo para la comunidad, ¡Ah, y desarrollar una relación mediada por la confianza que culti-
pues bienvenido! Que sigan chingándose ellas. vaban con sus financiadores.
La gente no sabe cuál es el fondo de la olla.136Hay
veces que ni tenemos dinero. También andamos Un efecto colateral de este proceso fue el prestigio que lograron
luchando [Galdina, 2006, Santa Rosa Cintepec]. ante la comunidad, pues antes de ese hecho pocos eran los que
hubiesen valorado su trabajo y capacidad de negociación con
Esta experiencia mermó la participación del grupo en la pe- agentes externos, lo cual fue por demás significativo para ellas.
queña empresa del molino. Una a una las integrantes se fueron
retirando de esta actividad, pero se fueron integrando a otros
proyectos que el mismo grupo echó a andar cuando compren-
dieron que no podían monopolizar la vena organizativa grupal
en el proyecto productivo del molino de nixtamal.
136) Galdina retoma la frase de un dicho muy popular en la región: “sólo la cuchara
sabe qué hay en el fondo de la olla”. Sólo las integrantes del grupo sabían cuáles eran
184 los recursos con los que contaban y el trabajo que se requería para obtener las pocas 185
ganancias que integraban su fondo.
“Sí me da miedo, pero hay que aprender”. Mujeres de La talizas. Trabajamos muchísimo. Él iba a Sihuapan
Candelaria y en la Sierra de Santa Marta.139 Ya luego nos
dijeron que nos iban a enseñar a hacer morrales.
Las integrantes de este grupo han sido partícipes de un proce- Íbamos tres a Santa Rosa para que nos enseñaran
so que fue por demás accidentando y que hoy en día muestra a hacer morrales y les enseñábamos a las demás
la cara menos amable de la organización de campesinas en la cuando regresábamos, y salíamos a vender los
región de Los Tuxtlas.137 Su historia es sumamente importante morrales que hacíamos. Habíamos agarrado
porque ilustra la diversidad de experiencias que caracterizan pollos, hicimos un corralito para encerrarlos,
un proceso organizativo campesino a nivel regional. para que produzcan. Nos los repartimos. Unos
estaban grandes y otros chiquitos. Después vino
La trayectoria de estas mujeres surge también a partir de pro- lo del molino [Grupo de La Candelaria, 2006, La
motores vinculados a la Teología de la Liberación y a la idea de Candelaria].140
que es la sociedad civil la que tiene en sus manos la responsabi-
lidad de transformar las condiciones de vida de quienes habitan
las áreas rurales del país. Así iniciaron actividades productivas
y de capacitación con las personas que estuvieran dispuestas a
participar con ellos.
137) Cuando realicé el trabajo de campo en La Candelaria, la idea inicial era organizar
un grupo de discusión que proporcionara la información necesaria para sistematizar
su historia y experiencia. Debido a las fuertes fricciones que hay entre las integrantes,
este ejercicio fue imposible después del segundo intento. Opté por entrevistarlas a
cada una de ellas en la intimidad de su casa y fue como cada una se sintió en libertad
y confianza de expresar su verdadero punto de vista sobre el grupo y el trabajo en
el molino. Es por ello que a lo largo de este apartado haré alusión a entrevistas por
separado y pocas veces a una discusión grupal.. También tuve la oportunidad de 139) Cuando dicen Sihuapan, se refieren a que iba a capacitarse o a colaborar con
registrar el testimonio del quien era Agente Municipal de La Candelaria, Mauro CEDIM. Cuando hablan de Sierra de Santa Marta, se refieren a la región vecina nahua
Chima, esposo de una de las integrantes del grupo. popoluca, en donde también existe un destacado proceso organizativo encabezado por
diferentes OSC.
138) Se refiere a Álvaro Chimal, un promotor comunitario que impulsó la creación
186 del grupo de mujeres de La Candelaria. Falleció poco tiempo después de que el grupo 140) Mujeres Organizadas de La Candelaria, Grupo de discusión, La Candelaria 187
comenzó a trabajar en el proyecto del molino de nixtamal. (Catemaco), 17 y 22 de julio de 2006.
Cuadro 3. Mujeres Organizadas de La Candelaria Este promotor había participado activamente con los grupos
religiosos de las localidades vecinas y con CEDIM. Conocía
de primera mano las experiencias que ahí se estaban desarro-
Edad (años)
Cargo en el
Escolaridad
llando y la iniciativa de coordinar la creación de los grupos de
Nombre
marital
Estado
grupo
Hijos
Hijas
mujeres. Sabía también de los recursos destinados para estas
actividades, y esta información constituyó el principal argu-
mento que utilizó en la primera reunión a la que convocó.
En esa primera reunión, Álvaro solo les dejó ver la posibilidad Yo tenía 14 años cuando empezamos. Ahora
de un apoyo a futuro, el cual se daría en especie a través de un tengo 27 años. Fui una de las primeras que em-
molino de nixtamal. La mayor parte de las asistentes ya no re- pezó. En aquel tiempo mi tío (Álvaro) nos ayudó
gresó a las siguientes reuniones ante la imposibilidad de recibir mucho porque hacía muchas reuniones y ahí
un recurso en efectivo de manera inmediata, pues considera- resolvíamos los problemas. Con él anduve allá
ban que “era pérdida de tiempo y teníamos quehacer”. en San Andrés buscando el molino con las de
Sihuapan y hasta sin comer andábamos por allá.
Uno de los puntos de coincidencia de las que permanecieron Íbamos a talleres allá a Sihuapan. Nos enseñaban
reuniéndose era que sus padres o maridos estaban involucra- a hacer medicina, también otros temas de lo que
dos en el proceso organizativo campesino de la región. una podía hacer. A veces nos quedábamos dos o
tres días. Iba yo con mi papá. A veces íbamos dos
No todos estamos conscientizados en que las o tres muchachas. Nos quedábamos ahí en Sihua-
mujeres trabajen y sean libres de hacer algo. Los pan (en La Casa de la Mujer). [Águeda, 2006, La
esposos son de otro pensamiento, de otra idea y Candelaria].
pues no las dejan trabajar por celos o por lo que
sea. Nosotros tuvimos algunas pequeñas capaci- En 1994, apoyadas por CEDIM hicieron las gestiones corres-
pondientes ante la embajada de Holanda y en 1996 les auto-
143) Se refiere a Sierra de Santa Marta.
190 144) Flora (Mujeres Organizadas de La Candelaria), Entrevista, La Candelaria 145) Mauro Chima, Agente Municipal de La Candelaria, mpio. de Catemaco. Entrevista. 191
(Catemaco), 8 de agosto de 2006. 8 de agosto de 2006.
rizaron el crédito para el molino. Así como sucedió en otras hasta la tierra se mueve. Agarré y lo apagué. Y
comunidades, este “apoyo” constituyó un hecho sin preceden- me dicen:
tes, pues era la primera vez que la representación en México - ¿Y ahora quién lo va a controlar?-.
de un país europeo otorgaba financiamiento para un proyecto - Pos Don Mauro- les dije.
productivo desarrollado por mujeres de La Candelaria. Dicha - ¡No! Yo no- dice.
situación llamó la atención de la comunidad entera, así como - Pues vuélvalo usté a prender- le digo. Y ya
de las autoridades ejidales. agarré, con calmita le fui corriendo una banda
que tiene. Le fui regresando pa’ tras, despacio,
Las actuales integrantes recuerdan que fue complejo el proceso graduándole el sonido, porque si le da uno duro
de aprendizaje, pues no sabían trabajar en equipo ni utilizar el se apaga. En eso me dice Angelina:
molino de nixtamal. Por lo que comenzaron a “moler” (dar el - ¿No te da miedo?-
servicio a las mujeres de la comunidad para moler el nixtamal) - Sí me da miedo, pero hay que aprender. ¿A quién
tres de ellas y poco a poco se fueron integrando las demás. le voy a decir que venga a bajarle la velocidad? ¡A
Gradualmente fue una tarea que realizaban todas por igual con ninguno!-. También, cuando hay que cambiar el
la misma agilidad. aceite, hay que conseguirse una periquita ¡y óra-
le! A aflojarle para sacarle y echarle el aceite. A mi
A varias compañeras les dieron capacitación me da miedo porque ¿se imagina andar agarran-
allá en Santa Rosa Cintepec, pero cuando se nos do el motor y todo eso? Andar arreglando para
descompone el motor o los baleros, porque tam- ver si lo dejamos bien o lo dejamos mal. Hemos
bién se han gastado, a veces venía un señor de aprendido mirando. Y ahora sí: lo que se grabó
Catemaco que es mecánico y nos decía: se grabó y lo que no pues ahí se quedó (risas).
- Pongan bien cuidao cómo le van a hacer. Cuan- Yo voy al molino cuando ya vamos a prender el
do el aceite ya está muy negro es que ya le hace motor y miro si está bien porque a veces de tanto
falta (cambio de aceite). El motor tiene un ruido estar usando el motor se aflojan los tornillos y
diferente cuando está trabajando bien y cuando hay que apretarle. Nomás hay que ponerle cui-
algo está fallando- ya nos fue diciendo y con mie- dado. También hay sobrecalentamiento, porque
dito fuimos aprendiendo. El otro día Don Mau- ese es un descuido de nosotros. La otra vez se
ro146 prendió el molino y empezó a oírse recio y quemó el motor: le habíamos echado aceite, pero
ellas no pusieron cuidado. del más barato y ese fue el que lo echó a perder.
Y les digo: Ahora le echamos aceite del más grueso, como el
- ¡Hey! ¡Hey! Páralo, páralo. Apágalo porque motor es de doce caballos… [Catalina, 2006, La
está muy fuerte de velocidad- y se siente porque Candelaria].147
192 146) Mauro Chima es el Agente Municipal de La Candelaria y esposo de una de las 147) Catalina (Mujeres Organizadas de La Candelaria), Entrevista, La Candelaria 193
integrantes del grupo. (Catemaco), 8 de agosto de 2006.
Inicialmente las instalaciones del molino se ubicaron en un lote Fuimos a la Junta Ejidal cuando nos querían sacar
que les asignó la Asamblea Ejidal. Al igual que en San Leopoldo del terreno donde estaba el molino ¡y nos saca-
y Santa Rosa, necesitaron permiso de esta instancia para echar ron de la junta! Nos quitaron. Dijeron que iban
a andar el proyecto del molino. En el predio que se les asignó a meter una máquina y que iban a tirar la casa
para edificar las instalaciones que albergarían al molino y al (donde estaba el molino). Nos habían dado ese
grupo, estuvieron trabajando alrededor de diez años. terreno, pero cambiaron de Comisariado y no re-
novaron el acuerdo y ahí fue donde nos quitaron.
En el 2006, la Asamblea Ejidal eligió a un nuevo Comisariado Dijeron que para la fiesta de La Candelaria iban a
Ejidal, máxima autoridad del ejido, quien además representa meter la máquina y que nos iban a botar la casa al
los intereses de la facción política que lo apoya para ascender arroyo. Y ya fue de que nosotros mejor quitamos
a este puesto. Con el cambio del titular de la Asamblea, se im- la casita de ahí. Yo creo es la envidia. Siempre
puso la opinión de un sector de ejidatarios que no era afín a la nos ven unidas y dicen:
familia a la que pertenecen la mayoría de las integrantes del - ¡Pinches viejas! Se pelean pero ahí andan jun-
grupo. Ellos estaban en total desacuerdo con que las ganancias tas-. Ellos se preguntan que por qué, ¿no? [Grupo
obtenidas del molino fueran administradas por ellas. La Candelaria, 2006].
Con el nuevo Comisariado Ejidal vino también la remoción del No tuvieron otra opción más que reubicarse en un predio que
local que albergaba al molino de nixtamal y donde trabajaban prestó el esposo de una de las socias, que es donde se encuen-
las mujeres del grupo. Se argumentó que obstruían el trazo de tra actualmente el molino y donde ellas realizan sus reuniones
un camino rural que se había diseñado. Se les dijo que si no mensuales
se quitaban “arrasarían con la casa del molino y todo lo que
tuviera adentro”. Es importante destacar que las integrantes son parientas entre
sí, cuestión que para este grupo ha sido un gran inconveniente,
Ahora que entró el nuevo Comisariado nomás ya que, por la pésima relación familiar, la dinámica grupal se ha
nos dijo que nos saliéramos, que nos quitáramos, entorpecido y los asuntos en torno al molino se han convertido
como iban a hacer la carretera. Ya tenía diez años en verdaderos problemas.
que estábamos ahí trabajando. Era un solar que
nos habían dado desde el tiempo que comenza- Sus esposos participan activamente en las asambleas mensuales
mos. Tenían papeles de que lo habían firmado, del grupo, bajo el pretexto de que ellas tienen baja escolaridad,
pero luego no valió porque como ya estaba otro que son analfabetas funcionales, por lo que no son capaces de
Comisariado… [Petra, 2006, La Candelaria].148 hacer un corte de caja y dar cuentas a las demás de manera
eficiente.
Las demás compañeras se inconformaron con esta situación, De opiniones divididas, todas coinciden en que no existe un
pues afirman que nunca les pidieron su parecer. ambiente de respeto en donde se puedan ventilar de manera
libre los desacuerdos, las propuestas o cualquier tipo de idea
Este motor (el molino) es nuevo. Lo volvimos a que deje ver algún tipo de confrontación.
pagar porque el otro se lo llevó una señora que se
andaba candidateando para diputada y nunca lo Ha faltado comunicación. Hay chismes, como
regresó. Como no funcionaba bien, se lo dieron que hay envidia en el grupo de La Candelaria.
unas compañeras del grupo porque ella les dijo No todas tenemos el mismo pensar. Eso es lo
que las iba a ayudar; pero no nos avisaron a las que nunca deja trabajar al grupo. No somos con-
demás para ver si estábamos de acuerdo. Por lo formes. No nos vemos como una familia. Pienso
menos yo no supe. El motor tenía cosas nuevas, que si una de las compañeras llegara a faltar (si
era poco lo que le faltaba. No sé si será justo eso. muriera), yo creo que ni lo íbamos a sentir. Al
La iban a buscar a Catemaco y nunca la encon- contrario:
traban, creo que se iba a Xalapa. Demoramos - ¡Qué bueno que se murió! Ya no va a venir-.
sin trabajar como dos meses. Conseguimos otro Les digo que no es el caso de sentir a las perso-
motor ahí con las compañeras de CEDIM, pero nas cuando ya no vivan. Por ejemplo, cuando se
también lo tuvimos que pagar. Como ya tenía- murió esta compañera de Sihuapan, Tía Caya, las
mos una parte nada más pusimos lo que faltaba de CEDIM le lloraron porque de veras la querían
en poco tiempo. Luego lo platicamos entre todas, y no porque son hipócritas. Nosotras nada más
pero las compañeras que se llevaron el motor vamos a llorar, pues por fingir porque nosotras
nomás se molestan [Flora, 2006, La Candelaria]. nunca nos hemos querido. Si alguien está enfer-
ma, no la visitamos. Si aquella compañera tiene
su problema a nosotras nos vale. Nos vale porque
200 149) Angelina Beltrán (Mujeres Organizadas de La Candelaria), Entrevista, La
una también está igual, no nomás ella. Nunca
201
Candelaria (Catemaco), 8 de agosto de 2006.
hemos sido un grupo que se apoye. Nunca ha cuando a nosotras nos vinieron a buscar. Nos
sido así. Tenemos asamblea cada mes y el único dieron capacitación. Eso fue hace diez años.
punto a tratar es el corte de caja, y ya salen unas Para estar en Hábitat antes no había tanto requi-
peleadas. Yo por eso ya no digo nada para que sito, y ahorita ¡es el doble! ¿Quién va a aguantar?
no me ofendan. Ni los ofendo ni me ofenden. ¡Nadie! Que la junta, que tienes que estar a la
Tienen una que andar con la boca bien trancada hora, que la tarea, que la cooperación, que los
porque con una palabra que se le salga a una, con pagos de la casa… como nosotras somos parte
eso tienen. Es un hábito que tenemos que yo creo del comité, vamos cada dos meses y ahí nos da-
que lo vamos a llevar hasta la muerte: el odio. El mos cuenta de toda la problemática que hay allá
odio es peor que el cáncer porque pudre el cora- [Grupo de La Candelaria, 2006, La Candelaria].
zón, pudre el alma [Petra, 2006, La Candelaria].
Tal como sucedió en San Leopoldo y Santa Rosa Cintepec,
el grupo fue polo de atracción para que otras fundaciones y
Lamentablemente las integrantes del grupo se han estancado organizaciones llegaran a su comunidad. Un ejemplo de ello
en una dinámica que poco o nada ha ayudado a su crecimiento fue “Hábitat para la humanidad”, la cual construye viviendas
grupal e individual, lo cual ha disminuido su red de relaciones para la población del área rural y urbana que no cuenta con una
sociopolíticas tanto dentro como fuera de la comunidad. Ello vivienda digna.
les ha perjudicado profundamente y ha reducido el alcance
de sus acciones. Si bien el eje del grupo ha sido el proyecto Dicho organismo ha trabajado en la región a partir de las ges-
del molino, también se han vinculado a otro tipo de iniciativas tiones de las integrantes de CEDIM, por lo que han involucrado
que, ante la falta de cohesión grupal, han abandonado poste- a los grupos de mujeres para que se vean beneficiadas con la
riormente. construcción de casas habitación que les permitan tener vi-
viendas que estén en óptimas condiciones.
Por el grupo de mujeres del molino fue que
vino Hábitat, por el grupo del molino vinieron Algunas mujeres del grupo continúan colaborando con este
las casas. Vinieron a hacer una junta y querían organismo; sin embargo, la participación de ellas y de la co-
a la pareja, al matrimonio. Primero habían ido munidad se ha ido enfriando poco a poco y actualmente se han
puros señores porque en aquellos tiempos esta- dejado de construir casas con financiamiento de Hábitat.
ban acostumbrados que los puros señores en las
juntas. Desde 1994, las integrantes del grupo de mujeres de La Cande-
- Bueno- dijo Raymundo, un señor que vino por laria privilegiaron el trabajo en el molino por encima de otras
parte de Hábitat y que había convocado a la jun- posibilidades de desarrollar proyectos productivos o de crecer
ta- ¿son todos ustedes puros solteros o viudos? en otro sentido. Es este otro elemento que ha tensado la rela-
¡Aquí queremos a las parejas!- dice. Y ya fue ción entre las integrantes de menor edad y sus tías o parientas
202 mayores.
203
Ya tenemos años ahí y siempre con el mismo Otra, nos dieron capacitación para hacer palan-
trabajo. No podemos estar ahí siempre metidas. quetas de amaranto y nunca lo hicimos. Como
Hay que hacer otras cosas, si queremos. Hay que lo que aprendemos lo vamos echando en un
que juntar el dinero y darnos algo, no nada más saco roto, como que no nos interesa de lo que
estar ahí. Cada cuatro días ahí estamos. Yo me nos enseñan. Ya las de CEDIM tienen como me-
desanimo a veces. Hay que juntar el dinero y a dio año que no venían, pero es culpa de nosotras,
ver qué hacemos. Estar metidas ahí, ya no. Por porque lo que nos enseñan no lo echamos a andar
eso yo digo que no vamos a hacer nada. Si nos [Grupo de La Candelaria, 2006, La Candelaria].
estamos poniendo de acuerdo en algo, ya una
se enojó, ya otra está diciendo lo que no es, y la La cohesión interna es inexistente. Las tensas relaciones
otra ya se encabronó porque la insultaron. Eso intrafamiliares terminan por desgajar el intento de proceso
es nomás cuando hablamos. ¡Imagínese cuando organizativo que nació en 1994, pero que nunca logró concre-
váyamos a hacer otro trabajo! ¿Cómo va a salir? tarse. Actualmente el trabajo del grupo ha decaído gravemente
Ya no sabemos si saldremos adelante o estare- y amenaza con la desintegración. Incluso, reunir a todas para
mos con el mismo molino de hace tiempo. Es lo asistir a una asamblea grupal constituye todo un reto:
que me pregunto: ¿ahí estaremos todo el tiempo
que Dios nos sostenga? ¿Ahí vamos a seguir tra- Cuando se cita siempre falta una. Dice que está
bajando? Es lo que me pregunto a veces porque lavando, que tiene mucha ropa. Se supone que
no todas estamos de acuerdo. ¡No hay nada! ¡Eso ya habíamos quedado de acuerdo que íbamos a
desanima! Quién sabe si algún día vamos a salir reunirnos, entonces, aunque veamos que está
adelante o ahí estaremos [Flora, 2006, La Can- tirado todo lo de la casa, hay que hacer caso.
delaria]. Ya habíamos quedado de acuerdo. Luego a la si-
guiente junta falta la otra. ¡Así nunca nos vamos
La relación entre las integrantes ha sido de continua rivalidad. a poner de acuerdo! Cuando estamos todas pues
No logran concretar sus acuerdos y eso les impide comenzar hasta se ve bien. Todas nos ponemos de acuerdo.
una nueva actividad. Las más entusiastas se desaniman porque Todas se enteran. Y si pasa algo y una no se en-
no se respetan los acuerdos. tera, dicen:
- Es que yo no supe, no me dijeron-. ¡Pero no vi-
No nos ponemos de acuerdo, no tomamos las no a la junta! ¿Cómo se quiere enterar de lo que
cosas en serio, no todas jalamos igual. Por decir, dijeron? [Flora, 2006, La Candelaria].
ahorita solo algunas llegaron y ahorita las otras
no llegaron. Eso depende de uno. ¡No nos pone-
mos de acuerdo! ¡No tomamos las cosas en serio!
A veces queremos salir, pero ya por una o dos, ya
204 no podemos. Claro que ahí se muere la ilusión.
205
”Aquí el grupo de mujeres no trabaja solo”. Unión de Mujeres la Unión de Mujeres Campesinas de La Pitahaya inicia alrededor
Campesinas de La Pitahaya de 1973. Está vinculada a varios eventos que tuvieron lugar en
Los Tuxtlas; uno de los más sobresalientes se relaciona con el
En lo político siempre nos han tirado que somos trabajo desarrollado por sacerdotes y monjas que formaron
del partido del sol, del PRD. Y eso siempre ha parte de las parroquias de Los Tuxtlas y que impulsaron proce-
sido un problema para nosotros. Hasta el de la sos organizativos, de capacitación y reflexión con campesinos
caseta telefónica decía: bajo la corriente de la Teología de la Liberación, tal como lo
- ¡Pinche grupo! Vas a ver que va a durar poco detallamos en el capítulo anterior.
tiempo-. Ya ve que aquí hay que tramitar varias
cosas y si eres de otro partido, pues batallas más, Fue por las ideas que les daban los padres que
pero ahora que está el partido gobernando, pues en ese entonces estaban. Les daban ideas a los
a través del grupo han llegado varias cosas a la hombres y de ahí salían las actividades. David
comunidad. [Micaela, 2007, La Pitahaya].150 Flores, Alfredo Chávez, esos eran los sacerdotes
[Micaela, 2007].
El grupo de mujeres de La Pitahaya guarda notables diferencias
con los de San Leopoldo, Santa Rosa Cintepec y La Candelaria. Cuadro 4. Unión de Mujeres Campesinas de La Pitahaya
Surgen de un proceso organizativo que tuvo lugar en la comu-
nidad en los años setenta del siglo pasado, por lo que su historia
Edad (años)
Cargo en el
Escolaridad
tiene más de treinta años.
Nombre
marital
Estado
grupo
Hijos
Hijas
Los recuerdos de las integrantes sobre el inicio de sus activida-
des conjuntas se remontan a la primera mitad de la década de
1970, coincidiendo todas ellas en que el estado de vulnerabili-
Florentina Primaria Socia Casada 40 1 2
dad económica en la que se encontraban los grupos domésti- completa
cos de los cuales eran parte, empezó a diezmar sus ingresos y
situarlos en un franco estado de indefensión. Zoila Primaria Socia Casada 30 2 1
completa
Otro aspecto que es importante resaltar es que dicho origen Eleuteria Sin Socia Casada 58 5 -
está íntimamente ligado al proceso organizativo desarrollado instrucción
primaria
inicialmente por sus parejas, padres y hermanos. La historia de
Manuela 1º de socia Casada No sabe 3 3
primaria
150) Micaela (Unión de Mujeres Campesinas de La Pitahaya), Entrevista, Santiago
Petra Tapia 3º de Socia Casada 39 4 -
Tuxtla, 25 de septiembre de 2007. En la época en que se realizó la entrevista el
primaria
municipio de Santiago Tuxtla, al que pertenece La Pitahaya, estaba gobernado por
206 Jazmín Copete Zapot, quien pertenecía al Partido de la Revolución Democrática 207
(PRD).
Rosa del 5º de Socia Casada 36 4 - sacerdotes que trabajaban en la zona en varias localidades cam-
Carmen primaria pesinas del municipio de Santiago Tuxtla.
Petra Primaria Socia Casada 39 1 2
completa Cuando se desplazaban a esta localidad para “comprar el recau-
Eustolia Sin Socia Casada 40 4 - do”,153 algunos de ellos se quedaban a escuchar misa “en donde
instrucción se mezclaba algunas pláticas sobre la liberación”. Durante cin-
primaria
co años participaron en reflexiones sobre el contexto político
Rosa Primaria Socia Casada 36 1 2 nacional y regional. Fueron invitados a participar en talleres
completa
en torno a esta temática en la vecina región indígena Sierra de
Martha 4º de Socia Casada 44 1 - Santa Marta.
primaria
Antonia Sin Socia Casada 58 7 2
instrucción
Tal como nos adelantó Micaela en el capítulo anterior, las
primaria mujeres de La Pitahaya no se integraron a los talleres ni parti-
Asunción Primaria Socia Casada 41 1 1 cipaban en otros encuentros organizados por la iglesia. No era
completa bien visto ni por su comunidad ni por las comunidades vecinas
que intervinieran en actividades que se realizaban fuera de su
El comienzo de la década de los setenta del siglo pasado trajo hogar o de su localidad. Sus esposos estaban renuentes a “dar-
para las campesinas de La Pitahaya una preocupación que de les permiso” para que salieran de casa, así fuera para participar
hecho compartían con su comunidad: dónde vender la abun- en actividades de la iglesia. Aún estábamos dormidas, comentan
dante cosecha de maíz que habían logrado ese año. Recorde- actualmente algunas de ellas.
mos que ésta era una amplia y productiva región maicera que
contaba con importantes acaparadores del grano. Según recuerdan, esta época fue especialmente difícil, pues
La Pitahaya era un lugar pequeño y aislado. Los campesinos
Para los jefes de familia la venta de la cosecha era sumamente contaban con recursos mínimos para realizar sus cultivos y le-
importante porque les permitía conseguir efectivo y, con ello, vantar las cosechas. Escaseaba el manejo de efectivo y no había
adquirir productos que el grupo doméstico no producía.151 muchas alternativas para allegarse de recursos.
Con este propósito se dirigían a la comunidad El Tibernal,152
en donde vendían buena parte de lo cosechado. Fue en esta Fue por ello que algunas mujeres de la comunidad, al observar
localidad que varios varones de La Pitahaya se vincularon con la difícil situación y compartir sus temores e inquietudes, acor-
daron vender comida, trastos, ropa, frutas, verduras, cobijas y
organizaban rifas para juntar fondos. Salir de casa, e incluso de
la comunidad, estaba justificado siempre y cuando se hiciera
151) Alimentos procesados, vestido y calzado, herramientas, entre otros insumos.
en nombre del bienestar familiar y del apoyo al jefe de familia
152) Punto intermedio entre la cabecera municipal, Santiago Tuxtla, y La Pitahaya,
208 ubicado a la orilla de la carretera estatal que va de Santiago a Villa Isla. Se localiza a 30 209
msnm. Actualmente cuenta con 665 habitantes (347 mujeres 318 varones). 153) Verduras y condimentos para preparar la comida.
para conseguir recursos que permitieran la manutención del La tienda fue al mero principio, hace como
grupo doméstico. veinte años, cuando vendíamos tomate en unas
cacerolitas. Íbamos vendiendo por la calle. Ya
Primero, como teníamos tanto chamaco, pues después en una reunión que tuvimos con los
vendíamos telitas, de un metro o de metro y me- señores se acordó poner la tienda. Primero nos
dio. Después vendíamos trastecitos de peltre, de prestaron una casita y ya luego nos pusimos en
plástico. También vendíamos tamales, matába- este terreno [Unión de Mujeres Campesinas de
mos un cochino para vender. Nos encimábamos La Pitahaya, 2006].
encima del cochino, entre todas, y lo matábamos.
Todavía lo hacemos. Empezamos a las cuatro de Ese fue el surgimiento de la tienda de abarrotes que aún hoy
la mañana y son las nueve de la mañana, o hasta en día es manejada por ellas. Constituye una de las actividades
veces a las doce del día, y todavía estamos aten- más sólidas que ha desarrollado la agrupación, la única que ha
diendo a la gente [Unión de Mujeres Campesinas persistido y que incluso se ha fortalecido a través de los años.
de La Pitahaya, 2006].154
Un grupo mixto ha permitido que ellas tengan una incursión
Entre 1977 y 1980, animados por un sacerdote, cincuenta y en la arena pública menos problemática que la de sus compa-
tres hombres de La Pitahaya echaron a andar una cooperativa ñeras de otras comunidades. De hecho, ellas se conciben como
que posteriormente cerraría debido a malos manejos por parte mujeres que no trabajan solas, que están colaborando en el
de algunos de los socios. En la etapa final de este proyecto son trabajo familiar que desarrollan de manera conjunta.
veinte los socios que permanecieron. Deciden trabajar de ma-
nera más contundente e invitan a sus esposas e hijas para que Aquí el grupo de mujeres no trabaja solo. Traba-
formen parte del grupo. jamos con los señores pues, como les decíamos
al principio, ellos nos apoyaban y nosotras los
Así es como inicia formalmente el grupo de mujeres en La apoyábamos también. Ellos no nos dejan solas.
Pitahaya, como parte de un grupo mixto, coordinado por sus Ellos saben lo que opinamos, por ejemplo, como
esposos y padres, en donde quienes toman las decisiones y ahorita que estamos aquí. Cuando ellos van a una
plantean la estrategia de trabajo son ellos.155 reunión nosotras también estamos sabiendo a
qué van ellos [Unión de Mujeres Campesinas de
La Pitahaya, 2006].
154) Unión de Mujeres Campesinas de La Pitahaya, Grupo de discusión, La Pitahaya La tienda permite a las y los integrantes del grupo, contar con
(Santiago Tuxtla), 26 de agosto de 2006.
efectivo que pueden invertir para otras actividades, tal como
155) Tal como veremos más adelante, esta lógica de trabajo se ha transformado préstamos a quienes forman parte del grupo, permite sufragar
poco a lo largo de tres décadas, pero ha dejado tras de sí un importante cúmulo de
los gastos de quienes salen de comisión para arreglar trámites
210 experiencias para ellas que han sabido capitalizar para las siguientes generaciones de
o asuntos de la agrupación.
211
mujeres de la localidad.
Quienes han brindado asesoría al grupo de La Pitahaya, obser- vender. Nos íbamos turnando para hacerlas. Co-
van con cierto recelo esta situación ya que la tienda es atendida lábamos la miel. Juntamos dinero y compramos
por las mujeres, su manejo es responsabilidad de ellas y los va- una camionetita. La ocupábamos para comprar
rones únicamente apoyan en el traslado de la mercancía, pero las cosas que se iban vendiendo en la tienda,
los beneficios económicos son repartidos por igual. pero también fue de ver la necesidad de las
compañeras que se enfermaban y que no había
La única actividad productiva que ha durado dinero para llevarlas. También la ocupábamos
añísimos es la tienda de las mujeres, pero en la para vender la miel que se producía. La gente
manera en cómo debe manejarse también deci- de Santiago le puso “La Abejita”, pues por lo de
den los hombres porque de ahí sale para todo: la miel ¿no? Después se pudo comprar otra, esa
que si van a una comisión la tienda paga, que si era “La Abejita II” (risas). Dejamos lo de la miel
tienen que pagar algo la tienda paga. Todas las porque los señores le tuvieron miedo a las abejas.
ganancias de la tienda se van en los gastos de la ¡Les picaban refeo! Estaban muy bravas [Unión
organización. Es su cochinito. A las mujeres les de Mujeres Campesinas de La Pitahaya, 2006].
dijeron que es de ellas, pero el dinero se ocupa
en lo que la organización decide. No es su fondo Fue el primer fruto material de su trabajo en conjunto. “La
propio de ellas [Dora Jovel, 2007b, CEDIM]. Abejita” les permitió cumplir con la labor social de llevar a
personas enfermas de la comunidad al hospital de la cabecera
En los primeros años de la década de 1980, poco después del municipal, pues constituía el único medio de transporte que
cierre de la cooperativa, comienzan a trabajar con algunos pro- estaba disponible a toda hora para una comunidad tan alejada
motores que se acercan al grupo al saber de sus antecedentes como la suya.
de trabajo.156 Es gracias a este vínculo que reciben capacitación
sobre apicultura e inician un proyecto que les permite, a lo Hubo una compañera que falleció por un emba-
largo de la segunda mitad de los ochenta, comercializar miel razo, porque no había una camioneta que rápido
a pequeña escala en las comunidades vecinas y en la cabecera la trasladara. Ella iba a dar a luz y no le fue bien
municipal, Santiago Tuxtla. en el parto, tuvo problemas y murió. Fue que nos
vino a nosotros a la mente “¿cómo le haremos
A los señores les tocaba manejar las abejas. No- para no dejar morir a la gente por una enfer-
sotras les íbamos a dejar de comer y nos tocaba medad?” Con el tiempo ellos tramitaron que se
hervir y colar la cera. Salían unas ruedotas bien hiciera lo del camino [Micaela, 2007,].
grandes. Unas eran para nosotras y otras para
Desarrollar el proyecto de apicultura les permitió observar los
alcances del trabajo en conjunto, a la vez que estableció la di-
156) Inicialmente trabajan con Guadalupe Abdó y Jesús Morales, quienes, junto con
námica con la que participarían tanto hombres como mujeres.
212 Guillermo Montoya, formarían la asociación civil CREO, la cual colabora con este
Había una clara división sexual del trabajo en el reparto de ac-
213
grupo hasta la fecha.
tividades que desarrollaban unos y otras: los hombres salían al - Vamos a hacer un reajuste de cuentas. Tienen
campo para trabajar directamente con las cajas de abejas, sólo que venir las parejas ¿o qué nos está pasando?-.
algunos de ellos aprendieron a conducir el vehículo del grupo Y había mujeres que andaban y sus compañeros
y eran éstos los que distribuían la miel en la región. no andaban. Y nos organizaron a todos y ya co-
menzamos a trabajar como grupo de hombres
Por otro lado, ellas desarrollaron diversas tareas al interior de y mujeres. Tomamos esa decisión porque los
sus casas: envasaban la miel, hervían cera, entre otras ocupa- hombres que estaban trabajando en la apicultura
ciones que se repartían equitativamente. A ninguna se le ense- sólo se repartían la miel entre ellos. Entonces,
ñó a conducir a “La Abejita”, ni tampoco tenían mucho interés si tu marido no trabajaba en la apicultura, pues
en aprender a hacerlo. Ocasionalmente, alguna acompañaba no te tocaba miel. Por eso, había que jalar a los
a su esposo a hacer una entrega de miel y aprovechaba para hombres para que también te tocara miel. Todos
hacer algunas compras, visitar a familiares o a amistades. parejos. Y así empezamos [Micaela, 2007, La
Pitahaya].
El desarrollo de la microempresa apícola fue decisivo para ha-
cer una revisión sobre la participación de las y los integrantes Por otra parte, cuando el grupo abandonó el proyecto de las
del grupo, es decir, fue claro que muchos de los “jefes de fami- abejas fue bajo el argumento de “los jefes de familia” relaciona-
lia” no permitían o no impulsaban la integración de sus esposas do a la falta de capacitación para continuar con el manejo de las
en la dinámica grupal. Dicha situación fue visible cuando se colmenas, ya que se habían africanizado. “Picaban harto y se
necesitó repartir el trabajo existente entre más manos. Las pusieron bravas”, pareció ser la razón de peso que expusieron
mujeres del grupo notaron que no todas colaboraban y entre el en un grupo de discusión que realicé con ellos.
quehacer doméstico, el cuidado de los miembros más peque-
ños de sus familias y la correcta ejecución de las actividades Coincidieron que éste fue motivo suficiente para abandonar
que demandaba el proyecto se incrementó su carga de trabajo. una actividad que era bastante rentable para el grupo y que
superaban los ingresos que obtenían gracias a su tienda de
Asimismo, se daban los casos en que eran las mujeres las que abarrotes. Para algunas de las y los asesores del grupo de La
participaban activamente y sus esposos no se integraban a las Pitahaya esto es parte de la inconsistencia de los varones de la
actividades grupales. Fue por ello que se expresó la inconfor- agrupación en el desarrollo de sus actividades.
midad en una asamblea grupal.
Ellos han tenido la oportunidad de capacitarse
Ese fue el inicio de los compañeros, trabajar en en todo. De salir y capacitarse. Dentro de su
la apicultura. Y ya nos fuimos con eso. Y había misma capacitación, ellos se echan todo un rollo,
compañeros que andaban y sus compañeras no porque se han capacitado en agroecología, en
andaban. Y dijimos: todo. Pero en los hechos no hay nada. Inician
una actividad y no la terminan, inician otra y
214 215
argumentan que no sirve. No concluyen ciclos experiencia. En La Pitahaya, no había necesidad de un molino
[Dora Jovel, 2007b, CEDIM]. de nixtamal como pretexto para iniciar el trabajo con mujeres.
Las necesidades de la agrupación iban en otro sentido: generar
Si había un espacio en común que compartía el grupo mixto de un proceso de reflexión que hiciera explícita cuál era la percep-
La Pitahaya era el de las asambleas mensuales de la agrupación. ción que tenían sobre ellas mismas, sobre su trabajo y sobre sus
En éstas se trataban los problemas o inquietudes que las y los necesidades específicas.
integrantes tenían respecto al proyecto, se daba corte de caja y
se tomaban acuerdos. Reunirse mensualmente (o antes si algún Las promotoras de CEDIM percibieron que, a pesar de que el
asunto lo requería) es una actividad que prevalece hoy en día origen y la orientación del grupo estaban ligados a la Teología
en la dinámica de esta agrupación. Inicialmente las mujeres de la Liberación, mucha de la filosofía que apuntaba hacia la
permanecían calladas y la discusión, así como el planteamiento equidad entre géneros era desdeñada por los hombres. Ello era
de problemas y la planeación para resolverlos, corría a cargo de evidente en los espacios grupales en donde se tomaban deci-
sus esposos y hermanos que integraban el grupo. siones, pues siempre prevalecía la voz masculina.
En 1989 ellas se establecen de manera formal en la tienda en Se habían trabajado muchas cuestiones relacio-
donde venden frutas y verduras, pero que posteriormente nadas a la religión, pero era una capacitación
amplían a venta de abarrotes, comida y venta de carne de res que no ponían en práctica. Las decisiones las
o cerdo en ciertos días de la semana. Actualmente continúan tomaban “organizadamente” los jefes de familia.
en ello. Se encargan de hacer trato con los repartidores de los A pesar de toda la capacitación, de todos los años
productos, matan y “arreglan” la carne de las reses o cerdos. de capacitación, los varones no terminan de re-
Regularmente no piden ayuda a sus compañeros para desarro- conocer las cualidades que ellas tienen [CEDIM,
llar las actividades de la tienda. 2005, Sihuapan].157
Ya en 1990 el aspecto y funcionamiento de la tienda era Cuando CEDIM comienza su trabajo con ellas, las invita
otro: habían adquirido un terreno propio para construir un a asistir a algunos talleres en la región indígena Sierra de
local para el negocio. Bajo estas condiciones se dio el primer Santa Marta (invitación que no se hizo extensiva para ellas
encuentro con CEDIM. Las integrantes del Comité quedaron veinte años atrás). Sus esposos se mostraron renuentes para
gratamente sorprendidas por la iniciativa y el empeño que las
mujeres de La Pitahaya ponían en cada una de las actividades 157) CEDIM, Grupo de discusión, Casa de La Mujer, Sihuapan (San Andrés Tuxtla),
que desarrollaban. Este contacto inicial fue muy diferente a las mayo de 2005. Otra entrevista grupal hecha con los integrantes del grupo de La
experiencias que previamente había tenido. Pitahaya (realizada en agosto de 2006) permitió acercarme a una serie de valores y
consideraciones comunitarias sobre el ser mujer, las cuales siempre había escuchado
desde las mujeres y pocas veces desde los varones campesinos. Fue revelador y,
A diferencia de los casos de La Candelaria, Santa Rosa y San en ocasiones, frustrante escuchar opiniones en donde valores como la equidad y
el respeto, tan presentes en la Teología de la Liberación, parecían ausentes cuando
Leopoldo, este grupo tenía camino andado y un proceso orga-
216 nizativo que, para ese año (1990) contaba con dos décadas de
hablaban de sus compañeras (“Las señoras saben, pero nomás de hacer tortillas. De 217
eso pregúnteles y verá que sí saben”).
“darles permiso”; al final, sólo algunas de ellas logran asistir, ahí ve uno cómo trabaja CEDIM y cómo trabaja
con el compromiso de reproducir lo aprendido en un taller OMSA [Micaela, 2007, La Pitahaya].158
para el grupo.
El vínculo con CEDIM permitió que, a iniciativa de los hombres
Es a partir del proceso de capacitación, los talleres con CEDIM de La Pitahaya, se solicitase apoyo a la Embajada de Alemania
y la experiencia de interactuar e intercambiar experiencias para conseguir un tractor, el cual obtienen en 1993. Justo en
con otras mujeres organizadas, que comienzan a verbalizar sus ese año, abandonaron la siembra de maíz y se concentraron en
necesidades como grupo de mujeres y a desarrollar actividades cultivos más comerciales, como el de la sandía. Otro incentivo
específicas para ellas. para proceder en este sentido lo dio Procampo (Programa de
Apoyos Directos al Campo) al fortalecer el cambio de uso de
Iniciaron reuniones semanales sin la presencia de sus compa- suelo, apoyando proyectos relacionados a la ganadería y dejan-
ñeros de organización para discutir cuestiones de la tienda, do de lado a aquellos que tenían que ver con la agricultura.
hacer corte de caja, resolver pendientes y platicar. La asamblea
de mujeres generaba reacciones encontradas: por un lado ellas El caso de los ejidatarios de La Pitahaya es prototípico, un claro
sentían la responsabilidad de desarrollar acertadamente los ejemplo de las estrategias del Estado mexicano por apuntalar
proyectos y actividades que tenían bajo su responsabilidad. la deteriorada situación económica del campo. Cuando las
Su asamblea les permitía tomar acuerdos que posteriormente políticas, programas y proyectos gubernamentales dejaron
llevarían a la asamblea general del grupo. Por otro, sus esposos desprotegidas a las actividades agropecuarias a partir del tra-
se “ponían celosos y se enojaban”. tado de Libre Comercio con Estados Unidos, se desincentivó
la producción de maíz. Situación que como ahora observamos,
Las mujeres de La Pitahaya comenzaron a ver que había una fue catastrófica para un amplio sector del país cuya dieta ali-
propuesta diferente en el trabajo con CEDIM, así como el po- menticia tiene como base el maíz.
tencial de los cambios que se podían generar en ellas.
Antes se sembraba mucho maíz. Ahora ya se
Cuando llegó Lupita, Chuy y Lencho nos empe- dejó de sembrar. Yo creo que se debe a la igno-
zaron a organizar tanto a mujeres como a hom- rancia de la gente porque había un tiempo en que
bres. Nos hacían pláticas y nos daban temas, ¿no? sembraban todos y cuando se llegaba el tiempo
Cómo en otras comunidades estaban trabajando de la cosecha estaba bajo el precio. Entonces
y que si nosotros queríamos pues así podíamos muchos empezaron a no sembrar. La familia
trabajar nosotros. Y así nos daban ideas, pero de mi esposo nunca ha dejado de sembrar, pero
nosotros cooperando. Después nos vinculamos siempre hay problemas. Cuando se va a vender el
a CEDIM y nos fuimos alejando de la OMSA. Y
Tarrés (2001) señala que es necesario desarrollar marcos de El segundo aspecto que salta a la vista es la conjugación de fac-
referencia que nos permitan comprender la acción política de tores que han vulnerado a la población campesina en general:
las mujeres en los sistemas y contextos políticos en donde se la desigualdad económica que históricamente ha padecido y la
desenvuelven, ubicándolas en las relaciones sociales y ofre- desventajosa relación de poder que han mantenido con la clase
ciendo la posibilidad teórica de definirlas como sujetos de sus política y empresarial de Los Tuxtlas. El impacto brutal que
sociedades. Abordar desde esta perspectiva el estudio de la ha generado en ellos la crisis económica global y su reducida
participación política y ciudadana de las mujeres organizadas capacidad de respuesta ante estos factores adversos. Aunque el
228 proceso organizativo campesino que se originó en la región en
229
del medio rural nos plantea la necesidad de conocer y analizar
la década de 1970 ha permitido construir estrategias alternas, poder a su mujer, si es que él no va a estar, y es lo
es preciso reconocer que éstas no han solucionado a fondo su que presentan allá. Las mujeres van porque tie-
condición de campesinos y campesinas pobres. nen que enterarse. En la Junta Fuerte ya asistían
mujeres porque las viudas se iban quedando con
Es ante esta situación estructural que retomo algunas pregun- los certificados de las parcelas, pero nada más.
tas que anteriormente he planteado en este texto. ¿Hay opor- Nunca se pensó que en una Asamblea fuera a ha-
tunidad para las mujeres que viven por debajo de la línea de ber tantísima mujer [Galdina, 2007, Santa Rosa
la pobreza de participar políticamente y construir ciudadanía? Cintepec].159
¿Cómo es que la variante de clase se engarza con su identidad
género y complejiza la construcción de ciudadanía? ¿Qué es un espacio de poder formal? Una esfera de interacción,
negociación y toma de decisiones relacionada a ciertos temas,
Será a lo largo de este último capítulo que se construirán posi- problemas e intereses considerados prioritarios por los acto-
bles respuestas a estas interrogantes a la luz de la experiencia res políticos que ahí participan. Está regulada por normas que
organizativa entre mujeres, así como de diversos factores con- determinan su dinámica, conformación, funciones y alcances,
textuales tales como la migración y las nuevas dinámicas que por lo que constituye un espacio importante dentro del mapa
se tejen al interior de los ejidos. político en donde se encuentra inmerso. Constituye un espacio
cerrado y excluyente, en tanto que la participación en el mis-
El objetivo que conduce las siguientes páginas es el de analizar mo se encuentra restringida: únicamente aquellos sujetos que
sus experiencias a partir de su participación y posicionamiento cumplan con un perfil determinado podrán formar parte de él.
en la arena política local, detectando las estrategias que les
permiten construir ciudadanía. Para ello, será necesario ubicar Las Asambleas Ejidales, las Juntas Locales o Juntas del Pueblo,
cuáles son los espacios de poder formal en los que se desen- así como los Comités Locales (de “Padres de Familia”, de la
vuelven, la manera en que interactúan con agentes externos parroquia local, entre otros) se han constituido en espacios de
y promotores de programas de abatimiento de la pobreza, así poder formal. Son reconocidos como las instancias en donde
como las estrategias que desarrollan para obtener la mayor se dictaminan las resoluciones a la problemática local y en don-
ventaja posible. de se fija la postura y opinión de la población que conforma los
ejidos.
La migración no las ha favorecido. Les ha dado Fueron pocas las que capitalizaron la coyuntura que trajo con-
más carga de trabajo. Hay más espacios a los que sigo el flujo migratorio de los varones, pues contaban con la
ellas no iban y que ahora pueden ir, pero eso les experiencia que les brindó el proceso organizativo:
significa carga de trabajo también. Sí aprende la
mujer, pero trabajando un poquito más. En San ěŲ Negociación con autoridades locales y municipales, inte-
Leopoldo las mujeres no tienen ni voz ni voto: racción con organismos nacionales e internacionales
ěŲ Fortalecimiento de la autoestima a partir de amplios pro-
cesos de capacitación y discusión en torno a procesos
productivos
160) Es una práctica común que en las Asambleas Ejidales y comités comunitarios se
ěŲ Así como temas inherentes a su condición de mujeres y
232 imponga una multa a sus integrantes cuando no asisten a las reuniones a las que se les
campesinas pobres.
233
convocan.
Si bien hubo una serie de factores que permitieron que las b) sufren discriminación por parte de agentes externos
campesinas organizadas se introdujeran en un espacio que no y otros actores políticos foráneos por su condición de
veían como suyo, dicha “invasión” no fue del total agrado de campesinas pobres
diferentes sectores de sus comunidades. Sus familias, parejas, c) el hecho de ser mujeres constituye una limitante cultu-
los ejidatarios e incluso otras mujeres, comenzaron a censurar ral y simbólica que les cierra el paso al ámbito político.
y cuestionar su presencia en la junta fuerte de la que nos habla d) La cultura política “tradicional”, la cual está basada en
Galdina. valores, principios y explicaciones del mundo, propi-
cia acciones que en la práctica invalidan la participa-
“Nunca se pensó que en una Asamblea fuera a haber tantísi- ción femenina en cargos de elección popular. Con ello,
ma mujer” pues no era “su espacio” porque aparentemente el ejercicio de la democracia queda truncado (Dalton,
“no tenían los atributos para estar ahí”, es decir, capacidad de 2004: 219, 235).
discusión, comprensión de la problemática comunitaria y la
habilidad para plantear alternativas viables que permitieran su Tal como apunta Dora en su testimonio, son diferentes perso-
resolución. najes, ajenos o cercanos, los que les cierran el paso hacia la or-
ganización y las asambleas, los comités o en cualquier espacio
Resulta interesante preguntarnos si al interior de los ejidos se en donde puedan hacer oír su voz. Fue una situación más bien
piensa que ser hombre y el título de ejidatario se traducen en la tensa por la que tuvieron que pasar las mujeres organizadas pa-
posesión de las características o atributos que la comunidad, la ra poder entrar y comenzar a posicionarse en las juntas ejidales
Asamblea Ejidal y sus comités exigen a aquellas que se niegan y otros lugares en donde se discutían asuntos de interés para
a monopolizar su vida en el entorno doméstico. ¿Cuáles son mejorar las condiciones de sus comunidades y/o en donde se
los obstáculos que enfrentan las campesinas para acceder a la decidía el rumbo que éstas tomarían.
participación política? ¿Cómo impacta la condición de género
al quehacer ciudadano desde las mujeres? Los esquemas vigentes sobre el comportamiento femenino y
masculino pesan mucho en las decisiones políticas, lo que se
Los obstáculos que tienen que salvar las mujeres que se involu- traduce en violencia de género en los espacios de poder for-
cran en la política local tienen raíz en diversos factores: mal. Las mujeres organizadas son agredidas por otras mujeres
y hombres de su localidad, lo que ha mostrado un claro des-
a) las limitantes propias de su clase social. Muchas for- acuerdo e inconformidad a su participación.
man parte de los 46.2% de la población que es consi-
derada como pobre en el país161 Retomando a Dalton (2004) y a Barrera Bassols (2003), po-
demos observar que los mecanismos de control y violencia
161) Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo constituyen un singular “rito de paso” para aquellas que se
Social (Coneval, organismo oficial encargado de medir la pobreza en México), la cifra aventuran a participar en los espacios formales de poder y
de personas catalogadas como pobres en 2014 ascendió a 55.3 millones de personas
posicionar en la agenda de sus ejidos los temas que consideran
234 (de un total de 119.8 millones de habitantes). Para el caso del estado de Veracruz, el
prioritarios. Ambas autoras nos brindan análisis profundos
235
58% de la población se encuentra en la pobreza [Link]
sobre las experiencias que a lo largo y ancho del país tienen las diversas instituciones sociales. No es preci-
que padecer las mujeres del medio rural para poder ejercer sus so practicar la discriminación abierta o fraguar
derechos ciudadanos y participar en la arena política. conspiraciones patriarcales cuando se puede
asegurar el privilegio masculino por medio de
En Los Tuxtlas tampoco ha sido del todo fácil y en cada una de un empleo rutinario de los procedimientos ins-
las experiencias citadas en el capítulo anterior los problemas y titucionales (Kabeer, 1997:123).
aprendizajes han sido distintos. La transición a los espacios de
poder local ha sido bastante compleja en la medida en que ellas Quienes han podido participar de manera más decidida en
sienten que nuevamente tienen que luchar por un espacio y su las asambleas han llevado consigo muchos de los aprendizajes
permanencia en él, tienen que afrontar los desacuerdos de los que tuvieron al interior de los grupos; curiosamente, la intro-
actores políticos locales respecto a su participación en un sitio ducción de nuevos contenidos ha provocado confrontaciones,
en donde “no deberían de estar”. pero ha permitido posicionar la postura de las mujeres que
participan en torno a diversos temas. Les ha brindado la opor-
Tal como lo señala Naila Kabeer (1997), las instituciones que tunidad de proponer una dinámica diferente en los espacios
regulan la vida política de una sociedad, operan a partir del po- locales de poder formal.
der masculino que discrimina y relega o que incluye y prioriza
la participación de ciertos sujetos para que sean beneficiados El Agente Municipal cuando recibe una coope-
y cobijados por esas instituciones. Transformar la desigualdad ración tiene que hacer su corte de caja, a través
con la que se desarrollan las reglas del juego conduce a las de un papel (papelote o rotafolio). Últimamente
mujeres por un intrincado camino que las obliga a cuestionar (las compañeras del grupo) discutieron con él
los fundamentos de dichas instituciones, así como su lógica y porque no lo hizo así. Entonces le decían que lo
pertinencia. haga en papelógrafo para que así la gente vea.
Y había discusión, porque cuando pedía coo-
El poder masculino también opera a través de peración la gente no le quería dar. Las mujeres
una lógica organizacional de las instituciones que le exigen tienen razón. CEDIM nos enseñó
públicas. Al favorecer ciertos tipos de actores, a hacer cuentas, cosa por cosa, y entonces mu-
habilidades, grupos y capacidades sobre otros, chas mujeres lo ven bien que se haga corte de
las instituciones se construyen típicamente co- caja y que todos lo vean porque así se ve de qué
mo jerarquías de clase y de género. Para desafiar fue el gasto y para qué se agarró el dinero. Las
las reglas y prácticas con base en las cuales se mujeres exigen que se haga así. Todo fue porque
organizan las jerarquías, es necesario cuestionar se hizo un patronato para la fiesta del pueblo
los fundamentos organizativos de las entidades en donde celebramos a Santa Rosa de Lima. Se
públicas. Un análisis institucional del poder mas- juntaron $18,000 pesos de puras cooperaciones
culino (...) nos hace conscientes de los sesgos y se tenía que hacer corte de caja de ahí y no se
236 de género implícitos en las reglas y prácticas de hizo como se acostumbra. No se dijo bien para
237
qué habían ocupado ese dinero y era lo que las Han sido aquellas que se encargaban de las finanzas de sus
mujeres exigían. Ellas en su cara le decían (al grupos quienes ahora son tesoreras en los comités de padres o
Agente Municipal) que para otra ocasión ya no le que, incluso, lo presiden.
iban a dar cooperación. Se le pusieron enfrente.
¡Están en su derecho! [Galdina, 2007, Santa Rosa Cuando mis niños entraron al kinder, me eli-
Cintepec]. gieron como presidenta del kinder.162 La verdad
le eché ganas porque cuando yo recibí el cargo
También ha sido enriquecedora la experiencia que han desa- no me dejaron ni diez centavos en la caja. Nada,
rrollado cuando participan en comités de padres de familia. nada. Y cuando yo salí dejé dos mil y tantos de
Hasta hace algunos años, el personal docente convocaba a los entradas. Y trabajamos todos a mi gusto a pesar de
jefes de familia a “asambleas de la escuela” y se establecía un que era yo mujer. A mí me gustó mucho porque la
diálogo que era réplica de la dinámica de las asambleas ejidales, gente me obedecía. No decían:
pero, en este caso en el Comité de Padres de Familia.
- Esta no, porque es mujer-. Yo le buscaba, estaba
Azuela (1995), a partir de una asamblea de padres de familia activa. Yo no era de esas personas que como soy
que tuvo oportunidad de presenciar en Tebanca, una comu- presidenta, puro mandar. Me ponía con ellos a
nidad perteneciente al municipio de Catemaco, señala que trabajar. Eso les gustó mucho a las señoras, la
quienes presidían las reuniones eran ejidatarios (tuvieran hijos verdad. Dicen ellos:
en la escuela o no). El presidente de la asociación de padres de
familia debía ser hombre y además ejidatario. Si la asamblea es- - Mi respeto para esta mujer-. A mí sí me gusta
taba integrada sólo por mujeres o por varones avecindados, se servir porque digo, quizá otras señoras se ani-
tenía que buscar a un ejidatario que pudiera y quisiera asumir men, que vean que una sí puede [Obdulia, 2006,
el cargo. La cita de Azuela sobre este tema, es un ejemplo por San Leopoldo].163
demás representativo de lo que ocurría en la región.
Es claro que la migración masculina, aunada a la experiencia
Actualmente la dinámica de estos comités se ha modificado de estas mujeres en el ámbito público, las ha ubicado como los
de manera importante. La ausencia de los titulares del ejido sujetos idóneos para llevar a cabo esas actividades. Más que
ha permitido que los avecindados que aún quedan puedan re- puestos administrativos, estos cargos traen consigo prestigio a
presentar el Comité de Padres de Familia en la escuela donde nivel local, pues permiten que la persona que los asuma se po-
estudian sus hijos, pero lo más significativo es que las mujeres sicione de mejor manera en las redes sociales de la comunidad.
organizadas han hecho su arribo a la “sociedad de padres” para
ocupar cargos que tradicionalmente asumían sus contrapartes
masculinas. 162) Presidenta de la Asociación de Padres de Familia.
238 163) Obdulia (Grupo de Mujeres de San Leopoldo), Entrevista, San Leopoldo (San 239
Andrés Tuxtla), 1 de septiembre de 2006.
Tal como señala Obdulia, son puestos para brindar un servicio Las caracteriza otra manera de participar en los espacios de po-
a la comunidad y es ésta la que determina si son eficientes o no der formal, ya que estas prácticas no eran comunes antes de su
tienen la capacidad para llevarlos a cabo. Cuando las mujeres llegada. Dentro de los procesos organizativos la transparencia
organizadas asumen esos cargos logran imprimir una dinámica en el manejo de recursos ha sido una constante que ha permi-
distinta a los comités, pues llevan la lógica de trabajo de sus tido la cohesión de los grupos o, en otras ocasiones, los han
agrupaciones hacia esos espacios que ellas están “invadiendo”. dañado severamente (como se observó en la agrupación de La
Candelaria). Cuando ellas introducen este estilo de trabajo en
Cuando Obdulia dice “y trabajamos todos a mi gusto a pesar de las asambleas, lo hacen gracias al manejo que este aspecto ha
que era yo mujer”, se refiere a que se fijaban objetivos de traba- tenido en las dinámicas que ellas sostienen a la fecha con sus
jo y metas que debían alcanzar, se exigía claridad en el manejo compañeras.
de recursos y se hacían públicos los cortes de caja, entre otras
actividades que extrapolaba de su experiencia de trabajo en su “A pesar de que era yo mujer” es una frase que nos permite
grupo de San Leopoldo y los aprendizajes que ahí obtuvo. aproximarnos a un ambiente tenso en donde se cuestiona,
subestima y critican las aptitudes y capacidad de liderazgo fe-
Uno de los aspectos que más ha despertado la confianza hacia menino. Podemos observar que hay personajes que se mueven
las mujeres que se están ocupando estos cargos se relaciona a con mayor dificultad en la escena pública independientemente
la transparencia en el manejo de recursos. El dinero es un tema de su competencia para desarrollar el trabajo que ahí se les
“delicado” en los comités y asambleas, porque siempre están encomienda.
presentes los actos de corrupción y malversación de fondos
que comúnmente realizan quienes presiden los principales El hecho de que las mujeres organizadas encaren exitosamente
organismos locales. estos retos se traduce en una mayor aceptación a su participa-
ción en los espacios de poder formal, aunque ello no garantiza
Ellas han marcado una pauta distinta pues han recuperado que cambien radicalmente los parámetros con los que se les
una dinámica básica que las promotoras inculcaron en sus valora y acepta.
agrupaciones: los cortes de caja tienen que hacerse de manera
pública, explicando de manera puntual a los y las asistentes de Es pertinente apuntar que este tipo de experiencias desen-
la asamblea el uso y manejo de los recursos que tienen en caja. cadenan una reacción favorable en la opinión pública. En
Para ello se auxilian de técnicas sencillas como un papelógrafo comunidades donde tradicionalmente se les valoraba como
o papelote en donde anotan en letras grandes información personas con falta de agudeza mental y de madurez emocional
básica de “las entradas y salidas” mensuales, entre otros datos. para participar en el ámbito político, han comenzado a verlas
Son cuestionadas en público y ellas responden a las inquietu- con ojos distintos, dando comienzo a un proceso de larga du-
des planteadas. Esta dinámica sencilla borra cualquier suscep- ración relacionado a la transformación del quehacer femenino
tibilidad, a la vez que les ha dado un voto de confianza a sus más allá de la puerta de su casa.
gestiones.
240 241
Esta situación se reproduce de manera constante en diversas de la comunidad y de las instancias en donde se encuentran
experiencias a lo largo y ancho del campo mexicano. En el caso participando. En este sentido, es importante detectar cómo el
particular del sur del Veracruz, podemos apreciar investigacio- papel los organismos externos ha sido detonador de cambios
nes que se remiten al proceso organizativo entre campesinas importantes.
indígenas y mestizas de la región vecina Sierra de Santa Marta.
Pérez Hernández (2010) y Duarte (2006) nos remiten este En un estudio que analiza hechos similares con mujeres orga-
mismo fenómeno. Si bien es cierto que hay marcadas dife- nizadas de Bangladesh, India, Malasia, así como otros países del
rencias entre las popolucas y las mestizas que son sujeto de sur de Asia, se señala lo siguiente:
estas investigaciones, la exclusión de la que son objeto es una
constante. Lo que ha surgido de la experiencia de las ONG
innovadoras es que, en los casos en que se ha
¡Ahora ya no! Ahora en la Junta Ejidal casi hay creado un espacio para escuchar las voces de las
más mujeres que hombres. A través del tiempo mujeres por medio de procesos participativos
ya va cambiando todo. Ya se civilizaron la gente. para la identificación de necesidades o mediante
Las mujeres van porque sus maridos están del prácticas organizativas que alientan la partici-
otro lado o a veces por irresponsabilidad de ellos pación en la formación y transformación de la
van ellas. Les tienen que dar una carta poder “agenda de las posibles decisiones”, puede ma-
[Grupo de La Candelaria, 2006, La Candelaria]. nifestarse un conjunto distinto de necesidades.
Al crear este espacio, estas organizaciones han:
1) ayudado a desafiar los estereotipos conven-
Trascendiendo a otros espacios. Más allá de la organización de cionales respecto a las necesidades de género, 2)
mujeres. hecho visibles categorías de necesidades de las
mujeres que han sido ocultadas, y 3) participado
La trayectoria de las campesinas organizadas de Los Tuxtlas en revelar las interconexiones entre distintos
apunta a una mayor participación en espacios de decisión en aspectos de las vidas de las mujeres (Kabeer,
donde se define la resolución de temas que interesan a diferen- 1997:127).
tes sectores de los ejidos. Algunas de ellas son concientes de
que es estratégico para su agrupación y que las posiciona en la En este sentido, un ejemplo emblemático en la región que nos
arena política de la comunidad. ocupa es el programa gubernamental Oportunidades, 164 cuya
amplia cobertura en los municipios de Catemaco, Hueyapan de
La interacción que han establecido con agentes externos Ocampo, San Andrés Tuxtla y Santiago Tuxtla se traducía en
provenientes de instancias gubernamentales y OSC ha sido
crucial para obtener nuevos aprendizajes y posicionarse en la 164) Al inicio de 2010, este programa atendía en el país a 5 millones 200 mil hogares,
dando cobertura a 25 millones de personas. En Veracruz, está presente en los
arena política local, pues les brinda la oportunidad de ejercer
242 cargos por medio de los cuales obtienen el reconocimiento
212 municipios que integran la entidad, atendiendo a 582,282 familias en 11,191 243
localidades. Fuente: [Link]
una derrama de recursos económicos que el gobierno federal obligan y salen bien. Todas salen bien. Es raro a
destinaba a las localidades de Los Tuxtlas. 165 la que le van a decir:
- Tienes esto y esto- pero se los entregan los re-
Las mujeres que ahí habitan siempre han estado preocupadas sultados hasta después de tres meses (de que les
por ser parte del padrón de beneficiarias y cumplir con los hicieron el PAP). Tenía como seis años que no
requisitos, actividades o cualquier otra demanda del programa: me hacía el papanicolaou. La última vez que me
asistencias a reuniones, recoger la basura y limpiar las calles lo hice fue en el Centro de Salud de Sihuapan. Y
de la comunidad, encalar o pintar los sitios públicos (parques, me dice (la enfermera):
áreas de juegos infantiles, entre otros), llevar a los hijos al mé- - Si le llegan sus resultados es que tiene algo, sino
dico o ir ellas mismas a revisiones ginecológicas, entre otras le llegan es que está bien- y una piensa que es me-
muchas tareas. jor que nunca lleguen los resultados [Dolores].167
La obligatoriedad con la que tienen que cumplir el más míni- El maltrato y la falta de calidad en el servicio regularmente son
mo requerimiento y el autoritarismo que ejerce sobre ellas el aceptados con tal de mantenerse en el sistema de becas a las
personal del programa y del sector salud, no es proporcional que bimestralmente tienen acceso. Tal como lo han señalado
a la calidad del servicio que reciben, tal como lo comentaron algunos autores (Palma, Leonard y Del Rey, 2004), la organiza-
algunas usuarias de la región. ción económica de los hogares tuxtlecos se ha transformado de
manera importante, pues la economía doméstica actualmente
Las mujeres que tienen Oportunidades van a ha- depende de las transferencias provenientes del exterior, des-
cerse el estudio166 porque ahí, pues, las obligan. plazando a las actividades agropecuarias.
Las que no tienen Oportunidades van a CEDIM
o con algún particular cuando otras las animan Cerca del 60% de los recursos con los que cuentan las familias
de hacerse el estudio. A las de Oportunidades las proceden de programas de desarrollo social promovidos por
los gobiernos estatal y federal, así como de las remesas, lo que
conforma una débil red que sostiene la economía de la familia
campesina. Mujeres de Los Tuxtlas, como muchas otras del
165) En la primera década del siglo XXI, el programa Oportunidades atendía en el
país, han asumido la responsabilidad de que este ingreso llegue
municipio de Catemaco a 4,126 familias, 834 becarios y 89 adultos mayores, esto se
traduce en apoyos por un monto de $3,902,110 pesos. Hueyapan de Ocampo contaba a sus familias y se mantenga, aunque para ello tengan que sufrir
con un padrón de 6,390 familias atendidas y 1,067 becarios, lo cual implicaba un total maltrato y discriminación.
de $5,706,300 pesos para ese municipio. San Andrés Tuxtla tenía 18,011 familias,
2,327 becarios y 513 adultos mayores atendidos, por lo que se asignaba a este padrón
$15,650,880 pesos. Santiago Tuxtla, 6,514 familias atendidas, 1,043 becarios y 73
adultos mayores, quienes eran atendidos con un monto de $5,804, 155 pesos. Había
en la región una derrama de recursos federales por la cantidad de $31,063,445 pesos.
Datos obtenidos del documento Apoyos emitidos a las familias beneficiarias por concepto
y nivel municipal (quinto bimestre 2009) en [Link] 167) Entrevista realizada a una usuaria del programa en febrero de 2008 (Casa de la
244 Mujer. Sihuapan, Mpio. de San Andrés Tuxtla). Su nombre ha sido modificado y se 245
166) Se refiere al Papanicolaou (PAP). omite la comunidad de origen.
Las mujeres seguimos trabajando. Yo siento que mejor. Por ejemplo, hace algunos años Isabel170
algunas se están alejando, como muchas ya tie- fue a una reunión a México que era sobre lo de
nen una fuente de apoyo; las apoyan sus hijos o “Oportunidad”, a través de CEDIM se giró la in-
sus maridos que se han ido a trabajar por fuera. vitación. Ahí le explicaron cómo estaba funcio-
Ya no quieren trabajar como estamos acostum- nando lo de “Oportunidad”. Ella todavía no era
bradas a trabajar, ya se cansaron. Como mujeres vocal, eso apenas estaba empezando, pero ahí se
yo siento que el programa de Oportunidades nos informó de cosas que ahora le están sirviendo
ha atrapado más el tiempo, porque tenemos mu- muchísimo, porque le sirvió para saber cómo es-
cho movimiento a través del programa Oportu- taba el movimiento y cómo sigue estando. Isabel
nidades. Nos citan a cada rato y que ahí viene el va a las capacitaciones que convoca el personal
ingeniero, de un momentito a otro nos mandan de “Oportunidad”. Va con María y con otras
a llamar por varios asuntos: que a juntar basura compañeras que están con el programa [Galdina,
que a juntar los palos (troncos). Y ahí nos vemos 2007, Santa Rosa Cintepec].
obligadas. Yo me acuerdo que antes salíamos
voluntariamente a limpiar las calles, pero ahora El enlace con instancias que les proporcionan información de
salimos obligadas por el programa. Oportunida- manera oportuna es una ventaja que ellas tienen sobre otras
des nos ha quitado tiempo para hacer otras cosas mujeres y otros varones de sus comunidades. Esto les permite
[Dolores]. asumir sus funciones con conocimiento de causa, como en el
caso de Isabel, vocal del Oportunidades, quien con antelación
Aún bajo este sombrío panorama, a las mujeres organizadas conoció las características y objetivos del programa, lo que le
les fue posible capitalizar su participación en Oportunidades ayudó de manera decisiva a encarar las funciones de su cargo.
aprovechando los posibles aprendizajes, desempeñándose co- Hombres y mujeres de Santa Rosa Cintepec son concientes
mo vocales,168 trabajando conforme lo aprendido en sus grupos de que las acciones de Isabel se guían por la información de
de origen e imponiendo un peculiar estilo de trabajar. primera mano que ella ha logrado allegarse para desempeñar
sus funciones y para resolver los problemas que han surgido
Cada una tiene sus carguitos. Algunas de las del en su gestión.
grupo son vocales de lo de “Oportunidad”.169 Se
presentan allá. Andamos metidas en todos lados. Cuando realicé el trabajo de campo en las cuatro comunidades
¡En donde quiera! Nos sirve para desenvolvernos de estudio, fue inevitable percibir la fuerte presencia de Opor-
tunidades, así como las secuelas en la carga de trabajo para las
usuarias. Entorpece su quehacer doméstico y participación en
los comités y agrupaciones locales de los que forman parte, así
168) En cada localidad Oportunidades contaba con tres vocales que representan
los rubros a partir de los cuales el programa brinda atención: salud, educación y como su desenvolvimiento en los espacios de poder formal.
alimentación.
246 247
169) Se refiere al programa gubernamental Oportunidades. 170) Integrante del grupo de mujeres de Santa Rosa.
Todo ello debido a que el personal del programa las cita de participación en comités locales o puestos de importancia a ni-
manera intempestiva a asambleas comunitarias o les exige el vel local, compromisos con proyectos desarrollados con OSC,
cumplimiento de tareas que no habían sido programadas como a la vez que tienen que atender las exigencias del programa
resultado de un acuerdo previo. gubernamental, con el fin de que los recursos que reciben bi-
mestralmente no les sean interrumpidos o, en el peor de los
Esta situación les demanda mucho de su tiempo y ha traído casos, cancelados. Este programa se desarrollaba de manera
consigo la dispersión en otras actividades en las que ellas se bastante problemática en las comunidades y contribuye a crear
encuentran involucradas, tales como proyectos de corte pro- o exacerbar las divisiones existentes.
ductivo y de capacitación.
Un segundo ejemplo que nos muestra cómo las mujeres orga-
Es bonito trabajar en grupo. Se distrae uno, se nizadas han interactuado con agentes externos es la fundación
ríe uno de cualquier cosa. Cuando empezamos estadounidense Hábitat para la Humanidad,171 la cual tiene por
sembrábamos frijol, sembrábamos soya, caca- objetivo facilitar y apoyar a familias de escasos recursos para
huate. Nos citábamos para limpiar la planta, tal que construyan una vivienda digna.
día hacíamos la cosecha. Así era, pero ahorita ya
nos volvimos flojas o quién sabe. Tal vez por tan- Hábitat México comenzó a desarrollar actividades en nuestro
to trabajo. La mera verdad, ahorita con esto de país desde 1989 y actualmente cuentan con presencia en mil
Oportunidades nos tienen hasta el copete. Si pu- comunidades en dieciocho estados de la república, benefician-
diera lo botaba. Muchos andaban diciendo que ya do con la construcción de vivienda a más de doscientas mil
no iban a venir (el personal del programa). Ojalá personas.
ya no vengan porque estamos aburridas, porque
cada quince días hay que hacer faenas, que lo Cuentan con un programa específico para la promoción de li-
solares, que hay que ver todo; que la asamblea, derazgos femeninos, el cual tiene por objetivo que las mujeres
que las pláticas. Hasta le dan pláticas cada ocho que se encuentran en condiciones de pobreza y marginación
días a los niños cuando están en la escuela. Y ya superen esas limitantes a través de vivienda digna. Dicha cam-
no puedes salir porque tal día te toca tu plática o paña está dirigida a jefas de familia y a madres solteras.
te toca tu cita. Y como que ya nos chocamos, te-
nemos más trabajo. Estamos ahí ciento ochenta En Los Tuxtlas, Hábitat para la Humanidad comenzó a trabajar
mujeres de aquí del pueblo [Dolores]. con la población rural y urbana de la región desde el 13 de abril
1) El cambio más trascendente es la presencia de ellas en esos Se está gestando una definición distinta acerca de las mujeres,
lugares que originalmente fueron construidos para la partici- sus derechos y la construcción de una relación más equitativa
pación masculina, en una lógica que discriminaba lo que las y justa con ellas. ¿Qué tiene que ver esto con la participación
mujeres pudieran decir o aportar a la discusión. política de las mujeres organizadas? Uno de los atributos que
2) Tiene lugar en el marco del proceso organizativo entre muje- debe de tener un sujeto político es la capacidad de transformar
res, el cual les ha proporcionado valiosas herramientas que han un entorno sociocultural adverso a su participación, así como
sido decisivas en su intervención en los espacios comunitarios. deconstruir y transformar aquellos espacios en donde se hace
3) Han fomentado dinámicas que transforman la lógica de las política. Si bien es cierto que estamos hablando de un proceso
252 asambleas y que modifican costumbres que vician o corrom- de larga duración, no podemos perder de vista que las campe-
253
sinas organizadas están actuando en ello y al paso de los años Cuando las acompañaba a su casa para hacerles una entrevista
han logrado cambios cualitativos importantes. o simplemente para conocerlas un poco más en su contexto
familiar, ante mis ojos experimentaban una transformación
Así, el escenario que observamos hoy en día se encuentra en notable y repentinamente tenía la sensación de que estaba con-
plena transformación, pues se están introduciendo otras diná- versando con otra mujer. De dos caras: una para la asamblea y
micas en los espacios de poder de sus comunidades y en los otra para la casa.
mecanismos de trabajo o la aplicación de ciertos patrones en
las prácticas tradicionales de los actores políticos. Se preguntaban si el marido se enojaría con ellas porque esta-
ban llegando tarde, si los hijos ya habrían comido, si los pollos,
Simultáneamente encontramos patrones culturales que co- los gansos y el marrano estaban haciendo ruido porque nadie
rren de manera paralela con la participación política de estas les había dado agua o de comer. “En casa de herrero, cuchillo
mujeres y que parecen mermar su papel en los espacios de de palo”, me decían, “quién iba a decir que estoy en el molino y
poder. Por ejemplo, si bien la salida de sus esposos, debido a aquí no hay ni un poquito de masa para las tortillas”.
la migración, las ha llevado hacia la arena política, ellas siguen
soportando la tutela que sus suegros, la familia del esposo y la Otro aspecto que llamó poderosamente mi atención en las
misma comunidad ejerce sobre ellas en la ausencia de aquellos. visitas a sus hogares fue la relación con sus parejas, pues son
varones que han abandonado, en su mayoría, el proceso orga-
Si bien se reconoce al interior del grupo doméstico el papel que nizativo del que fueron protagonistas en la década de 1970. De
ellas desarrollan en el grupo de mujeres o en otras instancias ser aquellos quienes entablaban contacto directo con los agen-
locales, se asumía como normal que muchas cosas permane- tes externos, pasaron a ser migrantes, y si todavía no se habían
cieran sin grandes cambios en el hogar. Pareciera que es en el decidido a migrar, se volcaron a las actividades agropecuarias.
grupo doméstico en donde encontramos una mayor resistencia Están en un canal distinto al de sus compañeras, y eso hace
a los cambios en las relaciones desiguales de poder que pade- difícil la tarea de dialogar, negociar y compartir en el hogar.
cen las mujeres.
Al final del camino, aquellas que fueron integradas al proceso
¿Cómo una mujer puede desarrollar una participación política organizativo porque sus parejas eran protagonistas en los mis-
efectiva si en su entorno cercano padece de mecanismos de mos, son las que aún permanecen trabajando en ello.
opresión? Cuando me encontraba en Los Tuxtlas realizando el
trabajo de campo, ésta era una pregunta que me asaltaba con A los varones les falta decisión. Yo a veces lo
frecuencia. Me encontraba con mujeres que en las asambleas y siento en mi mismo hogar. A veces pienso que
en sus grupos participaban de manera decidida y contundente, si mi marido fuera más activo, ya los señores es-
con bastante claridad en cuanto a la forma como debían ser tarían haciendo otra cosa. Él trabajaba mucho en
tratadas en el ámbito público. lo del campo con otros señores. También hacían
su corte de caja y se ponían bien contentos los
254 señores. Se reunían en la casa. Yo hacía tamales
255
y les daba su café. Yo le digo a él que se puede discriminación, explotación o exclusión a un estado de con-
trabajar con la gente, que se puede motivar a los ciencia, autodeterminación y autonomía, el cual se manifiesta
jóvenes.173 en el ejercicio del poder democrático, que emana del goce
pleno de sus libertades y derechos (Martínez, 2000; Zapata, et.
al., 2002; Lagarde, 1996). Es decir, depende de una serie de
De empoderamiento e individuación factores tanto internos como externos al sujeto o de los sujetos
para que sea posible esa transición.
¿Qué ha pasado con el proceso organizativo campesino? A pe-
sar de que las mujeres fueron integradas al mismo en calidad Tal como señala Janet Gabriel Towsend (2002), es necesario
de “invitadas”, al paso de los años capitalizaron esa experiencia que entendamos que el empoderamiento es un proceso que se
mucho más que sus compañeros. ¿Qué de particular tuvo la desarrolla a lo largo del tiempo y espacio, mas no es el resulta-
experiencia de ellas que las impulsó como sujetos políticos y do de una acción.
las catapultó hacia la arena política local?
El empoderamiento tampoco es una solución...
Con el propósito de dar respuesta a estas preguntas y analizar no ofrece resultados predecibles ni fácilmente
las posibles transformaciones en la socialización política de las mensurables, porque es imposible predecir qué
mujeres y la relación que esto guarda con sus grupos domés- consecuencias tendrá. Al cobrar conciencia de la
ticos, las agrupaciones femeninas y las instancias locales, es gama de posibilidades a su alcance y tomar sus
importante traer a la discusión dos conceptos clave: empode- propias decisiones, las personas también adquie-
ramiento e individuación. ren la libertad de hacer lo que les plazca... lo que
se ha hecho realidad para millones de mujeres
Ambos han sido utilizados en estudios sobre el medio rural en todo el mundo ha sido el énfasis que se ha
y sectores populares para estudiar a fondo los casos de mu- dado en el ámbito mundial hacia los grupos de
jeres que han formado parte de movimientos ciudadanos, mujeres... ha permitido que se den algunos cam-
movimientos sociales o que han integrado organizaciones de bios extraordinarios gracias a dos procesos muy
mujeres desarrollando proyectos productivos, capacitándose a importantes: juntar a las mujeres excluyendo a
partir de contenidos diversos o que han atravesado por expe- los hombres y crear un espacio en el que éstas
riencias en donde han vivido discriminación por su origen de pudieran fijar sus propias prioridades (Towsend,
clase, pero también de género. 2002: 43-44).
Empoderamiento alude a un proceso de larga duración que Tal como señala esta autora, el empoderamiento no es la pa-
permite transitar de una situación de opresión, desigualdad, nacea que soluciona la problemática asociada a la dominación
masculina y la opresión de las mujeres. En todo caso, es un
elemento que incide en la vida de los sujetos, pues permite un
256 173) Se omite el nombre, grupo y comunidad de origen de la persona que brindó el
ejercicio de reflexión crítica sobre su situación (ya sea por su
257
testimonio.
origen étnico, de clase o de género) gracias a que han podido pero también es en esa periodicidad donde se presentan los
tener acceso a una serie de conocimientos e información que retrocesos, replanteamientos, divisiones, rompimientos y rea-
les ha permitido evaluar críticamente sus condiciones de vida, grupamientos.
pero que también les ha impulsado para actuar sobre ella y
transformarla. Cuando se ha analizado bajo este enfoque el caso de organi-
zaciones de mujeres y/o, en específico, de sus dirigentas, se
Recordemos que, a través de la pedagogía del oprimido, Paulo alude a un proceso en construcción permanente. Quienes se
Freire (1993; 1972) expuso ideas que fueron la semilla de lo encuentran en él introducen gradualmente a su vida cotidiana
que en América Latina se conocería como empoderamiento: diversos elementos que les permiten pasar de un estado de
la necesidad de que la persona objeto trascienda a una perso- opresión a otro donde acceden a situaciones de vida donde
na sujeto y con ello modifique su entorno socioeconómico y hay más respeto para ellas. Lo anterior les permite trabajar de
político a través de una conciencia crítica que permita la trans- manera conciente por una mayor equidad en las relaciones que
formación cualitativa de sus condiciones de vida. Las ideas de sostienen en el ámbito próximo y lejano.
Freire repercutieron en dos vertientes importantes que hoy en
día podemos observar: la Teología de la Liberación (a través En dicho tránsito, el elemento poder juega un papel decisi-
de una corriente reformista originada en el seno de la Iglesia vo. La información, capacitación, negociación, los avances y
Católica) y el Movimiento Feminista Latinoamericano. retrocesos, la experiencia grupal, la participación política y
los aprendizajes tienden a tornarse en un capital valioso para
Un segundo elemento digno de discutir a partir de lo referido las agrupaciones y, en especial para quienes se encuentran al
por Towsend, es que el empoderamiento no es un proceso uni- frente de las mismas. Sobre todo, les permite posicionarse de
lineal, de resultados mesurables y predecibles. Precisamente es manera distinta en la escena pública, ubicarse en un sitio de
la capacidad de decisión y la libertad de acción que se posibili- menor vulnerabilidad en la red de relaciones de poder.
tan en el sujeto lo que paradójicamente inhibe la posibilidad de
hacer predicciones en ese sentido, ya que existen también una El empoderamiento, como proceso, no se desarrolla de una
multiplicidad de factores que aunados a la autoconciencia, au- manera plana y sin reveses. La vulnerabilidad que padecen las
todeterminación y autonomía, multiplican las variables de los mujeres del medio rural lo hace mucho más complejo, pues al
escenarios en donde los sujetos empoderados elijan situarse y situarse en distintos escenarios (la familia, la organización, los
actuar. espacios de poder) sus experiencias y las respuestas que dan a
los hechos que se les presentan tienen repercusiones distintas.
¿Cómo actuarán en la arena política? ¿Qué decisiones les
permitirá tomar su sentido de autodeterminación? ¿Qué ha- Autoras, tales como Jo Rowlands (1997a), señalan que el pro-
rán con el poder adquirido? Las posibles respuestas pueden ceso de empoderamiento comprende tres dimensiones en los
construirse a lo largo de los años, ya que debemos contemplar que una mujer o una organización de mujeres pueden experi-
que el empoderamiento es un proceso de larga duración. Las mentarlo:
258 acciones, estrategias y conciencia crítica se tejen a largo plazo;
259
1) El personal, que implica desarrollar cambios en la autoper- en las relaciones de pareja, con los hijos y demás familiares en
cepción, confianza individual y capacidad, lo que posibilita donde se presenta el mayor reto.
liberarse de la opresión internalizada
2) El nivel de las relaciones cercanas, en el que se desarrollan Como vimos en el capítulo anterior y a lo largo de éste, la ma-
habilidades para negociar e influenciar la naturaleza de las yoría de las integrantes de las agrupaciones se encuentran en
relaciones y toma de decisiones en éstas una situación similar. Si bien algunas han logrado despuntar
3) El nivel colectivo, en donde, quienes se empoderan, tra- más que otras, todas han tenido gran dificultad para insertar
bajan de manera coordinada con la finalidad de lograr nuevos patrones en lo privado, aún más que en lo público.
un impacto amplio. Lo interesante de este nivel es que Pareciera que el verdadero reto les espera en casa y no en la
trasciende el poder que cada individuo puede desarrollar Asamblea Ejidal. Las personas con las que se encuentran emo-
(Ibid: 162). cionalmente involucradas (los hijos, el esposo, los padres, los
suegros, la familia extensa) hacen difícil que ellas introduzcan
Con frecuencia estos tres niveles no confluyen entre sí, pues cambios en el ámbito doméstico.
plantean escenarios, personajes e interacciones distintas, por
lo que se tejen relaciones que difieren de un espacio a otro. El A partir de ello es que podemos observar que desde el enfoque
empoderamiento que logre desarrollarse en el plano personal, del empoderamiento existen diversas clases de poder,174 cuyos
en el de las relaciones cercanas y en el nivel colectivo, así como efectos en la sociedad son distintos:
los avances y retrocesos que tengan lugar en cada uno de estos
ámbitos, diferirán también. a) El poder sobre, que se refiere al poder que una persona o
grupo ejerce para lograr que otra persona o grupo haga
Es aquí en donde rescato una interrogante que Naila Kabeer algo en contra de su voluntad, ejerciendo coerción física,
(2005) formuló a propósito de estos tres niveles de empode- económica o social. Autoras, como Towsend (2002), se-
ramiento y los espacios en que éste se pone de manifiesto o ñalan que este tipo de poder es ejercido particularmente
se retrae “inexplicablemente”: ¿por qué en lo colectivo (en la por hombres y grupos de hombres, aunque no de manera
organización) pueden haber grandes avances, siendo que en exclusiva
las relaciones cercanas (en la familia, con la pareja, con los b) El poder interior o poder desde dentro, se basa en la acep-
suegros) parece no haber avance alguno? tación y respeto a sí mismo, lo que facilita potenciar un
amplio rango de habilidades humanas. En él se supone el
La pregunta que lanza Kabeer tiene que ver también con el po- desarrollo de capacidades para la reflexión, liberarse de
der. Dirigentas o integrantes muy activas de una organización, las construcciones sociales que oprimen, generando así la
con un buen nivel de formación, aptitudes para la participa-
ción política y la negociación, ejercen un papel destacado que 174) El primero de ellos ha sido identificado, desde la perspectiva feminista, como
parece desdibujarse en el ámbito de las relaciones cercanas. aquel encarnado por el sistema patriarcal, que comúnmente se vive en situaciones de
injusticia e inequidad. Los tres siguientes nos hablan de un proceso de empoderamiento
Continúa obedeciendo patrones del sistema de género vigente,
260 no sin dificultad y cuestionamiento. Es en el ámbito familiar,
en el que se encuentran los individuos que lo experimentan, por lo que intenta 261
referirnos situaciones de lucha por justicia y equidad entre iguales.
capacidad de cambiar actuando y transformando. Es aquí tante, desencadenando los aspectos señalados anteriormente.
en donde entran en juego las capacidades para aceptar y Dicha estrategia no garantiza el empoderamiento, ni necesa-
respetar a los demás como nuestros iguales (Martínez, riamente desencadena un proceso de reflexión autocrítica o la
2000; Towsend, 2002) determinación de impulsar cambios en la situación vivida, ni
c) Poder con, entendido como la capacidad que posee un co- en el ámbito de las relaciones cercanas. En ambas dimensiones,
lectivo (empoderado) para lograr lo que no sería posible uno de los resultados esperados es que el sujeto se libere de la
conseguir de manera individual. Puede definirse también opresión internalizada ¿cuál es el detonador de esta transfor-
como la conjunción e identificación de poderes con iguales mación cualitativa?
que permite actuar y transformar de manera conjunta para
atender problemas que afectan al colectivo. En el caso con- Por otra parte, el empoderamiento en lo colectivo, permite
creto de las mujeres se logra a través de la identificación de un impacto amplio en el entorno sociopolítico y económico
una problemática compartida (Ibid) de los sujetos, ya que permite transformar cualitativamente y
d) Poder para, como la capacidad de individuos y colectivos resolver problemáticas a partir de la construcción de objetivos
de dirigir una nueva conciencia y capacidades desarrolla- comunes. En esta dimensión es importante el poder con y poder
das hacia objetivos comunes a través de “la movilización para, pues ambos conjugan la identificación de individuos con
para el cambio”. Con ello se infiere la necesidad de lograr problemas y capacidades transformadoras similares, a la vez
acceso en todos los niveles de política, al trabajo, a recur- que fortalece la capacidad para alcanzar objetivos comunes. El
sos, a decisiones, conocimientos y a ocupar posiciones de propósito o finalidad última de esta dimensión es trascender
poder (Martínez, 2000). el poder que cada individuo puede desarrollar por separado y
transformar el entorno social a partir de estrategias conjuntas
Es necesario hacer un alto en este punto y concentrarnos en las y que están diseñadas a partir de la percepción del empodera-
tres dimensiones del empoderamiento, así como en las distin- miento.
tas situaciones en las que se ejerce el poder a partir de sujetos
que están inmersos en ese proceso. Así tenemos que, tanto en Regresando a la pregunta que plantea Kabeer, podemos ob-
la dimensión personal como en la de las relaciones cercanas, el servar que liberarse de la opresión internalizada es un factor
empoderamiento hace posibles transformaciones cualitativas que permite el empoderamiento real de las mujeres o que lo
en el sujeto y en su habilidad para negociar por relaciones más imposibilita si éste no llega a concretarse. Al parecer, los me-
equitativas en su ámbito cercano; en buena medida ello es posi- canismos a partir de los cuales se relacionan con su entorno
ble gracias al poder interior o poder desde dentro, pues fortalece cercano frenan los cambios que ellas experimentan, ya que se
la autoestima del sujeto y posibilita habilidades y capacidades subestima y/o cuestiona las capacidades adquiridas, merman-
fundamentales. do con ello la autoestima y percepción de sí mismas.
La racionalización y uso del poder son posibles gracias a una Con ello entendemos que los colectivos de mujeres organi-
estrategia de capacitación, concientización e información que zadas pueden estar seriamente involucrados en un proceso
262 le es externa al sujeto, pero que le impacta de manera impor- de empoderamiento, pero que en lo individual muestren un
263
rezago importante al respecto, ya que las transformaciones en como un sujeto libre. La autora señala que esta característica
este plano no son lo suficientemente profundas o contunden- le permite prescindir de “representante, tutor o dueño”. Este
tes para imponerse al retroceso marcado por las relaciones con argumento supone que se trata de un sujeto que ha desarrolla-
el entorno próximo. do la capacidad y libertad de decidir de manera personal sobre
elementos trascendentes y cotidianos que tienen gran relevan-
En la experiencia de trabajo con campesinas, algunas promo- cia para sí: prácticas sexuales y amorosas, la anticoncepción,
toras hemos visto las posibilidades transformadoras que las maternidad, paternidad, el trabajo, la opción política, el dinero,
mujeres tienen en lo colectivo, así como las transformaciones la recreación, entre otros aspectos (Bernal, 2000: 100).
graduales que ellas han generado en sus localidades y por las
cuales han trabajado a través de los años. Es decir, le permite realizar proyectos de vida personal como
resultado de sus acciones en donde manifiesta una voluntad
Simultáneamente observamos que en el espacio doméstico, propia. Para que esto tenga efecto, debe construir sus propias
con sus familias nuclear y extensa, así como en la relación de alternativas y echarlas a andar, sin depender de agentes exter-
pareja, los cambios cualitativos que permitan mejores condi- nos (entendidos como familiares, amistades o promotores). Lo
ciones de vida y relaciones más equitativas son escasos o nulos. anterior es resultado de un cambio cualitativo al interior del
¿Qué es lo que falta en la dimensión de empoderamiento per- sujeto, en donde él se define a sí mismo y cuál es su proyecto
sonal? ¿Afecta esa carencia en el plano colectivo? ¿Coexisten de vida. Es aquí en donde tiene lugar la segunda característica
el empoderamiento colectivo y la falta de empoderamiento de la individuación.
personal? ¿Cuál es el efecto de esta coexistencia?
El sujeto actúa para llevar a cabo un proyecto de vida personal;
Algo está faltando en la dimensión individual que frena e con este objetivo desarrolla actividades que considera funda-
inhibe al empoderamiento personal. Un elemento que puede mentales, aunque éstas no sean del interés de su familia, pareja
ayudarnos a formular posibles respuestas es el concepto de in- o comunidad. Manifiesta a través de sus acciones una voluntad
dividuación. Rosa Elena Bernal Díaz (2000: 100) lo define como propia, ya que será a través de éstas que consolidará en mayor
un proceso de conformación de identidad personal, producto o menor medida su proyecto personal. La tercera característica
de un proceso de reflexión a nivel individual, donde el sujeto consiste en que el sujeto actúa frente a un orden social con una
debe desarrollar y enriquecer tres aspectos fundamentales: actitud reflexiva. Bernal (2000: 102) señala que es en este mo-
mento cuando debe ponderar su acción en el marco de costos
a) ser responsable de sí mismo; y beneficios; obedecer una serie de mandatos, pero también
b) tener un proyecto de vida propio y puede cuestionarlos y desobedecer porque tiene capacidad de
c) actuar reflexivamente frente a la realidad u orden social. criticar, evaluar su hacer y su circunstancia.
Respecto a la primera de las tres características, es imprescin- Ahora, ¿cuál es el impacto de la individuación en la identidad
dible que el individuo sea responsable de su propia vida y de de género tradicional? En principio, podemos señalar que re-
264 sus relaciones con los demás, ya que ello también lo define define los ejes más importantes que determinan la identidad de
265
género al impulsar al sujeto, en este caso, las mujeres de clases quez (2005) en el primer capítulo, la especificidad del sujeto
populares y/o del medio rural, a asumir el control de sus vidas político femenino necesita una dinámica de individuación,
y a trabajar para conseguir un beneficio propio (el proyecto en tanto que es necesario deconstruir la identidad atribuida
personal). a las mujeres e impulsar la autopercepción como sujetos de
derecho.
Es innegable la dificultad que encierra en sí misma. Implica
una transformación y maduración personal que a todas luces Quienes atraviesan por un proceso de individuación y que
va contra corriente, pues regularmente las necesidades de las están vinculadas a espacios de poder formal, también expe-
mujeres quedan relegadas. Uno de los elementos fundamenta- rimentan una resocialización política: nuevo sentido de las
les de la socialización de género consiste en que ellas son cons- prácticas, representaciones e identidades políticas de los indi-
truidas como un ser para otros y no para sí, es decir, se le da viduos y de los grupos, especialmente con respecto al poder y
prioridad a los requerimientos de los demás y no a los propios. la autoridad (Ibid). Por ejemplo, cuando las mujeres del medio
rural se desempeñan en diferentes cargos y se exponen a nue-
Avanzar en sentido opuesto a este principio fundamental, vas actividades, relaciones, contenidos y conocimientos, están
implica un ejercicio de deconstrucción que puede llevar años, replanteándose como sujetos políticos ante sí mismas y ante
pero cuando comienza a incidir en la reflexión que tienen para los demás. Detentan autoridad y poder en un espacio deter-
concebirse a sí mismas y replantear el rumbo de sus vidas, tam- minado, lo que las lleva a romper con la identidad de género
bién genera transformaciones importantes y rupturas con la tradicional y a construir otra con los elementos que ellas se
identidad de género tradicional, las cuales surgen de la acumu- encuentran aportando.
lación de experiencias que gradualmente modifican una forma
de ser y estar en el mundo (Bernal, 2000: 106). De lo anterior A través de la resocialización se conocen las posibilidades del
inferimos que la individuación es también un proceso de larga consenso y del disenso, de la tolerancia y la intolerancia, a la
duración que se encuentra en revisión continua por parte del vez que se asignan los fundamentos de la legitimidad de un
sujeto que la experimenta. orden, se marcan los sentidos de la obediencia y la desobedien-
cia. Así tenemos que el proceso de individuación influye en la
Concebirse como sujeto y mujer desde otro punto de vista, así deconstrucción y reconstrucción de la identidad de género y
como romper con la identidad de género tradicional, les lleva que favorece la resocialización política de las mujeres.
hacia prácticas resocializadoras en su quehacer cotidiano. Es
decir, redistribuir las tareas domésticas, negociar desde una Pero ¿cuál es el vínculo entre empoderamiento e individuación?
perspectiva distinta con la pareja y la familia, posicionarse en ¿Cómo se relacionan uno con el otro? El empoderamiento
el ámbito público con la finalidad de alcanzar los proyectos personal es posible cuando el sujeto se percibe a sí mismo
propios. con la responsabilidad y el derecho de decidir sobre sí, con la
libertad de elegir y seguir sus propios proyectos. Si no hay un
¿Y cuál es el papel de la individuación en la construcción del cambio de fondo en la autopercepción del sujeto, difícilmente
266 sujeto político femenino? Tal como ya nos adelantaba Bojór- estará despejado el camino hacia el empoderamiento personal.
267
El empoderamiento en las relaciones cercanas se fortalece Las mujeres de Los Tuxtlas, a más de treinta años construyen-
cuando el sujeto desarrolla la capacidad y libertad de decisión do e intentando otras formas de representar su identidad de
sobre el conjunto de hechos que harán realidad su proyecto de género, tienen un largo camino por andar. El proceso de indivi-
vida. El sitio que ocupe al interior de las relaciones de poder duación está siendo lento y no se está dando en todos los casos,
en el proceso de negociación en el ámbito de las relaciones por lo que el empoderamiento a nivel grupal es vulnerable y la
cercanas permitirá el fortalecimiento de la nueva percepción construcción de sujetos políticos se presenta como un proceso
que el sujeto tiene de sí mismo. La individuación influye en la lento.
deconstrucción y transformación de la identidad de género, lo
cual favorece la resocialización y fortalece el empoderamiento Pese a ello no podemos perder de vista que existen importantes
en lo colectivo (cuadro 5). avances en la participación política de las mujeres organizadas,
transformaciones que cualitativamente marcan la diferencia en
El empoderamiento en la dimensión personal no es posible sin un antes y un después de la participación femenina en sus lo-
un proceso de individuación en donde el sujeto haya integrado calidades. Es innegable que existe una resocialización política
a su identidad de género aquellos contenidos externos que de las mujeres, la cual tiene que ver con la deconstrucción de la
permitan lograr cambios cualitativos importantes y permitan identidad de género tradicional.
fortalecer sus habilidades de negociación, influencia y toma de
decisiones, transformando con ello el ámbito de las relaciones
cercanas. “Sólo la cuchara sabe qué hay en el fondo de la olla”. Llegando
a algunas conclusiones
Justo es la relación entre empoderamiento e individuación lo
que nos brinda posibilidades para explicarnos por qué algunas Uno de los objetivos de la investigación fue conocer y anali-
mujeres vinculadas a procesos organizativos y en la vida política zar los elementos que caracterizan el quehacer político de
de sus localidades parecen estar empoderadas “parcialmente”. las mujeres organizadas de la región de Los Tuxtlas. No fue
Es compleja la apropiación de nuevos elementos para incluirlos tarea fácil, pues su participación en los espacios de poder, en
en la vida propia, pero es más complejo aún comprometerse la política, así como la lucha por sus derechos ciudadanos son
con ellos y luchar por sus proyectos individuales. constantemente invisibilizados en un escenario dominado por
actores respaldados por el peso que aún tiene el ejido en sus
Es un proceso que lleva años y que no siempre culmina de localidades.
manera exitosa. En ese sentido, la construcción de un sujeto
político femenino es todo un reto, ya que depende directamen- Fue necesario profundizar en esa red de relaciones, en la lógica
te de la individuación y también del empoderamiento. Ambos, de la representación de esos actores, para entender el papel
como procesos de larga duración, van perfilando gradualmente que estaban obligadas a representar y a partir de ello hacer una
la ciudadanía de las mujeres del campo. clara distinción entre aquellas que habían sido formadas en
un proceso organizativo y aquellas que no habían tenido esa
268 oportunidad. Observarlas más allá de la esfera femenina que
269
Cuadro 5.
EMPODERAMIENTO E INDIVIDUACIÓN COMO
PROCESOS VINCULADOS
Empoderamiento
Posibilidades del
Proceso que permite transitar Manifestaciones de poder Individuación
Empoderamiento
de una situación de opresión, Proceso de conformación de una identidad personal.
desigualdad, discriminación, El sujeto es un ser responsable de sí mismo, tiene
explotación o exclusión a un estado un proyecto de vida propio y se mueve reflexivamente
de conciencia, autodeterminación y frente a la realidad u orden social.
autonomía
4) Transformación cualitativa en la identidad de género. Si En el ocaso de la primera década del siglo XXI, de un total de
bien es cierto que esto recién está despuntando, no hay que 119.8 millones de habitantes, México posee 55.3 millones de
perder de vista que la participación de la mujeres presidiendo personas que se encuentran por debajo de la línea de la pobre-
comités y agrupaciones locales ha hecho posible verlas como za. En esta última década se integraron seis millones más a esta
sujetos protagonistas y activos en el ámbito político, lo cual penosa clasificación, de las cuales, la tercera parte proviene de
contrasta sensiblemente con la pasividad con las que son defi- los estados de Veracruz, Estado de México y Chiapas (según
nidas tradicionalmente datos del Coneval).
5) Empoderamiento colectivo. Los grupos de mujeres, en la ¿Cuál es el impacto de ello en la participación política y ciu-
mayoría de los casos analizados, permiten construir espacios dadana de las mujeres del medio rural y, en concreto, de las
en donde observamos el empoderamiento a nivel grupal, es mujeres de Los Tuxtlas? A los factores que culturalmente
decir, una conciencia colectiva en donde las integrantes di- inhiben su participación política, sumemos las escasas posibi-
mensionan el poder y los alcances del grupo. Ello se percibe a lidades de negociación e interlocución que tiene la población
través de acciones conjuntas y la respuesta que ello genera en campesina ante las instancias gubernamentales y civiles para
274 la localidad.
275
obtener recursos para su sobrevivencia, aumentando su estado “Andamos metidas en todos lados”.
de indefensión.
Reflexiones en torno a la participación
Lejos de ser una frase hecha, las mujeres del campo mexicano
política en el campo y la ciudadanía de las
padecen doblemente la pobreza y el incremento de ésta. Una mujeres
mayor participación política les permite enfrentar de manera
más ventajosa el recrudecimiento de la pobreza. La partici-
pación en lo local y en lo regional ha permitido a las mujeres La construcción de la ciudadanía implica ne-
organizadas de Los Tuxtlas articularse con actores externos cesariamente conformar personas capaces de
que validan su trabajo y prestigio frente a sus comunidades, los tomar decisiones propias y de asumirlas crítica-
actores políticos y ante ellas mismas. mente dentro de un contexto social amplio. Este
es un proceso complejo, que se construye histó-
ricamente y que conlleva identidades sociales
consolidadas… En este sentido, la participación
ciudadana no puede ser pensada como un pun-
to de partida de la acción política, sino como
un punto de llegada, como una meta a alcanzar,
producto de un largo trabajo de generación de
conciencia y de identidad socialmente defi-
nidas. Es un proceso que involucra un cambio
de mirada y una transformación ideológica en
la relación Estado/sociedad civil, en donde la
cultura y las identidades locales juegan un papel
fundamental (Portal, 2004: 201).
Si bien es cierto que estamos hablando de experiencias he- Si observamos al ejercicio ciudadano como un punto de llega-
terogéneas, de alcances distintos y problemáticas propias de da, como un elemento en construcción y reformulación cons-
la dinámica de cada agrupación, no podemos dejar de lado tante y no como un dato dado, podemos entender la historia
que el hecho de salir de casa y tener un ámbito propio de tra- y el proceso de larga duración de sujetos que históricamente
bajo, de reflexiones y aprendizajes fue, en su momento, una han sido relegados del quehacer político y de los espacios de
experiencia sin precedentes en el ámbito femenino de estas poder, la resocialización política que han enfrentado les ha
localidades, la cual fue el primer paso que llevó a algunas de permitido reformular gradualmente este principio que les
278 ellas hacia la individuación y el empoderamiento. limitaba.
279
Esto se ha observado en los casos registrados en los estudios de ella. Ha sido en los espacios de poder formal en donde su
producidos en los últimos años en torno a la participación participación y poder de decisión ha sido más notable.
política de las mujeres en México; han dado testimonio de un
doble proceso: el de la creciente visibilidad de la inserción Es aquí donde retomo algunas preguntas que dieron pié a la
de las mujeres de distintas clases sociales en la lucha política, investigación que se presenta en este texto:
dentro de los diversos movimientos sociales, partidos políti-
cos, procesos electorales y luchas ciudadanas. Así como, el a) ¿Qué influencia guarda la adscripción de clase social y de
esfuerzo paralelo de quienes estudian la realidad nacional, género en el ejercicio de la ciudadanía? El caso analizado en
por dar legitimidad a esta movilización de las mujeres como este texto nos muestra que el origen de género y clase marca
objeto o tema de estudio (Barrera Bassols, 2002a). de manera decisiva los alcances y limitaciones en la cons-
trucción de la ciudadanía. Las habitantes de Los Tuxtlas Se
Ha sido a partir de estos análisis que se ha profundizado en encuentran en una situación socioeconómica compleja que
la movilización de campesinas, así como en las especificida- frena en mucho una activa y sólida participación política. De-
des de su participación en lo político. Beatriz Canabal (2002: penden de factores externos de orden económico (tales como
54) señala que la mujer campesina se debate entre tener que las remesas y los financiamientos gubernamentales) para su
dejar lo que se considera su “espacio habitual” y, con ello, sus sobrevivencia.
actividades domésticas, modificando su rol ancestralmente
aceptado. No cuentan con un piso social que haga posible una participa-
ción política fructífera, o que permita la sólida construcción
Seguir cumpliendo su rol, o bien intentar cambiarlo, se torna de su ciudadanía. Se encuentran expuestas a serios reveses en
en su principal dilema. Sin embargo, algo que se vislumbra en la escena política o en su proceso de maduración como ciuda-
las comunidades que conforman el campo mexicano es que danas al no contar con los elementos mínimos que posibiliten
se encuentran en un proceso de transición, pues van expe- su vida cotidiana y la resolución de problemas de carácter
rimentando transformaciones importantes derivadas de su doméstico y comunitario.
contexto económico y sociopolítico.
Son víctimas de doble discriminación por ser mujeres y po-
Después de tres largas décadas de trabajo, el proceso organi- bres. Existe discriminación en el diseño e implementación de
zativo tuxtleco ha experimentado cambios importantes. En los programas de carácter gubernamental, pues no pretenden
especial, la organización de mujeres se ha transformado de resolver a fondo la problemática de pobreza en la que la po-
tal manera que hoy en día poco se reconocen a sí mismas en blación campesina se encuentra, ni apoyar la construcción de
aquellas que iniciaron tímidamente en la década de 1970 y una ciudadanía fortalecida a partir de políticas que vayan en
que, después de pensarlo mucho, echaron a andar proyectos dicho sentido.
productivos. Perciben una importante transformación en su
papel como mujeres dentro de la casa, pero sobre todo, fuera Se propicia la desarticulación de los procesos organizativos
280 entre mujeres al monopolizar arbitrariamente su tiempo. Sólo
281
algunas de ellas han tenido la oportunidad de continuar con Capitalizan la formación recibida en talleres nacionales, en-
sus organizaciones con capacitación, aprendizaje y reflexión. cuentros de mujeres, talleres de capacitación y reflexión. Se
desenvuelven con mayor firmeza en la arena política de la co-
b) ¿Hay oportunidad de construir ciudadanía y participación munidad gracias a la información que poseen sobre diferentes
política para aquellas mujeres que viven por debajo de la línea temas y a la formación que tienen tras de sí. La situación para
de la pobreza? Si partimos de la idea de que la ciudadanía es aquellas que no han pasado por este proceso es totalmente
un proceso que se construye a partir del fortalecimiento de diferente, pues carecen de la experiencia y aprendizajes para
un sujeto político y la reflexión a la que llega éste en torno enfrentar los espacios de poder formal e involucrarse propo-
a la lucha de sus derechos, encontraremos que, a pesar de sitivamente.
su condición de clase, las mujeres organizadas están en una
franca construcción de ciudadanía. Tal como lo muestra el caso del grupo de Santa Rosa Cinte-
pec, ellas han podido capitalizar la migración de sus maridos
Ello se debe en gran parte a la experiencia, capacitación y para insertarse en diferentes puestos de decisión que años
formación recibida en sus organizaciones, así como la inte- atrás difícilmente hubiesen sido desarrollados por mujeres.
racción constante que sostienen con agentes externos de sus Esto les permite trabajar en instituciones comunitarias. Esta
comunidades con quienes negocian, de los que obtienen fi- situación genera resultados encontrados.
nanciamientos o reciben capacitación. Dicha relación ha per-
mitido que su intervención en los espacios de poder formal El primero de ellos es que, por un lado, las mujeres experi-
garantice una participación activa y propositiva. mentan el ejercicio inédito de puestos de poder formal, en
donde un objetivo es demostrar que son capaces de dirigir y
Por otra parte, se encuentran inmersas en procesos de indivi- ejecutar de manera efectiva cualquier tarea que les sea asig-
duación y empoderamiento, los cuales son necesarios para el nada. Por otro, impulsa espacios de trabajo para que cuenten
surgimiento y consolidación de un sujeto político femenino. con mayores recursos que permitan conseguir mejoras en la
La defensa que hacen de sus ideas e intereses en las Asam- infraestructura de las escuelas.
bleas Ejidales, su presencia cada vez más notable en cargos
de representación comunitaria y la manera en que los desem- El segundo, llevan una jornada diaria más compleja, repleta
peñan, su colaboración con programas gubernamentales nos de actividades y obligaciones tanto en el hogar como fuera
permite vislumbrar su fortalecimiento. de él. En ambos tienen que ser eficientes y probar que si-
multáneamente pueden atenderlos de manera efectiva. La
A partir del análisis desarrollado en este texto, a continuación sobrecarga de trabajo, así como la tensión que experimentan,
planteo algunas conclusiones en torno a la participación polí- fue una situación poco abordada durante el trabajo de campo;
tica femenina en Los Tuxtlas. sin embargo, fue evidente que estaban abrumadas por ello y
se sentían rebasadas por los problemas que trae consigo la
1. Las mujeres que provienen de un proceso organizativo disputa del tiempo invertido entre el espacio doméstico y el
282 desarrollan de manera más efectiva su participación política. público.
283
2. La oportunidad que han tenido frente a sí para participar en Tal como señala De Laurentis (1991), la construcción del gé-
los espacios de poder tiene que ver con situaciones derivadas nero también se lleva a cabo a través de su deconstrucción y el
de su contexto. La intensificación de la migración masculi- proceso analizado en estas páginas evoluciona en ese sentido.
na hacia Estados Unidos, así como la reforma al Artículo 27 Género, como categoría analítica, hizo evidente el contraste
constitucional y el cambio en la tenencia de la tierra impulsa- entre el papel tradicional de las tuxtlecas y la construcción de
ron de manera importante su participación en las Asambleas una figura femenina que apunta hacia un sujeto involucrado
Ejidales, los Comités locales e incrementó su participación en un proceso organizativo campesino y que procura cimen-
con agentes externos provenientes de instancias guberna- tar un espacio propio.
mentales y de OSC.
Dicha figura se va perfilando no sin dificultad y ante la ame-
Las mujeres organizadas pudieron cambiar la fórmula de “oír naza de algunos reveses. Ello se debe a que la deconstrucción
y estar presente”, ya que, dada su experiencia, su presencia sí de la identidad de género, lejos de ser plana y uniforme, es un
garantizaba su participación. Proponer y debatir las posicio- fenómeno conflictivo y en tensión constante, pues reta a la
nó de manera distinta en los espacios de poder formal, por identidad tradicional y a las tecnologías de género que censu-
lo que el éxodo masivo de varones tuxtlecos y los cambios ran la inclusión de elementos innovadores a lo que simbólica
en la legislación vigente acerca de la tenencia de la tierra (así y culturalmente se entiende como “ser mujer”. Reta también
como la posibilidad de que el ejidatario fuera representado a las relaciones que se tejen con los hombres de su entorno
en la Asamblea Ejidal) permitió que ellas capitalizaran esta tanto en el ámbito público como en el privado, a su interac-
coyuntura. ción intergenérica, la cual es difícil las más de las veces.
3. Transformaciones cualitativas en la identidad de género. Así, la resocialización política (Bernal, 2000) es un elemento
Éstas tienen lugar a partir de un proceso de larga duración, el importante en el proceso de deconstrucción, debido a que
cual continúa desarrollándose. Después de casi treinta años introduce elementos “ajenos” a lo que se identifica como “lo
que se introdujo la Teología de la Liberación en la región y femenino”, a la vez que posibilita que las mujeres se posicio-
poco menos de veinte del inicio del trabajo organizado entre nen de manera distinta en un espacio que originalmente no
mujeres, dichos cambios tienen que ver con su participación estaba pensado ni abierto para ellas como lo es el político.
en el ámbito público y los espacios de poder.
Si un sujeto interviene en espacios que regularmente le son
Comienzan a verse a sí mismas como sujetos capaces de vedados y transforma los patrones de comportamiento y so-
transformar su entorno comunitario a través de su trabajo cialización esperados, está introduciendo nuevos elementos
de gestión en las asambleas y comités locales; comienzan a para ser interpretados, tratados y visualizados. Esta situación,
ser percibidas por sus familias y comunidades como sujetos traducida en el caso de las mujeres, es un elemento que a
con capacidad de decidir sobre sus proyectos de vida (iniciar todas luces apunta hacia la deconstrucción de su identidad
actividades para atraer recursos a su comunidad, a sus grupos, tradicional.
284 sus familias o para ellas mismas) o su vida cotidiana.
285
4. Empoderamiento e individuación. El empoderamiento Zapata y Mercado (1996:124) señalan que las agrupaciones
individual y colectivo, así como la individuación, son elemen- de campesinas han sido instancias dinámicas que les han
tos importantes e imprescindibles para estas mujeres en su permitido luchar por derechos nunca reconocidos, como la
construcción como sujetos políticos, debido a que favorecen posesión de una parcela y el acceso a servicios comunales.
la construcción de individuos reflexivos y críticos, personas Comparten sus problemas solucionado muchos otros que no
capaces de tomar decisiones propias, con una transformación habrían podido resolver de otra forma.
ideológica en la relación Estado/sociedad civil, condiciones
necesarias para construir ciudadanía. La organización les ha permitido salir del ámbito doméstico,
lo que hace posible que se involucren en la arena política de
Empoderamiento personal e individuación van de la mano co- manera propositiva, apostando por nuevas formas de hacer,
mo procesos interrelacionados. Es aquí en donde las mujeres pensar y actuar en lo político, aprovechando la red de rela-
organizadas experimentan el mayor grado de dificultad hacia ciones que tienen consigo para redefinir su quehacer como
una transformación cualitativa y la deconstrucción de la iden- mujeres. Es un aprendizaje constante que las fortalece como
tidad de género. ciudadanas.
Tal como se señaló en el último capítulo, las mujeres organi- Es imprescindible reconocer que este ejercicio se encuentra
zadas parecían ser un sujeto político de dos caras: era eviden- en revisión constante y que no se presenta ajeno a reveses
te que había una transformación en el ámbito público, pero drásticos. Ello se debe, principalmente, a que las mujeres
en casa las cosas permanecían más o menos igual. El desfase constituyen un grupo vulnerable a los reacomodos y replan-
vivido en ambos espacios ha problematizado tanto la indivi- teamientos en la escena política local, regional y estatal, en
duación como el empoderamiento. donde, las más de las veces, ellas no figuran como un “tema
político” de importancia.
Sin embargo, el reconocimiento que han obtenido en asam-
bleas y comités de sus localidades comienza a transformar la 6. El proceso organizativo de los varones ha languidecido.
apreciación que los integrantes del grupo doméstico tienen Esta situación impacta fuertemente en todas las esferas de la
sobre ellas, situación que fortalece el empoderamiento perso- vida cotidiana de los campesinos. No han logrado consolidar
nal (cambios en la autopercepción, confianza en lo individual, actividades, proyectos y formas de participación que permi-
cambios en las capacidades). tan atraer recursos a sus comunidades. Tampoco han sido
capaces de relacionarse en la casa y en las asambleas con las
5. La ciudadanía se encuentra en constante construcción, mujeres de sus comunidades.
tal como lo evidencia el proceso organizativo campesino y
la participación femenina en los espacios formales de poder Sufren un rezago bastante grave que arrastra tanto a las que
para exigir el cumplimiento de sus derechos y posicionar los están organizadas como a las que no. Más allá del discurso y
temas que consideran prioritarios. del ejercicio de acciones aisladas que no ponen en peligro su
286 posición privilegiada en las relaciones de poder que sostienen
287
con sus compañeras de organización y de vida, no se aprecian Finalizo afirmando que esta investigación me brindó los
cambios de fondo, lo que ha generado problemas severos. elementos para concluir que la ciudadanía está determinada,
primero, por la clase social y, después, por el género. No se
Uno de los factores que inhibe la participación política de las trata de que uno de los dos sea más importante que el otro,
campesinas que se organizan, es el desfase entre el proceso sino que, como ejes de diferenciación guardan en sí alcances
de organización y concientización que han vivido, del cual específicos en la construcción de ciudadanía.
los varones han estado ausentes. Eso hace que ambos estén
en canales de comunicación, reflexión y acción que son di- Existen condiciones estructurales inherentes a la clase social
ferentes. que determinan el acceso a información cualitativamente va-
liosa relacionada a temas políticos, económicos, sobre el pa-
7. Uno de los aspectos más vulnerables es la continuidad de pel del Estado, así como los derechos que hombres y mujeres
su trabajo, pues comienza a lucir como un fenómeno que tienen por encontrarse en un marco democrático.
depende de una cuestión generacional. A simple vista ellas
se encuentran trabajando activamente, pero sin buscar ni La variable clase, como eje de diferenciación, desencadena un
propiciar el relevo generacional. fuerte impacto en la reflexión y acción política de ciudadanos
y ciudadanas en torno a temáticas determinadas. El acceso
A pesar de que las nuevas generaciones de mujeres no se es- o restricción a recursos y la posición que se guarda en una
tán integrando a los grupos organizados, pues están apostan- red de relaciones de poder con referencia a otros sujetos (de
do por la migración, el referente de la figura femenina se ha otras clases sociales), determina el impacto de las acciones,
transformado de manera importante: mujeres con capacidad decisiones y posicionamientos en el entorno sociopolítico,
para desarrollar proyectos en conjunto, para utilizar la palabra pero también en la cotidianidad que está normada por valo-
de manera inteligente y propositiva, que interactúan y toman raciones de clase.
acuerdos con agentes externos, que atraen recursos a la co-
munidad, poseen libertad de movimiento y de decisión. No Las y los campesinos constituyen un sector que, en general,
cabe duda que esto tendrá una influencia decisiva a futuro. se encuentra bajo condiciones económicas y sociales que
apuntan a la marginalidad y a la indefensión. Sus derechos
Si bien su participación política era invisibilizada anterior- sociales y políticos son resueltos de manera práctica más no
mente porque se hacía desde ámbitos subestimados y “caren- estratégica, y en ese sentido su participación política y ciuda-
tes de importancia” para la cultura política hegemónica, hoy dana se ve acotada de manera crítica. Dicha limitante se re-
en día ellas andan metidas en todos lados; en esos espacios que crudece severamente cuando de mujeres del campo se trata.
anteriormente les estaban vedados y que han comenzado a
hacer suyos en una apuesta por ser mujeres con propuestas Tal como lo anuncia Scott (1999), al ser el género un ele-
y planteamientos propios que defienden y posicionan en los mento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las
espacios de poder de sus localidades. diferencias que distinguen a los sexos, observamos cómo esas
288 diferencias son culturalmente transformadas en desigualdad
289
social. Al ser sobrevalorado lo masculino y subestimado lo b) Para participar en los espacios de poder formal manejan al
femenino, siempre serán las mujeres quienes ejerzan su ciu- interior y exterior de la comunidad una “imagen femenina”
dadanía de manera incompleta o restringida. que surge de la combinación de su papel tradicional y de la
experiencia en el proceso organizativo.
Su participación en el ámbito político se encuentra condicio-
nada y en un proceso de negociación constante. La legitimi- ěŲ Madres de familia, preocupadas por el buen funciona-
dad de sus derechos, en tanto ciudadanas, es cuestionado a miento de los comités locales que trabajan paralelamente
cada momento por las autoridades locales, en los espacios de con las instancias educativas a las que acuden sus hijos e
poder formal y por la sociedad que le rodea. hijas
ěŲ Apegadas a la Iglesia, dado que participan en actividades
La clase social es una variable necesaria pero no suficiente religiosas y financian otras tantas
para fijar los términos en que se establecerá la ciudadanía. ěŲ Forman parte de organizaciones de mujeres que empren-
Intervienen otra serie de factores que también ejercen cierto den proyectos de mediano éxito
grado de presión o influencia en el la participación política de ěŲ Personas honestas en el manejo de recursos.
la ciudadana o ciudadano. Dichos factores están asociados a ěŲ Buscan el bien común y no solo el beneficio personal
cuestiones de contexto social, tales como la religión, iniciati-
vas educativas, procesos de organización y nuevas percepcio- c) Comienzan a formar parte activa de las instancias que
nes de la realidad social que enfrentan los sujetos. regulan la vida comunitaria y en donde se toman decisiones
para la resolución de temas prioritarios en sus comunidades.
Es necesario un proceso de individuación y empoderamiento
que permita a los individuos mirar desde una perspectiva dis- d) Se involucran en la aplicación de programas gubernamen-
tinta los derechos ciudadanos y, bajo este enfoque, tomarlos tales ocupando cargos de enlace entre la comunidad y las
para sí. instancias estatales y federales.
A la luz de la investigación aquí presentada, considero que En tanto que son sujetos políticos en construcción, las mu-
más que pensar en la reformulación del concepto ciudadanía jeres organizadas atraviesan por procesos de individuación
desde el medio rural, lo que podemos observar en el campo y empoderamiento que se construyen desde condiciones
veracruzano es que las campesinas organizadas recurren a adversas, pero con la certeza de nuevos aprendizajes y el
estrategias de apropiación de la ciudadanía: conocimiento de otros contenidos. Es un largo proceso que
nos permitirá redimensionar la ciudadanía desde las mujeres
a) Promueven mecanismos de participación en los espacios organizadas en el medio rural.
de poder formal que sean afines con su experiencia previa en
los grupos organizados.
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