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REPORTE SOBRE EL DEBATE: EUTANASIA EN COLOMBIA Y EN EL MUNDO
PROFESOR
YERKY URANGO
ESTUDIANTE
JUAN DAVID TUIRAN DIAZ – JULIO ZUÑILLA
UNIVERSIDAD DE CORDOBA
FACULTAD DE LICENCIATURA EN LENGUAS EXTRANGERAS CON ENFACIS
EN INGLES
Montería
26 de mayo de 2025
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Introducción
Para empezar este reporte nos gustaría primero definir las bases etimológicas de la misma
palabra “Eutanasia” para comprende de mejor manera este controversial tema en nuestra
sociedad actual.
La palabra eutanasia, que deriva de las palabras griegas “eu,” que significan “bueno”, y
“thanatos,” que significa “muerte”, transmite “buena muerte”: un término humanitario para
liberar el tormento de una persona en una situación sin esperanza para obtener cura y vida de
calidad. Desde los tiempos antiguos, a la sociedad le preocupaba permitirle o no a una persona
con enfermedad terminal morir en respeto. En la vida actual, cuando la medicina crece
rápidamente y la gente se preocupa más con la protección de sus derechos, la eutanasia es un
acto legal que protege la autonomía de un paciente y pone fin a su vida.
Morir, en tiempos antiguos, era un acto íntimo y familiar: rodeado de parientes y seres queridos.
Desafortunadamente, con la medicalización generalizada de la modernidad, la muerte como
proceso, en la mayoría de los casos, se ha convertido en un evento frío y distante de la persona.
Entra en juego la eutanasia: defenderla, en esencia, significa defender la posibilidad de morir no
solo como humano, sino también conservando la dignidad y eliminando el sufrimiento
innecesario. En este proyecto, abordaremos la cuestión de la eutanasia desde la base de un
enfoque humanista. Reconocemos que, en situaciones extremas en las que no se han identificado
circunstancias directas y obvias.
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La eutanasia, lejos de ser un acto de desesperanza, puede representar un acto de
solidaridad y respeto. Más que una renuncia a la vida, es una afirmación de los valores más
profundos de la libertad, la compasión y la dignidad humana.
Como creemos que la vida humana debe ser respetada y tratada con dignidad ante todo y,
sobre todo; por eso nuestra postura acerca de ese tema es a favor, esto significa en todo caso, a
favor de la dignidad humana, a favor de cada uno de nosotros como ciudadanos libres de esta
nación tengamos el derecho a morir con dignidad si las circunstancias son las peores.
DESARROLLO
Para el desarrollo de este reporte nos centraremos únicamente en el debate de la eutanasia
en Colombia, usando bases legales como la misma constitución política de 1991 y sus sentencias.
Colombia es uno de los pocos países de América Latina que reconoce el derecho a morir
dignamente como parte del respeto a la dignidad humana. Este principio está consagrado en el
Artículo 1 de la Constitución Política, donde se establece que “Colombia es un Estado social de
derecho fundado en el respeto de la dignidad humana”.
Desde la Sentencia C-239 de 1997, la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia para
personas en estado terminal que lo solicitaran voluntariamente. Esta decisión histórica interpretó
que el derecho a la vida no es una obligación de vivir bajo cualquier condición, sino un derecho a
vivir dignamente, incluso si eso implica elegir el momento de la muerte cuando la vida se
convierte en sufrimiento.
En 2021, la Corte amplió este derecho con la Sentencia C-233, permitiendo que personas con
enfermedades graves e incurables, aunque no terminales, puedan solicitar la eutanasia si están
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sometidas a sufrimientos físicos o psíquicos intensos. Esta sentencia eliminó el requisito de
terminalidad, permitiendo que más personas puedan ejercer este derecho.
Además, normas como la Ley 1733 de 2014 (Ley Consuelo Devis Saavedra), la Ley 1751
de 2015 (Ley Estatutaria de Salud), y la Resolución 2665 de 2018 del Ministerio de Salud,
fortalecen el marco normativo que regula los procedimientos, requisitos y documentos
relacionados con la voluntad anticipada, sedación paliativa y cuidados para personas que deseen
morir con dignidad.
Para acceder a la eutanasia se requiere que los pacientes cumplan con requisitos legales
bien definidos para que el dictamen medico asegure que el paciente esté en las condiciones de
recibir este procedimiento
Requisitos legales para acceder al procedimiento
Este derecho no es absoluto ni automático. El sistema colombiano ha establecido criterios
legales y médicos muy claros y estrictos para garantizar que la eutanasia se aplique de manera
ética y justa. Estos requisitos son:
1. Diagnóstico de enfermedad grave e incurable o terminal:
El paciente debe tener una condición médica irreversible que genere deterioro progresivo,
incluso si no es necesariamente mortal a corto plazo (como en el caso de la esclerosis
lateral amiotrófica o enfermedades crónicas con daño severo).
2. Sufrimiento físico o psíquico intenso:
No basta con estar enfermo; debe haber dolor, sufrimiento o pérdida total de calidad de
vida que el paciente considere insoportable, y que no se pueda aliviar por medios
razonables.
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3. Consentimiento informado, libre y voluntario:
El paciente debe estar en condiciones mentales y cognitivas de entender su situación
médica, sus alternativas y la decisión que toma. Debe firmar un documento de solicitud,
sin presión externa, de manera plenamente consciente.
4. Evaluación por un Comité Científico Interdisciplinario:
Este comité, regulado por resoluciones del Ministerio de Salud (como la 2665 de 2018),
está conformado por al menos:
o Un médico tratante,
o Un abogado de la institución médica,
o Un psiquiatra o psicólogo clínico.
Este grupo verifica que se cumplan todas las condiciones médicas, éticas y legales para
proceder.
5. Voluntad anticipada (en caso de inconsciencia o coma):
Si una persona queda en estado de coma o pierde la conciencia, pero previamente dejó un
documento de voluntad anticipada legalmente registrado, se puede aplicar la eutanasia.
Si no existe este documento, no se puede proceder, incluso si los familiares lo desean.
Esta estructura legal y médica evita que la eutanasia sea mal utilizada o aplicada de
manera apresurada. Le da al paciente control, dignidad y protección al mismo tiempo. No se trata
de una vía rápida hacia la muerte, sino de una alternativa digna cuando la vida ya no garantiza
bienestar.
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No obstante, estas preocupaciones no se pueden ignorar ni descalificar. Son parte del
debate ético que ha llevado al Estado colombiano a establecer procedimientos rigurosos. Lejos
de fomentar la muerte, la legislación busca proteger tanto a quienes quieren seguir luchando
como a quienes desean descansar, siempre desde su autonomía y dignidad personal.
Las sentencias de la Corte Constitucional han sido cuidadosas en reconocer que la eutanasia no
es una obligación ni una forma de abandonar al enfermo, sino una herramienta excepcional,
regulada y profundamente humana para aliviar un sufrimiento irreversible. Además, la existencia
de comités interdisciplinarios, el consentimiento informado y el requisito de voluntad anticipada
en casos de inconsciencia, reafirman que no se trata de una práctica arbitraria, sino de un derecho
legítimo dentro de un marco jurídico garantista.
Posturas en contra y respuestas desde la defensa del derecho a morir dignamente
Aunque el marco legal colombiano garantiza un proceso ético, seguro y plenamente
regulado para ejercer el derecho a morir dignamente, la eutanasia sigue generando debate en el
país. Diversos sectores —especialmente religiosos, jurídicos y sociales— han planteado
objeciones, muchas de ellas basadas en consideraciones morales, éticas o institucionales. Estas
posturas merecen ser escuchadas, pero también analizadas críticamente desde el enfoque
constitucional que respalda este derecho.
Argumento religioso: “solo Dios puede quitar la vida”
Desde la perspectiva de la Iglesia católica y otras corrientes religiosas, la vida es un don
divino que no puede ser interrumpido voluntariamente. Sostienen que el sufrimiento puede tener
valor espiritual y que el ser humano no debe “jugar a ser Dios”.
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Respuesta: Colombia es un Estado laico, y el artículo 19 de la Constitución garantiza la
libertad de cultos. Esto implica que ninguna doctrina religiosa puede imponer sus creencias sobre
la autonomía de un individuo que no las comparte. Además, la Corte Constitucional ha
reconocido que el derecho a vivir no puede convertirse en una imposición al sufrimiento. Por
tanto, obligar a alguien a continuar con una vida marcada por el dolor, solo para cumplir un
principio religioso externo, vulnera directamente el derecho a la dignidad humana.
Argumento de la pendiente resbaladiza
Algunos sectores afirman que abrir la puerta a la eutanasia puede generar presiones
sociales hacia personas mayores, pobres o con discapacidad, promoviendo indirectamente la idea
de que su vida vale menos.
Respuesta: Este argumento parte de un temor legítimo, pero no se sustenta en la realidad
colombiana. El procedimiento está regulado por protocolos estrictos: el paciente debe expresar
su voluntad de manera libre, estar plenamente consciente, contar con diagnóstico clínico
riguroso, y someterse a la revisión de un comité interdisciplinario. No es posible que alguien
acceda a la eutanasia por presión externa o razones económicas, ya que el sistema está diseñado
precisamente para evitar esos abusos. En lugar de poner en riesgo vidas vulnerables, la normativa
protege la libertad y dignidad de quienes ya no encuentran alivio ni esperanza.
Argumento sanitario: “primero garanticemos salud digna”
Otros opinan que, en un país con deficiencias estructurales en el sistema de salud, hablar
de eutanasia es prematuro. Consideran que se debería garantizar primero el acceso a
tratamientos, cuidados paliativos y salud mental antes de ofrecer la muerte como alternativa.
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Respuesta: Esta crítica plantea una falsa dicotomía. El derecho a morir dignamente no
niega ni sustituye el derecho a recibir atención médica. Ambos deben coexistir. La eutanasia no
es una salida rápida o cómoda, sino una opción excepcional cuando ya no hay tratamiento
posible, el dolor es intolerable, y el paciente así lo decide. Negar ese derecho con el argumento
de que el sistema de salud es deficiente significa castigar doblemente a quien sufre: primero con
el abandono institucional, y luego con la imposición del dolor sin salida.
Argumento jurídico: “el Estado debe proteger la vida”
Desde el derecho, algunos sostienen que permitir que el Estado participe en la
terminación voluntaria de la vida contradice su deber de protegerla, especialmente frente a
personas vulnerables.
Respuesta: La Corte Constitucional ha sido clara: el deber del Estado no es preservar la
vida a toda costa, sino proteger una vida digna. Obligar a alguien a seguir viviendo en medio de
un sufrimiento irreversible y sin posibilidad de recuperación, es atentar contra su autonomía. La
legislación colombiana no promueve la muerte, sino que defiende la libertad de decidir cómo y
cuándo morir, cuando la vida ha perdido todo sentido para quien la vive. La intervención estatal,
en este caso, no vulnera la vida, sino que garantiza el derecho a una muerte libre, consciente y
humanamente asistida.
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