MESA LIBRE
Modulo 2 - CONCEPTUALIZACION DE LOS DERECHOS HUMANOS
- Concepción iusnaturalista: derechos naturales, inherentes a la persona humana, comunes y universales, y
superiores a las legislaciones escritas
- Positivismo: derechos reconocidos como tal por la legislación vigente, en un momento histórico determinado.
- Marxismo: son una construcción jurídica de la clase dominante a través del Estado, lo que explica su dispar
efectividad.
- Perspectiva ética: derechos morales, éticamente exigibles, derivados de la idea de dignidad de la persona.
- Perspectiva histórica: derechos a los que se los considera tales en un momento histórico determinado.
- Desde los valores que protege: derechos que amparan la dignidad de la persona humana, y los valores de libertad e
igualdad.
- Perspectiva de Wlasic: aquellos que protegen la dignidad de la persona humana, y sus valores derivados libertad e
igualdad, a través de la plena satisfacción de sus necesidades (física, psíquicas y morales) y, que derivan en
características propias, de carácter general y normas jurídicas básicas de protección.
Características de los DDHH. Son consecuencia del proceso de evolución normativa internacional.
1) Universalidad: surge de la Declaración Universal de los DDHH. Significa que son comunes a toda persona humana y
significan lo mismo para todos. Inherentes a la persona humana y protectores del valor dignidad.
Tiene dos fines: uno vinculado con la vigencia, es decir, que sean para todo hombre, mujer, niño, adolescente. Y un
segundo fin, vinculado con los beneficiarios/titulares de esos derechos que deben ser vigentes en todas partes. La
Convención Internacional de Derechos del Niño está cerca de ser universal. Se afecta el concepto de universalidad
cuando hay países que no son partes de los tratados, es así que, la universalidad es un objetivo, ya que la vigencia no es
universal debido a la diversidad cultural, entre otros factores.
2) Indivisibilidad: se vincula, en sentido material, con el sujeto titular de los mismo, y significa que cada persona es
titular de estos con carácter pleno, entendiendo cada derecho como una totalidad única, que no es posible fragmentar.
Por otro lado, se ha entendido indivisibilidad, en sentido formal, con su relación con la integralidad de los DDHH, es
decir, que no admiten divisiones internas de los mismos, a fin de asignarles distintas características (separar derechos
civiles y políticos, de los económicos, sociales y culturales).
3) Integralidad: se vincula con el contenido de los mismos. La diversidad de derechos que componen los DDHH se
encuentran integrados en una totalidad única y homogénea, sin distinciones de jerarquía o valor. Esta característica
desvirtúa los intentos de fragmentación de los DDHH. Toda persona es titular del derecho en plenitud.
4) Interdependencia: hace referencia a la relación entre derechos, en la medida en que la existencia material de uno,
depende de la existencia material de otro u otros. Rechaza la consideración aislada de cada uno de los Derechos
Humanos. Ej. Derecho a la Vida que asegure la subsistencia y el desarrollo, se vincula con del Derecho a una
alimentación básica, saludable y equilibrado; es interdependiente porque si no hay vida no hay derecho a la alimentación
y viceversa.
Teoría de las Generaciones. Crítica
La división de los derechos humanos en tres generaciones, fue inicialmente propuesta en 1979 por el jurista checo Karel
Vasak. Hoy se insiste en categorizar a los DDHH como derechos de primera, segunda, tercera y hasta cuarta generación.
Esta teoría consolida la realidad de enfrentamiento entre los distintos derechos.
1) Derechos de primera generación (derechos civiles y políticos). Surgen históricamente con la Revolución de
USA, la Revolución Francesa y el Constitucionalismo Clásico. Son caracterizados en general como derechos operativos,
es decir autoejecutables, ante los cuales la conducta estatal debe ser abstencionista, las reglamentaciones son límites.
2) Derechos de segunda generación (derechos económicos, sociales y culturales). Se identifican con el
surgimiento del Constitucionalismo Social (Constitución de Weimar, de México, de la URSS). Son derechos de
realización progresiva (no plenamente operativos), y para su realización requieren una conducta activa, intervención o
promoción de parte del Estado (medidas concretar que faciliten el acceso a los mismos). Ej. derecho a la educación
3) Derechos de tercera generación (derechos de incidencia colectiva). Ej. la protección al medioambiente. Se
ubica su surgimiento en la preocupación creciente de la comunidad internacional frente a las alteraciones del medio
ambiente (segunda mitad del s. XX). Sus titulares no son exclusivamente los individuos, sino también la sociedad toda.
Requieren, para su efectiva realización, una coordinación internacional de parte de los estados.
La Teoría de las Generaciones ha sido criticada desde diversos ángulos:
- Su interpretación de generaciones históricas de DDHH es parcial, incompleta: se dice que, si la comunidad
internacional entendió que tales diferencias existían, no hubiera aprobado la Declaración Universal de DDHH, en los
términos que lo hizo, es decir, incorporando en un solo instrumento derechos humanos de todas las generaciones.
- No necesariamente un derecho determinado que exclusivamente limitado, en su pertenencia, a una Generación
determinada. Ej. el derecho a la educación como derecho de enseñar y aprender, integra la Primera Generación; en
cambio, como derecho de toda persona a la educación, integra la Segunda Generación.
- La obligación de respetar y garantizar los derechos consagrados, aun frente de derechos de Primera Generación, exige
una posición activa por parte del Estado.
Esta teoría entró en crisis y, a partir de 1991, se dijo que la división de derechos es solo conceptual, pero no se
da en la práctica.
Clasificación de los derechos humanos: su valor pedagógico y de sistematización.
Existen diversas clasificaciones de los derechos humanos algunas de las posibles son las siguientes:
1- En relación con la materia: es decir describiendo los derechos civiles contenidos en categorías jurídicas de
carácter más general.
a- Derechos civiles: los que a su vez pueden admitir subcategorías de derechos civiles:
Derechos personalísimos (a la dignidad, a la vida), derechos personales (derecho a la información, derecho
de asociación y derechos patrimoniales (derecho de propiedad)
b- Derechos políticos: derechos de las personas (derecho al sufragio) y derecho de los partidos políticos
(derecho a divulgar ideas)
c- Derechos económicos, sociales y culturales: incluye entre otros el derecho a la salud, a la educación a
trabajar y los derechos en el trabajo.
d- Derechos de incidencia colectiva: incluye el derecho a un medio ambiente sano, el derecho de los
consumidores y usuarios, el derecho al desarrollo la paz y a la libre determinación.
2- En relación al momento histórico en que tuvieron origen:
a- Derechos de primera generación: segunda mitad del siglo xviii correspondiente a los derechos civiles y
políticos
b- Derechos de segunda generación: primera mitad del siglo xx correspondiente a los derechos
económicos, sociales y culturales
c- Derechos de tercera generación: segunda mitad del siglo xx correspondiente a los derechos de
incidencia colectiva
3- En relación con el sujeto activo:
a- Sujeto activo general: involucra los derechos conocidos con carácter general a toda persona
b- Sujeto activo particular: involucra los derechos de determinados sujetos en especial
4- En relación con la normativa que consagra:
a- Derecho constitucional: son derechos que tienen su fundamento en la normativa constitucional
b- Derechos humanos: derechos que tienen su fundamento en los instrumentos de derechos humanos de
carácter supranacional
5- En relación con su exigibilidad:
a- Derechos humanos operativos
b- Derechos humanos programáticos
6- En relación al tipo de reconocimiento
a- Derechos humanos expresamente reconocidos
b- Derechos humanos implícitamente reconocidos
7- En relación a su suspendibilidad
a- Suspendibles
b- No suspendibles
La jerarquización de los derechos humanos. Diversas teorías. Visión crítica
Se ingresa la cuestión de resolver si establecer relación de subordinación, entre derechos constitucionalmente
reconocidos, es posible. El constitucionalista argentino Miguel Ángel Ekmekdjian ha defendido una respuesta
afirmativa a esta cuestión. Elaboró un orden jerárquico de los Derechos Civiles. Según este autor, el derecho subjetivo
es un medio para brindar protección jurídica a un valor que es un fin en sí mismo. Los valores se encuentran ordenados
jerárquicamente y, así pues, también los derechos constitucionales. Ekmekdjian propone tres metodologías
complementarias para determinar la jerarquía de los derechos:
a) Examinar que tan restringible es el derecho subjetivo que protege al valor, puesto que, según él, un derecho es
menos restringible en la medida en que el valor al cual brinda cobertura tenga mayor jerarquía.
b) En el segundo método empleado, Ekmekdjian nos llama a imaginar un mundo en el que se negara una categoría
de derechos y luego a imaginar otro en el cual se aceptara esa y se negara otra, y así sucesivamente, para
comprobar qué pérdida es más significativa.
c) El último criterio se basa en medir la posibilidad de renuncia al derecho. Dice Ekmekdjian que existen valor que
la moral social considera tan esenciales que no permite al titular el sacrificio voluntario de ellos. Si se los
compara con los derechos que sí pueden
Finalmente, hace la siguiente clasificación (que no considera definitiva, sino sujeta a crítica):
I- El derecho a la dignidad humana y sus derivados (libertad de conciencia, intimidad, etc.)
II- El derecho a la vida y sus derivados (derecho a la salud, a la integridad física, etc.)
III- Los restantes derechos personalísimos.
IV- Los derechos de contenido económico.
Esta teoría supone que el único derecho indisponible es el derecho a la dignidad. Siendo todos los demás derechos
disponibles, en mayor o menor medida. Así, Ekmekdjian es uno de los primeros teóricos en plantear el derecho a una
muerte digna; según él, cuando la vida no es digna es un derecho disponible.
Por otro lado, la Corte ha dicho que los derechos fundados en cualquier cláusula de la Constitución tienen igual
jerarquía, admitiendo solo el caso de estados de excepcionalidad (estado de sitio, toque de queda), en el que hay ciertos
derechos que no pueden ser derogados. La Corte Interamericana de DDHH ha sostenido lo mismo, en virtud de la
Convención Americana, que afirma que los Estados Partes están obligados a respetar los derechos reconocidos en ella
y garantizar su libre y pleno ejercicio.
El principio de efectividad. Normas programáticas y normas operativas. El artículo 1.1 CADH
Es el principio que establece que los DDHH, explícita o implícitamente reconocidos, deben ser materialmente
garantizados, a través de su pleno acceso y ejercicio, por toda persona humana.
Dicho principio tiene expresa consagración normativa, de rango constitucional. Art. 28 Declaración Universal de
Derechos Humanos. Por lo tanto, el principio de efectividad de los DDHH, es de carácter general y se aplica, como
principio, a todos ellos, ya sea que estén reconocidos Convencional o Constitucionalmente.
Clásicamente, en el Derecho Constitucional se ha distinguido entre:
- Cláusulas Constitucionales Operativas (arts. 14, 17 y 18 CN). Están dirigidas a una situación de la realidad en la cual
pueden operar inmediatamente, sin necesidad de instituciones que deba establecer el PL. Dicha operatividad puede
surgir de la propia norma constitucional, o requiere una ley para transformar la potencia en acción. Es indudable que la
operatividad de una norma condiciona su efectividad.
- Cláusulas Constitucionales Programáticas (arts. 14 bis y 118). Aquellas que no habilitan la protección jurisdiccional al
beneficiario y que, necesariamente, requieren de una norma inferior para obtener operatividad derivada. Se las identifica
con normas que ordenan dar o hacer.
Artículo 1.1 CADH. - ‘Obligación de Respetar los Derechos. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a
respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté
sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas
o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.’
Este artículo supone dos obligaciones a cargo del Estado, conforme a los DDHH: de respetarlos (obligación negativa) y
de garantizarlos (obligación positiva – eliminar los obstáculos que impidan el goce de un derecho). A más vulneración
mayor obligación del Estado de garantizar. Esta estructura se encuentra en nuestra Constitución desde la reforme de
1994.
El principio de progresividad
Determina que los DDHH, tanto en su reconocimiento como en su efectividad y protección, deben avanzar en un sentido
creciente hacia su plena realización. Es congruente y complementario del principio de efectividad. El Estado tiene la
obligación de hacer efectivos esos derechos hasta el máximo de los recursos disponibles.
Este principio surge normativamente, vinculado a los derechos económicos, sociales y culturales. La Convención
Americana de DDHH y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y culturales:
- Lo definen como ‘lograr progresivamente la plena efectividad’ de tales derechos.
- Seguidamente, y con relación a los medios económicos para ello, la Convención establece ‘en la medida de los
recursos disponibles’. Hace referencia a los recursos nacionales y a la cooperación internacional de carácter
económico
- Con relación a los medios formales, la Convención dice ‘por vía legislativa y otros medios apropiados’. Se refiere tanto
a los medios legales como a los medios administrativos, financieros, educacionales y sociales.
- Se impone una obligación de moverse lo más expeditiva y efectivamente como sea posible hacia el objetivo. No se
puede retroceder en lo que ya se ha avanzado (principio de no regresividad).
El principio de progresividad responde a la necesidad de reconocer que no es posible satisfacer la totalidad de los DESC
en forma inmediata, pero, de modo alguno justifica postergar indefinidamente la efectividad de tales derechos (que sean
eternamente programáticos).
Fallo: “Ministerio de Cultura y Educación de la Nación”
En el caso del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, se analizaba el principio de progresividad aplicado a la
gratuidad de la enseñanza superior y privada, y se enmarcó en el contexto de la impugnación constitucional de la Ley de
Educación Superior.
La Cámara Federal de Apelaciones de la ciudad de Córdoba hizo lugar a las observaciones formuladas por el Ministerio
de Cultura y Educación de la Nación, por considerar que el Estatuto Universitario de la Universidad Nacional de
Córdoba, dispuso en su Art. 82, que el ingreso y desarrollo de la enseñanza serán “completamente gratuitos”
prescindiendo del principio de equidad previsto en el Art. 75 inc. 19 de la Constitución Nacional (incorporado con la
reforma de 1994). Es decir, omite el principio de equidad.
Debido a este pronunciamiento la Universidad Nacional de Córdoba, interpuso recurso extraordinario, el cual fue
concedido. En el recurso extraordinario, la U. Nacional de Córdoba, sostiene que el Art. 75 inc. 19 de la C.N. es
programático, y que cuando lo reglamento el Congreso, en ninguna norma estableció dicha obligatoriedad. Incluso,
señaló que el estatuto se adecuó dentro de la interpretación constitucional. Por lo tanto, la no inclusión del término
“equidad” no significa que el régimen no contenga esas características.
La Corte, sostuvo que no podía obviarse la inclusión del término equidad (como afirma el rector de la Universidad
Nacional de Córdoba) porque es complementario del de “gratuidad”, de modo que su ausencia podría desequilibrar
tanto la gratuidad como la igualdad de posibilidades.
La Constitución Nacional establece el principio de la gratuidad, que debe ser moderado por el principio de la equidad;
ya que ambos principios no son excluyentes: se trata de derecho a la gratuidad con equidad de la educación pública
estatal.
Finalmente, la CSJN hace lugar al recurso extraordinario y confirma la sentencia apelada. Es obligatorio incluir los
principios de equidad y gratuidad en los estatutos universitarios. Esta inclusión impedirá que en el futuro se establezca
la gratuidad absoluta o bien la onerosidad absoluta de la enseñanza pública. Además, la corte exige que las leyes de
educación garanticen los principios de gratuidad y equidad de la enseñanza pública estatal.
La CSJN argumenta que el primer criterio es regresivo, el Estado puede variar en la cantidad de recursos, por lo que este
principio puede ser regresivo en cuanto a los derechos. En el tema de la enseñanza gratuita, la C.N. exige que las leyes
de educación garanticen los principios de gratuidad y equidad en la enseñanza pública estatal, y la autonomía y
autarquía de las universidades nacionales; equidad y gratuidad son conceptos diferentes. El principio de progresividad
no impone mantener la gratuidad absoluta, sino que en un momento puede serlo y en otro no. Dicha progresividad es
regresiva, y depende de la disminución o no de los recursos.
El segundo criterio, es un criterio interpretativo-amplio del principio de progresividad, se desarrolla en la interpretación
sistemática de los DESC. El comité dice que de los derechos consagrados en la Convención no todos son progresivos.
El principio de progresividad es avance a la plena efectividad, por lo tanto, el Estado no puede retrotraerse.
Fallo: “Sánchez María del Carmen c/ Anses sobre reajustes varios”
Este fallo establece el principio de progresividad con relación al tema de jubilación y actualización de los haberes
jubilatorios.
La señora Sánchez María del Carmen, inició una demanda contra el Anses, con el objeto de impugnar el reajuste de su
haber de pensión. Es decir, para que Anses le reconozca una actualización amplia de sus haberes jubilatorios.
Contra el pronunciamiento de la Cámara Federal de la Seguridad Social que, aplicando el fallo “Chocobar”, confirmó
las pautas establecidas por el fallo de primera instancia con respecto a la movilidad de los haberes y desestimó los
planteos de inconstitucionalidad aducidos por la actora. Ante esto, las partes dedujeron sendos recursos ordinarios de
apelación que fueron concedidos. Finalmente, sólo se trató, sin embargo, el recurso de la actora, dado que la
demandada (Anses) no expresó agravios en tiempo y forma y su recurso fue declarado desierto.
La C.N. exige que las jubilaciones y pensiones sean móviles, aunque no establece un sistema o mecanismo especial
para ser efectiva dicha exigencia, por lo tanto, lo que es deber del legislador fijar el contenido concreto de esa garantía
teniendo en cuenta la protección especial que ha otorgado a la Ley Fundamental al conjunto de los derechos sociales.
Los derechos a una retribución justa y a un salario mínimo y vital y móvil dirigidos a garantizar alimentación y una vida
digna encuentran correlato en las jubilaciones y pensiones móviles que deben ser garantizadas a los trabajadores
cuando entran en pasividad.
Los tratados internacionales promueven el desarrollo progresivo de los derechos humanos y sus cláusulas no pueden
ser entendidas como una modificación o restricción de derecho alguno. En fin, la CSJN dijo que los haberes hasta la
sanción de los Haberes de Solidaridad, no se encontraban expresos, porque en esta ley, los futuros aumentos los fija el
Congreso de la Nación.
Revocó la sentencia apelada en lo que fue materia de agravios y resolvió mantener el ajuste por movilidad hasta el 30
de marzo de 1995, según las variaciones registradas en el índice del nivel general de remuneraciones a que remitía el
régimen de movilidad prescripto por la ley 18.037. Consecuentemente, estimó innecesario expedirse sobre la tacha de
inconstitucionalidad de la ley 23.928, por no resultar de aplicación al tema debatido.
Los tres principios se aplican para determinados derechos y no para otros. El principio de progresividad se encuentra
relacionado con el principio de efectividad. El principio de progresividad y efectividad se relacionan con el principio pro
homine, que se debe optar por el derecho que trata el tema en forma más amplia.
Especificaciones desarrolladas por el Comité de DESC. en relación a las obligaciones de los Estados Partes.
Conforme la jurisprudencia de la CSJN. los tratados de [Link]. deben ser interpretados y aplicados en los términos
en que lo han sido por los órganos internacionales de aplicación y control y al haberse incorporado los referidos tratados,
con jerarquía constitucional, los órganos adquieren tal jerarquía, y, por ende, sus decisiones deben ser consideradas
como provenientes de órganos que ostentan tal carácter constitucional.
Ningún análisis de las obligaciones relacionadas con los DESC. Puede desvincularse de las obligaciones que comporta
el asegurar su titularidad individual de los beneficiarios del derecho o de los derechos en cuestión. Lo más frecuente es
que las obligaciones se dividan en “estratos” que corresponden a los deberes de: a) respetar, b) proteger, c) promover
y d) hacer efectivos cada uno de los derechos incluidos en el Pacto.
En relación a la justiciabilidad de tales derechos, el Comité ha sostenido: “En relación a los derechos civiles y políticos,
se afirma generalmente que, para ser garantizados, frente a su violación, el requerimiento de remedios judiciales es
esencial. La acepción contraria generalmente se formula en relación con los DESC. Los DESC tienen tanto una
dimensión individual como colectiva.
La relación entre Progresividad y Equidad Social, podría funcionar como una dispensa de responsabilidad, a cargo del
Estado Denunciado, quien debería demostrar que la violación al principio de progresividad de carácter individual, o en
relación a un pequeño grupo de personas, repercute en beneficio de un grupo importante de ellas; pero no como
condición de procedencia, que coloca en manos exclusivas de la víctima, muchas veces carentes de recursos, como
consecuencia misma de la violación que denuncia, una demostración técnicamente compleja, a través de un efectivo y
concreto trabajo de campo, y que genera una multiplicidad de incertidumbres cuantitativas y cualitativas, referidas a
determinar cuándo la equidad social afectada, y con ella violentado el principio. La violación generalizada de los DESC,
es un problema básico en la mayoría de los países.
El principio de progresividad en la evolución histórica de los derechos humanos.
Otro enfoque de este principio está vinculado con el desarrollo histórico de los Derechos Humanos, y en especial, con
el Sistema Internacional de Protección.
Ej.: el Sistema Interamericano de Protección: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, fue creada en 1959,
siendo su función la de promoción de los Derechos Humanos. En 1969, la Comisión Interamericana Especializada sobre
Derechos Humanos, adoptó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que quedó habilitada a la firma de los
Estados Miembros. Dicha Convención, crea La Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esta Convención además
redefine las funciones de la Comisión Interamericana, considerada tanto como órgano que aplica la Convención
Americana, una vez que ésta entrara en vigencia. En el año 1978, entra en vigencia la Convención Americana, y queda
establecida la Corte Interamericana. Se perfecciona cualitativamente el sistema de protección con la creación y
posterior puesta en funcionamiento, de un órgano jurisdiccional, la Corte Interamericana. Del mismo modo, la
Declaración Americana de Derechos y Deberes del hombre. Ello permite hablar de un principio de progresividad,
aplicado a la evolución histórico-institucional, de tales sistemas.
El principio de Progresividad y los derechos humanos civiles y políticos.
El principio de progresividad es también aplicable a los derechos civiles y políticos. Se afirma que, en materia de
derechos civiles y políticos, el pleno reconocimiento y la plena realización del mismo es simultánea, y de carácter
inmediato. En cambio, los DESC, si bien tienen pleno reconocimiento, su realización, puede ser, con determinados
límites y características, de carácter progresivo. El principio de progresividad, señala la necesidad de avanzar
expansivamente en la protección de derechos humanos, y todo retroceso, en ese sentido, vulnera tal principio, y el
sistema general de protección de los derechos humanos, por los que el principio de progresividad es también un
principio general en materia de derechos humanos.
Principio pro homine: estar siempre a favor del hombre
Todos los derechos son relativos, y esa relatividad radica en que el Estado puede reglamentarlos, provocando así que
su ejercicio quede más restringido. Según el principio pro homine se debe acudir a la norma más amplia, o a la
interpretación más extensiva, cuando se trata de reconocer derechos protegidos e, inversamente, a la norma o a la
interpretación más restringida cuando se trata de establecer restricciones permanentes al ejercicio de los derechos. Ej.
sí hay un decreto que no es inconstitucional y protege más un derecho que la ley, debe prevalecer ese decreto, sin
importar le jerarquía.
Este principio cuenta con reconocimiento normativo, como ser el art. 29 de la Convención ADH: ‘Ninguna disposición
de la presente Convención puede ser interpretada en el sentido de: b) limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o
libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las leyes de cualquier de los Estados Partes…’. Es decir que, frente
a la norma de reconocimiento, debe adoptarse la que más ampliamente protege el derecho, y frente a normas
restrictivas, a aquellas que lo permiten en menor grado.
Ej. Si tomamos el Derecho a la Libertad de Expresión corresponde efectuar una lectura comparativa, a fin de determinar
los aspectos comunes y diferenciales en cada norma que lo regula, y habrá que optar por aquellos que más ampliamente
protejan al derecho en cuestión.
El derecho penal internacional. Los delitos internacionales. Evolución, consecuencias y efectos.
Encuadre Jurídico
El individuo, como sujeto del Derecho Internacional, en proceso de evolución de éste, puede analizarse desde dos
perspectivas, la primara, como titular de derechos humanos, (sujeto activo) y la otra, como responsable penalmente
por la comisión de determinados delitos, (sujeto pasivo). Histórica y normativamente, podemos ubicar esta evolución a
partir de mediados del siglo XIX, en el contexto de lo que se denomina derecho de la guerra.
Los cuatro países triunfantes de la Segunda Guerra Mundial (EE. UU, Gran Bretaña, Francia, URSS), suscribieron en
Londres un acuerdo, para enjuiciar a los alemanes responsables por Crímenes de Guerra, la que estableció tres
categorías de Crímenes del Derecho Internacional:
a) Crímenes contra la Paz: preparación, desencadenamiento y prosecución de una guerra;
b) Crímenes de Guerra en sentido estricto: asesinatos, malos tratos a prisiones, ejecución de rehenes, etc.;
c) Crímenes contra la humanidad asociados a los Crímenes de Guerra: asesinatos, exterminio, reducción a
esclavitud, persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos, o cualquier otro acto inhumano
cometido contra la población civil antes o durante la guerra.
Dicho tribunal se constituyó en Nuremberg, dando lugar al juicio que se conoce con el nombre de la referida ciudad.
Las controversias jurídicas que el juicio de Nuremberg generó, lo fueron respecto a la legalidad de las categorías de los
denominados Delitos de Lesa Humanidad, y los Delitos contra la Paz. Algunos autores sostienen que los delitos de Lesa
Humanidad sólo eran sancionables en la medida en que estuvieran vinculados con los crímenes de guerra.
Es importante tener en cuenta, por ej. La Declaración de Naciones Unidas para la Prevención y Sanción contra la Tortura
de 1975, y Las Declaraciones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos sobre Desaparición
Forzada de Personas de 1978, que reafirman su carácter de delitos de Lesa Humanidad.
Tipificación de los delitos del derecho penal internacional.
A partir de las tres categorías básicas de delitos descriptas en la Carta del Tribunal Penal Internacional “ad Hoc” de
1945, se fue perfilando la tipificación del derecho internacional: de cuatro tipos de delitos:
El Genocidio.
Es un delito de derecho internacional, definido como aquellos actos perpetrados con la intención de destruir total o
parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, consistentes en:
a) Matanza de miembros del grupo,
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo,
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física,
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo y
e) Traslados por fuerza de niños del grupo a otro grupo.
No necesariamente debe lograrse la destrucción de un grupo nacional, étnico, racial o religioso, pero si debe tender a
ello. Este factor además permite diferenciar el tipo Penal del Genocidio del de los Delitos de Lesa Humanidad.
Refugiados: se llama a las víctimas que huyen del genocidio en busca de una protección en un tercer estado o en países
limítrofes al verse desplazados de su lugar.
El crimen contra la humanidad – Delitos de lesa humanidad.
En términos generales se ha definido este tipo de delitos como aquellos actos inhumanos que chocan con la conciencia
colectiva en la medida en la medida en que lesionan al ser humanos de manera tal que trascienden al individuo que
sufre el daño. El sujeto pasivo de dichos delitos es la población civil. Por otra parte, la existencia del crimen es
independiente de cualquier situación de conflicto armado interno o internacional. Con relación a las Conductas
Delictivas pueden constituirse en la práctica de este tipo de crímenes, el
Asesinato, exterminio, esclavitud, encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física, tortura, violación,
esclavitud sexual, y otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o
atenten contra la integridad física, la salud mental o física.
Los delitos de lesa humanidad, son delitos que atentan contra toda humanidad, en su totalidad.
Fallo: “Derecho, René Jesús según incidente de prescripción de acción penal”
El fallo se trata de una persona (Bueno Alves) quien habría sido víctima de una serie de hechos ilícitos que habrían
comprendido una detención ilegal, la aplicación de golpes, torturas y la privación de medicamentos.
El autor de estos hechos habría sido René Jesús Derecho quien era miembro de la policía federal.
El propósito de estas conductas habría sido que Bueno Alves produjera una declaración que comprometiera
penalmente a su abogado, el Dr. Pérez Galindo.
La motivación policial para proceder de esta manera radicaría en la venganza del personal policial corrupto. El ánimo de
venganza provendría de que el Dr. Pérez Galindo habría contribuido a que se descubrieran actividades ilícitas de la
policía.
La discusión reside en la determinación de si los hechos investigados se subsumen a la tipología de crímenes de lesa
humanidad. Se plantea la imprescriptibilidad o no del caso.
Este fallo tiende a separar los delitos de lesa humanidad de los crímenes comunes. Los DLH no lesionan solo la víctima,
sino que también implican una lesión a toda la humanidad como conjunto. Los crímenes de lesa son atrocidades
cometidas por los gobiernos u organizaciones cuasi gubernamentales en contra de grupos civiles que están bajo su
jurisdicción y control.
Entonces, los delitos de los que habría sido víctima Bueno Alves no se corresponden con el propósito internacional
tenido en vista en el momento de estatuir crímenes de lesa humanidad.
Las consecuencias que causa un delito de lesa humanidad es la imprescriptibilidad de la acción.
La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó la decisión de primera instancia por la cual
se había declarado la prescripción de la acción penal respecto del imputado René Jesús Derecho.
Contra ese pronunciamiento la parte querellante interpuso recurso extraordinario, el cual fue rechazado. Esta
denegación, motivó la presente queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Finalmente, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se confirma el fallo apelado. Es
decir, la CSJN confirma la sentencia apelada por la Cámara. Se llega a la conclusión que no se estaba frente a un delito
de lesa humanidad por lo tanto la acción penal era prescriptible.
Para ser calificados como delitos de lesa humanidad, debe haber dos elementos:
1. Sistematicidad: debe haber una organización estatal o extraestatal; que el estado no reprima, aunque no forme
para de él.
2. Generalidad o Masividad: este delito debe generar un número alto de víctimas.
El delito de tortura es considerado delito de lesa humanidad, ya que hace falta una organización para cometer estos
delitos sistematizados; ya que es la organización quien aplica este delito sistemáticamente.
Cualquiera de los dos elementos o características, lo determinan al delito como de lesa humanidad.
Consecuencias de los delitos de lesa humanidad
1. Imprescriptibilidad: los delitos no tienen un tiempo determinado o un plazo fijo para ser sancionados, sino que
pueden ser tratados en cualquier momento histórico.
2. No pueden ser objeto de:
o Amnistía: otorgar el perdón del delito.
o Indulto: aplicación del perdón de la sanción.
o Conmutación de pena: reducción de la pena establecida en la sentencia.
3. Obligación de los estados de establecer su jurisdicción sobre el delito: cuando el delito se haya cometido
en su jurisdicción territorial, o aeronave o buque de su bandera, cuando el presunto responsable sea de su
nacionalidad y/o cuando la víctima sea de su nacionalidad, de considerarlo apropiado.
4. Obligación de extraditar o juzgar en su propio territorio: según las reglas de colaboración fijadas en el Estatuto
de Roma de 1998, a los fines de asegurar la presencia del presunto responsable a juicio, y para el posterior
cumplimiento de la condena impuesta.
5. Jurisdicción Universal: los delitos de lesa humanidad, pueden ser juzgados más allá de la territorialidad si así
se desea.
Delito de apartheid: es la realización de actos inhumanos antes mencionados en el contexto de un régimen
institucionalizado de opresión y dominación sistemática de un grupo racial sobre uno o más grupos raciales y con la
intención de mantener ese régimen.
Desaparición Forzada de Personas: es la aprehensión, la detención o el secuestro de personas por un Estado o una
organización política, o con su autorización, apoyo o aprobación, seguido de la negativa a informar sobre dicha privación
de libertad o a dar información sobre la suerte o el paradero de esas personas.
En su relación con el Genocidio, hay que señalar que el ataque a grupos étnicos, religiosos, raciales o nacionales,
constituye este delito cuando la intención es la destrucción parcial o total del mismo, y delito de Lesa Humanidad,
cuando dichos ataques no tienen este componente intencional.
Por otro lado, en relación a los grupos políticos, de género, o culturales los actos descriptos contra los mismos sólo
podrán constituir delitos de Lesa Humanidad, ya que están excluidos como sujetos pasivos del delito de Genocidio.
Los crímenes de guerra.
Son aquellos delitos cometidos durante la guerra, como asesinatos, maltratos, deportaciones de población civil para
trabajos forzados, ejecución de rehenes, etc. Estos delitos deben cometerse como parte de un plan o política o como
parte de la comisión en gran escala de tales crímenes.
Requisitos:
• Estar ante conflictos armados internacionales, o ante conflictos armados no internacionales.
• Que exista un conflicto armado prolongado entre las autoridades gubernamentales y grupos armados
organizados o entre tales grupos, lo que excluye las situaciones de disturbios o tensiones internas.
Conductas que pueden dar lugar a la comisión de estos delitos:
Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente los homicidios en todas sus formas, las
mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios, la toma de rehenes, los atentados contra la dignidad personal,
especialmente los tratos humillantes y degradantes y las condenas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal
legítimamente constituido.
En relación a los enfermos y heridos en campaña: se prohíbe atentar contra su vida y su persona, efectuar en ellos
experimentos biológicos, dejarlos deliberadamente sin atención médica o sin asistencia.
Con respecto al trato debido a los prisioneros de Guerra, todo acto ilícito o toda omisión ilícita que comporte la muerta
o ponga en grave peligro la salud de un prisionero de guerra, las mutilaciones.
Finalmente, con relación al trato debido a la población civil, actos de violencia y de intimidación, violación, prostitución
forzada, mutilaciones, experimentos biológicos o médicos, malos tratos.
El delito de agresión.
Una persona comete un “crimen de agresión” estando en condiciones de controlar o dirigir la acción política o militar de
un Estado, esa persona intencionalmente ordena o participa activamente en la planificación, preparación, o realización
de un acto de agresión, que por sus características y gravedad constituye una violación manifiesta de la Carta de las
Naciones Unidas, como una guerra de agresión o un acto que tenga por objetivo establecer una ocupación militar de la
totalidad o parte del territorio de otro estado o anexionar la totalidad o parte del territorio de otro Estado. (Invasión de
un estado a otro).
Es el delito más conflictivo tanto en la definición como en la responsabilidad.
Este delito, es el único que no está definido. La agresión es sinónimo de invasión.
Efectos jurídicos.
Las conductas comitivas de los denominados delitos del Derecho Internacional, acarrean los siguientes efectos
jurídicos:
Imprescriptibilidad: el transcurso del tiempo no es impeditivo del ejercicio de la acción penal, o del cumplimiento de
la pena. La Convención Interamericana sobre la Desaparición Forzada de Personas establece como regla general, la
imprescriptibilidad de dicho delito, tanto de la acción como de la pena, el que es calificado como un delito de Lesa
Humanidad. Tratándose de esta clase de delitos surge clara la voluntad de la comunidad internacional de evitar su
impunidad.
Pautas interpretativas. Constitución nacional e instrumentos internacionales jerarquizados constitucionalmente:
Partiendo de la idea expresada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación de que no existe jerarquía entre los
derechos, la misma ha elaborado una serie de reglas interpretativas.
• Análisis integral de la Constitución: en cuanto a las disposiciones constitucionales que reconocen derechos,
debe procurarse desentrañar su significación jurídica, por encima de interpretaciones literales.
• Subsistencia de los derechos reconocidos: en el marco de una confrontación entre derechos diversos, debe
estarse por aquella explicación que prevalezca el reconocimiento de su existencia como tales, es decir, que la
aplicación de uno no represente la negación absoluta, la destrucción del otro.
Por ej., un caso típico es “Ponzetti de Balbín”, en él se confrontaba el derecho a la intimidad (art. 19 C.N.) con el Derecho
a la Información (art.14 C.N. art. 13 CADH). Ante una publicación de una fotografía del Dr. Balbín en terapia intensiva en
la tapa de la revista Gente. La Corte consideró que se había vulnerado el derecho a la intimidad. Ambos derechos
subsisten, pero su aplicación prevaleciente, en un caso concreto, es casuística; Fotografía tomada a escondidas,
presencia no autorizada ni consentida, situación límite de carácter privado, incompatible con elementos sentimientos
de decencia y decoro; son algunos de los datos casuísticos considerados relevantes por la Corte, a fin de determinar,
en el caso concreto, la prevalencia del derecho a la privacidad por sobre el Derecho a la Información, sin dejar de
reconocer la existencia de ambos.
Criterio de Concertación: consiste en la búsqueda de una solución que concerte la vigencia de disposiciones
constitucionales, en principio, opuestas, como las que disponen derechos y deberes, y que no destruyan
recíprocamente.