A millones les dijeron que “aprendieran a vivir con ello”, mientras que los
tratamientos se enfocaban en ocultar el ruido o aliviar los síntomas.
Pero nuevos hallazgos de un grupo de investigadores neuroacústicos del sur
de Alemania podrían finalmente explicar por qué las soluciones
tradicionales no han funcionado—y, más importante aún, qué sí
funciona.