Los Pishtacos
El cuento que mi abuelo Jacinto Lino me contó.
En año 1964 más o menos, mi abuelo tenía 15 años y a pesar de la edad caminaba con gente mayor como sus tíos y
abuelos con los cuáles siempre trabajaba o ayudaba en las actividades de la casa.
En un día mi abuelo estaba saliendo a una fiesta en la cual su compañero de su lo invitó y con toda alegría del mundo
pregunto a su tío si él podía regalarle algunos bolivianos para comprar un regalo para la cumpleañera. Y su tío lo cual se
llamaba Juan Lino dijo con una sonrisa en el rostro que si y lo regalo 50 bs lo cual lo guardo con mucho cariño y luego de
eso su tío le dijo algo que el nunca logró olvidar.
Su tío más querido le contó un cuento que le dijeron sus amigos que habían personas vestidas de negro las cuales te
quitaban la grasa de los humanos o sangre y que los ponían en las campanas que las cuales le duraban más tiempo y
que no camine en la noche porque eso le pasaría y que tenga cuidado. Con miedo el fue y volvió más temprano posible y
asustado.
Y le dijo que jamás volvería a llegar tarde en casa y haría las cosas bien por miedo que suceda algo malo que le
contaba que también vendían esas grasas a extranjeros que venían por la juventud que la grasa tenía y los cuáles
siempre eran difíciles de encontrar.
Eso fue el cuento que mi abuelo me contó siendo un cuento para de cierta forma causarle miedo a mi abuelo para que
no haga nada de malo fuera del colegio y en casa.
Lo cual ahora cuenta a mis primas para que igual no hagan cosas las cuales pueden ser malas y impropias siempre nos
cuenta esa historia cuando vamos a su pueblo lo cual es “Cairoma” pero como nosotros creemos que no existen eso solo
reímos como si fuera un chiste.