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Planificación urbana en capitales europeas

Resumen del libro Planificacion de las capitales de Europa de Thomas Hall. Para rendir urbanismo 1

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THOMAS HALL

Planificación de las capitales de Europa. Aspectos del


desarrollo urbano del siglo XIX

Capítulo 22. ELEMENTOS DE LOS PLANES


En los capítulos previos fue citado un pasaje de las ordenanzas que regulaban la edificación de las
ciudades suecas de 1874, indicando los objetivos que la planificación esperaba alcanzar.
El pasaje es seguido en el original por una lista de medidas para completar estos objetivos, los que
pueden ser sintetizados como sigue: amplias calles, las que deberían tener hileras de árboles;
manzanas funcionales, no demasiado grandes; plazas espaciosas; y áreas públicas arboladas de
distintos tipos y medidas.
Observaremos el modo en que las calles, manzanas, plazas y parques han sido diseñados.

CALLES:
Las ordenanzas de construcción suecas distinguen entre dos tipos de calles: las calles residenciales
ordinarias de una mano, que eran de al menos 18 metros de ancho, y las esplanades, (“avenue” o
“boulevard”) que eran de dos carriles o calzadas con árboles entre ellos.
Esta distinción entre caminos residenciales o locales y caminos anchos arbolados para el tráfico y
destinados al realce del paisaje urbano, es una característica fundamental de la planificación del
siglo XIX.

Se considera que lo que atrajo la atención fue el hecho de que fuesen derechas y niveladas.
El ancho mínimo 18m de las ordenanzas suecas, fue poco normal para los distritos residenciales en la
segunda mitad del siglo XIX; en el comentario del proyecto para Barcelona, Cerdá recomendaba un
ancho de 20m. Probablemente, la mayoría de las calles residenciales intentaban mantenerse en ese
intervalo.
El ancho de los carriles para el tráfico era generalmente de 10m. o algo menos. De manera de que 2
carruajes pudieran pasar. Los pavimentos generalmente eran de 5m.
Si una calle era de 20m o más, las filas de árboles podían ser ubicadas; en Barcelona todos los
pavimentos tenían líneas de árboles. En otras ciudades, los arboles eran excepcionales en las calles
puramente residenciales, y en calles anchas.
Los pavimentos debían tener cordón de piedra levantado cerca de 10 cm. del nivel de las calzadas, para
separar el tráfico de los peatones, y las calzadas debían ser convexas, de manera que el agua pudiera
correr hacia las alcantarillas.
La calle principal o camino para el tráfico público, rectos y arbolados, a lo largo de los que se
alineaban, con frecuencia, los comercios, restaurantes y otros edificios públicos, fue la
característica más valorada del siglo XIX.

Terminología; En varios países, son usadas dos designaciones para estas calles principales, aparte de la
palabra ordinaria de calle: “avenue” o “boulevard”. A éstas podemos añadir el término “esplanade”.
- Boulevard significaba “trabajos de defensa fuera de la muralla y reemplazantes de la barbacana de la
Edad Media”. La palabra cambió para designar a los paseos arbolados ubicados en el sitio de las ex
fortificaciones.
Este término se utilizó en Viena en el siglo XVIII, para referirse a las calles propuestas para el área de
las fortificaciones.
Hacia mitad del siglo XIX “boulevard” fue utilizado en el sentido de “camino que rodea a una ciudad”
independientemente de que hubiese habido o no fortificaciones allí.
Diferentes utilizaciones de “boulevard”;
Atenas 1833; Las calles anchas arboladas rodean la nueva ciudad en forma de rectángulo.
Bruselas; utilizada para el anillo interior, que reemplazaba las anteriores fortificaciones, y no para el
anillo exterior.
Barcelona; Utilizada en su sentido original; a la circunvalación monumental por Rovira.
Copenhague; en parte del camino construido sobre el área de la ex fortificación.
París; Adquirió un nuevo significado que provenía de los tiempos de Hausmann, nombrando a las
calles principales arboladas.
Luego la denominación Boulevard, con este nuevo significado ampliado, fue común en Paris y fue
utilizado en la misma forma en Bruselas.

Una avenue, es “un acceso impresionante y decorativo a un palacio, a un castillo, a un gran edificio
público o religioso, a un monumento conmemorativo triunfal, a una entrada ceremonial a la ciudad”,
preferiblemente amplio, “con árboles, pavimentos y bancos alineados”.
Eran un número de calles dirigidas al Arco de Triunfo fueron llamadas avenidas, así como las dirigidas
a la Ópera. Algunas avenidas eran bastante modestas, mientras que otras eran amplias y casi parques,
como eran algunos bulevares como el Boulevard Richard Lenoir.

Fue la dirección y el foco de la calle, más que su apariencia, la que decidía si era llamada
boulevard o avenida.
El término “avenue” nunca fue tan común en los países nórdicos como en Europa continental. En
España, al menos en Madrid y Barcelona, algunas de las calles principales más importantes fueron
llamadas avenidas, aun cuando ellas no condujeran a monumentos o edificios públicos.
Londres; el término aparece sólo esporádicamente, por ejemplo, Shaftesbury Avenue, que conduce a
Piccadilly Circus y la estatua de Eros, el monumento en conmemoración a Lord Shaftesbury, pero ésta
serpentea y dobla y no tiene el ancho de una calle monumental.
Estados unidos; la palabra avenue es ampliamente utilizada pero en el sentido de calle principal o
amplia.

La palabra esplanade, según la enciclopedia se usa para designar “la parte extendida de la ciudad
desde los trabajos de defensa hasta las primeras casas ubicadas en el límite del área construida o de las
áreas ubicadas entre el pueblo y su fortaleza”. el uso moderno de la palabra es, generalmente, “una
vasta plaza con senderos bordeados de árboles ampliamente espaciados y dispuestos frente a un
castillo o palacio”.
En Paris; nunca se aplicó a la calle, solo a los espacios abiertos entre el hotel des invalides y el Sena.
En Suecia y Finlandia; a una calle amplia con calzadas y árboles plantados entre ellas.
La palabra fue primero utilizada para describir los estacionamientos de 450 m. de largo y de 100 m. de
ancho que comenzaron a aparecer en Helsinki durante la segunda década del siglo XIX, para separar el
área central con las saludables casas de ladrillo, de la ciudad de madera de los pobres.
Las amplias áreas taladas para prevenir incendios forestales, luego se transformaron en un elemento
constante de la planificación finlandesa, y son denominadas como “esplanades” en las ordenanzas de
edificación de 1856. Fue dispuesto “que las

amplias esplanades con árboles en el medio y calzadas a cada lado” deberían “ser construidas en la
ciudad, preferiblemente en muchos lugares, con diferentes orientaciones”. Los carriles comprendidos
en la esplanade deberían tener al menos 12 metros de ancho. Este decreto dio como resultado la
construcción de un gran número de esplanades en las ciudades suecas.

Finalmente, debería hacerse una mención respecto del término allée, que en francés tiene un uso
amplio y variado, abarcando desde los paseos o ramblas ajardinados hasta los accesos ceremoniales
arbolados.
En el norte de Europa y Alemania, el término puede ser utilizado a veces, como calles arboladas.
En el inglés americano, un “alley” es una simple calle, a veces un mero pasaje o callejón, o bien, un
sendero peatonal bordeado de árboles o flores que atraviesan jardines o parques.
Aunque los límites entre los diferentes términos son muy claros, no hay designaciones aplicables a
toda Europa. Esplanade, boulevard y avenida, dependiendo de la tradición terminológica de los
diferentes países, pueden ser aplicadas a calles muy similares. Aún puede variar dentro de un mismo
país y no hay definiciones fuertes y duras.
Los amplios caminos vehiculares pueden, a veces, ser descriptos con la palabra ordinaria calle. Este es
el caso en general de Alemania e Italia, donde no existe diferencia entre calles ordinarias y calles
principales.
Por tanto, hay puntos de discusión en cuanto a las designaciones contemporáneas de las calles
principales decimonónicas. Es también difícil seleccionar una característica general para este tipo de
calles. Mientras las calles residenciales van hacia un patrón estandarizado general, las calles
principales, usualmente, revelan gran variedad en sus diseños individuales. Una simple mirada a
algunos de los anchos de estas calles, que pueden ir de menos de 30 metros a casi tres veces esto.
Ejemplos:
100m de ancho de la Esplanade de Helsinki.
Ringstrasse en Viena de 57m.
En las partes centrales de París, los anchos son bastante moderados, debido al precio de la tierra; el
boulevard que lleva el nombre de Hausmann es sólo de 30 metros de ancho, y muchos otros, no son
amplios.
La Via Nazionale de Roma de 22m. y la Avenida Shaftesbury en Londres, es aún más angosta, 19,5
metros. En ambos casos, el fervor por la reducción de costos, más que eficiencia.
En Budapest, la circunvalación era de 33 metros de ancho y la calle radial (Andrássy út), por ejemplo,
45,5 metros. En Barcelona, las calles principales fueron construidas según las prescripciones de Cerdá,
con un ancho de 50 metros.
Y, finalmente, las calles periféricas en Estocolmo, tales como Ringvägen y Valhallavägen fueron
construidas en una escala sustancial (48 y 65 metros, respectivamente). El patrón más obvio parece
haber sido que las calles más alejadas del centro de la ciudad eran más anchas.

Las variaciones son considerables, también, cuando aparece la intersección de estas calles. La principal
alternativa plantea crear dos carriles entre los árboles colocados a ambos lados y en el medio (esto es
lo que las ordenanzas de edificación finladesas y suecas llaman un esplanade).
De acuerdo con Stübben, las calzadas flanqueadas de árboles representan la solución más común en
Francia, mientras que en Alemania y en Bélgica los árboles se colocaban generalmente en el medio. La
ventaja de la primera alternativa era que el camino vehicular público adquiría una perspectiva o vista
unitaria y las calles parecían espléndidas; las principales desventajas eran que la fronda de los árboles
ocultaba las fachadas y los árboles podían obstruir el paso entre la calle y las viviendas. La alternativa
de plantar filas de árboles en el medio, generaba una buena vista de las viviendas y resultaba más
adecuado para los peatones y residentes, según Stübben, pero la escena de la calle en su conjunto era
menos atractiva.
En nuestros ejemplos, sin embargo, esta alternativa parece haber sido rara. En calles con ancho
máximo de 30 metros había, generalmente, sólo dos filas de árboles, sea en el límite del pavimento o
en el medio de la calle, donde podía haber también, una senda para caballos o una senda para
peatones. Si una calle era más amplia que esa, era posible plantar árboles o más sendas para montar a
caballo o caminar. Podían ser plantados también, árboles en doble fila para formar un allée.

había muchas buenas opciones, particularmente cuando las calles eran tan anchas que los árboles del
medio deberían ser combinados con árboles a los lados (Figura 3), que ilustra unas pocas de las
posibles variantes. Factores decisivos eran el espacio aprovechable, los requerimientos de tráfico, las
restricciones financieras, el carácter social del distrito, etc

Lo ideal era que una calle principal fuera absolutamente recta. Como Lameyre dijo, “una calle
haussmanniana no sabe cómo doblar”. Probablemente, la mayoría de los hacedores de planes del
siglo XIX compartían esta ambición.
En Viena, un prerrequisito básico era que la Ringstrasse sea un polígono, y
en Roma, el Corso Vittorio Emmanuele tenía que desplazarse suavemente entre iglesias y
palacios.
En otros lugares, por ejemplo en Estocolmo, las calles originalmente planeadas como rectas se
transformaron en serpenteantes.
Estas amplias calles arboladas, frecuentemente flanqueadas por comercios, cafés y lugares de
entretenimiento, donde a veces la gente era servida sobre el pavimento, introdujo un nuevo tipo de
entorno en las ciudades, un lugar donde era posible pasear sin riesgo de ensuciarse o salpicarse, donde
no era molestado por los miembros pobres de la sociedad o por actividades vulgares de ninguna clase;
un entorno percibido como una atractiva demostración de la vida moderna. Por pocas décadas, las
nuevas calles y sus parques vecinos generaban una situación en la cual podría ser jugada la parte
esencial de la vida burguesa, proveyendo espacio no sólo para el tráfico sino también, para caminar,
encontrarse y recrearse, hasta que la plaga de la era posterior, el automóvil, comenzara a exhalar su
humo al aire
MANZANAS URBANAS:
Genéricamente hablando, durante este período, los planificadores pusieron poca atención en el diseño
de las manzanas. Por un lado, el número posible de variaciones era limitado, y por otro, la estructura de
referencia para la planificación, generalmente sólo incluía la forma de las manzanas y la subdivisión
entre espacio público y privado. El diseño interno tenía que ver con el negocio de los propietarios de
tierra.
El ideal era la red de bloques rectilíneos similares, con un ancho de dos lotes y un largo que, con
frecuencia, era dos veces ese ancho.
Durante la segunda mitad del siglo, el nivel de demolición y el tamaño de los edificios se incrementaron.
Los lotes y los bloques urbanos, también se hicieron mayores. Si las calles estaban utilizando gran
cantidad de espacio, los bloques tenían que agrandarse también.
Esto probablemente explica las enormes manzanas de Berlín, con innumerables pequeños patios y
muchos edificios con patios traseros. Las esquinas de las manzanas era cortadas oblicuamente.
En Barcelona, la solución era tan oblicua que cada cruce de calleras era definido como una plaza
ortogonal.
Cuando las nuevas calles se abrieron camino entre las manzanas existentes, surgieron formas extrañas,
frecuentemente con esquinas pronunciadas, con una difícil solución para edificar.

Para Cerdá, las manzanas no eran simplemente espacios entre las calles, sino los elementos vitales
que debían determinar el tejido urbano. Y todos deberían tener igual valor, lo que haría posible
crear una mejor relación entre las calles, edificios y tráfico. Además, sería siempre fácil extender el
plan. Donde fuera necesario, los módulos de las manzanas podían ser reunidas formando macro
manzanas, para evitar parques, zonas industriales, zonas comerciales, etc.

La idea más radical, sin embargo, era que las manzanas deberían construirse en dos lados solamente y
deberían, además, ser abiertas a jardines o similares áreas arboladas, para proveer una ventilación
perfecta para las viviendas. Esta idea era impracticable, pero el bloque de forma cuadrada sería una
característica típica de Barcelona.
Ordenanza suecas 1814 “donde fuesen convenientes, los jardines deberían aparecer en el medio de las
manzanas, de manera que estos espacios eran localizados en algunos de los lados de ellas”
La comité de Lindhangen parafraseando “ pequeños parques deberían aparecer en gran número como
parte de las manzanas y a veces en su centro”
Patios abiertos con vegetación también fueron sugeridos por el plan de Castro para Madrid.
PLAZAS:
Se van a encontrar distintos tipos de plazas, que varían tanto en formas como en funciones. va. “El
diseño de las plazas públicas fue considerado como la cuestión estética más importante en el proceso
de construcción de la ciudad”, afirmó Stübben.
Repaso sobre los diseños de las plazas anteriores: la plaza creada arquitectónicamente fue, en tiempos
pasados, una excepción y que tuvo lugar sólo en ciudades o distritos particularmente importantes.
En la Alta Edad Media tuvo una única gran plaza, creada a partir de dejar una o más manzanas sin
edificar. Ahí se ubicaba la sede del gobierno municipal y las viviendas que la rodeaba estaban, en
general, entre las más distinguidas de la ciudad. La iglesia podía estar ubicada cerca de la plaza, pero
en general nunca dentro de ella. La plaza era también el centro de la ciudad, un lugar para el comercio
y otras actividades. Pero no había aún una concepción de la plaza como una unidad percibida
arquitectónicamente.

Los proyectos de ciudades ideales de los siglos XV y XVI incluían generalmente varias plazas. En
general, se diseñaron como espacios autónomos más que para representar una versión vacía de la
manzana construida. No era inusual que los lados de tales plazas se encontraran en una esquina,
resaltando la impresión de un espacio cerrado.
La Place des Vosges, Paris. es probablemente el modelo
más importante de plaza cerrada dentro de una estructura urbana.

En XVII Y XVII en países nórdicos, hay plazas centrales que se


crean dejando sin construir una manzana o parte de una manzana

Los artífices de los planos del siglo XIX tuvieron que considerar las
funciones tradicionales de las plazas junto con otros aspectos que
eran nuevos.

Nueva función; Muchas plazas habían sido intersecciones de vías de circulación y, en la medida en que
se incrementaron los volúmenes del tránsito, su rol como filtros del mismo comenzó a ser significativo
de modo tal de merecer una descripción como una nueva función.
Las plazas localizadas centralmente podían ayudar también a resaltar la imagen de la ciudad –y en
algunos casos la del gobierno–. Esto no era nada nuevo, pero se requerían más, y más grandes, plazas
como parte de la disponibilidad de espacios públicos que sirvieran de sitio para muchos de los nuevos
edificios públicos –oficinas gubernamentales y municipalidades, museos y teatros, entre otros–
En la medida en que crecían las ciudades y sus poblaciones, también crecían las demandas por un
ambiente urbano mejor y las plazas se necesitaron también para ofrecer espacios como oasis del
vecindario del entorno donde airearse.
“Square” plazas con arreglos florales o arbeles en un pequeño parque. Forma intermedia.
(en el Reino Unido, a los espacios abiertos ajardinados y rodeados de viviendas construidos
principalmente durante los siglos XVIII y XIX, pensados como parte central del proyecto de un nuevo
emprendimiento inmobiliario (construcción de viviendas de alquiler mediante el sistema de leasing).
El uso de esos espacios abiertos era exclusivo de los residentes de las viviendas que los circundaban)
A continuación, se prestará atención a las plazas como intersecciones del tránsito y como parte de
todo el sistema de circulación (aspecto que los urbanistas prestaron atención)
Stübben identifica cuatro categorías de plazas: “plazas de intersección de circulaciones, plazas
públicas (incluyendo las plazas del mercado y las Volkplätse), plazas decorativas (plazas con
vegetación, las plazas de estilo inglés) y las plazas arquitectónicas (monumentales)”.

Las plazas más grandes, junto con las principales avenidas, proveían la estructura básica para el
sistema de comunicaciones urbanas y, por lo tanto, eran un elemento muy importante en la
planificación general de la ciudad. Las plazas más pequeñas y las propias del tipo “arquitectónico”
resolvían su diseño definitivo en la escala distrital de los niveles de la planificación, mientras que las
plazas más utilitarias recibían, casi siempre, un tratamiento muy simple.

La primera categoría incluye plazas del mercado y algunas con arbolado o algo. Era rectangular.
Segunda categoría, la versión circular o semicircular con calles que irradian de ella. Respondían bien al
tránsito. Una de las características atractivas de la plaza en forma de estrella es que, desde centro de la
plaza, es posible disfrutar de visuales a lo largo de las calles radiales, como un panorama de las
perspectivas de la ciudad que se ofrecen ante la mirada del espectador.

En la propuesta alternativa de Cerdà, cada encuentro de calles se califica como una plaza, uno o dos de
ellos como grandes plazas. Pero la enorme plaza rectangular central parecía sobredimensionada y no
encajaba, ni estética ni funcionalmente, dentro del plano de la ciudad. El plan de Castro para Madrid
incluye muchas plazas bastante pequeñas, algunas de ellas manzanas sin construir y algunas
semicirculares. No hay verdaderas plazas de tránsito.
Las soluciones más consistentes al problema de la plaza se encuentran en Paris, donde la planificación
y la ejecución se dieron simultáneamente.

La Place Charles de Gaulle parece haber sido considerada en su propio tiempo como una solución ideal
al problema de combinar monumentalidad con eficiencia en aquello que hoy podríamos llamar manejo
del tránsito.

Por otro lado, las grandes y rectangulares plazas de tránsito que tuvieron su forma definitiva bajo el
Segundo Imperio, en particular la actual Place de la Republique (Figura 6) y la Place de la Bastille,
tienen una imagen más fragmentada, a pesar de los monumentos ubicados en sus centros; las
enormes áreas abiertas y las grandes avenidas que llevan a ellas realmente no encajan en ningun
modelo que podamos tener.
En Londres, el proyecto de Nash para la Regent Street precipitó la aparición de tres de las
intersecciones del tránsito más importantes de la capital: Oxford Circus, Piccadilly Circus y Trafalgar
Square.
Los circus del tránsito en Londres pueden describirse como el ordenamiento circular forjados por las
manzanas en un cruce de calles.
En Viena, no se sintió ninguna necesidad de grandes plazas como intersecciones del tránsito: el
tránsito se resolvería con la Ringstrasse. Plazas y jardines o parques que debían realzar el entorno de
los edificios monumentales.

Vamos a tratar sintetizar el enfoque del siglo XIX para el diseño de las plazas tal como emerge de los
proyectos aquí discutidos, encontramos que, en gran medida, el diseño de las plazas retorna a formas
anteriores, racionalizándolas y, a menudo, aplicadas en un una escala mayor.
Una plaza típica del siglo XIX es la intersección del tránsito pura, una plaza que no se mira a sí
misma sino que se abre hacia afuera en varias direcciones para facilitar una circulación óptima.
Otro tipo propio del siglo XIX, son las plazas pequeñas, a menudo ajardinadas o con árboles y
arbustos, entendidas como espacios abiertos para un vecindario o como explanadas de algunos
edificios públicos.
En cuanto a las plazas creadas con sentido arquitectónico, no es suficiente con superficies de ciertas
dimensiones, también tiene que haber un sentido de espacio definido. Algunas son tan extensas que se
perciben como vastas superficies pero no definen un espacio, por ej, la Piazza Vitorrio Emanuele en
roma. Como las grandes plazas de Paris y la gran plaza central en el plan de Cerdá para
Barcelona.
PARQUES Y JARDINES
De acuerdo con los urbanistas progresistas del siglo XIX, los parques y los jardines fueron uno de los
componentes más importantes del ambiente urbano. Junto con las calles arboladas eran una suerte de
medio universal para “erradicar la oscuridad, el hacinamiento, el aire viciado y todo lo que es
antinatural”
Se pensaba que los parques debían tener un valor didáctico, educativo, tanto ética como estéticamente.
Ellos contrarrestarían los movimientos rebeldes y traerían tranquilidad al alma de la gente.
La idea que los parques públicos debían ser una parte natural del ambiente urbano fue una de las
incorporaciones más importantes del siglo XIX en la cuestión del desarrollo urbano.
Con anterioridad, no había parque alguno en las ciudades o estaban reservados para pocos. Sólo
excepcionalmente había parques abiertos para todos. Cuando se hicieron los primeros bosquejos para
el Regent’s Park en torno de 1810, no se pretendía que el parque estuviese abierto a todos, y todavía
había un gran número de parques privados en Londres. La gran influencia de Nash en el Regent’s Park
fue la de preparar el primer proyecto del siglo XIX para un gran parque, un hito en la historia de los
proyectos de parques por el modo en el que se integró a la estructura urbana y por su diseño global,
según el cual terrazas, crescents y espléndidas viviendas se combinaron con el rico e imponente paisaje
del parque.

En la zona de la Ringstrasse en Viena, los parques también fueron un importante componente: en el


Grundplan, los parques públicos ocupaban un 5 % de la superficie total.
La propuesta de Castro para Madrid también tiene en cuenta a los parques: dos grandes y varias áreas
verdes menores.
En Barcelona prácticamente no hay parques en el ensanche, a pesar que el plan de Cerdá incluía áreas
de parques para complementar los cinturones verdes que atravesaban y bordeaban las manzanas.

Regent’s Park en Londres y muchos parques públicos ingleses posteriormente, fue el resultado del
proyecto de un emprendimiento inmobiliario que combinaba el diseño del parque con la venta de las
parcelas para edificar.
Había una gran diversidad entre parques y entre ciudades, así como las partes involucradas; oficinas
nacionales, municipales, asociaciones, empresas, individuos. etc. y también las formas de
financiamiento.

Un ejemplo no europeo fue el Central Park de Nueva York. “fue en Norteamérica donde, por primera
vez, los espacios abiertos emergen como un elemento estructural potencial para la ciudad toda,
mientras que Europa continuaba viendo al parque como un reservorio o un oasis en el medio de la masa
edificada”
De todas maneras, la influencia norteamericana se hizo sentir hacia el cambio de siglo; esto es, después
del período aquí estudiado.

Los parques de las ciudades del siglo XIX no se diseñaron de acuerdo con un modelo estandarizado. Aún
en dimensiones, podían variar de grandes parques suburbanos a pequeñas áreas verdes que ocupaban
menos de una manzana; de grandes parques ajardinados a diminutas manchas verdes. En los parques
suburbanos, como en el Bois de Boulogne, era posible pasear con el propio carruaje, mientras que los
parques más grandes en el interior de las ciudades estaban pensados para los peatones, y los más
pequeños como “pulmones” y lugares de encuentro para aquellos que vivían en el vecindario, o como
encuadre de edificios importantes. El carácter de los parques estaba dado por la localización y el status
social de sus posibles visitantes, como así también por los recursos económicos para su realización.
Naturalmente, los parques en áreas de prestigio se diseñaron de manera diferente a los que se
encontraban en los distritos de la clase obrera. Algunos de los parques más grandes consistían en una
serie de secciones diseñadas separadamente, dando lugar a algo que podríamos llamar un complejo de
parques más que un simple parque. Las principales y anchas avenidas arboladas también eran
entendidas como un tipo de parque, como nexos en un sistema de áreas verdes.

El principal factor determinante en el diseño de un parque era la topografía: quedaba en manos del
proyectista crear un diseño atractivo y variado, explotando las condiciones impuestas por el terreno. Un
lago también era un elemento esencial.
La vegetación fue su otro componente más importante: árboles, arbustos y flores. ofrecer perspectivas
hermosas, variadas y, cuando fuera posible, sorprendentes.
Aspecto teatral y arquitectónico, puentes, monumentos, etc. Estatuas, fuentes.
No sólo se entendía que los parques debían brindar áreas verdes y aire fresco, sino también un lugar
para juegos y deportes y encuentros sociales informales.
Los senderos debían estar arreglados Campos de juegos también eran parte. En los parques más
grandes, sendas de acceso a caballerizas y, quizás, hasta un hipódromo. la gente podía remar en los
lagos y, en invierno, patinar en el hielo. No sólo se entendía que los parques debían brindar áreas verdes
y aire fresco, sino también un lugar para juegos y deportes y encuentros sociales informales.

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