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Régimen Jurídico del Servicio Público

El servicio público busca satisfacer las necesidades de la población y ha evolucionado a través de varias etapas, desde la administración pública centralizada hasta la privatización de servicios. La crisis actual de los servicios públicos en Guatemala se debe a la privatización, el crecimiento desordenado de la población, los altos costos de servicios y la falta de recursos humanos y tecnológicos. Se propone un enfoque colaborativo entre el sector público y privado para mejorar la situación, destacando la importancia de un Estado Subsidiario y un Estado Benefactor para lograr el bienestar social.
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Régimen Jurídico del Servicio Público

El servicio público busca satisfacer las necesidades de la población y ha evolucionado a través de varias etapas, desde la administración pública centralizada hasta la privatización de servicios. La crisis actual de los servicios públicos en Guatemala se debe a la privatización, el crecimiento desordenado de la población, los altos costos de servicios y la falta de recursos humanos y tecnológicos. Se propone un enfoque colaborativo entre el sector público y privado para mejorar la situación, destacando la importancia de un Estado Subsidiario y un Estado Benefactor para lograr el bienestar social.
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Capítulo IX

RÉGIMEN JURÍDICO DEL SERVICIO PÚBLICO

Definición y Evolución
El servicio público es una actividad destinada a satisfacer necesidades de los
habitantes de los departamentos y de los municipios, que procura la realización
del bien común o del interés social sobre el interés particular. La actividad
puede ser pública (a cargo de organizaciones públicas del Estado, los
departamentos o los municipios), privada (a cargo de organizaciones de la
iniciativa privada) y mixta (a cargo de organizaciones públicas y privadas que
se unen en la prestación del servicio público).

Evolución por Etapas


-En la primera, la administración pública centralizada, presta servicios públicos
asistenciales: educación y hospitalización.
-En la segunda, la administración pública presta servicios públicos
asistenciales, y agrega los servicios económicos: fabricación de moneda,
servicios bancarios públicos, y control de las exportaciones.
-En la tercera, la administración pública presta toda clase de servicios públicos,
por medio de los Ministerios de Estado y las Gobernaciones Departamentales, y
paralelamente, organiza empresas públicas y empresas privadas. En esta
última etapa, los costos se incrementan y la cantidad de servicios públicos se
multiplica, al tiempo que se incrementan las inevitables deficiencias y la
corrupción, de manera que la administración pública se concentra en la
prestación de tres servicios: salud, educación y trabajo, incluyendo la
beneficencia. Estos servicios son los que razonablemente puede prestar y son
los que inevitablemente conducen a la fundación del Estado del Bienestar o
Estado Social: un Estado que participa en la explotación económica, asumiendo
riesgos empresariales, muy limitados, pues acude a la concesión y gracias a
ella, traslada los servicios públicos a los 'particulares y se reserva el derecho de
supervisión (control de la prestación adecuada y eficiente), la fiscalización
(control de las ganancias y las tarifas) y la intervención (nombramiento de un
interventor que restablezca el servicio a la normalidad, en casos de
paralización o irregularidades).
La administración pública prestadora de servicios públicos aprovecha "las
ventajas a su favor" (aunque actualmente no): el dinero de los impuestos y
contribuciones "a la mano" para invertirlo; la propiedad pública de toda clase
de bienes inmuebles que suprime la necesidad de adquirir propiedades o
acudir al arrendamiento; y, finalmente, la facultad de dictar leyes y
reglamentos para controlar las tarifas.
Las ventajas impulsan a la administración pública a la creación de empresas
públicas, el único medio razonable para invertir los capitales acumulados en las
arcas públicas, ante la escasa inversión privada, la influencia de las ideas
socialistas que proponen fundar empresas públicas, y la tendencia política de
proteger a los pobres, los desamparados y los necesitados.
Las empresas públicas agrupan a los Estados en dos grupos: los Estados
organizados con empresas privadas y los Estados organizados con empresas
públicas y privadas. La Italia capitalista organiza empresas públicas exitosas,
en navegación, hierro, acero, minerales e hidrocarburos y la Suecia socialista
organiza empresas privadas exitosas, que aprovechan la política estatal de
subsidios, tasas, reglamentaciones y control de los monopolios. La naturaleza
humana conduce a lo inevitable: las empresas públicas y privadas son
igualmente exitosas, pero son igualmente deficientes. El éxito y la deficiencia
no depende' de lo público o de la privado, depende del hombre, del ser
humano. En otras palabras, el éxito y la deficiencia depende de los buenos o de
los malos administradores.
Lo expuesto no lo aceptan los funcionarios públicos y los empresarios privados.
Estos señalan al Estado como un "mal administrador". Los funcionarios públicos
siempre guardan silencio, nunca contradicen, y el señalamiento se generaliza y
se convierte en una verdad indiscutible.
En el año de 1997, el Congreso de la República dicta el Decreto número 114-
97, Ley del Organismo Ejecutivo, artículo 3, legalizando la "privatización del
Estado". Además, los empresarios privados aprovechan una mención de la
Constitución Política, del último párrafo del artículo 118: "cuando fuera
necesario el Estado actuará complementando la iniciativa y la actividad privada
para el logro de los fines expresados". Los empresarios privados interpretaron a
su favor que la necesidad es permanente y que ellos, no deben esperar a que
el Estado requiera su iniciativa y actividad privada, sino por el contrario, la
deben asumir para terminar con las deficiencias y la corrupción del Estado. Los
empresarios privados despojaron al Estado de casi todos los servicios públicos,
específicamente, los que eran rentables o que podían llegar a serlo. La
generalización de los servicios públicos privatizados inevitablemente conduce a
la fundación del Estado Privatizado: un Estado que ya no participa en la
explotación económica, que ya no asume riegos empresariales, que descarta la
concesión por la contratación directa, que pierde el derecho de supervisión, el
derecho de fiscalización y el derecho de intervención, incluyendo la deducción
de responsabilidades administrativas, penales y civiles.
Anteriormente se dijo que los funcionarios públicos siempre guardaron silencio
ante el señalamiento de ser malos administradores, nunca contradijeron y el
señalamiento se convirtió en verdad indiscutible. Así fue hasta que la
privatización de los servicios públicos contradijo el señalamiento: los
empresarios privados también son malos administradores y por lo único que se
interesan es por el financiamiento que les puede dar el Estado, proveniente de
las partidas presupuestarias del presupuesto público, por autofinanciarse con
el capital del Estado sin correr riesgos, y por hacer "lo necesario y lo que se
pueda" aunque no se tenga experiencia, capital y buenos antecedentes. Lo
anterior explica el enorme atraso de la infraestructura de Guatemala.

CRISIS DEL SERVICIO PÚBLICO


La crisis en los servicios públicos es inevitable. La negligencia, el abandono y la
corrupción pueden volver irresoluble lo inevitable. En la crisis participan cuatro
factores:
1. La privatización.
La privatización puede ayudar a resolver la crisis siempre que ella no sea parte
de la corrupción del Estado y de la sociedad.
2. El crecimiento de la población,
desordenado, sin planificación, y concentrado en la ciudad capital y en el área
metropolitana. La concentración requiere inversiones millonarias fuera de los
recursos del Estado y de la iniciativa privada. Las causas de la concentración
de la población son el desalojo de tierras en el área rural; la carencia de
empleos y de oportunidades de trabajo; la carencia de alimentos, la
multiplicación de las enfermedades, la creciente migración que alcanza 300
personas diarias, la falta de educación y la falta de capacitación de los jóvenes
que no se ubican en el mercado laboral, y la imbatible pobreza y extrema
pobreza que priva a las familias de ingresos necesarios para vivir
decentemente.
3. El costo de los servicios públicos,
un obstáculo para satisfacer las inagotables necesidades de la población de
cada municipio. El mejor ejemplo es el servicio público del transporte urbano
rebasado por la demanda de los usuarios y por una organización inadecuada.
La solución pasa por un tren de superficie, como primer paso, con un costo
calculado en dos millardos mínimo. El Alcalde Leonel Ponciano planificó la
industrialización y comercialización de la basura, basándose en su recolección
y procesamiento, con la finalidad de organizar empresas destinadas a producir
electricidad y reciclar para la producción de papel, abono y plástico. Los
técnicos de la Municipalidad calcularon la inversión en Q 200. millones (en
1970/80). La Municipalidad de Guatemala de entonces ejecutaba un
presupuesto de Q 20 millones (insuficiente para la inversión) y no recibía del
Ejecutivo Q 700 millones en fideicorniso. No se localizó inversionista y el
proyecto se abandonó. El costo de los servicios públicos necesarios: luz
eléctrica, agua potable, transporte de usuarios, mercados, recolección de
basura, ordenamiento del tránsito o los pasos de desnivel, solo podrán
encararse con la creación de la región metropolitana, prevista en la
Constitución Política, artículo 231. La creación obligaría al Estado a invertir
directamente, nombrando. Regente para coordinar planes, proyectos y
programas 'municipales, garantizando la inversión pública. La regencia
terminaría con los reinos de la corrupción, constituidos en los municipios del
área metropolitana.

4. La carencia de recursos humanos y tecnológicos.


Los servicios públicos demandan personal profesional y técnico altamente
especializado y calificado, que tenga dominio del idioma' inglés y de los
programas digitales. Hay que diferenciar entre el inglés corriente y el inglés
científico. Este último descuidado en las academias y en las universidades. El
abogado Carlos Payeras, asesinado por ser hermano de un guerrillero, enemigo
número uno de la guerrilla y de la izquierda comunista, a la cual siempre
calificó con menosprecio, decía: "muchos estudiantes desean en la facultad de
derecho dos colas y dos ventanillas, una en que se paga la inscripción y las
cuotas, y otra, en que se reciben los títulos sin estudiar". Él se refería a los
estudiantes que por "hacer política" "por meterse en babosadas" son
haraganes, "no estudian y desean un título regalado". La carencia de recursos
humanos capacitados y la carencia de tecnología moderna y actualizada
impide mejorar los cargos públicos, impide aprovechar las oportunidades e
impide optimizar los servicios públicos. Todos recordarán el día en que una
empresa privada de Corea del Sur decidió establecer en Guatemala una
ensambladora de celulares y no pudo contratar ni un solo ingeniero porque
ninguno dominaba el inglés científico.
Los 4 factores empujan hacia otra solución objetiva y razonable: la unión o
entendimiento de los funcionarios públicos y los empresarios privados que, en
lugar de contradecirse y descalificarse, deben perseguir el mismo objetivo: el
desarrollo de Guatemala. Los juristas franceses Mauricio Hauriou y Jean Rivero,
siendo abogados, afirmaron que el servicio público no es una noción jurídica; es
una noción técnica, es un tema de administración, no es un tema de leyes.

Empero, encontrar la solución de Guatemala, no es tarea fácil. Aun los


expertos, pueden fallar. Pero, alguna solución tiene que haber. Aquel que se va
de cabeza al barranco puede detener su caída aferrándose a la rama de un
arbusto, para tener una posibilidad de vida. El Estado y la sociedad que van
cabeza en un abismo debieran aferrarse al arbusto de la unión y del
entendimiento, antes de llegar al fondo donde solo espera el desastre social,
posiblemente, irremediable. ¿Cuál es la solución del arbusto? Puede ser el
Estado Liberal renovado, con el nombre de Estado Subsidiario como lo
establece la Constitución, o con el nombre de Estado Benefactor. Cualquiera de
estos dos estados puede ser arbusto de nuestro cuento.
Un factor de la crisis, no expuesto, es la no aceptación de que todo servicio
público trasladado a los particulares es servicio público, ya no es servicio
privado; otro factor que principia a mencionarse es que servicios públicos
dejaron de ser locales para convertirse en servicios públicos estatales y a la
inversa.

Estado Subsidiario y Estado Benefactor


La Constitución Política, artículo 227, se refiere al Estado Subsidiario, en el
párrafo que dice: "cuando fuera necesario el Estado actuará complementando
la iniciativa y la actividad privada" para el logro de los siguientes fines: orientar
la economía nacional para lograr la utilización de los recursos naturales y el
potencial humano; e incrementar la riqueza y tratar de lograr el pleno empleo y
la equitativa distribución del ingreso nacional. El anterior texto, constitucional,
define las políticas públicas subsidiarias del Estado de Guatemala. El
incumplimiento puede revelar que la Constitución es una hoja de papel.

La doctrina jurídica define el Estado Subsidiario como el Estado que por la


subsidiaridad debe intervenir solo en aquellas actividades que el sector privado
o el mercado, no puedan realizar, aparte de procurar la descentralización de
las funciones o atribuciones del Estado para hacerlas más eficientes y cercanas
a la población. Esta definición doctrinaria nada tiene que ver con la realidad
guatemalteca. El sector privado intervino todas las actividades del Estado y
gracias a la privatización destruyó la descentralización para alejarla de la
población que la ve como una forma deficiente de administrar. El sector
privado asumió la orientación del Estado, no para realizar el bien común, sino
para consolidar el interés particular sobre el interés social.

Algo de que se habla en voz baja es el desastre de la sindicalización pública


orientada a debilitar las instituciones públicas, a prostituir la función pública y a
crear privilegios y desigualdades salariales. Caso insólito es el sindicalismo
beligerante en el sector público y pasivo y callado en el sector privado.

El sector privado afirma que el mercado y las organizaciones privadas tienen


que decidir el incremento de la riqueza privada y la distribución del ingreso
nacional entre los empresarios nacionales. Con semejantes ideas consolidaron
el progresivo abandono de las funciones del Estado en los servicios públicos de
agua, electricidad, salud y educación; en la construcción de viviendas para los
trabajadores de escasos ingresos; en el abandono de las carreteras y los
interminables bacheos que implican millonarias inversiones; en, la
administración de puertos y aeropuertos con fines ganahciosos ilícitos; en la
explotación de los recursos mineros sin participación' en las ganancias y sin
pagar indemnización por los daños irreparables; etcétera.

El Estado Benefactor procura distribuir la riqueza' nacional, en forma equitativa


para crear mejores condiciones de vidą. Procura el pleno empleo y procura
entregar bolsas de alimentos por trabajo público necesario, por ejemplo, el
mantenimiento y limpieza de las carreteras o de las calles de las poblaciones.
Procura la satisfacción de las necesidades básicas de la población por medio
del trabajo, la educación y la salud, por medio de la creación de empleos, el
equipamiento de las escuelas e institutos desde la primaria hasta la
universidad, y la creación de la red hospitalaria a 'nivel departamental
debidamente equipada, con médicos y enfermeras especializadas, personal
operativo especializado y medicamentos básicos. Procura la protección de los
trabajadores públicos y privados sin menoscabo del sector privado porque todo
trabajador merece remuneraciones, jornadas laborales, descansos
remunerados, participación en las ganancias, y apoyo para que él y su familja
gocen una vida sin privaciones. Además, procura elevar las cargas tributarias
para sostener los gastos sociales y garantizar la seguridad social. Esta es una
fórmula para alcanzar la igualdad y la justicią social.

CONCLUSIÓN
La Constitución Política, artículo 118 último párrafo, establece las políticas
públicas subsidiarias, que al cumplirse deben conducir a establecer el Estado
Subsidiario de Guatemala. Estado Benefactor o Estado del Bienestar,
definitivamente, no existe y no puede existir en Guatemala. Vale profundizar el
análisis del Estado Subsidiario para arribar a la conclusión de si es o no
conveniente para el Estado de Guatemala.

En Guatemala, la subsidiaridad adquiere la categoría de principio legal en el


tercer considerando de la Ley del Organismo Ejecutivo: "el Estado no se arroga
funciones que pueden ser ejecutadas por los ciudadanos individual o
libremente asociados". El principio legal no tiene objeción, excepto cuando el
sector privado debe invertir su capacidad financiera y no la invierte por
aprovechar la capacidad financiera del Estado de Guatemala, olvidando,
intencionalmente, que el Estado no es prestamista de los particulares sin
capital, no es donante de sus recursos materiales y económicos, y no es
financista de políticos, militares y empresarios privados ligados a la corrupción
administrativa, sin experiencia y sin responsabilidad.
REGLAS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS
Las reglas jurídicas de los servicios públicos son: continuidad, igualdad,
adaptación y generalidad. Se aplican a todos los servicios públicos. Además,
existen reglas no jurídicas que también se aplica a todos los servicios públicos:
reglas técnicas o específicas de cada servicio que dependen de las políticas, las
estrategias, los planes, los programas, los objetivos y las necesidades.

1. Regla de Continuidad
El servicio público se presta sin interrupción, sin paralización, pues cualquier
interrupción y paralización perjudica a la colectividad. La actividad que se
declara servicio público se destina a la satisfacción de las necesidades de los
habitantes del Estado, departamentos o municipios. Por lo tanto, debe
funcionar sin interrupción y sin paralización.

La regla de la continuidad tiene normas propias:


a) El funcionamiento puntual y regular del servicio. Los horarios del servicio y
de la oficina deben ser accesibles al usuario. El transporte como servicio
público, por ejemplo, se presta en un horario de 24 horas y las oficinas
permanecen abiertas durante 24 horas en que la atención no se interrumpe.
Los "turnos" no deben afectar la continuidad.

b) La interrupción del servicio es ilegal, excepto en los casos de excepción o de


fuerza mayor. La interrupción es falta grave y el afectado puede demandar
indemnización por daños y perjuicios. La Dirección General de Correos es un
ejemplo, no puede suspender la recepción y distribución de cartas en un
determinado día, domingo o feriado, excepto por alguna causa excepcional o
de fuerza mayor. El terremoto del año de 1976 fue una causa excepcional o de
fuerza mayor suficiente para justificar la interrupción temporal del correo "en
tanto se restablecía el funcionamiento ordinario del servicio". La suspensión
por la no renovación del contrato de concesión a una empresa privada -tal
como sucedió en el año 2016- es una falta grave que se identifica con el
incumplimiento de deberes, un delito penal.

c) El servicio público se presta a toda costa, aunque no deje ganancia o sufra


déficit. La teoría de la imprevisión, de aplicación en los servicios públicos,
permite disminuir el déficit. Esta teoría se expone en el Capítulo IX "Contratos
Administrativos".
d) Prohibición de huelga. La continuidad impide la interrupción por huelga. (En
este capítulo se expone la "Huelga en los Servicios Públicos").

El Código Municipal, en el artículo 72 dispone que la Municipalidad garantice el


funcionamiento "continuo". En cierta forma se refiere a la regla de la
continuidad.

Hay hechos que afectan la continuidad del servicio público: la violencia en las
ciudades y en las carreteras; el asesinato de pilotos, ayudantes y pasajeros del
transporte urbano; etcétera.

2. Regla de Igualdad
La igualdad es un principio constitucional que aplicado al servicio público
obliga a prestarlo en igualdad de condiciones, reconociendo las categorías de
usuarios, siempre que se mantenga en estricta igualdad a los que están
ubicados en la misma categoría. El servicio eléctrico ofrece un ejemplo de
categorías: 1. Servicio público (alumbrado callejero) basado en un pago
preferencial, mínimo, o gratuito cuando lo asume el Estado o el Municipio. 2.
Servicio industrial. 3. Servicio comercial y 4. Servicio domiciliar. Los usuarios de
cada categoría deben someterse a las mismas reglas y pagos. Se falta a la
igualdad cuando existen diferencias y privilegios en una categoría. Las
"diferencias" de categoría a categoría no afectan el principio de igualdad. El
Código Municipal no se refiere a esta regla.

3. Regla de Adaptación
El servicio público está sujeto a modificaciones siempre que no afecten el bien
común o interés público. Esta regla justifica el racionamiento de la prestación,
sin responsabilidad. La regla de la adaptación se aplica en el racionamiento del
agua potable, durante el verano. En otros servicios se aplica en el cambio de
horarios o en la restricción o ampliación geográfica del servicio. El Código
Municipal, artículo 72, establece la competencia de la Municipalidad para
"mejorar" los servicios. "Mejorar" significa "adaptación".

4. Regla de Generalidad
El servicio público se presta a todos los habitantes. No se presta a un grupo,
excluyendo a los otros. El servicio es general, para todos los que cumplan los
requisitos o condiciones reglamentarias del servicio público.
CLASIFICACIÓN POR NECESIDADES
En el año 2009 se consolidó la tendencia de trasladar la prestación del servicio
público a las municipalidades y a los particulares, con la calidad de
concesionarios. El Estado se excluyó de la prestación. El traslado se da siempre
que así lo autorice la ley, de acuerdo con las necesidades estatales,
departamentales y municipales.

Las necesidades se utilizan para clasificar los servicios públicos. La clasificación


obliga a priorizar las prestaciones. En el 2016 se consolida la no clasificación.
En 1985 dominaba la clasificación de servicios esenciales y secundarios,
basada en la Constitución Política, artículo 120. Esta clasificación es
insostenible. En el 2016 se retoma la clasificación de las necesidades de la
población. Montaño las clasificó en siete grupos:

1. Necesidades básicas: agua potable, vivienda y educación.

2. Necesidades y habitacionales: planificación zonificación; reglamentación de


las construcciones particulares; alcantarillado; banquetas y pavimentos;
alineamiento; nomenclatura de calles; y reglamentación de ruidos molestos.

3 Necesidades educativas: construcción y sostenimiento de escuelas; censos


escolares y vigilancia de la asistencia escolar.

4. Necesidades sanitarias: limpieza; reglamentación de la contaminación


ambiental; hospitales, maternidades, hospicios, manicomios y guarderías
infantiles; centros de higiene; hoteles, casas de huéspedes, baños, barberías y
similares; rastros; mercados; cementerios; molinos de nixtamal; lavaderos
públicos; expendios de comestibles y bebidas; y control y vigilancia de bebidas
embriagantes.

5. Necesidades de seguridad: vigilancia policíaca; centros de reclusión;


explosivos, materias'inflamables y calderas; elevadores; y bomberos.

6. Necesidades económicas: licencias de funcionamiento comercial; control de


vendedores y artesanos ambulantes; control de precios; horarios comerciales;
y rótulos y anuncios.
7. Necesidades sociales, culturales y deportivas: edificios públicos; obras
públicas; campos deportivos; parques, jardines y paseos; ampliación y ornato
de vías públicas; reglamentación de espectáculos públicos; y actividades
cívicas.

La clasificación de Montaño se utiliza para clasificar las necesidades de los


Municipios. La clasificación obliga a priorizar la prestación. En cada municipio
se identifican necesidades propias y distintas. Las unidades de planificación, y
programación reúnen las necesidades, locales, elaboran una lista y con ella,
priorizan la prestación. La priorización es la base para la preparación de
proyectos sociales y proyectos de infraestructura. La clasificación de las
necesidades favorece la descentralización municipal. La centralización en el
Organismo Ejecutivo y en las organizaciones públicas centralizadas conduce a
la prestación de servicios públicos ajenos a las necesidades de la población.
Las necesidades normalmente exceden la disponibilidad de recursos
municipales. No hay recursos suficientes para la inmediata satisfacción de
todas las necesidades. Esta situación impulsa la concesión tratando de localizar
al empresario con suficiente capacidad financiera y experiencia. En el caso de
que no se localice, el Municipio presta el servicio público en forma directa. El
Estado apoya al Municipio con el traslado de partidas presupuestarias,
donaciones, desgravaciones, garantías, subsidios y toda clase de insumos,
entre ellos, por, ejemplo, la maquinaria de caminos destinada a la ejecución de
obras públicas municipales. Los servicios públicos de alta rentabilidad
demandan cuantiosas inversiones que no pueden hacer los Municipios. Una
solución puede encontrarse en la concesión de los servicios públicos.

El Estado, los departamentos y los municipios, concesionan, pero reservándose


la reglamentación, la supervisión, la fiscalización y la intervención de los
servicios públicos. La reserva permite mantener la autoridad del Estado, el
departamento o el municipio.

En el libro "Derecho Administrativo Chileno y Comparado, Enrique Silva Cimma


identifica las necesidades de carácter general que deben estar a cargo de los
particulares: la alimentación y los servicios médicos. El francés Gaston Jéze
identifica las necesidades de interés general que deben estar a cargo del
Estado, excluyendo a los particulares: la justicia, la defensa y la seguridad
interna. Racionalmente, el Estado como tal, no se desprende de todos los
servicios públicos y dependiendo de cada legislación, de hecho y por derecho,
algunos servicios públicos se reservan al Estado. La racionalidad suprime el
criterio de que los servicios públicos deben ser prestados por los particulares,
sin excepción. Actualmente, igual que ayer, la privatización total, absurda y
conflictiva, obliga a pensar en la privatización parcial, controlada y limitada: no
más allá del interés de los pobres y de los necesitados que requieren la
protección del Estado.

El Código Municipal vigente, artículo 68, yerra (*) al clasificar las necesidades
de los municipios: a) Abastecimiento domiciliario de agua debidamente
clorada; alcantarillado, alumbrado público; mercados; rastros; administración
de cementerios y autorización y control de los cementerios privados;
recolección, tratamiento y disposición de desechos sólidos; limpieza y ornato;
b) Construcción y mantenimiento de caminos de acceso a las circunscripciones
territoriales inferiores al municipio; c) Pavimentación de las vías públicas
urbanas y mantenimiento de las mismas; d) Regulación del transporte de
pasajeros y carga y sus terminales locales; e) Autorización de licencias de
construcción de obras públicas o privadas, en la circunscripción del municipio;
f) Velar por el cumplimiento y observancia de las normas de control sanitario
de la producción, comercialización y consumo de alimentos y bebidas a efecto
de garantizar la salud de los habitantes del municipio; g) Gestión de la
educación preprimaria y primaria, así como de los programas de alfabetización
y educación bilingüe; h) Administrar la biblioteca pública del municipio; i)
Promoción y gestión de parques, jardines y lugares de recreación; j) Gestión y
administración de farmacias municipales populares; k) Modernización
tecnológica de la municipalidad y de los servicios públicos municipales o
comunitarios; I) Promoción y gestión ambiental de los recursos naturales del
municipio; m) La administración del Registro Civil y de cualquier otro registro
municipal o público que le corresponda de conformidad con la ley; n) La
prestación del servicio de policía municipal; y o) La designación de mandatarios
judiciales y extrajudiciales.

(*) El yerro revela la ignorancia o la corrupción propia de algunos legisladores,


y la responsabilidad de las academias jurídicas que dan poca importancia, o
ninguna, a los cursos de legislación y de jurisprudencia. El Código Municipal
generaliza las necesidades y las aplica a todos los municipios, de manera que
las legaliza y las convierte en las necesidades de todos los municipios, cuando
la realidad prueba lo contrario, cada municipio tiene sus propias necesidades,
aparte de que el Código Municipal, a las necesidades las denomina
"competencias propias" olvidando que competencia y necesidad son diferentes
como diferentes son las necesidades en cada Municipio.

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