Sustratos
El término sustrato se aplica a todo material sólido distinto del suelo cuyo origen puede ser
natural, inorgánico u orgánico u artificial, que colocado en un contenedor en forma pura (Ej:
perlita para gajos) o en mezclas, que permiten el anclaje del sistema radicular desempañando
un papel de soporte para la planta. El sustrato puede intervenir o no en el complejo proceso
de la nutrición mineral de la planta.
Este soporte suministra a las plantas a través de las raíces aire, el agua y los nutrientes, no
siempre, requeridos para el crecimiento vegetal. Vulgarmente a los sustratos de los denomina
“tierra para macetas”. Son de gran importancia para las especies ornamentales, hortícolas,
forestales y frutales.
Al elegir el sustrato óptimo para una determinada especie debemos tener en cuenta:
1. La especie vegetal
2. El pH en el que se desarrolla
3. El tamaño de la maceta
4. Las condiciones ambientales:
a. Precipitación:
(+) Poros grandes, buen drenaje de agua.
(-) Poros medianos, buen almacenamiento de agua.
b. Temperaturas:
i. * Altas
ii. * Bajas
5. Costos, que depende del Tipo de producción
6. Propiedades físicas:
a. Porosidad:
Es el volumen total del medio no ocupado por las partículas sólidas, y por
tanto, lo estará por aire o agua en una cierta proporción. Su valor óptimo no
debería ser inferior al 80-85 %.
La porosidad debe ser abierta, pues la porosidad ocluida, al no estar en
contacto con el espacio abierto, no sufre intercambio de fluidos con él y por
tanto no sirve como almacén para la raíz. El grosor de los poros condiciona la
aireación y retención de agua del sustrato.
7. Densidad:
La densidad de un sustrato se puede referir bien a la del material sólido que lo
compone y entonces se habla de densidad real, o a la densidad calculada
considerando el espacio total ocupado por los componentes sólidos más el
espacio poroso, y se denomina porosidad aparente o densidad aparente.
La densidad real tiene un interés relativo. Su valor varía entre 2,5-3.
La densidad aparente indica indirectamente la porosidad del sustrato y su
facilidad de transporte y manejo. Los valores de densidad aparente se prefieren
bajos 0,7-0,1.
8. Estructura:
Puede ser granular como la de la mayoría de los sustratos minerales o bien
fibrilares. La primera no tiene forma estable, acoplándose fácilmente a la
forma del contenedor, mientras que la segunda dependerá de las características
de las fibras.
9. Granulometría:
El tamaño de los gránulos o fibras condiciona el comportamiento del sustrato,
ya que además de su densidad aparente varía su comportamiento hídrico a
causa de su porosidad externa, que aumenta de tamaño de poros conforme sea
mayor la granulometría.
10. Propiedades químicas:
La reactividad química de un sustrato se define como la transferencia de
materia entre el sustrato y la solución nutritiva que alimenta las plantas a
través de las raíces. Esta transferencia es recíproca entre sustrato y solución de
nutrientes y puede ser debida a reacciones de distinta naturaleza:
a. Químicas: Se deben a la disolución e hidrólisis de los propios sustratos y
pueden provocar:
i. Efectos fitotóxicos por liberación de iones H+ y OH- y ciertos iones
metálicos como el Co+2.
ii. Efectos carenciales debido a la hidrólisis alcalina de algunos sustratos
que provoca un aumento del pH y la precipitación del fósforo y
algunos microelementos.
iii. Efectos osmóticos provocados por un exceso de sales solubles y el
consiguiente descenso en la absorción de agua por la planta.
b. Fisicoquímicas: Son reacciones de intercambio de iones. Se dan en sustratos
con contenidos en materia orgánica o los de origen arcilloso (arcilla
expandida) es decir, aquellos en los que hay cierta capacidad de intercambio
catiónico (C.I.C.). Estas reacciones provocan modificaciones en el pH y en la
composición química de la solución nutritiva por lo que el control de la
nutrición de la planta se dificulta.
c. Bioquímicas: Son reacciones que producen la biodegradación de los
materiales que componen el sustrato. Se producen sobre todo en materiales de
origen orgánico, destruyendo la estructura y variando sus propiedades físicas.
La actividad química aporta a la solución nutritiva elementos adicionales por
procesos de hidrólisis o solubilidad. Si éstos son tóxicos, el sustrato no sirve y
hay que descartarlo.
11. Propiedades biológicas:
Cualquier actividad biológica en los sustratos es claramente perjudicial. Los
microorganismos compiten con la raíz por oxígeno y nutrientes. También
pueden degradar el sustrato y empeorar sus características físicas de partida.
Generalmente disminuye su capacidad de aireación, pudiéndose producir
asfixia radicular. La actividad biológica está restringida a los sustratos
orgánicos y se eliminarán aquellos cuyo proceso degradativo sea demasiado
rápido. Así las propiedades biológicas de un sustrato se pueden concretar en:
a. Velocidad de descomposición.
La velocidad de descomposición es función de la población microbiana y de
las condiciones ambientales en las que se encuentre el sustrato. Esta puede
provocar deficiencias de oxígeno y de nitrógeno, liberación de sustancias
fitotóxicas y contracción del sustrato. La disponibilidad de compuestos
biodegradables (carbohidratos, ácidos grasos y proteínas) determina la
velocidad de descomposición.
b. Efectos de los productos de descomposición.
Muchos de los efectos biológicos de los sustratos orgánicos se atribuyen a los
ácidos húmicos y fúlvicos, que son los productos finales de la degradación
biológica de la lignina y la hemicelulosa. Una gran variedad de funciones
vegetales se ven afectadas por su acción.
c. Actividad reguladora del crecimiento.
Es conocida la existencia de actividad auxínica en los extractos de muchos
materiales orgánicos utilizados en los medios de cultivo.
¿Qué es un sustrato ideal?
El mejor medio de cultivo depende de numerosos factores como son el tipo de material
vegetal con el que se trabaja (semillas, plantas, estacas, etc.), especie vegetal, condiciones
climáticas, programas de riego y fertilización.
Para obtener buenos resultados durante la germinación, el enraizamiento y el crecimiento de
las plantas, se requieren las siguientes características del medio de cultivo:
Propiedades físicas:
● Elevada capacidad de retención de agua fácilmente disponible.
● Suficiente suministro de aire.
● Baja densidad aparente.
● Propiedades químicas favorables
● Baja o apreciable capacidad de intercambio catiónico.
● Suficiente nivel de nutrientes asimilables.
● Baja salinidad.
● Elevada capacidad tampón (CT) y capacidad para mantener constante el pH.
● Otras propiedades
○ Libre de semillas de malas hierbas, nematodos y otros patógenos.
○ Fácil de mezclar.
○ Fácil de desinfectar y estabilidad frente a la desinfección.
○ Resistencia a cambios externos físicos, químicos y ambientales.
Tipos de sustratos
Existen diferentes criterios de clasificación de los sustratos, basados en el origen de los
materiales, su naturaleza, sus propiedades, su capacidad de degradación.
Según sus propiedades:
● Sustratos químicamente inertes: Arena granítica o silícea, grava, roca volcánica,
perlita, arcilla expandida, lana de roca.
● Sustratos químicamente activos: Turbas rubias y negras, corteza de pino, vermiculita.
Las diferencias entre ambos vienen determinadas por la capacidad de intercambio
catiónico. Los sustratos químicamente inertes actúan como soporte de la planta, no
interviniendo en el proceso de adsorción y fijación de los nutrientes. Los sustratos
químicamente activos sirven de soporte a la planta pero a su vez actúan como depósito
de reserva de los nutrientes aportados mediante la fertilización.
● Materiales orgánicos:
○ De origen natural. Se caracterizan por estar sujetos a descomposición
biológica (turbas).
● Materiales inorgánicos o minerales:
○ De origen natural. Se obtienen a partir de rocas o minerales de origen diverso,
modificándose muchas veces de modo ligero, mediante tratamientos físicos
sencillos. No son biodegradables (arena, grava, tierra volcánica).