M2 PC02 Unidad 1: Aspectos
generales de la entrevista
ASPECTOS GENERALES DE LA ENTREVISTA
La entrevista es el instrumento de evaluación psicológica
más utilizado. A la vez, es la técnica de evaluación más difícil
de aplicar porque cada entrevista es diferente en función
del tipo de paciente, del objetivo planteado y también del
estilo personal del entrevistador.
La entrevista psicológica dentro de un proceso de
comunicación interpersonal es el conocimiento más o menos
profundo, según sea la formación psicológica y
la experiencia del entrevistador, de los factores
psicológicos sociales y ambientales que intervienen en
la conversación CASADO, E. (2005).
Por ello, debemos tener en cuenta las
siguientes características de la entrevista:
Precede a cualquier modalidad de intervención.
Es flexible, ya que el entrevistador debe adaptarse a
las características del entrevistado y al desarrollo de la
propia entrevista.
Es el punto de partida en el que se establecerá
la relación terapéutica.
Se centra en la demanda del paciente y en
la explicación de su problema
A continuación, vamos a analizar cada una de estos
aspectos de forma detallada.
MODALIDAD DE ITERVENCION
La entrevista precede a cualquier modalidad de intervención.
Tanto en psicología clínica como dentro del mundo
empresarial, educativo, etc., así como en otras profesiones
como la medicina, la primera técnica que se debe utilizar es la
entrevista.
Se podrán emplear otras técnicas de evaluación o no, pero la
entrevista es indispensable como técnica de recogida de
información.
FLEXIBILIDAD
La entrevista precede a cualquier modalidad de
intervención.
La entrevista es un proceso flexible, ya que
el entrevistador debe adaptarse a las características
del entrevistado y al desarrollo de la propia entrevista.
Es necesario tener un plan sobre la información que se
precisa conocer, pero se ha de ser flexible, en función de
aspectos como la edad del paciente, su nivel cultural, su tipo
de personalidad, etc. Todo esto hará que tanto el lenguaje que
se utilice como el estilo de relación se adapte a cada
paciente.
Ejemplo
Con un paciente muy extrovertido, bromista y cercano será
adecuado que el terapeuta pueda hacer algunas bromas en
momentos determinados, mientras que si se trata de un
paciente muy serio no será indicado.
Se debe tener preparado qué es lo que se quiere preguntar al
paciente en cada sesión, pero probablemente no se pueda
seguir totalmente ese guion.
Ejemplo
Puede ocurrir que un paciente agorafóbico haya tenido unos
días antes de acudir a su cita una discusión con su pareja que
le hace sentir preocupado y ansioso. Si ese día el objetivo era
preguntarle sobre su historia personal, lo más adecuado será
centrarse en el problema con su pareja, de lo contrario el
paciente puede sentir que no se presta la debida atención a lo
que le preocupa en ese momento, y esto podría ir en
detrimento de una buena relación terapéutica.
También es frecuente que a partir de alguna pregunta que se
haga al paciente, su respuesta revele una información
significativa en la que sea necesario profundizar. Por ejemplo,
se está recogiendo información general sobre la infancia y
adolescencia de una paciente depresiva y explica que sufrió
abusos sexuales; en tal caso se debería orientar la entrevista
hacia este punto.
PUNTO DE PARTIDA
La entrevista es el punto de partida en el que se
establecerá la relación terapéutica.
Este es un punto fundamental. Se ha demostrado que la
forma en que el terapeuta se relaciona con un paciente es tan
importante o más que el enfoque específico que utilice en su
intervención (Cartwright, 1981)
Es necesario que el terapeuta desempeñe su papel
con profesionalidad, pero sin olvidar la calidez necesaria
para transmitir su interés por los problemas del paciente.
Relación terapéutica eficaz = Profesionalidad + calidez
Llegados a este punto, se debe precisar que una buena
entrevista comienza mucho antes del día fijado y acaba
mucho después de la entrevista realizada. El profesional debe,
con antelación, tener preparada toda la información que
crea necesaria, documentación de protección de datos,
consentimiento informado, formato de entrevista, etc. Una
vez finalizada la entrevista, también deberá dedicar un
tiempo para completar las notas que ha tomado, anote
sus impresiones y pueda orientar los objetivos de la
próxima sesión.
La entrevista se centra en la demanda del paciente y en
la explicación de su problema. La entrevista es una técnica
de recogida de información con el fin de dar respuesta a las
demandas del paciente. Es un proceso de
comunicación entre el terapeuta y el paciente. Por una
parte, sirve para recoger información sobre el problema del
paciente y, por otra, para que el terapeuta dé información al
paciente sobre su trastorno.
Entrevista
Es una conversación, que se produce en el contexto de
una relación profesional, entre dos personas que trabajan
juntas para conseguir los objetivos acordados entre ambas.
Esta interacción es asimétrica, ya que una de las dos
personas —el paciente— es la que explica sus problemas y la
otra —el terapeuta— es la que aporta
los conocimientos y habilidades para evaluar y ayudar a
resolver los problemas del paciente. Asimismo, es
responsabilidad del terapeuta dirigir la entrevista por los
cauces adecuados.
Es muy importante tener presente esta diferencia
de roles. Esto no significa crear una relación fría entre
ambas, ni tampoco una actitud de superioridad o
sobreprotectora por parte del terapeuta. Veamos
algunos ejemplos mediante el siguiente cuadro.
OBJETIVO DE LA ETREVISTA
La entrevista tiene un objetivo, que en el caso de la psicología
clínica es resolver el problema que el paciente nos presenta.
Lo ideal es que los objetivos de ambos sean los mismos, pero
esto no siempre es así.
Reflexión
¿Qué hacemos cuando los objetivos del terapeuta y del
paciente no coinciden? ¿Dirigimos la terapia a
conseguir los objetivos del paciente o a los nuestros
porque pensamos que es lo mejor para él?
A veces los objetivos que se plantea el terapeuta cuando el
paciente le expone su caso son diferentes en todo o en parte
de los que tiene el paciente. La decisión puede variar en
función de distintas variables, como veremos, a continuación,
en los siguientes ejemplos.
Ejemplo: tabaco / relación de pareja
Ejemplo
A la consulta acude un paciente cuyo objetivo es mejorar
su relación de pareja, y durante la entrevista indica que
fuma tres paquetes de tabaco al día. Esto puede hacer que
el terapeuta se plantee que debería dejar de fumar (o fumar
menos) por los riesgos que supone para su salud.
Así que el terapeuta se propone como objetivo que el
paciente deje de fumar además de mejorar su relación de
pareja, pero para el paciente no supone un problema su
consumo de tabaco y es algo que no afecta a su relación de
pareja.
¿En función de los datos aportados, cuál sería la mejor
opción?
Analizando la situación, la mejor opción será proponer como
objetivo el mejorar la relación de pareja por dos razones:
1. El paciente no desea dejar de fumar.
2. El consumo de tabaco no interfiere en el motivo de
consulta: los problemas de relación con su pareja.
Ejemplo: deseo sexual / depresión
A la consulta acude una paciente cuyo motivo de consulta es
un deseo sexual inhibido y durante la entrevista el
terapeuta descubre que presenta una depresión, pero ella
solo está interesada en aumentar su deseo sexual.
¿En función de los datos aportados, cuál sería la mejor
opción?
Como un bajo deseo sexual suele ser un síntoma de la
depresión, no se podrá conseguir el objetivo de la paciente sin
tratar previamente su trastorno depresivo. Por lo tanto, se
tendrá que razonar esto con la paciente e informarla de que si
no se hace así no mejorará su deseo sexual.
Ejemplo: anorexia /estudio
A la consulta acude una paciente con anorexia nerviosa
severa. Sus demandas son poder concentrarse mejor
al estudiar y mejorar su estado de ánimo depresivo, pero
se niega a aumentar de peso.
¿En función de los datos aportados, cuál sería la mejor
opción?
En parte, los objetivos de la paciente y del terapeuta
coinciden (mejorar la concentración y el estado de ánimo),
pero no respecto al peso.
En la anorexia nerviosa uno de los síntomas es un peso bajo
o muy bajo. Por una parte, el aumento de peso es un requisito
para mejorar síntomas emocionales de la paciente. Por
otra, el tener un peso muy bajo es un problema de
salud que puede ocasionar enfermedades graves o incluso la
muerte. Se deberá explicar todo esto a la paciente y
utilizar estrategias de motivación para concienciarla de la
necesidad de subir de peso. Si la paciente se niega a
ello, éticamente el terapeuta no deberá tratarla porque
renunciar al objetivo terapéutico de subir de peso pone en
peligro la salud de la paciente.
FUNCIONES DE LA ENTREVISTA
La entrevista pone de manifiesto una serie de funciones
fundamentales. Como veremos, a continuación, la entrevista
es:
Clarificadora: la entrevista da la oportunidad a que
entre paciente y terapeuta haya una comprensión
clara sobre la información que comparten. En
esta relación bidireccional el terapeuta puede solicitar
del paciente que le aclare algo que le ha dicho.
Asimismo, también permite al paciente solicitar al terapeuta
que le aclare, por ejemplo, la gravedad de su diagnóstico o
algún aspecto de la reestructuración cognitiva que no haya
entendido bien.
Terapéutica: muchas veces el terapeuta será la única
persona a la que el paciente cuente sus problemas, o
aunque otros los sepan, quizás hayan tenido una actitud
crítica y de incomprensión. El poder hablar de sus
problemas, y sobre todo que sea en un entorno de
empatía, comprensión, apoyo y no-crítico, es muy
beneficioso para el paciente, que puede manifestarlo
como: “¡Qué bien me quedo después de hablar
contigo!”.
El propio hecho de que el paciente verbalice lo que le
preocupa tiene un efecto beneficioso a nivel emocional.
Motivadora: durante la entrevista se establece con el
paciente una relación terapéutica que se convierte en la
base para el cambio. Tener un problema no significa
reconocerlo ni querer resolverlo. El terapeuta en estos
casos deberá utilizar diversas estrategias durante la
entrevista para ayudar al paciente a que sea consciente
de su problema y para motivarle a cambiarlo. Uno de
los problemas que se presentan en la práctica clínica es
el abandono de la terapia, lo que en muchas ocasiones
se produce por falta de motivación (DiClemente,
Nidecker, y Bellack, 2008). La motivación no se debe
entender como un problema de personalidad, sino que
es un estado o deseo de cambiar que puede fluctuar a
lo largo del tiempo o en función de distintas
circunstancias.
Ejemplo
El apoyo social (conjunto de recursos humanos y materiales
con que cuenta un individuo o familia para superar una
determinada crisis (enfermedad, malas condiciones
económicas, rupturas familiares, etc.) que se recibe, tener
una ruptura con la pareja, que aparezcan problemas de salud
como consecuencia del trastorno… Asimismo, puede haber
procesos cognitivos que intervengan en la valoración del
problema de una manera diferente.
Según su naturaleza, y de forma genérica. podemos concebir
diversos tipos de entrevistas:
A continuación, vamos a ver cada uno de estos criterios de
forma más concreta.
- GRADO DE ESTRUCTURACIÓN
Podemos encontrar los siguientes grados de
estructuración:
ENTREVISTA ESTRUCTURADA
Es aquella en la que hay un guion establecido y
estandarizado. Las preguntas son las mismas para todos los
pacientes y las opciones de respuesta están predeterminadas.
Están indicadas para el caso en que el fin de la entrevista sea
el diagnóstico o en ámbitos de investigación.
ENTREVISTA SEMI ESTRUCTURADA
Existe un guion previo, pero hay un cierto grado de
libertad. Es la más utilizada dentro de la orientación
cognitivo-conductual. Esto permite tener planificada la
información que se necesita recoger y, al mismo tiempo,
poder hacer otras preguntas en función de las circunstancias
del paciente y del propio desarrollo de la entrevista.
ENTREVISTA NO ESTRUCTURADA
Se formulan preguntas abiertas sin orden
preestablecido. Es el transcurso de la entrevista el que
determina las preguntas. Son las propias de la orientación
psicodinámica.
ENTREVISTA INICIAL
Es en la que se establece la relación terapéutica y en la que
se exponen las demandas del paciente y el motivo de
consulta.
ENTREVISTA DE ANAMNESIS O BIOGRAFICA
Se recogen los datos más significativos de la vida del paciente
durante su infancia, adolescencia, juventud y adultez.
ENTREVISTA DE INFORMACION COMPLEMENTARIA O
CONTRASTE DE HIPOTESIS
Consiste en conocer datos a través de familiares o personas
del entorno del paciente para contrastar la información que
este aporta. En casos en que el terapeuta no está seguro de
que el paciente diga la verdad es recomendable preguntar a
otros.
Ejemplo
En el caso de un adolescente con problemas con los estudios,
será conveniente preguntar también a sus padres por la
cantidad de tiempo que su hijo estudia.
Una vez terminada la evaluación es muy importante dar
información al paciente sobre su diagnóstico, las posibles
causas, los objetivos del tratamiento y las estrategias
terapéuticas que se emplearán.
Conocer los resultados de la evaluación y
su diagnóstico no es solo conveniente de cara al
tratamiento, sino que es un derecho del paciente, y, por
tanto, es un deber del terapeuta proporcionárselos.
Se dará al paciente una explicación clara y
comprensible sobre:
1. Cuáles son sus problemas.
2. Factores de predisposicíón.
3. Por qué se originaron (factores desencadentes).
4. Factores de mantenimiento.
Una vez expuesto todo esto, el terapeuta se asegurará de que
el paciente lo ha comprendido, si está de acuerdo, y si
cambiaría o añadiría algo. Así se enfatiza que
la interacción durante la entrevista es bidireccional y que
el paciente es alguien activo a la hora de formular su
problema y aceptar o no las estrategias de tratamiento.
El objetivo final es proponer un plan de tratamiento basado
en la información recogida (Goss y Moretti, 2011).
Reflexión
¿Es suficiente como diagnóstico decirle el tipo de
trastorno que tiene? Por ejemplo: “tiene usted un trastorno
límite de la personalidad”. ¿Por qué? ¿Qué sería más
adecuado? ¿qué hacer si el paciente no acepta un
diagnóstico?
Si solo se da una “etiqueta” sin explicar lo que significa, es
probable que el paciente no entienda en qué consiste su
problema. Por otra parte, lo importante no es establecer un
diagnóstico, “etiquetar”, sino que el paciente obtenga una
comprensión general de su problema. Supongamos que un
paciente cuyo diagnóstico es trastorno por somatización
probablemente no entenderá tal término ni su alcance. Sin
embargo, si le explicamos que significa que para los síntomas
físicos que presenta no se halla una causa orgánica y que los
factores psicológicos juegan un papel importante, podrá tener
una mejor comprensión del problema que le aqueja.
FINALIDAD
Según la finalidad, la entrevista puede categorizarse en:
DIAGNOSTICA
Orientada al establecimiento de un diagnóstico. El objetivo es
identificar si el paciente cumple con los criterios diagnósticos
de un determinado trastorno. Suele ir acompañada de otras
pruebas de evaluación.
ENTREVISTA SEMI ESTRUCTURADA
El objetivo es determinar, en función de ciertos criterios
previamente definidos, la adscripción o no de un sujeto a una
investigación.
ENTREVISTA DE ORIENTACION VOCACIONAL
Orientar en los estudios o en el ámbito profesional. También
suele usarse algún cuestionario sobre intereses y aptitudes
profesionales.
GRADO DE DIRECTIVIDAD
Según el grado de directividad, la entrevista puede ser:
DIRECTIVA
El objetivo principal es obtener el máximo de información
para formular hipótesis que guíen el proceso de evaluación y
la intervención. Con este fin el terapeuta se muestra más
activo en la iniciativa de la conversación, elige el tema para
hablar, lo encauza.
NO DIRECTIVA
Los temas son más generales y es el paciente el que más
habla. Cuando el terapeuta interviene lo hace desde el marco
de referencia y el foco del paciente, puesto que el objetivo
primordial es ponerlo en contacto con su experiencia y con
sus vivencias, evitando ofrecer el punto de vista del terapeuta
o constreñir al paciente. El objetivo es crear un buen clima y
ayudar al paciente a esclarecer su problema desde su propia
posición (Ibañez, 2010). Es el tipo de entrevista que se utiliza,
por ejemplo, en la terapia centrada en el cliente de Rogers.
El usar uno u otro estilo varía en función de
la escuela u orientación teórica del terapeuta. Así, por
ejemplo, en terapia cognitivo-conductual el estilo es directivo.
También en función del momento de la entrevista puede ser
más adecuado usar un estilo más directivo o menos.
Sea cual sea el estilo de la entrevista siempre será
el terapeuta el que la ha de dirigir.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
La entrevista es el instrumento de evaluación psicológica
más utilizado y cuenta con una serie de características
que garantizan la especificidad de paciente.
La entrevista debe contar con un objetivo concreto, el
cual no es siempre el que paciente demanda...
La entrevista persigue unas funciones clarificadoras,
terapéuticas, motivadora orientadas a la consecución del
objetivo formulado.
Según su naturaleza la podemos clasificar por su grado
de estructuración, por la temporalidad del proceso, por
su finalidad o por su grado de directividad.
M2 PC02 Unidad 2: Condiciones
previas de la entrevista
EL ENTORNO
El ambiente de la consulta del terapeuta es lo primero que
el paciente percibe y también da una imagen del propio
terapeuta. Ha de ser un ambiente:
Agradable.
Neutro.
Silencioso.
Limpio.
Ordenado.
Con una iluminación adecuada.
Las personas suelen sentirse más cómodas en ambientes con
una decoración cálida. En relación con la distribución
espacial terapeuta-cliente, debemos considerar si es mejor
que se sitúen sentados uno a cada lado de la mesa, que estén
los dos en el mismo lado, o sentados en sendos sillones. De
hecho, cualquier opción es válida.
Lo importante es tener en cuenta que es un factor que influye
en la interacción. El estar cada uno a un lado de la mesa
marca una distancia que indica que la relación es
asimétrica. Lo que sí es importante es que se guarde
la distancia interpersonal mínima necesaria.
ASPECTOS PERSONALES DEL TERAPEUTA
La edad: normalmente la gente de más edad es
considerada como más experta y competente. En el
caso de que el terapeuta sea muy joven lo importante es
que demuestre que es una persona preparada y capaz
de ayudar al paciente.
La apariencia física: el paciente observará no solo el
lugar donde trabaja el terapeuta sino también al propio
terapeuta. Conviene ir vestido de forma neutral, sin
estridencias, teniendo en cuenta que habitualmente el
terapeuta está atendiendo a pacientes muy diversos en
función de su edad, sexo, raza, nivel económico o nivel
sociocultural. También se ha de adaptar la forma de
vestir en función del tipo de pacientes a los que se
atiende normalmente. Así pues, si se suele trabajar con
adolescentes sería poco apropiado que un terapeuta
varón empleara traje y corbata. El terapeuta no debe
llevar nada visible que pueda incomodar a un paciente,
como, por ejemplo, simbología religiosa o política.
Sexo: existen diferencias entre el comportamiento del
hombre y de la mujer: las mujeres tienen tendencia a
sonreír más, a tener más contacto físico y visual y a
realizar más movimientos expresivos con la cabeza.
Asimismo, captan y descifran mejor la conducta no
verbal del paciente en comparación con los hombres. A
veces los pacientes tienen preferencias en cuanto al
sexo del terapeuta. Normalmente, cuando prefieren un
terapeuta de un sexo determinado eligen a uno de su
mismo sexo.
Ejemplo
Un hombre con disfunción eréctil puede preferir ser
atendido por un terapeuta varón.
Puntualidad: como muestra
de profesionalidad y respeto hacia el paciente, es
importante ser puntual. Si el terapeuta se retrasa unos
minutos es conveniente que pida disculpas al paciente.
EL LENGUAJE
Ha de ser claro y preciso. Se evitará el uso
de terminología técnica en la medida de lo
posible. Hablar despacio y asegurarse de
una adecuada comprensión por parte del paciente es
fundamental.
En cierta medida el lenguaje se ha de adaptar al del
paciente en función de aspectos como su edad o su nivel
cultural, aunque tampoco se ha de imitar el del paciente
porque quedaría forzado.
El paciente tiene su propia manera de expresar lo que le
pasa, a veces con metáforas, y es importante utilizar su
mismo lenguaje para hacerle ver que entendemos su
problema.
Si el paciente es psicólogo el terapeuta puede emplear
términos más técnicos; si es adolescente puede utilizar
algunas expresiones propias de su edad para fomentar
la conexión con él. También contribuye a reforzar la
alianza terapéutica pronunciar el nombre del paciente
durante la entrevista.
Ejemplo
Algunas expresiones metafóricas podrían ser: “me siento
invisible”, “no veo luz al final del túnel”, “me siento
atrapado”. Algunas expresiones próximas podrían ser: “¡qué
fuerte!”, “así que tu amigo te ralla mucho”. En cuanto a
expresiones que enfaticen el nombre, podría ser: “Dime,
Anabel, ¿desde cuándo te sientes así?”.
El terapeuta hablará de los temas que son pertinentes a la
terapia y no de otros aspectos de la vida del paciente por los
que pueda sentir curiosidad.
El uso del humor es muy positivo: mejora el rapport (la
alianza o el establecimiento de una relación de trabajo en la
que terapeuta y paciente pueden expresar abiertamente y sin
dificultades sus pensamientos y sentimientos, aun cuando
sean difíciles o complejos), reduce la ansiedad, ayuda a
cambiar ideas irracionales y a desdramatizar lo que le pasa,
aunque, obviamente, ha de utilizarse en connivencia con el
paciente y no a su costa (Morrison, 2008).
Lo mejor es utilizarlo cuando ya hay establecida una relación
con el paciente y no en la primera sesión. También en esta
situación es bueno adaptarse al tipo de paciente. Veamos un
diálogo en el que se reflejan estos aspectos.
DIALOGO: USO DEL HUMOR
CÓMO REGISTRAR LA INFORMACIÓN
Tomar notas es más fiable que guardar la información
mentalmente. Si se hace una grabación audiovisual hay
que pedir permiso al paciente.
Respecto a cómo tomar notas, lo mejor es hacerlo durante
la entrevista para no pasar por alto nada significativo. Como
es importante mantener el contacto visual con el paciente
para que se sienta escuchado y atendido, se pueden tomar
notas de la información básica y cuando haya acabado la
sesión se completan.
Si las notas se toman con un ordenador, esto implica
una mayor distancia entre paciente y terapeuta,
aunque McGrath, Arar y Pugh (2007) han analizado este
tema y han llegado a la conclusión de que dedicar el tiempo
necesario a mirar al paciente antes de volver al teclado en
los cortes de atención que se producen entre escribir un
dato y escuchar al paciente minimiza el impacto
negativo que genera el uso de estos dispositivos.
El terapeuta no debe tomar notas durante los momentos
de gran intensidad emocional de la entrevista.
COMUNICACIÓN NO VERBAL
La comunicación no verbal (Es el proceso de comunicación
mediante el envío y recepción de mensajes sin palabras,
como por ejemplo a través de la expresión facial, los ojos, la
postura corporal o los gestos) es tan importante o más que la
verbal. Se ha estimado que más del 60 por 100 de la
información que interpreta el receptor llega por esta vía
(Ballenato, 2009) Según este autor, cuando la persona
demuestra contradicciones entre su lenguaje verbal y no
verbal es que puede estar mintiendo.
Algunos de sus indicadores son:
Desvío de la mirada evitando el contacto visual.
El parpadeo suele producirse cuando las palabras
contradicen lo que se piensa.
El volumen de la voz es inferior al normal.
Gesto de llevarse la mano a la boca tapando
parcialmente la cara.
Incremento de la velocidad del habla.
Funciones
Sustituye o completa mensajes verbales.
Proporciona feedback (retroalimentación)
Transmite emociones.
COMUNICACIÓN PARAVERBAL
El terapeuta ha de hacer que lo que dice se ajuste al
cómo lo dice.
La velocidad a la que se habla no ha de ser excesiva para
facilitar la comprensión por parte del paciente.
En general, hay que resaltar con el tono y
el volumen aquellos aspectos más importantes de la
entrevista. Por otra parte, los asentimientos guturales son
una buena manera de mostrar que se está escuchando al
paciente (mmm, ah…), aunque no se debe abusar de ellos.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
El ambiente de la consulta es la primera impresión que
recibe el paciente, por lo que es adecuado considerar el
entorno de la consulta como un factor más que influye
en la comunicación.
Aspectos personales como la edad, la forma de vestir, la
puntualidad o el sexo del terapeuta pueden influir
positiva o negativamente en la relación con el paciente.
El lenguaje debe estar adaptado a las características del
paciente y debe asegurarse una adecuada comprensión
por parte del paciente, priorizando ser claro y preciso.
Es adecuado tomar notar durante la entrevista para no
pasar por alto ningún aspecto relevante, pero
priorizando el contacto visual con el paciente para que
se sienta atendido.
El lenguaje no verbal sustituye o complementa los
mensajes verbales, transmite emociones y proporciona
un feedback directo al terapeuta.
La comunicación paraverbal incide en que lo que se dice
se ajuste al como se dice.
M2 PC02 UNIDAD 3: FASES DE LA
ENTREVISTA
Preparación
Es necesario prepararse la entrevista. Si el terapeuta ya
conoce el motivo de consulta debe tener preparadas las
preguntas que hará al paciente agrupadas por áreas
temáticas.
También es útil leer el informe del paciente, si se dispone
de él, o contactar con el profesional que lo deriva, si este
fuera el caso, para ponerse en antecedentes de
los problemas del paciente y de otros aspectos que pueden
ser importantes.
Es importante asegurarse de que no
habrá distracciones durante la entrevista: no se pasarán
llamadas, desconectar el teléfono móvil, etc.
INICIO
En la fase inicial de la entrevista es más importante que el
paciente exprese sus sentimientos que hacer una lista de
síntomas.
No hay una segunda oportunidad para causar
una primera impresión.
Por ello, debemos tener en cuenta una serie de aspectos que
detallaremos a continuación:
Aspectos relativos al saludo inicial.
Obtención de datos personales y de fuentes de
referencia.
Descripción del procedimiento terapéutico.
SALUDAR ADECUADAMENTE
“Eres Rosa, ¿verdad? Acompáñame, por favor”. O si es un
paciente que ya ha venido en otras ocasiones: “Hola Mario,
¿qué tal?, pasa conmigo”.
¿Se le da la mano al paciente? ¿Es apropiado saludarle
con un beso?
Como norma general, si el terapeuta es varón dará la mano
al paciente tanto si este es varón como mujer. Si el terapeuta
es mujer dará la mano al paciente varón, y dará la mano o un
beso si el paciente es mujer, según sus preferencias. Se
deben tener en cuenta las costumbres sociales del lugar
donde se vive. También puede suceder que si está tratando a
un paciente desde hace tiempo y hay una buena
relación con él la forma de saludarse sea mediante un beso,
independientemente del sexo de cada uno.
También es conveniente preguntarle cómo prefiere que lo
llamemos. Si el paciente se llama Francisco Javier,
seguramente lo llamarán por alguno de los dos nombres y es
mejor que el terapeuta se dirija a él tal y como lo hacen en su
entorno. También preguntarle si le suelen llamar por algún
diminutivo (Dolores-Loli, M.ª Carmen-Mamen, etc.). Esto
permitirá un trato más cercano.
Sobre si tutear o no al paciente, en principio es mejor
hablarle de usted y en todo caso que sea el mismo paciente el
que pida que se le tutee. Pero si el paciente es adolescente o
joven, se le puede tutear desde el principio.
Recuerda
La primera entrevista es fundamental porque el paciente
tendrá la primera impresión del terapeuta y ello influirá en
su implicación en la terapia.
CONTROL/GESTIÓN DEL AMBIENTE
Para muchos pacientes el hecho de ir a un psicólogo les
supone un gran esfuerzo porque lo asocian con ideas como
“debo estar muy mal”, “los psicólogos son para la gente que
está loca”, o con sentimientos de vergüenza por no haber
podido solucionar sus problemas por sí mismos.
Cuando el paciente acude por primera vez a
consulta puede tener dudas como: “¿me comprenderá?”,
“¿pensará que estoy loco?”, “¿me podrá ayudar?”, “¿creerá
que es una tontería lo que le estoy contando?”, “seguro que
los casos que ve son más graves que el mío”, etc.
En los primeros momentos de la entrevista se debe crear
un ambiente agradable para que el paciente se
sienta cómodo y relajado y que estimule su confianza.
El terapeuta debe crear un ambiente agradable para que el
paciente se sienta cómodo y relajado.
Antes comenzar la entrevista conviene “romper el hielo”
hablando de cualquier tema trivial para dar tiempo a que el
paciente se vaya adaptando a la nueva situación. Para
ello está bien hablar de cosas como si ha tenido dificultades
para encontrar la consulta o si ha encontrado mucho tráfico.
Si es un paciente que ha venido en otras ocasiones y sabemos
que desde la última vez que nos vimos tenía que suceder algo
importante en su vida (intervención quirúrgica de un familiar
cercano, viaje a otra ciudad para asistir a un concierto, una
primera cita, etc.), es conveniente preguntarle por ello al
inicio de la sesión. Así, el paciente se siente significativo para
el terapeuta, y lo percibe como un profesional cercano.
Antes comenzar la entrevista conviene “romper el hielo”
hablando de cualquier tema trivial para dar tiempo a que el
paciente se vaya adaptando a la nueva situación. Para
ello está bien hablar de cosas como si ha tenido dificultades
para encontrar la consulta o si ha encontrado mucho tráfico.
Si es un paciente que ha venido en otras ocasiones y sabemos
que desde la última vez que nos vimos tenía que suceder algo
importante en su vida (intervención quirúrgica de un familiar
cercano, viaje a otra ciudad para asistir a un concierto, una
primera cita, etc.), es conveniente preguntarle por ello al
inicio de la sesión. Así, el paciente se siente significativo para
el terapeuta, y lo percibe como un profesional cercano.
¿Qué debemos hacer si durante los primeros
momentos de la entrevista vemos que el paciente
apenas habla, no nos mira o no responde a nuestras
sonrisas y tiene gestos de escepticismo?
Desde el principio, atender a la conducta verbal y no verbal
del paciente nos dará información sobre él: si está nervioso, si
tiene gestos de escepticismo, si mantiene el contacto ocular,
si adopta una postura erguida o encorvada… Todo esto serán
muestras de cómo se siente y de sus actitudes hacia la
terapia.
Es conveniente que el terapeuta no muestre inseguridad y
mantenga una actitud serena y que
transmita confianza para que el paciente no le perciba tenso
o preocupado. No se debe olvidar que la primera vez que un
paciente acude a terapia suele ser un momento difícil, por lo
que no hay que tomarse una reacción de este tipo como algo
personal.
DATOS PERSONALES Y FUENTE DE REFERENCIA
Deben obtenerse del paciente datos personales como los
siguientes:
Nombre completo.
Edad.
Teléfono.
Correo electrónico.
Dirección.
Profesión.
Esto sirve de transición antes de entrar a hablar del motivo
de consulta. También en estos momentos se le explica que lo
que hablen entre sí será confidencial, y se puede entregar
una hoja de consentimiento informado al paciente si se desea
o es necesario.
También otra buena manera de romper el hielo es preguntarle
cómo ha conocido al terapeuta o quién le ha remitido a él
(otro profesional, un antiguo paciente, etc.).
DESCRIPCIÓN DEL PROCEDIMIENTO TERAPÉUTICO
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es explicar al
paciente en qué va a consistir la terapia. Para ello, se tratarán
temas como:
1. Frecuencia de las sesiones.
2. Duración de cada sesión.
3. Precio.
4. Fases:
1. Evaluación.
2. Devolución.
3. Tratamiento.
5. En qué consiste básicamente la terapia cognitivo-
conductual.
1. Hay pacientes que han realizado terapia con
psicólogos de otras orientaciones y pueden tener
expectativas erróneas sobre lo que se hará durante
la terapia.
La ley obliga a tener el consentimiento del paciente para
informar a terceras personas de su problema, excepto si
son menores. Pero también en este caso hay que procurar
que el menor lo apruebe.
CUERPO DE LA ENTREVISTA
En primera instancia, debemos tener en cuenta
los objetivos de la entrevista:
Obtener información relevante.
Identificar el problema.
Elaborar hipótesis.
Esta es la principal parte de la entrevista. Al principio es
conveniente hacer preguntas abiertas para dar oportunidad
al paciente de expresar lo que le preocupa con sus propias
palabras.
Hay dos aspectos en los problemas del paciente: los hechos y
las emociones asociadas.
LOS HECHOS
Se refieren a situaciones como una ruptura de pareja,
problemas de sueño, dificultad para relacionarse con la gente,
etc.
LAS EMOCIONES
Son las que estos hechos provocan, y el paciente las puede
ocultar por sentirse incómodo o avergonzado.
A continuación, expondremos con detalle las áreas a
explorar durante la consulta.
Motivo de consulta
En la fase inicial la primera exploración es la referida
al motivo de la consulta.
Ejemplo
Algunas frases podrían ser las siguientes: “Cuéntame cuál es
la razón por la que vienes a la consulta. “Explíqueme cuál es
su problema.”
En un primer momento, interesa conocer la situación actual.
Si el paciente comienza explicando el origen del problema es
aconsejable dirigirlo al momento actual. Por ejemplo:
A veces el paciente no expresa al principio cuál es el
problema que más le preocupa y es cuando está más
familiarizado con la situación terapéutica cuando se siente
con confianza para poder hablar de ello.
Motivación para el tratamiento
Es importante saber si el paciente está motivado para la
terapia y qué expectativas tiene porque es un punto
fundamental en su implicación y por tanto en
su recuperación.
Ejemplo
Una frase que puede ayudarnos en este aspecto podría ser:
“¿Piensas que la terapia te ayudará a resolver tus
problemas?”.
El paciente no motivado puede dar respuestas como: “no,
si yo no tengo ningún problema, el problema lo tiene mi
madre”; “bueno, yo no confío mucho en los psicólogos, pero
mi mujer me ha dicho que venga”; “yo ya he pasado por
tantas terapias que la verdad es que ya no tengo
esperanzas”; “yo creo que esto no se cura nunca”, etc.
Si el paciente está poco motivado, la primera tarea del
terapeuta durante el tratamiento será utilizar estrategias de
motivación para asegurarse, por un lado, de su implicación
en la terapia, y por otro, para inducir expectativas positivas al
paciente y que así mejore su ánimo. Algunas de
estas estrategias son:
Aclarar información errónea que tenga el paciente
sobre su trastorno.
Analizar consecuencias negativas que tiene su
problema o que puede llegar a tener.
Aumentar su sentimiento de autoeficacia.
Provocar una discrepancia entre la situación actual y
sus objetivos personales más importantes.
¿Qué hacer cuando un paciente se muestra escéptico
con la terapia que le propone el terapeuta?
Ante una actitud de escepticismo del paciente, el terapeuta
le puede proponer llevar a cabo unas pocas sesiones
iniciales de tratamiento (por ejemplo, entre tres y cinco) y
decidir en función de los resultados: “Me has dicho que llevas
dos años con este problema y no has mejorado. El tipo de
terapia que está más indicado para tu problema no lo has
hecho nunca, así que pienso que sería una buena idea que lo
intentemos porque en otros casos como el tuyo los pacientes
han mejorado mucho y pienso que no pierdes nada por
probar. Ten en cuenta que, si sigues sin estar convencido,
siempre estás a tiempo de dejarlo. ¿Qué te parece?”
Recuerda
Recuerda que para que un paciente se decida a hacer un
cambio es necesario que le dé importancia a ese cambio y
que se vea a sí mismo capaz de conseguirlo.
Descripción del problema actual
Otra de las variables que debemos explorar con detenimiento
es descripción del problema actual con base en:
La frecuencia.
La duración.
La intensidad.
Los antecedentes.
Las consecuencias.
Origen y evolución del problema
Aunque en terapia cognitivo-conductual el terapeuta se
centra habitualmente en los factores que mantienen el
problema en la actualidad, para realizar una intervención
adecuada es necesario conocer las causas del problema,
los factores de predisposición (personales, familiares), y
cómo ha ido evolucionando el problema y en función de qué.
Conviene indagar por épocas de mejoría o de
empeoramiento del trastorno y con qué factores se
asociaron tales cambios.
Ejemplo
Algunos casos podrían ser: mejoría de los síntomas
en periodos vacacionales, o empeoramientos asociados
a estresores tales como un cambio de residencia, ruptura
sentimental, ascenso en el trabajo, etc.
Dialogo evolución del problema
Información biográfica relevante
Es importante conocer aspectos importantes de la vida del
paciente durante su infancia, adolescencia y juventud,
para detectar sucesos que hayan influido en el problema
actual y también que hayan contribuido a formar la
personalidad del paciente.
Ejemplo
Son útiles preguntas del tipo: ¿cómo recuerdas tu
infancia/adolescencia/juventud?, ¿hubo algún acontecimiento
que te afectara especialmente?
Si un paciente depresivo tiene baja autoestima y explica
que cuando era pequeño era muy tímido y no tenía amigos, y
que su madre era autoritaria y le decía cosas como “nunca
llegarás a nada”, “¡vaya hijo que he tenido!”, podemos
entender mejor algunas de las causas de su baja autoestima.
Relaciones familiares y sociales
Una vez que se conocen quiénes son los miembros de
su familia más directa (pareja, padres, hijos, hermanos) y
con quién convive, hay preguntarle cómo es la relación que
tiene con ellos, si está satisfecho. La calidad de la relación con
su familia puede ser un factor protector o de mantenimiento
del problema.
Es conveniente preguntar por la actitud de la familia
frente al problema.
Que la familia apoye el hecho de acudir a terapia o esté en
contra puede ser un factor de apoyo o un impedimento para
el tratamiento.
Si el paciente es adolescente o joven,
sus padres están divorciados y él vive con uno de sus
progenitores se debe averiguar cómo es la relación con cada
uno de ellos y si le afecta esa situación o la ha asimilado bien.
Asimismo, si se trata de familias reconstituidas y cada uno de
los padres tiene una nueva pareja que aporta hijos de otro
matrimonio, o han tenido nuevos hijos juntos, es importante
saber cómo es la relación entre todos y cómo se siente el
paciente ante esta nueva situación.
Si el paciente tiene hijos se le preguntará cómo es su
relación con ellos y a qué se dedican, para detectar posibles
problemas, frustraciones o preocupaciones que puedan estar
afectando al estado emocional del paciente y, en
consecuencia, al problema que presenta. También es
necesario conocer las estrategias
de afrontamiento (Estrategias de afrontamiento: Aquellos
procesos cognitivos y conductuales constantemente
cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas
específicas externas y/o internas que son evaluadas como
excedentes o desbordantes de los recursos de un
individuo. que tiene el paciente ante estas situaciones.) que
tiene el paciente ante estas situaciones.
Otra situación que se pueda dar es que el paciente adulto
deba atender a unos padres ancianos y dependientes (por
ejemplo, uno tiene la enfermedad de Alzheimer); es
importante saber cómo le afecta esta situación.
En determinados problemas puede ser muy útil
la colaboración en la terapia de algún miembro de la
familia, así que será importante conocer su actitud hacia el
problema y la relación de confianza con el paciente.
Relación de pareja y relaciones sociales
Una vez que se conocen quiénes son los miembros de
su familia más directa (pareja, padres, hijos, hermanos) y
con quién convive, hay preguntarle cómo es la relación que
tiene con ellos, si está satisfecho. La calidad de la relación con
su familia puede ser un factor protector o de mantenimiento
del problema.
Es conveniente preguntar por la actitud de la familia
frente al problema.
En las relaciones de pareja debemos tener en cuenta las
siguientes observaciones:
Tipo de relación (novios, conviven, casados, etc.) y
duración.
Evolución de la relación.
o Crisis sufridas.
Cómo es percibida esta relación, nivel de
satisfacción:
o Comunicación.
o Muestras de afecto.
o Objetivos en común.
o Relaciones sexuales.
Actitud de la pareja hacia el problema.
Con respecto a las relaciones sociales, teniendo en
cuenta que la red de apoyo social es un factor
protector fundamental en salud mental, el terapeuta
preguntará por la existencia de amistades en relación a
los siguientes parámetros:
Cantidad.
Nivel de intimidad.
Apoyo percibido.
Frecuencia de contacto.
Trabajo/estudios y aficiones
Sobre los estudios o trabajo del paciente:
En qué estudia o trabaja.
Grado de satisfacción.
o La insatisfacción laboral o inadaptación puede ser
un estresor notable.
Relación con los compañeros y con los superiores.
Averiguar si es una fuente de mejora de la autoestima,
de estrés, frustración, etc.
Si no estudia ni trabaja, valorar cómo le afecta esto en
su vida.
Con respecto a las aficiones, podemos indagar
sobre cuáles tiene y si disfruta con ellas. Las
aficiones nos nutren de información sobre si
tiene actividades agradables en su vida, porque si
esto no es así será un aspecto a trabajar durante la
terapia para contribuir a mejorar su estado de ánimo,
reducir el estrés que le produce su trabajo, mejorar su
autoestima, ampliar sus relaciones sociales, etc.
Hábitos de vida
Conocer los hábitos del paciente proporciona una valiosa
información.
Ejemplo
En estos casos, se le puede preguntar: “Cuéntame lo que
haces un día normal, desde que te levantas hasta que te
acuestas”.
Algunos parámetros interesantes que pueden obtenerse en
relación a los hábitos pueden ser:
Hábitos de alimentación: si hace todas las comidas, si
tiene apetito, si cuida su alimentación para que sea
equilibrada.
Hábitos de sueño: si las horas a las que se acuesta y se
levanta son adecuadas o, por el contrario, están
alteradas. Son conductas que pueden mantener su
problema y por tanto habrá que modificar.
Ejemplo
Un paciente depresivo está en la cama hasta la 1 de la
tarde y se acuesta a las 5 de la mañana.
Exploración psicopatológica y antecedentes
Para recoger esta información se puede utilizar una
entrevista estructurada o semiestructurada.
En esta última para conocer una información básica se
debe preguntar por:
Ansiedad (síntomas de ansiedad rasgo, fobias, TOC,
hipocondría).
Estado de ánimo.
Consumo de tóxicos.
Presencia de síntomas psicóticos.
Muchas veces los trastornos psicopatológicos tienen
una base genética, o bien las conductas y actitudes de
la familia han sido un factor importante en la adquisición y/o
mantenimiento del problema.
También debemos explorar los antecedentes de
enfermedades médicas sufridas, estado de salud
presente y medicamentos que toma en la actualidad.
Historia psiquiátrica
Es preciso conocer si ha tenido otros problemas
psicológicos/psiquiátricos a lo largo de su vida, la
gravedad y su evolución.
En cuanto a los tratamientos, es necesario averiguar en qué
consistieron y los resultados. Si el paciente ha recibido otros
tratamientos psicológicos hay que averiguar de qué tipo
fueron (psicoanalítico, humanista, cognitivo-conductual, etc.)
y el grado de mejora y satisfacción con la terapia.
Si ha acudido a más de un psicólogo y los resultados han sido
desfavorables se puede prever una actitud de poca confianza
en este tratamiento.
Ejemplo
Si el paciente no lo verbaliza espontáneamente, se le puede
comentar algo así como: “Estoy pensando que como no te ha
ido bien en otros tratamientos psicológicos quizás pienses
que este no te va a funcionar tampoco. ¿Qué opinas?”.
Personalidad
Se puede definir la personalidad como la combinación de
los aspectos mentales, emocionales, conductuales y
sociales. La manera como nos relacionamos con el mundo y
con nosotros mismos definen nuestros rasgos de
personalidad.
Este aspecto se puede evaluar por la observación de
la conducta verbal y no verbal del paciente. Es importante
intentar conocer aspectos relacionados con la estabilidad de
sus relaciones afectivas, ambiciones y planes sobre el
futuro, competencia para asumir responsabilidades,
tolerancia a acontecimientos estresantes como pérdida
de un familiar, enfermedad, capacidad de adaptación a
nuevas situaciones, etc.
a realización de preguntas abiertas puede ayudar a recabar
información sobre la personalidad del paciente.
Imagina que tuvieras que describirte a una persona que
no te conoce ¿qué le dirías?”.
¿Qué es lo que más te gusta de ti mismo?
Normalmente, ¿cómo es tu estado de ánimo?
¿Te resulta fácil controlar tu temperamento?
Evidentemente, la administración de cuestionarios de
personalidad al uso nos proporcionará una medida efectiva
de los principales rasgos de personalidad y de la posible
presencia de psicopatología.
Ejemplo
Algunos de estos cuestionarios de personalidad al
uso podrían ser: 16-PF5, MMPI-2, cuestionario de
personalidad de Millon, etc.
Estrategias eficaces para enfrentarse al problema
Durante una entrevista clínica el terapeuta tiende a centrarse
en evaluar las situaciones que provocan el
problema, pero es igual de importante preguntar cuáles son
las situaciones en las que el problema no aparece o lo hace
con poca intensidad. Esto será interesante durante la
terapia para fomentar las situaciones de no-problema.
En relación a estas estrategias, ten presente las
siguientes consideraciones:
Evaluar la conciencia del problema e intentar
promoverla, si no la tiene.
Transmitir al paciente la idea de que no está a solas
con su problema, de que terapeuta y paciente
trabajarán en equipo.
Corregir conceptos erróneos que pueda tener el
paciente acerca de las características específicas del
problema o del funcionamiento de la terapia.
Otro aspecto que conviene evaluar durante la entrevista es
cuál es la explicación que tiene el propio paciente de las
causas de su problema y de los factores que a lo largo de su
vida han contribuido a mantenerlo.
A veces el terapeuta puede tener una hipótesis sobre
el origen del problema que no coincide con la del paciente,
pero lo que es importante en cualquier caso es cómo ha
percibido el paciente las distintas situaciones que le han
afectado durante la evolución de su trastorno y cómo se ha
sentido.
Ejemplo
A la consulta acude un paciente con agorafobia. Se siente
avergonzado y culpable por tener este problema. El terapeuta
considera que esto podría afectar a una sesión de exposición
que hayamos programado.
El terapeuta propone la tarea al paciente de entrar en el
metro y viajar en él durante cinco paradas. Cuando llega el
momento, el paciente no es capaz de hacerlo y se baja en la
tercera parada.
El paciente, a raíz de estos hechos, tiene los siguientes
pensamientos: “qué idiota soy, no soy capaz de ir en metro
cuando cualquier persona lo hace, qué vergüenza”.
También confiesa que le ha ido subiendo la ansiedad cada vez
más, se sentía el corazón acelerado y estaba sudando, y
mientras la gente estaba cada uno pendiente de sus cosas.
Finaliza indicando: “Qué inútil soy”.
¿Como debería tratarse el sentimiento de culpabilidad
de este paciente?
Si el paciente que acude a la consulta hace algún comentario
que indica que se siente torpe o culpable por el problema que
tiene, es importante trabajar esta idea antes de comenzar la
terapia porque si no será un obstáculo para progresar. Y esto
afectará en su estado de ánimo, en su motivación y en la
probabilidad de que vuelva a realizar otra tarea de
exposición, etc.
Por tanto, hay que explicarle claramente que tiene un
trastorno psicológico y que es normal que le pase lo que le
pasa, son síntomas propios del trastorno. Él no es culpable
porque no ha decidido tener este trastorno. Lo tiene en contra
de su voluntad, desearía que no le pasara. Por tanto, no es
culpable.
Terminación
Al final de una primera entrevista conviene dar alguna
explicación del problema que tiene el paciente. Hemos de
tener en cuenta que a menudo el paciente acude a terapia
con una gran preocupación o ansiedad por saber lo que le
pasa y si es grave, así que, aunque las conclusiones sobre
su problema le serán expuestas en la sesión de devolución,
conviene que el terapeuta le informe de su impresión inicial
sobre el caso.
Ejemplo
Una exposición de estas impresiones podría ser como la
siguiente: “la preocupación obsesiva por el orden y la
limpieza que tienes se denomina trastorno obsesivo-
compulsivo. Por lo que me has estado explicando, pienso que
tu caso no es grave. El próximo día seguiremos hablando para
analizarlo con más profundidad.”
Por otra parte, al acabar una sesión de terapia hay que tener
en cuenta algunos puntos importantes:
Resumir lo tratado durante la sesión.
Prescribir las tareas para casa.
Es necesario al acabar la sesión seguir las
siguientes recomendaciones:
Se debe cerrar con algún tema neutro o
agradable. Por tanto, no le preguntaremos en los
últimos minutos por un tema de gran intensidad
emocional. Hay que evitar que el paciente se vaya de la
consulta con un estado de ánimo negativo.
Resolver dudas sobre lo hablado durante la sesión.
Concertar cita para el próximo día.
Terminar con alguna frase positiva: “nos vemos el
miércoles que viene. Que vaya bien la semana”.
Por último, a modo de síntesis, tengamos en consideración las
fases y objetivos durante la entrevista (Perpiña, 2012)
Comunicación de los resultados o diagnóstico
Cuando se finaliza la evaluación, se comunica los resultados
obtenidos al paciente que realizó la consulta, mediante
un informe que será detallado verbalmente.
Para la presentación del informe, se tendrá en cuenta
realizarlo en un orden que permita la máxima claridad de los
contenidos.
Un ejemplo de organización de la información sería:
Exponer los motivos de consulta.
Hacer un resumen de los procedimientos de
evaluación que se han seguido durante las sesiones de
evaluación del problema.
Referir los resultados obtenidos de los diferentes
instrumentos aplicados y dar cuenta de la conclusión
diagnóstica.
Cabe tener en cuenta que, para que la información
sea entendida lo más claramente posible por el paciente,
se ajustarán las explicaciones y el vocabulario al nivel
educativo y a la capacidad de comprensión de cada
paciente.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
Una entrevista se estructura en las siguientes fases:
preparación de la entrevista, inicio, cuerpo, terminación
y comunicación de los resultados. Cada fase cuenta con
unas estrategias específicas.
Durante la fase de inicio se describe el procedimiento
terapéutico.
En el cuerpo de la entrevista se abordan
los objetivos previamente establecidos definiendo
concretamente el problema, para ello se puede utilizar
estrategias como la confrontación o la descripción de
situaciones problemáticas vs no problemáticas.
Para finalizar una entrevista se resumen lo tratado en
la sesión y se prescriben tareas para casa.
M2 PC02 Unidad 4: Habilidades en la
entrevista
Asertividad
La asertividad del profesional tiene que ver con
la sinceridad que debemos tener con el paciente.
Un paciente puede aceptar un diagnóstico inseguro, pero no
un profesional indeciso.
Ejemplo
Si tratamos a un paciente con un trastorno psicopatológico
crónico (por ejemplo, esquizofrenia) y nos pregunta
angustiado si alguna vez se curará, no por animar al paciente
la respuesta ha de ser algo así como: “Sí, no te preocupes que
todo irá bien”; sino algo como: “He de reconocer que tienes
un problema grave. Es posible que nunca llegues a estar bien
del todo, pero pienso que con la terapia conseguiremos
reducir los síntomas y mejorar mucho tu calidad de vida”.
Empatía y Rapport
La empatía es probablemente el aspecto más importante para
el buen funcionamiento de la entrevista clínica. Para mostrar
empatía es necesario
utilizar mensajes tanto verbales como no verbales. Si un
paciente está expresando su angustia, la expresión facial del
terapeuta ha de mostrar que entiende y comparte el dolor del
paciente.
Definición
Habilidad para comprender a las personas desde su propio
marco de referencia y no tanto desde uno mismo. (Cormier y
Nurius, 2003)
Debemos diferenciar la simpatía de
la empatía. La simpatía conlleva un elemento
de compromiso afectivo-personal, o una inclinación
hacia la otra basada, ante todo, en el afecto y
el agrado que suscita, mientras que en la empatía el
compromiso no es, necesariamente, afectivo ni de agrado,
sino más bien neutral (en ese sentido y, por el contrario, más
basado en un aprecio o consideración racional). Por lo
tanto, en la empatía la afectación o implicación emocional o
personal es menor.
En un estudio de revisión sobre 47 investigaciones realizadas
con más de 3.000 pacientes Greenberg, Watson, Elliot, y
Bohart (2001) encontraron una correlación de 0,32 entre
empatía y resultados terapéuticos, independientemente del
tratamiento empleado.
Los mecanismos clave son:
1. Mejora la relación entre terapeuta y paciente, lo que
promueve la adherencia al tratamiento.
2. Mejora la interacción personal del paciente con sus otros
significativos.
3. Facilita la autoexploración emocional, cognitiva y verbal
del paciente.
4. Contribuye a la autoaceptación y la autoescucha, de tal
modo que el paciente aprende a ser empático consigo
mismo.
La empatía requiere atender los comentarios del paciente y
una elaboración continuada de hipótesis sobre
el significado subyacente de esos comentarios.
Las sugerencias que el significado de dichos comentarios
produzca al terapeuta se deben devolver al paciente,
añadiendo a menudo un contenido a lo que el paciente
dijo (Miller y Rollnick, 1999).
Ejemplo
Estas serían algunas aportaciones de respuesta: “se debe
sentir muy mal”, “debe haberle hecho mucho daño sentirse
traicionada”, “entiendo que te sientas impotente después de
lo que has pasado”.
En relación al rapport o compenetración con el
entrevistador, se ha definido como la alianza o
desarrollo de una relación de trabajo en la que tanto
paciente como terapeuta pueden expresar abiertamente y sin
dificultades, sus pensamientos, sentimientos e
inquietudes a pesar que sean difíciles o complejas (Miller,
2010)
El establecimiento de un buen rapport implica que el
terapeuta-entrevistador sea consciente de sus
propias reacciones y emociones hacia su paciente, ya que
en caso que sean negativos, esto puede suponer
una amenaza.
Establecer y mantener un buen rapport significa crear
una interacción abierta, de confianza y seguridad con
el paciente.
Como hemos mencionado a lo largo de esta unidad, para
poder tener una positiva alianza terapéutica es necesario
tener una escucha activa adecuada, el terapeuta intenta
comprender los sentimientos y perspectivas del paciente sin
juzgar, criticar o culpabilizar. Veamos, a continuación,
algunos ejemplos en contextos terapéuticos específicos.
Ejemplo: Relación de pareja
Una paciente acude a consulta y al inicio de la sesión
comienza a llorar explicando que le ha dejado su novio.
El terapeuta, ante esta situación, realiza la siguiente
intervención: “No te preocupes, esto le puede pasar a todo el
mundo. Seguro que pronto encuentras a otra persona”.
¿Crees que la respuesta del terapeuta ha sido
empática?
La respuesta del terapeuta no es empática. Aceptar no
implica estar de acuerdo o aprobar. La actitud crucial es
una escucha respetuosa con un deseo de comprender
sus puntos de vista.
Ejemplo: Paciente con obesidad
Un paciente acude a consulta y durante la entrevista indica al
terapeuta lo siguiente: “
Me siento fatal, ha llegado un punto en que me duelen los
pies aunque solo ande 10 minutos y me tengo que sentar en
algún sitio. Imagínate, yo, que antes andaba dos horas al día
porque me encanta caminar. Es desesperante”.
Imaginemos que el terapeuta optara por dar dos tipos de
respuesta:
Respuesta 1: “Si pesas 104 kilos cómo quieres que no
te duelan los pies. Haz la dieta que te dio el médico y
verás como eso se soluciona”.
Respuesta 2: “Entiendo que lo debes estar pasando
mal por el dolor de pies, porque además de lo duro que
es sentir el dolor cada día, se añade el hecho de que te
limita mucho en tu vida el no poder caminar mucho
tiempo, y con lo que te gusta pasear entiendo la
frustración que sientes”.
¿Cuál consideras que es la respuesta por la que el
terapeuta debería decantarse?
La segunda respuesta es empática, a diferencia de la primera,
que no lo es. En este caso, también se pone de manifiesto la
importancia de escuchar e intentar comprender el punto de
vista del paciente bajo un prisma de respeto y tolerancia.
Refuerzo
El reforzar al paciente tiene las siguientes funciones:
1. Aumenta la implicación del paciente en el tratamiento.
2. Mejora la relación terapéutica.
El terapeuta ha de procurar reforzar al paciente por
aspectos como:
Haber acudido a terapia.
Realizar bien los registros o las tareas para casa.
Los progresos que consiga durante el tratamiento,
aunque sean pequeños.
Los aspectos positivos de sí mismo, especialmente en
el caso de pacientes con baja autoestima.
El refuerzo ha de ser verbal y no verbal (sonreír, asentir,
gesticular, etc.). A continuación, te presentamos tres
situaciones concretas que ejemplifican este refuerzo.
Evitar la discusión
Uno de los objetivos de la entrevista es aumentar
la conciencia del problema y la necesidad de cambio.
Ante la falta de conciencia, la actitud del terapeuta ha de ser
persuasiva y evitar una actuación que provoque la resistencia
del paciente.
La discusión directa provoca la resistencia del paciente.
El terapeuta no impone nuevos puntos de vista u objetivos.
Más bien, el paciente es invitado a considerar la nueva
información y se le ofrecen nuevas perspectivas para
hacerlo (Miller y Rollnick, 1999).
Fomentar la autoeficacia
La autoeficacia es un factor clave en la motivación para el
cambio, (Bandura, 1982). Hay que infundir esperanza al
paciente respecto al pronóstico y al futuro.
Ejemplo
Algunos comentarios con los que poner en práctica este
aspecto podrían ser: “Puedes conseguirlo” o “a pesar de lo
difícil que es para ti superar este problema, ¿has visto lo bien
que lo estás haciendo? Y lo estás haciendo tú, no te rindas
porque con lo bien que vas hasta ahora es muy posible que
consigas superarlo del todo. ¡Ánimo!”
Es muy importante que el terapeuta tenga una actitud lo
más neutral posible y no se deje llevar por
sus prejuicios o primeras impresiones. Si tiene un
paciente crónico con comorbilidad y piensa: “este paciente no
se recuperará”, esta actitud puede influir negativamente en la
evolución de la terapia.
Las expectativas del terapeuta sobre las posibilidades de
recuperarse del paciente son un factor que influye en los
resultados de la terapia.
Escucha activa
Consiste en una serie de estrategias verbales y no
verbales para escuchar bien al paciente y hacerle ver que se
le ha entendido.
El terapeuta intenta deducir lo que el paciente quiere decir.
El paciente a veces no se expresa claramente pero el
terapeuta puede deducir que hay un mensaje subyacente
para exponérselo al paciente.
El paciente ha de sentir que el terapeuta le escucha, le
entiende y tiene interés por lo que le está contando.
Escuchar al paciente no es algo pasivo, la información se
analiza en el mismo momento en que se recibe. Esto implica
que el terapeuta ha de prestar mucha atención porque tendrá
que seleccionar la información relevante y elaborar hipótesis.
Objetivos de la escucha activa (Berman y Shopland, 2005)
1. Establecer rapport entre el paciente y el terapeuta
porque facilita que el primero se sienta oído y entendido.
2. Establecer una relación de confianza, ya que así el
paciente se siente aceptado, respetado y valorado desde
su marco de referencia.
3. Ayudar a que el paciente confíe y se abra a comentar
sus dificultades y problemas al terapeuta.
4. Mejorar la comprensión y exploración del paciente.
5. Motivar el deseo del paciente de hablar y explorar (o
expresar, o aceptar) sus emociones y pensamientos.
6. Motivar al paciente a asumir su responsabilidad en la
interacción y resolución de sus problemas.
Además, debemos tener en cuenta las siguientes normas:
1. Ser objetivo, respetuoso y empático.
2. Evitar distracciones como: estar más pendiente de la
siguiente pregunta que de lo que está diciendo el
paciente, estar pensando en otras cosas, consultar
papeles, etc.
3. No interrumpir al paciente cuando está explicando
algo importante.
4. Dar señales no verbales de escucha: contacto ocular,
asentir con la cabeza, sonreír, utilizar expresiones de
asentimiento como mmm, y otros gestos de escucha
5. Preguntar y tomar notas.
6. No adelantar conclusiones.
7. Preguntar hasta que quede clara la información que
necesita saber.
No es escucha activa: ordenar, amenazar, moralizar,
juzgar, culpabilizar, hacer broma, cambiar de tema.
Técnicas de reflejo
Técnica que consiste en que el terapeuta refleje de forma
verbal o no verbal algo que esté diciendo el paciente.
Los objetivos (Cormier, Nurius, y Osborn, 2009; A. E. Ivey,
Ivey, y Zalaquett, 2010) de esta técnica son:
1. Transmiten al paciente que el terapeuta ha entendido
el significado de su mensaje.
2. Facilitan
la ordenación y expresión del pensamiento del
paciente al permitirle escuchar cómo lo percibe otra
persona.
3. Centran la atención sobre el contenido cognitivo de su
mensaje.
4. Facilitan la comprensión al terapeuta del mensaje y
permiten la comprobación de si se le ha entendido de
forma correcta.
Es aconsejable usar algunas de las palabras utilizadas por el
paciente, pero no demasiado, para no dar la sensación de
repetir todo lo que dice.
La repetición ha de ser breve y no ha de modificar o añadir
información.
Técnicas de aplicación
Es importante que el terapeuta en su discurso utilice frases
cortas y claras, sin expresiones de duda o vaguedades.
Las técnicas de explicación se basan en estos cuatro
aspectos:
Énfasis.
Exposición de ejemplos.
Realización de resúmenes.
Clarificación.
Ejemplo
Si se tiene como objetivo aumentar la actividad social
del paciente, el mensaje no será: “estaría bien que
quedaras más con tus amigos”; sino algo como: “¿qué te
parece si esta tarde llamas a tu amiga Cristina para ver
si podéis veros este fin de semana?”.
Veamos cada uno de los aspectos mencionados con
detenimiento.
Usar ejemplos
Es útil, como técnica de explicación, usar el énfasis para
resaltar algo relevante en la terapia.
Hacer resúmenes
Es muy importante para el terapeuta hacer resúmenes, ya
que le permiten hacer una síntesis de los temas más
relevantes que se han tratado durante la sesión o en una
parte de la sesión.
Sirven para asegurarse de que ha entendido lo que el
paciente estaba explicando, destacar lo más importante e
identificar aspectos comunes.
Clarificación
Consiste en pedir una aclaración de algo que ha explicado
el paciente y que no ha quedado claro, o en confirmar que el
paciente ha entendido una explicación del terapeuta.
Hay que evitar abusar de esta técnica porque dificultaría el
desarrollo de la entrevista. J. Sommers-Flanagan y Sommers-
Flanagan (2009) recomiendan emplearla si se considera que
la información confusa es relevante para los objetivos de la
entrevista, y si el terapeuta piensa que es preferible aclarar la
información en ese momento que esperar a que el paciente lo
haga de forma espontánea durante el transcurso de la
entrevista.
Ejemplo
El uso de esta técnica de clarificación queda reflejado en
estos casos: “Si lo he entendido bien, estás preocupado
porque tu mujer te deje, ¿es así?” “¿Me podrías explicar un
poco más cómo te sientes cuando te expones a esa situación,
que no me ha quedado claro?” “¿Has comprendido cómo
funciona esta técnica?” “¿Tienes claro las tareas para casa
que has de hacer? Dímelas para asegurarme que te ha
quedado claro”.
Formulación de preguntas
Las preguntas tienen un papel muy importante durante la
entrevista. De según qué y cómo se pregunte dependerán
factores como:
Obtener la información relevante sobre el problema.
Mostrar interés hacia el paciente.
Indicar que se ha comprendido lo que el paciente
explica.
En general se ha de preguntar desde lo general hacia lo
específico.
Un buen modo para tratar un tema es a partir
de información que facilita el paciente.
Uso de preguntas abiertas y cerradas
Generalmente, las preguntas se clasifican en abiertas y
cerradas.
Preguntas abiertas: son preguntas generales que dan
ocasión al paciente a explicarse con más de unas pocas
palabras. Es recomendable usarlas en las primeras
etapas de la entrevista ya que estimulan que sea el
paciente el que más hable.
Ejemplo
Preguntas abiertas pueden ser las siguientes:
“Cuénteme los problemas que le han traído hasta aquí.”
“¿Cómo es la relación con tu marido y tus hijos?”
“¿Cuáles son las situaciones que te producen ansiedad?”
“Comprendo que hay algunos aspectos sobre su
consumo de alcohol que le preocupan. Explíqueme
cuáles son.”
Preguntas cerradas: son preguntas precisas que se
contestan con pocas palabras. Sirven para profundizar sobre
un tema o para especificar.
Ejemplo
Preguntas cerradas pueden ser las siguientes: “¿Cuándo se
siente más deprimido, por la mañana o por la tarde?”
“¿Cuántas horas al día utilizas Internet?” “¿Qué te produce
mayor ansiedad: cuando estás hablando en público o las
horas previas?
Hay que tener cuidado de no ir enlazando una pregunta
cerrada con otra para evitar que la entrevista se convierta
en un interrogatorio.
Como veremos en el siguiente diálogo, este estilo de
entrevista no permite crear un clima cálido ni tampoco da
oportunidad al paciente a explicar mejor lo que le ocurre en
esas situaciones.
Cuando el paciente responde a una pregunta lo mejor es no
contestar con otra pregunta, sino con una escucha activa.
Reglas básicas en preguntas cerradas
¿Sobre las preguntas cerradas, cuantas preguntas
cerradas deben hacerse seguidas?
Veamos, a continuación, algunas reglas básicas:
No hacer más de una pregunta a la vez, como este
caso: “¿Me puede explicar si su problema le afecta a
nivel social, en el trabajo, en su estado de ánimo
general?”.
No hacer preguntas en sentido negativo, como este
caso: “No has salido mucho de casa esta semana,
¿verdad?”.
No inducir una respuesta, como este caso: “Y si te ha
sido infiel, ¿te has planteado la separación?”.
Agrupar las preguntas por áreas temáticas. Así la
entrevista tiene una coherencia y no hay que estar
preguntando por el mismo tema en varias ocasiones.
Técnica del embudo. Empezar cada área con preguntas
abiertas y progresivamente seguir con preguntas
cerradas.
Sobre temas íntimos es mejor no preguntar en los
primeros momentos de la entrevista y esperar a que
haya una buena relación entre ambos para ayudar a que
el paciente se sienta en un clima de confianza.
El tono de las preguntas ha de ser agradable para
invitar al paciente a que conteste de la manera más
abierta posible y que tenga confianza en el terapeuta.
Interrumpir si es necesario. Hay pacientes que
hablan de temas no relevantes para la terapia o se
extienden demasiado dando una respuesta. En estos
casos es conveniente interrumpir, eso sí, de una manera
adecuada: “Perdone que le interrumpa, pero ahora me
gustaría saber si el dolor que tiene es continuo o solo a
ratos.”
Confrontación
Consiste en poner de manifiesto alguna contradicción en
el discurso y/o conductas del paciente. Solo se empleará
cuando ya se haya establecido una relación terapéutica
adecuada y el paciente esté preparado para darse cuenta de
la incongruencia, así que no se utilizará en un momento de
resistencia del paciente.
Se recomienda (J. Sommers-Flanagan y Sommers-Flanagan,
2009):
Emplearla únicamente cuando se dispone de evidencias
suficientes como para demostrar la incongruencia.
Apoyarla con ejemplos específicos, evitando
generalizaciones.
Añadir una clarificación después de ella.
Emplear un tono de voz y un lenguaje corporal que
indiquen preocupación y apoyo, pero no enfrentamiento.
Dialogo confrontación Ejemplo 2
Otras situaciones en las que el terapeuta pone de
manifiesto la técnica de confrontación podrían ser:
“Dice que para usted esa chica no es nada más que una
amiga, pero también que no puede soportar la idea de que
tenga relaciones sexuales con otra persona.”
“Me dices que estás muy motivado con el tratamiento y que
te va muy bien, pero a menudo anulas la sesión o no vienes.”
“Dices que no tienes problemas con el alcohol, pero, según
me has explicado, no puedes dejar de beber cuando sales los
jueves con tus amigos, te han puesto varias multas por
conducir bebido y las últimas pruebas médicas que te has
hecho indican que tus riñones están muy deteriorados.”
Mostrar pericia
Para los pacientes es muy importante que el terapeuta
demuestre que es capaz de solucionar sus
problemas. Para ello hay cuatro técnicas (Manual
Entrevista Clínica DSM-IV-TR):
1. Hacerle consciente de que no está solo con su
problema.
2. Demostrar sus conocimientos, el terapeuta debe
mostrar que está familiarizado con la enfermedad del
paciente.
3. Aclarar dudas sobre las capacidades profesionales del
terapeuta.
4. Inducir esperanza respecto al futuro.
¿Qué hacer si el paciente pregunta algo que el
terapeuta no sabe?
Anexo
A continuación, analizaremos una síntesis de las
habilidades descritas en esta unidad didáctica, así como
un cuestionario de autoevaluación para valorar las
habilidades del terapeuta y que puede emplear el profesional
al final de una sesión.
Síntesis de habilidades
Cuestionario de autoevaluación de las habilidades del
terapeuta
Síntesis de habilidades
Cuestionario de autoevaluación de las habilidades del
terapeuta
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
El refuerzo implica al paciente en el tratamiento y
mejora la relación terapéutica.
El terapeuta no impone nuevos puntos de vista u
objetivos. Más bien, el paciente es invitado
a considerar la nueva información y se le ofrecen
nuevas perspectivas para hacerlo
El paciente ha de sentir que el terapeuta le escucha, le
entiende y tiene interés por lo que le está contando.
La técnica de reflejo facilita la comprensión al
terapeuta del mensaje y permiten la comprobación de si
se le ha entendido de forma correcta. La repetición ha de
ser breve y no ha de modificar o añadir información.
Las técnicas de explicación se basa en el énfasis, la
exposición de ejemplos, la realización de resúmenes y la
clarificación.
Las preguntas en general se han de preguntar desde lo
general hacia lo específico.
La confrontación consiste en poner de manifiesto
alguna contradicción en el discurso y/o conductas del
paciente y sirve para darse cuenta de las
incongruencias.
Para los pacientes es muy importante que el terapeuta
demuestre que es capaz de solucionar sus problemas
mostrando peripecia, aclarando dudas y demostrando
conocimientos.
M2 PC02 Unidad 5: Errores del
terapeuta
El terapeuta como entrevistador
Ya hemos mencionado la estructura de una entrevista,
analizado los diferentes modelos y profundizado sobre las
diferentes fases de la misma. Ahora, es necesario también
centrarse en el terapeuta como entrevistador y ser
capaces de hacer una autobservación y análisis de
nuestras fortalezas y saber detectar las debilidades como
entrevistadores para poder mejorarlas. Borrell (2004), en su
libro Entrevista clínica, describe los principales síndromes
disfuncionales que puede llegar a tener el terapeuta
durante la entrevista: entrevistador de baja eficiencia,
Entrevistador de baja empatía, entrevistador de alto
control, entrevistador de proyección excesiva,
entrevistador emocionalmente reactivo.
Vamos a ver estos modelos de entrevistador
detenidamente.
Entrevistador de baja eficiencia
Se caracteriza por una mala gestión del tiempo, la persona
que entrevista es muy lenta, le cuesta encontrar las palabras
adecuadas, se dispersa con frecuencia saltando de un
tema al otro sin ninguna lógica o perezosamente rápido
pasando rápidamente de aspectos importantes de la
anamnesis sin motivo alguno.
Algunas preguntas de autorreflexión para este modelo de
entrevistador pueden ser:
¿Me retraso mucho en la relación a la programación de
la agenda?
¿Me cuesta interrogar con agilidad?
¿Voy de un tema al otro y olvido completar las tareas
que inicio?
Entrevistador con baja empatía
En este tipo de entrevistas predomina el manejo de la
técnica, donde se da prioridad más a las cosas que a las
personas. El entrevistador no estará tan interesado en
los contenidos emocionales de la entrevista. En relación
con la empatía del entrevistador, podemos encontrar varios
tipos: el entrevistador que inicia frío y distante y que poco a
poco se va abriendo, el entrevistador que en un inicio puede
ser amable pero que luego no les gusta entrar en
la intimidad de la persona.
Algunas preguntas de autorreflexión para este modelo de
entrevistador pueden ser:
¿Suelo recibir a los pacientes sentado, sin estrecharles
la mano y sonreírles?
¿Evito mirar la cara del paciente escribiendo
frecuentemente en el historial clínico?
¿Cuándo un paciente se poner a llorar en consulta, me
pongo muy nervioso?
¿Resulta prácticamente imposible recordar el nombre
de los pacientes?
¿Tengo miedo de intimar demasiado con los pacientes
para evitar que desarrollen una dependencia excesiva
hacia mí?
Entrevistador con alto control
Podemos detectar a un entrevistador de alto control cuando
este suele ponerse nervioso en situaciones en que los
pacientes se “salen” del camino establecido o
previsto, o cuando se muestra inflexible ante sus primeras
impresiones y las quiere validar a cualquier coste.
Algunas preguntas de autorreflexión para este modelo de
entrevistador pueden ser:
¿Estoy de acuerdo con la afirmación de que lo único que
importa en la entrevista es llegar a un correcto
diagnóstico?
¿Me siento molesto cuando un paciente se desvía de la
conversación e introduce anécdotas personales?
¿El 80% de mis preguntas en la fase exploraría son
cerradas?
¿Interrumpo al paciente si veo que se desvía de lo que le
he planteado?
¿Me siento satisfecho cuando logro acabar la consulta
antes del horario previsto?
Entrevistador con una proyección excesiva
El entrevistador con demasiada proyección hacia sus
pacientes es aquel que se “entrega” en cuerpo y
alma, pero en realidad los escucha poco, ya que intenta
solucionar el problema a toda costa sin esperar al
propio ritmo o voluntad del paciente. También se
caracteriza por el uso de “seguridades prematuras” como,
por ejemplo, podrían decir a un paciente que tiene miedo a
hablar en una conferencia: “Ya verás que todo te va a salir
bien y que no tendrás miedo al hablar”.
Algunas preguntas de autorreflexión para este modelo de
entrevistador pueden ser:
¿Acostumbro a dar consejos a mis pacientes?
¿Creo que debo darme a mis pacientes sin tener en
cuenta los límites?
¿Pienso que dar consejos a los demás es,
fundamentalmente, una cuestión de aplicar “sentido
común”?
¿Necesito que mis pacientes me reconozcan y
demuestren cariño?
Entrevistador emocionalmente reactivo
Este tipo de entrevistador no actúa de manera proactiva y,
por tanto, no crea oportunidades para la empatía, no saben
detectar las emociones importantes y tampoco permiten
la expresión de las mismas. Por otro lado,. se comporta de
manera distinta con los pacientes que le caen bien de los que
le caen mal.
Algunas preguntas de autorreflexión para este modelo de
entrevistador pueden ser:
¿Soy simpático con los pacientes que me caen bien, y
antipático con los que me caen mal?
¿Con frecuencia, tengo buenos y malos días?
¿Me discuto a menudo con los pacientes?
A continuación, se exponen otro tipo de errores que puede
cometer el terapeuta en la entrevista psicológica.
Errores del terapeuta
Sesgo confirmatorio
Sesgo confirmatorio
Tendencia a prestar atención principalmente a la información
que coincide con la idea previa del terapeuta.
Ejemplo
Si un paciente ha llegado tarde a algunas citas, el terapeuta
puede pensar que colaborará poco en la terapia y, en
consecuencia, podría no mandarle tareas para casa.
Efecto Halo
El Efecto halo significa hacerse una idea global del
paciente en función de un dato que llama la atención al
terapeuta.
Ejemplo
Imagen negativa que puede producir en el terapeuta un
paciente con el cabello sucio y ropa descuidada. Esto puede
influir negativamente en las expectativas que tiene sobre este
paciente.
Realización de juicios críticos
En cuanto a la realización de juicios críticos por parte del
terapeuta, pueden contaminar su intervención. Es importante
adoptar una actitud neutra y no dejar que su sistema de
valores influya en la evaluación.
Ejemplo
Si un paciente consume drogas y es algo que la terapeuta
reprueba, ha de cuidar que este juicio negativo no influya en
su valoración del paciente ni en su intervención.
Falsas seguridades
El terapeuta, dejándose llevar por su deseo de transmitir
ánimo al paciente para que mejore en sus problemas, puede
evitar informar de un mal pronóstico, asegurar resultados en
un plazo determinado o suavizar un diagnóstico.
Es importante recordar que se ha de ser sincero con el
paciente: tiene el derecho a saber la verdad de lo que le
pasa. Por otra parte, el paciente puede dejar de confiar en el
terapeuta cuando compruebe que algo de lo que le dijo no es
verdad.
Si el paciente confía en el terapeuta puede afrontar con
esperanza una información negativa sobre su problema.
Proyección
Se trata de reflejar la opinión del terapeuta sobre lo que dice
el paciente.
Preguntas inadecuadas o irrelevantes
En un momento dado puede ser útil el preguntar al paciente
por algo ajeno al motivo de consulta.
Si el hablar de otro tema ocupa poco tiempo, puede ser útil
para mejorar la alianza terapéutica. Lo que hay que evitar
es hacerlo muy a menudo o dedicar mucho tiempo a temas
irrelevantes.
Minimización
El terapeuta, al querer animar al paciente,
puede infravalorar la importancia de un problema que
este explica.
Pulsa sobre las cajas para ampliar el contenido.
Abrumar con excesiva información o tareas para casa
La capacidad de recibir información está condicionada por
el estado emocional del paciente, así que en momentos
intensos este no podrá prestar atención a una larga
explicación. En una situación así el terapeuta ha de explicar
solo lo más importante.
Ejemplo
Si le está comunicando a unos padres que su hijo tiene un
diagnóstico de esquizofrenia, el impacto emocional de la
noticia será de suficiente magnitud como para que no sea
conveniente dar toda la información sobre el trastorno y su
tratamiento en ese momento, limitándose el terapeuta a
responder las preguntas que los padres hagan y dejando el
resto de la información para posteriores sesiones.
El proceso de entrevistar a un paciente e ir identificando sus
problemas sugerirá al terapeuta distintas ideas sobre qué
puede hacer para mejorar. Ha de proponer al paciente
solo tareas razonables y realistas. Esto dependerá
del tipo de paciente, de su trastorno y de
la dificultad que entraña la tarea.
Un exceso de tareas puede provocar ansiedad al sentirse
desbordado o temer defraudar al terapeuta, lo que
será contraproducente.
No por proponer muchas tareas mejorará más el paciente.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
Los principales errores del terapeuta a la hora de
entrevistar pueden afectar a la eficiencia, a la empatía,
al excesivo control.
El entrevistador debe atender a diferentes aspectos
relativos a las primeras impresiones, a la proyección de
opiniones, a la duración de las sesiones o a la
incomodidad a la hora de hablar sobre algunos temas.
M2 PC02 Unidad 6: Resolución de
situaciones difíciles
Aspectos de la vida personal
Siempre que no sea una pregunta sobre la intimidad del
terapeuta o comprometedora es mejor responder, y eso
contribuirá positivamente a la alianza terapéutica.
Entrevista bloqueada
Cuando en una entrevista no se logra avanzar o queda
“bloqueada”, podemos poner en práctica alguna de
estas técnicas (Shea, 2002)
Emplear preguntas abiertas con un tono amable.
Introducir algún tema fácil para el paciente o del que
haya dado muestras de querer tratar.
Evitar temas difíciles.
Preguntar por información general o aspectos que la
persona tiene claros.
No formular preguntas que comiencen por: “¿Podría
usted decirme…?”
Emplear con frecuencia gestos de empatía.
Evitar pausas prolongadas.
Resistencia del paciente
Hay que evitar tener una actitud defensiva y reaccionar
con calma.
El paciente agresivo
De Pablo (1997) hace las siguientes recomendaciones:
Mostrar una actitud receptiva, que muestre interés
por escuchar y ayudar.
No interrumpir ni dar respuestas al
problema hasta que el paciente no haya acabado de
expresar sus quejas.
Expresar comprensión hacia sus problemas y destacar
aquellos que pueden tener una solución.
Exponer las posibles soluciones a los problemas
El paciente es un profesional de la salud mental
En estos casos puede suceder que el paciente adopte
una actitud de superioridad, como de que “ya sabe todo lo
que le vamos a decir”. Esto lo puede mostrar tanto con su
conducta verbal como con la no verbal. El profesional ha de
mantener firmeza y seguridad, incluso cuando este
paciente pueda tener más experiencia que el terapeuta.
El paciente llora
Una situación que se presenta frecuentemente durante la
entrevista es que el paciente llore.
El paciente no cree en los psicólogos
Si un paciente comenta que no cree en los psicólogos, lo
primero que hay que hacer es averiguar las razones de
esa desconfianza.
Hay varias opciones:
Que tenga ideas erróneas sobre cuál es la labor de un
psicólogo.
Ejemplo
Comentarios como “los psicólogos son para la gente que
está loca”. En este caso, el terapeuta corregirá esta idea.
Que conozca a alguien que no mejoró con terapia
psicológica.
El paciente solo quiere medicarse
Otra situación que también puede presentarse durante la
entrevista es que el paciente solo nos visite porque
quiere medicarse.
El paciente se muestra reacio a acudir a la consulta
Una persona acude para consultar por un familiar y pide
consejo sobre cómo convencerle para que acuda al psicólogo
porque piensa que lo necesita. En este caso la recomendación
es que anime e instigue al familiar para que acuda a consulta
una sola vez. Por venir una vez no pierde nada, y el
terapeuta puede ofrecerle una primera impresión sobre lo que
le está sucediendo y, según haya transcurrido la sesión, que
el potencial paciente decida si quiere acudir a una segunda
sesión.
El adquirir un compromiso inicial para acudir a una sola sesión
y poder renovar este compromiso sesión a sesión será de
ayuda para el paciente que se muestra reticente.
Ideas clave
Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:
Existen diversas situaciones difíciles que pueden
originarse durante la entrevista
La capacidad de análisis e interpretación por parte del
terapeuta para saber gestionarlas profesionalmente
facilitará una respuesta calmada y receptiva a las dudas
del paciente.
TEMAS ACTIVIDAD 2 A
Mediante este supuesto práctico el alumno debe ser capaz de
comprender y adquirir conocimientos sobre la práctica de
la entrevista clínica, tanto en la evaluación del motivo de
consulta como en su uso para la evaluación de los
trastornos psicológicos.
Esta capacitación tiene su fundamento en la adquisición de
los siguientes objetivos formativos:
Identificar las habilidades terapéuticas utilizadas en la
entrevista.
Analizar posibles situaciones difíciles que puedan surgir
en la terapia.
Diferenciar las respuestas adecuadas e inadecuadas de
la entrevista.
Determinar el desempeño del terapeuta en diversos
momentos de la entrevista.
Ordenar las diferentes partes de la entrevista.